c)') 2_5 2.2 2.1 171 MORAL UNIVERSAL DEBERES DEL HOMBRE FUNDADOS EN...
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2_5 2.2
2.1 171
MORAL UNIVERSAL
DEBERES DEL HOMBRE
FUNDADOS EN SU NATURALEZA.
OBRA ESCRITA EN FRANCÉS
POR EL BARON DE OLBACIII
T TRADUCIDA AL CASTELLANO
re-)
POR D. MANUEL DIAZ MORENO.
ceo
PRÁCTICA DE LA MORAL.
4
Natura enim duce utendum est:
Hanc ratio observat, hanc consulit.
Ideal est ergo beate vivere, et secundum naturam.
SENECA, (le vita beata, cap. 8. it3it.
TERCERA PARTE.
MADRID.
I.MPRENT A DE D. MATEO REPUL /. AS
1 2 2 1.
ÍNDICE
DE LOS CAPÍTULOS DE ESTE TOMO TERCERO.
TERCERA PARTE.
PRÁCTICA DE LA MORAL.
SECCION QUINTA.
DEBERES DE LA VIDA PRIVADA.
Cap. L Deberes de los Esposos. . . . Pág.
1.
1
Cap. II. Deberes de los Padres y las Ma-
dres , y de los Hilos
30.
Cap. III. De la Educacion
49.
Cap. IV. Deberes de los Parientes ó de los
miembros de una misma Familia.
107.
Cap. V. Deberes de los Amigos
112.
Cap. VE. Deberes de los Amos y de los
Criador.
128.
Cap. VII. De la Conducta en el Mundo :
de la Urbanidad : del Decoro: del Ta-
lento: de la Alegría: del Buen Gusto. . . 146.
Cap. VIII. De la Felicidad
185.
Cap. IX. De la Muerte. . . .
2 1 1.
MORAL UNIVERSAL.
11•••n•••n...,
SECCION QUINTA.
DEBERES DE LA VIDA PRIVADA.
CAPÍTULO PRIMERO.
Deberes de los Esposos.
En la seccion precedente hemos examinado los
deberes de las personas que tienen relaciones jenera-
les y directas con la Sociedad, ó de aquellas cuyos
cargos y facultades influyen de un modo mas ó me-
nos sensible en todos los demas ciudadanos. En la
presente vamos á examinar los deberes que resultan
de las relaciones particulares ó de los vínculos mas
íntimos , que forman la vida privada. Principiare-
mos por los deberes de los Esposos.
Para descubrir los deberes del hombre en cada
estado de la vida, basta examinar el fin que se pro-
pone en el estado que ha elejido. El matrimonio es
una sociedad del hombre y la mujer , en la cual
los Esposos tienen por fin y objeto gozar lejítima-
mente de los placeres del amor, de los que deben re-
sultar otras criaturas como ellos , que sean útiles á
los padres de quien tienen el ser, y capaces de reem-
plazarlos en la Sociedad algun dia.
Este es el fin que los hombres se proponen en la
union conyugal, del cual nacen necesariamente los
TOMO In.
2
SECCION V.
CÁPÍTULO
deberes . propios de este estado. Los que se asocian
•
- Segun estos principios incontestables vemos qué
entre si, se unen para proporcionarse mútuamente
la naturaleza misma ha fijado los límites de la auto-
un bienéstar, del que no gozarian si se hallasen se-
ridad'del marido sobre su mujer, y prescrito al uno
parados; su contrato es recíprocamente obligatorio,•
y al otro las obligaciones que deben cumplir en la
sinque ninguno pueda obligar á otro en este caso á
sociedad conyugal. La proteccion, la vijilancia, la
lo que él mismo no se obligue. Toda sociedad, para
prevision , los trabajos unas penosos son • atribucion
ser feliz v permanente, debe someterse á las reglas
del marido , el cual debe amar á su mujer, prote-
de la eqi‘iidad; esta equidad, como hemos visto , re-
jerla y ausiliarla , sostener su debilidad , y no usar
media la desigualdad que la naturaleza ha estableci-
de ella para hacerla infeliz. Todo hombre prudente
do entre. los asociados.
desea encontrar en su esposa una aficion habitual,
En todas las naciones ha sido siempre reconoci-
fruto solo del cariño que él la muestre : en cambio
do el hombre por cabeza de la sociedad conyugal, y
de su protecciorf, de su ternura y de sus desvelos,
le ha sido deferida la autoridad sobre la mujer. Esta
la mujer debe mostrarle una justa deferencia, una
superioridad del hombre está fundada en la natura-
tierna amistad , y unas atenciones que cimienten
leza, porque siendo mas robusto y fuerte, debe ser
mas y mas su union. De donde se infiere que los
el protector y apoyo de su compañera, y estarle es-
'deberes de los Esposos son recíprocos ; esto es , li-
ta subordinada (1). La autoridad marital, lo mismo
gan igualmente al marido y la mujer, sópena de
que toda autoridad en la tierra, se funda en las ven-
Telajar ó romper los nudos de su mútua felicidad<
tajas que el esposo puede procurar á su consorte. Si
leyes injustas, ó costumbres poco racionales, adjudi-
can en algunos pueblos al marido un poder ilimita-
dad de la vida de los salvajes , no tienen mas que leer las
do, y si este se arroga con frecuencia el derecho de
relaciones de los viajeros, para convencerse de que sus costum-
ejercer sobre su mujer un dominio cruel, la equidad
bres , ami lejos de ser envidiables , son odiosas é irritantes pa-
ra toda alma sensible. Los salvajes, entre otras cosas , tratan á
natural condena estas costumbres y leyes, anula es-
sus mujeres con una crueldad y tiranía que horroriza, conde-
tos derechos como evidentemente usurpados, y de
nando á estas infelices á los trabajos mas penosos , mientras
acuerdo con la humanidad, les dice á los esposos que
que ellos viven entregados á la mayor indolencia. En la Gu-
la autoridad deferida al hombre por la naturaleza,
yana, y en las orillas del Orinoco, el salvaje se acuesta cuan-
lejos de concederle la facultad de oprimir ó maltratar
do su mujer ha parido , y esta miserable tiene que asistirle y
á su mujer,
cuidarle como si él estuviese verdaderamente enfermo. Allí
y de, hacer de ella una esclava, le obli-
tambien las madres, escitadas del dolor y de la compasion,
ga á amarla,, defenderla y custodiarla de los peligros
suelen dar la muerte á las hijas que dan á luz, con el fin de
á que la esponen su flaqueza y debilidad (2).
librarlas de las penalidades y aflicciones á que su sex6 las
condena. En todo el Oriente las mujeres viven en un encierro
continuo, y son tratadas como esclavas. En una palabra , en
(1)
Prescindiendo de la debilidad natural de las mujeres,
casi todos los paises las leyes, parciales siempre para el mari-
están demas de esto sujetas por la misma naturaleza á va-
do, le dan sobre la mujer una potestad de que comuninente
rios achaques, que pueden reputarse por verdaderas enfer-
abusayLos vicios y los defectos que se reprenden en las mu-
medades, que las allijen á lo menos la cuarta parte del año.
jeres , son debidos en gran parte á la escesiva desigualdad que
las
(2)
Los que tanto nos ensalzan la inocencia y la felici-
leyes establecen entre ellas y sus soberbios autos.
4
SECCION V.
CAPÍTULO - I. 5
Tal es la sancion de la ley natural, de la que ningu-
se á sus sentidos , sea capaz, de hacerle gustar los
no puede sustraerse impunemente.
placeres continuos y durables de la amistad , del con-
El hombre no cumple con haber dado el sér á
suelo y de la complacencia; en una palabra, desea
sus hijos sino que es preciso ademas el que, para
con ansia estrecharse íntimamente con una criatura
su
'
felicidad, los eduque de manera que lleguen á ser
sensible , que despues de haber compartido con él los
cooperadores de su dicha , y apoyos de su vejez: el
placeres y las penalidades de la vida , le cuide en su
hombre necesita de la mujer para criar á sus hijos,
vejez y en sus enfermedades. El hombre no podria
para darles su primer sustento , para enseñarlos á
conseguir este fin apetecible si, cerrando los ojos á lo
pronuclar con labio balbuciente el dulce nombre de
futuro, pensase únicamente en satisfacer sus necesi-
Padre, y no conseguiría el fin que debe proponerse si,
dades momentáneas con una mujer cualquiera. Por
semejante á los brutos, sólo tratase de satisfacer con
tanto debe desear una union estable y permanente,
una mujer cualquiera las newidades de la natura-
propia á que su espíritu descanse en la seguridad de
leza. Todo le muestra que una mujer, con la que
las demas ventajas que se propone disfrutar duran-
se uniese solamente por el vínculo del placer, no le
te todo el curso de su vida. Esta union no debe in-
tendria un firme apego, y podria igualmente entre-
terrumpirse, sino cuando los Esposos se ven anima-
garse á los deseos de los que la solicitasen para lo
dos de una antipatía enteramente contraria al fin del
mismo que él la quiere , y que arrastrada del delei-
matrimonio , el cual solo puede subsistir por toda la
te y la sensualidad no se encargarla del penoso
vida de unos esposos virtuosos y racionales, constante-
dado de criar á unos hijos, cuya suerte le interesaria
mente dispuestos á cumplir los deberes que su pacto
'poco ó nada. Por otra parte, laS mujeres abandona-
los impone. La Sociedad, que no produce sino in-
das al primero que las solicita, á en las cuales todos
quietudes y penalidades á los socios , se suspende por
tienen :iguales derechos, forzosamente han de causar
la naturaleza misma de las cosas.
quejas, contiendas, rivalidades y desaflos funestos
Segun estas reflexiones podemos juzgar sanamen-
á la tranquilidad pública.
- te de las costumbres, de las instituciones y de las le-
Un sér intelijente, cauto y racional no debe usar
yes observadas entre las diferentes naciones relativa-
del amor como los brutos, los cuales en su propagacion
mente al matrimonio: ellas nos prueban que la union
no buscan mas que satisfacer una necesidad momen-
conyugal es el mas respetable de todos los vínculos
tánea; su union solo dura mientras sus hijuelos lle-
y el mas interesante tanto para los Esposos como
gan á estado de vivir por sí mismos. Mas el hombre,
para la Sociedad entera; asimismo nos hacen ver que
•ademas del placer que busca en el matrimonio, es-
los Esposos no deben solamente proponerse saciar
tiende mas allá sus miras; quiere gozar esclusivanien-
sus necesidades y entregarse á la sensualid acd sino
te de las caricias de su mujer, no solamente porque
que deben ademas aspirar á otros placeres mas du •a-
necesita del deleite, sino porque tarnbien necesita po-
bles, como son los que producen la ternura, la con-
seer una mujer con quien viva una vida sosegada y di-
fianza • y la cordialidad. Diremos, pues, que todo lo
cliosa„• sin contar con la satisfaccion de sus deseos amo-
que es contrario á este fin es injusto; que las preocupa-
rosos. Desea encontrar en su mujer una amiga cons-
ciones, las costumbres y las leyes que se diríjen á rela-
tante y fiel que 9 prescindiendo de los goces que cau-
jar tan dulces nudos, son vituperables para todo hom-
6
SECCIOÑ,V.
CAPÍTULO I. 7
bre racional: dirémos que los pueblos donde la col=
pueden solamente hacer agradables y encantado-
rupcion epidémica califica la galantería , el adulte7
res los nudos del matrimonio.
rio y la desenvoltura de cosas indiferentes , ó sim-
La sana moral no puede tampoco aprobar las
ples bagatelas, no tienen la menor idea de. la santi-
máximas de aquella moral incontinente y corrom-
dad del matrimonio: dirémos , en fin , que los lejis-
pida que pretende justificar la infidelidad conyugal,
ladores y los mentidos sábios, que han autorizado
6 al menos disminuir el horror que debiera inspirar-
la poligamia , la prostítucion, la comunidad de las
nos. Si semejantes principios pueden convenir á las
mujeres, han sido unos insensatos, que no han con-
depravadas costumbres de algunas naciones , no por
siderado que sus instituciones destruian la felicidad
eso son menos contrarios á la naturaleza misma del
de los Esposos, y perjudicaban á la Sociedad.
matrimonio, cuya felicidad depende de la union,
Efectivamente, por mas que se ofenda el divino
de la amistad y de la estimacion , mucho mas que
Platon, las mujeres comunes á todos no serian ver-
de sus placeres pasajeros. Todo nos convence que el
daderamente apreciadas ni queridas de nadie; ade-
adulterio destierra sin recurso lo.s afectos del corazon,
mas de que tampoco serian ni mujeres cariñosas y
y que nada puede justificar un crin-len que, por su.
aficionadas, ni madres cuidadosas y tiernas; serian
esencia misma, desata y rompe lo mas sagrado del
unas viles prostitutas y no más. En fin, todo nos
vínculo conyugal.
convence que un amor sin freno ni medida sería un
Bajo cualquier aspecto la infidelidad es siempre
desórden fatal que trastornaria las bases en que la
condenable. Porque un marido sea mas fuerte ¿ ad-
Sociedad se funda.
quiere por esto derecho para ser injusto con aquella
La poligamia, adoptada ó permitida en algunas
á quien debe esclusivamente su amor y sus cuidados?
naciones , es por su misma naturaleza un abuso tiráni-
Si la mujer es deshonrada á los ojos del público por
co, introducido por una lujuria desenfrenada, y justa-
haber violado las leyes del pudor ¿ por qué el mari-
mente proscrito por leyes mas sabias y racionales. Una
do, reo del. mismo crimen, levanta erguida su cabe-
sola mujer debe bastar á las necesidades de un hom-
za enmedio de un público parcial é injusto, que no
bre que no sea un disoluto. ¿ Puede acaso un marido
le mira con todo el oprobio que se merece ? ¿ Qué
compartir su corazon y sus caricias igualmente en-
estraña jurisprudencia puede dar al marido la libertad
tre muchas mujeres ? ¿ No hará infelices y desven-
de cometer impunemente las mismas injusticias que
turadas á las que desdeñe ó desatienda ? Su serrallo
tiene derecho para castigar con rigor en su mujer si
ó su Harem z no están espuestos de continuo á tur-
las comete ? La debilidad de una mujer ¿ da á su ti-
baciones y alborotos? Por otra parte, semejante tirano
rano el poder esclusivo de poner su corazon en otra
¿ puede ser sinceramente amado por unas cautivas,
y de violar la fe misma que la tiene jurada ? No por
á quienes él mismo tiene aprisionadas , no mirándo-
cierto: las faltas de un marido, en quien ha de ha-
las sino como unos instrumentos de su brutal placer?
ber mayor fortaleza, razon y prudencia, son mas
Los serrallos de Oriente sólo están llenos de esclavas
imperdonables que las de una mujer, cuyo atributo
sin amor, sin razon
e„s
y sin virtud , cuya fidelidad
pi lLaitaii.o
dcebilidad.
Hai maridos tan injustos, dice
consiste únicamente en los cerrojos y candados que las
, que exijen de sus mujeres una fidelidad
'
guardan: la virtud, los sentimientos del corazon
,que ellos mismos violan ; se parecen á aquellos je-
2
SECCION V.
CAPÍTULO 1. 9
«nerales de ejército , que huyendo cobardemente del
su ejemplo y con su autoridad ? La opinion , que
',enemigo, quieren sinembargo que sus soldados sos-
injustamente muchas veces deshonra al marido de
tengan el puesto con valor.
una mujer viciosa, procede y tiene los mismos fun-
A la conducta injusta de los maridos, á su in-
damentos que la que hace á un padre responsable
constancia, á su vida desarreglada y á sus duros y
de los desórdenes (5 delitos de su hijo : se ha creido
malos modales deben por lo comun imputarse las fla-
que, á no tener un marido cualidades desprecia-
quezas de sus mujeres: sería preciso suponer en es-
bles ó fastidiosas, una mujer honesta y bien criada
tas un valor y una grandeza de alma mui raras pa-
no se arrojada nunca á cometer escesos que la
ra que, viéndose de continuo despreciadas, desaten-
deshonrasen.
didas y ultrajadas por unos feroces tiranos, no pres-
Sea lo que fuere de esta opinion poco favora-
tasen jamas oídos á los discursos de los seductores,
ble al marido , la razon nos probará siempre que la
tan rendidos, respetuosos, y complacientes, como
infidelidad conyugal es un mal que la moral no
altaneros insultantes y despegados son sus maridos.
puede tratar Meramente. Lo que sin duda ha-
Un tirano no puede ser único dueño del corazon de
ce que desaparezcan de entre los Esposos la felici-
una mujer, porque si con las otras usa del buen hu-
dad doméstica , la concordia y la ternura , es una
mor, de las dulzuras, y del amor que sólo debe á
cosa que solamente el delirio puede mirar con indi-
la suya propia ¿ no incita y estimula á esta paraque
ferencia. Aun suponiendo que los Esposos se con-
siga su ejemplo ? Seria menester al menos mucha
vengan entre sí en no inquietarse el uno al otro
mayor virtud de la que se encuentra en las nacio-
por sus desórdenes , siempre resultará que la con-
nes corrompidas, para que una infeliz mujer, col-
fianza y la amistad serán estriñas y desconocidas
mada de pesadumbres y aflicciones, y anegada en
á unos seres capaces de semejantes convenios. Ade-
lágrimas, reusára los consuelos del que apura todos
mas , el desarreglo de los padres y madres ¿ no ha
los medios para hacerla olvidar sus deberes.
de influir del modo mas perjudicial en las costum-
En casi todos los paises vemos que la opinion
bres de los hijos? Nacidos de padres viciosos que se
pública imprime cierta vergüenza y desprecio á los
desprecian ó detestan , estos hijos recibirán una edu-
maridos de las mujeres infieles. Aunque al primer
cacion que los haga eternamente infelices. ¿ Qué
aspecto este modo de pensar parezca injusto , y lo
ciudadanos pueden formar para la Sociedad unos
sea mui frecuentemente , y aun contrario á la
Esposos discordes , 6 que sólo están de acuerdo en
humanidad que nos prescribe compadecernos de
sus vicios y desarreglos?
los desgraciados , se podria sinembargo hallar un
En lo jeneral el hombre es celoso: él quiere po-
motivo racional para escusado. La preocupacion
seer esclusivamente lo que le pertenece , y aun de-
que hace al marido responsable de la conducta de
sea ser amado de aquellos mismos á quienes ama
su mujer ¿no provendrá acaso de que se -ha creido
tibiamente. Los Esposos que consienten en sus md-
que sólo la negligencia , la falta de conducta , los
tuas infidelidades , dan á entender bien claro que
defectos ó los vicios irritantes del marido pueden
no existe en sus almas la mas pequeña chispa del
ser causa de los disgustos y extravíos de la mu-
cariño tan necesario á su estado , 6 que una. horro-
jer, que deberia contener con su vijilancia , con
rosa antipatía ha destruido en ellos unos afectos
TOMO III.
2
10
SECCION V.
CAPÍTULO 1.
i
tan naturales. -Este odio ó indiferencia deben -esten-.
felicidad depende del buen afecto que él la .tiene.
derse á sus hijos , cuando el marido teme que sean
La estimacion , la paz , la confianza son unas dig4
frutos de los amores impuros é ilejítimos de su mu-
posiciones permanentes , mucho Mas- necesarias á
jer. ¿ Cómo mostrarla en este caso los cuidados y
la felicidad de los Esposos que el solo amor , el
ternura de padre á hijos que sospecha no sean suyos?
cual , una vez ya satisfecho , se exhala y evapora.
La razon nos enseña que en la union conyugal
El Amor en los dos sexos , como se ha dicho
el marido 'pertenece á la mujer , lo mismo que la
ántes , es una pasion natural', escitada por el tem-
mujer al marido. Ni el uno 'ni el otro pueden , sin
peramento y robustecida por la ímajinacion ,
que se arriesgue su felicidad , renunciar los dere-
que solicita mas ó menos vivamente á unirse los
chos de esta propiedad recíproca : ambos deben
dos sex6s , ansiosos de gozar de los placeres propios
evitar cuidadosamente todo lo que puede alterar la
de esta union. La hermosura corporal ordinariamen-
armonía necesaria á su tranquilidad doméstica , la
te produce de repente esta pasion •Ó este deseo. En
cual nada puede reemplazar en el mundo.
la eleccion-de esposa la belleza esterior es las mas
Segun estos principios la galantería en una mu-
veces la primera cualidad que fija la atencion ; mas
jer es una cualidad que la moral no puede disi-
aunque mui digna de aprecio , como la esperien-
mular en manera alguna , porque es indicio de una
cia nos acredita que el amor es una pasion po-
vanidad despreciable , de un deseo de escitar las
co durable, y que el goce la hace desaparecer pron-
pasiones deshonestas , para de este modo ejercer un
tamente, la prudencia y la prevision deben dar á
despotismo , al que jamas debe aspirar una mujer
conocer á los (lúe quieren unirse , que hai otras
virtuosa. ¿ No es un delito encender fuegos crimi-
prendas mas sólidas que la hermosura , que deben
nales en los corazones que no deben sentirlos? ¿No
buscarse con preferencia. La hermosura siempre ha
es una crueldad fomentar deseos con esperanza de
sido comparada á una flor delicada , y el amor á
unos favores , que ni se puede ni quiere conceder-
_una lijera mariposa. La mujer mas bella á poco
los? ¿ No es una imprudencia y lijereza suscitar en
tiempo es mirada como una mujer comun y regu-
el público , á quien se debe respetar , 6 en los Es-
lar por el marido que la adoraba (1). La hermol.
posas , cuyos recelos es menester evitar , sospechas
sura, dice Sócrates, es una tiranía de corta
no conformes á la honestidad y al decoro?
clon.
De cualquier modo la galantería siempre es vi-
Nada es mas raro que el ver contentos y feli-
tuperable , porque se manifiesta en ella una volun-
ces los matrimonios que sólo han tenido por móvil
tad permanente de turbar la felicidad de los otros,
una lijereza reprehensible en materia tan importante,
y una vanidad siempre condenable. Una mujer que
(
quiere agradar á todo el mundo, aun cuando su
1 ) Los españoles dicen que la hermosura es de tan cor-
ta duracion como la fragancia de los suaves olores : el que es-
corazon se mantenga puro , tiene lastimado el jui-
tá acostumbrado á ellos no los siente. Véanse las Reflexionzs
tia Una mujer verdaderamente honesta sólo quie-
sobre las mageres por Mad. de Lamben. Bion el Borystenita
re agradar á su marido; y si es prudente, evita
, decia que la mujer fea ofende y dala la vista, y la hermosa
todo lo que puede darle zelos porque sabe que sa
el, liiitio y la rama.
0
12
SECCION y.
CAPÍTULO 1. 13
de su union la hermosura y un amor ciego. Las
na la honestidad y la hermosura (I). Las gracias es-
pasiones violentas duran poco; y la imprudencia de
tertores y la belleza del rostro, que por un efecto
los ciegos y ofuscados Esposos luego les hace abu-
agradan á los ojos, impiden
sar de los placeres que hubieran debido prudente-
frecuentement
tesionrepnrte
e ndáeun y
una mujer que cultive ó adquiera
mente economizar. El matrimonio debe ser casto:
las dotes necesarias para la felicidad conyugal. Una
el pudor , dice Madama Lambert, debe conservarse
mujer hermosa no es la última que conoce el poder
en los momentos mismos destinados á perderle; y asi
de sus hechizos: esta idea la envanece, y por lo co-
los Esposos deben respetar los sagrados vínculos que
mun está demasiado ocupada en sí misma, para que
los unen., y no permitirse nunca la licencia, casi
piense en la felicidad de otros : se ama esclusivamente
siempre seguida del rubor y del fastidio. Ademas,
á sí propia: toda su ambicion se dirije á ejercitar su
un marido prudente no debe fomentar en la imaji-
imperio, y para esto necesita del trato y obsequio
nacion de su mujer el ardor un deleite que seria
de las jentes: idólatra de sí misma, quiere que todo
menester apagar á costa de la virtud y del decoro".
el mundo la rinda sus adoraciones: y continuamen-
Plutarco nos enseña, cpie los griegos tenian erijido
te se vé rodeada de enemigos, que ansiosos de com--
un templo á Venus . cubierta con my velo ; sobre lo
placerla conspiran contra ella y en daño de su ho-
cual observa que para encubrir á esta diosa no hai
nor, sin que la virtud sea bastante á defenderla. Na-
sombra , no hai obscuridad y misterio que sean de-
da es mas raro que una mujer hermosa que no se
masiados.
crea dispensada de mostrar á su marido cariño y
El efecto que produce la hermosura es avivar
cuidado que su estado la prescribe: acostumbrada y
los deseos : así qué ella espone comunmente á las
dominar, raras veces se presta á. la voluntad de aquel
mujeres á seduciones y peligros. Amtístenes , consul-
á quien debia obedecer y agradar ; -su imperio cesa
tado por un jóven sobre la eleccion de esposa , le
á la presencia de su esposo , 'y por consecuecia no,
respondió : Si la elejis mui hermosa, no la gozaréis
tarda en huirle, en aborrecerle, y en preferir y en
solo; si la elejis mui :fifz,, bien pronto os fastidiareis
tregarse á un adorador sumiso , que bien pronto 1,1?:
de os conviene , _pues , elejirla ni mui ,fi'a ni
domina y esclaviza.
mui hermosa.
Asiqué este imperio, que tan alagttefio
La bondad de corazon, las dotes y cualidades
jero parece á la vanidad de las ,
mujeres 'tiene so-
del entendimiento , la dulzura , la sensibilidad son
lidez alguna, y por lo comun son despreciadas de
.prendas que la razon hace preferibles tanto á la
los mismos á quienes sacrifican su honor y su quieff
hermosura , fácil de marchitarse , como á las ri-
tud; mas la suerte de estas llega á ser aun mas de-
-quezas, incapaces de sustituir á la virtud , y de
ipiloorlaabs lep,e r cmuiatennd oyasuhsalct terracptaipvcols ajado s
causar una verdadera felicidad á los Esposos
alguno y
enmliairesoheitios
e...
principalmente cuando ignoran el modo de usar
dad; abandonadas de lo s que se ven libres, si antes
de ellas.
La. hermosura , dice un sábio antiguo, es un bien
(1)
Rara est adn3 concordia forme
que pertenece á otro. En efecto, como dice Juvenal,
iltqac p udiciti(e.
es mui raro encontrar reánidas en una misma perso-
Juvenal Satyr. 10. vers. 297.
14
SECCION y.
CAPÍTULO I.
fueron esclavos, las vemos ordinariamente entrega-
santidad de los vínculos que unen á los Esposos. El
das á una sombría y cruel melancolía: una triste y
marido que se constituye el tirano de su mujer, es
cuitada devocion es el débil recurso de que suela?n
un débil, un cobarde, un bárbaro, cuya ferocidad
valerse para reemplazar los placeres á que estaban
debieran castigar las leyes. Todo Esposo infiel, que
acostumbradas; viven olvidadas de todo el mundo
roba á su mujer el corazon á que su amor la da de-
y pasan sus tristes días llorando su imperio ya per-
recho, es un injusto, que en el acto de no recompen-
dido. Tal es la suerte de estas imprudentes, degra-
sar su virtud ,
que en cierto modo la abre la
C01130
dadas por sus vicios. La virtud sola da derechos im-
puerta á los deseos; de ser mala.
prescriptibles á un poder firme é inalterable. El rei-
No hai vicio que no encuentre apolojistas en una
nado de la virtud es de toda la vida. Poco tiempo
sociedad corrompida (1): no hai desórden que con la
dura el ser bella y hermosa, y mucho el no serio....
frecuencia del ejemplo no intente ennoblecerse ó justi-
Las puras y sanas costumbres , un alma justa y deli-
ficarse por lo menos. Sinembargo el ejemplo del crí-
cada, un corazon recto y sensible , son bellezas que re-
men nunca jamás puede.autorizar el crimen mismo.
nacen y se conservan siempre nuevas (1). Estas con-
La razon nunca cesará, pues, de representar á una
quistan la ternura y amistad de todo marido sensato
mujer que su mayor interés consiste en consultar y
y prudente, y atraen en cualquiera edad la admi-
merecer la ternura del que la naturaleza y las leyes
racion y los respetos de todos; sentimientos mas du-
hacen' el árbitro de su suerte. La misma razon la
rables y lisonjeros que no los requiebros y necedades
aconsejará que le atraigaá sus deberes con afabilidad
con que irritan los hombres la vanidad de las
é induljencia ; que sufra con paciencia sus delirios;
mujeres.
y que de este modo le obligue á sonrojarse y cor-
A pesar de las opiniones reinantes en las
rejirse de sus injusticias y desprecios. La paciencia y
nes estragadas, la moral nunca dejará de repetir á
la dulzura conservan siempre algun ascendiente y
los maridos, que sean justos, que no abusen de su
poderío sobre el vicio. Qué superioridad no adquie-
autoridad con sus esposas, ni sean opresores de
re una mujer virtuosa sobre un hombre irracional
un
sex6, que por ser menos fuerte merece piedad y pro-
malo! i Hai cosa mas noble, mas jenerosa, ni mas
teccion: ella les dirá de continuo que amen á sus mu-
interesante que una mujer bella , á quien los des-
jeres, y que no se avergüencen á la vista del público
arreglos de su marido no son capaces de separar del
de manifestarlas un cariño que los hace apreciables
sendero de la virtud ?
á las personas sensatas: el voto de estas es sin duda
Una mujer que con sus infidelidades se venga de
alguna preferible al de una turba de libertinos, que
los ultrajes de su esposo, es ciertamente menos cul-
no tienen idea alguna ni de la importancia ni de la
pable que la que primeramente provoca su cólera y
sus zelos con una conducta desarreglada : sinembar-
go siempre peca contra sus propios intereses, porque
(1) Réflexions sur les fevnthes. Solon prescribia á las recicla
acrecienta la discordia y se priva de la considera—
casadas que comiesen algunas frutas suaves y olorosas antes
de cohabitar con sus maridos, para que de este modo compren-
diesen que debian tratarlos con dulzura, á fin de serles
(f)''
agradables.
Nulli winquam
atIvocatus tlefuit. Cíe.
CAPÍTULO 1. 1'7
16
SECCION V.
mujer cortesana : toda ocupacion útil la parece
clon de un público que , á pesar de la depravacion
odiosa ; su casa llega á serle insoportable; ha me-
jeneral de las costumbres, quiere que el oro de la
virtud no se desmienta en el crisol de la desdicha. La
nester del tumulto, del bullicio y de una perpe-
fortaleza, la grandeza de alma son cualidades tan
tua disipacion para distraerse de los remordimientos
loables, que deseamos encontrarlas aun en el sexó
de su conciencia y de las desazones domésticas. Sus
mas débil. Aunque á primera vista este deseo parez-
locos dispendios se multiplican sin término ni re-
ca injusto, no lo es con todo eso, porque se supone
gla; los hijos equívocos que dá á su marido , ni son
que una mujer bien educada debe tener firmeza
queridos ni cuidados ; estos no esperimentan jamás
cuando se trata del pudor, en el cual desde la in-
las caricias ó las tiernas solicitudes de una madre
fancia se le ha dicho que se funda su honor
loca y disipada , que , por otra parte , es absoluta-
y bue-
mente incapaz por sus vicios de darles una buena
na fama, y se cree que cuando ya una vez se ha lle-
gado á saltar esta barrera que la educacion habla
y recta educacion.
fortificado cuidadosamente.
Los esposos desunidos por .el carácter ó por
, no hai freno ya que
sus vicios , no pueden emplear en la educación
baste á contener á la mujer en ningun acontecimien-
de sus hijos aquella conformidad y feliz armo-
to ni ocasion.
-nía de sentimientos y de preceptos, tan necesarias
En efecto, si por un acaso poco comun algunas
para que estos sean útiles y fructíferos. Si uno de
mujeres, á pesar de sus flaquezas y debilidades, con-
los padres -es virtuoso , la imprudencia , el mal hu-
servan todavia las virtudes sociales, estas se destru-
mor y el ejemplo del otro, harán á cada paso inúti-
yen y desaparecen en la mayor parte de las que han
les sus lecciones. Un padre desarreglado frustra con
hollado los límites del honor. Las vemos por lo co-
su ejemplo todos los cuidados de la madre mas
mun , faltas de sencillez y franqueza , ocuparse de
tierna. Una mujer vana lijera y sin conducta
continuo en seducir y engañar, haciendo un hábito
desordena y trastorna á cada instante todos los
de la mentira, de la traicion y de la falsedad. Nada
-proyectos de un marido racional en beneficio de
es menos seguro que el trato de la mayor parte de
sus hijos.
las mujeres cortesanas, cuya vida es en las mas de
Hé aquí como los desórdenes de los E sposos,
-s
ellas una intriga contínua y una perpetua impostura.
:desterrando de entre sí la paz y la concordia
La conducta reservada y oculta , exije una viji-
s
influyen ademas de un modo el mas terrible en
landa, un manejo y unos cuidados increibIe para
sus hijos ; estos , faltos de instrucciones y de bue-
sustraerse á la censura y á la murtnuracion. Por
nos<ejemplos , no dejarán de imitar en otra edad
otra parte, el gusto de la disolucion obliga á la mu-
los desarreglos que han visto practicar á sus pa-
jer que se entrega á ella á engañar á la multitud de
dres. Tales son los efectos deplorables que produ-
sus necios amantes. En fin , toda mujer corrompida,
cen en la Sociedad los galanteos 2 la desenvoltura
para tener cómplices , necesita corromper á otras
y las infidelidades , que algunos Moralistas relaja-
persgnas.
dos han mirado con tanta indiferencia , cuando de
A estas disposiciones peligrosas en el comercio
semejantes desórdenes vemos frecuentemente resul-
de la vida hai que añadir la interminable serie de
tar—matrimonios infelices
fortunas disipadas y
estravagancias que arrastran de continuo á una
TOMO II t.
3
18
SECCION y.
unos desgraciados hijos , corrompidos ya desde la
CA P í L O 1. 19
edad mas tierna.
tos y de infelicidades', deben juntarse ademas la
Estos efectos deben atribuirse á la imprudencia
edad juvenil y la falta de esperiencia y de razon
con que regularmente se contraen los matrimonios.
de los que le contraen. Una sábia lejislacion f no
Si es un ciego amor el que los forma , este amor,
debiera impedir los matrimonios precoces que unen,
embriagado y satisfecho con la hermosura , no
por lo ordinario . , á dos niños inmaturos en el cuer-
atiende á las cualidades morales tan necesarias pa-
po y en el espíritu? De estos enlaces sin reflexion,
ra hacer duraderos estos vínculos : cuando cesa la
ó dictados por intereses mal entendidos , no pue-
ilusion en los esposos con el goce recíproco
den esperarse sino uniones desgraciadas, desacier-
y con-
tinuo , se muestran tales como son uno
tos continuos, frecuentes desórdenes , y una jeno-
y otro, ha-
ciéndose mutuamente molestos con los defectos que
racion sin vigor. Los Grandes no se casan sino
á la larga llegan á serles insoportables.
para perpetuar su linaje ; -loca y neciamente ocu-
•
Mas en las naciones 'ntregadas al luxó
pados en transmitir su nombre á la posteridad ,
y á las
preocupaciones, es raras veces el amor quien pre-
ellos olvidan todo lo clemas por tan vanas quimeras.
side al matrimonio ; un sórdido interés , la vani-
Segun esto z nos espantaremos de ver , princi-
dad del nacimiento y las falsas ideas de conve-
palmente en las clases elevadas y ricas , tan po-
cos Esposos felices , y tan gran número de impru-
niencia son las que únicamente se consultan en los
dentes , que pasan su vida en atormentarse sin ce-
enlaces. Los talentos , los buenos pensamientos , la
sar , ó en huirse de continuo ? Privados casi siem-
conformidad de jenios y de caracteres, la buena
pre de los consuelos y dulzuras que produce el
educacion , la dulzura , la complacencia , la pru-
matrimonio , vemos por lo coman á los Grandes
dencia y la razon no entran en los cálculos de
y á los ricos buscar en dispendios enormes , en
esos hombres mercenarios , que sólo se proponen
costosos placeres , en disipaciones continuas y en
combinar la opulencia con el ilustre nacimiento.
culpables deleites los medios de reemplazar la paz
Qué felicidad puede resultar de este tráfico ver-
y el bien que les niega la vida doméstica. ¡Cuan-
gonzoso de la riqueza y de la vanidad ? A la sa-
tos gastos , inquietudes y ajitaciones para suplir
lida del convento , esto es, de una prision en que
la falta de felicidad pacífica y la serenidad con-.
una jóven ha vejetado tristemente , sin consultar
tinua , de que la razon y la virtud harían gozar
su inclinacion sus inhumanos padres la trasladan
incesantemente á los Esposos unidos con los vín-
á los brazos de un hombre á quien jamas ha vis'
•
culos del cariño , del aprecio y de la confianza t•
to, de quien ellos tampoco conocen otra cosa que
Mas los entes inconsiderados no tienen ni aun idea
el caudal y los títulos , y cuyas cualidades en ma-
de estas ventajas inapreciables ; estas solamente se
nera alguna han sabido ni indagado. De este modo
esperirnentan por los racionales que conocen todo
los' Esposos se hallan unidos sin conocerse; se des-
su p¿ rpeclodey dvarlo.
ser
precian luego que se han conocido; y acaban por
mayor trastorno de ideas , co-
lo c9mun odiándose y huyéndose cuanto pueden.
mo la opinion depravada que en las clases distin--
A estas causas , por sí solas mui poderosas pa-
guidas hace que los Esposos se avergüencen de
/a hacer del matrimonio un manantial de disgus-
manifestarse la ternura que por su estado se de-.
• •
20
SECCION V.
CAPÍTULO I. 21
ben uno á otro ? z Hai cosa mas insensata que una
ciones que contribuirlail á su verdadera felicidad
corrupcion capaz de sofocar en los corazones los
y á la de los Esposos que la suerte les destine,
afectos mas esenciales , mas lejítimos y mas dig-
sólo parece que la educacion se propone hacer de
nos de manifestarse al público ? Los que se com-
ellas unos entes totalmente incapaces de pensar en
portan en el mundo con semejantes irregularidades
su dicha y en la de su familia.
y: caprichos z no deberian ser colmados de ignomi-
En las naciones depravadas por el luxó y la -
nia y de oprobio?
ociosidad , la mujer de un cierto órden se halla
La ignorancia y las preocupaciones son el orí-
siempre ociosa ; ella se creeria envilecida y de-
jen de los males que turban de continuo la feli-
gradada , si se cargase del menor cuidado de su
cidad pública y particular. i Qué diremos de la
casa ; para vivir ocupada , no tiene otro recurso
loca vanidad de esos hombres ricos de poco acá
que los divertimientos continuos, dirijidos todos á
que tienen la manía de hacer contraer á sus hi-
distraerla de sus -obligaciones: estos consisten en
jos enlaces con los de familias ilustres, de quie-
un juego habitual y ruinoso , en los bailes donde
nes la suya y ellos mismos no reciben despues sino
la vanidad desplega todos los recursos de la coque-
desprecios é insultos ? Los Nobles y los Grandes
tería , y en espectáculos donde todo respira la sen-
no se consideran unidos con los vínculos de la san-
sualidad , y escita á las mujeres á menospreciar las
gre á los que son inferiores á ellos en nacimiento;
virtudes que las hacen amadas de sus Esposos: en
orgullosos y vanos en el seno mismo de la miseria,
fin , estos pasatiempos consisten en la lectura de
se imajinan que la riqueza debe darse por mui di-
cuentos y novelas , cuyo objeto es avivar incesan-
chosa con el honor de su alianza,
temente la imajinacion , y fomentar los deseos que
La esperiencia mas reiterada no puede curar á
condena la virtud (1).
los hombres embriagados de sus preocupaciones:
Cómo ha de formar una conducta semejante
todo conspira á mantenerlos en ellas : todo con-
Esposas virtuosas , atentas y ansiosas de agradar á
tribuye á persuadirlos que el dinero y el poder
sus maridos ? Las mujeres , cuya cabeza está llena
son los únicos bienes apetecibles , no siendo mas
de fruslerías , de imájenes torpes, de diversiones
que medios de lograr el bienestar con el buen uso
perniciosas z serán nunca unas Esposas recojidas,
que de ellos hace la virtud. La educacion de los
unas madres prudentes y económicas , unas ami-
ricos y de los grandes no los ilustra lo que han
gas constantes y sinceras 5 capaces de consolar y
menester para ser felices; los hace comunmentei
avaros y orgullosos , mas no sensibles y racionales.
En adelante hablaremos con mas oportunidad
(1) Los antiguos apreciaban tanto en las mujeres una vida
de la educacion que se da al sexó que la natura-
activa y laboriosa, que sus poetas nos representan á las Prin-
cesas , á las Reinas , y aun á sus Damas ocupadas en algun
leza ha formado para la felicidad del nuestro. Ve-
trabajo útil. Los Persas tenias dificultad en creer que Alejan-
remos que -lejos de cultivar y adornar su delicado
dro llevase vestiduras tejidas por su misma hermana. Entre
entendimiento , su viva imajinacion , el corazon
las señoras de buen tono , cuanto mas inútil es una labor, tan-
sensible que esta naturaleza concede á las mujeres;
to mas afanadas las vemos e n , teniendo á poco el ocupar-
lejos de inspirarles ideas, pensamientos é inclina-
se en-las haciendas domésticas.
CAPÍTULO I. 23
2
SECCION y.
aconsejar á sus maridos , Cuando su sola presen-
lao y la codicia, condecoradas con el nombre de
cia las espanta y las molesta ? Unos seres consa-
conveniencia. Asi los matrimonios desgraciados y mal
grados noche y dia al juego , á la sensualidad , á
avenidos se com ponen de dos enemigos que se con-
fastilan; que suspiran tras el dia que
la disipacion y á la coquetería z tendrán de sus hi-
que, cuando no llegan á este
jos el cuidado y la vijilancia que su estado les
ns y
isv
impone ? En fin , unos seres enemigos de toda re-
esceso,, viven
e ldenriausi'va completa indiferencia; sus in-
fiexion
tereses nada tienen de comunes; y de ningun modo
z se tomarán el trabajo de atender á la obra
seria
procuran ni trabajan en su recíproca felicidad, como
y continua de su propia felicidad , íntima-
mente enlazada con la de cuantos les rodean (
ni tampoco en la de unos hijos á quienes han dado
I ) ?
Gracias al poco cuidado que se pone en la ins-
la existencia para no pensar en ellos jamás.
truccion de los ricos
Nada puede suplir en el matrimonio la union
y de los grandes, en vez de
ser unos maridos tiernos, humanos
de los corazones y aquella feliz concordia tan nece-
y sensibles, son
ordinariamente unos indignos déspotas, despreciados
saria al bienestar de los Esposos. La mayor riqueza es
siempre insuficiente para ocurrir á los gastos , á los
y- aborrecidos de sus mujeres, á las que, bajo las mas
aparentes y bullas esterioridades de decencia , tratan
pasatiempos y á los innumerables caprichos con que
se procura reemplazar el contento sólido que debiera
regularmente en secreto como á esclavas, sobre quie-
encontrarse en sus propios hogares. Un marido poco
nes se figuran que tienen derecho de ejercer impune-
mente su injusticia, sus jenialidades y sus caprichos.
aficionado á su mujer, y entregado á la disipacion,
al juego y al libertinaje, la retasa por lo coniun
Los padres, guiados de la avaricia ó de sus indignas
hasta lo mas preciso. Por su parte, una mujer des-
preocupaciones, entregan á estos viles tiranos las víc-
cabezada y gastadora detesta y se irrita de continuo
timas, á quienes la ley rigorosa obliga en casi todos
contra la economía y el arreglo que su prudente
los paises á jemir sin consuelo ni esperanza todo
marido opone á sus insaciables deseos, y le mira co-
el curso de su vida. En los matrimonios, como se
mo al enemigo de su felicidad.
ha visto , no se consulta sino la ambicion,- el orgu-
Por lo que hace al plebeyo, como que este, fal-
to de cultura, conserva casi siempre unas costumbres
salvajes , y no es capaz de refrenar sus pasiones,
(1) "En cuanto á vosotras ¡ ó mujeres ! dice Pericles en
mira á su mujer como á una víctima destinada á
” Ttieíditles , el principal y constante objeto de vuestro sexó
sufrir sus violencias.
5/ ha de ser evitar que el páblico os censure y critique ; el ma-
Las leyes en- casi todos los paises, guiadas por
53 yor elojio que pu ...kis merecer es no dar causa ni á la crítica-•
55 ni á la adtuira.eion." Véase Thuciditi. histor. lib. 2, Conviene
las bárbaras preocupaciones, no conceden á los Es-
observar de paso ,• que entre los Griegos las mujeres estaban
posos medios ningunos para disolver los matrimonios
recojidas en sus casas , sin tener parte alguna en la Sociedad;
mal avenidos; estos se ven condenados á sufrir y ar-
en vez de que eu las naciones modernas de la Europa las mu-
rastrar por toda su vida las cadenas que los opri-
jeres viven en el bullicio- del trato de las jentes , y debieran
por lo tanto procurar adquirir, mucho mas que las mujeres de
men ; la mujer, sobre todo, no puede sustraerse en
los Griegos , cualidades que las hiciesen apreciables. Una mu-
manera alguna de la tiranía doméstica de un mari-
jer- qpe vive retirada no ha menester las virtudes precisas pa-
do, que la hace padecer en secreto el horrible y for-
ra vivir en el mundo.
24
SECCION y.
CAPÍTULO
midable peso de su autoridad; por otra parte, este
se vé precisado á vivir por fuerza con una mujer
tre los ricos , á quienes su . estado les permite proveer
que incesantemente le deshonra, y cuyo corrompido
y asistir á.los hijos nacidos de la union que quisie-
corazon arde en una llama adúltera. Si los Esposos
sen romper (1).
quieren apartar de sí los objetos que los aflijen , les
Nada es mas respetable y santo que la union
conyugal, cuando los Esposos llenan fielmente el
es necesario revelar sus desgracias al Público, ha-
.objeto que en ella deben proponerse; entonces, de
ciendo que resuenen sin pudor en los tribunales sus
la observancia recíproca de las obligaciones que
quejas y los pormenores escandalosos de sus infortu-
impone, resulta un bien real y verdadero á los
nios privados.
Se nos dirá quizá que las leyes no deben fomen-
Esposos, á sus hijos y á la Sociedad entera. Si el amor
ha formado estos tan dulces nudos , el aprecio, la
tar y patrocinar la inconstancia de los hombres; que
ternura y la concordia los estrechan y aprietan á
los vínculos del matrimonio son respetables y sagra-
dos; que no pueden romperse sin perjuicio de la So-
cada momento, é impiden que jamás los rompa la
inconstancia. Esta nace del vicio ajitado y mal con-
ciedad; y en. fin. se nos dirá que la suerte de los hi-
tento: la virtud , siempre tranquila y moderada,
jos qucdaria incierta, si les fuese permitido á los pa-
hace mas fuertes los vínculos de los Esposos, y los
dres separarse á su arbitrio. Mas nosotros responde-
enseña que deben mostrarse en todo caso una indul-
remos á estas especiosas objeciones, que los hombres,
jencia recíproca : la razon les dicta que , destinados
á pesar de su inconstancia, están fuertemente con-
á vivir juntos, la familiaridad entre ellos no debe de
tenidos por la fuerza y los vínculos del hábito, por
modo alguno escluir las atenciones, la urbanidad y
la decencia pública, por el temor de los obstáculos
los cuidados tan ;apropósito para escitar y cimentar
y del vilipendio , y por la complicacion de sus rela-
su afecto ; y asi ellos evitarán todo lo que puede dis-
ciones y negocios; de suerte que no es de creer ni
minuir 6 ser contrario á su estirnacion y cariño. El
de esperar que unos Esposos de mucho tiempo hace
-mundo estái.11eno de.EspoSos que, sólo,pareee q ue re-
unidos se separen. con lijereza. Roma, donde el di-
servan sus atenciones y ,complacencias :para los es-
vorcio era permitido, no nos ofrece en quinientos
traños y desconocidos, y que' miran. á sis Mujeres y
años mas que un solo ejemplo de él. Los divorcios
á sus hijos COMO unos esclavos condenados á sufrir
no se hicieron frecuentes en ella hasta que el luxé
de continuo su brutalidad y su mal jenio: estos in-
hubo corrompido enteramente las costumbres. Los
Esposos racionales y prudentes se sobrellevarán recí-
procamente, y no tratarán de separarse; pero es útil n
que dos entes destituidos de razon se alejen
(l) Estas ideas , que'comaciras muchas en la teoría agra-
y sepa-
dan y persuaden, producirian ciertamente consecuencias tuui
ren: los hijos criados entre disensiones domésticas,
terribles y funestas en la práctica., si la ley no enfrenase la va-
no pueden menos de ser infelices y desatendidos, y
lubidad de los Esposos; mucho-mas en tiempos tan aciagos co-
deben forzosamente pervertirse, en vez de ser unos
mo los nuestros, en que los vicios y la mala educacion ,
ciudadanos útiles á la Patria. Los Esposos pobres y
clpalinctue de los ricos y poderosos, han corrompido las cos-
tumbres
miserables, á de una mediana fortuna, no pensarán
á tan alto grado. Asigne nuestras leyes civiles, con-
formes con las divinas y eclesiásticas , tienen establecido lo mas
en separarse; y los divorcios sólo tendrian lugar en-
corve- dente en este punto. (Nota, dei Traductór.)-
TOMO I TI
4
26
SECCION V.
CAPÍTULO I. 97
sensatos no ven que en su propia. casa es donde se
Esposo ocupado en la felicidad de una mujer ama-
necesita establecer el reposo. y la felicidad. El trato
íntimo no dispensa en manera alguna á los Esposos.
da de la que no se aparta sin sentimiento, y á la
de. que se muestren buenos. procedimientos, compla-
que vuelve á ver siempre con un nuevo placer !
cencia y consideracion ; por el contrario, la &cenen-
una. felicidad mayor para estos dichosos Esposos, que
tacion contínua. hace mas: necesaria, esta delicadeza
la de leer cada uno en los ojos del otro el deseo con-
por lo. mismo que se están viendo incesantemente.
tinuo de su bien y su contento recíproco? Su propia
La razon prescribe al marido que temple su imperio
casa tiene para ellos un hechizo que envano busca-
con la.
dan fuera de ella, ó en el tumulto de los placeres.
ternura; y á la. n]ujer la recomienda sund-
sion
La soledad de un desierto nada tiene de penoso pa-
y paciencia; ceder para. esta , es. vencer y triun-
far: la dulzura es el arma mas fuerte que se puede
ra dos personas que cifran en sí mismas cuanto mi-
oponer á las pasiones de un marido.,, á quien la. con-
dieran desear , y que encuéntran uno en otro las 'de-
licias de la convérsacion y las dulzuras de la amis-
tradiccion sólo. irritada latas,, y le baria intratable..
¡Qué, corazon habrá tan cruel y . feroz á quien no.
tad. z Hai una alegría mas pura para ellos que la de
verse rodeados de unos hijos que, formados á espen-
desarmen la. paciencia y las lágrimas. interesantes de;
sas de su comun cuidado, serán sabios y virtuosos,
una mujer dulce, amable y virtuosa!':
y servirán un dia de consuelo y de apoyo á su
Por desatender estas reglas; importantes, vemos;
vejez ?
á menudo suceder en los matrirnet..i.os. los. disgustos.
De la union de los Esposos dependen ciertamen-
recíprocos al mas. vivo, amor.. Una prudente- y mesu-
te las virtudes de su descendencia. Un Padre vicioso
rada conducta es sobre , todo necesaria . en Unaasocia-
y tirano no puede formar sino esclavos llenos de vi-
cion que debe durar toda la vida ; los. respetos y la.
cios. Una Madre frívola, enamorada y gastadora no
complacencia no son. incómodos ni molestos, cuando.
sabrá educar hijas prudentes, modestas y recatadas:
es bien claro y evidente el interés que hai en agra-
..una madre de familia, incapaz de vivir ocu pada.; fal-
darse incesantemente;, la aten.cion sobre sí mismo y
ta de prevision y de economía, no puede criar sino
el cuidado de evitar- todo lo que puede alterar la a
hijos que llevarán consigo desórdenes y vicios á las
monja: ó resfriar el buen afecto, llegan á ser fáciles
casas en que presidirán un dia. A la -estravagan-
siempre que nos habituamos. á ello ; por un abuso
cia y á la depravacion de tantos malos matrimo-
demasiado comun, la familiaridad de los Esposos es
nios deben 'atribuirse los males que afilien á las na-
causa. de que. no se respeten cuanto sería necesario:
ciones enteras.
la. mujer, casquivana quiere agradar á, todo el mundo
A esta misma corruncion debe tan-ibien atribuir-
nienos. á: su. marido..
se la multitud de solteros que se encuentran princi-
No. hai felicidad comparable á la de dos esposos. -\\
palmente en los paii;es donde el lux() y la disolucion
sincera y estrechamente unidos. con. los vínculos del
han fijado su domicilio. Los hombres corrompidos
amor, de la fidelidad
í
y de la sencilla y pura amis-
y dominados de la sensualidad huyen
de
tad„ en. quienes. estos afectos,. sucediéndose alterna-
culos molestos para la inconstancia,e'tploreqLiteinoeisacvuíZ-
tiVamente,, se , variar sin agotarse nunca. Qué es-
tran en la corrupcion jeneral medios de satisfacer las
pectkulo nán.alagüefio y encantador que el de un
exijencias de su temperamento , sin necesidad de car-
91;
SECCION Y.
CAPÍTULO I.
29
garse con las molestias de una casa; ademas de que
rraaandcsa nqdLoi e de arqatitzm aebl
préerftdil del o Imperio.
í a s e o A
st umr-.
ellos miran á las mujeres como un bien cómun,
al menos como una conquista tan facil. de conseguir
gobernando á las naciones segun las re-
br es y
como de emprender. Los desórdenes ó la facilidad
glas de la equidad, es como se puede estimular
de las mujeres deben necesariamente multiplicar el
á los hombres á multiplicarse. El despotismo , el
número de los cortejos- - y delos celibes.
luxó y el desprecio de las buenas costumbres son
Por otro lado los hombres mas sensatos te-
calamidades que reunidas aceleran la ruina de un
men tambien unos vínculos capaces de hacerles
Estado. Un mal Gobierno destruye y aniquila has-
infelices por toda su vida. La mala educacion
ta las jeneraciones futuras; y forma de los hom-
las mujeres , su pasion desenfrenada á el fausto y
bres unos esclavos infelices é inciertos de su suer-
los placeres , y lo raros que son los buenos ma-
te, que viven al acaso, y no pueden pensar en
trimonios ', son razones mili poderosas que. hacen
multiplicarse sin 'riesgos y temores ; los hijos no
preferir el celibato á uno! nudos en que es tan di-
harian mas que acrecentar sus necesidades presen-
ficil encontrar felicidad y sosiego. La mayor opu-
tes y sus inquietudes con relacion á lo fuluro. La
lencia apenas basta. en un pais de luxó para satis-
poblacion se aminora bajo un Gobierno que solo
facer las necesidades . creadas por este luxó capri-
hace infelices, y en las naciones donde el vicio levan-
choso. El hombre teme empobrecerse luego que tic,-
ta erguida la cabeza.
ne hijos.
Reprimienlo el luxó, corrijiendo las costum-
Sinembargo ello es cierto que el celibe se pri-
bres , castigando el adulterio y la prostitucion pú-
va de las muchas ventajas que la union conyu-
blica, un Lejislador virtuoso logrará disminuir el
gal puede producir. Un viejo solteron es un ente
número de los celibes , y hacer los matrimonios
solitario que en su vejez y en sus enfermedades se
mas felices y capaces de formar ciudadanos para
halla por lo comun...abandonadó y entregado á la
el, Estado. Sentimos y nos quejamos de los efec-
rapacidad de sus 'criados ;. no esperimenta en sus
tos, y no. recurrimos á sus causas: baja un nial
penalidades los cuidados y la vijilancia de su mu-
gobierno y unos Príncipes sin virtud y sin viji-
jer y de sus. hijos.; y pena y se consume en su
lancia, la masa entera de la Sociedad necesaria-
vejez rodeado de parientes colaterales que suspiran
mente se corrompe y disuelve:.
por su herencia.
La política y la moral se interesan igualmen-
Muchos Moralistas han declamado contra el
te en deprimir y evitar el celibato.. El matrimo-
celibato , mirándole' como. un manantial de cor-
nio une al hombre mas íntimamente á su pais y
rupcion ; los Lejisladores han querido castigarle co-
á la Sociedad,
• ead
ti
estimulándole al1.5
: el
ot, u sto
padre
mo contrario á la poblacion ; pero unos y otros
de
Iiiades, semejante
un árbol robusto, que
no han conocido que el celibato., cada vez ma-
se agarra y arraiga. en la. tierra con muchas y
yor, era efecto de la corrupcion pública, autori-
profundas ralees. El efecto del celibato, por el con,.
zada ó tolerada por los malos Gobiernos ó las ins-
trario, es' divolver y aniquilar el: interés
públ
mteres pu ico,
.1Col
tituciones viciosas.. Envano Augusto publicó leyes
reconcentrar al hombre en sí mismo, hacerle u.?
contra los celibes., mirándolos como Unos _con>
.i
t
egoísta é inspirarle una profunda indiferencia. par -
30
SECCION V.
CAPÍTULO II.
31
con los gemas. El celibe vive el dia presente y piensa
placer sensual ,
de un ciegoal
poco en el de mañana: en una palabra , el soltero
mente se proponga el sersaciado)etyi tosa tcilsufee
por lo comun es duro é
ternura, la piedad filial, la gratitud de un hijo se
insociable , porque su co-
razon no llega á enternecerse y penetrarse de los
fundan en el cuidado y desvelo de sus Padres por
multiplicados afectos que causan los tiernos nom-
su felicidad.
bres de Esposo y
La autoridad paternal,. fundada en la natura-
Padre.
leza y en las necesidades del hombre débil en su
infancia, es mui justa , porque tiene por ol^«eto
CAPÍTULO II.
la conservacion y la felicidad de quien,. sin los:
socorros< continuos de sus Padres, se hallaria es-
Deberes de los Padres y las Madres, y de los Hijos.
puesto á perecer á cada instante , y que por sr.
solo no podria librarse de los. peligros que le ro-
El principal objeto del matrimonio es procrear
dean. El hombre al nacer,. siendo de todos. los ani-
hijos que lleguen á ser algun dia miembros útiles
á la Sociedad ,
males. el mas. incapaz de defenderse y de procurar
y consoladores y apoyos de sus
su sustento*, se halla pendiente y necesitado de aque-.
Padres. El amor de los Padres y las Madres á sus
llos que al darle la vida,, se obligaron á conser-
hijos es un afecto que se halla aun en los brutos
vársela, y á suministrarle los medios. de satisfacer
mas indomésticos y fieros, á los cuales los vedlos
sus. necesdades.
animados de la mas tierna solicitud por sus hijue-
El infante, viniendo al mundo se encuentra
los : este afecto debe ser mas vivo todavia en el
en sociedad con su Padre y con su Madre , de
hombre, que vé en su descendencia á los coope-
quienes , sin saberlo , recibe por mucho tiempo so-
radores de sus trabajos, unos amigos unidos con él
corros y servicios gratuitos.. Mucho despues llega
por la conformidad de intereses, y á los apoyos
á conocer las. obligaciones, que ha contraido con
de su vejez. Un Padre espera que los hijos de
ellos, el reconocimiento que les debe, : y el: modo
quienes cuida ahora, le recompensarán algun dia
con que ha de pagarlos;. y su razori, cuanto con
sus cuidados y afanes, en vez de que los brutos
los: años se aumenta ,, le muestra la. necesidad de
aman y cuidan á otros brutos incapaces de reco-
llenar sus deberes , ó de' satisfacer sus deudas.. La
nocimiento, que los abandonarán al punto que sus
opinion pública , el temor de la. ignominia ,
.fuerzas les permitan vivir sin ajenos socorros. De
nociones de la virtud ,, y el hábito. de obedecer á
donde se infiere que los Padres tienen menos afec-
sus padres , le indican y hacen, fácil. la conducta
tos ó instinto que los brutos si , habiendo dado el
que está«. obligado. á seguir,: y confirman en él los.
ser á sus hijos descuidan ocuparse en su bien-
afectos que' debe á los que piadosos, y benéficos se.
éstar.
han ocupado constantemente en hacerle feliz.. De
La existencia no es un bien sino es feliz ; la
este laTopdi.eodatdodfi
ol.
grava
os co, r ove _-
Mida sería un don fatal, si fuese de continuo mi-
icaol;11, s esto eás' g, r aa
lean ternura
\\ serable. No es , pues , por haber recibido la vida
diente , tímida. y respetuosa que los hijos. bien. edu-«
de sus Padres por lo que un hijo les debe su re-
vados, se reconocen en obligacion de. mostrar á. sus;
conocimiento; esta vida puede ser solo efecto del
32
SECCION V.
CAPÍTULO II. 33
Padres , á cuyo amor nunca pueden mostrarse de-
su fortuna , arreglan su suerte y destino por me-
masiadamente agradecidos. En fin , los hijos deben
dio de sus testamentos , y á veces hacen unos sa-
pensar que llegarán á ser Padres algun dia , y que
crificios reales y penosos á la idea de la felicidad
para adquirir derechos al cariño y reconocimiento
de su jeneracion , sinembargo que saben que ellos
de su descendencia , deben manifestar estos mis-
no la presenciarán. Todo hombre se figura ver hoi
mos afectos á los autores de su sér. Espera de
lo que pasará despues de su muerte ; la imajina-
tu hijo , dice 'Tales , lo mismo que has hecho con
cion llega á veces á crearnos quimeras, en las que
tu Padre.
nos fijamos aun mas que en las realidades ; mas
La ternura paternal , ó el amor de los Padres
las que produce la ternura paternal son útiles á la
á sus hijos , está fundado ademas en motivos jus-
Sociedad , pues que por ellas un buen Padre se
tos y racionales , y no , como se ha creido vul-
priva de mil goces y placeres con la idea de que
garmente, en una pretendida fuerza de la sangre,
los disfruten unos hijos que todavía no existen.
ó en una simpatía oculta que la ignorancia ha in-
¿ Qué vendrian á ser las familias , si el espíritu de
ventado á su antojo: este amor tiene por base la es-
cada ciudadano se encerrase en los límites de su
peranza de encontrar algun dia en los hijos, hom-
existencia presente , sin pensar nunca en lo futu-
bres que , reconociendo los desvelos y socorros que
ro ? Los Padres sin prevision , ó que , para satis-
han recibido de ellos , les acrediten en retorno una
facer sus pasiones, y placeres , descuidan lo que
respetuosa aficion , un celo á toda prueba y unos
deben á su descendencia , son justamente vitupera-
cuidados ardientes y coutinues. Por otra parte, el
dos de sus contemporáneos. El hombre que sólo
amor propio de un Padre se gloría de haber produ-
piensa en sí y para sí , es mirado como un mal
cido, por decirlo así, otro él mismo, y de haber
padre y un mal ciudadano.
dado la existencia á una criatura que perpetuará su
Sinembargo es preciso convenir en que este te-
nombre , que renovará su memoria , y que le re-
mor de lo futuro , cierto ó
,
figurado ir c
d
m11-
presentará en la Sociedad. Esta es evidentemente
chas veces á los Padres injustos y crueles con sus
la causa de las pesadumbres que padecen los Gran-
hijos. Un padre avaro no quiere desprenderse de
des de la tierra cuando no logran sucesion , por-
nada mientras vive; y bajo el pretesto del mayor
que temen que sin ella quedan sus nombres olvi-
bien de sus hijos , á quienes dejará sus tesoros'
dados, así como se imaginan perpetuar su propia
r
rdo
eau sseacssl ofar becos rebenlciteiednnool.e nduteetsiphtpiaeassdt ardeleod
]. les
.existencia , é inmortalizarse dejando hijos á su
muerton,t o mas vn. Lel
e-
muerte.' De este modo la imajinacion de los hom-
den
bres , anticipando lo futuro , les hace gozar de
y próvido se abstiene de entregar su fortuna á una
antemano y tener presente lo que pasará en el
juventud ardiente y fogosa , que desconoce casi
mundo cuando ellos no sean ya mas que polvo
siempre las reglas de una sábia. economía ;
ade-
y nada.
más de que sabe que sería imprudencia despren-
En fuerza de esto , los Padres forman frecuen-
derse enteramente de todo, y constituirse en la de-
temente proyectos para sus descendientes , estable-
pendencia de los que justamente deben depender de
cen los fundamentos de su grandeza , tratan de
él-; pero si ama verdaderamente á sus hijos un
TOMO
5
34
SECCION V.
CAPÍTULO II. 35
padre, encuanto puede, los pone en estado de ser
felices durante su vida , porque él
que el bien que resulta de la autoridad que . rtian-
mismo goza en-
da ; el título de Padre no puede dispensar de esta
tonces del placer que les causa.
La moral en todos tiempos ha sido obscureci-
ley natural y primitiva. Un Padre que abusa de
da con ideas falsas , y nociones vagas, confusas
su poder , que no muestra ni amor ni cuidados
y
destituidas de esperiencia : la ternura paternal y
á sus hijos , que por el contrarío ejerce sobre ellos
la piedad filial se han considerado como unos afeo,.
i
, que se opone á su felicidad,
un imperio injusto
que descuida y desatiende el proporcionarles todo
tos innatos que los hombres sacaban al nacer , y
el bienestar y la dicha posibles , se hace indigno
que eran inherentes á la sangre. Pero la mas ti-
jera reflexion hubiera debido desengañar á los hom-
del nombre de Padre , y no debe prometerse en-
bres de esta preocupacion tan lisonjera. Un Padre
contrar en sus hijos afectos de un sincero amor,
precio solo de la bondad y del cariño. La piedad
se ama á sí propio en su hijo , y ama á .un sér
de quien espera contento , placer y socorros. Un
filial no puede fundarse sino en la ternura pater-
nal ; estos sentimientos naturales desaparecen lue-
hijo bien educado ama á su Padre, porque vé en
go que carecen de apoyo , porque la ley de la na-
él á su mayor y mas seguro amigo, á el autor
turaleza quiere que el hombre solamente ame y
de su bienestar, y el oríjen de su felicidad. Estos
se incline á lo que contribuye á su felicidad , á la
afectos de parte de ambos se hacen habituales , y
que su naturaleza le dirijo incesantemente.
pasan entonces por efectos del instinto ó de la na?
¿ Cuántos Padres vemos transformados en tira-
turaleza. Mas sinembargo estos afectos no se en4
nos , que no miran á sus hijos sino como á unos
cuentran en las naciones corrompidas , y en las
esclavos destinados por la naturaleza á sujetarse
familias mal reguladas.
eta todo y por todo á sus despóticos caprichos ?
Envano sería esperar de la naturaleza ; del
Estos insensatos se imajinan que por haber dado
instinto cí de la fuerza de la sangre unos afec-
la vida á unos hijos á quienes deben amar , han
tos que los desvelos y la ternura de los Padres no
adquirido el derecho de hacer de ellos unos jugue-
hubiesen sembrado y cultivado en los corazones
tes de su mal humor y de sus ridículas arbitra-
de los hijos. No basta el ser Padre para . escitar
riedades. El nombre de Padre , que encierra la idea
en ellos el cariño y la recompensa que el derecho
de cariño y del mas tierno interés ¿ debe acaso
de Padre debe prometerse y esperar. Para ser ama-
ofrecer á los hijos la idea de un amo tiránico y
do es menester hacerse amable; esta es una ley
cruel, de cuyos golpes y malos tratamientos no
de. la que no puede eximirse hombre alguno. La
tengan derecho á defenderse ? ¿ Se les puede dar
existencia , como acabamos de decir:, no es un bien
el nombre de Padres á esos ambiciosos (1),5 i njus-
por sí sola , sino por. las ventajas que trae consi-,
go. Los Padres han- recibido de la naturaleza una
autoridad lejitirna sobre sus hijos ; mas ninguna
(1) Todo hombre que no esté ofuscado con sus preocupa-
autoridad sobre la tierra dá el derecho de dañar
ciones, forzosamente ha de conocer la perversidad de las leyes
y los usos de aquellos paises, donde , por favorecer la necia
6 hacer infelices y desgraciados : toda dependen-
vanidad de algunos nobles, el hijo mayor se carga solo con
cia toda sumision no puede tener otro motivo
todos los bienes de la familia, dejando á los denlas hermanos y
36
SECCION V.
CAPITULO II.
37
tos con sus hijos , que los sacrifican cruelmente á.
desheredaciones sacrificar su propia sangre á la
la fortuna de un primojénito , sócolor de que éste
nas
desesperacion y á la miseria.,
se encarga de mantener en el mundo el esplendor
¿ Deberá cerrarse para siempre á la piedad el
de su familia ? ¿ Hai una barbaridad mas feroz que
corazon de un Padre ? Solo el vicio incorrejible,
la de esos indignos padres que , para mejor dota ,
el crimen inveterado pueden autorizar la par-
á una hija , seducen y fuerzan á su hermana á
cialidad con 'sus hijos; si es el autor de sus dias,
que ella misma se condene á una prision perpe-
debe á todos hacerlos felices. Como juez de su fa,
tua , que dia y noche regará por toda la vida con
mina debe ser justo, recto é imparcial. La defor-í
sus lágrimas ? Los hombres de este horrible y afren-.
midad corporal ¿ és acaso una razon para aborre-,
toso carácter no pueden llamarse padres , ni mere-
cer á un hijo, que por lo mismo es un objeto
cen el título de hombres; las leyes debieran sus-
digno de compasion ? ¿Qué corazones tendrán al-
traer á sus desventurados hijos de una autoridad,
gunos padres , que porque un hijo es desgraciado
de que abusan tan detestablemente.
se complacen en hacerle,sentir todavia mas el peso
En el establecimiento de los hijos es en lo que
de su miseria ? Un hijo contrahecho ó imperfecto
ostentan toda su crueldad los padres injustos: guia-
merece lástima , y por lo mismo su talento debe
dos comunmente de una sórdida avaricia , 6 de
ser cultivado con mas esmero y cúidado , para , re-
una loca vanidad, nunca los vernos consultar pa-
parar la desgracia ó el capricho de su suerte (1).
ra nada las inclinaciones de sus hijos. En el capí-
Y ¿ qué diremos de la debilidad de: aquellos pa-
tulo anterior hemos observado las deplorables con-
dres, que sólo ven en sus hijósilos herederos de sus
secuencias de los matrimonios que sólo forma el
bienes , cuya importuna presencia les recuerda de
interés , del cual son víctimas los mismos esposos;
Continuo que se han de morir,? : Mas estos hombres,
mas donde se vé sobresalir la dureza de los pa-
que tanto temen la,muerte g dejarían de morirse
dres , es cuando sus hijos, casualmente . seducidos
sino tuvieran hijos 6 .herederos ? Los hombres
dice
del amor , tienen la desgracia de contraer un en-
Eomero , se suceden unos á otros como las hojas en
lace contra su voluntad : entonces implacables es-
los árboles (2).
tos padres rara vez perdonan el menosprecio de
su autoridad; en lugar de tranquilizarse con el
(1) Se cuenta de un Majistrado de Francia, que deshere-
tiempo , y de olvidar unas faltas ya irremediables,
dó á su hija en su testamento solamente porque era fea ; bien
los vernos con frecuencia llevar su horrible vengan-
que este testamento fne anulado pe sentencia del Parlamento
za mas allá del sepulcro, y por medio de inhuma-
de París.
::.(2) Montagne dice con mucha razon hablando de los hijos:
"la envidia que nos causa e.Lverlos lucir y gozar del mundo,
$1 cuando nosotros estamos ya para dejarle , como que nos ha-
•
hermanas en la miseria y la indijencia. ¿ No es vergonzoso que
ce mas ahorrados y miserables con ellos. Nos alije el que
en las naciones que se llaman civilizadas, la lejislacion auto-
2, nos vengan empujando para salir de este mundo; mas si esto
rice unas costumbres tan locas y desnaturalizadas? Tendrán
/5 nos mtlesta y entristece , siendo así. que .el . luden de las eo-
algunas obligaciones de amor y gratitud con sus padres unas
• sas- Pide que ellos no puedan verdaderamente ser ni vivir si-
hijos desheredados por la ley ?
5 no á costa de nuestro ser y nuestra . vida , .0osotrws
este
38
SECCION
C P f-ru L
1 I.
La avaricia y la prodigalidad tanto una comer
ó'; ni -de que en .muchas naciones parezca un
rap
otra abogan en las almas los afectos del amorpa
fenómeno.. Los padres:mal os y crueles ejercen una
ternal. En las naciones corrompidas con el luxó,
autoridad irritante sobre unos infelices y desventu-
con la vanidad , con el deseo de ostentar , y so-
rados , que por lo coman sólo ven en los autores
bre todo con el contajio del vicio ¿ puede darse el
de sus dias irnos tiranos, .á quienes decoro les
nombre respetable de padre á hombres frívolos, di-
obliga á ocultar su odio.; ó unos hómbres despre-
sipados y corrompidos, que tododolvodigan á sus
1 -ciables , que con su vida ponen largos obstáculos
vergonzosos placeres , y que 5
á los placeres y desórdenes que estos hijos querrian
'ac opados en satisfa-
cer sus estravagantes á criminales caprichos, na-
imitar. Los padres viciosos comunican sus vicios á
da hacen por sus hijos , que miran como una pe-
los hijos , haciéndoles desear con ardor é impacien-
sada carga ? Estos ciegos , á quienes desórdenes y
cia el tiempo en que puedan. libremente entregarse
locuras hacen enemigos de su -:propia sangre z se
á los mismos desarreglos que han visto - practicar:
lisonjear-u:por ventura que malgastando sus rique-
los padres insensibles y crueles z podrán prometerse
zas ,eon los estraños, los desconocidos, los pará-
de sus- hijos los afectos que ellos..no les han inspi-
sitos y las malas mujeres , se granjearán en ellos
rado, ó que han sofocado en sus corazones ?
unos amigos mas verdaderos y constantes que en
Los malos padres no sufren el-que sus hijos
sus propios hijos, á quienes la naturaleza los une
los imiten. Los que reprenden.á sus hijos,- dice • Plu-
con unos vínculos tan sagrados ? Unas personas
tarea,: por las Pitas que ellos mismoy:cométen;:no
estrañas y desconocidas z vendrán. por fortuna en
ven sin duda que en las personas de sus hijos 'se con,.
su vejez ó en sus .enfermedades . ,' á consolar
denan á sí propios (1). En efecto, los hijos consi-
y
asistir á estos padres, que no han procurado cul-
deran como bueno todo lo que ven practicar á
tivar unos amigos tiernos y domésticos en sus hi-
sus padres, y los q.uieren.imitar á pesar de sus pro-
jos ? Pero la vanidad y el luxó sofocan de tal
hibiciones y. manda,tos, yjamás se les(Ayersuadirá á
modo en los corazones los afectos mas naturales,
que no ,se encuentrá.;:paitc. en las 1:acciones que
ven ejecutar á sus padies,, (5•.á.
que la mujer propia , los hijos y los parientes de
.51111E ma esbo s . las
un libertino están á
prohibiciones y • preóeptos
.
;nonhacelar entonces 'sino
mayor distancia de su. cora-.
irritar su curiosidad y hacerles, desear tiempo
zon que los desconocidos , los aduladores y las mu-
en que puedan ..practicar . sinestorvos.- los•ejem :los
jeres corrompidas, que jamás le servirán de nada.
que han recibido eni:casa- de sus jadres. Por;=res
En vista de una conducta tan cruel y
to
tan con-
e,. S e
traria. al cariño patérnal , 'rib
e_e 172.1.!
- debein
b§. admirarnos
c
dhicoe rceospnetornlYhhia'.rila°71/Valtai.1:1-o'..,egtecutanddokd'e'la:
de que el amor de. los ;hijos á sus padres. sea tan
te de los hijos sino cosas laudables es como se
les hace virtuosos; y no alabando < en su presen,
45 caso debernos abstenemos de ser padres." Mas adelante dice:
"Es una injusticia el ver que un Padre:viejo , cascado y ea-
” daverico goce solo en el rincon de su hogar de unós bienes
Plutarco en su-Tratado de la Educülim de los hijoá."13.
,,que bastarian para mantener y fomentar á muchos hijos."
(2) Mirxhna debetur, pupró.-revereuti4L,NSátyr. 14. verá. 47.
Essais,2. cap. 8. pág.
•
40
.1SECCION V.
CAPÍTULO II.
41
cia sino' las acciones verdaderamente apreciables,
disposiciones criminales del cora zon ,lr
es como se les inspira el gusto de lo bueno
a contener
npearr ay doma -r
y de
las pasiones insociables 1 y p,
lo bello.
caiorsuoldleichas habituales , ha-
jlr
odioso en el mundo, y
El que quiere merecer el nombre de padre y
1.1.1 al soa 1
iao
gozarde las prerogativas propias -de este título
mísero é infeliz.
respetable debe llenar con esmero las obligacio-
Mas el rigor injusto y fuera de tiempo sólo ha-
nes de su estado. Un . buen padre ama á sus hi-
ce esclavos cobardes ó rebeldes. Todo padre, guia-
jos, y procura granjearse su cariño y amistad; de-
do de la razon, debe mostrársela á sus hijos , y
sea complacerlos; teme perder su ternura y sofo-
obligarles á conocer que si repugna y resiste á sus
car su reconocimiento con injustos
deseos es con justicia. Un gobierno arbitrario ó ti-
y crueles ri-
gores;.se arma de. paciencia, porque sabe que una
ránico produce proporcionalme n te en las familias los
edad privada de razon.
mismos inconvenientes y perjuicios que en las gran-
y de esperiencia es mas
padre de familia que quiere rei-
digna de piedad y de induljencia que de ira y
des sociedades: LUT
nar despóticamente sobre los suyos , y gobernarlos
castigo: no condena eia su hijo los placeres y los
con terror, jamas logrará el afecto de sus súbditos.
juegos inocentes, que serian intempestivos y ridí-
Los padres tienen la locura de exijir que sus hi-
culos en la edad de un padre, y sólo sí le repren-
jos, en una tierna edad, tengan las mismas ideas,
de: y..condena aquellos. placeres peligrosos que cor-
las mismas inclinaciones y los mismos gustos que
romperian su corazon .y su entendimiento. Los hi-
ellos. Mas debe ser bastante raro que los hijos ten-
jos; sin juicio . todavía, mirarán quizá estos obs-
gan las inclinaciones de sus padres , porque estos
táculos corno una tiranía, y su falta de razon y
regularmente , haciéndoles sufrir mucho y padecer
esperiencia los indignará contra un yugo incómo-
para inspirarles sus mismas ideas, no hacen en rea-.
do á sus ciegos deseos; mas llegados á la edad de
lidad sino disgustarlos y hacérselas odiosas.
la madurez la
reflexion;;algun dia sin duda
Qué cosa mas ridícula que el vano orgullo
agradecerán la justa-infle-xibilidad que se oponia con
de aquellos padres que se hacen inaccesibles á sus
prudencia á sus antojos y -1Oeuras.
hijos , que siempre les muestran un rostro airado
No es, pues, una ciega induljencia, y por lo
y severo , y que jamás los estrechan en su seno!
tanto cruel y peligrosa, la que constituye. la ver-
El buen padre vive enmedio- de sus hijos, y se
dadera bondad de. un padre, sino una. induljencia
presta á sus juegos inocentes ; les hace contraer la
prudente y. racional. Los padres demasiado fáciles
costumbre de vivir con él en justa confianza; recom-
no -son buenos ; sino débiles ; esta. debilidad , que
vepeannsnpamocsrcon t.smiLeilrs) ol ats cioeerrpt iiaear;sa sceaasbrcieicticiarls1 eallo ieetsneftri atei rLuizrnoaos q-
los ciega parae. no ver los vicios de sus hijos, ha-
se se el pel nhnaóls-
ce de estos unos seres incómodos y dañosos tan-
to á los mismos padres como á la sociedad. Un buen
flexibles, quienes una severidad habitual baria du-
padre es aquel que, siendo iuduljente c gn las fal-
ros y rbeldes; no teme que una familiaridad pru-
tas inseparabTés de una edad - sin juicio y- sin prd-
dente y circunspecta le haga perder sus derechos
dencia, se arma de su autoridad , y emplea , si es
su autoridad ; conoce que esta nunca es mas segura
menester, • el rigor .del castigo, para • reprimir las
Tomo III.
6
Ltz
SECCION V.
y mas fielmente obedecida que cuan lo es justa y fun-
CAPÍTULO II. 43
dada en el amor y la ternura : en íin , se abstiene de
buena educacion pueden prometerse los padres for-
aquellos modales ríjidos y groseros, que llegan á ser
mar unos dóciles ciudadanos que sean algun dia
inhumanos , cuando se ejercen fuera de tiempo con
útiles al Estado. Si las ocupaciones indispensables,
aquellos á quienes es prohibida toda defensa. El pa-
O una incapacidad absoluta impiden muchas veces á
dre que apoca y envilece el ánimo de sus hijos, no
los padres y madres cultivar convenientemente el
puede lisonjearse de que formará de ellos unos hom-
hijos , nada podrá dispensarles •
entendimient de sus
o
bres de bien; los hará sí falsos , disimulados y men-
de que al menos velen sobre la educacion que les
tirosos , que tendrán todos los vicios de los mas ba-
hagan dar, de que cuiden de sus costumbres, y de
jos criados ó de los mas viles esclavos. Un buen pa-
que les inspiren el amor á la virtud. Si los talentos
dre debe 'tratar á sus hijos como amigos, consultar
necesarios para enseñar las ciencias sublimes y difi-
su delicadeza, y temer no se relaje el vigor de sus
ciles están reservados á mui pocas personas , todo
almas; nada bueno puede esperarse de unos corazo-
hombre de bien y esperimentado está en disposicioti
nes envilecidos. -El derecho de padre no da el dere-
de enseñar á su hijo los deberes de la honestidad,
cho para contristar y aflijir importuna é indebida-
de la buena crianza , de la probidad , de la justicia
mente á los que quiere correjir. Cuantos padres hai
y de la humanidad : los padres virtuosos pueden
tan injustos que fatigan y maltratan á sus hijos con
con su ejemplo, mas que con sus lecciones , indicar
ultrajes, para castigarlos despues por su cólera y so-
á sus hijos el camino de la virtud , la sola que pue-
berbia ! En fin i . cuántos padres vemos mas impru-
de hacerlos apreciables ; y enseñarlos á que sepan
dentes y faltos de razon que sus mismos hijos, sien-
hacer un buen uso tanto de los talentos del alma
do asi que ellos debieran enseñarlos á refrenar y
como de los dones de la fortuna (1).
contener sus pasiones !
Por una convencion tácita de la Sociedad, los
Si la autoridad paternal , por respetable que sea,
padres le son responsables de los vicios y delitos
no da nunca derecho de ser injusto , tampoco debe
de sus hijos , lo mismo que los hijos sufren muchas
ser obedecida cuando exije cosas contrarias á la vir-
veces la pena de las iniquidades de sus padres.
tud. El padre de Agesilas, Rey de Esparta, solici-
La opinion pública , que degrada y condena á una
tando de su hijo el que juzgase contra las leyes,
especie de ignominia al padre de un hijo culpa-
ó padre mio! le respondió, tú me has dicho en mi ju-
ble , parece que supone que este hijo no se hubie-
ventud que obedeciese á las leyes; quiero , pues, al pre-
ra entregado al crímen , ni se hubiera hecho me-
sente obedecerte , no juzgando contra ellas (1).
recedor del castigo impuesto por las leyes , si hu-
Una buena educacion es el mas importante de los
biese recibido de su padre una recta educacion y
deberes que la . Moral impone á los padres por su
unos buenos ejemplos. Castigando al hijo por los
propia felicidad, por la de sus hijos, y por el bien
delitos de su padre parece que con esto indica la
jeneral de la Sociedad. Por medio solamente de una
(1) "El ejemplo , dice un Moralista moderno , ,es un
99 cuadro vivo que pinta la virtud en accion , y que . comu-
(í) Plutarco - De la inauvaise bonte.
59 p ica la idea que la mueve á todos los corazones que le miran."
.14's Mccurs pan. 2. cap. O. art. 3. 9..1.
44
SECCION V.
CAPÍTULO II. 45
Sociedad la justa desconfianza que se debe tener
tos de una buena Moral , reconocerá n lo que deben
en el hijo , á quien su padre no ha podido inspirar
á unos padres que despues de haberlos dado la exis-
dignos sentimientos. Hé aquí como las preocupacio-
tencia , se han ocupado amorosa y tiernamente en
nes , por lo comun injustas en sus efectos , tienen
conservarlos la vida. Sabrán venerar á la que los
sinembargo algunas veces fundamentos razonables.
ha llevado .en su seno,. los ha criado á sus pechos,
La esperiencia nos muestra á pesar de esto , que
al menos ha mostrado la mas tierna solicitud en
los padres mas virtuosos y justos suelen tener hijos
librarlos de peligros y de enfermedades; que poco á.
monstruosos en los vicios ; y que un hijo digno de
dign
-poco los ha enseñado á espresar sus deseos ; que ha
aprecio y estimacion puede tener -un padre
soportado la debilidad y molestias de su edad im-
ciable; mas el público, que rara vez se toma el tra-
becil; conocerán que estos cuidados continuos, mul-
bajo de profundizar las cosas , condena indistinta-
tiplicados y penosos no llegan nunca jamas á ser pa-
mente á los padres y á los hijos que son conocidos
gados y satisfechos-aun con el mayor reconocimiento,
por sus crímenes ; bástale saber en lo jeneral que los
con la mayor surnision, con el cariño,mas íntimo y
padres neglijentes ó malvados crían por lo comun
permanente, ni con el mas, .proFundo respeto. En fin,
hijos perverso , y que estos ordinariamente han
todo los convencerá que los justos sentimientos de
aprendido desde niños la doctrina de sus Padres.
un rendimiento y gratitud sin límites no deben bor-
El hijo de. un juez avaro, de un usurero , de un
rarse jamás ni por las molestas jenialidades, ni por
hombre malvado , tiene que avergonzarse de haber
las enfermedades largas , ni por las debilidades ó
nacido de semejante padre. Para los hijos virtuosos es
flaquezas de la edad de los padres.
una herencia fatal los delitos é infamia de sus padres.
Esta Moral les hará ver tambien el respeto y
Nada es, pues , mas interesante á los padres
amor que ellos deben igualmente á un padre viji-
que ofrecer á sus hijos ejemplos virtuosos 5 y ha-
laute .y benéfico , que ha trabajado con el mayor
bituarlos desde mui temprano á seguirlos y prac-
cuidado en granjearles ó conservarles su fortuna
ticarlos. Una buena educacion es la mejor heren-
6 los talentos necesarios para subsistir con honor,
cia que uno puede dejar á sus hijos ; ella repara á
y
dado.cuspeaig. ltonriiaersátnadodey lugar aprecia
So
pacie
veces la ruina del caudal , y otras es poderosa á
padre
borrar de la memoria de los hombres las iniquida-
estimado de sus conciudadanos ; se lisonjearán de
-des de los padres.
haber recibido de él la existencia, y tambien la edu-
Una educacion virtuosa es la que principalmen-
-cacion y los talentos con que procuró cultivar y
te hace á los padres merecedores del reconocimien-
adornar su espíritu; -el dulce nombre de un padre
to , del amor , del cariño y de los ardientes desve-
amable por su bondad, respetable por sus conoci-
los de sus hijos (1). Formados estos por los precep-
mientos y. virtudes , -y--querido por sus beneficio
escitará siempre en sus almas justas y sensibles ust;
enternecimiento que enfrene los deseos de un sórdi-
(f) Solon mandó por una ley que un hijo no estuviese
do interés. iUn hijo bien 'educado puede ser tan es-
obligado á mantener á su padre en la vejez , si este padre, te-
trernadamente codicioso que desee:.,la muerte de un
niendo medios para haberle enseriado un oficio , habla descui-
ch
pa, á quien es
dado esta obligacion.
mposible deje de mirar corno á
CAPÍTULO II. 47
4
-
SECCION V.
cosa mas noble ni mas grande que el perdonar las
su mas grande bienhechor, y corno á su mas sin-
injurias de un padre? ¿Hay prenda que haga á un
.cero amigo! Sentimientos tan bajos y crueles sola-
hijo bien educado mas digno de los aplausos de su
mente son propios de las almas depravadas de aque-
propia conciencia, que el saber vencer los ímpetus
llos hijos corrompidos , cuyos vicios insaciables ne-
de un corazon solicitado por todas partes á la ven-
cesitan de la muerte de un padre para entregarse
ganza? Ademas, ¿podria serle nunca agradable esta
ellos libremente (1). Tan indignos votos sólo pueden
venganza , cuando siempre sería condenada por la
formarlos unos esclavos irritados por la tiranía ,
Sociedad entera? Un hijo infeliz y desgraciado por
unos hijos descuidados ó abandonados por unos pa-
la injusticia de su padre, es corno el ciudadano in-
dres viciosos y desarreglados. Nunca tendrán cabi-
feliz y desgraciado por la tiranía de su Rey; ni al
da semejantes deseos en el corazon de un hijo vir-
uno m al otro le es permitido hacerse justicia por
tuoso, ó á lo menos se verán sofocados mui pron-
sí mismo, y violar con su cólera y venganza los
tamente en él: la educacion , la . Moral y la opinion
dérechos de la Sociedad. La sumision de los hijos á
pública siempre favorable á: los padres , unánime-
los padres, dice Adisson es la base de todo gobierno,
mente le harán conocer que un padre el mas injusto,
y la medida de la que el ciudadano debe á sus supe-
el mas molesto, el mas enfadoso , es sin embargo
riores: ¿á quién obedecerá el que desobedece á su
padre, es el autor de sus dias, y siempre tiene mo-
padre (1)?
mentos felices en que su ternura se manifiesta ; si
Asiqué la sana Política, siempre de acuerdo con
su alma . ulcerada con los malos tratamientos no le
la sana Moral, prescribe que los hijos esten some-
permite esperimentar un cariño sincero y verdadero,
tidos á sus padres ; esto exijo el interés de las So-
le respetará por lo menos; temerá deshonrarse con
ciedades , lo mismo* que el interés de las familias;
procedimientos que le. atraerian el vituperio de la
cada padre de familia es un Rey en la suya; mas
Sociedad ; y su deber y su merecimiento consistirán
jamás le es permitido hacerse en ella un tirano. El
en. saber . perdonar los duros tratamientos que reci-
Gobierno de los Chinos ha tomado la autoridad pa-
be de una mano respetable; sufrirá en: silencio los
ternal por modelo de la suya; pero , á ejemplo de
•
males . •que no puede remediar; se someterá con va-
las leyes Romanas, da con la mayor injusticia á los
lor al destino rigoroso que le hace por un tiempo
padres el derecho de vida y muerte sobre sus hijos:
infeliz y desgraciado; en fin, se lisonjeará de los
por los mismos principios el Gobierno Chino es ar-
triunfos reiterados que la virtud le hará conseguir
bitrario y despótico , y produce tiranos con fre-
contra los impulsos repentinos de que se sienta aji-
cuencia. Las leyes mas racionales, fundadas en una
. tado, sacrificándolos -á sus forzosos deberes. ¿Hay
Moral sabia, no consienten ni á los Soberanos ni á
los padres dejercer la tiranía; conceden álos pueblos
el reclamar contra la tiranía del padre de los pue-
blos; y prohiben al padre de familia usar de su po-
( 1.1-n hijo de esta calaña , señalando un día á su padre,_
les decia á sus camaradas : ¿Veis allí aquel pícaro? Pues. él
• retiene mucho tiempo hace mi fortuna y Inis bienes , de los que
) Mentor
yo
moderno.
sabría usar provechosamente si cuanto antes me dejase en
paz.
-1"
IN V.
der de un modo injusto y cruel ; mas tambien or-
CAPÍTULO 49
denan á los hijos sufrir las injusticias de sus pa---
mas facil que conocer y dar la razon de este fenó-
dres (1).
meno moral. Es raro, y casi imposible, el que un
Estos son los'principios y los deberes que la Mo-
padre, aun el mas cariñoso, no haga sentir á veces
ral enseña á los padres ; estos los preceptos que da
el peso de su autoridad; la juventud, casi siempre
á los hijos : preceptos que una educacion virtuosa
inconsiderada, á cada paso precisa á un padre á que
debe inculcarles para hacérselos familiares. Si estos
se acuerde de que él es el amo y señor; un padre
principios se ven á menudo olvidados ó desconoci-
se vé en necesidad de oponerse á los gustos, capri-
dos , es á causa de que los padres neglijentes disi-
chos é inclinaciones de sus hijos; ya entonces estos
pados ó perversos son incapaces de inspirar á sus
no ven regularmente en él sino un maestro 6 un
hijos unos sentimientos virtuosos; es porque frecuen-
censor ocupado en torcer y mortificar sus volunta-
temente los padres injustos sólo tratan de imprimir
des , y que pone travas á su libertad; y siendo el
el ádio y el aborrecimiento en unas almas, en las
;hombre tan amante de esta, la mas leve señal de
cuales debieran , por el contrario, establecer y con-
dependencia ó subordinacion le irrita. La superiori-
solidar el respeto y el amor.
dad de un padre impone y disgusta casi siempre á
Son mui comunes las quejas de que los hijos no
su hijo ; los beneficios mas grandes y mas reitera-
profesan á sus padres un cariño igual al que los pa-
dos apenas son capaces de contravalancear en él su
dres tienen á sus hijos : el amor paternal , se dice
amor á la independencia, una de las. pasiones mas
comunmente, es superior á la piedad filial. Nada
fuertes del corazon humano. Por otro lado, un buen
padre es un bienhechor; y los beneficios sólo hacen
ingratos, á causa de la superioridad que dan á los
que los dispensan sobre quienes los reciben. He aqui
(1 ) Las leyes de la China , favoreciendo la autoridad pa-
el porqué los hijos son propensos á la ingratitud, y
ternal, y haciéndola en todo sagrada , han remediado de algun
por lo que bien pronto la acreditan cuando
la -I
uan o a u-
modo el despotismo del Gobierno. A pesar de este despotis-
'
cacion no ha sabido en tiempo corre - - los
os sínto-
mo , la China , segun dicen , - se halla mui poblada , porque
mas de este vicio odioso y criminal.
cada uno tiene el mayor interés en llegar á ser padre de fa-
milia o Rey en su casa. Por el contrario en las naciones Eu-
ropeas no es tan grande la subordinacion de los hijos
CAPÍTULO
á los
II I.
padres , cuando aquellos ya no dependen de estos por los
vínculos del interés y de la fortuna. Entre los Grandes sobre
De la Educacion.
todo , los padres y los hijos se comportan como estrafíos que
nada tienen de comun entre si ; los hijos pleitean indecorosa-
Habiendo probado que la Educacion de los hijos
men t e contra los padres, tratándolos con todo rigor. Unos
es el deber mas importante de los padres
séres insensibles y desmoralizados no temen deshonrarse en
y madres,
detengámonos .
las naciones , donde el dinero todo lo hace perdonable , has-
algun tanto sobre este objeto esen-
ta la violacion de la ternura paternal y de la piedad
cial. Hemos visto que la felicidad de los padres en
fi-
lial. Virtus post nummos es la divisa de los paises donde
la mayor parte depende necesariamente de los afec-
el luxó ha erijido su trono sobre la ruina de las buenas cos-
tos que inspiran á sus hijos ; por otro lado no hai
tumbres.
duda en que nada es mas interesante á un ente so-
1,obto tu.
50
SECCION V.
CAPÍTULO III.
51
ciable que poseer las cualidades y disposiciones que•
rés puede inspirarse: los hai que nada aman ni de-.
le hagan apreciable á los otros; en suma, toda So-•
sean con viveza : de ellos unos son tímidos y o-
ciedad exije que sus miembros contribuyan á su
tros atrevidos: á unos es menester moverlos y em-
bienestar.
pujarlos, y á otros cuesta trabajo el contenerlos:
La Educacion es el arte de modificar, dé culti-.
hai niños que por su jnio estúpido, por su pesada
var y de instruir á los hijos de modo que lleguen
organizacion , por se
u rebelde temperamento, son
á ser hombres útiles y agradables á su familia y-
poco susceptibles de educacion; asiqué vemos
mui
á su patria, y capaces de hacerse á sí mismos felices.
caracteres lijeros y volátiles , incapaces de fijar su
Es mucho mas Mil, dice Theognis, dar el sér
atencion; mientras que otros son tan torpes y pe-
á un hijo , .que el darle una buena alma. Esto es,.
sados que no se les puede animar por ningun medio.
pues, lo que la Educacion debe proponerse. To-
Es un error creer que la educador' lo pueda todo en
do ha debido convencernos que el hombre al nacer,
fel hombre; ella solo puede emplear los materiales
trae consigo al mundo la facultad de sentir las
que la naturaleza le presenta ; sólo puede sembrar
necesidades que por sí no puede satisfacer, y pasio-
con fruto en un terreno preparado por la naturale-
nes mas 6 menos vivas segun la organizacion y el
za de modo que corresponda á los trabajos y des-
temperamento de que la Naturaleza le ha dotado.
...velos del cultivador.
Criar un niño , es servirse de sus disposiciones na-
La primera educacion se ocupa principalmente
turales, de su temperamento, de su sensibilidad, dé
en formar, robustecer y ahitar el cuerpo del niño,
sus necesidades y de sus pasiones para modificarle-
enseñándole á usar y manejar sus miembros, habi-
ó formarle como se desea; es mostrarle lo que debe
tuándole á'regular sus necesidades, reprimiendo los
amar ó temer, y enseñarle los medios de consepivt
movimientos de las pasiones contrarias á su propio
lo 6- de evitarlo; es
bien: esta primera educacion modifica en un niño
inclinar y fomentar sus deseos
hacia unos objetos, y
sus facultades intelectuales de un modo que influye
arredrarle 6 retraerle de otros.
Las pasiones dirijidas , esto es , arregladas de un
yegularmente en el discurso de su vida. Los padres
modo ventajoso á sí y á los otros, conducen al niño
no suelen prestar la debida atencion á esta primera
edad de los niños ; los abandonan á las nodrizas,
á la virtud moral ; mas abandonadas estas pasiones -
á su fogosidad
y despees á las ayas , las cuales en una edad tan
y ardimiento., 6 vial dirijidas, le ha-
cen vicioso y perverso.
tierna imbuyen sus almas de los mismos temores,
falsas ideas, vicios y locuras de que ellas estan im-
Un Moralista célebre (1) opina que la Educa-
buidas: en su poder contrae un niño el hábito de la
cion todo lo alcanza de los hombres , y que estos
mentira, de la falsedad , de la gula, de la pusilani-
era igualmente susceptibles de ser modificados co-
midad y de la glotonería. Corrompido uilasve,ceys
mo se quiera, con tal que se acierte á manejar su.
y echado á perder con caricias y ad ul aciones
interés 6 su amor propio ; mas la esperiencia nos
correjido otras malamente y fuera de
d- tiempo 5
prueba que hai niños en cuyas almas ningun inte-
des-
de mui temprano se encuentra lleno ya de obsti-
nadas y tercas pasiones que no han sido combati-
das ó de .una multitud de errores y preocupado-
(I)
Belvetius. De l' Eprit , dise, 3.
z
SECCION V.
CAPÍTULO I I I. 53
nes que le atormentarán hasta la muerte, y que di-
cion mas varonil ; esta les baria fuertes , robustas
ficilmente ó nunca llegará á desarraigar la segunda
y capaces de procrear hijos mejor constituidos, pre-
educacion, aun cuando sea la mas racional de va,
das. Los primeros momentos de la vida, que tan
servándolas al mismo tiempo de las muchas enfer-
comuna ente se descuidan , debieran particularmen-
medades, achaques y flaquezas que tan de conti-
te llamar nuestra atencion , puesto que deciden
nuo las aflijen.
á
Pero por desgracia , en la edad mas tierna
veces para siempre del carácter de un niño. Platon
la educacion sólo se propone al parecer debilitar
atribuye la decadencia en que vino á parar el Im-
perio
el cuerpo de los niños y corromper su entendi-
de Ciro después de su muerte, á la educacion
miento y su espíritu con ideas falsas, con pasio-
de sus hijos confiada á mujeres que alagaban sus
nes peligrosas, y principalmente con vanidades que
nacientes pasiones , y que sólo les inspiraban virtu-
todo contribuye á robustecer y perpetuar en ellos
des propias y dignas de ellas.
pi ra siempre: la educacion que sigue á esta, en
Eres hombre , dice Menandro, esto es , el vivien-
vez de borrar las perniciosas impresiones que han
te mas sujeto á los caprichos de la suerte. Esto su-
recibido de sus amas, de sus ayas y de los cria-
puesto, una educacion blanda y afeminada no es
dos á quienes han sido abandonados, las confirma
conveniente ni aun á las mujeres, á las cuales debe
por lo coman, y las hace habituales y permanen-
fortificárselas , en lugar de hacerlas mas débiles de
. tes. ¿ Cómo han 'de rectificar los vicios de la pri-
lo que son por naturaleza. Las vicisitudes á que se
mera educacion unos padres 6 maestros llenos de
halla espuesta la vida humana , imponen á los pa-
errores, preocupaciones, pasiones y locas vanida-
dres, por ricos que sean, el deber de no acostum-
des? ¿ Cómo unos padres hinchados de su naci-
brar la infancia á la pereza, la indolencia, el luxo
miento, poseidos de la ambicion 6 de la avaricia
y la vanidad ; es menester desde mui temprano
infatuados de las estravagancias del luxó: y de la
endurecer el cuerpo con el ejercicio y el trabajo, y
ostentacion y de la moda, han de aniquilar
prevenir y fortalecer el alma contra los golpes. de la
rar del alma de sus hijos las falsas ideas que les
fortuna. Ningunos son mas desgraciados que los hi-
han dado de estas cosas desde la mas tierna edad?
jos á quienes sus padres han hecho vanos, sensuales,
La educacion sólo es , por lo comun , el arte de
glotones y delicados; semejante educacion redobla-
inspirar á la juventud las mismas pasiones y lo-
rá algun dia las penalidades que les sucedan, por.-
curas que atormentan á los hombres ya hechos y
que quita á los hombres aquella enerjía, actividad
formados; es menester que el hombre haya reci-
y fortaleza corporal propias dé su sexó. La molicie,
bido una buena educacion, para que pueda guiar
la ociosidad y
á
los placeres sensuales hacen de ellos
sus hijos por el camino de la virtud.
unos miembros inútiles á la Sociedad y molestos á
El ejemplo de los padres , como hemos visto,
sí mismos; los niños acostumbrados al fausto, á la
contribuye principalmente á que sus hijos sean vir-
tuosos ó
delicadeza, á estar siempre servidos, serán sin duda
viciosos. Este ejemplo es una instruccion
desgraciados , si se. encuentran privados de las co-
indirecta y contínua , mas eficaz que las mas fre-
modidades y socorros que les ha hecho necesarios
cuentes lecciones. Un padre es á los ojos de su hijo
un sér el
el hábito. Las' mujeres debieran recibir una educa-
mas grande, mas poderoso y libre, y á
54
SECCION V.
CAPÍTULO I I I. 55
quien mas quisiera parecerse.
Á la educacion particular y á los ejemplos do-
Qué sucederá si los padres son desarreglados:
comun tan perniciosos , se junta
y sin costumbres ?. .Los ejemplos domésticos , dice:
mésticos, por 13
Juvenal ,
despues la opinion pública ordinariamente corrom-
cuando son viciosos, corrompen . con tanta
pida; al salir del poder de sus padres y maestros,
mas celeridad y eficacia, cuanto mas respetables son
un joven no recibe en el mundo sino ejemplos ma-
sus autores. Uno otro niño, á quien la Naturale-
los y perjudiciales ; no escucha sino máximas fal-
za haya dotado de cualidades eminentes, podrán por
sas; halla que la conducta de todos los que .le
.fortuna resistir á este ejemplo , mas el mayor nume-
rodean está en perpetua contradiccion con los prin-
ro obedece y sigue el fatal impulso que recibió al
cipios que se le han enseñado: desde entonces se,
nacer. Sean, pues, irreprensibles nuestras acciones,
considera en la precision de obrar como los demas;
para que nuestros hijos no se crean autorizados con
las ideas buenas y sanas, que la educacion por
nuestros crímenes , porque todos somos fáciles irni-
foytuna ha podido inspirarle , se borran bien pron-
tadores de lo malo (1). Un niño desea desde luego
imitar lo que vé hacer á las personas que le go-
to; y se deja llevar del torrente, renunciando á
unas máximas, que solo servirian para hacerle pa-
biernan, porque las supone mas instruidas en los
sar por un hombre raro y ridículo, y que le cer-
medios de conseguir el bien y el placer ; imitar es
rarian el camino á la fortuna.
procurar uno hacerse feliz fax los Mismos medios que
Licurgo miraba la educacion como el mas im-
,vé practicar á los otros. Envano dirá un padre li-
portante objeto de un Lejislador. A pesar de esto
cencioso.á su hijo: Haz lo que yo te digo y no ha-
el Gobierno , en todo pais , se ocupa rnui poco
.gas lo que yo hago. El niño, en el fondo de su co-
en la de los ciudadanos: este negocio esencial á la
razón : le replicará siempre : siendo libre en vues-
felicidad pública , está descuidado comunmente en.
tras acciones , de otro modo obrariais si de este no
un todo. Pudiera muí bien decirse que los que go-
os resultase algun placer que procurais ocultarme;
biernan, no procuran en manera alguna formar
mas á pesar de vuestras lecciones , yo haré por
miembros útiles á la Sociedad : la moral es mira-
imitaros.
da por ellos cómo una ciencia especulativa , cuya
lpois'ácG
ticoabieeisnejsltenroamdeets1
enntec. aipkdaceenslásdelosh
eteanindniif:esro
.arrIa
hacer
( 1 )
Velocitis et cititis nos
virtuosos á sus súbditos; la virtud desagrada á los
Corrumpunt vitiorul/3 exempla domestica, magnis
tiranos y á los déspotas , como que no tiene la.
Q uum subeunt animaos auctoribus. Unus et alter
Forsitan lacee spernant javenes , quibus arte benignit
flexibilidad que ellos exijen; las ideas de justicia
Et me;iore luto finxit pnecordio Pitan;
de humanidad , impresas firmemente en los cora-,
Sed reliquos fugienda patrum vestigio ducunt,
zones , per judicarian las intenciones de una polí-
Et monstrata die veteris trahit orbitre culpre.
tica malvada, la cual sólo quiere reinar sobre a -
Abstineas igitur damnandis
Ne crimina nostra sequantur
tdfriai,
tos.
.Ex nobis geniti: quoniam clociles imitandis
Si, hemos dicho, la justicia es lavirttilid7.
Turpibus ac p•avis ontnes sumos.
fundamental sobre la cual debe establecerse la mo-
Juvenal Satyr. 14. vers. 31. ct seqq.
ral, es claro y evidente que toda moral está: des-
T'
CAPÍTULO II r.
57
56
SECCION V.
la sola voluntad de pues-
terrada de las naciones dominadas por el despotis-
s arios, otras reglas ,que
,hijo
mo ó la tiranía. Envano clamará el interés jene-
tro (uno y señor: tened ésta s
i
empre por fystá á vues-
una va-
ral á los hombres que sean justos , mientras que
'tros ojos: sacrificadle Un honor, que sólo es
la voz mas fuerte del interés . personal , apoyada
na quimera, cuando no conduce al poder, al crédito y
por los dueños
¿ las riquezas , á que segun vuestra clase debeis as-
y señores de la tierra-, dispensa-
pirar ; el único honor para vosotros es luceros dig-
dores de las dignidades , favores, riquezas y pre-
nos de las distinciones del Soberano : sabed que un
rogativas, les grite de continuo que con la moral
y la virtud nada se consigue , que con ellas el hom-
'buen - cortesano no debe tener ni honor ni vergüen-
bre sufre y pena en la miseria
za (1); el honor y la virtud no se han hecho para los
y la obscuridad, y
esclavos destinados á obedecer y seguir la voluntad
aun está mui frecuentemente á riesgo de incurrir en
la indignacion del poder y sentir los efectos de su
de su señor.
•
la educacion de. un jóVen de ilustre nacimiento
ira. En una palabra, todo manifiesta que siguiendo el
•c
rl enseñará que la "nobleza' transmitida á él por sus
camino de la justicia, ninguna felicidad se alcanza,
abuelos es suhciente.para conseguirlo todo ; que no
,'•
y se arriesga el hombre á ser atropellado por la mul-
"necesita ni de: la áabidnrfa ; ni de mérito ,'personal,
titud que lleva un camino contrario.
ni de virtud ; que estas cosas , útiles solamente para
Conforme á estos principios y á las observacio-
lós adelantamientos de algunos ciudadanos obscuros
nes constantes y evidentes en los paises mal gober-
y despreciables , .de ningun modo son necesarias
nados , la verdadera .moral no entra en cuenta pa.
para aquel á quien -le basta ser noble para elevarse
ra nada en la educacion de los ciudadanos , pues
á las mas altas dignidadeS;: que la moral es buena
pondria obstáculos continuos é invencibles á su fe-
para entretener la ociosidad 4.e algunos vanos con•
licidad , 6 al ménos les privaria de los vanos
ternplativos ; y que la justicia , que sólo habla con
jetos , en los que el coman de los hombres falsa
el vulgo y los débiles , no debe servir de regla en
mente la hace consistir. Asigné las máximas que
manera alguna á los Grandes, que ningun interés
en cada estado se pueden inculcar á la juventud,
tienen en Someterse á sus leyes demasiado molestas.
serian contrarias á las que la moral les propondria.
Si el noble se dedica á las armas , tan lejos está de
¿ Qué ventajas podria prometer en la Corte á su
necesitar de. las leyes de la razon , que antes bien
hijo el cortesano que le prescribiera el que fuese
debe guardarse mucho de llegar á conocer los prin-
justo , que no dañase á persona alguna , que se ad-
hiriese fuertemente á ,la virtud , que fundase en.
ella su honor , y prefiriera siempre éste á su fortu-
na , á sus adelantamientos y al favor del Príncipe
(t) Este dicho se le atribuye al Duque de Orleans, Relen-
y-.
te de Francia , durante la menor edad de Luis XV. De un
de sus Ministros ? Es evidente que bajo un. mal Go-,
Ministro moderno , famoso por sus maldades , se cuenta q'ile
bienio le conducirian.á la desgracia semejantes má-:
enseáando á sus hijos el modo de conducirse en el mundo, se
, y parecerian dictadas por el delir i o. El. cor--
contentó con decirles, que solo 'labia dos clases de hombres,
tesano y el Grande que desearen abrir á sus hijos el
los pícaros y los hombres, de bien, esto es, los hoiabres
camino de la fortuna , les darán unas instrucciones
talento y ¡os tontos y que asi ellos elijiesen la clase que les
pareciere.
diametralmente opuestas l y les dirán: No conozcais,
Tómo nr.
3
S8
SECCION V.
CAPÍTULO III. $9
cipios de la equidad natural , que con frecuencia le
dependientes dé las rentas públicas , sus asentistas y
obligarian á oponerse á las órdenes de sus jefes,
arrendador es , z qué educacion y qué principios da-
cuando su oficio es obedecerlos ciegamente y sin ti-
rán á sus hijos unos hombres acostumbrados á enri-
tubear. Á la voz del déspota , el militar debe des-
quecerse con infames rapiñas ? i Les dirán por ven-
atender las leyes de la justicia , los gritos de la pie-
tura que sean justos, humanos, sensibles á la pie-
dad , y los jemidos de su nacion , embistiendo fu-
dad, y moderados en sus deseos ? No , sin duda:
riosa y ciegamente á sus amigos , á sus conciuda-
un arrendatario ó un esactor de la Real Hacienda
danos , y á sus mismos parientes. Estos son los
recomendará á su hijo , al dedicarle á su cruel ofi-
principios que la educacion debe inspirar desde la
cio , que sea duro , inhumano y negado á toda
infancia á los esclavos destinados á retener á otros
compasion; que tenga un corazon de bronce ; que
esclavos en sus prisiones.
sacrifique todo sentimiento honesto y jeneroso al
¿ Sufrirá acaso un Gobierno perverso que se dé
deseo de aumentar su fortuna; le incitará á que se
una educacion mas Moral al jóven que el destinado
cebe y- enriquezca- con la sangre de los infelices ; y
á la majistratura ? El que por su estado debe admi-
ensuma , le hará ver que en las inmensas riquezas
nistrar justicia á sus conciudadanos 2 deberá mani-
consisten el honor y la gloria de un verdadero ar-
festarse mas inviolablemente asido á ella ? Mas i ah!
rendatario ó esactor de las rentas públicas (1).
el aconsejarle que se atenga y adhiera firmemente á
Tampoco el rico enseñará á sus hijos el me-
las leyes de la equidad, sería ponerle en Contínua
jor modo de usar de sus riquezas. Sus descendientes,
guerra con el déspota y sus ministros, que querrian
faltos de instruccion , de costumbres y de benevo-
destruirlas y aniquilarlas; sería esponerlé á destier-
lencia disiparán locamente los tesoros amontona-
ros, afrentas, prisiones y calabozos; seria arriesgar-
dos por la injusticia en disoluciones, en festines, en
le á quedar sepultado bajo las ruinas del templo de ;
adornos, y en todo jénero de estravagancias. Cree-
Themis, que no puede resistir á los furiosos astil-
rán que sólo existen en el mundo -para vivir en
ill
tos del dios terrible de la guerra. Bajo un Gobierno
continuas diversiones ; que ninguna obligacion tie-
arbitrario, la educacion . no pnede enseñar á los de-
nen de favorecer á los demas; se verán domina-
positarios de las leyes sitio que se entreguen á los
dos del fastidio que siempre sigue ó acompaña á
tapriehos de la tiranía, á las seducciones del favor, '
la pereza y á los desarreglos ; y por último , se
5-7 á las violencias del poder. Para acertar y vivir
arruinarán por librarse de este mortal fastidio
tranquilo, el Majistrado debe ser blando y flexible,
sin llegar nunca á esperimentar la felicidad pura
á fin de que la justicia ceda y se humille á la volun-
tad inconstante y mudable'-del Príncipe y de sus fa-
.9.iritos. El `.Majistrado debe tener dos balanzas , la
(1.) Habiéndose quejado el preceptor de los hijos de
úria para los ricos y poderosos ,
uno de estos á su padre , diciéndole que no adelantaban.
y la otra para los
débiles y pobres.
en sus estudios , enseñadles , le contestó el padre , la arit-
mética y la cortesía , y bastante sabrán para vivir en d
En los paises donde la ilimitada codicia del Prín
mundo. Cuanto mas inhumano es un esactor de las rentas
él/9e y las necesidades de sus insaciables cortesanos
públicas , tanto mas bajo , servicial y jeneroso es con sus
blan aumentado las imposiciones, y multiplicado los
protectores y los Grandes,
..
60
SECCIÓN V..
CAPÍTULO II T. 6 1.
que la virtud reserva á los que desde su juven-
sus intereses , sus verdaderas relaciones y los debe-
tud se aficionan á ella.
j
res mas esenciales de la vida social. En fin , la mas
En fin , las jentes comunes , siempre embruteci-
poderosa de estas causas es la falsa política de
das y privadas de razon bajo Gobiernos neglijentes
tantos Príncipes á quienes ciega el deseo tiránico de
perversos , ninguna idea tendrán de la virtud ni
destruir toda idea de justicia y de virtud en sus Es-
de las costumbres. Depravado por el ejemplo de sus
tados , y que se figuran que no son grandes , temi-
superiores , Ó atormentado con vejaciones , el hom-
bles y poderosos sino reinan sobre súbditos .necios,
bre de la plebe se hace malvado é incapaz de inspi-
viciosos , y opuestos entre sí por fútiles intereses.
rar á sus hijos aquellos sentimientos honestos que no
Los pueblos son unos pupilos , en quienes sus tu-
ha podido adquirir por sí mismo, y que sus infeli-
tores temen , al parecer , que la razon llegue á
ces y desgraciados padres no pudieron comunicarle.
mostrarse. El arte de gobernar á los hombres no es
Se nos dirá quizá, que en todas las naciones los
para la mayor parte- de los Soberanos de la tierra,
Ministros de la Relijion se hallan encargados de
1
sino el arte de engañarlos y mantenerlos ciegos é ig-
seriar la Moral , y de inculcar sus preceptos á la
norantes , para despojarlos y sacrificarlos impune.
juventud; mas la esperiencia nos hace ver el poco
mente á todos sus caprichos. Las pasiones desenfre-
fruto de sus lecciones contra el torrente impetuoso
nadas de los tiranos y la corrupcion de las Cortes
que arrastra de continuo los hombres al mal. Los
Son las causas visibles y naturales de la ignorancia,
:motivos que la Relijion les presenta son por lo co-
de la depravacion y de las calamidades que aflijen
mida mui realzados , rnui espirituales , mui supe-.
y destruyen á los habitantes de la tierra.
riores á la intelijencia de los groseros mortales , pa-
Con poco fruto se empeñarán los Ministros de
ra determinarlos al bien. Los moralistas relijiosos
la Relijion en inculcar á la juventud los preceptos
se quejan ellos mismos del poco fruto y de la poca
de una moral divina , apoyada en recompensas 6
eficacia de ,sus preceptos repetidos de continuo; si
castigos de una vida futura. Envano la Filoso-
éstos producen algun bien en las. - almas pacíficas,
fia presentará á los hombres una moral humana,
moratasy capaces de meditarlos, poco ó nada pile-
fundada en las ventajas sensibles de la virtud en
den sobre U multitud Impelida al vicio por un im-
la vida presente. Las promesas, las amenazas y los
pulso mas 'fuerte. Prescindiendo del pecado orijinal
motivos de la Relijion serán siempre menos eficaces
que la relijion revelada reconoce en la naturaleza
para hacer á los hombres mejores, lo mismo que
humana , se puede mui bien esplicar la inclinacion
los motivos humanos del filósofo y los bienes que
manifiesta que lleva los hombres -al mal-,---por medio
el promete en este mundo se tendrán por vanas
de las. causas naturales y sensibles que obran á
quimeras , mientras que la moral tenga por enemi-
nuestra
.Estas causas son la ignorancia pro-
gos á los Príncipes, que tienen el poder en sus rua-
funda en que yacen sumidas las naciones, los ejem-
nos para dirijir las acciones de los mortales sobre
plos:funestos de los ricos y de los grandes , imitados
la tierra.
por los pobres y la neglijencia de los lejisladores,
No
1
debe admirarnos el ver la Educacion tan
¿lile tienen poco ó ningun cuidadó en formar las
desalentada , desatendida , despreciada y aun tan
costumbres de los pueblos -y en darles - á conocer
inútil `en las naciones embrutecidas y corrompidas
62
SECCION V.
CAPÍTULO I I T. 63
y mal gobernadas. Las máximas mas evidentes de
la vida privada , cuya utilidad les manifestará la
la moral están á cada paso en oposicion con los
moral aun en el seno mismo de l'as mas deprava-
ejemplos , los usos , las instituciones , las leyes y
das naciones ,. y las cuales la buena Educacion
los intereses particulares , que poderosamente con-
inspirará desde' la infancia á los que no podrán me-
trabalancean el interés coniun. El mundo entero es
nos de conocer sus inapreciables ventajas. Cuanto
solicitado al mal , y nadie tiene interés en obrar
mas corrompid a está una Sociedad tanto mas
el bien. De aquí los infinitos obstáculos , dificulta-
cruel y rigoroso es el Gobierno , y mas obligados
des y escollos en que han dado los que han pro-
están los ciudadanos á recojerse dentro de sí mis-
puesto aquellos planes que han considerado apro-
mos para buscar en su interior el bienéstar que la
pósito para formar buenos ciudadanos. No han vis-
patria les niega.
to sin duda que los mejores sistemas en este jénero
La Educacion, propiamente hablando, no de-
no pueden conciliarse de modo alguno con las preo-
bie/ra ser otra cosa que la moral inculcada á la ju-
cupaciones del vulgo y los siniestros designios de
ventud , y hecha familiar desde la. edad mas tierna.
los que arreglan la suerte de los pueblos ; no han
Educar á un joven es enseñarle sus deberes para
observado que los Estados despóticos no quieren
con aquellos que puedan tener relaciones con él; es
que se formen buenos ciudadanos ; ni al parecer
instruirle en la conducta que debe observar con sus
han conocido que la sana moral es incompati-
parientes; es darle á conocer el interés que tiene en
ble con la falsa política ; y que , para educar á
merecer sus afectos; es mostrarle cómo debe com-
los hombres de una manera conforme á los inte-
portarse con grandes y pequeños, con ricos y po-
reses de la Sociedad , era menester comenzar ha-
bres, con amigos y enemigos. Los deberes de un es-
ciendo gustosa , útil é interesante la moral á los
tado no son otra cosa que las reglas indicadas por
que gobiernan el mundo , á fin de empeñarlos de
la moral en las diversas posiciones de la vida. La
este modo á favorecerla por medio de las leyes , y
Educacion de un Príncipe debiera tratar de hacerle
de los premios y castigos que tienen en sus ma-
conocer sus deberes con su pueblo y las diferentes
nos. En una palabra , estos filósofos ignoraban sin
naciones que le rodean; debiera hacerle justo , hu-
duda que la reforma de la Educacion depende ne-
mano, sóbrio y moderado , presentándole los intere-
cesariamente de la reforma de las costumbres pú-
ses que le estimulan á practicar las mismas virtudes
blicas, obra sólo de un Gobierno ilustrado, viji-
que otro hombre particular. Por no criar á los Prín-
lante , justo y bienintencionado.
cipes con estas máximas , atormentados ellos mis-
Solamente el Gobierno puede hacer que reinen
mos toda su vida de pasiones y vicios, hacen mise-
en un Estado virtudes jenerales y costumbres pú-
rables é infelices á las naciones en vez de afortuna-
blicas. Del tiempo y del progreso de las luces y
das y dichosas.
de los conocimientos puede esperarse esta reforma
La Educacion de los ricos y de los grandes de-
tan deseable en los corazones de los reyes : hasta
biera tener por objeto ponerlos en estado de saber
este dichoso ,y -afortunado tiempo los hombres , para
usar bien de las riquezas y de los empleos que un
su felicidad particular , estarán reducidos á conten-
dia llegarán á poseer ; debiera ademas mostrarles que
tarse con la práctica de las virtudes convenientes á
los defieres que les prescribe la moral respecto á sus
vr
r, L
UN V.
conciudadanos, son los únicos medios de granjearse
CAPÍTULO III.
65
el aprecio, la consideracion y el respeto debidos
Por diferentes y varias que parezcan estas rela-
únicamente á la beneficencia, á la equidad, al trato
ciones ó circunstancias, una Educacion verdadera-
afable , y á las acciones jenerosas
. mente social enseñará siempre la misma moral á to-
y nobles.
Mas los niños destinados por su clase á los al-
dos los hombres en todos los estados de la vida, y
tos destinos de la Sociedad son los que comunmen-
les hará conocer que deben ser justos y benéficos pa-
te reciben una educacion mas mala, ó menos cui-
ra con todos los seres de la especie humana: á esto se
dadosa: no se trabaja de ningun modo en reprimir
refieren, como hemos visto, enteramente los deberes
el jenio , domar el carácter , combatir los caprichos,
del hombre , reducidos á la justicia considerada bajo
sus diversos aspectos. La Educacion sólo puede pro-
• y enfrenar las pasiones de los niños de ilustre naci-
miento; por el contrario, desde la cuna aprenden
ponerse habituar á los hombres desde su infancia á re-
que han nacido para mandar; que son superiores
primir las pasiones contrarias á su propia felicidad y á
á toda ley y regla; que todo debe ceder
la de los otros, indicándoles los motivos que lbs esti-
y humillarse
á su presencia; que no necesitan ni ciencias ni ta-
mulen y conduzcan á ella. Los Lacedemonios, mos-
lentos para obtener las distinciones á que los llama
trando á la vista de sus hijos á los esclavos en la fuerza
su nacimiento. Estos serán sinembargo los que un
de su embriaguez, se proponian escitar en ellos desde
niños el mayor horror á un vicio que degrada al
dia decidirán de la suerte de los pueblos ! Los niños
hombre haciéndole inferior á los brutos. Castigando
nacidos en la opulencia no son menos corompidos
á un niño por una -falta ó una impertinencia, se le da
y mal criados : desde la edad mas tierna saben la
distancia que las riquezas establecen entre los hom-
á conocer que si comete ciertas acciones se hace
odioso, y por consiguiente desgraciado: de este modo
bres, y asi se hacen insolentes y atrevidos; la debi-
se opone el temor á sus deseos inconsiderados ; y es-
lidad y la neglijencia de los padres, lo mismo que
te temor , convertido en costumbre, es poderoso á
sus descuidos, les hacen contraer vicios y defectos
contener su temeridad , á la cual , sino fuera
que no se borrarán jamás. Nada mas importante
por la correccion , se entregaría libremente , y se
que enseñar al hombre desde temprano á ceder y 1
baria insoportable un dia en lá Sociedad cuando
sujetarse á la necesidad, y á conformarse con los
hombre.
designios de la Sociedad, de que un dia debe ser un
La Educacion , para ser mas eficaz, debiera ser
miembro útil y agradable.
una série continuada de esperiencias,• que hiciesen
Seguramente, la Educacion no puede tener otro
ver de continuo á los niños que el mal que hacen
objeto que el hacer conocer á los hombres el mo-
á los otros viene siempre á recaer sobre ellos-, mis-,
do de obrar 'en todos los estados de la vida, como
mos. Apénas se mostrasen injustos con los de su edad,
-reyes, nobles , ministros, majiStrados, padres, ami-
debiera hacérseles esperimentar una injusticia un
gos y asociados. Asíqué la educacion no es otra
mal semejante; no bien maltratasen á alguno, se
sa que la moral presentada á los hombres en su
les debiera maltratar á ellos de un modo igual
infancia para enseñarles sus deberes en las di-
parecido; luego que se manifestasen altaneros y or-
versas relaciones que tendrán un dia los unos con
gullosos, era preciso humillarlos y hacerles conocer
los otros.
que un criado, siendo hombre, merece la conside-
TOMO II[.
9
66
SECCION V.
CAPÍTULO I I I.
67
racion de sus amos, y que nunca estos tienen de-
•
cariño de sus padres ó maestros: en estos casos no
recho á despreciarle porque sea pobre y desgraciado.
se consolida ni asienta e-1 carácter del niño. Hé aqui
Esta educacion esperimental , observada con atencion
porque las mujeres, dominadas comunmente del
y cuidado , sería mas importante que no los pre-
mal humor y la inconstancia, son poco capaces de
ceptos estériles que los padres se contentan confin- -
educar bien á sus hijos, y de inspirarles unos prin-
mente
mente con dar , Ó que acaso no dan á los hijos, que
cipios firmes y seguros, que arreglen con método .y
la fortuna mima y pierde á un mismo tiempo. Por
uniformidad la conducta de la vida. Á la educacion-'
no observar estas reglas tan naturales, la Sociedad
debe atribuirse la inconstancia, la flaqueza y la ins-
está poblada de hombres injustos, vanos-,- tercos y
tabilidad de carácter y de ideas que se observa en
arrebatados , que la llenan de vicios y defectos que
la mayor parte de los hombres.
por no haber sido reprimidos con oportunidad, los
Una educacion descuidada deja en los hombres
hacen incómodos y desagrables á todo el- mundo •
impresiones indelebles. En la edad tierna es cuando
causándoles á ellos misnios mil males y molestias
se ha de impedir que .broten las pasiones, los vicios
que habrían evitado, si hubiesen recibido una mejor .
y defectos •, ó es menester al menos obligar á los
y mas cuidadosa educacion.
niñ
os á reprimirlas, para por este medio `habituar-
Mas para inspirar á la infancia y á la juventud
los á dominarlas. Al orgullo, tan acariciado las mas
ideas de justicia, es importante que los padres y
veces en los hijos de los Príncipes y Grandes, es me-
maestros se muestren justos con sus discípulos. Una
nester declarar la guerra: una educacion mui dife-
Educacion caprichosa y despótica , producida por
rente de la que se les da por lo comun, debiera
el tedio y mal humor , disgusta y exáspera á
borrar en ellos hasta las mas pequeñas señales de
los discípulos , les hace- odiosas sus lecciones , y
ese desprecio insultante, que la infancia concibe des-
sólo sirve para confundir en sus almas las nocio-
de luego contra la pobreza; esta educacion les haria
nes de la equidad. Las personas coléricas., impacien-
conocer de continuo la necesidad que la opulencia
tes y de carácter voluble, no son buenas para formar
y la grandeza tienen de esos hombres, que con tan-
há juventud y fijar sus ideas. La Educacion requie-
ta ingratitud ultrajan y desprecian; asi los enseñarla
re dulzura, un ánimo tranquilo, y sobre todo una
á no desdeñar á el -que trabaja, bien sea para satis-
conducta firme y sostenida. Es menester que el
facer las necesidades de los grandes, ó bien para pro-
niño mismo reconozca la justicia tanto en los casti-
porcionarles las comodidades y los placeres de la vi-
gos que se le imponen , como en las recompensas
da. Formado de este modo, el discípulo sería justo;
que recibe : es.-necesario que sienta y conozca la
respetaria la utilidad; sería reconocido ; y sabría
eqüidad• y conveniencia . de los motivos .que deter-,
que el labrador y el artesano, bajo sus toscos y re-.
minan á -sus maestros á la severidad ó al cariño : tin
Mendados vestidos, son unos hombres regularmente
rigor injusto hace que miren á sus padres ó maestros
mas interesantes, mas necesarios á sus conciudada-
como á unos tiranos, asi como las caricias fuera de
nos, y por consecuencia mas apreciables que no el
tiempo les muestran su: debilidad y flaqueza. Es di-
cortesano inútil ó perverso que se pavonea cargado
ficil
.salgan? bien edUcados lol:nifíos que sirven
de títulos, de pompa , dijes-,bordados y aparato.
sólo de-juguete, bien;.s.eawl
ó al ciego .
Reprimiendo asi el orgullo de un discípulo, y
68
SECCION V.
CAPÍTULO
69
haciéndole conocer su flaqueza y la necesidad que
deseo de hacerlos felices y dichosos.
tiene de Aquellos mismos hombres que mas viles
Así es como la virtud se aprende : de este mo-
y despreciables le parceian , se logrará que naz-
do la Educacion forma un corazon sensible ; y así
ca en él la sensibilidad , cualidad necesaria en la
prenden sus semillas en las almas , nutren , crecen
vida social ; y de este modo se interesará en la
y fructifican , formando ciudadanos virtuosos , mo-
suerte del infeliz y miserable , como en la de un
destos y compasivos. Con semejantes lecciones de-
ente tan necesario á su felicidad. Se debe, pues,
beria instruirse la infancia y la juventud de los
poner el mayor cuidado en cultivar en él esta bene-
hombres destinados á ocupar un lugar distinguido
volencia humana y compasiva; se procurará con-
en el mundo. Cualquiera que fuese la posicion en
mover su corazon por medio de sacudimientos y
que la fortuna los colocase , no olvidarían nunca
sensaciones frecuentes y del espectáculo de cuan-
que eran hombres , y que necesitaban de los hom-
to pueda afectar y enternecer su alma; se le con-
bres para su felicidad. Mas por no haber aprendido
ducirá á la cabaña del pobre y al lecho del enfer-
á Conocer los infortunios y desgracias de sus seme-
mo; se le mostrará en toda su fuerza y estension
jantes , ni esperimentado el dulce placer de aliviar-
la miseria del hombre útil , quien las mas veces,
las y socorrerlas , los hombres , á cuya prosperi.
rodeado de una familia llorosa y angustiada, carece
dad hada debiera faltar ,. estane por lo comuna do-
aún de lo mas preciso, para que,el rico viva en el
minados y enorgullecidos de una, vanidad insocia-
luxó y la abundancia ; se le hará meditar acerca del.
ble ; llenos de un desmedido é injusto amor de sí
sin número de infortunios y miserias, bajo las cuales:.
mismos , apenas inclinan sus desdeñosos ojos á los
limen tantos mortales, sus semejantes y hernia-'
seres que reputan por inútiles y de inferior espe-
nos; se escitará principalmente su contemplacion
cie. Semejantes hombres ni saben amar ., ni enter
sobre ,aquellos infelices á quienes los golpes de la
necerse. de las miserias ni han esperimentado nun-
suerte ha precipitado en la miseria; se le dirá que
ca cuán dulce es la beneficencia. Por todas partes
sus desgracias son efectos del acaso , de cuyos.ca-
no se ven mas que ricos orgullosos , injustos , in-
prichos son inocentes víctimas, al paso que,-.estos
. sensibles é inhumanos , que faltos de todo senti-
mismos caprichos ;colman á -los grandes y á los ricos.
miento de piedad y ternura , transmiten á sus hijos
de abundancia y honores. Mi:el:discípulo no se en-.
la indiferencia , la apatía y vanidad , que tan
sobcrbecerá con esta ciega 'preferencia; será sensi-
ros y crueles los 'hacen contra los desgraciados é
ble á la piedad; participará de las penalidades y
infelices.
trabajos de los desgraciados tomando en ellas
Si hai pocos padres que conozcan la importan-
un vivo interés; se tendrá por. feliz de verse en dis-
cia de una buena Educacion , todavia son muchos
posicion de socorrerlos y consolarlos ; gustará el,
I.-1)110.S los que sean capaces de darla por si fniS11105,
dulce placer de la beneficencia; verá correr las tier-,
de velar sobre ella atenta y cuidadosamente. Un
nas lágrimas de la gratitud ; se felicitará por ha-
padre se halla rnui ocupado en sus negocios , y
berlas merecido; y en fin, reconocerá que la ver-
muchas veces en sus placeres para pensar eti. lác
dadera preeminencia. que un.. hombre puede tener
educacion de sus hijos. Una madre disipada-sola-
sobre los .otros consiste únicamente en el poder y
,mente piensa en sus adornos y entretenimientos 2 y
70
SECCION y.
CAPÍTULO'
quizá en sus galanteos; y se creería envilecida si
porque la Educacion particular produce pocos su-
atendiese y cuidase á sus hijos (1). Por esto los hijos
jetos' distinguidos y apreciables.
de los grandes y ricos quedan abandonados comun-:
Por otra parte ¿ cómo los grandes y • los ricos
mente á los criados que nada bueno los enseñan:
han de encontrar preceptores ilustrados y virtuosos,
en su trato y compañía es donde se hallan mas
cuando ellos G no conocen su 'mérito , ó le desdeñan
gustosos , porque en la antecámara ó en la cocina
y desprecian ? El noble no'. haces sino del na-
rejentan una superioridad que alaga y fomenta
cimiento, y el rico sólo estima la opulencia; y asi
su vanidad naciente; allí ni encuentran reprehen-
no pueden concebir que un sábio pobre pueda me-
sion ni resistencia , y ejercen una especie de impe-
recer la consideracion y los respetos de las personas
rio sobre sus obedientes criados; no hai cosa que
de su clase. El sujeto á quien encargan la instruc-
aprendan mas prontamente que las prerogativas que
ción de sus hijos, es á sus ojos km hombre merce-
el nacimiento y la opulencia dan á los que las go-
nyio , un criado al fin á quien no suelen apreciar
zarán algun dia; las primeras lecciones, en fin, que
roas que á los otros. Solo un padre verdaderamente
reciben, son las de altanería, impertinencia y vicio,
ilustrado puede conocer en realidad la importancia
lecciones que no olvidarán nunca.
del depósito que confia á los cuidados y desvelos de
Al salir del poder de criados y ayas el hijo de
otro; este reconoce en el ayo de su hijo á un ami-
un hombre rico pasa en manos de un preceptor,
go respetable, que celosamente quiere encargarse
que no suele tener las cualidades necesarias para
de contribuir á su felicidad y á la de su descenden-
la educacion de su discípulo, ó que, cuando por
cia. El insensato que menosprecia al preceptor de
una feliz casualidad las tenga , no puede emplearlas
su hijo i cómo no vé que depende de él la felicidad
útilmente para correjir á un:discípulo indócil y ya,
y el honor de su familia ? Dais vuestro hijo á un
pervertido de antemano. La dulzura es inútil con
esclavo para que le eduque, decia un Filósofo á un
un niño altanero ; el rigor le subleva é irrita , y
padre opulento avaro, mui bien! en vez de uno
ademas desagrada por lo comun á unos padres ig-
tendreis dos.
norantes y vanos , que quieren que se respeten su
Para que la educacion sea útil, es menester
sangre • y su: nacimiento hasta en las necedades y
que el encargado de ella se respete á sí mismo , y
caprichos de sus hijos. Un preceptor reprimido y.
sea respetado de los (lemas: un niño , que vé que
coartado de este modo pronto se aburre y desalien-
sus padres guardan pocas consideraciones con su,
ta ; tras esto viene la indiferencia y el descuido
maestro, no tarda en menospreciarle; -y ademas
total en los adelantamientos del discípulo , abando-
le aborrece como á un censor y contínuo enemigo.
nándole en fin á su mala suerte. Esta
Los buenos preceptores son raros, porque son ra.-
es la razon
ros los padres que sepan descubrir el mérito obscu-
recido, apreciarle con justicia, y mostrarle respe=-
(1) ¿ Quién no ve, dice Montagne , que en un Esta-
to y.consideracion debida: esta equidad? y :recono-
do todo depende de su educacion y sustento ? y sinembargo
cimiento suponen reflexiones , y. desighios que coa
ésto' se abandona indiscretamente á merced de los padres,
por locos y perversos que sean. Essais lib. 2.
dificultad se encuentran en hombres soberbios y di-
cap. 31. al
principio.
sipados, que son los
•
•
que por lo comun se ven fa-
C A PITULO :HL
"1 á'
72
SECCION V.
quírir el derecho de robar y despojar á los -pobres.
vorecidos de la fortuna.
Hai pocos padres y maestros que se hallen do-
Entre los Griegos y los Romanos la sabiduría
tados de las cualidades que se requieren para edu-
era mui respetada.; los mismos Soberanos, los je-
car la juventud ; los que se encarguen de este im-
nerales de ejército , los Majistrados y Ministros la
portante cuidado , ademas de la ciencia y del ta-
cultivaban , mostrando una profunda veneracion á
lento , deben conocer al hombre , y estudiar el ea-,
los preceptores que se dedicaban al penoso cuidado
racter , las facultades y las inclinaciones de sus dis-
de educar la juventud : mas por un efecto de las
cípulos. La esperiencia nos enseña que no todos los
bárbaras preocupaciones , que todavia subsisten en
niños tienen las mismas disposiciones , y . que no
la mayor parte de las naciones modernas, la noble-
siempre son capaces de corresponder á los designios
za desdeña la instruecion , vanagloriándose de su
que se formen sobre ellos. ¿Para qué atormentar y
ignorancia , la cual no le impide llegar á los hono-
castigar,á un niño á quien la naturaleza ha nega-
res militares que ambiciona. Equitacion , esgrima,
do la actividad , la' penetracion , la memoria , y
baile , un andar osado y atrevido , un porte y aire
libres
aun el poder ó capacidad de prestar tanafatencion
y afectados , una urbanidad verbal y comun-
continua y seguida á los objetos que se le. presea-
mente poco sincera, y un lenguaje seductor para
tan? La violencia , el rigor y los castigos reiterados
agradar á las mujeres , hé aquí las perfecciones que
¿serán acaso medios oportunos para escitar el amor
la Educacion :de- los Grandes parece únicamente
al estudio en unas almas como estas aflijidas y de-
proponerse. La cultura del alma y la ciencia de las
gradadas? La dulzura•, la paciencia , la persuasion,
buenas costumbres para nada entran en los planes
la induljencia y .elHágrado son medios mas segu-,.
de la nobleza ; el oficio de la guerra escusa el tener
ros de ganar la juventud que no la cólera , la
luces y virtudes; los Grandes suplen la falta de co-
nocimientos
crueldad y la dureza.
y de aplicacion con los vicios , las di-.
Muchos padres instruidos , pero llenos de un
versiones y los dispendios que arruinan su fortuna.
escesivo entusiasmo de la sabiduria , querrian que
Por lo que toca á la nobleza torpe y embrutecida
sus hijos fuesen unos prodijios; ¿ mas ignoran aca-
que vejeta en sus posesiones y haciendas , ésta sólo
so que la educacion no hace prodigios , sino cuan-
se ocupa en la caza y el juego , sin tener mas estu-
do la Naturaleza le ofrece los materiales necesarios
dio que el vano y fútil conocimiento de su jenealo-
para efectuarlos ? Los niños precoces ó prodijiosos
jía y de la de sus vecinos.
por lo regular llegan á ser despees unos hombres
El rico, que con sus penosos trabajos ó con
mui medianos; esto no debe admirarnos , porque,
injusticias y bajezas ha llegado á enriquecerse , se
para ejercitarlos felizmente y con buen_exito-, es
fatiga mui poco en que su hijo adquiera conoci-
menester que los órganos hayan adquirido
mientos y virtudes; él mira el estudio como un
'COI1S1S-
tencia y vigor : exijir que un niño muestre una apli-
tiempo perdido , las buenas costumbres como inúti-
cacion continuada é intensa , es querer, que sea mas
les.,. y la severa probidad como un obstáculo á la
fuerte de lo que su edad le permite. Los discípulos
fortuna. La Educacion mas interesante para su hijo
que se desea que adelanten con demasiada pronti-
es en su concepto la que le enseñe la bajeza , la as-
tud en la carrera de las ciencias,
tucia y el arte de agradar á los Grandes , para ad-
ó se disgustan y
TOMO III.
1i.
SECCION V.
desaniman , 6 . se• consumen y enferman con los el-
CAPÍTULO 75
fuerzoS y que se emplean : los niños de quienes se'
esponerles los motivos de sus preceptos , y darles á
pretende hacer prodijios , sólo suelen tener mucha
conocer la justicia de sus deseos y ,,e1 interés que
memoria , pero poco juicio ; son máquinas frájiles
el discípulo tiene en prestarse á ellos. Esta educa-
y quebradizas , cuyos resortes se violentan y rom- .
don servil sólo es buena para formar automatos
pen : encuanto á los niños que reflexionan antes
privados de razon , faltos de principios , siempre in7
de haber llegado á la maduréz , estos. suelen tener
ciertos y-vacilantes, incapaces de juzgar. por sí pro-
• .
uña salud mui delicada , y morirse temprano. No.;'
pios. y que , necesitan toda _su. vida, de los andado
comprimas con mucha fuerza y rigor, dice Phocy-
res de la costumbre - y de. la :autoridad:, Cuando
lides , la mano de un tierno niño. ( I ).
esto nó • •, •semejante educacion tan poco razonada
No se obstinen , pues , por una necia vanidad
encuentra en los espíritus activos_ unos rebeldes,
lbs padres sensatos ó los . maestros en violentar la
siempre armados contra. las lecciones, que suponen
naturaleza , sino antes -bien consúltenla .: ausiliando
ncl tienen otro•fundamento que los caprichos de los
sus facultades,. sin'jamás. ..ponerla. obstáculos ?algu-
tiranos-á . quienes detestan.
nos. Enia tierna ,edad el 'espíritu , ansioso de sen-
En compadecerse de: , 1 flaqueza debilidad de
saciones , necesita estar en continuo movimiento, y
la tierna y juvenil edad , en acomodarse á su ca-
asi no puede detenerse en las cosas , ni trabajar
pacidad y facultades , en hacerse niños como ellos
con órden. Cuanto mas activa es lai:imajinacion,
para- ganar su confianza , es en lo que consiste el
tanto menos sufre -la: violencia ; en .vez:de.• amorti-
grande arte de la educacíon. De-este modo •eLpa.-
guarla , es necesari•:. aprovecharse _de
dre 6 el maestro , separando de sus preceptos • y
• esta, .misma •
curiosidad traviesa y revoltosa, la cual, sabiamen-
doctrina lo que tienen de cruel y feroz , se conci-
te dirijida , es una disposicion mui favorable. Con-
liarán la confianza y el cariño de sus discípulos. Es
viene , por lo tanto , no ocupar la juventud por
menester razonar con ellos si es que se-quiere ha-
mucho tiempo en unos mismos objetos ; variando ,.
cerlos racionales ; y no- engañarlos nunca , si se
los. estudios , se forma de ellos un entretenimiento,
quiere merecer su confianza y Tispeto: luna educa-
y • los maestros pueden entonces descubrir las in-
don despótica -no puede-formar 'sino tontos.J5
clinaciones que anuncian sus discípulos, las cuales
vados!
se guardarán mucho de contrariar.
Los padres racionales y' prudentes .z deberán en-
Uno de los mayores defectos de la educacion
tristecerse y aflijirse porque sus hijos no • tengan las
comun es:.él. ser. despótica , humillante y capaz de
inclinaciones , talento -y gusto que ellos tienen ?
destruir los, resortes mas poderosos-, del alma. Los
¿Los aborrecerán porqüe la Naturaleza no les ha-
padres. y los,. maestros hablan .á. sus. discípulos como
ya dado. la misma filOncímía facultades intelec-
á esclavas; se valen y aprovechan de su credulidad;
tuales? ;Lejos de todo padre justo y prudente' tan.
juzgan- que es degradarse el raciocinar con ellos,
inhumanos y crueles sentimientos ! Si no puede
formar de su hijo- un sabio , puede al menos hacer
de él un hombre del
:ríen. Los••grandes talentos es-
(1) Phocylid. carin.
tán reservados á mili pocos mortales ; mas toda
criatura racional puede aprender á querer y apre-
76
S ECCION V.
CAPÍTULO III. 77
ciar la virtud , á conocer sus ventajas, y á penetrar
da. No se 'admiren en este caso los padres de en-
los motivos que inducen á practicarla. No hai discí-
contrar en sus hijos un dia súbditos rebeldes al
pulo en quien , acomodándose á su edad , no se
yugo que deben sufrir de continuo , porque duran-
pueda en su infancia sembrar y hacer que florezca
te el destierro de la casa paternal habrán apren-
y fructifique la sabiduria. Mas á un padre le es
dido muchas cosas que debieran ignorar , y con-
mucho mas importante que su hijo llegue á ser
traido pasiones , defectos y costumbres , que enva-
uii dia justo,. reconocido, sensible á sus beneficios
no sus padres intentarán combatir y desarraigar;
y compasivo, de ;.su vejez , que no que sea hom-
ya entonces estos hijos indóciles no verán en sus
bre de gusto , erudito , jeómetra , jurisconsulta ó
nuevos maestros , á cuya autoridad no están acos-
metafisico. A la Sociedad le interesa tarnbien mu-
tumbrados, ,sino usurpadores, censores , tiranos y
cho mas estar poblada de. hombres de bien que
enemigos. Estos son los frutos que por lo comun
no de literatos malvados ,.de sabios perversos , de
redojen tantos padres , que no han cuidado de sem-
poetas aduladores , ó de hombres de talento pero
brar y cultivar la virtud en los corazones de sus
sin btienas. costumbres. Las familias necesitan de
hijos: estos causan á sus padres pesadumbres y
hombres de bien y las naciones de ciudadanos
ciones tan largas como su vida , las cuales muchas
virtuosos.
veces los precipitan al sepulcro (1).
,Mui raras veces los ricos y los grandes espe-
Si la educacion doméstica 6 particular es ordi-
rimentan ele dulce placer de ser padres. Sólo dan-
nariamente defectuosa y descuidada , la educacion
do , á los .,hijos una buena educacion es corno- se
pública ha sido hastaquí incapaz de producir ven-
adquiere el derecho de tales; la educacion pone los
tajas reales y verdaderas á la Sociedad. Ella por
fundamentos de la felicidad futura de los padres,
lo comun ha sido confiada á unos hombres sin
de los hijos , de las familias y de las Sociedades.
las- luces y cualidades necesarias para formar es-
Para muchas personas la cualidad -de padre no
posos virtuosos , padres de familias , hombres de
impone ninguna obligacion , y para otras es una
Estado , y buenos ciudadanos. En casi todas las
carga pesada , de la que procuran librarse á toda
naciones , la educacion es un despotísmo que ejer-
costa.
citan ciertos pedantes sin conocimiento ni esperien-
Sinembargo seria prudente el que un padre no
cia del mundo sobre una juventud á quien ator-
perdiese nunca dé vista á sus hijos : ninguno es
menta sin fruto : su proyecto sólo parece que es
mas interesado que él en dirijir su educacion
hacer perder el tiempo tristemente á los niños cu-
modo que contribuya algun dia á su felicidad. A
'
yos padres únicamente se proponen librarse de es-
la vista de unos padres atentos y cariñosos , los hi-
te cuidado. Estos preceptos regularmente hacen prin-
jos.- contraerán aquel cariño mezclado de temor y
-.n•n•n•
de respeto , que constituyen la piedad filial. Ale-
jando de . si á sus hijos , y abandonándolos á una
(1) Muchos padres neglijentes pudieran apropiarse la sen-
tencia de un Arabe, que dice: Cuanto plantares en tu jardin,
autoridad estraña , los padres como que renuncian
dará alguna utilidad 5 mas si plantas un hombre , te ester2ni-
á sus nias preciosos derechos haciéndose, digamos-
nar4 4 tí quid algun
lo así, C.StrafíOS y desconocidos para su descenden-
. Sentent. Arab.
t'id U 1_,L). 111.
78
SECCION V.
mo tiempo mas dificil que inspirarla ideas y cos-
cipiar á sus discípulos por el estudio abstracto de,'
tumbres honestas..
Una Gramática incomprehensible que conduce al:
El mayor defecto de la Educacion pública es
conocimiento de algunas lenguas muertas , que
el ser comen ó jeneral ; esto es , no adoptada á
mui pocos de ellos, al salir de SUS estudios , po-
los caracteres , disposiciones naturales , é inclina-
seen medianamente. Mas la rutina , que nunca ra-
ciones de los niños que. la reciben , y menos á las
zona ni discurre , es la ley que gobierna á es-
diversas _profesiones á que sus padres los destinan.
tos maestros , que tendrian -por delito el separarse-.
El noble y el plebeyo , el hijo del militar y del
de ella.
majistrado , los hijos de los grandes y los pobres,
• Las letras , la poesía , la elocuencia , los escri
los discípulos penetrantes y estúpidos , todos reci-
tos sublimes de los • antiguos son sin duda capaces
ben las mismas lecciones que los colejiales ó los no-
de ocupar agradablemente el tiempo de los que,
vicios destinados á ser Cenobitas , Teólogos y Sa-
-
desde mui temprano , han conocido cuan deleitoso.
cerdotes. Estos últimos son los que están encarga-
es. el estudio ; mas • estos deleites son estériles si no
dos en todos los paises de la enseñanza; por con-
van acompañados de la utilidad. De que un hotn-1
siguiente no inspiran en su educacion á. los jóve_
bre haya aprendido á conocer las bellezas de Ho-
nes otros conocimientos que los que ellos necesitan,
rnero , Virgilio , y Horacio ¿ qué bienes resultan á
y han recibido para su instituto y profesion.
la Sociedad , si este hombre no sabe al mismo.
Los que mayores progresos han hecho en esta
tiempo ser buen padre, buen amigo , y buen cilt
educacion pública , saben el griego y el latín ;. han
dadano? . El espíritu mas ilustrado es inútil á los
recorrido la antigüedad tanto sagrada como profa-
demas , sino está habituado á la virtud , siempre in-
na , y han aprendido una multitud de palabras y
separable del amor del jénero humano. Una educa-
sentencias ; mas ignoran lo que es indispensable sa-
clon , que sólo forme sabios ó eruditos , no puede
ber para llenar los deberes del estado que ocupa-
ser comparada con la que haga hombres de bien,
rán en el mundo.
mucho mas necesarios á la vida social que no los
¡Qué diremos de esa ciencia abstracta y tenebro-
eruditos , cuyas investigaciones conducen para po
sa que usurpando atrevidamente el nombre de Fi-
co , ó que los grandes talentos , que á veces sue-
losofia , termina ordinariamente la educacion públi-
len desentenderse de cumplir con los deberes de la
ca! Diremos que , lejos de instruir la juventud,
Sociedad.
esta. pretendida Filosofía sólo se propone aprisionar
Por el corazon debiera comenzar siem pre la
al entendimiento humano con lazos y redes de
educacion; la utilidad del hombre es el verdadero
que no se puede libertar; por medio de ella todo
objeto de todos los conocimientos humanos; á ella,
se convierte era problema y obscuridad; el arte de
corno í un centro comun , debieran referirse las
raciocinar , envuelto en términos bárbaros , única-
ciencias , las letras y las artes. Nada mas facil en
mente se propone al parecer el disgustar y aburrir
nuestro siglo que procurar á la juventud una edu-1
á los buenos talentos de la raion y del exámen de
.cacion que adorne é ilustre su espíritu con las
la verdad. Una vana L6jica ,.enmarañada de su-
obras maestras de los Griegos y Romanos , forman-
tilezas, sirve de introduccion á una -metafísica. tor-
do su gusto por estos modelos ; pero nada al mis-
OV
u c..; 1 (..) 1\\1
V.
tuosa y arrea, en la cual la imajinacion , perpe-
CA;PiffULO
81:
tuamente descarriada , se abisma penosa
Podemos 'decir.. en jenepal, <11,1g .; e/tregIndo,rsus
y angus-
tiadamente en profundidades impenetrables , entera-
hijos á la Educacion pública los padres ;sólo •tratan
mente estriñas é inútiles al bienestar de la So-
de librarse y desembarazarse de ellos , mirando con
ciedad.
indiferencia el que inyiertan bien ó los años
La educacion nacional, siempre guiada por una
alas preciosos y mas importantes,desInvida:
rutina que mira como sagrada , no dá á sus alum-
Diremos ademas ,. que conform,e,,á- lós designios
nos sino mui débiles nociones de la naturaleza. La
políticos que hemos condenadq-,en, lós,antiguos. $17
Física en sus manos raras veces sigue la marcha de
cerdotes del Egipto y la Asiria , los que están al
la razon , que sólo reconoce por su gula á la espe-
frente de la Educacion moderna se proponen úni-
-riencia , y la cual perfeccionada con el tiempo se
camente . envolver y rodear, todas las ciencias de ti-
lace superior y preferible á las vanas hipótesis que
4ieblas y obstáculos,, con el :designio de retardar 1p
la ignorancia y la preocupacion miran como una
prOgresos del entendimiento humano., Todo JTornbre
.verdadera ciencia.
que desea aprender é ilustrarse; se halla á cada pa-
No hablaremos aquí de esa Moral estoica , ri-
. so detenido y ofuscado con las densas y obscuras
gorosa y antisocial, que la educacion presenta á
los hombres como el camino de la perfeccion. A
poco que se exámine , se hallará que esta Mo-
.1, miento mas que por autoridad, y problemáticamente-,- pb-
ral feroz no se ha hecho para hombres en Socie-
5>niendo en cuestioñ hasta las verdades - mas claras y evidert-
dad, y que si fuera posible reducida á la práctica,
” tes; de donde nacieron con el-tiempo tantas decisiones de ea-
disolverla la misma Sociedad , separándose los hom-
55saistas , lejanas. no solo de la pureza del Evanjelio , mas
” tambien de la recta razon. Porque g hasta dónde no puede ir-
bres de ella para ir á poblar los desiertos. Sinem-
11- se en esta materia si se toma el hombre una entera libertad
bargo esta Moral es la que inspira á sus discípu-
de razonar sobre (dial'? Pero estos casuistas Se aplicaron mas
los la educacion pública ; ellos la admiran como
oi bien á dar á conoeer los •pecados , que á mostrar sus reme-
maravillosa , pero sin tener nunca fuerza y valor
.,,dios. Ellos se ocuparon principalmente en decidir lo que era
para practicarla.
'9) pecado mortal, y en distinguir á cuál virtud era contrario
,)cada pecado, si á la justicia , la prudencia ó la templanza:
¿Y qué juicio' formará un hombre de buen en-
51y pusieron todo su estudio.,:digámoslo así , en disminuir los
tendimiento de ese venerado Escolasticismo que
57 pecados , y en justificar muchas acciones que los antiguos,
apoderado de la Moral, la constituye problemati-
' ,menos sutiles y mas sinceros , teuian por criminales." Se ve,
,ca , obscura é imposible de entender y mucho mas
pues, que las vanas sutilezas y pueriles sofistcrias de la Filo-
de practicar ? (1)
sofia son todavia las bases de la Moral incomprehensible, que
se enseíía á los que estan destinados á la instruccion de los
pueblos.-Véase el Discurso VI: de M. Fleury sobre la Historia
Eclesiástica. 9. En casi todos los Estados católicos de Euro-
- (1) Es digno de referirse aquí el juicio que ha formado
pa la educacion de la juventud estuvo por mas. de dos siglos
de esta moral un Escritor célebre y no sospechoso; el cual,
, confiada á los jesuitas , hombres desacreditados por sus prin-
hablando de los siglos de ignorancia , cuyas instituciones sub-
cipios tan contrarios á la política como á las buenas costuni-
sistea - todavía en nuestros días , dice así : ,,se trataba la Lulo-
bres , y que se esforzaron en impedir que las luces de la sabi-
,) tal- eti . laS escuelas C0/116) el resto de la Teolojía 7 por razona-
duría penetrasen en las escuelas que ellos dirijian.
TOMO ni,
11
CAPÍTULO;
PíTUI,
83
10
•
SECCIÓN `'V.'
nubes 'de c¡tié los Sofistas han rodeado artificiosa- -
tiene en ser i141t9os á fiP ,d.19,z-19
91.., 1.1111ei.i.ltA° p.,2-
pl
Mente la verdad; á cada instante halla que tiene
y obedecido::Y91141VaFia
que combatir yai con la autoridad de los filósofos..
cion numerosa floreciente wcuyariprospeOad. ne-
cesariamente influirá en la.de su ,jefe; es hacer
antiguos, comunmente guiados de un vano entu..
que nazcan,etr el que algun clialebe mandar :á
siasmo e ya con las preocupaciones de los modernos,
seducidos
los hombres ; upas sentirnielit
, capaces de gti.ap-
y engañados de uri ciego y profundo res-
péid'á la antigüedad `1a cual raras veces consultó
jearle su aliel9p, Irps-els,acostámbrAr eá este
la : razon y la esperiencia ; todavia hoi lastimosa-
Príncipe á que tiemble y . se. estremezca a
l. ver en la
:histeria las desgracias 'de las naciones y los tronos
mente pospuestas á la autoridad.
Todo el que aspira á descubrir la verdad, que
-derrivados por," as pasiones, ó la neglijencia y de-
bilidad de tantos Soberanos , que no conocieron el
la Educacion pública y' las causas que concurren
arce de gobernar, »e donde se infiere que la Edu-
con ella se han empeñado en ocultar de-sus ojos , se
cacion de un Príncipe consi
at steeeneinculcarle de con-
vé precisado á caminar, 'Sólo y desamparado, antes
'th° que sea justo , para : que goce de ún poder
bien que consultar unas guias, que no harian sino
seguro ; que trabaje en la felicidad de sus sábdi-
seducirle y descaminarle. La moral , tan necesaria
-á los bonibres , evidente-Mente fundada en su natu-
. tos , para ser ;feliz que tema oprimirlos, ó abu-
sar dell e pOder supr'eeno, para que no se atraiga
raleza , y cuyos principios son tan claros para los
- desgracias
- firmeza - amor del
que se dignaren cousitliarla, se halla todavia para
•••
•
• ,
5
órden , vijilancia , gusto trabajo , pasion de la
mechas personas sepultada en el profundo pozo de
verdadera gloria, afectos profundos de humanidad,
D.mócrito, sin que en su concepto pueda ser encon-
hé aquí las disposiciones que han de inspirarse y
treda y conocida sino de los que osaren bajar á él.
.promoverse en el corazon delos que han de re-
Por' pequeña que sea la atención que se haya
.gular el destino de los Imperios.
prestado á los: .prineipios establecidos en esta obra,
Educar á un jóven destinado á ocupar un dia
y á los deberes jenerales y particulares que deben
grandes empleos y dignidades , es inspirarle desde
arreglar la conducta de los ciudadanos en cada
niño la noble ambicion de agradar á sus conciuda-
estado, se reconocerá fácilmente que una buena
danos , de merecer su reconocimiento y aplausos
Educacion no. es, ni puede ser en realidad , otra
por el bien que les hiciere y los talentos que mos-
cosa que la Moral hecha familiar á la juventud,
trare : es inflamar su corazon con la idea de la
ó cuyos , prinCipios le son inculcados desde mui tem-
gloria ó de. la estirnaciun de todo un pueblo : es
prano para servirle despues. de gula en todo el
enseñarle á segundar los sabios designios de un So-
curso de la vida.
berano , de cuya autoridad participará algun
Que es ,. pues. e educar á un Príncipe ? Es
es hacerle conocer que para. lograr que esta auto-
inspirarle desde sus primeros años las ideas, dispo-
ridad sea alagiieña y durable e debe ser benéfica'
siciones, deseos, voluntades y pasiones que debe
justa é ilustrada : es mostrarle en la historia y en
tener para bien gobernar L.Ill dia al Pueblo , con
las obras útiles los recursos del hombre de talento
cuya Pelicidad la suya propia estará unda por unos
en filvor de la felicidad de los pueblos: es , en fin,
1
vinculas indisolubles: es mostrarle el. j'iteres. que
14
SECCI'Ó'N V.
CAPÍTULO III.
85
'hacerle Ver con 'Imitar y con esp116174 las 'freCtien-
á todo militar que aspira á ejercer y desempeñar
teS :Caídas de taliti31'ládignoS Favóiit61, que . por
a
dignamente su profesion , y no como un salvaje
. ábuso que hicieron del poder , sé ari visto pre-
feroz 6 como un autómata que sólo sabe matar y
•
.
opnados de la cumbre de la grandeza al abisma
despreciar la muerte. Qué reunion prodijiosa de
del oprobio y de la' miseria, terminánda'fflüchas ve-
conocimientos no se necesitan para formar un In-
'ces su "vida con urial 'infame , muerte.
jeniero , un Marino , un Jeneral que no quiera en-
' Ea educación dlrititle y dtl qt'il-'es , destinada
trégarinUtilmente los hombres á .la' timerte
á la carrera dé laáliárnas•,' debe' )r`
darle
'El que está destinado á ser un 'dia órgano de las
una 'fortale'za y firMezá'de alma ; lie* le acostum-
leyes, protector del ciudadano , y ministro de la
bren desde la edad mas tierna á mirar sin temor
equidad, debe penetrarse desde sus primeros años
los peligros y la muerte. Para escitar en él este
de un santa respeto á la justicia y á la funcion au-
•Vaibr guerrero es preciso inspirar :len 'su corazan
gusta que desempeñará en la sociedad; sabrá que
juvenil la idea det 'honor , el aniOr ckj la patria,
debe establecer su honor y su gloria en sus conoci
el desea de adquirir' tin derecho al aprecia y esti
mientas é integridad; estudiará las leyes ; y sobre
macion' 'de sus conciudadanos, y el temor de per-
todo meditará las reglas constantes y seguras de la
derlos con una, conducta vil' Y Cobarde.. Esta edu-
equidad natural 6 de la verdadera moral , que guia-
cacion debe ocuparse en 'Cárnbatir , • mas bien
rán sus pasos en el tortuoso laberinto de una Juris-
en prevenir el necia orgulld'qüe-161 : dá el naeiMieri-
prudencia obscura y tenebrosa, del qué á veces cues-
to , y que persuade á muchos nobles que su san-
ta tanto trabajo el poder salir.
gre es mas pura que la de sus conciudadanos , á
El joven á quien se le prepara una grande fortu-
quienes deben defender para ser justamente respe-
na, debe ser eseitado y conmovido fuertemente des-
tados de ellos : esta educacion debe moderar-
de su infancia con afectos de humanidad, benefi-
valor que dejeneraria después: en ferocidad par
-cencia y connúseracion respecto de aquellos á quienes
medio de los afectos de humanidad. que deben
la suerte no ha favorecido como á él; y debe desde
acompañar al guerrero aun en el ardor'de la ba-
luego saber que las riquezas no dan preeminencias
talla.. Todo, debiera inspirar al hombre verdadera-
verdaderas á los que las poseen, sino en cuanto les,
mente noble una noble elacion , el horror á la es-
proporcionan los medios de ser felices y dichosos por
clavitud , el verdadero patriotismo y el temor 'de
'la felicidad que procuran á los demas. La educa-
ver sucumbir á su nacion bajo de la tiranía , que
cion de los niños opulentos debiera precaverlos de'
reduciría al guerrero- mismo al infame y despre-
los vicios y vanidades que tanto los atormentan, y'
ciable estado de un esclavo.. En fin , la educacion
conducen á la ruina sin causarles placeres verdade-
militar debería suministrar á sus alumnos la espe-
ros algunos ademas debieran cultivar su.espírit4
riencia y conocimientos necesarios para desempeñar
para sustraerlos del mortal fastidio que producen siem-
con honor las, funciones de su estado, y minorar
pre la hartura y la ociosidad..
. -
los peligros á que un valor mal dirijido los arries-
La educación del que se consagra at Sacerdocio
''ga muchas veces. El estudio de la Historia ,
consiste eñ inspirarle los sentimientos y comunica'f-
la jeografia, de la Táctica, &c. es indispensable
- le los eónochnientos convenientes á-su estado, Ha-
86
SECCION V.
lándose los ministros de la Relijion encargados en
CAPÍTULO I I I. 87
casi todos los paises de la educacion de la juventud,
las y ficciones, se ocupase en mostrarnos una natu-
deberian por lo tanto trabajar con el mayor empe-
raleza mas verdadera, y si, en lugar de corromper-
ño en estudiar y simplificar la Moral y hacerla fa-.
nos con las pinturas seductivas del vicio, nos hicie-
miliar , para que de este modo sembrasen las pri,-
se amable la virtud ? La elocuencia ¿ sería menos
meras semillas. en el corazon de sus discípulos,
fuerte 6 menos animada , si sólo se empleara en co-
y
pudiesen predicarla con fruto á las naciones , cuya
municar á los entendimientos verdades interesantes,
instruccion les está confiada: reservando para entre
y á los corazones afectos nobles y virtuosos ? Demós-
sí las especulaciones dificiles y espinosas, impropias
tenes y Ciceron ¿ son nunca mas grandes y admira-
del comun de los mortales, el Clero debiera anunT
bles que cuando hablan á sus conciudadanos de ob-
ciar á los pueblos solamente aquellas verdades relati-
jetos verdaderamente dignos de ocupar su aten-
vas á las buenas costumbres, y verdaderamente ne-
cion ? (1). Estudie, pues, la juventud estos modelos;
cesarias á la felicidad.de la vida. De sus meditacio-
saque de los escritos inmortales de la antigüedad el
nes deben los hombres esperar un catecismo moral y
amor de la patria, de la libertad y de la virtud, y
social, del que resultarian los frutos que no prodtk.
no el arte futil y vano de adornar y hacer interesan-
.cirán jamás las cuestiones inaccesibles
tes las puras bagatelas, de embellecer el vicio con
. á la razon.
Que reconocimiento no tributaria el Al
jénero humana
nuevos hechizos, y de inventar ficciones y artificios.
entero á los Sacerdotes que, como buenos-ciudada-
Las naciones, hartas ya y fastidiadas de los jugue-
nos, empleasen su tiempo
tes de su infancia, piden y claman porque se las
y estudios en hacer la Md-
ral tan clara que igualmente fuese entendida de los
ilustre é instruya. La verdad ¿ no posee las mayores
grandes que de los pequeños, de los Soberanos que
y mas variadas riquezas para • ocupar dignamente
de los súbditos!
las investigaciones del entendimiento humano ? El
Cuando la educacion se propone formar sabios
hombre social y la naturaleza ¿ no son en sí mismos
y literatos, debiera aprovecharse de las disposicio-
un fondo inagotable ?
Todo pruba, pues, que la Moral debiera ser la
nes naturales de la juventud, aplicando sus talentos
á objetos verdaderamente útiles
piedra angular de la educacion social; esta debe
y provechosos á la
•vida social. Si se consultara sábiamente la inclinacion
proponerse atraer todos los estados de la vida á la
de los discípulos,
razon , á la virtud y á la utilidad jeneral : ella dará
y se cultivasen los talentos en
aquello á• que se les. viese inclinados, las naciones
á conocer al que ha de disfrutar de la grandeza, la
opulencia ó la autoridad, que estas ventajas son inú-
tendrian Filósofos , Jeómetras, Físicos, Astrónomos,
tiles y perdídas para los que no saben emplearlas en
Químicos, Botánicos, Médicos, &c. los cuales por
diferentes caminos, contribuirian al progreso de los
conocimientos útiles al jénero humano. Una educa-
(1) Plutarco en la vida de Ciceron, hace su mayor elojio
don mas moral y social retraerla la imajinacion ar-
diciendo : "el es entre todos los Oradores el que mejor ha
diente de .1a• juventud de las penosas sutilezas á que
•',mostrado á los Romanos la hermosura y la fuerza atractiva
se aficiona con tanto perjuicio suyo. La Poesía ¿ per-
,,que la elocuencia dá á lo que en sí es bello y honesto , y-
derla acaso sus gracias si abandonando sus faba-
„cuán invencible es la justicia, cuando es bien y elocuente--
',mente demostrada.”
•
SECCION V. •
CAPÍTULO M.
89
bien y provecho de la Sociedad. Esta educacion con-
manda que sean justos, que reunan sus intereses,
solará al pobre, y le mostrará en mil labores y ocu;
que se socorran mútuamente, y que se amen como
paciones diversas, en la industria y en la probidad,
prójimos, puesto que los unos se hallan favorecidos,
los medios seguros de librarse de la miseria y los de,
y los otros desgraciados y perseguidos por la ciega
litos, y de adquirir una honesta subsistencia, y tarn:.
fortuna; y los prohibe el aborrecerse 6 despreciarse,
bien una honrosa abundancia.
porque el desprecio y el ódio destruyen la armonli
En vez de inspirar á los hijos de los Grandes una
social. Toda sociedad es un todo concertado, cuya)
necia vanidad; de preocupar al hijo del noble con
hermosura y perfeccion penden de la union de las
su vana jenealojía y con el mérito dudoso de sus
partes que le componen. La instruccion mas impor-
antepasados; de en ;reir al pretendiente á la majis-
tante á los-hombres, considerados bien como indi-
tratura con las vanas prerogativas de este empleo; y
viduos, bien en masa 6 en cuerpo, sería la que les
de infatuar al Sacerdote con el orgullo de su minis,
hiciese conocer que si están separados y ;dividido§ de
terio , una educacion verdaderamente social debe
intereses, no pueden trabajar eficazmente' en la gran-
inspirar á todos modestia, justicia, humanidad; en
de obra de su constante felicidad, que sólo puede
una palabra, virtud, sin la cual ninguna sociedad
conseguirse con los trabajos reunidos de todos los
puede existir unida y dichosa.
miembros y cuerpos de la sociedad. En toda nacion
Nada hace á los hombres menos sociables que
la justicia impone á los hombres una cadena de obli-
su vanidad. Sin ofender ni deprimir las diversas cla-
gaciones , que une á todos desde el Soberano;. hasta
ses 6 jerarquías, una educacion nacional debiera
el último de los súbditos, y de la cual ninguno pue-
combatir incesantemente las vanidades, y destruir
de sustraerse sin peligro.
esas indignas preocupaciones que á los hombres mas
Por tanto la educacion pública deberia estable.,-
elevados hacen frecuentemente orgullosos, injustos
cer los fundamentos de la social armonía, tan ne,
y aborrecidos de sus conciudadanos: esta educacion
cesada á la fdicida.d de la vida privada como á la
debiera inculcar, desde la juventud , no que todos
de la vida pública. Los preceptores de la juventud
los hombres son iguales, sino que todos los hombres
no debieran omitir, como lo hacen , el enseñar á
deben ser justos y benéficos; ella no debe enseñar que
sus discípulos los deberes á que un dia los obligará
el hijo de un Soberano, 6 de un Grande, es ente-
la sociedad conyugal; cual sea el estado de un padre
ramente igual al hijo L1.4 artesano, sino que el
de una madre de familia ; cuales las conexiones
primero debe alargar su mano benéfica al meneste-
del parentesco; cuales los vínculos de la amistad ; y
roso, y que jamás tiene derecho de maltratar ó des-
cuales, en fin, los deberes de amos y criados: objetos
preciar al que se halla en miseria. Los hombres no
que nos ocuparán en el resto de esta obra.
son iguales sino en la obligacion que todos igualmen-
De este modo la educacion imbuida poco á poco
ta tienen de ser - buenos y útiles á sus semejantes, y
el entendimiento y el corazon de los ciudadanos de
de estar estrechamente unidos entre sí.
conocimientos mucho mas útiles sin duda, que no
La verdadera Moral no confunde los órdenes
los que se sacan de los estudios:por lo coman estéri-
del Estado, sino que prescribe á los ciudadanos que
les tanto para el entendimiento- como 'para el alma.
cumplan fielmente los deberes propios de cada esfera;
¿Para qué sirve recargar la memoria con los sucesos
TOMO III.
90
SECCION V.
CAPÍTULO in
9 t
dajla historia antigua y moderna, si de ellos no se'
buscar preceptores dignos de su confianza, de su
sabe sacar alguna instruccion útil á la jeneracion
q (-
aprecio y de su reconocimiento.
presente ? ¿ Qué fruto recoje uno de la lectura de
Estos , para corresponder á sus designios se
los Filósofos y Sábios de la antigüedad, sino aplica
guardarán mucho de usar con los niños que quie-
sus máximas y lecciones á su propia conducta ? En
ran formar en la sabiduría y virtud , del tono im-
fin ¿ de qué aprovechan los talentos del alma,: si no
perioso de la pedantería. Sabrán mui bien que la ti-
contribuyen ni á nuestra felicidad ni á la de los otros?
ranía cria esclavos; que los castigos arbitrarios ná
La educacion pública, en las naciones mas ilustra-
sirven mas que para irritar á los discípulos , y que
das, forma un gran numero de sábios, de literatos,
no conviene hacer molestos sino amables los pre4
de poetas frívolos, y de hombres eruditos y festivos;
ceptos. Verán que las faltas confesadas mereced in-
pero mui pocos ciudadanos buenos ni hombres pa-
dupencia , para alentarlos de este modo y acostum-
ra la patria ni para sus familias .•,. ni -aun indivi-
brarlos al candor y'la franqueza. Reconocerán que
duos capaces de conservarse y hacerse felices á sí
la razon , bien presentada y propuesta, se deja es-
propios.
cuchar desde la edad mas tierna , y que asi persua-,
Si la educacion pública deja entre nosotros á la
de y convence mas que no los preceptos infun,
juventud en .una completa ignorancia de lo que de-
dados , que hacen de los niños unas puras máqui-
blra saber, no la preserva tampoco del conocimien-
nas. Un hombre bien nacido , dice Ciceron , sólo obe-
to de los vicios que .eternamente debiera ignorar. Los
dece á los que le dan preceptos útiles , le instruyen en
colejios , estos santuarios destinados á conservar la
lo que debe aprender, y le mandan con una autorida4
inocencia y pureza de la edad juvenil, sirven por lo
cuya utilidad en obedecerla él mismo reconoce.
comun para hacerle contraer hábitos funestos y ca-
Los buenos preceptores sabrán que la inEancia.
paces de influir en la ,salud y bienestar de toda la
es sensible á la estimacion y á la vergüenza . , y que
vida: en sólo jóveli corrompido basta á veces para
estos moviles pueden ser empleados felizmente en
corromper -á todos SUS compañeros.. Nada es. mas co,-,4-
la edad mas tierna. Observarán fácilmente que una
mun que. ver una juventud enerva la y enferma por
aplicacion .intensa y continuada daña.la .salud ,
la disolucion, y acostumbra.ia á los mas feos vicios,
hace odioso el trabajo. Todo , en fin , les hará mi,
en. el centro mismo de los asilos erijidos para preser-
derar prudentemente su autoridad:' ¿ Hai cosa-mas
varla.de:)estos peligros.
fea que esa comun pedantería tan - comun, que se
Sin una reforma. fundamental, la cual.los gobier-
vanagloria del poder que impunemente ejerce sóbre
nos solamente-pueden lacer, la juventud, aún en los
una tierna criatura , cuyas faltas en su edad mere,-
paises mas civilizados, estará por mucho tiempo pri-
cen mas piedad que castigo ? Los castigos repetidas
vada de una educacion conforme á los verdaderos
sólo producen almas bajas y -embusteros faltos de
Intereses de la sociedad. Los padres de familia, que
ideas de honor , y pierden todo sti efecto si se ha-
°quieran conservar las buenas costumbres de sus hijos,
cen habituales; los castigos no deben ser rigorosos,
y- formarlos segun la sabiduria, la verdadera ciencia
sino cuando se trata de sofocar las semillas de
y la probidad, se -verán reducidos á educarlos por sí
aquellas cualidades que anunciasen un mal cora-
mismos, si fueren capaces" de ello ; ó
tendrán
zon. La negra malicia , la altaneríala mentira
5
92
SECCION y.
CAPÍTULO I n 93
la injusticia la ingratitud la crueldad deben ser
perfecciones y talentos que se exijen de un sexó,
reprimidas con el mayor cuidado ; mas las faltas
de quien depende la felicidad del nuestro! Una
y defectos que provienen de la viveza, lijereza
por vijilante y cuidadosa cuandól
y travesura de la edad deben ser fácilmente per-
n
atloa'.rim
reenseta tien
cruelmente á su hija por menudencias
donadas.
y bagatelas , que ella misma debiera desatender y
- Estos son los caminos que la razon propone
enseñarla á despreciar. Estas bagatelas parecen sin-
.los preceptores de la juventud : esta es , en je-
embargo tan graves á los 'ojos de la mayor parte)
neral la conducta que ellos deben observar pa-
de las' madres , que!'cliiisan en ellas su continua'
ra- hacer eficaces sus instrucciones : semejantes. 0
rabia y mal humor., 'y en las hijas un -,Manantial
maestros deben ser honrados , queridos y digna-
inagotable de pesadumbres y de lágrirnast HEn 'vez
mente recompensados; y adquirirán derechos se-
de formar sus corazones á la virtud , de 'hacerlas
guros y sagrados al eterno reconocimiento de los
conocer las obligaciones que álgun diá deberán
padres justos , y al de sus mismos hijos ; éstos
cumplir , de! adornar el entendimiento que han re-
tarde ó temprano llegarán á conocer lo que deben
cibido la- Naturaleza cáa, conocimientos que
á unos hombres que , sin desalentarse ni aburrirse
las liberten del' fastidio , á que estarán ‘Zspuestas
por sus faltas , por sea indolencia , por sus trave-
mucho mas que los hombres por - todo el curso
suras y por su pereza , han conseguido á fuerza
de su Vida , la educacion que se les dá , no tiene
de trabajos y desvelos formar de ellos unos ciu-
al parecer mas objeto: que= enloquecerlas, inspirar-
dadanos apreciables , y hacerles amar el estudio y.
las eti brazos todavía de:sus amas el gusto del or-
la aplicacion., en que hallarán toda su vida recur-
nato y de la ,anidad;--.hacerlas fijar su atencion
sos seguros contra la ociosidad y el fastidio que
ewlas gracias del cuerpo, y descuidar enteramen-
atormentan á todos los hombres desocupados y
te tos adornos del alma (1). Pudiera mui bien de-
perezosos: en suma , reconocerán que una buena
educacion es el mas grande beneficio, y que nun-
ca podrán suficientemente pagar los trabajos y fa-
Moralista rriodeno ridiculiza la educacion que se da á las niiías.
tigas de los que se la dieron.
Tente .firme yklereCha; I no -ves qüe vas carda toda de este lado?
Si la educacion de los hombres se halla porlo
lo mismo andas que un-pato: í qué boca tan puerca! :no te toques
la cara; levanta esa cabeza; ¿ donde- tienes los brazos y las ma-
comun tan descuidada y desatendida tanto por los
nos ? Saca esos pies ácia fuera vuelve bien ateas esos brazos y
padres imprudentes, corno por los Gobiernos po-
esos hombros 11.-/c. zdc. "He aqui por espacio de doce ó quin7.
ca sabios , la educacion del sexó destinado á for-
años la moral de la mafiana, de la tarde y de la tiodle.
mar buenas esposas y madres , la vemOs entera-
59 ASi el primer requisito para la 'edUcacion de una Seffórita
mente olvidada en casi todas las naciones: el bai.-
«es el maestro de baile." M. Champimi.
le , música:y la aguja , hé aquí ordinariamen-
(t) Es claro y evidente que las mujeres, condenadas á una
eterna infancia , no son la causa que contribuye menos á los
te toda la ciencia que se enseña á las jóvenes que
progresos del luxó y vanidad nacional. Se cuenta que en un
un dia han de gobernar familias (I), ¡Fié aquí las
pais mui entregado al luxó, donde un petimetre no podia
presentarse entre las jentes de buen tono .sin llevar encajes
en la
(1) No podemos menos de referir aquí el modo. con que en
camisola 2 una selora , dominada de Jos caprichos
94
SECCION V.
CAPÍTUt--0 95
cirse que esta . educacion únieatnente se propone
fiándolas á. buscar ya en las intrigas y tercerías, ya
formar ídolos que se alimenten de: inciensos y adu7.
en una melancólica devocion , remedios contra el
lacion , y que vivan en una t91.11 .ignorancia- de
aburrimiento que las consume y devora.
lo que deben á su patria. Lo mismo que los Prín-,
Prescindiendo de las lecciones y ejemplos peligro-
cipes las mujeres son aduladas y desconocen los
sos de una madre sin pundonor ni seso, no ihai sl-
deberes de la vida social: el modo comun de edu-
tuacion'aas dolorosa• qué.
carlas dá á. entender que se teme que sean racio-
mente si la naturalekala . ha ~ido de alguna be-
nales._ Sólo: se las ocupa en el Adorno y las mo-.
lleza: esta infeliz -entonces no tarda eri'disgustar y
das; . no se las habla sino de diversiones , espectá-
hacerse aborrecible á su madre; apesadumbrada de
culos , bailes y tertulias ; • se les •dan ejemplos y
ver eclipsados sus hechizos .por. la hermosura -nacien-
lecciones de desenvoltura ; se las prepara de ante.-
te de sU rbija,;12141ai,Cdrido á -uha rival y enemiga
mano al imperio que un dia han de ejercer ; y en
perjudicial á sus ipittensidnes petsOnales ; pot con--
fin ,..se las sujieren medios de irritar las pasiones,
S.CCLICTICb. la hace-sufrir incesantemente su continuo
á que se les debiera inspirar el mayor horror.
mal humor y los efectos á veces bárbaros y crueles
Así no es de admirar que las mujeres , cria-
de su furiosa vanidad. Desgraciada por la dureza y
das con estos principios carezcan de las cualidades
el maltratamiento de-su madre, se vé la hija preci-
necesarias para contribuir á la felicidad de los denlas,
sada á tomar el . primer partido que la liberte de la
y ser ellas felices. Tampoco debemos sorprendernol
tiranía maternal. , rnalo • es que, para sus=
al verlas•;caer frecuentemente en. los lazos de la ga--
traerse de ella; caiga bajo .e1.- despotisnio..de• un
lanteria, ni de que sean ..incapaces . de fijar con sus
rido que acaba con la muerte.
cualidades morales. la inconstancia de los-adoradores
La educacion que se da á las jóvenes, no es ca-
momentáneamente seducidos por sus encantos. Una
paz de preservarlas de estos inconvenientes. Para li-
doncella , á quien su educacion nada le ofrece de
brarse de ellas, cuando ya incomodan á sus padres
mas importante que el arte de seducir;
en sus placeres y- estravíos , ••la:S- . meten -én col-e-
no tarda en
poner en práctica estas lecciones, cuando se vé .e•
jios . ó conventos al cuidado de•monjas y maestras,
libertad: •de_ aqui las intrigas y desarreglos que, cc),
las cuales, enteramente separadas delmundo, nin-
mo hemos 'visto, introducen entre los esposos eterna
guna idea tienen de él. Las personas consagradas al
celibato ¿serán jamás capaces de instruir á una joven
desunion y discordia: de aqui la ociosidad •de las
-en los deberes--de la vida conyugal ? Unas mujeres
mujeres, cuyo fastidio las conduce á diversiones rui-
-faltas -de espetiencia
nosas ó á placeres culpables: de aqui esa vaciedad
z cómo han de saber instruirla
y armarla contra las seducciones y peligros que
de espíritu que, al marchitarse su belleza, las hace
inútiles , odiosas,
no. conocen ellas mismas? Si les dan algunas lec-
é incómodas en la sociedad , obli-
ciones de Moral, son conmnmente desfiguradas con
delirios y ridiculeces supersticiosas, haciendo -consiis-
tlr ordinariamente la virtud ren ptácticas apueffes
del luxó se quejó altamente á su marido por haberla pre-
y esteriores 5 , enteramente contratias,' .ó . pheo intes. -
sentado á un amigo que traía vueltas bordadas en la
santes al bien de la Sociedad. Una educacion.seme-
suya; .;
96
SECCION
7)
CAPÍTULO III. 97
jante sólo es buena parallenar el alma de vanós es-
desaparezca? Como las flores delicadas y pasajeras, las
crúpulos, terrores :pánicos, y pequeñeces capaces de
mujeres se creen destinadas á agradar por algunos
inquietar el sosiego del alma sin servir de fre-
instantes , y no más. i No deberian antes bien pro-
no poderoso á las pasiones .que inspira y produce
ponerse que fuesen mas durables los homenajes que
el mundo. ,
las rinden? ¿ Cuánto mas encantadora es la belle-
Educada de esta manera una jóven sin talentos,
za , cuando está acompañada de pudor , de talen-
sin ideas ni esperiencia, sale de repente de su cár-
tos , de razon y de virtudes ? Una jóven bella y
cel para pasará los brazos de un marido á quien no
virtuosa es el objeto mas hermoso que la Natura-
conoce, cuya felicidad y la de sus hijos ella misma
leza puede ofrecer á nuestra vista.
debe hacer,, Mas esta jó.ven,i destituida-de principios
No tema , pues este sexó agradable , destina-
y sin. conocimiento de susi obligaciones, procede y
do á las delicias y dulzuras que disfruta cl horri-
obra por casualidad y,áaa ventura, y sino. encuen-
ble , de cultivar su entendimiento : los conocimien-
tra en su marido, por, un l ifeliz acaso; discrecion y
tos útiles nunca ofenderán á sus gracias. Cuide so-
luces que la sirvan de gula, presto cae en lazos pe-
bre todo de cultivar un corazon que la Natura-
ligrosos , y se-ve•dominada de los caprichos y lo-
leza ha hecho susceptible de virtudes sociales. Ice
curas de una sociedad corrompida.
este modo agradarán constantemente ;'ejercerán un
A la educacion. funesta que:se da á las mujeres,
imperio mas alagiieño y lisonjero que ese poder efi-
deben atribuirse visiblemente sus debilidades, sus im-
mero, debido solamente á los atractivos de la her-
prudencias, sus pequeñeces, los desórdenes que tan
mosura, tan fáciles y propensos á marchitarse; da-
frecuentemente causan en el mundo, y en. fin las
rán constancia á los afectos que lejítimarnente ins-
aflicciones y fastidio . que se acarrean y sirven un dia
piraren; se granjearán homenajes sinceros, mas per-
de castigo á sus locuras. Nada es mas. triste que la
manentes y apetecibles que los que las prodigan
suerte de una mujer que, sobreviviendo á sus atrac-
los engañosos seductores , que sólo aspiran á abu-
tivos, y en el abandono en que el mundo la deja,
sar de su flaqueza y credulidad ; serán honradas y
no encuentra en sí misma mas que un horroroso va-
deseadas durante su vida ; hasta en la vejez y en
cío con que suplir las adoraciones, los entretenimien-
la soledad encontrarán en sí mismas los conoci-
tos ruidosos y los continuos placeres á que se halla-
mientos que las adornen; y por último , gozarán
ba habituada. Sinembargo esta ,es la suerte á que la
de la estimacion pública y de una serenidad prefe-
educacion las condena. Padres ignorantes y sin pre.
rible al tumulto de los placeres . , y á esas vanas
vision descuidan instruir á estos entes sensibles, for-
diversiones, que ordinariamente ofrecen un entre-
talecerlos contra los peligros de .
tenimiento momentaneo al mortal y continuo
su corazon mismo,
fastidio.
é inspirarles valor y virtud: no parece sino que te-
men que las cualidades morales del alma perjudiquen
No hai la menor duda en que la conducta de
á los adornos del cuerpo.
las mujeres influye del modo mas notable y po-
i No. es clara y evidente
.que un entendimiento ilustrado da
deroso sobre las costumbres de los hombres. Asi--
á la hermosura
mas realce é imperio; 4fy que la virtud hará mas apre-
qué todo debe convencernos que el mayor cuida-
ciable á esta be,ErríOsura , y
do que se pusiese en la educacion de esta mitad
la sustituirá cuando
TOMO rir.
13
98
SECCION V.
la mas amable del jénero humano , producirla en
CAPíTULO
- 99
la otra una feliz mudanza. Se dice , y con razon,
corrupcion de las cortes , que hombres y mujeres
que el trato de las mujeres contribuye á la socia,
sin seso hacen alarde de imitar.
bilidad de las costumbre,; pero lo que en las na-
No es la naturaleza la que dá á tantas muje-
ciones vanas y corrompidas se califica de sociabi-
res esa molicie , esa aversion al trabajó esa debi-
lidad en las costumbres , no suele ser Sino molicie,
lidal de cuerpo y esas enfermedades habituales , tan
lijereza, descuido, y olvido de los propios deberes.
comunes en las grandes y opulentas: estos efectos
Para complacer á las mujeres necias
son producidos de falta de ejercicio y de una vida
y atolondra,
das, los hombres únicamente piensan en adornos;
demasiado sensual , que impiden desde la edad mas
trenes y bagatelas , y se afeminan de este modo.
tierna que adquieran los cuerpos el vigor que ne-
La._ fortaleza de alma ,, la firmeza y virtud varonil
cesitan , -y contribuyen á que sea mayor su natu-
ceden- y dejan.. el lugar que tenían -á la indolen-
ral delicadeza. La vida disipada y los desórdenes
cia ,. al h46,.Ja, necedad: y la gaianteria. En los
que produce el luxó , hacen que las mujeres de
paises donde las .mujeres locas están en posesion
una cierta clase no puedan ni quieran criar á sus
de dar el tono
hijos, violando de-este modo el primero y mas sa-
y modelar los . gustos , la Sociedad
se llena de'ociosos amantes , necios requebradores
grado deber que la Naturaleza impone á las ma-
y toda clase de vicios; pero los hombres de razon
dres. Sinembargo , esta debilidad y flaqueza no son
y virtud son rarísimos -en. Ip ;s.dichó§ paises. :La edu-
inherentes á el sexó : las aldeanas nos muestran
cacion que se dá á las mujeres , hace- que sus hi-
que tienen no solamente fuerza para cumplir con
jos salgan señoritos mimados y corrompidos , á
los deberes de madres , sino tambien que el há-
quienes para tener contentos es menester tenerlos
bito las hace capaces de soportar los mas duros
divertidos.
trabajos.
Sinembargo de estas perniciosas influencias de la
• Ericuanto á la fortaleza de alma , los ejemplos
conducta de las mujeres en
de las ciudadanas de Lacedemonia y de Roma bas-
. las costumbres racio-
nales, no demos nidos á las tristes declamaciones
tan para convencernos de que las -mujeres , diriji-
de algunos Moralistas antiguos y modernos , que
das por una educacion mas esforzada y varonil
se afanan en persuadirnos que la razon ,. solidez
y una sabia lejislaeion , son susceptibles de gran,
y
prudencia no son propias de esta porcion preciosa
deza de alma, de patriotismo, de ardor por la•glo,
de la sociedad.. Una edneacion muelle
tia, de firmeza valor, y en una palabra , de :todas
y en un to-
do, .defectuosa es la verdadera causa de que tan-
las pasiones jenerosas; estos ejemplos debieran con-
tas mujeres tengan los cuerpos débiles
fundir y avergonzar á tantos hombres cobardes co-
y mucho mas
las almas. Este carácter frívolo, esta especie de in,
mo vemos en los paises enervados por el luxó y
fancia perpetua , esta falta de hábito de reflexionar,
el despotismo (1) ; dos cosas que degradan las al-
degradan
las entregan irremediablemente á la adulacion , á
las asechanzas del vicio ., á • las vanidadesdel ltuó
(1) Instándole una Señora á Cornelia , Madre de los Gra.-
y á todas las _estravagancias introducidas por la
cos , paraque le mostrase sus joya
neglijencia de los lejisladores., y por el fausto y
las mujeres de Es-
parta se aflijian sobre manera cuando se les presentaban sus
100
SECCION V.
CAPÍTULO I I I. 101
mas y las separan de los objetos verdaderamente
hombres no sean susceptibles de una educacion mis-
útiles y nobles : la tiranía no quiere reinar sino so-
ma , y sea casi imposible educar dos jóvenes °preci-
bre personas sin actividad , ni clevacion , ni forta-
samente de una misma manera , sinembargo es po-
leza de virtudes.
sible y facil educar á los hombres en cornun , diri-
Es preciso , pues , repetirlo: sólo de un Gobier-
jirlos ácia ciertos objetos , y uniformar las pasiones.
no vijilante y benéfico pueden esperar las naciones
de un pueblo. No hai en una nacion dos hombres
una educacion legal , mas conforme á las buenas
en todo semejantes ni en el cuerpo ni en las facul-
costumbres , y mas ventajosa al bien de la Socie-
tades intelectuales (1) ; pero no obstante esto se ha-
dad. Sin recurrir á impuestos y gravámenes onero-
lla una semejanza jeneral en los rostros y en las
sos , los Estados cultos y sábios hallarán medios
ideas del mayor número de individuos. Aunque no
abundantes de proporcionar á. las diferentes clases
haya dos Españoles que se asemejen en un todo,
de ciudadanos la educacion que necesitan, en las
sinFanbargo el caracter jeneral de la Nacion Espa-
cuantiosas rentas de tantas casas y colejios eriiidos
ñola es la gravedad , la honradez , la taciturnidad,
á este intento , y que tan mal corresponden á su
y la pereza. Aunque dos Franceses no sean ente-
instituto y á las esperanzas del Público. Honrando
ramente semejantes , hallamos que la jeneralidad
y recompensando la utilísima profesion de educar
de la nacion es alegre , activa , urbana , sociable,
la juventud , los pueblos no carecerán ni de sabios,
voluble , vana y amante del luxó. El caracter y
ni de hombres justos y rectos , que ayuden los
costumbres de las naciones dependen en primer lu-
designios y desvelos de los Soberanos. Los conoci-
gar de la naturaleza del clima , que influye en los
mientos en todo jénero se simplifican , facilitan y
cuerpos ; y en segundo del Gobierno , de la edu-
perfeccionan de dia en dia : los principios de la Mo-,
cacion , las opiniones y los usos , que influyen en
tal , como hemos visto , son tan claros que cora
el ánimo y forman las costumbres nacionales : es-
la mayor facilidad puede comprenderlos la parte
tas costumbres nunca son mas que habitos con-
mas sensible del pueblo; este no es bárbaro y gro-
traidos por el mayor número de hombres que com-
sero sino porque se descuida su instruccion , y se
ponen las naciones.
le condena á vejetar en una ignorancia imbecil y
Sin necesidad de las luces y conocimientos que
salvaje. Los hijos de las jentes de pueblo están, en
la educacion proporciona á las personas de un or-
casi todos los paises, abandonados á sus caprichos
den elevado , el pueblo es susceptible de recibir
é irregularidades , viéndoselos en las calles y pla-
aquella parte de instruccion y de moral , la nece-
zas contraer desde la edad mas tierna , hábitos y
saria para su conducta , ó para minorar al menos
vicios que los conducirán algun dia al cadalso.-
los vicios que ordinariamente le corrompen. Por
Aunque , como hemos dicho arriba , todos los
una neglijencia lastimosa de casi todos los Gobier-
hijos despues de algun mal suceso en la guerra ; en vez de
(1) Millo hoininunt:species et
discolor usus.
que las madres de los hijos muertos en ella iban á dar gra-
Vale SUELM caique est , nec voto vivitto^ uno.
das á los Dioses, y se daban recíprocamente el parabieu.
Pers. Satyr. 5. vers. 52. 53.
CAY11
111 U .6
11. 1.
102
SECCION V.
visiblemente. debe destruir el ho-
nos 5 la infancia del hombre de pueblo está entera;--
130idroesn, ftordzaoss a y
las almas. El cortesano , á quien .en77
mente abandonada ; los primeros años de los po-
vilece su señor , envilece despues á cuantos le ro,
bres son del todo perdidos. Los Soberanos , si fue-
sen vijilantes, lograrian facihoente inspirar costum-
dean ; y envilecidos todos progresivamente , termi-5
nan entregándos e á toda suerte de infamias. Sola
bres mas racionales á los que la preocupacion con-
Una libertad justa y lejítima puede inspirar senti-
sidera menos susceptibles de ellas. Se dice que el
mientos de honor. Un esclavo jamas tendrá una
Gobierno de China ha llegado á conseguir que la
idea alta de sí mismo ; será , "sí , fatuo , vano , atre-
urbanidad y cortesía sean populares ; sin correjir
vido y orgulloso ; mas nunca tendrá la nobleza
las costumbres ha correjidó los modales , cuando á
de . ánimo que solamente dan la libertad y .,111
mui poco mas de trabajo hubiera podido hacer po-
seguridad.
pular la virtud. Los viajeros cuentan que desde la
En las naciones donde reina el luxó, todo con-
edad mas tierna se vé impresa la gravedad en el
rostro de los niños Arabes , y se los advierte tan
triguye , corno frectientemente hemos repetido , á
Pervertir las costumbre.s .del pueblo: el laxó inven-T.
compuestos y mesurados en su infancia , corno en
ta diversiones y placeres análogos á los de sus su-.
otros paises son los hombres atolondrados y pe-
tulantes.
Periores ; él necesita de espectáculos, farsas , taber,-
nas y ventorrillos , que no sólo le hacen, perder
Prescindiendo de la neglijencia del Gobiernd,
tiempo y dinero , sinoque ademas corrompen las
que por lo cornun cierra los ojos sobre las cos-
costumbres é inducen á delitos. Es grande nopal,
tumbres populares, el estado de envilecimiento en
deuda en el Gobierno acostumbrar al pueblo á con:.
que el mismo pueblo está , su dependencia escesi--;
tinuas diversiones ; los que por este medio se propo-7
va , y la opresion y desprecio que sufre de sus su-
icen tenerle tranquilo ,, y distraerle y divertirle en
periores , contribuyen ademas á corromperle. Todo
su miseria , se engañan_ mucho , pues solo consiT
hombre que se menosprecia á sí , no teme ser des-
guen con esto aumentar sus desgracias é incitarle al
preciado de otros ; el que ha perdido la esperanza
desórden y á la rebelion. El pueblo debe trabajar;
de ser apreciado, se abandona al -vicio, y de na-
para que esté tranquilo y sea bueno es preciso
da se avergüenza. Hé aquí , sin duda , el porqué
instruirle , aliviarle y socorrerle.
•
.
se halla tanta bajeza y picardia , tantas rapiñas,
Escuelas de buenas costumbres , adaptadas á la
tan poca probidad , tan poca decencia y buena fé
capacidad de lps niños mas, groseros pqndrian,.1
en regatones y revendedores , en artesanos , en
una política .atenta y vijilante en dísposicion - al
criados , y en una palabra , en las clases subalter-,
menos de esperimentar si era posible hacer á las
nas del pueblo. Las personas de esta clase adop-
jcutes del pueblo mejores y mas sociables de lo que
tan y observan todo lo que no les conduce direc-
son .corountrente..Los establecimientos de , esta , es-
tamente al patíbulo._
pecie , fomentados y protejidos- 5 cambiarian qpiz4.
Degradando y envileciendo á los hombres se
en poco tiempo las -costumbres
Vasto impe-
destruye en ellos todo pensamiento decoroso , y el
rio. Pero las tentativas ma•s'fáciles
parecen á la
honor y virtud son nulos para ellos. El despotís-
pereza rodeadas
,dificultades invencibles ; , ó dis:
M0 , que .forma esclavos opresores y esclavos
104
SECCION V.
CAPÍTULO I I I. 105
gustan y ofenden al despotismo. Los Soberanos se-
ne ignoran que una buena educacion, una sana
rán siempre dueños de las costumbres de los puee-
ci
moral y buenas leyes apoyadas en recompensas y
blos ; ellos tienen en sus manos todo lo que pue-
sofocarian las semillas de vicios y delitos,
castigos ,
de mover las voluntades de los hombres , y pue-
y escusarian los suplicios crueles que ademas son
den á su arbitrio inclinarlos al vicio ó la virtud.
inútiles , mientras no se remedien los males en su
Si los Soberanos concediesen á la reforma de la edu-
oríjen. Trabaja, dice Confucio , en impedir delitos
cacion pública la mitad de los socorros y cuidados
para no necesitar de castigos.
que conceden al sostenimiento y proteccion de una
Por poco que se reflexione, forzosamente se re-
multitud de instituciones inútiles , los pueblos ten-
conocerá que , hablando con propiedad , sólo hai
drian bien pronto la instruccion que tanto necesi-
una ciencia interesante á los habitantes del mundo,
tan. Si las lecciones de la Moral fuesen favorecidas
en la cual . terminan y á la que deben contribuir
y patrocinadas con honores y recompensas , las
toglos los conocimientos humanos: esta ciencia es
naciones tendrian sujetos capaces y prontos á ins-
la Moral , que abraza las acciones y deberes del
truirlas. En fin , si las buenas costumbres conduje-
hombre en Sociedad.' La Moral , aplicada á los di-
sen al honor y á la fortuna , es bien cierto que
ferentes estados de la vida , es realmente la que la
se lograrla prontamente en las naciones la suspira-
educacion debe enseizar á la juventud. ¿Qué es en
da reforma de las presentes. Si los Príncipes ami-
efecto educar á un jóven? es comunicarle de ante-
gos de las artes en poquísimo tiempo las han he-
mano los conocimientos necesarios al estado que
cho florecer y prosperar en sus Estados ¿ qué duda
elija; es habituarle á observar la conducta mas con-
tiene que los Príncipes virtuosos criarian virtudes
veniente para ser estimado y querido de aquellos
en sus pueblos con la misma facilidad ?
con quienes tendrá relaciones ; es indicarle los me-
¿No es bien estriño que en los grandes impe-
dios de ser feliz , contribuyendo de uno ú otro
rios no haya escuela ninguna para formar en ella
modo á la utilidad, los placeres y la satisfaccion
Economistas , Politicos , Comerciantes , Ministros,
de los domas. La madre , ó la nutriz que enseña al.
hombres capaces de ausiliar á los Soberanos en los
niño á esplicar sus primeras ideas con labio balbu-
diversos cuidados de la administracion pública ? El
ciente , le hace contraer -.el hábito de hablar con los.
favor que obtienen comunmente la intriga y la ba-
hombres , y le enseña las cosas que le serán apre-
jeza ¿ basta acaso para infundir las cualidades que
ciables un dia en razon de su utilidad ó deleite..
exijen los empleos importantes que moderan el des-
Al aprender á leer comienza el niño á recojer he-,
tino de los imperios ? No nos admiremos de ver al
chos , conocimientos , ejemplos y esperiencias que:
despotismo perpetuamente víctima de sus errores
el dia de mañana le servirán para su propia ms-
y locuras destruir los Estados tanto con su torpe-
truccion y la de los otros. La Relijion , que desde;.
zá é ignorancia , como con la incapacidad de . los
los primeros años se inspira á los niños , tiene por.
ajentes de que se vale.
objeto hacerlos justos , humanos , sociables y bené-
Tampoco debemos admirarnos de ver al vicio
ficos, porque de lo contrario se ofenderla y desa-
y al crimen reinar sobre las naciones , cuyos go-
gradaría al autor de la Naturaleza , lleno de amor
biernos tan infatuados y ciegos están que parece
yeneficencia con los hombres. La Historia : es útil
T OMO Iza,
14
106
SECCION V.
CAPÍTULO I I I. 107
encuanto nos presenta pruebas multiplicadas de los
para vivir feliz en este mundo , he aquí lo que la
efectos terribles que han. producido en la tierra las
Educacion, de acuerdo con la verdadera Moral,
pasiones y locuras de los mortales. La erudicion,
debe repetir incesantemente á los hombres.
la. lectura de los antiguos , el estudio de las len-
guas muertas serán ocupaciones bien inútiles , sino
CAPÍTULO IV.
nos facilitan aprovecharnos de los antiguos sabios,
y aplicar la razon de los siglos pasados á nuestra
Deberes de los Parientes ó de los Miembros de una
conducta presente. La Jurisprudencia es el conoci-
misma familia.
miento de las reglas establecidas para la observan-
cia y mantenimiento de la justicia y la paz en-
Toda familia es una Sociedad, cuyos miembros
tre los hombres. Lo que se llama Derecho Nath-
pueden ser comparados á los ramos ó vástagos de
ral y de yentes no es otra cosa , como hemos vis-
unimismo tronco, los cuales deben por su mismo
to, que la Moral de las naciones entre sí. La Po-
interés contribuir á mantener entre sí la union ne-
lítica ¿ es mas que el conocimiento de los mútuos
cesaria á la conservacion y felicidad del todo de
deberes que unen y ligan á Súbditos y Soberanos,
que son partes. Los parientes son amigos que nos
esto es , la Moral de los Reyes?
dá la Naturaleza, que nos recuerdan nuestro ori-
La Moral , pues , debiera ser el único objeto de
jen coman , que representan á nuestro espíritu unos
-todas las ciencias que se enseñan á la juventud:
ascendientes cuya memoria debe inspirarnos ternu-
todas á su modo deben contribuir á formar á los
ra y respeto, que 005 advierten que es una misma
hombres mejores y mas útiles : todas . deben , por
sangre la que corre en nuestras venas ; y en fin,
diversos medios , concurrir al logro de la felicidad
que nos hacen conocer que nuestro bienestar exije
jeneral con el bienestar de los individuos. Traba-
que permanezcamos unidos con los que son capa-
jando para todos , el sabio adquiere lejítimos de-
ces de contribuir á nuestra felicidad , que están in-
rechos á su propia. subsistencia , al premio á la
teresados en nuestro bien , y dispuestos á tomar
gloria , y al aprecio del Público. El mérito de la
parte en nuestros placeres y penalidades, á socor-
Física , de la Mecánica , de la Astronomía &c. , no
rernos-en la adversidad , y á soportar con nosotros
puede fundarse sino es en el bien que estas ciencias
los .golpes de la fortuna. Estas consideraciones bas-
producen á los hombres. Las artes , las manufactu-
tan para darnos á conocer lo que los miembros de
ras , el comercio , la agricultura , y los diferentes
una familia se deben reciprocamente.
oficios y ocupaciones proporcionan al pueblo mil
Si la Moral nos prescribe la práctica de la jus-
medios de subsistir y de granjearse tina honesta for-
ticia, de la humanidad la piedad , la beneficencia
tuna : -contribuyendo al bien de la Sociedad , el
y de todas las virtudes sociales con respecto á los
pueblo trabaja en su propia felicidad. La Moral,
hombres en jeneral, por las relaciones que nos unen
tan vergonzosamente desatendida en la educacion,
con ellos , no se puede dudar que la misma Moral
es evidentemente el vínculo de la Sociedad ; ella
nos constituye en la sagrada y rigorósa obligacion
obliga sin que lo sepan ni conozcan , á los mis-
de usar de estas virtudes con las personas que nos
mos ingratos que la desdeñan. Aprender á ser útil,
están mas estrechamente allegadas con los vínculos
4
0
SECCION V.
CAPÍTULO IV. 109
de la sangre-: asiqué todo nos recomienda y con.
fiexion, pierden de vista el fin que deberian propo-
firma los derechos del parentesco ; todo prueba que
nerse; los intereses personales los dividen y separan
debemosa'.nuestros parientes el cariño , beneficios,
del interés general , el cual no llama la atencion ni
compasion y socorros que exijiriamos de ellos , s
empeña de un modo sensible á las personas que ra-
i
nos viésemos necesitados. Los parientes son unas
ciocinan poco. El orgullo, la vanidad, la cólera y
personas , á las cuales , prescindiendo de los nudos
falta de juicio que la familiaridad produce facilmen-
de la• consanguinidad , estamos unidos con los vín-
te, son las causas frecuentes de la division entre pa-
culos del hábito, de.la familiaridad y trato frecuen-
rientes, cuyos corazones están á veces mas distan-
te ; ellos conocen nuestra. situacion , son los depo-
tes, que lo están los de personas indiferentes entre
sitarios de una parte de nuestros secretos, designio s
sí y estranjeras.
é intereses, y por lo tanto son mas capaces de ausi-
Ciertamente esta grande familiaridad , que al
liarnos con sus consejos, y favorecernos en nues-
psimer aspecto parece deberia estrechar mas y mas
tros proyectos; Una familia bien unida, esto es, com -
los nudos de las familias, contribuye de ordinario á
puesta de persbnas virtuosas tiene una fuerza que
turbarlas y descomponerlas para siempre ; y hace
no es posible hallar en esas familias mal acordes,
que los parientes se molesten mútuamente con sus
cuyos miembros son estraños los unos á los otros.
defectos comunes, los cuales, á la corta ó á la larga,
Los parientes favorecidos de la fortuna se • cons•
producen mortales desavenencias. De aqui provie-
tituyen naturalmente bienhechores de.los parientes
nen esos odios inveterados que destruyen la armo-
desgraciados; los que gozan de crédito, poder, emi-
nía necesaria á las familias , y que sinembargo se
nentes empleos y destinos, se atraen las considera-
encienden entre hermanos y los parientes mas. cer-
ciones de los otros , y son protectores y apoyos de
canos. La familiaridad, se dice vulgarmente , en-
los que menos pueden ; los que se distinguen en
gendra menosprecio; á lo cual se puede añadir , cr y
sus conocimientos y prudencia, son consejeros á
el menosprecio engendra ódio." Que la familiari-
quienes -se consulta ,ry cuyo dictamen se sigue ;
dad enjendre menosprecio proviene de que , acer-
y
en razon de las • ventajas que procuran á los otros,
cándose y reuniéndose hombres poco racionales, es-
pueden ejercer una suerte de autoridad agradable y
ta misma familiaridad hace que la combinación de
reconocida. En las familias y en la Sociedad , los
sus vicios fermente y produzca un activo y mortal
hombres que se hallan en estado . y disposicion de
veneno.
hacer mas bien, deben , por interés de todos , go.
Esto supuesto , los parientes debieran no sólo
2ar. dé una superioridad lejítima.
.usar de atencion unos con otros, sino ademas ar-
A- :pesar de las grandes 'ventajas propias . de la
marse de una paciencia é induljencia invencibles,
union-de las familias, nada es mas raro ,que ver á
para evitar los rompimientos que puede causar la fa-
los parientes bien unidos. Los hermanos mismos los
vemos algunas veces -en una discordia la. mas cruel
nos Espartanos el uno contra el otro , los majistrados llama-
y deshonrosa (1). .Los hombres, por defecto de re-
dos Eforos multaron á su padre , por no haberlos inspirado en
$0 infancia pensamientos virtuosos y fraternales. Inutarco: Di-
(1) Plutarco refiere, que habindose querellado dos liertna-
chos Notables de los Lacedernonios.
1 1 0
SECCION V.
CAPÍTULO IV. 111
miliaridad. Esta no dispensa á las personas que se
dejar uno á otro los bienes que no puede llevarse
tratan con frecuencia de las consideraciones que se
consigo al sepulcro? El hombre benéfico disfruta y
deben mútuamente , ántes bien las empeña mucho
hace disfrutar á otros del bien que les dispensa; por
mas á huir cuidadosamente de las ocasiones de ofen-
esto es acreedor al agradecimiento, y puede lison-
derse. A muchas jentes les parece que el trato fre-
jearse de que su memoria será deliciosa y eterna
cuente y la familiaridad les dan derecho de ofender
para sus herederos.
á sus mas íntimos amigos. Los parientes, por lo mis-
La vanidad cierra ordinariamente el corazon á
mo que deben amarse, deben temer agraviarse, y
las desgracias de los parientes. La opulencia , siem-
romper de este modo la buena intelijencia que ha
pre soberbia y orgullosa , se avergüenza de tener
de reinar en ellos.
por parientes á pobres é infelices; sólo se vanaglo-
Por no hacer estas sencillas reflexiones los pa-
ría de tener algun pariente ilustre, cuya celebridad
rientes se creen por lo coman autorizados para in-
se 'comunica, á su entender, con cuantos son de la
comodarse con sus diferentes pasiones y vicios. Los
misma sangre. Los parientes mas dignos de piedad
mas distinguidos por sus empleos ó riquezas opri-
son precisamente á los que el orgullo se la niega.
men á los otros bajo el peso de su orgullo y supe-
¿ No es violar la ley mas sagrada que la Naturaleza
rioridad, tratando como esclavos á sus parientes
impone á los miembros de una familia, el reusar au-
desgraciados. Nada* mas ordinario que el ver dos
silios y socorros á los que mas los necesitan?
que, á costa de largas esperanzas, venden á sus so-
En fin , el sórdido interés es la causa comun de
brinos beneficios mezclados de baldones y malos
las divisiones frecuentes que separan á los parientes.
tratamientos ; y con dejarles columbrar una opu-
Los avaros y codiciosos nada conocen en el mundo
lenta herencia, creen que les es permitido tratarlos
que sea comparable con el dinero ;'poi: él vemos que
con una tiranía, cuyo efecto necesario es fomentar
se sacrifican á cada momento la union de las fami-
y disculpar la ingratitud. Nada mas duro , sobre
lias y las consideraciones debidas á su propia san-
todo, que el imperio de esos hombres • de ayer acá,
gre. Bajo el pretesto de justicia y derechos se mues-
.á quienes ofusca y embriaga una rápida fortuna, y
tran inflexibles , y niegan sus oidos á los clamores
que se figuran que todo les es lícito con sus pobres
de la humanidad. No es raro tampoco ver á un pa-
y necesitados parientes. No seas tio para mí, fue en
riente opulento abusar de la ley para despojar y
Roma un adajio que pudiera adaptarse á muchos
arruinar sin remordimientos á parientes que penan
paises (1). Parientes de esta especie poca esperanza
y se consumen en la miseria y dolor:
deben tener de que sus cenizas sean regadas con lá-
Sean cuales fueren los motivos ó pretextos de la
grimas de gratitud: su muerte es para sus colatera-
discordia entre parientes siempre son mas ó me-
les el fin de una odiosa esclavitud. La tiranía con-
nos vituperables y deshonrosos. Una familia bien
tinua destruye y aniquila el reconocimiento. Hablan-
unida anuncia unas almas sensibles , honestas ,
do con pureza y realidad ¿es ser liberal y benéfico
jenerosas y libres de todo vil interés: una familia
rencillosa arguye unas almas . interesadas ,
inso-
ciables, injustas y- crueles. Una familia semejante
(1) Ne Jis patruus
no previene en su favor la opinion pública, Los.
1 12
SECCION V.
CAPÍTULO V. 113
trae-posos de profesion , siempre en pleitos unos
gos entre sí, debe tener por base una conformidad
C011. otros, anuncian almas bajas, viles y despre.
las inclinaciones, gustos y caracteres , que los
ciables. En fin, una familia, cuyos miembros están
en
lace necesarios para su recíproca felicidad. Amar á
perpetuamente en guerra , no pueden gozar de los
frutos del parer.':eseo, porque se priva de los nnítuoS
U no, es necesitar de él , es considerarle capaz de
contribuir á nuestra dicha.
socorros que deben prestarse las personas unidas con
La amistad sincera es uno de los mayores bie-
los v ínculos de la sangre.
nes que el hombre puede gozar en esta vida (1);
,*rid!
Reflexionando sobre la natutaleza del hoMbre
ningunos mas desgraciados que esos corazones mi-
se h allará, independientemente de las causas espues-
serables que , reconcentrados en sí mismos no
tas, el orijen de las divisiones y enemistades que
aman á nadie. No hai , dice Bacon, soledad mas
reinan entre los parientes , por las cuales se niegan
triste y aflijida que la de un hombre sin amigos, sin
los socorros que suelen conceder voluntariamente á
los ouales el mundo es, un desierto: el que es incapaz
los estraños. El hombre quiere ser libre en sus ac-
de amistad, mas tiene de bestia que de hombre.
ciones ; sus parientes no son jentes de su eleccion;
Con la amistad el hombre duplica , digámoslo
los beneficios que les hace son deudas en opinion
así , su sér y su existencia ; porque supone un pac-
dellos y dél ; y las paga de mala voluntad, ya por-
to en virtud del cual los Amigos se obligan á una
que considera oprimida sut libertad en esto, G por-
confianza recíproca , á consolarse mutuamente , so-
que se imajina que sus beneficos no serán agrade-
correrse y aconsejarse , á poner en comun sus inte-
cidos. Mas la justicia y bondad de, corazon
reses , y á compartir sus placeres y sus penas. Hai
cen despreciables estas cavilaciones ; puesto que la
nada mas dulce que encontrar una persona , en cuyo
verdadera grandeza de alma nos estimula y prescri-
seno pueda uno depositar sin temor sus mas secre-
be h acer bien y favorecer aun á los ingratos.
tos pensamientos , sus sentimientos mas ocultos , y
en cuyo corazon esté siempre seguro de encontrar
CAPÍTULO V.
la voluntad permanente de interesarse por nosotros,
aliviar nuestras penalidades , enjugar nuestras lá-
Deberes de los Amigos.
grimas, calmar nuestras inquietudes , hacer cesar
nuestros trabajos , y ayudarnos á soportar las mise-
La amistad es una asociacion formada entre
rias de la vida ? Por la amistad , nuestra suerte
personas que se profesan mútuamente un cariño mas
nuestra felicidad y nuestra existencia son las ch..9-
particular que al resto de los hombres. Aunque la
nuestro amigo ; nosotros nos identificamos en él y
.Moral nos prescriba la benevolencia con todos los
él en nosotros ; su razon , su prudencia , su sabidu-
mi embros de la Sociedad, y la humanidad mande
ría , su fortuna y su misma persona son nuestras;
am ar á todas las criaturas de nuestra especie, sin-
nuestros afectos y alegrías se confunden (2) ; y for-
embargo esperimentamos con algunas personas afee-
tos de una predileceion mas fuerte fundada en la
(1)
Nit cgo contu/crim jucuiido , sanus , aniico. Horat. Sa-
idea del bienestar que esperamos encontrar en el ,0
tyr. 5. lib. 1. vers. 44.
trato íntimo con ellas. El afecto que une á los ami-
(2)
" La amistad, dice un Moralista moderno , es un un-
TOMO III.
15
114
SECCION V.
CAPÍTULO V.
115
tificados el uno por el otro , caminamos mas segu-
Basta haber indicado los empeños y obligaciones
ros por los inciertos caminos de este mundo. Un
del pacto que liga á dos amigos para conocer to-
amigo , dice Aristóteles, es una alma en dos cuerpos.
dos los deberes que la amistad impone, y los me.-
Estas son las obligaciones de la amistad , la
dios.dc mantener una union tan dulce y necesaria
cual no es otra cosa que el pacto formado entre
á su felicidad: estos deberes consisten evidentemen-
dos corazones reunidos por las mismas necesidades
te en una confianza mutua , en atenciones recípro-
é intereses. Se ve, pues, que la amistad no es des-
cas, en una constancia inalterable, y en una dis-
interesada, puesto que tiene visiblemente por objeto
posicion• permanente de contribuir al bienéstar del
el bienéstar recíproco de los que forman estos dul-
que es elejido por amigo. •
ces nudos. El interés que une entre sí á dos amigos
La confianza sólo puede fundarse en las cuali-
es laudable , cuando se propone el goce y comuni-
dades que se consideran durables; con las disposi-
cacion de los bienes y gustos que puedan procurar-
eiobes fortificadas por el hábito es con las que úni-
se mutuamente con sus cualidades personales , las
camente puede contarse; estas disposiciones deben
-cínicas que dan solidez y consistencia á ias inclina-
ser útiles á la union que se forma , y por conse-
ciones de los hombres. Sola una amistad fundada
cuencia virtuosas : de donde se infiere que la virtud
en las disposiciones habituales del corazon , es la
sola es la base inmoble de la amistad y la que
que puede ser permanente; la que no tuviese otro
constituye dos amigos. El hombre de bien es quien
designio que el partir con un amigo los bienes de
solamente tiene derecho para contar con el corazon
fortuna sería una pasion vil y mezquina , y un
del hombre que se le asemeja. Los malvados , dice
interés sórdido y vituperable. ¿Cuál es , dice Pin-
tare°,
un moderno , encuentran cómplices; los voluptuosos,
la moneda de la amistad ? Es la benevolencia
s
compffieros en la disolucion; los interesados, s.cios;
y el placer , enlazados con la virtud. La amistad per-
los políticos , facciosos ; los Príncipes , Cortesanos:
fecta y verdadera exije tres cosas; la virtud como
los hombres virtuosos son los ¡micos que encuentran
1
honesta , el trato como agradable, y la utilidad co-i
amigos (1).
.
rno necesaria (1).
En todos tiempos el mundo se ha quejado de lo
raros que son los amigos ; y por la misma razon en
todo tiempo se ha quejado de lo rara que ha sido y
.91tritnonio espiritual , que establece entre dos almas una estre-
es la virtud. En las sociedades vanas y corrompidas,
',cha union y comercio y una perfecta correspondencia." Vea-
la amistad verdadera por fuerza ha de ser casi en-
»se la Obra intitulada Les Meeurs , part. 3. cap. 2. M. Dacier
e.teramente de s conocida : esta no se ha hecho para
5, se adelanta á decir: Es tal el efecto de la verdadera amistad,
malvados , siempre prontos á sacrificarla á los inte-
*5 que se halla uno y piensa mas en su amigo que en si mismo : y
reses de sus vicios ó pasiones : tampoco se ha hecho
91 de 14 amistad puede decirse lo que un Poeta dice del amor.
Et mira prorsum res foret,
Ut ad me fierein moriFIUS
(1)
Ad
M. de Voltaire. La Raison par Alphabet , Diction-
pírel • Uni, nt intus viverem.
naire Philosophique , art. Amitie. Roe primuin sentio , dice
Véanse sus Notas sobre la Satyr. VI.'de Horacio, lib. 2.
(I) Plutarco:
Cieeron , Iasi in bouis ainicitiam esse non ponse. De 'Ami-
De la pluralidad de les Amigos.
citia , cap. S.
116
SECCION V.
CAPÍTULO V.
117
para Príncipes , cuyo corazon solitario no necesita
Todos buscan amigos, pero pocos tienen el dis-
querer ni amar á nadie : tampoco para Grandes,
cernimiento necesario para elejirlos bien, ó las cua-
siempre divididos y opuestos entre • sí por su ambi-
lidades precisas para conservarlos. ;O hombres ! que
clon; ni para ricos y poderosos, que sólo aprecian
os quejais incesantemente de lo raros que son los
á los gorristas, aduladores y lisonjeros: menos para
amigos ! i habeis por ventura refleximlado sobre la
entes lisonjeros é inconstantes, acostumbrados á no fi-
fuerza de este nombre que prodigais á cuantos ala-
jarse en objeto alguno: en fin, la verdadera amis-
gan vuestra vanidad ? ¿ habeis exámínado las dispo-
tad se halla desterrada enteramente del trato de
siciones en que debe fundarse la amistad ? ¿ habeis
las mujeres , para quienes la amistad no es, por
pesado y reconocido los empeños y obligaciones de
lo regular, sino un capricho pasajero, que el mas
este contrato entre almas justas ? Si pretendeis ins
pequeño y lijero interés hace desaparecer pronta-
pirar á los hombres que os rodean afectos de amis-
mente.
taá vivos y permanentes, mostradles dotes 'y cua-
Nada es mas comun, ciertamente, que tener al
lidades que puedan inspirados. Ricos y Grandes !
capricho por amistad, porque tiene casi siempre los
vosotros sólo mostrais altanería , fausto y vanidad:
síntomas de esta; mas su vivacidad se descubre , y
por consecuencia no tendreis al rededor vuestro si-
anuncia su corta duracion. Plutarco, hablando de
no almas bajas y rastreras, mas nunca sinceros y
las nuevas conexiones, dice: que nos hacen comenzar
cordiales amigos. Si buscais Pylades, sed Orestes.
muchas amistades y tratos familiares, .que nunca lle-
¿ Quereis amigos que se sacrifiquen por vosotros en los
gan á consolidarse. Es menester, dice en otra parte,
peligros? pues sabed que el entusiasmo de la amistad
haber consumido media fanega de sal con uno, antes
es raro, y que millares de años ofrecen poquísimos
de tenerle por amigo. Seducidos por algunas cualida-
ejemplos de esta clase de amigos.
des del cuerpo ó del alma, muchos hombres al pri-
El entusiasmo, que siempre lleva las cosas al
mer encuentro creen haber hallado un amigo ; pero
estremo, es visiblemente causa de que muchos Mo-
bien pronto cesa esta ilusion, y nada se observa en
ralistas hayan formado de la verdadera amistad una
este pretendido amigo que pueda constituir verda-
quimera, un ente de razon, una virtud tan sublime
dera amistad. Un amigo, para la mayor parte de
que su maravillosa perfeccion sólo sirve para desa-
los hombres, es un adulador que los complace , que
lentar la debilidad de los mortales. Se figura uno que
se presta á sus gustos y caprichos, los hace partici-
pantes de sus placeres, los admira , y se propone
ayudarlos á disipar su fortuna. ¿Y .será de ad,
vio el número de moscas en su cocinas pero ni estas permanecen
mirar el ver desaparecerse los amigos de esta
en ella faltando que comer , ti aquellos cuando de la amistad no
naturaleza tan pronto como desapareciere la for-
sacan provecho alguno. Plutarco : De la pluralidad de los Ami-
tuna (1) ?
gos. Este mismo añade que la amistad es mas propia de pocos,
que no de muchos. Aristóteles exclamaba: ¡O amigos mios! ¡Tk,
no se encuentran amigos!
Ovidio ha dicho con bastante razon :
(1) Aquellos , dice Plutarco , que se figuran tener muchos
Dones eris feíix multos numerabas ami gos 5
47nig,os , sa consideran mui felices, por mas que sea mayor toda-
Tempora si fuerint nubila , solus eris.
1i8
CAPÍTULO V. 119
SECCION V.
sueña ó lee fábulas cuando vé en Platon, Ciceron
por otro; de lo que debemos inferir que la amistad
y
Luciano los efectos milagrosos que estos escritores
en estos era tan fuerte, era para ellos una necesi-
atribuyen á la- amistad. Nuestra imajinacion , lison-
dad tan grande , un interés tan poderoso, como
jeada con estas agradables pinturas, las realiza en
el amor de la patria y de la gloria lb ha sido para
nuestro obsequio, y nos formamos de este modo una
algunos ilustres ciudadanos ó como el amor de una
5
falsa medida y principios exájerados de amistad:
mujer lo es para el frenesí de un amante. Toda
para tener de ella verdaderas ideas, acordémonos
pasion fuerte es causa de que aquel que la sien-
siempre que somos hombres, es decir, entes llenos
te, se olvide de 'sí mismo, y solo vea el objeto
de imperfecciones y flaquezas, y
que ocupa y domina su alma. Sacrificar sus bie-
que, como sujetos
á variar en nuestros gustos é inclinaciones, nos cau-
nes por su amigo, es preferir la indijencia á la
samos á veces prontamente de las cualidades que al
pérdida de este.
prinzipio nos prometian placeres inalterables, Las
La mayor parte de los hombres, siempre paga-
amistades mas vivas son por lo comun las de mas
dos y satisfechos de sí mismos, ni están dispuestos, ni
corta duracion, porque nacen de un entusiasmo que
son capaces de hacerse á sí mismos justicia ; porque
se creen tan dignos de interesar á todos, que se
Se exála con rapidez. Pocos hombres hai que tengan
aquel calor de alma necesario para alimentar siem-
imajinan que nada hai que no les- deba ser sacrifi-
pre un afecto tan fuerte. Pasado ya algun tiempo
cado. Por amigos se quieren entusiastas, sin tener
se aumenta la dificultad de hacer á la amistad los
las cualidades capaces de suscitar este entusiasmo;
sacrificios, que sin dudar un solo- instante se • la hu-
se exile la mas sincera aficion de parte de una mul-
biesen hecho en los primeros dias. Por otra parte,
titud de embusteros, aduladores y lisonjeros, y se
en un mundo corrompido , vano y disipado hai po-
quiere que hombres corno estos sean amigos fieles
cas almas amantes, y muchos menos espíritus cons-
que se sacrifiquen á la amistad.
tantes y sólidos. Nada es mas raro que el calor con-
Por otro lado , muchos Moralistas, seducidos
tinuo del alma combinado con la solidez, la. cual
con los ejemplos sublimes y raros de una amistad
siempre supone serenidad de ánimo. Entre los hom-
heróica, sólo han hablado de ella con cierta espe-
bres virtuosos y serenos es en quienes se encuentra
cie de entusiasmo, suponiendo que este afecto, pa-
la amistad permanente.
ra ser verdadero , no debe jamás poner limites
La amistad verdadera tiene ciertamente dere-
á sus sacrificios; pero no han notado que pocos
cho
hombres en la tierra son héroes, y que pocas al-
á exijir sacrificios, porque no seria amar á uno
no querer sacrificar nada en su favor ; mas , corno
mas llegan á exaltarse de tal modo que se sacrifi-
se ha dicho antes, sacrificar alguna cosa á un obje-
quen á la amistad, la cual regularmente es un
to es preferir este objeto á la cosa sacrificada ,
afecto mas tranquilo y reflexivo que el amor, y
6
de la que uno se priva por él.
por consecuencia permite que el hombre entre con
z Y hasta donde de-,
berán estenderse los
mas facilidad y frecuencia en sí mismo: ni tam-
sacrificios de la amistad ? La
poco
amistad misma es quien puede fijar la medida
han notado que en la amistad habia grados,
de
y
estos sacrificios. Varios ejemplos tenemos de amigos
que era posible amar á uno sin llevar el cariño
que han llevado el heroismo hasta sacrificarse uno
á los últimos términos del entusiasmo. La Moral,
120
SECCION V.
CAPÍTULO V. 121
para ser verdadera, debe ver á los hombres. como
bitua á verse con mas frecuencia, y á vivir en
realmente son en sí; la Moral entusiasta sólo es
rrnyor intimidad que con los otros; los amigos de
propia de ciertos hombres estraordinarios, y forma
esta especie son útiles y necesarios á sus rec •pro-
por lo comun hipócritas que finjen afectos jenero-
COS placeres: tales son los amigos de la mesa, del
sos de que se aplauden satisfechos. Cada cual quie-
juego, de la disolucion y del trato, cuyo objeto
re ser tenido por amigo inmutable; cada cual quie-
ordinariamente no es otro que reunirse para dis-
re que le amen con ardor, al paso mismo que to-
frutar en comun de los placeres que este rlitimo
dos convienen en que nada es mas raro que esta
produce; y amigos, en fin, que se eclipsan luego
amistad sublime de la que tanto se habla, y que•
que faltan los motivos de su frecuente comunica-
quisieramos encontrar en los otros.
cion. En vano se esperan- prodijios de cariño, cons-
Seamos, pues, justos, y digamos que para te-
tmcia y fidelidad de semejantes hombres, que so-
ner amigos fieles, es preciso ser fiel á los deberes
lo son constantes en- su apego al deleite, y á los
de la amistad. ¿Hemos cumplido nosotros por ven-
que ven en estado de causarles un agradable pa-
tura con estos deberes? ¿hemos compartido los pla-
satiempo; pero la indiferencia reemplaza á la amis-
ceres y penalidades del amigo? ¿le hemos conso-
tad, luego que no encuentran medios de entrete-
lado en sus aflicciones? ¿dado en su infortunio los
nerse y divertirse.
socorros que podia prometerse de nosotros? ¿ de-
Asiqué, por un vergonzoso abuso de palabras,
fendido con calor y firmeza los intereses de su re-
se da vulgarmente nombre de amigos á las personas
putacion ofendida? ¿permanecido constantes á su
que nada tienen de lo que se necesita para mere-
lado en sus angustias y miserias? ¿consultado en
cer este título respetable. Por haber periódicamen-
nuestros beneficios la delicadeza de su corazon?
te frecuentado algun tiempo una casa, haber par-
Pues bien; si todo esto hemos practicado, habernos
ticipado de las diversiones de ella, y haber asistido
adquirido un sagrado derecho á su cariño, y con
y disfrutado del trato y sociedad de las jentes que
razon nos quejamos de él, si ha tenido la vileza
en ella se reunen , los hombres se califican de ami-
de abandonarnos.
gos íntimos, y exijen con rigor el cumplimiento de
Si se encuentran pocos amigos constantes , es
los deberes propios de esta cualidad augusta y rara.
porque hai pocos hombres que conozcan los empe-
Un ilustre moderno ha dicho con razon que con la
ños y obligaciones de la amistad: se cree que es-
entrada franca y libre en todas partes, el lineó y lo
ta obliga á poco, y solo sí á consideraciones, li-
que se llama trato de jentes dejan pocas perso-
sonjas y procedimientos en que ninguna parte sue-
nas útiles y apropósito para las necesidades de la
le tener el corazon. En el idioma del mundo los
amistad (I).
amigos son hombres asociados para los deleites,
Enmedio del tumulto que reina en las Socieda-
á quienes la conformidad de gustos ó intereses mo-
mentáneos , y á las veces de vicios (1), reune y ha-.
(1) De L' Espirit. Disc. 3. cap, 14. pag. 356. edic. en 4. PI u-
tareo dice que no es posible ajuar y ser amado de muchos... el cari-
(1) Zi
ño compartido entre muchos se debilita y queda en nada.
lagna knter•molies concordia. Juvea. Sat. 2. ver. 47.
TOMO tu.
16
122
SE CCION
CAPÍTULO v. 121
des , donde el luxó y la vanidad han fijado su do- .
amistad es un ef2.cto serio, reflexivo fundado en
tnicilio, es casi imposible conocer ni aun á los hom-
las necesidades del alma. Hombres , á quienes in-
bres, mismos á quienes se ha tratado con la y
maor
quietan la pasiou y el deseo continuo del deleite
frecuencia ; estos se pierden y confunden á cada
no necesitan amigos, y sólo aspiran á estar entre-
paso entre la multitud , y nunca tienen tiempo de
tenidos siempre. La verdadera amistad , nacida de
conocerse unos á otros. El torbellino del mundo
la estimacion desea encontrar dotes y cualidades-
aleja y acerca de continuo hombres que Se unen y
en que se apoye; exije virtudes , á las cuales pue-
separan con la mayor facilidad. Los que se llaman
da aficionarse constantemente; no se compromete
córwidos son por lo coman desconocidos : las co-
á la lijera , porque conoce toda la estension de
vex2ones son aficiones. ó cariños pasajeros que no
sus empeños ; huye de aquellas almas evaporadas,
ligan ni estrechan, y los que se llaman amigos son
que toman á juego los vínculos mas sagrados ; te-
jentes, que se ven. con frecuencia , pero de quienes
int\\ la. disipacion ; y .10 incomoda y desagrada un
raras veces. se exáminan las. cualidades y disposicio-
carácter frívolo. Los verdaderos amigos se bastan
nes verdaderas..
á sí mismos ; para ser completamente felices , no
No. nos admiremos de la. singular lijereza coi
necesitan mas que estar juntos ; el torbellino del
que
mundo les impediria gustar de las delicias y place-
se. 'Lira en el mundo la amistad, Contentos-
con usar de alguna consideracion unos con otros,
res encantadores del corazon , de la confianza,
los. amigos vulgares,. de que el mundo está, Heno,
de los consuelos y consejos en que se funda el bien
-no solamente no. se tienen ningun, cariño verdadero,
de la amistad. El amigo sincero descansa en el seno
sino. que- por lo. comun son los. primeros á murmu-
de su amigo , y ambos gozan de una libertad y re-
rar de: sus. amigos ,. descubrir sus defectos , bur-
poso, que perturbaria el tumulto. La amistad , á
larse y divertirse de ellos. con los. otros , y aun con
ejemplo del amor dichoso, es una pasion soli-
personas. indiferentes para, los hombres de este ca-
taria , que para entregarse tranquilamente á
rácter- la. amistad: es un vínculo tan débil „ que no,
sus placeres , huye de la multitud y bullicio ; es
piensan que. sea obligacion en ellos usar con sus.
celosa como el amor ; y como este , apetece y bus-
amigos de la. induljencia y equidad á que todo hom-
ca las sombras del misterio. La indiscrecion , la
bre es, acreedor.. Puede mni bien decirse que la ma-
lijereza y la imprudencia la molestan y disgustan;
yor parte. de las Jentes. del mundo se reunen pa.-
y sólo aprecia .y desea la constancia la gravedad
va_ sacrificarse los. unos á los. otros..
y solidez.
Para amarse es necesario conocerse (1) ;
La amistad sincera, como que es una necesi-
dad del alma que se reproduce con frecuencia , ne-
cesita que la alimente la presencia continua de su
(1) La primer regla. en materia de amistad,_ dice el autor
de la. Obra intitulada
objeto. Las aficiones y cariños mas vivos se debi-
Les 114ccurs , es. no amar sin conocer: otra.
re.gia no menos importante es. no elé jir amigos sino entre hombres.
litan con la ausencia , asicomo con las frecuentes
le bier. Las, plantas via.s. tempranas no son las que mas pon-
distracciones. No es mucha la amistad del que
t) crecen.. La amistad maz firme y durable es la que se forma
sin molestia está privado por largo tiempo de su
Iras. despacio.. El, amor precipitod.o. es, j'acii de rolverse..
amigo. Es una maxima mui sabia la que dice,
124
SECCION V.
CAPÍTULO V. 125
170 dejes que cric yerba el camino de la casa de tu.
rer por simpatía, á causa de su conformidad de
amigo. ¿Qué amigo será por cierto el que no se
ideas y sentimientos. El mundo no sería para no-
apresure por ver al que le ama y consuela , y cu-
sotros mas que una horrorosa soledad si una
ya sola vista regocija su corazon? La vista de un
desconfianza continua nos impidiese amar á algu-
amigo, dice un Arabe refresca como el rocío de
no. Por otra parte , toda nuestra vida la pasa-
la ~alza.
riamos afanados en buscar infructuosamente á
Una máxima antigua (1) aconseja á los amigos
quien amar , si solamente quisiesemos amar á hom-
que se amen como que un dia pueden ser enemigos.
bres perfectos.
Esta máxima seria odiosa en la sincera amistad , la
Las maximas poco favorables á la amistad , ó
cual no puede dar cabida á la desconfianza , una
capaces de hacerla sospechosa , son debidas á cier-
vez conocido el objeto de su cariño; mas es buena
tos escritores que vivian en Cortes ó Gobiernos
para aquellas conexiones futiles , que se califican
despóticos , de donde es natural se hallen desterra-
falsamente con nombre de amistad; es tambien
das la confianza y amistad. Estos autores no han
prudente en aquellas amistades , que tienen por
desacreditado Ja amistad , sinoque han creido que
fundamento el vicio y la disolucion ; y siempre
no existia en los paises que habitaban (1) ; mas no
debiera estar presente á los ojos de esos pretenái--
es ciertamente en estos paises donde se hallan ni
dos amigos, que se unen para despreciables caba-
han de buscarse amigos verdaderos , ni por los cua-
las , ó para criminales intrigas é intereses que intro-
les pueda retratarse la especie humana con los mas
ducen discordias entre los asociados : la indiscre-
bellos coloridos.
cion , el desalumbramiento , la traicion y la malicia
La virtud sola es la que puede dar la confian-
aconmañan frecuentemente á semejantes conexiones,
za que necesita la amistad; sólo el hombre de bien
y nunca será denlas aconsejar y prevenir á los que
es seguro depositario de los secretos que se le con-
se entregan á ellas, que prevean las consecuencias
fian ; sólo el hombre virtuoso es aquel cuyos inte-
de sus peligrosos comprometimientos..
reses no mudan ni varían , y con cuya prudencia
No creer en la amistad sería tocar en un es-
y discrecion se puede contar seguramente. El vi-
tremo mucho peor y mas culpable que el de en-
cio es imprudente en confiarse al vicio cuyas mi-
tregarse á ella ciegamente, ó formarse de la amis-
ras é intereses cambian y mudan á cada momento.
tad ideas novelescas ó demasiado sublimes. Si exis-
Es una ceguedad y locura confiar un secreto im-
ten en el mundo almas áridas é incapaces de amar,
portante á un hombre débil. , vano y lijero que no
y se encuentran una multitud de entes frívolos y
sabrá guardarle; y un hombre semejante no es bue-
lijeros con quienes sería mucha imprudencia con-
no para amigo. Vender á su amigo por debilidad
tar para nada .3 tambien en él hai corazones
lijereza , puede y suele tener consecuencias tan per-
virtuosos, sensibles y sólidos , á los cuales el hom-
bre de bien no puede menos de aficionarse y que-
(1) Véanse las Pocsías de Saadí. -- La obra De L' Es-
Ciceroa la atribuye á Bias. De Anicitia, cap. 26,.
prit....f Las Maximas de la llochelbecault.
126
SECCION y.
CAPÍTULO V. 127
judiciales y Funestas, como venderle por efecto de
fle.xívos, racionales y virtuosos: el mejor amigo, di-
perversidad y malicia.
ce un sabio de Oriente, es el que avisa á su amigo
"La primera ley de la amistad , dice Ciceron,
cuando se estravia , y le vuelve al buen camino (1).
',es que los amigos no se pidan cosas torpes ó injus-
Segunque la corrupcion es mayor, necesitan mas
tas, y nunca hacerlas en tal caso. Porque si fue-
los hombres de bien de los consuelos de la amistad;
„ra una obligacion, dice en otra parte, hacer todo
ésta los indemniza de los rigores de la tiranía, de
” lo que los amigos quisieran, esto no seria amistad,
la injusticia de los hombres y de la •depravacion
"' sino conjuración (1). ” En fin, este grande Ora-
de las costumbres; y en ella encuentran una feli-
dor nos enseña que "la Naturaleza quiere que la
cidad particular y secreta, preferible á la que va-
',amistad sea ausiliadora de virtudes, mas no com-
namente buscarian en el tumulto de los placeres ó
»pañera de vicios (2)." Si la virtud sola puede con-
los desórdenes de la sociedad. La amistad, dice De-.
solidar los vínculos de la sincera amistad, esta debe
Itofilo, es el puerto de la vida.
romperse y desaparecer luego que un amigo se hace
¿ Y tendrá el hombre algunos deberes. que cum-
criminal ó vicioso. Un amigo verdadero no puede
plir con sus enemigos? Sí ciertamente:. sus deberes
exijir de su amigo condescendencias injustas y des-
con ellos son la justicia y la. humanidad. Nada acre-
honrosas. Los viciosos únicamente, los falsos ami-
dita tanto la equidad, como reconocer el mérito de
gos, los envilecidos aduladores son los que pueden
los mismos qne nos ofenden. Nada muestra mas
prestarse al crimen. El amigo virtuoso, cuando des-
una verdadera grandeza de alma , que olvidar las
cubre criminal á su amigo, j'ne y llora su error.
injurias y hacer bien á los que nos han hecho mal,
Habiéndose negado Rutilio á cometer una injusticia
Este es. el medio mas seguro, como hemos dicho en
que exigia dél-un amigo suyo, éste sumamente re-
otra parte, de desarmar la cólera, la envidia v la
sentido le dijo , ¿ de qué, pues , me sirve tu amis-
enemistad. Diógenes decia , que la mayor venga' liza
tad? . Y' de qué me servirá la tuya , si me hace
contra Tos- enemigos era ser uno hombre de bien y vir-
injusto? le replicó Rutilio (3). Phocion decia al Rey
tuoso. Debemos procurar, añade, tener buenos ami-
Antipater, yo no puedo será un tiempo mismo vzes-
gos, que nos enseñen lo bueno; y perversos y malos
tro adulador y vuestro amigo. Esta es la conducta
enemigos, que nos impidan obrar mal.. Xenofonte dice,
que la moral prescribe á la amistad, la cual no
que el hombre cuerda y prudente sabe sacar provecho
puede ser constante y segura sino entre sujetos re-
`de sus mismos enemigos.. Un enemigo sensato y enten-
dido , dice un Poeta de Oriente, es menos malo que'
un amigo necio é- imprudente:. Ex6rtando un adula-
(1)
1-Lec igitur prima lex in amicitia sentiatur,
, ut llegue
dor á Filipo de Macedonia á que tomase venganza.
Yogemus res •urpes , nec Pciamus rogati. Cicero de Amicitia;
cap. 12.
de lo mal que Nicanor atrevida. y osadamente ha-
Nana si omnia faJienda sint , cure an ici velint , non
•amicitire tales , sed conjurationes putandce sune.
bla hablado de él, ¿no será mejor, le respondió. este:
De Offic. lib.
3. cap. 10.
Príncipe, ver si yo he dado lugar á ello? Este mis-
(2)
Virtutum amicitia adjutrix á natura data est , non vi-
tioruin comes. Cicero, de Amicitia.
(3)
Valer. Maxim. Memorabil.
(1) Sentent. Arab,.
128
SECCION V.
CAPÍTULO VI. 129
mo Príncipe decia que los Oradores de Atenas ; 'ha-
tiverio los'desnatnralizaba ; sus arnos:ó seflords pu-
blando mal de él, le ofrecián el medio de correjirse
dieron por mucho tiempo disponer hasta de su mis-
de sus faltas (1).
ma vida, tratándolos corno á unos cuadrúpedos des-
Podemos , pues , sacar grandes y provechosos
tinados á servir de juguete á sus bárbaros caprichos.
frutos de nuestros enemigos, para con los cuales
Mas despues otras:leyes mas...humanas quitaron á.
nada nos dispensa de ser humanos y justos. Asiqué,
.los amos la facultad de ejercer una tiranía tan
digamos con Theógnides: yo no despreciaré á ningu-
odiosa :y ,detestable?, :y establecieron que los escla-
no de mis enemigos, si es bueno; ni ensalzaré á nin-
vos fuesen tratados como hombres. Por último, la
gtG40 Cie mis amigos , si es malo (2).
esclavitud fué abolida en la Europa ; y los gefes
de las familias se sirvieron de hombres libres, quie-
CAPÍTULO V I.
nes bajo ciertas condiciones consintieron en servir-
lo1,- del 'modo que ellos 'podian desear y eximidos
Deberes 'de los Amos y de los Criados.
así de los trabajos que les eran. penosos.
De este modo la razon humana , desenvolvién-
Los ricos, como se ha visto, hacen dependien-
dose con el tiempo, ha ido curando poco á poco á
tes suyos á los pobres , y por los bienes y ventajas
las naciones de su barbarie, y atrayéndolas á unos
que los dispensan, ejercen sobre ellos una autori-
usos mas justos y conformes á la moral é interes
dad lejitima, esto es, confesada y consentida de
del jénero humano. Esta moral grita- á--todos los ha-
éstos, cuando por ella gozan de un bicnéstar que
bitantes del mundo, que ricos y pobres, poderosos
no podrian conseguir por sí solos. Este es el funda-
y débiles, felices y desgraciados , todos son de una
mento natural de la autoridad que los amos ejer-
misma especie, y todos tienen iguales derechos á la
cen sobre sus criados. Esta autoridad, como todas
equidad , beneficencia y piedad de sus semejantes.
las dcmas, se convierte en tiránica usurpacion, si
Mas á esta voz se hacen sordos los mismos Eu-
se ejercita de un modo injusto y cruel ; ningua
ropeos, cuando su insaciable codicia los ha trans-
hombre, como asi debemos repetirlo, puede ad,
plantado al nuevo mundo: en estos climas los ve-
quirir derecho de mandar á otros para haceders in:-
MDS mandar como verdaderos tiranos á los desven-
felices; los malos tratamientos de un amo injusto é
turados Negros , que un odioso comercio compra
inhumano son violencias manifiestas que las leyes
como viles animales, para venderlos despues á unos
debieran reprimir.
amos inhumanos, que los hacen sufrir las cruelda-
Entre los Romanos , cuyas leyes eran tan fero-
des y caprichos de que son capaces la insolencia,
ces como ellos , los esclavos no eran tenidos por
la impunidad y la avaricia. Sinembargo, este abo-
hombres; á estos bandidos les parecia que el cau-
minable tráfico está autorizado por las•leyes de na-
sl-
ciones que se tienen por humanas y civilizadas,
mientras que un sórdido interes les hace eviden-
(f)
Dichos notables de los Príncipes: y en el tra-
temente desconocer los derechos más santos de la
tado de la utilidad de los enemigos.
humanidad; ésta debiera convencerlas de que los
(2) Poeta Gneci minores.
Negros son hombres, contra cuya libertad los Blan-
TOMO III.
17
130
SECCION
C A P u n O
131
cos ningán derecho tienen, ó á los cuales almenos
otra parte, puestoqty&•ángutuhOrtbré puedlbbli•
deberian tratar con bondad, ya que su destino los
gar á •otros- al eumplirnieritó de las óbiadicioneá\\;qat
ha sujetado á su poder (1).
él quebranta.
-
Los hombres no obedecen voluntaria y gusto-
Mas, corno una desgraciada- esoeriencia lo acre-
samente á otros sino cuando su obediencia les es
dita, la grandeza, el poder y las riquezas hacen por
útil. Los Amos forman con sus criados una socie-
lo coman la
equidad y justicia ; las persó-
dad en.virtud de cuyos pactos y condiciones los
nas que disfrutaki'dd- éstas preeminencias se persua-
•
amos se obligan á cuidar de sus criados, y á pro-
den ordinariamente que nada deben á -los que ca-
porcionarles su bienestar- y los medios de subsis-
recen de ellas; estos infelices, lejos de escitar com-
tir que ellos no podrian conseguir por sí mismos:
pasion y benevolencia en los corazones de los Mi-
en cambio de esto los criados se obligan á servir á
ces y afortunados, sólo parece que les inspiran un
sus amos, esto es, á trabajar en beneficio ide ellos,
orgullo insultante, •y llegan á. creer que el misera-
á recibir sus órdenes, á cumplirlas fielmente, y á
ble que ven abatid .á -sus pies, es un ser de una
velar sobre sus intereses: de donde se deduce con
especie mui diferente de-la suya. 'Contentos con ha-
claridad que la justicia exije que las condiciones de
cerse temibles , la mayor parte de los hombres se
este contrato sean cumplidas relijiosamente por una
afanan poco en hacerse amables.
Una disposición tan contraria á• la humanidad
debiera ser combatida y desarraigada con el ma-
(1) No hace mucho que los papeles ingleses denunciaron
yor cuidado en la infancia. Nadie mas imperioso
á la exleracion pública la insolente crueldad de un habitante
que un niño , á quien la mas pequeña resistencia y
de la Jamaica , el cual acostumbraba á que seis negros tira-
contradicion -le irritan y conmueven causándole
sen de su silla volante, gobernándolos él mismo entnedio del
convulsiones de cólera: si la educacion no trata de
.calor mas rigoroso, y haciéndoles correr á latigazos legua y
media por horáb. Segun una relacion de la misma isla, un ha-
repritriir en tiempo estos primeros ímpetus des-
bitante de ella tuvo un dia la crueldad de meter en un asa-
pues se cambian en costumbres indestructibles. La
dor á uno de sus negros. Semejantes horrores prueban los es-
altivez , la dureza y cólera habitual de un amo con
cesos de insolencia á que las riquezas suelen llevar á los
sus criados son siempre indicios de mala educa-
hombres, cuando no son reprimidos por. la educacion y las
cion. Acostumbraos , dice Madame de Lambert ,
leves. ¿C5tuo el pueblo inglés, tan celoso de su propia liber-
tad, abandona á los infelices negros de este modo á los ca-
usar bondad con los criados. Un antiguo (Seneca)
prichos de sus colonos Americanos? Mas el interés sordido
dice, que es menester mirarlos como a unos amigos
del comercio ahoga en los traficantes los gritos de la huma-
desgraciados. Reflexionad que salo al acaso debeis la
nidad. El sensible Markrés de Beccaria , en su tratado célebre
diferencia que hai de vosotros á ellos. No les ha-
de Delitos y Penas, dice que en todas las sociedades humanas
gais sentir su mala suerte ; no aumenteis el peso de
reina un esfuerzo continuo , que se dirije á conferir el poder y
sus penalidades y trabajos ; nada es tan vil y bajo
felicidad á una porcion de asociados , y á. reducir á los demas
á la opresiou y miseria; las buenas leyes deben oponerse á es-
Como el ser altivo con el humilde.— Amad el órden,
tos esfuerzos , etc. Mas las leyes, hechas por opresores y se-
y templad la gravedad que como ario os conviene,
' flores , raras veces se proponen por objeto los intereses de
,
con la dulzura y afabilidad; acordaos siempre que
los infelices.
como hombres son vuestros iguales , y que no hai
LIR
432
SECCPD1`11
CAPÍTULO VI.
133
propone entre el mayor; salario y;14, durd:necesidad
buen ejemplo á los criados , ,y pensad bien ió hijo
en
olio! que un amo se abate de un modo vergonzoso ,
• que) se halla el que tiene' -gire•$ervir á otro.
Nada puede añadirse á estos consejos tan sabios,
se hace inferior á sus criados, cuando éstos son tes-
tan justos y tan humanos. Jamás con una con-
tigos ó ministros de sus crímenes , y no encuentran
ducta altiva . y dura logrará uno estar bien servi-
él las buenas cualidades , que únicamente hacen á
en
do ; la cólera del amo . turba i. criado , le irrita
un amo digno del respeto y acendrado cariño de sus
interiormente , y le impide hacer bien y con pron.,
domésticos.
titud lo que se le manda;:,--si,:esta cólera es:habitual,
Un amo disoluto, distraido, cargado de deu-
se acostumbra el criado á ella , la desprecia , y de
das, que por medio de engaños y estafas procura
continuo abriga un odio oculto y reprimido , que
satisfacer sus vicios y locuras, ¿es acaso un hom-
puede rebentar eje. un modo mui funesto. Muchos
bre respetable á los ojos de su criado? Una ama,.
amos, con su conducta imprudente , se asemejan
que, hace á sus criadas confidentes de sus intrigas
á los guardafieras , los cuales escitan su ferocidad
criminales , ¿tiene derecho á su estimacion y obe-
á riesgo de ser tarde ó temprano devorados por
diencia? ¿ No deben con razon temer á cada ins-
ellas : asíque deben mirar á sus criados como á
tante que publiquen los vergonzosos secretos de que
enemigos, pues que de su parte hacen por sofocar
son depositarias?
en sus almas todo sentimiento de aficion y de ho-
Para ser amado, es menester que un amo sea
nor. Casi siempre los malos amos hacen malos cria-
bondadoso con sus criados ; para ser temido , es
dos. ¿ Debemos nosotros , dice la misma Madama
necesario que observe una conducta grave y decen-
de Lambert , esperar que nuestros criados carezcan
te, de que no tenga que avergonzarse aun cuando
de defectos , nosotros que les mostramos los nuestros
fuese pública. La bondad del amo no consiste en
todos los dias? Es menester sufrirlos. Cuando os ma-
una familiaridad que le haga despreciable ; consis-
niftstais á ellos irritados y coléricos, ¿qué espectácu-
te en mostrar benevolencia á sus criados , asistir-
lo ofreceis á su vista? No os priveis así del derecho
los y socorrerlos en sus enfermedades, ayudarlos en
de reprehenderlos.
sus lícitas y honestas empresas, agradecer su buena
Un amo prudente debe considerarse interesado
conducta, y recompensarlos de su cariño y vijilan-
en velar sobre la conducta y costumbres de sus
cia. Una familiaridad escesiva desminuye el respeto
criados ; ,su seguridad y vida dependen de su fide-
y puntualidad de los criados; nada es mas mons-
lidad. ¿A cuantos peligros no se espone diariamen-
truoso que una casa en que los criados sean amos;,
te el amo de un criado borracho , jugador y diso-,
los que deben mandar en ella son entonces escla-
luto? Estos vicios , sobre todo en unos hombres,
vos, y un entero desórden es el efecto irremediable
sin razon ni principios, pueden tener las mas ter-.1
de esta escandalosa democracia. ¿ Cuántas familias
ribles consecuencias.
vernos divididas y arruinadas por la facilidad de
Si los amos han tenido la felicidad de haber
los amos en dar oidos á chismes y cuentos de sus
recibido una cducacion mas racional que sus des-
criados ? Las mujeres , principalmente , son las que
venturados criados , deben acreditarlo en su con-
padecen esta debilidad; de la cual resultan frecuen-
ducta. Dad dice la misma Madama de Lamben,
t3 riñas y disensiones entre esposos , parientes,
134
SECCION V.
CAPÍTULO VI. 135
jos y amigos. Aun cuando estos chismes no hicie- .
gracias mas crueles que sufre la virtud reducida al
sen mas que dividir á los criados entre sí, siempre
triste estado de suplicar y pretender. Un amo , si no
perjudicarian al buen órden y armonía de una casa
es un inhumano, debe castigar con severidad á sus
bien gobernada. Los criados están demasiado posei-
criados, cuando son descomedidos; el ódio , que
dos regularmente de sus vicios y pasiones, para que
irremediablemente causa la insolencia , recae sobre
les den oidos los amos racionales y prudentes ; sus
él mismo. ¿ Hai nada mas vil y bajo que la vani-
quejas y contiendas cesan prontamente en no dán-
dad de esos hombres altivos que tienen por intere-
doles entrada ni apoyo ; pero si los amos las oyen
sada su grandeza en sostener la impertinencia y
y quieren remediarlas, entonces son interminables.
atrevimiento de sus mas ínfimos criados?
El estado feliz ó desgraciado de una casa anun-
La impunidad de que gozan en muchas nacio-
cia el carácter de los que la gobiernan. Una casa
nes, los grandes y ricos, se comunica á sus cria-
bien regulada , una familia bien unida , y unos
dos', y es un manantial de males para el pobre
criados obedientes y pacíficos anuncian un amo jus-
falto de proteccion. En las grandes y populosas Ca-
to y respetable: por el contrario , una casa desor-
pitales, nada es mas frecuente que ver por las ca-
denada , desunida y llena de criados alborotado-
lles jentes atropelladas por el atrevimiento y per-
res y chismosos, anuncia en su señor una conduc-
versidad de los cocheros, ó el-descuido y vanidad
ta desarreglada, vicios, ó almenos indolencia. Nada
de sus amos. Qué necias ideas de gloria no es
es menos comun que una casa bien ordenada, á cau-
preciso que tengan los amos que, como sus cria-
sa de que nada es mas raro que amos capaces de
dos , se complacen en inspirar un continuo terror
establecer y mantener en ella un buen arreglo. Un
y sobresalto á cuantos van por su camino ¡Qué
amo virtuoso y vijilante se sirve de criados virtuo-
• corazones serán los de esos arrebatados y furiosos,
sos; él los hace tales con su propia conducta ; los
que juegan con la vida de sus conciudadanos! Un
it
bribones, rió encontrando cabida en una casa se-
artesano, un padre ó madre estropeados reducen
111'
mejante, pronto se despiden y la dejan.
una numerosa familia á la infelicidad y miseria ; y
Criados insolentes anuncian por lo comun amos
semejantes escesos , ¿es posible que sean indiferen-
orgullosos y soberbios. Nada es mas molesto é irri-
tes entretenimientos para la soberbia opulencia y
'11W
tante en la sociedad que la impertinencia frecuente
sus insolentes criados ? Leyes severas debieran re-
de los criados de los ricos y grandes (1). El modo.
primir la impetuosidad de estos ricos y grandes
arrogante con que estos altivos esclavos reciben or-
ociosos, cuya urjentísima ocupacion no es otra que
dinariamente al mérito tímido, y al trémulo
la de correr de aquí para allí para entretener su
y me-
droso infortunio, es una de las infelicidades y des
fastidiosa ociosidad. Una policía esácta y rigoro-
sa debiera castigar ejemplarmente á esos criados
que , protejidos de un poderoso amo , se atreven
á inshltar , herir y maltratar á las jentes honradas,
que tan respetadas debieran ser por ellos. Las al-
(1)
mas bajas son arrogantes é insolentes cuando tie-
Maxima quaque domus servis est plena superbis.
.nen favor. Por otra parte , los Soberanos y Majis-
Juvenal. Satyr. 5. vers. 66.
136
SECCION V.
CAPÍTULO VI. 137
trados que están libres de los riesgos y peligros
al ver á ésta infestada de tantos criados soberbios,
que rodean al pobre , no cuidan de evitarlos , y
corrompidos y libertinos , debemos inferir que los
usan siempre de una funesta induljencia con la
ejemplos de sus amos contribuyen á multiplicar sus
grandeza y opulencia. Nada en la sociedad debie-
desórdenes. Amos de malas costumbres hacen á sus
ra ser mas sagrado que la vida del mas infeliz ciu-
criados confidentes y ministros de sus -vicios y es-
dadano , por lo comun mas útil al Estado que no
travíos ; sus almas , envilecidas con este infame ofi-
el rico que le arruina. No hai negocios ni causas
cio , -se hacen entrañas á todo lo que es virtud y
algunas urjentes que puedan disculpar á un teme-
honor ; el criado quiere imitar , y para conseguirlo
rario que con la precipitada carrera de su coche
recurre al robo y á la estafa. Así los malos amos vi-
su caballo hiere ó mata á un hombre. ¡Pues qué
cian á sus criados , siendo sinembargo tan injustos
la vida de los hombres se reputa por nada en los
que se quejan de sus bajezas y rapiñas , cuando son
paises cultos!
ellos la primer causa de ellas : de este modo , ense-
En los Estados donde reina el luxó , los gran-
ñándolos con su ejemplo á despreciar las buenas cos-
des , por una necia vanidad , incitan ellos mismos
tumbres , los conducen al crimen.
á sus criados á que olviden sus deberes. El vestir
Por otra parte , el luxó que multiplica los cria-
costosa y ricamente á estos hombres groseros , los
dos en las ciudades, llena la sociedad de holgazanes
hace creer que valen mas que los ciudadanos mo-
y viciosos , á quienes todo los incita y estimula á
destos , á quienes debieran respetar. El vulgo im-
desórdenes, á fin de ocupar el vacío de un tiempo
becil frecuentemente juzga de las personas por sus
que no saben emplear. La ociosidad de los criados
vestidos ; el hombre de mérito se vé muchas veces
es para ellos mismos , y para los domas , un ma-
espuesto á los menosprecios de un lacayo, que se
nantial fecundo de escesos y vicios. Una política
figura superior á él porque tiene mejor vestido.
próvido y dilijente debiera remediar los inconve-
El criado debe estar vestido de un modo confor-
nientes del luxó , el cual priva los campos de culti-
me á su estado , y las leyes debieran reprimir un
vadores , y atrae á las ciudades un sinnúmero de
fausto , que ejonfunde las diversas clases de los
perezosos sin principios .y sin costumbres , cuya
ciudadanos. i A veces vemos los lacayos de un
principal ocupacion es propagar la corrupcion á las
grande ó un culquiera mas ricamente vestidos que
últimas clases del pueblo.
un militar desgraciado , que por muchos años ha
El hijo de un labrador que en el campo es útil
espuesto su vida en servicio de su patria! El po-
y necesario , se hace dañoso y perjudicial en el ser-
bre pretendiente se vé precisado con frecuencia á
vicio de la ciudad. En esta regularmente se ocupa
sufrir unos gastos que esceden á sus escasas
mal , aun cuando tenga buenas costumbres. Si se
fá-111.
ctiltades , sólo por no ser despreciado y grosera-
casa para conservarlas , llena la sociedad de hijos,
mente despedido de los mas ínfimos é insolentes.
á los que pocas veces puede educar y sostener sin
criados.
recuyrir á medios perjudiciales á su señor ; por otra
Un amó es responsable al público de la con-
parte , sus hijos al llegar á ser hombres, se ven
ducta de sus criados; á él es á quien pertenece re-
obligados por lo comun á buscar en la disolucion
primir en ellos los
y aun en los crímenes, medios y arbitrios de librar-
vicios perjudiciales á la sociedad:
T0.110 III.
18
1 3 8
SECCION V.
CAPÍTULO VI. 139
ze de la indijencia en que han nacido ( .1). Los ma-
neglijencia, aceleran su destruccion. El ojo del
trimonios de los criados son evidentemente uno de
amo. . . . es un proverbio que todos tienen en la bo-
los manantiales y causas de tantas prostitutas, de
ca, pero cuya práctica no es observada por la disipa-
tantos rateros , jugadores , holgazanes , y mal-
clon, la inconstancia y el vicio.
hechores de toda especie que inundan las naciones
Solamente una vanidad pueril ha podido persua-
opulentas.• Los pobres en el campo se dedican al
dir á los grandes que era impropio de ellos atender
trabajo; más los pobres en la ciudad se entregan
á sus negocios y desempeñarlos por sí mismos, y
al delito ó la mendicidad, medios ambos-casi igual-
que la grandeza consiste en no entender de nada,
mente perniciosos á la sociedad.
en dejarse devorar por una gavilla de criados inú-
Si la multiplicidad de criados le es lisonjera y
tiles, en sufrir sus vicios- y desórdenes, en dejarse
agradable á la vanidad de algunos amos , no por
arruinar con deudas , y en verse de continuo im-
eso es menos contraria á sus intereses que á los del
portunados y perseguidos de acreedores. Un modo
público, porque se • ven peor servidos , y llenan
de pensar tan estraño es una consecuencia. de las
sus casas de una multitud de holgazanes, cuyos
preocupaciones góticas de la nobleza que la persua-
robustos brazos no pueden ser empleados útilmen-
dian á que, escepto el oficio de la guerra, le era
te. Una familia mui numerosa es una máquina mui
honroso ignorar todo lo denlas. A los ojos de la ra-
complicada para dirijir sus movimientos bien y fa-
zon nada es mas deshonroso que la neglijencia é im-
cilmente. La multiplicidad de criados produce en
pericia, que nos condenan á ser 'víctimas de la ma-
las casas opulentas abusos, rapiñas y robos de es-
licia de los pícaros. Nada es mas vil y despreciable
tilo , encubiertos bajo el nombre de gajes ó dere-
que reducirse por su mismo descuido á cierta espe-
. chos , que los amos débiles y fáciles tienen la fla-
cie de miseria. 1 Qué diferencia hair entre un pobre y
queza de tolerar. Mas esta facilidad cria ingratos,
un rico, cuya hacienda está embrollada con enredos
y esta pretendida jenerosidad bribones, que se juz-
y deudas ? Hai cosa mas injusta vil y baja que cons-
gan autorizados para estafar y: robar siempre que
tituirse por su culpa y sus locuras en estado_ de pri-
puedan hacerlo sln peligro.
.
var á los acreedores de lo que se les debe.,, y &au-
Todo nos prueba que • un número escesivo de
mentar las deudas sin •ntencion de pagarlas ?
criados , por los desórdenes que acarrea , es una de
grandeza consiste en una conducta semejante los
las principales causas de la ruina de las casas de los
grandes debieran ser mirados como los_ mas locos y
grandes, y de la poca ó ninguna riqueza que co-
despreciables de los hombres. gusto es y conveniente,
munmente se halla entre ellos, porque por no tener
dice Plutarco, cuidar uno de sus propios bienes,. para
tiempo ó capacidad para ocuparse en sus propios
abstenerse de los ajenos (1).
negocios, se valen regularmente de hombres mer-
Todo cabeza de familia, por su propio bien y
cenarios , que aprovechándose de sus desórdenes y
(l) Inutareo , vida de Filopoinems. Xenofonte pone en boca
(1) Ningunos, segun Bayle, procrean hijos de mejor gana
de Sócrates: que conviene á todo hombre sensato, y que es
que los pobres, porque saben que no han de mantenerlos.
buen ciudadano , acrecentar sus propios bienes.
140
.SECCION V.
CAPÍTULO VI. 141
el de sus descendientes, debe atender y cuidar sus
dados : una vida semejante , 1. no seria preferible á
negocios; su vijilancia es obligacion, y su negli-
esa vida inquieta que pasan en las Cortes ó Capita-
jencia seria un vicio imperdonable. El amo sabio.
les, donde á fuerza de diversiones y placeres se ar-
y prudente encuentra una ocupacion agradable en
ruinan y destruyen, y al fin de nada gozan ? Sólo
el cuidado y atencion de sus propios asuntos ; es-
causando bien y felicidad á un gran número de
tablece una sabia economía , como el único medio
hombres es como se puede ostentar la grandeza y
de que en su casa reine la abundancia ; quiere ser
poder: ocupando á los hombres es como se los pue-
por sí mismo dueño de su felicidad; sabe que el
de enriquecer y enriquecerse legítimamente uno á si
desórden y la indijencia sumerjen á los grandes
mismo: ocupándose útilmente es como uno se sustrae
en la dependencia y el desprecio; y que el impru-
del fastidio y desórden , y como previene al mismo
dente que se arruina, se vé precisado a á recur-
tiewo los desarreglos de criados y dependientes: en
rir á medios indignos de toda alma justa y noble.
fin, haciendo á estos felices con beneficios reales y ver-
Las bajezas é infamia , que frecuentemente des-
daderos es como se les inspira respeto, obediencia
honran á los grandes, son causadas por la falta
y amor de sus deberes.
de economía y los enormes gastos á que los ar-
El criado debe respetar en su amo á un hom-
rastran su vanidad, su pereza y desarreglos. Es
bre de quien depende su propia felicidad: su inte-
preciso avillanarse cuando se quiere sostener ó re-
rés le empeña y estimula á manifestarle invaria-
parar una fortuna destruida con caprichos y estra-
blemente la deferencia que su estado le prescribe:
-vagancias.
un criado debe temer desagradar á su amo con mo-
Hai una posicion mas feliz que la de un jefe
dales altivos y soberbios, ó con indiscretas mur-
de familia virtuoso y sabiamente ocupado en el de-
muraciones y chismes: debe asimismo armarse de
sempeño de sus deberes? Los cuidados que se toma,
paciencia, porque la paciencia es la virtud de su
tienen su recompensa en el amor y sumision que
estado, que le destina á sufrir las variaciones á que
-esperimenta de parte de cuantos le rodean : goza
están sujetos los hombres: con ella desarmará el
'de sus bienes, dejos cuales raras veces suelen go-
criado la cólera del amo, y la esperiencia le demos-
zar los. grandes: hace abundantes los mas estéri-
trará seguramente que el furor mas exáltalo se
les terrenos: alienta y anima la industria de sus
aquieta y desvanece con la sumision y dulzura : un
arrendatarios y colonos: tiene el placer de criar,
buen criado, en fin, obedecerá sin réplica las ór-
de mandar á la naturaleza , y obligarla á obede-
denes de su señor. Si este es justo y prudente man-
cer sus órdenes , y corresponder á sus deseos. A
da.lo que es justo y hacedero; y si es injusto , de-
sus ojos todo prospera; sus vasallos trabajan y se
be ser dejado. El criado cumplirá con el trabajo
enriqucen; ,sus. criados segundan sus designios, y
tarea que se le prescriba, y hará cuanto estuviere
participan con su señor de su opulencia; y esta le
de su parte para llenar sus obligaciones y deberes..
facilita los medios de premiarlos y de hacerlos fe-
Evitará de consiguiente la torpeza é imperfeccion en
lices.
sus obras y trabajos , que suelen ser efecto de la
..Este es el objeto que . por su propio interés de-
preclpitacion ó falta de cuidado; y le tendrá aun
berian proponerse los sefiores, los grandes y hacen-
en las cosas mas pequeñas, para evitar reprensio-
142
SECCION V.
CAPÍTULO VI. 143
nes, siempre vergonzosas y sensibles ; será esacto
Dan visto que, á pesar del cruel oprobio con que
- y
puntual, á fin de no acarrearse el enojo de aquel,
la preocupacion los mira, han mostrado á sus se-
cuyo contento y benevolencia le son necesarias y
ñores un celo y jenerosidad sublimes , por las que
provechosas.
merecian ser celebrados y encarecidos con mayor
Un buen criado debe observar sobre todo las
razon que tantos héroes que el Universo admira! (1)
reglas de la mas esacta y rigorosa fidelidad ; ten-
drá presente de continuo que al entrar al servicio
de su amo se obligó, no solo á respetar su propie-
(1) Valcrio Máximo refiere muchos ejemplos de esclavos
dad, sino tambien á defenderla contra cualquiera, y
que sacrificaron su vida por salvar las de sus señores. Tacito ci-
á confundir sus intereses con los suyos, mirando es-
ta al esclavo de Pison : hallándose este condenado á muerte , su
tos como propios- Por un abuso contrario á la justi-
esclavo tomó su nombre, y se dejó quitar la vida por él. Bajo
el lloperio de Calígula una mujer esclava sufrió con el ma-
cia, los criados se acostumbran á exijir retribucio-
yor valor la tortura mas cruel , sin haberla podido hacer que
nes de los que abastecen de comestibles ó mercade-
confesase cesa alguna en perjuicio de su señor. El ilustre Ca-
rías las casas de sus amos; mas un criado fiel reco-
tinat , desgraciado y falto de todo, halló en su Ayuda de Cá-
nocerá fácilmente que estos pretendidos provechos,
mara un amigo jeneroso, que puso en sus manos con el mayor
gajes y derechos, aunque autorizados por el uso de
gozo y emocion lo poco que tenia. ¿Cuantos Oficiales y J ene-
rales , en medio de los peligros de la guerra , han debido la
los malos criados ó de los amos neglijentes, atendi-
vida á sus criados, que se han espuesto á los mayores riesgos
das las causas porque se dan y se reciben, no pue-
por salvarlos ? Estos son, sinembargo , los hombres á quienes
den reputarse lejítimos, y son en realidad unos ro-
amos amos orgullosos y soberbios apenas se dignan mirar como
bos encubiertos.
á criaturas de su especie ! Amos hai que miran á sus criados
En fin, un criado honrado y laborioso huirá de
como á bestias ; apénas los permiten comer, dormir ni descan-
la ociosidad, mirándola como el camino de los
sar; no quieren que estos infelices lleguen á estar cansados
vi-
ó enfermos, que sean sensibles al dolor, ni que se resientan de los
cios y delitos; procurará invertir en algun trabajo
ultrajes y crueldades que los hacen padecer. Unos Sibaritas
provechoso aquellos ratos de libertad y descanso que
corrompidos, y mujeres á quienes la menor fatiga se les
le permita el servicio de su amo; y de este modo em-
hace insoportable , olvidando su propia miseria , su ineptitud y
pleaí-á ventajosa y útilmente el tiempo, que los cria-
su debilidad, exijen una resistencia , una prontitud y ajilidad
dos perezosos dan al juego , borracheras y disolucion.
imposibles en los Infelices que los sirven. En América y en
Asia , donde el calor del clima aumenta la natural indolen-
Con una conducta semejante, un criado debe prome-
cia y pereza, una mujer tan delicada que es incapaz de alzar
terse el aprecio, reconocimiento y cariño de todo amo
un -pañuelo del suelo, hace castigar con la mayor crueldad á
en quien la vanidad no haya sofocado toda justi-
sus esclavos por las mas pequeñas faltas. En jeneral se observa
cia y gratitud. Despreciar á un criado tal sería
que no hai servicio mas duro é insufrible que el que se hace á
estar un amo falto de razon y equidad, Un criado
los hombres de poco acá , y que de la nada han llegado á ele-
fiel y
varse y enriquecerse : embriagados con el poder que no se hi-
leal es un amigo mucho mas seguro que la
zo Nra ellos , ejercen un imperio cruel sobre sus desgraciados
mayor parte de los que se encuentran en el mun-
sirvie ntes. Ninguna, dice Claudiano , mas duro que el hombre
do; un amo que no usase con él de consideracion
que de la nada ha subido d una grande altura. Asperius nihil
y reconocimiento , sería enemigo de sí mismo, y
est humiii qui surgit in altura. La altivez y crueldad con los
se hacia digno del desprecio. Cuantos esclavos se
criados acreditan' injusticia ,
mal corazon , y sobre
144
SECCION V.
CAPÍTULO vi. f45
Cesen, pues, los hombres altivos y soberbios de
hace la servidumbre ? Los hombres que de este mo-
ultrajar con duros tratamientos á unos criados ne-
do se consagran al servicio de sus amos, adquie-
cesarios á su felicidad , y sin los cuales se verían
ren un derecho tan justo á su cariño, que solamen-
precisados á servirse ellos mismos; respete un amo
te la dureza y el orgullo son capaces de negarlos y
en su criado la humanidad desgraciada ; no le des-
desconocerlos.
precie ni injurie jamás; vea siempre en él un seme-
La injusticia .y fiereza de tantos amos inhuma-
jante suyo , y• un hombre útil á su propio bienéstar;
nos son evidentemente la causa de que sus criados
cuando haya esperimentado su apego, sus conti
sean por lo comun sus enemigos; al ver su conduc-
nuos desvelos y fidelidad, ámele, trátele como á un
ta , no parece sino que los miran como á bestias,
sincero amigo , tenga presente que el salario que le
mas bien corno á unos autómatos faltos de sensibili-
dá, no le dispensa del reconocimiento , y que siem-
dad, en quienes pueden ejercitar libremente sus pa-
pre es mucho menos de lo que le debe. ¿ Hai cosa
siohes, caprichos y ridiculeces: esto no obstante se
mas vergonzosa que ver á tantos amos que califican
les acrimina á estos infelices, perpetuamente exás-
corno deudas los servicios mas penosos de un cria-
pecados y oprimidos, el que se muestren indiferen-
do , á quien no pagan , y al que corresponden co-
tes con sus amos, que los sirvan maquinalmente, y
munmente con altivez é ingratitud ? Salarios ó esti-
sobre todo, que sólo el interés los anime. De esta
pendios regularmente escasos ¿ podrán ser para un
manera se trabaja de continuo en irritar y compri-
criado atento y fiel suficiente paga de continuos y
mir los corazones de los miserables criados, se los
penosos desvelos que pueden causarle largas enfer-
degrada con una insultante altivez, se los recompen-
medades, de trabajos que piden á veces fatigosos y
sa mui mal , y sinembargo ;se quejan los amos,
molestos viajes , y en fin, de la total y contínua
que son desapegados, viles é interesados! Aprendan,
renuncia á su voluntad propia, cosa que tan pesada
pues, los amos, y no olviden jamas que la bondad
sola gana los corazones; que el que trata á sus cria-
dos como á hombres, puede inspirarles pensamien-
todo mucha debilidad,p,Hai cosa mas débil que ejercer un poder
tos honrosos; que quien los recompensa convenien-
cruel sobre los miserables que uno ve sin defensa alguna en-
temente, los enseña á pensar con nobleza: y en fin,
cadenados á sus pies ? Sinembargo estos hombres despreciados,
que los buenos amos son los que pueden solamente
que sirven de juguetes á los mas bárbaros caprichos, han mos-
formar criados buenos y fieles, y que estos , á pe-
trado repetidas veces unos pensamientos de honor y heroismo,
de que sus indignos amos y señores serian enteramente incapa-
sar de su destino y servidumbre, son mui dignos
ces. En un establecimiento Europeo del nuevo mundo, faltan-
de estimacion y aprecio.
do ea él un verdugo ó asesino que quitase la vida á unos ne-
Si la servidumbre voluntaria fuese un justo mo-
gros fujitivos que habian sido cojidos, para suplir esta falta
tivo para despreciar á los hombres, ¿cómo debiera
un Criollo mandó á uno de sus esclavos que ahorcase á estos
mirarse la servidumbre de los cortesanos, tanto mas
intelices: el esclavo desapareció repentinamente, pero pronto
volvió trayendo un macnete en una mano , 'con el cual él mis-
afrentosa cuanto los que se someten á ella no lo
mo se habia hecho saltar la otra : y presentando entonces el
hacen precisados de la necesidad de subsistir , y
brazo truncado y chorreando sangre á su Señor.; fuerzaine aho-
cuando deberian tener por su clase un corazon mas
ra, dijo á pe sea verdugo de mis hermanos.
elevado é incapaz de envilecerse y abatirse? Sinem-
TOMO
19
SECCION V.
CAPÍTU•LO VIL
147
bargo, arrastrados del mas vil interés, los vemos
la cual, como hemos visto, es el hábito de
avillanarse y rendirse servilmente á los pies del"
tildad,
alustrar á las personas con quienes vivimos la aten-
crédito y la autoridad , aEmarse en consagrar al
cion y consideraciones que les son debidas.
poderoso los mas bajos servicios, y sufrir con hu-
El hombre no nace civilizado ; pero lo es pbr
milde resignacion injurias y baldones, que no su-.
medio de la educacion, de los preceptos , del ejem-
friria quizá el mas ínfimo criado.
plo, de su propia esperiencia, sus reflexiones so-
Tre
Compadezcámonos, en fin, de los hombres in-
bre los caratéres de los hombres, y en una palabra,
felices y desventurados ; mas no despreciemos sino
con el uso del mundo: todo le,prueba que para ser
á los que con su conducta envilecida se hicieren
feliz es menester agradar ; y conoce bien pronto que
despreciables,
para conseguirlo es preciso conformarse con las
ideas y conveniencias de los que viven en su coi-ri-
CAPÍTULO VIL
ma, consultar su amor propio ó su vanidad siem-
pre activa, y manifestarles aprecio y estimacion,
De la Conducta en el mundo ; de la Urbanidad; del
al menos consideracion. Todo hombre , como que_
Decoro ; del Talento; de la Alegría;
se ama á sí mismo, quiere que los otros adopten
del buen Gusto.
estas mismas ideas; y por estos deseos, bien ó mal
fundados, juzgan de aquellos con quienes tienen
Considerados los deberes que cada estado impo-:
relaciones.
ne á los hombres en las diferentes posiciones en que
La Urbanidad ha sido mui bien definida por un
pueden encontrarse, nos resta todavía examinar lii
Moralista moderno la demostracion ó imitacion de las
que se deben los unos á los otros en la vida comun
virtudes sociales. La Urbanidad, dice este autor, es
del mundo, esto es, la conducta que los hombres
demostracion si es verdadera, é imitacion si es falsa.
están obligados á seguir para hacer el trato ó co-
Las virtudes sociales son aquellas que nos hacen Utiles
mercio de la vida agradable y tranquilo, y las cua-
y agradables á aquellos con quienes vivimos; un hom-
lidades que deben adquirir 6 poseer para merecer
bre que las poseyese todas, sería necesariamente urba-
y conservar la estimacion y afecto de aquellos con<
no y cortés en sumo grado ,(1).
quienes pueden tener relaciones permanentes ó pa-
Algunos Moralistas melancólicos confunden la
sajeras.
urbanidad verdadera con la falsa, ó bien, haciéndo-
El comercio de la vida nos enseña con mas 6
la consistir únicamente en formalidades incómodas y
menos prontitud qué medios debemos emplear para
minuciosas, en señales de aficion y de aprecio equí-
merecer la benevolencia de las personas con quie-
vocas y poco sinceras espresiones hiperbólicas
nes vivimos habitualmente , ó que el (luxo y reflu--
introducidas por el uso, la proscriben injustamente,
xo de la Sociedad nos presenta; reflexionando sobre
y anteponen á ella una rudeza grosera y salvaje, que
lo que exijinios de los otros para estar contentos y
han calificado de franqueza; mas en la yida social
satisfechos de ellos ', pronta y facilmente descubri-
MOS lo que debemos hacer para que ellos lo están
.•nn•s••nn••4
de nosotros. Hé aqui el orijen natural de la Urba,
(I) Considerations sur les Mceurs, par M. Duelos.
1
o
Ir
I
148
SECCION V.
CAPÍTULO VIL 149
la urbanidad es una cualidad necesaria, pues que
los hombres en razon de que, si el acaso nos trans-
sirve para advertir y recordar á los hombres la con-
portase á un pais desconocido, deseariamos encon-
sideracion que unos á otros se deben , y las aten-
trar en sus habitantes estas mismas demostraciones
ciones y cortesías con que, por sus mútilos intere-
de hospitalidad, benevolencia y humanidad. Sinem-
ses , están obligados á tratarse entes que necesitan
bargo de esto, muchos hombres que pasan por cor-
verse y hablarse de continuo.
teses y bien educados, parece que olvidan 6 desa-
Guardémonos, pues, de vituperar imprudente-
tienden estos deberes, pareciéndoles que nada deben
mente los usos, convenciones, fórmulas y demos-
las personas desconocidas. En espectáculos, en pa-
traciones siempre útiles, que nos recuerdan lo que
seos, en funciones-°y parajes públicos se ven mu-
debemos á nuestros semejantes, y pueden conciliar-
chas jentes comportarse con tal descortesía, con una
nos su benevolencia: confirmémonos con estas cos-
falta de crianza y grosería tan cstrañas y chocan-
tumbres, cuando no son contrarias á la probidad:
tes, que les dan motivos de arrepentirse de ellas en
sometámonos á prácticas que no pueden ser violadas
fuerza de las reconvenciones y consecuencias muchas
sin una falta de atencion y decoro, y cuya omision
veces funestas que les ocasionan. No se deben, pues,'
nos acarrearia la nota de vanos, rústicos y hombres
ni desatender ni menospreciar las señales y demos-
singulares , haciéndonos desagradables 6 ridículos.
traciones debidas á todo el mundo ; si semejantes
El menosprecio de las reglas de la urbanidad y
demostraciones no siempre son sinceras, al menos
usos del mundo anuncia ciertamente un necio or'-
prueban que en todas las naciones civilizadas exis-
gullo, siempre insultante y ofensivo. No someterse
ten ideas de lo que los hombres se deben los unos
á las costumbres adoptadas por la Sociedad es una
á los otros, aun cuando no esten íntimamente unidos.
resistencia impertinente y vituperable. Todo hom-
La urbanidad franca y sincera es la que pro-
bre puede pensar como quiera; mas no puede, sinAll
viene de los afectos de cariño , respeto y estima-
faltar á sus asociados , eximirse de las reglas jéne-
cion que escitan en nosotros las cualidades eminen-
rales y sustraerse á la autoridad pública, cuando
tes que notamos en las personas con quienes usa-
esta no prescribe cosa contraria á las buenas cos-
mos de la demóstracion de estos afectos. Es cierto
tumbres. Respetémos al. público . , sigamos sus usos,.
que no podemos sentirlos con relacion á todo el
11
y temamos desagradarle con la inobservancia de si g -.(
mundo ; pero tambien lo es que con todo el mun-
y
-nos
demostraciones esteriores, que por una con-
do estamos obligados á usar de bondad , benevo-
vencion jeneral manifiestan la benevolencia , afec-
lencia y humanidad. Á veces nos vemos en pre-
to, estimacion y respeto, 6 si se quiere, la indul-
cision de mostrar respeto y consideracion aún á
jencia y humanidad que todos debernos á las flaque-
la misma perversidad poderosa , porque nuestra
zas y debilidades de nuestros semejantes.
conservacion exile que no ofendamos á los que
- . Si debemos respeto y consideracion á las crin-. ,
podrian dañarnos; estas consideraciones que les tes-
turas de,ItlueStra especie, la urbanidad , de consi-
tificamos , son efectos del temor , el cual escluye
guiente , es un acto de justicia y humanidad. El
enteramente el amor.
desconocido y el estranjero tienen derecho á las se-
"
estimacion es un afecto favorable, fundado
ñales de la benevolencia universal, debida á todos
en cualidades que consideramos útiles y agradables,
150
SECÜION V.
CAPÍTULO VII. 151-
que nos aficionan á los que las poseen; asíquc es una
los hombres mas dignos dél. Cuanto mas conocen
disposicion á amarlos y á. unirnos estrechamente
los perversos el desprecio que se merecen, tanto mas.
con ellos. El desprecio es un efecto de aversion que
se irritan con el que se les manifiesta.
suscitan las cualidades inútiles 6 vituperables. El
Las señales de respeto son debidas al poder; la
desprecio es insoportable á los que le causan , por-
consideracion que el temor , ó las convenciones de
que en cierto modo los excluye de la Sociedad como.
la Sociedad, d nuestro deber nos obligan á tener
inútiles. Uno puede mui bien ser estimado sin ser
á nuestros superiores, ó á las personas que ejercen
querido ; mas ninguno puede ser sólida y since-
sobre nosotros una autoridad b i en ó mal fundada,
ramente amado sin ser apreciado. Las aficiones y
se llama respeto. Un hijo debe respetar á su padre,
cariños que tienen por base la escimacion , son los
aunque este sea injusto. Un ciudadano respeta á los
mas sinceros y permanentes.
Príncipes, á los Grandes y hombres en dignidad,
La consideracion es un afecto de aprecio mezcla-
aunque sean perversos , porque sino se espondria
do de respeto , y escitado por cualidades no comu-
por una necia vanidad á las consecuencias de su
nes , acciones grandes y nobles , 6 talentos raros y
resentimiento. .El respeto , como que vá mezclado
sublimes : tener consideracion á uno , es testificarle
de temor , cuesta siempre mucho al amor propio
una atencion particular por las cualidades que le
de los hombres, que se ofenden y molestan comun-.
distinguen de los otros. Se vé, pues, que la conside-
mente con la superioridad de los otros. Si las seña-
racion sólo es debida á la grandeza de alma , á los
les de respeto son lisonjeras y alagüeñas para el que
grandes talentos, á la virtud.
las recibe, porque le recuerdan é indican su poder
Comunmente se dice que es una falsedad de-
y grandeza , tanibien disgustan é incomodan al que
mostrar cortesía , aprecio y consideracion á hom-
las usa, porque le advierten su flaqueza é inferioridad.
bres que no merecen nada de esto; mas nosotros de- •
1-Ié aquí porque nada es mas raro que encontrar
bemos atencion y respeto á todos aquellos á quienes
inferiores sinceramente apegados á sus superiores;
la Sociedad respeta unánimemente ; y ademas de que
.estos por lo comun hacen sentir á sus favorcitos to-
no somos sus jueces, sería imprudencia despreciar
da la distancia que establecen entre ellos la clase y
á la perversidad, cuando esta tiene poder para da-
el poder.
ñar ; es .menester huir cuanto se pueda de los per-
La consideracion que mostramos á nuestros
versos, y si el acaso 6 la necesidad nos los pre-
iguales se llama urbanidad , cortesía , buena crian-
senta, es. menester no provocarlos con nuestra con-
za , aunque no les profesemos verdadero cariño; es,
ducta., sino temerlos : cuando en este caso nos so-
ta es una moneda corriente, que cada uno dá y
metemos á ellos, nuestra conducta no es mas que
recibe por lo que vale. La vida social pide que se
la manifestacion de nuestro miedo. Solo el hombre
use de buena crianza con las personas indiferen-
de bien es quien tiene derecho á los homenajes
tes , y como ademas nosotros la exijimos de ellas,
del corazon , al sincero afecto , al aprecio y á la 4
es visto que semejante conducta está fundada en
verdadera consideracíon ; los perversos constituidos
justicia.
•
en poder y dignidad deben contentarse con las
Las demostraciones de consideracion son debi-
señales esteriores. El desprecio es insoportable aun á
das al mérito, á los talentos raros y útiles, y á las
152
SECCION V.
CAPÍTULO VII.
153
virtudes. T,as de amor y ternura lo son á la arnis-
tad. La atencion que tenemos con nuestros inferio-
Cío - y servicios recíprocos (1).
Los habitantes de la Corte son ordinariamente
res, se llama bondad, afabilidad. Debemos usar de
mas urbanos, porque están acostumbrados al temor
estas demostraciones, porque este es el medio de
de lastimar el amor propio de los que pueden ser-
conciliarnos su afecto , el cual nunca puede ser
virlos ó perjudicarlos en sus proyectos; y saben ade-
indiferente al hombre de bien; este se avergonza_
mas que algunas veces el hombre mas despreciable
ria de deber al temor los respetos y homenajes que
puede poner obstáculos á sus deseos. Por otra parte
desea obtener del corazon. Los indicios de benevo-
los Grandes suelen ser corteses con el fin de ser
lencia universal son debidos á todos los hombres,
así mas respetados, ó para advertir á sus inferiores
porque son nuestros semejantes. En fin, para un co-
de la sumision que esperan de 'ellos.
razon sensible no hai cosa alguna mas digna de
El deseo de servir y obligar 'debe ser contado
atencion y respeto que la miseria : á los desgracia-
en el número de las cualidades mas apropósito pa-
dos todos debemos, al menos, consolarlos.
ra conciliarnos el cariño en la vida social. Esta dis-
Cuando los ricos y grandes señores saludan con
posicion dimana visiblemente de la benevolencia y
afabilidad á -un infeliz, le muestran de este modo
los socorros que debemos á los seres de nuestra
que tienen humanidad , que no le desdeñan , que
especie. De este modo el hombre atento, cortés y
le aprecian y le quieren bien. Nada sería mas con-
oficioso adquiere derecho al aprecio y cariño de los
forme á la sana Moral que enseñar á los niños opu-
denlas. El hombre que emplea su crédito y poder
lentos á no despreciar nunca á sus inferiores; asi se
en sacar del olvido al mérito ignorado, reparar las
harian dignos de su amor, y evitarian el ódio y
injusticias del destino , prestar socorros á la huma-
envidia que la indijencia concibe naturalm.mte con-
nidad, es un verdadero bienhechor, digno del re-
tra los afortunadas y felices: pasibn que el orgullo
conocimiento de todo buen ciudadano. Aunque el
acrecienta é irrita. z No les basta á los hombres ser
deseo de servir no produzca semejantes efectos, siem-
infelices y miserables, sin hacérselo sentir todavía
pre es agradable en el comercio de la vida , por-
mas cada momento?
que nace de la complacencia y urbanidad, que nos
La educacion debería preservar á los Grandes
inclinan y aficionan á los que pretenden compla-
de esa vanidad altiva y desdeñosa, que lejos de
cernos. Mas el deseo de servir, lo mismo que la be-
inspirar• amor y confianza á los que la sufren, los
neficencia, no debe jamás ejercitarse á costa de la
desvía, los ofende, y anuncia la distancia en que el
virtud. Servir y obligar á malvados es dañar á la.
orgullo quiere mantenerlos. Semejante urbanidad
Sociedad, y aun á sí propio muchas veces. Servir
suele ser mas irritante y molesta que un insulto
á los viciosos en sus desarreglos es hacerles un mal
manifiesto. Los Grandes , dice un moderno, que
verdadero. Prestar ausilios á la iniquidad es hacer-
aburren y fastidian á los hombres á fuerza de corte-
se cómplice de ella. La debilidad de servir ó coni
sías sin bondad, merecen que se les aburra y fastidie
-placer á personas inútiles ó perjudiciales es una co-
á fuerza de respetos sin cariño._ La cortesía en los
Grandes debe 'ser humanidad; en los inferiores grati-
tud, si los Grandes la merecen; en los iguales apre-
(t) Véase la obra citada, Considerations sur les Mczars.
TOMO III..
20
15:4
SECCION V.
barde adulacion. Una urbanidad escesiva, una
CAPÍTULO VII. 155
COM.,
placencia imprudente y comun , una oficiosidad in-
menester.. No sabia yo que éramos tan amigos, de-
distinta producen muchas veces tantos males en el
cia uno á un necio que presumia demasiado de su
comercio, de la vida, como la descortesía y bruta-
afecto y cariño: no sexis tan frsnoo decia otro á
lidad..
uno que gastaba con él unos modales demasiado fa-
Por grande que sea la. familiaridad en que los,
miliares. Un poco de reflexion Ino debiera mostrar-
hombres vivan entre sí, la urbanidad debe siempre
nos que hai ocasiones en que un amigo el mas que-
acompañarlos: es el amor propio tau facil de ofen-
rido puede incomodar á su amigo ?
derse, y la vanidad tan propensa á irritarse, que
La misma union conyugal, para mantenerse en
siempre es. necesario usar de precaucion con ellos.
su fuerza y vigor, no dispensa á los esposos de las
Nuestros: amigos nos dispensan gustosos de las in
atenciones que demuestran su aprecio y el deseo de
comodidades y fórmulas. comunes de la urbanidad
complacerse. En público, los esposos que sean dis-
y etiqueta ;. pero nuestros amigos . no pueden con-
cretos respetarán mútuamente su amor propio, y
sentir en que se los desprecie. Nada es mas cruel.
cuidarán de no faltar uno con otro á estas conside-
que el desprecio. de parte de aquellos á quienes.
raciones que acreditan su concordia y 'cariño. Hai
amamos, y de; los que queremos ser amados.. Así
jentes imprudentes é inconsideradas , que se reu-
la amistad. , aunque no. guste de cumplimientos
san á manifestar su buen afecto á las personas, cu-
indicios esteriores. de urbanidad y cortesía ,, exije
yo amor tienen tanto interés en conservar. La So-
siempre los. afectos. sinceros, que anuncian estas de-
ciedad está llena de esposos, que no se distinguen
mostraciones. Las chanzas y burlas picantes,. los:
sino por sus malos modales; de padres , que tratan
dichos. y conversaciones. indiscretas,. que. á. la. fami-
á sus hijos sin ningun apego ni atencion; de ami-
liaridad parecen permitidas,. son las, causas comu-
gos, que se persuaden que todo les es permitido
nes. de: los rompimientos > disensiones y riñas, que Se
con sus amigos; y de amos en fin , que no pue-
ven en la sociedad..
den hablar bondadosamente y con ánimo sereno á
El. amor propio, que siempre nos. adula ,
sus criados. Asi sucede que los hombres que viven
y el
atolondramiento que no ve las cosas
con la mayor familiaridad, llegan regularmente á
como son en
sí,, hacen que muchas. jentes presuman demasiado,
detestarse.
de la. amistad de las. personas que . tratan con fte-
Los miramientos y buenos modales tunca 'son
(-tienda,, porque ignoran hasta qué punto podemos;
importunos ni perdidos: los diferentes modos de es-
familiarizarnos, con ellas. sin riesgo de ofenderlas.,
presarlos con la conducta y las palabras sirven para
Fácilmente. se supone que: todo es. lícito con los. que
mantener en los corazones de los hombres las dis-
S2 llaman íntimos amigos',5: siendo asi que estos pre-
posiciones necesarias á su recíproca satisfaccion. jamás
tendidos amigos no tienen con nosotros, mas. amis-
estamos satisfechos y contentos con los que nos dan
,tad que una benevolencia jewal, que nunca de-
á entender que no nos miran y respetan como qui-
bemos. confundir con la verdadera amistad.. El mm1-
siéramos nosotros.
do está lleno de neciós presurnidos que se hacen
Aun á las personas enteramente desconocidas
desagradables. los que. aun no conocen lo, que
debemos ciertos miramientos y consideracionzs. Un
. era
hombre verdaderamente sociable debe abstenerse
• •
156
SECCION V.
-CAPÍTULO VII.
157
de ofenderá cuantos la casualidad le presente. Este
El medio , mas seguro de vivir bien y felizmente
desconocido puede ser un hombre de gran mérito 6
con los hombres, es manifestarles enmanto sea pó-
clase distinguida , y tener que arrepentirse despees
sible, que les tenemos el afecto que piensan mere-
de no haberle mostrado la atencion que era justa.
cer de nosotros; y nunca es vituperable que les sa-
No hai quien no se avergüence de haber tratado
crifiquemos una parte de nuestro amor propio: mas
con lijereza y poco respeto á una persona descono-
vale , en jeneral , pecar por esceso que por defecto
cida, cuando luego llega á saber que era un perso-
en estas cosas. Pero la vanidad del hombre es tan
naje respetable. Ademas, el hombre de bien, siem-
mezquina y pobre, que teme privarse á sí misma
pre animado de la pasion de la benevolencia uni-
de lo que concede á los otros; s6 pretesto de evitar
versal, desea demostrarla aun á los que sólamente
la bajeza y adulacion se reusa muchas veces á una
habla de paso..
inocente condescendencia con las debilidades huma-
Así las consideraciones debidas á la Sociedad nos
nas, á las que una verdadera grandeza de alma se
prescriben miramiento y urbanidad aun con aque-
prestaria sin repugnancia. Nunca es bajeza demos-
llas personas con quienes no hemos tenido ni teia-
trar induljencia; por el contrario, es una señal de
drémos union particular. Nada es mas impolítico ni
grandeza , cuando de su facilidad no resulta ningun
impertinente que las miradas de curiosidad é inaten-
mal. Siempre es razonable ceder á la fuerza (1); y
cion con que muchos hombres, que se tienen por
jenerosidad, someter su amor propio al de un hom-
bien criados., fijan sus ojos en las mujeres en ca,--
bre que por otra parte puede tener algun mérito,
en paseos y parajes pUblicos. La buena educa-
al de un amigo que á vuelta de sus defectos puede.
cion. y la decencia debieran ciertamente enseñarnos.
tener hinchas cualidades apreciables. Si en el co-
que no es justo ofender con ojos poco honestos. la.
mercio de la vida se obstinase el hombre en apre-
modestia de un scxó, á quien el nuestro debe res,
ciar á los demas por lo que rigorosamente valen, á.
petar, 6 no sonrojar por lo menos..
cada paso estaria en discordias con todos.
En. jeneral „ el hombre, de bien debe contraer el
Muchas personas tienen por punto de honor usar
hábito de. no ofender á nadie. Por no , observar una
en el comercio de la vida de una severidad que los
regla tan sencilla ¿á. cuántos peligrosos. inconvenien-
hace molestos y desagradables. Dicen que son fran-
tes. no se espolien á. cada paso una multitud de.
cos, que no son aduladores;, al paso que en el fon-
imprudentes? Al ver el modo con que muchos
do son realmente vanos, groseros, pequeños, malig-
se
comportan en público. con los que la. casualidad. les:
presenta,, no. parece sino que un desconocido es para
ellos un enemigo con el cual quisieran pelearse. De
(I) Los Lacedernordos. , que no eran hombres bajos ni débiles,
aquí nacen encuentros. imprevistos. , cuyos resulta,-
nos han dado un bello. ejemplo 4e la induijencia que puede y
dos. son á veces_ rnui serios entre personas poco dis-
debe tenerse con la locura de los Grandes: Habiendo tenido.
puestas á. sufrir las. miradas insultantes 6 los moda-
Alejandro la pequeñez de pasar pon hijo de Júpiter, y por Dios,
quiso. ser reconocido por tal en todos los Estados de Gredal.
les poco colnedidos de los. que encuentran al paso..
los Lacedetnonios sobre esto dieron este decreto verdaderamen-
Y qué! ¿serán vergonzosos los. miramientos que en-
te lacónico : Ptlesclue Alejandro quiere ser Dios , pr:ale
tre Si: se, maestrea unos, mistados conciudadanos?
rabuen.a.,.
I.,
CAPÍTULO VII.
159
SECCION V.
genes, son como el fuego, que conviene no alejarse ni
nos y envidiosos en el mas alto grado. La virtud,'
acercarse mucho á el„
dice Horacio, consiste en un medio entre dos vicios
Nada es mas prudente ni ventajoso que no sa-
apuestos., igualmente distante de sus estrenos (1). En
lir cada uno de su esfera. Un Arabe ha dicho opor-
efecto, un alma verdaderamente noble y jenerosa no
tuna y sabiamente , vale mas no vender que perder..
teme envilecerse con su facil induljencia , ni se aver-
El trato con los Grandes nunca ó raras veces pue-
güenza de dar á los otros mas de lo que pueden
de ser provechoso á los pequeños. Los talentos y la
exijir. Sólo una vanidad inquieta y orgullosa es ca-
sabiduría son nada á los ojos de un hombre de ca-
paz de pesar en una rigorosa balanza lo que ha de
lidad que presume no hai cosa comparable al na-
conceder ó negar á los otros. Todo sacrificio del
cimiento : la virtud misma le parece inútil al corte-
amor propio cuesta infinito á las pequeñas almas;
sano que sólo aprecia lo que puede conducirle á la
estas -únicamente miran corno importantes las puras
fortuna : el mérito. pierde su valor con los que no.
bagatelas, y queriendo ser urbanas y corteses con
le tienen : el hombre de injenio. y de talento se
estremo , se hacen odiosas , molestas é imperti-
cambia en tonto y necio en la compañía de un necio
nentes.
titulado : el hombre científico forzosamente ha de ser
De aquí esa continua lucha entre las vanidades
vil y bajo, si se propone agradar á los. Grandes.. El tra-
del mundo. Los hombres vanos temen pasar del co-
to frecuente con ellos. priva por lo. comun á los ta-
to y degradarse con la induljencia que muestran á los
lentos de aquel noble orgullo , de aquella valentía.
otros. Los Grandes afectan un desprecio estudiado O'
y libertad que 'los harian capaces de emprender y
al sabio Ó literato , con quien desean recrearse,
realizar/cosas útiles y grandes (1)..
mas sin consentir que sus talentos los acerquen mu-
cho ó los igualen á ellos : el hombre de calidad pre-
(1) La vanidad, por lo, comun , tiene mas parte que el
tende que el hombre de mérito , mas no de ilustre
buen gusto ó el amor de las. ciencias en los favores que los
sangre, ocupe siempre su lugar. El trato que por mi-
Príncipes muestran á, los Sabios y Literatos.. Las Memorias de
_ ras particulares se entabla entre la nobleza indijen-
Brand:bato-g hablan. de un Soberano fastuoso que instituyó
una Academia corno necesaria á su gloria , tanto como tener
te y la clase opulenta , no es ordinariamente sino
una guerra de dos vanidades igualmente ridícu-
una casa de fieras. y todo jénero. de animales raros y estrafios.,
Dionisio. el jóven , tirano de Siracusa , se esplicaba con la ma-
las. Los Oficinistas y los Literatos tienen á ve-
yor franqueza sobre este punto ; y decia que mantenia en su Cor-
ces la vanidad de tratar con los Grandes , que -- '
te filósofos y literatos. , no porque, los estimase , sino porque
a
desprecian á entrambos, y piensan engrandecerse
deseaba ser estimado en fuerza del favor y proteccion que,
con unas conexiones que antes bien los degradan,
los dispensaba. Piu.tareo Dichos Notables. Muchos Tiranos y
puesto que los Grandes , de quienes locamente se
- Déspotas han favorecido las letras con las mismas miras y
designios que Dionisio : de este modo. han tenido panejiristas,
figuran amigos , los miran como á hechuras suyas,
y á veces defensores. de sus mas vituperables acciones. Los.
como á unos inferiores á quienes se dignan de hon-
Príncipes han honrado y distinguido. á los. Astrónomos , jeó-
rar con su condescendencia. Los grandes, decia Dió-
vacuas „ Anticuarios , y sobre todo. á. los Poetas. mas no se
vé que hayan apreciado á los. Filósofos sinceros y veraces,
.(1)
Los beneficios de. los déspotas han sido muchas veces un obs....
Virtus est Inedium vitiorusn , et utrinque reductum.
táctil° á los progresos del entendimiento humano..
Horat. Epist. 18 1 lib, I, vers. 9.
160
SECCION V.
CAPÍTULO VIL
161
El hombre de mediana fortuna sólo gana en el
Sean cuales fueren los motivos , es debilidad,
trato frecuente con la opulencia el desao de enri-
bajeza y necedad tratar con frecuencia é intimidad
quecerse, el gusto del luxé, el amor de la pompa
á personas á quienes no es posible querer ni apre-
y
profusion, y la tentacion terrible de arruinarse por
ciar. Nada mas \\'il que la conducta de aquellos
no ceder al otro , cuyo fausto le deslumbra :
grandes y poderosos , que sólo para reirse y burlar-
hombre sabio y prudente no debe salir de su esta-
se de ellos frecuentan los convites de los hombres
do; este es el modo de evitar los disgustos que le
de ayer acá. El hombre de carácter y de providad
causariari las altiveces , las sujestiones y vanidad.
huye del trato frecuente y familiar de las personas
de los otros. Las locuras del grande producen la
poco amables. No visita al hombre vano , porque
ruina del pobre ó su fortuna limitada. Siempre se-
tendria que sufrir su vanidad ; ninguno desconoce
rá mas prudente economizar que esceder sus pro-
tanto sus deberes como un necio enriquecido ; nin-
pias facultades.
guno es mas insolente que él cuando está rodeado
Jeneralmente hablando , es cierto y constante
de pegotes y aduladores. El hombre de bien no fre-
que no puede haber un recíproco y constante de-
cuenta la compañía del pródigo , porque se a yer-
leite en las conexiones irregulares de la sociedad,
gonzaria de contribuir á su ruina , y aprovecharse
en las amistades entre personas que se diferen-
de sus locuras : tampoco se asocia íntimamente con
cian mucho en su nacimiento , estado y fortuna,
personas sin honor y despreciables , porque se res-
en sus talentos, jenios y carácter. Los que se re-
peta á sí mismo, y teme deshonrarse. á los ojos de
conocen 'superiores en qualquier jénero , se valen
los lemas hombres.
de esta superioridad contra sus inferiores; de aqui
El 91undo está lleno de jentes cuyo trato nó
nacen las discordias y Odios, frutos necesarios de las
puede frecuentarse sin necesidad de disculpa y apo-
altiveces, menosprecios y burlas que comunmente
lojía , ó sin esplicar uno los motivos de sus cone
se usan con el que es tenido por inferior. Los pe-
xiones con ellas. Conviene , puos, encuanto sea po-
queños no pueden esperar de los grandes sino des-
sible , unirse con personas apreciables , cuyo trato
precios; y los hombres de un talento sublime des-
no sea ruboroso , y que no necesite ni apolojía ni
deñan, á su ejemplo, á los hombres mediocres.
esplicacion. La casualidad , las circunstancias , ó la
Hai jentes que por ambicion quieren sobresalir
necesidad pueden ponernos en precision de encon-
en las sociedades que frecuentan,
trarnos algunas veces con personas no dignas de
y para conseguirlo
prefieren el trato de sus inferiores al de sus igua-
nuestro afecto verdadero y sincera estimacion ; mas
les, como que de estos no lograrian las mismas
es bajeza y falsedad vivir íntima y familiarmente
con personas á quienes es imposible profesar aprecio
ventajas y preferencias. Asíqué los hombres de ta-
ni cariño. El adulador y el infame son los que pue-
lento tienen á veces la flaqueza de huir de sus se-
den consentir en la continua esclavitud de ocultar
mejantes, y gustan del trato de los necios á fin de
su rostro bajo la odiosa máscara de la disimulacion
dominarlos; i poder poco glorioso , ciertamente , el
y la mentira.
que se ejerce en hombres despreciables ! Sólo una
Cualquier partido que se adopte , el que quiera
vanidad pueril puede lisonjearse con los homenajes
vivir en el mundo debe prestarse, encuanto le sea
de aquellos que desprecia.
TOMO III.
21
162
SEC CION V.
CAPÍTULO VIL
463
dado , al amor propio , bien ó mal fundado ;- de los
aires , y mira desde sus alturas la tierra.
que tratare con frecuencia ; y si para esto no tu,
Mas para vivir con los hombres es menester
viere valor , abstengase de un trato que no le con-
prestarse á sus opiniones, só pena sino de ser abor-
viene.. El misantropo es siempre un soberbio ó envi-
recido de ellos; lleno cada cual de su amor pro-
dioso., cuya vanidad y orgullo se irritan de todo.
pio y sus ideas olvida el de los otros , y no se
Vivir con los hombres es vivir con unos entes lle-
conforma con la opinion que tienen de sí mismos;
nos de amor propio y preocupaciones , á que es
y hé aquí el oríjen y manantial de todas las inco-
necesario suscribir ó condenarse á vivir en soledad.
modidades y disgustos de la vida. El mundo es
Nuestro amor propio debe enseñarnos que es menes-
un espectáculo , en que cada uno piensa ventajo-
ter cerrar los ojos al amor propio de los otros ; el
samente en su favor ; y para bien representar uno
hombre prudente y sociable trabaja en reprimir el
su papel conviene que deje á cada cual represen-
suyo. La fortaleza , la grandeza de alma y la ver-
tar el suyo. El papel del hombre de bien es ser
dadera nobleza se acreditan en vencer sus propias
paciente , jeneroso , induijente , y reprimir en el
debilidades y soportar las ajenas. El grande arte
fondo de su corazon los ímpetus de cólera é in-
de vivir consiste en exijir poco y conceder mucho.
dignacion , que sin correjir á nadie le harian infe-
Para estar contento y satisfecho de todo el mun-
liz. El humor negro no haría mas que producir-
do es necesario hacer que las personas con quie-
nos turbacion é inquietudes , y condenarnos á ser
nes vivimos están contentas y satisfechas de sí y
aborrecibles á todos aquellos con quienes debemos
de nosotros , objeto que merece seguramente algun
vivir en paz.
sacrificio.
. Noypor las locuras de los hombres ha de re-
Por el bien de la paz conviene algunas veces
ñir el sábio , y ponerse en guerra continua con el
pasar por muchas cosas , y no sacar partido de su 40,,
jénero humano. Bien es cierto que en su interior
propia superioridad. Los hombres están perpetua- '-
se rie de ellas , pero se presta sinembargo á -los
mente en guerra, no por grandeza de alma, sino
juegos pueriles de aquellos en quienes la razon no
porque no tienen el valor de ceder. Las corporacio-
se ha manifestado todavia : sabe que una amarga
nes y los individuos se aborrecen y desprecian,
censura no puede contener el torrente de la moda
porque no tienen ni las mismas pasiones , ni los
y las preocupaciones. Sumisos á los usos honestos
mismos gustos , ni los mismos modos de ver y sen-
del mundo , de los cuales no somos ni árbitros ni
tir , ni las mismas preocupaciones. Un cortesano
reformadores , y esperando que el espíritu humano
ambicioso , un príncipe , un conquistador , miran
se desate y desprenda de los andadores de la preo-
con desprecio las teorías é investigaciones de un fi-
cupacion , dejémos á cada uno el lugar que la opi-
lósofo , como contrarias á sus gustos y preocupa-
nion le asigna ; usemos de atencion y considera-
ciones: de su parte , un sabio compadece la locu-
.ciones con nuestros semejantes ; no los aflijámos
ra de éstos y observa que un alma grande y ele-
con una conducta altiva y arrogante , que haria
vada nada vé de admirable y sublime sobre la tier-
inútiles las lecciones de la sabiduría. El filósofo sin-
ra sino es la virtud : los altos cedros le parecen
cero y veraz manifieste , si , en sus escritos la ver-
pequeños arbustos al águila que se libra en los
dad sin nubes porque así es útil y necesario para
164
SECCION V.
CAPÍTULO VII. 165
la sociedad; mas , pues vive en el: mundo. atien-
cationes: en estas sociedades se encuentran confun-
da y consulte la debilidad de los mortales ; sea in-
didas á menudo personas apreciables con hombres
duljente con sus conciudadanos, y no declare una
desacreditados y dignos del desprecio. Mas qué digo!
sangrienta guerra á todos sus deseos ; respetuoso
estos son á veces no sólo tolerados, sino queridos y
con sus superiores , urbano y cortés con sus igua-
buscados por sus cualidades festivas y jenios decido-
les , y afable con sus inferiores, no se arrogue ja-
res, que se aprecian y prefieren con mucha frecuen-
más el derecho de chocar y combatir con cuantos
cia á las dotes del alma. A falta de una censura pú-
la casualidad le presente ; frecuente y estudie al
blica que infamase tódos los malvados, los hom-
mundo , y no tenga por mérito huir de él ; no vi-
bres de bien, estrechamente unidos entre sí, debe-
va íntima y familiarmente sino con personas esco-
rían escluir de sus concurrencias á estos hombres no-
ndas , cuyas ideas , disposiciones y costumbres con-
tados en su reputacion, que,-porque las leyes los
fronten con las suyas ; á éstas solamente franquee
dejan impunes, se presentan descaradamente en to-
su corazon , y con ellas laméntese de los caprichos
das' partes.
y tristes locuras que sacrifican á su patria , y de
Nada es mas estrafio ni pernicioso que la faci-
las insensatas opiniones en que tantas jemes cifran
lidad con que las personas mas despreciables, juga-
su bien . y su felicidad ;. Mas sepa al mismo tiempo
dores, aventureros, pícaros, estafadores y petardis-
que el cinismo , la misantropía , el mal humor y
tas logran introducirse en lo que se llama buena.
singularidad son enteramente incapaces de correjir
sociedad, la cual no puede menos de avergonzarse
y desengañar á los hombres.
de los miembros que la componen, siendo estos mu-
No toques, dice Pitágoras, indiferentemente tu
chas veyes los hombres mas viles y desacreditados.
mano con-la de todo el mundo (1). Este precepto tan
Las jentes del mundo., fáciles en sus tratos y cone-
sabio parece que está ignorado de esas confusas asam-
xiones, y dominadas de un pesado y continuo fasti-
bleas: que cunden por todas partes. Aunque el hom-
dio , proponiéndose sólo pasar el tiempo , dicen
bre sociable no se halle autorizado para hacer en la
en su interior de aquellos con quienes tratan y co-
sociedad el papel de un rindo censor, debe no obs-
munican , " ello es cierto que son picarós y briba-
tante evitar el trato de losaperversos ,. entre quienes
',nes , pero es menester divertirse y no hacer caso
estaria fuera de su lugar-Uno de los inconvenientes
” de nada."
mas molestos de las ciudades opulentas y ,populosas
Jeneralmente se tolera y perdona con facilidad á
proviene de la confusa mezcla de tratos y conumi-
los perversos el mal que hacen á los denlas, porque
en la confusion del mundo no se hacen tan temibles
como debieran serlo los corrompidos y viciosos.
Se escucha con placer al que murmura, infama y
(1) Este es el undécimo de los símbolos de este Filósofo,.
calumnia á nuestros semejantes , con tal que tenga
en la traducion de Dacier, pág...183. toro.. 1. Edie. de París
gracia y talento para hacerlo. Asi es que el hombre
de 1706. Se halla tambien en el tratado de Plutarco, de la
del mas dañado corazon pasa á menudo por chistoso
pluralidad de los Amigos, en el tom. 1. de sus obras morales,
de la Version de Amiot, pág. 265. vuelta, Edic. de Vasco- .
y divertido. El amor propio de los que dan oidos á
san , eh octavo.
un malvado que los divierte, los persuade que este
466
SECCION
CAPITULO VII. 167
cambiará de estilo y
agrada, le hacen desagradable á otros. El talento de
carácter en tratándose de ellos,
y que no se les atreverá cómo se atreve con los
hermanar á los hombres es raro, como lo verémos
otros. Mas sinembargo esto es lo que sucede con fre-
mui pronto; mas contribuye mucho al .placer de la
cuencia ; y entonces el hombre
sociedad, y causarla muchos mas en el trato del
chistoso y deci-
dor es en dictamen de ellos un monstruo abo-
mundo.
minable.
La vida social exije que, sin Ofender la justicia,
Todo el mundo reconoce en la teórica el peligro
todo hombre prudente observe las leyes del decoro,
de los tratos y
el cual no es mas que la conformidad de la con
conexiones del mundo, mas le ol-
vida en la práctica. Nada es menos agradable
ducta con lo que la sociedad, donde se vive, ha juz-
. y se-
guro que las casas abiertas
gado conveniente. Por consecuencia, el decoro pres-
y francas á cuantos se
presentan en ellas. Las jentes cuya vanidad se ofus-
cribe no combatir abiertamente las costumbres y mo-
ca con la idea de tener una numerosa tertulia, de-
dos de obrar jeneralmente adoptados, cuando nada
bieran temer muchas veces encontrar con personas
tienen de contrario á. la virtud, esto es , á la decen-
sospechosas y perjudiciales. Cuando á uno se le da
cia natural, siempre superior á la decencia y decoro
entrada por su nombre , título, jenio ó agradables
de convencion.
talentos , y
La razon, pues, condena la conducta insolente
á veces por sólo su vestido, hai gran
• riesgo de arrepentirse un dia de haberle admitido en
y chocante del cinismo antiguo, que hacia alarde
su casa. Las dotes y
de insultar toda decencia en las costumbres: tam-
cualidades del sujeto son las
que deben averiguarse con el mayor cuidado antes
bien vitupera esa filosofía que sólo se complace en
de unirse á él. Mas las jentes del mundo hacen po-
contrariar agria y severamente los usos inocentes,
co aprecio de los hombres de bien, que regularmen-
hacién gse notable por su singularidad. Se celebra
te les fastidian y molestan , y á similitud de los ni-
en Pitágoras haberse sábiamente acomodado con todo
tos, huyen de las personas sensatas, porque las pue-
el mundo; su máxima era no salir del camino comun.
den incomodar. en sus vanos y pueriles recreos.
Todo hombre que afecta singularidad, anuncia un
Es un inconveniente harto comun en el mundo
alma llena de pequeñeces para él de la mayor im-
,1/1
la facilidad con que los hombres se presentan unos '
portancia. Esta estravagancia del espíritu por su no-
1.
á otros en las tertulias y
vedad parece al pronto que interesa, mas el público,
sociedades. Las personas
sensatas no admiten indiferentemente á todo el mun-
vuelto en sí de su sorpresa, castiga comunmente con
. do; y todo hombre racional y
el desprecio al hombre singular , descubriendo en él
prudente se abstiene
de: presentar é introducir , aun en casa de sus mas ín-
prontamente su necia vanidad. Los modos de obrar
timos amigos., á las personas que conoce poco, á
.singulares y fuera del Orden comun, todos á mi pa-
nada tienen de conforme á los gustos, carácter
recer , dice Montagne , nacen mas bien de la locura,
y
costumbres de aquellos á quienes las presenta. Son
ó de una afectacion ambiciosa, que de la verdadera y
muchos los engaños en esta parte; cada uno se ima-
sana razon.
jipa que el hombre que á él le agrada, tiene cuali-
No es justo . ni permitido separarse de los usos
dades para agradar á todo el mundo, siendo asi que
prescritos por las convenciones, sino cuando son evi-
las mismas propiedades.
dentemente repugnantes á la recta razon y equidad
con que un hombre nos
100
SECCION V.
11P
CAPÍTULO VII. lb()
natural, y por lo tanto al bien de la sociedad. ea..
en público una cosa inmodesta, y oir dichos y pa-
ton obró cuerda y prudentemente en salirse de
labras obscenas (1).
un espectáculo, donde iba á presentarse una mu-
El decoro es la conformidad de nuestra conduc-
jer desnuda á la vista impúdica de un pueblo cor-
ta con el tiempo, lugares, costumbres, circunstan-
rompido.
cias y personas con quienes vivimos ; consiste en dar
Se puede y debe ser decente aun enmedio de una
á los hombres y á las cosas el lugar que les corres-
sociedad de costumbres criminales y viciosas : todo
ponde, y á Cala cual lo que es suyo; de donde se
hombre de bien debe reusar el tener parte en la
infiere que se funda en la equidad , que nunca pue-
depravacion jeneral , porque sabe que esta es
de aprobar las cosas injustas y deshonestas. Faltar
esencialmente mala y perjudicial , y entonces no
al decoro es faltar á la justicia. La educacion, el
se hace singular sino para aquellos cuyos juicios
ejemplo y uso del mundo nos dan ideas verdaderas
desprecia.
falsas del decoro; á la razon ilustrada es á quien
La decencia natural se funda en las convenien-
pertenece el juzgar de él sin apelacion.
cias necesarias de los que viven en sociedad, en el
El decoro nos prohibe chocar en nuestras accio-
interes constante de los hombres, en la virtud: esta
nes ó discursos con las personas con quienes vivi-
decencia nos prohibe las acciones aprobadas por el
mos: por consecuencia nos prescribe el huir de to-
público , cuando son evidentemente opuestas á las
do lo que puede escitar en los otros ideas poco favo-
buenas costumbres; sus leyes deben ser en todo tiem-
rables de nosotros, ó representar á su imajikiacion
po preferidas á las opiniones, las costumbres, y con-
objetos desagradables. 11-lai nada mas contrario al
venciones arbitrarias , autorizadas por la sinrazon de
decoro que las palabras deshonestas y las conversa-
los pueblos, los cuales muchas veces se forman ideas
falsas del decoro. Se cuenta que hai naciones salva-
jes donde las mujeres tienen la costumbre de pros-
tituirse con los extranjeros ,
(í) En las naciones civilizadas y sin buenas costumbres es
y se tienen por ultraja-
das de los que reusan
casi imposible sacar á la Escena los vicios y desórdenes que
y resisten á sus favores y ca-
mas reinan en el mundo, porque el público entonces gritara
ricias; el inglés, que acordándose de que hIbia de-
contra esto como indecente ; y las personas culpables de estos
jado á su esposa en su patria, se negó á esta cos-
vicios no serian las últimas á quejarse de que se les ofendia.
tumbre impúdica , pudo mui bien parecer ridículo
La escasez de buenos argumentos para la comedia , y la Uni-
á estas mujeres sin pudor, pero se hito estimable á
formidad de las piezas dramáticas provienen de la delicadeza
los ojos de todos los entes racionales.
hipócrita de los espectadores : estos sólo quieren y apetecen in-
decencias artificiosamente encubiertas, á fin de escusarse de
Las mismas naciones corrompidas respetan re-
pecar groseramente contra la decencia que tanto finjen respe-
gularmente la decencia, y se muestran indignadas
tar. Muchas piezas de Moliere , las cuales fueron aplaudidas
contra su violacion. Esta especie de hipocresía nos
en el siglo pasado , serian hoi gritadas con indignaeion. ¿Pro-
prueba que los hombres mas viciosos se avergüen-
bará esto que el público de nuestros dias es mas virtuoso y
zan de sus desórdenes , y no pueden consentir
«morijerado que el de aquel tiempo? No por cierto; esto prue-
en que se los tenga por lo que son en realidad.
ba que el público de hoi es mas civilizado ó menos franco, y
Una mujer viciosa se sonroja
que sabe mejor que antes que es vergonzoso elojiar las : cosas
y avergüenza al ver
contrarias á la decencia.
TOMO III.
22
1.tu
SECCION V.
CAPÍTULO VII. 171
clones opuestas al pudor, de que tanto abundan las
se la opinion pública ; los ademanes ridículos , los,
tertulias y el trato familiar? Aunque el uso parezca
modales inusitados , un esterior asqueroso y desa-
que autorice, al menos entre hombres, las conver-
liñado, un tono bronco y grosero, una ínjenuidad
saciones de este jénero, siempre sinembargo serán in-
inoportuna , una ignorancia rústica de los usos re-
decorosas á los que tengan el respeto debido á la ho-
cibidos , son cualidades que molestan ó escitan la
nestidad de las costumbres.
risa. Es cosa necia é impertinente desatender ó ig-
Si las personas bien educadas se habituan á la
norar los modos de comportarse consagrados por el
limpieza y aseo esterior para no descubrir á la vista
consentimiento de los hombres. Los buenos moda-
objetos desagradables y sucios , deben tambien te-
les son el colorido del mérito. La virtud se perjudi-
ner esta misma consideracion respecto del oido. No
caria á sí misma, si rcusase los adornos que la ha-
se puede menos de vituperar y proscribir de toda
cen mas interesante y atractiva.- El hombre sábio no
ponversacion esos pormenores asquerosos de achaques
se afrenta de sacrificar á las gracias.
y enf2rmedades , que sin reserva alguna se hacen
Por no reflexionar de este modo , muchas per-
unas á otras, personas que por su educacion debie-
sonas de mérito aparecen ridículas y sin cabimiento
ran ser mas reservadas. En este punto nos contenta-
en el mundo. Este, aunque por lo comun perverso,
remos con decirles que los razonamientos y conver-
tendrá justa razon para despreciar la sabiduría y
saciones no deben dejar en el. ánimo de los oyentes
virtud , cuando las hallare desnudas de las gracias
sino es imájenes, en cuya contemplacion puedan de-
que mira con aprecio. Por otra parte , el mun-
tenerse con placer y sin peligro.
do no puede por lo comun juzgar sino del esterior;
Los buenos modales son los modos de compor-
sus juicios son superficiales , y por tanto falibles;
tarse en el mundo, introducidos por el uso y las
mas sinembargo no dejan de tener siempre algunos
convenciones de la Sociedad ; estos consisten en el
fundamentos. La ignorancia de los buenos modales
porte , en los movimientos y actitudes del cuer-
anuncia una educacion descuidada, falta de refle-'
po, en la manera de presentarse &c., buyo hábito
}tos facilita la educacion
xion y una neglijencia vituperable. Un esterior desa-
y el ejemplo: y aunque in-
liñado indica el desórden del ánimo. Asi corno una
diferentes en sí mismos, debemos conformarnos con
hermosa fisonomía previene favorablemente á su pri-
ellos, sopena de ser tenidos por descorteses y mal
mer aspecto, asi tambien los buenos modales, faci-
criados. Mas en estos modales es menester tambien
les, naturales y agraciados, descubren unas lauda-
evitar la afectacion, que siempre hace ridículos á los
bles disposiciones, corno son el deseo de ser amado,
40álbrés.
el temor de ofender, un buen trato de jentes, el co-
Para ser agradable en el mundo no basta poseer
nocimiento de las consideraciones debidas á la So-
ciencia, talentos y virtudes, sino que es necesario
ciedad, y una constante atencion á no faltar ni mos-
ademas usar de ellas de un modo interesante yapaci-
trarse contrario á ellas.
ble. El hombre de bien no debe mirar con indife-
El verdadero saber vivir no es mas que el co-
rencia el título y opinion de hombre amable. Es
nocimiento y práctica de los modos de obrar para
unIneglijencia, una necedad ó presuncion , y no
conciliarnos el aprecio y amistad de las personas
multo, despreciar los medios capaces de conciliar-
con quienes vivimos. Estos modales son buenos cuan-
172
SECCION V.
CAPÍTULO VII. 173
do nada tienen de contrario á la virtud, y la hacen
cogidos, y no de un mundo vano y frívolo, debe am-
mas agradable é insinuante. Aunque nada sea mas
bicionar el aprecio y amistad. Los' modales desati-
engañoso que las demostraciones exteriores, á pesar
nados , lijeros y evaporados no son 'propios de un
de esto es cierto que un esterior agradable, sencillo
hombre sociable, el cual ha de acreditar siempre
y decoroso anuncia un interior justo y arreglado.
con su porte que cuida de complacer á sus aso-
Los buenos modales son la espresion de una al-
ciados. Los modales soberbios , vanos y arrogantes
ma noble y buena. La virtud misma se hace mo-
son ajenos del que desea merecer la benevolencia
lesta y enfadosa bajo una forma agreste y salvaje.
de los denlas ; el hacerse ridículos é insoportables
Cuando hablamos de los modales que la Mo-
es privativo de los tontos y necios. Un fatuo pre-
ral prescribe al hombre sabio y prudente, no de-
sumido sólo consigue con sus bellos modales perder
cimos por esto que se conforme con esos modos
la consideracion de que se creia mui seguro.
de obrar impertinentes, esas modas ridículas y va-
Para hacernos amables es preciso que nuestros
riables , ese lenguaje formulario y pasajero, y esos
modales anuncien á los otros modestia , compla-
jestos y visajes , en que tantos necios y tantas
cencia , dulzura , deseo de agradar , y temor de
mujeres presumidas fundan lo que llaman buen tono.
ofender. Los modales usados en el mundo no son
Semejantes modales son efectos de una necia va-
por lo coman sino apariencias poco sinceras, por-
nidad , desagradable á las personas sensatas, cuyo
que los hombres fáciles en amistades no tratan á
solo voto y opinion debe consultar el hombre cuer-
jentes merecedoras del afecto : la verdadera corte-
do. Asiqué , distingamos los que un mundo l'uta
sía y los buenos modales sólo se encuentran '-en
llama bellos modales de los que justamente son bue-
los que se aman y estiman con sinceridad.
, nos modales : estos nacen del afecto y respeto que
En tina palabra , el trato de la vida exije que
todos debemos á la Sociedad. ¿ Hai cosa mas insul-
nos habituemos á hacer lo que puede agradar , y á
tante para esta que los ademanes francos y libres
huir cuidadosamente de todo lo que puede inco-
de un petimetre, los afectados atolondramientos
modar á los que viven con nosotros. El hombre
de una coqueta , la desatencion estudiada de una
verdaderamente sociable debe observarse aun en
multitud de entes hechos de fi oura•
b
5 los cuales to-
las mas pequeñas cosas ; las faltas reiteradas con
dos , creyendo hacerse estimables con sus imperti-
frecuencia no dejan con el tiempo de chocar á nuestros
nentes modales , se hacen odiosos y despreciables ?
asociados. La atencion y esactitud son cualidades lau-
Si los modales viles y groseros pueden ser dañosos
dables en la Sociedad ; ellas se hacen fáciles y agra-
al mérito , los afectados de la fatuidad -no• le son
dables cuando el hábito las ha hecho familiares.
menos perjudiciales. El hombre de bien nunca debe.
No obstante esto , á los ojos de muchas jentes •
confundirse en el número de los locos ; debe aspi-
la esactitud es virtud . de necios ; mas lo que con-
rar á complacer á las personas racionales, y no
tribuye á conciliarnos la benevolencia no debe nun-
á la multitud sin juicio ni razon , de quien antes
ca ser tratado de necedad ni debemos en mane-
debe huir. Una débil complacencia con los
ra alguna despreciar una cualidad, sin la cual somos
caprichos de la moda degradaria á un hombre pru-
molestos y desagradables aun á. nuestros mas íntimos
dente y le baria despreciable; de los; hombres es-
amigos. La inesactitud anuncia por lo comun
174'
SECCION V.
C.APÍ T11- 'I, O V II. 175
reza ó•Vnidad. La escrupulosa atencion y cuidado
en lo frico corno en lo moral: la. destreza 6 finura.
de no ofender á otros son disposiciones apreciables,
es el fruto de la atencion; la torpeza desagrada y
porque demuestran y acreditan el temor de disgus-
perjudica, porque nos hace inútiles á nosotros y á
tados. i No es cierto que toda la vida social debe
los denlas. La desnidña ó rusticidad nos espone á la
tener por único fin hacerse amable ? La esactitud
risa. El. hombre que quiere agradar en el mundo
por consecuencia es necesaria, á no ser en aquellas
debe atender á no dar ocasion á ser ridículo , por-
sociedades frívolas, en que el. hombre, perpetuamen-
que esto siempre aminora el aprecio -y la estima¿on.
te distraigo, y arrebatado de placeres pasajeros 6 re,»
Cuidadoso de sí, el hombre Se corrije peco á poco
pentinosecaprichos, no sigue jamás en' su conducta
y el hábito hace facil lo que al principio parece di-
ninguna dirección constante (1).
ficil ó imposible. Un 'átuo, un presumido, un tonto,
Si el descuido, la inadvertencia, la lijereza, el
son incapaces de correjirse.
atolondramiento. y la indiferencia sobre lo que se
Estos pormenores , que á muchos parecerán qui-
debe á las personas con quien se vive , son dispo-
zá minuciosos y pesados , no deben sinernbargo
siciones capaces de alterar á la larga,
mirarse con neglijencia , cuando se quiere
y aun de
aniquilar la jeneral benevolencia, conviene, pues,
agradablemente en el mundo. Todo lo que contriL
no descuidar en el trato de la vida las atenciones
buye á estrechar mas y mas los vínculos del cari
con que probamos á los otros que pensamos en ellos,
150 entre los hombres , no es 'ciertamente desaten-
y que no, olvidamos , sino que tenernos siempre mui
dible en manera alguna. Es 'arreganciay es -'altivez
presente lo que les debemos. El hombre atento está
y necedad creerse uno dispensado ete practicar aque-
seguro de agradar ; sus cuidados le son agradeci-
llo que puede granjearle la benevolencia , la erial
dos; y cada uno siente en su corazon que es dig-
ningun hombre debe tener enimenós, sea cual fue-
no de su gratitud. Las atenciones
re la idea que se formé de sus propios talentos y
delicadas son aque-
llas que se anticipan al deseo, pues suponen que se.
superioridad.
-
procura acertar con nuestra inclinacion , sin-que se
Entre las cualidades que- distinguen •á: les herri
manifieste esta; y
bres en el comercio dei-la vida , y les 'nacen apre-
son indicio de la agudeza y pe-
netracion en adivinar los pensamientos de las per-
ciables , se deben colocar el talento , él been hu-
sonas á quienes se desea obligar, y de sagacidad
mor , la alegría ciencia , los conocimientos úti-
y
discrecion en dispensar los beneficios.
les ó agradables , el buen gusto &c.
En jeneral, la atencion es necesaria cuando
El talento nos agrada •por su 'actividad los di-
se
quiere caminar bien y
11‘
chos agudos y repérlinos nós sOrprehenden erre.,
seguramente por el sendero
estrecha,y_escabroso de la vida. Ella es tan precisa
siéndonos nuevas ideas , y presentando á nuÇ sera
imajinacion pinturas que nos recrean : podemos
definirle la facilidad de penetrar las relaciones de
(1) Un hombre de talento aconsejaba á un amigo suyo que
las cosas, y de explicarlas con gracia. El talento
j amás permitiese.que le esperasen , para evitar que en el en-
asentado y profundo es el que comprehende con
tretanto el que le esperaba repasase sus defectos. Aspettare
esactitud y precision las cosas. El •buen talento es
e • non venire , segun los italianos, produce una mortal im-
paciencia.
el que entiende la correspondencia que tienen en-
1t'O
SECCIO:N V.
CAPÍTttO Vil. 177.
tre sí estas cosas , y en consecuencia obra corno
conviene : el que posee este talento puede con ra-
y sobre todo la vanidad son, como hemos visto'
las verdaderas causas de semejante conducta. Se'
zon llamarse hombre de bien é ilustrado.
La mayor gloria del talento es conocer la v
critica á los otros, y se manifiestan y ponderan
er-
sus defectos sólo por ostentar su penetracion y su
dad : él , solamente es apreciable encuanto es útil;
buen gusto; y por conseguir un placer tan futil, se
mas en manos de un perverso es un arma cruel
arriesga uno á grangearse un sinnúmero de enemi,..
y terrible. El talento de un ente sociable debe ser
gos. Los indiscretos discursos producen á cada mo»
sociable , esto es -, contenido por la equidad , la
momento ódios inmortales, que tan temibles deben
humanidad , la modestia y el temor de ofender;
ser á todo hombre racional. Simonides decia que
el talento que se hace aborrecible es una verdade-
muchas veces uno se arrepiente de hablar y nunca
ra tontería ; el temor fue siempre incompatible con
el amor ;
de callar. Un hombre se hace - mucho mas amable
y la estimacion ha sido y será el amor
cerrando los ojos á los defectos de- los otros , que
de las cualidades del hombre.
no apreciable por su prontitud en penetrarlos.
El talento que brilla á costa de los otros es
, ó decid algo que valga mas que el silencio.
un talento peligroso , capaz de turbar la tranquili-
El talento, para ser amable , debe estar ador-
dad y dulzura de la vida. Las mas de las tertu-
nado de bondad; el hombre de bien, con un regu-
lias se asemejan á aquellos sacrificios bárbaros en
lar talento, es preferible en el comercio de la vi-
que eran sacrificadas víctimas humanas.
da al de mayor y mas sublime, inficionado de la malig-
Por no prestar la debida atencion á estas ver-
nidad. Los grandes talentos son raros ; la Sociedad
dades , los hombres de talento perturban y alar-
no necesita continuamente de ellos , mas sí de las
man muchas veces la sociedad. La vanidad que les
virtudes sociables. La dulce y apacible injenuidad'
inspira la idea de ser temidos , los persuade que to-
es preferible al talento é injenio , y los hace mas
do les es lícito, que pueden abusar impunemente de
apreciables cuando los acompaña. Leamos con pla-
sus talentos y hacer • que reconozcan los otros la su-
cer las obras del hombre de talento , y del sabio
perioridad; seguros de los aplausos de algunos admi-
que nos instruyen ó deleitan ; mas vivamos con el'
radores poco delicados, no los contiene la enemistad
hombre honrado y sensible, con cuya bondad po-
de aquellos á quienes ofenden con sátiras mordaces;
demos siempre contar. Elijamos por amigo al hom-
aplaudidos por los envidiosos y malvados, de que
bre de bien que teme desagradarnos y nos ama;
tanto el mundo abunda, suelen preferir locamente
prefirámosle á esos talentos temibles que ofenden y
su aprobacion á la de los hombres de- bien. En fin,
sacrifican á sus amigos con chistes y agudezas. Mas
por un estraño trastorno. de ideas, la palabra talento
por una ceguedad comun se aprecia y desea mas
es ya comunmente sinónima de malicia, petulancia,
pasar por hombre de talento que por hombre sen-
malignidad y locura.
sible y virtuoso: mas se quiere ser temible que ser
Nada produce mas daños y molestias que la
amable en las Sociedades en que todo el mundo es-
maledicencia, la cruel sátira y el espíritu de censo-
tá en guerra.
ra , talentos funestos , con los cuales muchos hom-
Ningun hombre, cuando no es bueno, es agra-
bres pretenden distinguirse. La envidia, los celos,
dable por largo tiempo en el trato de la vida. El
TOMO II/.
'23
178
SECCION- V.
CAPÍTULO -VIL 179
hombre de talento , si es vano v perverso ;1 borra y
disipa el placer que causa coa sus escritos ,
..cual nace .siempre de una imajinacion risueña, de
p
y dis-
ensa ál público de su agradecimiento. Un talento
:la seguridad del alma y de la bondad del carácter?
- La virtud inspira al ánimo una Serenidad cons-
dañino no hace bien sino á los envidiosos, mas en
cambio aflije á los corazones que lastima,
tante ., -y la verdadera alegría es propia y privativa
é indig-
na á .
del hombre de bien: para ser franca y pura, debe
las almas justas. No hai monstruo mas temi-
estar apoyada en una buena conciencia , que es la
ble que un hombre que reune' un malvado corazón,
á un sublime talento.
que produce-únicamente la paz, el Contento interior
y un'- gozo sereno é imperturbable : La alegría -es
En la utilidad sola pueden fundarse lejítima-
siempre- mas viva en la compañía de personas ami-
mente, como hemos dicho antes, el mérito y la
gas y de confianza. La -presencia de un desconoci-
gloria asignadas á los talentos diferentes del alma,
á las letras, ,ciencias
do ,;.6 -de un hombre molesto, basta muchas veces
y artes. , cuyo fin ha de ser
sacar .de los objetos diversos en que se ocupan,•
paradegeOncertar el buen humor, y convertir en
tristeiaelas concurrencias en que uno se prometa el
medios de aumentar la suma de la felicidad social,
y merecer de este
mayor -gozo y complacencia. El hombre no está ale-
-modo el a precio, el reconoci-
miento
gre cuándo se vé precisado á usar de mucha cir-
y gratitud 'del público. 'La glOria no es mas
cunspeccion, ó tiene desconfianza ; estas circuns-
que la estimacion Universal, merecida con talentos
que agradan
tancias impiden al espíritu abrirse y entregarse á
y hacen bien: dañar á sus semejantes„
cuyo cariño debe procurar todo hombre, sea cual
una alegre satisfaccion y franqueza. Epicuro decia
fuere su superioridad es obscurecer esta gloria
que no es tan 'necesario mirar lo que se come , como
y
hacerla dudósa, .
á las personas- con quienes se come. Conocer á los hom-
011
bres con quienes se vive, y hermanar bien á las
. A pesar de los preceptos ríjidos y aflictivos de
una. Moral austera
jentes que se reunen , es un arte dificil y de-
y salvaje-, que prescriben que
una vida bien regulada debe ser triste y melancóli-
satendido (1.).
El fastidio, la ociosidad y el hastío que comun-
ca, nosotros dirémos que el buen jenio , la .alegría
y apacibilidad son cualidades lisonjeras y laudables
mente -. atormentan á las jentes del mundo," hacen
en el mundo;
que , para 'tener' alguna actividad , necesiten de
y que solamente pueden ofender á
grandes movimientos y ajitaciones , y de cambiar
los misantropos envidiosos del contento de los otros.
continuamente de lugar y trato: fatigado el hom-
Mas está alegría es vituperable cuando se ejercita
bre de las personas que vé con frecuencia , espera
de un modo inhumano á costa del bienéstar y tran-,
q
encontrar en nuevas conexiones nuevos placeres;
uilidad de los conciudadanos, ¿No es rara y estra-
fia la alegría que se complace en burlas picantes,.
en dichos ofensivos , y crueles y mordaces sátiras?
(I) Plutarco elojia al Filósofo Chilon por no haber queri-
¿El ser sociable ó alegre es ir á un convite á sacri-
do concurrir á un festin que daba Periandro, sin saber antes
ficar una parte de los convidados á la risa de los
quienes eran los convidados : y añade, que el mezclarse indi-
otros? La malignidad, siempre inquieta y recelosa,
ferentemente entre toda clase de jemes en un banquete , es
¿-puede ser 'compatible con, la verdadera alegría, 14..
proceder sín juicio y sil cordura. Plutarco : Banquete de los
siete Sabios,
180
SECCION
CAPÍTULO' VII. 181
siempre engafiado en sus esperanzas vé y trata :á
Hocen- jamas en : el fondo y en la realidad. Nada
muchas jentes, y no se une ni estrecha con nadie;
es menos agradable •'y entretenido que esas socie-
enmedio de un torbellino continuo y ajitado igno-
dades públicas, donde todo hombre prudente se vé
ra las dulzuras de la amistad, de la confianza é in-
precisado -á vivir y conducirse con una reserva
timidad; por un abuso ridículo dejeneran las ter-
continua-,
•
.
. tulias en corrillos tumultuarios y confusos , y así
La confianza, dice el,Duque -de la .Rochefoucault,
-puede mui bien decirse que las personas mas favo,
contribuye mas aPbuen trato que el 'talento. La ver-
.recidas de_la -fortuna se valen de su opulencia para
dadera alegría supone cariño, '-arnistad y , eritera esen-
infatuarse á sí mismas : así las vemos siempre en
cion de, temores y sospechas. Envano se buscarla to-
movimiento sin jamás gozar de nada : la inquietud
do esto en las concurrencias. y banquetes en que
las persigue en el seno de los placeres pensando
cada uno representa lo:que no es, á donde, octi.i.
siempre en otros nuevos. lié aqui ciertamente el
-palo de: los intereses de su amor propio :,• fespía el de
porqué la alegría franca y verdadera es tan rara en
los otros.»oS mide y observa, y está. mas dispuesto
las mesas de los ricos y grandes: únicamente afana-
á irritaráé ó á. ofender, que á dar gusto y placer,
dos en ostentar su fausto, reunen combidados, cu-
á contribuir de buena' fé á la complacencia y entre-
yas costumbres, ideas y estados son poco compati-
tenimiento de todos. La vanidad no es alegre; siena-
bles entre sí. El hastío preside á los convites y fes-
pre está inquieta, recelosa y reconcentrada en sí
tines brillantes y molestos, porque las . sociedades
misma, y teme descubrirse. La. alegría es propia de
mas ilustres y famosas se; componen regularmente
personas sencillas. y buenas qué están en libertad,
de combatientes armados-, prontos siempre á contra-
viven cordialmente entre sí, y tienen un placer re-
decir y hacer guerra á los deseos y opiniones de los
cíproco en estar unidas. No hai ni puede- haber so-
otros. El juego es el vínculo ordinario de las asam-
ciedad agradable entre los hombres sin la seguridad
bleas de esas jentes que nada tienen que decirse de
de encontrar en sus asociados consideraciones , ur-
lita ni de agradable.
banidad . benevolencia., sinceridad , indtiljencia y
e Por. otra parte, como los grandes yericos por
amistad.
una falsa- idea de grandeza tienen , por decirlo -así,
El verdadero contento no se ha hecho para leas
casa abierta, se facilitan al trato ,de las jentes ,
cortes dé los Príncipes ; el. orgullo de la etiqueta
cuidando poco de conocer á los que componen su
debe desterrarle de ellas enteramente, y dar lugar á
sociedad. Las personas que viven en una disipacion
la reserva y al majestuoso fastidio. El contento
continua, - no tienen tiempo para profundizar los
igualmente está escluido de las asambleas de los
caracteres; el apellido , los títulos, los modales es-
grandes , siempre afanados en sus intrigas y ocul-
tertores, el arte de divertir, y el lenguaje insípido
tos intereses. Tampoco se encuentra en los festines
del gran mundo son todas las cualidades que se re-
de la opulencia , que sólo halla placer en su luxe
quieren para ser recibido en las mejores sociedades:
y su fausto; ni en la frecuentacion de ambos sexos,
hé aqui porque las vemos frecuentemente compues-
ni en las cabalas literarias. En fin , sería envano
tas de jentes que ní se aman ni estiman cuando lle-
buscarle-en: la-Mayor parte de las brillantes tertu-
gan á conocerse, ó por mejor decir, que no se co-
lias, teatros dondé s ciertos fieros campeones se (afro-,
CAPÍTULO VII.
183
12 -. t `.SEÍZCIO:14
ocioso y desocupado ,- que ;tienen regularmente -ago
Oçtl-1.11. 1continuos combates:,,,,y donde, los actores -
,están- siempre enmascarados. Todo•:a'que desea en-
tados,todos 10,-placeres;; En fin ., las jentes' sencillas •
tretenerse
viven buenamente entre si, y ea la igualdad disfru-
y solazarse inocentemente debe, al en,
tan del contento; en vez de que - las personas de un
trar: en una buena sociedad, olvidar : y hacer op
orden elevado llevan consigo á sus partidas y con-
vidar á los denlas su amor propio, sus pequeñeces,
currencias.-las ppasiones tristes y:ocultas de la envi-
„títulos y:51313AS f pretensiones.
.1\\Tada,es,,.menos
dia, del temor 57401.,fastidia. Lo , que .se..11atna el gran
y.alegre
socie-
dad, desdeñosa:.
munao,.seeompone4or lo •cOmun . de Jemes se.
,:; ana T--..arrogante , que Se' arroga
disgustan y molestan irecipmcarnen te ,Ç,;que.las mas.
escluslyamente título de buena sociedad ; las -per-
sonas, que la componen, han
veces se detestan y qué sin embargo,?no pueden
, cortesanos de profesion,
vivir unas sin otras.
•
.enemigos Linos de otrosque bajo..la .apariencia de
una civilidad, afectada- ,
1,3 verdadera alegría no puede resultar sino es
;encubren -unal,almasbdafia-
das y
de la bondad del , corazon,., de la•--mútua complacen-
perversas: tales sowlos nobles Infatuados
cia., y contento interior qüé se' causa' á los demas:
sus prerogativas, siempre!prontos á humillar- á los
nunca -debe confundirse la la
bulliciosa
otros con sus altivas pretertsiones_y deseos: tales
algazara de la intemperancia, ni .con la disipacion
igualmente las mujeres :;entregadas intrigas., ina-
tumultuaria, ni las borracheras de la disolucion. El
quinacionescriminales galanterías, y siempre ce./
hombre de bien es' un hombre .de. gusto que usa.de
losas las,unas 4.
de las . otras,
sus placeres con éleccioni l decencia y moderacion;
Unos ' Protéos sin. talento y sin carácter., que
y nada, encuentra de ...agradable en los placeres. na
sólo tienen el fatal arte de prestarse á los capri-
sazonados por la razon.,
chos y al lenguaje de la frívola vanidad , son los
El buen gusto, el hábito de conocer pronta-
que p,álan por personas del buen tono. A losójos del'
mente las bellezas ó defectos de las producciones
hombre-de bien laR buena sociedad es la que se COM-
del entendimiento ó de las artes. El hombre de gus-
pone-..dejehtes honestas,. virtuosas y bien unidas.
El
to es agradable en sociedad, porque ofrece al espí-
buen tono es aquel que mantiene la armonía
ritu de los otros ideas escojidas , capaces de lison-
jear su imajinacion. En la poesía nuestra imajina-
Por una justa compensacion, los pobres , el
clon es conmovida y escitada por una feliz eleccion
pueblo, los jóvenes, las personas de una mediana
de imájenes , de símiles y circunstancias capaces de
fortuna, en una 'palabra, los que la desdeñosa gran-
fijar agrádablerberite la aterición.'En • la pintura
deza y el bello espíritu llaman jentes vulgares y de
gustó nos complace . 5 '.porque r,ép4e, r las actitudes,
mal tono, hallan el secreto de divertirse y de reir
situaciones y _si-Iodos:que nos pausan; una
de mejor gana que no tantos entes soberbios,' los
viva y agradable.
cuales rara vez saben gozar de la vida. Todo placer
El gusto moral la mismoque el que tiene
es nuevo para la juventud y el hombre laborioso, en-
las artes por Objeto,. es . el habito de penetrar y eo-i
tre.quienes la alegría se muestra sin disfraz y sin miedo:
por otra parte el artesano há adquirido con su tra-
no 4r
defectOs;
bajo el derecho de divertirse y alegrarse , y no el
lo , t,19 ' ' Oillíz ne: 9
'es:
115'0
1W+
S E CCION V.
decir, ¡de conocer los grados de estimacion G vitu-
peria que merece la conducta del hombre. Este gusto
CAPÍTULO VIII.
es fruto de la razon de, la esperiencia y reflekion.
En lo moral, un hombre . de gusto es un hombre
De la Felicidad.
de un tacto fino y esperimentado , que juzga con
facilidad lo que merece aprobacion ó desprecio: de.
La Moral, como hémos debido convencernos, es
donde se infiere que - lb que muchos moralistas han
el arte de hacer al hombre feliz por medio del cono-
llamado instinto moral , lejos de ser una facultad
cimiento y práctica de sus deberes. « No son, dice
innata, es una, disposicion adquirida y mui rara.
" Marco-Aurelio (1), ni la elocuencia, ni las riquezas;
En consecuencia sólo el hombre de bien, socia-
,,ni los placeres , ni la gloria las que hacen feliz al
ble y virtuoso es el que posee un buen talento , la
' ,hombre , sino sus acciones Para que éstas sean
ciencia verdaderamente útil , la verdadera alegría,
' ,buenas , es menester conocer el bien y el mal : es
y en fin , un gusto delicado- y seguro en las cosas
' ,menester saber para que ha nacido el hombre, y
mas. interesantes de la vida, (1). Los perversos
,,cuales son sus deberes
Ser feliz es formarse
y vi-
ciosos son realmente hombres sin juicio, sin talen-
' ,uno á sí mismo una suerte agradable , la cual con-
to ni gusto, que pasanen la sociedad una vida in-
„siste en las buenas disposiciones del alma , en la
quieta y turbulenta, sin gozar en ella de los puros
' ,práctica del bien , en el amor de la virtud (2).”
placeres , reservados á la sabiduría: En una pala-
La felicidad es un estado constante é inaltera-
bra, todo nos prueba , que si la felicidad puede
ble , que no se puede hallar ni en lo que se desea,
ni en lo que nos falta , sino en lo que se posee. Los
ser atributo del hombre, toca esclusivarnente al
virtuoso , que siempre vive contento de sí mis-
mo , y puede lisonjearse de complacer y agradar
á sus semejantes.
(1)
Véanse las reflexiones morales del Emperador Marco-
Antonio , lib. 8. S. 1.
(2)
Aristóteles , en sus libros morales dirijidos á Nico-
maco , dice que ser feliz, bien obrar,
y vivir bien son una
sola y misma cosa . . . que lo bueno , lo honesto y lo agra-
dable están estrechamente unidos sin poder jamas hallar-
se separados. Ciceron ha dicho que la vida feliz y dichosa
(1) Algunos antiguos Filósofos de la secta académica han
es el objeto único de toda la Filosofa. Ommi summa phi-
reconocido una ligazon y conformidad entre el gusto de lo
losophice ad beaté vivendum refertur. Cicero lib. 2. de Fi.
bello lisien , y lo bello moral , y entre el amor del Orden
'
nibus. Inútil sería el hablar á los hombres de moral y vir-
fiisico y el amor de la virtud. Efectivamente , uno y otro
tud , si de ellas no les resultase el mayor bien : una virtud
dependen de la finura de los órganos , la cual constituye la
enteramente gratuita es una quimera poco seductora para los
sensibilidad. Debe presumirse , por lo comun, que el hom-
que apetecen y desean la felicidad por impulso constante de
bre que desatiende y descuida el Orden en las cosas esterioa
su naturaleza. Platon define al filósofo el amigo de la natu-
res, o es insensible á las bellezas fisicas , no tiene una ca-
raleza , y pariente de la verdad. Segun Aristóteles (lib. 1.
beza bien organizada. Todo en la naturaleza está ligado con
cap. 1. de su moral) todo arte y toda ciencia , como toda ac-
imperceptibles eslabones. Es mui dificil que el buen gusto
cion y proyecto , deben tener aigun bien por objeto.
subsista bajo un gobierno despótico.
o mo zi11.
24
.1 VV.,
J ILLIV N V.
placeres son unas dichas momentáneas , que no
CAPÍTULO VIII.
187
producen la continuacion y permanencia necesa-
mas satisfactoria que vivir sin remordimiento, po-
rias á la felicidad: así los dones de la fortuna , la
der á cada instante repasar en su memoria el bien
gloria , las ventajas que dá la preocupacion , como
que se ha hecho á sus semejantes , y no hallar en
que dependen del capricho de la suerte , ó del ar-
su conducta sino objetos agradables de qué aplau-
bitrio de los hombres , no pueden dar al espíritu
dirse! Toda la vida del hombre virtuoso y benéfico
aquella consistencia de que depende su felicidad, ni-
es para él una serie de imájenes deliciosas y ri-
desterrar las inquietudes que pueden perturbarle.
sueñas pinturas. _`Cuando se ha cultivado la razon,
Los placeres de los sentidos son todavia menos ca-
',dice Ciceron , durante el curso de la vida , se en-
paces de suministrarnos el contento y la seguridad
»cuentran maravillosos frutos en la vejez , y no
del alma ; por multiplicados que sean , siempre se
»sólo estos frutos están siempre presentes hasta el
debilitan prontamente , dejandonos sumerjiidos en
',último momento de la existencia (lo cual es siem-
la molesta languidez del fastidio. En una palabra,
pre mucho: por sí sólo) sino;:qUe. ván acoMpafía,
los objetos esteriores no pueden dar al hombre una
»dos de una alegría perpetua , que produce el tes-4
felicidad .continua_, lo cual es imposible tanto por
” timonio de una buena conciencia y la memoria
la naturaleza del hombre como por la de las
',de todos los bienes que hémos hecho (1).» Dió-
Cosas (1).
genes decia que para el hombre ..de bien todos. :los
En sí mismo, pues , debe el hombre establecer
Bias .son de alegría y regocijo.
una felicidad inalterable; y la virtud sola puede
Procurar al hombre una felicidad durable que
producir en él , :no una insensibilidad melancolica
nada pueda alterar , y unir esta felicidad con la de
perjudicial, sino una actividad arreglada que ocupe
aquellos con quienes vive 5 hé aquí el problema
agradablemente el espíritu sin fatigarle ó causarle
en que debe ocuparse la moral, y que se ha in-
disgusto. Siendo la virtud una disposicion habitual
tentado resolver en esta obra. Nuestro designio ha
de contribuir al bienestar de nuestros semejantes,
sido probar que la .verdadera felicidad consiste en
y el hombre virtuoso el que. pone .
el testimonio invariable de una buena conciencia,
en práctica , y
ejercita esta disposieion , se. infiere que el hombre
juez incorruptible establecido de continuo dentro
sociable no puede disfrutar una
de nosotros para aplaudirnos del bien que hace-
. felicidad solitaria,
y que su dicha depende del bien que hace á los
mos , y cuyos decretos son confirmados por aque-
otros.
llos sobre quienes influyen nuestras acciones. No hai,
Un poeta ,antiguo ha : dicho con razon que
dice Ciceron, un teatro mayor para la virtud que
el
hombre de bien dobla los Bias de su vida, porque'es
vivir
nnn•••••,..
dos veces gozar de la vida pasada. ¡Qué cosa
(1) Exercitationes virtutum quce in omni cetate ett/t(e
(1) Pintare° dice que no los objetos esteriores sino el
cuna multUm diUque vixeris , mirificos offerunt fr uctus non
natural y las costumbres del hombre
'
bien arregladas en su
sol ton quia nunquam deserunt , ne in extremo quidem tesu-
interior son el manantial vivo; y la fuente perenne de don-
pore cetatis , quaniquam ul niaximuni est , verum etiam quia
de diznana todo el placer y el contetito.
De virt. et
conseientia bene: acta vine , muitorum benefactorum recordatio,
jtieundissima est. Cicero , de Senectute , cap. 3.
188
SECCION V.
CAPITULO VIII. 189
la concencia (1). Quintiliano ha dicho despues que
ble , cómo conservarse , cómo merecer el aprecio y
la conciencia vale por mil testigos. (2)
cariño de los otros : le enseñará cuales son los in-
Qué poder sobre la tierra puede privar al
tereses á que debe dar oídos , y le hará distinguir-
hombre de bien del placer siempre nuevo de en-
los de aquellos que debe sacrificar á intereses mas
trar satisfecho en su interior , de contemplar en
preciosos y sólidos. La moral es el arte de amarse
él pacíficamente la armonía de su corazon , de sen-
verdaderamente el hombre á sí , viviendo con los
tir la reaccion de los corazones de sus semejantes
hombres; la razon es el conocimiento del camino
y de ver el amor y el aprecio de sí mismo confirma-
que conduce á la felicidad.
dos por los otros? Tal es la felicidad que la moral
Por falta de reflexion tienen los. hombres la
propone á todos los hombres y en todos los esta-
mayor dificultad y trabajo en conocer la ligazon de
dos de la vida ; y á este bienestar permanente los
su interés personal con el interés jeneral de los
aconseja que sacrifiquen sus ciegas • pasiones , indis-
que le rodean. Esta ignorancia de nuestras rela-
cretos« caprichos y momentáneos placeres.
ciones trae consigo la ignorancia de todos los de-
La moral , para tener una base invariable , de-
beres de la vida. En el seno de las sociedades no
be establecerse sobre un principio evidentemente
se ven sino hombres solitarios, á quienes no se los
comun á todas las criaturas de la especie humana,
puede hacer concebir que se hacen odiosos y mise-
inherente á su naturaleza , y movil único de todas
rables en separar sus intereses del de los otros hom-
sus acciones. Este principio , como se ha, hecho ver
bres necesarios á su felicidad. En consecuencia de
en Otra parre, es el deseo. de conservarse ; de •t&
esta ignorancia , el tirano no tiene intereses algu-
ner una eXistencia • felíz , de hallarse bien en todos
nos comunes con su pueblo á quien terne , y para
los momentos de nuestra permanencia sobre la tier-
quien es un objeto de horror. Los grandes se aver-
ra: este deseo siempre presente , .siempre activo y
güenzan de confundir sus intereses con los del sen-
constante en el hombre, es .el que se designa con
cillo ciudadano á quien desprecian. Los majistra-
el nombre de amor .de sí mismo-, de interés.
dos , envanecidos con su autoridad judiciaria , sólo
La moral , para ser persuasiva en vez de dss-
se ocupan en los fútiles intereses de su vanidad.
fruir ó sofocar este amor ó interés , inseparable
Los ministros de la relijion , contentos con los de-
de nosotros y necesario á nuestra conservacion,
rechos que han recibido del cielo , desdeñan em-
debe guiarle, ilustrarle: y robustecerle , porque fal-
plearse en los fútiles intereses del resto de los mor-
taria á su Objeto , si intentase impedir al hombre
tales. Los militares , pagados y favorecidos por el
que se amase , que buscase su felicidad , y trabaja-
Príncipe , nada tienen que los apegue y aficione á
se sobre sus intereses : antes -bien-ella debe mostrarle
sus conciudadanos. Autorizado por la ley , el ma-
el modo con que debe amarse un ente racional y socia-
ridó apenas se interesa en contribuir' á la felicidad
de su mujer ; esta , por su parte , cree que nada
debe al déspota que la desatiende ó que la ultraja.
(1)
virtuti theatrusn consciencia Inajlts est. Tus‘
El padre , dominado de su avaricia ó de sus pla-
cul. 2. §. 26. •
ceres , olvida que es deudor de la educacion y
(2) .. C'onscientia guille testes. Insiitut. Orator. lib. 5. cap.«
11. vi. 41. Etik. Gesur.
bienestar á unos hijos que por su abandono ó sus
v
yu
S ECCION V.
¿Será amarse á sí mismo no oponer remedios con-
rigores le desean la muerte. Los amos altivos y
tra la fiebre ardiente que producen los escesos de
orgullosos tratan con dureza á sus criados , forman-
la intemperancia, los ardores impúdicos , los ímpe-
do de ellos crueles enemigos. En fin , son mui ra-
tus de la cólera, las mordeduras de la envidia, los
ros los amigos sinceros y constantes , porque la so-
delirios de la ambicion, los furores del juego , y las
ciedad está llena de hombres indiferentes que vi-
congojas de la avaricia ? Será amarse verdadera-
ven solitarios , ó que se hacen una continua guer-.
mente á sí mismo, separar su corazon de los hom-
ra. De esta infeliz division de intereses nacen los
bres con quienes nuestro interés y necesidades nos
males públicos y particulares , las discordias , los
ligan, y sin cuya estimacion y cariño la vida sería
robos , traiciones y perfilas , de que las sociedades
civiles
desagradable? El Egoista reconcentrado en sí mis-
y domésticas son continuos teatros.
mo ¿podrá acaso lisonjearse de que alguno se inte-
Hé aquí , sin duda , el porqué tantos moralis-
rese sinceramente en su suerte ? El que sólo se ama
tas han mirado con mucha razon el amor ciego de
sí mismo , y
á si mismo no es amado de nadie.
el interés persónal como una dispo-
sicion odiosa y
ro no puedo , dice Marco-Áurelio , apreciar una
despreciable, sobre la cual sería .
imprudente
felicidad que sólo se ha hecho para mi. Un sér socia-
y peligroso el fundar la moral. Hé aquí 11
ble no puede hacerse feliz por sí sólo ; ha menes-
el porqué ciertos filósofos han pretendido que la
ter de los lemas hombres , y tiene necesidad de
virtud consistia en una lucha continua con una na-
comunicarles el bienestar de qué su alma disfruta -
turaleza esencialmente depravada. Asi han creí-
do que decir al hombre que se amase á sí mismo
y comparte con ellos. Con mucha razon ha dicho
era escitarle á un amor esclusivo sin consideracion
uno : Si quereis ser feliz enteramente solo, jamás lo
conseguiréis; todo el mundo os disputará vuestra feli-
alguna al de los otros. En una palabra , han pre-
cidad : si quereis que el mundo sea feliz juntamente
sumido que establecer los deberes de la moral en
con vos , cada cual os ayudará á serlo: si quereis
el amor de sí mismo , era soltar la rienda á todas
ser feliz con seguridad , es menester serlo con inocen-
las pasiones sujeridas por una naturaleza ciega é
irracional.
cia, porque no hai felicidad cierta y constante sino
Los Moralistas que estimulan á los hombres-4
la• de la virtud (1).
Aristóteles compara al hombre virtuoso con un
seguir sus pasiones , se asemejan á los médicos que se
buen músico que escucha con placer los sonidos ar-
permiten á sus enfermos incurables satisfacer sus da-
mónicos del instrumento que toca, y que se com-
ñosos caprichos. Si algunos Sofistas imprudentes han
place y deleita aun cuando se .halle enteramente
pretendido que el hombre, amándose á sí mismo,
solo. El hombre de bien es el único que sabe el mo,
siguiendo su naturaleza y consultando su interés,
do de amarse á sí mismo , el que conoce su verda-
.podia impunemente entregarse á sus pasiones, ellos
4
se han engañado grosera
dero interés y distingue los impulsos de la nat u-
y torpemente. La Medici-
na , con la Moral , bastaría á convencerlos que el
que se ama verdaderamente , y procura una vida
agradable, debe, por su mismo interés, resistir fuer-
(1) Letre d' Une. Ibére d son fils sur la 7.,1-aie gloire. Toui.
temente á las inclinaciones claramente peligrosas.
Du recucil du R. P. Desinolets, pág. 295.
6.
_
vil. IN V.
CAPÍTULO VIII. 493
raleza que debe seguir ó refrenar; en fin, él solo
tiene un amor propio lejítimo y un derecho fun- •
de Su jenerosidad aun cuando la ingratitud le ha-
dado sobre su propia estimacion , porque le tiene
ya reusado el premio del agradecimiento? En fin,
á la estimacion de los otros. No condenemos ,'pues,
¿hai algun hombre que no haya esperimentado un
éste justo deseo: no le confundamos con el orgullo
efecto de complacencia , un duplicado cariño de sí
y vanidad. Ningun hombre puede ser estimado de
mismo , cuando ha hecho algun sacrificio á la vir-
los otros , si no se respeta á sí mismo. La renuncia:
tud? Al contemplar entánces-Ja elacion de su alma,
de la estimacion pública es un manantial fecundo
¿no es mucho mas dichoso que un héroe que repa-
de vicios y de crímenes. La conciencia , 6 el cono-
sa en su imajinacion sus victorias? El sabio , dice
cimiento de su propio valor, no es vituperable , si-
Horacio , sólo á yupiter reconoce por superior ; él es
no cuando es injusta, 6 desatiende el valor de los
rico , libre , bello , colmado de honores , y en suma,
demas. "El amor á la buena opinion es alma de la
superior á los Reyes (1). Mario Ino se hallaba con-
',Sociedad, y une á los unos con los otros. Yo ne-
tento enmedio de sus desgracias, cuando un Roma-
” cesito de vuestra aprobacion, vosotros de la
no le vió sentado sobre las ruinas de Cartágo?
',Tan honesto es ser uno orgulloso consigo , como
No se diga , pues , que la virtud exije doloro-
,,el serlo con los otros (1)." -
sos sacrificios. La justa estimacion de sí mismo,
Privado por la injusticia del lugar que sabe que
los aplausos leYtitrios de la conciencia y la idea de
merece, el hombre de bien no se envilece por ésto,
su grandeza y dignidad ¿no ,sgia por sí mismas re-
ni deja de apreciarse á sí mismo , sino que cono-
compensas bastante grandes para indemnizar al hom-
ce su propia dignidad, y le consuela la justicia de
bre de bien de las vanidades, fruslerías y fútiles ven-
sus derechos. Su felicidad está en sí, y allí la en-
tajas que sacrifica al placer de ser constantemente
cuentra siempre. El corazon del hombre de bien es
estimado de sí mismo y de los otros?
un asilo en que goza de una felicidad inmutable
Los motivos naturales del amor propio y del
y
segura.
interés bien entendido ¿ no son mas ciertos , podero-
Esta felicidad no es ideal y quimérica ; es ver-
sos y dignos del hombre de bien , que los motivos
dadera , y su existencia es demostrada para todo
imaginarios de una Moral entusiasta , siempre admi-
hombre que se complazca en entrar algunas véces
rada y jamas 'puesta en práctica? ¿Se necesita mas
dentro de sí : ¿Hai un mortal sobre la tierra que no
para escitar á los hombres á la virtud , que hacer-
se lisonjee siempre que ha hecho una accion virtuo-
les conocer que el . aprecio , el cariño , la ternura y
sa? ¿Quien no ha sentido dilatarse su corazon al
felicidad interior la acompañan? Para inspirarles el
consolar á un infeliz? ¿Quien no ha contemplado
.horror al vicio ¿qué motivos hai ni mas poderosos
con satisfaccion la imajen de la felicidad impresa
ni urjentes que los remordimientos , las enfermeda-
en el rostro de los que ha socorrido con sus benefi-
des y las innumerables desgracias é infelicidades con
cios? ¿Hai alguno que no se haya dado el parabien
(1) Ad norman; sapiens uno sninor est Jove ; divos
(1) Ibidem , pagin. 296. y 311.
Liber , honoratus pulcher , rex denique 5•egum.
Horat. Epist. 4. lib. 4. vers. 106. y 107
Tomo In.
2$
194
S E CC I O N V.
CAPÍTULO VIII.
19$
que la Naturaleza-; á falta de leyes , castiga' cierta
sárdenes entre esos esposos Jaral avenidos yjefes:
é infaliblemente los estravios de los pueblos y de los
familias que desconocen .;todo orden y economía..
individuos?
VérOOS , en fin , las buenas costumbres , la tem-
Por grande que sea la depravacion de las cos-
planza y la virtud recompensadas con la salud el•.
tumbres, ¿ hai una sala virtud que no sea aplaudida
vigor y la estimacion pública y la disOlucion crueln
y respetada por los mismos malvados? ¿Hai un vi...
mente castigada con largas i,enfermedad4i, y con
cid que en otros no les parezca incómodo y . aborre-
universal desprecio. Los malvados , dice. butarco,"1
cible? El dictamen conforme de todos los hombres
no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres;
de la tierra , buenos ó malos , prudentes á insensa-
porque su vida corrompida y atormentada es para
tos , justos 6 injustos, clama á gritos que la virtud
ellos un castigo continuo.
es el supremo bien, y'el vicio un mal aborrecido de
No se diga , pues , queja Naturaleza ..no tiene
todos. Todos los vicios son enemigos entre sí : la
recompensas suficientes para.Jos observadores de : sus
Sociedad de los malvados se compone de miembros
leyes , ni penas para los ql1e las hai • so-
que se incomodan unos á otros de continuo.
bre la tierra virtud que no tenga su premio , ni vi-
¿Podrá decirse que los decretos con que la Na-
cios y locuras que no sean severamente castigadas.
turaleza premia la virtud y castiga á los transgre-
La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los
sores de la Moral , son suposiciones imajinarias? ¿no
hombres , ya se los considere ,en su-totalidad , ya
los vemos ejecutados á nuestra vista del modo mas
divididos en Sociedades particulares , en alianzas
Claro y evidente? Segun estos decretos irrevocables
en familias , 6 ya , en fin , con relacion al bienés
vemos á los pueblos justos y pacíficos gozar en dul-
tar de los individuos.
ce tranquilidad de prosperidad envidiable ; mientras
La felicidad de los pueblos depende de una sa-
los ambiciosos espían con largas miserias los males
bia política , la cual , como hemos probado , no es
que se hacen á sí mismos y á otros. Véalos á los So-
mas que la Moral aplicada al gobierncy : de los im-
beranos rectos y vijilantes gustar el ' dulce placer de
perios. Un gobierno justo hace felices:41os pueblos:
Ser amados de súbditos felices ; al paso que mira-
ninguno bajo él siente el azote de la opresio•; allí
rnos á los tiranos trémulos y ajitados sobre las
cada uno trabaja en paz para su subsistencia y la
qf
nas de las naciones desoladas. Vémos á los -grandes
de su familia ; la tierra , bien cultivada , produce
y ricos bené
la abundancia ; la industria , desembarazada de las
fi cos disfrutar del respeto y amor de
aquellos á quienes proteje su poder -ó consuelan sus
cadenas del cruel esactor , toma un libre vuelo ;
beneficios ; cuando el
comercio florece en el seno de la libertad ; y la po-
odioso cortesano no halla otro
Consuelo del aborueirniento público que su insolen-
blacion crece siempre á proporcion de la abundan-
te vanidad , 6 cuando unos codiciosos herederos es-
cia y la facilidad de subsistir. Una patria , que hace
peran _con impaciencia la muerte del avaro que los
á sus hijos felices , halla en ellos defensores valien-
retarda su posesion y goce. Vemos reinar la abun-
tes , prontos á sacrificar sus vidas y sus haciendas
dancia y concordia entre los esposos virtuosos y
por la felicidad pública de que participa cada uno
en casa del padre de familia frugal y benéfico; sien.-
de los ciudadanos.
do así que no hallarnos mas que divisiones y de-
La felicidad de los Reyes depende de su fideli-
0
196
STCCION V.
CAPÍTULO VIII. 197
datlen:ecurnplir con ¡ los deberes de su . estado. Un
Pocos hoMbres , dice Plutarco son llamados para
PrítiCipe firmemente (adicto 'á:la justicia.
la hace
•
gobernar ciudades é imperios ;: mas cada cual está
reinar sobre su pueblo ;• esté mira á su jefe como
obligado á gobernar sabia y prudentemente su fami-
á dios tutelar , como al autor de todos los be-
lia y su casa.
neficios que disfruta ; protejido por su beneficen-
La felicidad del pobre , á quien á pesar de sus
Cia , el súbdito trabaja con ardorvpara sí y para su'.
rigores la Naturaleza no le ha privado de ella , con-
Reytintos designios' -sabe que tienen siempre el
siste en los medios de subsistir con un moderado
bien' jeri'eral por objeto. -¿Qué 'falta , pues , á la
trabajo ; este trabajo , el cual le parece un mal ten
gloria , al poder . , á la seguridad y al contento de
grande á la ociosa opulencia , es para él un líen
un Soberano que vé en todos sus súbditos unos hi-
real y verdadero ; el hábito se le hace ,facil ; la
jos reunidos en intereses . con- él , y prontos á em-
necesidad se le hace gustoso; y le exime de la mul-
ptenderlo , »do para contribuirá la felicidad de una
titud de enfermedades , deseos necesidades é ,ide
familia f,':Uyo' jefe ha sabido ganarse todos los co-
quietudes que molestan y fatigan al rico. El pobre
razones? linai sobre la tierra felicidad mayor que
¿no es ciertamente mas feliz que el d& puta , 6 eue
la de. un Monarca , á quien sus virtudes dan de-
el tirano perseguido siempre del terror hasta en lo
recho al tierno y filial cariño de su pueblo , á la
interior de su serrallo? Gijps de Lydia . em-
veneracion de sus vecinos y á la admiracionedela
briagado de su poder y sus riquezas , consultó- al
mas remota posteridad? felicidad de un .buen
Oráculo para saber si ex ístia en el niundd un mor-
Rey es la mayór 'de las felicidades porque puede
tal mas feliz ; y el Oráculo le dijo , que un. la-
hacer un gran número de felices.
brador de Arcadia (g.
La felicidad de los grandes y ricos consiste erxtv
La felicidad del sabio y del literato consiste en
la facultad de alargar una mano piadosa y benéfi-
el goce de los conocimientos útiles de que su alma
ca á los que-se ven aflijidos ; esta 'felicidad es nula
se halla enriquecida : el estudio es para ellos un Pla-
para ellos'''iéuando no hacen de su poder el uso que
cer habitual que los preserva de las quimeras .e que
pudiera hacerlos felices. El crédito , el poder y las
son objeto del amor del vulgo corrompido. Ademas
riquezas son nada , si en nada contribuyen á 14
una vida agradablemente ocupada los dispensa de
lícidal'de los que poseen estos bienes ; y para que
recurrir á los vicios y locuras infinitas , que son los
condibUYan
Menester que hagan
recursos ordinarios de los que no han cultivado su
á otros felices.
espíritu. Nada iguala á los placeres que el retira
La felicidad de las familias pende de la puntua.
produce al que ha contraido el habito de conversar
lidad de sus jefes en el cumplimiento de sus obliga
consigo ;_ nada falta á su felicidad y
y á la conside
ciones ; los esposos bien unidos , observándolos con
racion merecida por sus talentos , si
con
esactitud concurren á educar bien á -sus hijos , los
un alma virtuosa , sin la.cual pierden los talentos
cuales serán un diaapoyos y consoladores de su vejez:
su valor.: Los estudios del sabio y los J -rutos de ses
sus ejemplos y beneficios identifican con su familia
a los criados fieles , que por este medio se trans-
forman en amigos . y cooperadores de sus empresas.
(f) Valer. Max, Memoraba. lib. 7. cap. 1. ar t. 2.
1915
SECCION V.
CAPÍTULO VIII. 199
meditaciones deben mostrarse en sus costumbres : los
ron y serán perpetuamente víctimas de su perversi-
mas instruidos de los hombres deben ser los mas
dad. ¿Por qué vemos pueblos enriquecidos con el
humanos , los mejores y mas honestos ; de este mo-
comercio , que disfrutan de un buen gobierno , de
do gozarán del respeto y la gloria , en que colo-
libertad , y poseen grandes dominios , y sinembargo
can toda su felicidad. Menandro ha dicho que «las
se hallan siempre codiciosos , inquietos , descontentos
',costumbres del que nos habla nos persuaden mas
y atormentados de movimientos convulsivos? Esto
9A que sus razonamientos."
consiste en que de nada se goza sin virtud ; en que
En fin , la felicidad del hombre que vive en el
todo se convierte en veneno para los hombres sin
mundo consiste en gozar de los placeres inmensos
costumbres que no pueden menos de abusar de los
que la Sociedad le presenta ; en merecer por su com-
bienes mas preciosos. Bajo de una gordura engañosa
placencia , atenciones y miramientos la benevolen-
las naciones corrompidas ocultan muchas veces las
cia y respeto de las personas que el destino le acer-
mas crueles enfermedades.
ca ; en gastar con un pequeño número de amigos
¿Por qué los Príncipes mas poderosos , á cuya
escojidos las dulzuras de la confianza ; en practi-
felicidad nada deberia. faltar , pasan sus tristes Bias
car dentro de su esfera los deberes de su estado;
en sobresaltos ó en las penalidades del fastidio? Es
en complacer á los otros , á fin de lograr el con-
porque , imbuidos desde su infancia de las maxi-
tento , que fue y será siempre la recompensa de
mas de la adulacion , se imajinan que nada deben
la virtud. La ignorancia y el menosprecio de las
á los otros hombres ; porque se figuran unas divi-
reglas de la Moral son las causas de la mayor par-
regla
nidades hechas sólo para recibir inciensos y home-
te
las desgracias de la tierra. Por todas partes
najes de los envilecidos mortales. ¡Desgraciados!
se ven hombres discordes y divididos entre sí por
¡ pues no conocen otro placer que el de ser temidos,
el interés personal mal combinado , y casi entera-
é ignoran la dulce satisfaccion de ser amados! Cie-
mente estranjeros unos para otros formar asocia-
gos y ofuscados , no conocen que un Príncipe no es
ciones , no para hacer recíprocamente dulce y agra-
verdaderamente feliz sino á la cabeza de un feliz
dable la vida , sino para dañarse de mas cerca y
y dichoso pueblo. ¿Qué movil puede obrar en el
atormentarse de continuo. Estos ciegos mortales pul:-
corazon de un Monarca , que es insensible á la fe-
den ser comparados á unos viajantes que yendo por
licidad de ser amado de sus súbditos?
un camino frecuentado , echasen á correr sin repa-
Ensoberbecidos desde la cuna , ó criados en la
rar en los que iban delante , detras y al lado _ellos.
ignorancia de sus deberes , los grandes y ricos no
De semejantes disposiciones resulta un descontento
saben que la facultad de hacer bien es el único y
jeneral-, porque ninguno entonces se halla conten-
lejitimo orijen de las distinciones establecidas entre
to con sus compañeros de viaje ni consigo.
los hombres. Sumerjidos en una fastidiosa molicie,
Las desgracias que produce el desprecio de la
enibriagados con vanos entretenimientos negados
Moral , las sienten igualmente las Sociedades y los.
á los placeres del alma , é insensibles al amor de
individuos. Las naciones para quienes una falsa po-
sus inferiores , gozan sólo idealmente de una gran-
lítica ha forjado un código fundado en ciegos in-
deza temible y odiosa á los denlas por su orgullo y
tereses pero contrario á la justicia y la virtud , fue-
altivez. Raras veces se vé la Serenidad ó la pula,
200
-SECCION V.
CAPÍTULO VIII. 201
alegría reinar en-los corazones de aquellos á quienes
orgullo inflexible y una continua envidia destierran
él vulgo tiene por felices y dichosos. Los aguijones
del trato de las jentes.,.destinado al júbiló . y con-
secretos de la vanidad y los lentos suplicios del 'fas-
tento, la verdadera alegría , la sincera amistad y la
tidio vengan cruelmente al pobre de los que le des-
cordial union , que son las únicas que pueden
precian y oprimen.
producir los placeres de la vida. Al ver la con-
Perpetuamente ultrajado con las vejaciones y
ducta de muchas personas pudiera decirse que
desprecios de los poderosos , el hombre vulgar ha
se unen para darse motivos de odiarse y atlijirse
de ser forzosamente áspero , brutal y corrompido,
mútuamente.
porque jime en la miseria , y á cada paso hace una
Seria cerrar los ojos á la esperieneia no recono-
triste coruparacion de su estado aflijido y penoso con
cer las influencias del vicio ó mal moral sobre lo
el de tantos holgazanes , á los que tiene por afortu-
fisico de los hombres. ¡ Cuantas naciones y paises
nados. Asiqué imita encuanto puede sus vanidades
florecientes han sido destruidos y asolados por la ig-
y caprichos , y no consigue mas que aumentar sus
norancia, los vicios y la neglijencia de los Reyes!
desgracias. Por lo comun , negados á la razon y la
Envano la Naturaleza ha hecho fértiles muchos vas-
Moral , el hombre de pueblo y el pobre siguen cie-
tos imperios, cuando los Soberanos ignorantes y cor-
gamente los impulsos de su inculta naturaleza , y
rompidos se empeñan en convertirlos en desiertos;
buscan muchas veces en el vicio ó el crímen la feli,
la ambicion siempre cruel y la vanidad dispendiosa
cidad que les niegan SUS superiores. Los ricos y gran-
de los Príncipes despojan y hacen perecer sin piedad
des son , como hemos dicho antes , la causa oriji-
á los pueblos sacrificándolos á sus ciegos caprichos:
naria de todos los vicios y desordenes de los pobres.
estos déspotas fieros se sorprenden despues al no en-
Por no llegar á conocer los verdaderos princi-
contrar en sus Estados mas que una soledad horro-
pios de la Moral , ó los medios de conseguir el fin
rosa, y súbditos incapaces de suministrarles los con-
que todo hombre debe proponerse en esta vida , las
tinuos socorros que les piden. Mas las necesidades
familias se componen regularmente de infelices. No
continuas de una Corte codiciosa y corrompida han
se ven en ellas mas que esposos que se aborrecen,
aniquilado la agricultura , destruido el comercio,
empeñados únicamente en hacerse la vida insopor-
estancado y deprimido las manufacturas , y puesto
table; padres tiranos; madres locas y disipadas; hi-
mil estorvos é impedimentos al trabajo é industria
jos corrompidos con funestos ejemplos ; parientes en
de los ciudadanos, que han sido entregados á las ve-
continuas quejas -y disputas ; amos imperiosos y cln-
jaciones de los Grandes , ó á las estorsiones injenio-
rús ; y criados , en fin , sin apego ni probidad. To-
sas de los exactores de las rentas públicas, sedientos
dos estos diferentes asociados se reunen , al parecer,
siempre de la sangre de los pueblos. De este modo
para trabajar de continuo en hacerse infelices.
la neglijencia , las pasiones y los vicios de los pode-
En el comercio del mundo, cada uno, por in-
rosos son una maldicion sobre la tierra; ellos la ha-
advertencia ó locura , parece que renuncia al cari-
cen estéril, condenando al infortunio , al hambre,
ño, la cstimacion y consideraciones, que sinembar-
al contajio y á la muerte á los que pudieran y debie-
go son el ólkjeto de sus mas ardientes deseos. Una
ran cultivarla con fruto.
presuntuosa vanidad, unos modales ofensivos, un
Á mas de estos efectos jenerales y evidentes que
TOMO m.
26
SECCION V.
CAPÍT'U'LO. : VIII.
193
él vició . 6 desprecio de la Moral causa . en una na-
cl Usi va mente de estado a Igunón.La N a tu ral
ción, '-lolnien puede dudar de los que causa en los
vida igualmente á todos sus hijos á trabajar para
particeilares ? z Cuántas enfermedades se contraen
obtenerla; mas en cualquiera situacion que se en-
por lc* fatales hábitos de la disolucion , la desteni-
cuentren , la felicidad es inseparable e de laylirtud.
planza, la ociosidad y el escesivo afean en ir tras los
Asiqué nada es mas infundado 'queelas vatja decida
placeres ? Á estas causas, que destruyen diariamen-
=iones de una melancólica .filoSbfia queecondena
te la salud y existencia de una multitud de impru-.
indistintamente los_ honores, las dignidades, las. ri-
dentes, hai que añadir el cruel tedio, las penalida-
quezas y el deseo de gloria, prohibiéndoselas á los
des del alma, los achaques, las pesadumbres, y los
que aspiran á la verdadera sabiduría. ¿Haiecosa 417
remordimientos y continuos disgustos que consumen
gana mas apetecible para los pueblos que verla virtud
poco á poco los cuerpos , y conducen insensible-
sobre el trono trabajando ,igualmente:en la felicid44
mente los hombres al sepulcro. El suicidio, efecto
comun de Soberanos y de súbditos ? Cuán felices
horroroso y terrible de una larga y profunda me-
serían los hombres,,si aquellos que cerca de los
lancolía , ó de un delirio repentino , no es raro en
.yes gozan de poder y autoridad, quisiesen usar de
los pueblos corompidos. Unos Sybaritas debilitados
ella en hacerse famosos por su víjilancia. en cumplir
por el luxó y el vicio no tienen fortaleza para to-
con susl augustas funciones l El :rico 1.410 sería 411
lerar los golpes del destino.
ciudadano: respetable si , en vez de . disipar sus teso:-
Hé aquí como la Moral influye sobre lo fisico;
ros sin provecho propio, los emplease en reanimar
hé aquí como por la falta de razon y virtud tantos
la desalentada y abatida indijcncia , remediar las
hombres vivea,..al parecer, sobre la tierra para su-
desgracias públicas , y fomentar la industria ? En fin,
frir y hacer infelices á otros. Por una ley constante
esta gloria que se llama-inri vano y fugazehumo i no
de la Naturaleza ntigun hombre en la vida social
es un objeto realy apetecible ';.puestoquees ekapre,"
es tan fuerte y robusto como necesita, sin la reit,-
cio y estimacion universal.), que estimulan
ilion de sus asociados; ninguno consigue aprecio y
lento á contribuir al bienestar y á los deleites de
estimacion siendo inútil;. ninguno puede ser amado
la Vida ?
sino es haciendo bien á los derhaS; ninguno serefe-
No demos nunca oídos á los consejos fanáticos
liz, sino es haciendo á otros felices; en fin ningu-
de una moral feroz que se empeña vanamente en
no puede gozar de la paz del corazon , del contento
fundar la,perfeccion y la, felicidad suprema en una
interior, .de la tranquilidad constante, tan favorable
.apatía insociable y una indiferencia absoluta con
á la cOnservacion de su existencia, sino dándose á
el jénero humano. Toda Moral que se proponga .se-
sí propio' testimonio de que ha cumplido fielmente
parar de los Otros al hombre, reconcentrarle en sí,
los deberes de la Moral en el puesto que ocupa en-
y aniquilar su union con aquellos: entre quienes le
tre los hombres. La Moral, es preciso repetirlo, es
.puso la Naturaleza, es una Moral dictada por la mi-
el solo camino que conduce á la felicidad Verdade-
santropía , vana é ineficaz enteramente para las cria-
ra: y como influye, en lo fisico, el solo. aspecto del
turas sociables. ¿ Podrá ser virtuoso el que rompiere
hombre de bien anuncia el reposo que disfruta. •
todos los vínculos que le unen á sus semejantes?
Vemos, pues, que la felicidad no es propia es-
Qué son las virtudes que no tienen por objeto al
204
SECCION V.
CAPiTULO VIII. 205
jénero hámano? i Qué estimacion ni amor deben los
ramento; sus virtudes son por lo comun crímenes;
hombres á unos salvajes espantosos, que van á se-
su inocencia una grosera ignorancia de lo que cons-
pultarses en los desiertos para no ser útiles á nadie?
tituye la Felicidad de la vida (1).
Es trabdjár en beneficio de la felicidad del hombre
Vivamos , pues , con los hombres : cerremos los
en Sociedad, aconsejarle que sé vaya á los bosques
ojos á sus defectos: procurémos hacerles bien : y no
y rent:nicle á las inumerables ventajas que la vida.
los aborrezcamos nunca. Si las naciones civilizadas
social produce ? El salvaje i es verdaderamente feliz?
son infelices , es porque conservan todavia vestijios
En qué puede consistir la felicidad maravillosa de
de su barbarie primitiva. A este espíritu salvaje de-
un hombre que vive con las bestias, ocupado per-
ben atribuirse la mayor parte de las guerras que la
petuamente en disputar con ellas su alimento, es-
injusticia de los Príncipes, ausiliada de las preocupa-
puesto á la inclemencia de las estaciones, y privado
ciones de los grandes y pueblos , hace todavia tan
de los recursos, coinodídades, luces y ausilios que
frecuentes en la tierra. Por la locura de los Sobera-
la Sociedad suministra á sus miembros ? El salvaje
nos , los pueblos mas civilizados viven aun como
es verdaderamente virtuoso ? i Puede llamarse vir-
las tribus salvajes , ocupándose en destruirse mutua-
tud no amar ni desear lo que no se conoce ? En fin,
mente. Por un efecto de las falsas opiniones hereda-
hallamos acaso que en las tribus salvajes, derrama-
das de nuestros bárbaros abuelos , el fatal ejercicio
das todavía en el nuevo mundo, unas virtudes ver-
de la guerra está reputado por la mas noble profe-
daderas reemplacen los vicios que las naciones .popu-
sion ; el arte de esterminar á los hombres es el, que
losas y civilizadas comunican á sus ciudadanos ?
conduce con mas seguridad á los honores , á las re-
No, sin duda Si estos salvajes están esentos de la
compensas y á la gloria en las naciones que mas
sed del oro,, ,cae las necesidades inmoderadas del lu-
necesitan de las artes de la paz para ser felices y
xó', de las cadenas del despotismo, y- de todos los
denlas inconvenientes del gran mundo, los vernos
hacer un uso horrible de su libertad natural , ó mas
(1) Aristóteles , en sus libros morales , lib. 8. cap. I. dice,
bien de su locura para matarse unos á otros ; ellos
que una vida solitaria y privada de asociados , es contraria
por los mas leves y lijeros motivos se arman y en.-
á la felicidad del hombre , y repugnante á su naturaleza,
>5
carnizan contra sus vecinos; ejercen con los cauti-
puestoque el hombre por su naturaleza es. un animal socio-
31
vos crueldades que horrorizan á la naturaleza; tra-
s ble y político." El mismo añade que , un hombre que se coal-
,' place en la soledad , y huye del trato de les hombres , no es
tan á sus mujeres con una ferocidad irritante;
,,hombre sino monstruo : la soledad debe impedirle ejercitar
sus mismos hijos no están seguros de sus repentinos
',virtud alguna." Un anónimo mui apreciable , fundado en los
furores; en lugar de los vicios que ajitan á las na-
mismos principios , ha dicho , er que el que se aleja de los haat-
ciones civilizadas , hallaremos que las tribus salvajes
,' bres , se aleja de las virtudes necesarias á la sociedad 5 que
tienen una crueldad , una sed de venganza, y una
5, cuando el hombre vive solo , es feroz , y se entrega á la
injusticia que á ningun freno se sujeta. Hombres se-
5, misantropía ; y que el mundo nos obliga á observar nues-
mejantes , i pueden ser modelos de virtud ? -Su de-
tras acciones." Lettre d' une Mére ti, son fils sur lo vraie.gloire.
El mismo Aristoteles en el lib. I. de su política , dice que
plorable jénero de vida, i anuncia felicidad alguna?
aquel que desea una vida enteramente solitaria, no es hombre,
Su franqueza misma manifiesta su indómito tempe-
sino ó fin Dios Ó un bruto.
.206
S E. CCION V.
CAPÍTULO VIII. 207
florecientes. Mas el espíritu insociable y salvaje , man-
separémos de los otros ; digámosle que sea mode-
tenido en casi todos los paises por la ambicion de
rado y sociable ; mostrémosle los motivos podero-
los Príncipes , se opone á la curacion de aquellas
sos que le obligan á ello ; guardémonos de decirle
mismas preocupaciones , cuyas horribles consecuen-
que la felicidad no se ha hecho para él ; antes ha-
cias sentimos. Cortes salvajes , ignorantes y corrom-
gamos que conozca que en la virtud se halla este
pidas son las que dan el tono á las naciones ,
bien, esta felicidad de que le alejan de continuo sus
y
mantienen en ellas el error , el desprecio de la sa-
vicios y locuras.
biduría , los usos irracionales , y las pueriles va-
Confesemos sinembargo que esta reforma tan sus-
nidades de qué todavia se hallan infestadas. Ulti-
pirada de las costumbres de las naciones y de los so-
mamente , en el exámen que hemos hecho de los
beranos no se muestra todavia mui cercana ; y que
vicios de los hombres , todo nos prueba que pro-
sólo puede ser fruto de las esperiencias y luces poco
vienen de su falta de esperiencia y de su lijereza,
á poco esparcidas entre los hombres , y de circuns-
las cuales contribuyen á mantenerlos en perpetua
tancias que el destino unicamente puede ofrecer ; mas
niñez , y los hacen salvajes é insociables.
esto no desalienta al hombre sabio , porque conoce
A pesar de las poderosas fuerzas que se empe-
bien que la virtud se propaga lentamente , pero
ñan en retener á los hombres en un estado tan con-
tarde ó temprano llega á producir sus efectos. Los
trario á su verdadera naturaleza , no debemos de-
estravíos de los hombres , siempre castigados por -la
sesperanzar de la curacion de los espíritus y de la
Naturaleza , los precisarán á recurrir á la razon,
reforma de las costumbres. La esperiencia y la des-
la Moral y la virtud , en cuyo seno encontrarán
gracia son dos grandes maestros de los hombres;
la felicidad, tristes y fanáticos moralistas han
ellas les precisarán tarde ó temprano á renunciar
supuesto fasamente que no se ha hecho para los
á
las preocupaciones que se oponen á su felicidad. So-
mortales.
beranos mas ilustrados llegarán por fin á conocer sus
Continúen , pues , los amantes de la sabiduría
verdaderos intereses : un dia , pues , renunciarán á
sembrando y difundiendo verdades, y estén mui se-
esa política injusta , tan contraria á su bien como
iN
guros que ellas florecerán un dia. ; si sus lecciones
al de sus vasallos: reconocerán que esas guerras in--
pareciesen inútiles á sus contemporaneos servirán á
terminables , esas conquistas ruinosas , esos triun-
la posteridad , cuyo bienestar no debe ser indife-
fos sangrientos destruyen realmente los fundamentos
rente á los hombres de bien que meditan y prevén.
de la felicidad nacional , y que la política no pue-
La verdad es. un bien comun á los habitantes de
de separarse impunemente de las reglas de la Mo-
:este mundo ; si es despreciada en un pais , fructi-
ral. A fuerza de calamidades , los Príncipes se ins-
fica en otro ; si encuentra oposicion en un siglo,
truirán en sus deberes , y conocerán que el poder
será bien acojida en edad mas feliz ; si la desde-
arbitrario no produce otra cosa que la triste ven-
ñan los padres , la admitirán sus descendientes,
. taja de reinar temblando sobre esclavos abatidos
instruidos y escarmentados en las locuras de sus
y tristes.
predecesores.
Asiqué no aflijamos al hombre con una Moral
. En fin , aun cuando una feliz mudanza en las
desesperada ; no le enviemos á los bosques ; no le
costumbres de los pueblos fuese una lisonjera qui-
208
SECCION V.
CA. ÍTULO VIII.
209
mera los consejos de la sabia Moral no por esto
Cuando la Moral promete al hombre una com-
serian inútiles ; ellos servirian almenos para forti-
pleta felicidad , - no por esto le exime de las pena-.
cae al hombre de bien en la práctica de la vir
lidades de este mundo ; tampoco le preserva de
tud , hacersela amable , y confirmar mas y mas los
las calamidades públicas , de los golpes de fortuna,
sentimientos de su corazon. La esperanza de L113
de la perversidad de los hombres , de la indijencia.
porvenir dichoso , y las pinturas agradables y li-
que regularmente acompaña al mérito y á la virtud,
sonjeras de la virtud contribuyen , digamoslo así,
de las crueles enfermedades , de los males fisicos y
refrijerar y fortalecer las almas justas y sensibles,
de la muerte ; pero al menos prepara su corazon á
ajadas y marchitas con el aflictivo espectáculo de
los acontecimientos de la vida : ella le enseña á so-
las calamidades que desolan el mundo. En defecto
portar con valor los imprevistos reveses , á no dejar-,
de la felicidad pública que la sociedad le reusa , el
se abatir , y á. someterse á los decretos del destino;
ciudadano virtuoso se vé reducido á buscar una fe-
licidad particular ; en el seno de su familia
y en las mayores calamidades ofrece al hombre de
y en
el de la amistad hallará consuelos, dulzuras y feli-
cidad sobre qué no tiene jurisdiccion la tiranía : si
practica fielmente las virtudes sociales , gozará su
injusto es injusto a pesar suyo. Este mismo filósofo dice en es
Timeo : "ninguno es malvado por su eleccion 6 gusto ; lo es .sí
corazon de una serenidad constante ; en el rostro
por efecto de atgun vicio de conformacion en su cuerpo , ó por
de su mujer , sus hijos y criados leerá el júbilo y
13 una mala educacion."
el contento ; se aplaudirá de contribuir á ellos ; dis-
Por otra parte , puede decirse que el hombre de bien e-
frutará de la confianza , del aprecio y del amor de
un ente bien constituido , que sigue sin resistencia una na-
todos aquellos con quienes tenga relaciones ;
turaleza bien ordenada , que ha contraido facilmente el ha-
eilSLI- 51:
bito de ser bueno , y que le ejercita con prontitud y faci-
rna , vivirá contento consigo por la certidumbre de
lidad. Aristóteles observa con razón que nosotros no recibi-
ser amado de cuantos le rodean.
rnos de la naturaleza ninguna de las, virtudes morales: noso-
El malvado , por el contrario , siempre descon-
tros llegamos ti ser , dice , buenos y justos dcl mismo mo-
tentode sí , encuentra por todas partes enemigos,
do que uno aprende á ser buen arquitecto ó buen másico. La
y acusadores que le acriminan su odiosa conducta
naturaleza sólo nos dl las' disposiciones ó facultades , con
cuyo ausilio nos hacemos mas ó menos fa.cilmente buenos-
y sus crueles tratamientos. Semejante á Caligula,
justos ; benéficos , ect. Un hombre que ha nacido sin fi-
él querria que los hombres tuviesen todos una sola
nura de oido 6 sin ajilidad de dedos , no llegará jamas
cabeza para de un sólo golpe derribarla : en socie-
41
á ser buen músico ó diestro instrumentista. El malvado es
dad , en casa dentro de sí mismo tiene un es-
'un ente mal constituido , mal educado 6 en quien la edu-
pectéculo horroroso , cuya idea le persigue hasta
'
cacionn no. ha podido rectificar el vicio de su conformacion,
en la soledad (1).
así como im mal pintor , un mal músico , 6 un torpe es-
cultor querrian sobresalir en sus profesiones , el malvado
respeta el mérito de la virtud , sin tener valor para se-
guirla ; él quisiera ser bueno , mas el habito le vuelve al
(1) Todos los malvados querrian ser buenos , porque es.
-vicio á pesar de los males que él esperimenta.
Estas reflexiones pueden servir para ilustrar la, moral.;
pc.Timentan de continuo los disgustos inseparables de la mal-
dad ó del vicio. Platon ( lib. 5. de Ieg.) dice que
y explicarnos la conducta de muchos hombres , que obran,
todo hombre
y son á veces malos contra su voluntad.
Hz.
27
TOMO
210
SECCION V.
• 211
bien un asilo en sí mismo , donde la paz de una
CAPÍTULO IX.
buena conciencia le suministrará consuelos desco-
nocidos de los malvados , quienes ademas de las
De la Muerte.
desgracias que esperimentan , tienen que sufrir la
ignominia y los remordimientos de sus vicios y cri-
Una conducta regulada por la Moral no sólo nos
minales acciones. El mas cruel tormento de un mal-
produce una paz inalterable y una felicidad pura
vado en el infortunio es el conocimiento de su es-
durante nuestra morada en este mundo ; no sólo
pantoso caracter , del odio que se ha merecido ,, y
nos hace gozar de una vejez dichosa y respetada,
del justo castigo que experimenta. Vale mas , dice
sino que ademas nos dá firmeza contra los temo-
Epicuro , ser desgraciado y racional , que no feliz y
res de la muerte , tan terribles para lbs delincuen-
falto de razon.
tes. Si ,-como hémos dicho , la relijion , sea natu-
El verdadero sabio no es un hombre impasible:
ral ó revelada , no puede nunca contradecir los de-
él no afecta la insensibilidad del estoico insensato,
beres que la naturaleza impone al hombre ; si esta
que eh medio de crueles tormentos decia del dolor,
relijion es verdadera por su conformidad con las
que no era un mal ; no es insensible á la pérdida de
leyes de la sana Moral , cí la felicidad que causa á
la fortuna , de la salud , de sus parientes ó de sus
los hombres ; en fin , si la relijion no hace mas que
amigos; ni cree que la virtud consista en contemplar
añadir motivos sobrenaturales á los naturales , hu-
tranquilamente la privacion y ausencia de los obje-
manos y conocidos de que la Moral se vale para
tos mas caros á su corazon ; siente como cualquiera
escitar á la virtud ; nada es capaz en consecuencia
otro los rigores de la. suerte , pero encuentra en la
tvl
de turbar la seguridad del hombre de bien al salir
virtud fuerzas y recursos ; conoce que con ella no
de esta vida para comenzar otra : persuadido de
puede ser enteramente infeliz (1) ; y que sin ella el
que el universo está bajo del imperio de un Dios
poder , la grandeza , la opulencia , y la mas ro-
lleno de benevolencia con los hombres , no puede,
busta salud son insuficientes á la felicidad. En fin,
al morir, tener inquietud alguna de su suerte. ¿Qué
en la vejez , y hasta en los bordes del sepulcro
motivo tendrá el hombre de bien para desconfiar,
hombre virtuoso está sostenido y alentado con el
6 temer la cólera de un Dios cuya bondad y jus-
recuerdo consolatorio de una vida pacífica , pura
ticia constituyen su caracter esencial é inmutable ?
y arreglada (2).
La idea de una vida futura que sirve de base á
toda relijion , está fundada en las recompensas que
a
la virtud debe esperar tarde 6 temprano-de un Dios
(1) Est etiam quieta , et puré , et eleganter acta ceta-
lleno de. equidad. Un Dios justo , ¿ puede no amar
sis placida , ac lenis senectus. Cicero , de Senect. cap. 5.
al hombre justo? Un Dios bueno , ¿puede aborre-
"Es una verdad constante , dice M. Dacier que la feliz
cer al hombre que en este mundo ha hecho bien
2)y dichosa. vejez es una corona de gloria y seguridad , que
á sus semejantes? Un Dios lleno de misericordia,
»sólo se halla en el sendero de la virtud. " Comparaison
Pyrrus et de Marius , al fin.
¿puede desechar al hombre que se muestra piado-
- (2) El hombre no es infeliz dice Dealcierito mientras
so á las desgracias de sus hermanos? En fin , el
z
p30 es injusto.
que há procurado ser util á la sociedad , temerá
•
SECCION V.
CAPITULO IX. Z15
encontrar al término de sus dias un Juez inex6ra-
delitcs á que se entregan tantos hombres, que afec-
ble en el Soberano de la Naturaleza , criador , con-
tan estar mui convencidos de la realidad de las
servador , padre de la especie humana , y lejisla-
recompensas y castigos eternos que la relijion anun-
dor , de cuya voluntad deriva la relijion las reglas
cia , no sería estrato que alguno creyese que todas:
de la Moral? No , ciertamente : sería contradecir
estas cosas eran vanas quimeras ó mal ó no creidas.
todas las perfecciones morales de la Divinidad,
de los hombres, ó que estas ideas ya deleitosas ya
creer por un sólo instante que el hombre de bien
terribles son un freno mui debil para contener las
puede desagradarle.
pasiones. Tantos Soberanos relijiosos y devotos, con
Es cierto que la relijion exíje ademas otras vir-
sus guerras crueles, inútiles y frecuentes, sus in-
tudes en el •hombre para merecer el favor divi-
justas conquistas , su tiranía y las estorsiones que
no. Mas en el curso de esta Obra nos hémos pro-
hacen sufrir á los pueblos, y los desarreglos de su
puesto únicamente presentar á los habitantes de la
vida privada , dan á entender ciertamente que la
tierra los motivos humanos , sensibles y naturales
reiijion que finjen creer , que protejen , y afec-
que le inducen á practicar el bien en el mundo ac-
tan respetar , no se ha hecho para ellos , y que es
tual, aun prescindiendo de sus ideas relijiosas : sólo
un espectro para arredrar y contener á sus crédu-
hémos hablado de los medios de obtener una feli-
los súbditos. Estos sinembargo, por la mayor parte,
cidad tan durable como la vida presente. A los Teo-
no son mas contenidos que sus soberanos. Las na-
logos es á quienes pertenece esclusivamente mostrar
ciones mas relijiosas ofrecen una multitud de hom-
á los mortales los motivos divinos , invisibles y so-
bres, que unen frecuentemente la creencia y prác-
brenaturales , que deben conducirlos un dia á la
tica esterior de la relijion con la injusticia , la in-
felicidad permanente que la relijion promete para
humanidad , el fraude , el robo y la disolucion.
despees de esta vida. Aunque nada debiera ser mas
Se ven ladrones públicos , usureros , bribones y
eficaz para escitar á los hombres á la virtud , y
prostitutas; y entre el pueblo , borrachos y gloto-
desviarlos del mal que la idea de una felicidad eter-
nes, que jamas han dudado de la otra vida , y que
na , espiritual é infalible, ó que el temor de castigos
sinembargo no obran conforme á su creencia: sus
rigorosos y eternos , sinembargo la esperiencia ros
desórdenes son el objeto continuo de los discursos
hace ver que estos motivos presentados todos los
de nuestros oradores sagrados.
dias por los ministros de la relijion no influyen ple-
Mas si la relijion atemoriza con sus amenazas
namente sobre la multitud. Dominados de lo pre-
á los transgresores de la moral , algunos filósofos
sente , los hombres, por la mayor parte , apenas
imputan á sus ministros que ellos mismos los con-
piensan en lo futuro , pareciéndoles rnui lejano. El
firman en sus desarreglos , y los alientan y tran-
mundo está lleno de viciosos , que profesan sumi-
quilizan con la facilidad de los medios que les pres-
sion y respeto á la relijion , y creen las recompen-
criben para calmar sus conciencias , espiar sus ini-
sas y castigos que nos anuncia , sin que por esto
quidades, y apaciguar la cólera divina. «¿De qué
sus ideas produzcan bien alguno real y verdadero
,sirven , dicen . estos filósofos , los terrores de la
acerca de su enmienda:
"' otra vida, si basta rara inutilizar su efecto so-
Efectivamente ; al ver los vicios ; desórdenes y
214
SECCION V.
CAPÍTULO IX. 215
',meterse á prácticas estériles , confesiones vergon-
prescribiéndoles espiaciones fáciles: otros , con ri-
,,zosas por aquel momento, ceremonias, fórmulas,
gor escesivo , los desaniman , mostrándoles el ca-
',limosnas y rezos? (1) ¿No es , dicen , destruir
mino de la virtud lleno de tantas dificultades, que
,,el efecto de los temores que la relijion inspira,
les inspiran una desesperacion ó un fanatismo fe-
' ,asegurar que un tardío arrepentimiento en el ar-
roz é insociable, tan contrarío á la verdadera mo-
tículo de la muerte es capaz de borrar todas las
ral como los mas funestos desórdenes. Ninguno es
',manchas de una vida criminal?" Estos filósofos
mas insociable que el supersticioso sombrío y me-
hallan que sus ministros , regularmente mui indul-
lancólico, que enemigo de sí, se cree obligado á
jentes con los grandes del mundo , allanan y fa-
martirizarse de continuo, á renunciar á los place-
cilitan el camino del cielo á estos ilustres delin-
res inocentes, á separarse de los hombres, y á pen-
cuentes , cuyos remordimientos debieran no apaci-
sar en su fin enmedio de la lobreguéz de los sepul-
guar , y sí mas bien acrecentar. Prescindiendo de
cros. ¿Qué bien puede resultar á la especie humana
estas imputaciones , lo cierto es que, por confesion
de esta insociable conducta? Un hombre continua-
de los mismos Sacerdotes de la Divinidad, nada es
mente anegado en sus lágrimas , dominado de la
mas dificil y menos frecuente , á pesar de la reli-
melancolía , ajitado de vanos escrúpulos y terrores
jion , que ver en los córazones corrompidos una
imajinarios, exásperado con soledad y privaciones,
enmienda sincera , suficiente á merecer la futura
¿ puede ser un miembro útil y , agradable á la socie-
felicidad.
dad? ¿Es cumplir con los deberes de la moral ha,
Por otra parte vemos que los mismos Teólo-
cerse mal á sí , sin hacer bien á nadie? Ciertamen-
gos estan poco acordes entre sí sobre los medios
te que es formarse ideas mui siniestras y contradic-
de satisfacer á la justicia divina, y obtener la fe-
torias de un Dios lleno de amor á los hombres, el
licidad eterna. Unos exijen poco de los hombres,
creer que sólo se le agrada atijiéndose sin cesar,
ó viviendo separado de los humanos. Si los Casuis•
tas demasiado fáciles abren el cielo á los grandes
é ilustres malvados, los 1-' . 017iStItS escesivos le cier-
(1)- Nada es mas ridículo que las ceremonias estra.vagan,--
ran á todo el mundo: pocos hallan un justa medio
tes que la supersticion ha inventado en algunos pueblos para
entre estos dos cstremos.
alentar á los hombres contra los temores de la muerte. Un
Unas inconsecuencias tan palpables han dado
Baniano está seguro de que todos sus pecados le serán per,
motivo á muchos para dudar de la utilidad ó po,
donados , si puede al espirar tener asida la cola de una vaca,
y recibir su orina en la cara. Otros creen segura su salva-
der que se atribuye á. la relij1 , 1.1. Por otra parte,
cion , si pueden morir á orillas del Ganjes. Los Parsis no
como la historia antigua y moderna muestra á cada
dudan de la espiacion de sus culpas, si un Sacerdote hace
pájina los escesos, desolacie• ódios inmortales,
por ellos ciertas oraciones y ceremonias cerca del fuego san-
atroces persecuciones , sana„ i..atas y lamentables
to. Para asegurar la salud del Mahometano se le pone en
mortandades que frecuentel-nente han producido la
las manos al morir un pasage del Alearan. El Sacerdote Ruso,
en virtud de cierto dinero , cspide al que está de muerte un
ambicion del sacerdocio y el celo furioso de sus
pasaporte para el otro mundo.
fanáticos partidarios, algunos filósofos han concluí-
216'
SECCION V.
CAPÍTULO I X. 217
do de aquí, que esta relijion, que tantas veces ser-
al Filósofo á divorciarse de la Relijion, este se ha-
via de pretesto á tales crímines, era no sólo inu-
lla obligado mas que ningun otro á manifestar al
til , sino tambien incompatible con la sana moral,
Público costumbres mas sociables, mas dulces, mas
la verdadera política, y la felicidad y el reposo de
honestas , y en una palabra, una conducta menos
las sociedades : por consecuencia algunos de estos
vituperable que la que imputa á los partidarios de
filósofos se han creido suficientemente autorizados
la R.elijion. No le es lícito, pues , al que se aparta
para sacudir el yugo de una relijion que les pare-
de los principios relijiosos, 56 pretesto del mal que
cia incórnol.a y peligrosa. La existencia de otra vi-
producen en la tierra, entregarse á la intolerancia,
da, cuya idea vejan que no reprimia las pasiones
la obstinacion y el ódio contra los que no piensan
de aquellos que mas fuertemente convencidos de-
como él: tampoco le es permitido abandonarse á vi-
bian estar de ella , les pareció quimérica ó dudosa.
cios que la razon condena. La verdadera Filosofia
En una palabra, no puede negarse que la insocia-
debe siempre anunciar unas costumbres inocentes y
bilidad, intolerancia, ambicíon y avaricia de mu-
severas; y grave , sin ser triste ó feroz, no debe
chos ministros de la relijion les han suscitado en to-
prestarse jamás á los desarreglos de los hombres.
dos tiempos un gran número de enemigos, aun en-
Tambien les dirémos á cuantos renuncian á la
tre los hombres mas ilustrados y virtuosos.
Relijion, porque mortifica y reprime sus pasiones,
A los Teólogos toca conciliar esta conducta con
que no por esto deben creerse Filósofos ó amigos
los principios, bien sea de la Moral natural ó de la
de la sabiduría. La verdadera sabiduría fué y será
Relijion , ó ámenos justificarse de unas acusaciones
siempre incompatible con el vicio y desarreglo : -sus
tan graves , debiendo al mismo tiempo atraer á los
preceptos no pueden jamás ser contrarios á los de
descarriados con razonamientos capaces de desenga-
la Moral. Los Filósofos sin buenas costumbres y
ñarlos de sus ideas contrarias ó poco favorables á
virtudes son impostores y charlatanes despreciables:
la certeza y utilidad del sistema de la otra vida. Co-
esos pretendidos amigos de la sabiduría, esos.após-
mo en esta Obra nuestro intento no ha sido mas que
toles de la razon serian insensatos, ignorantes . y cie-
dar á conocer los motivos humanos de una Moral
gos, si se hiciesen apolojístas del vicio y desprecia-
comun á todos los hombres ( sean cuales fueren sá
dores de la virtud, en la que sólo estriva nuestra
opiniones verdaderas ó falsas) sólo diremos á los gafe
felicidad en este mundo: los Filósofos de esta na-
se oponen á la Relijion revelada y sus dogmas sobre
turaleza serán mirados con mui justa razon como
la otra vida , que no por esto se hallan menos obli-
unos libertinos, corruptores, y verdaderos enemigos
gados á conformarse durante la vida presente con
.del jénero humano. Estos , pues , son tan culpables
los preceptos humanos y naturales de la Moral Uni-
como esos casuistas relajados , que por una débil
versal, só pena de acarrearse el desprecio y el ódio
complacencia con los vicios y pasiones del hombre,
de la Sociedad; castigos seguros , y de los cuales
atenúan sus escrúpulos ó remordimientos, y le ha-
no puede dudar la mas impía incredulidad.
cen el camino del Cielo mucho mas facil de lo que
Ademas, si el interés de la Sociedad y el bien-
la Relijion les permite.
estar de la vida social son los que han determinado
Todo hombre que medite la Naturaleza huma-
TOMO m.
28
218
SECCION V.
CAPÍTULO IX. 219
na y los verdaderos intereses de la Sociedad, sean
la consideracion debida al mérito. Limitado en sus
cuales hieren sus ideas relijiosas, forzosamente re-
esperanzas, no se lisonjeará de disfrutar los inefa-
conocerá que la virtud es útil y necesaria, en este
bles deleites de la vida futura, y se contentará con
mundo ; que sin ella ninguna Sociedad puede
los de esta. Cuando por sus servicios sea digno del
prosperar ni aun subsistir, ni individuo alguno , ha-
amor y la celebridad de los. hombres, á falta de la
cerse querer ni respetar; que el vicio es destructor
esperanza-de una inmortalidad sobrenatural (objeto
de las naciones y de sus miembros; en una pala-
sólo de la confianza del hombre relijioso) se lison-
bra, todo hombre que piensa, debe conocer que no
jeará de obtener una inmortalidad natural,. tí de
hai desórden que no encuentre castigo aun en esta
existir despues de muerto en la memoria de los hom-
misma vida, ni virtud que no halle algun consuelo
bres. Así, satisfecho con su suerte en este mundo,
ó recompensa , y contribuya á la felicidad del que
privado de esperanzas y temores respecto á lo fu-
la practica. El Filósofo que desconociese unas ver-
turo, y lleno de confianza en su derecho al cariño
dades tan claras, seria un estúpido , un ignorante,
de la posteridad , el incrédulo honrado y virtuoso
un hombre sin esperiencia y reflexion. iEstraña Fi-
puede vivir feliz, y ver su fin con mas tranquilidad
losofia, por cierto, la que no viera los efectos pa-
que tantos hombres que reconocen la Relijion, y rio
tentes y claros del desórden, vicio, y libertinaje, y
la practican fielmente.
su funesta influencia sobre las naciones ó individuos;
Sean cuales fueren las opiniones verdaderas 6
ó no conociese las ventajas inestimables que la vir-
falsas de los hombres, las leyes inflexibles de su Na-
tud d• á cuantos la practican, aun en las naciones
turaleza á todos obligan igualmente; su Moral de-
corrompidas!
be ser la misma; y todo les demuestra que en el
Por otra parte, basta conocer y practicar unas
mundo que habitan, la virtud conduce á.la felici-
verdades tan sencillas para, vivir felizmente en la
dad, y el vicio á la miseria. Si en la teoría los
tierra. Así, cualquiera que pueda ser su suerte en
hombres se oponen y contradicen facilmente, no
la otra vida, el incrédulo, si es hombre de bien
sucederá asi en la práctica de su conducta, si viven
verdaderamente filósofo, puede en esta vida pasaje-
conforme á la naturaleza de un sér sociable, in-
ra, observando fielmente los deberes de la moral -
telijente y racional, que conoce su verdadera feli-
humana, conseguir toda la felicidad que se ha pro-
cidad y los medios de obtenerla. Siguiendo el ca-
puesto. Si practica cuidadosamente las virtudes so-
mino indicado por la Moral , el hombre de bien
ciales; sí evita los vicios, imperfecciones y defectos
vivirá contento, y morirá tranquilo. El momento
que pueden desagradar á otros y perjudicarle á él
de la muerte, tan cruel para tantos hombres inúti-
Mismo; si contribuye con sus talentos y trabajos á
les ó dañosos, no inquieta ni horroriza al virtud o,
la utilidad jeneral, se hará amable de todos cuan-
el cual, satisfecho de haber desempeñado bien su
tos tengan relaciones con él; será buen padre, fiel
papel en el teatro del mundo, se retira de la es-
esposo, amigo sinceró, y apreciable ciudadano; y
cena con-tranquilidad, y dice con el Poeta , J vi-
cualquiera que sea el lugar que la Relijion le desig-
vido y terminado felizmente la carrera que me se-
ne en el otro mundo, gozará en .este del afecto y
220
SECCION V.
CAPÍTULO IX. 221
Ialó el destino (1).
dena el suicidio como una desobediencia formal á
Sólo el hombre de bien, el racional, el útil á
la voluntad divina , como una cobarde desercion dd
los domas hombres, es quien puede decir con ver-
puesto en que Dios nos ha colocado, y en fin, co-
dad yo he vivido. No es vivir, sino •vejetar , el no
mo una pusilanimidad vergonzosa que no sabe so-
contribuir á la felicidad de sus semejantes; existir
portar los reveses de la fortuna.
sobre la tierra sólo para dañar , es existir como las
Seguramente el suicidio , como hemos dicho , es
plantas venenosas, ó los minerales ponzoñosos. Solo
efecto de una enfermedad , de un lento ó repen-
aquel cuyo entendimiento está ilustrado de la sabi-
tino trastorno de nuestra máquina ; para llegar el
duría , y el corazon fortalecido de la razon , es
hombre á estar enteramente cansado de su vida,
quien puede morir con valor, y ser superior á los
la cual , ápesar de sus penalidades , ofrece placeres
terrores de la muerte, molestos y espantosos para
diferentes á todos los hombres ; para que en estos
tantos cobardes que ansian vivir sin saber aprove-
cese el deseo de conservarse , inseparable de la na-
charse de la vida.
turaleza .; para renunciar absolutamente á la espe-
En el momento de la muerte es cuando el po-
ranza que siempre queda . en el fondo de los cora-
bre y el desgraciado tienen una ventaja señalada so-
zones , aún enmedio de las mayores desgracias , es
bre esos hombres que el vulgo cree poseedores esclu-
menester una revolucion terrible , y un trastorno
sivos de la felicidad. El pobre, el artesano, el la-
jeneral de las ideas , de lo que resulta una fuerte
brador, el hombre de pueblo no dejan la vida con
aversion á la existencia , que nuestra imajinacion
aquellas ajitaciones que ordinariamente se observan
considera como el mayor , mas penoso é irreme-
en los que mueren en un blando y mullido lecho.
diable de los males. Unos efectos tan crueles nacen
El desgraciado vé en la muerte el fin de sus pena-
sin duda de una verdadera enfermedad , tal como
lidades y trabajos ; el hombre de bien , espuesto
un acceso de locura ó rabia que nos ciegue, ó como
con frecuencia á los rigores de la fortuna en un
una enfermedad de tedio,. abatimiento y languidez
mundo perverso donde no tiene otros auxilios que
que nos vaya lentamente consumiendo , y por úl-
los de su virtud , mira su fin como el puerto de la
timo nos conduzca á la muerte. Lo mismo que los
seguridad.
insensatos ó dementes furiosos , los hombres que se
Además, en todos tiempos ha habido hombres,
matan se llegan á preocupar esclusivamente de un
que para sustraerse de las congojas de la vida , han
objeto , sin cuya posesion nada les es agradable en
acelerado voluntariamente el término della. La an-
la vida. En Caton de Utica este objeto fue la li-
tigüedad admiró esta accion , y la consideró como
bertad de su patria ; en un avaro será la pérdida
indicio de un heroico valor. Los modernos, en esta
del oro; en un amante la pérdida de la que ama;
parte, han cambiado de dictamen : la Relijion con-
en un ambicioso la privacion de sus honores ; y
en un hombre orgulloso lo será la carencia de las
cosas que lisonjean su vanidad. La falta de estos
objetos obra de un modo diferente en los hombres
(i) Vixi, et quem dederat cursum fortuna, peregi. Viro.
en razon de sus temperamentos ó caractéres. Los
222
• SECCION V..
CAPÍTULO IX. 223
u p oS, mas 'coléricos , se abandonan repentinamente
quilamente la proximidad de la muerte. La igno- •
á la desesperacion ; los otros, de un temperamento
rancia y corrupcion son siempre flacas , irresolutas
menos ardiente ó mas melancólico, ocultan mucho
y cobardes ; los imprudentes y malvados nunca tie-
tiempo el designio é idea de morir. En -estos dife-
nen tiempo para pensar en su fin. La resignacion
rentes modos de quitarse la vida no hai pronia-
del sabio en sus últimos momentos es fruto de la
inente ni fuerza ni debilidad ; ni valor ni cobardía;
reflexion , y• de la calma que produce una buena
sólo sí hai una enfermedad crónica ó aguda. Los
conciencia. Una vida pura , y una conducta racio-
hombres , acostumbrados á juzgar de las acciones
nal y reflexiva , hé aquí la mejor , la única prepa-
por los motivos que las producen , han admirado
racion para la muerte. En fin , el hombre justo,
el suicidio producido por el amor de la Patria, de
benéfico y apreciable -ve en su postrer suspiro rodea-
la libertad y la virtud ; y le han condenado cuan-
do su lecho de amigos, y cuyas cenizas son rega-
do ha tenido por movil la avaricia , un loco amor,
das con sinceras y copiosas lágrimas. ¿Qué cosa
una vanidad pueril. El suicidio es una verdades
es mas poderosa á consolar al hombre en la ne-
ra locura; á la Itelijion , pues, le toca el decidir
cesidad de morir , que la idea de subsistir en la me,
si esta locura es culpable á los ojos de la Di-
moria de los otros , y conservar muriendo la amis-
vinidad.
tad y el amor de los que quedan para llorar su
Si el suicidio es efecto de una enfermedad , no
muerte?
sería prudente el combatirle con discursos. Mas la
¡Cuantas jemes mueren sin haber sabido apro-
Moral puede á lo menos suministrar medios de pre-
vecharse de la vida! Vivir, es emplear la vida en
servarse de un mal tan estraño, que ha llegado á
activo trabajo; gozar , es gustar el dulce placer de
sei- epidémico en las naciones mal dirijidas y en-
ser querido y estimado de aquellos á quienes el
tregadas al luxó , la vanidad, la avaricia , la cor-
hombre hace felices , es agradar y complacer á los
rupcion de costumbres , y á los placeres ilícitos.
otros para vivir contento de si mismo. Mas estos
Una conducta virtuosa , deseos moderados , econo-
placeres , reservados á las almas justas y sensibles,
mía en los .placeres , aversion al luxó y á los objetos
son desconocidos de los perversos endurecidos en el
capaces de irritar las pasiones y la vanidad y el
mal , los cuales , despues de haber vivido en la ajita-
trabajo , en fin , son los preservativos contra una
cion é inquietud , mueren en la desesperacion: tam-
enfermedad, cuyos espantosos efectos son hacernos
poco se han hecho estos placeres para los hombres
odiosa la vida , y armar nuestro brazo contra no-
entregados á los vicios , la disipacion y los gustos
sotros mismos. El verdadero- valor consiste en com-
criminales ó frívolos , á los cuales la muerte los
batir las- pasiones peligrosas : reformando las cos-
toma de sorpresa hallándolos desprevenidos y de-
tumbres, logrará un buen gobierno que los hom-
sarmados contra sus golpes. Por último , los place-
bres vivan contentos con su suerte, y que los sui-
res consolatorios de la virtud , tan poderosos para
cidios no sean tan frecuentes.
fortalecer los corazones , son-ignorados de la ma-
El hombre de bien é ilustrado es el que tiene
yor parte de los Príncipes , los grandes y los ri-
solamente verdadero' valor para contemplar' tran-
cos los cuales 5 destinados á hacer feliz al -mun-
224
SECCION
CAPÍTULO IX. 225
do , duplican SUS males y miserias. Todo nos mues-
la vida. Alargádles una mano caritativa y benéfi-
tra que los hombres mas capaces por su clase y
ca para que os den la suya en vuestras adversi-
fortuna de hacer mayor bien , son regularmente
dades y trabajos. Reconcentrarse en sí , y olvidar
inútiles ó dañosos durante su vida , no saben 'go-
las consideraciones , la benevolencia y cuidados de-
zar de nada , ni escitan al morir en persona al-
bidos á los otros sería . aborrecerse el hombre : la
guna lágrimas 6 dolor. Por no conocer el conten-
empresa de vivir feliz ea Sociedad sin el socorro
to y placer propios de la virtud siempre benéfica,
de sus semejantes , sería tan loca como inútil.
los mortales que pudieran ser mas felices , viven
ninguno de vosotros ¡6 mortales; está al abrigo de
en el entorpecimiento del tedio , 6 en una ajita-
la suerte. Ninguno está seguro de que no beberá
cion fatigosa tanto para ellos mismos como para
un dia en la copa del iníbrtunio. Ninguno , en
los otros ; su muerte , deseada por cuantos les ro-
cualquier estado en que se halle , puede existir
dean, es para estos un momento de libertad y go-
sin el.ausilio y asistencia de los otros , ya sea pa-
zo. El que no ha hecho bien alguno en la tierra,
ra librarse del mal, ya para obtener algun placer.
que ha vivido para sí , y que antes bien ha procu-
AMAD PARA SER AMADOS. Fé aquí el senci-
rado aflijir á los desgraciados que ha tenido á su
cilio precepto .al cual puede reducirse la Moral
lado ¿Con qué derecho podrá esperar que su muer-
Universal (1).
te sea sentida y llorada? Las a1-licciones y lágrimas
Pueblos , que la Naturaleza ha esparcido por
de los vivos son homenajes del corazon , debidos so-
los diferentes paises de la tierra , amaos , pues,
lamente al hombre de bien , tierno y sensible. Una
unos á otros, y dad fin á esos crueles y eternos
vila feliz y una muerte tranquila son efectos solos
combates que destruyen vuestra felicidad! — ¡Sobe-
y precisos de la beneficencia , de los talentos , de la
ranos , amad á vuestros pueblos , y hallareis en su
bondad y la virtud.
amor un apoyo firme é incontrastable!---;Grandes,
Reconoced , pues, ;6 mortales! que en la vir-
nobles , ricos , poderosos del mundo , haced bien á
tud sola consiste . esa felicidad que tanto se desea,
los hombres , y sereis verdadera y cordialmente
y que envano se busca en otra parte. Sólo mostran-
amados y distinguidos!---¡Sabios y literatos , ilus-
doos útiles y buenos, obtendreis el amor de
trad las naciones , sed verdaderamente útiles ; de
vosotros
este modo sereis respetados , y vuestros ilustres
mismos. Aprended , en fin , á conocer vuestro
nombres se transmitirán á la posteridad!---;Esposos,
verdadero y lejítimo interés propio : aprended el
padres , amigos , amad si deseais que os amen, pues
modo con que debeis amaros cada uno de voso-
que este es el dulce y estrecho vínculo de vues-
tros. Este amor propio es necesario , natural , inse-
tras diversas asociaciones! ¡Ciudadanos , en vues-
parable del hombre , y aprobado por la Moral ; mas
tras diferentes relaciones y tratos jamás perdais de
él os impone la obligacion de amar á los otros,
nn•n•nn•n•••n,
y de contribuir á su felicidad, si quereis merecer
su afecto y sus socorros. Atended siempre á los
que caminan con vosotros por el sendero dificil de
(I) Si vis aman , ama. Séneca.
TOMO TU.
29
226
SECCION
vista el deseo de amar y ser amado! Si observais
ÍNDICE ALFABÉTICO
unas reglas ta.n claras y sencillas , gozaréis en el
mundo de cuanta felicidad es :capaz la bumana.nl-
turaleza. Cada uno de_ vosotros Mortales! vivi-
rá contento en la tierra., y . al salir de ella , por
DE - ,AS MATERIAS
una ley constante de la Naturaleza morirá tran-
quilo y sereno.
DE LOS TRES TOMOS.
A,
borrecer un objeto es :desear que huya -y se aparte de noso-
tros, tom. 1. pág:
.
Aborrecimiento. : Véase Odio.
Acciones: movimientos mrgánicos. producidos por la voluntad,
.'determinada por la idea del bien ó del mal que reside un un
F I N,
objeto , Dom.:1. 32.
Actividad: dis l5osicion habitual á contribuir con nuestro 'tra-
bajo al bien de la Sociedad, tom. L 123 124.
ADDISON : de la crueldad, torra. 1. 145: del perdon de las
injurias , 170: de la suinision de los hijos á sus padres,
lona.; HL 47.
Adorno corporal : propio sólo de las 'pequeñas almas , Dom.
L 255. y sig.
Adulcicion: comercio -de mentiras, fundado por una parte, en
el mas vil interés, y por la otra en la vanidad , tom.
16: porqué la apreciar todos los, hombres, 197: no
debe ser confundida con-una justa . complacencia , 131.
Adul:zclores : malos ciudada .hos y enemigos. del Príncipe mis-
mo á quien adulan, tosa. II. 53.
Adulterio: condenado por la sana Moral , tom. 111..7. y sig.
Afabilidad : consideracion que debemos á nuestros inferio-
res , to;11..111. 152.
APctticion : disgusta, y descubre la vanidad, tom. I. 256.
.AGAstcLEs: de la guardia d un buen Rey, tom.
29.
AcEsit.Ao: de las guerras de los Griegos entre sí, p on II. 9.
Agilidad efecto de nuestro modo de sentir, toga. 1. 7.
• • •
228
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
229
Agricultura : honrada en lo antiguo , y despreciada al pre-
amar á. ninguno , tom. I. 83.
sente, Dom. II. 172. y 230.
Amos : fundamento de su autoridad sobre sus criados tom.
AousTiN (San): su dictamen sobre las leyes injustas, tom.
III. 128 : sus deberes para con ellos, ibid. y sig.
II. 54.
Amycieos : decreto ridículo y funesto que promulgaron=
Alegría: cuál sea la verdadera , tom. III. 179: porqué tan ra-
Dom. I. 121.
ra en los convites de los ricos , 181.
ANACARSIS : de la paciencia , tom. I. 118 : lo' que decia
ALEJANDRO juzgado , tom. I. 156: asesinó á su amigo, tom.
de la vid , 234.
II. 41 : sus vestiduras eran tejidas por su hermana, Dom.
Animales su instinto se asemeja á la iutclijencia , á la.
III. 2i.
razas y á la sagacidad del hombre , tom. I. 6 : en que
ALroNso : su dictamen sobre el desprecio de los nobles al es-
se diferencian de él , ibid.
tudio , Dom. II. 86.
ANTIFANES : de las tropas mercenarias, Dom. II. 93.
Amar un objeto , es desear su presencia , tom. I. 9.
Antiguos : no lo han dicho todo , Próiog. XVII.
Ambicion : pasion á veces lejítima y útil , tom. I. '29 : cuan-
Antipatía nacional : contraría á la humanidad, Dom. I. 82.
do laudable y cuando reprehensible, 125 : por lo cknnua
ANTISTENES : de las mujeres cortesanas , tom. I. 198 : de la
ella es efecto de una vanidad inquieta y descontenta de su
eleceion de esposa, tom.
12.
suerte , 156.
ANTONINO ( Mareo Aurelio ) : de donde era natural , tom.
Amigo : se ama á sí propio en su amigo, tom. I. 23 : deberes
I. : qué alabanzas debemos desear, 102: de la guerra,
de los amigos, tom. III. 112. y sig.
Dom. II. 8: de la felicidad, Dom. 111. 185: del amor propio
Amistad: sus dulzuras y sus ventajas , tom. III. 113.
esclusivo, 191.
Ainor:: pasion necesaria, que debe ser regulada , tonz. I. 29.
.A.Pcn.omo: de los embusteros , tom. I. 195.
- sentimiento inherente á la naturaleza del hombre , 217.
Arabes : como llaman sus maldades , tont. 1. 140 :
oríjen de muchos males , sino'es contenido dentro de unos
ERPENIO.
-justos. límites , ibid : hijo de la molicie y del ocio , 118:
Arrepentimiento : dolor interior de haber hecho alguna co-
sus placeres prohibidos al hombre solitario , 220 : desar-
sa , cuyas desagradables ó perniciosas consecuencias co-
reglado , sus consecuencias , 221 : sus placeres son los mas
nocemos , toa. I. 49.
destructivos del hombre, 226. y sig.
Aristocracia : dejenera por lo comun en tiranía , tom.
Amor de sí mismo , ó propio : malamente confundido con
44. V. Gobierno.
un egoismo insociable , tom. L 22 : no es mas vil é in-
ARisTe,TELEs : del amor propio , toma. I. 26 : de la cóle-
justo que lo es el ser hombre , ibid : sentimiento esencial-
ra , 167: del mentiroso , 194 : de la necesaria conformidad
mente necesario al hombre , 24: verdadero principio de
de las leyes con las costumbres , tom. II. 60 : de las ri-
toda Moral , ibid.: en el hombre que reflexiona, va siem-
quezas, 158 : de la sabiduría , 188 , 199 , y 202: de la.
pre acompariado del afecto -á los demás , 25 y 261: no
amistad, ton). 114: de la felicidad , 185: del hombre
es un vicio , 150 : toma todas las formas para encubrir-,
virtuoso , 191: de la vida solitaria , 205.
se , 159: como debe ser moderado '162 : ciego , es incapaz
Arrogante : V. Soberbio.
de hacer al hombre feliz, tom. 111. 190 :.lejítimo , no es de
Arte de morir : no se necesita aprender l e , sino el de vivir
modo alguno vituperable, 192.
bien , Prálog. XIV.
Amor conyugal: cual debe ser , poni. III. 3. y 4.
Artesanos: ciudadanos apreciables, tom. II. 234.
Amor de la patria : puede llegar á ser un atentado con-
Artistas : sus deberes ,
II. 224. y sig.
tra el jénero humano , toa. II. 15 : lo que es bajo de
Atenciones : necesarias en la Sociedad , ton,. III. 174.
un Gobierno tiránico , .46 : que cosa le inspira , 50.
Atolondramiento: descuido o neglijencia en mirar atentamente
V. Patria.
los objetos , ó en reflexionar sobre las consecuencias de
Amor del jénero humano : no debe ser un pretesto para no
nuestras acciones , torra. I. 259. V. Lijereza.
230
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
231.
Atrevimiento : V. Desvergüenza.
Buena crianza : Y. Urbanidad. Educacion.
ilvarLia : sed inestinguible de las riquezas por sí mismas,
Buen tono : cp.:d es , tont. III. 172.
sin jamás usarlas en favor propio ni de los otros , tom.
Burla : arma peligrosa , tom. I. 163 : cruel y bárbara en
176. y sig.
la boca de un Príncipe , 263 : útil y laudable solamen-
Autoridad : potestad de regular las acciones de los hombres,
te cuando ataca en jeneral los vicios reinantes en la Socie-
tom. I. 71: su principio , :lejizima, cual sea , tom. 11.
dad , ibid.
47: paternal en la China., tont. 111. 47.
C.
B.
Calidad (hombre de ), cual sea , tom. II. 77.
Ca!iemnia: mentira. contra la inocencia , tont. I. 202. y .sig.
BACON : de las riquezas , tom. II. 150: de la amistad,
Capricho : tomado muchas veces por amistad , tom. III. 116.
tont. 111. 113.
Carácter frívolo : el que presta su atencion á objetos que no
: poco inocentes , tom. 1. 238.
pueden producirnos una felkidad verdadera , tom.
259:
Batallas : asesinatos colectivos , tesa.. 1. 14-7.
obstáculo para la felicidad social , 250. V. Lijcreza.
13.4v1.F. : porque los pobres procrean tamos hijos , tomo
CA RNEA'DES : de la cducacion de los Príncipes tont. II. 32.
III. 138.
Castidad: efecto de la templanza ó del temor de las consecuen-
Belleza corporal : apreciada , tom. III. 11. y sig.
cias de la voluptuosidad , tom. 1. 106 : debe estenderse hasta
Balo mora!: su conexion con lo bello tisico, Dom.
183.
nuestros pensamientos y palabras , 108.
Beneficencia : ciisposicion habitual á contribuir al bienes-
CATCN : del valor , tem I. 113 : de los ociosos , 211 : de las
tar de los otros )- con el . lit de granjearse su benevo-
recompensas debidas á la virtud, tom. II. 38.
lencia 'y reconocimiento , tom. 1. 91 es ordinariamente un
Caza : hace á los hombres crueles, tom. L 146.
arte mui dificil , 92: y que pocas jemes llegan á com-
Celibato : debe ser reprimido y es necesario prevenirle,
prender , 1.84 : muchas veces es mas bien una debilidad
tont. III. 23. y sig.
que no una virtud , 92 : debe ser justa ibid : y csten-
Celos : inquieend producida en nosotros por la idea de una
derse hasta con nuestros enemigos , 93 : y los ingratos,
felicidad , de la que suponemos gozan los otros , hallán-
187 : puede ser ejercitada por los grandes y los peque-
donos privados de ella nosotros , tont. I. 187 : supone
ños , 94 : debe ser modesta , 95 : su medida , 96 :
una baja idea de sí mismo , ibid.
cada á la Sociedad en jeneral , se llama Espíritu pít-.
CESAR ; de la castidad de los 3ermanos , tont. 1. 219:
de nuestra inclinacion á creer lo que no conocernos , tont.
tilico , 94 : Proverbio de los Antiguos sobre los benefi-
- cius , 92.
II. 184.
Benevolencia innata : verdadera quimera , tont. I. 21 : de-
CHALOTAIS : parte que el Público tomó en sus desgracias,
sinteresada , es un sentimiento sin motivo , ó un efecto
Dom. II. 128. y 133.
sin causa , 22.
Chanza : bárbara y cruel en la boca de un Príncipe, Dom.
Br.acKLE:Y : su sistema no escluye la Moral , Prólog. XII.
- I. 268.
y XIII.
CHA REON : de la adalacion ; tont. T. 197: de la loca vanidad
Bien : qué es , tom. I. 10.
de los nobles, Dom. II. 82, y 83.
Biow : de la- pereza , toas. 1. 208 : de las mujeres , tom.
CH LON : de los beneficios, Dom. I. 92: del oro, tom. II. 151.
III. 11.
'exolsr.ca. : diferencia de su desgracia con la Máupeou y
Terray , tom.
68.
BOIL EA
indiscretamente reprendido por RACINE
tom.
CICERON : de la vida , Prólog. XIII : del amor de si mis-
Bond:1, : , consideracion debida á nuestros inferiores
iota.
- mo , tont. I. 25: lo que es útil á nosotros , debe serlo á los
III. 151.
demás , 31 : que no debe separarse lo útil de lo hones-
232
ÍNDICE ALF ABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
233
to , 101 : de la gloria , 102 : que el Majistrado es una ley
Compasiorn disposicion habitual del hombre á sentir los
que habla ,
II. 21 : de la autoridad lejítima , 47:
1:0717.
males que allijen á los :otros, tom. L 85.: causas de esta
del buen ciudadano , : del estado militar , y 1 : de los
sensibilidad , ibid: porqué suele no hallarse alguna e*
límites del poder lejislativo , 56 : de la injusta prefe-
muchas jentes, 87: este sentimiento debe ser cultivado •
rencia dada á las virtudes guerreras sobre las virtudes
cuidadosamente, 89.
civiles , 78 : cómo se camina á la gloria , 111 : de la
Complacencia : disposicion habitual de conformarse á las
ignorancia de los majistrados de su tiempo , 121 : de
voluntades justas, y á los gustos racionales de los otros,
Dios , 136 : de la sabiduría , 188 : del juicio ,de la muche-
tono. I. 131.
dumbre , 199: cuan agradable es el instruir 207: de los
Conciencia: considerada como el conocimiento íntimo de las
apolojistas del crimen , ;cm. 111. 15 : de la educacion.91 :
variaciones que los objetos que mueven al hombre,
de la amistad , 115. y 124 : de la felicidad , 185: del fru-
producen en su máquina , tom I. 5: conocimiento de
to de la virtud cultivada, 187. y 211 : de la conciencia,
los efectos que nuestras acciones producen en nuestros
187 : Elojio de Ciceron, 87.
semejantes, y por rcaccion sobre nosotros mismos , 46:
CienciJs : su nacimiento , tom. II. 179. y ; ellas sa-
disposicion adquirida y no innata , ibid : ilustrada , rara,
lieron de las nubes de la impostura , 183 : odiosas á
47: la del mayor número de jentes , errónea , ibid: nu-
los tiranos , 187 , su utilidad , 192. y sig. : la mas ne-
la , ó mui débil en las Sociedades Entki numerosas , en
cesaria , 198: muchas veces las protejen los Grandes sólo
las cuales los malos se confunden entre la multitud, 50:
por vanidad , tom.
159.
supone una iinajinacion viva, 51: sus efectos en la Mo-
Ciudadano : solamente debe obedecer á las leyes, tono.
ral , 52: no es igualmente poderosa sobre todos los de-
50 : no existe alguno bajo del Despotismo ,* ibid.
lincuentes, ibid: sus cicatrices raras veces se borran, 53:
Clase ó rango : qué anuncian estas palabras, tosa. II. 105:
cual la del hombre solitario, 58 : la buena es la seguri-
orljeti natural y lejítimo de las clases, 61. y sig.
: ele los hombres de fortuna , tom. III. 143.
jdad de merecer el afecto y la estimacion de sus seme-
antes, y la idea de superioridad sobre los perversos,
Clérigos : quienes se llamaban así en los siglos de ignorancia,
70 : casi ninguna en el hombre aturdido, apasionado
tara.
97.
estúpido, 242: en la buena consiste el soberano bici,
Clero : debe mas que ningun otro Cuerpo mostrarse patriota
ton,. III. 187.
y ciudadano , tom. II. 141 : favorecedor del despotismo,
Confianza esctsiva: no es una virtud 5 tom. I. 247.
lo que sucederá de él , 145 : regocijo escandaloso del de
CoNFooTo: . de la virtud ,comun al súbdito y al Monarca,
Francia en la destruccion de los Parlamentos, 146.
tom. II. 25 : su ,Moral apreciada, 186 , y . 187 : sobre el
Cólera : aborrecimiento repentino , mas 6 menos perma-
prevenir los delitos para no tener que castigarlos , tom
nente, de los objetos que se miran como (lanosos , tom. I. 15..
III.
105.
•
y 163: sentimiento natural, pero que debe reprimirse, 164:
Conquistador : jenio miserable y mezquino ., , que sien-,
pasion á veces útil , necesaria y lejititna, 29 : cólera social/ •
do incapaz de gobernar á sus súbditos , quiere gober-
escitada lejítimamente por la injusticia , el crimen ó la tira-
nar á otros , tom. I. 156: Gloria de los Conquistado-
nía , 167 : habitual , V. rvi.t1 humor.
res, 102.
Comedia: cual debe ser su verdadero objeto, toar.
210.
Conquistas: robos de reinos y provincias, tom. I. 140: no
Comerciantes : ciudadanos boj ya apreciables, tom. II. 224:
Aumentan el poder ni la felicidad de un pueblo , tono.
sus deberes, ibid.
II. 9.
Comercio: orijen del desprecio que le testifican los nobles,
Considsracion : sentimiento de cariño mezclado de respe-
tour,
225: debe reconocer límites, 227.
to , tono. 111. 150.
Compalía ó Sociedad : la que comunmente se llama bus-
Contentg ; Y. Alegría.
aa, no suele serlo, tom.
182.
Conventos : lastimosa educacion - que se da en ellos á. hl
Tomo ur.
30
234
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
235
-
nifias , tomo. III. 95.
Deber
: conformidad de los medios con el fin (la
Címüersacion: la grata é interesante es un arte mui dificil,
felicidad) , que el hombre se; • propone, tolo. I. 2.
'tomo. I. 252. •
Debilidad : efecto de una pereza habitual , y de una in-
Coqueta : descabezada y presumida es tan despreciable
dolencia que llega al esmerilo de prestarse á veces al cri-
como la mujer mas comun, ton/. I. '254.
men mismo
tom. I. 24-7.
Coquetería 6 Galantería : condenada: tom. III. 9.
DEBONNAIRE : ;sobre lo que _debe ser toda la vida del hora-.
Coraje : V. Valor.
bre , Dom.
134.
COR NYLIA : SUS adornos y ,sus joyas , tem. III. 9.
Decoro : conformidad de .nuestra conducta con lo que la
Corteienors
porqué preferldSs á las' • -ttitijereS' virtuosas;'
Sociedad ha juzgado honesto y decente, tom. III. 167:
ton. 1: 223 : desórdenes : que causan en la Sociedad , 224.
natural , en qué se funda , 168.
Costumbres de • los hombres: porqué corrompidas , Prólog.
Defectos : privaciones de las cualidades necesarias para ha-
XVI: como remediar su disolucion, -Dom. I. 228. V. Di-
cerse uno agradable en la Sociedad, tolo. I. 243: obli-
, solueion.
gacion de correjirlos, 244.
Cosquilloso: carácter incómodo en la vida , Dom. I. 257.
Delator: mas , infame ,. que el verdugo, tom. I. 192.
C'Éi T ES : de -las riquezas
poni. II. 156.
Deliberar: es alternativamente amar y aborrecer un obje-
&j'a' dos : porqué mentirosos', toro, I. 195: insolentes; anim-
-to pop las _cualidades. útiles ó dañosas . que se suponen
cian el necio orgullo de sus amos, tono. III.- 134 : su nú-
en 61 .; Dom. I. 32.
mero escesivo en las ciudades, 137: sus deberes, -141.
Delicados : (hombres en esceso) tiranos de la Sociedad,
Crimen: se ennoblece con el número y autoridad de los de-
tomo. I. 1,60•
lincuentes , Dom. I. 48.
Delitos) acciones que turban evidentemente la Sociedad,
Crímenes V. Delitos.
, tom.
;1 37: , son , corno las virtud:s, efectos COMUL1Mell-
Crueldad .: incliaaeidt que á , ella tienen los mas de los
te del hábitó, 138 : reflexionados, los mas odiosos, ibid:
hombres , tóm.
"
los grandes; anuncian la falta de • educacion ,
frutos
Cx DWORTH : su moral anterior al hombre es quimérica,
de un mal Gobierno , Pon. II. 36. V. Vicio.
PrEilog. IX.
Democracias : sus vicios , Dom. II. 4i : porqué ellas se des-
Culto: contrario á la naturaleza del hombre racional, debe
truyen tan pronto, ibid: V. Gobierno.
ser desterrado de la Sociedad toro: II. 138.
DEAlocR yro: de U. pereza, toro. I. 207 : de la destemplan-
Curiosidad: necesidad continua , en las Sociedades opulen-
., za „ :23y: de 10.s: que prostituyen .-las gracias y los talen-
tas de esperimentár sensaciones nuevas, • capaCes Lde rea-
tos, tomo.
210: que el justo nunca es desgraciado,
'itiMar las _Máquinas -entorpecidas ton. I. '209' t • indis-
tomo.
211.
creta es un defecto de los necios, 251,
DE 'mONAX : de las ley-es inútiles á los buenos y *á los ma-
Cynismo ' r.Condenado
131. 167-,
•
los, toro.
55.
DEmo. FiLo : de la templanza, Dom. I. 107 : de .los adula-
D.
dores ,
:.,de la amistad , Dom.. III. 127.
DF.MOSTENES: de la pereza , tomo.
217.
DAcrER : de la sana política
toma H. 14 : del .menospre-
Depender de .2.1g-unQ5, es' tener _ necesidad de él para con-
'
ció de las ciencias , '195 : de la á-mistad , tom. III. 114:
servarse y ser feliz , toro.
73.
de la ,vejez dichosa ,211.
Derecho rigoroso: porqué muchas veces inicuo , toro. II. 58.
DAcuEssrAti: no admitiá diferencia alguna entre un juez
Derecho Natural : el conjunto.:, de las reglas de la Moral
malvado y un juez ignorante, Dom. IL 120.
fundadas en la naturaleza del hombre , Prólog. XX.
Daza: considerada como ejercicio, tmo es vituperable ton.).
Derecho de lentes : Moral aplicada á la conducta de las
II. 222.'
Naciones entre sí , Prólog• XX.
4
1
236
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
23
Derechos del hombre : consisten en el libre uso de sus vo-
Drinarsto : porqué tenia sabios en su corte, toso. III. 15. ,
luntades y facultades para conseguir los objetos necesa-
Disimulacion de la verdad : permitida cuando es útil .
rios á su felicidad , tom. I. 70: los del hombre en socie-
los que debemos amar , y de ningun perjuicio á nadir
dad , en el uso de su libertad , conforme á la justicia
Dom. I. 200.
,
que él debe á sus asociados , 71.
Disipacion : destruye la felicidad social , tom. I. 250.
Desconfianza continua: contraria á la Sociedad, tom. T. 246.
Disolucion: sus consecuencias en un Soberano tom. I: 221:
Deseos: movimientos de amor ácia un bien verdadero
en la Sociedad , 223: en el mismo disoluto, 222:
imajinario que lió s'e posee , tom. L 15: naturales al hom-
Gobierno sabio no debe mirarla con indiferencia, 223.
bre , 16.
Disoluto : enemigo de sí mismo y de la Sociedad , ton.
Desgracia: el dolor continuado , toar.. I. 10.
220 y sig.
Desinterés absoluto : seria un efecto sín causa , Dom. I. 22.
Distraccion : aplicacion de nuestros pensamientos á otros
Desórden: todo lo que dalia el bienéstar del hombre ó de
objetos de aquellos que deben ocuparnos , tom. I. 2.57:
la Sociedad, tom. I. I I.
moral , criminal , 260.
Déspota,:- Soberano que prefiere su capricho á la justicia,
Divorcio : hai casos en que es lícito , Dom. III. 23 y sig.
- Y su interés personal al interés de la sociedad , tom.
Dolor : toda sensacion cuyo fin deseamos , toso. .1. 10: se
34 : niño voluntarioso y malvado, que se complace en
Convierte en un bien , cuando se dirije á nuestra conser-
romper los juguetes con que se divierte, 73: enemigo
vacion y provecho verdadero , 11.
natural de la majistratura , 124. Y. Príncipe.
DI;i1AULT : ( el Abate) fovorecedor del despotismo , ton:,
Despotismo: sólo hace de los hombres unos autórnatos da-
II. 146.
ñosos y perversos, tom. I. 250 : unos esclavos, forajidos
DucLós : de la urbanidad y buena crianza, Dom. III. 147,
.206: unos ociosos, Dom. II. 167':-. incompatible con el
152 y 153.
honor, 90.
Duelo: no es una prueba del honor, tom. II. 88: su éxi-
Despreció: afecto de aversion que suscitan las cualidades
to , mirado en lo antiguo como un juicio de ciclo, 88:
inútiles ó vituperables, tom. III. 150.
porqué no ha podido abolirse enteramente , ibid.
Destemplanza: hábito de entregarse á los apetitos desar-
Dulzura de carácter ó afabilidad : fruto raro de la refie-
reglados del gusto , tom. I. 229.
xion , de la esperiencia , y de la razon, Dom. I. 127:
Destreza : efecto de nuestro modo de sentir, tom. I. 6.
unas veces desarma , y otras irrita mas la cólera, 166.
Desvergüenza: la osadía ó el descomedimiento de. • la Ver.
DtiPATY : perseguido por Maupeou tom. II. 128.
giienza , ton:. I. 151.
Deudas de honor , tom. T. 213.
E.
Dichos agtidos: muchas veces perjudiciales , t 0177. I. 268.
DIDERoT: de la gravedad de las costumbres, ton:. I. 111.
Edad de oro : es un verdadero cuento , Prólog. .XTr I I. y
Dinamarca: como fue sujetada al despotismo, t()271. II. 84.
scan. II. 1.95.
DicBv : de la vanidad y presuncion de los viajeros, tom.
Educaeion: no hasta por sí sola para hacer del hombre lo que
I. 160.
se quiera , toma I. 9: pasiones que ella debe reprimir, sofo-
Dt000no de Sicilia : de los pueblos ignorantes, tom. L 41..
car, dirijir y promover, 30 : importancia de una bue-
DIOG ENES : del pudor, Dom. I. 107 : de los murmuradores
na , 45: cual debiera darse á los Príncipes , tom. II. s2: -
y aduladores , 196: de los sabios corrompidos y sin cos-
tom. 82: si ella lo puede todo en los hombres , 50 : no
tumbres , tom. II. 199: de la utilidad de los amigos y
puede ser buena bajo del despotismo, 56: lo que debe ser,
de los enemigos , tom. III. 127: de los Grandes , 158:
63 y sig: descuidada , 'sus malas consecuencias, 67: la de
del hombre de bien , 187.
las personas de nacimiento, 57: de manejo en las rentas pú-
DION CASI() : de la adulacion , 071i. L 198.
blicas, 59: del pueblo en un mál Gobierno, 60. y sig: des-
238.
ÍNDICE. ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
239
gótica, sus malos efectos, 74: doméstica y pública , 77 y
amistad, 127: de permanecer cada uno en su esfera , 159.
si71 cual debe ser la de un jóven destinado á grandes em-
Error : oposicion de nuestros juicios con la naturaleza de
pleos, 83: cual la del militar, 85 : cual la del lejista , 84:
las cosas , t0277. 1. 38: oríjen del mal moral , 39.
cual la del destinado al cobro y manejo de las rentas públi-
Escepticismo : no cscluye la Moral, Prólog.
cas , 58 : cual la del consagrado al Sacerdocio, 85 : cual la
Esclavos : no eran reputados hombres entre los Romanos,
de los literatos, 86: la de las niñas demasiado descuidada y
tom. III. t 213: corno son tratados en el nuevo inundo,
ridícula, .92 y sig: la dada en los colejios y conventos, 95:
129 y 130 se han sacrificado muchas veces por sus se-
la del bajo pueblo enteramente descuidada, 101. V,. ¡fijos
ñores , 143.
y Niños.
Escolásticos: su Moral no fue mas que un juego ó trave-
Egoismo insociable: malamente confundido con- el amor pro-
sura de espíritu , Pró::og. Y.
pio , tom. I. 22.
ESCIPION : cultivaba las ciencias , tom.
87.
Elocuencia: cual debe ser su uso, tom. TI. 210.
Escuchar : hai pocos que lo sepan , t07-1/.. I. 252.
Embriaguez : los Soberanos tienen un grande interés en la
Espada : abuso peligroso de llevarla en tiempo de paz,
de sus. pueblos , ton;. 1..233 : consecuencias y daños de ella,
tont. II. 113.
• 233 y 234.
Espectáculos licenciosos : corrompen las costumbres, tom.
Embusteros : notados de infamia entre los Persas y los Indios,
I. 226.
•
Esperanzo: amor del bien_ que se aguarda, tom. I.
ton . I. 195.
Enemigos: lo que se deben los unos á los otros, ion=. II. 106 y
Esperiencia : conocimiento de las causas por sus efectos
• 'sig su utilidad, tom.
127.
en los hombres , ton:. I. 34. ella sola puede enseñarnos
Ennoblecer á un ciudadano : qué cosa sea , tom. U. 79. y sig.
á distinguir los placeres verdaderos de los placeres en-
Entusiasmo : pasion p'or medió de la cual el hombre sacrifica -
garlosO s 1 1 : debe ser la base de la Moral, 34 . y .03:
su propio interés, y aun se sacrifica él mismo, tom. I. 21;
lo que la hace frecuentemente inútil ó falsa , 35 :AO que-.
y24.
la constituye segura , 36 : la. nuestra y la de los otros nos-
Envidia : aborrecimiento que sé tiene á cuantos disfrutan
hacen lo que somos , 42.
ventajas ó cualidades apreciables , tom. 187: en que se
Espíritu de contralecion: defecto producido por la "vani-
diferencia de los celos, 118 : sentimiento vergonzoso que.
dad , tom. I. 255.
ninguno se atreve á manifestar , 139 : es la Moral de. mu-
Espíritu público : beneficencia aplicada á la Sociedad en
chas jemes,
cuando esta pasion se ennoblece,. 30.
jeneral
ton:. I. 94.
EPICTETO : Comparado á tia 'leño o á una estática, toni. I. 28:
Esposos: sus deberes , tom. III. 1 y sig.
del hombre de bien , tom. II. 202.
Estado de naturaleza: finjido y contrario á la naturaleza,
EGICU
: su Moral peca en no haber sido suficientemente •es-
tom. I. 61 : deberes que él impone al hombre para
plicada., Prólog. IV: de la dicha del justo, y de la miseria
consigo mismo , 57 y sig.
del injusto, tom. r, 79; de la cólera, 164: de la pobreza,_
Estimacion : sentimiento favorable fundado en las cualida-
tom../I. 173 z de.la sabiduría, 192: del sabio superior á. I
des que juzgamos útiles y laudables, tem. III. 149.
envidia; 201:: de las pasiOnes del sabio, 206: de la elección
Estoicismo : contrario á las criaturas sensibles y llenas de
de los convidados, tonz.JIT. 179: vale mas ser'desgraciado
deseos , Prólog. IV.
y raCiOnal', que nofeliz y' falto de razon, 210.
Estóicos : Moralistas fanáticos , ton:. I. 15 : su sabio seria
Equidad:- justicia en respetar igualmente los derechos de todos,
una masa inerte, incapaz de obrar, 28 , 30 y 31: mi-
com. 1..74.
raban injustamente la piedad como una flaqueza, 87.
P ENIO , Sentencias Arabes : de la esperiencia -Poni.. I.
Estudio : el mejor remedio contra el fastidio de los ricos,
:
los,'benefielos
de la cólera
de la adu-
tom. I. 210.
lación 196_ : de U. Mala cducacion, tols.'W. 77: de la
Estúpido : dificiluaeate hombre de bien, tom. I. 51.
;.
240
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
241
EvrNo : lo que se necesita para buscar la sabiduría , to:x.
17
designio. Prolog. VI : modernos , demasiado, arras-
;eián
•
II. 199.
. trados por.la autoridad de los RInigUOS
EURIPIDES : de la obscuridad, tem. II. 183.
FILOSTRA • O : de los . mentirosos tom.
Exdctitud : no es la virtud de los necios , ton:. III.. 173 y 174.
FIRMICO : de los soldados mercenarios, tom. II. 93.
FueRt : de la Mortal escolástica , tom.., III. 80 v 81.
F.
FOCILIDES : de la humanidad , tom.
: del bien que
se hatee á los malvados . , 93 : -y á enemigos , 94:
FABro : de los que no pueden soportar una injuria, ton.
del valor , 113 : de la •pereza y de , • ..trabajo , 207 : de
II.
88.
la educacion , tom. III. 74..
Familias : de la union que debe reinar entre ellas , tont.
Fortaleza : habito razonado de defender„ -los derechos de
III. 107 y sig.
la Sociedad , y de sacrificar por ella los mas caros inte-
Fanático : su aborrecimiento del mundo nace de su inte-
reses , tom. I. 113 : el vulgo la admira aun en el cri-
rés personal ó amor propio , tom. I. 25.
men , 115 : sólo es una virtud, cuando es verdadera-
Fastidio : " fatiga de nuestros sentidos ajitados por unas
mente útil , ibid. : sirve de apoyó á todas las ciernas
mismas sensaciones , .tom. I. 13 : languidez y paralisis
virtudes , 119.
mortal, que producen en el hombre la falta de sensa-
Franqueza : no consiste en una rudeza grosera y salvaje.
ciones capaces de adver tirle que existe de un modo
tom. III. 147.
agradable , 207: fruto de la 'odiosidad , 126 : el hombre
Frivolidad : V. Carácter frívolo.
solamente en sí mismo halla el remedio de esta enfer-
inedad , 209: sus efectos en la sociedad , 21.4.
G.
Fastidiosos : infestan la sociedad , tau:. I. 253.
Fatuidad : enfermedad incurable , ton. I. 255.
Galantería : su odien , tom. I. 219 : peligrosa por sus
Fatuo: tan descortés é impolítico como el hombre mas
efectos , ibid. y sig.
rústico , tom. I. 253.
GArtmAso oF. La VEGA: de los pueblos salvajes , Dom. I. 41.
Fausto : sólo impone á los necios , ton:. I. 254.
:Gastos de luxó : todos .aquellos que esceden nuestras fa-
Favoritos : lo que deben tener siempre mui presente,
. cultades , ó que debieran ser empleados en usos . mas
ton.
68.
necesarios y conformes. á la Moral , tom. I. 153.
FEDRO : de la gloria imprudente y loca , ton:. II. 208.
Género humano : vasta sociedad compuesta de todos los
Felicidad, es el placer continuado ,, tom. I. lo: conformidad
hombres , ton:. I. 61.
de nuestras necesidades con la facultad de satisfacerlas, 17:
Generosidad: electo de la beneficencia , tom. I. 95 : su
en qué se halla . , tom. III. 185 : de dónde depende la de los
medida , 96.
pueblos, 195: la de los Reyes, ibid : la de los grandes, 196:
Generoso : etitnologia de esta voz , tom. II. 110
la de las familias, ibid: la de los pobres, 197 : la del sabio
GERONIMO ( San ) de la adulacion , tom. I. 195: de las ri-
y del literato, ibid : la del hombre del mundo, 192.
quezas , tom. II. 152:
FERRERS ( Lord ) ajusticiado públicamente por un asesi-
GTLIAS : su beneficencia , tom. II. 159.
nato , tom. II. 1 1 2.
Gininosofistas : obligaban á sus discípulos al trabajo , tom.
FILEMON : del perdon de las injurias, tom. I. 170.
I. 214.
Fiiosofia : meditacion , no de la muerte , sino de la vida,
Gloria : estimacion universal merecida por los talentos
Prolog. XIII: oculta ó misteriosa, su nacimiento , tom.
útiles y agradables , tom, III.
: alabanza de 'balde-
II. 182 y sig. estoica , bajo de cual Gobierno es con,
nos , 1. 102 : militar , resto de las costumbres bár-
veniente , 197: moral , V. Moral.
baras , ton. II. 5 : nacional , debe conSisiir en la felici-
Filósofos antiguos : las mas veces obscuros á propósito
dad pública , ±6. V. Honor.
TO1IO
31
242
-ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
243
-abeínar-7-,: telier el derecho de emplear las » fuer2ks :dadas
Gue'rra injusta
verdaderó asesinato , tova.
1.4Q ) crimen
por la Sociedad , para obligar á todos sus miembros á
afrentoso y frecuente de los Reyes ,- 19-7: violación_
que se coliformén con los deberes de la Moral , toin. IL
los derechos de la justicia y de la humanidad, ton:. II. 6.
19.
Guerreros : V. Militares.
Gobierno : es raro el que se interesa corno debe en la
Gula : V. Desten/pi:luzca.
cidad- del pueblo
-tova. I. 232.
Gusto moral : hábito de conocer sana y prontamente las
Gobierno : fuerza
laysoiedad, -. destinada á obligar ájsus
bellezas y los defectos , la titilida.d y los perjuicios: de
miembros al - 'CuMpli miento de los .>empeños y promesas
las acciones. humanas
tom.,
183..
del pacto social , tom. II.
sus diversas 'formas., -21:
disputa sobre la mejor : •de sus formas , 21. y 'sig. :
H.
culpable de todos los delitos de los hombres , 36 : debe-
res de los Jefes en el aristocrático , 43 : vicios del po-
Hábito
disposicion en nuestros órganos .causada por la
pular ó democrático , todos los ciudadanos se hallan
frecuencia de unos mismos /110541IlientOS , :de la.
resulta.
interesados en que seí ti.tt justo para el mas pequeño
• la facilidad de producirlos , tom. I. 43'. su poder , 105.
como para el mas grande, 49. V. Sobe-rimo.
Habitos modos de obrar útiles ó dañosos. á nosotros .mis-
Gobierno
sus Malos efectos, toro. I.1250: su in:-
mos y á los otros , Dom. I. 43.
fluencia sobre las costumbres de las naciones t. II. 93.
Hablar mucho : gran defecto , tom. I. 251.
Guama : sobre ,que jamas se dice la verdad á los Reyes,
Hastío V. Fastidio.
ton:. II. 41.
HELYE:eta: de la educacion tonta: I. 9 : de la insensibilidad
Gran mundo : de quien se compone , ton,. 253.
de los males ajenos, 88 : de U. induljencia, 123 : del
Grandes .: apenas saben el arte de hacer bien , Dom. I. 185:
orgullo , 149: de la pobreza , ton:. II. 169: de la fuerza
con .frecueriCia ingratos , ibid : porque) envidiados , 1971
de la educacion tom. III, 50: de la amistad, 121.
entregados al ocio , animales mas viles que el buei que
HERODOTO : de los embusteros, toma. I. 195.
trabaja , 208: lo que ellos deben ser para merecer este
Héroe : ciega veneracion que se inspira á la juventud para
nombre tom. II.. 61 : mala educacion que reciben , 65:
con los de la' antigüedad , ton:. II. 17.
que jemes los rodean , 67 : qué .ellos hacen consis-
HESIODO : que la pena nace con el mismo vicio , tom. I.
tir su grandeza, 75 t 'regularmente sólo rnuestran,:aficion
136 : de las ciencias y de las artes , Dom. II. 200.
á ::las ciencias por vanidad ton. III. 159.
Hijos : sus deberes , tomo. III. 44. y sig.
Grandeza : la verdadera consiste sólo en la virtud , tom.
Hipocresía : mentira artificiosa en la conducta y en las pa-
II. 63 : desconocida en los gobiernos imprudentes y cor-
labras, tom I. 200: exijo un grande artificio ,
rompidos , 72: permanente , en lo que debe fundarse 73.
Hipócrita : comparado al cocodrilo , tom. I. 201.
Grandeza de ahíla : justa confianza • en sus facultades para
HOBBES : de lo que constituye los caracteres , Dom. I, 43.
eMprender grandes cosas sin arredrarse _ de lo que scíriv
Holgazan : V. Ocioso.
prende al vulgo , ton:. I. 116.
Hombre : sér sensible , que ama el placer y terne el dolor,
Gravedad : atencion sobre sí mismo , para no hacer cosa
Pr6log. XIV : causa de su Corrupcion , XVI : sér sensi-
alguna por inadvertencia que pueda indisponer á los que
ble , intelijente , racional, sociable , que anhela constan-
viven con nosotros , tom. I. 111 : cuando ridícula , y
temente el conservarse y hacer feliz su existencia, Dom.
cuando prudente y recomendable , 111 : afectada , es un
L 3 : cual es su naturaleza , : su intelijencia, su razoa
- • neeibg : orgullo que pretende arrogarse todos los respetos
y su sagacidad son semejantes al instinto de los anima-
v consideraciones ,. 257.
les , 6 : un hombre se diferencia á veces mas de otro
Griegos : demasiado sutiles. acerca de - la Filosofía Moral,
hombre , que lo que el hombre en jeneral se distingue
PrUg. VI.
de los brutos ,
un hombre no se diferencia de otro
. .
244
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS. 245
sino encuanlo no todos 'los- hombres sienten precisa-
defectos , 246 : de los caracteres débiles, 248 : de la virtud
mente de una misma manera , 8 : los hombres convienen
cimiento de la corrupcion , 262 : de los malos amigos,
todos en un punto jeneral , que es el amor del placer
y de los burlones y chanceros 265 : de la impotencia
y el temor del dolor , ibid : la educacion no basta para
de las leyes sin el socorro de las costumbres, ton:. H.
hacer de él lo que se quiera, 9: debe necesariamente
60 : del pobre , 172 y 174 : de la amistad , tomo. IIL
amar el placer y temer el dolor 10 : las pasiones le son
- 1 1 3 en qué consiste la virtud , 158 : del sábio , 193.
esenciales 15 : condenarle porque se ame á. sí mismo,
Humanidad : afecto que debemos á los otros corno miem.
es condenarle por ser hombre , 22 ; el que se aborreciera
oros: de la sociedad universal toar:. I. 81 y sig. : virtud
á sí mismo sería un enfermo ó un loco , 24 : es capaz
que nos hace amar á los hombres tales como son, 128;
de esperiencia. , 34 : en qué sentido y cuando es un
fundada en la equidad , ella condena toda prevencion
ente racional , 40 llega á ser lo que es con el ausilio de
odiosa , 82
sus grados prescritos por la justicia , 83:
su esperieacia propia y la de los otros , 42.
porqué los grandes apenas la conocen , 84-
Hombre solitario : sujeto á -obligaciones. para consigo mis-
Humor ( mal ) : disposicion habitual á irritarse , toro. L
mo, tova. I. 57 : su conciencia , su vergüenza y sus re-
171.
mordimientos cuáles sean, 58 y 59: debe ser contenido
Hurto : toda accion que priva al hombre injustamente y
y casto, tanto como el hombre social , 219.
contra su voluntad de lo que tiene derecho de poseer,
Hombre sociable : sólo el virtuoso puede pasar por tal,
toin. I. 139.
toro. L
: su único deber es el ser justo , ibid.
Hombre social: sus deberes , tomen. 1. 61 : lo que debería
decirse á :sí nds;no , 63.
Ideas en lo Moral : no son sino efectos del hábito , tomo,
Hombre de .bien definido : tom.. HL 208 : se ama á sí mismo
L 43.
por el contento interior que produce la virtud , t. I. 23.
Ignorancia : orijen del mal moral , ton:. I. 39: es un mal,
HomPno: de la humanidad t0773. 1, 82 : de la sucesion de
porque deja al hombre en una infancia perpetua , 211:
las jeneraeiones , tolo, III. 37.
en qué sentido ella no impide siempre al hombre el ser
Homicidio : atentado el mas negro y cruel que se puede
virtuoso y fiel á sus deberes , 262.
cometer , tomo. L 1.37.
Ignorantes : despreciados, miserables y dignos de lásti-
Honesto -: qué era lo que así llamaban los antiguos , tomo.
ma , tono. L 262 : no son induljeates, 128.
I. 101.
Imaiinacion : facultad de representarnos con fuerza y
Honor verdadero : derecho lejítimo que adquirimos con
enerjía las imájenés , ideas ó efectos que los objetos
nuestra conducta á la estimacion de los otros y á la nues-
producen en nosotros , tomo. 1. 6 : orijea tornan del vi-
tra propia , tom. 67 y 100 : no se destruye por una
cio y de la virtud , 241.
injuria , ni se restaura con un asesinato, como el del
Impolítico : V. Descoco tés.
hombre preocupado, 100 : cuando ofendido ,
Impuestos : los que no tienen por objeto la utilidad pú-
Honor en el sentido vulgar : vanidad cosquillosa , la cual,
blica , son unos robos manifiestos , Dom. I. 140.
perturbada por el conocimiento del propio demérito,
Impudencia : el orgullo del vicio , toma.
151 : desprecio
puede llevar á los hombres á los mas terribles desórdenes,
insolente de la estimacion y de la opittion pública , 254.
Dom. I. 156.
Inconstancia : cambio perpetuo de intereses ó de obje-
Honor de las coronas : consiste en merecer cl aprecio y
tos , tom• L 259.
respeto de las otras naciones , tomo:. II. 16.
Incrédulo : no se halla menos obligado por eso á conformarse
Roaitcro: del sentido moral del pueblo , t0177. 1. 45 : de la
con los preceptos de la moral universal , tomo. III. 216.
envidia que persigue á la superioridad , 98 : del avaro,
Indiscrecion : á veces tan funesta como la maldad , tomo.
177: de la buena conciencia 235 : que ninguno hai sin
I. 25u y 251.
24&
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
247
Induljenda hija de la paciencia , tom. I. 118: y de la
torn.71, 212 : la ignorancia y la necedad le' producen y
humanidad , 127 : cuanto mas ilustrado es el hombre,
le perpetúan , ibid : sus efectos en la suciedad , 213..
mas necesita de ella. 1.23. V. Toierancia.•
Juego de* -naipes : diversion peligrosa , cuándo inventada,
Industria : efecto de nuestro modo de sentir , tom. I. 6.
ton/. I. 240..
Ingratitud : olvido , y á veces aborrecimiento con que
Juicio : cotnparacion de los objetos que nos mueven , 6
se paga al bienhechor, tom. I. 182: vicio principal-
• que nos han movido de las ideas que estos objetos pro:,
. mente de los tiranos, 185..
ducen 6: han produOdo nosotros los efectos que
Ingratos. : porqué haya tantos , ton:. L 183.: es menester
sentimos ó hemos. sentida , tom.. I 6.
sine:nbargo hacerles bien , 187.
Jurisprudencia ROvIcEl j : mliamente adoptada por
laS
Injusticia : disposición á violar los derechos de los otros
naciones modernas, Dom. II. 57.
en favor de nuestro interés personal , tom. I. 141 : ori-
Jurisprudencia moderna: incierta , obscura y arbitraria,
jcn de todas las calamidades , 142 y 143.
tom. IL 131..
Ins.ssibilid ad : efecto de una organizacion incompatible
justicia: voluntad habitual y permanente de mantener
con la vida social , tem. I. 143.
á los' hombres ea el goce de sus derechos , y de hacer
Instinto de los animales : semejante á la intelijencia , á la
por ellos todo lo que querriamos que ellos hiciesen
razon , y á la sagacidad del hombre ,
por nosotros ,
tom. 1. 6.
P:12». 1. 7u. de que modo la justicia limita
los derechos de los hombres en Sociedad , ibid : por-
Instinto moral : facultad de juzgar , sin que parezca que la
rellexiou tenga parte en nuestro juicio ,
qué llamada equidad , 74 : necesaria• á todos los hom-
tom. I. 44:
ninguno en el hombre sin cultura ,
bres, 78 : su falta es la causa próxima del mal moral,
ibid : no es una fa-
cultad innata ,
80
ton!. III. 184.
.: base y - manantial de todas las virtudes , ibid.
Intelijencia : efecto de nuestro modo de esntir , tom. I. 6.
jusTwo M4rtir (San):: ea qué sentido un ateo puede ser
Intereses : nuestros deseos escitados por las necesidades rea-
mirado cotno mui relijicso, tul.. .11. 140.. -
les ó imajinarias , tutri..1. 19. y
Justo: qué es serlo , tom. I. 79.
sig : todos los hombres no
obran ni pueden obrar sino por interés , 20 : bien ó mal
JUVENAL .: de la mala conciencia , tom.1. 52 : de lo que
entendidos hacen á los hombres buenos ó malos ,
caracteriza al malvado, 65 : de la pobreza ridiculizada, 83.:
ibid:
de la sensibilidad, ibid: que el hombre se hace perverso pa-
personales , cuando vituperables 6 lejítimos , sacri-
co á poco , 138 : de la venganza f6.9 : de la avaricia , 179:
ficarlos , es sacrificar un objeto que se ama á otro que
se ama mas, 21 : obrar sin interés , sería obrar sin moti-
del abuso de los placeres ,-210: del castigo de las naciones
vos ,
guerreras , tosa. II. 7 : aun los que .110 quieren dallar á nin-
ibid : cómo deben combinarse los diversos intereses
particulares con el interés jencral , 23.
guno , desean al menos tener podei, para ello,. 85 : de la
verdadera nobleza , 89: de la conformidad de la naturaleza y
Intolerancia : cuán injusta é irracional , tom. L 129.
la sabiduría, 140: de los ricos, 151 , 15.2 y 168•: de la ple-
Ironía : bárbara, principalmente en la boca de un Prínci- --
pe ,
be Romana , 171 : del pudor y la belleza , ton:. HL 13 : de
tom. I. 268 : V. Burla.
los niños, 39 : de la fuerza del ejemplo, 54: de los ami-
ISOCRATES : de la continencia tom. L 229..
gos , 120 : de los criados insolentes , 134.
J.
L.
Jesuitas : malos preceptores de la juventud durante mas
Labrador : objeto del injusto desprecio de la Grandeza,
de dos siglos , tom.
SI : su estiucion jeneralmcnte
aplaudida , tom.
.P,5.
í071:. II. 235y sig.
Laccdrinonioj : de uno que no quiso establecerse en Per-
Juego : cuando s-410 debiera servir para descanso y recreo
del ánimo r se hace de él una ocupacion seria y continua,
sia , tom. II. 94.
248
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
249
LAFFITEAt: : de la castidad de los salvajes , tom.' I. 219.
Limosna : la mejor, tom. II. 239.
LAMBERT
Mad. de ) : de la chanza ó burla , tom.
Literatos : sus deberes, tom. 11. 179 y sig.
266 : del pudor , tom. III. 11 : del reinado de la vir-
LOCKE: su ocurrencia hallándose en una tertulia de juego,
tud , 14 : de la conducta de los amos con sus criados,
tom. 1. 211 : de las leyes , tom. II. 54.
131 : del amor esclusivo de sí mismo a 191 : del amor
141.1CANO : sobre que el Jénero humano solamente parece que
propio lejítimo , 192.
existe para un pequeño número de individuos privilejiados,
Lejislacion : Moral consagrada por las leyes ,
Pro-
tom. II. 58.
log. XX : las naciones no tienen tedavia una verdade-
.14.:cREclo: de los ricos, tom. II. 157: de lo misterioso 183.
ra, tom. II. 57 : verdaderamente sagrada , cuál , 59.
Lcxs xiv: juicio que merece por haber ordenado la destruc-
V. Leyes.
cion del Palatinado , tom. II. 107.
Ley suntuaria : la mejor , tom. II. 37.
Louvois : su insolente altivez con un Holandés, tom. II. 64.
Leyes : voluntades de la sociedad para regular las accio-
Luxó : emulador' de la vanidad entre los ciudadanos de las na-
nes de sus miembros, é impedirles e! que se dañen re,
ciones opulentas, tom. I. 152: todo gasto que escede nues-
cíprocamente, tom. 1. 72 : cuándo. justas , ibid. : lo mis-
tras facultades , ó que debiera ser empleado en unos usos
mo que los usos , ellas no hacen justo lo que no lo , es
mas conformes á los principios de la Moral , 153 y sig: sa-
por su naturaleza , 77 y 78 : la ley debe ser la señora
ca á todos los hombres fuera de su esfera , 155 : fruto de un
y no la sierva del soberano, Dom. II. SU y 51 : lo que
mal Gobierno, tom. II. 37.
deben ser las leyes para bien regular la conducta del
Soberano y de los súbditos , 51 y 54 : subordinadas
M.
á las de la naturaleza , 55 : destinadas á guiar á los hom-
bres , y no á descarriarlos , 56 y 57 : su reforma no es
Madres: crian mal á sus hijas , toro. III. 92 y sig.
tan dificil como se pondera , 59: ellas y la Moral son
Majist•ado: su autoridad porqué justa , tom.
20.
impotentes por sí solas sin su mutuo socorro , ibid. V. Le-
Majist•ados: deben ser tan respetados como los militares, tom.
jislacion.
11. 78.
LibJraiidad: efecto de la beneficencia , tom. I. 95 : su
Maiistratura : abusando de su poder se esclaviza al des-
medida, 96.
potismo , toro. II. 123 : cuándo justamente respetable y
Libertad en la vida social : el derecho que cada ciuda-
amada , 1 26.
dano puede ejercer sin perjudicar á sus asociados , tom.
Mal : qué es , tom. I. 10.
I.71.
Mal moral: su oríjen, tom. I. 39: raras veces su reparacion es
Libertad de pensar : necesaria en la Sociedad , tom.
completa, 54: cómo espiarle , 55.
137.
MLESHF.RBF.S: título que mereció, Dom.
128 y 133.
Libertinaje : V. Disolucion.
Xalvados; definidos , tom. 111. 209: ciegos que chocan y hie-
Libre : qué es serlo , t0212. II. 77.
ren á cuantos tropiezan en el camino de la vida, 259:
Licencia : todo uso del poder que
perjudica á los otros,
no pueden gozar de una felicidad pura en el mundo , 52:
tom. I. 72.
si se les debe hacer bien, 93 : su tormento en la desgracia,
Encaro : tirano que menospreciaba la sabiduría , toma
tom. 111. 210.
II. 86.
MADEVILLE : objeto de su Obra, PrOlog. XV.
LicuRco : su dictamen sobre la cducacion , tom. HL 55.
Marido : su autoridad justa , pero limitada , tom. III. 2
Lijereza ó frivolidad : incapacidad de atenerse fuerte-
y sig.
mente á los objetos que nos interesan , tom. I. .259:
Matrimonio : su objeto , y sus deberes , tom. 111. 1 y sig.
grande obstáculo á la felicidad social , 250 : á veces tan
MAI: PEou : no concebia cómo le era posible á un súbáito el re-
daüosa como la malignidad , 50.
sistir á la voluntad de su serior , tom.
52: alegría con
TOMO III.
32
1
ÍNDICE 'ALFABÉTICO
Ig0
DEI. LAS, . MATERIAS. '
251. •
que la Francia celebró su ,cáida , 68.
Modales s: modol!iesterioresn•de: , comportarse en
Mundo,
MAuREPAs : modelo de Un buen Ministro, tom.
•
:introducidos por el;_luso:'y las convenciones de la Só-
Mayorazgos : contrarios á la Naturaleza , tom. Hl. 36.
eiedad
toiii.
170
bellos no siempre son los
Medidla musical : su oríjen ó principio, toar. 11. 221 y 222.
mejores , 172.
214eMoria : facultad de- representarnos de nuevo: las ideas que
Moderacion : virtud fundada en la naturaleza humana , toas.
nuestros sentidos nos hán comunicado , cuando los objetos
I. 13.
que las produjeron han desaparecido, 0711. 1.-6, •
Modestia consiste en no hacer el hombre alarde de sus
NrEiq ADDI:YRb-: del pérdon de las injurias , to l n: L 169: de los
talentos y virtudes•ide un modo desagradable los::otros,
ricos , tom. II. 158 : del hombre, tom. III. 52.
tom. I. :97?: ella, sola puede desarmar la envidia
Mendicidad : anuncia la neglijencia y dureza del Gobierno,
Monarca : V; Soberano.
tom. II. 169.
MONTAIGNE : de la vida , Predog. XIV : de la concien-
Mentir : hablar contra lo que se piensa , tom. L 194.
cia , tom. I. 46 : de la virtud , 64 : de los benefi-
klentir,1: puede hallarse lo mismo en la conducta que en las
cios , 91 : de la diversidad de opiniones , 129 , de .los
palabras , tom. L 200: sus funestas consecuencias 204.
que se menosprecian á sí mismos , 162.: de la cólera,
Mentirosos : notados de infamia entre los Persas y los Indios,
167 : de la mentira , 194 : de la paciencia , 244 : de
10111. I. 195.
la autoridad de los Soberanos , tom. II. 23 de sus
Mérito: raras veces se presenta en las Cortes , tom. II. 66.
gastos , 31 : porqué las leyes conservan su crédito , 55:
Militares : deben ser mirados por la Sociedad con un aprecio
del verdadero honor del hombre , 82 : de las riquezas,
igual que los Majistrados., una. II. 78 : sus deberes para
150 : del gusto y .a.ficion á creer las cosas obscuras y
con sus enemigos , 106 : cuán necesarias les son las cien-
misteriosas, 184 : de la sabiduría , 196 : de la armo-
cias , 90: situación miserable de ios viejos sin premio y' sin
lnía discursos y las acciones , 205 , de los pa-
conocimientos , 92: los que se sacrifican por la tiranía no
dres y sus hijos , tom. III. 37 : de la educacion , 70:
son mas que unos gladiatores mercenarios, unos traidores, y
de la singularidad., 167.
unos debites, 93: á qué se reduce su Moral , ibid : su trato
MONCRIF : de los que quieren dominar en la conversa-
porqué á veces peligroso , 116.
cion , tom. I. 250.
Ministros : deben estremecerse al aconsejar :á sus Soberanos la
Moral : guiada antiguamente por el entusiasmo y el de-
guerra , un impuesto , un edicto rigoroso , tom. II. 64:
seo de lo maravilloso , PHlog. I y VIII: -no se ha
desgraciados , porqué jcneraltnentc abandonados , 67':
dicho todo sobre ella , V y XVII :_ en qué se funda
qué necesitan saber , 66 : estado precario de los que
IX: anterior á la existencia del hombre, es una, qui-
sirven á un déspota , 69 : interesados en la virtud de
mera , X : debe ser una misma para todo hombre de
un Príncipe , ibici : los que complacen los vicios y los
cualquiera Relijion. ó secta filosófica que él sea , ibid:
caprichos del . Príncipe , sirven mal á éste y á su pais,
no se há hecho sino para los seres racionales y bien or-
71 3 por ellos los súbditos juzgan del Soberano ,
• ganizados , XI y XII : sus nociones primitivas. son in-
cualidades que deben tener , 73 : tristes consecuencias
contestables , XIII : porqué se encuentra aún imper-
de su neglijencia insensibilidad , cte. 74 : su prodi-
fecta y tenebrosa , XV y sig. : porqué- incapaz de.
galidad , criminal , ibid.
Contener á los pueblos , XV : la de los Romanos no
Ministros de la Relijion : sus deberes , tom. II. 135 y sig.
pudo menos de ser mui imperfecta , XVIII: es la cien-
V. Clero.
cia de la felicidad , XX: ciencia universal , XXI : cien-
Misantropía : mal humor habitual y continuo , que nos hace 1
cia de las: relaciones entre los hombres , y de los debe-
aborrecer á todos aquellos con quienes debemos vivir , toar.
: tes que nacen de ellas, Dom. I. 1: no es innata , 3: la
I. 174 y sig. : contraria á la vida social, 246 : nace del or-
ríjida y fanática no es propia del hombre , 18 : debe
gullo y de la envidia , tom. III. 162.
fundarse ca el interés de los hombres, 22: en el amor
252
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
251-
propio, 25: no. puede sólidamente establecerse sino so-
gloria, 16 : guerreras y conquistadoras , detestables , 5:
bre la esperiencia , 37: -porqué algunos han creido que
y tarde ó temprano castigadas , 7 y sig. : las que quie-
ella no tiene principios algunos seguros, 39: debe con-
_ ren..apoderarse del comercio universal e .seinsivo, insensa-
ducir á los hombres al establecimiento del orden y de
tas , 12: las mui opulentas corren á su ruina , 13.
la. paz entre sí por medio del mutuo contento , 56:
Naturaleza - del hombre : conjunto de las propiedades que
propiamente hablando sola una virtud tiene que pro-
constituyen su sér, , y que distinguen su especie de las
-poner á los hombres, esto es , la justicia ,.. 70: la ver-
-otras especies de animales, ó que le son comunes con
dadera; prescribe al hombre el vivir segun su natura-
ellos , tom. I 4.
leza,. y . no hacerse superior á ella , 109: estimula á la
Necesidades : todo lo que es ú se cree útil ó preciso bien
virtud por medio de placeres esentos de remordimien-
sea á la conservacion , bien sea á la felicidad, tom. I. 16
tos y pesares, 235 3 ciencia necesaria á. los Ministros,
y 13: naturales , en pequeño número, ibid. creadas por
ton,. 66 : piedra de toque . de toda Relijion , 137:
la imajinacion , insaciables é infinitas, ibid. estas nos
su realidad es evidente , prescindiendo de todo sistema
hacen esclavos de una multitud de cosas y de los que
de Relijion revelada , ibid. : arte de hacer al hombre
pueden darooslas, ibid.
feliz por medio del conocimiento y de la práctica de
Necios : ningunos menos induljentes que ellos , tom. I. 128.
sus obligaciones y deberes , tom. III. 185: arte de amar-
Neglifencia : verdadero crimen en un Soberano , tom.
se el hombre verdaderamente á sí mismo viviendo con
2!16-.
los (lemas hombres , 189.
Niños no tienen mas razon que los brutos , toín. I. 40:
Moral feroz y fanática , que conduce á una apatía inso-
educarlos, instruirlos , desenvolver su razon , es ayu,
- ciable , no debe ser atendida, ton?. III. 204.
darlos á hacer esperiencias, 42 : es menester mostrarles
Moral de las naciones : tom. II. 1. : las une entre sí do
la idea de la virtud enlazada con la del placer , 44: son
mismo que• á. los individuos , 2 y sig. infelicidades y. mi-
comumnente crueles, 145 : porqué inclinados á mentir,-
serias de las naciones, resultantes del menosprecio de la
195 : mas sujetos á la cólera que los hombres hechos,
Moral toar.
198.
165 : precoces , llegan por lo regular á ser sólo unos
Moral escolástica : juicio de ella , tom.
.80.
hombres medianos , tom, III. 73. V. Educacion.
Muerte : no le es temible al hombre de bien , tom. Hl. 210.
: mal educadas , tom. III. 92.
: y
-ceremonias ridículas de algunos pueblos contra
Noble : qué es serlo : tom. II. 77: consecuencias funestas
sus temores , 213.
. -á los Estados de su imbecil orgullo,. 86 : desdeñan mu-
Mujeres : mas sujetas - á la cólera que los hombres, i0911.
cho el estudio y la aplicacion, 87: tristes efutos de su
165 : graciosa reconvencion de una á su marido , tom.
ociosidad , ibid.: pocos v erdaderamente en el mundo , 89:
III. .93 : fortaleza de las de Esparta , 99. Y. Amor con-
son los que mas interés tienen en la prosperidad de la
yugal , Coquetería , Esposos.
Patria , 96: qué son en realidad los que no tienen ta-
Murmuracion : verdad dañosa .á los que son objeto de ella.
lento ni instrucción , : cuándo respetables , 99: pre-
Dom. I. 190.
rogativas ridículas y chocantes de los Nobles Alemanes,
Músico: conoeimientos que debe tener , to,n. II. 221.
Polacos é Indios, 101 : Polacos y Daneses, los mas dés-
potas de todos los pueblos, 84 y 85 : sojuzgados á su
N.
vez , ibid.
Nobleza : consideracion que se tiene en la. opinion pú-
Naciones : mas les importa el ser felices , que no ricas y
blica á los descendientes de los que han servido bien á
' poderosas , Prelog. XVI : sus deberes recíprocos los
la Patria , tom. 77 : lo que anuncia esta palabra,
• mismos que los de los individuos entre sí,
II. 1 y
105: comprada , de ningun valor ni aprecio , 80 : an-
sig.; sus pasiones las mismas , ibid. :
qué consiste su
tigua , apreciada , ibid : la vanidad es su vicio , 82.
254:
ÍNDICE AUABÉTICCf
DE LAS. MATERIAS.
255
Nobi.ex0
: consagrada . á- veces servilmente , á las 'vo-
precio de los -otros . I. 143 i orijen de • la envidia,
luntariedades y caprichos de los Príncipes mas per-
188 : desagrada atin en elliombre de-mérito , 254: prue-
. versos , tom. II. 94 : no puede ni debe representar ni
ba cierta de necedad , 263: el del nacimiento pura vani-
juzgar á los ciudadanos
dad , 152.
Novelas t cual debe ser su objeto, toin. II. 210.
Orgulloso: V.. Soberbio.
NeMA: su razonamiento á los Romanos sobre las pasiones
ORLEANS (Duque de) cuál es un buen ciudadano , segun
guerreras , toar. II. 7: no quiso tener guardias, 35: re-
él , roan.
57.
partió las tierras á los pobres , 171.
Ostcntacion : gusto propio solamente de las pequeñas al-
mas, toro. I. 255.
o.
P.
Oblígacion moral : necesidad de hacer ó de evitar ciertas
Paciencia : virtud social , efecto de la grandeza de alma,
acciones en razon del bienestar que buscarnos en la vida
y no de la debilidad, ton:. I. 118 madre de la indul-
social , ton?. I. 2.
jeneia ,
Obstinacion : firmeza en el mal , toro. I. 115 : efecto de
Pacto social : encierra todos los deberes de la Moral, toa:.
una necia presuncion , y de una vanidad despreciable,
II. 1.9.: compendio de los deberes que la vida social im-
que constituye su honor en no retroceder jamas 151:
pone á los que viven juntos para su comun ventaja tosa
>
confundida muchas veces con la firmeza , ibid.
I. 75 y sig.
Ociosidad : vicio vergonzoso , toar. I. 206 : todo buen Go-
Paradas miiitares hacen perder el tiempo al pueblo , y
bierno debe infamarla , 209 : sus efectos en la Socie-
corrompen sus costumbres ,
I. 226.
dad , 214. V. Pereza.
Padres : sus deberes , ton!. III. 30 y : no deben per-
Ocioso: ningun miembro de la Sociedad debe serlo , toga.
der de vista á sus hijos , -76 : responsables en Esparta
I. 123: tan • dañoso á la sociedad como incómodo á sí
de los sentimientos de sus hijos, 10.. V. Edacacion.
mismo , 214. V. Pereza , fastidio.
Parientes : sus deberes recíprocos, tom. III. 1 07 y sig.
Odio : pasion á veces lejí t ima y útil , tan:. 1. 29: reli-
Parricidio
ordenado por la ley en la antigua Cerdeña,
jioso, contrario á la humanidad , 82.
torta. II. 55.
eriininal á veces, tour. I. 260.
Pasiones : mcivimientos de amor ó de Odio ácia los objetos que
nos figuramos deben afectarnos agradable ó dolorosa-
OPERA : espectáculo licencioso en algunos paises, tont.
mente , toro. I. 14 : efectos naturales de la organizacion
I. 226.
Opinicines de los hombres : asociaciones verdaderas
de los hombres y de las ideas que ellos se forman ó que
ó fal-
sas de las ideas que les son ya habituales á fuerza de
reciben de la felicidad , 104 : esenciales al hombre, 15:
reiterarse en sus cerebros, toca. I. 4-4: no son dañosas,
no son mas enfermedades que lo es el hambre ,
sino cuando se quiere hacerlas adoptar por fuerza á los
su variedad y su causa, 17 : su utilidad , todas
otros , 130.
•
pueden ser convertidas en bien de la Sociedad , 29: cuan-
Opulencia : conduce á las naciones á su ruina , toar:. II. 13.
do racionales , 45 : desarregladas del hombre , sus con-
Orden: modo de ser ó de existir , por el cual todas las
secuencias inevitables para él mismo , 42.
partes de un todo conspiran—sin obstáculo á conseguir
Patria : porqué las naciones están llenas de ciudadanos
el fin que su naturaleza le propone, toar:.
indiferentes sobre su suerte , ton:. II. 48 : aquella lo
I. 10.
Orden moral : feliz concurso de las acciones 3
es donde el hombre se halla bien , 50 : la verdad2ra,
1 v olunta-
des de los hombres , del que resulta la conservacion y
51 : sólo es amable por las ventajas que ella produce,
felicidad de la Sociedad , ton:. I. 10.
tour. L 76."
Orgullo idea alta de si. mismo , acompañada del menos-
Patriotismo : V. Amor de la Patria.
256
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
25?
PAUSANIAS : lo que deben ser las leyes , tom.
5• :1
tos , lejítimos
tom. I. 12 : cuándo raciona-
Pecar contra los otros , es pecar contra sí mismos, tom.
les , 45.
I. 26.
Pensamiento : sentimiento continuo ó renovado de las im-
Placeres físicos , b de los sentidos : los que sentimos en
presiones ó de las ideas que se han trazado en noso-
nuestros órganos , tom. I. 12: terminan con el cansan-
cio , ibid. :
tros , tom.
5.
los mas vivos son los menos durables ibid.
la naturaleza del hombre exijo el- • variarlos , 13 : en sí
Percepcíones : V. SJilSaCi011eS.
Perdon de las injurias : la Filosofia le enseña , tont.
mismos nada , tienen de criminal , 236 : ,el mal comien-
I.
za en el abuso de ellos, 237 y
169.
sig.
• •
Placeres intelectuales :
Pereza : condena necesariamente á los pueblos á la es-
los producidos en • nuestro inte-
ricr por el pensamiento ó la contemplacion de las ideas
clavitud , tont. I. 205 y sig. : criminal en un Sobera-
no, vergonzosa en un padre de familia , 206: castiga-
que nos suministran la memoria , el juicio , la imaji-
da con el fastidio, 207 : conduce al pobre al crimen,
nacion , tom. I. 13 : preferibles á los fisieós 3 porque los
promovemos á nuestro agrado , y son mas propios
ibid.: y sumcrje al grande en la languidez y el has-
. nosotros ,
tío ,
208.
ibid.
Placeres del alma : laudables ó repreensibles , tom.
241.
Pereza de temperamento : tom. I. 215 : reputada á veces
PLA • ToN : del honor , tova. I. 102: de la pena - del vicio,
por Filosofia , ibid.
136 : de la ingratitud , 131 : del mejor Gobierno, tom.
PERICLES : porqué suscitó la guerra del Peleponeso , ton?.
II. 51 : de la • filosofia. sobre el trono , 68 : de las ri-
II. 45 : leccion que da á las mujeres, t PM. III. 22.
quezas , 149 : su filosofia , 'misteriosa , • 185 e falto de
PERslo : que ninguno procura entrar dentro de sí mis-
razon ; cuando quiere que las mujeres Sean comunes á
. MO
tom. I. 163 : de la diferencia de las fisonomías,
todos tom. III. 6 : de la educacion de los hijos de Gi-
tom. III. 101.
ro , 52: del filósofo , 185 : de los- malvados-, - 209:
Petimetres : si sus modales son los mejores , tom. I. 254.
PLINIO : De la guardia de un buen Príncipe , tom. II.
y tom. III. 172.
29 : de su verdadera gloria , 30 : rico , benéfico , 159.
Piedad : fru t o de la esperiencia y de la razon , tom. I.
PLuTARco : de la educacion , tom. I. 9 : de la utilidad
144. V. Compasion.
de las pasiones , 27 : del hábito , 46 : de la virtud
Pintura : debiera ser mas honesta y mas moral , tom.
moral , 70 : del bien hecho por debilidad , 93 : y al
II.
218.
enemigo , 94 :. de los sobrendffibres de lbs Reyes , 103:
PerAco : del bien gobernar , toro. II. 32.
del valor , 113 : del temor , 116 : del sufrimiento -de las
PrrAooRAs : su Moral obscura y enigmática , Pr6log. IV:
injurias , 117 del perdon de las injurias , 169: de los
que no hai necesidad de tratarse y tener amistad con
embusteros , 195 : de los gorristas , 231 : -la atended'
todo el mundo indistintamente, tom. III. 164 : ni de
á lo que se hace , 260 : de la pasión de los Romanos á
singularizarse , 167 : ni de hablar mucho , 177.
las armas , tom. II 8 : del amor de la paz ' 9 : -de las
Placer : toda sensacion agradable , cuya duracion se de-
'
guerras de los Griegos entre sí ; 11 : de los Pólíti-ros in-
- sea , tom. I. 10 : solo es un bien eneuanto es confor-
justos , ibid : del nombre de gran Rey • , 17 : del;mejor
me al órden , 11. : se convierte en un mal luego que
Gobierno, 22 y 32 : del Rey Tigranes , 33 : de Nunca
daña nuestra conservacion y nuestro bienestar perma-
despidiendo su guardia , 35 : de los tiranos , y de los'-
nente , ibid. : de aqui , verdadero ó engañoso , 12 : no
buenos Príncipes , ibid : de la ciencia de los Príncipes,
es sentido sino por los que no abusan de él , 235 y
37 : sobre quiénes deben los malos Príncipes aspirar á
sig. : termina siempre atormentando , cuando no es
ejercer su mando , 39 : del orgullo de los grandes , 44 :
conforme á nuestros deberes , ibid.
del gobierno popular , 45 : de la ciudad bien gobernada,
Placeres racionales ó irracionales , honestos ó deshones-
47 del despotismo , ibid : su nocion de Dios- 136: del
TOMO
33
258
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
259
uso de las riquezas , 1 .51 y 152 : de los estudios frívolos,
Prevision : fundada en la esperiencia
t0172.. I. 36.
207: de la fidelidad conyugal, tom. III. : de Venus
Príncipe arbitrario : el no resistir jamás á sus voluntarie-
encubierta , 12 : de los malos padres'
39 : de la amis-
dades y caprichos , es ser no solo mal ciudadano, sino
tad
,
ad , 114 116 y 121 de la utilidad de los enemigos,
tambien enemigo del mismo Príncipe , tom. II. 53: re-
128 : de la economía , 139 : de la eleccion de los convi-
velándose contra las leyes , él incita á sus súbditos á
dados :, 179; de la felicidad , 186 : de la pena de los malva-
revelarse contra él , ibid.
dos , 195.
Príncipes : educacion que debe dárseles , toma. II. 31. mala
Poder absoluto : causa de la decadencia y de las desgra-
la que se les da , 32: desgracias qao de esta se siguen,
::das de los pueblos , tomo. II. 35 : si le acompafía la feli-
ibid : lo que de ellos aprenden mejor, 31 t todos suspiras
por el despotismo , 34 y 35 : ociosos, no se diferencian
cidad , 40.
de sus palafreneros , 39. V. Soberano.
Poesía : cual debiera ser su grande objeto, tosan. II. 209.
Procederes : V. Urbanidad.
POLIBIO : de la beneficencia , tom. L 97 : de las naciones que
.pretenden apropiarse esclusivamente el comercio y la nave-
Prodigalidad : liberalidad sin reglas ni medidas , tova. 1.
gacion , toma. 11. 1 2 : de la tiranía , 36.
95 : consiste en derramar por vanidad, y sin medida y
discreeion los bienes de la fortuna , ó en hacer de las
Poligamia : causa de los gustos vergonzosos y depravados
de los Orientales ,
riquezas un uso poco útil . á sí mismo y á. la Sociedad
toma. I. 227 : abuso tiránico , toma.
- , 179 : debilidad criminal principalmente en los Sobera-
1II. 6.
nos •,
Política falaz é insensata :. arte de cegar y oprimir á los
Pródigo : estravagante , falto regularmente de sensibilidad,
pueblos , Prólog.. XIX y tomo. II. 38.
que sacrifica su fortuna al deseo de ostentar , tomo. 1. 231.
Polítieu . ,verdacic:_rra y sana 3 la Moral aplicada á la conduc-
ta de las naciones y á la conservacion de los Estados,
Prudencia: efecto de nuestro modo de sentir: toma. L 6.
es la razon y la esperiencia aplicadas á la con.ductp,
Prólog. XX y toma, 11. 14: ella contiene las reglas inmu-
£09 : muchas veces confundida con el artificio y la as
. tables de la justicia , fortificadas con los premios y los
castigos de la Sociedad , tomo. I. 78 : debiera estrechar de
tucia , 112 : medio justo entre la confianza y la descon-
continuo los vínculos de la humanidad , 84 : la mejor
fianza , 247.
y la mas útil consiste en la bondad , la buena fe y la
PUBLIO Sino: de la fuerza de la costumbre, tova. 1. 105,
de la vida del tirano, toma. II. 35: que no: .hai ciudad
• sinceridad , 201 y tom. II. 39.
para el esclavo, 50: que la escesiva grandeza y poder
Polonia : á quien debe este Reino sus desgracias , tom.
trastornan el juicio, 64. •
II.
84.
:-
Pudor : fundado en la razon:matural , toma. I. 107..
Pobres : sus deberes , toma. U. 165 y sig.
PUISEGUR : de la sola práctica--del arte militar sin la tea-
Pobres vergonzantes : toma. II. 169.
ría , tom.
9L
Por.E.: del i. estudio mas importante : tom. II. 213.
Potestad óy valimiento : que es tenerla : toma. 11. 77.
Preceptores : sus deberes , toma. 111. 91 y sig.
Q.
Preocupaciones : juicios faltos de espericacias suficientes,
tom. 1. 38.
QuiNTILIArto : del 'murmurador , ton L 190: de la posi-
Presumido ó petimetre : impudente que se hace supe-
„I
bilidad de que el mundo se vaya perfeccionando de
siglo en siglo,
rior á las consideraciones debidas á la Sociedad , tomn.
toma. II. 39: que es'io -qué hace al hom-
I. 254.
bre verdaderamente elocuente, 213: de la conciencia
P•esuneion : enfermedad incurable , toma. I. 255.
toma. W. 188.
Pretensiones ridiculas
mentiras en la conducta , tom.
202 y 206.
t
260
INDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS. 261
Ricos : sus .cicbtres , tom. H.. 146 y sig : en_ qué senti-
R.
do• ellos son . mas distinguidos en la Sccicdad que los
pobres , ibid.
Rango : V. Clase.
Ridiculez : se halla en la desproporcion de los medios con
Razón : efecto. de nuestro modo de sentir ,t oso. T. 6. Solo'
el fin que nos proponemos, tomo. 1. 263 : recae á veces
puede ser el fruto tardío de la esperiencia , del cono-
sobre la virtud , 265.
cimiento de lo verdadero y de la retlexion , 40 : cono-
Riquezas : su efecto sobre un pueblo , Prólog. XVI : jui-
cimiento de lo verdadero , aplicado á la conducta de la
cios diversos que sobre ellas se han forniado los sabios,
vida , 39 : habito contraido de juzgar sanamente de las
• tomo. 1I. 1 48.
cosas , y de descubrir con prontitud lo que es confor-
Robo : V. Hurto.
me ó contrarió á nuestra, felicidad, 44 : conocimiento
RocnEFoccAwr : de la pereza, tomo.. 1. 215 : de la ecnver-
del camino que conduce á la virtud y á la felicidad,
sacion , ton:. 111. 181.
tom. III. 189.
Romances ó fábulas : cual debe ser su objeto , tomo. II.
21)
Revel de : quien es llamado así bajo un Gobierno tiránico,
tom. II. 47.
Romanos : nó podian tener una buena , -tviora,1 P..
Rey : necesita mas el ser bueno que el . tener un gran
sus guerras casi siempre injustas , tomo. u. 6 : cuales eran
talento , ton:. II. 40 : vida del que cumple con sus de-
sus virtudes , 196.
beres, ibid : casi nunca puede saber la verdad, 41. V.
RoussEAu ( J. J. ) detractor de las ciencias , Dom. 189:
Soberanos.
su descontento por la desigualdad de las condiciones es
Relaciones entre los hombres : son los diferentes modos por
irracional , 104.
los que ellos influyen sobre su bienestar recíproco;
ton:. 1. 2.
s.
Refiexion : facultad de contemplar las ideas trazadas . en no-
sotros por los objetos que .;han obrado sobre nuestros_ sen-
Saber Yvivir : conocimiento y práctica de los procedimien-
tidos , tom. I. 5 y sig.
tos y modales capaces de conciliarnos la estima.cion y
Reiiion : debe ser conciliable con la Moral , tomo. II. 135.
la amistad de los que s,ven con nosotros , Dom. 171.
y sig : virtudes que ella exijo de los mortales , Dom. 11I.
Sabios : sus deberes , tom. II. 179 y sig : los primeros lle-
211 : porqué hai quien se atreva á dudar de su utilidad
garon . á ser los primeros Soberanos , 110.
y de su poder sobre los hombres ,
Sacerdotes : V. Ministros de la Rtiffiotr. Clero.
n ien
de conciencia :. temor: que produce en noso-
Salvajes : porqué implacables , tom. 2 y 3: no son por su
tros la idea de que nuestras acciones son capaces, de acar-
estado ni sábios , ni virtuosos , ni felices , como se ags
rearnos el Odio ó el resentiutiLmto de los - otros ; tomo. 1.
quiere persuadir, 203 y Prólog. XVIII.
49 : el del hombre solitario , 59.
Sátira : jeneral ú t il y laudable , tom. 1I. 208.
Reparacion completa del mal : rara , tom. I. 53 : costosa á
SEoismvnno ( El Emper. ): que los Reyes no aprenden su.
los hombres , 54 : imposible , ibid.
oficio , tomo.. II. 32.
•
Reposo : solo es d t.11ce, al que trabaja , toro. I. 210.
SI:NF.CA : del amor propio , tom: 25 : de la perfeccion
Resp,:to 7 ;,zconsicleracion y, acatamiento que el temor ó las
del espíritu , 40 : la virtud es un arte que se nece-
convenciones • de
,
nuestrojdeber , nos itn-
sita aprenderle , 65 : ella es la que constituye al hctn-
ponca_para con aquellos que ejercen sobre noscsros una
bre , 81 : del beneficio 91 : de la beneficencia , 97 : de
autoridad bien ó mal fundada , ten:. III. 150 y 1 5 t.
la grandeza de alma , 117 : del virtuoso en la adver-
Retiro del mundo : en lo jeneral , inútil y condenable , tom.
sidad , ibid : de lo que constituye la felicidad de la
I. 124: en qué caso permitido , ibid.
Sociedad , 123: de ja cólera 167 : dn los diverti-
262
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
263
mientos racionales , 212 : del estado desesperado de un
congregados con el designio de trabajar de concierto en
pueblo' sin costumbres , 222 : •te la escesiva confianza,
su mutua felicidad , tomo. I. 61 : universal subdividi-
ó de la desconfianza , 247 : que el vicio se castiga á
da en particulares , las cuales son como otros tantos in-
sí mismo , 271 :" del ejemplo que debe dar un Rev ,
dividuos de la primera, ibid : su autoridad cuándo justa,
tom. 28 de la verdadera nobleza , 79 : de las ri-
72: por el bien de sus miembros debe ejercer su autoridad
quezas , 149 , 157 y 173 : de las costumbres de los
sobre ellos , ibid : su principio y motivo , la necesidad,
filósofos , 295: que es necesario amar para ser ama-
ibid. Y. Pacto social , Vida social.
. do , torna III. 223.
SocRATEs : sus principios de Moral no ofrecian sino ideas
Sensaciones : efectos conocidos de la accion de los objetos sobre
inesaetas , Prólog. IV : ciudadano del mundo , tomo. L
el hombre , tono.
5.
82 :' maldecia á. los que separaban lo útil de lo ho-
Sensibilidad : disposicion natural que hace que todo ani-
nesto , 101 : de la veracidad , 119 : obediente á las
mai sea agradable ó molestamente movido por los ob-
leyes al estremo del fanatismo , tomo. II. 55 : de la be-
jetos que obran sobre él , tomn. I. 5 : de sus diferen-
lleza , tomo. III. 11 : de la economía , 139.
tes grados depende la variedad de los temperamentos y
SoEocLE.s : de la envidia : tomo. I. 188 : de la esclavitud
facultades de los hombres , 7 : debe ser cuidadosamen-
de los cortesanos , tom. II. 84.
te cultivada , 88.
SOLON : su ley contra la ociosidad , toman. I. 214. del bien
Sentido moral: qué es, -Prólog. IX y tom: I. 3.
gobernar, tomo. 1.1. 32: que los Estad_-,s perecen por causa
Sentimiento moral : V. Instinto moral.
de los grandes , y de la imprudencia del pueblo , 45 : de lo
s ERN- A .; : de la polí t ica moderna , tomo. II. 12.
que hace durable un Estado , 51 : qué consejos es menester
Servir en la milicia : nocion vulgar de -este término, ton.
dar á los Príncipes , 72: su ley para las mujeres, toma. III.
II. 91.
14: de la piedad filial, 44.
SHÁKESPEAR : de la adulacion , tomo. I. (98.
Súbditos : no deben una ciega y torpe obediencia al Soberano,
SINIONIDES : del mucho hablar , tomo. III. 177.
tomo. II. 53.
Singularidad : no prueba mérito alguno real , toin.
256:
Suecia: lo que causó su revolucion en 1772, i0773. H. 85.
qué es en el fondo , toma. III. 167.
Suicidio : efecto de un trastorno repentino ó lento de la máqui-
Sistema de Moral bien unido y-perfecto, ninguno tíos mues-
na humana, tomo. I. 25: v tomo. III. 220 y 221.
tra la antigüedad , Prólog.
Supersticion: cómo mira la muerte, ton:. III.
4.
Soberbio : se hace aborrecible , ajitado del ten-1°r de no ser
Sybarita: uno decia que no podia ver trabajar, tomo.
85.
mui estimarle> ) tomo. I. 255.
SYLA : se vanagloriaba de su virtud, tomo. II. 152.
Soberamiía : sois léjítimos títulos , tomo. T. 74..
SWIFT : de la relijion de los hombres, tom. I. 129: de los
Soberanos : efectos de su disolucion , tomo. /. 221 : débiles,
.hombres de talento, tom. II. 207.
azotes de sus pueblos , 247: sus perfidias é iniquidades
recaen sobre sus pueblos , tomo. II. 26 : absolutos , siem-
T.
pre ligados con las promesas y vínculos del pacto so-
cial , 22 : su primer deber la justicia , 25 : cuál debe
TÁCITO : del menosprecio de la reputacion , Dom. I. 101: de la
ser Sti ainbiCion , ibid virtudes de los buenos, ibid : de-
multiplicidad de las leyes, tomo. II. 134 : que los hombres
ben dar los primeros el ejemplo , 28 y 37 : deben casti-
son inclinados á creer lo que no entienden , 183.
gar á los delincuentes , 3(3: su verdadera gloria y gran-
Talento : facilidad de comprehender y comparar con prontitud
deza , ibid : vida de los que cumplen con sus deberes,
las relaciones de las causas y de los efectos , tomo. I. 6 : y de
40 : casi nunca pueden saber la verdad , 41.
presentarlas con gracia, tomo. III. 175 : su utilidad, 176:
Sociable , Social : V. Hombre.
abuso que se hace de él , 177 y 178.
Sociedad •union 'de muchos seres de la especie humana
TARGET : su resistencia jenerosa á la tiranía, ton:,
264
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
265
Teatro inglés : escuela de prostitución , tom. L 226 : Francés,
205 : espresion ó nombre que da el t raficante á su
bastante licencioso tambien , ibid.
ejercicio , 140.
sentimiento útil y necesario ,
Temor : se
tom. I. 30 : de ofender 6
Trajedia : objetos dignos de ella , tom. II. 210.
desagradar á los otros , su necesidad, 105 : de la igno-
T•adicion mentira en la conducta, ó en el lenguaje, tom.
minia , mas poderoso que el de la muerte , 113 : bueno
I. 201.1
muchas veces, 116.
Tratados de paz : porqué tan paco respetados , tom.
Temperamento : modo de ser, particular á cada individuo de la
II.
11.
especie humana, tom. 1. 7.
Tapas mercenarias : suerte que ellas preparan á las na-
Templanza : virtud fundada en la naturaleza humana , tom. I.
ciones, Dom. 11. 96.
13 : hábito de contener los deseos dañosos á nosotros mismos
TucróróEs : de la guerra , tom. II. 6.
y á los otros, 104: no prescribe una absoluta separacion de
'ruRooT : modelo de un buen ministro torn. II. 71.
todos los placeres, ibid. y sig.
THEOG Di-:s de la precipitácion, tom. I. 250: que el escla-
U.
vo no debe presentarse jamás con la cabeza levantada , tom.
II. 93: de las riquezas, 152: de la educacion, tom. 111. 50:
Urbstaidad : hábito de mostrar á los otros los sentí
de los amigos, y de los enemigos, 123.
mientas y las consideraciones debidas recíprocamente
TERENCIO : de la adulacion, tomo. 1. 197.
eta la Sociedad , Dom. I. 133: atencion que mostramos á
TF.RRAY : regocijo de la Francia en su caida , Dom. II. 68.
nuestros iguales , tarar. HE. 151: su oríjen natural , 146:
THALEs: de las riquezas, tomo. II. 153 y 156: de la sabiduría,
ella es la espresion ó la imitacion de las virtudes so-
200 : de la piedad filial , tom. III. 32.
ciales, 147 : no debe confundirse la verdadera con la
THF.MISTOCLES : lo - que acriminaba á los Atenienses , Dom. II.
falsa , ibid.: orgullosa y altiva la de los Grandes , 152
45 : ultrajado por Euribiades,
y
153.
THEOPOMPO : de lo que constituye un gran Rey tom. II. 42,
Usos: cuándo es !permitido apartarse de los de la Socie-
Tris
despreciaba al Senado por su bajeza, tom. I. 199.
dad, tom.
167.
Tiempo : todo el mundo se queja de su brevedad, y sin em
bargo se pierde y se prodiga , tom. I. 210.
Timidez : no cscluye el valor, tom. I. 116.
VA.LaRto isfAximo : de los amigos , tom. III. 126.
TrmoTrao : de la guerra , Dom.
8.
Valor: cualidad feliz , comun á los malvados y á los
Tiranía : ella misma se castiga , Dom. I. 55 : injusticia que
grandes hombres, tom. I. 113: el que nada puede su-
ejercen contra. la Sociedad los que la gobiernan 1.42: cul
frir es una verdadera debilidad , 101 : sin sabiduría , no
pable de todos los cielitos de los hombres, tom.
36.
es mas que un atolondramiento ó ferocidad , torra. 11. 90.
Tiranos : los mas detestables „ .los mas adulados , tom.
Valor guerrero
en qué sentido es una virtud tomo. I. 112.
19d : traidores que daila.n á la Sociedad, por cuyo bien
cuál el de la mayor parte de los hombres , 113.
y felicidad están obligados á velar . , 201.
Vanidad : orgullo fundado en las ventajas inútiles á los
Tvro: sus días perdidos, tom. I. 205.
otros , tom. I. 152: endurece el alma , 153: hace come-
de los vicios de la aristocracia Romana,
ter los mas de los crímenes , ibid. : y produce la ma-
tomo.
yor parte de los desórdenes y males del mundo ,
• 44.
25 5:
Tit alado : quin lo es verdaderamente , tom.
77.
su conducta las mas veces secreta , 159 : como mode-
Toiera:zeia : induijencia con las opiniones y los errores de
rarla , 162: choca á todo el inundo, 257: prueba in-
los hombres , Dom. I. 128.
dudable de necedad., 264: nacional , efecto de un Go-
Tortura: debiera ser condenada , tom.
130.
bierno injusto y_ orgulloso , 153 : vicio de la tiobleza,
Trabajo : • mirado corno vil por algunos plieblos 5- • tont, 1.
Dom. II. 52.
TOMO III.
34
266
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE LAS MATERIAS.
267
Venganza: cólera encubierta, fomentada por cl pensamien-
esperiencia , la reflexion y la verdad, 63 y 65: como
to , atizada por la imajinacion , y fortificada por la
es ella su propia recompensa, 65 y 66: no consiste ea
reflexion , ton:. I. 167 : tiene siempre por movil al or-
una renuncia total del amor propio, ni en un sacrificio
gullo ó á la vanidad , ibid. : ejemplos atroces , 168 :
cruel de sus intereses, 66: qué recompensas la debe asig-
todo la proscribe , ibid : la mas cruel se vé en los
nar la Sociedad, 68 : porqué tan rara, ibid. sus ven-
paises en donde la justicia es mal administrada, 171: la
tajas , 69: las morales se reducen á 'Una sola, 70 : mal
mas noble , 94.
aplicada por los Romanos á la virtud guerrera , 81:
Veracidad : voluntad habitual de manifestar á' los hom-
debe ser activa , 122 : contemplativa , cuándo inútil, ibid.
bres las cosas -Miles y necesarias á su felicidad, ton. I.
las virtudes llevadas al esceso vienen á ser locuras, 108:
119: debe estar subordinada á la prudencia , á la ra-
virtudes necesarias al hombre solo , 59 y 60 ; la virtud
Z011 y á la justicia ,- 121.
y el vicio existen tan real y ciertamente como la salud
y la enfermedad,
Verdad: conformidad de nuestros juicios con la naturale-
Prólog. XIII.
za de las cosas, tom. I. 37 : amada , porque es útil,
Vivir : obrar conforme al fin y objeto de la Sociedad,
120 : cuándo útil , y cuándo' dafiosa , 121 : es útil al
toral. I. 203.
Público , cuando se trata de los delitos, mas no cuan•
Voluntad : direccion interior dada por el deseo de obte-
do de las debilidades y flaquezas ocultas , 193 : la que
ner lo que se considera útil ó agradable, ó de evitar lo
perjudica á alguno , sin provecho de la Sociedad , es
molesto b dañoso , ton. I. 31; cuándo indecisa ,
un mal , 200: las verdades que se llaman peligrosas
VOLTAIRE : de la virtud y del vicio , P;6 ora-. XIII: del
no suelen ser menos útiles, 120 : verdad en la con-
valor, toro. I. 113
de la amistad , tom. III. 115.
ducta , 122.
VULCACIO GALICANO ; de las naciones opulentas , ton. TI. 13.
Vergonzoso: qué entendían por tal los antiguos , tom.
101.
WOLASTON : sus nociones del bien y del mal, tont.
119.
Vergüenza : sentimiento doloroso , escitado en nosotros por
la idea del desprecio en que sabemos haber incurrido,
X.
torra. I. 49; cual la del hombre solitario , 59.
Vicio : hábito de dallar y ofender el bienéstar y la feli-
XENOFONTE : de la pereza , tom. I. 207 : de Ja guerra,
cidad de la Sociedad , de la que, siendo nosotros miem-
toro. II. 9 ; de la decadencia de los Persas despues de
bros , no podemos menos de esperitnentar su forzosa
Ciro , 95: de la utilidad de los enemigos, tom. III. 127,
reaccion , tont. I. 136: aprobado por la Sociedad en que
se vive , pierde toda su deformidad , 48: los vicios par-
Z.
ticulares no se convierten en provecho de la Sociedad,
Prólog. XV y XVI.
ZoaoAsTrto: de la verdadera grandeza de un Rey , .tont.
31.
Vida : no es de suyo ni un bien ni un mal, sino el lu-
gar del uno y del otro, Prólog. XIV : comparada á
un camino , tont. I. 258: social .exije atencion sobre
nosotros mismos , deseo de agradar á los otros , y te-
mor de ofenderlos ó desagradados , 133.
: de la felicidad del Labrador , tom.
177:
Fin
palabras de Dido al morir , tom. III. 219.
del indice Alfabético de las Materias.
Virtud : voluntad habitual de contribuir á la felicidad
constante de los seres con quienes vivimos en Sociedad,
tom. I. 65: amarla , es fijar su interés en las acciones
ventajosas al jénero humano , 20: debe fundarse en la
T 11
.40
G''
••••.. I
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