MEMORIA DE D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA y D. GONZALO O•ÁRRILL. ...
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MEMORIA
DE
D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA
y D. GONZALO O•ÁRRILL.

Q,••• MEMORIA
DE
D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA
Y D. GONZALO 0-FÁRRILL
Sobre los hechos que justifican su conducta
política,
Desde marzo de 3.80.8 hasta abril de 1814.
4
DEL


‘ 141/1)1•C DE 100
PARIS.
P. N. R OUGEnON , Impresor de S.A. S. la Señora Duquesa
Viuda de Orleans, calle de l'Ilirondelle,
.
.
1815.
r • .


...... Ls-1,4+,•nn Vbs
1VI E INE PI_ I Á
DE
D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA
Y D. GONZALO 0-FA/RIILL ,
Sobre los hechos que justifican su conducta
politica desde marzo de 18o8 hasta abril
de 1814.
...........

lo
,,,,,, lb .1.,
, , , , , ,
, ,,,,,,, vn-n11. ,e1
INTRODUCCION.
I.UNo de los síntomas mas funestos con que
se presentó desde sus principios la revolución
de España, y que hizo formar generalmente
el mas triste pronóstico del, éxito que podía
tener la resistencia al inmenso poder de hue.
se halló invadida, fué el haberse hecho sospe-
chosas en la nacion todas las reputaciones. El
Consejo privado del Rey , sus ministros , los
tribunales superiores, el Consejo Real , en fin
todo hombre público que se hallase á la sazon
en la alta gerarquía del Gobierno , perdieron
la confianza de la nación. Todos trataron de
justificarse, luego que pudieron, de los cargos

( 2 )
( 3 )
que contra ellos se divulgaron en el público :
de seguir este mismo exemplo , y se creen en
y puede asegurarse que durante los seis años
mas obligacion que los denlas. Hasta aquí
de guerra los mas se han quedado y mantenido
habían creido suficientemente cumplida la suya
con un concepto mas ó ménos dudoso.
para con S. M. dirigiendo á sus Reales manos ,
2. La revolucion ha terminado , y guando
como lo hicieron inmediatamente que subió
se ve restituido felizmente el legitimo Soberano
al trono , las mas sinceras felicitaciones y la
al trono de sus mayores, parecía 'que este era
ratificacion de su sumision , fidelidad y amor
el momento de acabarse unas dudas tan fu-
á su Real Persona. Ahora reclamando á un
nestas, y 'que defiriendo el público al juicio
mismo tiempo la justificacion de su Soberano,
recto é imparcial del Monarca , cesasen las
satisfarán tarnbien, como Españoles, á su patria:
vagas y calumniosas acusaciones. La voz del
solo exigen que se les oyga sin prevencion
trono sería reputada la voz imparcial de la
ni parcialidad , estando bien seguros de hacer
justicia , porque nadie mejor que S. M. mismo
patente que jamas han desmerecido ni deshon-
puede apreciar los antecedentes y los hechos
rado el nombre español , tintes bien se han
extraordinarios ocurridos en la nacion : y no
pronunciado con el mayor zelo por los de-
cabiendo en su Real corazon las pasiones
rechos del Señor D. Fernando VII , guando
que agitaban los partidos , nadie tendría que
los vieron amenazados y no han omitido
temer ni la reaccion de las venganzas , ni las
ningunos esfuerzos de quantos pendían de sus
censuras del público. Pero pues á otros muchos,
funciones , así para estorvar los tristes sucesos
que por los empleos de confianza que ocupan
que lo arrancaron de la monarquía y mudaron
cerca del Señor Don Fernando VII , parecían
la•sucesion del trono , como para impedir des-
estar en quieta y pacífica posesion de su
pues la ruina de la nacion y minorar los males
buena opinion , se les ve todavía dirigirse al
que le ha acarreado la revolucion. Presentar
público con sus apologías , tomándole por juez
pues al Soberano y al público una exposicion
de su conducta, corno si no hubiese otro_
ingenua y verdadera de su conducta y de los
ante quien justificarse , ó los testimonios pú-
principios que la han dirigido en todas épocas,
blicos de confianza que les dispensa el So-
es el objeto de este escrito.
berano ningun influxo tuviesen en la opinion
3. Bien conocen Azanza y 0-Fárrili que si la
de la nacion ; D. Miguel José de Azanza y
caída del poder colosal del gefe de la Francia ,
D. Gonzalo O-Fárrill no pueden ya dispensarse
ante quien la Europa continental ha enmude-
.

( 4 )
cido por espacio de diez años, les permite ahora
( 5 )
la libre
públicos de leal ó desleal ¿ quien ha visto tomar
y franca exposicion de unos hechos que
por argumento los sucesos en que ninguna
nadie se atrevería ántes á publicar ; también es
parte ha tenido su voluntad ? La injusticia de
cierto que la total mudanza de las circunstan-
semejante juicio es todavía mayor, si estossn-
cias cont ribuye á entibiar el interés de su de-
cesos han sido contrarios á sus deseos , bien
fensa, y que son pocos los que juzgan de las
acreditados en todo plinto hicieron por estor-
cosas conforme al valor y fuerza que ellas
varios. ¿ Quien puede decir que hayamos coo-
tenían y debieron tener sobre la conducta
perado ni dexado de oponernos con la mayor
de los hombres públicos al tiempo en que
energía á los intentos que manifestó el Gobierno
acaecieron.
frances en los acontecimientos de Madrid y de
4. No podernos recordar sin dolor los pri-
Bayona , en abril y mayo de 18o8, que dexando
meros ataques que se hicieron á nuestra repu-
sin timon la nave del Estado , la arrojaron al
tacion aun en los días mismos en que acabába-
mar tempestuoso de la revolucion y de la anar-
mos de luchar con el mayor zelo contra el poder
quía , de la que al cabo de seis años no se ha
que oprimía á la nacion y arrancaba de ella á
salvado sino por milagro ? Los sucesos de
su Soberano. La ausencia de S. M. y la del
aquella triste época los ha leído toda Europa
Señor Infante D. Antonio, que tan de cerca
compendiados en dos manifiestos que pueden
conocían la lealtad de nuestros sentimientos y
mirarse como documentos de oficio por el ca-
la eficacia de nuestros servicios, nos dexó de
rácter y representacion de los cuerpos ó perso-
repente sin los mejores testigos que podíamos
nas que los han publicado. Ninguno de estos
oponer á las voces con que se nos empezó á..
manifiestos acusa abiertamente ni nuestra con-
señalar en el público corno hombres propensos
ducta personal , ní nuestros sentimientos de
al nuevo órden de cosas. Todos los antecedentes
fidelidad, en tan críticas y apuradas circuns,
que había para juzgar de nuestras intenciones
tancias ; hemos obrado , parte en ocasiones en
y conducta nos eran tan favorables corno fueron
que e] Rey mismo era testigo del interes que
injustas las dudas y sospechas con que se intentó
tomábamos en todo lo que podía contribuir á su
privarnos del concepto con que nos honraba la
conservacion en el trono; parte en presencia y
nacion, y se nos miró y trató como desleales
union de su Tio el Señor Infante D. Antonio
al Rey y á la Patria.
que presidía la junta de Gobierno ; y- parte en
5. Para calificar la conducta de los hombres
fin á la vista y con la intervencion de ministros

( 6 )
( 7 )
íntegros , que ni entónces ni ahora pueden dexar
, que
radas con la fuerza, Tal era el estado en
de hacer justicia á nuestras intenciones , bien
Azanza y 0-Fárrill hallaron la monarquía al
manifestadas en quantos dictámenes y provi-
empezar sus ministerios.
dencias nos vieron tomar.
En la exposición que presentan á su So-
7 .
6. Los que escriban la historia de la revolu-
berano y á la nacion española de los principios
cion dirán si la célebre causa del Escorial inten-
que han dirigido su conducta , solo intentan
tada contra d Príncipe heredero de la corona ,
hacer ver que han sido los mas puros y honra-
y el tratado de Fornaiuebleau del 2 7 de octubre
dos que puede tener un verdadero Español , en
de 160 7 , prepararon , como creen muchos , la
quanto á sus sentimientos y á su intención, y al
revolucion de España ; pero en estos sucesos
mismo tiempo los que les parecieron dictados
no pudieron tener la menor parte Azanza
114
por la sana política en las circunstancias tan
0-Fárrill , porque se hallaban entónces , el
difíciles en que se han hallado : y que siempre
primero en Granada, y el segundo en Toscana
han creído que su honor y el bien mismo de su
mandando una division de tropas españolas.
patria les imponían la obligacion de obrar como
()pando por los nombramientos que merecieron
han obrado : que nada hubiera sido para sus
al Rey de ministros suyos empezaron á interve-
deseos mas glorioso, que el haber podido sal-
nir en los negocios , se habían verificado ya los
var á su Soberano de los peligros y lazos ten-
dos grandes antecedentes que , segun se ha
didos á su inocencia y buena fé , y que traba-
visto, han conducido la monarquía al borde de
jaron para ello con la lealtad y firmeza mas
su total destruccion : á saber, la internacion de
notoria : que el no haber creído , en la larga
ri•
1.1n exército frances
época de su cautiverio, moralmente posible el
en el Reyno en virtud del
tratado de Fontainebleau , y la fatal protesta
triunfo de su libertad , no es un delito, ni me-
del Se ñor D. Cárlos IV de que se prevalió des-
nos debe serlo el haberse comportado conforme
pues el Emperador Napoleon, para cohonestar
á esta persuasion : y por último que no desme-
á los ojos de la Europa el injusto proyecto de
recen su soberana gracia , y la estimacion que
despojar á la nacion de sus naturales
siempre han debido á sus compatriotas.
y legítimos
soberanos. De estos dos principales datos el se-
8. No confundirán Azanza y 0-Fárrill lo que
gundo servía de base á la política insidiosa con
se ha hecho estos años en la nacion con lo que
que Napoleon dirigía sus negociaciones ; y el
haya hecho la nacion. No le liarán á ella la
primero le hacia duelo de ayudarlas
injusticia de tomar por voto nacional el de una
y apresu-
•1.

( 8 )
( 9 )
faccion dominante de las Cortes, que en varias
muchas reputaciones que reparar, y se ven hoy
resoluciones ,y principalmente en su manifiesto
de 1 9
cerca de S. M. ministros , magistrados y prelados
de febrero de este año 18 ' 4 , derramó.,
llenos de honores, hallándose poco antes de su
á manos llenas , sobre todos los Españoles refu-
llegada al trono ó mal vistos, ó perseguidos,
giados en Francia, las exécraciones mas hor...,41
arrinconados como sospechosos , y aun proscri-
rondas, y las imputaciones mas falsas é injustas
tos. Es pues de toda justicia que Azanza y
que pueden inventar el odio y la venganza. Ni
O-Fárrill miren su causa personal corno no juz-
ménos pueden mirar como juicio de la narion
gada todavía , pues en realidad no lo ha sido, y
el fallo que tan injustamente fulminó la Junta
que para ello quieran ser oídos.
central en noviembre de 1808 , contra Azanza
9. Los dos ministros unen su defensa , por-
y O-Fárrill y sus compañeros , tratándolos de
que habiendo entrado en sus ministerios cerca
traydores á la Religion , al Rey y á la Patria ,
del Señor D. Fernando Vll casi contemporanea-
confiscándoles sus bienes y condenándolos á la
mente, han tenido en los sucesos, ó por mejor
pena capital. ‹: Quien ha sido mas acusado de
decir en las providencias y en el gobierno ,
infidelidad, de flaqueza , de egoismo que el
una intervencion casi en todo igual, y por lo
Consejo supremo de Castilla en tanta multitud
mismo es igual Cambien su responsabilidad.
de escritos que con aprobacion de las Juntas de
Conocen ]a que les impone el concepto que
provincia se publicaron antes y aun despues de
merecían á la nacion y la confianza con que les
dar á luz su manifiesto ? Aquel grito general ,
honraba S. M. ; pero la publicidad de sus ope-
que en la nacion se levantó contra su reputacion
raciones , y los testigos que existen todavía y
y su conducta , seguramente no le tomó el
pueden deponer de la verdad son tales, que el
Consejo por voto nacional , y trató de justifi-
dexar de exponer aquellas é invocar éstos ser;a
carse con el páblico , que aun no le habia oído
un silencio el mas perjudicial á su honor.
su defensa. Los diferentes gobiernos que se han
lo. Su justificacion no necesita de culpar á
sucedido en la nacion se han engañado tantas
nadie, y aunque hayan sido provocados, la
veces en sus decretos contra una multitud de
moderacion en su defensa hará mas evidente
personas que han figurado en esta escena polí-
la ninguna disposicion que su genio y carácter
tica, que sin contar las revocaciones que ellos
tienen y han tenido siempre para obrar con ani-
mismos han hecho de lo. fallado por sus antece-
mosidad , ó espíritu de faccion ó de partido.
sores, han dexado á la justicia personal del Rey
Creen que cada uno ha procedido de buena fé,

(
)
II )
conforme al juicio que formase de los sucesos :
caron el Consejo de Castilla y el Sel'ior D. Pedro
éstos por otra parte han dado tanta latitud á
la perplexidad
de Cevállos. Los documentos que deben existir
y divergencia de opiniones, que
en Madrid podrán ampliar nuestra defensa
si todos quieren ser ingenuos, deben confesar
siempre que así se juzgue necesario ; pero en-
que nadie ha errado por voluntad. Pero si alguna
tretanto podernos asegurar sobre nuestro honor
vez los autores de esta Memoria pusiéremos en
se apartará en nada
paralelo nuestra conducta con la de Otros , será
que esta exposicion no
esencial de la exactitud y de la mas pura verdad.
solo para hacer mas sensible la inconseqüencia
con que se nos ha juzgado. Y si tambien rectifi-
2. Desde luego conviene distinguir muy bien
camos algunos hechos , oscura ó incompleta n
las épocas, porque ellas y las circunstancias que
las acompañaron fueron las que prescribieron
mente presentados en otros escritos, el honor de
la regla de nuestra conducta. Primera : desde
la verdad lo exige así, sin que por eso sea pre-
que el Seiior D. Fernando VII nos nombró por
ciso suponer que una reticencia una inexact itud
Sus ministros hasta la salida de S. M. de Ma-
que realmente nos perjudica, arguya en sus au-
drid. Segunda : de lo que hicimos en la Junta
tores la intencion de ofendernos. Lo diremos
de Gobierno presidida por el Seiior Infante
francamente : la mayor queja que puede ofre-
1). Antonio. Tercera : del corto intervalo que
cérsenos desahogar alguna vez se limitará á
medió desde la partida del Seiior Infante hasta
decir la falta de ingenuidad que notamos en
que llegaron á Madrid las renuncias de Rayona
algunas narraciones.
que mudaron la dinastía. Quarta : desde la
I I. Escribiendo en Paris carecemos de mu-
mutacion de dinastía hasta que el exército
chos papeles y documentos que nos convendría
frances evacuó á Madrid en Julio de 18e8.
tener á la vista para fundar nuestra defensa ,
Y quinta : desde entónees hasta la restitucion
siendo pocos los que por casualidad hemos po-
del Seiior D. Fernando Vil al trono.
dido conservar, Con todo cuidado dexamos
desde nuestra primera salida de Madrid en las
secretarías y en sus archivos los papeles que se
causaron en la Junta de Gobierno y que existian
en nuestro poder , de manera que para la vela-
cion de varios hechos tenemos que valernos
principalmente de los manifiestos que publi-

( 12 )
('5)
PRIMERA ÉPOCA.
Corno en virtud del tratado de Fontainebleau
De la conducta de dzanzay O-Fdrrillen sus
del 2 7 de octubre de 1807 , ajustado por su
ministerios presenciada por el Rey hasta
augusto Padre , se . había ya franqueado á las
tropas francesas su internacion en la península
que S. M. salió de Madrid en lo de abril
resultando de esta primera condescendencia
ele '8o8.
otra mas perjudicial , qual fué la ocupacion de
13. mando acaecieron los memorables su-
las principales plazas de la frontera ; conocía
cesos de Aranjuez en marzo de 18°8 , y el
S. M. que para asegurarse en el trono á que
Señor D. Carlos IV abdicó la corona en su hijo
acababa de subir nada había mas importante
D. Fernando Príncipe de Asturias, Azanza y i
ni mas urgente que hacerse reconocer por el
O-Fárril no exercian empleos ningunos de go-
Emperador de los Franceses, y conciliarse su
bierno ni de mando. Azanza estaba retirado
amistad y alianza. No hubo consideracion que
hacía algunos años en Granada ,y O-Flirt-U, que
no se sacrificase á este objeto tan importante
acababa de llegar de Florencia á Madrid , se
á S. M. como al bien de la monarquía.
hallaba convaleciente de una grave enfermedad.
15. En las secretarías del despacho de -Ha-
Pero ambos tuvieron la honra de ser de los
cienda y del de la Guerra que desempeñaban
primeros llamados á servir cerca de la Persona
Azanza y 0-Fárrill , no constaba entónces ni el
del Señor D. Fernando VII á los pocos días
referido tratado de Fon taincbleau, ni los motivos
de haber sido S. M..reconocido por Rey. Azanza
de la internacion de las tropas francesas , ni
pasó á Madrid para exercer el ministerio de
las reclamaciones de los generales y goberna-
Hacienda y llegó á la corte el 28 de marzo;
dores de las plazas entregadas, ni las contesta-
y 4
0-Fá.rril fue nombrado coronel y
ciones que se les habían dado. En las pocas
director ge-,
neral de artillería, y en seguida le confirió
veces que S. M. pudo juntar á sus ministros
S. M. el ministerio de la Guerra que empezó
antes de su salida de Madrid, tampoco se pro-
exercer en 5 de abril siguiente.
pusieron ni ventilaron nunca estos puntos : y
14. En los pocos días que mediaron hasta el
en efecto era ya tarde para ventilarlos, y toda
lo de abril en que el Rey salió para Btírgos ,
la atencion del Rey y sus ministros se ocupaba
nadie mejor que S. M. sabe quanta parte é in-
en sacar á favor de S. M. todo el partido po-
teres tomaron ambos ministros en las amarguras
sible de lo que ya estaba hecho : y este era el
de que su Real corazon estaba atormentado,
espíritu de las órdenes que habían precedido.

(
)
( r5)
Así es que existían en la secretaría de la Guerra
Barcelona , su ciuda-
Cataluña , y ocupado á
las que S. M., luego que subió al trono , mandó
dela y el castillo de Monjuich.
expedir desde Aranjuez por el Señor D. An-
1 7 . Es pues evidente que los que manejaban
tonio Olaguer Feliu , para que las tropas que
del reyno áutes de subir al trono
los negocios
mandaba el general Marques del Socorro sus-
el Rey Fernand o , conocieron ya tarde la poli-
pendiesen su marcha á Talavera, y quedasen
artificiosa del hombre extraordinario
tica falaz v
á las órdenes del general frances Junot , como
aquella época decidía de la suerte de los
que en
ya lo estaban tambien las del general Garrafa ,
imperios mas poderosos. El trono que S. M.
y que á las tropas francesas ( que ya habían
acababa de heredar carecía en gran parte de
pasado el Guadarrama ) se les franquease la
lo que constituye la fuerza y asegura la inde-
entrada en la capital, recibiéndolas con todo
pendencia de los Estados. S. M. no podía
el agasajo de aliadas y amigas.
creado en pocos días, y convencido de esta ver-
16. Era notorio que á los gobernadores de
dad lo estaba tambien de la necessidad que
las plazas entregadas y á los capitanes generales
tenia de buscar apoyo, estrechando las rclacio-_
de las provincias en que se habían introducido
nes que le , unían á la Francia , como Estado
las tropas francesas, los Tules solicitaron
vecino y dominado por un poder que usaba
reiteradamente instrucciones y órdenes posi-
sin restricción ni límite de todos sus inmen-
tivas para arreglar su conducta , no se les
sos recursos.
habían communicado, en el reynado anterior,
18. O-Fárril tiene-presente que guiado por
otras cine las de no dar á los generales franceses
esta misma idea propuso á S. M. en una de las
ningun motivo de justa queja ; y de conservar
mafianas en que había reunido á sus ministros ,
con las tropas de su mando la mejor armonía,
que solicitase de su augusto Padre una carta
facilitándoseles todos los medios de subsis-
para el Emperador de los Franceses que ase-
tencia , hospitalidad, transportes , y
gurase-á este Soberano de los sentimientos de
guamos
auxilios podían exigir unos buenos aliados.
S. M. ácia su persona, y de su deseo de estre-
Es de notar que la internacion de estas tropas
char los vínculos de amistad que unían ent.ónces
en la península , autorizada por el tratado de
las dos naciones : y se acuerda de que habiendo
Fontaineblean , debía ser con el objeto de
escrito S. M. la carta en el mismo acto, se
apoyar las operaciones del exército de Portugal,
dignó decirle «De mi Padre podría prometerme
y que sín embargo hablan entrado tarnbien por

)
(
)
» una respuesta favorable, pero no de los cono
parte del Rey que pues S. AL tenía resuelto
» sejos que le rodean.
stiviage , trataría con el Emperador de la suerte
19. Desde la primera visita que el general,
del preso, y que en caso necesario mandaría
Savary hizo al Rey se aumentó en su Real
S. M. suspender la causa hasta entónces.
ánimo, segun se nos aseguró entónces, la con-
Verificada la visita y la conferencia, re-
fianza de que las vistas con el Emperador alla-
gresaron el Duque y OZárrill á dar cuenta á.
narían desde luego el reconocimiento de S. M.
S. M. de que Savary á las primeras razones
en el trono. Era tan fundada la esperanza que
del Duque se allanó á desistir inmediatamente
S. M. concibió de la utilidad de este paso , que'
de su pretension. Sin embargo , esta mutación
no dudó resolver el via je, de cuya duraciou.
de voluntad tan repentina en Savary y otros
no se podía formar idea ; pero sí se suponía n
j ustos motivos de inquietud (a) no fueron su-
ser mas que hasta BUrgos , donde se afirmab
ficientes para excitar en el ánimo del Rey sos-
que encontraría al Emperador (a).
pechas sobre su viage á Burgos , ya por las
20. La víspera de la salida de S. M. de
sólidas razones que S. M. había tenido para
Madrid, reunidos los ministros en su Real cá-
creerlo utilísimo, ya porque una felonía que
mara, se dió conocimiento de la pretension
tiene tan pocos exemplares en la historia de los
hecha por escrito, en virtud de órden
delitos políticos , no podía concebirla el pecho
Emperador, por el general Savary, para que
noble del Rey.
se pusiese en libertad al Príncipe de la Paz
22. S. M. señaló para su salida la maTiana
D. Manuel Godoy. En aquella junta se opinó
del lo de abril , habiendo antes dispuesto que
que era de tal naturaleza la pretension , que
los ministros (b) presididos por el Serenísimo
debía responderse que en el caso de insistir en
Señor Infante D. Antonio formasen una Junta
ella no debía S. M. alejarse de su capital, Pero;
suprema de Gobierno , para que durante la
leído por segunda vez el oficio de Savary que
ausencia de S. M. entendiese en las materias
era dirigido al Duque del Infamado deter-
gubernativas, resolviendo lo urgente y consul,
minó S. M. que el Duque mismo y O-Fárrill
fuesen á ver á dicho general para decirle de
(a) Véase la nota 2.n
(b) Eran entónces ministros tos Señores D. Pedro
Cer
(a) Véase la nota i
illas, D. Francisco Gil de Lémus, D. Miguel Joseph
de Azanza, D. Gonzalo 0-Fárrill y D.Sebastian Piáueia.
parte

( 18 )
( iy )
tándole lo denlas por el conducto del Seilnr,
za
confianza
Cevállos , ministro de Estado, que debía acam-
ocurrencias de aquellos días y la con
merecieron. ( de cuya religiosa
pafiar á S. M. en el viage.
S. A. R.
que le
25. Estos son en resúmen los principales he-
veracidad nadie debe dudar ) puede muy bien
chos acaecidos en los pocos días que mediaron
decir si trabajaron con el mayor ahinco y em-
desde que Azanza y 0.Fárrill empezaron á exer.
peño en sostener la autoridad y derechos del
cer sus ministerios basta que el Rey salió de
Rey , y en resistir (manto se quiso intentar
contra ellos por el Gran Duque de I3erg en
Madrid. No necesitan de mas extensa relacion
virtud de las órdenes del Emperador Napoleon.
con el objeto de manifestar el zelo y fidelidad
25. Veinte y quatro días estuvo la Junta
que acreditaron en ellos, porque habiéndolos
presidida por el Señor Infante D. Antonio
presenciado S. M. se contentan ambos minis-
desde la 'salida del Rey basta la de S. A. que
tros con el juicio que su soberana rectitud se
se verificó el 4 de mayo. Al punto que se Las
digne pronunciar sobre su conducta , por el
sentó S. M. todo empeoró de semblante. L
íntimo conocimiento que tenía de sus leales'
demandas del Gran Duque y sus comunicaciones
sentimientos y amor á. su Real Persona.
con la Junta y su Señor Presidente tomaron
un carácter imperioso y de amenaza ; pero sin
SEGUNDA ÉPOCA.
dexar de aparentar que las vistas de S. M. con
el Emperador era lo Anico que se esperaba
De la conducta de A zanzay 0-Fárrill, como
para ver estrechada la alianza de ambos So-
miembros de la.funta suprema de Gobierno
beranos, y á S. M. reconocido en el trono. En
baxo la presidencia del Señor Infante
tan difíciles circunstancias, bien se conoce quan
D. Antonio.
arduo y delicado sería para la Junta trazar la
linea de su conducta. Arreglándose en todo ,
24. Pasarán Azanza y O-Fárrill á exponer otra
para no errar en sus providencias , á la única
serie de hechos que despues se siguieron, y en
instruccion verbal que S. M. la prescribió, á
que la presencia del Seiior Infante D. Antonio,
su partida, y á las órdenes que la dirigió desde
como Presidente de la Junta , no les dexa que
el camino , tomó la Junta por principio , aun
desear ningunos otros testimonios de su pro-
en las resistencias que hizo al Gran Duque de
ceder y de la eficaz cooperacion con que
Beis , el DO echar á perder el fruto que solo
yudaron á S. A. R. en las difíciles y espinosas
se esperaba de las vistas con el Emperador ;

( 2o )
( 21 )
y no frustrar las negociaciones importantes dé
nialocoturivTosppoanra-
su Soberano. Se siguió constantemente esta
regla hasta el fatal momento en que , recibidas
d
eleicicnita"frteigeiliepnotedecosnu al'alseJnucrilat a,u
desprenderse del gobierno de la monar-
las renuncias de Sayona , perdió la Junta el
,que
quía , á la qual por medio de aquella comu-
carácter de representante del Seríor D. Fer.
p
nicaría sus órdenes desde qualquiera otra
ando VII, y se puso un término harto doloroso,
provincia , llevando consigo para este efecto
á nuestras esperanzas.
26. Fueron
A su Ministro de Estado.
tantos , tan inesperados y tan
graves los asuntos que de repente se vió preci,
2 7 . Los que miran toda la serie de los
sucesos pasados corno si hubieran sido pre-
sada á tratar y resolver la Junta, que cada un
de ellos merecía las instrucciones mas tenni'
vistos , han culpado en algunas cosas á la Junta
por la equivocada idea que manifiestan tener
nantes y- positivas para no comprometer e
de ella y de su institucion. Al ver que un
éxito. La Junta no tenia ningunas, ni se ha
Soberano á los diez días de salir de su capital
liará en las secretarías otro papel para arregla•
ya se halla fuera de sus dominios, se han
su conducta , que el conciso decreto de su cree-
figurado la Junta de Gobierno como una de
cion concebido en pocos. renglones. El único
aquellas Regencias en que los Soberanos dexan
encargo verbal que S. M. le hizo, fué reco-
sustituida la plenitud de sus facultades , con
mendarle estrechamente la buena armonía con
instrucciones y entera facultad de obrar en
el general que mandaba las tropas francesas:
quanto pueda suceder, sin ocurrir á su Persona.
y este encargo por sí sólo, y en aquellas cir-
Todo lo contrario sucedía en nuestro caso , ni
cunstancias , limitaba tanto las facultades de
el Rey al salir de Madrid tuvo necesidad de
la Junta , que él fué quien aumentó mas bien
crear una Junta con tal carácter. Pero guando
sus apuros y embarazos. Pero un tal estable-
á los doce ó quince dias de haberse ausentado
cimiento de Junta suprema de Gobierno nadie
el Rey, ya no pudo la Junta comunicarse mas
lo extrañará si considera que jamas pasó por la
con S. M. ; guando se vid cambiado todo el
idea de ninguno , ni aun de S. M. mismo , que
teatro, errados todos los juicios, comprome-
su ausencia de la capital excedería de unos
tida la suerte del Rey y de la monarquía , y
pocos días, y que de nada estaba entónces su
todas las autoridades de la capital luchando
Real ánimo mas distante que de salir del
contra la violencia y las amenazas ; la Junta
reyno. El Rey pues creyendo conservar por
de Gobierno y su Señor Presidente se hallaron

( 22 )
(23)
en una posícion enteramente inesperada, for, -
que la Junta pusiese á su disposicion la persona
zados á exercer una administracion á que no
de Godoy , diciendo que S. M. se lo había
estaban preparados , y sin tener en quien des,-
ofrecido así la víspera en el quarto de la Reyna
cargar la inmensa responsabilidad que traía
de Etruria : la Junta contestó que carecía de
consigo la mayor parte de los negocios e
en el asunto, que daría
que se les exigía la mas pronta y terminante,
órdenes de S. M.
resolueion. Con todo, si á pesar de la situacion.
parte y que las esperaría : dos días despues
renovó el Gran Duque su solicitud , y en los
de Azanza y 0-Fárrill como miembros de la.
días sucesivos no cesó de repetirla , asegurando
Junta , se quiere desconocer todavía el mérito
siempre que tenía para el efecto órdenes del
de su resistencia , y del zelo con que procu
Emperador, basta llegar á decir que enviaría
raron salvar los riesgos que cada día arnena
tropas á que le sacasen de la prision , y que
zaban á la nacion , á la Junta y á su digno,
haría pasar á cuchillo los que le custodiaban ,
Presidente , es preciso confesar que se les
si oponían la menor resistencia.
quiere juzgar con una prevencion y parcialidad -
3o. El general Marques de Castelar que
que toca en la mas clara injusticia.
mandaba esta tropa, instruido de todo por
28. De esta naturaleza es la iuculpacion de
la Junta, y receloso por su parte de algunas
debilidad que se ha hecho á la Junta de Go,
disposiciones que ya le parecían hostiles , so-
bierno por haber cedido á las amenazas con
licitaba por escrito y por medio del brigadier
que el Gran Duque de Berg pidió se le entregase
D. Joseph Palafox, uno de sus subalternos, ór-
la persona de D. Manuel Godoy. El respeto
denes precisas para su gobierno : la Junta no
sin duda al Se.rior Infante Presidente ha hecho
podía mirar con indiferencia la situacion de
que esta censura no haya calificado á la Junta
esta tropa y de su gefe, y por tanto despachó
mas que de débil ; pero los que así han discur*
un correo extraordinario dando cuenta de todo
rid.o han ignorado la resistencia que ella opuso
á S. M. El Seilor Cevállos, contestando á este
por muchos días á esta entrega, y hasta que
oficio, dixo desde Vitoria : que enterado S. M.
punto la rehusó , ó han querido desentenderse
de los disgustos y tropiezos que causaban á la
de los justos y poderosos motivos que media-
Junta las repetidas instancias del Príncipe
ron para verificarla sin mayor dilacion.
Murat para la entrega del preso , había escrito
29. Desde-la mañana misma de la salida de
al Emperador ofreciendo tenerlo á su dispo-
S. M. de Madrid, quiso el Grau Duque de Berg
sicion , con tal que continuándose la causa , se

( 25 )
hiciese justicia a los que tuviesen que recla,
del preso , quedaba S. M. satisfecho del zelo
marla. Prevenido el Gran Duque por el En
y constancia con que la bahía resistido hasta
perador de este ofrecimiento, pidió á la Juntl
entónces.
lo cumpliese, por oficio que pasó el gefe de su
efecto la Junta llevó su resistencia
'S,. Con
estado mayor el general Belliard; (a) ]a Junta-,
hasta e] punto que lo permitieron las circuns-
no podía ocultar que se hallaba con igual pre,
tancias. S. M. experimentaba ya lo que es
vencion por parte del Sefior Cevállos , y
estar rodeado de la fuerza , y una misma era
aunque hubiera querido para su completo
la que oprimía á S. en Bayona,y violentaba
descargo que S. M. enterado de que el Ein,
á la Junta que le representab a en Madrid. Por
perador admitía su oferta, le hubiese ratificado'
otra parte la Junta , que para ningun caso
la órden para la entrega del preso, discutido -
estaba autorizada á usar de ]a fuerza , debió
detenidamente el asunto , acordó con unanimi-
recelar y precaver á toda costa qualquiera
dad (b) el verificarla desde luego, á cuyo fin
ocurrencia capaz de pornerla en tal compromiso,
firmó el Sefior Infante lo órden correspon-
y mucho mas de presentar nuevos escollos á la
diente. (c)
negociacion y vistas determinadas de S. M.
31. Quisieran Azanza y 0-Fárrill tener á la
con el Emperador. Tan penetrado estaba de
vista , 1.° el oficio ya citado del Seiior Cevállos
esto mismo el Señor Infante Presidente, que
escrito desde Vitoria : 2.° el parle que por
guando el general Marques de Castelar fud - á
su conducto dió á S. M. el ministro O-Fárrill
solicitar que los guardias de corps no entregasen
por encargo especial de la Junta, refiriendo
el preso , y que este encargo recayese en los
por extenso (untos incidentes ocurrieron en;
granaderos de milicias provinciales, que Cam-
este asunto : 3.° la contestacion dada á este,
bien le custodiaban, dixo S. (a) que en
parte por el mismo Señor Cevállos desde
esta entrega consistía el que su Sobrino fuese
Bayona , y en que se decía que aunque S. M.
Rey de España.
hubiera deseado que la-Junta hubiese esperado
33. Todo esto se encaminaba por parte del
órden positiva ó directa para la entrega.'
(a) Véase la carta del general Marques de Castelar al
(a)'Véase
Decano del Consejo de Castilla , inserta en una de las
la nota 5.a
(b) Véase la nota 4.a
Gazetas y Diarios de Madrid del mes de agosto 6
(e)
septiembre de 1808.
Véase la nota 5,4

( 26 )
( 27 )
Gran Duque á apresurar la declaracion de sus
hallar en sus vasallos la misma obediencia y
pretensiones de mas alta importancia , y las
fidelidad que le habían acreditado durante su
que mas podían perturbar la nacion y ofender:
a la Soberanía.
reynado.
35. Leida la proclama , no se detuvo O-Fárrill
34. Pero á medida que los sucesos se iban
un momento en declarar al -Príncipe Murat ,
presentando mas espinosos , mas se vió lo que
que no sería obedecido por ninguna de las au-
Azanza y O-Fárrill trabajaron en la Junta de G o.
toridades , y ménos por la nacion que había ya
bierno,en un ion con su digno Presidente y denlas.
reconocido en la forma mas solemne al Seiior
miembros , para sostener los derechos de S. M.
D. Fernando. Replicó el Gran Duque que el
En 16 de abril llamó á O-Eárrill el Gran Duque
caí-ion y las bayonetas la harían obedecer. Le
de Berg , para reconvenirle de que algunos sol-
contestó inmediatamente 0-Fárrill que bien po-
dados franceses habían sido asesinados ; que los
día ya recurrir á estos medios violentos , pues
habitantesde Madrid manifestaban á las claras
entre ellos y la proclama , echadas suertes , el
su desafecto á ellos ; que los guardias de corps
efecto sería uno mismo. Cortó el Príncipe la
tenían en esto mucha parte ; que en Aragon se
conversacion dexándole solo con el Conde de
habían acopiado hasta cien mil fusiles que el
Laforest , y volviendo á pocos minutos le pre-
general Marques del Socorro no tenía las ór-
guntó á O-Fárrill si aun permanecía en su pri-
denes que se decían de obedecer las del general
mer concepto ; á lo que replicó que léjos de ► nu-
Trances Junot. A todo le contestó rebatiendo
darlo,aiiadía que si d'Emperador fuese capaz de
unas quejas que en la mayor parte eran pre?..
querer fundar su gloria en ver la España redu-
textadas para venir á recaer en decirle al mismo
cida á cenizas , bien podía optarse indiferente-
, que tenía órdenes del Emperador
mente entre los dos medios , el de la proclama
para no reconocer en España otro Soberano que
ó el del caí-►on; pero que tuviese entendido que
el Señor D. Cárlos 117 ,y que se proponía publi-
la Espaiia no dependía de la suerte de Madrid,
carlo así en una proclama que tenía preparada
y mucho ménos la monarquía española de la
y que le dió á leer manuscrita. En ella decía el
España sola : y que sería tan impolítico de parte
ReyPadre que su abdicacion había sido forzada,
del Emperador este pensamiento, que los In-
y que así lo había ya participado
gleses, con quienes se estaba en guerra , se lo
á su grande -
amigo y aliado el Emperador, con cuyo apoyo
agradecerían infinito. Este razonamiento que
O-Fárrill amplificó
volvería á sentarse en el trono, persuadido de
y esforzó con la energía del
.)
• •

( 28
( 29
sentimiento mas puro , hizo terminar la confe
por extenso , demostrándole que la inquietud
rencia diciendo el Príncipe que trataría est é
del pueblo y de la guardia solo nacieron del
asunto con la Junta ; con lo que se despidi
Rey con toda su Familia Real
temor de que el
0-Fárrill para dar cuenta á ella , como lo hiz
los abandonase , intentando pasarse á América,
inmediatamente.
como ya estaba harto ivulgado que en los
d
36. Instruida la Junta de Gobierno de ]
efervescencia del pue-
momentos de la mayor
acaecido, recibió estando congregada un recado
blo no se habían notado ofensas, amenazas ,
del Gran Duque para que destinase dos de su
ni la menor falta de respeto á la Magestad: que
vocales que fuesen aquella noche á verle par
Rey Padre se había explicado sobre su abdi-
el
asunto de la mayor importancia. Azanza
cacion aun ántes de los sucesos de Aranjuez ;
0-Fárrill fueron nombrados para esta confere,
que el estado de su salud había podido estimu-
cia que duró quatro horas , y á que asistió
Jade á este paso : que así lo había declarado al
Conde de Laforest. No pueden dexar de des
Cuerpo diplomático , á toda la Corte , al Con-
cribirla con alguna individualidad por su int
sejo de Castilla, y éste á la nacion ; y última-
portancia, y porque en ella se persuaden habe
mente que las leyes y la práctica en casos de
r
sostenido con firmeza los derechos del trono
esta naturaleza no dexaban al arbitrio del So-
los principios en que se funda la tranquilida
berano que había abdicado , el volver á tomar •
d'
de los pueblos. El Gran Duque y cl Sao
las riendas del Gobierno por un simple anuncio
Laforest se propusieron demostrarles que laj
de su voluntad , estando ya reconocido su hijo
abdicaciou del Sei:or D. Oírlos 1V había sido
y legítimo heredero ; y que esto pedía otras
forzada , y por .
formalidades de que no se podía prescindir en
consiguiente subsistía plenat-1
mente su derecho de reasumir la corona;
la nacion. Concluyeron su largo razonamiento
y qu¿
protestando en nombre de la Junta sobre la
habiendo manifestado el Rey Padre al Empe,
rador la protesta contra su renuncia
responsabilidad de los males que se seguirían
y recia.
nudo su proteccion , no podía este mostrarse
si se tratase de llevar adelante este pensamiento.
indiferente á que un Soberano vecino, amigo
37. Por mas que el Príncipe Murat desen-
tendiéndose de estas reflexiones, les declaró que
y aliado suyo, se viese obligado á baxar de su
como general del exército del Emperador deba
trono por la inobediencia de su guardia , 6 por
cumplir sus órdenes sin restriccion ninguna, y
un movimiento popular. _Azanza y 0-Fárrill re
que si resultaban algunos'males , la Junta sería
batieron estas reflexiones del Gran Duque bie rt

( 3o )
(
)
responsable de ellos , no dexó de contenerle eh
nuestro Presidente , una carta cuyo objeto era
la prontitud y extension que quería dar á sus
hacerle saber que su abdicacion había sido
proyectos la firmeza de las respuestas que se le
forzada , y que de nuevo tomaba el cetro en
fueron dando. Ellas fueron aprobadas por la
sus manos. (a) La reveren te respuesta de la
Junta , y en (lanto á la contestacion verbal que
pasaba su Real
Junta se reduxo á decirle que abí
ést a acordó dar al Gran Duque ( y de que fueron
carta al Soberano que le ha confiado el
encargados los mismos Azanza y O-Fárrill ),
gobierno de la monarquía , y aguardaría sin
se convino por óitimo en decirle , que
hacer novedad sus órdenes para obrar conforme
el Señor D. Carlos IV , y no el Gran Duque,
á ellas. La Junta lo hizo así remitiendo inme-
debía comunicar á la Junta su resolucion
diatamente al Seiior D. Fernando VII la carta
volver z,í. tomar las riendas del Gobierno ,
de su augusto Padre, ( que salió pocos días
que la Junta ceñiría la respuesta que darla'a
despues para Bayona ) é informándole con ex-
S. M. á decir : que había recibido su carta , y
tension de todo lo ocurrido en este gravísimo
que la comunicaba desde luego al Seiior D. Fer
asunto. La Junta , que no había oído hasta
nardo VII , cuyas Reales órdenes seguiría
aquellos días, con algun fundamento ó verosimi-
obe
deciendo como hasta entónces : 2.° que el Sao -
litud, ni que la abdicacion del Seiior D. Cárlos
D. Cárlos 1V, que estaba ya resuelto á pasar á
IV hubiese sido forzada , ni que hubiese me-
Bayona , no exerceria durante su viage níngu
diado protesta, ni que . hubiese indicado nada
de esto á su augusto Hijo guando estuvo á
acto de soberanía :3.° que se tendría este asunt
visitarle en Aranjuez, ni guando le escribió
en la mayor reserva por ambas partes , ni se
la carta de que se ha hablado en la primera
daría á conocer en la órden del exército , ni de
época , pudo sospechar que eran estos pasos
otro modo alguno. El Gran Duque por su parte
dirigidos por parte del Gran Duque de Berg á
ofreció pasar en persona al Escorial , é instruir«
facilitar los planes de la negociacion de Bayona.
de todo al Señor D. Cárlos IV, y pedirle lo
Pero no creyó la Junta pertenecerle en ningun
reservase en sí solo (a).
caso otra cosa que participar al Rey estas nove-
58. Lo hizo así el Gran Duque, y por re-
dades, para que pudiese obrar y dar sus órde-
sultas de esta visita dirigió el Rey Padre al
nes en el modo que estimase mas conveniente.
serenísimo Seiior Infante D. Antonio , corno
(a) Véase la nota 7.a
(a) Véase la nota 6.1

(J2 )
Sg. Reflexionando continuamente la Jun
( 35 )
sobre la gravedad de estas y otras ocurrencias.
abril (a). En la contestacion que dió la
y sobre la falta de autoridad y de instrucei
Junta se hallará hasta que punto procuró ella
con que había quedado para casos tan árdu
conservar su dignidad, sostener al Consejo de
y no previstos , acordó que uno de sus vocal
Castilla y á las ciernas autoridades que ayuda-
pasase 'a Vitoria á instruir á. S. M. de est
corresponder á la alta
ban á su desernpeao , y
nuevas zozobras y de los pormenores que
confianza que S. M. le había hecho (b).
habían podido abrazar sus partes diarios. Pe
41. Por •este mismo tiempo había manifes-
habiendo sabido en la noche de este acuer
tado el Gran Dlimie á la Junta que el Empera-
mí-
que S. M. había salido de Vitoria para Bayon;
dor deseaba concurriese á -Bayona cierto
lo esperó todo de las vistas con el Emperado
mero de personas de entre las Mas notables
y las cartas que S. M. dirigió en el día de
del reyno , dando á esta idea el colorido de
que así convenía á la nacion.3liéntras la Junta
salida de Vitoria y en el de su llegada á Bayona
de Gobierno deliberaba sobre esta propuesta ,
la sostuvieron en esta esperanza. (a)
estaba el Gran Duque llamando á algunos su-
• 4o. Sin embargo desde entónces tornaron
getos que pensaba elegir para llenar las 'inten-
ya un carácter mas agrio y menos equivoco las
ciones del Emperador ; pero como todos 'res-
communicaciones del Grau Duque con la Junta.
pondiesen que sin órdenes de la Junta no po-
El menor altercado , ó la desgracia de alguna
dían salir de Madrid, solicitada ésta nuevamente
muerte originada de laexaltacion en que la con-:
á explicarse por escrito , defirió á la idea de que
ducta de los Franceses había puesto los ánimos,
se les franqueasen pasaportes hasta la frontera
qualquiera reunion de gentes excitada solo por
dando cuenta á S. M. y previniendo á. los nom:
la anxiedad con que el pueblo esperaba y de-
brados esperasen allí su Real resolucion.
seaba noticias del Rey, eran calificadas de juntas
42. Esta solicitud del Gran Duque á que hubo
sediciosas ó de tumultos populares: Estos inci-
de condescender la Junta en los Iérminos que
dentes dieron motivo ó pretexto á la dura carta
quedan expuestos , no tenía comparacion , ni
llena de quejas y reconvenciones, que el Gran
en su importancia ni en sus conseqüencias, para
Duque dirigió al Señor Infante D. Antonio,
(a) Véase la nota v.
(a) Véase la nota 8.1
(b) Véase la nota to.1
3

( 54 )
la permanencia del Señor D. Fernando VII en
fuerza en caso necesario. La Junta pidió tiempo
el trono , con las otras solicitudes á. que la Junta
asoc i a n do á sus ses
se opuso con la mayor constancia , aunque pre-,
para deliberar, y
iones
desde aquel día á los Señores gobernadores
cisada á no traspasar en ningun caso la regl,.
y decanos
los Consejos
jos supremos,
tres
que se le había prescrito.
de
vocales á
al Gran Duque las
d
43. El idtitno cha de abril ó I.° de rnay
razones que ella tenía para no deferir al viage
se presentó en palacio el Gran Duque de Ber
del Señor Infante D. Francisco de Paula : y
para comunicar al Señor Infante D. Antonio
habiendo sido inútil quanto se representó,
una carta del Señor D. Cárlos IV, en que sé
fueron convocados para aquella noche los mis-
le pedía hiciese salir para Bayona á. la Reyna:
mos Señores gobernadores y decanos y dos
de Etruria y al Señor Infante D. Francisco a'
ministros de cada Consejo, que continuaron
Paula. La Junta de Gobierno , que se halla
asistiendo á las deliberaciones mas importantes
convocada á la sazon , no pudiendo conveui
de la Junta.
en una novedad de esta naturaleza, ofreció dar
45. En la que se celebró aquella noche
parte á S. M. y esperar sus órdenes. Pero el.
interrumpida por freqüentes recados del Gran
Gran Duque insistió diciendo que la Reyna de
Duque , con la propuesta de varios puntos se
y bastaba -Etruria era dueña de su voluntad
recibió uno de ellos en que se decía que , de no
consultarla ; y que la menor edad del Infante
deferir la Junta á lo pedido , desde el h
sio.nien-
le ponía en el caso de conformarse. con la
te día proclamaría el Gran Duque al Señor
voluntad de su augusto Padre. El Señor Pre-
D. Cárlos IV, y tomaría en su Real nombre
sidente y la Junta respondieron que cónsul
las riendas dd gobierno militar. La Junta ,
tar j an la Reyna de Etruria pero que de
todavía sin ceder á estas amenazas , contestó
ninguna manera podían acceder d la salida del
le era imposible acce:ler á la salida del Señor
Infante.
Infante sin consultará S. M. Pero despues el
44. Despues de esta conferencia , explorada.
Gran Duque , no contando ,mas con -la con-
desce
la voluntad de la Reyna , se. halló que S. 111:-
ndencia de la Junta , y dando un nuevo
giro á sus
estaba ya resuelta á este viage :y á pocas horas,
in tenciones , le hizo significar que
uno ó dos comisionados se presentaron á pedí`
hecho cargo de sus razones tornaba sobre sí
las r
la salida del Infante, dando á entender que el
esultas del asunto, y que en el
de la noche
silencio
Gran Duque estaba dispuesto á recurrir á
e nviaría á sacar de palacio al In-

( 36")
( 37 )
(ante v tomaria todas 'sus medidas para vencer.
armada á qualquiera violencia de las tropas
qualquiera oposicion que se intentase hacerle,
n á su
francesas podría comprometer la poblacio
46. La sesion de la Junta de que se habla
ruina y excitar la guerra. Pedido por 0-Fár-
fué de las mas agitadas en aquella época:
rill que un asunto de tanta gravedad se reduxese
Ninguna idea ni medida de quantas podían
á votacion, y mandándolo asi el Señor Infante
ocurrir en circunstancias tan apuradas dex.6'
Presidente , fué bien pronta y unánime la
de proponerse y ventilarse por sus vocales ,
resolucion de desechar todo intento de proyecto
que serían como unos veinte, para salvar /a:
hostil , y de adoptar por principio constante
nacion del yugo que se la quería imponer:
el calmar los vinimos , precaver por todos me-
Se veía á las claras que la conducta de las:
dios las inquietudes populares , y contenerlas
tropas francesas y de sus generales no era
en caso necesario con nuestras propias fuerzas.
de aliados sino de enemigos ; pero convinieron,
4 7 . Este incidente ha podido excitar tan
todos en la necesidad de mantener en la mayor..
diversos juicios por los sucesos acaecidos des-
reserva las medidas de precaucion que se acor,
pues, que nos parece requiere un conocimiento
daron. La Junta creyó que no solo
exacto de la situacíon militar y política de la
no podia
tornar sobre sí cl executar , pero ni aun el
capital en aquella época. Los Franceses ten-
drían entórices 25,000 hombres en Madrid y
dexar traslucir ningun proyecto hostil sin
lugares circunvecinos ; en Aranjuez, Toledo
proponerlo antes á S. M., con la mira de no
y Escorial , otros diez mil : las alturas de la
aumentarle los embarazos en que ya se 1i::-
casa de campo, y los quarteles del Retiro esta-
liaba su Real Persona por el:mal aspecto que
ban ocupados por sus tropas , con la artillería
iban tomando las negociaciones. Habiéndose
volante competente. La guarnicion de Madrid
propuesto por alguno de los vocales que se'
se componía 'de unos tres mil hombres ; el
resistiese á mano armada la salida del Seilor',
pueblo no estaba armado , no había sido nunca
Infante D. Francisco de Paula , pidió otro á
organizado en cuerpos de milicias , ignoraba
O-Fárrill , como ministro de la Guerra , una,
el uso y exercicio de las armas. Intentar,el
noticia de lo que supiese, acerca de las fuerzas.
dárselas , era sembrar la confusion y la muerte ,
de los Franceses y de los medios de resistir
sin pian ni di reccion en el empleo de las fuerzas.
las. Hizo sobre esto una extensa exposicion
En un pueblo abierto y. de vasto recinto , do,
concluyéndola con decir que en la sitnacioi
minado por muchas partes , y donde nada.
en que se hallaba Madrid , una resistenz: i

( 58 )
( 59 )
estaba hecho para su defensa , la guarnicio
Ot. cl Seiier
había convenido y mandado
hubiera tenido cine rendirse , ó si se buscaba,
fin se
en los últimos días de abril
Infante President e
salida á viva fuerza, hubiera perecido en ell
(a) y con
que dos personas de entera confianza
la mayor parte, y el resto dispersádose ente
diferentes pretextos pasasen á Bayona á pro-
rameilte. lió tambien la casualidad de qu'
poner á S. M.quatro puntos esencialísimos para
aquella misma noche se había presentado u
gobierno de la Junta en los diferentes casos
ministro del Consejo de Navarra ( D. Justo
que podrían presentarse : 1, 0 si convenía auto.
.diaria de Iban Navarro ) , emisario de confianza
rizar á la Junta á sustituirse en caso necesario
que S. M. envió de Bayona para enterar
en otras personas , las que S. M, designase, para
Junta de lo acaecido allí , á saber ; la tentativa)
que se trasladasen á parase en que pudiesen
del Emperador para que S. M. renunciase I
obrar con libertad ,siempre que la Junta llegase
corona , que Napoleon quería colocar en unó
á carecer de ella : 2.° si era la voluntad de S. M.
de sus hermanos , y la propuesta del reyno d
que empezasen las hostilidades, el modo y
Etraria en cambio, las respuestas de S. XL
tiempo de ponerlo en execucion : 5.° si debía
su firme resolucion de no accederá nada gil,
ya impedirse la entrada de nuevas tropas fran-
no fuese compatible con la dignidad del trono
cesas en España cerrando los pasos de la fron-
y de sus justos derechos; pero que ínterin se.
tera : 4.° si S. M. juzgaba conducente que se
decidía tan grave asunto , se esmerase la Junte.
convocasen las Cortes dirigiendo su Real de-
de Gobierno en conservar la paz y buena artno.
creto al Consejo, y- én defecto de éste ( por ser
nía con los Franceses, sin dar lugar á incident'
posible que al llegar la respuesta de S. M. no
alguno que pudiese comprometer el estado
estuviese ya en libertad de obrar ), á qual.
quiera Chancillería ó Audiencia del reyno que
tan delicado ae los negocios, y aun su mism
Real Persona,
estuviese libre de tropas francesas (b).
48. La Junta estaba demasiado penetrada de
la situacion crítica del reyno para que dexasd
(a) 1.). Evaristo Pérez de Castro . oficial de la v .a secre-
de conocer la necesidad de proceder con la
taria de Estado, y D. José de Záyas, entónces gefe de
mayor cautela., y preparar con toda reserva
bátállóit. ate ftt-é áti,éstatio ca la frontera , y solo aquel
qualesquiera disposiciones que conviniese anti-
logró comunicar con S. M. el 4 de mayo.
(b)
cipar para guando el Rey le mandase variar
Aunque es cierto que el Señor Cevállos dice en su
exposicion que la Junta fue la que propuso estas medidas ;
plan de conducta que le había prescrito. A estP

/o
4'9: Para ganar tiempo en asunto de tanta
( 4 1 )
importancia, se anticipó la Junta en dirigir
Estas y otras eran laA disposiciones y
51.
para j e seguro una de las personas que podían
medidas con que la Junta estaba preparada para
sustituirla (a) , y prevenir á otras dos que se
la tempestad á que se veía ya claramente
hallaban . fuera de Madrid lo conveniente para
expuesta la suerte de S. M. y de la monarquía.
su reunion en paragc no ocupado por las tropas!
Pero nada se temía tanto como un lance que
francesas , á fin de formar la nueva Junta luego
comprometiese la poblacion de Madrid, ó diese
que se recibiesen las órdenes del Rey.
ocasion á que el pueblo se expusiese á sacrifi-
5o. En quanto permitía el repetido encargo
cios que no podían tener sino un éxito funesto.
que tenía la Junta de mantener la tranquilidad
Esta ocasion se temía tanto mas , quanto la sa-
pública , y de no dar el menor pretexto á un
lida de S. M. la Reyna de Etruria había aumen-
rompimien lo con la Francia , prepararnos en
tado ya la expeclacion del público sobre la del
silencio los ministros las disposiciones que he-!.
Seiior Infante D. Francisco , que el Gran Duque
bieran convenido en este caso , á saber , las
no cesaba de apresurar , y que pareció quererla
órdenes para hacer salir la guarnicion de Madrid,
llevar á efecto en la imana del dos de mayo.
1
aun guando fuese dispersándola, ó promoviendo:
Desde la madrugada el patio de Palacio se ha-
la desercion ; la destruccion de todos los medios
bía llenado de mugcres atraídas por la novedad
de transporte en las inmediaciones de las plazas
e inquietas con los antecedentes. La llegada á la
acantonamientos ocupados por los Franceses;
sazon de un ayudante del Gran Duque hizo
la reunion de tropas en puntos determinados:
creer que sería comisionado para pedir la per-
el acopio de víveres y municiones ; el inutilizar
sona del Infante : empezó el alboroto ; el ayu-
las armas y la artillería que no pudieran con
dante pide socorro á una patrulla que pasaba
en
servarse. Pocas horas de libertad hubieran bas7
aquel momento , se extiende mas la alarma,
lado para circular estas providencias desde
cunde por las calles inmediatas , y á la media
momento en que se hubiese recibido la auto
hora empiezan ya á oirse tiros en las calles de
Madrid. Los oficiales
riza t'ion competente.
y tropa de ambas naciones
que estaban fuera de sus quarteles , al retirarse
á ellos
para estar prontos al auxilio que se les
da á entender que sin necesidad de esta consulta debiO
pidiese
ese
, pareció que acudían á las armas corno
ponerlas en práctica.
agresores G como atacados , segun los quería
(a) D. Felipe Gil de Taboada , alcalde de corte.

( 4 2 )
( 43 ).
cada uno mirar : á poco tiempo se vid Madri
siego. El Gran Duque accedió á ello, y les dió
como una ciudad abierta, acometida por ene
el general Harispe. (a)
Tiros sin haber pensado en defenderse ni 1'0
53. Acompañados de él y de unos pocos
alado plan para ello. La disposicion de un
oficiales espaiioles y franceses, Azanza y 0-Fár-
ánimos ya irritados , las primeras desgracias
rill se presentaron á las puertas del Consejo
y la facilidad con que se aumentaba la hoguer
de Castilla á pedirle les ayudase á calmar la
donde eran tantos los elementos que la atizaban
agitacion del pueblo. El Consejo Real tenía
iban á reducir á cenizas la villa y sepultar en su
ya dispuesta una breve proclama ó bando para
ruinas la poblacion, si no se ocurría al remedi e
el efecto , y avisó á los demas Consejos para
52. Azanza y O-Fárrill empezaron por re
que todos recorriesen las calles de Madrid ,
correr á pie las calles inmediatas á Palacio
como se hizo , distribuyéndose desde la de
para calmar la inquietud ; pero viendo que el
Atocha en dos trozos.
tumulto crecía por instantes, y que el pueblo
54. Al llegar O-Fárrill con el suyo á la calle
que encontraban se dirigía á Palacio por haber
de Alcalá, se le hizo notar que entre las filas
concebido que estaban atacados los Señores
de una tropa francesa se hallaban una poreion
Infantes, regresaron tambien á Palacio, y re
de catalanes traficantes acusados de habérseles
encontrado con armas. 0-Fárrill expuso al ge-
cibiendo nuevas órdenes del Seilior Infante -
neral que mandaba dicha tropa , que aquellos
D. Antonio, montaron en los caballos de los
hombres, por razon del tráfico en que se
guardias de corps que estaban de servicio
empleaban , tenían permiso para usar de armas
para poder acudir mejor á iodos los puntos.
de fuego y tenerlas en su posada , y que harto
Ambos fueron á ver al Gran Duque que se
crecido era ya el número de víctimas inocentes
hallaba al frente de sus tropas en lo alto de la
sacrificadas aquel día, para que no se aumen-
cuesta de S. Vicente; le representaron que e
tasen. Estas razones , apoyadas tambien por el
tumulto popular no nacía de ningun plan con
general Harispe, obtuvieron la libertad y vida
certado , sino de algunos errores esparcidos,
de aquellos infelices con aplauso general del
que sería fácil disipar, si mandaba suspender,
pueblo.
el movimiento y fuego de sus tropas 3 y qu
si les daba alguno de sus generales que les aco
('i) Vease la nota i t
pailas° , se hacían cargo de restablecer el si

(y4)
55. Despues de recorrida toda la parte
( 4 5 )
una diputacion al
agitada de Madrid y logrado aquietarla ,
Cambien esta supresion por
Consejos se retiraron, y Azanza y 0-Flírriti,
Gran Duque.
Al capitan general de la provinci a ,
dando cuenta de todo al Señor Infante D. An,
56.
D. Francisco Xavier Negrete, que fué inme-
tonio, pasaron á ver al . Gran Duque de Berl
diatamente á Palacio á recibir órdenes de la
para pedirle retirase sus tropas de los puntos
Junta , se le aprobaron las que ya había dado
ocupados aquel día, que dcxase libres las
para que los oficiales y tropa de la guarnicio ►
comunicaciones interiores para que los vecinos
se retirasen á sus quarteles , y se le previno
detenidos se retirasen á sus casas , y que ce.
mandase salir por los barrios algunos oficiales
casen todas las disposiciones hostiles , puesto
de confianza que estorvasen qualesquiera de-
que se acababa de publicar una amnistía ge,
sórdenes. Varios oficiales de artillería habían
p eral. Así lo ofrecío el Gran Duque ; pero ya.
executado lo mismo, oponiéndose con energía
fuese retardo en sus órdenes, ó que alguno
á que el pueblo sacase las armas del parque.
de sus oficiales no las recibiese á. tiempo, 6
Pero al oir despues una especie ; falsamente
que corno dueño despótico de la fuerza no
vertida, de que uno de los regimientos españoles
quisiese deponerla sin hacer algunos exem,
estaba atacado en su mismo quartel , hicieron
piares de escarmiento , aquella noche fuerot
abrir las puertas del parque , salieron con su
pasados por las armas en el Prado algunos
tropa y dos ó tres cañones , hicieron fuego
'53
los habitantes arrestados en el tumulto ,y so
contra una columna de tropas francesas que
sangre sembró la venganza y el odio que
los cargó , y se originó la desgraciada muerte de
justamente debía inspirar esta conducta tan
los dos dignos oficiales Daoiz y Velarde. Esto
inhumana. (a) El sacrificio de estas víctimas
imprimió en los ánimos de los Franceses una
fué precipitado por una comision militar del
particular ojeriza contra los artilleros españoles;
exército frances establecida aquel mismo día,
pero informado O-Fárrill en aquella misma
y cuya supresion pidió y logró la Junta en el
noche por el general Negrete de que unos
siguiente. El Consejo por su parte solicitó
. quantos soldados de dicho cuerpo estaban pre-
sos en uno de los campamentos franceses , pasó
(a) El Consejo de Castilla dice en su manifiesto que el
in mediatamente oficio reclamando su libertad ,
total de personas de la pohlacion muertas aquel día
y la obtuvo.
de ► o4 , el de heridos 54 y el de extraviados 35.
57.
En la mañana del 3 de mayo fué sacado

( 46 )
( 47 ) •
unta
de Madrid el Señor Infante D. Francisco
que debía aumentar sus embarazos. La nJdole
en aquella misma noche pidieron el sepiot
los hizo presentes al Señor Infante , roá
Conde de Laforest y M. r Freville una co
encarecidamente no la privase de la grande
i,
ferencia secreta al Señor Infante D. Anton¡o
autoridad y consideracion que le daba su pre-
Bien se dexa inferir la consternacion y
sencia, la que sería.intinitamente mas útil en
aba:
derechos mis-
timiento en que estaría el ánimo de S. A.
España que en Bayona para los
con les escenas de los días anteriores,
mos de S. M. y para los intereses de la familia
soledad á que había quedado reducido por la
Real. S. A. repitió que ya se había compro-
ausencia de todas las personas Reales , el peso
metido al viage, y que su resolucion estaba
y
definitivamente tomada; y con esto se despi-
dificultades de un mando que le exponía Con.
dió de la Junta, déxándola ántes de su salida
linuamente á ser tratado con poco decoro,
papel diri-
la dolorosa impresion que habría hecho en su
( que fué al amanecer del 4 ) un
gido al Señor Baylío D. Francisco Gil, ministro
Real ánimo el saber ya de positivo que el Em.
de Marina , como vocal
antiguo , en que
mas
perador ( en cuyas manos se había puesto el
le participaba su salida , previniéndole que
Rey) le había declarado su resolucion de tras.
continuase la Junta en sus funciones guber-
ladar la dinastía de España á Etruria, y poner
nativas como ántes. Si ella había conservado
en el trono español á uno de sus hermanos.
hasta entónces algun resto de esperanza de no
No es pues de extrañar que S. A. no viendo:
perder á sus legítimos Soberanos , las últimas
ya ninguna esperanza de remedio, y casi irre-
razones del Señor Infante y el papel de su
vocablemente decidida la suerte de la monar-
despedida la dexaron sumergida en el mas
quía, quisiese unir la suya personal á la de su
profundo dolor , y en la. triste idea del ningun
augusto Sobrino, y procurarse con su com.
remedio que ya tenía, aun en la persuasion
pañía un recíproco consuelo. Ello es que en
misma de S. A. , la
n
al
restitucio de S. M. a
aquella misma noche hizo saber á los ministros
trono de sus mayores. ( a )
su in tencion de partir en la madrugada siguiente
5g. Tal era el estado en que quedaban los
para Bayona.
negocios del reyno á la partida del Señor
58. S. M. nada había prevenido á la Junta
Infante D. Antonio , y tales fueron las prin-
despues del mensage de D. Justo María Bar
Navarro , sobre el sistema de conducta que
(a) Véase la nota i 2.2
hubiese de abrazar en una tan nueva posiciont

( 4 8 )
( 49 )
cipales operaciones de la Junta de Gobiern
dexaron de oponerse con tesos' á quanto podía
durante la Presidencia de S. A. Basta haber..
ceder en perjeticio de S. M. ; si executaban
recorrido rápidamente los sucesos mas rnai,
con actividad quanto la Junta acordaba y les
cados de aquella época , no siendo objeto de
mandaba ; y finalmente si acreditaron zelo y
este escrito hacer una historia de la revolucjo u
lealtad de sentimientos en todos los casos que
y por.-con la narracion prolixa de incidentes
ocurrieron en aquella época. Los yerros que
menores que todo el mundo sabe , y de que
hubiese tenido la Junta no pueden ser en fin-
el público está bastante instruido por los alía,
gían caso un cargo particular tí ellos sino á
nifiestos y escritos que completan la parte
toda ella y á su digno Presidente , pues que
histórica de todos los sucesos de Madrid y
despues de ventilados y exáminados madura-
de Bayona en aquel tiempo. (a)
mente todos los .negocios, jamas dexó S. A.
6o. No habría necesidad de defender á la
de tener una perfecta unanimidad de dictamen
Junta Suprema de Gobierno , mientras la
MI lo que la pluralidad acordaba y resolvía.
presidió el Señor Infante D. Antonio, para
Aunque la Junta empezó sus sesiones con los
justificar la conducta particular dé los dos
quatro ministros, bien pronto creyó necesario
ministros que por razon de sus empleos ha.
asociarse otras personas de carácter, corno fue-
cian parte de ella. Bastaría para su justificacion
ron los Señores Príncipe de Castel-Franco y
personal el testimonio universal de tantas per-
Conde de Montarco la asistencia del decano
sonas de carácter que concurrían á las sesiones,
del Consejo Real era freqüentísima; desde que
y sobre todo el del Señor Infante Presidente,
los negocios del gobierno se hicieron de mas
S. A. R. recordará sin duda las opiniones y vo.
transcendencia , los gobernadores y decanos
tos de Azanza y 0-Fárrill en la Junta ; si ellos:
de todos los Consejos y en cierto modo los
denotaron siempre su fiel adhesion á su Sobe-
Consejos mismos por la diputacion de dos de
rano; si en las reiteradas
sus ministros , compusieron la Junta. En
y á veces acaloradas
p ira-
conferencias con el Gran Duque de Bergt
gua; caso dexó de recurrirse á votacion siempre
que no había ó absoluta conformidad ó una
pluralidad conocida , ni jamas prevaleció el
(a) El manifiesto del Consejo Real y las exposicionesde
dictamen de nadie contra el de la mayoría.
los Señores D. Pedro Cevállos , ministro de Estad o , Y
i á ellos pues ni á ningun otro vocal en par-
D. Juan F.scóiquiz, consejero de Estado, son de 03
tic ular puede hacerse cargo de qualquiera
naturaleza.
dexarOn

( so
omision , ó resolucion , ó providencia en que
( 5 ' )
se pretenda que la Junta se apartó de la
salir de Madrid la Junta de Gobierno , 6 lo que
reglas que le estaban prescritas ,ó del camin
habría sido mejor , erigir una regencia , pues
o
que debía seguir para desempeñar la confianza
que la Junta solo fué creada para despachar
de
lo urgente miéntras el Rey iba á Búrgos , y no
S. M.
61. Los puntos principales en que se ha
era ya la que convenía y se necesitaba en la
nacion para un caso como el de ausentarse el Rey
culpado á la Junta, ademas del de la entrega
del preso D. Manuel de Godoy , son el de no
de sus dominios ? ¿Y como es que léjos de preve...
Mrse á la Junta que recurriese á medidas ó pre-
haberse trasladado á parage seguro y libre.;
parativos hostiles, en la carta de i8 de abril
el de no haber preparado las hostilidades; y
escrita guando S. M. iba á salir de Vitoria, y en
el de no haber convocado Cortes. A estos tres
la de 20 del mismo , en que llegó á Bayona , se
cargos diferentes satisfarán Azanza y O-Fárrill
le hizo creer que la negociacion con el Empe-
con unas mismas razones que justifican de un
rador presentaba muy buen aspecto y anunciaba
modo concluyente la conducta de la Junta.
un feliz éxito para S. M. ?
Ella , como ya queda dicho , guando el Rey
62. No pertenece á Azanza y 0-Fárrill-entrar
se ausentó de Madrid, recibió por única ins-
en las razones que tuvieron presentes los que
truceion verbal la de observar buena inteli-
aconsejaron 'á S. M. que continuase su viage
gencia y armonía con los Franceses : despues
desde Búrgos á Vitoria , y mucho ménos de
se le repitió el mismo mandato desde Vitoria
Vitoria á Bayona ; pero es cierto 'que habién-
y desde Bayona. El Consejo íntimo del Rey,
dose notificado al Rey desde el primer día de
que acompaiió á S. M. en el viage , vió y
estar en Bayona la resolucion del Emperador
presenció la combinacion estudiada con que
de que cediese por la Toscana el reyno de
fué at raído S. M.desde Búrgos á Vitoria y
España , si S. M. hubiera querido oponerse
desde allí á Bayona : tuvo conocimiento de la.
desde luego con la fuerza-.á tan extraordinaria
carta del Emperador á S. M. dándole solo el
é inesperada proposicion , habría dado sus
tratamiento de Alteza , y llena de especies
órdenes á la Junta para obrar -en este concepto.
bien capaces de excitar sus temores basta el
Y léjos de dirigírsele prevencion alguna sobre
punto de poderse convencer algunos de que
ello hasta fines de abril
e a rd que hubo ocasiones
caminaban al precipicio. ¿ Cómo es pues qu e
de .hacer llegar cartas de Bayona á la Junta ,
nadie sugirió á 8. M. la utilísima idea de hacer.
se le repitió la
den de observar buena
árden
4.

( 52 )
armonía con los Franceses : y aun guando_ en
( 53 )
alguna ocasion y en tiempo oportuno se
quiera forma hubiera empezado á tratar descu-
hubiese revestido con las mas amplias facui,
biertamente como enemigos á los Franceses ?
tades , nunca se habría atrevido á creerse ab,
64. No puede dudarse que hubo hasta fines
suelta y desembarazada de aquella restric.
de abril proporciones de prevenir á la Junta
cion , á no habérsela alzado y anulado expre„
las intenciones positivas de S. M. Prueba de ello
samente.
es una carta confidencial que se conserva aquí,
63. Asi es que ella misma propuso , segun
dirigida á Azanza por el Señor Cevállos con
se ha dicho mas arriba , sin haber sido excitada
fecha de 2 7 de aquel mes , la que se copiará
por nadie ,las quatro providencias de cuya inexe
íntegra (a) por el honor que hace á sus leales
cucion se la ha querido argüir tan injustament
sentimientos , que no habría desahogado con
corno se demostrará mas adelante. Podía dexa
tanta confianza sino con un compaiiero que
de considerar que qualquiera medida hostil qu
participaba de los mismos, y que se interesaba
hubiese adoptado contra los Franceses, pea.,
con igual zelo en la triste situacion de S. M. El
diente la negociacion de Bayona , se habr ía`
mismo Señor ministro de Estado asegura (b)
convertido en un especioso pretexto para qu a
haber hallado medios para su correspondencia
el Emperador llevase al cabo sus intentos ? En.
con la Junta en las mas críticas circunstancias.
tónces sí que la nacion habría dicho con funda•
» En ellas , dice , tomé la precaucion de doblar
mento que la Junta había comprometido al Rey,
» las comunicaciones por diferentes conductos:
y había sido la causa de que se le hubiese pri-
» con este arbitrio conseguí que la Junta de
vado de su corona. Son bien sabidos los cargos
» Gobierno no ignorase el estado de opresion y
y amenazas que sufrió S. M. por parte de su
» de arresto en que se hallaba el Rey. » ¿ Esas
augusto Padre en presencia del Emperador,
mismas ocasiones no pudieron aprovecharse para
atribuyéndole haber tal vez promovido por
indicar que abandonase el sistema de buena
af r
medio de órdenes secretas los estragos del 2 de
ien:7nanía con los Franceses , y se recurriese á la
mayo , siendo así que la Junta no tuvo en
para repeler sus conocidos intentos , si
aquel suceso mas parte que el haber procurado
tal era la voluntad del Rey (C)? Sin una
con todo ahinco el evitarlo, y atajarlo y sofo-
carlo guando se verificó. Quanto peso no se
(a) Véase la nota 13.a
habría dado á estas sospechas , si ella en VI'
(b) Ex posicion , pag. 33.
(e) Véase la nota 14.2

( 54 )
( 55 )
tiva aprobacion suya , ningun gobierno que
para. obrar con independencia de las órdenes
hubiese dexado en Madrid habría tornado por si
de S. M. ó contra las que terminantemente
solo una resolucion tan arriesgada, tan opu esta:
rueste
le había comunicado , no necesitaba de mas
11, sus órdenes, y de cuyas resultas se le haría:
estímulos que los que diariamente le ofrecía la
responsable para con la nacion y con el Rey
conducta violenta del Gran Duque de Berg.
mismo , que tan repetidamente significó que
Sin embargo, excitada solo por las alarmas que
su suerte personal podía aventurarse, Dígalo
concebía del funesto giro que tomaban los
sino en honor de la verdad el ya citado D. Justo
negocios , puso en execucion las únicas ideas
María de Iban Navarro, que fué secretamente
que se presentaban factibles en aquella crísis
de Bayona á Madrid con la comision que hemos
política. Tales fueron, r.° buscar una persona
referido. ¿ Que mejor proporcion que la de este
de confianza que fuese á Bayona y propor-
xtensagero de toda confianza, para haberdadoít
cionase la fuga del Rey , que se decía ser po-
la Junta uña órden positiva de que si dentro de
sible : era un vecino de Soria ó de Cerbera de
un plazo de tiempo corto y determinado no se le
Alhama , cuyo nombre no se tiene presente ;
hacía prevencion contraria y expresa, se sobro.
pero debe constar en la tesorería general, pues
base en otra regencia, se tornasen medidas de
se le libró una cantidad para gastos del viage,
precaucion vigorosas, se declarase la guerra,
del qual se ignora el resultado : 2.° el despachar
se obrase como si estuviese declarada, si hubie•
( como se dixo arriba ) dos emisarios secretos
rau sido estas las intenciones de S. M. ? Podía
que sin conocimiento uno de otro se presen-
presentarse momento mas oportuno para haber
tasen en Bayona . al Rey , y recibiesen sus
ampliado las facultades de la Junta, elcváll,
órdenes precisas sobre los quatro puntos que
dolas al nivel de las circunstancias , y haberle
quedan explicados en otro lugar : 3. 0 y el pre-
venir con órdenes
comunicado preceptos claros y expresos , en
á los Señores Conde de
vez de repetirle por buca del mismo mensagero
Ezpeleta , capitan general de Cataluña , (a)
que observase la mayor armonía con los Fran-
D. Antonio Escaño , teniente general de ma-
ceses , y nada hiciese capaz de comprometer el
éxito de las negociaciones pendientes , como
(a) El brigadier D. José Capeleti tuvo encargo de
éste lo manifestó delante de una Junta bien4
pasar por Barcelona con el simulado motivo de su regreso
a
numerosa presidida por el Señor Infante?
Italia , para enterar al Señor Conde de Ezpeleta de la
pto posicion hecha á S. M. por la Junta.
05. A haberse creído la Junta con facult3d5„,

( 56 )
1
( 57 )
Tina, y D. Felipe Gil de Taboada, alcalde
an
na lnotsa s !elle étn] sousr a sd es e l chic cliieos
de casa y corte, para que estuviesen prontos
invocar
tes ti monio Pd
°e
clen
á reunirse y- sustituir á los vocales de la Junta
S. A. R. que podrá decir si basta la última
de Gobierno en parage libre de tropas frau..
hora de su presidencia , y al despedirse de la
cesas , en caso de que se recibiese órden de
Junta , le dexó otro encargo la otra regla á
S. M. para obrar en contrario sistema que
que sujetarse que la que hasta allí había se-
hasta allí.
guido, ¿ Que inconveniente podía haber , ni
66. Por esta sencilla relacion verá ahora el
que mejor ocasion que la de su despedida ,
Consejo de Castilla que miéntras él deliberaba,
para prevenir que luego que se ausentase
segun dixo en su manifiesto, pag. 33 , sobre los
S. A., se trasladase la Junta á otro punto, que
medios de levantar y armar 3oo,000 hom-
convocase las Cortes , ó preparase la execucion
bres , y sobre las denlas disposiciones que el
de planes de defensa ? Este hecho por sí solo
caso exigía , desistiendo, segun aiiade , del in-
prueba basta la evidencia que S. A. sabía no
tento, ó reservando en sí sus acuerdos ; la
ser esta hasta entónces la voluntad del Rey,
Junta de Gobierno proponía á S. M. las me-
y que á ninguno de los partes 6. oficios diri-
didas correspondientes á la gravedad del asunto
gidos á S. A. ó á la Junta podía dárseles seme-
con el sigilo que tan imperiosamente exigían
jante inteligencia , ni S. A. se la dió nunca.
las circunstancias. Un retardo de pocos días
68. Los Sei'iores Príncipe de Castclfranco y
en el acaecimiento del 2 de mayo y en la re-
Conde de Montarco, que conocieron los pri-
nuncia de S. M., de que se tratará luego,
meros recelos de la Junta , y que asistieron
hubiera hecho conocer al Consejo y A. la nacion
á algunas de sus deliberaciones, se persua-
entera hasta que punto había sido digna la
dieron tan t o de la necesidad de aguardar
Junta de la confianza de S. M.
órdenes positivas de S. que jamas pro-
67. Si la Junta de Gobierno hubiera tenido
movieron que se adoptasen providencias hos-
en tiempo órdenes para obrar con otro plan que
tiles sin este preciso requisito. Ninguno de
el que se le prescribió , ó facultades positivas
los generales de las provincias ni de los go-
para ello; ¿quien podía saberlas mejor, ni tener
bernadores de las plazas quiso anticiparse á
mas interes en que la Junta las usase , qu e el
P ro mover igual resolucion , sin duda porque
c
Seijor Infante su Presidente ? Esta reflexion
onocían todos su transcendencia : y si en ellos
ha
por sí sola bastaría para justificar á la Junta
d e ser-
un descargo justo y fundado el

( 5 .8 )
( 59 )
haber carecido de órdenes positivas,
pecador de los Franceses á sus Soberanos
haber tenido otras que las de no provocar un
congregados en Bayona.
rompimiento de parte de los Franceses ; no
partió el
7 o. En la mañana misma en que
se alcanza la razon de que este mismo motivo
Señor Infante, llamó el Gran Duque de Berg
ne se estime suficiente para que la J unta en
los ministros para decirles que creía con-
á
esta parte se considerase sin accion. Y de todos
veniente al buen órden y á la quietud pública
modos no debe olvidarse que en una Junta
asociarse á las deliberaciones de la Junta de
tan numerosa como lo era desde la última
Gobierno : le manifestaron desde luego que
semana de abril , y en la que todas las reso-
esto no se hacía compatible ni con los poderes
luciones se tomaban por lo que acordaba la
de la Junta, ni con la representacion que de-
pluralidad , Azanza y O-Fárrill , como minis-
sempeiiaba : y aunque por entónces pareció de-
tros , debían executar , no su dictámen par,
sistir de su pensamiento ,en la noche del mismo
ticular , sino lo que ella determinaba.
día, y sin que precediese el menor anuncio de
su parte , se presentó en la Junta , en cuya
TERCERA ÉPOCA.
sesion se hallaban tambien los Señores gober-
nadores y decanos de los Consejos , renovando
Desde la partida del Señor Infante D. dn-
igual pretension : los ministros Gil , Azanza y
tonio hasta que se recibieron en Madrid
0-Fárril, y otros vocales la impugnaron abier-
las renuncias que mudaron la dinastía.
tamente; pero la pluralidad receló mayores
inconvenientes de no prestarse á ello, noticiosos
69. En esta época, aun que fud de muy pocos
de rinanto pasaba en Bayona , y temerosos de
días , ocurrieron sucesos de la mayor gravedad
que qualquiera incidente en que se chocase
é importancia. Por la partida del Serior Infante
d irectamente con el Gran Duque excitase nuevas
D. Antonio perdió la Junta la única persona
con vulsiones. Contra este acuerdo que se ex-
de respeto á quien tuviese que guardar alguna
t " dió al día
• •
, protestaron Azanza y
consideracion el Gran Duque de Berg , y em-
O-Fárrill. Estee reclamó en el mismo acto del
pezó desde aquel día á ser tratada , no como
tes
secretario de la Junta, el Conde de Casa-
una Junta suprema, representante de una
Valencia,
alencia
.tifion de su voto
soberanía independiente, sino como executora
, yata dexó de concurrir á las sesiones
y p
e
inm
pasiva de piamos decretos arrancaba el E01-
medi
'
ediatas, pidiendo
, di ndo se le exónerase de su

( 6o )
(6x )
ministerio ; y Azanza pasó al referido secretario
tinuar todos en sus funciones. Si en esta de-
el oficio que aquí se copia :
terminacion lo erraron , protestan á la faz del
Como la Junta de Gobierno se ha cons,
mundo que en ella creyeron obrar conforme
» tituido baxo un sistema contrario á. mis prin.
á las últimas intenciones manifestadas por el
cipios , manifestados en la sesion misma en
Señor Infante , y á la obligacion con que todos
» que S. A. I. y R. el Gran Duque de Berg
les reconvenían de que no debían completar
» fué admitido por su presidente , y en otras
la orfandad en que quedaba la nacion. Guiadas
» varias ocasiones ; me veo en la precision de
de estos mismos principios de utilidad general ,
» separarme de ella, y pido á V. S. que lo
las autoridades superiores , el Consejo Real
so- haga presente á la misma Junta , para que se
y los demas tribunales supremos no dudaron
sirva nombrar desde ahora persona que se en-
deber pemanecer en sus puestos sin ausentarse
» cargue del ministerio de Hacienda que ha es-
ni renunciar sus empleos.
» lado á mi cargo. Dios guarde á
7 2. La incertidumbre en que fluctuaba la
V. S. rnu-
Junta de Gobierno duró solamente tres días :
» dos aiios. Madrid, 6 de mayo de x8o8. "—
El 7 de mayo recibió el Gran Duque de Berg
II A ZANZ A z.-Selior CONDE de CASA-Y ALENCIA,»
el decreto del Señor D. Cárlos IV fecho en
71. Aunque no fueron admitidas las dimi-
Bayona á 4 del mismo , en que volvía á tomar
siones de Azanza y O-Fárrill , era bien co-
las riendas del gobierno , conforme á la pro-
nocida su repugnancia á continuar en sus des.
testa que tenía hecha y anunciada contra su
tinos. Pero el temor de parecer egoistas , y
abdicacion. En conseqüencia nombraba al Gran
el de que imitando otros su exemplo quedasen
Duque de Berg su lugar-teniente general del
la capital y el reyno sin autoridades protec-
reyno (a), mandando á la Junta, al Consejo
toras y entregados á la discrecion de un poder
Real y á los capitanes generales y goberna-
enemigo, les hizo cederá esta consideracion
dores de las provincias , que obedeciesen sus
ór
y sobre todo al cargo que se les podría hacer
denes, con una proclama del mismo Rey
con la órden del Señor Infante , de que
Padre dirigida á la nacion , exhortándola á
p
la Junta debía seguir en los mismos tér-
calmar las agitaciones y evitar toda division
minos como si S. A. estuviese en ella. Esto
concluyendo con las expresiones
les obligó á acordar con los demas ministros
una resolucion que les fuese comun , y
(a)
e".
Véase la nota 15.a

( 62 )
( 63 )
siguientes : « Españoles, creed á. mi experiencia
del 6 del mismo mes de mayo, por la que el
• y obedeced á la autoridad que tengo de
Señor D. Fernando devolvía pura y simple-
Dios y de mis Padres ; imitad mi exernplo
la corona á su augusto Padre , y un de-
mente
y creed que en . 1a situacion en que os liallais
creto de igual fecha para la Junta, y su Presi-
» no hay prosperidad ni salvacion para los
dente el Señor Infante D. Antonio ( á quien se
» Espaijoles , sino en la amistad del granele
suponía aun en Madrid), que decía así:
» Emperador nuestro aliado, »
« En este día he entregado á mi amado Padre
73. En el citado decreto, por una parte
» una carta concebida en los términos si-
le daba al Gran Duque la presidencia de la
» guientes :
Junta de Gobierno, y por otra se querían
» Mi venerado Padre y Señor : Para dar á
concentrar en él todas las facultades del mando
» V. M. una prueba de mi amor , de mi obe-
supremo con la mira de dar mas unidad á
diencia y de mi sumision , y para acceder á
las providencias. Pero como el Señor D. Fer.
» los deseos que V. M. me ha manifestado rei-
nando VII no había aun revocado sus poderes
» teradas veces, renuncio mi corona en favor
á la Junta, para que á estas disposiciones se
» de V. M. , deseando que V. M. pueda gozarla
pudiese dar una publicidad que no dexase va-
» por muchos arios. Recomiendo á V. M. las
cilar la opinion de la nacion sobre la persona
» personas que me han servido desde el rg de
en quien debía reconocer la soberanía, solo
» marzo : confío en las seguridades que V. M.
faltaba la accesion del Sei-lor D. FernandoVII..
» me ha dado sobre este particular. Dios guarde
Por esta justa consideracion , aunque irme-
» á V. M. felices y dilatados
Bayona
diatamente se pasaron estos documentos al
» 6 de mayo de 18o8.
A los Reales
Consejo , juzgó prudente no publicarlos en
» pies de V. M. , Su mas humilde hijo. ----
aquel día 8, acordando solo su cumplimiento.
» FERNANDo. »
Pero en el día siguiente é inmediatos felici-
« En virtud de esta renuncia de la corona
taron al Gran Duque todos los Consejos su-
» que he hecho en favor de mi amado Padre ,
premos , todas las autoridades y corporaciones
» revoco los poderes que había otorgado á la
de la capital , el Nuncio de S. S. y todo el
» Junta de Gobierno , ántes de mi salida de
cuerpo diplomático.
» Madrid. , para el despacho de los negocios
74. No pasaron 24. horas sin que llegase n los
g raves y urgentes que pudiesen ocurrir du-
nuevos documentos de Bayona , y eran la acta

( 65 )-
(
)
» cante mi ausencia. La Junta obedecerá las
sobera nía el Señor D. Carlos IV. Y habiéndose
» órdenes y mandatos de nuestro muy amado
pasado al Consejo el día 10 , acordó inmediata-
p
» Padre y Soberano, y las hará executar en
n' ente su cumplimiento y la publicacion que
» los reynos.
estaba suspendida dos días antes , y se expidie-
» Debo , antes de concluir , dar gracias
ron la provision y circular de 8 y t o de mayo
» á los individuos de la Junta , á las autori.
que son conocidas del público.
» dades constituidas y á toda la nacion, por
76. Basta leer los expresados documentos
» los servicios que me han prestado , y re.
para conocer la posícion en que se hallaba el
» comendarles que se reunan de todo corazon
Señor D. Fernando VII y la necesidad en que
» á. mi Padre amado el Rey D. Cárlos y al Em.
se veía de abrazar este partido , el único que
» perador Napoleon , cuyo poder y amistad
podía salvar los tropiezos del momento. S. XL
» pueden mas que otra cosa alguna conservar el
había ya rehusado por muchos días el cambio
primer bien de las Españas , á saber su inde.
de su corona por la de Etruria , y tuvo fuerte
» pendencia y la:integridad de su territorio. Re.
ánimo para todo miéntras pudo oponer á las
» comiendo así mismo que no os dexeis seducir
asechanzas de una política engañosa las armas
» por las asechanzas de nuestros eternos ene-
de la razon 'y de la justicia ; pero guando vió á
» mi os , de vivir unidos entre vosotros y con
su augusto Padre envuelto en las mismas ase-
chanzas , y se consideró tan expuesto á ser pri-
A nuestros aliados , y de evitar la efusion de
» sangre y las desgracias, que sin esto serían
vado del trono por la pérdida y anutacien del
» el resultado de las circunstancias actuales,
derecho con que había subido á él , cedió S. AL
» si os dexaseis arrastrar por el espíritu de
á la tempestad , y para disminuir sus estragos
» alucinamiento y desunion.
eligió el medio de volver la corona al Señor
» Tendráse entendido en la Junta para los
D. Cárlos , contentándose con reynar despues
» efectos convenientes , y se comunicará á
de los días de su augusto Padre.
» quien corresponda. En Bayona , á 6 de mayo
77. En el corto periodo de tres días arriba
» de 18o8. = FERNANDO. »
indicado conviene•fixar la cesacion de la Junta
de Gobierno en el mando, ó lo que es lo mismo,
75. Con la llegada de estos documentos no
la espiracion de las facultades y represeniacion
podía ya diferirse el publicarlos á la nacion,
que tenía para gobernar el reyno. Habiéndole
para que reconociese en el exercicio de la
revocado sus poderes el SeñorD. Fernando VII,
soberanía ,
5

( 66 )
( 6 7 )
y conferido los suyos el Señor D. Cárlos al.
restablecerse en España el drden, en el es.
Gran Duque de Berg como su lugar-teniente ,
lado á que habían llegado las cosas (a). La
los que eran individuos de la Junta no quedaron
Espacia no tenía necesidad de que un poder
en la que siguió despues , puramente consultiva,
extrangero viniese á dictarle las' reformas que
con otro carácter que el de ministros del nuevo
ella conocía serle convenientes y sabía tambien
gefe del Gobierno; encabezándose h nombre de
los medios de executarlas. Pero le era preciso
éste las actas y órdenes que se expidieron en
para esto tener á sus Soberanos á la cabeza , v
sucesivo.
que éstos no se hubiesen visto en la precision
7 8. Se acercaba por momentos la memorable
de abandonarla. dexánddla por conseqüencia
transaccion política que en Bayoua quiso poner
de su abdicacion esa misma guerra civil , y la
fin á la dinastía de nuestros Soberanos , y por
anarquía y la discordia que se pretendía evitar,
la que una vasta monarquía , de primer órden
7 g. Viendo al Señor D. Cárlos IV tan deci-
en la Europa , transmitida y poseída por dere,
dido á desposeerse de la corona en favor del
cho hereditario desde el siglo de D. Pelayo , fué
Emperador , ¿ que extraño es que el PrinCipe
cedida por sus mismos poseedores á un poten-
heredero se sometiese á esta disposicion , y
tado extrangero, que de simple particular había!,,
que cediendo ít la dura necesidad se resignase
llegado en pocos años á colocarse á la cabeza
á una desgracia que veía ya consumada por
del mas poderoso imperio que despues del ro-
la condescendencia de su augusto Padre ? Así
mano se hubiese visto en Europa. En 5de mayo
es que el Señor D. Fernando VII , que por la
firmó el Señor D. Carlos IV este tratado qul,
devolucion de la corona había vuelto á entrar
formará la página mas notable de nuestra his-
en sn anterior dignidad y título de Príncipe
toria (a). Sin causas ni motivos que alegar pon.
de Asturias , renunció en calidad de tal sus
parte del Soberano , para desposeerse á sí mismo
derechos al trono de España y de las Indias ,
y á toda su Real Familia de rey-nos tan extensos,
firmando su tratado particular en lo de mayo,
se toma por única base de esta cesion, que el
por el que adhería á la cesion hecha por su
objeto de ella era poner término cí la anar.,
Padre en el Emperador de los Franceses (b).
guía en que se hallaba la España, y salvarlit
Dos días despues prestaron igual adhesion al
de facciones; y que solo por este medio podía
(a) Véase la nota i 7.a
(a) Véase la nota 16..a
(b) Véase la nota z S.1

( 68 )
(
)
tratado los Señores Infantes D. Carlos y
y buena del lenguage pueden emplear para
D. Antonio, y en union con ambos expidió
inspirar la persuasion (a). Los gabinetes de
S. M. el día 1 2 desde Burdeos una proclama
Europa recogieron en su diplomacia estos de-
á la nacion, resumiendo varias razones para
cumentos á que nada quisieron oponer, y de
hacerle conocer la necesidad y utilidad de unir
ahí provino que ninguna potencia del continente
sus intereses con los de la Francia , y que
se declaró entónces por la causa personal de
pues se le conservaba su religion , su indepen-
nuestros Soberanos.
dencia, la integridad de sus posesiones y las,
80. Llegados á Madrid todos estos tra-
denlas ventajas pactadas con el Emperador i;
tados , y participados por el Gran Duque de
se aseguraba para largo tiempo y de un'
Berg á la Junta de Gobierno , y de órden del
7720do incontestable el poder y prosperidad
mismo al Consejo por el Señor D. Sebastian
de la nacion española. En conseqüencia
Piiiuela , secretario de Gracia y Justicia, bien
libertaban tí sus naturales de las obligaciones'
se dexa entender que lo primero que se ofre-
que tenían bazo estos respectos , exhor-
cería discurrir sería sobre el valor legal de
tándolos á no considerar sino los intereses
estas renuncias. Es inútil detenerse en referir
comunes de la patria , conservándose pací-
las dificultades que al principio nacieron
ficos , y debiendo creer que en esto darían
de esta consideracion tan obvia, ni lo que
á su Príncipe y á sus Infantes el mayor
ántes de la comunicacion al Consejo habían
testimonio de su lealtad. Esta proclama ,Itil
propuesto varios individuos de la Junta al Gran
cuya mayor parte no era un documento nece-
Duque de Berg y al Conde de Laforest para'
sario para dar mas valor al tratado de re-
dexar á la nacion el libre uso de sus derechos
nuncia , se miró como nueva prueba de que
en Cortes (h). Nada de esto pudo conseguirse
aunque S. M cedía sus derechos á la violencia
porque la fuerza no respeta los trámites y
6 la necesidad de las circunstancias, no quería
formalidades legales, ni los consiente sino en
que la nacion , por la remota esperanza de su
quanto esté segura de no encontrar un obs-
restablecimiento se empeñase en una guerra
táculo en ellos. El Consejo por su parte , y
capaz de destruir su poder y de comprometer
en las sesiones á que asistieron algunos voca-
su independencia. En efecto la proclama está
concebida en términos nada equívocos , y
(o) Véase la nota 19.,
con todas las expresiones que la sinceridad
(b) Véasela nota 20.1

( 7° )
( 7 1 )
les da la Junta , resistió guante) pudo el dar
ara 4 de mayo. Ellos fueron escritos por S. M.
cumplimiento á lo pactado en los referidos
el siguiente día 5; tal vez sin saber las órdenes
tratados; pero corno venían acompañados de
y decretos que su Padre había dado la víspera ,
órdenes terminantes de los legítimos Sobe,
é ignorando seguramente que al Señor In-
ranos , y corno ni Ja Junta ni el Consejo po-
fante D. Antonio se le hubiese obligado a salir
dían ser jueces en semejante qüestion , este
de iadrid. El uno era dirigido á la Junta , au-
supremo tribunal concluyó con manifestar que
torizándola á que en cuerpo, ó sustituyéndose
estínidole confiada por su instituto la execucion
en una ó muchas personas que la representasen ,
de las leyes subsistentes , no podía dexar (1 11Ñ
$
se trasladase al parage que creyese mas con-
hacer una protesta reservada de que la execti.,;',
veniente , y en su nombre y representando su
cion de estos tratados se entendiese salvos los'
misma persona , exerciese todas las funciones
derechos del Señor D. Cárlos 1T1, de su Hijo
de la soberanía : que las hostilidades deberían
y denlas sucesores (a). No hubo la menor
empezar desde el momento en que internasen
dificultad de parte del Gran Duque en que el
á S. M. en Francia , lo que no sucedería sino
Consejo acordase así su cumplimiento , y lo
por la violencia y que en llegando este caso,
mandase publicar y circular, como en efecto
tratase la Junta de impedir , del modo que
-se hizo.
pareciese mas á. propósito , la entrada de
8r. Quando la Junta estaba sumergida en el
nuevas tropas en la península. El otro decreto
dolor de haber perdido sus legítimos y amados
dirigido al Consejo Real , y en su defecto
Soberanos, y dos ó tres días despues que el
imposibilidad, á qualquiera Chancillería ó
Gran Duque de Berg gobernaba á nombre
Audiencia, mandaba que se convocasen las
del Señor D. Cárlos IV , llegó un propio á
Corles en el parage que se tuviese por mas
pie, que dixo venir de Guadalaxara , y entregó
expedito , que por de pronto se ocupasen
á .Azanza un pliego que contenía dos decretos
únicamente en proporcionar los arbitrios y
del Señor Rey D. Fernando VII expedidos
subsidios necesarios para atenderá la defensa
á conseqiieneia de las propuestas de la Junta
del re:y-no , y que quedasen permanentes para
comunicadas á S. M. , corno se ha dicho arriba ,
lo denlas que pudiese ocurrir.
por medio de D. Evaristo Pérez de Castro el
82. Despues de despachados estos decretos
Por C9nducto que hasta ahora ignoran Azanza y
(a) Véase la nota 2t.
, pero seguramente por rodeos, segun

( 7 )
('75 )
la tardanza con que llegaron í Madrid, en el
13, Fernando VII había devuelto la corona
mismo día al anochecer fué llamado el Señor
á su Padre y que á la Junta se le habían re-
D. Fernando Vil al palacio donde estaba ah:),
vocado los poderes, ¿ como podía ya ésta ( que
jado el Rey su Padre , y en presencia del Em,\\
no existía ) tomar la voz para promulgar dis-
perador sufrió ( tomándose ocasion del suceso
posiciones contrarias ? ¿ con que títulos podía
de Madrid del 2 de mayo ) las amargas recon,
exigir la obediencia de las autoridades supe-
venciones y amenazas que le precisaron á la
riores de la capital y de las provincias? Lejos
abdicacion absoluta que queda referida. Yo.
de seguirla nadie en un exemplo tan desau-
es de extraiiar que el pliego que contenía los
torizado como peligroso , el Gobierno nuevo,
Reales decretos del día 5, traídos por el mensa-
que estaba ya en pleno exercicio desu autoridad ,
gero á pie , para la convocacion de Cortes y
la hubiera declarado rebelde y tratádola como
empezar lis hostilidades, llegase tres , ó quatro
tal. Esto, que no podía hacer la Junta , como
días despees que el decreto del día 6 en que
cuerpo , menos podían ponerlo en práctica los
S. M. hacía saber su renuncia y revocaba los
ministros obrando en particular , bazo cuyo
poderes de la Junta ; porque en aquel tiempo
aspecto áun era mas cierta la nulidad de su
los correos franceses , que hacían el servicio de
representacion; Su arrojo , si lo hubieran in-
Rayona á Madrid , caminaron con suma di,
tentado , habría sido atajado á los primeros
ligencia ., y el pliego que contenía las órdenes
pasos y comprometido al Se7ior D. Fer-
de S. M. del 5 se dirigió ( consultando sin
nando VII y Señores Infantes , que quedaban
duda á la seguridad ) por caminos desusados.
entre las manos del Emperador, á resultas
Hay motivos de sospechar que rodeó por Ara-
las mas funestas. La llegada de Pérez de Castro
gon , pues llegó por Guadalaxara.
á Madrid , que se verificó uno ó dos días des-
85. Azanza , inmediatamente que lo recibió,
pues que la del propio de Guadalaxara , con-
convocó á los denlas ministros para mostrarles
firmó el acierto del acuerdo de los ministros ,
los decretos del Rey , y acordar lo que con-
pues hablando con Azanza y 0-Fárrill , les
vendría hacer : y todos opinaron sin vacilar
manifestó el sobresalto y grandes zozobras con
que las nuevas circunstancias hacían ya su
que habían estado todos los de la comitiva
execucion imposible. En efecto estando ya pu-
Real , mientras no sabían si la Junta en MadriO'
Micado en Madrid el Ileal decreto del 6 ,
habría intentado dar cumplimiento á aquel:`.'
que se anunciaba á la nacion que el Seiiar
órdenes de S. M. ó de qualquiera nia;'era$

(4)
1
( 7 5 )
hubiesen llegado ¿'t noticia del Emperador. Por
seguros de que hasta el momento en que ella
este solo recelo , y no por otra causa , se ocuPil
dexó de representar al Señor D. Fernando VI[,
taron estas órdenes en la carpeta de un libro(
cesó de acreditar su lealtad á S. M. y su zelo
TIO
y se conservaron así hasta que , sabida la in-
por sus soberanos derechos. Nunca estuvo autori-
ternacion de S. M. á Valencay , se resolvió
zada ádefendedos con las armas, habiendo siem-
quemadas para evitar toda contingencia per-
pre tenido órdenes é instrucciones contrarias.
judicial á S. M. por la delicada posicion en que
Que es pues lo que se pretende que ella debió
se hallaba constituido en Francia.
hacer y no haya hecho ? Si se quiere decir que
84. En vista de esto los ministros no queda$
viendo ya sin libertad al Soberano, debió ella
ron ya en estado de poder resistir ni impedir
por sí misma arrojar se á tomar un partido
la execucion de los Reales decretos que mudaron
hostil, c se han pesado bien todos los escollos y
la dinastía. Y fuese por el estupor que causó en
riesgos que presentaba semejante determi-
lodos un acaecimiento tan inesperado , ó fuese
nacion , que exponían la nacion ft perderlo todo
por la íntima eonviccion de que las fuerzas que
Untes de empezar á tener ningunas ventajas ?
tenía en España el Emperador hacían ya inevi-
Si en esto pudiese quedar alguna duda , bastaría
table el cumplimiento de los tratados de Rayona,
hacer una breve reflexion sobre el estado de
finalmente por el respeto á los conseos dados
nuestras fuerzas y recursos en aquella época
por los Soberanos legítimos, lo cierto es que
para entrar en una guerra.
no hubo cuerpo ni autoridad alguna que desde
86. La. España tenía entónces sobre las ar-
luego rehusase descubiertamente el nuevo arden
mas, dentro y fuera de la península, un total
de cosas que se quería introducir, contentán-
de cien mil hombres , inclusos los regimientos
dose el que mas con algunas protestas y reti-
de milicias provinciales. Esta masa de fuerzas
cencias, que probaban el desagrado general con
estaba diseminada y repartida del modo si-
que se recibía tamaría novedad, y querían dexar
guiente : i5,000 se hallaban de auxiliares de
la puerta abierta á una remota esperanza , ú á:
las tropas francesas en Dinamarca: de los 55,0oo
futuros contingentes, pero sin presentar por de'
que estaban en Portugal ó su frontera, los
pronto ni obstáculos ni una firme oposicion.
2 o,000 se habían puesto á las órdenes del ge-
85. Así terminaron las funciones de la Junta
neral frunces Junot : 15,000 hombres habría en
de Gob:erno. Azauza y O-Fárrill se envanecen
las plazas de África , Islas Baleares , y Cana-
de haber sido sus miembros , porque están
rias : o,o0o en el campo de S, Roque : 10,000
'3:41

( '77 )
( 7 6 )
t erminada felizmente la negociacion de Bayona ,
en Galicia ; y los t5,000 restantes estaban en las'
se apoderasen en el intermedio los ingleses de
guarniciones de las costas, inclusas las de Cata.
qualesquiera de estos puntos , y no quisiesen
luiia y plazas interiores del reyno.
despues cederlos? ¿ Qual no hubiera sido en-
87.
No siendo posible, durante Ja guerra
tónces la responsabilidad de los ministros ? No
con Inglaterra , desguarnecer del todo la linea
sería ella menor si en el caso de frustrarse las
de S. Roque , ni las plazas de Africa , ni nuestras
negociaciones de Bayona, y habiéndose entre-
islas y- departamentos marítimos , y deduciendo
gado dichas plazas á la Inglaterra , la nacion no
del todo de las fuerzas las bazas comunes , no
hubiera querido arrostrar los sacrificios de la
es aventurado el afirmar que un mes no hubiera
guerra, ó hubiese cedido despues de princi-
bastado para reunir 20,00o hombres en qual..
piarla , quedándose por consiguiente (Indios
quiera punto de la península. Agrégase á esto
los Ingleses de estas nuevas barreras ó atalayas
el hallarse ya en poder de los Franceseslas
en nuestra península , aiiadiendo este borron
plazas fronterizas , las principales fábricas de
mas al de Gibraltar. El prescindir de todas estas
armas y municiones , varios almácenes de pól-
consideraciones y no cuidarse de las resultas ,
vora, y aun la artillería depositada en Segovia,
queda bueno para la multitud, que quando se
pues que sus tropas rodeaban esta ciudad.
arroja á obrar en un movimiento popular , es
88. ¿ Que confianza podía dar la reunion tar-
porque ya parte del principio de que ella es
día de CSIOS.20,000 hombres contra las fuerzas
superior á todas las reglas , y que nadie puede
que tenían los Franceses en Espaiia ? Ademas
reconvenirle de su con d.ucta. Pero m los hombres
de sus guarniciones en las plazas de Cataluiia
públicos, á los mandatarios de un Gobierno ,
habían entrado por I run , desde octubre de 18o7
á los qué han recibido sus empleos para exercer
hasta enero de 184 unos 82,000 hombres ., de
sus funciones con sujecion á responsabilidad de
suerte que sin dexar de conservar su comunica-
la que no pueden eximirse, ¿ quien les ha exi-
cion con Francia, les era fácil atacar con 40,000
gido jamas que obren del mismo modo, y mas
hombres qualquiera cuerpo de exército que
guando ni ellos en sí mismos, ni el público en
hubiéramos intentado oponerles.
ellos reconoce sino unas facultades dudosas?
8g. ¿ Quien habrá pues que sostenga que la
9o. Y no se diga que este mismo era el estado
Junta podía haber tomado sobre sí el debilitar
de la monarquía guando la Junta escribid á
las guarniciones de nuestras islas y departa-
S. M. consultándole si quería se mudase el plan,
mentos marítimos , corriendo el riesgo de que,
n

( 7 8 )
( 79 )
y que se trasladase la Junta á parage libre ,
N oticia la propuesta de las medidas que creía
se formase una regencia y se convocasen 1
pode r llegar el caso de adoptar. Si desgracia-
Cortes. Este plan adoptado en tiempo salvaba
damente la contestacion no pudo recibirse en
los principales inconvenientes que acabamos de
Madrid á tiempo de llevarla á efecto, por estar
exponer. Una resolucion terminante del Sobe.
va disuelta la Junta por otro decreto de S. M.
rano mudaba enteramente la situacion de la
no es culpa de ella.
Junta, y ella hubiera tomado la actitud de inde-
9 2. Si por todo lo ocurrido en la última época
pendencia que no se podía arrogar. Cesaban
de que hablamos nadie puede dexar de conocer
las incertidumbres porque se fixaba de una vez
que la Junta estuvo siempre penetrada de los
el objeto á que todo se debía sacrificar. En-
mas leales sentimientos ácia S. M. , Azanza y
tónces no había renuncias , válidas ó nulas, de
O-Fárrill en su particular dieron tambien en
derechos, que hiciesen vacilar u la nacion : en.
aquellos dias positivos testimonios que hacen
tónces no podía haber diversidad de opinio-nes
honor á su conducta personal. Por de contado
ni conflicto de autoridades : entónces á la Junta
dimos pruebas bien claras de que nuestro pro-
ó la regencia se la habría respetado y obede-
ceder no era guiado por la menor inclinacion
cido unánimemente como al Rey, sin recelo de
ó apego que tuviésemos al gobierno frances
que las provincias quisieran cada una exercer
puesto que hicimos dimision de nuestros em-
la soberanía : entónces nadie sino el Rey res-
pleos precisamente en la ocasion en que el gefe
pondía de las resultas ; y entónces sobre todo
de las armas francesas se arrogó la presidencia
de la Junta. Siempre fué constante nuestra opo-
no podía temerse la anarquía , el mayor de.
todos los males.
4
sicion á quanto podía perjudicar los derechos
de S. M. , y
9 1. Creernos haber hecho evidente que la
la justicia nos obliga á confesar-que
Junta , corno cuerpo, no pudo ni debió tener
lo fué igualmente la de nuestros compaiieros
otra conducta que la que tuvo, con arreglo á las
los Seiiores D. Francisco Gil y D. Sebastian
órdenes que se le dieron, y á las facultades
Piriuela : y ni la distancia , ni el abatimiento en
limitadas con que se hallaba. Harta prueba dió
que sabíamos todos se hallaba el Rey en Bayo-
de que estaba dispuesta á poner en práctica
na, durante las negociaciones, entibiaron jamas
n
quanto S. M. quisiera que executase , pues que
uestra fiel correspondencia á la confianza que
ya el 4 de mayo consiguió , por la mision de
había depositado en la Junta y en cada uno de
D. Evaristo Pérez de Castro , poner en su Real
nosotros : y miéntras S. M. no se desapropió

( 8o )
( Si )
sí mismo de sus derechos, y á. nosotros de tod
curado de su nueva adquisicion quiso guardar
autoridad y voz para podérselos recobrar , ioe
las apariencias de eleccion , que no podían
mamos por ellos en su ausencia el mismo zelo
perjudicarle. Con efecto el Gran Duque hizo
é interes que guando le teníamos presente eo
manifestar al Consejo que mediante á estar
Madrid.
cedidos todos los derechos de la corona de
QUARTA ÉPOCA.
Espaiia al Emperador de los Franceses, y de-
biendo recaer ésta en uno de sus hermanos ,
Desde la mutacion de dinastía hasta que de
deseaba S. M. I. que el Consejo manifestase el
resultas de la batalla de Baylen el exercito
que le parecía mas á propósito, sin que por
frances evacuó á Madrid, y se retiró al
esta designacion se entendiese que el Consejo
Ebro en fin de julio de 1808.
se mezclaba en la aprobacion d desaproba-
cion de dicho tratado , ni que los derechos
93. Aun untes de publicarse en Madrid las
del Rey Cárlos y su Rijo , y demas sucesores
renuncias hechas en Bayona , empezaron á no-
á la corona segun las leyes del reyno , que-
tarse sublevaciones populares en varias partes,
dasen perjudicados. Tal era la órden del
que dieron indicios de la horrorosa anarquía
Gran Duque que en 15 de mayo comunicó el
que amenazaba al reyno , y este fué un nuevo
Seríor Pi7iuela , y se ve bien por ella lo poco que
motivo para que la gente sensata se inclinase á
embarazaban al Gran Duque estas protestas ,
abrazar un gobierno capaz de comprimir con
(piando él mismo tenía la franqueza de preve-
su fuerza al pueblo, y contenerlo dentro de
nirlas, conociendo el ningun influxo que tienen
los límites de la subordinacion y tranquilidad.
en que surtan efecto unos tratados , cuya san-
Pero para no anticipar la relacion de sucesos
cien definitiva la han dado en todos los países
posteriores , conviene continuar la serie de los
y en todos tiempos las armas. Y así acordó el
que ocurrieron en Madrid.
Consejo su consulta en dicho día 13 , dirigién-
94. Nadie se persuadirá que el Emperador
dola al Gran Duque, y manifestando en ella
vacilase sobre qual de sus hermanos había de
que bazo las protestas insinuadas le parecía
reynar en Espaila ni que quisiese someter
que en execucion de 10 resuelto por el Em-
seriamente á la decision de la Junta de Go-
perador, podía recaer la eleccion en su her-
bierno y del Consejo , y aun de la-villa de
mano mayor el Rey de Nápoles (a). En el
-Madrid, la designacion de esta persona. Ase-
gurado
(a) "IVIanifiesto del Consejo', pa g, 61.
6

( 82 )
)
mismo día la Junta de Gobierno puso en manos
habitual de sufrimiento á que era bien duro el
del Gran Duque la carta que tambien se le
resignarnos; porque el que exercía como te-
había exigido para el Emperador sobre el mismo
niente las funciones del poder soberano dictaba
asunto , yendo firmada por los quatro ministros,
con mas imperio sus providencias al Góbierno
el decano del Consejo de Castilla y los demas
nacional , á quien veía sin apoyo y sin que pu;-
presidentes ó goberindores de los otros Conse-
diese cubrir qualquicra resistencia con las ór-
jos. Lo mismo hizo la villa de Madrid el día i5.
denes de su Soberano. Los ministros del des.;»
95. Aunque el Gran Duque hizo escribir al
micho que componían la Junta eran tan pasivos
Consejo lo satisfecho que quedaba con el paso
en el cxercicio de sus funciones , como el Con-
que acababa de dar, quiso todavía que se au-
sejo Real y demas cuerpos administrativos en.
mentasen estas demostraciones. De su parte se
las suyas para Iodo lo que el nuevo Gobierno
intimó á la Junta propusiese al Consejo enviar
quería exigir de ellos.
una diputacion al Emperador, con una Sarta
97. Poco despues de la internacion de nuesa,
en que se expusiesen los mismos sentimientos
tros Soberanos en Francia , una órden del Em-
que había manifestado en la consulta. Siendo
perador , comunicada á Azanza por el Gran
baxo estos términos , no halló en ello incon-
Duque de Berg , le hizo salir de Madrid para
veniente el Consejo, y diputó 'para llevar la
Bayona el a3 de mayo , para informar Í.1 aquel
carta á Bayona dos de sus ministros, que fueron
del estado en que se hallaba la Real Hacienda
D. José Colon y D. Manuel de Lardizábal.
4
de Espaiia. Llevó Azanza consigo para este
96. Por mucho que se hubiese recelado que
efecto al tesorero general D. Vicente Alcalá
las negociaciones de Bayona no lograran un
Galiano , al consejero de Hacienda D. Antonio
éxito feliz, jamas podía pensarse un resultado
Ranz Romanillos , al oficial mayor de la secre-
tan inopinado como el que tuvieron ; y á cada
taría de Hacienda D, Cristóbal de Góngora ,
paso se tocaba que la nacion y su Gobierno no
D. Juan Orovio , ministro de la Junta de co-
estaban preparados á una mudanza de sistema
mercio y moneda , y á D. Ramon Bango , em-
tan transcendental y repentina. La voluntad
pleado en la caxa de consolidaeion. En el camino
misma de nuestros Soberanos, declarada de
prepararon una memoria sobre el objeto de su
tantos modos y tan terminantemente, para que
comision , y Azanza la presentó al Emperador
nos sometiésemos sin resistencia al nuevo órden
á su 'arribo á Bayona el a8. Evacuado este en-
de cosas, constituía á la -Junta en un estado
cargo, á los tres días solicitó Azanza permiso
6.

( 84 )
( 85 )
para volverse á su destino de Madrid , y el
-sr todos encontraban consuelo en entregarse
Emperador le mandó se detuviese para presidir
esta esperanza.
la Junta de Notables de Espalia , que por un de.
100. Antes de empezar las sesiones de la
creto Imperial de 25 de mayo se había convocado
Junta, tuvo el Emperador por conveniente
para empezar las sesiones el día x5 de junio.
ganar tiempo ; y previno á los vocales de ella
98. Se habían reunido en Bayona sugetos
que se hallaban en Bayona exhortasen á los
visibles del clero , de los Grandes de España,
habitantes de Zaragoza á que se sometiesen al
de la nobleza , de la magistraturay domas clases
nuevo Rey (a) ; y dispuesta una proclama que
del Estado , diputados unos por sus provincias,
firmaron todos, fueroncomisionados el capitan
ciudades y cuerpos respectivos, y nombrados
general Príncipe de Castel-Franco , el consejero
otros por el Gran Duque de Berg. Otros muchos
de Castilla D. Ignacio Martínez de Villelá , y el
habían sido tambien elegidos , y no pocos se
alcalde de casa y corte D. Luis Marcelino
habían puesto en camino pero por la estrechez
Pereyra , para que pasasen á. aquella ciudad ,
del tiempo , ó por impedimentos que encontra-
y no solo hiciesen conocer la proclama, sino
ron en el viage , por falta de voluntad, no se
que persuadiesen de viva voz la necesidad y
presentaron en aquella ciudad. Y debiendo
ventajas de admitir la nueva dinastía. No tuvo
llegar á ella el Rey de Nápoles el día 7 de
ningun efecto esta comision , porque los encar-
junio, el Emperador por un decreto del día
gados de ella no pudieron penetrar hasta Zara-
anterior le proclamó Rey de España y de las
goza , ni encontraron disposicion de ser escu-
indias. (a)'
chados por sus vecinos, y volvieron á Bayona.
gg. A medida que se veía irrevocable la suerte
Azanza tuvo órden de enviar circulares y pro-
de la monarquía, el sentimiento de haber per-
clamas á las Indias, enderezadas á comunicar
dido á nuestros Soberanos se hacia muy com-
patible, en el corazon de todos los diputados
(a) Como nuestra Memoria se refiere á épocas ante-
españoles, con el deseo de que se salvase la
riores , designamos históricamente á José Napoleun con
independencia de la nacion , y de que librán-
el mismo título de Rey con que en aquel tiempo estaba
reconocido y tratado, en los tronos de Nápoles y do
dose de los horrores de una guerra , empezase
Espada , por casi todos los Estados de Europa , y con el
desde luego á ser gobernada con tranquilidad,
que le nombraron todavía los Soberanos aliados en el
tratado de Paris de II de abril de 1814. Por cl mismo
(a) Véase la nota 22.1
tratado se le señaló el título de Príncipe.

( 86 )
( 8 7 )
la mudanza de dinastía; y á que aquellas Pro,
» dido. Es preciso no disimuláros lo : 'la salud
vincias se mantuviesen unidas á la metrópoli.
» pública no puede ya depender en este mo-
Tambien exigió el Emperador que los
» mento sino de que todos nos reunamos de
vocales de la Junta de Bayona dirigiesen otra
» corazon al nuevo Gobierno , y le ayudemos
proclama á la nacion con el objeto de inclinarla
o en la regeneracion que está disponiendo para
á permanecer en tranquilidad y sosiego, sin
» la felicidad de nuestra patria. Es cierto que
dar oídos á las sugestiones de los que quisieran
» hemos llegado á una situacion lastimosa......
empeñarla en una guerra que solo podía con.
» ¿ Que resta pues sino prestarnos sumisos, y
ducirla á la desolacion y ruina. Lo hicieron así
» aun contribuir cada uno por su parte á que
poniéndole á la vista los males pasados y los
» se organice un Gobierno nuevo sobre bases
riesgos de una disolucion social y política, pre_
» sólidas que sean la salvaguardia de la liber-
sentándola un Soberano que podía librarla de
o tad , de los derechos y propiedades de cada
una guerra exterior, y elevar la nacion con el
» uno ?..... Estos son los sentimientos que han
auxilio de sus súbditos al grado de esplendor
» procurado inspiraros e] Serenísimo Señor
y
gloria que le era debido. « Espaiioles, dignos de
,» lugar-teniente general del reyno , la su-
» mejor suerte , les decían , evitad la temible
» prema Junta de Gobierno y el Consejo de
» anarquía que os amenaza : mirad por coso-
» Castilla , que son las autoridades primeras
» tros y por vuestros inocentes hijos y familias,
» de la nacion y de los mismos deseamos no-
» ¿ que fruto esperais coger de los movimientos
» sotros que os penetreis, para que restituidos
y turbaciones á. que la inconsideracion 6 la
» á la tranquilidad y al órden , lo espereis todo
• malevolencia os han arrastrado?
»

La anar-
de la mano poderosa y benéfica en que está
quía es el mayor azote que Dios envía á. los
» puesta nuestra suerte. ¡ Quiera el cielo que
»
pueblos : durante ella, la licencia
esta sincera exhortacion , que nos dicta el
y el desen-
»
freno saquean , queman , talan , cometen
mas apasionado patriotismo obre en vosotros
»
» toda especie de desórdenes : los hombres de
el efecto de contener y reprimir á los díscolos
»
bien son ordinariamente sus mas seguras
que intentan conmoveros y que desde ahora

» víctimas
No os lisonjeeis con la idea de
reynen entre vosotros la paz y la confianza ! »
3
¡mil:2:s::
poder obtener sucesos en esta lid : sino en el
esta exhortacion , que no pudo pene-
tra r 1 en la
las
valor , en los medios es muy desigual parA
provincias á tiempo de impedir el
vosotros : al fin sucurnbireis y todo será per'
que ya se habian entregado algunos

( 88 )
( 8 9 )
pueblos, dexó ' de producir el efecto que se
Ti do exhortaban á la nacion diciéndola
intentaba , no quedó á lo ménos por par l e d,1
o
_ os
Españoles : la Junta suprema de Gobierno,
que la adoptaron y firmaron , creyendo sibee,
(!uacompuesta en el día de los primeros magis-
ramente que en ello hacían el mayor bien á su-
• trados de la nacion , Os habla para desva-
patria (a). En esta proclama no se afectaron seo_
necer los errores que la malignidady la igno-
timientos, pudiendo asegurarse sobre el honor,
rancia se esfuerzan á acreditar y propagar
probidad y carácter de los vocales , que su modo
• entre vosotros : errores funestos que podrían
de pensar era conforme á. lo que escribían.%
acarrear incalculables Barios, si la suprema
eran capaces siquiera de dudar que guando se
• autoridad no se apresurase á destruirlos en
escribe para veinte millones de almas sobre
» su origen ; y espera que los que en todos
asuntos de tanta entidad y transcendencia, no
» tiempos y en todas ocasiones han oído con
puede ser permitido falsear el idioma del propio
» docilidad la voz de sus magistrados , no ma-
convencimiento y de la buena fé , sopena de
» nifestarán ménos sumision guando se trata
hacerse responsables de todos los errores que
» de que ó aseguren para siempre su felicidad,
se cometan por el efecto que produzca en otros
uniéndose con las primeras autoridades del
su persuasion.
• Estado , ci de que ellos mismos labren la
in3. La Junta de Gobierno en Madrid defi-
ruina de la patria, entregándose á las agita-
riendo á los pacíficos consejos de nuestros So-
ciones en que quieren precipitarlos los éter-
beranos , y persuadida íntimamente de que toda
» nos enemigos de la prosperidad y gloria de
resistencia de parte de la nacion le sería funesta
la nacion espai ►ola (a).
y ruinosa, procuró inspirarla estos mismos sea,
io4. Tales eran, por el imperio de las cir-
timientos : los principales gefes del Gobierno
cunstancias, los sentimientos que generalmente
animaban
y las supremas autoridades no dudaron unir
á todos los hombres públicos en
Madrid
su voz á la de la Junta en la proclama que se
y en Bayona. Éstos se pronunciaron
dispuso
mas guando tuvieron ocasion de
en 5 de junio , y fué publicada por el
c
Consejo, para calmar las agitaciones que na-
onocer y tratar de cerca al nuevo Rey, ya en
las diputaciones
cían en las provincias. Todos preferían una
putaciones que cada clase nombró para
fel icitarle,
resignacion pacífica á una guerra desoladora
ya en las presentaciones particulares
(a) ti dase la Ilota 25./
(a) Véase la nota 24..

(90 )
(
)
que obtuvieron muchos de ellos. Digan con
y, nombre del supremo tribunal de quien somos
ingenuidad las esperanzas que entónces concia
„ diputados ! » Los Consejos de Inquisicion , de
Dieron de la felicidad que podía prometerse la
Indias, de Hacienda y de Ordenes « se confe-
España bato su gobierno, y quanto deseaban
saban dichosos de ver el Soberano destinado
que se diese principio no á una guerra exter-
á gobernar las vastas provincias de España ,
minadora , sino á un reynado sosegado y tran-
deseándole que encontrase en el seno de ella
7)
quilo , que permitiese realizar en la nacion las
su felicidad , haciendo tambien la de sus
saludables reformas á que cada uno se preparaba
» vasallos. »
y aun se ofrecía á contribuir. ¿ Que otra cosa,
io5. Se dirá tal vez que la urbanidad y aun
por exemplo podía pensarse guando la dipu-
la adulacion son como de etiqueta en los dis-
tacion de la Grandeza decía al nuevo Rey :
cursos que se pronuncian en tales ocasiones.
Señor : los Grandes de España han sido ce-
No lo miran así los Soberanos, que saben muy
» lebres en todos tiempos por la lealtad á sus
bien quanto influye el exemplo de los primeros
• Soberanos : V. M. hallará en ellos la misma
hombres de un reyno para formar la opiuion
» fidelidad
de él : y si ésta llega á formarse , poco les im-
y la misma adhesion. » Del mismo
modo el Consejo de Castilla presentaba
porta la falta de ingenuidad de los que contri-
á la
nacion la perspectiva lisonjera de su futura
buyeron á acreditarla. ¿Y que necesidad podría
reforma, guando su diputacion se explicaba en
haber de esta ficcion en las comunicaciones
estos términos « Señor : V. M. es la rama
privadas y en la conducta particular de los
principal de una familia destinada por
diputados ? Ellas tampoco dexaban la menor
el
cielo para reynar
1Vo teníais, generosos
duda de su deseo y esperanza de que la nacion
» Españoles, que vuestra santa Religion reciba
aceptaría con resignacion al nuevo Soberano ,
» la menor mengua : ella será la única domi-
y que pues era ya forzoso el paso á una nueva
p aute en España en toda su pureza : la legis-
dinastía, se hiciese éste sin efusion de sangre :y
» lacios , los usos y costumbres , los tribunales,
se aseguraba , hablando de sus calidades perso-
» el clero, los cuerpos nacionales serán con-
nales, que su presencia reuniría todos los ánimos
servados y mejorados con grande utilidad de
y calmaría las inquietudes de los pueblos. (a)
la Iglesia y del Estado....,, Quiera el cielo
• oir nuestros votos , y que V. M. sea el ni*
(g) -Véase la nota
feliz del Universo, como se lo deseamos er

( 92 )
( 93 )
io(i. Todo esto jamas podrá probar nada
y dentro de España, pues la Junta no estaba
contra la lealtad y patriotismo de los miembros
constituida bazo un órden de representacion
de la Junta de Bayona : y no puede dudarse
nacional suficiente á sancionar una transaccion
que en la nacion se ha creído así , puesto que
.de tanta importancia. El Emperador partiendo
desde.el principio de la guerra , un gran nú-
del principio de que la aceptacion de la nacion
mero de sus vocales fueron empleados en man.
supliría despees qualquiera falta de las for-
dos militares y en otros destinos de la mayor
malidades y requisitos que las circunstancias
confianza , y los gozan en el día cerca de S. i'L
no permitían emplear, entregó á Azanza un
En efecto, los diputados no habían sido lla-
proyecto de constitucion que debía presentarse
mados para mudar la dinastía, ni aun para
á la Junta, encargando se formaran dos comi-
sancionar siquiera la mudanza que estaba hecha
siones que preparasen la materia de las discu-
por los tratados del mes anterior. De esto jamas
siones , y propusiesen las alteraciones y modi-
se trató ni se permitió tratar en la Junta de
ficaciones que estimasen convenientes (a) . La
Bayona ; el objeto de su reunion era en sí el
Junta no dexó de hacer algunas que le pare-
mas patriótico y digno de todos los hombres
cieron útiles , á pesar de la precipitacion con
bien intencionados. Si el nuevo Soberano bahía
que se la obligó á concluir sus sesiones. Estas
de reynar conforme á los pactos de una consti-
fueron doce , y en ellas, por nombramiento del
tucion monárquica que asegurase á la nacion
Emperador, hizo las funciones de primer se-
la libertad y representacion convenientes , esta
cretario el Señor D. Mariano Luis de Urquijo
era la ocasion de hacer á la patria un servicio
del Consejo de Estado , y de segundo D. Antonio
de utilidad perdurable. Pero todos los vocales
Ranz Romanillos , consejero de Hacienda. Go-
saben muy bien que no estuvo -en su arbitrio
zaron plena libertad los vocales para manifestar
hacer esta obra del modo que hubieran deseado,
sus dictámenes y emitir sus votos, y existen en
para conciliarle mas confianza y satisfacer me-
estado de poderse mostrar los que varios de
jor la expectacion de la nacion.
ellosdieron por escrito, acreditándose por estos
Azanza, aunque nombrado por el Em
documentos quan de buena fé buscaban todos
perador solo para presidir la Junta , no dexó
el bien de su patria , y deseaban fixar las bases
por su parte de representarle quan conveniente
seria que la nacion fuese consultada en Cortes
(a) Véase la nota 26.n

( 94 )
( 9 5 )
de un futuro Gobierno. En la última sesion,
pirinela y 0-Fárrill fueron confirmados en los
que fué el 7 de julio , fué aceptada (a) y jurada
q ue exercían anteriormente : al Se icor D. José
la constitucion por todos los diputados ,
Mazarredo, teniente-general de la Real armada,
y en
seguida se dieron las órdenes para regresar d
se le confirió el de Marina ; y el Seiiur D. Ma-
España el día g.
riano Luis de Urquijo fué nombrado aministro
-lo& El nuevo Soberano compuso su corte
secretario de Estado.
y-servidumbre de los mismos sugetos que aca-
1 09. Ya se ha dicho que antes de saberse
baban de servir al Seiior D. Fernando VII , y
las transacciones de Bayona , habían -empezado
fueron con él exerciendo sus funciones. De este
algunos pueblos del reyno á manifestar su resis-
número eran los Señores Duques del Infamado,
tencia á. conformarse con la introduccion del
de Frías , de Híjar , del Parque ; el Marques de
nuevo gobierno. En Sevilla , Badajoz y Oviedo
Hariza , el Principe de Casiel-Franco ,
se conmovió el pueblo desde que llegó la
y los
Condes de Fernan 1\\r diiez , Orgaz , Castel-
noticia de lo acaecido en Madrid el a de mayo,
florido , Santa-Colonia y otros Magnates. En
y era general la inquietud con que se esperaba
Burgos se aumentó la servidumbre Real con
la terminacion de tan terrible crisis. Las auto-
los mayordomos de semana Conde
ridades locales calmaron el primer movimiento
• de Casa-
Tilly y Marques de Cevállos que habían ido
de Sevilla y Badajoz, y el teniente-general del
de Madrid. El Seiior Marques de Astorga ,
rcyno dispuso que el Conde del Pinar , conse-
caballerizo mayor , no pudiendo ir al encuentro
jero de Castilla , y D. Juan Meléndez Valdes
del nuevo Rey por haber caído enfermo en
fiscal que había sido de la sala de Alcaldes de
Arévalo , dirigió desde allí sus atentas discul-
casa y corte, pasasen á Asturias con el objeto
pas y ofreció sus homcnages. El Señor D. Pedro
de apaciguar los ánimos de sus naturales ; pero
Cevállos fué confirmado en el ministerio de
como á su llegada se tuviese ya allí la noticia
Estado; Azanza fué nombrado para el de Indias,
de la mutacion de dinastía, la conmocion se
en lugar del de Hacienda que había tenido;
'labia hecho general , y lejos de ceder los pue-
este ministerio fué conferido al Seiior Conde de
blos á los consejos de los comisionados , se
Cabarrus , del Consejo de Estado ; el Seiior
vieron éstos perseguidos , amenazados y en
i nminente riesgo de perder la vida , así corno
el gefe militar de aquel principado y el com-
(a) Véase la nota 2.7.a

( 96 )
( 97 )
mandante de la tropa de carabineros Reales
t ase de ponerlas en execucion en el reyno de
que se enviaba de refuerzo.
A ragon.
l ' o. En Valencia había cesado de respetarse
115. Los ministros que continuaban en la
la autoridad del Gobierno desde el 23 de mayo,
Junta de Madrid , y que no hahian podido cum-
y tres días despues el pueblo levantado cortó
plir las citadas órdenes por lo que ya va ex-
toda comunicacion con Madrid ; lo mismo
puesto , comisionaron al Marques de Lazan
había sucedido en Sevilla el , y en el reyno
para que fuese á Zaragoza á instruir á su her-
de Aragon el 2 7 , y con sucesion rápida cundió
mano Palafox de todo lo sucedido, y recomen-
la agitadon de los ánimos á todos los pueblos
darle que por quantos medios excogitase su
y provincias del reyno , á excepcion de las pla-
prudencia , tratase de calmar los ánimos de los
zas ocupadas por las tropas francesas y de los
Aragoneses. El Marques escribió á 0-Fárrill
pueblos que podían dominar desde ellas.
desde Zaragoza para decirle que su hermano
1. En los primeros días de esta fermen-
no era ya dueño de aunietar al pueblo ni de
tacion se conservó la esperanza de que podria
variar la direccion que había tomado para fixar
desvanecerse muy pronto, al ver que muchos
su gobierno y conservar su libertad.
de los sugetos constituidos en los empleos de
114. Mientras el Rey José preparaba y
mando la resistían con energía , ó habían sido
verificaba su viage desde Rayona h Madrid ,
víctimas de ella , y que los que se prestaban
novedades de grande entidad acaecían en
á tomar la direccion de los negocios , en situa-
varias provincias del reyno. El Gran Duque
cion tan angustiada para todos, ó eran vio-
había caído enfermo, y la tenacidad de sil
lentados á admitir estos cargos, ó aparentaban
mal le había obligado á. volver á Francia ,
trasladándose el mando militar en Madrid al
serlo.
512. El brigadier D. José de Palafox había
general Savary. Las insurrecciones en las pro-
estado con licencia
vincias tornaban un aspecto muy serio , y las
en Bay-ona , de donde salió
para Zaragoza : es probable que recibiese de
tropas francesas trabajaban por disiparlas con
boca del Señor Rey D .Fernando iguales órdenes
vario suceso. La fuerte resistencia de los Zara-
que las comunicadas á la Junta de Gobierno
gozanos prolongaba el sitio que el general Le-
para armar la nacion y oponerse á los planes
febvre Desnouettes babia puesto á aquella ciu-
dad. El Mariscal Duque de Connegliano tuvo
del Emperador , y que en virtud de esto tra-
tase
que retirarse de las puertas de Valencia, porque

( g8)
( 99 )
las fuerzas que mandaba no eran proporcio_
ques del Socorro , capitan general de Anda-
nadas á las que habían reunido los habitantes
lucía, el Conde de Toriefrezno , gobernador
para llevar adelante su resolucion de no so-
de Badajoz, 1). Santiago de Guzman y Villoria ,
meterse. El general Dupont fué enviado con
gobernador de Tortosa el teniente general
un cuerpo de tropas de unos doce mil hombres
y. Antonio Filangicri , los mariscales de
á ocupar las Andalucías , y penetró sin encon.
campo D. Miguel de Cevállos y D. Pedro
trar grandes obstáculos hasta Córdoba. El
• ruxillo, D. Juan de Toda, gobernador de
Mariscal Duque de Istria deshizo y dispersé
Villafranca de Panades; el Conde del Aguila
en Cabezon el crecido número de paysanos que
en Sevilla y el Piaron de Albalat en Valencia,
el capitan general de Castilla la Vieja D. Gre-
todos ellos muertos y despedazados cruelmente
gorio de la Cuesta , forzado por el pueblo de.
en medio de tumultos. Esto infundió un terror
Valladolid , tuvo que oponerle ; y de allí á pocos
general, y estableció una completa anarquía ,
días atacó al cuerpo de tropas de Galicia , al
poniendo á quantos gobernaban en la dura
que se había reunido el mismo general Cuesta
necesidad de contemporizar con el vulgo y
con las suyas de Castilla. La batalla se dió en
prestarse á todos sus caprichos.
Medina de Rioseco, y desbaratado el exército
t 16. Este era el estado en que se hallaba la
de Cuesta , quedó libre el camino para que el
España guando el Rey José entró por la pri-
Rey José continuase su marcha á la capital. -*
mera vez en Madrid el no de julio : coyuntura
11,5. Las asonadas y tumultos populares se
á la verdad poco favorable para que los habi-
multiplicaron por todas partes, y el vulgo des-
tantes de la capital hiciesen demostraciones
enfrenado empezó á cometer los mas horrendos
de júbilo , guando todos estaban ya sobre-
atentados contra todos los que caprichosamente
saltados con el serio aspecto que habían tomado
sospechaba de favorecer los intentos del Em-
los movimientos de las provincias, y con el
perador Napoleon, encarnizándose principal-
recelo de hostilidades en alguna de el las. En los
mente contra sus gefes militares y civiles, y
momentos de una crisis que excita tanta expec-
contra aquellos que creia habían gozado de
lacio]] , es natural que todos difieran pronun-
mas proteccion en el reynado del Seiior D. Cár-
ciarse , si no tienen precision de hacerlo , y aun
los IV. Víctimas fueron de este insano furor,
los que lo han hecho se contienen hasta que
entre otros muchos, el capitan general de la
nuevos sucesos les llagan ver mas claro. No
Real armada D. Francisco de Borja, el Mar-
o bstante esto , la nobleza y todas las auturi-

( ioo )
dales de Madrid hicieron el reconocimiento
( IoT )
del nuevo Soberano , y se presentaron á feli-
de obligar á nadie á que le siguiese en aquella
citarle , ménos el Consejo de Castilla que re,
retirada , que se presumía de corta duracion ,
husó hacer previamente el juramento que po:erts:s
dexó á todos, y aun á sus ministros , una entera
cribía la constitucion, como lo habían hecho
libertad de hacer lo que mas les conviniese.
ya el Consejo de Estado , el de Indias
Aunque fueron varias las personas calificadas
cuerpos. La resistencia del Consejo Real
que le siguieron , no era posible que su séquito
y el
desvío que en aquellos días comenzó á notarse
fuese numeroso, atendidas las circunstancias
en algunos sugetos, que ántes parecía haberse
de lo repentino de la marcha , en la que la reti-
conformado de buena fé con el nuevo órden
rada de un exército agota todos los medios de
de
cosas , pudieron provenir (y así se creyó gene.
transporte. Los mas no podían abandonar sus
talmente) de las noticias que fueron llegando
familias, y á otros detuvieron las incomodi-
de la primera y afortunada accion de guerra
dades y los gastos de un viage que no daba
verificada en Andalucía. Allí se había formado
tiempo de tomar medidas ni prevenciones. De
los siete ministros del Despacho , lo siguieron
con la mayor actividad por la Junta de Sevilla
cinco , á saber : los Señores Mazarredo , Gabar-
un cuerpo de tropas nacionales, que mandado
ros y Urquijo con Azanza y
por el general D. Francisco Xavier Castaños,
O-Fárrill : los
Señores Cevállos y Piiiuela expusieron en el
batió y obligó á capitular en Baylen todo el
Consejo de ministros motivos personales para
que había llevado el general frances Dupont,
quedarse en Madrid.
y el que mandaba el general Vedel , que estaba
118. Estos son los principales hechos ocur-
á sus órdenes y debía auxiliarle.
ridos en los dos meses y medio que abraza esta
117. El aviso de este suceso, que no llegó
guama época , que puede llamarse la de la ins-
al Rey José hasta el día 2 7 ó 28 del mismo
talacion de la nueva dinastía en el trono que
mes de julio , le obligó á evacuar la capital y
se le había cedido por los tratados de Bayona.
retirarse al Ebro. Con la larga experiencia que
Ningun suceso de aquel cómo periodo concierne
tenía de lo que son las revoluciones en todo
pecul iarmente á Azanza y O F¿
-
, pues en
pais , conocía muy bien la delicada posicioa
t odas las formalidades de esta ínstalacion no
de los Españoles, y especialmente la de todos
tuvieron mas intervencion que la que fué comun
los hombres públicos y de los mismos Grandes
alas l em a autoridades de la corte, y á todos
del rey no que servían á su persona. Y así lél°5
sh ombres
d
públicos de que á la sazon se com.

( 102 )
( 1 0 3 )
ponía el Gobierno español. Un ligero éxámeu
se refiere al testimonio de los mismos vocales ,
bastará para dexar este punto fuera de toda
personas todas de ingenuidad y de honor , para
duda.
que digan si los oficios de Azanza con el Em-
r 19. En efecto, que Azanza concurriese á la
perador atraxeron á alguno de ellos disgustos
.Tunta de Bayona en que se formó y juró la
6 sinsabores , ó si los dexó de emplear siempre
constitucion , no puede ser un cargo para él ,
que pudieran conducir á calmar resentimien-
no habiéndolo sido para ninguno de los que
tos, y evitar sospechas y desavenencias.
Concurrieron á ella. Azanza 110 fue llamado á.
Azanza y O-Fárrill aceptaron la confir-
aquella ciudad para asistir á la Junta de Nota-
macion que les hizo el Rey José de sus empleos,
bles , sino con otra comision de diferente natu-
no puede tampoco de esto resultarles mas ni
raleza , y peculiar de su ministerio de Hacienda,
ménos cargo que á los denlas ministros del
como queda dicho. No teniendo poderes ni
Señor D. Fernando VII , que á los Grandes ,
nombramiento de ninguna corporacion , el Em-
los Consejos , á los magistrados de todas ge-
perador le mandó quedarse allí para presidir
rarquias que aceptaron los suyos, y los exer-
la Junta ; y esta qualidad , que de todos modos
cieron en Madrid mas ó ménos tiempo , sin que
había de recaer en algun espaiiol de los convo_' ._
se vea que por esto hayan incurrido despues
culos , no le daba en aquella asamblea mas vol I 1
en ninguna nota ni desgracia. Fué esta conducta
ni mas int-luxo que á qualquiera otro vocal. Su
tan general en todos, que aun las personas mis-
papel en aquel congreso era de la misma repre-
mas que componían la servidumbre y comitiva
sentacion que el de los tiernas; con la sola dife-
del Señor D.,Fernando VII en ValenÇay, fue-
rencia de exercer un cargo que le constituía en
ron las primeras en prestar el juramento ¿"1 la
la precision de ser el canal por donde el Empe-
constitucion y al nuevo Rey , y solicitaron la
rador y el nuevo Rey hacían saber sus volun-
confirmacion de sus respectivos empleos. (a)
tades : y está bien cierto de no haberlas acom-
Todos estos actos fueron tan libres de parte de
paliado nunca ni de amenazas ni de seducciones.
guamos los exercieron, que no nos consta que
Todas las deliberaciones fueron comunes ; pues
el Rey José rehusase admitir la renuncia de
aun los discursos que Azanza , corno presidente ,
alguno , si hubo quien la hiciese. Azanza y
tuvo que hacer á nombre de la Junta al Empe-
0 -Fárrill confiesan francamente que ni en aquel
rador 6 á su hermano, se presentaban en ella
ánies para su éxámen
(a) Véase la nota 28.1
y Sprobacion. Por último

( o4 )
( 105 )
tiempo ni en otro alguno, durante la revolucion
a
o , tuvo poux
hac
a er
o que s
i c.í ewc
roure d
sásu r eputaci u p
experimentaron de parte del Emperador
i ar
dila-
ni
i ligencias
el Rey su hermano , ni de nadie , la mello;
t arlas que aquellos mismos que habían hecho
fuerza ó violencia personal , ni han sido jamas
el juramento expreso. Estos obtuvieron mandos
agentes para inspirarla á otros : hemos obrado
de confianza y honores mucho ántes que el
en todo guiados solamente por las razones,
Consejo lograse, por la publicacion de un ma-
acertadas ó erradas , pero siempre sinceras , de
nifiesto , recobrar en las provincias el concepto
la conveniencia pública y del bien de la patria,
público de que las Juntas habían querido pri-
atendidas las circunstancias en que ella se
varle.
hallaba.
12.2. De todos modos es cierto á no poder
121. Estas circunstancias rio las veían todos
dudarse que hasta la batalla de Baylen , la
de un mismo modo, ni era posible que así
instalacion del nuevo Soberano recibía en la
fuese ; pero hubo un tiempo en que unos
corte todos los testimonios de adhesion y reco-
mismos principios poli ticos nos persuadieron
nocimiento que sirven á establecer la autoridad
á todos una igual conducta de aquiescenciay
Real. Pero al llegar á Madrid los primeros
sumision. Es un hecho que hasta que el Rey
rumores de aquella- batalla , los ánimos em-
José trató de evacuar por la primera vez la
pezaron ¿i vacilar. Muchos de los que habían
capital , pocos fueron, de quantos se hallaban
prestado una absoluta aquiescencia al nuevo
empleados en ella , los que se escusasen á reco-
órden de cosas , vieron tambien que dándose
nocerle y jurarle fidelidad , y ninguno tare
principio á una guerra que no esperaban , les
poco hizo escrúpulo de continuar sirviendo
era preciso tomar medidas para mas largo
los empleos públicos cuyo cxercicio supone e,
tiempo de lo que se habían creído. Muy con-
equivale á este reconocimiento. Tambicu es
tados serán los que entónces no estuviesen
cierto que
luchando con sus sentimientos pacíficos que se
el Consejo de Castilla había rehusado
hacer el juramento de la constitucion ; peo
velan precisados á sacrificar , y que no hubiesen
flu
como en las provincias libres de Franceses yen
ctuado en la incertidumbre de la decision
sus Juntas se adoptó como un principio , que el
que debían tomar. Aun despues de tomada ,
que acepta ó exerce un empleo sirve á la causa
liada era tan coman, ni que se viese mas á
l as cl aras, COMO
cle aquel á. quien se hace este servicio , no Pd°
la inquietud, el afan y el ace-
cho
tampoco el Consejo evitar los ataques q ue se
con que se indagaban los rumores y aun

( 106 )
( 107 )
los menores datos é indicios que pudiesen
124. Los fundamentos que había para juz-
dar nuevas luces á cada uno para confirmar,
garlo así los expondremos en la siguiente época ;
mudar ó modificar su resolucion. En una pa..
pero entretanto creemos haber demostrado con
/abra , el suceso de Baylen por el qual en nada
hechos bien notorios , que hasta el momento de
mudaba de naturaleza el partido politice) que
la evacuacion primera de Madrid en fin de julio
cada nno había abrazado, pareció á muchos que
de 18o8, nuestra conducta política fué la misma
hacía mudar á lo menos el estado de las
que la de todas las autoridades, gefes y cor-
cosas.
poraciones de la capital. Nada hicimos que no
123. Azanza y O-Fárrill confesamos inge-
lo hiciesen los denlas : si de la accion ventajosa
nuamente que no fué ese nuestro modo de ver ,
de Baylen y de las consecuencias que pro-
ni el de tantos otros que por haber formado el
duciría formaron otros un juicio diferente del
mismo juicio que nosotros siguieron al Rey
nuestro , y se separaron del nuevo gefe de la
José en la retirada de Madrid á Vitoria. Esto
nacion , ¿ dexaron por eso de haberle reco-
mismo lo decíamos entónces con la mayor
nocido , jurado y servido como nosotros hasta
ingenuidad y franqueza ; y son muchos los que
aquella época y guando esos mismos pasaron
pueden deponer de habernos oído en aquellos
luego en la revolucion á. hacer un papel con-
días decir que el acontecimiento de Baylen lo
trarío, ¿ que razones sirvieron para justificar su
veíamos como un suceso aislado del que nin-
conducta que no sean aplicables á la nuestra ,
guna conseqüencia podía sacarse para juzgar
que fué la misma • hasta aquel tiempo ? ¿ Sus
de lo que vendría á suceder luego que el Em-
anteriores juramentos y servicios pasaron como
perador de los Franceses, viendo ya inevitable
ii;,,a
reisj'cliensibles ,
solo como disculpables á
la guerra , desplegase sobre la España todas
Causa
del corto tiempo de su observancia ?
las fuerzas de que podía disponer. La misma
¿Recobraron su opinion como debida ele justicia,
persuasion que tuvimos al principio , de que
ócomo restituida por una especie de indulto ó
la Espaiia no podía obtener ventajas en la
un olvido de lo pasado ? ¿ Alegaron para su
guerra contra el Imperio frances , subsistió en
descargo la. necesidad y la fuerza ? Ninguna
nosotros aun despees de la batalla de Baylen ;
hubo ni para jurar, ni para admitir y servir
y esta persuasion fué la itnica que decidió en-
los empleos. A los que se hallaban en la capital
tónces y dirigió despues nuestra conducta
Yllten. les impedía el renunciar sus destinos ,
política.
:atarse á provincias libres de tropas

1o8 )
( 109 )
t rataremos en la siguiente última parte de esta
francesas ? Porque nadie dexó al Rey Tosl
Memoria.
hasta que llegó la hora de que él los dexase
Si los juramentos nada valían, porque los
QUINTA ÉPOCA.
resistió el Consejo Real ? Si ligaban ántes de la
batalla de Baylen , porque despues de ella
En la que se exponen los principios políticos
dexaron de obligar , guando ni los juramentos,
que guiaron á d zarza y O-Fdrrill, y á toda
ni las cosas juradas habían mudado de nato.
la parte de la nacion que abrazó el nuevo
raleza ?
órden de cosas , durante la revolucion de
125. No hacemos estas qüestiones porecelon-s
España, desde las renuncias de Rayona
surar las reglas vagas y arbitrarias con cine
hasta la restitucion del Señor D. Fer-
gobernantes de la nacion durante la guerra han
nando VII al trono.
procedido en calificar la conducta de los Espa-
ítoles ; y mucho ménos lo decimos por acusar
127. Quando se firmó en Bayona la consti-
la de los sugetos á quienes puedan aplicarse
tucion y fué jurado y reconocido el nuevo Rey,
aquellas qüestiones ; sino para hacer ver que
y guando las autoridades, cuerpos y ayunta-
habiendo todos nosotros obrado con igual
mientos del rey-no fueron haciendo lo mismo,
buena fé , y por unos mismos principios , qtie
no hubo Espai'ol que pudiese desconocer que
creíamos ser los únicos convenientes para sal-
las circunstancias de que fué acompañada la
var la nacion y conservarle su independencia,
no se ha hecho á nuestros sentimientos y á
mutacion de dinastía eran tales, que no podía
ménos que admitirse con disgusto en la nacion
nuestra sincera persuasion la misma justicia
esta novedad. Pero la experiencia de lo que
que á los denlas, ya sea ántes ó despues de la
otras naciones habían sufrido con una guerra
batalla de Baylen y evacuacion de Madrid;
de conquista
como si á cada evento de la guerra debiesen
y los horrores de una guerra ci-
vil, les hacían mirar el nuevo órden de cosas
variar los principios y las bases de la moral
como uno de aquellos acontecimientos políti-
y de la política que sirven para calificar la
cos á que es preciso someterse , y mas guando
conducta de los hombres.
así lo creyeron y manifestaron tambien nues-
126. Este punto , como el mas esencial de
tros legítimos Soberanos.
nuestra justiGcacion y defensa, merece exam i
128. Sus terminantes encargos y preceptos,
. detenidamente , y
-narse
será el objeto de que

IIO )
)
al entregar el trono de España al Emperador de
mares, forman un todo al que la comunidad
los Franceses , no solo mandaban nuestra sunii-
de intereses naturales le hará siempre sentir la
sion, sino que prescribían á la uacion la marcha
necesidad. de gobernarse por una misma po-
que le convenía seguir atendido el interes de su
litica.. A la adhesion á este sistema, en el pe-
politica. El exemplo de los anos anteriores
riodo de que hablarnos , debió la España su
había consagrado para la Espafia , como una
t ranquilidad no alterada en medio del general
máxima esencial de su politica , la amistad
trastorno , revoluciones y- sangrientas guerras
con la Francia. Desde la paz de Basilea no se
que destruían y aniquilaban otros paises de
había interrumpido esta amistad , y la nacion
Europa.
había hecho una larga experiencia de las ven-
129. ¿Que hicieron pues los vocales de la
tajas de su circunspeccion , no tomando parte
Junta de Bayona firmando una constitucion ,
en las coaliciones de las otras potencias del
y los denlas Españoles que la aceptaron , sino
continente , cuyas relaciones con la Espuria son
procurar sacar todas las ventajas posibles á fa-
demasiado remotas para identificar su política
vor de la independencia y libertad de , la nacion,
con la de ellas. Es cierto que un grande au-
apoyadas en razones de conveniencia politica,
mento de poder en qualquiera de los Estados
que la experiencia reciente , y aun la de un
de la Europa , que destruya el justo equilibrio
siglo entero , habla hecho conocer como la mas
de éstos, es perjudicial á todos : el engrande-
provechosa y aun necesaria entre dos naciones
, .
.
cimiento que había tornado la Francia inquie-
á quienes su posicion geográfica les dicta la
taba en gran manera á otras potencias , y prin-
utilidad de vivir unidas ? Si se consideran las
cipalmente á la Inglaterra, porque dependiendo
alternativas ni que pudiera quedar expuesta la
su existencia de tener siempre abiertos los mer-
Espaiia de resultas de la abdicacion de sus So-
cados del continente , jamas podría consentir
beranos , es preciso confesar que todas se ha-
que quedase manejado y dirigido por el influxo
cían ménos funestas evitando una revolucion en
de una potencia rival. Pero para la Espafia cl
el interior•, y una guerra de .conquista que la
querer combatir aquella preponderancia , con
hiciese entrar en lucha contra las fuerzas de la
Fr
riesgo de su existencia, no era la politica que
ancia. He aquí lo que los diputados de la
J
quadraba con el sistema de su conservacion;
unta de Bayona se propusieron y desearon
porque su contacto exclusivo por tierra ,y le
evitar adhiriendo al nuevo Soberano que se daba
nacion,
continuidad de sus dilatadas costas por ambos
y el partido que juzgaron debía ella

( 112 )
( 11.3 )
abrazar en aquellas circunstancias , como el
conservado empleos en tales circunstancias es
único que podía salvar su existencia política y
prueba de que los principales hombres de la
conservar en mejor estado todos sus recursos
nacion ó á lo sénos todos aquellos que por su
elevada clase, ó
y sus fuerzas. Para darla el exemplo , hicieron
por la naturaleza de sus empleos,
quanto estuvo de su parte los hombres mas
pertenecían ya sea á la corte, ya al alto go-
autorizados de la nacion , y admitieron del nuevo
bierno , no dirigieron al principio su proceder
Monarca la confirmacion de sus empleos. 'y
por sola la consideracion de que la causa nacio-
aun guando se diga que algunos no estuviesen
nal fuese en sí tan justa y noble como lo era,
dispuestos á continuar en el caso de una guerra,
sino por el juicio que entónces se formó cada
no por eso dexaban de desear y preferir que no
uno sobre la posibilidad de llevarla al cabo,
la hubiese , mirando esto como el último de los
atendido el estado de la nacion , el de la Francia
males y desgracias que podían venir á la patria.
y el de la Europa entera. Esta es una verdad
Este es el lugar de examinar en que se fundaba
que está en las conciencias de todos : ella sola
ha bastado para justificar
entónces esta opinion para hacer que todos tu-
á los que despues de
viesen al principio una conducta uniforme, y lo
algun tiempo de servicio abandonaron el par-
tido del _Rey José. ¿
que influyó despues para que unos la variasen,
Y por ventura se fundaron
y continuasen otros en la que de buena fé habían
en otra los que han continuado siempre en él ,
juzgando moralmente imposible que la Espalia
abrazado.
dexase al fin de sucumbir al inmenso poder que
15o. No se puede decir que los que ocuparon
la Francia tenía en todo el continente?
y sirvieron sus empleos en el nuevo Gobierno
131. Fácilmente se podía prever que en el
hasta fin de julio de 1808 , lo hiciesen sin saber
discurso de una guerra que ya se presentaba de
que una parte de la nacion se había ya pronun-
tan larga duracion , los sucesos de ella , ya prós-
ciado contra él, de suerte que se quiera mirar
peros , ya adversos , eran los que habían de
disculpada su conducta , porque ignorasen la
influir principalmente en la conducta de casi
existencia de otro partido que poder abrazar.
to dos los Españoles ; y
Era notorio que se habían levantado y se arma-
así c orno el suceso de
Baylen hizo que el menor número siguiese al
han algunas provincias : que se iban formando
nuevo Rey en su retirada de Madrid á Vitoria ,
Juntas provinciales que se arrogaban la autori-
así los progresos y ventajas que luego empe-
dad suprema ; y que se trataba de hacer una
zaron á tener sin intermision los exércitos
alianza con la Inglaterra. -Y el haber admitido y
8
conservado

( 11.4 )
( 115 )
franceses en la península, sometiendo mas de
personal y relaciones é intereses de familia,
las quatro quintas partes de la nacion , produ.
6 favorecidos de la circunstancia de no haber
eron un efecto contrario, haciendo venir innu_
hecho nada que diese á conocer su opinion po-
merables individuos . , que viendo perdida toda
lítica , se decidieron á quedarse en Madrid
esperanza de arrancar la Esparia de manos de la
miéntras que otros se resolvieron á salir de la
Francia, buscaban su quietud y el tranquilo
capital retirándose con el exército del Rey José
goce de sus bienes é intereses en la sumision al
á Vitoria.
nuevo Gobierno, al qual ya obedecían millares
135. En todo esto no se ve obrar otro prin-
de pueblos.
cipio que el de la opinion sobre el éxito pro-
132. En efecto guando á mediados de julio
bable de la guerra. z Y que otro principio ha
de 18°8 capituló en Baylen el cuerpo de exér-
guiado en todos tiempos y paises á los hombres,
cito que mandaba el general Dupont , se exaltó
guando han visto conjuradas contra su patria la
el entusiasmo nacional , y se deduxo de este
política , y una fuerza superior é irresistible ?
suceso que podía hacerse la guerra con iguales
Sería un delirio el querer suponer facciones
y aun mayores ventajas. Precisados los Fran-
en un estado y en una guerra en que no se tra-
ceses á concentrar sus fuerzas y á retroceder al
taba de mudar la forma de gobierno, ni exis-
Ebro, tuvo el Rey José que evacuar á Madrid
tían bandos que aspirasen ó se disputasen el
en fin de julio, y este acontecimiento poniendo
mando supremo : guerra que no presentaba
á todos en libertad de elegir y decidirse por el
entónces otro objeto que el derramar arroyos
partido que juzgasen podía prevalecer , cada
de sangre para probar á la 'lacio ') si , hallán-
uno obró conforme al juicio que formó de las
dose privada de sus antiguos Soberanos , le
vicisitudes y conseqüencias ulteriores de esta
convenía conservar su independencia, y recibir
guerra. Entónces puede decirse que se forma-
un Rey constitucional sostenido por las fuerzas
ron los dos partidos , si así quiere llamarse ¿í
de un Imperio que daba la ley á la Europa.
dos opiniones abrazadas por unos y otros de
Qualquiera otro pais ó nacion donde hubiesen
buena fué , y que tenían por objeto lo que mas
sucedido los acontecimientos que en España ,
convenía al bien de la nacion en el concepto
hubiera infaliblemente presentado los mismos
de cada uno. De ahí provino que los unos,
fenómenos, la misma diferencia de opiniones y
sobresaltados con las amenazas del pueblo y
de conducta , siendo compatible con una y otra
sus atroces venganzas, ó consultando su posicion
la mejor intencion : ningun hombre imparcial
8.

( 116 )
( 1 1 7 )
hallaría dificultad en reconocer que todos aspi-
la conducta de nuestros Príncipes en él concepto
raban sinceramente á salvar la patria , los unos
de todas las naciones y Soberanos de Europa.
por la surnision y los otros por la guerra.
135. Y si esta imposibilidad era reconocida
134. Si el concepto que nuestros Soberanos
y confesada por nuestros Soberanos hallándose
tuvieron de las fuerzas del Emperador los de-
aun en España, guando su ,presencia sola valía
cidió abdicar en Bayona antes que exponer
tanto como duplicar las fuerzas de la nacion ,
la nacion á su ruina ó á la pérdida de su inde-
¿ quien podrá siquiera dudar que la posibili-
pendencia , eso mismo prueba que en su opi-
dad de resistir se disminuyó al infinito por la
nion esas fuerzas eran irresistibles. Porque
orfandad en que quedó la nacion , por la anar-
que agravio no se haría á su justificacion , á
quía que cundió en toda ella, por la insubordi-
todas sus virtudes , y al amor y confianza que
nacion de los pueblos , por la subdivision de
siempre tuvieron en sus pueblos , si se les su-
la soberanía y las parcialidades de las Juntas
pusiese una Opinion contraria y que se sometie-
provinciales que reasumieron el mando su-
ron sin necesidad ? Varias de las cartas de nues-
premo , y finalmente por el desconcepto y
tros Reyes , escritas ántes de salir de España y
desconfianza en que cayeron todas las autori-
publicadas despues , están manifestando esta
dades superiores que el rcyno estaba acostum-
persuasion , constando por ellas mismas que el
brado á respetar (a) ?
Sacar D. Fernando VII no creía poder con-
156. Se dirá tal vez que todo esto lo com-
servarse en el trono que su augusto Padre le
pensaban otros motivos de confianza , pues q
había cedido , y que toda la nacion estaba dis-
la Inglaterra se presentaba auxiliadora de la
puesta á mantenerle , sino era reconocido por
España. Y como podía dexar de hacerlo así ,
el Emperador de los Franceses. La imposibili-
qualquiera que fuese la opinion del gabinete
dad de que la España resistiese á las fuerzas del
de Lóndres sobre el éxito de nuestra revo-
Imperio frances es un principio tan calificado
lucion ? Aquella potencia , que se hallaba sola
por la conducta y explicaciones de nuestros
en su lucha contra la Francia , debía en todo
Soberanos , que parece indudable que los que
caso y por su propio interes buscar una ayuda
han obrado en couseqüencia y sobre el supuesto
de esta imposibilidad , y abrazaron el partido
(a) Véase la proclama de la Junta de Sevilla de 29 de
único que ella presentaba , son los que se con-
'pavo de t8o8 , y su rnani(esto de 17 de junio del mismo
duxeron de un modo mas propio para justificar

( 118 )
(II9 )
en la EspaTía , con las fuerzas terrestres y
Espolia para 'que aceptase sus socorros . ? Ni
marítimas que ésta podía emplear. La Ingla-
que prueba es esta de que la Inglaterra misma
terra abrazó esta diversion , la mas importante
creyese que la España , ocupadas ya sus prin-
que jamas se le podía presentar , para trasladar
cipales plazas por los Franceses , podía resistir
á la península el teatro ,de la guerra , guando
con éxito feliz ? Quando aquella potencia se
veía su propia isla amenazada. Sus ministros en
propuso socorrer á Portugal , se dirá por
el parlamento manifestaban bien aquel año los
ventura que creía tambien que la nacion pon=
apuros en que se hallaban para salvar su nacion.
tuguesa podía medir sus fuerzas con la Francia?
Es necesario , decía el Lord Castlereagh,
Desengañémonos : en tales casos todo Gobierno
ministro de la Guerra , que nuestro pais no
no trata ni se propone por el momento otra
pierda de vista el inminente riesgo de que
ventaja que la de alejar la guerra de su propio
está amenazado , y tome medidas para re.
pais , y que la prueba del éxito se haga siem-
chazarlo. El enemigo que ántes nos ama.
pre en el apeno.
»
gaña desde un soló punto, guando reunía
138. Estos eran los datos con que era precisa
sus tropas en Boloiia , posee en el día una
juzgar en julio de 18o8 , y con los que había de
inmensa extension de costas desde donde
tomarse la decision en pro ó en contra de la
puede caer sobre nosotros. Tiene á su dis-
guerra , y de consiguiente la de quedarse en
posicion muchas ciudades marítimas , y entre
Madrid , ó retirarse con el exército frances
otras Flesinga , que le proporcíonan des-
Vitoria.
cargar sobre nuestras playas los golpes mas
159. Azanza y O -Fárrill confiesan desde
» terribles. Convengo en el buen efecto que
luego , con la ingenuidad que forma su carác-
producirá levantar en masa los habitantes
ter , que el éxito de la guerra á que vieron
del campo , y que las milicias de voluntarios
entregada la nacion, se les presentó como fu-
» nos serán de un gran socorro. Pero lo que
nesto para ella y desgraciado ; y la esperanza
mas urge es organizar tropas de linea , y
de resistir y de arrojar á los Franceses de Es-
» mientras esta fuerza no llegue á doscientos
paña como moralmente imposible en el estado
• mil hombres , no hay seguridad ninguna
que ofrecía entonces nuestra posicion , la de la
» para la Inglaterra. »
Francia y la actitud, ó de entera sumision ,
157. Un Gobierno que se halla en tales
de deferencia en que estaban acia ésta las demas
apuros , ¿ que empeños no debía hacer con la
potencias del continente : que si aquella supre-

( 120 )
( 121 )
nacía de la Francia se consolidaba , y si la
en Madrid , podían permaneciendo á su inme-
Inglaterra modificando las pretensiones de sus
diaeion evitar alguna parte de los males de la
derechos marítimos, ó por algun acontecimiento
guerra , y aun hacer servicios útiles á su patria.
que hiciese variar la política de su gabinete ,
i 4o. Una conducta política abrazada en fuerza
-hallaba ocasion de hacer una paz que le convi-
de los principios que acabamos de exponer,
niese , la España seria la sacrificada , su hule-
es la que se trata de calificar. Nuestro porte
pendencia expuesta á ser perdida , y su incor-
bien conocido de la nacion en el dilatado espacio
poracion al Imperio frances hubiera ido á la
de nuestras carreras y servicios , no solo no
par que la de una gran parte de Italia. Con-
puede ofrecer la menor prueba , pero ni aun
fiesan igualmente que en aquella crítica situacion
siquiera la sospecha de que fuésemos capaces
no se les presentaban mas que dos medios en
de obrar por otras consideraciones (5 baxos fi-
que poder optar ; por el uno se ofrecía á la
nes j y aun los que nos hiciesen .el agravio de
España la conservacion de su independencia
creerlo así , no manifestarían en esta injusticia
y de su integridad , un Rey constitucional sos-
sino el intento poco noble de querer empañar
tenido por una potencia vecina y preponderante,
el concepto favorable, que siempre ha merecido
la reforma de todo lo que ya la nacion miraba
nuestra moralidad privada, pero nunca podrían
generalmente como abusos, y la garantía de
fundar un cargo político.
los derechos mas apreciables para los hombres
141. Desde luego debemos sentar que no
reunidos en sociedad. Por el otro no se podía
pondremos aqui en qüestion si una conducta
nfrecer sino como un sueño la posibilidad de
dirigida por los principios que hemos dicho ha-
recobrar por las armas á nuestro Soberano,
ber guiado la nuestra , baya sido un crimen.
y la guerra venía á no tener para la nacion un
Basta saber definir lo que es delito para cono-
objeto de utilidad y conveniencia tal que pu-
cer que semejante qüestion nunca puede ser la
diese compensar los inmensos sacrificios , que
de nuestro caso. Quando nuestros Soberanos
exigen una perseverancia y sufrimiento difíciles
le vantaron á la nacion el juramento que la ligaba
de calcular al principio , y aun en el curso de
asu Real familia, y la aconsejaron y mandaron
una revolucion. Por último tuvieron tambien
evitar la efusion de sangre, anteponer á to-
presente que , retirado el exército á Vitoria,
do la conservacion de su independencia é
in
si el Emperador venía á España con nuevos
tegridad , y unirse de corazon á la nueva
refuerzos , y volvía á restablecer á su hermano
dinastía, no fué seguramente para tender uu

( 122 )
( 125 )
lazo á la buena fé de sus súbditos , si una parte
este cargo. Si no hubiera mas informacion que
de la nacion se sometía á sus disposiciones y
hacer que la de la justicia de una. causa, sin
abrazaba el nuevo órden de cosas , por no juz-
atender á otras consideraciones, para empellar
garse en estado de poderlo rechazar. Los súb-
en guerra á una nacion , todas estarían siempre
ditos eran inocentes de todas las desgracias que
en guerra. ¿ Qual hay que no tenga derechos
pusieron á nuestros Soberanos en el caso de
justisimos y aun sagrados que reclamar ? Si los
desapropiarse de su obediencia y declararlos
Soberanos y las naciones hiciesen todas las guer-
absueltos del juramento ; ¿ porque , pues , resi-
ras que dicta el mas puro patriotismo ,y que
gnándose á esta declaracion y obrando en con-
podrían hacer con justicia , jamas el mundo
seqüencia de ella , es precisamente como se
estaría en paz; y no solo á las naciones, pero
harían criminales ? No siéndolo por el tenor de
ni aun á los mismos Soberanos , les iría siempre
la declaracion que los absuelve , solo restaría
bien con esa regla de política. Aquellas y éstos
posible serlo por alguna intencion capciosa que
tienen un verdadero interes , y por lo mismo
aquella declaracion encubra. Y puede haber
una verdadera obligacion de evitar toda guerra,
una doctrina mas ofensiva al Rey que la que
en que la justicia de sus motivos no esté soste-
obliga á discurrir así , y á que se diga que los
nida por la confianza de un éxito feliz, ó de un
que han reconocido y servido á aquel en cuyo
resultado proporcionado á los riesgos y sacri-
favor S. M. les absolvió del juramento , son
ficios á que se van á exponer. Es esto tan cierto,
delinqüentes , porque era la Real intencion que
que si fuese posible calcular con exactitud los
así lo fuesen ? Ciertamente los que despees del
resultados políticos, y cupiese en ellos la misma
feliz regreso de S. M. al trono le han aconsejado
evidencia que en las demostraciones geométri-
medidas de rigor para con los que han servido
cas , se podría sentar por principio que nada se
en el Gobierno anterior , ó no han advertido ,
puede hacer tan injusto y antisocial como una
ó no han hecho escrúpulo de cometer esta blas-
guerra justa, que se emprendiese contra la
femia política.
:11
evidencia de empeorar' de situacion ó de no
142. Algunos han recurrido ú otro principio
conseguir el intento propuesto. Y esto pro-
para calificar de delinqüentes á los que no opi-
viene de que los derechos que se disputan y
naron por la guerra que abrazó una parte de la
reclaman mutuamente los Gobiernos, traen su
nacion , y alegan para ello la justicia de la
O rigen de una justicia puramente convencional;
causa. Es muy fácil hacer ver lo especioso de
en lugar que la voz de la naturaleza cs la que

( 124 )
( ► 25 )
dicta á las sociedades políticas el derecho im-
desproporcionada para obligar al gefe de la
prescriptible de su propia conservacion. Pero
Francia á restituirnos nuestro Soberano , ¿ de-
como los acontecimientos políticos no son sus-
bíamos por eso ser crueles con la nacion ?
ceptibles de demostraciones , es preciso que los
i Quantos exemplos no se han visto de naciones
hombres se decidan y conduzcan por las pro-
que por ese rumbo no consiguieron otra cosa
babilidades , las quales tampoco deben confun-
sino perder su independencia ! i Que de veces se
dirse
ve en los fastos de la historia que las naciones
C011 el éxito.
145. No se alegue pues que los que no opina-
han repugnado con obstinacion lo mismo que
ron por la guerra de nuestra patria , hayan
su posteridad ha juzgado despues muy condu-
desconocido ni agraviado la justicia de aquella
cente á su felicidad ! Se podría subir hasta el
causa. ¿Quien ha pensado negar que el intento
Imperio romano, y citar no uno , sino muchos
que se propusieron las Juntas y los pueblos
Estados del Asia , que por no recibir un Rey
era justísirno, loable, y heroycos los senti mien-
de ruano del Senado , que á titulo de protee-
tos que lo Produxeron ? Pero las alternativas
cion se mezclaba como árbitro en todas las
espantosas, á que se expone un Estado por la
querellas de las familias reynantes , fueron por
suerte de las armas y por el derecho de la
la guerra conquistados y reducidos á provincias.
guerra, ¿no impone tambien á los que lo dirigen
Cinco siglos de odios , crueldades, venganzas
una responsabilidad inmensa , si , pesadas las
y perfidias que tanto deshonran á los opresores
circunstancias , todas presagian un resultado
corno á los oprimidos, dividieron y separaron
funesto ? No anticipemos ahora la qiiestion ,
la Irlanda de la Inglaterra , y al fin su posi-
que se tratará despues, de si le ha faltado mu-
clon natural decidió su destino y preparó su
cho para serlo : basta poder sentar como un
felicidad para los siglos venideros. Los Esta-
hecho de que hay pruebas irrecusables , que
dos mas cuerdos siempre han sido los que han
en los quatro años primeros de la guerra aun
evitado la pérdida de su existencia política
los mas confiados llegaron á perder , no la
guando la han visto comprometida. Tenemos
uu
constancia heroyca y noble entusiasmo que ha
exemplo bien reciente en lo que acaba de
ha
coronado el suceso , pero sí casi del todo la es-
cer el reyno de Noruega. Por conservar su
constitucion y su independencia , aunque fuese
peranza de que ya pudiese llegar á tan feliz
laxo el gobierno de otro Soberano , ha de-
término. En la época pues en que todo nos per-
puesto las armas que había tornado por la causa
suadía que nuestra resistencia era inmensamente

( 127 )
( 126 )
y mas la esfera de poder del Imperio frances a
mas loable y patriótica que ofrece la historia
la conducta política que abrazamos era en
moderna , pero que no podía medirlas contra
aquellas circunstancias la que dictaba el interes
la Rusia y la Suecia, á quienes plugo disponer
y el bien de la nacion , la conservacion de su
de su suerte ; y despues de ser gobernado por
existencia política y el evitar los inminentes
una serie de Reyes dinamarqueses en mas de
riesgos de perderla , tanto mayores y casi infa-
quatro siglos , ha visto aquel rey no que para
libles en una guerra contra las fuerzas de la
conservar este titulo v rango con todas las ven-
Francia , quanto mas ambicioso y temerario se
tajas de un Estado político, ha sido preciso con,*
suponga el carácter del gefe que la dominaba.
formarse con que reyne en Noruega la dinastía -
145. Este es el verdadero punto de vista
de Cárlos XIII. (a) Así que resulta probado ,
bazo el qual ha debido siempre mirarse la
no solo por evidentes razones, sino por la con-,
conducta política de los que adhirieron al
duela que han observado las naciones y sus'
nuevo Gobierno , y han seguido de buena fé el
gefes , que la justicia de una causa no basta
plan que en las transacciones de Bayona se les
por sí sola para que una guerra sea conveniente
prescribía como el único capaz de evitar la
y como tal deba abrazarse ;y que las razones de
ruina de la patria. Y si para exaltar el entu-
su inconveniencia pueden presentarse tan pro-
siasmo nacional en todo el tiempo de la guerra
bables y poderosas, que léjos de ser un crimen,
se ha calificado este proceder con los nombres
se haga un servicio á la nacion en evitársela.
y dictados mas injuriosos , ¿ porque no hemos
144, No estamos pues en el caso ó necesidad
de creer que ha llegado el tiempo en que sin
de probar que hemos obrado sin delito. Preten-
riesgo ni inconveniente alguno pueda y deba
demos mas , ó por mejor decir , lo único que la
juzgarse nuestra conducta á la sola luz de una
conservacion de nuestro honor y reputaeion nos
i mparcial razon ? ¿ Que ventajas ni que fin útil
impone obligacion de evidenciar , es que consi-
pueden ya proponerse ni la nacion ni nuestro
derado el estado en que se hallaba la nacion
So berano, en que se siga haciendo ahora con
despues de la internacion de las tropas fran-
nueva furia la guerra de las pasiones , como si
cesas y entrega de nuestras plazas ; y á vista de
n ecesitase ya del apoyo de ellas una causa que
que cada guerra continental, cada coalicion no
ba triunfado de un modo tan inesperado como
había producido otro efecto que agrandar mas
ve nturoso ? i Perderá algo de su gloria el par-
ti do á quien la divina providencia ha hecho
(a) Véase la nota 29.q

( 123 )
( 12 9 )
feliz , porque se pruebe que el que nosotras
caballos , hallándose diseminada esta fuerza por
habiamos abrazado era el único que entónces
todo el reyno en las provincias no ocupadas
se presentaba fundado en quantas razones po..
por los Franceses. Pero ésta reunion , que ha-
liticas pueden tener los hombres para obrar
bría podido hacer al cabo de algun tiempo un
La confesion de esta verdad, que aun despues
gefe único del Estado, se hizo imposible por la
de los recientes sucesos resuella en toda Europa,
subdivision de la soberanía entre tantas Juntas
y no se desde-fían de hacerla los mismos Go.
como provincias había. Cada una de ellas retuvo
biernos y Potentados que habían sucumbido
para su defensa las tropas que se hallaron en
tantas veces al poder de la Francia , será sola
su distrito : sistema que si no se hubiera variado
la España la que no pueda concebirla ni creerla,
despues con la creacion de un Gobierno central,
y la única donde sea necesario probarla ?
era el mas propio para facilitar la conquista
146. La situacion á que nos vemos reducidos
pues la Andalucía , donde había mayor número
lo exige así , y por fortuna está aun tan fresca
de tropas, solo pudo al cabo de algunos meses,
la memoria de los sucesos que vamos á recorrer,
por la actividad de la Junta de Sevilla , reunir
ya de Espafia , ya del resto de la Europa , que
56,000 hombres , la mitad compuesta de gente
se puede fiar una gran parte de esta prueba á
nueva y no vestida , y de oficiales , excepto un
la conciencia de nuestros lectores, y hacerles
corto número, sin práctica de guerra.
ménos molesta nuestra exposicion.
14.8. Cádiz era la única plaza fuerte de la
147. De la noticia que líeles se ha dado del
península capaz de una defensa , y por consi,
estado de nuestras fuerzas , habrá podido infe-
guiente de dar un abrigo á las tropas que se
rirse las que sería posible reunir para formar
viesen obligadas á encerrarse en su recinto.
siquiera un cuerpo de exército respetable, capaz
Pero Cádiz por su situacion no protege terri-
de abrir la campaña con ventajas que diesen
torio alguno , ni puede ligarse á operaciones
lugar á la nacion de hacer las nuevas levas
m ilitares sino de corta ex tension. La Coruña,
y armamentos. Aun guando al empezar la
el Ferro] y Cartagena podían resistir los ataques
guerra hubiese habido un gefe supremo de la
de mar , pero no los de tierra. Alicante tenía
nacion, no hubiera podido disponer en toda
alguna mas ventaja en esta parte, pero tampoco
ella , inclusa una parte de las tropas que había
Protege el pais. Badajoz y Ciudad-Rodrigo no
en Portugal, mas que de unos quarenta
tenían otra importancia que la de cubrir y ase-
hombres de infantería, y quatro á cinco
gurar las comunicaciones con Portugal , y
caballos,
en
9

130 )
In
aquella época se hacía de corto óningun influxo
confusion y del desórden lo arrebataron : otras
esta circunstancia, porque la capita' de dicho
al contrario porque las intimidaron y forzaron
reuno y sus principales puertos estaban ocupa-
exercer funciones las mas agenas de sus cono-
dos por un exército &anees , y los Portugueses
cimientos y profesion. Libertad de deliberar
no daban entónces la menor señal de querer
ninguna ó precaria , porque las Juntas que se
oponerse á estar baxo su dominio. Sobre la
reconocían mandatarias del pueblo soberano,
frontera de Francia no nos habían quedado mas
nada se atrevían á disponer sin esperar su
plazas que Jaca, liosas y Gerona , y esta última
iniciativa. En fin si la apariencia de nuestros
era la única situada en comunicacion esencial4
recursos , cuya desproporcion no era dado á
Tampoco éramos (indios de nuestras princi-
todos conocer, mantenía en unos la duda y en
pales fábricas de armas cortas, de fuego y
otros la confianza de que se podía combatir sin
blancas, ni de las de municiones, ni de otros
temeridad , el desórden y la anarquía , á que
almacenes que los que había en Sevilla y Zara-
no se veía un término sino remoto, los hi-
goza, ciudades abiertas , y esta segunda bien
cieron á todos desmayar. ¡ Felices .en.. tan deli-
expuesta por su inmediacion á. la frontera.
cada crísis los ci ne no teniendo cargo alguno
149. A vista de este quadro que presentaba
en el gobierno , podían esperar en silencio y en
la nacion , que hay que admirarse de la fluc-
sus casas á que se serenase la general tormenta,
tuacion é incertidumbre en que oscilaba la
y á dexarse conducir al puerto en la nave que
opinion y conducta de los hombres mas sen-
á otros incumbía gobernar ! ¡ Pero desgraciados
y dignos de compasion los que por sus em-
satos ? La reprobacio n de la guerra estaba
lada en el semblante de todos ellos , y la general
pleos han contraído la obligacion de dirigir y
reserva que todos observaban en su porte se
aconsejar , y cuyo exemplo y conducta se han
hizo tan notable , que fueron muy contadoslos
de mirar siempre como un fallo y juicio de-
hombres de un cierto mérito que pudieron
ducido de principios bien calculados, como que
evitar la nota de sospechosos. Todas las pa-
han de servir de guía á los ciernas
i5o. Constituidos en la obligacion de no ver
siones se desencadenar on , y los homicidios se
aplaudían corno actos positivos de patriotismo.
las cosas á otra luz que la de la mas pura impar-
Destituidas todas las autoridades , el mando
cialidad , y á no desmentir el testimonio de
n
supremo se halló de repente depositado en
uestras conciencias , que podíamos " pro-
n
manos inexpertas ; unas porque á. favor de la
unciar sobre los resultados mas probables de

( 13a )
( 135 )
la guerra , sino hacer esta sola reflexion ? Una
152. La Rusia había concluido el tratado de
poblacion de once millones de almas , y un
paz de Tilsit en 18o 7 , viendo inutilizados sus
pie de exército de sesenta mil hombres,
esfuerzos por debilitar la preponderancia del
aunque se quadruplique con nuevas levas,
Imperio Trances en el continente ; estrechó con
no resisten mucho tiempo á una poblacion
él sus relaciones de amistad , ofreció cerrar
de quarenta millones , y á un exército de
sus puertos á la Inglaterra , sufriendo el sacri-
quatrocierztos mil hombres de tropas las mas
ficio de sus derechos marítimos y mercantiles
aguerridas de la Europa y dirigidos por una
amenazados y casi destruidos por ella ; y adoptó
sola cabeza que está en posesion de triunfar
una conducta decidida y dispuesta á entrar en
en todas partes. Este juicio se ha frustrado , es
todaslas ideas políticas de la Francia , como lo
verdad ; pero sin una inspiracion divina ¿ quien
hizo despues en Erfurt. Desde la época de
baría entónces la prediccion contraria , y 'la de
aquel tratado , la amistad de los dos Imperios•
todo lo que ha pasado ?
se fué aumentando en términos que aun ántcs
51. No nos olvidamos de que sobre todo se
de la conferencia de Erfurt , tenida con el
contaba con el entusiasmo ciertamente grande
Emperador iNapolcon en octubre 18o8, ya la
que había prendido en la nacion. Pero no pu-
Rusia indignada de la expedicion de los Ingle-
diendo dudarse que la guerra de España era un
ses contra Copenhague, y de la captura de la
acontecimiento muy transcendental , cuyo éxito
esquadra dinamarquesa , había interrumpido
se había de hacer dependiente de la actitud que
sus relaciones de comercio con dicha nacion
tomasen acia ella las demas potencias del con-
y declarado á la Suecia que debía cooperar á
tinente, ¿ había entónces razones bastantes
cerrarle los puertos del Báltico. ¿ Que podía
para lisonjearse de que ellas imitasen su entu-
pues la Espada esperar del interes que la Rusia
siasmo , y lo auxiliasen con el mismo teson?
tomase en su causa al ver la estrechez de vín-
Tal fué la esperanza que sostuvo á muchos ;
culos tan contrarios, y al considerar que este
pero sin pretender privarles del mérito de la
Imperio con un territorio vastísimo, sin fábrid
prevision, y mucho ménos del de su constancia,
cas ni manufacturas , y- abundante en las pri-
examinemos los fundamentos que había de esta
meras materias que aquellas necesitaban ,
esperanza, presentando un resUmen de la si-
nunciaba á su comunicacion con la única
tuacion de las demas potencias de Europa en
Pri ncipal potencia que podía ayudarla en el
aquella época.
consumo de estas materias?

( 154 )
(
)
• 153. El Austria debilitada por una sangrien-
157. El Portugal abandonado por sus Prín-
ta y desgraciada guerra, rodeada de Estados
cipes, y mucho mas por la Inglaterra , dexó á
que debían su existencia á la Francia , los qua.
jos Franceses ocupar impunemente sus plazas
les por su posicion no menos que por sus in.
y aun su misma capital , sin haber opuesto
tereses debían tornar su defensa ; el Austria
la menor resistencia ; siendo bien notable que
sin tesoro, sin la confianza pública que solo
las primeras tropas enemigas que entraron en
puede alimentarlo , observaba con religiosidad
Lisboa no llegarían á cinco mil hombres.
la paz que había concluido en Presburgo , y no
158. La Francia presentaba entónces todos
podía quebrantarla sin exponerse áuna com-
los síntomas de la prosperidad y de la fuerza,
pleta ruina.
y la ex tension que cada año tomaba su Imperio
154. La Prusia se hallaba sin exército , sin
iba á la par con el concepto que las damas po-
plazas y sin tesoro ; resentida de la Rusia su
tencias manifestaban tener de su indestructible
aliada natural, porque había convenido en to-
firmeza. Qual de ellas presumía entónces que
mar parte de su territorio en la paz de Tilsit ,
Napoleon destruyese su propia obra ? Aun.
al mismo tiempo que la Francia la despojaba
guando hacía la guerra á centenares de leguas
por derecho de conquista de otra mayor parte,
del Imperio , y aumentaba progresivamente
déxandola reducida á un esqueleto de potencia,
sus exércitos, la Francia no había dado hasta
con poca mas poblacion que la de cinco mi,
entónces la menor apariencia de inquietud po-
llones , mitad de la que tenía anteriormente.
pular. Por el contrario , sin el entusiasmo de
155. El resto de la Alemania, la Holanda ,
la nacion , no se lo hubiera podido inspirar el
la Italia , la Dinamarca y la Suiza estaban
gafe de ella á sus exércitos. En su ausencia
ocupadas por exércitos franceses, ó tan com-
y en la de éstos estaba la nacion tan sumisa y
pletamente en el sistema del Emperador Napo-
tranquila corno pudiera estarlo con su presen-
leon , que no solo obedecían sus órdenes , sino
cia. Siempre á la cabeza de sus exércitos , había
que se esmeraban en anticiparse á sus deseos.
hecho de la guerra y de su profesion un objeto
156. La Suecia se había resistido á cerrar
de ambicion de tanto atractivo para una 'lacio')
el Báltico á los Ingleses; pero amenazada por
entusiasta de la gloria, que todas las clases del
la Rusia , se prestaba ya
Estado querían participar de ella. La repulacion
á executarlo con tal
que las tropas francesas se alejasen ó no ocupa-,
militar oscureció todas las demas reputaciones;
sen sus mismas costas.
y las ventajas de los triunfos , el aliciente de

( 136 )
( 13 7 )
una carrera brillante , y siempre abierta al va-
alaterra , todos pueden ver como ella dudaba
lor y al saber , identificaban los intereses del
enteinces de la posibilidad de recuperar el Por-
exército con los de su Soberano.
t „gal para la casa de Braganza su aliada ; y
159. Este quadro político dé la Europa en
que su conducta con la Dinamarca , y con el
aquella época , lejos de estar exagerado en
comerc i o de la isla de Santo Domingo, fueron
ninguna de sus partes , no llena aun del todo la
unos recursos á que se veía precisada en su
idea del poder relativo y del influxo y ascen-
desesperada situacion ; y esto no quiere decir
diente que había adquirido la Francia. Dígalo
otra cosa sino que las represalias mas violen-
sino la Inglaterra : su mismo Soberano , en la
tas , y la ruina de las propiedades particula-
abertura del parlamento á principios de 1808,
res, eran las medidas á que había tenido que
cree tan temible el poder de la Francia despues
recurrir la Inglaterra para asegurar su propia
de la paz con la Rusia firmada en Tilsit , que
existencia , abandonando á sucesos remotos,
» no duda que iNapoleon tenga el proyecto de
que estaba bien distante de vaticinar entón-
» formar una confederacion general de todas
ces , la libertad de la Europa y la tranquilidad
» las potencias del continente, para obligar á
de los pueblos.
» la Inglaterra á una paz poco honrosa y du-
161. Por esta preponderancia de influxo y
» cadera. Añade que, para precaver estos re-
de poder del Imperio frances , por las dispo- •
. 1 celos , la Inglaterra se había apoderado de
siciones de amistad en que estaban con él las
» las esquadras de Dinamarca y Portugal ;
potencias del continente, y por la apurada si-
anuncia que los ministros de Austria , Rusia
tuacion de la Inglaterra, confesada por su propio
y Prusia se habían retirado de Lóndres que
Gobierno, en una palabra, por el estado de la
á la familia de Braganza aumentaría sus
Europa en el año 1808 y no en 1814., es por
posesiones en América en compensación del
donde debe juzgarse de lo que la España podía
Portugal ; y por último que la Inglaterra
p rometerse de entrar en guerra con la Francia.
rompiendo la paz de Amiens , había conse-
Azanza y O-Fárrill habrían creído en aque-
guido dar un nuevo golpe á la Francia con
Ila scircunstancias sacrificar su patria y compro-
el malogro y destruccion de Santo Domingo ,
meter su independencia , si hubieran cooperado
y ocasionado la pérdida de mas de cien mi-
á e mpellarla en una lucha que veían ya tentada
llones de francos al comercio frunces. »
si n fruto y aun con escarmiento por los Estados
16o. En este discurso del Soberano de In-
'l'as poderosos , y en la que era ya tanto mas

( 158 )
( 13 9 )
difícil triunfar, quinto ménos podía contarse
1
.1 ay quien no confiese aun hoy día que Napo-;
con el apoyo y auxilio de ellos. A vista de estos
j ou pudo consolidar su obra , y el poder pre-
datos ¿que hombre prudente pudiera tomar otra
ponderante de la Francia en Europa, si hubiera
decision? Quien podía dexar de consultarla con
querido ó sabido detenerse á tiempo en la car-
la opinion de la Europa ?¿ Y esta opinion podia
rera peligrosa de la ambicion ? Y si un poder
estar mas clara en la conducta de sus gabinetes?
como el de la Francia ha podido ser destruido ,
A la verdad sería menester ser muy injustos
¿que Estado hay á quien una nacion pueda pres-
para calificar la nuestra de infundada y teme-
tar su confianza de que la salvará de su ruina ?
raria, y para culpar una tan gran parte de la
Quando decimos pues que el poder de la Fran-
nacion que en el discurso de la guerra fué
cia era incontrastable , no pretendemos excluir
sucesivamente persuadiéndose de la imposibi-
toda posibilidad de su abatimiento, de la qual
lidad de llevar al cabo la empresa, y se decidió
distaba ménos la Inglaterra por confesion de
á aceptar un Rey constitucional antes que ver
su propio Gobierno.
la patria sepultada en sus ruinas.
161 Con solo lo dicho hasta aquí bastaba
162. No vemos que á esto pueda decirse
para justificar la conducta politica que abraza-
otra cosa sino que los resultados que entónces
mos desde el principio, y todo hombre impar-
se miraban como improbables se han verificado:
cial puede juzgar de los fundamentos en que
que el Imperio trances se ha deshecho como
ella estribaba. La hemos seguido constante-
el humo, y que en un solo aiio ha desandado
mente y con la misma buena fé que ha guiado
toda la larga carrera de poder y preponderan-
nuestros pasos y nuestras intenciones en todos
cia á que había llegado en diez. Pero que se
tiempos. La experiencia nos confirmaba cada
deduce de aqui contra nuestra conducta politica,
día en el juicio que habíamos formado , y la
si por esto nada se prueba contra los datos con
prueba que de ella puede tomarse da tanto peso
que la abrazarnos ? Porque aquel poder colo-
á la persuasion con que hemos obrado, que no
sal ya no exista ¿ será ménos cierto que ha exis•
podemos ménos de pasar á presentarla. Por-
tido y de , un modo á que era imposible con-
que ¿ quien puede negar que los sucesos ul-
,trarestar y aun muy arriesgado el resistir?
teriores de la guerra han confirmado por muchos
¿ Por ventura ha habido Imperio en el mundo,
años los recelos que debieron concebirse de
ni le hay , que no se pueda venir á tierra ,
sus funestas resultas ? Pongamos pues á la vista
su gefe se empeña en cansar á la fortun a ?
de nuestros lectores el éxito que fueron teniendo

( 14o )
( 140
instruccio n es de su Junta sopena de retirarle
todas las tentativas de la resistencia desde que
los poderes. Así es como á la falta de unidad
empezó la guerra. Dexaremos á. los que escri.
en el mando se añadió y continuó la oposicion
han la historia de ella el entrar en los porme-
de intereses y la rivalidad del influxo. Este mal
nores á que no podemos descender en este
$ e hacia sentir sobre todo en los exércitos , de
escrito ; pero recorreremos ligeramente los
modo que los generales españoles é ingleses ,
pasos que fueron conduciendo la nacion al
durante el gobierno de la Junta central , se
borde de su precipicio , de que solo por un
convencieron mas que nunca de la imposibi-
milagro se ha salvado.
lidad de concertar ningunas operaciones para
164. Los tres meses que mediaron desde la
una campaiia que iba á decidir de la suerte de
evacuacion de Madrid y retirada al Ebro hasta
la nacion. Los resultados probaron muy luego
noviembre , en que el Emperador llegó á Es-
quanto se disminuyó el entusiasmo de los pue-
paña con refuerzos para dar un impulso general
blos, y lo poco que la Junta hizo para con-
á las operaciones de sus exércitos, fueron em-
servar la disciplina y la subordinacion en los
pleados por los Españoles en la formacion de
exércitos , sostener la autoridad de los gene-
una Junta central de Gobierno ,y en aumentar
rales depositando en ellos su confianza y facul-
sus exércitos y proveerlos de lo necesario para
tades, y preparar tropas y recursos proporcio-
campaTia
nados á unas circunstancias tan críticas , y á
165. Los 54 miembros que componían esta
los grandes medios y caudales de que podía
junta adoptaron por sistema de su conducta el
disponer.
obrar como unos representantes ó mandata-
166. Azanza y 0-Fárrill no pueden omitir
rios de cada . Junta provincial que los había
en este lugar el hacer mencionide un paso que
enviado , para dirigir en aquella asamblea los
dieron en favor de la nacion desde Buitrago
negocios conforme á los poderes é instroccion
guando iban caminando para Vitoria , y que
que cada uno había llevado de su Junta. Las
aunque no produxo el efecto que se deseaba,
de provincia que jamas quisieron desapropiarse
siempre probará que en la conducta que abra-
de la soberanía, que decían tener inmediata-
zaron jamas entraron otras miras, que las del
mente de los pueblos , no hicieron mas que
mayor bien de su patria en la triste posicion
transigir sus pretensiones , formando de la cen-
á 'que se la había reducido. Viendo los males
tral una especie de gobierno federativo, en
que la amenazaban si el Emperador reunía sus
que ningun miembro debía separarse de las

( 7. 42 )
( 14 5 )
fuerzas para conquistarla ó desmembrarla, pre.,
1 67 . Nuestro escrito (a) se creyó digno de-
sentaron un escrito ( en union con los demas
present ars e al Emperador; los ministros Azanza
ministros sus compañeros ) exponiendo que el
y U'rquijo pasaron á Paris con el fin de ampli-
interes de la España exigía no confundir su
ficar y de apoyar en conferencias verbales los-
buena armonía y amistad para con la Francia ,
puntos que en él se vertían ; pero la política de.
con su cooperacion á los fines y planes de mayor
Napoleon no admitía consejos, ni tampoco freno.
extension en que se hallaba empellado el gefe
su ambiciono Los demas ministros O-Fárrill ,
de ella : que á. la España no se la debía compro.
Nazarredo y Cabarrus, conducidos siempre del
meter á tomar parte en sus querellas con las
espíritu de reunir la nacion ,y libertarla de los
otras potencias : que al contrario convenía po.
grandes males que miraban inminentes, pro-
der anunciar á la nacion , que aunque gober-
curaron enterar de su modo de pensar á los
nada por el hermano del Emperador, conforme
Señores D. Francisco Xavier Castaños, D. Fran-
á los tratados de Rayona , fuese libre de ajustar
cisco de Saavedra y D. Pedro Cevállos. Entre
una paz separada con Inglaterra , bazo el mismo
otras cosas dixeron al primero (b), que nadie
sistema de neutralidad que la España había
podía ya dudar de la invariable resolucion del
observado hasta entónces : que esto calmaría
Emperador de declarar la guerra á la España ,
nuestras fundadas zozobras sobre la suerte de
y de hacerla con medios poderosos harto bien
las posesiones de América: y aun nos atrevimos
combinados para superar toda resistencia : que
á recordar las exácciones de numerario con que
suponiendo ésta obstinada y aun invencible ,
la España había contribuido durante 15 años
(porque tal podía esperarse de una nacion
á la Francia manifestando quanto podría influir
como la nuestra, que posee en su seno millones
para conciliarse unos corazones ya ulcerados
de hombres tan enérgicos como esforzados ) el
por la miseria y por la desesperacion , el pago
r esultado ménos sensible de tal tenacidad seria
tantas veces ofrecido de los gastos causados por
el de quedar la monarquía desmembrada de las
el exército frances. Una exposicion de este
provincias de la orilla izquierda del Ebro, y
tenor no es seguramente de hombres vendidos
go bernada en las demas por un Príncipe que
á otro Gobierno, sino de verdaderos Españoles
que en ningunas circunstancias pierden ocasion
(a) Es de Buitrago del 2 de agosto de 18o8.
de acreditar tan apreciable qualidad en quanto
(6) besde Aranda de Duero con fecha del 6 de agosto
éstas permiten.
de 18°8,

( 1 44 )
( 14.5 )
tardaría muchos años en curar los terribles
provincias en que se hiciese la guerra incor-
efectos de la guerra , y que carecería siempre
poradas á la Francia las de la orilla izquierda
de los medios necesarios para sostener la pri-
del Ebro, irreparables los males que se elperi-
mera que se le declarase ; y finalmente que si
mentasen , con la triste prevision de no :soder
el heroismo de la generacion presente no había
gozar por muchos años una independricia
de asegurar la felicidad de las venideras, quién
adquirida á tanta costa. Todas estas comunica-
podía abrazar exclusivamente este partido
ciones prueban la franqueza y sinceridad con
miéntras que con honor pudiese abrazar otro.?
que nos dirigíamos á las personas mas respe-
En la carta al Señor Saayedra , (a) despues de
tadas en la .nacion por su autoridad. y virtus
decirle las fuerzas que Napoleon hacía entrar
patrióticas , y que por el antiguo conocimien,o
en España , se anunciaron como forzosas con-
que tenían de nuestro carácter y modo ¿e
seqüencias de esta invasion la pérdida de bienes
pensar. no podían ver en nuestra conducta otros
de las personas sobre quienes pudiese recaer
principios que los de evitar á la nacion los
la confiscacion , las imposiciones mas gravosas
males que debía acarrear una guerra como
para todos, la desolacion de todo el reyno , la
que iba á empeñarse.
inversion de las rentas mas pingües fuera del
168. Nunca se vió el Emperador mas lison-
suelo español, la dependencia absoluta de
jeado de la fortuna que en aquella época de
nuestro Gobierno del de Francia, la gratitud
noviembre 1808, en que entró con Jo mas
del nuevo Rey vinculada á extrangeros , los
florido de sus exereitos en España. En el mes
primeros empleos de la monarquía confiados á
anterior se había verificado la conferencia de
éstos , en suma los males todos de una con-
Erfurt, en la que la Rusia adhirió enteramente
quista , y de los abusos y desórdenes que inse-
á la política de la Francia y formaron los dos
parablemente la acompañan, y han de continuar
Imperios una liga tan temible., que los otros
despues de verificada. Al Señor Cevállos (I)) se
Estados beligerantes jamas le hubieran podido
repitió esto mismo, concluyendo con decir' que
dar la ley. De resultas de la misma conferencia
si por la energía de la nacion no fuese este el
la Rusia declaró la guerra á la Suecia solo por
resultado , siempre quedarían aniquiladas las
o bligarla á adherir al sistema continental de
N apoleon. Ambos Emperadores estaban tan
co
(a) Desde V itoria en 8 de septiembre de 8oS.
nvencidos de que contra las fuerzas aliadas
(b¡ Con la misma fecha que al Señor Saavedra.
provincias

( 146 )
(
)
de los 4os Imperios ninguna potencia podía ya
,
» y está resuelto á no separar sus í nter ses de
hacer /con ventaja la guerra del continente,
» los de este Soberano (a). »
que ii dudaron asegurarlo así al Rey de Ingla..
169. El mundo ha visto con aplausó cite si
terr2 (a). En conseqüencia convidaron d. aquel
el Emperador Alexandro pudo entónce, pa-
Gobierno á que se prestase á entrar en nego.
decer esta ilusion , la depuso luego que 11e0
ciacion de una paz honrosa y enviase sus ple..
á conocer que su magnanimidad y valor po¿ían
nipotenciarios á este efecto. La Inglaterra con-
emplearse con mas gloria en romper las cadewas
testó que no podía prescindir de proceder de
en que gemía la Europa, y que podía hacerse un
acuerdo con sus aliadas la España y la Suecia,
nombre de eterna memoria y bendicion , dando
cuyos representantes deberían ser admitidos al
la paz y la libertad al continente. La Espaiia
congreso; que Napoleon se negase á admitir
no olvidará jamas los derechos que ha adquirido
:os del Gobierno español nadie lo extractará,
á su perpetua gratitud , por deberle en grar
pero sí es bien notable que el Emperador
parte el logro de sus esfuerzos y sacrificios , y el
Alexandro estuviese tan decidido á cooperar á
haber recobrado ásu legítimo Soberano. Azanza
todas las ideas de su nuevo aliado , que hiciese
y 0-Fárrill se complacen en tributar el mismo
escribir por su ministro el Señor Conde Ro-
elogio y gratitud al pacificador y libertador de
manzoff al Gobierno ingles en 28 de noviembre
Europa, porque ni ahora ni nunca han tenido
la nota siguiente : « La admision de los Reyes
otro interes que el de su nacion; y si hemos re-
» aliados de la Inglaterra al congreso no ofrece
cordado el sistema de política que había abra-
• dificultad ; pero esto no puede extenderse á
zado la Rusia en 1808, es solo para probar, que
» los plenipotenciarios de los insurgentes espa-
el juicio que formábamos de que la Espaiia no
• Ízales. El Emperador de Rusia no puede con-
podía ménos de estrellarse y sucumbir entrIndo
»
Ha reconocido al Rey José Napo-
en guerra contra el Imperio frances en aquella
»
y ha anunciado á S. M. B. y lo repite
época , era tambien el concepto general de Eu-
» ahora , que se ha unido al Emperador de los
ropa y de los Soberanos mismos que mas interes
» Franceses así para la paz como para la guerra,
tenían en no en gaitarse acerca de esto,
P7o. Y si á estas consideraciones se agrega el
(a) Véase la nota 5o.n.
(a) Aunnal Register de 1808, y Monitor de 5 diciem-
bre de 181o.
l o.

( 148 )
( 1 49 )
desconcie rto que se advertía dentro del reyno
cipitada fuga desde Aranjuez hasta Sevilla
la Falta de union y confianza de los generales
llenó al reyno de consternacion y de desmayo
entre sí y con el Gobierno central, y la tibieza
tanto mayores quanto se le había hecho con-
y desconfianza con que se conducían los In-
sentir en que todas las medidas estaban toma-
gleses, que conseqüencias no debían temerse
das de acuerdo con los Ingleses para contener
de tantas causas reunidas para el malogro de
al enemigo en el Ebro , y aun hacerle abando-
quanto se emprendiese? La experiencia no tardó
nar aquella posicion. Las proclamas de la Cen-
ea demostrarlo.
tral tranquilizaban á los habitantes de Madrid
1 7 1. Con efecto apénas se hallaron reunidas
sobre la suerte de la capital en los mismos días
principios de noviembre en las fronteras de
en que los Franceses forzaban ya el paso el?,
Zspaila las tropas de refuerzo que llevó Napo-
Somosierra ; así como , despues de tomado
leon , le bastaron tres semanas para batir y
Madrid , se ocultaba á todo el reyno , y aun
dispersar los exércitos de Galicia , Asturias,
á muchos cuerpos de exército , este aconteci-
Castilla, Aragon y Valencia, y aun para fran-
miento (a). El general ingles Sir John Moore
quearse el paso de la cordillera de Guadarrama,
se quejó altamente de esto, porque con asegu-
entrar en Madrid y ocupar las orillas del Tajo.
rarle lo contrario, le expusieron á comprometer
Ningun obstáculo se presentaba que le pudiese
su exército marchando sobre Madrid guando ya
impedir llegar hasta Cádiz , si no llamase su
era tarde , y guando no tenía que perder tiempo
atencion la marcha de las tropas inglesas desde
para salvar sus . tropas y reembarcadas en la
Galicia y Portugal , y sobre todo los recelos
Coma. Y escribiendo despues á su corte sobre
que \\ya tenía de los proyectos hostiles del
este compromiso en que se había visto , decia :
Auslria. (a)
Y Todo esto es necesario para convencer al
1#2. La sensacion que esto hizo en la nacion
» pueblo ingles, y al resto de la Europa, de que
es imposible pintarla á los que no la presen-
» los Españoles no tienen ui la facultad ni la
ciaron, pero tampoco es necesario probársela á
» voluntad de hacer grandes esfuerzos á favor
quantos estuvieron en España en aquella época.
x de su propia causa. (b) »
La dispersion del Gobierno central , y su pre-
1 7 3. La rapidez con que el exército frances
(a) Véase la nota 52.a
(a) Véase la nota 51.1
(6) Annual ReÉister de 184.

( r5o )
( 151 )
se derramó por diferentes direcciones, ocupando
t erceptaron en sus diversas operaciones, todas
todas las posiciones importantes desde el Ebro
concordaban en ponderar la fluctuacion, en que
basta el Tajo, no solo cortó la comunicacion de
estaba n los ánimos de los gefes y aun de los
los exércitos nacionales , sino que infundió en
oficiales subalternos , la desconfianza de los
ellos el desaliento , la murmuracion , y una
exércitos, el ningun concierto en sus movi-
tendencia á la insurreceion , que sola ella, bas-
mientos , las quejas contra el Gobierno de la
taba para inutilizar el zelo y la pericia de qua-
Junta, y las continuas especies de traiciones y
lesquiera gefes. ( a ) De los diferentes gene-'
traydores tan comunes en la revolucion. Si los
roles que se hallaban á la cabeza de las tropas
nacionales se desahogaban así en sus cartas
españolas, que ascendían en todo á 15o ó 14o
privadas , aun era mayor la claridad con que
mil hombres, el uno en el mismo parte que
de oficio se explicaban los Ingleses, y de que
daba á la Junta central de estos sucesos , los
conviene :1-t nuestro propósito dar tambien una
calificaba de la mayor importancia por las con-
ligera idea.
seqüencias que habían de producir, y declaraba
175. Un Gobierno que hace la guerra por
al Gobierno que ya no debía contar con el
sí solo tiene la ventaja de poder encubrir á sus
exército de su mando ; otro se vió precisado á
súbditos todo lo que puede ponerlos en estado
separarse de su exército ya batido , sin esperar
de conocer los riesgos en que se hallan , y de
á que llegase el general que se nombró para
juzgar de la confianza que deben prestar á sus
sucederle : el tercero se retiró con sus tropas,
conductores. Pero guando se hace la guerra en
ciííéndose á la defensa de la provincia de su
union con un aliado extrangero , todas las con-
cargo : el quarto se halló derrotado ántes de
fianzas se revelan á su tiempo, y el público
saberla superioridad de fuerzas enemigas que
llega á poder calificar la capacidad de sil Go-
tenía su frente. Todos , excepto el tercero,
bierno. El que se dió la España en las ¡untas
fueron destituidos de su mando respectivo.
provinciales fué preciso mudarlo inmediata-
Finalmente el quinto , que quiso defender el
mente, y le reemplazó la central compuesta de
paso de Somosierra , fué muerto por sus mis-
54 miembros. Si debía esperarse que un tal
mos soldados despues de la derrota.
Gobierno pudiese ó no salvar á la nacion , pre-
1 7 4. Las cartas que las tropas francesas in-
g úntese á. los Ingleses mismos , de quienes no
podernos ménos de citar aquí algunos testimo-
(a) Véase la nota 55.'1

( 152 )
( 153 )
nios en prueba de los tristes presagios que for-
al frente un hombre de talento que sepa em-
MarOn elel semblante que presentaba nuestra
plearla? n'asta ahora no he podido comuni-
revolucion.
carme con uingun general español. Castaños
1 7 6. El Lord Bentinck , embaxador ingles
era el único con quien me correspondía , y
cerca de la Junta central , escribía á su corte en
» acaba de ser depuesto. Romana sabe Dios
principios de octubre de 18o8 en los términos
donde anda, y yo me hallo con los Franceses
siguientes : p Cada día estoy mas convencido de
» á quatro días de marcha. Si esto sigue así
» que este Gobierno ó Junta no hará mas que
» la ruina de la Espaiia es inevitable, y no
» estrellarse, por lo que presume de sus propias
debo pensar sino en salvar el exército de mí
» fuerzas , y por la lentitud que le es innata (a)
» mando. »
1 77 . El general Moore desde Salamanca en
1 7 8. En otra caria de i4 de noviembre desde
19 de noviembre escribía á M. r Frere, sucesor
Salamanca dice el mismo general al Lord Cas le-
del Lord Bentinck en la embaxada de Madrid :
reagh , ministro de la Guerra: p Si hubiera corio
» Ayer he recibido pliegos de Inglaterra del
P cido antes la debilidad del exército espariol ,
• Lord Castlereagh , en que me anuncia que se
» la apatía del pueblo , y la imbecilidad y
» han enviado dos millones de pesos fuertes á
» egoisrno de su Gobierno , á buen seguro que
» me hubiese dado priesa á internar-Me en Es-
A la Cornria , añadiendo ser tal la dificultad de
» hallar dinero en Inglaterra , que no debo
» palia. Yo no veo aquí exércitos , ni generales,
contar con mas remesas en algunos meses , y
» ni gobierno : y así ni quiero hacerme rcspon-
» que debo procurarme dinero en Espaiia. La
• sable ni hacerlos á otros, porq ue nada se puede
» imbecilidad del Gobierno español es mas de
» esperar sino desastres. No tengo un shilling
» lo que se puede pensar. De que sirve la
» para subvenir á la subsistencia del exército,
» buena voluntad de los habitantes , si no hay
» pues el general Baird ha guardado para sí
» solo los quinientos mil duros que se remi-
» rieron. Todo lo que puedo decir á la qiiestion
(a) Esta carta y las que damos en los párrafos siguientes
» que me haceis sobre la defensa de Portugal ,
se publicaron por el hermano del general Moore en el
» es que sus fronteras no pueden defenderse
Diario ingles que citarnos en la nota 52. Todas se hallan
tambien en el Annual Register de
»
1808 y en el Monitor
contra fuerzas superiores. Estando los Fran-
del r5 de enero de 1810.
i' ceses victoriosos en Espaiia , será en vano
» tentar resistirles en Portugal , porque no se

( 154 )
( 155 )
» puede contar mucho con la cooperacion de
convencidos de que la patria caminaba á su
» los Portugueses : y si llega el caso ,'no debe_
ruina , veían con- dolor llegado el tiempo de
» remos perder tiempo en tomar medidas para
ve empezase á experimentarlo. Conocían que
evacuar el Portugal. »
haciendo el Emperador la guerra en EspaTia
1 79 . Finalmente el mismo general Moore
como en pais enemigo , todos los horrores de
árales de salir de Salamanca escribía á Uno de
ella iban á descargar sobre los pueblos, espe-
sus hermanos en 26 de noviembre. Me hallo
cialmente en aquella campa la que mandaba en
» en la situacion mas apurada y sabe Dios corno
persona Napoleon , de cuyo resentimiento lodo
saldré de ella. Las cosas de Espaiia vistas
debía temerse. Temblábamos principalmente
• aquí son bien diferentes de como se las figu_
por la suerte de Madrid. Al llegar á Biírgos
» van en Inglaterra. Las Juntas españolas des-
habíamos visto destruidos los exércitos de
confiando de sus generales, les limitan sus
Galicia, Asturias, Castilla y Extremadura , y
• facultades é impiden concertar las opera-
que á los de Andalucía, Aragon y Valencia
» ciones. Nada han hecho para estorvar que
reunidos sobre el Ebro , les amenazaba igual
» los Franceses se hayan reforzado. Castaños
suerte. Veíamos los estragos que le acarreó
» y Palafox tienen quarenta mil hombres , la
á Bárgos la accion de guerra que se concluyó
» mayor parte paysanos indisciplinados, y he
dentro de sus calles. Conociendo pues que el
» aquí todo lo que se piensa oponer á cien mil
exército que mandaba Napoleon no podía en-
» Franceses. Las provincias no se han armado,
contrar obstáculo para apoderarse de Madrid ,
» ni he hallado rastro de ese entusiasmo que se
tratamos los ministros , por medio de un es-
» les atribuía. Es inevitable que los Franceses
crito , de libertar á esta capital de las funestas
se apoderen de Madrid , pues los Españoles
conseqüencias que podría tener para con sus
» no tienen fuerzas con que defenderlo. »
habitantes una resistencia in , ó una defensa
180. Todos estos testimonios no necesitan
mal preparada, que no sirviese mas que de ir-
de comentarios , y sería menester querer en-
ritar al vencedor. Aunque la Junta central
gañarse para sacar otras conseqüencias á vista
110 quiese ver en este tal escrito la in tencion
del estado que presentaba la nacion. Lo mismo
noble de hacer un servicio á los moradores de
que los Ingleses hubiera juzgado qualquiera
Madrid, como nosotros lo creíamos , no podía
otro tercero imparcial que hubiese visitado la
hallar en él otros sentimientos que los que dicta
Espaiia en aquella época. Azanza y 0-Fárrill
la humanidad en tales casos. A pesar de tan

( X56)
( 15 7 )
decontado 'debe saberse que en el mismo mes
justa consideracion , la. Junta le mandó quemar
de noviembre de 18o8, en que se concluyeron
ignominiosamente , publicando un decreto de
operaciones tan decisivas , como lo fueron el
proscripcion contra nosotros y los denlas mi_
bat ir y dispersar todos los exércitos espaiioles
nistros. Esta conducta , que la Junta central
y extenderse los Franceses hasta el centro del
tuvo despues para con otros muchos , fué mi-
reyno , no vieron éstos ni encontraron un solo
rada siempre corno impolítica por la parte sen-
soldado ingles. El principal exército de esta
sata de la nacion. Y u la verdad lo fué en gran
nacion había terminado su campaña de Portugal
manera , porque la guerra de España era de
el 5o de agosto. El general Sir John Moore
una naturaleza que, qualquiera que fuese su
éxito , era justo terminase por una mutua re-
que acababa de ser enviado á la península para
conciliacion. Las proscripciones solo sirven para
tomar el marido en gefe de este exército , salió
de Lisboa para •spaiia el 2
borrar todos los sentimientos fraternales y des-
7 de octubre , y
contaba con el refuerzo que se le envió de
moralizar una guerra , que aun sin esta odiosa
Inglaterra á la Coruña á las órdenes del ge-
circunstancia hace hartos desgraciados. Sin em-
neral Baird , que llegó á dicho puerto el
bargo la presencia de los riesgos dictó al pueblo
r 7 de
octubre; pero que no se unió á Moore hasta
de Madrid y á sus gefes el mismo partido ra-
mediados de diciembre. La Junta de Galicia
cional y prudente , que queríamos inspirarle
despues de rehusarle por muchos días el des-
por medio de nuestro escrito. Y así se vió que
embarco los recibió al (in , pero tan friamen te,
guando el Emperador llegó con su exército á
que hasta les negaron los bagages
las puertas de la capital y pudieron calcularse
y todos los
socorros de marcha. Al general Moore se le
mas de cerca los resultados probables de su
acusaba de no haber hecho ningun movimiento
venganza , la prudencia de algunos geles , las
para impedir la toma de Madrid
disposiciones sumisas de la poblacion y la me-
(a) ; pero sea
que no quisiese exponerse solo á esta operacion,
diacion del Rey José salvaron á Madrid de la
por no habérsele nunca unido un piquete si-
ruina y saqueo con que estaba amenazado.
quiera de tropas españolas -como esperaba,
181. Ya se ha visto en lo expuesto anterior-
porque las noticias equivocadas que tuvo le
mente qual fué para los exércitos nacionales el
éxito de la primera campaña : terminemos su
noticia añadiendo dos palabras sobre la suerte
(c) Véase la nota 54.A
de los Ingleses que vinieron á auxiliarles. NI=

( 158 )
( 159 )
hicieron creer que las cosas daban tiempo
accion la mitad de las tropas que ya tenían los
mantuvo una conducta incierta, sin pasar de
Franceses dentro de Espa?ía. En qualquiera di-
Salamanca , hasta que ya se vio amenazado de
•eccion que adoptasen para el progreso de sus
no poder ni aun reembarcarse. Quando resolvió
operaciones, estaban ciertos de no encontrar
su retirada, fué tan vivo el alcance de los Fran-
un cuerpo de exército contrario de quince mil
ceses , que ni aun los primeros desfiladeros
hombres , y éstos sin artillería ni almacenes , y
de Galicia pudo defender. A las penalidades
en toda la peninsula de Espaila y Portugal no
de la marcha en 10 mas crudo del invierno se
habían quedado dos mil Ingleses. En esta nar-
agregó la falta de víveres, y el abandono que
racion que hemos hecho de los sucesos de
hacían de sus casas los habitantes , llevándose
aquella campaña, estamos muy léjos de querer
quant o tenían , por los desórdenes á que se en-
presentar la idea de que los esfuerzos patrió-
tregaron las tropas inglesas. En el Ferrol no
ticos de nuestra nacion no fuesen correspon-
quisieron recibirlos , y llegaron el 12 de enero
dientes al justo concepto que merecen su leal-
siguiente á la Coruña , donde tornaron posicion
tad y la bizarría de sus tropas : solo tratamos
para esperar los buques que no llegaron hasta
de probar que aun así no debían bastar para
el 14.. El 16 se dió la batalla en que fué muerto
repeler las fuerzas que la invadían.
el general Moore , y muchos oficiales de supe-
183. Quando á. principios de 1809 se ven-
rior graduacion y á no ser por lo que este
tilaron en las sesiones del parlamento ingles
exemplo de bizarría sostuvo el valor de sus
las operaciones de esta campaña , se decía.
tropas , la suerte de aquel exército hubiera sido
claramente que la España no había querido
la mas desgraciada. Sin embargo perdió todas
quedarse libre é independiente de la Francia ;
sus municiones , parte de su artillería , y en la
que lo general de los Españoles temía la in-
retirada hubo de matar de quatro á cinco mil
tervencion de la Inglaterra, y no faltó quien
caballos para no dexarlos en poder del ene-
dixese que ya no había quedado en Europa un
migo (a).
Estado con quien la Inglaterra pudiese formar
182. Tal fué el resultado de esta rápida cam-
una alianza, despues de tanta fiuctuacion en los
paña de 184, en que no llegaron á entrar en
planes, de tantos desaciertos, y del abandono
en que la Inglaterra había dexado la península.
(a) Consta de la relacion del hermano del general
Y la Suecia, no habiendo hecho nada en ésta.
Moore que citamos en la nota 52..1
P a ra evitarle la pérdida de la Finlandia , ni en

( 160 )
( t
)
aquella para impedir que la ocupasen los Fran.
roquias (manifiesto el santísimo sacramento )
Ceses.
s u juramento de fidelidad; guando acudían vo-
184. Y á vista de esto, ¿ habrá quien sostenga
luntariamente á prestarlo muchos de los eni-,
imparcialmente y juzgando de las cosas por
picados en todos ramos; y- finalmente guando
todas las conjeturas que están al alcance ha.
otros diputados de la misma villa , de los Con-
mano , que la resistencia de la EspaTia era pro-
sejos de Estado , de Indias , de Hacienda , de
dente, era conveniente , y que la guerra podía
Guerra, de Marina, de la sala de Alcaldes , de
salvar á la nacion de ser gobernada por el sis.
la Junta de comercio, del Clero , de la Nobleza
tema de la Francia ?¿ Podía entónces juzgarse
pasaron á Valladolid , donde se hallaba Na-
posible el recobro de nuestro Soberano , ni que
pleon , á reiterar igual súplica , pidiéndole
el resultado de esta lucha fuese otro que el que
entrase luego en Madrid su hermano, para ju-
la experiencia estaba ya demostrando ; y que
rarle y reconocerle por Rey (a).
clespues de derramar arroyos de sangre que
18(3. A su vuelta á Paris, recibió el Empe-
llenasen de luto á la nacion , y de arruinar los
rador las felicitaciones y homenages mas lison-
pueblos y convertir la España en un desierto,
jeros (le todos los cuerpos que representaban
sería preciso concluir con buscar su reposo y
la nacion , y de las autoridades superiores
paz interior en la aceptacion de un Rey- cons-
quienes ella unas veces daba el exemplo , otras
titucional, que conservando á la nacion su in-
le seguía con todas las públicas demostraciones
tegridad é independencia la hiciese convalecer
que sirven para manifestar la adhesion. La si-
de tantos males como se habían conjurado
tuacion del Imperio frances en aquella época
contra ella ?
ofrece aquí motivo á una observacion , que la
85. El convencimiento de esta situacion del
hacemos expresamente para aquellos que ahora
reyno debía ser muy general guando una dipti-
en Francia pretenden que esta nacion no to-
tacion numerosa de todas las corporaciones de
maba interes, ó repugnaba cooperar al engran-
Madrid pidió al Emperador que esta villa , los
d ecimiento y extension de poder á que quería
pueblos inmediatos , y á su tiempo la Espaiia
elevarla su gefe. Los que así discurren afectan
toda disfrutasen de la presencia.de su hermano
el Rey José , y de la tranquilidad y denlas bienes
a) L
se os discursos que todas estas diputaciones pronun-
que esperaban de su gobierno : (piando d ve'
ciaron
pueden ver en el Monitor del 25 de enero de
cindario entero de la capital prestó en las par'
fOriuíaS

( 162 )
( 163 )
un olvido poco sincero de todo lo que ha pa..
terior para mantener su tranquilidad. Se citaba
suponen á la Francia conducida ma-
sado , y
con admiracion que aun los paises reunidos al
quinalmente por tantos aiios , corno si fuera un
Imperio frances, y que por ser modernos en la
pueblo indolente y estúpido , con cuya voluntad
obediencia pudiera creerse que merecían ménos
y opinion no es menester contar para nada,
confianza , se mantenían tranquilos sin tropas.
Esta hipútesi insultante para un pueblo zeloso
El Piamonte , la Toscana y Génova no tenían
de su reputacion , ademas de no disculpar las
mas que i5oo hombres guando Napoleon estaba
ilusiones que ha padecido en tanto tiempo ,
en Viena , ni había en Paris mas que inoo de
destruiría el principal mérito de las demostra-
guarnicion (a). En medio de esto, la conscrip-
ciones con que en el día ha acreditado su des-
cion ( tributo tan gravoso en la Francia como lo
engafio. Pero en aquella época de que hablarnos,
es en todas las naciones el modo de levantar en
todo nos está probando que el entusiasmo de la
poco tiempo grandes exércitos ) se hacía con la
nacion rodeó á su gefe de un prestigio que des-
misma puntualidad con que se realizaban los
denlas impuestos.
lumbró á toda Europa , y que el concepto ge-
A todas estas operaciones no
neral que llegó á formarse de la estabilidad
se veía presidir ni intervenir sino los magis-
interior de aquel Gobierno era principalmente
trados civiles; nada en el interior de Francia
le conciliaba la amistad, la alianza y aun
presentaba el aparato
quien
de la fuerza. El espíritu
el respeto . de los Estados mas poderosos. La
público llevaba el mismo impulso que la po-
Francia , esta nacion tan entusiasta de la gloria ,
lítica ,y le servía de garante. Las conquistas pu-
pregonaba por todo el mundo las ventajas de su
ramente militares hubieran sido estériles y muy
poder exterior y de la prosperidad interior á
precarias , si con la opinion de la Francia no
que había llegado, y que la hacían creerse la
hubiera conquistado el gefe de ella la de las
primera nacion de Europa. Napoleon había con>
naciones y sus Soberanos. Todo lo que una na-
segnitto.cimentar su poder sobre la opinion de
cion puede emplear para fomentar esta opinion,
lanacion. Léjos de mostrarse ella indiferent e á
propagarla y sostenerla, todo estaba en exer-
la gloria que le resultaba de sus triunfos , le
cicio los soberbios monumentos de arquitec-
prodigaba todos los medios de repetirlos y au-
tura, el pincel , el buril , la lira , los teatros , y
mentarlos. Ella misma ha asegurado que todas
las fuerzas del Imperio se podían emplear fuera
(a) Véase el Monitor de 16 de septiembre de 1810.
deél , porque ningunas se necesitaban en el in-
I

( 165 )
( 164 )
todos los talentos de la Francia habían formado
la necesidad de ceder : el resultado siempre es
al derredor del trono de su ídolo un muro de
el mismo para quien solo tiene que calcular si
puede ó no resistir.
opinion, que solo pudo destruirlo la.insensata
188.
ambicion del mismo para quien sehabia labrado;
En guamo á la opinion que una nacion
tiene de su Gobierno
En una palabra , todo en Francia era opinion
y la deferencia que le
desde la clase mas ínfima hasta la mas elevada.
presta, ellas no son conocidas en el extrangero
Por lo mismo ahora que ella , baxo ekgobierno
sino por los documentos públicos ; y en estas
paternal de su legítimo Soberano , goza ya las
cosas el mismo efecto é impresion hace la
felicidades de la paz y tranquilidad, que jamas
lisonja que la verdad. A. veces aquella suele
hubiera logrado baxo otros auspicios, se hace
hacerla mayor, porque da ¿i conocer hasta que
un honor á sí misma mostrando una indul-
punto el Soberano ha avasallado la opinion , y
la
gencia la mas justa con los demas pueblos, á
ninguna oposicion que experimenta de parte
quienes arrastró á su sistema con el poder ir-
de su nacion para disponer de todos sus recur-
resistible de sus armas igualmente que con su
sos , pues que ella previene sus deseos y se
anticipa con sus adhesiones y ofertas.
exemplo.
(a)
189.
187. Contrayéndonos á la . guerra de España,
La situacion de la España en 180 9 ,
no negaremos á la Francia. la justicia de creer
aunque favorecida por la poderosa diversion de
que la parte sana de la nacion no aprobó la con-
la guerra del Austria , lejos de mejorarse, se
ducta de su Emperador en Bayona , ni los arti-
hizo todavía mas crítica, no solo por haber sido
ficiosos medios con que obtuvo de nuestros
destruidos en Ucles y Medellin los únicos cuer-
Soberanos las renuncias de la corona. Pero
pos de exército que mantenían la campana , y
por eso alguna potencia del continente apoyó
haberse entregado Zaragoza por capitulado ') ,
con sus armas la causa de nuestros Reyes ?
aunque despues de una defensa que la ha inmor-
Dexaron por eso de inundar la España: exérl
talizado ; sino tambien por haberse aumentado
citos franceses ? Dexó de aparecer en Espalía
todos los elementos del desórden en el gobierno
i
la guerra corno apoyada con la cooperacion de
nterior del reyno. La Junta central perdiendo
cada día el crédito
la Francia ? Que la causa pues de la guerra , y
y confianza de la nacion , se
vió mas de una vez desobedecida
aun la guerra misma fuese aprobada ó censu-
y aun amena-
rada en Francia, nada disminuia para nosotros
(a) Véase la nota 35.1

( 166 ).
( 167 )
zada por algunas Juntas de provincia , y espe.
190. Los males de la España no podía menos
cialmente por la de Valencia , hasta el punto de
que agravados la presencia de tantos exércitos
temerse una guerra civil. Los manifiestos que
extrangeros , pues en una guerra de aquella
se publicaron en aquella época dieron harto á
naturaleza tanto arruinan y aniquilan los que
conocer lo poco que le quedaba de duracion á,
intentan la conquista del pais como los que se
aquel Gobierno , aun guando un suceso impre-
proponen impedirla. Los triunfos de los Fran-
visto no le hubiera derribado. Se le objetaba
ceses costaban tan caro, que no podían hacerlos
á la Junta que ella solo había sido creada para
amar. Algunos de sus cuerpos de exército obra-
la comision de convocar las Cortes, y proveer
ban en aquella época aisladamente executando
entre tanto á la defensa del reyno : y que des-
el plan de campana que el Emperador les dexó
cuidando estos fines de su institucion , solo tra-
al retirarse de España; y no podían concertar
taba de perpetuarse en el exercicio de la sobe-
empresas militares con aquella oportunidad que
ranía , de que los pueblos no la habían hecho
las hace decisivas. Aunque Napoleon solo había
depositaria en definitiva. En los exércitos mis-
sacado para la campaña de Austria las tropas
mos se trataba de deponer la Junta central , y
de su gardia , los cuerpos que allí dexó queda-
batirse contra el partido que hubiera querido
ron encargados de operaciones de demasiada
.defenderla. (a) Por otra parte los pueblos sin-
extension. De aquí resultó que no pudieron
tiendo cada día mas el peso de los sacrificios
sostener la ocupacion de Galicia : que la de
qué se les exigían, y no viendo ningun fruto de
Oporto estuvo para comprometer la suerte del
ellos , ántes bien alejarse las esperanzas de su
6.° cuerpo de exército; y que guando éste, el
libertad , se habían hecho sordos á las procla-
2:1 y 5.° cuerpo pudieron reunirse sobre Sala-
mas de la Junta y aun á las amenazas dejos
manca para dirigirse á Plasencia en Extrema-
gefes militares. El entusiasmo de la nacion
dura , un exército ingles y otro español habían
cayó hasta el mayor abatimiento, y las tropas
ya tomado posicion en Talavera de la Reyna ,
nacionales y las aliadas sufrieron las privaciones
donde los atacó el Rey José el 28 de julio de
mas crueles como si hiciesen la guerra en un
180 9 , con el i.° y 4° cuerpos de exército y la
pais enemigo. (b)
reserva de su guardia. El resultado de esta ba-
talla tan reñida como indecisa no produxo á
(a)
los
Véase, la nota 56.a
exércitos combinados las ventajas que de-
(6) Véase la nota 37.a
bían ser consiguientes, á causa del movimiento

( 168 )
( 169 )
de las tropas francesas que baxa ron á Plasencia,
la España mas indudable cada día , y casi evi-
y amenazaron cortarles su coruunicacion con,
de nte , el juicio de que su resistencia no podía
Portugal. A esto se siguió el haber sido deshe_
conducirla sino al término mas ruinoso y
cho en .Almonacid el exército español de la
Mancha destinado á cubrir la. Andalucía.
fune
í9s2R:.Sin embargo la heroyca defensa de Ge-
191. Entre tanto el Emperador Napoleon
rona y los conatos por repeler una fuerza ex i Fan-
Conseguía nuevos triunfos en Alemania , y dos
g era , mantenían la constancia de los pueblos.
meses le bastaron para deshacer la quinta coa..
Con cinco meses de trabajo y con la aplicacion
licion. En i5 de mayo de 1809 estaba aun Ya-
de medios extraordinarios había logrado la
poleon en Paris , y el 1 9 (lió la primera batalla
Junta central formar un nuevo exército en la
á los Austriacos en las orillas del lnn : el 12 de
Mancha y otro en Ciudad - Rodrigo ; mas no
junio ya era dueño de "Viena. El Austria sin
por eso se pudo adelantar un paso para mejorar
embargo de haber armado de 5oo á 600 mil
de situacion. El primero de aquellos dos exér-
hombres , inclusos 50 batallones de lundivehr
citos, mas completo y mejor equipado que nin-
y la leva de Hungría , se vió obligada, de re-
guno de los anteriores, tuvo la desgracia de
sultas de la batalla de Wagram , á solicitar un
ser batido en Ocaña , dexando 2o,000 prisione-
armisticio en julio y á firmar su paz en octubre.
ros, que cogidos en gran parte por la caballería
este tratado de Viena se obligó el Austria
Por
francesa habrían podido experimentar peor
á renunciar á toda relacion política ó comercial
suerte , si la presencia del Rey José no hubiera
con la Inglaterra, estipulando por los artículos
recordado al soldado frances , que solo comba-
2.° y 15.9 que esta paz era coman á los Reyes
tía para reunir la España hago el dominio de
de España , Holanda, etc. y que el Emperador
lin Soberano cuyo único interes era el de paci-
de Austria reconocía todas las mutaciones he-
ficarla y conservarla. El segundo exército, des-
chas y por hacer en España , en Portugal y en
pues de alguna ventaja sobre Tannímes y Sala-
Italia. El complemento de esta negociacion fuá
manca,ex perimen tó un reves en A Iba derfórmes,
el ajuste del matrimonio de Napoleon con la
Y hubo de retirarse otra vez á Ciudad-Rodrigo.
Archiduquesa Maria Luisa de Austria : y el
193. Los Ingleses, así en los discursos del
Imperio frances , sin rival en el continente,
P ar lamento como en sus diarios , decían en-
adquiría por momentos nuevos gracias de soli-
Onces que supuesto que los Gobiernos de Eu-
dez. Júzguese si todo esto no hacía respecto da
ropa no habían podido resistir ¿t las armas de

( 171 )
( 17 0 )
Francia , era preciso hacer que les pueblos to,..
no cesaron de venir á Madrid numerosas dipu-
masca á su cargo su propia defensa ; que los
t aciones de todas las ciudades principales de las
asuntos de España se hallaban en la situaeiou
dos Castillas, de la Mancha, y otras provincias
mas triste; que la del continente , por el desa-
para ratificar al Rey José , en nombre de sus
liento
respectivos vecindarios, el juramento de su
y abatimiento de todas sus potencias,
era peligrosa para la seguridad de la Inglaterra:
adhesion y fidelidad. Las conversaciones parti-
que ésta no había sabido ni socorrer y libertar
culares de algunos de los obispos , de prelados,
á sus amigos (como se vid con el Príncipe Re-
de religiosos y de hacendados que venían con
gente de Portugal , con el. Stathouder ele Tío-
estas diputaciones , nos confirmaban cada dia
landa y con los Reyes de Sicilia y de Cerdeña)
mas de que los pueblos no queríanya mas guerra
ni dañar á sus enemigos. « Abandonemos la
y solo deseaban el sosiego y pedían ellos mis-
w España , decían otros, ¿ que hemos ganado en
mos que alguna tropa francesa los protegiese
» sostenerla ? Un corto comercio con la penin-
en sus villas contra las incursiones de las parti-
das españolas.
» sula y con sus colonias , y la promesa de
» entregarnos las esquadras de Cádiz, Ferrol y
195. En Sro afirmaron las tropas francesas
• Cartagena. Pero_¿ guara° no hemos ya per-
su dominacion en Cataluña y Aragon , tomando
á Lérida , Hostalric
» dido? nuestros exércitos y nuestros tesoros,
y Mequinenza , al mismo
» haciéndonos odiosos á. las colonias con haber
tiempo que marchando hasta las puertas de Cá-
» sostenido á sus opresores. » Otros finalmente
diz completaron la ocupacion de los quatro
exclamaban: «Nuestros amigos de España con-
reynos de Andalucía. El paso de Sierra Morena
» tincan metiendo ruido y no hacen mas.. Si la
fue disputado pocas horas : la tumultuosa resis-
» España y Portugal quedan libres, no será
tencia de Málaga no sirvió sino para acarrearle
por nuestros esfuerzos ni por los de sus ha-
algunas muertes en su vecindario. Los ministros
e
» bitantes, sino por alguna feliz casualidad que
spañoles que acompañábamos al Rey José
» aleje al enemigo : los Españoles están desuni-
guando entró en And.alucía , no malogramos
e
» dos entre si y desalentados con los reveses.(a)»
casion alguna de emplear nuestro influxo en
194. Antes
b
y despues de la batalla de °caña,
eneficio de sus habitantes : así fué que las ciu-
dades de Granada , Jaen y otras evitaron los
males de un asedio y ataque que no hubieran
(a) Véase el Monzing- ronide y otros diarios in-
Po
gleses publicados en los últimos meses de 809 =
dido resistir. Sevilla, centro del Gobierno ,

( 17 2 )
( 1 7 3 )
conociendo estos mismos riesgos, solo esperó h.
constitucion que ya se estaba formando. Publi-
ser intimada para abrir las puertas. La Junta
cada la constitucion en 19 de marzo del mismo
central, ya dispersa aun ántes de este suceso,.
arlo, continuó dicha regencia hasta 8 de marzo
apénas pudo con dificultad salvarse en Cádiz.
de ► 8 r5, en que fué reemplazada por otra com-
Su presidente y varios de sus miembros fueron
puesta de tres miembros, y ésta siguió gober-
maltratados , insultados y aun arrestados por
nando hasta el regreso de S. M. á. España.
los pueblos del tránsito. La Junta provincial de
196. El progreso de la opinion de que la
Sevilla , en los pocos días que tardaron los
España no podía ya salvarse sino con la su mi-
Franceses en llegará la Ciudad., volvió á titu
sion y el sosiego , era aun mas rápido que el de
larse suprema del reyno , pues lo veía sin Go-
las armas. El Rey José que atravesó y visitó
bierno , y en su proclama del 28 de enero tra-
toda la Andalucía hasta las orillas de la bahía
taba á los de la Central como á unos prófugos
de Cádiz, fué recibido en todas las ciudades y
que dexaban entregada al enemigo y arruinada
villas del tránsito con las mayores demostra-
la patria. (a) En Cádiz se disolvió la Central y
ciones de jailo , y protestas del cansancio que
entregó el gobierno á un Consejo de regencia
ya tenían de la guerra. Todos los ayuntamientos
compuesto de cinco individuos. Este Consejo,
y cabildos eclesiásticos le prestaron el jura-
á conseqüencia de lo resuelto por la Junta cen-
mento de fidelidad y obediencia, y de todas
tral , reunió é instaló las Córtes extraordinarias,
partes acudían diputaciones. La misma villa de.
cuyas sesiones tuvieron principio en la isla de
Madrid y su ayuntamiento enviaron expresa-
Leon el 24 de septiembre del mismo año 181o.
mente una diputacion á Sevilla para felicitarle.
A pocos días de su instalacion, las Cortes nom-
Parte de la nobleza de Granada se ofreció
braron tres sugetos que compusiesen un Consejo
á servir de guardia á la persona del Rey, y
interino de regencia , el qual exerció sus fun-
otra parte se empleó cm) los ciudádanos hon-
ciones hasta 22 de enero de 1812 , en que las
rados en los batallones de la milicia cívica:
mismas Cortes crearon una regencia de cinco
y esto mismo practicaron los vecindarios de
individuos para exercer el poder executivn,
Sevilla y otras ciudades. Sería mas fácil enu-
conforme al principio adoptado en la nueva
merar en España los pueblos cuyos ayunta-
mientos no prestaron juramento á la. nueva
dinastía, que los que lo hicieron á nombre de
(a) "Véase el Diario de Sevilla de fines de enero , en
que se insertó dicha proclama.

( 1 7 4 )
( 1 7 5 )
sus respectivos vecindarios. En el archivo dei
bi en de la pacificacion de la España , y la cesa-
ministerio de Gracia y Justicia han debido er.
(Jon del gravámen que le causaba la perma-
contrarse testimonios de las sumisiones y jura;
nencia de tropas extrangeras.
mentos de fidelidad hechos al Rey José por las
197 . El corto tiempo y la ninguna oposición
ciudades, villas y lugares, por los prelados
ni resistencia con que se ocuparon las Anda-
,
cuerpos y comunidades de todas clases ; y los
lucias, la dispersion del gobierno central , y la
discursos pronunciados por las diputaciones
controvertida legitimidad del que le sucedió:,
respectivas á nombre de sus comitentes, al pre..
dexaron á la nacion en una crisis la mas apu-
sentar estas actas , pueden verse en las Gazetas
rada en que jamas se vío , y las esperanzas de
de Madrid de aquel tiempo. Del mismo modo
todos parecían acabadas. Pero donde la noticia
se contaban á millares los individuos y familias
y el eco de estos sucesos hicieron una impresion
que regresaron á las provincias que gobernaba
de mas importancia , y produxeron un efecto
el Rey José , y de donde habían emigrado.
mas funesto por sus conseqüencias, fué en nues-
Habiendo ellos hecho quanto es dado á un
tras provincias de América. Buenos-Ayres no
particular , y creyendo haber cumplido con lo
queriendo reconocer como legítimo el gobierno
-que les dictó su primera opinion , llegaron
de la nueva regencia de Cádiz, se substraxo
generalmente á convencerse de que el nuevo
de la obediencia de la metrópoli , destituyó al
orden de cosas no podía ya mudarse ni evi-
Virey D. Francisco Cisneros y creó una Junta
tarse. En esta buena fé , que todos los sucesos
suprema y provisional del Vireynato, bien que
contribuían á inspirar , aceptaron los empleos
1 nombre del Señor D. Fernando VII. Carácas
y destinos que cada uno podía desempeñar, y
y toda la provincia de Venezuela se creyó ya
aun se multiplicaron las pretensiones tanto como
en el caso de hacer mas , y proclamó su inde-
pudieran en el estado mas tranquilo. Tal era el
pendencia. La historia de los progresos que ha
progreso que había hecho la opinion , que los
seguido aquella revolucion , que por desgracia
diputados mismos de las ciudades principales
aun no está acabada , no pertenece á nuestro
de Andalucía , que fueron á cumplimentar al
asunto ; pero todo nació del general convenci-
Rey José en el puerto de Santa Maria , se brin-
miento y persuasion que llegó á formarse de
daron á pasar á Cádiz , para persuadir á aquel
qu e la España había ya sucumbido de un modo,
Gobierno que no dilatase
que ninguna esperanza quedaba de evitar su
con su resistencia el

( 17 6 )
(P77 )
sumision al nuevo Soberano que la tenía casi
el objeto de esta providencia fué el de pre-
parar la incorporacion d. la Francia de las pro-
toda ocupada.
198. La guerra parecía llevada ya ál un tép_
vincias de la orilla izquierda del Ebro, y aun de
mino que , aun guando quedase estacionaria la
otras si los sucesos se completaban, y la España
y
conquista, podía sin nuevos refuerzos de tropas
el Portugal se sometían del todo : ó bien en el
sostenerse su conservacion hasta la definitiva
caso de que su resistencia fuese tenaz y apoyada
paz de ]a Europa. Pero el falso concepto que
por otras potencias del continente, dexar
1N•apoleon había siempre formado de la guerra
cshausta la península de todos los recursos 'ca-
paces de hacer temible su existencia política ,
de España y del carácter nacional , y tambien
la mutacion de su política , le hicieron cometer
convertir la parte asequible en provincias de-
pendientes de la Francia haxo el gobierno de
los mayores yerros, á los quales y á. la cons-
otros procónsules.
tancia heroyca de la nacion se ha debido el res-
200. Este sistema fué ya tan constante por'
tablecimiento de la antigua dinastia de sus So-
parte del Emperador, que aun en las provincias
beranos, por medios que todavía entónces no se
donde no estaban declarados 6 establecidos los
podían vaticinar.
gobiernos militares los generales disponían á
r 99. Por aquel tiempo fueron establecidos
su arbitrio, ó sin otra dependencia directa que
los gobiernos militares baxo la inmediata de-
la del Emperador , de todos los recursos del
pendencia del Emperador Napoleon en todas
pais. Por conseqüencia de esto las facultades del
las provincias del norte de España. El motivo
Rey José fueron disminuyendo hasta quedarse
aparente de esta disposicion era el de reunir el
en una mera sombra de autoridad.
mando militar y civil de los pueblos en manos
201. Desde esta época, obligados los gene-
de los generales que mandaban las tropas de
rales franceses á entrar en los pormenores de la
cada Gobierno , y darles de este modo amplias
ad ministracion de las provincias , y á fatigar sus
facultades para sacar de estos paises no solo
tropas en la recoleccion de frutos y contribu-
quanto necesitasen ellas para su subsistencia,
ciones que necesitaban para su subsistencia, se
equipo y sueldos , sino para reponer tarnbien
hallaron mas embarazados para ocuparse en
todos los pertrechos y municiones de guerra,
las
ope raciones de la guerra. Basta hacer una
remontar su caballeria, reparar 'y aumentar su
observacion para dar á conocer que la pro-
artillería, etc.'Pero generalmente se creyó queel
lon gacion de aquella , léjos de facilitar, debía
2

( 1 7 8 )
( 179 )
retardar la sumision de los pueblos. En otras
con la malograda campaña de Portugal i la ba-
guerras Diapolcon pagaba sus exércitos , ó los
t alla . de la Albuera conservó á Badajoz , dando
sostenía con la esperanza de ser pagados des_
tiempo á que se -uniese al exército frances de
pues del corto plazo que las terminaba. Los
Andalucía parte del de Portugal; pero los In-
pueblos de los paises que eran el teatro de la
gleses se mantuvieron sobre la frontera. A la
guerra , ó no se mostraban enemigos , ó com.:
conquista de Murviedro , de Valencia y -de
primidos por la fuerza en los primeros meses
Periíscola , -no pudo seguirse la de Alicante por
no se entregaban á procedimientos hostiles.
falta de fuerzas , y así seguían éstas equilibráis-,
Pero en España han estado muchos cuerpos del
dose por todas partes.
exército frances mal pagados; de que resultaba
203. Los pueblos no pueden resignarse por-
que el soldado , para asegurar su subsistencia ;
mucho tiempo á ese cruel equilibrio , que ha-'
tenía que trabajar mucho y causar vexaciones
ciendo de la guerra un mal habitual y crónico,
á los habitantes , y así los pueblos á quienes la
acaba con su paciencia y sufrimiento , no ménos
fuerza no sujetaba de cerca eran esencialmente
que con todos sus medios de subsistir. Las vexa-
enemigos. La irritacion de los pueblos fue en
ciones sin término que sufrían los habitantes
aumento , sus esfuerzos para resistir la opresion
por parte del soldado , el despotismo y abusos
se multiplicaron , sus esperanzas de mejores
de una administraciOn puramente militar, ex-
tiempos se despertaban con el menor feliz su-
cita la indignacion é irrita los ánimos hasta el
ceso. y todo conspiraba á preparar resultados
punto de hacerles desear una crísis ó termi-
que la prudencia humana era incapaz de prever,
nacion , que de uno ó de otro modo acabe las
mucho 1-llenos de precaver.
agonías de una situacion tan penosa. Tal era la
202. Los sucesos militares fueron alternando,
que estaba ya destinada á la España por mucho
ya prósperos, ya adversos por unas y otras tro-
tiempo:, si la guerra de Rusia y la campaña de
pas, sin ser decisivos ni de mayor conseqüencia
Napoleon en 1812 no hubiera sepultado en los.
durante los dos arios de 1811 y 1312. La rendi-
hielos de aquella region las principales fuerzas
clon de Tortosa, y la de Tarragona por asalto
de la Francia , y empezado preparar la caída
después de una bizarra defensa , no bastaron
del poder colosal del hombre extraordinario
para que los Franceses señoreasen el pais mon-
ií cuya voluntad había estado sometida toda la;-
tuoso de la Cataluiía. La ventaja de la toma de
Europa continental.
Ciudad-Rodrigo y Badajoz quedó desvanecida
2.

( 18o )
( 181 )
20.. La Inglaterra, calculando con prevision
ria , y pérdida de todo lo material de los exér-
estos sucesos, reforzó sus exércitos de la penín-
citos , la necesidad de entrar en Francia ,
sula. Éstos recuperaron las plazas de Ciudad-
y
ceñirse á la defensa de su territorio.
Rodrigo y Badajoz, tomándolas por asalto ánies
206. La campana de Rusia había llenado de
que les llegasen los socorros. La batalla de los"
hito la Francia , y dado un golpe mortal al as-
Arapiles , cerca de Salamanca, empellada por
cendiente que Napoleon tenía sobre ella. El
el exército frances llamado de Portugal , estando
descontento y la murmuracion se pronunciaron
en marcha para reunírsele el exército del cen-
sin disimulo desde Paris hasta la poblacion mas
tro mandado por el Rey José , dexó á Madrid
pequeña , y el hombre que había sido el objeto
sin defensa , obligando á los Franceses á eva-
del entusiasmo , no lo fué ya sino de la mas
cuarlo , como tambien la Andalucía , con el fin
justa censura y desaprohacion. Napoleon perdió
de reunir fuerzas que fueron bastantes para
la opinion de la Francia , y con ella toda la
precisar á los Ingleses á abandonar nuevamente
consideracion que gozaba fuera. Si los esfuerzos
el centro de la península, y retirarse á la fron-
que esta nacion hizo en 1813 para poner un pie
tera de Portugal bazo el caTion de Cuidad-
de exército y todo lo material de él, denotaban
Rodrigo.
todavía quanta era la fuerza y los recursos de
2 0 5. Muy luego se resintieron los exércitos
la Francia, fué todo hecho con tanta violencia
franceses en Espaiía de la desastrosa campaña
repugnancia , que no dexaba dudar ser ya el
de Moscow. Parte de su fuerza recibió órdenes
último sacrificio que ella estuviese dispuesta á
para repasar los Pirineos , y un crecido número
hacer para conseguir una paz tantas veces pro-
de oficiales-, sargentos y cabos fué sacado con
metida , y que podía aun transigirse con razo-
eleccion especial para servir de pie á los nuevos
nables ventajas. Pero la ambicion de Napoleon,
cuerpos que se formaban en Francia para la
y la vana creencia de que á su genio y fortuna
campaña de 1815 en Alemania. Dos ó tres
personal había de estar siempre ligada la suerte
divisiones del exército frances llamado de Por-
de la Francia, lo empeñaron en dar la última
tugal pasaron á Navarra. El resultado de esta
P rueba de que la divina providencia no le tenia
dimínucion de fuerzas hizo indispensable la re-
d estinado para terminar su carrera en el puesto
tirada de las tropas francesas de las Castillas
que ocupaba. Lisonjeado de las primeras ven-
aria el Ebro, y acarreó con la derrota de Vilo-
tajas con que empezó la campana de Dresde en

( 782 )
( 183 )
1 875 , y sordo á todos los consejos de la pm_
Laforest, lo firmaron en Valencay el 77 de de-
delicia y aun de la justicia , prosiguió en insul-
ciembre de"87 , (a) , y S. M. despachó al Duque
tar á la fortuna ; hasta que abandonado 'de sus
de S. Cirios á Madrid para que lo presentase á
mismos aliados y experimentando reveses de
la Regencia del reyno , á fin de que en prueba
mucha. entidad, se vió en la precision de alejarse
de la confianza que hacía de ella, extendiese
de unas plazas en que quedaron encerradas y
su ratificacion segun costumbre y lo devol-
sin comunicacion una gran parte de sus fuerzas,
viese d S. M. con esta formalidad sin pér
y á retirarse precipitadamente con las demas
dida de tiempo.
dexando para cubrir la frontera de Francia unos
209. Era bien fácil conocer que el verdadero
esqueletos de exército , incapaces de obrar uni-
y mas urgente fin que Napoleon se proponía
dos, ni de proveer de fuertes guarniciones las
eu este tratado, era el de alejar de su frontera
plazas fronterizas.
meridional unos exércitos que amenazaban tan
207. En este estado, cansada y agotada la,
de cerca el territorio de la Francia ,. el poder
confianza de la nacion francesa los últimos
concentrar y destinar á la defensa de este mismo
esfuerzos de sus tropas en el mes de marzo de
territorio las fuerzas que aun conservaba en la
este aiio no bastaron para contener los " exér-
península, y en caso necesario emplearlas con-
ci tos de los aliados, que penetrando en Francia
tra los enemigos que le atacaban por Alemania.
casi por todas direcciones entraron por capi-
Movidas de estas y otras consideraciones , la
tulacion en Paris , y dieron,apoyo al voto na-
Regencia y las Cortes prefirieron esperarlo
cional que excluyó á Napoleon del trono
todo del éxito que verosimilmente creyeron
y llamó á ocuparlo á su legítimo Soberano
tendrían- los esfuerzos de las potencias aliadas ,
y
Luis XVIII.
rehusaron la ratificacion del tratado.
.208. Los mismos acontecimientos que prepa-
2I o. De todos modos resultó de este procedi-
raron este memorable suceso , habían obligado
miento de las Cortes , que la suerte del Rey en
al Emperador Napoleon pocos vieses antes
su cautividad volvió á quedar expuesta á todas
proponer la paz á nuestro Rey D. Fernando
las contingencias de la guerra y de la polí-
VII.
tica. Dichosamente fueron tales y tan bien com.-
Los Ministros plenipotenciarios encar-
.
gadós respectivamente de acordar el tratado,
los Señores Duque de S. Cárlos y Conde de
(a) "Véase la nota 38.a

( 184 )
( 185 )
.binadas las medidas con que los exércitos
Su ecia había desposeído del trono á su legítimo
dos invadieron la Francia , y se dirigían á su
Rey Gustavo IV, dando por causal su obsti-
misma capital , que Napoleon consintió, aun
naeion en hacer la guerra á la Francia , y los
sin estar ratificado- el tratado de Valenray, en
males que esta guerra acarreaba al pais : hasta
que el SeTior D. Fernando VII se restituyese
los Estados Unidos de América , tan libres para
libremente á Espaiia con los dos Señores In-
darse un sistema político independiente de qual-
fantes que acompañaban á S. M. A mediados de
quiera potencia de la Europa , habían adherido
ta
marzo salieron de Valengay, y á fines del mismo
nto al de la Francia, que esto les había acar-
mes llegaron felizmente al territorio espaiiol.
reado la guerra con la Inglaterra. Es un hecho
Así es como la divina providencia ha confun-
que la Rusia , el Austria , la Prusia , la Suecia ,
dido los juicios de los hombres, y trastornado
la Dinamarca, la Saxonia, la Baviera y el M'ir-
todos los planes de la política : y tal es la re-
teinberg se habian conformado á reconocer , y
fle xion que nadie dexará de hacer al considerar
reconocían los nuevos Soberanos que con el
los sucesos de esta época.
apoyo de la Francia ocupaban diversos tronos.
211. Hemos visto con efecto que los pro-
Todas estas potencias tuvieron nombrados ó se
gresos de la dilatada guerra del continente no
brindaron á nombrar sus ministros plenipoten-
han cesado de presentar, hasta la desastrosa
ciarios , ó encargados de negocios cerca del Rey
campaña de Rusia , ventajas y seguridades al
José : y guando alguna movió la guerra , jamas
poder que sostenía todas las mudanzas hechas
se víó que anunciase por causa de ella el in-
en los tronos de Europa. Casi toda ella llegó á
tento de restituir los antiguos Soberanos á sus
mostrarse convencida de que lo irrevocable de
dominios , sino el de recuperar la extension de
estas mudanzas sería al fin la base de toda paz
territorio ó de otros derechos que las campanas
y
con el Imperio Trances, y de que este era
tratados anteriores le habían hecho ceder.
un sa-
crificio indispensable al reposo y tranquilidad
Cada potencia que ha querido en este periodo
de diez años tentar la suerte de las armas , ha
de los pueblos. La Holanda , que en tiempo de
Luis XIV prefería sepultarse en las olas del
aislado sus intereses y ha tratado solo de sus
p
mar á sufrir el dominio de aquel Soberano , na.
ropias indemnizaciones.
212. De resultas pues de este rumbo que la
solo recibió ahora por su Monarca á un her7
Po
mano de Napoleon, Sino que concluyó por ru.,
lítica y la guerra habían tomado en Europa ,
V i
signarse á ser parte del Imperio &anees : a
nieron á cumplirse y verificarse los recelos

( 186 )
( 18 7 )
y-juicios que desde el principio habíamos for:.
sino el de la peninsula , solo pudo lograr en su'
rezado sobre la suerte de nuestra patria. La
memorable campaña de aquel año la evacua-
conquista no había podido evitarse , y con el
eion de las Andalucías pero su cxército se
progreso de ella crecía , como es natural , el
vió precisado á tomar quart eles de invierno
de la opinion de ser irremediable la sumision.
sobre las fronteras de Portugal y al abrigo del
Cádiz y Alicante fueron por algun tiempo
canon de Ciudad-Rodrigo. Aun se hubiera pro-
las únicas plazas fuertes que daban asilo á
longado por muchos años este estado de fluctua-
las tropas españolas : hubo tambien una época
cion en los sucesos militares de la península , si
en que los exércitos nacionales llegaron á
las resultas de la campaña de Rusia no hubie-
estar en una completa dispersion ; y los pe-
ran traído las conseqüencias que ya quedan
queños cuerpos que fueron quedando tenían
referidas.
que ceñirse á operaciones muy parciales , ó que
213. En medio de los males que una guerra
obrar al abrigo de las plazas , ó del exército
como la de España no podía ménos de .causar
ingles. Todo lo que pudo conseguir el patrio-
á la nacion Azanza y 0-Fárrill hallamos sm
tismo mas exaltado fué crear medios que
consuelo en el testimonio de nuestras concien-
retardasen la conquista, pero no que pudiesen
cias que no nos inquieta de haber omitido nada
frustrarla , y mucho ménos que fuesen capaces
para disminuir-tos en todo lo que nos ha sido
de arrojar fuera de la península á las tropas
posible. En quantas ocasiones creímos que se
francesas. La Inglaterra llegó á tener sobre las
ofendía al honor nacional , ó á. los intereses.
armasen el año de 1812 hasta 80 7 ,000 hom-
de la España • como nacion, jamas halló en.
bres , comprehendidas su marina y milicias ,
nosotros el Emperador de los Franceses con-
que es decir sobre cada so varones del todo
descendencia ni baxeza de conducta , sino al
de su poblacion uno armado (a) ; y á pesar
contrario firmeza y oposicion , y en una pala-
de estos extraordinarios esfuerzos , y de no
bra honor español. En el ministerio de Nego-
tener en el continente otro enemigo que la
cios extrangeros de Francia deben existir
Francia , ni, otro campo en que combatirla
bastantes documentos que prueban esta verdad, .
y las notas que Azanza , como encargado de
(á)Antztuti Register , aáo 18 2. Discurso de:NI:Tono
igual ministerio en España , pasó en dife-
sobre el estado de la nacion , pronunciado en el par la -
rentes ocasiones al Señor Conde de Laforest ,
Int.31LO,
enabaxador de Francia. Una de éstas , y acaso

( 188 )
( 189 )
la mas se7ialada fué quando Napoleon en t8so
su nombre la renuncia de la corona de España,
s
manifestó su intencion de agregar á la Francia
i el Emperador insistía en querer apropiarse
a lguna provincia ó parte del reyno , en cuyo
las provincias situadas entre el Ebro y los
caso tenía tambien el encargo de sus compañe-
Pirineos (a). Con igual energía se le resistió
siempre que intentó poner á la España en una
ros los denlas ministros de hacer dirnision de
humillante dependencia de la Francia , ó hacer
sus respectivos empleos.
despóticamente qualesquiera alteraciones esen-
215.
Ni como podíamos dexar de sostener
ciales en el sistema gubernativo , que solo
• la dignidad de la nacion y defender sus dere-
podían acarrear ó el perjuicio , ó el descon-
chos , quando el Soberano mismo de quien
tento de los naturales. Hubo motivo de resistir
éramos ministros nos daba en esta parte el pri-
mer exemplo , oponiéndose á quanto intentaba
talas novedades respecto de la Navarra y la
la política ó la ambicion de su hermano , si cono-
Cataluña , y las notas que pasó Azanza en esta
cía que podía perjudicar á la felicidad de los
6casion dan una idea del espíritu en que esta.
Españoles , ó al decoro de la España (a)? Si
ban concebidas las ciernas (h).
no nos hubiéramos convencido por nuestra pro-
2 14- El mismo objeto de sostener el honor
pia experiencia de la sinceridad de sus inten-
nacional y la integridad de la monarquía tuvo
dones , habríamos dimitido nuestros empleos,
la mision de Azanza á Paris en i8 c o , como em-
y sin quebrantar los juramentos que ligaban
baxador extraordinario , no solo para felicitar
nuestro honor y nuestras conciencias , hubié-
al Emperador pór su matrimonio con la Archi-
ramos preferido el retiro y oscuridad de la vida
duquesa Maria Luisa de Austria, sino para re-
privada , al exercicio de ministerios que no
presentar los graves inconvenientes de los go-.
hubiésemos podido hacer benéficos á una patria,
biernos militares que Napoleon acababa de
á la qual habíamos sacrificado desde nuestra
establecer en España. Durante .esta corta em-
juventud toda nuestra existencia y servicios (b),
baxada vino igualmente á Paris el Señor Mar-
216. Con esto creemos ya terminado el quadro
ques de Almenara, ministro de lo Interior, para
general , que nos habíamos propuesto presentar
esforzar •las representaciones de Azanza, y con
la expresa órden del Rey José de anunciar en
(a) Véase la nota 41..
(a) Véase la nota 5g.a
(6) Véase la nota 42.,
(6) Véase la nota 10.1

( 190 )
( 1 9 1 )
en esta Memoria, del verdadero estado en que
por no perderle. Los que tuvimos siempre tales
la España se halló en las diferentes épocas que
sentimientos, y solo hemos hecho de ellos un
acabamos de referir, hasta que los últimos so_
sacrificio it la necesidad y al convencimiento
tesos de la guerra del Norte prepararon , y
de ser imposible y aun perjudicial el resistirla
fin produxeron por un desenlace inesperado la
porque no hemos-de regocijarnos de que haya
restitucion de nuestro legítimo Soberano al
llegado el día en que S. M. pueda recibir de
trono de sus mayores. Si no pudimos prever
nuevo el tributo de nuestros homenages y fide-
una terminac'ion tan feliz, no por eso ha sido
lidad ?
ella , ni es, ménos plausible y satisfactoria para
217. Tan penetrados hemos estado siempre
nosotros. El partidoque hemos seguido no tenía;
de estos sentimientos, que luego que supimos
por objeto de nuestra parte el sustituir un Mo-
la llegada de S. M. al territorio español, fuimos
narca á-otro ni contra otro. Si se tiene presente
de los primeros en dirigir á sus Reales manos
quanto hicimos en las primeras épocas, así
la ratificacion de nuestro antiguo amor y fide-
para oponernos í.á todo lo que se quiso intentar
lidad á su Real Persona, felicitándonos por tan
contra los derechos del Rey D. Fernando , como
venturoso suceso, y ofreciendo á S. M. nues
tambien para prevenir á. S. M. de quanto podía
tros servicios, con el mismo zelo y pura inten-
contribuir á evitarle las desgracias que recelába-
cion que S. M. se había dignado reconocer
mos, seguramente no se dirá que en haber adhe-
siempre en nosotros (a). Lo mismo hicieron
rido á la nueva dinastía hayamos pretendido.
los demas ministros nuestros compañeros, los
trasladar - sus derechos á otro Monarca. S. ALlos
prelados, los Grandes, los títulos, los conse-
cedió de un modo y•á vista de circunstancias tan
jeros; y en una palabra, apénas se contará una
imperiosas , que debimos creer tambien noso-
persona de a]gun viso , de quantas por temor
tros que era forzoso y ménos inconveniente el
solo de las persecuciones populares se refugia-
ceder á esta necesidad. ,Que lógica puede con-
ron en varias ciudades de Francia, que no se
fundir esta buena •fé de nuestra persuasion y
dirigiese como por un instinto el mas gustoso
conducta con la traicion ni con la perfidia ? Al
á protestar estos mismos sentimientos á los pies
fin ha recobrado dichosamente su trono el So-
de nuestro Soberano. Entre los refugiados no
berano que habíamos perdido , á quien había-
hay ni sombra siquiera de diversidad de opi-
mos sentido perder, y por quien hicimos con
el coraza "' mas leal quanto pendió de nosotros
V) Véase la nota. 43.'1

( 19 2 )
( 1 95 )
niones : todos piensan en quanto á esto lo mismo
u na pérfida agresion y de las veyaciones que la
que nosotros ; y un fenómeno tan notable como
1,011-Tarjaban ; quisieron las Cortes en este
general solamente puede tener por causa la
Dianifiesto aguzar todas las armas contra este
buena fé con que han obrado, y el imperio que
crecido número de sus compatriotas, como si
sobre cada uno tuvieron las circunstancias en
hubieran tenido alguna parte en la confeccion
que se hallaron.
de dicho tratado. ¿ Podía la Francia dexar de
218. i Que mal conocieron esta verdad las
proteger en sus convenios á los pueblos á
Cortes del reyno en su Manifiesto de 1 9 de
quienes su politica ha desquiciado hasta de su
febrero de este alio , y con quanto agravio de la
existencia social , guando ahora se la ve defen-
justicia zahirieron con los dictados mas deni-
der tan enérgicamente los derechos del virtuoso
grativos á los Españoles refugiados en Francia!
bey de Saxonia , á quien habla arrastrado la
Un tal Manifiesto , que solo respira sangre y
misma politica de Napoleo ► en la época de su
venganza , y un rencor tan ageno de la grave-
ambicion ? Felizmente el Soberano actual de la
dad de un congreso nacional están justificando
Francia conoce mejor que nadie los trastornos
los temores , ó por decirlo mejor , el terror que
de la violencia y de la fuerza , y sabe hacerlos
se apoderó de este grain número de familias,
olvidar con el exemplo de sus virtudes y con
que se vieron á pesar suyo, y con tantas in-
la sabiduría de sus principios. Nuestros desgra-
comodidades , forzadas á buscar un asilo contra
ciados compatriotas le han debido un asilo pro-
las persecuciones y atropellamientos de que se
tector y auxilios para vivir ; y guando la patria
veían amenazadas. Las Cortes son tanto ménos
los incorpore en su seno, llevaran en su corazon
disculpables en este proceder , quanto debían
la gratitud que inspiran estos beneficios, sin
conocer . y conocían mejor que nadie la causa
olvidar la que es debida á la generosa hospi-
de esta emigracion forzada , y la posicion en que
talidad que han encontrado en toda la nacion
se veían estos Españoles sus hermanos y com-
francesa.
patriotas.
¡9. En odio sin duda del tratado de Valencay,
CONCLUSION.
y como un medio ya experimentado de sostener
el entusiasmo de la nacion, exaltando la pasion
220. Para concluir nuestra exposícion , resu-
que mas ba dominado en ella , que era la de
miremos aquí en un breve bosquejo los hechos
detestar á los Franceses como instrumentos de
y • principios generales que le han servido de
una

( 194 )
( 195 )
base, y qualquiera podrá amplificarlos con las
I on al Señor D. Fernando VII dudaron aceptar
pruebas y datos que contiene esta Memoria.
Ja confirmacion que de ellos les hizo el nuevo
221. La nacion entera se resintió altamente
Rey. Si alguna autoridad prestó su conformi-
del agravio hecho á su Rey y de la felonía con
dad baxo protestas condicionales ó se mantuvo
que el Emperador de los Franceses correspon.„
en estado de deliberacion por lo respectivo al
dió á la franqueza y noble confianza que S. M.
juramento de la constitucion de Bayona, el
había acreditado poniéndose en sus manos , per.
mérito de esta eicépcion no prevaleció contra
suadido de buena fé de hallar en él un media-
la conducta general, ni disminuyó por eso la
dor, un aliado y un protector:
marcha y ascendiente del nuevo Gobierno.
222. La Junta suprema que S. M. dexó esta-
224. Los qué se hallaban en la capital ni)
blecida en Madrid , baxo la presidencia del
pudierón obrar de otro modo , porque en ella
Señor Infante D. Antonio, para gobernar el
estaba el centro de 'la fuerza francesa : ningun
reyno durante su viage , y así mismo todas las
gefe ni autoridad había quedado allí ( despues
autoridades y personas constituidas en los pri-
de publicadas las renuncias y revocados los
meros empleos , defendieron d una los derechos
poderes de la Junta ) que pudiera tomarse la
del Rey con energía y perseverancia. Pero las
voz para con el público , y ménos para con toda
renuncias de S. M. publicadas en la nacion , y
la nacion , ni á quien ésta se reconociese obli-
acompañadas de sus preceptos para que ella se
gada obedecer. Los pueblos no obedecen sino
sometiese y evitase una guerra desoladora ; el
á. quien tiene medios con qiie protegerlos.
concepto de no poder obtener ventajas contra
225. Los primeros impulsos de la resistencia
unas fuerzas superiores que ocupaban la capital
los guiaron las pasiones , único resorte capaz de
y principales plazas ; y los recelos de que la
dar movimiento á una niáSá popular : esto no
desunion y la anarquía facilitasen mas segura-
inspire eOrifianza á nadie , y privó á muchos de
mente la conquista, la hicieron creer corno ine-
su libertad. Ño la tuvieron tampoco para obrar
vitable á una gran parte de la nacion , y esti-
de otro modo un gran númeró de los que en
mularon su sumision á. la nueva dinastía.
las provincias se vieron forzados á apoyar los
223. Todas las autoridades y corporaciones
m ovimientos populares , cediendo al terror que
civiles y eclesiásticas de la capital la recono-
les inspiraron los homicidios cometidos á Manos
cieron : nadie rehusó continuar en sus an teriores
del pueblo.
empleos; ni los mismos personages que sirvie'
226. Faltaba en el reyno una cabeza que
13.

( 1 96 )
( 197 )
sirviese de punto de reunion , y no había tatn.,
lo hizo pór los mismos vi nculos con que se hu-
poco en la nacion un cuerpo constituido que
biera ligado á la mas legítima , y que forman
representase su voluntad , y pudiese servir de
un lazo al honor y conciencias de los hombres
áncora al Estado en circunstancias tan críticas,
que obran de buena fé ; á saber : obediencia á
La fuerza física que dominaba no permitía crear
los preceptos de nuestros Reyes antiguos , y
de repente este recurso tan necesario para diri-
juramento al nuevo ; á que daba mayor peso la
gir la fuerza moral de una nacion.
persuasion de la imposibilidad de recobrar al
227. Los primeros movimientos de la resis_
Señor D. Fernando VII, y el convencimiento
tencia empezaron en provincias distantes sesenta
de ser irresistible la superioridad de las fuerzas
mas leguas de Madrid. Dentro de la capital
que habían invadido y ocupado la España. Se
era muy difícil , si no imposible , poder apre-
podría guando mas obrar contra esta persua•
ciar su naturaleza, su intensidad, su duracion,
sion ; pero que aquellos lazos no deban emba-
Di el giro que tomaría al encontrar grandes
razar á nadie, no lo acreditan la experiencia
.obstáculos y exigírsele grandes sacrificios. Los
y la opinion de tantos que han rehusado con-
males eran ciertos : las ventajas no se presenta.
traerlos; ni es doctrina favorable al interes de
Lan siquiera verosímiles.
los legítimos Soberanos , que no aseguran la
228. En los momentos críticos de una revo-
obligacion de obedecérseles sobre otros vín-
lucion que compromete la suerte de todo un
culos que estos.
reyno , y donde nadie hay que responda de las
230. Desde el primer .año de nuestra revo-
resultas, todo queda fiado á la prudencia indi-
lucion , el poder de la Francia fué en aumento ,
vidual. La ciencia de un hombre de Estado y la
y se elevó al mas alto grado. La conclusion
de un militar solo pueden estimar y valuar la
extraordinaria de la guerra del Austria, y la
resistencia de las tropas regladas y de las plazas,
paz aun mas extraordinaria que la siguió ,
porque este cómputo pende de las reglas del
dexaron á la Francia sin rival en el continente.
arte ; pero no así el graduar los obstáculos
Los que ántes fueran sus enemigos, se convir-
ni los recursos de un pueblo exáltado por pa-
tieron en aliados y partidarios del sistema con-
siones, aun las mas legítimas, porque no están
tinental, y reconocieron todas las mudanzas
sujetos á cálculo alguno.
hechas y por hacer eu España, Italia y Por-
229. Toda la parte de la nacion que por
tugal. Ninguna potencia del continente tomó
necesidad prestó sumisiou á la nueva dinastía,
parte en la lucha de nuestra patria : la miraron

( 19.8
99 )
-como una guerra puramente interior , supo.,
donde la fuerza lo protegía y apoyaba, es exacta,
niendo inevitable la surnision y la conquista.
y aun si se quiere de una verdad muy antigua ;
231. Que la Inglaterra continuase en no de-
pero no prueba nada. Los comentarios de Julio
sistir de la guerra, era un resultado forzoso de
César dirán si no sucedía otro tanto en la misma
su posicion que la asegura y hace inatacable
España y en las Galias , cuyos pueblos usaron
por tierra, y de sus intereses marítimos á cuya
por largos años la propia táctica, y no evitaron
pérdida no es fácil hallar una recompensa equi-
por eso ser conquistados é incorporados al i m-
valente para ella, En el estado actual de la
perio romano. Poco después esos mismos pue-
Europa , toda guerra con la Inglaterra , en que
blos levantaron estatuas y monumentos á sus
se ataquen y comprometan los que llama sus
conquistadores : así es el mundo.
derechos marítimos , no puede tener fin sino
234. El estado de deferencia á que llegó á
por la de.struccion de uno de los dos comba-
ponerse la Europa respecto al Imperio frances ,
tientes. Así ha sucedido en esta de 20 años con
y la situacíon en que veíamos á nuestra España,
la Francia. Pero las potencias continentales no
nos hicieron siempre inferir que la suerte de
están en ese caso, para obstinarse en guerras
ésta estaba limitada á uno de estos tres casos :
prolongadas y ruinosas , que agotarían su po-
ó de ser gobernada por un Príncipe de la di•
blacion y sus escasos tesoros. En la guerra gene-.
nastía que reynaba en Francia ; ó ser dominada,
ral que acaba de terminarse , ningun Soberano
y agregada á esta potencia ; 6 ser desmembrada
de Europa tenía dinero con que hacerla , si no
en pequeños Estados , por coman acuerdo con
le hubiera prestado sus subsidios la Inglaterra,
las demas de Europa. Entre estos extremos no
que los ha dado, Cambien á la España.
podía ser dudosa la preferencia del primero.
232. La heroyca resistencia de ésta la sos-
235. Ninguno de los Españoles de este par-
tenian los nobles sentimientos del amor de la
tido ha abandonado á sus legítimos Soberanos :
libertad y de la gloria ; pero la razon y la his-
ninguno se ha mostrado parcial ni deseoso de la
toria; prueban que la exaltación de estos sen-
rnutacion que intentó Napoleon , ni concurrió á
timientos no los coronan siempre el triunfo . y la
su designio en modo alguno. Pero guando las

felicidad.
transacciones de Bayona nos privaron de nues-
233. El Gobierno de la nueva dinastía llegó
tro Rey ; guando no pudo optarse sino entre la
á dominar la mayor parte de España. La idea
anarquía y una monarquía constitucional , entre
de que aquel Gobierno no era reconocido sino
los males de la conquista y un gobierno inde-

200 )
( 201 )
pendiente ; á vista de una guerra heroyca , pero
()ri ja para hacer bien , Azanza y O-Fárrill nos
dilatada y sin probabilidad de un feliz término ;
consolamos con la idea de no haber sido jamas
es bien disculpable que el partido de la sumision
instrumentos para el mal que experimentaban
no fuese dudoso para muchos , y jamas será un
vuestros compatriotas, ánt es bien podemos ase-
delito para ninguno.
gurar haber libertado á muchos, aun de aquellas
' 256. La injusticia de la invasion , y los actos
desgracias que trae consigo la guerra. Nunca.
de rigor y de opresion inseparables de las armas
hicimos diferencia de que opinion G partido era
vencedoras ó vencidas, habían dexado en España
el hombre á quien su infelicidad ó su mérito
profundas ralees de odio contra los Franceses.
le hacían acreedor á interesarnos , para aliviar
No era de extrañar que miéntras duraba la lu-
su suerte. En este punto nos referimos al tes-
cha,partieipasen de esta odiosidad los Españoles
timonio de quantos nos han tratado ; pero
que habían creido que la fuerza había de fixar
aquella parte de la nacion que no ha presenciado
al fin la suerte de su patria. Esta situacion cesó.
nuestra conducta en esta última época , se for-
por fortuna : ahora no nos queda otro deseo
mará una justa idea de ella, con saber que ha
que el de unir nuestros esfuerzos para hacer
sido la misma que ha reconocido en nosotros
olvidar los males de la revolucion. Quanto
hasta el fatal trastorno que interrumpió nuestras
ganará la España en este olvido generoso! Todo
comunicaciones. Protestamos pues haber ser-
buen Español debe abogar en su pecho las quejas:
vido con pureza y desinteres , sin baxeza y sin
que tuviese , por justas que sean , y calmar sus
wgullo , y con toda la integridad y rectitud
disgustos; sea qual fuese el motivo que los haya
de que somos capaces. Si hemos tenido, yerros ,
cansado. I Quanto mejor ser¿."1 para todos cortar
no han sido de voluntad : nuestros sentimientos
las recriminaciones , borrar la memoria de las
ha n sido siempre de verdaderos Españoles : en
desavenencias de opinion , hacer desaparecer
una palabra riada creemos haber hecho por que
los nombres de Fanáticos, Serviles, Libera-
desmerecer ser admitidos á la gracia de nuestro
les, Buonapartistas, Afrancesados, Inglesados ,
Soberano , ni que pueda avergonzarnos de al-
Criollos, Europeos, Insurgentes ;y que el nom-
ternar y vivir con nuestros conciudadanos.
bre de Español sea el único que nos recuerde
258. Séanos lícito desahogar una queja, largo
nuestras obligaciones á la patria y á nuestro
tie mpo reprimida , de la inconsideracion, y aun
Soberano !
podremos decir la inconseqüencia , con que
257. En medio de los obstáculos que la guerra
d esde los primeros ecos de la revolucion se pro-

( 202 )
203 )
curó en varios escritos difamar nuestros nom.,
así, un juicio que no podía estribar sino en
ores con epítetos que nunca merecimos
conjeturas. Las nuestras por mucho tiempo pa-
• 9 y 10
que nos fué aun mas doloroso, culpando hasta
recieron ser las mas fundadas : nadie puede du-
nuestras intenciones. Azanza y 0-Fárrill , que
darlo ; pero miraríamos como la mayor ridiculez
habíamos siempre debido á nuestros Soberanos
del amor propio el comparar siquiera la vanidad.
y á nuestros compatriotas un aprecio y repu_.
del acierto con el sincero interes y júbilo que
tacion sin la menor tacha , una opinion de hon-
nos resulta de que nuestra prevision quedase
radez y amor al bien público , que hacía toda
fallida , y de que el Rey se haya salvado.
nuestra felicidad y nuestro mas noble orgullo,
239. Lo mismo que sentimos nosotros sienten
nos vimos de repente injuriados, pintándosenos
todos los Españoles refugiados en Francia. La
como ambiciosos y atribuyéndonos miras hazas
equivocacion mas injusta en que ha podido in-
y siniestras, Podían acaso desentenderse de
currirse es suponer que esta porcion de Espaiio-
que hablamos llegado al término de nuestras
les no ama y adora á nuestro Rey como el resto
carreras , pasando por las comisiones de mas
de la nacion , y el creer que se hayan venido en
confianza , y los empleos de mas autoridad,
pos de nadie. Era llegado el arriesgado mo-
sin la menor sombra de ambicion ? i que en
mento de las reacciones , y de los odios y ven-
nuestros mas elevados empleos jamas nos aban-
ganzas: sea la culpa de los pueblos , ó de los que
donó ni la justificaciou mas escrupulosa, ni el
gobernaban y no los reprimían , tal vez por no
desinteres mas puro y notorio ? ¿ Que incen-
sentirse con fuerzas para ello. El espíritu de
tivos pudieron suponerse para atribuirnos tan
licencia y arrojo hacía irreparables los atentados,
inconcebible mudanza ? ¿Que podíamos prome-
una vez cometidos. Nadie ha salido de Espafia
ternos, ó á que podíamos aspirar en una muta-
sino con disgusto ; pero no ha tenido libertad
cion de Gobierno , que mejorase nuestra suerte
para hacer otra cosa; y es mucho mas cierto que
ó la hiciese mas feliz ? A. la verdad que la noto-
ninguno ha venido sino para aguardar en un
riedad de nuestro anterior proceder parecía
asilo temporal á que calmasen las pasiones ; y
fundar una justa persuasion en favor de nues-
todos debieron prometerse que si se restituía
tras intenciones , aun guando hubiésemos for-
el Rey legítimo al trono , los juzgaría , tomando
mado un concepto errado de la crisis política en
un pleno conocimiento de la delicada y peligrosa
que llegó á verse la uacion , y en que todos nos
P osicion en que hubiese hallado cada uno, con
hallamos precisados á aventurar por decirlo
la rectitud y perfecta equidad que no se puede

( o4 )
esperar de otro que de S. M. , como que ha nspe,
jcimentado en su persona las primeras pruebas
de esta adversidad. Esta sola con sideracion basta
para no extractar que se sostenga siempre tan
dulce confianza, aun despues de la Orden dr_
eular de 3o de mayo de este acto, que llenó de
amargura los corazones de tantas familias (a),
Nuestra nacion es demasiado noble y generosa,
para que pueda decirse que solo en su opinion
encuentra obstáculo el exercicio de una de las
N HIAS
virtudes que mas realzan la soberanía, y que
adornan á nuestro Monarca el Seiíor D. Fer-
nando VII.
Y DOCUMENTOS
Paris , 15 de diciembre de 1.814,
(a) Por esta Real Orden del ministerio de Gracia y
Justicia se dispone que los capitanes generales y gober-
nadores de la frontera no permitan que entren en España
las personas comprehendidas en las Clases que al lí se
señalan.

......
,,,,,,,, ,,•0,•• nnnn ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
• n•
NOTAS Y DOCUMENTOS.
Alpinos documentos que ponemos en estas Notas
son tomados del Monitor de Paris , por no tener
á mano los originales en español: y es posible que
en la traduccion se eche de ver alguna diferencia
de voces respecto á los que se escribieron en cas-
tellano. Pero respondemos de la autenticidad de
todos , pues no hacemos uso de ninguno cuya
existencia no nos conste.
NOTA L
kCOMPIrtiARON al Señor D. Fernando VII en el
viage , ademas del ministro secretario de Estado, los
Señores Duque del Infantado , Presidente del Consejo
de Castilla ; Duque de S. Cárlos, mayordomo mayor
de S. M. ; Marques de Múzquiz, embaxador que fué
en Paris ; D. Pedro Labrador, ministro plenipoten-
ciario que había sido cerca de los Reyes de Etruria ;
Juan de Eseóiquis , arcediano de Alcaraz , maestro
que había sido del Rey; el Coisde de Villariezo, capi-
tan de guardias de corps; y los gentiles-hombres de
cámara Marqueses de Ayerbc, de Guadalcázar y de
Feria. A esta comitiva Real se agregó en Bayona la
que acompañó al Señor 'Infante D. Cárlos, compuesta
del Señor Duque de lujar ; D. Antonio Correa, gen-
tilhombre de cámara; D. Pedro Macanas y D. Pasqual.
Vallejo 3 en calidad de secretarios; y del gentil-hombre.

( 208 )
( 2 09 )
D. Ignacio Correa : y tambien se unieron en aquella
Aion y Velarde, y que en su seno se depositaron
ciudad los Señores Duques de Frías y de Medinaceli,
constantemente tgdas nuestras cuitas y zozobras : y
y el Conde de Fernan-Núñez Duque de Montellano
que para reunir mas luces en los delicadísimos pasos
que anteriormente habían sido enviados. á cumplí_
que se dieron sucesivainente , mandó el Señor in-
pi imentar al Emperador Napoleon. Aunque el Con_
fante Presidente que asistiesen á las sesiones de la
sejo privado del Rey no se componía de todas estas
Junta los Señores gobernadores y decanos de todos
personas , sino principalmente de las que le acompa_
los Consejos, y á algunas de ellas con dos ministros
fiaban con este objeto al salir de Madrid, sin embargo
de cada uno. En suma todo el contraste entre la
todos eran sugetos que gózaban su Real confianza ,
Junta de Gobierno y el Consejo consistía en que á
y e};áii capaces de aconsejar en aquellas circunstancias
aquella le era forzoso tomar un partido decisivo en
delicadas.
los negocios y resolver lo que se había de hacer,
' Por lo que hace á deliberacion ó consulta que pre-
por apurados que fuesen ; y el Consejo podía delibe-
cediese en Madrid para resolver S. M. este viage , nos
rar perpetuamente sin comprometerse á. nada.
es preciso deshacer una equivocacion, por si ella
existe toda v í a. El Consejo deCast.illa en su Manifiesto ,
página a i , dice que « si tratase de hacer su apología,
NOTA II.
describiría la triste situacion en que quedó la corte"
guando partió de ella su amado Monarca : diría
El capitan general de Castilla la Nueva D. Fran-
» que no fué consultado acerca de esta determina-
cisco Xavier de Negrete en uno de los días que
» ni de la salida del Serenísimo Señor Infante
precedieron á la salida de S. M. de Madrid, dió parte
» D. Cárlos, ni sobre ninguno de los delicadísimos
á 0-Farrill de que el Gi7iin Duque de Berg le había
i> pasos que se dieron sucesivamente :- pintaría el
dicho, que e no reconocía otro Soberano de España
» contraste entre sus ideas y las de la Suprema Junta
que el Señor D. Cárlos O-Fárrill subió inmedia-
>> de Gobierno...»
tamente al quart.o del Rey con el general Negrete
Este Modo de narrar podía admitir mas claridad.
quien en presencia de los Señores Duque de S. Cárlos
La salida del Señor Infante D. Cárlos precedió á la
y D. Juan de Escóiquiz repitió su conversación tenida
del Bey, , y ni de una ni de otra deliberó la Junta de
Con el Gran 'Duque. Despues que S. M. partió de
Gobierno, que aun no existía. Pero podemos ase-
Madrid', avisó á 0-Fárrill el mariscal de campo Don
gurar que de quan tos incidentes ocurrieron despues
J osé Joaquin Martí, inspector general de tropas li-
en ella estuvo instruido el Consejo á pocas horas de
geras, que tenía el mando -militar de Aranjuez, que'
acaecidos : que freqüentísimamente fué llamado por
el general frances que estaba allí con un cuerpo de-
la Junta el respetable decano del Consejo D. Arias
14
Alon

(
ir) )
( 21 )
trópas, había declarado hallarse con órden de no re_
Príncipe de Asturias sería decidir una qiiestion muy
conocer otro Rey- de España que el Señor D. cár..,
diferente ; y ya es sabido que 8. M. I. no puede
los IV, y reconvenido de que no hubiese dado parte
reconocer sino á Cárlos IV.
de esta novedad ántes que el Señor D. Fernando Vil
Ruego pues á la Junta se sirva tornar esta nota en.
se pusiese en viage , respondió que la había parti-
consideracion, y tener la bondad de instruirme sobre
cipado sin tardanza al Marques de Albudeite, y éste.
este asunto, para dar cuenta á 8. A. 1. el Gran Duque
al Conde de Villariezo. Estas especies se miraron en-
de la determinacion que tomase.
tónces como una mera conseqüencia de no haber
El Gobierno y la nacion española solo hallarán en
todavía declarado el Emperador de los Franceses que
esta resolucion de S. M. I. nuevas pruebas del interes
tenía por Rey de España al Señor D. Fernando VII,
que toma por la España ; porque alejando al Príncipe
sin que se supiese que el Señor D. Cárlos IV hubiese
de la Paz, quiere quitar á la malevolencia los medios
protestado contra su abdicacion.
de creer posible que Cárlos IV volviese el .poder y su
confianza al que debe haberla perdido para siempre ;
y' otra parte la Junta de Gobierno hace cierta-
NOTA III.
tainente justicia á la nobleza de los sentimientos de
S. M. el Emperador , que no quiere abandonar á su
Oficio del general Belliard á la Junta de Gobierno.
fiel aliado.
Tengo el honor de ofrecer á la Junta las seguridades
Habiendo S. M. el Emperador y Rey manifestado
de mi alta consideracion. — El general y gefe del
á S. A. I. y R. el Gran Duque de Berg , que S. A. R. el
estado ma yor general.
AUGUSTO BELLIARD.
Príncipe de Asturias acababa de escribirle diciendo,
Madrid, 20 de abril de 1808.
que le hacía dueño de la euerte del Príncipe ele la
Paz ; S. A. me encarga en conseqüencia que entere
1 la Junta de las intenciones del Emperador que le
NOTA IV.
reitera la órden de pedir la persona de este Príncipe
y de enviarle á Francia.
El Señor Cevállos dice en su Exposicion , pag. 85 :
Puede ser que esta determinacion de S. A. R. el
« En honor de la verdad es preciso decir que el
Príncipe de Asturias no haya llegado todavía á la
» Señor Baylío Fr. D. Antonio Gil, secretario de
Junta. En este caso se dexa conocer que 8. A. R.
» Estado y del despacho de Marina, y por lo mismo
habrá esperado la respuesta de S. M. el Emperador ;
individuo de la Junta de Gobierno , se opuso ul Ja
pero la Junta compréhenderá que el responder al
entrega del preso, porque el Rey no la auto-
rizaba.

( 212 )
< 213 )
En honor de la verdad declaran Azan.za y O_Fár
alguna duda: deque estos embarazos proviniesen de la
Tul que en la discusion ó deliberados" que se tuvo en
Junta de Gobierno , la qual llevaba entónces diez días
la Junta sobre la entrega de D. Manuel Godoy , todos
de constante oposicion á las solicitudes y gestiones del
los individuos de ella manifestaron bien claro la repug„
Gran Duque de Berg para la libertad del preso. La
nancia:con que accedíais á la peticion intimada. Ei
situacion del Consejo y la de la Junta eran bien dife-
Señor Baylio Gil se manifestó acaso mas opuesto que
rentes. Aquel en todas sus comunicaciones con ésta
los demás vocales, ó expuso con mas calor las razones
se entendía siempre con una autoridad nacional y
que ocurrían para retardarla y esperar órdenes mas
amiga, y de intereses identificados con los suyos : mas
expresas del Rey; pero convencido como todos de la
la Junta expuesta siempre al choque inmediato de
necesidad que había de dar á las ya recibidas una in.
tina autoridad ext •angera y hostil, tenía que evitar
teligencia conveniente á la situacion en que se consi-
el exasperarla , estándole prescrito tratarla ,como
deraba á S. M. y en que se hallaban los negocios en
amiga. Todo lo que sobre la entrega del preso D. :Ma-
Madrid yen BBayona, adoptó como todos, incluso el
nuel Godoy al . Gran Duque de Berg se ha impreso en
Señor Presidente , la resolucion .de proceder á la en.,
otros papeles, se explica con solo notar que fueron pu-
trega , sin hacer protesta ni formar voto separado.
blicados despues de lo acaecido en Bayona , y-quando
bastaba manifestar á la nacion la desaprobados' de la
libertad del presos como si la Junta no lo hubiese
NOTA V.
resistido hasta el extremo que queda expuesto. Pero
De esta resolucion de la Junta y de los antecedentes
Si este juicio del Consejo recae solamente sobre las ór-
denes que pasó la Junta para sobreseer en la causa de
que la motivaban se dió cuenta al Consejo por el Señor
Piñuela , secretario de Gracia y Justicia, en la forma
D. Manuel Godoy y otras dimanadas de la misma ,
que puede verse en el Manifiesto del Consejo desde
debe tenerse presente que lo primero fml autorizado
la página 8 hasta la 11. Pero causa dolor á los mi-
por S. M. la víspera de su salida de Madrid, y que ltt
nistros, como vocales de la Junta, que el Consejo
Junta se veía precisada á estas condescendencias para.
diga en la página g , « que con la tal órden se con-
evitar otras de mayor importancia.E1 Consejo extraña
» firmó en el concepto que había empezado á formar,
1.as:tibien el no saber el resultado de la consulta que
» á vista de los embarazos que se oponían sucesiva-
hizo contra el Señor D. Eugenio Izquierdo. Ella se
» mente á la administracion de justicia. » Si el Con-.
remitió original por Azanza , y de acuerdo de la Junta,
sejo hubiera aclarado de que parte provenían estos
di Señor Cevállos, para que tomando las órdenes de
embarazos , nada tendríamos que observar sobre esta
M. se practicasen en Bayona las diligencias con-
expresion. Pero en el laconismo de ella puede quedar
venientes. El Señor Cevállos la recibió, y no es mucho
que guando se trataban allí amnios de otra gravedad,

( 214 )
( 215 )
éste no se hubiese promovido. Estos dos únicos casos
dos dos modos 'únicos que tenía de cumplir sus órde.:4
entre todos los que cita el Manifiesto del Consejo
nes: el uno adhiriendo laJunta
deGobierno á la expresa
pueden referirse á la Junta de Gobierno : los denla:
deciaracion del augusto Padre de V. M. reasumiendo
son del tiempo en que gobernaba el lugar-teniente
la corona, y el otro por medio de la fuerza. »
general del reyno , y los ministros no tuvieron Inas
« En esta discusion tan escabrosa como penosa para
parte en ellos que la de trasladar sus órdenes al
los dos comisionados, no hubo punto esencial que éstos
Consejo.
no tratasen de rebatir, sentando como principio invio-
lable que jamas reconocerían otra autoridad que la de
N O T A. VI.
'V. M. y que estaban bien persuadidos de que la Junta
De esta larga conferencia con el Gran Duque de
los Consejos y todos los estamentos del reyno pensaban
Berg , en que se trataron asuntos de tanta gravedad
del mismo modo, y serían inflexibles en sostenerlo
é interes para los derechos del. Señor D. Fernando VII,
pusieron tambien á la vista de A. las funestas
dió cuenta la Junta muy por menor á S. M. despa-
conseqiiencias que tendría para la nacion , para,
.chando á Rayona dos correos en cm mismo día con
las tropas francesas , y para la gloria del Empe-
las cartas que • se copian aquí.
rador, el uso y empleo de la fuerza en la execu-
don de tan extraordinaria resolucion : por últi-
Primera Carta.
mo y despues de repetir el Gran Duque la obli-
Señor
gacion que tenía de cumplir en el día de mariana las-
'« Reunida esta noche la Junta de Gobierno en el
órdenes del Emperador, á fuerza de reflexiones y de
-quarto de S. A. se presentó á. corto rato el general
óbices irresistibles, se avino S. A. I. á proponer á los
Belliard , diciendo á S. A. que el Gran Duque deseaba
comisionados que el Señor D. Cárlos IV pasaría á la
comunicar asuntos importantes á dos sugetos de su
Junta de Gobierno una declarador). ceñida á decir
confianza. 'Destinados al intento D. Miguel José de
que reasumía la corona en virtud de haber abdicado
Azanza y D Gonzalo O-Fárrill se trasladaron ambos
forzadamente, y que la Junta , contestando mera-.
á casa de S. A. I. á. las ocho y media, pasando luego
mente el recibo , diría que la remitía á V. M. como
.11 su gabinete interior en companí a de
Laforest. »
á su Rey y Señor para su superior conocimiento y
«El Gran Duque tomando la palabra dixo que ha-
determinacion ; que á esto se seguiría el emprender
blaba como teniente del. Emperador y general de su
los Reyes Padres su viage á esa frontera para abo-
exército en Espada; que en virtud de órdenes reite-
carse con V. M. y el Emperador ; que entre tanto
radas de S. M. debía restablecer sobre el trono al
no haría acto alguno de mando ó autoridad. el Senor
&flor D. Cárlos IV, y que án tes . de comunicarlo de
Cárlos IV que no pasaría por esta capital ; que
oficio á la junta quería discutir con los comisiona-
los Consejos y tribunales no tendrían conocimiento

( 216
( -217 )
de esto, y continuarían en exercer sus fruiciones como
con la necesidad de precaver conmociones y desgra-
hasta ahora y á. nombre de V. M. ; que la Junta de
cias capaces de producir males incalculables. Madrid,
Gobierno seguiría sujetándose Unicamente á las ór-
á las tres y media de la mariana del día 1 7 de abril
denes de M.; que en la órden del . exército {l'anees
de 1808. »
no se diría . cosa alguna sobre este punto, y que los
Señor,
Reyes Padres, el Gran Duque y la Junta guardarían
A L. R. P. de V. M.
sobre todo el mas profundo secreto. »
« Corno la discusion que conduxo •á este resultado
SEBASTIAN PINUELA. = GONZALO O-FARRILL. =
duró hasta las doce , los comisionados se reservan, en
FR. FRANCISCO GIL. =MIGUEL JOSÉ DE AZANZA.
virtud de lo acordado por la Junta de Gobierno,
el amplificar mañana los puntos ménos extendidos
Secunda Carta.
aquí. »•
Señor:
«Enterada la Junta de Gobierno de todo lo tratado
en esta conferencia y habiendo examinado con pro-
«Los dos comisionados de la Junta deGobiern o para
lixa atencion lo propuesto en Ultimo lugar, conven-
la conferencia tenida anoche con el Gran Duque de
cida de los inconvenientes que podría tener el negarse
Berg,continuarán manifestando á V. M. las reflexiones
á ello , ha acordado que los mismos comisionados
y especies que oyeron en ella, porque siendo el asunto
volviesen á casa de S. A. I. á manifestarle que aunque.
de tanta gravedad nada debe faltar para el mas cabal
penetrada de sentimiento suscribía al medio indicado
conocimiento de V. M. »
de pasar á V. M. la citada declaracion de su augusto
« Punto de la abdicacion.... S. A. 1. la calificó mu-
Padre, pero con la firme protesta de su adhesion á
chas veces de forzada diciendo, que el augusto Padre
los principios adoptados por los comisionados, y
de V. M. la había dado en medio de una insurreccion
de que se cumplan exactamente las condiciones ya
de una tropa insubordinada , del estrépito y gritos
referidas. »
del pueblo, y por último al tiempo que mas se in-
« Dada esta contestacion al.Gran Duque de Berg ,
sultaba al favorito : que esta abdicacion la provoca-
dixo S: A: I. que iba á despachar un correo al Empe-
ron algunos de sus ministros : que el Rey Padre tenía
rador, y que mañana pasaba al Escorial para confiar
hecha su protesta , dando á entender que la había
al Senior D. Carlos IV lo tratado. »
enviado al Emperador : M. T Laforest anadió que des-
.« La Junta de Gobierno desearía haber podido salir
pues de una abdicacion de esta naturaleza, el Rey
de tan embarazosa . comunicacion con mucho mejor
Padre entraba en sus derechos reasumiendo la corona.
éxito, pero V. M. graduará hasta .que punto ha pro-
Trataron desde luego los comisionados de rectificar
curado conciliar su deber y religiosa fidelidad á Y. M.
tan equivocado concepto, poniendo á la vista de S. A.T.

( 2 t 8 )
( 21 9 )
el único objeto que se propusieron quaritos en aquel
de S. M. los Consejos, los tribunales, los diputados
día rodeaban. á S.M., que fué precaver su retirada
de los reynos , en suma todos los cuerpos consti-i,
á Andalucía , y con esto un • rompimiento con la
tuidos para semejantes actos, y notando que al
Francia , y el resultado mas feliz para la Inglaterra,
Gran Duque de Berg se le había dado la falsa idea
nuestro comun enemigo si llegaba el caso tan pro_
de que era requisito indispensable que V. M. hubiese
bable de embarcarse la corte para pasar á América
sido proclamado en todas las ciudades del rey110 5
diximos que el pensamiento de abdicar la corona
manifestaron á S. A. I. que esta circunstancia no
existía muchos meses ántes en el ánimo del Rey Pa,
añade sino á la publicidad del acto, y nada á su
dre : que al comunicarlo á sus ministros los dexó sin
fuerza y legalidad : que las órdenes para publicar esta
arbitrio para hacer reflexion alguna por la firmeza
proclamacion estaban dadas con suspension hasta que
que mostró en su espontanea resolucion : que así lo
se fixase el día : que en todos los dominios de la
declaró al cuerpo diplomático, que se hallaba en-
España estaba ya reconocido Y. M. como su Dueño
tónces en Aranjuez , y que hablando con S. A. el
y Senior, y que á los de América se habían remitido
Señor Infante D. Antonio su hermano, había dicho
avisos quadruplicados del advenimiento de V. M. al
S. M. que jamas bahía firmado resolncion alguna con
trono que voluntariamente había abdicado su augusto
mas gusto. Aseguramos á S. A. I. como el hecho .mas
Padre ; M. r 1.aforest extendió mas sus reflexiones, sin
notorio y mas fácil de evidenciar, , que en los días
contraerse á la verdadera qüestion ; dixo entre otras
1
y horas que'precedieron esta abdicacion , se oyeron
cosas que el Emperador no podía mostrarse indife.
constantemente los aplausos de Viva el Rey: que
rente á una mutacion de Soberano en un pais amigo
V. M. no se" mostró nunca, ni á la tropa , ni al
y aliado, sabiendo que esta mutacion la habían pro-
pueblo, sino como hijo obediente á su Padre y Señor:
vocado el pueblo ó las tropas : que sus principios
que la misma tropa y pueblo vieron siempre á V. M.
entre estados confederados exigian que semejante
baxo de este mismo aspecto , y que llamado V. 11.1.
exemplo no prevaleciese : que su gloria exigia tam-
a/ quarto de su augusto Padre, oyó de su misma
bien el restablecimiento de un Soberano amigo, que
Real boca la expresion de que renunciaba volunta-
no había cesado de mostrarse su fiel aliado , y que
riamente á la corona, y que deseaba á V. M. mas
como tal había recibido á sus tropas : las contesta-
tranquilidad y felicidades que las que había disfrutado
ciones á estos puntos , y sobre todo al de abdica:-
S. M. durante su reynado : que sin entrar en estos
cion , hicieron deducir á los comisionados, que para
pormenores, la qüestion estaba reducida á considerar
todo lo que puede convenir á sus adversarios dexaban
si la .abdicacion tenía el carácter legal para su reco-
éstos al Rey Padre con voluntad propia ó sin ella
'nocimiento y aceptacion : dixeron los comisionados
segun los casos, culpando únicamente en estos
que así lo juzgaron todos los secretarios del despacho
Mol á D. Manuel de Godoy. »

( 22I )
( '220
« Los comisionados han ¿reído conocer en las'ex-
NOTA VII.
presiones del Gran Duque que se le había aliviado de
un gran peso adoptando el expediente que se propuso
carta de S. M. el Señor D. Carlos IF al Señor
anoche, el qual aunque no realizaba desde luego la
infante D. Antonio.
órden que nos comunicaba como positiva del- Etu..,
perador dexa obrar el tiempo y el mutuo acuerdo de
(( Muy amado hermano : En )9 del mes pasado he
V. M. con su augusto Padre y el Emperador ; S. A. L
confiado á mi hijo un decreto de abdicacion. En
repitió muchas veces que la España no perdería uno
el inisnzo día (a) extendí una protesta solemne
solo de sus pueblos, ni variarían los privilegios de las
contra el decreto dado en medio del tumulto, y
provincias ; que mejoraría su constitucion , y (lile en
forzado por las críticas circunstancias. Hoy que la
el gran sistema de la federacion del mediodía entraría
quietud está restablecida ; que mi protesta ha lle-
la España de un modo más eficaz que hasta ahora. »
gado á manos de mi augusto amigo y fiel aliado el
«Los comisiona dos tienen algunos antecedentes para
Emperador de los Franceses y Rey de Italia ; que es
creer que este sistema federativo del mediodía es y ha
notorio que mi hijo no ha podido lograr le reco-
sido el objeto primario de la entrada y reunion de las
nozca baxo este título ; declaro solemnemente que
tropas francesas en España, y que tal vez el Empe-
el acto de abdicacion que firmé el día 19 del pasado
rador está persuadido de que puede realizar mas com-
mes de marzo es nulo en todas sus partes ; y por
pletamente este sistema tratando con el augusto Padre
eso quiero que hagais conocer á todos mis pueblos
de V. M. »
que su buen R.ey amante de sus vasallos quiere con-
« La Junta halla dignas de elevarse á noticia de V. M.
sagrar lo que le queda de vida en trabajar para ha-
las reflexiones que contiene este papel, y llama prin-
cerlos dichosos. Confirmo provisionalmente en sus
cipalmente la superior atencion de V. M. sobre lo que
empleos de la Junta actual de Gobierno á los indi-
en él se dice del' sistema federativo del mediodía.
viduos que la componen, y á todos los empleados
Madrid 1 7 de abril de 18o8. »
civiles y militares que han sido nombrados desde
el 19 de marzo último. Pienso en salir luego al
Señor,
a encuentro de mi augusto aliado el Emperador de
FR. FRANCISCO GIL. - GONZALO 0-FARRILL.
» los Franceses y Rey de Ralla despues de lo qual
SEBASTIAN PI.I\\TUELA. =MIGUEL JOSÍ ,. DE AZANZA•
(a) Se copia esta ezpresion como está en la carta ,
aunque , como se verá despues , la protesta aparece fir-
mada el u.

( 222 )
( 225 .)
» transmitiré mis últimas órdenes á la Junta.
Soberanos habiendo subido junios la esea-
lera. Estuvo S. M. I. poco rato, y luego que se
» S. LORENZO, á 17 de de abril de 1808. Yo EL
» REY. »
volvió á su casa de campo, envió un edecan suyo á
convidar á comer al Rey N. S. que fié
El documento de protesta de que habla la carta
á las seis de
la tarde. El Emperador baxó á recibirle hasta el
anterior, pero que no la acompañaba , era el que
coche mismo , le abrazó de nuevo,
copiaremos aquí segun se publicó posteriormente.
y cogidos por
la mano subieron la escalera. Al despedirse volvió
Protesta del Señor D. Carlos Ir.
á bazar y quiso que su mismo coche le traxese hasta
« Protesto y declaro que todo lo que manifesté en
la casa donde S. M. está alojado. Esto es lo ocur-
» mi decreto de 19 de marzo abdicando la corona en
rido hasta la hora en que escribo, y lo que el Rey
• mi hijo, fui forzado para precaver mayores males
me manda poner en noticia del Serenísimo Señor
• y la efusion de sangre de mis queridos vasallos,
Infante D. Antonio, y de la Junta de Gobierno
y
• por tanto de ningun valor. Aranjuez, á
para que se halle enterada de ello. »
21 de marzo.
« Como no he recibido aun el parte que debió haber
• de 1808. Yo EL REY. »
salido el día 17 , nada me queda que añadir sino
En el mismo día escribió el Señor D. Carlos IV al
que el Rey y el Señor Intlinte continuan sin la
Emperador , enviándole esta protesta é implorando
menor novedad en su importante salud. Dios guarde
su proteccion por ser ella sola capaz de hacer su
á V V. EE. muchos años. Bayona 5 20 de abril de
felicidad, la de toda su familia y la de sus fieles
1808. — PEDRO CEVALLOS.. »
y amados vasallos.
P. D. « Despues de escrita esta ha llegado el parte
del 17 el Rey ha recibido la carta del Señor In-
NOTA VIII.
fante D. Antonio juntamente con la represen-
tacion que incluye S. A. de la qual queda S. M.
La carta del 18 de abril en que S.M. salió deVitoria
enterado de su contenido. »
se publicó en una gazeta extraordinaria de Madrid
« Pongo en noticia de la Junta que el Emperador
de 22 del mismo. La que se dirigió á la Junta el día 2o,
ha enviado esta noche al Príncipe de Neufehatel
en que S. M. llegó á Bayona , decia así :
á tomar el santo de S. M. para la plaza , y que á.
« Excelentísimos Señores. Hoy al mediodía ha
pesar de haberse excusado , han sido tales las ins-
• llegado el Rey felizmente á. esta ciudad, y á muy
tancias , que el Rey ha debido ceder y darlo en.
poco rato vino á visitarle elEmperador de los Fran • .
efecto. rz--. Señores de la junta de Gobierno. »
ceses y E CV de Italia. S. M. baxó hasta la puerta
• de la calle, y al encontrarse se abrazaron ambos

( 225 )
( 22 4 )
que ella misma había tratado de hacer saquear la
N OTA IX.
»
« Lo declaro á V. A: R.: la España no puede estar
Carta del Gran Duque de Berg al Seúur Infante.
mas tiempo entregada á semejante anarquía : el exér-
D. Antonio.
cito que yo marido no puede sin deshonrarse dexar
« Primo y Señor : Acaban de informarme que ha
cometer desórdenes. Debo seguridad y proteccion
habido reuniones de pueblo en Búrgos y en Toledo ,
todos los buenos Españoles : las debo sobre todo á la
y que el populacho , persuadido por nuestros ene-
buena villa de Madrid que ha adquirido eternos de-,
migos comunes y por miserables codiciosos de crí-
l'echos á nuestro reconocimiento , por d entusiasmo
menes y de pillage , ha pasado á grandes desórdenes.
que ha mostrado , y la buena acogida que nos ha
En Bílrgos el Intendente general de la provincia ha
hecho, desde nuestra entrada eri Sus murallas. Debo
estado para ser víctima de su zelo : ha debido la vida
por vuestro órgano hacer cesar sus inquietudes ase-
á un Francos , que le arrancó todo cubierto de heridas
gurar al propietario , al negociante y al habitante
pacífico de todas las clases. Debo enfin deciros por
de las manos de estos malvados. Su crimen á sus ojos
era la probidad con que cumplía sus deberes. El ge-
la óltima vez, que no puedo permitir reunion alguna.
neral Merle ha tenido que hacer disipar esta reunion
Yo no veré sino sediciosos , enemigos de la Francia
y de
á fusilazos. Los mas débiles han quedado en el campo:
la•Esparla , en los individuos que se atrevieren
todavía
los demas han huido. Esta medida ha restablecido la
á reunirse ó esparcir alarmas. Daos prisa
pues á anunciar á la capital y
calina 5 y detenido el furor popular a que instigaba
á las Espanits mi ge-
el deseo de saquear y abrasar las casas de los pro-
nerosa resolucion ; y si no os encoritrais con bastante
pietarios mas ricos. »
fuerza para responder de la tranquilidad pública , me
« En Toledo se acaban de cometer pillages : se han
encargaré de ella mas directamente. Me persuado que
incendiado algunas casas; y por la segunda 'vez la
V. A. E., la Junta de Estado y la nacion española
fuerza armada española ha dexado obrar á la po-
aplaudirán esta determinacion , y encontrarán en ella
una nueva
pular. »
prueba de mi estimacion y constante deseo
« El anuncio de una gazeta extraordinaria para las
de contribuir á la felicidad de este reyno.»
diez de la noche ha dado lugar ayer aquí á una reu-
«; Que los agentes de la Inglaterra, que nuestros ene-
nion. Todos los habitantes de Madrid han declamado
migos comunes pierdan la esperanza de armar á dos
fuertemente contra este anuncio ; y ha sido necesario
naciones amigas, tan esencialmente unidas por inte-
que se conociese tan perfectamente la pureza de las
reses recíprocos ! Los buenos Españoles no habrán
intenciones de todos los miembros de la Junto 'de.
dexado de ver en la actitud tranquila que he par-
lado c
Estado, para no haberme creído autorizado á pensar
onstantemente , quan lé¡os está el exército de
que
I 5

( 226 )
( 227 )
estando 8.
dexarse arrastrar por pérfidas insinuaciones, y que
M. mas inmediato. Solo me han aseo
jamas hemos confundido la sana parte de los buenos
nado que dió lugar á algun desórden la detencion de
Españoles con esos miserables intriguistas. »
un correo español por una tropa francesa.. Si en este
« Con esto ruego á Dios, Señor. Primo, que os tenga
suceso han ocurrido los incidentes que han infoimado
en su santa y digna guarda. ..._ JQAQ12-Iss- . Madrid
á V. A. I., ni me sorprende la facilidad con que se
sosegó todo , ni mucho ménos la seguridad y pro-
23 de abril de 18 o8.» (Exposicion del Señor Cevállos.)
teccion que parece haber hallado el intendente en la
disciplina y sentimientos humanos del soldado fran-
NOTA X.
ces. Pero si la prudencia de sus gefes pudo haber
todo la poca sangre que se ha derramado 5 Gdual no
liemos hallado casualmente en nuestros pocos pa_
debe ser su responsabilidad en medio de una nacion
peles la minuta original de esta contestacion. Toda
que los ha recibido como amigos y aliados?»
'su primera parte prueba la firmeza con que la Junta
«De lo acaecido en Toledo me hallo bien instruido,
de Gobierno mantenía su decoro contestando á las
y del motivo que debe haberlo originado. El inten-
reconvenciones del Gran Duque : y en la última parte
dente de dicha ciudad , con citacion de los testigos
de ella reconocerá el Consejo y todo hombre imparcial
mas imparciales y caracterizados , refiere el día y la
como la Junta, léjos de ponerle embarazos á aquel
ocasion en que el ayudante general frances Marcial
supremo tribunal, sostenía su autoridad , hacia la
Tomas había manifestado , con muestras de gran
apología de su conducta, y daba apoyo .t't sus provi-
complacencia , que le constaba de oficio que el Em-
dencias. i Quantas de estas pruebas podrían dar
perador de los Franceses había resuelto reponer á -
Azanza y O-Fárrill , si escribieran á vista de todos
Cárlos IV sobre el trono, y que el Rey reynante ha bí a
los documentos que han quedado en Madrid !
declarado que solo lo había ocupado interinamente
para evitar la efusion de sangre : añadiendo á todo
Carta del Señor- Infante D. Antonio al Gran
M.E. Tomas que su general en gefe le comunicaba estas
Duque de Berg.
noticias para que las publicase y anunciase á quintos
« Mi estimado Primo : Ile diferido hasta hoy
pudiese.»
contestacion á. la apreciable carta de V. A. L que
« Esto mismo lo confirma con su notoria veracidad
recibí ayer de mañana á las once , esperando tener
el Cardenal de Borbon , Arzobispo de la propia ciu-
algunas mas noticias sobre los acaecimientos de
dad , maravillándose de semejante procedimiento : y
o
á V.
Bltrgos y de Toledo , que cita V. A. 1. »
A. 1. le consta ya en guamas otras partes de
«Del de Bitrgos nada sé todavía de oficio
España han tenido igual lenguage varios de los ,zene-
,,
duda porque habrán dirigido al Rey- las noticias,
l'ales y oficiales de su exército.»

( 228 )
« Aunque el Emperador no haya reconocido á mi
( 229 )
Soberano , y se haya mostrado inclinado y aun re_
de cosa extraordinaria ); y guando ademas de este co---
suelto á restituir sobre el trono á su augusto Padre ,
nocimiento , S. M. I. y R., con su superior penetra.cion
no por eso dexará de conocer Y. A. I. que no habiendo
y exquisito cálculo , apreciando justamente las sub-
mediado la expresa y pública declaracion de la volun.
sistencias que pueden procurar las provincias mas
tad de S. M. ni directamente, ni tampoco por el
pobres de este reyno, la falta de brazos para su au-
único órgano por quien la podía transmitir á la na-
mento y la escasez de medios para transportarlas,
cion española, que es su diguísimo Teniente en Es-
sepa la puntalidad y abundancia con que han sido
paña, los procedimientos voluntarios de muchos de
socorridas sus tropas, y la regularidad y buen órden
sus generales en divulgar tan inesperada declaracion
que han existido constantemente en este servicio ,
son tan subversivos del órden pUblico 5 como contra-
ciertamente no formará S. M. y R. el concepto de.
rios á la buena armonía que subsiste entre las dos
que la' Espaiía haya estado sin gobierno, y mucho
naciones ; y á cuya permanencia da tanto precio
menos en la anarquía, en las críticas circunstancias
la gloria misma del Emperador , y la confianza que
actuales en que un exército de cincuenta mil hom-‘
ha inspirado á la nacion entera su deseo de ver
bres , que se esperaba de paso por esta capital, la
á nuestro Soberano. »
ocupa y circunda mas de un mes ha , sin reconocer
« La segunda gazeta extraordinaria que se dió al
todavía al Soberano y gefe de su Gobierno. »
palie° ántes de anoche tuvo por único objeto su
«V. A. I. es demasiado buen apreciador de la verdad
mayor tranquilidad. No se malogró este fin patriótico
para no conocer ésta en • toda su extension , guando
á pesar de que suele ser impaciente la esperanza de un
sepa que hace quatro ó cinco años que las Castillas
gran bien; y ciertamente no habrá un Español hon-
por las epidemias , esterilidad y efectos de la guerra •
rado ni un extrangero imparcial, que en esta disposi-
con la Inglaterra, perdieron mas de un tercio de su
cion haya equivocado ni dudado un solo instante
poblacion , y á proporcion las mulas , bueyes, ca-
sobre la pureza de las intenciones de los que gobier-
ballos y definas animales empleados - para cargas',
nan la nacion. »
acarreo y agricultura ; y que en esta desgraciada y
« Quando tenga los detalles sobre los acaecimientos
tan reciente época se registraron en nuestros puertos,
de Burgos y Toledo , los apreciaré y juzgaré con seve-
vinieron costa á costa, cerca de diez y ocho -millo-
ridad. Entre tanto Y. A. I. conoce menudamente el
nes de fanegas de grasos y harinas de todas clases. »
cortísimo número de disgustos ó desgracias acaecidas
« Sobre todo lo demas de que trata V. A. I. en su
entre las tropas de su exército y los habitantes del
citada carta, Ja Junta de Gobierno confía en la sabi-
reyno ( Munero tan corto, que estoy cierto que con la
duría y benéficas miras que dirigen todas sus opera-
expel:eneia. de mandar que tiene V. A. L lo graduar
ciones. No habiendo lalunta cesado hasta ahora de
experimentarlo así , tampoco recela ya ninguna

( 230 )
( 27; I)
providencia de V. A. I. que sea capaz de destruir la
el Rey y por consiguiente del firme zelo con que
obra de paz y de conciliacion tan sólidamente
le servían los miembros de la Junta, lo manifiesta
cimentada. »
la siguiente respuesta de 8. M. fecha en Bayona
. «El supremo Consejo de Castilla, por bando publi-
28 de abril, y que habiendo sido interceptada
cado ayer, ha renovado las penas que tan sabiamente
se publicó en el Monitor de Paris del 5 de farero
establecen nuestras leyes contra los sediciosos, los que
de 181o.
fixeri pasquines y formen libelos , y aun se extiende
Carta del Señor D. Fernando 1711: al Señor Infante
su notorio zelo á precaver hasta las reuniones de
Presidente de la Junta.
pueblo mas inocentes , como lo fué la de ántes de
«
anoche.»
Querido Antonio de mi corazon : He recibido la
tuya del
«El mismo Consejo se lamenta de las inquietudes
24 , y he visto las copias de las dos cartas, la
y males que han podido ocasionar en la tranquilidad
de Murat y tu contestacion : está muy bien puesta.
del pueblo los procedimientos de algunos de los gene-
Nunca he dudado de tu prudencia y amor que me
profesas : no sé con que pagártelo.
rales franceses, y protesta y asegura á V. A.I. que
»
removidas estas causas exteriores, le sobran fuerzas
en la confianza de que goza en la nacion , en el exce-
NOTA Xl.
lente espíritu que actualmente anima á todos los
Españoles, y en las prudentes disposiciones de sus
Carta de D. Gonzalo 0-Fárrill al Mariscal Moneey
magistrados, tan puntualmente cumplidas por todos
Duque de Connegliano.
los honrados vecinos, para afianzar y hacer inaltera-
Excelentísimo Señor:
ble la tranquilidad pública. »
« Me veo en la precision de apoyar mi conducta
«La Junta de Gobierno se une con igual confianza
militar y política en España durante la última •evo-
á esta expresion del 'Consejo , y tiene ademas á su
lucion con hechos incontestables ó con testimonios
favor para su mayor convencimiento el haber cono-
respetables; vengo pues á reclamar el de V. E. sobre
cido mas de cerca las benéficas y rectas intenciones
unos hechos que le son particularmente conocidos. »
de V. A. I. y la admirable disciplina de sus tropas. »
« En el desgraciado día del 2 de mayo , quando al
« Tengo el honor , etc. Palacio 24 de abril
oir los primeros tiros dentro de la poblacion de Ma-
de 184. »
drid acudí á S. A. 1. el Gran Duque de Berg , que
« El. Señor Infante D. Antonio remitió en el misno
estaba á la cabeza de una columna de sus tropas sobre
día á S. M. copias de la carta del Príncipe Murat
el camino que sube desde la puerta de S. Vicente á
y de esta contestacion. Quan satisfecho quedó de ella
Palacio ; hice presente á S. A. que el movimiento de

( 252 )
( 255 )
Madrid procedía de la inquietud de las gentes del
irritado los ánimos de los habitantes á punto de preci-
pueblo , sin concierto ni plan de ninguna especie , y
pitarlos á un movimiento tan extraordinario, y sean
que si S. A. mandaba cesar el fuego de sus tropas, me
tambien las que fueren las conseqüencias y el influxo
ofrecía con mi compañero el Señor Azanza á calmar
que se haya atribuido á este acaecimiento, tanto mi
los. ánimos, y persuadir á los habitantes á que se reti,
compañero como yo debemos mirar como una fortuna
rasen á sus casas, para lo qual bastaba nos acom-
el haber estado en el caso de hacer un servicio positivo
pañase uno de los generales del exército y algunos de
á los habitantes de Madrid, v de consiguiente á la
sus oficiales. V. E. que estaba á caballo á la imne-
humanidad. V. E. puede juzgar si aun e) mismo exér-.
diacion del Gran Duque, se brindó desde luego para
cito no debió tambien aplaudir el resultado conse-
este servicio á la humanidad ; pero S. A. , dando á
guido ; teníamos entónces órdenes del Señor D. Fer-
V. E. las gracias , le previno destinase al intento al
nando VII de recibir y de tratar á las tropas francesas
gefe de su estado mayor el Señor general Harispe,
como aliadas y amigas , y no hay ni puede haber
quien con efecto se dirigió con el Señor Azanza
felicidad alguna sino en quanto se conserven el honor
conmigo, seguidos de mies pocos oficiales franceses y
y la lealtad en los procedimientos.»
españoles, á la puerta de la casa del Consejo Real de
«Reciba V. E., Señor Mariscal, la seguridad de
Castilla. »
la consideración con que tengo el honor de ser, etc. »
« Despues de haber logrado de este Consejo que sus
Paris , 28 de agosto de 181.4.
magistrados y los del supremo Consejo de guerra se
uniesen á nosotros, nos dividimos en dos secciones,
Contestacion del .Mariscal Moncey.
recorrimos las calles de Madrid, y publicando una
amnistía general y haciendo que cesase el fuego de las
« Señor general : He recibido la carta que V. se
tropas, conseguimos calmarlo todo. »
ha servido dirigirme con el objeto de reclamar mi tes-
«El Señor .general Harispe, al dar cuenta á V. E. del
!nonio sobre unos hechos que son personales á V. en
completo y feliz resultado de su comisión, instruiría
el acaecimiento del 2 de mayo en Madrid. »
quizá á V. E. del apoyo que me prestó para obtener
« Recuerda V. que desde el principio del tumulto y
de un general frances que se hallaba con su tropa en.
á los primeros tiros en lo interior de la ciudad ,
la calle de Alcalá 5 la libertad de un crecido número
acudió Y. al Gran Duque de Berg , que estaba á la
de paysanos catalanes detenidos y arrestados durante
cabeza de una columna de sus tropas, sobre el camino
la conmocion; el mismo citado general, con la noble
Tle va de la puerta de S. Vicente á Palacio , y que
franqueza que distingue su carácter, tomó á su cargo
l.ofreció
r á S. A. que si mandaba cesar el fuego, pro-
el solicitar la aprobacion del Gran Duque. »
curaría V. , de acuerdo con el Señor Azanza 3 el cal-
« Qualesquiera que fuesen las causas que habían
/llar los ánimos y persuadir á los habitantes á que se

( 234 )
( 255 )
recogiesen en sus casas 5 siendo VV. acompa ñados
nlpanados
NOTA XII.
intento por alguno de los generales franceses y Unos
pocos oficiales : que el Señor general Harispe, gefe
Carta del Señor Infante D. Antonio á la Junta
mi estado mayor, tuvo órden de acompañar á VV.
de Gobierno.
• .
que seguidos de algunos oficiales españoles y frac_
Al Señor Gil.
ceses, se dirigieron VV. á la puerta del Consejo de
Castilla : que habiendo logrado del citado Consejo que
«A la Junta para su gobierno la pongo en su noticia
como me he marchado á Bayona de órden del Rey ,
sus magistrados se uniesen á VV. con los del supremo
Consejo de guerra , recorrieron_ VV. las calles de
v. digo á dicha Junta que ella sigue en los mismos tér-
Madrid , donde publicando una amnistía general
ininos como si yo estuviese en ella. Dios nos la dé
, y
habiendo hecho cesar el fuego de la tropa,
buena. A Dios , Señores 5 hasta el valle de Josafat. —
consi-
guieron VV. contener las desastrosas conseqüencias
ASTONIO—PASQUA,L. »
de aquel suceso : en fin que á la solicitud de V. mi
general &ames que se hallaba con su tropa en la calle
NOTA XIII.
de Alcalá, consintió en dexar libres un gran número
de pay-sanos catalanes arrestados durante el tumulto.»
Carta del Señor D. Pedro Cevállos á D. Miguel
b •
« Estos hechos , Señor general siendo totalmente
José de Azanza.
conformes á los partes dados aquel' mismo día por el
Bayona, 2 7 de abril de ¡8o8.
Señor general Harispe , satisfago gustoso á la solicitud
a Mi estimado Compañero y Amigo : Promesas y
de Y. de que los asegure ; y aun añadiré que en cir-
seguridades, á. que jamas dí crédito, han arrastrado.
cunstancias tan difíciles , en que no dexaba de haber
al
algun riesgo para VV. en manifestar una opinion
Rey hasta esta ciudad , contra mi dictámen. »
que podía excitar la desconfianza de la autoridad fran-
« Apénas S. M. se había quitado el polvo, guando
cesa, dieron VV. pruebas de los mas nobles y de-
nos sorprendió el general Savary con la proposicion de
cididos sentimientos por la conservacion y el interes
que el Emperador tenía resuelto irrevocablemente que
de los habitantes de la villa de Madrid. »
no reynase por mas tiempo la dinastía de Borbon en
/Tafia y sustituir á ella la suya, confiriendo la co-
Ruego á V., Señor general, que admita la ser-
rona á uno de sus hermanos : ni esta proposicion, ni
ridad de mi consideracion. »
dichas promesas se han hecho por mi canal pues
Paris , 3 de octubre de 1814.
que desde Madrid ya los Franceses manifestaron no
querer tratar conmigo , motivo entre otros porque yo

( 237 )
( 236 )
V formalidad con que S. M. L quiere que se traten
he renunciado mi destino diferentes veces , sin haber
1 negocios de tanta conseqüencia. »
logrado que en ninguna admitiese S. M. rni renuncia.»
« Fué adoptado Unánimementeen la sesion de ántes
« Queriendo el Rey proceder en un asunto de 141
de ayer , sin que hasta ahora haya remitido el Em-
conseqiiencia con la debida circunspeccion , ha man-
perador sus proposiciones por escrito. »
dado que se reunan
«Si las remitiese S.
á su presencia los sugetos
M. I. voto está ya pronun-
pules de suRe al comitiva. Quiso S.M. que yo hablase
ciado ; los derechos del Rey de su dinastía y de la
el primero ; lo hice así exponiendo quanto debe ex-
nacion española ,_ - no padecerán el mas leve menos-
poner un ministro que conoce sus obligaciones, que
cabo si se sigue. Estos son los resultados hasta ahora ;
ama á su Rey y á su nacion que estima sobre todo
no entro en pormenores, porque ni tengo tiempo para
su propia reputacion , y que está resuelto á sacri-
ellos, ni Vm. los necesita para comprenderlos.»
ficiudo todo. á trueque de no manc,harla, y concluí
« Mi deseo es que Vm. y la Junta lo sepan con la
con el siguiente dictámen. »
debida reserva , y que Vin. use de estas noticias
guando juzgue que la nacion
« Desea el Emperador que los individuos de la Real
y mi reputacion están
comitiva discutan la siguiente proposicion ,
interesadas en que no queden ocultas.
á saber;
« Con este motivo recomiendo ilYm.mi desgraciada
que el Rey renuncie por sí y por toda su dinastía la
corona de Espada en favor de la dinastía reynante
muge): y mis tiernas hijas. Vm. que es padre conocerá
en Francia , recibiendo en recompensa el reyno de
que en el actual momento son los clavos que mas tala-
dran mi corazon. Dios guarde á Vm. muchos años.
Toscana.»
«Respuesta que en opinion del que subscribe debe
Su afectisirno compañero y seguro sevidor Q.
B.
darse ; en quanto á los individuos de la comitiva, que
PEDRO CEVALE0s. = Excelentísimo Señor D. Mi-
guel Joseph de Azanza. »
carecen de autorizacion para opinar, y aun mas para
decidir sobre una materia de la mayor gravedad y
transcendencia que puede presentarse en la diplo-
OTA XIV.
macia. »
« En quanto al Rey ; que un asunto de esta natu-
El Señor Cevállos dice en su
raleza no debe fiarse á conferencias verbales sus-
Exposicion , que á la
literza irresistible del representante del Emperador
ceptibles de equivocacion, y que para evitar ésta , es
ea Madrid debe sin duda atribuirse el no haber con-
la Real voluntad que el Emperador haga poner por
sultado la Junta . á la °d 'andad .del reyno , ni al
escrito sus proposiciones, y que S. M. se persuade que
relnedio de sus conseqiiencia4 con la ereccion de una
con esta respuesta lisonjea la característica rectitud
Junta de regencia en parage seguro y libre de bayo-
de su íntimo aliado , y no falta á la circunspeccion

( 238 )
( 2 3 9 )
netas enemigas , y que el Rey se admiró de que no
NOTA XV.
escribiese cl correo seguido que había tomado tan
precisa determinacion , lo que le obligó á comun
Decreto del Señor D. Carlos IP .
cada- una Real órden para que executase guante
convenía al servicio del Rey y del reyno , y qu e al
Habiendo juzgado conveniente dar una misma di-
efecto usase de todas las faculdades que 8. .111. desple-
reccion á todas las fuerzas de nuestro reyn.o , para
garía si se hallase dentro de sus Estados. Añade el
mantener la seguridad de las propiedades y la tran-
Señor Cevállos que el correo de gabinete portador
quilidad pública contra los enemigos así del interior
de esta Real órden fué, interceptado , y que en ,su
como del exterior, hemos tenido á bien nombrar
conseqiiencia despachó un duplicado que fité recibido
lugar-teniente general del reyno á nuestro Primo el
por la Junta. Lo que llevarnos ya expuesto en nuestra
Gran Duque de Berg , que al mismo tiempo manda las
Memoria hace conocer lo injusto de este cargo.
tropas de nuestro aliado el Emperador de los Fran-
Ninguna de las órdenes que recibió la Junta , pudo au-
ceses. Mandamos al Consejo de Castilla, á los capi-
torizarla á convertirse en Junta de regencia. Conven-
tanes generales y gobernadores de nuestras provincias
cida de esto mismo hizo las propuestas que hemos
que obedezcan sus órdenes : y en calidad de tal pre-
referido en el n. <> 48; guando éstas llegaron á manos
sidirá la Junta de Gobierno. Dado en Bayona, en el
de S. M. el 4 de mayo, solo habían mediado catorce
Palacio Imperial llamado del Gobierno , á 4 de mayo
días desde su arribo á Bayona. Si la Junta, estando
de 1808. = Yo EL REY.
fijos de Bayona, pudo conocer y expresar el estado
crítico en que iba á verse el reyno, y consultó y pro-
puso las medidas que juzgaba podrían adoptarse.;
N OTA XVI.
como es que el Consejo que rodeaba al Rey en
Bayona , que conocía mejor y de cerca este estado , y
Copia del tratado entre el Señor D. Cárlos IV y el
que debía pesar todos los riesgos, no propuso á S. M.
Emperador de los Franceses.
que tomase esta positiva determinacion, la única
capaz de trazar un camino seguro á toda la nacion?
Cárlos IV , Rey de las Espadas y de las Indias , y
En la época tercera se dirán las resultas de esta pro-
Napoleon , Emperador de los Franceses Rey de
puesta de la Junta.
Italia, Protector de la Confederacion del Rin, animados
de igual deseo de poner un pronto -término á la anar-
quía á que está entregada la España, y libertar esta
hacion valerosa de las agitaciones de las ficciones;
queriendo así mismo evitarle todas las convulsiones

24o )
de la guerra civil y extrangera , y colocarla sin saca-
( 24 1 )
diinientos políticos en la (mica situacion que atendida
hacer gozar á sus vasallos de las dos coridicioTiá
la circunstancia extraordinaria en que se halla, Puede
siguientes :
mantener su integridad, afianzarle sus colonias
J.'
y
La integridad del reyno será mantenida;
po_
él
nula en estado de reunir todos sus recursos con los
Príncipe. que el Emperador Napoleon juzgue deber
de la Francia, á efecto de alcanzar la paz marítima ;
colocar en el trono de España, será independiente,
y
han resuelto unir todos sus esfuerzos y arreglar en un
los límites de la España no sufrirán alteración
convenio privado tamaños intereses.
alguna..
Con este objeto han nombrado, á saber :
2.a La religion católica , apostólica, romana será
S. M. el Rey de las Españas y de las Indias , á
la única en España. No se tolerará en su territorio
S. A. S. Don Manuel Godoy , Príncipe de la Paz,
religion alguna reformada, y mueho ménos infiel,
Conde de Évora Monti ;
segun el uso establecido actualmente.
Y. S. M. el Emperador de los Franceses, Rey
ART. 2.°
de Italia, Protector de la Confederacion del Rin,
Qualesquiera actos contra nuestros fieles súbditos
al Señor general de division Duroc , Gran Mariscal
desde la revolucion de Aranjuez son nulos y de ningun
de Palacio.
valor, y sus propiedades les serán restituidas.
Los quales , despues de cangeados sus plenos po-
ART. 3.°
deres, se han convenido en lo que sigue.
S. M. el Rey Cárlos habiendo así asegurado la
ART. 1.°
prosperidad, la integridad y la independencia de sus
S. M. el Rey Cárlos que no ha tenido en toda su
vasallos S. M. el Emperador se obliga á dar asilo en
vida otra mira que la felicidad de sus vasallos, cons-
sus Estados al Rey Cárlos, á su fimrilia , al Príncipe
tante en la idea de que todos los actos de un Soberano
de la Paz, como Cambien á los servidores suyos que
deben únicamente dirigirse á este fin ; no pudiendo
quieran seguirles, los quales gozarán en Francia de
las circunstancias actuales ser sino un manantial de
un rango equivalente al que tenían en España.
disensiones tanto mas funestas, quanto las desavenen-
A R T. 4.°
cias han dividido su propia familia; ha resuelto ceder,
El palacio imperial de Complegue con los cotos y
como cede por el presente, todos sus derechos al trono
bosques de su dependencia, .quedan á la disposicion
de las Españas y - de las Indias á S. M. el Emperador
del Rey Cárlos miéntras viviere.
Napoleon, como el único que, en el estado á que han
A R T. 5.0
llegado las cosas , puede restablecer el órden : enten-
diéndose que dicha , cesion solo ha de tener efecto para
S. M. el Emperador da y afianza á S. M. el Rey-
hacer
Cárlos una lista civil de treinta millones de reales,

( 243 )
.( 2 4 2 )
que S. M. el Emperador Napoleon le hará pagar
bienes alodiales y particulares, no pertenecientes á la
directamente todos los meses por el tesoro de la
corona de España, de su propiedad privada en aquel
corona.
reyno.
A la muerte del Rey Cárlos dos millones de renta
Los Infantes de Espada seguirán gozando de lasa
formarán la viudedad de la Reyna.
rentas de las encomiendas que tuvieren en España.
ART. 6.°
ART. lo.°
El Emperador Napoleon se obliga á conceder 11
El presente convenio será ratificado , y las re illi-
todos los Infantes de España una renta anual de qua-
ciones se cangearán dentro de ocho días, ó lo mas
trocientos mil francos , para gozar de ella perpetua-
pronto posible.
mente así ellos como sus descendientes, y en caso
Fecho en Bay
de extinguirse una rama recaerá dicha renta en
ona, á 5 de mayo de 1808. = El
PRÍNCIPE DE LA PAZ. L= DuRoc. (
la existente á quien corresponda segun las leyes
Monitor de 5 de
febrero 181 o. )
civiles.
ART. 7.°
S. M. el Emperador hará con el futuro Rey de
N OT A XVI I.
•Espafia el convenio que tenga por acertado para el
pago de la lista civil y rentas comprehendidas en los
Esta es la única ^causal que se menciona en el tra-
artículos antecedentes; pero S. M. el Rey Cárlos no
tado. Ella es muy semejante á la que se alega en el
se entenderá directamente para este objeto sino con
decreto expedido en Bayona por el mismo Soberano
el tesoro de Francia.
á los Consejos de Castilla y de. Inquisicion para co-
ART. 8.°
municarles esta disposicion , y dice así : « En estas
circunstancias extraordinarias hemos creído dar
S. M. el Emperador Napoleon da en cambio á S. M.
una nueva prueba de amor á nuestros amados va-
el Rey Cárlos el sitio de Chambord , con los cotos,
sallos , cuya felicidad ha sido en nuestro rey-nado
bosques y haciendas de que se compone, para gozar
el constante objeto de nuestros desvelos. Hemos
de él en toda propiedad y disponer de él como le
pues cedido todos nuestros derechos sobre las Es-
parezca.
palias á nuestro aliado y amigo el 'Emperador de los
ART. 9..
Franceses por un tratado firmado y ratificado ,.
estipulando la integridad é independencia de las
En conseqüencia S. M. el Rey Cárlos renuncia, C5
Españas
flivor de 5. M. el Emperador Napoleon todos los
y la conservacion de nuestra santa Reli-
16.

( 24 5
( 244 )
)
Los duales, despues de cangeados sus plenos po-
» gion , no solo como dominante, sino como la ¿mica
deres, se han convenido en los artículos siguientes.
• tolerada en España. — En conseqiiencia hemos
» j nzgado conveniente escribiros la presente para
ART. 1.°
• que, conformánduos á esta disposicion , ' la hagais
S. A. R. el Príncipe de Asturias adhiere á la cesion
conocer, y ayudeis por todos medios al Emperador
hecha por el Rey Cárlos de sus derechos al trono
» Napoleon. Conservad la mayor union y
de España y de las Indias , en favor de S. M. eI
con los Franceses y sobre todo cuidad de preservar
Emperador de los Franceses, Rey de Italia, y renun-
• el reuno de toda sublevacion ó rebelion. En la nueva
cia en quanto sea menester á los derechos que tiene
posicion en que vamos á hallarnos, fixaremos fre,-
corno Príncipe de Asturias á la corona de las Españas
» qüentemente nuestra vista sobre vosotros, y nos
y de las Indias.
• tendremos por dichosos de veros tranquilos y con-
ART. 2.°
» tentos. Dado en el Palacio imperial llamado del
» Gobierno, á 8 de mayo de 1808. =YO EL REY.»
S. M. el Emperador de los Franceses Rey de
Italia 5
( Monitor de
concede en Francia á S.
3.6 de mayo de 1808.)
A. E. el Príncipe
de Asturias el título de Alteza Real, con todos los
honores y prerogativas de que gozan los Príncipes de
su rango. Los descendientes de S. A. R. el Príncipe
NOTA XVIII.
de Asturias conservarán el título de Príncipe , el
de Alteza Serenísima, y tendrán siempre en Francia
Copia del tratado entre el Príncipe de Asturias
el mismo rango que los Príncipes Dignitarios del
y el Emperador de los Franceses.
Imperio.
S. M. el Emperador de los Franceses , Rey de
A RT. 5.°
Italia Protector de la Confederacion del Rhin,
8.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia,
y S. A. R. el Príncipe de Asturias, teniendo varios
cede y otorga por las presentes en toda propiedad á
puntos que arreglar , han nombrado por sus plenipo-
S. A. R. el Príncipe de Asturias y sus descendientes los
tenciarios, á saber :
palacios, cotos, haciendas de Navarre y bosques de
S. M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia,
su dependencia hasta la concurrencia de cincuenta
al Señor general de division Duroc 7 Gran Mariscal
rail arpens , libres de toda hipoteca para gozar de
de Palacio ;
ellos en plena propiedad desde la fecha del presente
Y S. A. E. el Príncipe de Asturias á D. Juan- de
tratado.
Escóiquiz, Consejero de Estado de S. M. C. 7Caballero
Gran. Cruz de Cárlos

( 2 46 )
21.7 )
ART. 7.°
ART. 4.°
'S. M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia,
Dicha propiedad pasará á los hijos y herederos de
concede y afianza á los Infantes D. Antonio , Tio de
S. A. R. el Príncipe de Asturias; en defecto de éstos,
S. A. R. él Príncipe de Asturias, y á sus hermanos
á. los hijos y herederos del infante D. Cárlos ; á •dta
D. Cárlos y D. Francisco :
de éstos, á los descendientes y herederos del Infante
1.° El título de Alteza Real con todos los honores
D. Francisco ; y en fin , si faltasen éstos, á los hijos
y prerogativas de que gozan los Príncipes de su rango;
y herederos del Infante D. Ailionio. Se expedi41
los descendientes de sus Altezas Reales conservarán el
letras patentes y privadas del Monarca al heredero
título de Príncipe, con el tratamiento de Alteza Sere-
en quien dicha propiedad viniese á recaer,
nísima, y tendrán siempre en Francia el mismo rango
R T. 5.°
(pie los Príncipes Dignitarios del Imperio.
2.° El goce de las rentas de todas sus encomiendas
S. M. el Emperador de los Franceses , Rey de
en España, mientras vivieren.
Dalia , concede á S. A. R. el Príncipe de Asturias
3.° Una renta de 400,000 francos para gozar de
quatrocientos mil francos de renta sobre el tesoro de
ella y transmitirla á. sus herederos perpetuamente,
Francia, pagaderos por dozavas partes mensualmente,
entendiendo S. M. I. que si los Infantes D. Antonio,
para gozar de ella y transmitirla á. sus herederos; y
D. Cárlos y D. Francisco muriesen sin dexar here-
viniendo á faltar la descendencia directa de S. A. R.
deros , ó se extinguiese su posteridad, dichas rentas
el Príncipe de Asturias, esta renta pasará al Infante
pertenecerán á S. A. R. el Príncipe de Asturias,
D. Cárlos , á sus hijos y herederos ; y en defecto de
6 á sus descendientes y herederos : todo esto , baxo
éstos, al Infante D. Francisco , á sus descendientes
la condicion de que sus Altezas Reales D. Cárlos ,
y herederos.
D. Antonio y D. Francisco adhieran al presente
ART. 6.°
rata do.
A RT. 8.°
A mas de lo estipulado en los artículos antece-
dentes , S. M. el Emperador de los Franceses, Rey de
El presente tratado será ratificado y se cangearán
Italia, concede á S. A. R. el Príncipe de Asturias una
las ratificaciónes dentro de ocho días O ántes si se
renta de. seiscientos mil francos, igualmente sobre el
pudiere. =-Bayonit io de mayo de 1808..= DUPOC.
tesoro de Francia . , para gozar de ella mientras viviere.
JUAN DE ESCOIQUIZ. Véase los Monitores del
La mitad de dicha renta formará la viudedad de la
18 de junio de 1808 y del 5 de febrero de 1810.)
Princesa su esposa si le sobreviviere.

( 2 49 )
tidos el que produxese ménos males, y eligieron como.
NOTA XIX.
tal el de ir á Bayona. »
« Llegados SS. AA. á dicha ciudad, se encontró im-
Proclama dirigida á. los Españoles , conse,
pensadamente el Príncipe ( entónces Rey ) con la no-
qiiencia del tratado de Bayona, por el Prín i
vedad de que el Rey su Padre había protestado contra
-cipe de Asturias y loe dos Infiintes D. Cárlos
su. abdicacion , pretendiendo no haber sido volun-
y D. Antonio.
taria. No habiendo admitido la corona sino en la buena
« Don Fernando Príncipe de Asturias, y los dos
fé de que lo hubiese sido, apéalas se aseguró de Ja
Infantes D. Cárlos y D. Antonio, agradecidos al amor
existencia de dicha protesta , quando su respeto filial
y á la fidelidad constante que les han manifestado
le hizo devolverla y poco despues el Rey su padre
todos sus Españoles , los ven con el mayor dolor en
la renunció en su nombre y en el de toda su dinastía
el día sumergidos en la confusion , y amenazados , de
a favor del Emperador de los Franceses, para que
resultas de ésta, de las mayores calamidades ; y cono-
éste , . atendiendo al bien de la nacion, eligiese la
ciendo que esto nace en la mayor parte de ellos de la
persona y dinastía que hubiesen de ocuparla en ade-
lante. »
ignorancia en glte .:están así de las causas de la con-
ducta que SS. AA. han observado hasta ahora , como
«En este estado de cosas, considerando SS. AA. ER.
de los planes que para la felicidad de su patria están
Ja si tuac ion en que se hallan, las críticas circunstancias
ya trazados, no pueden ménos de procurar darles el
en que se ve la España, y que en ellas todo esfuerzo de
saludable desengaño de que necesitan, para no estor-
sus habitantes en favor de sus derechos parece sería
no solo inótil sino funesto ,
var su execucion , y al mismo tiempo el mas claro
y que solo serviría para
derramar ríos de sangre
testimonio del afecto que les profesan. »
5 asegurar la pérdida quando
«No pueden en conseqiiencia dexar de manifestarles
ménos de una gran parte de sus provincias y la de
todas sus colonias ultramarinas ; haciéndose cargo
que las circunstancias en que el Príncipe por la abdi-
tambien de que será un remedio eficacísimo para
cacion del Rey su padre tomó las riendas del gobierno,
evitar estos males el adherir cada uno de SS. AA. de
estando muchas provincias del reyno y todas las plazas
por sí, en quando esté de su parte ) .
fronterizas ocupadas por un gran numero de tropas
á la cesion de sus
derechos á.
francesas, y mas de sesenta mil hombres de la misma
aquel trono, hecha ya por el Rey su Padre;
reflexionando igualmente que el expresado Empe-
nacion , situadas en la corte y sus inmediaciones y
como muchos datos, que otras personas no podían
rador de los Franceses se obliga en este supuesto á
conservar la absoluta independencia y la integridad
tener , les persuadieron que, rodeados de escollos , no
tenían mas arbitrio que el de escoger entre varios -Lía r-
de la monarquía española , como de todas sus colo-
nias ultramarinas, sin reservarse ni desmembrar la

( 250 )
( 251 ) ,
menor parte de sus dominios , ;í mantener la unidad
la misma que ahora nos manifiesta. Solo diremos que
de la religion católica las propiedades , las leyes y'
el contexto de ella es el mismo que sin estos misterios
usos, lo que. asegura para muchos tiempos y de mi
había expresado S. M. en su carta . del día 6 al Señor
modo incontrastable el poder y la prosperidad de la
Infante D. Antonio y á la Junta , diciéndoles : « Reco-
nacion española ; creen SS. AA. Rli. darla la mayor
a miendo que no os dexeis seducir por las asechanzas
muestra de su generosidad, del amor que la profesan ,
de nuestros enemigos, de vivir unidos entre vos-
y del agradecimiento con que corresponden al afecto
otros y con nuestros aliados , y de evitar la efusion
que la han debido , sacrificando en quanto está de su
• de sangre y las desgracias que sin esto serían el re-
parte sus intereses propios y personales en beneficio
» sultado de las circunstancias actuales, si os dexaseis
suyo , y adhiriendo para esto , como han adherido por
• arrastrar por el espíritu de alucinamiento y des-
un convenio particular á la cesion de sus derechos
» union. » Lo mismo repitió siempre el Señor D. Cár-
al trono, absolviendo á los Españoles de sus obliga-
los IV en sus decretos á la Junta y al Consejo. Sería
ciones en esta parte, y exhortándoles, como lo hacen,
pues preciso decir que tambien ambos Soberanos lo
á que miren por los intereses comunes de la patria,
escribían todo en el sentido que da el Señor Escóiquiz
manteniéndose tranquilos , esperando su felicidad de
á la proclama de Burdeos, pues que en ella no se hace
las sabias disposiciones y del poder del Emperador
mas de repetir y amplificar los mismos encargos de
Napoleon , y que, prontos á conformarse con ellas,
paz y sumision que siempre se habían hecho.
crean que darán á su Príncipe y á ambos Infantes el
mayor testimonio de su lealtad , así como SS. AA. se
lo dan de su paternal cariño, cediendo todos sus dere-
NOTA XX.
chos, y olvidando sus propios intereses, por hacerla
dichosa, que es el único objeto de sus deseos. Burdeos,
El Señor Conde de Laforest , enzbaxador que ha
2 de mayo de 18o8. »
sido en España, en la siguiente carta que nos ha
El Señor Escóiquiz, consejero de Estado, ha decla-
dirigido testifica lo que acabamos de exponer.
rado, en su . Idea sencilla de las razones que inoti-
v arorz el vi age del Rey D. Fernando FU á Bayona,
Quinta de Frechines, 1 9 de septiembre de 18x 4.
haber sido redactor de esta proclama, y no piensa como
nosotros acerca del sentido que ella presenta. Sin en-
Excelentísimos Señores : Al volver de una excur-
trar en discusion sobre esto , nos contentamo s con
sion que acabo de hacer, recibo la carta que VV. me
han hecho el honor de escribirme con fecha del
haberla puesto á la vista de lós lectores. Su autor no
2
da este mes. Nadie participa mas vivamente que yo
ha podido ántes de ahora declarar la intencio n con
de los pesares que experimentan VV. con motivo del
que la escribió, y no dudamos que ésta sería entónces

( 252 )
( 255 )
errado concepto que ha formado el público español
Los asuntos de la España podían de muchas maneras
acerca de muchos hombres de Estado , en cuyo número
encaminarse al punto en que se hallan, y queda á VV.
se hallan VV. Pero es necesario considerar que, segun.
la satisfaccion de haberse mantenido en la linea que
costumbre, las pasiones tienen que desahogarse, y
habría debido probablemente arrastrar intios convul-
que si á ellas les importa poco la verdad, el tiempo
siones en su patria , y por consiguiente conservarle
que las destruye ha de traer al fin el triunfo de la jus-
mas poder relativo. Los que han seguido un camino
ticia. Deseo sinceramente que VV. y todos quantos han
diferente han obrado tambien muy honrosamente ;
mirado haxo el mismo punto de vista unas circuns-
pero no podían tener esta última esperanza y com-
tancias tan criticas y singulares gozen lo mas pronto
prometieron mas los intereses locales. Hablemos claro:
posible de este resultado ordinario de las cosas huma-
el gigantesco edificio de la fuerza debía desmoronarse
nas. No hay ocasion que yo no haya aprovechado ,
tarde ó temprano, y las naciones que han sufrido
ni que dexe de aprovechar con ansia para hacer jus-
ménos destrozos, son las que han esperado para decla-
ticia á la pureza de los principios y á los sentimientos
rarse que hubiese una coalicion y un objeto general-
patrióticos que han manifestado VV. desde el momento
mente determinados. Por esto la España es el pais de
en. que se traslució la crisis de la España. VV. espe-
la Europa que tiene mas llagas que cicatrizar. Véase
cialmente han representado en derechura al Príncipe
aquí lo que VV. quedan evitar, y es á la verdad el
entánces Gran Duque de Berg, y muchas veces 'me han
único pesar que sea digno de VV.
rogado que le representase 7 que el único medio y el
Ruego á VV. que admitan las seguridades de mi
mas propio para conocer las disposiciones de la nacion
alta consideracion. El CONDE DE LAFOREST.
española era la celebracion de las Cortes del reyno.
He visto ocupados á uno y otro solo en salvar la mo-
narquía, desde que se vió que no podrían VV. influir
NOTA XXI.
ya sobre los destinos de sus legítimos Soberanos. Las
personas que han sido sucesivamente compañeras de
Dice el Consejo en su Manifiesto ( pag. 51 ), que en
VV. en los cinco años y medio de ministerio que han
el día 22 de mayo se presentaron en 3U., sesion los
tenido VV. la fortaleza de exercer, han adquirido así
Señores 111argzces Caballero, D. Gonzalo 0-Fárrill
mismo mi estimacion por el zelo que igualmente han
y D. Bernardo de Iriarte .... que manifestaron que
acreditado por el bien de su pais , con una constante
el Señor Rey Padre había transmitido la corona de
oposicion á todo quanto pudiese amenazar la inde-
España al Emperador de los Franceses ,y éste había
pendencia y la integridad del territorio, y con con-
determinado cederla d su hermano el Rey de Ná-
tinuos esfuerzos para disminuir en lo posible los males
poles ; que partiendo de este supuesto peroraron lar-
de la guerra. Que estos recuerdos consuelen á VV. r

( 254 )
( 255 )
gamente los dos primeros para persuadir al Consejo
conviniese segun su política ó su ambicion. Estos eran
que pues no podía dexar de cunzplirse la voluntad
los sentimientos de la Junta á conseqiienci a de lo único
del Emperador, haría el mayor beneficio á la
que exigía entónces el Emperador, es á saber, que
nacion , si asociándose á la Junta de Gobierno ,
se escogiese uno de sus hermanos para Rey de Espaila;
conforme á lo acordado por ésta , se anticipaba á
y este fué el objeto con que envió al Consejo sus
pedirle lo que se aseguraba in-evocable.
comisionados, y del qual ellos no se excedieron.
Añade el Consejo que no es ficil discernir, que fué
Si el Consejo hubiera asistido á las deliberaciones
lo que le causó mas admiracion despues de los pri-
de la Junta en que se leyeron por primera vez las
meros momentos de turbacion : la inesperada especie
1 renuncias , habría conocido la impresion que habían
de la cesion del Señor Rey Padre , tan distante del
hecho en el ánimo de sus vocales la violencia y la
estado en que suponía el asunto , y tan repugnante á
perfidia que pudieronarrancarlas ; los inconvenientes
todas las reglas de la justicia y de la razon; ó el que
que previeron en su admision, y las ideas que propu-
unos Españoles, y vasallos tanfavorecidos , que aun
sieron para evitarlos ; pero que viendo desechadas
guando la viesen realizada y no la pudiesen resistir,
éstas , temieron mayores males en no llevar al cabo
debían d los 711¿77.08 explicar con el dolor su absoluta-
su resignacion, harto dolorosa para sus corazones,
desaprobacion , hubiesen podido concebir ó adoptar
pero imperiosamente dictada por las circunstancias
el pensamiento de anticipar un paso que se dirigía
en que se hallaba la nacion. No es pues nuestro
cí prepararla ó cohonestarla.
ánimo privar al Consejo del mérito de haber repug-
0-Fárrill y sus compaiieros de Junta , comisiona-
nado siempre la cooperadon que se veía forzado
dos por ésta para comunicar al Consejo las renun-
á dar á cosas que no aprobaba. Pero el Consejo no
cias de Bayona, no conservan noticia excreta de lo que
podía ignorar, por la parte que su decano y ministros
dixeron en la sesion que cita el Consejo, pero se
tomaron tantas veces en las deliberaciones de la
acuerdan muy bien de que jamas entró en su idea el
Junta que estos mismos eran los sentimientos de
intento de discutir sobre la legalidad de las transac-
ella, y seguramente no la envidiaban los embarazos
ciones de Bayona , ni mucho ménos el de j ustill-
y escollos que constantemente la rodeaban.
cartas ni cohonestar los pasos que hubiesen de
Quantas veces el Consejo 7 despues de haber opi-
preparar ó llevar adelante su execucion. Debieron sí
nado libremente en sus dictámenes, obligado luego
representar como inevitable ó la sumision á lo pactado
á obrar, sentía la necesidad de atemperar y modificar
y resuelto en Bayona , ó el destrozo de la monarquía
su conducta por algun término medio para no chocar
pedir por Soberano al hermano mayor de Napoleon 9
abiertamente ? Y sino guilles pudieron ser las consi-
ó dexar á éste dueño de elegir el que quisiera ó le
deraciones que redaxeron al Consejo á declarar en

)
( 256 )
la consulta que cita (pag. 58 de su Manifiesto)) , que
NOTA XXII.
le parecía que en execucion de lo resuelto por e/
Decreto: imperial.
Emperador, podría recaer la eleccion para el trono
de Espira en su hermano:mayor , Rey de Nápoles?"
Napoleon, por la gracia de Dios, Emperador dd
¿ Y quales otras, para haber concluido la represen.:.
los Franceses, Rey de Italia, Protector de la Cora-
.tacion que llevaron á Bayona los consejeros D. José
deracion del Rin , á todos los que las presentes vie-
Colon y D. Manuel Lardizábal con decir ( Manifiesto,
ren, Salud :
pag. 61 ), que habiendo de surtir efecto los tratados
Habiéndonos hecho conocer la Junta de Estado,
insinuados de renuncia, y la resolucion de S. M.
el Consejo de Castilla, la villa de Madrid, etc. ete.,
1, 1?.. de que recayese el trono de las Esparzas en
por sus representaciones, que el bien de la España
un Príncipe de la familia imperial, parecía mas
exigía que se pusiese un pronto término al interregno,
h propósito el Rey de Nápoles José Napoleon?
hemos resuelto proclamar , como por la presente
Las reservas que acompañaron á estas declaraciones
proclamarnos, Rey de las Esparías y de las Indias, á
del Consejo debían ser tan inkiles para con el Em-
nuestro muy amado hermano José Napoleon, actual
perador, como propias para excitar la inquietud de
Rey de Nápoles y de Sicilia.
la nacion , y precipitarla en una guerra. interminable
Salimos garante al Rey de las &pailas de la . inde-
y desastrosa. La Junta, que ya entonces no. era mas
pendencia é integridad de sus Estados de Europa ,
que consultiva , despues de pesarlo todo ,, no pudo
Africa Asia y América.
adoptar dos extremos opuestos, el de someterse:y el
Mandamos al lugar L. teniente general del reyno,
de resistir : y con esta consideracion arregló todos sus
á los ministros y al Consejo de Castilla que hagan
pasos. En suma ni la Junta ni el Consejo conocían
publicarla presente proclamacion segun . las forma-
todavía la resistencia que opuso despues á la mutacion
lidades de estilo , para que nadie pueda alegar igno-
de dinastía la voluntad nacional , y aun guando la
rancia.
hubieran conocido, no podían prometerse el concierto
Fecho en nuestro Palacio imperial de Bayona
que tanto se necesitaba para hacerla triunfar , y
á 6 de junio de i8o8. =NAPOLEON.
mucho mdnos la posibilidad de alcanzar el término
y (mico objeto á que se habrían dirigido los grandes
Por el Emperador. — El Ministro secretario de
sacrificios que .eran indispensables.
Estado. =H. 13. MAILET. ( Monitor de 22 de junio
de i8o8.)
7
NOTA XXII-

( 258 )
( 2 59 )
NOTA XXIII.
NOTA XXV.
Esta proclama con fecha del 8 de junio fué firmada
Sobre-el modo dé penar de todos los diputados en
por los Señores Conde de Orgaz , D. Manuel de Lardi-
l3ayona , se podrían dar infinitas pruebas si escribié-
zábal , D. Vicente Alcalá Galiano 5 D. Sebastian de
semos á la vista de la correspondencia y de nuestros.
Torres, D. Antonio R.omanillos, el Duque de Híjar, „
papeles. Solo daremos aquí un testimonio que vale
el Duque del Infantado, el Marques de Santa Cruz,
por muchos, por la ingenua veracidad que caracteriza
el Conde de Fernan-Núñez , el Duque de Osuna,
al Señor D. Pedro Cevállos , que acababa de ser mi-
D. José Colon, el Conde de Santa Colorna, D. Ramon
nistro de Estado del Señor D. Fernando VII. En carta.
Etenhard , D. Zenon Alonso D. Francisco Amoros ,
particular de Bayona á 8 de junio de í 8o8 , á D. En-.
D. Pedro de Torres, D. Ignacio de Texada , 1). Pedro
sebio Bardaxí y Azara , decía S. E. entre otras cosas
de Porras , D. Andres Herrasti, D. Cristóbal de.
lo siguiente : «He tenido el honor de presentarme al.
Góngora , D. Luis Idiáquez , el Duque del Parque,,
Rey, que llegó ayer de Nápoles : he formado el.
D. Domingo Cerviño D. Pedro Cevállos y D. Miguel
» concepto de que su presencia , su bondad y la.
José de Azanza.
» nobleza de su corazon, que se descubre á primera
1) vista, bastarán sin exérci tos á calmar esas pro-
» vincias. »
NOTA XXIV.
Firmaban esta proclama de la Junta de Gobierno
NOTA XXVI.
los Señores D. Sebastian , D. Gonzalo 0-Fárrill,
Noticia de los ~tos que formaron las dos Juntas
el Marques Caballero, el Marques de las Amarillas ,
preparatorias en Bayona.
D. Pedro Mendinueta D. Arias Mon y Velarde, el
Duque de Granada 1 , D. Gonzalo José .de Vilches 7
Una de estas comisiones era compuesta de D. Miguel
D. José Navarro Vidal, D. Francisco Xavier Duran,
José de Azanza 5 de los Señores D. Pedro Cevállos ;Du-
D. Nicolas de Sierra, D. García Gómez Xara , O. Ma-.
que del Parque, D. Vicente Alcalá C allano , D. Antonio
nuel Vicente Torres Cónsul, D. Ignacio de Alava,.
Ranz Romanillos y D. Cristóbal de Góngora. La otra
D. Jokquin María Sotelo D. Pablo Arribas y D. Pedro
se componía de los Señores Duque del Infantado ,
de Mora y Lomas.
D. José Colon, D. Manuel de Lardizábal,D. Sebastian
do Torres, y D. Raymundo Etenhard.
17.

( 260 )
(
NOTA XXVII.
ve. El Arzobispo de Búrg os. Fr. Miguel de Ace-
vedo , vicario general de S. Francisco. Fr. o rge
Aceptacion y firmas de la Constitucion.
Rey, vicario general de S. Agustin. Fr. Agustín
Pérez de Valladolid, general de S. Juan de Dios.
« Los individuos que componen la Junta espafioiá
F. El Duque de Frías. F. El Duque de II ar .
convocada en esta ciudad de Bayona por S. ALI.
F. El
y R.
Conde de ()•az. J. El Marques de Santa Cruz.
Napoleon l , Emperador de los Franceses y Rey de
y. El Conde de Ferian-Núñez. M. El Conde de
Italia , hallándonos reunidos en el palacio llamado el
Santa Colonia. El Marques de Castellanos. .El
Obispado viejo , celebrando la duodécima sesion de
garques de Bendali a. Miguel Escudero. Luis
las de la mencionada junta habiéndonos sido leída
Gainza. Juan José María de Yandio/a. José
en ella la Constitucion que precede, que durarite
María de Lardizába.l. El Marques de Monte Her-
mismo acto nos ha sido entregada por nuestro augusto
moso , conde de Treviana. Vicente del Castillo.
Monarca José I; enterados de su contenido , presta-
Simorz Pérez de Cevállos. Luis Saiz. DC't771a80
mos á ella nuestro asentimiento y aceptacion , indi-
castillo Lar •oy. Cristóbal Cladera. José Joaquin.
vidualmente por nosotros mismos , y tambien en
del Moral. Francisco Antonio Z ea. José Ramon
calidad de miembros de la Junta, segun la que cada
Milá de la Roca. Ignacio de Texada. Nicolas de
uno tiene en ella, y segun la extension de nuestras
Herrera. Tomas la Peña. Ramon María de A (Zur-
respectivas facultades ; y nos obligamos á observarla,
riaga. Don Manuel de Pelayo. Manuel María de
y á concurrir en quanto esté de nuestra parte á que
Upategui. Fermin Ignacio Beunza. Raymundo
sea guardada y cumplida ; por parecernos que, orga-
Etenhard y Salinas. Manuel Romero. Francisco
nizado el gobierno que en la misma Constitucion se
dmoros. Zenon Alonso. Luis Meléndez.
establece, y hallándose al frente de él un Príncipe tan
Fran-
cisco Angulo. - Roque Novella. Eugenio de Sant-
justo como el que por dicha nuestra nos ha cabido,
pelayo. Manuel García de la Prada. Juan Soler.
la España y toda's sus posesiones han de ser tan felices
Gabriel Benito de Orbegozo. Pedro de Isla. Fran-
como deseamos : y en fé de que es nuestra opinion
cisco Antonio de Eclzagiie. Pedro Cevállos. El
y voluntad , la firmamos en Bayona., á 7 de julio
Duque del ..D2fantado. José Gómez
de 18o8. Miguel José de Azanza. Mariano Luis
Vicente Alcalá Galiano. Miguel Ricardo de Alava.
de Urquijo. Antonio RanzRomanillos. José Colon.
Cristóbal de Cóngora. Pablo Arribas. ¿osé Garrida.
Manuel de Lardizábal. Sebastian de Torres. Igna-
.Mariano Agustin. El Almirante Marques de Ariza
cio Martínez de Fiada. Domingo Cervino. Luis
Y Estepa. El Conde de Castelflorido. El Conde de
Idiáquez. Andres de kle rrasli. Pedro de Porras.
Nobléjas , mariscal de Joaquin Xavier
Príncipe de Castelfianco. El Duque del Par-
Uriz. Luis Marcelino Pereyra. Ignacio Múzquiz.

( 262 )
.
263 )
'Vicente González
Z P72(10. Migueligna cio ele la
y, de 8o8.
Señor : A los pies de V. M. L y R. :=
_Madrid. El Marques de Espeja. Juan Antonio
Su mas fiel shbdi to. = LUIS DE BORBON , Cardenal
Llorente. Julian de Fuentes. Mateo de Nor-7/0.,
-» de Scala , Arzobispo del Toledo. »
José Odoardo y Grandpe. Antonio Soto Premos.
tratense. Juan Nepomuceno de :Rosales. El
ques ele Casa-Calvo. El Conde de Torre-illíezquiz.

NOTA XXIX.
El _Marques ele las Hornuízas. Fernando adixto
Núñez. Clemente Antonio Pisador. D. Pedro
Todos saben que la Rusia en 1812 , para empeñar
Larriva Torres. Antonio Saviñon. José María
á la Suecia en declararse contra la Francia , le ofreció
Tinco. Juan Mauzi.»
la Noruega, y se lo cumplió el año siguiente : es
decir, le ofreció un rev no que la Dinamarca poseía
por mas .de T'atto siglos, y esta oferta no podía en-
NOTA XXVIII..
tonces fundarse en mas que en la seguridad de que la
Dinamarca no podía resistir á la Suecia auxiliada . de la
Antes de esta época, y 'desde que se recibieron en
Rusia. En efecto el Rey de Dinamarca ( á quien un
Madrid las renuncias de .Bayoria , el Señor Cardenal
escritor ingles ha llamado el mártir del Báltico ) en
de Borbor', _Arzobispo de Toledo, único pariente
riesgo de perderlo todo, y viendo su reyno ocupado
de S. M. que había quedado en España, había diri-
en gran parte por los exércitos rusos, firmó la re-
gido su adhesión al Emperador por medio des la carta
nuncia de la Noruega por el tratado de Kiel en favor
siguiente.
de la Suecia : renuncia que se reclamaría corno la n'Id
« Señor : La cesion de la corona de Espala
forzada , y como un violento despojo , si el Imperio
» hecha á V. M. y R. por el Rey Cárlos IV mi ay.-
ruso viniera á sufrir una catástrofe como la del Im-
» gusto Soberano, y ratificada por SS. AA. el Príncipe
.perio trances. Los derechos con que la Suecia se ha
• de Asturias y los Infantes D. Cárlos y D. Antonio,
apropiado la Noruega no son otros que los de una
me' impone , -segun Dios la dulce obligacion de
abdicacion forzada, hecha dentro de un reyno inva-
ofrecer á los pies de V. M. L v R. el hosnenage de
.dido y- á. la. vista del canon. Los Noruegos juran no con-
» mi amor , de mi fidelidad y de mi respeto. Dígnese
sentir que se trate así á su nacion, declaran nulo el tra-
M. y R. de reconocerme por su mas fiel súb-
tado, nombran un gobierno provisional, acuden á la
dito, y hacerme conocer sus soberanas intenciones,
armas, y el Príncipe heredero de Dinamarca se pone
» para darle pruebas de Mi pronta y cordial sumision.
á la cabeza de ellos, cerrando los oídos á los consejos
« Dios guarde dilatados aiiós V. ht.
R. para
órdenes de su Soberano , que aun le amenaza de
I. y
» bien de la Iglesia y del Estado. Toledo, 22 de ruar
desheredado. Cristiano Ir, decía un diputado, no

264 )
( 265 )
puede renunciar en-un extraño esta corona que pa,ee,
un armisticio el -exército , y una gran parte de lit
por derecho hereditario ; y si nos abandona , la
Dinamarca que estaba ya ocupada. La conservacion
nacion no cede sus derechos imprescriptibles , y
de la libertad , del honor y de la independencia de
pondrá de sí misma sin slrfrir un yugo extrangero.
la Noruega ha sido el objeto de las tareas de la Dieta;
Se empieza la guerra con alguna esperanza de que
¿ y puede este objeto conseguirse por las armas?
la Inglaterra auxiliase •tan noble .causa , que veían
»- Los medios y recursos de la nacion ¿son proporcio-
aplaudida en muchos discursos del parlamento. Pero
nados para sostener la guerra y continuarla contra.
esta potencia y las denlas de Europa manteniéndose
un enemigo de fuerzas superiores , que ha obtenido
espectadoras, la Norttega,gue empezaba á ser desolada
ya ventajas considerables ¿ Hay alguna esperanza
y arruinada por unas fuerzas contra las quales no podía
» fundada de triunfar, que justifique los desastres á que
luchar, ha abrazado la dinastía sueca , que no ha po-
» la nacion va á quedar expuesta por la guerra? Aun
dido rehusar, y su propio Soberano ha sido el primero
» despucs de hacerla con ventajas, ¿ puede esperarse
en aconsejárselo así, calificando esta guerra en aquellas
» mantener seguras nuestras fronteras, y obtener una
circunstancias como la mas imprudente y funesta que
» paz marítima tan necesaria á la Noruega ? ¿ No
pudiera hacer aquella nacion, á pesar de tener tan
» pueden mas bien asegurarse la libertad é indepen-
justa y noble causa.
• dencia de la nacion por una union honrosa con la
Pondremos por muestra un corto trozo de la pro,
» Suecia, bayo una constitucion que la proteja? Estas
clama de los representantes de la Noruega á sus com-
» son las qiiestiones importantes que liemos exámi-
patriotas en 2 de octubre de este arto , porque tambien
» nado y decidido en la Dieta. »
pueda verse en su contexto lo forzada que ha sido esta
renuncia.
(< Conciudadanos : Antes de salir de nuestras casas
NOTA XXX.
sabíamos ya la situacion precaria y débil en que se
• halla • el pais después del OltiMo armisticio.
Caria de los Emperadores de Rusia y Francia
Nuestro Rey Cristiano-Federico en su discurso os ha
al Rey de Inglaterra.
hecho ver la dolorosa situacion interior del reyno,
Erfurt, 12 de octubre de 18o8.
• y la triste incertidumbre de que la causa de la No-
» ruega fuese auxiliada por los Estados preponderantes
Seaor : Las circunstancias actuales de la Europa
de Europa , pues al contrario se les ve aliados con
nos han reunido en Erfurt. Nuestro primer pensa-
» la Suecia. Per amor al' pueblo de Noruega , el Rey
miento es.ceder al voto general y á las necesidades de
a hizo el sacrificio de abdicar la corona, como el. Onico
todos los pueblos ; procurando por una pronta paci-
» medio y condicion que se le ofrecía para salvar por
licacion Con V. M. el remedio mas eficaz á.las desgracias

( 266
(> 26,7 )
que afligen á
marchar sobre Madrid; pero toddía..el
todas las naciones. Tal es ;nuestro sincero
lucion de •
a
deseo, y el manifestarlo á
8 de diciembre los miembros de la Yunta española
V. M. es el objeto de nuestra
carta La larga y .sangrienta
le escribían que Madrid solo había concluido un
guerra:que destrozaba al
continente 0.9/4
armisticio y que los Franceses no habían entrado
teoninada sin que sea ya posible
el 7'enovai• a , etc. ( Monitor del i5
en aquella. corte. Aun en 12 de dicierab):'e.Moore
de diciembre
de st 81 o.)
estando en Salamanca no tenía certeza de la toma
de Madrid, cuya noticia supo por una carta intercep-
tada del mariscal Berthier ab. Duque de Dalmacia.»..
NOTA XXXI.
Que los Franceses pudieron en aquella ocasion
llegar basta a. Guadalquivir , lo confiesan los mismos
NOTA xxxur.
Ingleses. El hermano del general Moore, en la rela-
La relación citada en la nota anterior contiene ¿I
cion que citáremos en la nota 32. 1 , se explica así.
siguiente trozo de carta del Duque del Infantado á
(c. El general Moore marchaba para atacar al ma-
M: Frece, embaxador ingles cerca de la Junta central.
i> riscal Soult, guando supo que los Franceses aban-
zaban •á:
Cuenca , 15 de diciembre de 'iSo8.
grandes marchas contra él desde Madrid
.» con el fin de envolverle y cortarle el camino de la
« pl descontento é insurreccion de los soldados me
• mw•, y- al punto resolvió retirarse. El enemigo
a han puesto en la sensible necesidad de aceptar el
» hubiera podido ocupar á Sevilla y Cádiz, y el me-
» mando de este exéroito, al que he hallado si». víveres,
» diodía de la España , si no fuera porque prefirió
i> sin zapatos, sin uniformes 5 ni municiones, ni baga-
dirigirse á cortar la retirada al exéreito
»
» ges. Ha quedado reducido á nueve mil infantes
y dos mil caballos ; pero los soldados no tienen
>i ninguna confianza en sus gefes. »
NOTA XXXII.
« Si el general Moore (añade el autor ingles) hubiera
En la relacion de la campaña del general Sir Jolni
ii tenido otros corresponsales tan sinceros como el
Moore en España publicada por su hernian é inserta
» Duque delInfintado, el éxito de la campaña hubiera
» si do bien ddiaente. Piro que ventajas podían espe-
en Diario . político ingles, n. <> 12, se lee lo siguiente.
» verse de los diversos exércitos que había en España,.
« Madrid fue tomado el 3 de diciembre. Los
» guando la Junta hacía un estudio de tenerlos en
ii exérei tos franceses en Espada ascendían á 177,000
» una completa ignorancia del estado de las cosas ? »
ir .hombres y las fuerzas inglesas eran de 25,63 7. o-
4 carta de fríantado la insertó M. r .Frere en la ve
ir fintes y 2400 caballos. Moore renunció á strres

( 2 69 )
2G8)
escribió desde Sevilla en 22 de diciembre al general
NOTA XXXV.
Moore.
El Marques de la Romana escribía al
Toda Europa leyó en aquel tiempo los discursos
mismo general
ingles desde Leon en 21 de deciembre : «
que el Archicanciller del Imperio, el Senado y el Con-
Todos los.
males y desastres que experimen tamos provienen
sejo de . Estado hicieron al Emperador en 5 de sep-
del ningun plan ni concierto en las operaciones de
tiembre de 18o8 , guando á su vuelta de Ray ona á Paris
nuestros exércitos. »
presentó los tratados de renuncia hechos en su favor,
.« Varios regimientos del de la Romana , (
v pidió nieva conscripcion para sostener la guerra de
añade
el autor ) que encontró el general Moore
Espada. Aquellos discursos no solo la aplauden sino
en su
retirada á la Coruña , y le embarazaban el camino,
que pretenden justificarla y apoyarla con nuevas
se hallaban en la mas extrema desnudez. »
razones, presentando la . adquisic.ion de la Espada como
el paso mas importante y necesario para consolidar
el poder del. Imperio frances.
El Archicanciller dixo entre otras cosas : « que la
11
NOTA XXXIV.
» Espada por su posicion geográfica , por sus hábitos
Carta del general D. Gregorio de la Cuesta al
» y su comercio, debe conservar con la Francia unos
ministro de la Guerra D. Antonio Cornel.
intereses comunes , y que esta verdad había pre-
valecidó aun en los tiempos de desorden; pero que
Monasterio , 3 de mayo de t Sog.
las disposiciones de aquella potencia eran siempre.
» indecisas , y podían hacerse hostiles segun las cir-
« El sistema de los Ingleses parece ser de no ex-
» constancias : que el deseo de salir de esta incerti-
it poner nunca sus tropas, por lo que jamas consiguen
» dumbre había inspirado al Emperador las resolu-
ventajas decisivas en tierra, perdiendo sus exércitos
ciones generosas que daban á conocer los tratados
» en retiradas y precauciones, como sucedió al gene-
de Bayona. »
» ral Moore , por no haber atacado al enemigo
El presidente del Senado , despues de decir que
» en Sahagun y en Plasencia ántes que ,se hubiera
todos habían admirado los planes de la prevision del
reforzado. »
Monarca añade « que la guerra de España no podía
Esta carta y otras que citaremos despues son parte
» estar mas imperiosamente dictada por la política,
de los documentos presentados al parlamento de In-
» la justicia y la necesidad » (a):
glaterra, y por este medio han sido i
conocdas del
palie°. Se pueden ver en el Diario ingles the Sun,
r en el Monitor de 15 de abril de 1810.
(a) Monitor del r5 de septiembre de 1M,

)
( 27 0 )
,) destruido', y los hombres de bien de. 'todas las
Nuevas y mayores aprobaciones se reppiatliiets-:
naciones y.. no ménos que los mismos Españoles, os
guando en enero de 18og volvió .Napoleon
„ deben estar agradecidos » (a).
su primera campaña de España. El 24 de aquel mes
Focos días ántes de esto , al concluirse las sesiones
recibió las felicitaciones y homenages del Senado, del
del cuerpo legislativo , había dicho el presidente en
Consejo de Estado, del tribunal de casacion , del de
sti discurso « El Emperador está tan acostumbrado
apelacion, del de cuentas , del de justicia criminal,
á vencer , que en su historia no hay ya que notar
del cuerpo del departamento y del municipal, del
» un triunfo mas. Basta decir que despues de pocas'
clero, del consistorio, etc. Copiaremos solo algunos
» marchas se hallaba mas allá del Ebro , adonde
periodos, para que se forme idea del empeño é interes •
» llegó Carlomagno ; y que superior á los hombres
con que el Gobierno lances había tomado la guerra
» grandes que le han precedido , ya no encontrará
de España.
» Roncesvalles. (b) »
El Senado se explicaba así : « Habeis vuelto de
No se crea que era sola la capital donde se calificaba
» España dexándole los mayores beneficios , creando
así la guerra de España por todas las altas autoridades
» una nueva patria á los Éspañoles, y haciendo triun-
y cuerpos representantes de la naden : los mismos
» far la razon. »
ecos de alvobacion resonaban en los departamentos
El tribunal de apelacion le decía : « que la misma
de Francia, qué enviaban sus diputaciones al Empe-
» prevision que le hizo unir á los intereses de la
rador para congratularse de tan importante adqui-
» Francia, los de la Italia y la Alemania, le había su-
, y ofrecerle (planto necesitase para consu-
» gerido la reunion de la España : la propia fuerza
atarla. No tendrían fin nuestras citas, si fuera nece-
» que todo lo ha sometido leljos del Rin. y de los Alpes,
sario hacerlas en confirmacion de esto. ¡ Que fiestas
» lo ha sujetado todo mas allá de los Pirineos : y la
pldlcas no se hicieron en Burdéos por su munici-
» misma magnanimidad que ha conservado á Berlin
palidad, erigiendo arcos triunfales en loor del grande
» y á. Viena, salva y realza á Madrid. Ligais todas
ex. cito destinado á la península española ! (c) A vista
• las partes para formar un todo indestructible. »
de esto dígase si podía nadie en Europa inferir que
El prefecto del Sena : « Los hombres ilustrados y
el Emperador hallase en la opinion y disposiciones de
» los amigos de la humanidad han debido gemir sobre
• la ceguera momentartea del pueblo español; pero
» V. M. ha llevado á ese pueblo las luces conque la
(a) Monitor del 26 de enero 18og.
» civilizacion y la filosofía han enriquecido vuestro
(b) Monitor del t.° de enero de 180g.
• imperio. El fanatismo y la ignorancia , y mas que
(c) Monitor del 2 t de octubre de 1808,
» todo las combinaciones de una política odiosa
» debían oponer sus obstáculos ; pero todos los haheis

( 27 2 )
( -27 3 5
la Francia ningun estorvo , ántes bien todos los re.
cursos que quisiese exigirla para continuar con teson
NOTA XXXVII.
la guerra de España.
Carta del general Cuesta al ministro de la duerrd
1), Antonio Carnet.
NOTA XXXVI.
Casas del Puerto ; 18 de julio de 18o9.
« Mi exército ha empezado á marchar sin órd0
Carta de .111. r Frere , embaxador de Inglaterra cerca
» ni mas provisiones que para un día, por mas pro-
de la Junta central , al Lord Wellingion , general
» videncias que he dado y diligencias que han hecho
en gje del exército ingles en España.
» los comisarios de guerra: »,
Sevilla, 3 de julio de 18og.
Otra del mismo general á dicho ministro en 28 de
julio , día de la batalla de Talavera.
« La opinion coman es que el general Cuesta
» medita algun plan serio de venganza por los
« No tengo tiempo de dar á V. E, nias detalles
sonrojos y disgustos que de seis Meses á esta parte
habiendo pasado tres días en el campo de batalla,
» le está causando la Junta central. Ésta cree poder
las tropas sobre las armas, faltas de subsistencias ,
• contar con el exército del general Venégas , pero
pues los comisarios y' tOdos los empleados en la
• es muy inferior en número. La medida mas conve-
administracion se ausentaron y abandonaron el
» riente sería destacar de él un cuerpo considerable ,
exército desde la primera descarga. »
» mandado por algun oficial capaz de ganar la con-
Carta del Lord Wellington al ministro de la Guerra
» fianza de las tropas y que pueda así oponerse
en Lándres,
• á las resoluciones violentas del comandante en gefe.
Venégas no parece gozar de 'una grande reputa-
Truxil I o , 2.1 de agosto de 1809.
» cion militar , ni tener un carácter capaz de con-
» La falta de provisiones me ha obligado á acet--:
» trarestar el influxo y energía de un hombre como
carme á las fronteras de Portugal para refrescar
» Cuesta. »
Esta carta está entre las piezas presentadas al par-
mis tropas. En mis oficios anteriores he informado
lamento y pueden verse en el Periódico ingles y
á V. S. de esta falta de víveres y de medios de trans-
Monitor citados en la Nota 34.
porte : á esta penuria debe atribuirse la pérdida
de nuestras ventajas; y aunque hace un mes que
NOTA
lo he informado á la Junta prosigue la escasez en
el estado mas triste. »
18

( 2 74 )
( 2 7 5 )
Otra del mismo general á D. Tomas O-Donojú ,
NOTA XXXVIII.
gefe del Estado mayor del general Cuesta.

Tratado de paz y amistad entre el Rey D. Fer-
Plasencia, 16 de julio de 1809.
nando VII y el Emperador Napoleon.
« Siento decir á V. S. que por falta de transpórtes
» nos vernos obligados á marchar desprovistos de
S. M. C. y S. M. el Emperador de los Fran -
» diferentes artículos que habíamos pedido : los luz-
ceses etc. etc. igualmente animados del deseo de
.» bitantes ni pueden ni quieren suministrar nada. »
hacer cesar las hostilidades y de concluir un tratado
de paz definitivo entre las dos potencias , han nom-
Otra del mismo Lord al citado 112: r Frere , en 24 de
brado plenipotenciarios á este elcto, á saber : el Rey
julio de 1809.
D. Fernando al Duque de S. Cárlos , y el Emperador
al Conde de Laforest , los quales se han convenido en
« F1 exército español abunda de todo, y nos-
los artículos siguientes.
» otros de quienes todo depende, perecemos de
I.°
» hambre. »
En 31 de julio Ie escribía al mismo desde Talavera.
Habrá en lo sucesivo, y desde la fecha de la ratifi-
» Es un hecho que en siete días el exército ingles
cacion de este tratado paz y amistad entre S. M.
• no ha recibido ni un tercio de las provisiones
Fernando y sus sucesores, y el Emperador y Rey . y
necesarias, y que actualmente se hallan 400 sol-
los suyos.
» dados heridos pereciendo en los hospitales de esta

• ciudad , por falta de socorros de primera necesidad,
Cesarán todas las hostilidades por mar y por tierra
• que ninguna nacion del mundo niega aun á sus
entre las dos naciones, á saber : en sus posesiones con-
» enemigos. No puedo tampoco conseguir que los
tinentales de Europa inmediatamente despues .de la
• habitantes acudan á enterrar los muertos que yacen
ratificacion de este tratado : 15 días despues, en los
» én las inmediaciones , y cuya putrefaccion los hará
mares que bañan las costas de Europa y Af•ica de
» perecer á ellos y á nosotros. »
esta parte del equador; y 3 meses despues, en los
Véanse estos documentos dónde se indica en la Nota.
paises y mares situados al Este del Cabo de Buena-
ánteúior, y en el Annual Registe?' de 1809.
Esperanza.
3.°
S. M. el Emperador de los Franceses reconoce
D. Fernando y sus sucesores, Segun el Orden da
38.

( 277 )
( '1 7 6 )
sucesion establecido por leyes fundamentales de Es_
9.0
palia corno Rey de España y de las Indias.
Todos los Españoles adictos al Rey José que le han
servido en los empleos civiles ó militares
4.°
y le han
seguido, volverán á los honores, derechos y prero-
S. M. el Emperador y Rey reconoce la integridad
gativas deque gozaban. Todos los bienes de que hayan
del territorio de España , tal qual existía ántes de la
sido privados les serán restituidos. Los que quieran
auerra actual.
permanecer fuera de España tendrán un término de
5o
diez años para vender sus bienes y tomar las me-
Las provincias y plazas actualmente ocupadas por
didas necesarias á su nuevo domicilio. Les serán con-
las tropas francesas, serán entregadas en el estado en
servados sus derechos á las sucesiones que puedan
que se encuentren , á los gobernadores y tropas espa-
.
pertenecerles , y podrán disfrutar sus bienes y dispo-
Bolas que sean enviadas por el Rey.
ner de ellos sin estar sujetos al derecho del fisco, ó
6.°
de retractacion, cí qualquiera otro derecho.
S. M. el Rey Fernando se obliga por su parte•
10°
mantener la integridad del reyno de España , islas 5
Plazas y presidios adyacentes, con especialidad Ma-
.Todas las propiedades muebles ó inmuebles per-
hon y Ceuta. Se obliga tambien, á hacer evacuar las
tenecientes en España á Franceses ó Italianos , les
provincias , plazas y territorios ocupados por los
serán restituidos en el estado en que las gozaban ántes
gobernadores y exército británico.
de la guerra. Todas las propiedades . seqüestradas
confiscadas en Francia ó en Italia á los Españoles
ántes de la guerra, les serán tambien restituidas. Se
Se hará un convenio militar entre un comisario
nombrarán por ambas partes comisarios que arre-
español y otro frances , para que sea simultanea la
glarán todas las qüestiones contenciosas que puedan
evacuacion de las provincias españolas ocupadas por
suscitarse ó sobrevenir entre Franceses ó Italianos
los Ingleses ó por los Franceses.
y Españoles, ya por discusiones de intereses anterior
res á la guerra , ya por los que haya habido despues
8.°
de ella.
S. M. C. y S. M. el Emperador se obligan recípro-
1 1. °
camente á mantener la independencia de sus dere-
Los prisioneros hechos de una
chos marítimos, tales como han sido estipulados en
y otra parte serán
devueltos, ya se hallen en los depósitos ó en qualquiera
el tratado de Utrecht , y como las dos naciones: los
habían -mantenido hasta el año de 1,792
otro garage, ó ya boyan tomado partido á ménos

( 2
(
7 8 )
' 2 79 )
que inmediatamente despues de la paz declaren ante
Fecho y firmado en Valencay á vi de diciembre
'un comisario de su nacion que quieren
de 1813.
El Duque de S.
c
CARLOS. = El Conde
ontinuar al
i4FoREST.
servicio de la potencia á quien sirvan.
12.°
(Suplemento al Redactor general de España del 4 de
febrero de 1814. ) En la Idea Sencilla del Seiior
guarnicion de Pamplona los prisioneros de
Escdiquiz este tratado tiene la fecha de 8 de di-.
Cádiz, de la Coruña, de las islas del Mediterraneo ,
ciembre.
y los de. qualquieit otro depósito , que hayan sido
entregados ,z't los Ingleses, serán igualmente devuel-
tos , ya esthl. en España ; ó ya hayan sido enviados
NOTI-1. XXXIX.
á América:
Guando se comunicó al Rey José el decreto de
1'5.°
su hermano el Emperador que establecía los gobier-
S. M. Fernando VII se obliga igualmente á hacer
nos militares en varias provincias de España , díó
pagar al Rey Cárlos IV y á la Reyna su esposa , la
úrdele á Azanza para que pasase al embalador
cantidad anual de treinta millones de . reales, que será
Francia , corno se hizo desde Málaga con fecha de 8
satisfecha puntualmente por quartas partes de tres
de marzo de Dho , una nota diciéndole entre ot.ras
én tres meses. A la muerte del Rey dos millones de
cosas : « que considerando el trastorno y los males
francos formarán la viudedad de la Reyna. Todos los
que necesariamente acarrea el mando puramente
Españoles que estén á su servicio tendrán la libertad
militar no podía dexar de manifestar que en el
,de residir fuera del territorio español todo el tiempo
momento que parecía mas propio para organizar
que SS. MM. j nIgnen. conveniente.
las provincias de la izquierda del Ebro con arreglo
14.0
á la Constitucion , á fin de que sirviesen de exemplo
á las demas , era muy doloroso que en lugar de
Se concluirá un tratado de comercio entre ambas
esto fuesen tratadas con el rigor del gobierno mi-
naciones, y entre tanto las relaciones comerciales
litar que las medidas adoptadas para Castilla la.
quedarán bazo el mismo pie que ántes de la guerra
Vieja , Leon. y Asturias ofrecían graves obstáculos
de )92.
tanto en la parte económica como en la política :
15.°
que en quanto á la parte económica, S. M. por
La ratificacion de este tratado se verificará en
la experiencia que había tenido desde que algunos
Paris , en el término de un mes
ántes si fuere
generales franceses, sin la facultad expresa que en-
posible.
tónces se les confería , habían querido disponer tanto

280 )
( 281 )
de la percepcion como del 'empleo de las rentas
que iba á suceder' en Castilla, Leon y Asturias? ¿ Si
Reales en las provincias donde. mandaban, estaba
podrían conformarse con la suerte de que otros
persuadido de que sus providencias á cada paso habían
generales franceses viniesen á disponer de sus tri-
de ofrecer dificultades insuperables y causar la mayor
butos de sus haciendas y de sus haberes , sin que
confusion : que era fácil de comprehender quan
las autoridades nacionales ni sti propio Soberano
grande sería el disgusto así de los pueblos que debían
pudiesen protegerlos ? Que se tuviera entendido que
contribuir como de los empleados que . debían re-
había costado no poco trabajo hacer comprehender
caudar , guando era una autoridad extrangera la
á los pueblos que no se trataba de subyugarlos á la
que , sin sujecion á las formas establecidas , ni aun
Francia , sino de hacerlos independientes y dexarlos
conocimiento de ellas , daba las órdenes para las
Espalioles como eran ; y sin la menor duda la per-
exacciones ; pudiéndose Cambien considerar el riesgo
suasion que empezaban á tener de esta verdad había
que hay de malversaciones, guando el que dis-
sido el agente mas eficaz para que hubiesen empe-
pone la aplicacion de los fondos de la Real ha-
zado á tranquilizarse , etc. »
cienda no está obligado á dar cuentas de su inversion
Con motivo de ciertos papeles publicados por el
á una autoridad que se halle en estado de exa-
gobierno militar de Vizcaya , en que se daba á en-
minarlas y comprobarlas debidamente : que ademas
tender que en aquella provincia exercía el Emperador
de esto, teniendo el manejo de la Real hacienda,
la soberanía, se pasó desde Granada en 1 7 de marzo
tantas y tan íntimas relaciones con todos los otros
de 1810 una nota en que se decía entre otras cosas :
ramos de la administracion pública, parecía impo,
« que dichos papeles destruían todo el bien que los
sible que éstos pudiesen ser independientes del ge--
discursos y las acciones del Rey habían producido :
ncral frances, á quien estuviese cíSmetida la facultad_
que la fuerza de S. M. era solamente moral , y era
de reglar los impuestos y scíialar el destino que
visto que todas las prevenciones, todas las preocu-•
hubiese de ' dárseles : que de esto había dimanado
paciones cedían á la verdad : que si los hechos des-
el Tic en algunas provincias , con el abuso de los
mentían el lenguage del . Rey, y si se desmembraba
recursos que se habían estimado mas prontos , se
la monarquía , si los generales franceses imponían
habían agotado en ganados y enseres los principios
á su ávcdrío contribuciones á las provincias si em
de la agricultura y la industria, imposibilitando para
ellas se desconocía la autoridad del Rey , si se en-
los arios venideros la subsistencia de las mismas
vilecía la dignidad nacional , ¿ que resultados se
tropas francesas y los transportes que ocurriesen en
podían esperar? los que ya empezaban á verificarse :
el exércit o : que no eran menores los inconvenientes
ineficacia en los esfuerzos de S. M. para obtener la
que resultarían en la parte política. ¿Que efecto podría
pacificacion general, menosprecio de su carácter, el
producir en las demas provincias la noticia de le,
lestrozo de la lucio» la pérdida irremediable de

( 282 )
t a83)
las Am&icas , una crecida .
mero y acaso el mayor de los habitantes del rey no
emigracion. de Españoles..:i
bastaría para que de nuevo se volviesen á encender las
que era tiempo aun de detener el incendio , cuyos
cenizas, mal apagadas hasta entónces , de una obsti-
progresos pudieran ser mur 'pronto espantosos-, y
nada y general resistencia : que el Rey había admitido
hacer renacer las dificultades, y acabar por devorar
una nacion , que orgullosa de
la corona sobre la base de la integridad de la España,
un• nombre esclare-:
cido , y-
y creía-que ni en honor ni en conciencia podía dar su
con un carácter indomable, preferirá su
aquiescencia
total exterminio á una existencia precaria
á ninguna desmembracion ni explícita
y degra-
dada etc. »
ni implícita etc. »
En io de mayo del mismo año, con noticia que se
tuvo de que el general en gefe del exército del norte ,
NOTA XL.
Conde Dorsenne , había disuelto el consejo y tribunal
de corte de Pamplona y dado otra forma á la junta
En ocasion en que el Emperador dispuso la division
criminal creada por el Rey ; pasó Azanza al embaxa-
de la Cataluña en. departamentos , y nombró inten-
dor tina nota en que se decía : » que S. - M. había oído
dentes para ellos , Azanza pasó , con fecha de 12 de
con sorpresa y desagrado esta providencia del Conde
marzo de 1812, una nota en que se decía-al emba xa dor
Dorsenne , piando S. M. estaba en el concepto, desde
deFrancia, entre otras cosas: « que nada podía retardar
que volvió de Francia en el año anterior , de que
tanto la pacificacion general de la España como la
los generales en los gobiernos militares no debían en-
idea de la desmembracion de la monarquía , y cabal,.
trometerse en los asuntos judiciales ni en los eclesiás-
mente iba á renovarse y fortalecerse ésta con las pro-
ticos : que mucho ménos debía S. M. esperar que se
videncias relativas á la Cataluña , en un momento en
hiciese en la constitucion de la Navarra una innovacion
que el espíritu público parecía prepararse mas que
tan clásica, que da por el pie á uno de sus principales
nunca á la reunion y á la tranquilidad : que no podía
fueros ; y esto en el momento Mismo en que por solo
ser la intencion de S. M. I. que el Rey pasase en el
las voces vagas de que aquella provincia debía ser
concepto público fuese por pruebas claras, ó fuese
agregada al Imperio Trances , se habían armado y
por deducciones naturales y verosímiles, la plaza de
reunido en cuerpos organizados mas de 2 2,000
prestar voluntariamente su consentimiento á la des-
bres del pais, entre los (piales se contaban muchas
membracion de la monarquía española, porque esto,
personas de alguna consideracion, que hasta entónces
ademas de ser incompatible con su honor , con los
se hablan mostrado sumisas y aun adictas al nuevo
empeños contraídos con la nacion, y con las solemnes
órden de cosas : que S. M, se había visto precisado á
promesas que le tenía hechas, y en virtud de las quales
desaprobar las providencias del Conde Dorsenne rela-
había recibido y retenía en su partido un crecido nú-

( P.84 )
)
tiras á Jos tribunales de Pamplona, y á ordenarle
.NOTA XLI.
que volviese á poner-el consejo, el tribunal de corte
y la :Junta criminal de Navarra en su antiguo
cartas del Rey Josó interceptadas , y publicadas
estado, etc: »
en Cádiz en la Cazeta de la Regencia de 2 de
Todas estas notas quedaron sin efecto; pero no por
junio de 1812.

eso dexan de probar el zelo que constantemente animó

á los ministros del Rey José , para oponerse á guamo
A su hermano el Emperador Napoleon.
podía ofender la integridad é independencia de la nio•
narqula. Tambi en vió el público esto mismo en las car-
Madrid, 23 de marzo de t 2.
tas que Azanza escribió desde Paris al Rey y al ministro
de Negocios extrangeros con fechas de 19,2o y 21 de
Señor : Quando pronto hará un año pedí á V. M.
junio de 18io, y que incerceptadas al correo de gabi-
su parecer acerca de mi vuelta á España , V. M. quiso
nete que las conducía por una partida de guerrilla
que volviese, y en ella estoy. V. M. • tuvo la bondad
en las inmediaciones de Madrid , se copiaron en mu-
de decirme que en todo trance siempre estaba -á
chas gazetas de Europa. Aquel mismo año se publicó,
tiempo de dexarla si no se realizaban las esperanzas
primero en un periódico de Badajoz y despues en otros
que se habían concebido , y que en este caso V. M.
muchos de Europa, una carta apócrifa, que se su-
me aseguraría un asilo en el mediodía del Imperio ,
ponía escrita por Azanza desde Paris en 29 de sep-
donde yo podría repartir mi vida con Morfontaine.
tiembre al ministro secretario de Estado D. Mariano
Señor : Los sucesos no han correspondido á •mis
Luis de Urquijo. No es de creer que las personas dqz
esperanzas : no. he hecho bien -ninguno 1 ni tengo
juicio la hubiesen tenido por verdadera , especialmente
esperanza de hacerlo. Suplico pues á V. M. que me
desde que Azanza la desconoció y declaró ser falsa en
permita deponer en sus manos' los derechos que se
una gazeta de Madrid; pero aun en aquel papel, hecho
dignó transmitirme á la corona de España hace qua-
con bastante artificio, no se atrevió su autor, quien
tro años. Nunca he tenido otro objeto en aceptar la
quiera que fuese á atribuirle sentimientos que no
corona de este pais que la felicidad de esta vasta
fuesen dignos de un buen Español.
monarquía : no está en mi mano el realizarla.
Pido á V. M. que me reciba benignamente en el
número de sus súbditos, y que crea que nunca tendrá
Ñ
servidor mas fiel que el amigo que le había dado
la naturaleza.
De V. M. I. y
Seriar. Afecto
hermano.
Jos:1.

( 287 )
( 286 )
de ella yo mismo para que puedas darla 4.-conocer
2a
al Emperador y que él tome un partido sea el que
A su inuger la Reyna.
fuere : todos me acomodan para salir de mi situacion
actual.
1
Madrid , 23 de marzo de 1812.
Si el Emperador tiene guerra con Rusia y
me cree útil aquí , me quedo con el mando ge-
Mi querida amiga : Debes entregar la carta que
neral y la administracion general.
te envío para el Emperador , si se verifica el decreto
Si tiene guerra y no me da el mando ni me
de reunion y se publica en las gazetas. — En qual-
dexa la administracion del pais deseo volverme á.
quiera otro caso aguardarás mi respuesta. — Si llega
Francia.
el caso de que entregues la carta , me enviarás por
2.° Si no se verifica la guerra con Rusia 5 y el
un correo la respuesta del Emperador y los pasa-
Emperador me da el mando ó no me lo da, tem-
portes.

bien me quedo , mientras no se exija de mí cosa
Devuélveme á Romí , ,que me da bastante cuidado.
alguna que pueda hacer creer que consiento en el
Si se me envían fondos, G porque tardar tanto con
desmembramiento de la monarquía y se me dexen
los convoyes y no servirse de la estafeta para en-
bastantes tropas y territorio , y se me envíe el millon
viarme libramientos del tesoro público ? — Te abrazo
de préstamo mensual que se me ha prometido. En
á tí y á mis hijas.
este estado aguardaré miéntras pueda pues consi-
dero mi. honor tan interesado en no dexar la España
:P. D. Si sabes que M. Mollien no me ha enviado
dinero despues de las 5oo,000 libras que ya he re-,
1 con sobrada ligereza como en dexarla luego que
cibido correspondientes á enero , guando tú recibas
durante la guerra con Inglaterra se exijan de mí
sacrificios que no puedo ni debo hacer sino á la
esta carta entrega al Emperador mi renuncia. Nadie
paz general , para el bien :c,le España de Francia
está obligado á lo que es absolutamente imposible. He
y de Europa. Un decreto de reunion del Ebro, qué
aquí el estado de mi tesoro.
1 me llegase de improviso, me haría ponerme en ca-
5.0
mino al día siguiente.
Si el Emperador difiere sus proyectos hasta la
A la misma.
paz que me dé los medios de existir durante la
Madrid , 23 de marzo de 1812.
guerra.
Si el Emperador se inclina á que me vaya
á
Mi querida amiga M. Deslandes , que te entregará
esta carta, te referirá todas las particularidades que
o una de las medidas que .me liarían irme, me inte-
resa volver á .Francia en paz con él y con su sin-
podrás desear acerca de mi situacion3 voy á hablarte

( 2 88 )
( n8g:)
cero y absoluto consentimiento. Confieso que la razon
y de can-Tafia en el Rosellon. Ert 1 7 95 se le con4
me dicta este partido tan conforme á la situacion
cedieron los honores y antigiiedad de consejero de
de este desgraciado pais , si nada puedo' hacer por
guerra 5 y el mismo año fué nombrado por el Señor
él , tan conforme á mis relaciones domésticas , que
D. Carlos IV ministro de la Guerra. Fué después virey,
no me han dado un hijo va ron , etc. En este caso,
gobernador y capitan general de Nueva España y
deseo que el Emperador me dé una posesion en Tos=
presidente de la Real Audiencia de México. En 1799
cana ó en el mediodía, á 3oo leguas de Paris, donde
obtuvo plaza efectiva de consejero de Estado , y en
yo contaría pasar una parte del año, y la otra en
i 8o8 el Señor Rey D. Fernando VII al subir al trono,
Morfontaine. Los sucesos y una posicion falsa, como
le confió el ministerio de Hacienda. En todos estos.
la en que yo me encuentro , tan opuesta á la rec--,
destinos ha desempeñado muchas é importantes co-
titud y lealtad de mi carácter , han debilitado mucho
misiones con aplauso del público y á satisfaccion de
mi salud ; voy tambien entrando en edad , y así.
la corte, de que puede presentar pruebas irrefragables.
solo el honor y el deber me pueden retener aquí ;
Azanza nunca ha sido rico, ni ha trabajado por serlo,
mis gustos me echan , á ménos que el Emperador
como es muy notorio, y en el día ve reducida á la
no se explique de diferente manera que lo ha hecho
pobreza á su muger , cuyos bienes ha consumido en
hasta ahora. — Te abrazo á. tí y á mis hijas.
el servicio de la patria.
Servicios de D. Gonzalo 0-Fárrill.
NOTA XLII.
D. Gonzalo 0-Fárrill tiene quarenta y ocho año
de servicio en la carrera, militar.
Servicios de D. Miguel José de Azanza.
Sirvió en las defensas de las plazas de Melilla y
D. Miguel José de Azanza sirve al Rey y á la patria
de Oran en Africa , y en los sitios de Mahon y de
Gibraltar.
desde el año de 1 7 68. En su juventud recorrió casi
En
todas las provincias de la América septentrional es-
1 7 80 , solicitó y obtuvo permiso para servir
en. clase de voluntario en el exército frances des-
pañola , hasta llegar á Californias y Sonora. Abrazó
la carrera militar, é hizo la guerra de oficial su-
tinado á la expedicion y desernbarco en Inglaterra
balterno , habiéndose hallado en el sitio de Gibraltar
desvanecido este proyecto, vis,itd los establecimientos
Fué encargado de negocios en las cortes de S. Pe-
y escuelas de la artillería y de los ingenieros de la
tersburgo y de Berlih ; intendente de provincia en
Francia.
Toro y en -Salamanca, con el corregimiento de su
Ha hecho en los Pirineos y en el exército de Na
partido ; intendente de exército en Valencia y Murcia,
narra mandado por los generales D. Ventura Caro y el

( 291 )
( 29 0 )
Restituido á Madrid, fue destinado
Conde de Colomera , las campañas de 1793 y 1794
á mandar la
division de tropas españolas que pasó
habiendo sido herido en las acciones de Lecumberri
á Toscana, y
permaneció allí dos años.
y de Tolosa.
A su regreso de Toscana en marzo (le 18o8, le
En la campaña . de' 1795 , sirvió en el exército de
Cataluña, á las órdenes del general D. José de Urrutia
confirió el Señor Rey D. 'Fernando VII la direccion
general de Ja artillería , y el 5 de abril del mismo año
el empleo de quartel maestre general, mandó la ac-
el ministerio de la Guerra.
. don de Bafiolas , y concurrió á la del Col' de Oriol
D. Gonzalo 0–Fárrill teniendo nueve hermanos
frente . de Báscara,.
en la Havana todos propietarios, pero mas ricos
Concurrió á la-academia militar de AVila , y tuvo
erg virtudes y concepto público que en bienes de
después a sti cargo la direccion inmediata de la propia
fortuna, hubiera, hallado en el seno de
.acadeuiia en el puerto de Santa María ,'y de la escuela
su familia
quinto puede constituir la felicidad de la vida ;- pero
militar de Cadetes.
prefirió dedicar todos, los instantes de la , suya al
Ha sido secretario y vocal de las Juntas de oficiales
servicio público ; no ha perdonado ni medios ni
generales que en su tiempo han tenido el encargo de
litigas para hacerlo con utilidad ; ha expendido la
proponer algunos reglamentos Militares.
mayor parte de su patrimonio y del de su muger
Despues de la paz de Basilea , fue nombrado comi-
en los gastos de sus comisiones ; jamas ha solicitado
sario general para el arreglo de límites con la Francia.
encomiendas ni gracias pecuniarias, ni adquirido en
Los ascensos desde el grado de coronel hasta el
tiempo _alguno otros bienes que los que heredó. de
de teniente general inclusive le han sido conferidos
sus padres. — En las secretarías de Guerra y de
por méritos y servicios de guerra. En el ario de 1 7 98 se
Estado pueden verse las aprobaciones que se le han
le confirió la inspeccion general de toda la infantería,
dispensado , y no se hallará en ellas un solo recurso
y en el siguiente salió mandando la division de tropas
que le haya acusado de injusticia ó de abuso de
españolas que vino á Rochefort para concurrir á una
autoridad. — Los Soberanos que .ha servido , desde
expedicion reservada entónces.
el Señor D. Cárlos Ill hasta su nieto el Señor D. Fer-
En seguida á esta comision pasó á servir en calidad
nando VII, han premiado su zelo con los empleos
de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario
y cargos públicos de mayor confianza y le han
cerca del actual Rey de Prusia.
honrado con los testimonios mas lisonjeros de su
Viajó en Alemania Suiza Italia Holanda e
Real aprobacion.

Inglaterra, procurando adquirir conocimientos mi-
litares y políticos , y dando á la superioridad las
noticias que creyó útiles.
1 9.

( 292 )
( 2 9 3 )
que les sea posible ; y que todos desean como yo
NOTA XLIII.
,que V. M. sea muy feliz en su reynado. Dios se lo
Carta de D. Miguel José de Azanza á S. III. el
conceda á V. M. y guarde su augusta persona los
Señor D. Fernando VII.
muchos años que la España ha menester y sus va-
sallos deseamos. =Paris, 8 de abril dei814. 7- Señor.
« Señor : Si yo quisiese explicar los principios
A los Reales pies de Y. M. = MIGUEL Josí- DE
que han dirigido mi conducta todo el tiempo que
AzINZA..
V. M. ha estado separado de su trono , sin duda
haría una obra inútil y molesta porque debo
Carta de D. Gonzalo O—Fdrrill al Rey N. S.
lisonjearme de que V. M. conoce, que he podido
D. Fernando 17 1.
errar , pero que he obrado con la única mira del
Señor ! Mientras pude hacer algun servicio á
bien de mi patria , esto es , su independencia y su
V. M. lo continué con el mismo ó mayor zelo que
integridad, por los medios que la Europa toda y
creo no había desmentido en mas de 4o años de
las indicaciones de V. M. mismo presentaban como
carrera. Pero guando unos acontecimientos provo-
mas prudentes en las extraordinarias circunstancias
del tiempo. Querido hubiese alguna duda 6 algun
cados ,por la ambicion de un Soberano, que ya no
tenia contraresto en la Europa continental, arranca-
remoto recelo sobre esta verdad, estoy pronto á des-
ron á V. M. del trono de sus mayores me creí
vanecerlo y seguro de lograrlo ante la justicia de
obligado en tan desgraciada orfandad del Estado
M. Pero no es este el objeto de la presente carta ,
á abrazar el partido que podía salvarlo, y que Y. M.
reducida únicamente á felicitar á V. M., en el primer
mismo por un efecto de su amor recomendó á sus
momento que me ha sido permitido, por su repo-
vasallos.
sicion en el solio de sus mayores , y á tributarle
Entre éstos, muchos por su diferente modo de
el homenage de mi lealtad, renovándole, como lo
ver, ó por su mas feliz situacion, trataron de obrar
hago , el juramento de mi sumision y obediencia ,
por si , excitando pasiones que si bien aseguran
y ofreciéndole mis servicios para todo lo que fuere
á veces la independencia de un pais, tambien suelen
de su Soberano agrado. Estoy cierto , Señor , de que
alterar para siempre su tranquilidad interior.
todos los Españoles refugiados en Francia , ( y puedo
El éxito ha probado que este partido, que yo
asegurarlo con mas particularidad de los que perte-
recelaba cubriese de llanto y luto durante muchos
necían á los ministerios que estuvieron á mi cargo ) y
años nuestra amada patria y que despues de infi-
-tienen para con su Rey y su patria los mismos sen-
nitos sacrificios y pérdidas, sin mejorar la suerte de
timientos que yo que los harán conocer á medida
V. M. 5 hubiese de hacer sucumbir á la España á

♦ ••n ••••1,1,14,3,t1,1,101.
( 2 9 /1 )
leyes mas duras que las que entónces se la dicta-
ban, ha sido tan glorioso para quantos contraxeron
el empeñó de sostenerlo, como feliz parálós Espa-
ÍNDICE
ñoles, que ven restablecido en su trono al legítimo
heredero de éste y al deseado de sus corazones.
En este momento del júbilo general de la nacion,
séame licito Señor, tributar á. V. M. mis felicita-
Plígintts
ciones, y renovar á sus Reales pies el homenage de
INTRODUCCIONI
mi lealtad y obediencia dispuestas siempre para (Dimito
fuere de su Soberano Real agrado.
PRIMERA ÉPOCA. De la conducta de A zattza
Dígnese V. M. admitir este homenage de quantos
y 0-Farrill en sus ministerios presen-
individuos han sido empleados en el ramo que ha
ciada por el Rey hasta que S. M. salió
estado á mi cargo y que se hallan en igual situacion
de Madrid en lo de abril de 18o8. . . I2
que yo. Interin cada uno llega á renovarlo por si
SEGUNDA í..PocA. De la conducta de Jízanza
propio , puedo asegurar á y. que todos son y
y 0-F árrill , como miembros de la Junta
han sido siempre Españoles, y que la felicidad coman
ha identificado sus opiniones con las de una nacion
suprema de Gobierno , baxo la presi-
generosa , gobernada por un Soberano •cuya prospe-
dencia del Señor infante D. Antonio. . I S
ridad y feliz reynado deseamos lodos.
TERCERA ÉPOCA., Desde la partida del
lo de abril de 1814. = Señor. = A los Reales pies
Señor 'd'ante D. Antonio hasta que se
de V. = GONZALO O—FARRILL.
recibi(-ron en Madrid las renuncias que
mudaron la dinastía........... .8
QuARTA p oc,A. Desde la mutacion de
dinastía hasta que , de resultas de la
FIN.
batalla de Baylen , el exército frances
evacuó d Madrid ,• y se retird al Ebro
en fin de julio de
1808.
,
80
QUINTA ÉPOCA. En la que se exponen
los principios políticos que guiaron d
A zanza y 0-Fárrill , y d toda la parte

,411, ,00
Vii,<1.0,11.1“.•11,010 VV.,. ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
( 2 96 )
de la nacion que abrazó el nuevo
órden de cosas, durante la revolucion

ERRATAS.
de España, desde las renuncias de
ayona hasta la restitucion del Señor
Pégima.
Renglon.
Donde dice.
Léase.
D. Fernando VII al trono. .
.
. I 09
24 .
. ............la.
CONCLUSION
I>.
5o

5 .
Junta . . .
. Junta.
53. .
.
. 23 abril .
. 23 de abril.
NOTAS Y. DOCUMENTOS. .
• • . 207
147
• 28 .
.
. 5 diciembre.. t5 (le diciembre.
155. • • 26 . • . quiese .. • • quisiese.

15
. . gardia .. . . guardia.
168
. . 14... So batallones . t5o batallones.
184 .
• 30
.
a ,,,,,
la.
203.
.
2g •
. que hubiese.. que se -hubiese,
)1Á - 25
)51~-,,,r4t¿k
111:
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