Cap. VIL Debes de 16s elinrstràá de la Red l35. M O R AL UNIVERSAL....
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Cap. VIL Debes de 16s elinrstràá de la Red l35.
M O R AL UNIVERSAL.
hjion. . .....
I35.
Cap. VIII. Deberes de los Ricos. . < .. < <
Pobres.... •
165.
Cap. IX. Deberes de los
Lite-
SECCION CUARTA.
Cap. X. eberes de los Sdbios, de los
. !? .
. .
de los Artistas. .
<
• ° ,
ratos y
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Cap . -
de los Cornerciant , lode lo
XI. Deberes
MORAL DE LOS PUEBLOS DE LOS SOBERANOS , DE
, de los Artesanos y de
LOS GRANDES , DE LOS RICOS , ECT. ó DEBERES
q „ 224.
DE LA VIDA PÚBLICA , Y DE LOS DIFERENTES
bradores.. • •........`..,..0`
ESTADOS.
CAPÍTULO PRIMERO.
Del Derecho de gentes , ó de la Moral de las Na-
ciones , y de sus debéres recíprocos.
En la primera parte de esta obra hemos procu-
rado establecer los principios de la Moral sobre la
naturaleza del hombre; analizando y definiendo las
virtudes y los vicios, hemos dado â conocer las
ventajas inapreciables de las unas y las consecuen-
cias deplorables de los otros; por médio de este cxâ-
ITIen hemos manifestado los motivos naturales mas
poderosos para escitar â los hombres al bien , y re-
traerlos del mal, motivos que se fundan sobre sus
propios intereses. Eu fin , hemos indagado la na-
turaleza y el fia de la vida social, y los deberes que
.esta impone. Apliquémos ahora los hechos , ó las
esperieucias morales. que hemos recojido , á las di-
ferentes sociedades de la tierra. Considerémos los
deberes del hombre en sus varios esta los, ó bajo
las varias relaciones .que puede tener .çon las criatu-
TOM O II.
f

M O R A L UNIVERSAL
O
DEBLB.ÉS DEL HOMBRE
FUNDADOS EN SU NATURALEZA.
OBRA ESCRITA EN FRANCÈS
POR E L BARON DE OLBACH,
T TRADUCIDA AL CASTELLANO
reh
POR D. MANUEL DIAZ MORENO.
^
PRÁCTICA DE LA MORAL
Natura enim duce utendum est:
Hanc ratio observar, hanc conaulit.
Idem est ergo beate vivere, et secundum naturaro.
SENECA, de vita beata, cap. 8. irait.
SEGUNDA PARTE.
MADRID.
IMPRENTA DE D. MATEO REPuLLxs,
182 L
e!. (¡^t°?ti

i.NDICE
DE LOS CAPÍTULOS DE ESTE TOMO SEGUNDO.
SEGUNDA PARTE.
PRÁCTICA DE LA MORAL.

SECCION CUARTA.
MORAL DE LOS PUEBLOS DE LOS SOBERANOS
de los Grandes , de los Ricos , &c. ó Deberes de la
Vida Pública y de los diferentes estados.
Cap. I. Del Derecho de Yentes , ó de la Mo-
ral de las Naciones y de sus deberes recí-
procos
Pág. 1.
Cap. II. Deberes de los Soberanos. .. • ... 19.
Cap. III. Deberes de los Súbditos..
46.
Cap. 1V. Deberes de los Grandes.
61.
Cap. V. Deberes de los Nobles y de los Mi-
litar es


77.
CONTINUACION DEL CAP. V. De los De-
beres de los Nobles y de los Militares
105.
Cap. VI. Deberes de los Majistrados y de los
Puristas
120.
i

Ninistró4 de la Re-
Cap. VII. Deberës de los
ORAL UNIVERSAL.
i3^.
M
ljion.
9.^6.
Cap. VIII. Deberes de los Ricos. . •
iF.
Cap. IX. Deberes de los Pobres...
SECCION CUARTA.
Cap. X. .peyeres de los Sabios , de los Lite-
ratos y de los Artistas. • • • ..
de los
Cap. XI. Deberes de los Comerciantes,
MORAL DE LOS PUEBLOS, DE LOS SOBERANOS , DE
los La-
s
LOS GRANDES , DE LOS RICOS , ECT. Ú DE:ITRES
Fabricantes , de los Artesano s y
e o'`
224.
DE LA VIDA PÚBLICA , Y DE LOS DIFERENTES
brado res. • ................ .
ESTADOS.
CAPÍTULO PRIMERO.
Del Derecho de yentes , ó de la Moral de las Na-
ciones, y de sus deberes recíprocos.
En. la primera parte de esta obra hemos procu-
rado establecer los principios de la Moral sobre la
naturaleza del hombre ; analizando y definiendo las
virtudes y los vicios , hemos dado á conocer las
ventajas inapreciables de las unas y las consecuen-
cias -deplorables de los otros; por medio de este .exâ-
men hemos manifestado los motivos naturales mas
poderosos para escitar â los hombres al bien , y re-
traerlos del mal, motivos que se fundan sobre sus
propios intereses. En fin , hemos indagado la na-
turaleza y el fia de la vida social, y los deberes que
esta impone. Aplicl uémos ahora los hechos , 6. las
esperiei1cias morales. que hemos recojido , á las di-•
ferentes sociedades de la tierra. Considerémos los
deberes del hombre en sus varios estados, 6 bajo
las varias relaciones que puede tener con las criant-
7011,10 II.
Í

2
SECCION IV.
CAPÍTULO I. 3
ras de su especie , comenzando por el examen de
gue necesariamente que ésta prescribe á cada pue-
los deberes recíprocos de las naciones , que han re-
blo que preste á los otros pueblos los socorros de la
partido entre sí las diferentes partes de nuestro globo.
humanidad, y que les muestre benevolencia y com-
El jénero humano entero forma una vasta socie-
pasion en sus calamidades, proteccion en su fla-
dad, de la cual son miembros las diversas naciones
queza y debilidad , y sinceridad , buena fe y fideli-
que ocupan la superficie de la tierra , alumbrados y
dad en las convenciones recíprocas ó tratados. Se
fomentados sus individuos por un mismo sol , ro-
sigue ademas de los mismos principios que para
deados de las aguas de un mismo Occeano, forma-
mantener la union y la paz tan útiles á la mnútua
dos de una misma manera , y animados de un mis-
felicidad de las naciones, un pueblo , en fuerza de
mo deseo de conservarse, de conseguir su bienéstar,
estas ventajas, debe mostrarse jeneroso con los otros
y de alejar de sí el dolor. La naturaleza ha hecho
pueblos , debe sacrificar alguna parte de sus dere-
semejantes en esto á todos los ciudadanos del mun-
chos en obsequio de la concordia y de la gloria , y
do ; de donde se infiere que la conformidad de su
debe, en fin, no faltar á los respetos y considera-
esencia los atrae y los reune , establece relaciones
ciones , que los ciudadanos del mundo tienen dere-
entre ellos, hace que todos obren del mismo modo,
cho á exîjir los unos de los otros.
y que sus acciones tengan una influencia necesaria
Los pueblos limítrofes se deben ciertamente la
sobre su existencia , cí sobre su felicidad ó infelici-
asistencia y los buenos oficios que se deben recí-
dad recíprocas.
procamente los vecinos de una misma ciudad. Los
De estos principios incontestables se concluye
pueblos aliados , esto es , unidos mas intimatnente
evidentemente , que los pueblos estan ligados entre
por sus comunes intereses , son amigos , y deben
sí por los mismos vínculos y con los mismos intere-
por lo tanto observar los deberes siempre sagrados
ses que cada hombre en una nacion ó sociedad par-
de la amistad. Las naciones distantes entre sí se de-
ticular está ligado á cada uno de sus conciudada=
ben por lo menos recíprocamente justicia y humani-
nos : por consecuencia , cada nacion debe observar
dad , las cuales no deben ser desconocidas de nin-
para con las otras naciones los mismos deberes y re-
gun habitante de la tierra. Las naciones que estan
glas que la vida social prescribe á cada individuo
en guerra deben por su interés mismo limitar su
ódio, su cólera
para con los miembros de una sociedad particular.
y sus venganzas por la equidad,
Una nacion está obligada , por su propio interés, á
por la justa defensa propia , por la humanidad y
practicar las mismas virtudes que todo hombre debe
por la piedad, tan poderosas para recobrar sus dere-
chos de
mostrar á su semejante , aunque sea estranjero ó
los hombres racionales , y para enternecer-
los sobre la suerte de los desgraciados.
desconocido. Un pueblo debe ser justo cón los otros,
es decir , está obligado á respetar sus derechos , sus
Estos son evidentemente los deberes que la na-
turaleza impone así á las naciones como á todos los
posesiones , su libertad y su bienestar , por la mis-
ma razon que todo pueblo quiere que estas cosas
hombres. Estos son los principios del
rente
Derecho de
s ,
que disfruta, sean respetadas. Si, como suficiente-
el cual , en el fondo , no es mas que la
.Moral de los Pueblos.
mente se ha probado, la justicia es cl oríjen y ma-
Por no prestar la debida aten-
cion á unas verdades tan claras ,
nantial comun de todas las virtudes sociales, se si-
se ha creido que



6
SECCION IV.
de la guerra, y no sienten todo el horror que se me-
CAPÍTULO I. 7
recen las injusticias y los crímenes que lleva tras de sí.
sola guerra justa y lejítima ; si el Romano bárbaro
¿Qué es, en verdad, la guerra (fuera del caso de
y feroz se vid atacado por otros pueblos, fue por lo
tina junta y necesaria defensa) sino la violencia mas
comun para castigarle por alguna empresa injusta,
ó por algun atentado á que él primeramente dió causa.
cruel de los derechos sacrosantos de la justicia y de
la humanidad
Mas la naturaleza cuida de . castigar tarde 6 tem-
à Si un asesino, un ladron , un saltea-
dor de caminos, son unos hombres detestables, ?qué
prano á los pueblos odiosos y aborrecibles, que se
indignacion no deberia escitar en todos los corazo-
declaran enemigos del jénero humano : forzados á
nes un pueblo conquistador que por satisfacer su
comprar sus conquistas y sus victorias á precio de
ambicion, por aumentar sus dominios, por saciar
su misma sangre, ellos mismos se debilitan ; las ri-
quezas acumuladas por la guerra los corrompen 6
su venganza y su rabia, y algunas veces por con-
los .dividen. (1) Las guerras civiles vengan á las na-
tentar los caprichos de su vanidad, condena á pere-
ciones oprimidas; el. pueblo enemigo dé todos los
cer millares de hombres, inunda los campos de san-
pueblos es acometido por todas partes; Su imperio
gre, reduce los pueblos á cenizas, arruina en un mo-
viene á ser la presa de cien naciones bárbaras, cu-
mento las esperanzas del labrador , y , elevado in-
ya cólera habían provocado sus victorias. Tal fué
solentemente sobre las ruinas de las naciones y de
la suerte de Roma, la cual, después de haber des-
los tronos , hace alarde de sus crímenes, y se vana-
pojado, destruido y desolado al mundo conocido,
gloria de los males sin número que ha hecho sufrir
vino á ser por último la presa de los Godos, \\'isi-
al jencro humano ? En tiempo ele guerra, dice Thu-
godgs , Hérulos, Lombardos , &c.
cydides, despierta la avaricia, la justicia es hollada,
A mas de esto, un pueblo continuamente sobre
reinan la fuerza y la violencia, la disolucion toma un
las armas no puede gozar por largo tiempo ni de
libre vuelo, el poder pasa à manos de los mas perver-
un buen gobierno, ni de una felicidad verdadera y
sos de los hombres, los buenos se ven oprimidos, la
permanente. La guerra trae - siempre consigo la li-
inocencia arruinada, ultrajadas las matronas y las
cencia: las leyes callan durante el ruido de l-
as ar
vírjenes, las comarcas destruidas, los templos asola-
mas: los soldados bárbaros é insolentes creen que
dos, violados los sepulcros
En fin el hambre y
estas no han sido hechas para ellos : (9) los jefes se
la peste aco;npahan siempre a la guerra.
dividen, se combaten y se hacen duéfios del Esta-
Estos son los objetos que sirven de recreo y en-
do enflaquecido con sus terribles convulsiones: el
tretenimiento á los pueblos furiosos , guiados por
unos jefes injustos y crueles. Si alguna cosa hace al
hombre inferior á las fieras, es sin duda la guerra.
( i )

Saevior tamis
Los leones y los tigres combaten sólo para satisfacer
Luxaría incu,nbuit , victuuaque ulciscitor orbeln.
el hambre que los agita: el hombre es el único ani-
J u ven al. Satvr. 6. vers. 292.
mal que, con intencion determinada , corre á la
(2) « Vuestra Capital, decia Numa á los Romanos, está
destruccion de sus semejantes , y hace alarde de su
»tan acostumbrada á las armas, y de tal modo engrcida con
esterminio. Durante la dilatada permanencia de la
»sus triunfos, que se deja bien conocer que no desea mas que
» engrandecerse y dominar á los demas pueblos: asiqué sería
República Romana, serâ quizá mui dificil hallar una
»tnui ridículo querer ensefiar á obedecer los dioses, amar

6
SECCION IV.
CAPÍTULO I.
7
de la guerra, y no sienten todo el horror que se me-
recen las injusticias y los crímenes que lleva tras de sí.
sofá. guerra justa y lejítima ; si el Romano bárbaro
Qué es, en verdad, la guerra (fuera del caso de
y feroz se vió atacado por otros pueblos, fue por lo
comun para castigarle por alguna empresa injusta,
una junta y necesaria defensa) sino la violencia mas
ó por algun atentado á que él primeramente dió causa.
cruel de los derechos sacrosantos de la justicia y de
Mas la naturaleza cuida de . castigar tarde ó tem-
la humanidad Z Si un asesino, un ladron, un saltea•
prano á los P ueblos odiosos y aborrecibles, que se
dor de caminos, son unos hombres detestables, ?qué
declaran enemigos del jénero humano : forzados á
indignacion no deberia escitar en todos los corazo-
comprar sus conquistas y sus victorias á precio de
nes un pueblo conquistador que por satisfacer su
su misma sangre, ellos mismos se debilitan ; las ri-
ambicion, por aumentar sus dominios, por saciar
quezas acumuladas por la guerra íos corrompen ó
Su venganza y su rabia, y algunas veces por con-
los dividen. (1 ) Las guerras civiles vengan á las na-
tentar los caprichos de su vanidad, condena á pere-
ciones oprimidas; el pueblo enemigo de todos los
cer millares de hombres , inunda los campos de san-
pueblos es acometido por todas partes; su imperio
gre, reduce los pueblos á cenizas, arruina en un mo-
viene á ser la presa de cien naciones bárbaras, cu-
mento las esperanzas del labrador , y , elevado in-
ya cólera habían provocado sus victorias. Tal fué
solentemente sobre las ruinas de las naciones y de
la suerte de Roma, la cual , despees de haber des-
los tronos , hace alarde de sus crímenes, y se vana--
pojado, destruido y desolado al mundo conocido,
gloría de los males sin número que ha hecho sufrir
vino á ser por último la presa de los Godos, Visi-
al jenero humano ? En tiempo de guerra, dice Thu-
godos , Hérulos, Lombardos , &c.
cydides, despierta la avaricia, la justicia es hollada,
A mas de esto, un pueblo continuamente sobre
reinan la frerza y la violencia, la disolucion toma un
las armas no puede gozar por largo tiempo ni de
libre vuelo, el poder pasa d manos de los mas perver-
un buen gobierno, ni de una felicidad verdadera y
sos de los hombres, los buenos se ven oprimidos , la
permanente. La guerra trae siempre consigo la li-
inocencia arruinada, ultrajadas las matrones y las
cencia: las leyes callan durante el ruido de las ar-
virjenes, las comarcas destruidas, los templos asola-
mas: los soldados- bárbaros é insolentes creen que
dos, violados los sepulcros
En fin el hambre y
estas no han sido hechas para ellos : (2) losjefes se
la peste acompaïían siempre á la guerra.
dividen, se combaten y se hacen dueños del Esta-
Estos son los objetos que sirven de recreo y en-
do enflaquecido con sus terribles convulsiones: el
tretenimiento á los pueblos furiosos , guiados por
unos jefes injustos y crueles. Si alguna cosa hace al
hombre inferior á las fieras, es sin duda la guerra.

Saevior a rniis
Los leones y los tigres combaten sólo para satisfacer
Luxuria incu,nbuit , victumque ukiscitur orbe;n.
el hambre que los agita: el hombre es el único ani-
J uvenal. S.at, r. 6. vers. 292.
mal que, con inteneion determinada , corre á la
(2) "Vuestra Capital, decia Numa á los Romanos, está
destruccion de sus semejantes, y hace alarde de su
"tan acostumbrada á las armas , y de tal modo engreída con
s"
exterminio. Durante la dilatada permanencia de la
sus triunfos , que se deja bien conocer que no desea mas que
eng randecerse y dominar
República Romana, será quizá rnui dificil hallar una
los domas pueblos: asiqué sería
»xnui ridículo querer enseñar á obedecer á los dioses, amar

SECCION IV.
C A PI TUL O L
9
vencedor, creyendo asegurar su conquista, se con-
fue debiera ensefiarse á 19.S.Aoberanos, 6 hacer que
vierte en u n tirano: así el despotismo acaba arrui-
la practicaran.
nando hasta sus fundamentos la felicidad pública;
Si consultamos los anales del mundo , •verémos
así aniquila de un golpe lea justicia, la libertad y
la guerra fue siempre el principio de la ruina de
que
las leyes. ; Este es el•reguiarmente el escollo en que
formidables, y
los Imperios mas
• q ue al parecer po-
flan las naciones embriagadas cota la vanidad de
dí an gloriarse de la irás, larga duracion. Los mas
las conquistas! ide este modo, cori sus injustas guer-
Vastos Estados no producen á los que injustamente
ras , los grandes pueblos de la tierra no han tenido
se han engrandecido , sino la funesta ventaja de te-
otra gloria que la fatal de arruinarse sucesivamen-
ner continuamente que combatir nuevos enemigos,
te los unos á los otros !
siendo los primeros, los vecinos alarmados por los
Ut> pueblo siempre en guerra:.no puede ser libre,
proyectos de los conquistadores ambiciosos. Ningun
ni bien gobernado. Marte, dice. el-Poeta Timotheo,
pais mejorará su suerte perlas vastas conquistas; el
es el tirano, y la justicia la sesaora del mundo. Un
mas grande Estado es comunmente el peor goberna-
pueblo siempre armado es un furioso, que tarde 6
do. Con la estension de límites jamas los Reyes han
temprano convierte su rabia contra sí mismo. No
aumentado su poder verdadero, ni la felicidad de
liai nacion que no tenga el mayor interés en el man-
sus pueblos. Las guerras largos, dice Xenofonte, se
tenimiento del órden, de la justicia y de la paz. (1)
terminan siempre con la destruccion é infelicidad de
Las guerras frecuentes son incompatibles con la po-
ambos partidos. Agésilao en vista de la guerra del
blacion, la agricultura, el tráfico, la industria y
Peleponéso, tan fatal á los Griegos , exclamó
las artes útiles, las cuales pueden solamente hacer
infeliz Grecia! que has hecho perecer tantos ciuda-
los Estados.. afortunados y dichosos. La guerra, por
danos como necesitabas para vencer à todos los .bdr-
los dispendios que exije, oprime y desalienta al ciu-
baros ! (1)
dadano laborioso, entorpece su actividad, pone tra-
Las naciones belicosas tienen el delirio de sacri-
bas . al comercio, despuebla los campos, y arruina
ficar lo que poseen á la esperanza incierta de domi-
regularmente un reno, par conquistar una fortale-
nar, de hacer un gran papel, y de engrandecerse.
za 6 una provincia,, antes desoladas que poseidas.
Las mas vastas Monarquías que se han formado con
las guerras
Iteras deseo, necia Marco Aurelio, conservar un solo
y las Victorias, se han abrumado con el
ciudadano',.. que destruir mil enemigos. La economía
peso mismo de su propia grandeza. En una palabra,
de la sangre humana es la primera de las virtudes
bajo cualquier aspecto que la guerra sea considera-
da, es una calamidad aun para aquellos mismos que
la hacen con los mas felices sucesos. El vencedor y
el vencido entrambos quedan desolados. (2) z Podrá
,,la.justicia, y odiar la violencia y la guerra á un pueblo que
,9 apetece mas cl seguir en los combates á un jeneral , que el
,,obedecer á un R^: en la paz."
Plutarco, Vida de Numa Poinpilio.
(1)
Plutarco,
(i)
Dichos
Plutarco llama Divico el amor que Nicias profesaba
notables de los Principes,
(2)
Flet victus, et victor interiti.
á la paz. Plutarco ea la Vida de Nicias y en la de De-
tarco
Erasm. Apopht. -- Plu-
atribuye la decadencia de
metrio.
Esparta á su
pasicaa de engran-
Tomo II.

10
SECCION V.
Ç APÍTU- LO_: .
un Imperio gozar deverdadera prosperidad, cuando
.pueblos ponen; ,térzainQ á sus ,guerras -por medio de
su ambicion es causa de que los ciudadanos jiman
fe unos
tratados;. que son unos verdadero. la
en la miseria , b arriesguen y pierdan sus vidas sólo
n
convenios reçíprocos. ,La equidad . ,
br t
os y
por estender sus límites?
razon debieran concurrir para que fuesen respetables
Aunque los Príncipes y los pueblos no han lle-
estas convenciones solemnes, en las cuales regular-
gado todavia á detestar y proscr.bir-Lenteramente la
.rmente:1as-panes contratantes; ponen al cielo por tes-
guerra , la humanidad sinembar-go' influye poderosa-
tigo de sus .p omesas ; mas los hombres <sin equidad
mente hace algunos siglos encuanto al modo de ha-
no respetan-al cielo estos tratados,; por ,lo coman
cerla. Antiguamente los pueblos feroces mataban sin
arrancados por .la' fuerza á ,la debilidad . abatida, ó
piedad á los vencidos que caían en sus manos ,- 6 al
ganados . con la astucia „ son casi, siempre rotos ó elti-
menos les haciah sufrir el -yugo de una esclavitud, á
didos. Mas esto no debe sorprendernos: la violencia,
veces mas cruel que lamisma - muerte :reas hoi la
el-fraude y la.;m .la fe presiden ..grdinariamente á los
voz santa de'1á hLt ,anidad se deja . oir aun enmedio
empeños y tratados • entre los que desconocen la rec-
de los combates , y unas costunnibres mas dulces y
titud; y así la justicia se vé en la forzosa necesidad
suaves han abolido la esclavitud; porque se ha co-
muchas veces de romper unos vínculos formados
nocido, que un enemigo era un hombre, y que pa-
por la iniquidad. Los hombres justos, y que tratan
ra adquirir el derecho de ser tratado con humani-
de buena fe, son los únicos que pueden adquirir
dad en los reveses de . fortuna era necesario conser-
unos derechos que la justicia haga sagrados e invio-
var y tratar humanamente á los vencidos. Es una
lables. (i)
bestia feroz , y no un hombre , dice Tito-Libio, el
Esta ambicion . tan vana y orgullosa, i no se aver-
güenza
que se figura que la guerra no tiene sus reglas y me-
y se confunde de ocurrir cobarde y torpemen-
te á la mentira y al fraude para Llegará sus fines!
didas corno la paz. (1)
Las injusticias de la guerra, y las desgracias que
El perjurio , la perfidia y la traicion les parecen
unos medios lícitos y
la acompañan
honrosos á las grandes almas
z no son harto terribles, para que los
de esos héroes que corren z la gloria! Lejos de
hombres reconozcan la necesidad de refrenar sus fu.
noso-
tros semejantes ideas: los pueblos y los Reyes se des-
rores? Ellos en cierto modo oyen los gritos de la na-
acreditan y deshonran siempre que faltan
turaleza que les dice, que es una infamia ejercer su
á la buena
fe. Los embusteros descubiertos
crueldad contra un enemigo, cuando ya no puede
ya no pueden enga-
ofender , y rinde las armas.
Mas. humanos, en fin, justos y prudentes, los
(1) Plutarco en la Vida de Pirro, hablando de los políticos
injustos, dice: te la guerra y la paz, nombres tan respetables,
»son para ellos dos especies de moneda de que usan segun sus
decerse y dominar sobre la Grecia ; y añade , que Licurgo es-
»intereses , y nunca conforme á la justicia. Mas laudables son
taba ¡nui persuadido de que un pueblo que quiere ser feliz, ne
.+todavía cuando hacen una guerra abierta, que no cuando dis-
ha menester las conquistas. Plutarco, Vida de Agésilao.
frazan y encubren con los nombres santos de justicia, de amis-
(1) Truculenta est fera, non homo, qui in bellis nulla esse
»tad y de paz, lo que en realidad no es mas que una tregua de
belli, ut pacis, jure censet : sed quidvis titm dicere judicat, ne-
»injusticias y de crímenes.
que ea jura sancte servat. Th. Liv. 1-lister.

12
SECCION IV.
CAPÍTULO I.
13
fiar, y dejati;sus nombres manchados á la posteridad.
Por otra parte, esta misma . opulencia no tarda
La rúejor pólitica para los Príncipes y los pueblos,
en conducir una nacion á su ruina , porque es cau-
lo mismo -que para los particulares, será siempre la
sa del luxô, que viene siempre acompañado de la
de ser sincerós y veridicos. Mas para serlo, es nece-
molicie, de la disolucion y de toda clase de vicios.
sario ser justo; la iniquidad se vió y st: verá siempre
La codicia fué y será siempre el principio de la des-
obligada á seguir sendas oblicuas y :tenebtosas
truccion de los Imperios. Un Estado es infeliz, cuan-
-compatibles coro la - rectitud y la -sinceri;dd. '-El qué
do contiene ciudadanos 6 mui ricos Ó mili codicio-
forma prbyéëtos'injustos y torpes, • se`véç precisad
sos. (1) Platon se negó á dar leyes á los Cirineos,
á emplear el artificio , 'la:simulacion', y los recursos
porque eran demasiadamente ricos. Los Arcadios y
viles y bajos del fraude, de la mentira y de la su-
los Tébanos pidieron tambien un cuerpo de leyes á
perchería.
este mismo Filósofo, el cual quiso establecer entre
Entre las pasiones que ajitan á los pueblos''ÿ,á
ellos una mas perfecta igualdad; mas como los ri-
los particulares «, se .deben contari-l=4varicia y lít
cos se negasen á esto , Platon los abandonó á su
concupiscencia', causas tutti frecueitites de sus péri
mala suerte , á sus discusiones intestinas y á sus vi-
dencias y usurpaciones. Así vemos naciones arrastra-
cios. Un Gobierno da las pruebas mas claras y se-
das dé esta vil pasion, concebir el proyecto ridículo,
guras de imprudencia y de locura , cuando inspira
impracticable é injusto de estancar en .sus manos el
á sus súbditos una fuerte pasion á las riquezas , la
comercio esclusivo del mundo. Polybió- observa cón
cual por su naturaleza embebe prontamente en sí
mucha razon, que en los Estados marítimos y entre-
todas las domas pasiones , y hace que desaparezcan
gados --al comercio, nada parece vergonzoso si es pro-
todas las virtudes necesarias â la sociedad.
vechoso y útil: principio destructor de las costumbres
Asíque , las naciones , lo mismo que los particu-
y de la probidad: principio, que hace á todo ciuda-
, sufren la pena de las pasiones de que se dejan
lares
dano injusto ó avaro: principio, en fin, que hace
arrastrar. Concluyamos , pues , que la moderacion
venales todas laa almas. Ademas, la codicia de los
y la templanza son tan necesarias á la conservacion
pueblos siempre se castiga á sí misma, y frustra to-
dos sus designios. Las guerras emprendidas de con-
tinuo para aumentar la masa de las riquezas nacio-
»gunas en su enorme estatura : su disforme cabeza se eleva or-
nales, consumen lasque tienen adquiridas por obte-
gullosa y soberbia sobre un cuerpo estenuado y enjuto... sus
»pies se apoyan sobre los dos mundos: en su mano derecha tie-
ner las que realmente son imajinarias; un pueblo ava-
ne una espada, y en la izquierda la pluma calculadora de los
ro sacrifica incesantemente su bienéstar , su reposo
»tributos y la balanza del comercio: i mpetuosa y sensible, un
y su comodidad 'á la esperanza de enriquecerse , y
»soplo la ajita y la pone en convulsion: todas las partes de la
se encuentra pobre y miserable, cuando aspira á ser
»tierra se estremecen á sus menores movimientos; sinembargo
›,fria en su furor, y metódica en sus violencias, calcula sobre
rico y opulento. (1)
»la guerra, valúa los hombres con el dinero, y p
»con las
esa la sangre
mercadur ías."Discours sur les Moeurs, par M. Servan.
(1) Este pensamiento es de Avidio Casio , segun lo refiere
(f) He aquí la pintura alegórica que un escritor moder-
Vulcacio Galicano in vita Avid. Cassii cap. 13. Vid. Histor.
aug. script. tom. 1. Edit. Lugd. Batav. 1671.
no hace de la política del dia. çe Un coloso sin proporciones al-

14
SECCION IV.
y á la felicidad de los Imperios , como á la de los
CAPITULO I.
15
individuos: que la Moral es la gula de los Soberanos
para reprimir los proyectos
so
insidios de los pueblos
y de las naciones : en fin , que nunca la política
t urbulentos, ó de los Soberanos a mbiciosos, que fi-
puede impunemente separar sus intereses de los de
jan su gloria en turbar la tranquilidad de los otros;
la virtud, siempre útil á los hombres, bajo cualquier
que amen la paz , sin la cual ningun Estado puede
aspecto que sean considerados.
llegar á verse floreciente y dichoso ; que sacrifiquen
Es preciso repetirlo: la Moral es una misma pa-
de todo corazon . en obsequio de este bien tan ape-
ra todos los habitantes del mundo ; los pueblos to-
tecible todos los frívolos intereses , indignos siempre
dos están obligados á observar sus deberes recípro-
de ser comparados con él; que obren con franqueza,
cos ; y no pueden violarlos sin perjudicarse á sí mis-
y respeten la buena fe , la cual sola puede produ-
mos. La política esterior, para ser recta y sana, de-
cir y mantener la confianza ; que renuncien á los
be ser la Moral aplicada á la conducta de las nacio-
efugios y rodeos de una política tortuosa , iguaI-
nes; "la política , dice mui bien el sábio traductor
mente perjudicial y deshonrosa â los Soberanos que
»de Plutarco , sólo es digna de alabanza, cuando
á los pueblos, y que sólo sirve comuninente para
eternizar sus sangrientas contiendas; que sofoquen
»es empleada por la justicia para obtener un fin ho-
y estingan para siempre esos ódios nacionales , tan
»nesto y laudable." (I)
contrarios á. los derechos santos de la humanidad y
Si los pueblos y sus jefes diesen oídos atentos á
á_ la bénevolencia universal que deben mostrarse los
la razon , ésta les ordena que sean justos ; que go-
de una misma especie; que contengan dentro de
cen , y dejen gozar á los otros del suelo y de las
justos límites el amor de la patria , el cual se con-
ventajas que cl destino les ha concedido; que re-
vierte en un atentado contra el jénero humano,
nuncien para siempre á esas conquistas criminales,
cuando es injusto y cruel ; que cultive y fomente
que atraen á los conquistadores el ádio del jénero
cada pueblo las costumbres, la agricultura y
humano; que maldigan y detesten esas guerras, que
las ar-
tes útiles y agradables; que entre sí hagan. florecer
reunen en sí á la vez todos los azotes y castigos con
un comercio justo, equitativo y mutuamente ven-
que los hombres se oprimen y se hacen infelices;
tajoso; que se abstengan de una codicia inquieta y
que no recurran al menos á estos medios terribles,
sin limites; y sobre todo , que se preserven de 14Ds
sino cuando son indispensables y forzosamente nece-
efectos destructores del luxo , el cual aniquila cons-
sarios á su conservacion , á su seguridad y á su feli-
tantemente el amor del -bien_ público y de la virtud,
cidad verdadera; que jiman y lloren esas victorias
para ensalzar sobre sus ruinas los vicios, la venali-
sangrientas , compradas con las vidas , las riquezas;
dad , la injusticia , el robo , la disolucion , la indi-
y el bienéstar de la patria ; que reunan sus fuerzas'
ferencia por la felicidad jeneral; en una palabra, las
d isposiciones mas contrarias al bien de la sociedad.
Estas son, en pocas palabras, las verdades
(f) Dacier, Comparaison D' Alexandre et de César, pag. 316.
y
Este mismo autor dice en otra parte, "la sana política enseña
preceptos que la Moral enseña á todas las naciones
»que vale mas ganar los hombres con la buena fe, que do-
de la tierra. Estos son los principios de la verdadera
,.uinarlos con las armas." Idem, Comparaison de Phocion et de
política , la cual no es otra cosa que el arte de ha-
cer felices à los
Caton, pag. 551. tom. 6.
hombres. Estos principias son cono,

16
SECCION IV.
CAip fTt1LÓ I.
;?
cidos y adoptados por todos los Principes instruidos,
palabra el orgullo :flácdonal:^cóíntj
cuyos verdaderos intereses, gloria y seguridad es-
ne^nente en't na
i^écia vanidad ndo debiera. 'consis
tán inseparablemente unidas al bienestar y á las vir-
sisee en urna
tir en la equidad, en la providad y en un gobierná
tudes de los pueblos.
Se nos habla sin cesar de la gloria de las nacio-
sábio , que produjese la felicidad' y la justa` loertad,
sin las cales un pueblo no tiene razon alguna; para
res , del honor de las coronas ; esta gloria sólo puede
ensoberbecerse, ó para creerse superior á los:otros. (1)
consistir en un gobierno que haga dichosos á los
Los hombres aprueban sin exâmen y por hábito,
pueblos ; consiste únicamente en la felicidad públi-
6 procuran imitar lo que desde- Su infancia han oido
ca ; este honor consiste tambien solamente en mere-
celebrar ó encarecer; este es el orijen ordinario de
cer la estimacion de las otras naciones.
las preocupaciones nacionales, de que el titt'lgo está'
Los pueblos se deshonran, y se hacen culpables
imbuido , y de que aun las personas mas ilustradas
â los ojos de los otros pueblos con los mismos crí-
con dificultad se desprenden enteramente. Nada mas
menes y las mismas acciones que hacen odiosos y
apropósito para corromper el entendimiento y el al-
despreciables á los individuos. Los atentados, las
ma de los Principes y de los pueblos que la venera-
perfidias y las iniquidades de los Soberanos recaen
cion mal reflexionada que se inspira comunmente á
siempre sobre las naciones , que son miradas como
la juventud para con los grandes hombres, los guer=
cómplices de los escesos que ni contradicen ni recla-
reros, los conquistadores de la antigüedad, que las
man. Hé aquí como los pueblos enteros adquieren
mas veces desconocieron todos los principios de la
muchas veces la reputacion de turbulentos, inhu-
Moral. Los ayos y preceptores imprudentes siempre
manos , engañadores y sin fé : y corno pierden la
hablan con énfasis de Griegos y de Romanos, presen-
confianza, y se atraen la indignacion, el ódio y el
tándolos como modelos de sabiduría, de virtud y de
furor de las otras sociedades. Un gobierno que falta
política. Desde la mas tierna edad se aprende á reve-
á sus empeños, y que viola sus promesas ácia sus
renciar corno virtudes el valor ardiente, la bárbara
súbditos ó con los estrangeros , en nada se diferen-
ferocidad, los atentados felices, así de los héroes fa-
cia de un fallido fraudulento que arruina sus acree-
bulosos celebrados por los poetas, como de los gran-
dores ; él destruye su crédito , se priva de todo re-
des Capitanes- que • sojuzgaron las naciones, é hicié--
curso , autoriza el fraude y la mala fe de sus súbdi-
ron á las suyas famosas. Se representa como hom-
bres divinos y
tos , suscita sospechas entre ellos, y los hace des-
raros á los: L acedemoraios feroces, in-
justos y sanguinarios; á los
preciables á los ojos de todos los pueblos del mun-
Atenienses- frecuente-
mente cubiertos de horrorosos crímenes ;
dó. De los Soberanos depende la buena ó mala re-
y sobre to-
do. á los Romanos, siempre prontos á viola n
putacion de las naciones, las cuales debieran ser in-
• los:

ma•s
santos derechos de la humanidad,
finitamente celosas de su honra y de su verdadera
y á sacrificar to-
gloria , como interesados fuertemente en ellas todos
los ciudadanos. Los pueblos , corno los particulares,
(1) Habiendo oido Agésilao dar al Rei de Persia el nombre
de gran Rey, esclamó diciendo; ¡ ah!
hacen consistir su grandeza y su gloria en poder
z
de
cómo será cl mas gran-
que yo, no siendo nias justo y mas
hacer daño, en dar la ley á los otros, en acumular
-virtuoso?
Pl utarco, Dicho$ notables de
una gran masa de riquezas, en ser injustos impune-
los Lucedemonios.
TOA(Q II,
3

18
SECÇION IV.
19
cloz.lolkabitantes de )la tierra á la insaciable patria,
CAPÍTUL07 t
que: -les prescribia y ensalzaba. los nias. horrendos
.Léjos'dé 'ofrecernos por ModelOgilcepueblós
-
de1i
que han destruido y asolado la tierra , la liistoria,
Por estas ins4ucciones
deberia hacernos ver que las naciones injustas han
y documentos tan fata-
les , los hombres seecostunibran à respetar la vio-
trabajado en forjarse ellas mismas sus prisiones; . que
lencia , lainjustio.ia y el . fraude, con tal que seau
las conquistas hacen tiranos , y que jamás han
tiies á , su pais ; los Soberanos se creenf.grandes,
ch a afortunado à pueblo alguno. Las leyes sábias,
npoyadas en l'a voluntad constante de las naciones,
cuando 'clins: son . bastante.fuertes . para cometer gran-.
debieran atar las manos para siempre â los.Potenta.
de érímenes á la faz del-universo; los pueblos te fgu-
fani cubiertos de gloria , cuando han sido los instru-
dos fogosos y violentos que , incapaces - de ocuparse
nentos viles de las iniquidades de
en el bienéstar de sus propios slibiitos, sólo tratan
SUS jefes, los cuales
de hacer sentir sus golpes á los pueblos • vecinos.., Un
bien pronto.se hacen sus tiranos. Segun estas ideas,
pueblo, para ser grandel- respetable ,-debe serlfeliz:
apenas se balla quien no admire y justifique al fu-
ni 'sus ejércitos , ni sus' riquezas , ni laJ estension de
rioso-Macedonio, cuya cruel temeridad trastorn6 el
sus provincias le producirán una verdaderalelicidad,
trono de los Persas; son reverenciados los Emilios;
efecto solamente de sus virtudes. Una nation será
se llena uno de admiracion al sólo nombre del des-
poderosa y respetada , si se Coi/11)&1e de ciudadanos
tructor de Cartágo; son aplaudidos en un César el
sometidos a jefes virtuosos. guerrera,
talento y los trabajos con que, despues de,haber
turbulenta airevidamente codiciosa delr bien .de._.1aS
inundado de sangre, las Gaulas, se puso en estado
-otras , se hace objet° del 6dio universal, ritarde 6
de encadenar à sus conciudadanos.
temprano viene á ser abatida y sojuzgadar.por los
De este modo en los Soberanos y:en los sóbdi-
enemigos cuya venganza ha provocado. .•
tos se perpetuan la ambicion, la manía de hacer un
gran papel , el furor de hacer temblar à sus vecinos,
CAPITULO
y la. locura de las conquistas. Los ejemplos de tan-
touretendidos héroes producen, de siglo en siglo,
Deberes de los Soberano:.

insensatos y.,perversos , que' comunican su delirio y
frenesí á .sus imprudentes pueblos y que , seguros
Gobernar à los hombres, es tener derecho de
de los aplausos, se hacen famosos con los delitos
usar y emplear las fuerzas que la sociedad ha'pues-
que, se llaman hazffiïas ; alentados:con los elojios de
to en las manos de una-6;de mucha4ersonas , pa-
los fpottas y de un vulgo imbecil , los Principes se
ra obligar à todos sus n-iiembros à quese conformen
creen poderosos por haber hecho mucho mal al jé-
-con los deberes de la Moral. Estas deberes, coran
nero humano , y los pueblos se iniajnan aprecia-.
-hemos probado antes , están- contenidos en el- pacto
bles , cuando han tenido el honor de segundar con
social, 'por el cual cada und de .los asociados se
valor sus infames proyectos..La grandeza, cilla opi-
obliga á ser justo i á respetar: los- derechos de los
nion de los nias de los hombres , consiste' en 'la ai-
otros, à prestarles los socorros qUe pueda , y à con-
currir con todas.:
t'esta ventaja de , hacer
sus)
un sin niiinero dL infelices y
fuerzas â la conservacion
cuerpo social, bajci- l condicion de que, en cambio
f4s(u4.44.s., .

+20
SECCION IV.
-CAPÍTULO II.
21
rde 'su obediencia y fidelidad , la sociedad . protejerá
como los medios de llegar á , es menester
él
.su persona y los bienes. lejítimaniente ' adquiridos
ponerse
que Gobi erno, presentáis Toles la razon
pública e -
con su trabajo é industria.
el
presada en la ley, los ponga y conduzca en el ca-
Segun los principios establecidos en esta Obra,
mino , del que ellos: podrían descarriarse por sí so-
es evidente -que este pacto encierra todos los deberes
• de la Moral , pues que obliga :á todo ciudadano á
los. El Magistrado , dice Ciceron , es una ley que
conformarse con las reglas de la equidad , que es la
habla. (1)
Con arreglo á sus diversas circunstancias y ne-
base de todas las virtudes sociales, y á que se abs-
cesidades, las naciones han dado diferentes formas
tenga de :todos los delitos ó vicios , que son , co-
A sus Gobiernos; las unas, han puesto la autoridad
ma .hemos visto, violaciones mas ó menos paten-
pública en manos de un hombre , y este Gobierno
tes de este contrato , que comprende y liga á to-
se llama illondrquico : otras han depositado el poder
dos. los: miembros de la sociedad.
de la sociedad en manos de un número mayor 6
Mas como las pasiones de los hombres les ha-
.menor de , ,ciudadanos distinguidos por sus virtudes,
cen perder de vista sus •obligaciones y promesas -, 6
sus talentos , sus riquezas y su nacimiento , y c s -
como su lijereza les hace- frecuentemente 'olvidar el
te Gobierno se llama Aristocrático: otras han con-
que su propia felicidad está unida con la de los de-
servado la autoridad toda entera ; entonces el pue-
mas asociados, fué menester en cada sociedad una
blo se gobierna á sí mismo , ó por majistrados de
fueria ;siempre subsistente , que velase sobre los
su eleccion, y este Gobierno ha sido llamado Demo-
miembros de cuerpo político., y fuese capaz de ha-
.ciático. Otras naciones han hecho una mezcla de
cerles. cumplir de continuó los- deberes que pudie-
estos diferentes modos de gobernar , creyendo ser
sen descuidar•. ;Esta fuerza se llama Gobierno ,.que
sisas ventajoso el combinar juntas las tres formas
podemos definir, la fuerza á poder dé la sociedad,
de Gobierno , de qué acabamos de hablar ; esta
destinado á obligaP á:;stts miembros á cumplir las
mezcla ,produce el que se llama Gobierno mixto.
promesas y obligaciones del pacto social. Por me-
Gobierno absoluto es aquel en que la nacion no ha
dio de las leyes-, el Gobierno espres . la voluntad
limitado los derechos por convenciones espresas ; y
jeneral , y prescribe á los ciudadanos las reglas que
¡imitado aquel, cuya autoridad está restrinjida por
deben seguir para la . conservacion , tranquilidad y
as es,
presas
impuestas por la nacion á los que'
gobiernan.
armonía social....
I.os depositarios de la autoridad social
se -llaman
La autoridad -.del Gobierno es•; justa puesto
Soberanos , cualquiera que sea la forma
que tiene por: robieto prçei ar :a todos, los.miern-
de Gobierno adoptada por una sociedad.
Los:politicos han .
bros de, la. , sociedad las veatajas -que - sus - deseos in-
disputado larga . é inutilmente
sobre cual era la. mejor forma
consideradosei>>sus:iintereses discordat?tes mal en-
.che . G.óbierno , es de-
Tendidos, su inesperiencia- y su debilidad'.cles impe-
zditian obtener por! sz-jismoss. Si todosdos hombres
:fuesen ilustrados ó racionales, no tendrian necesi-
(1) Verè dici potest magistr•atum legem esse loeuentem,
serti autel» ;
le-
xlizd:,de, ser gobernados,;;:mas como;.:ignoran 6 des-
mutum nsagistratum,
conocen : al parece. ,. taita ;e1:
Cicero,
Lfrri .tque `deben pro-
de Legib. lib. 3. cap. 1,

22
SECCION IV.
CAPÍTULO IL 23
cir, la mas conforme al bien de las sociedades y á
disputar con seriedad sobre si el Sobera-
la felicidad de las naciones. Mas el fi a ií objeto de
tan'podido
cuyo único destino es mantener la justicia , con-
todo Gobierno es siempre uno mismo; la conserva-
no,
servar los derechos de todos y de cada uno, y ve-
cion y el mayor bien de la sociedad gobernada: sus
lar incesanteme nte por el bien público, está obliga-
derechos son siempre los mismos, cualquiera qü sea
do á
justo, y á cumplir unas condiciones que,
ser
la forma que se le diere, puesto que la equidad so-
aun cuando no hayan sido espresadas, se encierran
la puede conferir unos derechos reales y valederos.
y contienen en . e.l poder y la , autoridad que él ejer-
Su autoridad, hayanle sido 6 no puestos límites, es=1
ce en la sociedad? i Ha podido dudarse de buena fé
tá siempre atemperada ó limitada igualmente por las
que un Soberano, el Jefe de una nacion , ligado al
ventajas que debe procurar á la sociedad sobre quien
cuerpo pclitico, del cual es la cabeza, pudiera sepa-
se ejerce: una autoridad ejercida sin provecho de la.
rarse del tronco y de sus miembros, y que no .se re-
sociedad, ó contraria á sus intereses ó á su volun-• -
sienta de los males que sufren estos? ¡Se puede re-
tad, cambiaria de naturaleza, y sólo sería una usure
ducir á problema si los hombres reunidos por sus
pacion manifiesta, una verdadera tiranía, á la cual
mútuas necesidades para gozar con seguridad de las
la sociedad solamente podria estar sometida por la
ventajas de la, vida social, para ser defendidos con-
violencia, que nunca da ni constituye derecho alguno.
tra las pasiones de sus semejantes, han podido jamás
Todas las formas de Gobierno son buenas, cuan-
conceder á sus Jefes el derecho de que destruyan y
do son conformes á la equidad. Todo Soberano ejer-
aniquilen por sí solos aquellos mismos bienes , por cu-
ce una autoridad lejítima siempre que, conforrnán
ya conservacion viven en sociedad? En fi n , las na-
dose con el objeto invariable de la sociedad, obser-
ciones z han podido, á no estar locas, conferir á los
va relijiosamente, y hace observar á todos los ciu
que han hecho depositarios de sus derechos, el de
dadanos sin distincion las promesas del pacto social,.
hacerlas constantemente desgraciadas? La jurisdic-
del cual es el guardian y depositario. El Soberano
cion , dice Montagne , no se da en favor del ,juez,
absoluto puede hacer todo lo que quiera ; mas no.
sino en favor del juzgado. (1)
debe querer sino aquello que sea conforme al bien
de la sociedad, cuya salud es-la ley primitiva y funk
(1) Essais de Montagne, lib. 3. cap. 6. 'Los
damental que la naturaleza impone á todos los que.
que elevan la
,,autoridad .de los Soberanos hasta decir que estos no tienen
gobiernan á los hombres. Un buen Gobierno, dice PIu4i
»otro Juez que á Dios, pcir mas que se empeñen, muéstrenme
tarco, es aquel donde los buenos mandar, y los mrrl
»si ha habido nunca nacion alguna que, á sabiendas y no por
vados no tienen autoridad alguna.
»el temor 6 la fuerza , se haya olvidado de si misma al estre-
rcpiter
»tno de someterse á la voluntad de algun Soberano, sin la con-
mismo,. dice eh" Otra parte este . Filósofo,
»dicion espresa ó tácitamente entendida de, ser gobernada con
no puede gobernar bien sin ;justicia. Sinemb Irgo se ha
»justicia y equidad.... Aun cuando un pueblo á sabiendas y
disputado mucho, y se disputa aun„. sobre si el So-'
»de su entera voluntad consintiese en una cosa que de suyo es
berano absoluto debe estar sujeto -à las leÿes; si-eSiá.
»manifiestamen te irrclijiosa y contra el derecho natural , se-
ligado por los •empeños y promesas del pacto social,
ennejante obligacion nunca puede ser válida... Seria cierta_
que ligan y comprenden á todos los miembros d4
»mente una cosa la mas inicua el no conceder á una nacion ca-
j
»cera lo que la equidad otorga á las personas p
cuerpo - político.
ar
z Mas cómo unos entes racionales
ticulares, co-

24
SECCION IV.
CAPÍTULO IL 25
Bajo cualquier aspecto, pues, que la autoridad
dentro de su corta esfera está obligado , por su
soberana sea considerada , está siempre sometida á
propio interés , á ser virtuoso, el Soberano está obli-
las leyes inmutables de la equidad ; y destinada á
gado , en la dilatada esfera que le rodea , á desple-
mantenerlas, no puede violarlas sin dejenerar en ti-
gar con mayor enerjía las virtudes de su estado; sus
ranía : las leyes que prescriban, deben ser justas y
acciones influyen no solamente sobre su nacion , si-
conformes á la naturaleza del hombre en sociedad;
no tambien sobre los otros pueblos de la tierra ; los
las leyes positivas nunca pueden ser contrarias á las
delitos y vicios del particular tienen unas consecuen-
leyes de la naturaleza, sino estas mismas leyes natu-
cias limitadas , en vez de que los vicios y defectos
rales aplicadas á los intereses particulares de los pue-
de los Príncipes producen la infelicidad de las gene-
blos que han de rejir; ellas , ensuma, no pueden en
raciones presentes y futuras. Las malas leyes, las re.
ningun caso atentar contra la felicidad pública que
soluciones imprudentes, los procedimientos precipi-
se proponen asegurar y defender. De aquí proceden
tados, son connunmente causa de males y desgra-
con evidencia todos los deberes de los Soberanos.
cias que se transmiten â la posteridad mas remota.
En el capítulo precedente hemos visto los debe-
La virtud, dice Confucio, debe ser consun al la-
res de los pueblos y de sus jefes para con los otros
brador y al Monarca. La virtud primera y funda-
pueblos; ahóra vamos á dar una rápida ojeada so-
mental del Soberano, como de todo ciudadano, de-
bre los deberes de estos jefes para con las naciones -
be ser la justicia; esta basta para mostrarle todos
que gobiernan ; en cuyo exânleh-todo nos probará,
sus deberes, y para descubrirle el camino que debe
que la Moral prescribe á los Príncipes las mismas re-
seguir,La justicia de los Reyes no se diferencia de la
glas y los mismos deberes que á los miembros mas
del çiudadano sino en su mayor estension. El So-
obscuros de la sociedad, sin que la autoridad supre-
bera'no tiene relaciones no sólo con su


propio pue-
ma haga mas que estender estos indispensables debe-
blo, sino tambien con los otos pueblos de la tierra.
res á un mayor número de objetos. Si cada ciudadano
Su ambicion, regulada por la justicia, se vé satisfe-
cha ejerciendo su poder sobre unos stíbditos felices;
no trabaja ni se afana por apoderarse de las provin-
cias ó territorios de los otros, porque halla que es
,nno á los menores de edad, á las mujeres, á los Latentes, á
,,los que han sido engaliados en mas de la mitad del justo pre-
bastante grande, cuando reina sobre una nacion
,,cio, sobre todo si aparece la mala fé de la persona con quien
que le ama y le respeta. El Monarca humano
„estos han contratado.... Los pueblos ¿son acaso esclavos ?

y
y
jus-
to se estremece al solo nombre de la guerr
„aun conforme el derecho Romano , el esclavo á quien, ha-
a , por-
que, aun acompañada de la victoria , ella siempre
„liándose enfermo, no se le proveia de lo necesario por su se-
arruina y .
,,iior, se le tema por manumitido.... Lo que alegan de que un
despuebla un Estado. Es fiel â sus tra-
»Rey no está sujeto á las leyes , no puede ni debe entenderse
tados, porque la equidad y la buena fe le harán su-
,,con la jeneralidad que vociferan los aduladores de los Reyes
perior â los políticos engañadores, enemigos cons-
„y los enemigos de las naciones.... Debe, pues, concluirse,
tantes del universo entero. El b.ien Príncipe es
'
fico,
,que los Reyes ó no son hombres, ó están sujetos y obligados
run
poq e
el
n
seo de la
,, las leyes divinas y humanas ó naturales." Véase un libro
prabajata
az
bremente
li-
en lea f elicidad de sus ciupue
intitulado De Droit des Magistrats sur les Sujets, publicado
dada
denots.
En el seno de la t
cal 4 5 5 0.
ranquilidad, un Soberano
TOMQ II.
ver-
4

26
SECCION IV.
CAPÎTULO II. 2?
daderarnente grande puede mostrar su sabiduría, sus
dos á sus propios placeres... Sabe que aun stt tiem-
talentos y su injenio: semejante al astro del dia, cu-
yos rayos iluminan y fecundan todo el globo , el
po mismo no es suyo , sino que pertenece á su pue-
blo, á quien •debe todos sus afines y desvelos; él
Principe justo vivifica todos los cuerpos , las fami-
condenarla en sí mismo como delitos, una vida mue-
lias y los individuos de la sociedad, y mantiene con
lle , indolente y disipada, y los recreos y diversio-
firmeza la justicia y la igualdad entre todos sus súb-
nes ruinosas para SLl pais... Sabe que la vida de un
ditos. La acepcion , el favor , la amistad, la pie-
dad misma no le impiden en manera alguna soste-
Soberano es .molesta y laboriosa, y que no debe ser
ner invariablemente las reglas de la equidad , que
únicamente destinada á los placeres... Se abstiene
sobre todo de aquellos que corromperian evidente-
hace iguales al fuerte y al débil, al grande y al pe-
mente las costumbres de su pueblo, porque sabe que
queño, al rico y al pobre. La beneficencia y la sen-
sibilidad del Príncipe no se atienen á solos los indi-
un pueblo sin costumbres no puede ser bien gober-
nadu... Sabe, en fin, que él es responsable de la
viduos, sino que abrazan el Estado y el pueblo to-
conducta de aquellos sobre quienes descarga los por-
do entero; su piedad se enternece, no de las que-
menores ó partes de la administracion, que sus crí-
jas y llantos de la codicia que le rodea, sino de "la
menes se harian suyos, y que él mismo padeceria
miseria mas cierta y segura de la multitud que no
por su neglijeucia. Destruye y aniquila esos privile-
vé, y de las lágrimas de los infelices que comun-
gios injustos que hacen á los privados superiores á
mente se procura no lleguen á su noticia. Una justi-
las leyes , y les permiten emplear su crédito y su
cia permanente é inmoble constituye la beneficencia
fuerza en arruinar la inocencia. El no cree que to-
y la piedad de un Monarca, á cuyos ojos `stl!pue-
do su pueblo es injusto y falto de razon, cuando se
blo está siempre presente. El se halla tutti segase de
queja de las opresiones de un Visir. Su favor des-
que los ricos y los grandes se abrirán camino para
aparece luego que se trata de la justicia ; ó ántes
llegar á los pies del trono; mas terne no lleguen á
bien su favor y sus beneficios son guiados por esta
sus• oidos los gritos del inocente y del pobre. Los
misma justicia, la cual le muestra á los ciudadanos
derechos, la libertad, los bienes y los intereses de
mas útiles, mas virtuosos y mas aventaj ados en mé-
todos le son mas respetables que las pretensiones y
ritos , como los dignos únicamente de las recomnen-
súplicas de los cortesanos que le rodean. A ninguno
sas , de los empleos y de las gracias. Cualquiera
concede el funesto derecho de oprimir, porque sabe
que osa turbar con sus crímenes la felicidad pública
que no podria sin justicia atrihuirsele á sí propio..
sea de la clase que fuere, es abandonado á la seve-
Sabe que es el defensor , y no el duefio de los bie-
ridad de las leyes; todo el que se deshonra con sus
rles de SLuS súbditos... Sabe que un impuesto ó tri-
acciones , deja de merecer su gracia; todo cl que
buto es un robo, cuando no tiene por objeto la con-
es neglijente en cl cumplimiento de los deberes de
servacion del Estado... Sabe que una ley 6 un edic-
su
estado , es privado de su destino, el cual la equi-
to no harian nunca lejítima una violacion manifies-
dad sólo asigna á los que son capaces de desempe-
ta de los derechos del ciudadano... Reconoce que
ñar sus cargos dignamente. En fi n , un Soberano
los tesoros del Estado son y pertenecen al Estado,
in violablemente atenido á la justicia , corrije sin di-
y que no pueden , sin prevaricacion, ser consagra-
laciou el vicio, mostrándole un rostro severo y te-

28
SECCION IV.
CAPÍTULO II.
29
mible ; y fortifica la virtud , convidándola con los
Si la conducta de un Monarca sábio y justo des-

honores.
agrada á ciertos malvados cortesanos, á ciertos gran-
La Moral será siempre inútil , en tanto que sus
des orgullosos, á los hombres corrompidos que desean
lecciones no estén apoyadas por el ejemplo y la vo-
aprovecharse de los vicios y debilidades de sus amos
luntad de los Soberanos. (1) Los pueblos serán cor-
esta misma conducta escitará el entusiasmo de un
rompidos , miéntras los jefes que arreglan sus des-
pueblo entero , que no cesará de bendecir á un So-
tinos , no conozcan el interés que tienen en ser vir-
berano , cuyos beneficios esperimentará toda la so-
tuosos ; con poco fruto la relijion amenazará á los
ciedad. Semejante Principe se hará el ídolo de los
mortales con la cólera del cielo para retraerlos de sus
ciudadanos ; su nombre será pronunciado con los
vicios y de su perversidad; con poco Fruto les pro-
mayores y mas dulces afectos de la ternura ; cada
meterá las recompensas infalibles de la vida futura
uno de sus súbditos le mirará como á su protector y
para estimularlos á la virtud; la voz poderosa de
su padre ; y él vivirá entre ellos como en el seno de
los Reyes , las recompensas y los castigos de la vida
su familia. Sus días preciosos serán defendidos por
presente serán siempre los medios mas eficaces para
su nacion , interesada en conservar en él la prenda
mover los que, ocupados de sus intereses actuales,
de su felicidad. Agasicles , Rei de Esparta , decia
sólo tijera y débilmente piensan en su futura suerte.
que un Rei no necesitaba de guardias , cuando gober-
La Moral , bien demostrada , puede sí convencer
naba á sus súbditos como un padre gobierna á sus hi-
los espíritus de un pequeño número de gentes que
jos. Plinio dice á Trajano que nunca un Príncipe es-
piensan ; mas no influirá sobre las acciones de todo
tá mas fielmente guardado que con su virtud y su
un pueblo , sino cuando haya recibido la sancion
inocencia.
de la autoridad superior.
Un Soberano bueno y bienhechor no es aquel que
Todo Príncipe, amigo de la justicia, puede fa-
prodiga sin eleccion los tesoros del Estado entre la
cilmente atraer sus súbditos al cumplimiento de
tropa hambrienta de aduladores que le rodean ; un
sus deberes , hacer que los practiquen con gusto,
Príncipe clemente no es tampoco el que perdona los
alentar el mérito y los talentos, y reformar las cos-
atentados cometidos contra su pueblo; ni un Mo-
tumbres. Los hombres aprecian en tan alto grado el
narca benigno , el que derrama sus gracias entre
favor de sus Señores, conciben tal temor de disgus-
cortesanos y privados sin mérito; sino aquel que re-
tarlos, y se afanan tanto por merecer su benevolen-
compensa el mérito con justicia. Un Príncipe, cuan-
cia, que la virtud del Príncipe basta para hacer que
do es justo , no concede gracias ó favores gratuitos;
reine en poco tiempo la virtud en su Imperio, y pa-
todos sus beneficios son actos de equidad, con los
cuales paga los bienes
ra establecer con ella la felicidad pública, como su
y servicios hechos á su na-
cion , en cuyo nombre
inseparable compañera.
y á cuya costa distribuye las
dignidades , las pensiones y los honores. Un Sobe-
rano digno de amor no es un hombre fácil , ni un
bobo que se deja guiar ciegamente por sus privados
6 Ministros: un Monarca respetable no es el que se
(1) Rex veliz honesta , nerno cadet» volet.
distingue con una
Seaeça in Tbyete.
etiqueta orgullosa , con .enormes

30.
3 1

SECCION TV.
CAPÍTULM II.
dispendios , con un luxó desordenado, 6 con edi fl
o afanad
para
dos y obras suntuosas.
dor 'las lágrimas
nada
van
^de un
da
El Soberano verdaderamente bueno es aquel que
c i ar los v icios y l
es bueno para todo su pueblo , que respeta sus de_
hace en su favor ?
¿La necia -anidad podrá tener entrada en el co-
rechos, y que se vale y sirve de sus tesoros con eco_
razon de un Monarca? Una pasion tan vil y peque-
noria para escitar el mérito y los talentos necesa-
ña ¿ no debiera ser. desterrada de una alma verdade-
rios á la felicidad del Estado. Un Príncipe clemente
noble? La verdadera grandeza de los Reyes
ramente
para con los culpados , es cruel para la sociedad,
consiste en la felicidad de los pueblos: su verdadero
Un antiguo decia que es perder á los buenos el per.:
poder , en el cariño y lficion de estos: su verdade-
don ir á los malos. Un Soberano que se deja gober.
ra riqueza , en la riqueza y la actividad de sus súb-
par por cortesanos aduladores , no sabe jamás l
dito,' : su verdadera manificencia , en là abundancia
verdad , y tolera el que se haga á sus súbditos des,-
que ellos hagan reinar. En los corazones de las na-
gradados. Un Monarca orgulloso , que pone la glo-'
ciones es donde los Principes deben erijir sus monu-
ria sólo en uri vano aparato., en ruinosas prodigali-
mentos , mucho mas lisonjeros y dignos de admira-
..dades, en una magnificencia sin límites, en costosos
clan , que no esos soberbios edificios hechos á costa
placeres , 6 en crueles é inhumanas conquistas , es
de la felicidad nacional: las pirámides de Egiptó;,
un Soberano , cuya pequeña alma no conoce la ver-
que todavía subsisten ; los nnonutxiéiltos de Bab.ilo-
dadera gloria que la virtud sola puede conceder. Es
nia , que han perecido ; los palacios arruinados de
mucho mas honroso para un . Príncipe , dice Plinio á
los tiranos- de Roma-; sólo traen -á la -memoria ,1"
Trajano , ser tenido en la posteridad por bueno , que
Idcura de los que los erijieron.' Montagne dice con
por dichoso. ¿Puede tenerse por feliz y dichoso un
mucha razon que "es una especie' de pusilanimidad
Principe , cuando sus súbditos están sumerjidos en
;en los Monarcas y una prueba de falta de aten-
la miseria ? Un Soberano no puede ser poderoso
,,cion á los deberes de su estado, el trabajar única-
y
afortunado, sino cuando funda su grandeza
»mente ea distinguirse por medio de dispendios enor-
y su
poder en la libertad
»mes." (i) El mejor Reÿ , y mas grande ,
y en el bien de su pueblo.
dice Zo-
d tierr
Al ver la conducta de la mayor parte de los
roastro , es aquel que hace
a mas fértil. (Z)
Los ayos y p recept
la
óres e los Príncipes , en
Príncipes , pudiera decirse que su estado á nada los
vez
de mostrarles la gloria en la guerra , en las inju
obliga : ellos no parece que exîsten en el mundo si-
stas
conquistas, en un fausto brilla nte, en frívolos
no para destruirle , esclavizarle , devorar á los
y es-
pue-
cesivos dispendios, debieran habituar los
blos , ó para vivir en continuos placeres y recreos,
desde la IIl-
fancia acombatir sus capric hos ,
sin hacer nada útil para las naciones. ¿Es por
proponiéndoles la
ven-
conquista de los corazones de SUS
tura reinar , el abandonar las riendas del Gobierno-
súbditos como el
objeto á que deben drijirse todos sus deseos. En
á sui favorecidos, miéntras que cl que debiera go
lu-
bernar Vive en una ociosidad ignominiosa , 6 sólo
piensa en distraer su molesto fastidio con placeres
(t)
Essais, lib. 3. cap. 6.
muchas veces vergonzosos , con fiestas y funciones
(2) Vcase'el Zend- avesta, ó el libro sagrado de los Parsis.
ruinosas; con edificios inútiles , todo á costa del su-

32
SÉCCION IV.
gar de hacer insensibles á los Príncipes , en vez de
CAPÍTULO IL 33
enseñarles á menospreciar los hombres , sus maes-
tros debieran mover su imajinacion con la pintura
queñez y miseria de los demas : se les muestra á los
pueblos corno unos viles rebaños , de q ue pueden
poderosa de las miserias , á que tantos millones de
disponer á su antojo, quitarles el pellejo y devorar-
sus semejantes están condenados para que ellos vi_
van en el luxô y la ostentacion. Los pueblos y sus
los impunemente. Se les dice que ellos no d: ben dar
Soberanos serian mucho mas felices , si , en lugar de
oidos á sus quejas y lamentos , como importunas,
persuadir á estos que son dioses ó criaturas de un
molestas , y destituidas siempre de razon. He aquí
porqué los Príncipes son raras veces equitativos y
órden superior , se les repitiese de continuo que son
sensibles. De este modo se los forma unos ídolos in-
hombres , y que , sin este mismo pueblo desprecia-
accesibles á sus súbditos , sobre quienes , sin saberlo
do , serian infelices y miserables.
ellos , se ejercen las mas estrañas crueldades: así
Carnéades decia que los hijos de los Príncipes
tan,bien se los hace ingratos , que niegan constante-
nada aprendian con tanto cuidado como el arte de mon-
mente al mérito sus justas recompensas, prodigán-
tar á caballo , porque en todo otro estudio cada cual
dolas á la bajeza y la adulacion. En fin , de esta
les da la preferencia , en lugar de que el caballo no
manera en el seno de los placeres , de la pompa y
es tan atento y cortesano , pues lo mismo tira al sue-
de las diversiones, los Soberanos viven en una em-
do á un hijo de un Rey como al de un villano. El Emt.
briaguez continua , adormecidos en una fatal segu-
perador Sejismundo decia que todo el mundo se abs-
ridad , que tard ,: 6 temprano los pierde infalible-
tenia de ejercer un oficio que no . había aprendido , y
mente. (1)
que solo el oficio de Rey , el mas dificil de todos , se
La naturaleza, siempre justa en sus castigos,
ejercia sin sabers'. Sinembargo el gran Ciro confe-
no perdona á ninguno de cuantos desconocen sus le-
saba que á ningun hombre toca el mandar, si no es.
yes. Los malos Príncipes hacen á sus súbditos infeli-
mejor que aquellos á quien manda. (1) No hagas ô
ces , y las infelicidades de los súbditos recaen nece-
presumas de Príncipe , dice Solon , sino has aprendi-.
sariamente sobre sus injustos señores. Las provincias
do á serlo. Aprende á gobernarte á tí mismo , antes
agotadas con guerras inútiles , sólo presentan labra-
de gobernar á los otros.
dores desalentados con el rigor de los impuestos. El
La educacion de los hijos de los Reyes , rnui lé-
comercio desaparece por las trabas que se le ponen
jos de ilustrarlos y de darles un corazon sensible,
á cada paso. Un gobierno neglijente acude siempre
á las violencias ,
sólo parece que se propone sofocar en ellos las semi.
y dejenera en tiranía. Los Capri-
lías de la justicia
chos del Soberano se multiplican á lo
y de la humanidad : no se les ha-
infinit o , por-
bla sino de combates y conquistas : sus conversacio-
nes no se refieren mas que á su grandeza y á la pe-
--r.^..^.^..b
(1) Cuando la guerra de Luculo contra Mithridates, los
Jenerales de este Monarca le ocultaron que cl ejercito, en que
(1) Plutarco, Dichos notables de los Príncipes. Ea otra par-
él mismo se hallaba en persona, padccia la huas cruel hambre. --
te dice: que
El primero que anuncio al Rey Tigraues la aproximacion del
gobernar un Estado y ser filósofos , es una inisnis
cosa. Pitaco decia que
mismo Luculo, fue degollado por mandato de este Principe.
es dificil mandar y ser hambre de bien.
Ylutarco, Vida de Luculo.
TORO Ir.
5

34
sECCION I V.
CAPÍTULO II. 35
que, á falta de ocuparse en el cumplimiento de sus
do. (i) Los tiranas , dice Plutarco , temen d sus súb-
deberes , necesita forzosamente de placeres y diver_
ditos ; mas los buenos Príncipes temen por sus stabdi-
siones continuas: las necesidades y las demandas
Ningttn poder sobre la tierra puede por largo
tos.
del Principe crecen en la misma proporcion que su
tiempo ser tiránico con impunidad y sosiego.
reino se agota , y que sus medios se di miruyen:
Apetecer el despotismo , es apetecer los medios
los impuestos se duplican á medida que los pueblos
de hacer mal á los otros é infeliz á sí mismo. El
se empobrecen ; en fin, es indispensable entonces re-
tirano es desgracia do , puesto que gobierna á infeli-
currir á todo jénero de estorsioncs, á la perfidia y
ces con un cuchillo penetrante y agudo , con que
al fraude , acabando de arruinar enteramente un.
se hiere á sí. No hai poder alguno firme y seguro,
Estado oprimido por un gobierno delirante. Así el.
si no se somete á las leyes de la equidad. (2) Mas
déspota , cada dia mas codicioso y miserable , no
una inclinacion natural en todos los hombres , y
conoce ya freno nl medida ; y reina solamente so-
que todo contribuye á fortificarla en los Príncipes,
bre esclavos sin vigor y sin industria. La conciencia
los hace apetecer un poder ilimitado; estos detestan
entánces atormenta al tirano sobre el trono mismo;
y aborrecen todos los obstáculos que su autoridad
él sabe que se ha granjeado un oídio universal; de
puede encontrar ; los Príncipes mas débiles y los
todo teme y se recela ; no vé sino enemigos en
mas incapaces son los mas celosos en esto; no bai
cuantos le rodean ; concibe el mayor temor de su
cosa que mas los incite y los despierte , que el ha-
pueblo , cuyo amor y ternura ha despreciado; in-
blarles de la• estension de su poder. Todos se creen
quieto y receloso , es cruel y feróz : por último , la
desgraciados , cuando no pueden satisfacer sus ca-
tirante estrernada produce levantamientos populares,
prichos : todos anhelan al despotismo , como el úni-
rebeliones y motines , de los qué el tirano es la pri-
co medio de lograr la suprema felicidad , siendo así
mera víctima. De la esclavitud á la desesperacion
que este despotismo sólo pone en sus manos los me-
dios de arruinar á sus súbditos y
apénas bai un paso.
de sepultarse con
ellos bajo las ruinas del Estado. El poder absoluto
Déspota se llama un Soberano que prefiere su
fué y será siempre la causa de la decadencia y de
capricho á la justicia , y su interés personal al inte
rés de la sociedad. Semejante Soberano. tiene la locu-
ra de creer que él solo compone el Estado , que su
(1)
Necesse est multos timeat , quetn multi tillent. Publ.
nacÍon es nada , y que la sociedad toda entera estl
Syr. Sent. - - Arato hizo que Lisiades, tirano de Mégalopolis,
destinada únicamente por el cielo para servir á sus
renunciase el poder que habia usurpado, manifestándole los
peligros y las inquietudes
caprichos. 'Tirano-, es todo Príncipe que pone en ri-
que de continuo le acompañaban.
.orosa práctica los principios del despotismo, y que,-
Plutarco, Vida de Arato.
Lo primero que hizo Numa ai subir al trono, fué
creyendo hacerse feliz á sí mismo , hace á todo si
despedir
la Compañía de sus Guardias; porque, dice Plutarco, no que_
pueblo infeliz y desgraciado.
ria ni desconf
2 Mas se hace él por
iar de los que se fiaban de él, ni ser Rey de los que
ninguna confianza
ventura dichoso ? à mas cómo ser dichoso y feliz„.
le dispensaban.
cuando vive lleno de turbacion y de inquietudes?;
Plutarco, Vida de Numa Pompilio.
(2)
Ea demt''m tuta est potencia, quae vit'ibus suis
Es inevitable, dice un antiguo, que aquel que se ha-
moduttt
imponit. Plinii Panegyr,
ce temible c _muchas lentes a viva en un continuo

36
SECCION IV.
CAPÍTULO II. 37
las desgracias de los pueblos , de que tarde ó tem-
prano llegan á participar los mismos Reyes.
idule, de piedra, que se- mueve al impulGn que 1p
comunican los esclavos hábiles y mafiosos que se
• Esta verdad, confirmada por la esperiencia de
han apoderado del mando. Un déspota, que ha re-
tantos siglos, es ignorada de la mayor parte de los
ducido su pais á la esclavitud, viene á ser un necio
que gobiernan el mundo; y los Ministros compla-
y miserable esclavo , que ni aun coje los frutos de
cientes y aduladores , cuyo objeto es aprovecharse
funesta
su
tiranía.
de la negUjencia y dcpravacion de sus Monarcas,
La ciencia. mas esencial al que desea gobernar
la ocultan de ellos con cuidado : sus almas viles é
con sabiduría.es, segun Plutarco, hacer á los hora-.
interesadas son efectivamente las verdaderas causas
tires capaces de ser bien gobernados. Las costumbres de
de la ignorancia de los Príncipes, y de las desgra-
los Soberanos deciden necesariamente de las costum-
cias de las naciones. Estos aduladores son los que
bres de los súbditos. Dispensadores de los bienes, de
forman los tiranos ; y estos tiranos son los que,
los honores y dignidades que los hombres. desean,
corrompiendo las costumbres de los pueblos , hacen
puede á su voluntad inclinar los corazones al :vicio
la virtud tan dificil y rara. Con razon dice Poli-
6 la virtud. Las cortes sirven deinorma á las ciuda-
bio « la tiranía es culpable de todas las injusticias
des; las ciudades corrompen los pueblos y los cam-
»y de
•todas los delitos de los hombres."
pos; y hé aqui como de unos en otros, los pueblos
. Seguramente, la tiranía , siempre injusta , sólo
se imbuyen de las preocupaciones, de las vanidades,
es servida á su gusto de hombres sin costumbres y
del 1uxófy,de las._fruslerias, de las locuras y de los
sin probidad , de esclavos vilmente dominados del
vicios que infestan las cortes. Los Soberanos dan en
mas sórdido interés, que bajo Príncipes codicio-
todo y por todo el primer impulso á las voluntades
sos y corrompidos se hacen los tánicos repartidores
de los Grandes, comunicando estos á las otras cla-
de las gracias, de las dignidades, de los honores
ses el •inápulso primero (flue han recibido: si este en--
y de las recompensas. Estos no muestran su be-
camina sal bien, las costumbres pronto se verán re-
nevolencia sino á hombres corno ellos; temen al
formadas y buenas:
mérito y la virtud , porque les causan confusion y
Todo el mundo conviene en que. el. luxó; esta
vergiienza. Por el descuido 6 la injusticia de un
emulacion fatal de la vanidad, es debido principal-
mal gobierno una nacion entera forzosamente ha
mente al fausto de los Soberanos y de los Grandes,
de llegar á pervertirse ; escluida la virtud del favor
á quien._cada uno procura mas :menos imitar : es-
y de los empleos , es menester renunciar á ella pa-
te mal tan peligroso

p tr .ce ser inherente al gobierno
ra lograr fortuna ; es necesario irse con el torrente,
monárquico, y::sobre todo!al despotismo, en que el
que siempre encamina al mal. La Moral se in uti-
Príncipe, transformado en una divinidad , girieré
liza y pervierte bajo un gobierno despótico, en el
imponer respeto sus esla

vos
con el fausto que los
cual todo ciudadano. virtuoso debe necesariamente
deslumbra: para contener los efectos de esta epide-
disgustar al Principe y á los que gobiernan en su
roía fatal, se han ideado repetidas leyes como capa-
nombre. FI tirano., para reinar, no necesita talen-
ces de reprimirla; ruas estas leves por lo corxiun haza
sido i
tos ni virtudes ; sino soldados , cadenas y calabo-
nfructuosas: La mejor de todas las leves son_
Un tirano es por lo
un automato, ua
tuarias para un Estado, será siempre un
2ose
comziuni
Príilcip ••

38
. sECGroN IV.
fr uF al, económico, y 'enemigo del fausto y de la
CAPÍTULO II. 39
vanidad. Permitiendo el luxe) á los Grandes', y pro-
biernan • sin justicia. La Moral tampoco "puede ser
hibiéndole á los pequeños, no se hace 'mas que irri-
conveniente á los esclavos: el esclavo no debe cono-
tar la vanidad de estos, que poco á poco triunfa.de
cer ruas virtud que la de la obediencia. (1)
las leyes mas severas.
Los cortesanos siempre extremados en sus adula
Nada sería mas importante para la-felicidad de
clones, han intentado deificar á sus Monarcas; pe-
los pueblos, 'que el inspirar desde muíe:temprano á
ro es facil dé conocer qué sus esfuerzos han sido de-
los que deben reinar en ellos el amor á la virtud,
fectuosos, si con ellos -pretendieron justificar su ser-
sin la cual no hai prosperidad alguna en la tierra.
vidumbre , y ennoblecer su fama. Ademas de que
Mas las máximas de una política injusta , cuyo ob-
ellos son los sacerdotes de los dioses que crea su ce-
jeto es ejercer impunemente una libertad:`desenfre-
guedad ó su codicia.
nada, ocupan en los Soberanos el lugar de:la sabi-
Una politica mas sana y nias útil prescribe que
duría y de la Moral; asi los::iritereses de.:los jefes
los Soberanos se consideren hombres y ciudadanos,
jamas estan de acuerdo eón 'los dei cuerpo social.
y que nunca separen sus intereses de los de sus sub-
Estraña política, seguramente, por la cual los que
ditos: de la reunion de estos intereses resulta la con-
estan destinados á hacer observar los deberes de- la
cordia social , y la felicidad de la cabeza y de los
Moral, se ocupan de continuo enviolarla, y rorirper
miembros; El Príncipe solamente. es verdaderamen-
los vínculos: que deberian unirlos mas íntimamente
te grande y poderoso, cuando está sostenido por el
afecto y cariño de su pueblo: el puebla es siempre
á sus conciudadanos.
desgraciado, si el Soberano reusa ocuparse en su fe-
Privar á la virtud de las recompensas y de los
licidad. Eléas, Rei de Escocia , decia que cuando es-
honores que le son debidos, es, dice Caton, estirpar
taba ocioso, no se:diferenciaha de su mozo de caballoso
de la juventud las virtudes. Mas alejar la virtud de
Una vida holgazana y disipada es siempre vergon-
los primeros destinos:,.- corromper á los:hombres paà
zosa y criminal en un Rey , cuyo tiempo pertenece
ra sojuzgarlos y dividirlos entre sí, á fin de :'avasa
á sus súditos.
(larlos á todos,,,es â lo que se reducen los principios
Para gobernar de un modo que haga felices á las
de una política odiosa, inventada claramente, no
naciones,. no es menester ni un trabajo escesivo, ni
para la conservacion, sino para la disolucion de un
tinas luces estraordínarias ni un talento maravillo _
Estado. Segun tales máximas, los Soberanos se ha
so; bastan la rectitud, la vigilancia la firmeza, y
cen . necesariamente los enemigos de sus súbditos, de-
biendo declarar una guerra cruel á la razon que po-
dría ilustrarlos, y á la virtud que pudiera unirlos
(1) "Consultando los Soberanos sólo á su propia seguridad,
con los otros: vale mas, pues , cegarlos y corrom-
»y no á la razon y á la justicia, debieran propo,ierse mandar
perlos, tenerlos en una infancia perpetua , é inspi-
y
" regir manadas de carneros, de bueyes y de caballos, mas no.
rarles vicios capaces de fomentar las mayores dis-
Ȓ hombres eu sociedad... Un tirano, que olas quiere mandar
cordias entre ellos, para impedir el que se reunan
».+ esclavos que á verdaderos hombres, se asemeja á mi pare-
contra los que tan cruelmente los oprimen. La vir-
vicer al labrador que mejor quisiese cojer langostas ô aves de
»rapiüa que no buen trigo y cebada."
tud necesariamente debe ser detestable á cuantos go-
pitatarcQ a Banquete de Los siete Sábi s..

40
SECCI:ON I V.
CAPÍTULO II.
los buenas y eficaces deseos. Un alma demasiado vx^
no puede elejir bien. Los Reyes tienen tanto y n;as
va y exâltada puede algunas veces carecer de pru-
que temer de sus amigos que de sus enemigos; c
dencia; un buen corazon es regularmente mejor
tienen nunca amigos , sino adulado-
.mas bien, no
y mas á propósito para gobernar á los hombres , que
viciosos , sólo afectos á su persona
res y hombres
un talento ó un entendimiento mui elevado y pene,
por un sórdido interés , ó por la vanidad; ademas,
trante. No exijan, pues, las naciones de sus Jefes
no teniendo iguales , ni teniendo necesidades al-
talentos sublimes y raros , ni cualidades dificiles de
gunas, los Príncipes no gozan ni de las dulzuras
encontrar. Cualquiera hombre de bien tiene lo que
de la amistad, ni de los encantos de la confianza,
se necesita para gobernar un Estado; todo Príncipe,
ni de los mas grandes placeres de la vida ; se vén
que desee sinceramente el bien de sus súbditos, halla-.;
privados de estos bienes por la enorme distancia que
rá con facilidad cooperadores que le ayuden; él fo-
el trono pone entre ellos y sus súbditos, aun los mas
mentará en su Corte una noble emulacion entre los
distinguidos; estos se hallan siempre oprimidos y vio-
talentos y el mérito, no menos útil á sus intereses
lentados en presencia de un sefior, en la que á na-
que á los de sus súbditos. Todo Monarca que quiera'
da
pueden atrever. De donde se refiere claramente
se
conocer la verdad, hallará mui pronto las luces ne-
que la alegría , que siempre supone libertad , segu-
cesarias para gobernar con sabiduría ; en fin , todo.
ridad, confianza é igualdad, no puede habitar ni
Soberano, que aprecie y se atenga fuertemente á la
manifestarse en la corte de los Reyes. En medio de
justicia, la hará reinar en sus dominios , y respetar
'un festin filé donde el grande Alejandro asesinó á
á sus vasallos. La justicia y la Fortaleza son las vir-
Clito , á quien tenia por su mayor amigo. (1)
tudes de los Reyes.
En fi n , la mayor infelicidad, inseparable de la
La vana pompa que roda á los Soberanos , la
•condicion de los Reyes, es no poder saber casi nun-
facilidad y prontitud con que son ejecutadas sus ór=
ca la verdad. Esta se les oculta sobre todo cuando
denes, las diversiones continuas que se les presea-
es amarga, es decir, cuando es mas importante sa-
tau, y los placeres en que
berla. Algunos Príncipes, dice Gordon,
se encuentran engolfa-
se han visto
dos, hacen que el vulgo los tenga por los mas feli-
destronados antes de saber que no eran amados de sus
pueblos. (2) Esto es lo que sucede principalmente
ces de los mortales ; en una palabra, un error mui
á.
comun dá por supuesto que el poder supremo trae
los Soberanos absolutos, á los déspotas , á los tira-
siempre consigo la suprema felicidad. Mas la vida
nos, á quienes sus pasiones indómitasno permiten
de un Soberano que cumple con sus deberes, es ac-
jamás que se les hable con sinceridad; no acostum-

tiva, laboriosa, vijilante, incesantemente ocupada:
brados á que se les contradiga, todo)o que se opone
la de un Principe ocioso , disipado
á sus caprichos basta para provocar la cólera de es-
y enemigo del
trabajo, es un fastidio perpetuo. Todo Monarca jus-
to y sensible vive sujeto á una ocupacion y cuida- -
do continuo. El Soberano que no se digna atender
(l) Este Principe decía que Ephestion amaba aI Re.y, ; pero
á sus propios negocios , se eupone á todos los
que Clito amaba ú Alejandra.
males
(2) Véase el Discurso preliminar de
que resultan de la falta de conducta ó de la per-
su traducclorr efe
Tácito.
versidad de sus Ministros , que por su ignorancia
TOMO IL
6

42
SECCION IV.
CAPÍTULO Ir.
43
tos niños imprudentes , que desean. poderlo todo
pueril de los nobles , y
ha de los Majistrados 6 Sobera-
impunemente. Los príncipes, cuyo poder es ilimita-
os Estos
nos colectiv.
n de distinguirse en la de-
do, son los que debieran tener el mayor interés en
cencia y gravedad de sus costumbres , en su probi-
conocer las verdaderas disposiciones de sus súbditos;
dad, su afabilidad, su modestia y su equidad, cua-
porque no pudiendo estos hacer que lleguen al trono
lidades mucho mas capaces de hacerles queridos, y
sus quejas, se esplican con motines, revoluciones y
respetados , que no una gravedad insociable que
asesinatos, en que el tirano suele ser la primer víc-
los hará odiosos y aborrecibles á sus ciudadanos,
tima.
y que nunca debe tener lugar en los gobiernos re-
; Hé aquí, pues , la felicidad suprema, á la que
publicanos.
conduce el poder sin límites que los Príncipes desean
Dejen, pues, los Jefes de la aristocracia á los es-
con tanto ardor , y sin el cual se tienen por des-
clavos favorecidos del despotismo la vanagloria de
graciados ! Este poder los priva de la confianza, de
distinguirse por su altanería y su insolencia , y dis-
los consejos , de los ausilios y de los consuelos. que
tinganse ellos por su bondad, su moderacion y su
proporciona la amistad. El Monarca, que pretende
integridad. La arrogancia y el orgullo deben ser des-
ser usto, debe armarse doblemente contra las se-
tereados de los paises donde se goza de alguna li-
j
ducciones de sus privados , y temer que su afectó
bertad. La aristocracia debe hacer mucho aprecio
ácia ellos no le haga pecar contra la justicia univer-
del pueblo, y no mirarle con los mismos ojos que
sal que debe á todos. Del pueblo es de quien debe
la Monarquía , que sólo distingue á sus nobles; 6
ambicionar la amistad; al pueblo es al que debe
que el despotismo , que desprecia igualmente al vil
oir para saber la verdad; sobre el pueblo debe fun-
rebaño que destruye y aniquila.
dar su propia seguridad; y en el bienéstar del pue-
En una palabra , todo gobierno Republicano su-
blo debe establecer su propia grandeza, su gloria, y
pone una cierta igualdad entre los ciudadanos igual-
su felicidad : á los que le proporcionan estos bienes
mente sujetos á las leyes. Los Majistrados en él son
y ventajas , es quien el Príncipe debe mirar como
Jefes, sin dejar por esto de ser ciudadanos; de don-
á sus amigos. Théopompo decia que un gran Rey es
de se sigue que sus modales altaneros son mas cho-
aquel que permite à sus amigos decirle la verdad;
cantes y mas importunos al pueblo que bajo la Mo-
que- hace justicia á sus vasallos ;. y que observa las_
narquía , acostumbrada á sufrir y tolerar la insolen-
cia y
leyes.
el desprecio de los Grandes, y de cuantos go-
n de algun
Cualquiera que sea la forma de gobierno que'
poder. n
E todo Estado bien
i-
ningu n ciuda
adopte una nacion, los deberes y los intereses de sus
dano tiene derecho cíe serconstitu
insolen-
'Esos
te. Esos aristocratas tan celosos de su autoridad,
Jefes serán siempre unos mismos. La política y la.
y
tan desconfiados, se ahorrarían de muchos dispen-
Moral exîjen que, en el gobierno aristocrático, un
dios, molestias ya disgustos,
necio orgullo, un vano espíritu de cuerpo, una ter-
si se dignáran recordar
de que son ciudadanos y no
ca y obstinada adhesion á prerrogativas injustas,,
désp otas ó tiran os ; que
no le hagan jamás hollar los derechos de la patria.
la vanidad sólo es buena para hacerse abominables;
y que ésta produce de continuo enemi
Nada mas incómodo y molesto en las aristocracias,
gos y descon-
tentos, cuya cólera revienta á veces
ni mas insoportable á los pueblos, que la vanidad
en fatales y

44 •
SECCION IV.
CAPÍTULO II.
45.
terribles revOluei0n.^s. (1)
pectáculos, hacian carrer la noble sangre . çle Sena-
De esta verdad hallamos pruebas en la historia
de la mayor parte-de las aristocracias antiguas, las
dores_ y de patricios, cuyo linaje causaba rece lo á
tiranica ambiciou. En una palabra, el orgullo
cuales por lo comun dejeneráron en verdaderas ti-
su
de un Senado discorde puso fi n á la República mas
ranías. La historia Romana nos oftcce un Senado
poderosa que hubo jamás en el mundo. Los Gran-
orgulloso , avaro , celoso de sus prerogativas usur-
des, dice Solón , destricen las ciudades ; y la im-
padas, perpetuamente quejoso de la plebe, á la cual
prudencia del pueblo las precipita en la esclavitud.
se arrogaba el derecho de abatir , de vejar con
Las democrácias ô gobiernos populares no pere-
usuras, de oprimir de mil modos, y de enviarle á
cen comunmente tan pronto sino por la injusticia,
morir en guerras estrangeras cuando le era moles-
el desenfreno , los celos y la envidia del pueblo que
to. Bien pronto la division . entre los tetes de esta
con el poder se hace . insolentc. Un populacho arro-
República siempre armada produjo facciones crue-
gante , lisonjeado por sus demágogos, es ordinaria-
les , y se encendieron espantosas guerras civiles; los
mente el mas cruel de los tiranos ; así sacrifica- la
ciudadanos se arman los unos contra los otros; y
virtud misma a su envidia , á su capricho y al bár-
por último, tras las sangrientas disputas y contien-
baro placer de hacer sentir su poder á los ciudada-
das de Nlário y de Syla, el ambicioso Cesar, apo-
nos que debería querer y respetar; y comete el cri-
yad o en la faccion del pueblo, se eleva sobre las
men sin remordimientos , porque no reflexiona , y
ruinas del Estado , establece el despotismo de uno
porque además la vergüenza desaparece entre la
sólo en lugar del despotismo de los Nlajistrados,
multitud de los culpados. La ingratitud de los Ate-
y deja al gobierno , abandonado á una larga série
nienses con Aristides, Cimon y Phocion , hace que
de monstruos, que únicamente parece que se dis-
ninguno se compadezca ni lamente de un pueblo
putáron quien cometería mayores crímenes y mas
vano y perverso en la pérdida entera y absoluta de
grandes infamias. La nobleza Romana vino á ser
su libertad , que ni apreció ni supo usar. (i) Sócra_
sobre todo el objeto de la crueldad de los Caligu-
tes dice, segun Platón , que la democrácia es el im-
las y de los Nerones: mientras que estos mons-
perio de los malvados sobre los buenos. La multitud
truos acariciaban al pueblo, ô le divertian con es-
cuando ejerce la autoridad , es mas cruel aun que los
tiranos.
A un déspota le contienen á veces el temor,
(t) La escesiva emulacion del poder, dice Tito-Livio, y
la terca obstination de decaer en lo nias mínimo de su grau. -
(I) La ingratitud de los Atenienses para con Pericles, eu
deza, en uno de los órdenes cíe una República , produce mu
pretender que diese cuerna de su administracion, hizo que este
chas veces grandes é inútiles disputas , funestas al mismo Orden.
hombre célebre suscitase la guerra del Pelepcneso, que fué
Nimia unies ordiris Reipublicae , ire. sua dignitate sibi reti-
causa de la destruccion cíe todas las Repúblicas de Grecia. Te-
nenda; nullique alii communicandee solicitudo , magnas saepè,
inistocles decia á los Atenienses ¡ ó miserables! z por qué os fa-
'casque inutiles,
et ipsimet i;li ordiui exitiaíes contenciones
iigais en recibir benelïciós de unas mismas personas? Plutarco
tarit.
bscrva con mucha razon que eu las revoluciones de • la de:no-
"El pueblo , dice Plutarco, mirasiemprecomoel mayorho-
crácia el mas perverso es regularmente el q ue prospera y el
-asner el no ser despreciado de los Grandes." Vida de Nicias.
que se eleva al mas alto grado. Plutarco, Vida de'Nicias.-

46
SECCION TV.
la vergtienza y los remordimientos ; mas un pueblo
CAPÍTULO II I. 47
tirano , enfurecido y agitado de sus pasiones , no
sujeto á la tiranía , sólo consiste en una añcion
conoce ni miedo ni pudor.
servil á los tiranos, de. quienes el esclavo espera
recibir los despojos de sus conciudadanos : en una
CAPÍTULO III.
constitucion como esta , el hombre verdaderamen-
te afecto á su pais es reputado por rebelde , por
7eberes de los Súbditos.
un mal ciudadano , por un enemigo de la auto-
ridad. (1)
Todo gobierno justo ejerce, como se ha visto,
Los hombres ,. gobernados casi de continuo por
una autoridad lejítima, á la que un ciudadano
vanas ideas y palabras , imaginan que todo lo que
virtuoso está obligado á obedecer ; mas el Gobier-
lleva la señal 6 el sello del poder debe ser ciega-
mente obedecido,: y no ven que- la autoridad le-
no injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despo-
jítima (esto es, la que- reconocida legalmente- por
tismo y la tiranía na hai autoridad, no hai mas que
la sociedad. cóntribuye . al bien de ella) es la úni-
usurpation y ladronició público: la sociedad se vé for-
zada á sufrir el yugo que le imponen cl crimen
ca que tiene derecho de hacerse obedecer; no ven
y
tampoco que la autoridad que es injusta
la violencia ; su misma opresion le impide propor-
todo derecho de obligar á los nombres, reunidos
cionar á los ciudadanos los bienes y ventajas que se
para gozar de las ventajas de la equidad, y de la
obligó á asegurarles en el pacto social: un mal Go-
proteccion de las leyes. Ninguno, dice Ciceron,
bierno aniquila este pacto ,
de-
é impidiendo á la so-
be obedecer à los que no tienen derecha de mandar.
ciedad el cumplimiento de las obligaciones que ha
La tiranía es detestada por todo buen ciudadano;
contraido con sus miembros , los exonera á estos
sus órdenes sólo pueden ser ejecutadas por los es-
de las que han contraido con ella.
clavos corrompidos , que procuran aprovecharse de
Para que la sociedad tenga derecho de exîjir el
las desgracias de su patria. Un sórdido interés y
buen afecto de sus miembros , debe mostrar un
un temor vil,. mas no el cariño y el aprecio , pue-
grande y tierno interés por todos; ella no se obli-
den ser los móviles de la obediencia forzada del
ga á que todos los ciudadanos sean igualmente fe-
ciudadano, que
ariamen ha
te
de aborrecer en
lices y poderosos; pero si á protejerlos con igual-
iior una autoridad' dañosa , bajo la cual- e
dad , á preservarlos de la injusticia , á darles la
s-

su condenado á llorar su destino.. Los G riegos se-
seguridad necesaria para sus empresas y trabajos,
gun PIutarco, miraban el Gobierna despótico de los
y á recompensarlos con proporcion á los servicios
Persas como indigno de mandar á los hombres:
que la hagan. Con estas condiciones los ciudada-
En fuerza de estas reflexiones tan sencillas. no
nos pueden amar su patria , interesarse en su bien,
y contribuir fielmente á su conservaclon y felicidad.
z Mas cuál será el amor de la patria
(t) Aquella ciudad ,
en un Gobier-
dice Plutarco , ceci bien gobernada...
en que los que no son oprimidos ni ultragadós
no tirániço ? Exîjirle de un esclavo , sería eviden-
aborrecen
guen tan r
y persi-
igorosamente al que ha cometido una opresión 6 ultra-
teniente -pretender que un preso amase su prision .
je, como la misma persona ofendida y. ultrajada.
y sus. cadenas.' El amor de la patria, en un pais
Banquete de los ,siete Sábios.

48
SECCION IV.
debemos admirarnos de que la mayor parte de las
CAP- TULO .III. 49
naciones estén llenas de ciudadanos indiferentes á
ticia de los poderosos y grandes , á los cuales ven
la suerte de la patria , faltos de toda idea de bien
únicamente prosperar , se hacen sus enemigos, y se
público , y únicamente ocupados en sus intereses
vengan con crímenes de l a parcialidad del Gobier-
personales , que nunca se refieren á los dc la so-
no , que se muestra solamente pródigo y bienhechor
ciedad en que viven : los intereses de ésta nada efec-
con los felices de la tierra, y olvida á los dés-
tivamente tienen de comun con los de la mayor
dichados.
Es necesario repetirlo: todos los' ciudadanos de
parte: -dc los miembros que la componen. No se en-
cuentran leyes algunas que establezcan una justi-
un Estado están igualmente interesados en que rei-
cia esâcta entre los ciudadanos: y las naciones se
ne en él la equidad. - No bai un solo hombre que
siendo racional , no deba temblar al ver oprimido
dividen en opresores y oprimidos. Las preocret-
clones injustas , las vanidades despreciables , los ini-
por la violencia al mas ínfimo de sus conciudada-
nos. La opresion , despues de haber hecho sentir sus
cuos p'riviícjios ponen en perpetua discordia las di-
efectos á las infimas clases del pueblo, los hace tam.
ferentes clases del Estado; un fatal espíritu de cuer-
bien esperimentar por último á las clases mas eleva-
po usurpa las veces del espíritu público y del pa-
das. Los cuerpos mas poderosos , si la discordia los
triotismo. Los ricos y los grandes se arrogan el
desune entre sí , sólo pueden oponer una débil bar-
derecho de vejar á los pobres y á los pequeños ; el
rera á la tiranía , que corre sin detenerse al logro de
-noble desprecia al plebeyo ; el militar sólo recono-
sus fines. Todos los cuerpos , todas las familias , to-
ce la fuerza , y únicamente obedece á la voz del
dos los ciudadanos tienen un solo interés , que es el
déspota que le paga. El Magistrado sólo piensa en
de verse gobernados por leyes justas y equitativas;
las prerogativas dc su cargo, y cuida poco de los
mas éstas no son tales sino cuando protejen igual-
derechos de sus conciudadanos; el Sacerdote sólo
mente al grande y al pequeño, al rico y al pobre.
se ocupa en las inmunidades de su estado. Así los
El buen ciudadano es aquel que dentro de su esfera
intereses discordantes de los hombres se oponen de
contribuye de buena fé al interés jeneral , porque
continuo al interés jeneral, y destruyen lastimosa-
reconoce que su interés personal no puede separarse
mente la armonía social. El despotismo se vale as-
de aquel sin peligro y daño de sí propio • verdad
tutamente de estas divisiones continuas para sojuz-
que harémos conocer recorriendo los deberes de to-
gar la justicia y las leyes ; fomenta las discor-
das las clases en que se hallan divididos los ciuda-
dias ; hace que sus hechuras se aprovechen de las
danos de un Estado.
calamidades de la patria ; y ofuscados con unos
Un Gobierno merece el renombre de bueno cuan-
ftvores engañosos, aquellos mismos que debieran
do es justo para con todo el mundo; éste es el que
mostrarse los mejores ciudadanos , sólo aspiran á.
puede formar buenos ciudadanos; éste solo tiene de-
obtener el crédito y poder de oprimir y daf ar ; ellos:
recho de esperar de parte de sus súbditos la aficion a
trabajan y se afanan por aumentar y fortalecer lag
el cariño , la fidelidad , los sacrificios generosos ; en
autoridad fatal bajá quien la nacion entera será
una palabra , el puntual cu mplimiento de los debe-
tarde ó temprano opresa é infeliz. Los pobres
res de la vida social. La autoridad lejítima es única-
los débiles,. abrumados perpetuamente de la injus-
mente la que puede ser amada
TOMO II.
, obedecida
T
y respe--

50
SECCION IV.
CAPÍTULO III.

tada ; ella sola inspira â los hombres el dulce amor
de la patria , el cual no es otra cosa que el amor
r . traiciona Nada : dice .Ciceron , es 'mas contraria
á la equidad , que los .hombres armados y reunidos;
de su seguridad y de su prosperidad.
nada mas opuesto rt la justicia que la violencia. (1)
Todo el mundo tiene en la boca este adajio:
La verdadera ciudad, la verdadera patria , la ver-
Aquella es mi patria donde me vá bien; (1) de don-.
dadera sociedad es aquella donde cada uno goza de
de resulta claramente que no es patria donde se vive •
bajo la opresion , sin esperanza de ver uno terminar
sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre
es mas fuerte y poderoso que la ley, la justicia se
sus trabajos. El ciudadano debe soportar con pa-
vé obligada á callar , y la sociedad no tarda en di-
ciencia los inconvenientes. inevitables de la vida so-
solverse. Pausanias , Rey de Esparta , decia que es
cial , y participar con sus conciudadanos de las ca-
necesario que las leyes sean reinas y señoras de los`
lamidades pasajeras qué éstos esperimentan ; mas.
hombres , y no los hombres de las leyes. Solón decía,
tambien él puede renunciar su sociedad , luego que.
tambien que.parca que dure un Imperio, es menester
y. siente que ésta le niega. constantemente las
que el majistrado obedezca à las: -leyes , y el pueblo d
ventajas que debia prometerse. No. es patria aquella
los majistrados. En fin , Platón dice que los mejores
clbnde no bai justicia , buena fé , concordia ni vir-
Príncipes son aquellos que con mas fidelidad obedecen
tud. Sacrificar sus intereses , sus bienes y su vida
à las leyes. Donde quiera que , añade, la ley es la
por los tiranos , es 'sacrificarse .no por su patria , si-
que manda y los Nlajistrados los que la obedecen, allí
no por.:sus mas crueles enemigos. El baren ciudadano,
se ven prosperar las ciudades , y abundar todos los
dice Ciceron , es-aquel que no puede tolerar en su pa-
bienes que pueden conceder los dioses; en vez de -que
tria un poder que pretende hacerse superior rt la
donde el iWajistrado manda y la ley calla y obedece,
leyes. (2)
no puede esperarse sino ruina y desolacion.
El ciudadano solamente debe obedecerá las le:
Mas , para poder arreglar • la conducta de los.
yes:; y estas. leyes , como hemos visto , no puede
Soberanos y de los súbditos , las - leyes deben ser
tener otro objeto que lá conserva cion, la seguridad
justas y conformes al bien público , al bien de la
el bienéstar., .la union y el reposo de. la sociedad. E
sociedad, á las necesidades y á las circunstancias
que obedece ciegamente á los cape ichos de un dés-
particulares. Las leyes que no tuviesen por objeto
pota , no es .ciudadano, sino esclavo. No bai duda,
sino los intereses personales del -Soberano, 6 de sus
dano .bajo el -despotismo, ni ciudad para los escla-
favoritos , serían injustas y -contrarías al bienéstar
vos (3). La patria para estos no es mas que una d'
de todos. Las leyes tiránicas: no pueden ser respe-
latada prision guardada por satélites , bajo el rigo
tadas , como que son hechas por hombres que no
de un carcelero cruel é in,ensibie. Estos satélites son
tienen derecho de mandar. El bien público y la
unos mercenarios , cuya obediencia es una verdade-
equidad natural son la medida invariable de la obe-
(I) Ubi bene, ibi patria.
(2)
Bonus civil est , n ui non potest pati ea in sua civit
(I) Nihil est aequitati tam contrarium atque infestum, qucim
convocati
poterti:um gave supra leges esse velit.
armatique hommes ; nihil jciri'ztam inimicum,
vis. Cicero , pro Caecina.
qusint
(3)
Se vorun milla est civitas, Publ. Syri. Sentent.

52
SECCION IV:
CAPÍTULO III.
S3
diencia que el ciudadano debe á las leyes. Todo-
cuencia predicada por algunos Ministros de un Dios,.
el que tiene ideas verdaderas de justicia , puede
oríjen y manantial de toda justicia y de toda Moral':
fácilmente distinguir las leyes que debe obedecer,.
z Qué- sería de las. naciones , sí-, desgraciada
de aquellas á las cuales no podria sujetarse sin o-
mente inficionadas de estas ideas funestas , los Ma--
fender su conciencia , y hacerse culpable con la so-
jistrados no tuviesen valor para esponerse á la có
çiçdad. Ningun hombre que tenga alguna idea de
leca del Soberano , reusando suscribir á sus arbi-
1m. justicia , 6 algun sentimiento de honor, se val-.
trarios voluntades z Qué Ilegarian á ser los pue-
drá de una ley forjada por la tiranía que autori-
blos , si la justicia dependiera de los caprichos va-
ce á ciertos ciudadanos para robar á otros. Nin-
riables. de un Sultan , de un Visir, de una Favo-a
gun • hombre , á no estár enteramente ofuscado de
rita, erijidos en leyes por un poder absoluto? ¿Erk
un vil y sórdido interés , creerá que el Soberana
qué se fundaría: la autoridad del Monarca mismo,,
pueda:. conferirle el derecho de enriquecerse á cos-
si- abusando de ella- pudiese déstruir la- equidad,
ta y -. con daño de su patria. Todo hombre de bien
que es la base de su trono, y la que- constituye.
renunciará ántes á la fortuna , á la grandeza y al
la seguridad de los Reyes y de: los súbditos •?:
crédito, qué- retener un empleo que no puede desem-
Asíqué los viles aduladores que pretenden que
peñar á gusto del : Principe sino haciendo infelices á
el Príncipe nunca debe retroceder, ni- encontrar-
s.is. conciudadanos.
resistencia- alguna á sus- voluntades supremas, no.
La justicia sería enteramente desterrada de la
solamente son unos malos ciudadanos-, sino tam--
tierra , si las órdenes de los Príncipes fueran leyes,
bien enemigos del Príncipe. z No será. ciertamente
contra las cuales no. -fuese lícito. y permitido Tesis-
servir con fidelidad al Soberano, el' r,o obedecen--
tir y reclamar. El cortesano que decia que él no
le ciegamente cuando sus órdenes son contrarias
llegaba á comprender .como era posible resistir á la
á sus n:isn,cs intereses?. Los- insensatos son los tini-
voluntad.:de su._Seüor, (1) hablaba como un escla<
cos que pueden prestarse - á- las ostra vagancias de
vo criada con las. Máximas del despotismo oriental,
tin imprudente que se empeña en destruir su Here-
segun las cuales el Sultan es un Dios, á cuyos
dad; resistir cuerdamente á éste,- es impedirle que
caprichos es un delito oponerse, aun cuando sean
se daiie á sí mismo ; obedecerle., es hacerse. cóm-
los nnias contrarios á la .razon. Sinembargo con opro
plice de su locura- y de su ruina,
bio de personas: que ocupan las clases mas distin-
Todo Príncipe que se rebela contra las leyes
justas, incita á sus stiditos á
guidas en muchas naciones ilustradas , estos prin-
que , se rebelen contra
cipios:odiosos y destructores son la regla de la- con-
él. Todos los que le escitan ó le sostienen en sus
ducta :de muchos grandes, y de la mayor parte
empresas temerarias, son malos ciudadanos,. adula-
de los nobles y de los militares. Pero aun es mas
ladores- infames, que á un mismo tiempo venden
traidoramente á su patria y á su Jefe. Los que
y es ¡ que esta misma doctrina ha sido con fre-
adoptan las máximas de-una obediencia ciega. y par
siva á las leyes impuestas por el despotismo deli-
-tante, son 6 estúpidos que désconocen sus verdade
(f) ;,journal Hist. de la Revolut. opérée par le Chancelier de
r_Qs intereses, ó esclavos que merecen sufrir por
Maupeou. tom. 2.
to

54
SECCION Iv.
CAPÍTULO III. 55
da su vida el peso y la dureza de sus yerros:
nar á los pueblos, y que las obedezcan ciegamente.
Si uno asintiese á las nociones vagas de algunos
Las leyes, dice Montagne, conservan su crédito, no
políticos, llegaría á creer que todos los súbditos de
porque sean justas , sino porque son leyes. (1)
un Estado, cambiados en automatos, debian una
El respeto debido á las leyes sólo puede fundarse
obediencia ciega é implícita â todo lo que fuese ley,
en la equidad de ellas mismas, á las cuales, por su
ó que tuviese la sancion de la autoridad soberana;
mismo interés, todo ciudadano debe obedecer, y
mas esta autoridad i es siempre justa , inf ttible,
mantener. Las leyes, decía Demonax , son inietiles
esenta de pasiones, é incapaz dé estraviarse? La
para los buenos , porque los hombres de bien no las
tiranía , que no es mas que el gobierno de la injus-
necesitan, y Cambien para los malos , porque estos no
ticia sostenido por la fuerza g tiene acaso derecho
son mejores con ellas. Sócrates, que llevó hasta el fa-
de fabricar leyes contrarias á la equidad, y estará-
natismo la sumision á las leyes de un pueblo inra-
todo ciudadano obligado á someterse â ellas sin mur-.
to y vano, y que quiso ser mártir de ellas , fui" in-
murar siquiera ? Si estos principios fuesen verdade-
justo consigo mismo; si él hubiese salido de su pri-
ros, la sociedad no sería mas que un monton de
sion, habria escusado á los Atenienses Un crimen que
víctimas obligadas á dejarse robar , y á presentar
los ha cubierto de una infamia eterna.
su cuello al cwichillo de los ciudadanos obedientes,
La Moral no tendria principios algunos constan-
que el tirano cuidadosamente elejiria para que fue-
tes y seguros, si todas las leyes , muchas de ellas
sen sus verdugos.
insensatas y criminales , debieran ser mas respetadas
Distingamos, pues, las leyes que deben ser res-
que la voz de la naturaleza ilustrada por la razon.
petadas y obedecidas por los ciudadanos virtuosos,
Si se estiende la vista por todos los paises de la
de las leyes injustas y destructoras que la tiranía,
tierra, se sosprende uno al ver que los mayores
la violencia, la sin razon y la rutina, la cual nun-
delitos han sido no sólo aprobados por las leyes,
ca razona, han podido establecer. La justicia, dice
sino prescritos por ellas. En todos los Estados des-
un Doctor celebre, tiene derecho para romper los in-
póticos no se por lo comun sino caprichos de
justos vínculos. (1) No es el ciudadano el que tiene
tiranos consagrados con el nombre de leyes. ; Pue-
derecho de juzgar de las leyes de su pais; es la jus-
blos hai que han creído lícito el parricidio! (2) Los car-
ticia, de la que todo hombre sensato es capaz de
tajineses estaban precisados â sacrificar sus hijos á su
formar y adquirir ideas fi rmes y seguras. Las leyes
Dios sanguinario. Los Egipcios, que pasan por tan sá-
son respetables cuando son justas ; ellas deben ser
bios y tan civilizados, aprobaron el hurto. Entre los
revocadas luego que son contrarias al bien público.
Escitas eran degollados millares de hombres y muje-
Las leyes , dice Locke, son hechas para los hombres,
res para honrar los funerales de los Prin ci pes. i Có-
y no los hombres para las leyes. Los mayores males
de las naciones provienen de las . leyes visiblemente
injustas, ante las cuales la violencia hace proster-
(1)
Essais, lib. 3. cap. _13.
(2)
Elien, lib. 3. cap. 1. nos dice que ea Cerdeña los hijos
se hallaban obligados á gciitar la vida á sus padres llegados que
eran á la decrepitud. Los Dervis ó Dervikes, mataban igual-
(1) Injusta vincula rn npit j ustifia. Saii Agustin.
mente á todos los que pasaban de la edad de setenta años.

55
..SECCION- IV.
CAPÍTULO III. 57
rno es que semejantes leyes no han sido desobedeci-
trampas y enredos interminables , que arruinan á
das ó abolidas ? Los hombres , pregunta -Ciceron,
los pleiteantes , engordan á los curiales, y facilitan
pueden hacer bueno lo que es malo , y malo lo que es
á los gobiernos el cargar impuestos y derechos sobre
bueno?
las disensiones y pleitos eternos de sus súbditos? En
Se nos dirá, quizá, que estas leyes sólo han te-
la mayor parte de las naciones, cl estudio de las le-
nido lugar entre los pueblos bárbaros que no tenían
yes, las cuales debieran ser sencillas y al alcance de
idéa alguna de Moral. Mas los pueblos modernos
todos, es un estudio penoso que produce una cien-
nos ofrecen leyes mas justas y mas sábias? La equi-
cia mezquina, reservada únicamente á ciertos hom-
dad , la razon , la humanidad ¡ no se ven indigna-
bres, que saben aprovecharse de su obscuridad para
mente violadas por las leyes de sangre establecidas
engañar y quitar el pellejo á los desgraciados que
en muchos paises contra los que no profesan la re-
caen en sus manos. En una palabra, las leyes des-
ligion del Príncipe? ¡ Se hallará una sombra siquiera
tinadas á guiar las naciones, solamente sirven para
de justicia en la mayor parte de las leyes fiscales,
descarriarlas, y hacer que ignoren y desconozcan
cuyo único objeto es fomentar las estravagancias de
los principios mas evidentes de la equidad. (í)
los Soberanos, despojando á los pueblos de lo mas
• Las leyes, que no deben ser otra cosa que las
preciso ? Se hallará acaso en esas leyes feudales im-
reglas de la Moral promulgadas por la autoridad,
puestas por los nobles armados á las naciones sobre-
ban de ser claras , precisas y al alcance de todo cl
cojidas del temor y del miedo? ... Mas es forzoso
mundo. Mas por lo comun, no son sino unos lazos
detenerse, porque seria nunca acabar si se intenta-
ó redes tendidas á la sencillez , unas cadenas pesa-
se hacer la enumeracion de las leyes inicuas, de las
das y molestas, con que el poder y la fuerza han
cuales los pueblos son forzadas 6 voluntarias victimas.
¡ Qué idéas claras y verdaderas de equidad na-
tural podrian sacar los pueblos de ese-agregado con-
(1) Para convencerse de lo absurdo, y aun de Io perverso
fuso de costumbres y de leyes injustas, contrarias á
de la Jurisprudencia Romana , y sobre todo de las leyes de
la razon, caprichosas, obscuras é inconciliables, -co-
Justiniano, las cuales sirven todavía de base á la lejislacion
mo son las que forman en casi todos los paises la
Europea, no hai mas que leer la obra intitulada Traité des
jurisprudencia y la regla de los hombres ? ¡ Qué no-
Loix Civiles, par M. P. de T. publicada en cl Haya en 1774;
ciones puede uno formarse de la justicia, cuando la
y se verá que propiamente hablando las naciones no tienen aun
una lejislacion verdadera, esto es, verdaderamente conforme al
perpétuamente destruida y despedazada con for-
bien de la sociedad. Por una neglijencia ó una impericia moi
malidades engañosas ? ¡ Qué recursos pueden hallar
-
funesta , los Lejisladores modernos-han considerado mas fácil
los ciudadanos en una jurisprudencia capciosa , que
y breve el adoptar las leyes antiguas , malamente correjidas 6
sólo parece favorecer la mala fé , los empréstitos y•
modificadas, que no el hacer unas nuevas, mas justas, mas
-contratos fraudulentos, las mayores picardías; y los
morales y mas análógas á la posicion actual de los pueblos.
artificios mas á propósito para desterrar la probidad
Los Francos, los Godos, los Lombardos, los Saxones, unos
Bandidos ignorantes y estúpidos , alimentados y nutridos con
de los tratos y de las obligaciones recíprocas de los
el carnaje y la sangre ¿eran capaces de dar unas leyes sensa-
ciudadanos? ¡Qué confianza puede tenerse, ni qué
tas á los pueblos vencidos, ô de rectificar las que estos mismos
proteccion encontrarse en leyes que dan lugar á
pueblos teuian?
TOMO II.
8

58
SECCION IV.
CAPÍTULO_ in .
59
oprimido siempre la humana debilidad. Semejantes
Una lejislacion verdaderamente sagrada seria
leyes corrompen visiblemente las costumbres ; auto-
aquella que consultára los intereses de todos, y no
rizan al pícaro hábil y astuto para vivir sin pudor
los intereses de algunos Jefes ó de los favorecidos de
en la sociedad; y ensuma, sólo producen transgre-
estos. Las leyes útiles y justas son aquellas que man-
sores. Los hombres jeneralmente aborrecen las leyes,
tienen á cada ciudadano en el goce de sus derechos,
porque solamente encuentran en ellas continuos obs-
y le preservan de la malignidad de los otros. Las na-
táculos al ejercicio de su libertad y de sus derechos
ciones no tendrán una lejislacion respetable y fiel-
naturales, que les impiden satisfacer sus necesidades
mente obedecida, sino cuando ésta se conforme â la
y contentar sus mas lejítimos deseos. Por confesion
naturaleza del hombre en sociedad , esto es , guiada
de los mismos jurisconsultos, nada es mas injusto,
por la Moral, cuyos preceptos la lejislacion debe ha-
y de consiguiente mas contrario á la Moral que el
cer inviolables; entónces la ley debe ser relijiosa-
derecho, si se observáda al rigor de la letra. (1) El
mente observada; entónces sus infractores deben ser
hombre que solamente es justo segun láy leyes, pue-
castigados como enemigos de la patria, y como hi-
de mui bien carecer de toda virtud social: ausiliado
jos rebeldes suyos.
de estas leyes , un hijo osará contender con su mis-
La reforma de las leyes se ha mirado y mira co-
mo padre; los •esposos se difamarán recíprocamente;
mo una empresa tan dificil que sobrepuja las fuerzas
los parientes se robarán unos á otros; los deudores
del entendimiento humano. Mas digamos con Quin-
arruinarán á sus acreedores; los esactores de las ren-
tiliano : (1) z Por qué no se atreverá uno á decir que
tas públicas se apropiarán la sustancia del pobre; los
la posteridad llegará á descubrir cosas mejores y mas

jueces sacrificarán sin remordimientos al inocente; y
perfectas que las anteriores? Esta dificultad , ó esta
todos estos hombres tan malos y perversos se pre-
pretendida imposibilidad no proviene de la cosa en
sentarán no obstante erguidos y soberbios en medió
sí misma , sino de las preocupaciones de los hom-
de sus conciudadanos.
bres, de la neglijencia, ó de la mala voluntad de los
Ningun clima, 'ningun gobierno , nngun poder
que los gobiernan. Los soberanos justos se hacen su-
tiene el derecho de hacerse superior al imperio uni-
periores á la opinion de los pueblos; si éstos se asus-
versal que la justicia debe ejercer sobre los hombres;
tan de las novedades y reformas, es porque una es-
sinembargo ninguna lejislacion parece que hais con-
periencia fatal los enseña que con. ellas sólo consi-
sultado los intereses de los pueblos : pudiera decirse
guen regularmente redoblar sus miserias. En todas
que el jénero humano entero no existe ni vive sobre
partes los pueblos están mal; pero temen siempre es-
la tierra sino para un pequeño número de individuos
tár peor. El Príncipe que con su virtud se gane la
privilejiados, los cuales se ocupan mui poco 6 nada.
confianza de sus subditos, disipará estos temores , y
en proporcionarle la felicidad que debe prometerse
sustituirá cuando quiera leyes justas y claras á las
en cambio de su obediencia y sumision. (2)
(í) Ego non audearn dicere, aliquid in hac quae superest ae-
(.1) Summum jus ,
ternitate
Surn7na injuria.
iuveniri posse eo quod Pei* perfectius
() Humanum paucis vivit gen:ss. Lucan. Pharsal. lib. 5.
(^uiutilian. lib. 12. cap. t.

60
SECC1ON I V.
tá f.
obscuras y contrarias á la razon , á las cuales; las
naciones sólo se atienen maquinalmente y por rutit
CAPÍTULO IV.
na. Un Soberano ilustrado desenvuelve y ejercita la
razon del pueblo, y nada es mas fácil que el gober-
Debéres de los Grandes.
nar súbditos racionales; así como nada mas dificil
que contener y refrenar hombres ignorantes y em-
Se llaman Grandes las personas elevadas sobre
brutecidos. Una buena lejislacion se logrará ficilmen-
Sus. conciudadanos por su poder:;.sus: empleos, su
te, si ésta armare á la Moral de la suprema autori-
nacimiento y sus riquezas. En un Estado bien cons-
dad ; y será facilmente obedecida , cuando todos los
tituido , esto es , donde la justicia fuese fielmente
ciudadanos vean y reconozcan el gran interés que
observada , los ciudadanos mas virtuosos , los nias
tienen en conformarse á ella. La Moral nada puede
útiles , los mas ilustrados . , serian los miss grandes
sin el socorro de las leyes , y las leyes nada pueden
ó los •mas distinguidos ; el poder sólo se hallaría
sin las buenas costumbres. (1)
en manos de los mas capaces de ejercerle en be-
Así pues , no perdamos las esperanzas de que
neficio de la sociedad ; las dignidades , los empleos,
llegue un dia, en qué los hombres sean goberna-
los - honores , las señales de consideracion pública
dos por leyes mas sábios , reas conformes á su natu-
solamente serian concedidas á los que las hubiesen
raleza , y mas capaces de hacerlos virtuosos y feli.
merecido con sus talentos y su conducta ; las ri-
ces. Un buen Rey, como otro Hércules , puede
quezas y las recompensas serian únicamente para
ahuyentar de sus Estados los monstruos , los vi-
los que supiesen hacer de ellas un uso provechoso
cios y las preocupaciones que se oponen igualmen-
á sus conciudadanos. De donde se infiere clara-
te á la felicidad de los Soberanos y de los súbdi-
mente que la virtud sola dá justos y lejítiinos de-
tos. Los pueblos serán felices cuando los Reyes sean
rechos á la grandeza.
sábios. (2) Las naciones y los hombres , dice Platon,
Si , como se ha hecho ver , toda autoridad qué
eo se verdn libres de sus males hasta que , por un
se ejerce sobre los hombres, no puede fundarse si=
favor del cielo , reunidos el soberano poder y la fi-
no sobre las ventajas que ella . les proporciona ; si
losofía en un mismo hombre, logren. que la virtud
toda superioridad , toda distincion , toda preemi-
triunfe del vicio.
nencia sobre nuestros semejantes , para que sean
reconocidas por ellos , suponen unas dotes y cua-
lidades superiores, unos talentos apreciables , y un
mérito poco comun , es forzoso convenir en que
(1)
Quid vanae , sine moribus, lenes proficiunt? Horat. od.
24. lib. 3. vers. 35. Aristoteles Babia dicho antes que él : la.
los que carecen de estas cualidades entran en el
ley no tiene otra fuerza para hacerse obedecer , que la que la
número de la multitud , y que el poder ejercido
presta el há.bita; y el hcibtto ès el que forma las costumbres.
por hombres indignos de él , y la autoridad de que
Arist. Polit. lib. 2. cap. 8.
se hallan revestidos , son unas verdaderas usurpa-
(2)
Plato tain denique fore beatas Respublicas putavit si
ciones , á las cuales la violencia solamente puede
aut docti , aut sapientes horiines eas regcre cocpissent, aut qui
hacer que los hombres se sometan.
res erent onnne suuin studiam in doctrina et sapientia collocassent:
Plutarco, Mida de Numa, y Cicer. ad Q. fratreu;.
El amor preferente que todo hombre se profe-

62
SEC clon rv.
CAP TV L
C PÍTVLO V. 63
sa á si mismo , le hace desear elevarse sobre sus
daderds,intereses', y--mirado por ella como rara Lisur-
iguales , y causa 'eh él Ta envidia y los zelos de
pacion i manifiesta. A un en los gobiernos • mas des=
todo lo que le hace sentir su propia inferioridad;
póticos;.los empleos, el poder y las dignidades con-
nias si el hombre tiene sentimientos de equidad,
feridas á los ciudadanos incapacesó ,perversos, cau-
estos zelos desaparecen al ver que aquellos que le
san odios .y resentimientos á los demás ciudadanos;
son preferidos, ó se distinguen de él, poseen ta-
el temor únicamente puede impedir quese ñiani-
lentos y cualidades apreciables , `de las cuales' dl
fieste su ira , y él solo arranca''con:<.la''ftier. za aína.
mismo puede aprovecharse. Así el mérito y la vir-
sumision á que resiste el corazon : -1a virtud cons
tud calman la envidia de los hombres , y les obli-
sigue sinceros homenajes, recibiéndolos con un..pla=
gan á reconocer la superioridad de los que se a-
cer puro ; mientras que el vicio , siempre_ inquieto
ventajan á ellos en sus lejítimos honores, y en una
y receloso , sabe mui bien lo que valen los respe-
elevacion bien merecida; entánces los hombres con-
tos que , se le tributan..
sienten en manifestarles señales evidentes y ciertas
La verdadera grandeza del .hombre y su -ver-
de sumision y de respeto, superiores á las que ma-
dadera dignidad consisten en.hacer ;bien á los horn-
nifiestan á sus demás conciudadanos.
bres , en mostrarles afecto , en servirlos, en derra
Aunque la equidad natural prescribe que sean
mar sobre ellos favores y beneficios_, por los cua=
respetados y conservados los derechos de todos los
les consienten:;y reconocen su poder y superioridad
ciudadanos. fuertes 6 débiles , ricos 6 pobres , gran-
De aquí seasig.ue que los 'grandes , si quieren ha-
des. ó pequeños, quiere sinembargo tambien , por
serse: dignosi del cariño verdadero .y de los respetos
la utilidad jeneral , que aquellos que producen ma-
voluntarios de sus conciudadanos , deben evitar
yores bienes y ventajas , sean recompensados con
en su conducta el orgullo , los modales altanerQs,
señales particulares de estimacion y aprecio, y cott
un tond imperioso, y en una palabra , todo lo que
las: deferencias que merecen sus servicios á lea so-
pueda humillar á los hombres, haciéndoles sentir
ciedad. Este es el oríjen natural y lejítimo de los
su-flaqueza é inferioridad. La dulzura , la afabili-
diversos estados ó clases , en que se hallan dividi-
dad ,. una tierna compasion, un profundo respeto
dos los ciudadanos de un mismo pais: esta desi-
á los desgraciados , un sincero deseo de servir , son
gualdad es justa , porque se dirije al bienéstar de
las cualidades con que los grandes debieran siemF-
todos ; es laudable, porque se funda en el recono-
pre distinguirse. La grandeza que sólo se muestra
cimiento de la sociedad á losbeneficios y servicios
en su dureza , su arrogancia y su desden , irrita
que recibe ; y es útil, porque se vale del interés
los corazones de todos ; los beneficios que de ella
personal para escitar á los hombres á obrar el bien,
arranca la importunidad, son mirados como insul-
como un medio de obtener la superioridad á que
tos que producen ingratos.
todo hombre anhela.
z Hai nada mas pueril y mas bajo que la .vap
Con las pruebas de un verdadero mérito se ad-
nidad tiránica de algunos grandes , que únicamen
quiere justa y lejítimamente el derecho de elevar-
te parece que desean el poder para granjearse ene-.
se, sobre los demás; todo otro camino sería inicuo,
migos ? Parece que dicen á todo el . mundo., res-
u4 consentido. por la sociedad, contrario á sus ver-
er-
petadme , porque sino yo puedo ester'minar•os.

64
•SE CCIOhT
CAPÍTULO IV. 6;
El poder atiene nada de alagi efio, cuando s61b
grandeza, y suscitan enemigos al poder. La educa-
sirve para aterrorizar y atraerse las maldiciones de
cion que se dá comunmente á los que su nacimien-
los hombres? La grandeza inaccesible no es buena
to destina á los grandes empleos, es casi tan des-
para nada; la grandeza .sin piedad es una ferocidad
cuidada como la de los Príncipes, á quienes deben
verdadera; un.ministro cruel hace que caiga sobre
representar algun dia: prescindiendo de .las luces
señor una: parte del ódio con que es mirado de
que estos empleos requieren, las personas llamadas
todos. ¡Cuántas sublevaciones no han producido los
á tomar parte en los cuidados de la administracion,
modales altaneros de algunos favoritos incapaces de
debieran principalmente aprender á conocer á los
reprimir su orgullo! ¡Cuántas sangrientas guerras
hombres, y á descubrir lo que ellos son , á fin de
han tenido por causa primera la insolencia de algun
saber lo que les deben , y el modo de moverlos mas
ministro altivo y soberbio, cu ya temeridad ha he-
eficaz y poderosamente en beneficio de sus propios
cho correr la sangre de las naciones! (1) ¡Qué ajita-
intereses. La educacion de los grandes debiera en-
clones de terror y espanto no debieran sentir to-
señarlos sobre todo la Moral, como el arte de ha-
dos los ministros de los Reyes, cuando se ven en la
cerse amar de los hombres, de conocerlos , y de
forzosa necesidad de aconsejarles la mas justa guer-
unir sus intereses á los nuestros.
ra, principalmente si reflexionan todos. sus horrores.!
Pero en casi todos los paises, no es el mérito ni
¡. No debieran temblar al proponer une impuesto de=.
la virtud quienes abren el camino á las dignidades,
solador, ó un edicto cruel, cuyos efectos transceh
sino el favor, la cabala y la intriga. No parece si-
derán por siglos á los confines mas remotos: del im-
no que la voluntad del Príncipe, ó la proteccion
perio!
d sus favoritos bastan para hacer que desciendan'
Mas el poder y la grandeza ordinariamente, en-
l
sobre uri hombre todos los dones necesarios para
soberbecen_el corazon del hombre, le embriagan,'y
bien administrar un Estado. ¿Es acaso enmedio de
e causan una especie de delirio. (2) Pudieramui
los infinitos y complicados negocios, y enmedio de
bien decirse que los grandes sólo pretenden hacerse
las intrigas y asechanzas, donde un Ministro apren-
terribles, y cuidan niui poco de hacerse amables.
derá su ejercicio? Para mantenerse en el goce de su
En la clase elevada en que la fortuna los coloca, no
empleo, forzosamente ha de olvidar y desatender
.creen que están enlazados con sus conciudadanos,
sus negocios ; se fiará del trabajo de otros ; falto de
con su patria , ni con su nacion. Estas falsas idéas
luces y conocimientos , su confianza quedará frus-
son las que hacen tan frecuentemente odiosa á la
trada á cada paso; y ésta sólo podrá concederla á
hombres mal elejidos , y á hechuras suyas , que ha-
biéndose hecho lugar en su ánimo con adulaciones
(1)
El orgullo insolente del Marques de Louvois para con
y bajezas , contribuirán con su impericia , sus ne-
un Holandcs distinguido fué, segun dicen , la priucipal causa
cedades SUS vicios y sus traiciones mismas, á la
del ódio de los Holandeses á Luis XIV, y tic los disgustos y
ruina
pesares que estos causaron á este Príncipe durante la guerra
y caida de sus protectores.
de sucesion de Espaiia.
Del mismo modo que las riquezas, todo el mun-
(2)
Fortuna ntmium que n fovet , stuiturn facie.
do desea el poder y la grandeza , sin sacar partido
Publias Syrus.
de estos bienes para su propia felicidad. i De qué
-rollo H.
9

CAPÍTULO IV. . 67
66
SECCION V.
nistros , á las personas constituidas en dignidad , y
sirve- el poder si con él no se consigue el cariño, la
á los poderosos de , la tierra. La virtud, aunque nie-
benevolencia,- la sincera consideracion de los hom-
nospreciada , desatendida y vilipendiada comunme n
bres sobre quien se ejerce ? z Cómo es que , caidos
te por la grandeza , z tiene sinembargo algo de real
en la desgracia un valido ó un Ministro, se vén en-
y verdadera ? Sí , ciertamente. : sólo en el corazon
teramente abandonados. de todos ? Esto consiste en
del hombre de bien puede encontrarse una since-
que no han usado de su poder para obligar á nadie,;
ra aficion , una verdadera amistad, un verdadero
6 porque sólo han servido y hecho bien á los ingra-
reconocimiento; envano seria buscar estas cualida-
tos , derramando. sus beneficios: y sus gracias en
des en las viles almas de esos sicofantas que acom-
hombres sin mérito ni virtudes
pañan de continuo á los Ministros y á los Gran-
- El mérito ha de- ser buscado, porque raras ve-
des ; estos siembran casi siempre en una tierra in-
ces se presenta en la_ corte- de los. Reyes: la virtud,.
grata , que nunca producirá sino espinas y abrojos.
por lo; coln.un. tímida ,, no se: atreve- en ella á darse
UII Ministro se vé de continuo acometido por lat
á conocer ; y ademas poca entrada. ó lugar tendria..
intrigas de aquellos , â quienes sus favores han
El mérito. se aprecia á. sí propio , y no consiente
puesto en estado de que puedan dafiarle co n mas
deshonrarse con intrigas. y bajezas. Por el contrario,.
seguridad.
el vicio atrevido y desvergonzado, se manifiesta con
Mas el poder ciega al hombre ; el Ministro , d
descaro en. un pais donde conoce los medios, de
válido , el cortesano , engañados de su amor pro-
prosperar.. Los. Ministros. intrigantes. y perversos ne-
pio , se vanaglorian de que su poder no se aca-
cesitan instrumentos: que se presten á todos sus. pen-
bará jamás : los ejemplos de las frecuentes desgra-
samientos y deseos ;; la. probidad perturba y molesta.
cias que ellos mismos han presenciado , no pueden
á- los malvados ;, el. mérito obscurece y arredra. á. la
desengañar á unos personajes tan vanos , que pre-
nlediania;. los grandes; talentos alarman é intimi-
sumen que la fortuna hará escepcion de ellos ,
dan á los incapaces:, y no, tienen la docilidad que
ó
que su talento superior y sus ardides les sacarán
se-requiere para agradar á los hombres injustos;: es-.
libres de los escollos en que otros han perecido. Es-
clavos de la. adulacion los hombres- constituidos en
ta ilusion hace sin duda que tantos Ministros en
digpidad están, casi siempre- rodeados de un sinnú--
su privanza trabajen incesantemente en apoyar los
mero: de. bribones: unidos contra la virtud, y de:
esfuerzos de un despotismo destructor , en echar
traidores: prontos. á sacrificar á sus- mismos protecto-
por tierra el poder de las leyes, en destruir la li-
res, á cualqui-2ra que les prometa alguna. ventaja.
bertad pública , y en esclavizar á su misma patria
porque vendan su- confianza , ó porque los abando
estos imprudentes no ven que estas leyes y esta
nen.. La serpiente-, que- camina arrastrando,, se ele
libertad que ellos destruyen , y estas barreras que
va â unas alturas, inaccesibles á los- animales mas- li
echan por tierra , no podrán protejerles á ellos mis-
jeros;; mas: sa veneno: se hace- mas- sutil y activo,
mos en el dia de su afliccion. (1)
con. los esfuerzos, y° fatigas que le cuesta la. subida.
La Moral, siendo la; única ciencia que enseña á
conocer á. los, hombres,, á descubrir los móviles de
1) La Historia tanto antigua como moderna nos presenta
abundantes y terribles ejemplos de los reveses que la fortuna
sus, acciones a; y á juzgar de: ellos es útil á los Mi-

68
SECCION IV.
CAPÍTULO IV. F9
Los Ministros debieran vivir desconfiados de los
vicioso amo , con el de una manceba , con el de
favores , siempre falaces de un déspota , el cual,
un rufian , ó con el de un nuevo favorecido: los
regularmente falto de equidad, de luces y de re-
que sirven ó contribuyen á los placeres de un Prín-
conocimiento , sólo sigue sus caprichos, y es guia-
cipe , le interesan mucho mas que no los que só-
do en sus cariños y en su odio por los impulsos
lo tienen el mérito de servir bien al Estado. El
de los que momentáneamente se apoderan de su
buen Ministro no está seguro del favor , sino al la
debil alma. Los servicios mas fieles y mas señala-
do de un Soberano ilustrado y virtuoso.
dos , son bien pronto dados al olvido por los tira-
Los Ministros mismos tienen , pues , el mayor
nos estúpidos , incapaces de apreciarlos , porque
interés en que el Príncipe sea virtuoso ; asíqué, lé-
ellos mismos no son realmente sino esclavos y vi-
jos de adular á los déspotas sometiendo á su ar-
les instrumentos de los que alagan sus pasiones
bitrariedad la patria , léjos de provocar contra los;
momentáneas. No hai Ministros, cuyo favor pue-
pùéblos á estos leones desencadenados , deberian
da contrapesar en el ánimo de su corrompido y
oponer la razon , la verdad , la justicia , y aun el
terror á sus furiosos enojos; deberian tener siem-
pre mui presente que sin leyes no hai grandezas,
ha dado en todos tiempos á los Ministros y á les favoritos.
dignidad ni privilejios algunos seguros ; que un go-
¡Qué cosa mas espantosa que la caida de los Sejan, de los Ru-
bierno injusto , siempre guiado del capricho , des-
f n , de los Marigny , de los Condestables de Luines , de los
truye`en un momento cuanto se opone á sus lo-
Strafford, Poco hace que una nacion oprimida
por largo tiempo vió con los mayores transportes de alegría
cas f intasías; que á sus ojos , los hombres mas ele-
la
merecida desgracia de dos Ministros tiranos (cl Cauciiler de
vados , los nias hábiles , no son sino esclavos, que
Maupeou y el Abate Terray). El primero , despues de haber
un débil soplo los reduce al polvo y á la nada.
destruido insolentemente las leyes
les tribunales de su pais,
y
Entre los tiranos del Asia, el Visir que mas ha
y dispersado cruelmente á los Majistrados, se vió él tambien
contribuido á sostener ó ampliar la tiranía de su
desterrado y conducido á un retiro, desde donde oia los gritos
y la algazara de todo un pueblo aplaudiendo su caida. I'l se-
Señor , se frecuentemente obligado á ofrecer hu-
gundo, despues de haber esprimido con la mayor impiedad las
mildemente su garganta al cordon que el ingrato
últimas gotas de la sangre de sus conciudadanos, á pesar de la
le envia con sus mudos-asesinos.
dureza de su corazon insensible, se vió condenado á consumir-
Todo favorito de un Soberano debiera tener pre-
se de vergiicoza y confusion por la bajeza cou que él mismo se
sente de continuo , que él es un ciudadano esco-
hizo el verdugo de'su nacion. Compárese la suerte de estos vi-
jido para asistir con sus luces á otro ciudadano,
les instrumentos de la tiranía con la de que , entnedio de su
encargado por la nacion de la adniinistracion je-
desgracia, gozaba poco ántes un Ministro noble, jeneroso y
benéfico (el Duque de Choiseul) á quien , las intrigas de
neral del Estado ; todo Ministro debiera conocer
estos
monstruos habian separado de la Corte. Este en su retiro halló.
que servir á un déspota en sus designios, es ha-
la calma, el comento interior de su espíritu y la constante y
cerse él mismo esclavo con toda su posteridad , es
fiel amistad; al paso que los otros hallaron en él la vergüenza,
degradarse á sí propio , es arriesgarse sin defensa á
la impotente rabia , un jeneral abandono y la exécracion de los
los golpes de la tiranía , es renunciar' al título de
hombres de bien.
Repetidos ejemplares antiguos , y bien recientes, confirmas
ciudadano por el de traidor. Todo Ministro virtuoso
en nuestra España estas inisutas verdades. T.
debe renunciar su destino, cuando la perversidad

p.S ECCIOI^~ IV. 1
CAPÍTULO IV.
Ó la tiranía le ponen en la imposilidad de ser titil
71
tinos mas el'talento 'sé halla sujeto á Pata ès es=
á su patria : 'el Ministro complaciente á los capri-
travios , cuando no está acompañado de la bondad'
chos y vicios de una corte estragada, tan maisir-
de corazon. El talento y el entendimiento ju`rítos
ve á su amo como á su pais. Un depositario de
con la justicia , la rectitud , la esperiencia y''
la autoridad , si es que no ha sofocado en
l'as
sti al-
buenas costumbres, cónstituyen: un hombre de`Es-
ma todo afecto de honox, Q de vergiienza, no debe
tado , un Ministro rdüèr:ido y reverenciadó;' ellas
estar un momento indec.sïó `en huir y ze ranciar de
ferman• un Sulky'., .'un' Maurepas,' 'un Turgot,
un poder que sólo le atraerii el desprecio
uti;
y el ódió
Ministr'o'-verdaderamente ciudadano, que jamás
de
se=
SUS contemporaneos, y ja exécracion de la pos-
parará los intereses del Príncipe de íosde sus vasallos..
teridad ; el crédito de un Ministro de la tiranía,
No sólo'' prestándose â la injusticia y á h tiranía
ademas de ser poco durable, es seguido de un opro-
un, Ministro se hace çulP able: coro su patria, sinp;.
bio eterno. El ejercicio de injusto, de cruel esac-
ta píen descuidairdo sus 'deberes, y- dando á la g
tór y de vérdugo de sus conciudadanos
dY=':
i púede aca-
sin tion, á. intriga y á los placeres. el pré los
so ser glorioso y digno de la anibleion de un hom-
o
tiempo 'que debe á los. negocios del;' `Estado. Todo
bre de honor?
hombre empleado pertenece al público y á sus con-
Por los Ministros juzgan siempre los súbditos
ciudadanos; si ès;lijcro, inaplicado é indol:ente, pue-
de sus Soberanos , los aman ó los aborrecen ,', los
de hacerse tan crirriiinal como si fuera'dc-eididanien
estiman ó los desprecian, Por esto los Príncipes tie-
te un perverso riQu&'cle acriminaciones y remordi-
nen el mayor interés en no conRar el poder sino
mientos, si entra` aIgur a `t ez en sn' interior, no s'eri
hombres justos, moderados y virtuosos, que son
tirá al reflexionar que sus diversiones, su in'adver=
los que harán amable y respetada la autoridad. El
tencia, su descuido. hacen jernir á una multitud: de.
Soberano puede mui bien engafiarse acerca de los
ciudadanos pobres . y miserables, los cuales, d:spue:
talentos del espíritu, pero con diRcultad se engaña-
de haber servido-bien al Estado, se arruinan en so
rá en las costumbres de la vida privada ; él debe
licitudes: inútiles, viéndose reducidos a1'''d4florable
saber que un avaro , un Sensual , un hombre en-
estado de hacer antesalas noche y dia como unos
tregado á las mujeres , un pródigo , un hombre
mendigos?' ¿No es una verdadera crueldad el tener
duro y sin piedad, ó un ente lijero y vano , son
suspensos entre la esperanza y el temor a unos
incapaces de hacer amable
des-
y respetado el poder.
gradados, á quienes una pronta decision- hubiera
La probidad, el amor del trabajo, la afabilidad,
podido salvar de sti. ruina? Mas en el set de
las buenas costumbres, son cualidades mucho mas
la
abundancia y de los: placeres, los Grandes: no tie-
importantes en un Ministro , que no un talento
nen. idea alguna de' la s. congojas. de los pobres. Ellos
superior, el cual es mui raro ; 6 que un entendi-
arruinan de paso, y aun sin notarlo siquiera, á mi-
miento sublime , espuesto á cstraviarse , y siempre
llares. de infelices, y desgraciados.. El conocimiento
temible y perjudicial, cuando no está sujeto á la
y la sensacion de' las` penalidades mas comunes -a los.
razon tranquila. Una preocupacion inui comun
hombres z. es: posible que estén tan ignorados dé: los
persuade á los Soberanos como al vulgo, que el ta
que pueden: y deben: consolarlos? ¿En qué agoniai
lento basta por sí solo para llenar los grandes

des-
y martirio, no: debiera viviirr un depositario. de la


72
SEC,-CION IV.
CAPÍTULO IV.
73
autotidad s si pensase en que sus lijerezas y sus
Los ciudadanos mas poderosos , igualmente que
inadvertencias pueden causar la infelicidad de un
los mas débiles, se hallan evidentemente interesados•
sinnúmero de familias virtuosas , y condenadas á
en que se observe la equidad ; así encontrarán en
vivir eternamente en el llanto y la desesperacion ?
las leyes ausilios contra la perversidad y la intriga
No aconsejes á los Príncipes , dice Solón , la
que pretendieren oprimirlos. La grandeza, para ser
que les. agrade, sine lo que les sea, :út l: Un Ministro
estable, debe apoyarse en la justicia; si esta virtud
complaciente y adulador no hace Mas que alimen-
reina en la sociedad, ella sostiene á todos sus miem-
tar en el alma de su
bros , é impide que ninguno sea castigado sin cau-
Señor los vicios á que su Se-
ñor, el Estado y él .mismo serán un dia sacrificados.
sa, ó injustamente oprimido. Esta justicia universal
La veracidad debiera ser la primera virtud ,de un
y social es una muralla mucho alas segura contra
Ministro fiel; destinado á ver mas de cerca que el
la violencia , que no los vanos privilejios, los inúti-
Príncipe las necesidades i los deseos y las desgracias
les títulos, y las frívolas distinciones que el capricho
de los pueblas, no puedè menos de ser traidor á la
y quita á su antojo. La grandeza y el poder z pue-
patria y al Príncipe, si engaña á éste, y le oculta
den apreciarse en algo, cuando dependen únicamen-
la verdad. El Príncipe debe ser conmovido á pie-
te del capricho de un déspota, de una manceba, 6
dad , cuando sus súbditos padecen;, debe temblar,
de un Visir? El ciudadano que vive en la obscuridad
cuando estos se hallan descontentos; él es quien
Z no vive iras seguro en el goce de sus derechos ba-
debe por su estado conocer los males y las dispo-
jo un gobierno libre , que un Ministro et mas acre-
siciones de su pueblo; y á él le toca acallar sus la-
ditado bajo el imperio del despotismo, el cual no es
mentos y sus quejas. Todo Ministro fiel debe ser
otra cosa que un mar borrascoso perpetuamente aji-
el ojo de su Soberano , y el órgano del pueblo.
tado de vientos encontrados ? Todo déspota es un
Esos cortesanos aduladores , que temen disgustar á
niño, que se complace en romper y destruir los ju-
los Reyes ó aflijirlos, son prevaricadores y traido-
guetes que le divierten.
res , porque i cómo un Rey debe estar tranquilo,
Si los Ministros, ó las personas revestidas del po-
cuando su nation es miserable ?
der, hacen las veces de un Soberano justo en las
s

Mas en los gobiernos imprudentes, vanos y cor-
diferentes partes de la administracion, deben de con-
rompidos, la verdadera grandeza es totalmente des-
siguiente hacerle querido de los pueblos , ser justas
conocida. Tanto el déspota como sus privados son
corno él, y hacer amable su autoridad. Uno de los
unos niños , qae contentos con gozar de algunas
principales deberes de un Ministro, y de todo hom-
ventajas y de placeres vanos y pasajeros , no fijan
bre constituido en dignidad, es ser accesible á todos,
su vista en lo venidero. Cada uno procura sacar
recibir bondadosa y benignamente las súplicas 6 re-
partido de su poder efiniero, y cuidan poco ó na-
presentaciones de los súbditos, y hacerles una justi-
da en lo que serán algun dia él, el Príncipe y el Es-
cia imparcial y pronta. Un Ministro duro, seco é
tado. Si es imposible que el poder absoluto forme
inaccesible ofende la reputacion de un Soberano. El
buenos Soberanos, no es menos dificil que este mis-
que es poco grave en sus modales, y entregado á
sus placeres, de
Mno poder forme Ministros verdaderamente afectos á
s cuida con gran peijuicio sus nego-
Sus Soberanos, y fieles á sus deberes.
cios y se hace inútil. Todo Ministro público debe
TOm() II.
¡,a

74
SECCION IV.
CAPÍTULO IV. 75
ser esacto y grave; no es decir que use altanería,
de absorverse enteramente las riquezas y las recom-
sino atencion, gravedad en las costumbres, y el de-
pensas de las naciones! No, ciertamente; ellas están
coro que conviene á un puesto respetable. El Minis-
principalmente destinadas para pagar , reanimar y
tro que sólo atiende á los que le rodean, será siem-
socorrer al mérito laborioso , la tímida pobreza , los
pre engañado , y pasará por un ignorante, y á ve-
talentos aflijidos, los servicios hechos al Estado. A
cer por injusto ó vicioso.
la honradez desgraciada es á la que el hombre en
Una de las mayores desgracias que siguen á la
dignidad debe alargar su benéfica mano. El rico y
grandeza y al poder , es la. de verse obligados el
el grande tienen sobrados recursos para obtener lo
grande y el poderoso á temer á su misma familia y
que desean, que de ordinario es criminal é injusto.
â los mas queridos amigos , y tener que armarse
Solamente, por lo comun, para oprimir al inocente,
contra los afectos de su mismo corazon. Sus relacio-
para sofocar los clamores del infelíz , para despojar
nes con el Estado deben siempre pesar y poder mas
al ciudadano, para esclavizar al débil , los odiosos
con él, que no sus conexîones particulares: el hom-
y aborrecibles cortesanos importunan á un Ministro,
bre público no es dueño de sus mismos afectos ; ni
pretendiendo de este modo hacerle cómplice en sus
debe recibir otras impresiones que las de la justicia
iniquidades. Bajo un gobierno injusto, los grandes
y del interés del Estado , del que dependen su ho-
se consideran desgraciados, sino gozan del horroro-
nor y su gloria. Un Ministro que sólo es bueno pa-
so y terrible privilejio de dañar á los otros, hacien-
ra los suyos , es un hombre de alma débil y peque-
do por lo comun consistir en esto su preeminencia.
fia. izo no puedo hacer lo que me pedís , porque sois
Por una fatalidad harto comun , los hombres
anui amigo Mio , decia un sujeto digno de su em-
que mas debieran distinguirse en la elevacion de sus
pleo á un favorecido suyo que le pedia una cosa po-
almas, muestran una pequeñez incomprensible; y só-
co justa.
lo se muestran ocupados de vanidades, de fruslerías,
Un Ministro pródigo , 6 que nada sabe negar,
y de juguetes , á los que sacrifican locamente su re-
no es un hombre benéfico , sino un débil, un admi-
poso, su fórtuna, su propia seguridad, y la liber-
nistrador infiel, un prevaricador. Derramar los te-
tad de sus descendientes y de sus conciudadanos.
soros del Estado para formar hechuras suyas, es ha-
¡ No parece sino que la grandeza de alma y la ra-
cerse culpable; todo Ministro que se conduce bien,
zon no exîsten para los grandes, y que las personas
no necesita ni de partidarios ni de cabalas; la ino-
elevadas sobre las demas no se distinguen realmente
cencia de su conducta le basta mientras se halla em-
sino en su imprudencia y sus locuras!
pleado; y su conciencia debe ser su fortaleza y su
Un estraño trastorno de ideas hace que los gran-
apoyo , cuando deje de estarlo. Arrojar las riquezas
des, por la mayor parte, se figuren que no gozan
del Estado á cortesanos hambrientos, ó á grandes
del poder, sino pueden abusar de él: .crédito, poder,
siempre codiciosos, es privar de lo necesario al infe-
privilejio , grandeza, se hacen sinónimos de licencia,
liz y desgraciado, cuyas verdaderas necesidades de-
corrupcion é impunidad. Los Soberanos y sus subal-
ben ser preferidas á las necesidades imajinarias de la
ternos anhelan únicamente hacerse temibles , y en
vanidad.
nada procuran hacerse amables: sólo desean el po-,
¡Será posible que los hombres mas ricos hayan
der para destruir cuantos les incomodan, sin cul-

76
SECCION I V.
CaPÍTUI,.O;IV.
.77
dar de atraerse el afecto de nadie. En el concepto
mente- gro de, es mostrar una:grandeza- verdadera
de la mayor parte de los grandes , ser poderoso, es
de alma; tener. poder y crédito', ..es hallarse en esta-
sér temible, y por consecuencia aborrecido; ser gran-
do de preservarse de toda injusticia , y de protejer
de , es gozar del derecho de ser injusto , de dañar
á los otros; tener privilejios firmes y prerrogativas
impunemente , de hacerse superior á las leyes , de
seguras, es -poseerlas en coman con los densas ciu-
oprimir al débil y al inocente , de menospreciar é
dadanos. Ser libre , es no temer á nadie, y no de-
insultar al ciudadano obscuro y desgraciado, y de
pender sino de ,das leyes sólidamente fundadas en la
hollar todo cuanto los hombres tienen de mas sagra-
equidad. Tener: valimiento , es poseer los medios de
do y respetable. Ser grande, á los ojos del vulgo im-
hacer bien á los hombres , y no cl fatal poder de
becil, es ser dueño de suntuosos palacios, de gran-
dañarlos; es gozar de la facultad de hacer felices, y
des posesiones á veces mal adquiridas, de trenes
no de la horrorosa licencia de insultar á los misera-
magníficos, de soberbios caballos, de un enjambre
bles; es ser el hombre dueño de sí mismo, y huir de
de criados insolentes , de trajes costosos , y de cin-
ser esclavo; es encontrarse en disposicion de derra-
tas, dijes y collares , que indican el favor del Prín-
mar beneficios sobre sus semejantes , y no de ejercer
cipe 6 de sus Ministros; ser grande , es á veces, no
el arte infame de arruinarlos con estafas criminales y
teniendo verdaderas riquezas, hacer un gran papel -
punibles. Ser noble, es pensar noblemente, es tener
á costa de una multitud de acreedores, indignamen-
unos pensamientos mas elevados que el vulgo ; ser
te sacrificados á su vanidad. En fin, ser grande , es
titulado ,, es haber adquirido unos derechos incostes-
tener por su nacimiento el derecho de aumentar la
tables á la estimaciori de sus conciudadanos. Ser
tropa de los esclavos titulados , que van vil y cobar-
hombre de calidad , es tener las buenas calidades
demente á hacer la corte á un déspota , 6 á recibir
que le distingan del comun de los mortales. z Qué
los desaires y menosprecios de un ídolo, que apénas
serán , pues, los Grandes que sólo se distinguen de
deja caer una mirada sobre la multitud envilecida
los demas hombres en vanos títulos y palabras , en
qué le rodea. ;En estas bajezas, ó en estos crímenes;
sus vestidos, en sus dijes, y en meras esterioridades?
es en lo que los pueblos hacen consistir la grandeza
de los ciudadanos que los oprimen ! Cuanto mas in-
CAPÍTULO V.
justo es un gobierno, tanto mas insolentes y fastuo-
sos son los grandes; ellos se vengan con cl pobre de
Deberes de los Nobles y de los Militares.
las afrentas é injurias que sufren con frecuencia; y
encubren y disfrazan su esclavitud y su verdadera
Se llama Nobleza, entre nosotros , la considera-
pequeñez con el vano aparato de la magnificencia.
clon que se tiene en la opinion pública á los descen-
Una corte 'nui brillante anuncia siempre una na-
dientes de' aquellos que han servido bien á la patria.
cion pobre y miserable ., y unos grandes que se ar-
Reconociendo los servicios de sus antecesores , la
ruinan por no parecerlo.
sociedad los distingue , esto es , los muestra mas
A los ojos de la razon, el poder y la grandeza
aprecio que á los demas. Esta -consideracion y estas
no son bienes apetecibles, sino cuando d'an los me-
distinciones, concedidas en memoria de una utili-
dios de hacerse querido y apreciable. Ser verdadera-
dad pasada, fuéron ideadas ciertamente para es.ti-

C.A P ;T.0 L O V.
7g
78
SECCION IV.
molará los descendientes á que sigan-l as huellas de
proporcionar sabiamente su consideracion ÿ, sus re-
compensas:
sus predecesores, y á que, como ellos, se distin-
á la estension de las ventajas que reci-
gan por sus talentos y su celo. Todo ciudadano que
be. " Todos , dice Séneca , pueden aspirar á lo que
contribuye á la felicidad pública , debe ser reputado
«constituye la verdadera nobleza dei hombre -, co-
noble, esto es, merece ser preferido á los que ningu-
9^mo son la recta razon , un alma justa , la. sabi-
-
»daría y
nas ventajas producen á sus asociados.
la virtud." Estas son las cualidades que
Segun este principio, toda sociedad, por su pro-
tuna asociacion justa debe botar y recompensar en
pio interés , debe manifestar una consideracion par-
sus miembros.
ticular á los militares valientes y jenerosos, que á
En; tolla nacion se halla establecida una suerte
costa de su vida y de su fortuna la defienden con-
de jerarquía política , de la que el Soberano es el
tra sus enemigos. Igual consideracion de aprecio y res-
jefe , porque el dirije las voluntades ;y los movi-
peto es debida á los Majistrados, encargados de man-
mientos de los diferentes cuerpos del Estado.. Por
tener la justicia entre sus miembros, y de reprimir
consecuencia , el Príncipe es el distribuidor de las
gracias á nombre de la sociedad , y el dispensador
las pasiones que turbarian su reposo. El derecho de
hacer justicia á sus conciudadanos , es la
de sus recompensas : encargado del agradecimien-
• funcion
'mas útil y mas noble que un ciudadano puede ejer-
to público , juzga del mérito de. los ciudadanos , y
cer :- si el soldado defiende su pais contra los ene-
del grado de -aprecio y estimacion que debe asig-
migos de fuera , el majistrado le defiende contra los
nárseles : si el Príncipe es justo , ala sociedad aplau-
enemigos abrigados en su seno , no ménos peligrosos
de su juicio y la fidelidad que muestra en pagar
y temibles que los primeros. Si el militar consagra
los servicios que se le hacen ; pero si es injusto,
su vida á la defensa de la patria, el majistrado ofre-
la sociedad contradice sus dictámenes , como ca-
ce la suya y sacrifica sils dias al mantenimiento de
paces de intimidar al mérito y los talentos nece-
sarios á su felicidad, y
la justicia, sin la cual ninguna sociedad podria
rehusa sus respetos al que
vé injustamente recompensado.
subsistir. Debe destruirse , dice Ciceron , la opinion
de los que se imajinan, que las virtudes guerreras
Cuando un Príncipe ennoblece á un ciudada-
son mas apreciables que las que tienen por objeto el
no , 6 le da algun título honroso , declara á su
interior del Estado. (1)
nacion que este hombre , habiéndola servido , es
Pot- la misma razon , las naciones deben con-
digno de ocupar un puesto distinguido entre sus
ceder un lugar distinguido en su estimacion á to-
conciudadanos , y que tiene derechos fundados á
dos los ciudadanos, que con sus talentos y mere-
su gratitud. Si el favor , la intriga 6 la bajeza son
cimiento• les hacen servicios eminentes. La socie-
las que le dan esta nueva distincion , la sociedad
dad, s6 pena de ser injusta y desalentar á los miem-
léjos de suscribir en tal caso á los honores conce-
bros que podrian contribuir á su bienéstar , debe
didos , y de tributar al hombre à quien se dan , su
estimacion y su agradecimiento , le castiga ridicu-
lizándole, le desprecia, y reclama contra la deci-
sion del Soberano , 6 sorprendido 6 parcial. Nin-
(1) Missuendu est opinio eorlónl qui arbctrantur res bellicat
gun Soberano , por absoluto que sea , puede so-
majores esse qu,itn u rtiancas. Cicero, de Officiis. 1.

80
SECCION J\\
t
CAPÍTULO V.
juzgar la opinion pública hasta el èstremo de que
cho servicios algunos efectivos á la patria. z Cómo
considere y respete á un ciudadano que no es apre-
un hombre puede honrarse á sí propio con lo que
ciable ni respetable por sí mismo.
no es suyo ? z Y cómo pondrá su grandeza en el
Esta opinioh respeta todavía ménos una noble-
mérito que esté en otro ?
za adquirida á costa de dinero , • la cual sólo su-
Así las preocupaciones antiguas se opusieron á
pone- en el que la logra , riquezas y no . mérito rii
las nuevas distinciones introducidas en la sociedad;
talentos: , que son 'óhicamente los que merecen el
los pueblos estúpidos admiraron la nobleza antigua,
reconocimiento público ; este medio vil de obtener
únicamente porque sus padres la habian temido y
las distinciones , ha sido efecto de la avaricia de
respetado por largo tiempo. Una ciega rutina de-
algunos Príncipes que han sabido aprovecharse dé
cide de la opinion de los hombres, los cuales ra-
la vanidad de sus súbditos opulentos , vendiéndo-.
ras veces pueden dar razon de sus modos de pen-
les bien caro el humo de que tanta estimación
sar y de obrar ; y por una especie de contajio he-
han hecho ; mas los Soberanos se- privaron así de
redan hasta las preocupaciones que mas los en-
un medio fácil de recompensar al verdadero mé-
vilecen.
rito , dando á la riqueza una distincion, la cual,
Si , puesta la balanza de la razon y de la justi-
sabiamente economizada, hubiera sido, mui útil pa=
cia en la mano , se pesan en ella las ideas que tiene
ra fomentar al mérito y los talentos. Con este
la Europa de la nobleza antigua , reverenciada en
vergonzoso tráfico la- nobleza se vió prostituida á
sus últimos retoños, será forzoso reconocer que esta
hombres nuevos , que sin haber hecho servicios al-
opinion nada tiene de st5lido. Se hallará que esos an- -
gunos á la patria, lograron unos privilejios odio-
tiguos guerreros , de que traen su origen los nobles
-sos al resto de los ciudadanos.
del dia , turbaron mas bien â la patria que no la
Mas la opinion pública no puede nunca suscri-
sirvieron; ellos contribuyeron mas bien á esclavi-
bir á este comercio vergonzoso y visiblemente con-
zarla que á defenderla , libertarla , y hacerla feliz;
trario al bien de la sociedad, ademas de ser opues-
si la defendieron fielmente contra los enemigos de
to á las preocupaciones anteriores. Las naciones,
afuera , la entregaron al mismo tiempo regularmen-
poco dispuestas á reconocer las preeminencias de
te á los enemigos de adentro, sometiéndola al poder
:tantos nobles nuevos y sin mérito , reservaron su
de tiranos.
consideracion para una nobleza mas antigua , per-
Aun dando por ciertas la grandeza y la realidad
petuándola en .la descendencia de los antiguos de-
de los servicios hechos á la patria por los antiguos
fensores de la patria. Todo lo que tiene el carácter
héroes de las naciones, el agradecimiento de estas
de la antigüedad , tenida siempre por mui sábia,
nunca hubiera d:bido estenderse hasta su mas re-
impone veneracion á las naciones. De- este modo,
mota posteridad. Si la equidad prohibe castigar los
por una preocupacion confirmada• hace muchos si-
descendientes por los delitos de sus antecesores, esta
glos , continúan respetando los pueblos á los des-
misma equidad no puede exijir que se recompense
cendientes de los. antiguos guerreros , sin exámi-
sin fin ni término á los descendientes por las virtu-
nar los méritos de sus antepasados, y lo que es
des y talentos de sus abuelos. La virtud no se trans-
mas , sin atender
si estos descendientes han he-
mite con la sangre; el mérito es una cualidad per-
0
Toalo II.
. f

CAPÍTULO V.
$ ,
SECCION IV.
83
cho ántes que él : à
sonal: asíqué la razon y el interés público exîjen que
la verdad, la nobleza es un don
casual , ,y
los honores , las. distinciones y la nobleza , en vez
una calidad de otro. i Qué cosa mas necia
de ser hereditarias,. queden en manos de un gobier-
que gloriarse de lo que no es sayo? ... aquellos que
por si mismos no tienen mas que esta nobleza, laha-
no justo , como medios para estimular á. servir útil-
cen valer altamente , y siempre
mente al Estado, y para recompensar á los que ver-
estan hablando de
ella: toda su gloria estro en los
daderamente contribuyan á su felicidad presente.
sepulcros de sus ante-
pasados. g Da
Es justo por ventura que un hombre, cuyo incier-
qué le sirve a un ciego que sus pa-
dres hayan
to linaje ha estado por lo comun ocioso siglos ente-
tenido buena vista?.., Ser descendiente
ros enmedio de sus heredades , y sin hacer servicio
de los que sirvieron bien al público , es estar obliga-
do a imitarlos.

alguno señalado, á la patria , goce de consideracion
(1) Podia añadir todavia, que el mé-
rito real 6 pretendido de sus padres nin ua derecho
y privilejios destinados á remunerar el valor guerre-
le daba al noble para despreciar á sus conciudada-
ro ? z Es justo que el hombre inútil sea honrado,
nos , y
distinguido., respetado y recompensado con inmen-
que una vanidad enfadosa haría olvidar este
mérito , aun cuando hubiese sido mas real
sas prerogativas en perjuicio del ciudadano laborio-
y verda-
dero de lo que denota la historia.
so , porque hace. siete ú ocho siglos que uno de sus
Seguramente, los anales de todas las naciones
antepasados tomó. las, armas en defensa de su pais ?
Posea enbuenhora este hombre las heredades. 6 pose-
nos muestran en los antiguos nobles un cuerpo de
siones concedidas en lo antiguo á sus padres; mas
guerreros turbulentos , siempre divididos entre sí por
contiendas tan injustas como fútiles ,
la equidad parece que exije que si pretende gozar
y únicamente
de las distinciones: y privilegios de la nobleza, traba--
ocupados en atormentarse los unos á los otros, ó en
hacer sentir cruelmente el peso de su autoridad á
.je él mismo por merecerlas:, y no se ensoberbezca
sus vasallos y
con. las proezas de sus abuelos, que no ha procura-
á sus siervos. Vemos á estos furiosos
contínuamente en guerra, despedazando á las na-
do imitar. La estimación y el aprecio de un hom-
ciones con sangrientas pendencias. Los vernos im-
bre , dice Montagne ,, han, de ser cordiales y vo-
poner á sus súbditos unas obligaciones por lo comun
luntarios, (1);
tan ridículas como tiránicas,
La vanidad es. el vicia de la nobleza : fundado
y formar de ellas sus
derechos. Vemos , en estos desgraciados tiempos de
en opiniones. tan frívolas, como hemos visto, cl no-
turbaciones y de miserias, á los Reyes debilitados
ble se figura que es' en realidad un ente de un. 6r -
hasta el punto de no poder reprimir las violencias
den. superior al resto. de los ciudadanos :: no parece
de estos frenéticos , ocupados incesantemente en d
sino que , formado de un barro mucho: mas puro,
e s-
truirse los unos á los otros, y que con desprecio
nada tiene de comun con sus compatriotas:. La ilu-
de
la autoridad soberana se rebelaban contra ella siem-
sion de la mayor parte de nos- nobles ,. dice- Mr.. Ni-
pre que intentaba contenerlos. Homicidios, robos,
tole , les hace: creer que su nobleza es en- ellos un ca-
saqueos é infamias son los títulos respetables que la
'r.;cictez' natural éi
Otra Moralista habia. di
(1) La Sagesse de Charron , lib. L cap. 59.
'(1) Essais, lib.. 1. cap. 30..

24
SECCION IV.
CAPÍTULO V. 85
nobleza nos presenta en la historia. En fin, esta no-
rio al espíritu patriótico, causó la pérdida de los Es-
bleza , siempre delirante y discorde, y siempre se-
tados y el envilecimiento de la nobleza misma.
parada de los intereses del resto de la nacion , se
Por una preocupacion contraria á toda justicia,
los hombres se figuran débiles y
ció rendida y agoviada al fin bajo la fuerza podero-
desgraciados, cuan-
sa y reunida de los Principes ambiciosos, los cuales
do no tienen la libertad de hacer mal á los que
sujetaron á estos guerreros tan feroces de tal modo
están bajo de ellos. El crédito , el poder y las pre-
y á tal punto , que los redujeron á pedir y solicitar
rogativas no son ordinariamente sino la facultad
i
la única preeminencia de representar el papel de sus
de oprimir á los mas débiles , y de hacerles sentir
esclavos en la corte , y de hacerse los satélites y.
el peso de su autoridad. Aun aquellos mismos , di-
apoyos de los mas injustos tiranos contra la patria
ce juvenal, que no quieren matar à ninguno , desean
y sus conciudadanos. Una servidumbre voluntaria
tener poder para ello. (1) ¡ Insensatos ! ¡pues no ven
puede ser compatible con la verdadera nobleza? To-
que el poder mas apetecible es el de hacerse amar!.
do el que entra libre ,. dice Sofocles , eia el palacio de'
¡y no conocen que la fuerza injusta puede ser so-
los Reyes , se' transforma prontamente en esclavo.
juzgada por una fuerza mayor! ¡ En fin esos no-
Tal fué , y tal debió ser necesariamente el tér-
bles , que cuentan entre sus privilejios el derecho
mino de los escesos continuos de una nobleza igno-
infame de atormentar, de robar, y de hacer pe-
rante , turbulenta é imprudente , que jamás conoció
recer á SUS desventurados súbditos, no llegan á per-
sus verdaderos intereses. Una necia vanidad , y unos
suadirse que la anarquía y los desórdenes abren un
privilejios las mas veces injustos , obtenidos astuta-
ancho y libre camino al despotismo! Los pueblos
mente de los Soberanos , hicieron siempre Insocia-
oprimidos prefieren mas el tener un solo tirano , que
bles á los nobles y á los. grandes: ellos creyeron que
no el obedecer cincuenta , cuyas discordias entre
no les. convenia hacer causa comun con los plebeyos,
sí hacen continua su infelicidad. (2 >
6 las jentes del estado llano,; despreciadas y arruina-
Tantos ejemplos memorables que comprueban
das éstas por ellos , la nacion no tuvo ya fuerzas
estas tristes verdades z. no debieran abrir los ojos
- que oponer al . despotismo ; éste , por último , logró
de la nobleza , y demostrarle con la mayor clari-
ir oprimiendo y sojuzgando todos los órdenes del
dad , que nada es mas contrario al bien de la so-
Estado. (1) El espíritu de faccion,, siempre conttra-
á concederles eI derecho de ser duefios de l'os pueblos, confi-
riéndoles la autoridad de vida y muerte sobre sus vasallos, y
(1), Los grandes y los nobles. Polacos arrancaron de Luis,
la de poder condenarlos á la pérdida de sus bienes inmuebles,
Rey de Polonia y de Hungría, el privilejió de no ser juzgados
sin apelacio!a alguna á los tribunales ordinarios
por otros que por ellos mismos , con el fin de sustraerse de los
Mallet , Hist. de Danemarxc, tom.. 4, p. 10,.
tribunales ordinarios: esto les proporcionó la. impunidad en
(f )' - .. .. Qui n et
te occide.re quenicivaiu
todo jé..ero de crímenes, é introdujo la anarquía, la cual en
Posse voltcnt. Satyr. X. vers> 96..
nuestros ¿las, terminó con la ruina y desmernbracion de es-
(2) La tiranía de los pueblos obligó á los Daneses en
se Reino..
1660 á conferir al Rey eta poder absoluto. La mala adminis-
Federico L Rey de Dinamarca , con cl designio de obtener
tracion del Senado de Suecia- fue la. causa en 1772 de la
au'siiiQS r svcorr'os de los nobles de sa Reino, se vió precisado.
4'.volucion en este Reino..

86
SECCIOÑ IV.
CAPfTULO V. 87
ciedad , á la prosperidad nacional , y á la buena
ros modernos por su valor y talentos militares, no
política y sana Moral , que ese orgullo imbecil que
desdeñaban instruirse en las escuelas de la filoso-
la separa del cuerpo de las naciones? nidos los
fi a. Los Epaminondas, los Pericles , los Alejandros
ciudadanos de un mismo Estado , grandes ó pe-
no miraban la cultura del entendimiento como un or-
queños , nobles ó plebeyos , ricos ó pobres , sien-
nato superfluo en un guerrera Escipión , el vence-
do miembros de un mismo cuerpo, no deben a'nar-
dor de Cartago , vivia en la mas íntima y estrecha
se, sostenerse, y trabajar de concierto en la fe-
amistad con Terencio el liberto : este grande hombre
lici da l páblica ? g Cn qaé razon ni derecho cI no-
cultivaba las letras y la filosofia ; "y nunca estaba
ble puede despreciar al labrador que le alimenta y
»mas ocupado, segun Ciceron, que cuando parecia
enriquece , al artesano que le viste, al comercian-
e>que se hallaba en el mas profundo reposo. "
te que le proporciona sus recreos , al literato que
Nó hai ciudadanos que mas necesiten del es-
le instruye y entretiene , y al sabio que trabaja
tudio y las ciencias que los nobles y los mili-
en su beneficio?
tares , que por lo comun entre nosotros hacen tan-
Mas por un efecto de sus preocupaciones , ordi-
to alarde de su ignorancia.. Esta , y la ociosidad
nariamente la nobleza desdeña la instruccion , y
fastidiosa en que por lo comun vive sepultada la
parece que se vanagloria de su ignorancia. (1) Des-
nobleza moderna , son las causas de los vicios, de
tinado casi siempre á la guerra, la cual unas ne-
los escesos , y de las vilezas que con frecuencia la
cias prevenciones le presentad corno la sola ocu-
deshonran. El militar no está en accion sino mui
pacion digna de la nobleza , el noble desprecia
corto tiempo con respecto á la duracion de su vi-
las ciencias , y raras veces procura la instruccion.
da ; una vez cumplidas sus funciones , nada tie-
Si el noble es de una familia ilustre y distingui-
ne que hacer la paz le deja en una indolencia y
da , ó favorecida del Príncipe , está mui seguro de
pereza completas ; asi es que entonces se le vé , á
llegar á los grados mas elevados sin necesidad de
costa de: sus. bienes_ ,. entregarse desenfrenadamen-
tomarse el trabajo de cultivar sus talentos. Si
te al juego ,. á la disolucion , á la galantería , y
está ignorado de la corte , no se dedica al ejer-
á desórdenes de toda especie ,. haciendo. para esto
cicio de la guerra , sino que vive totalmente inútil
los gastos mas ruinosos : en fin , disipada toda su.
y desocupado en las heredades 6 posesiones de sus
fortuna , se vé obligado á contraer deudas , á ser
padres, donde regularmente ejerce una tiranía fa-
un petardista. y un bribon , á vivir de industria,.
tal á sus vasallos.
y quizá, quizá,. á cometer acciones que causarían
Los héroes y los grandes capitanes de la anti-
la mayor vergüenza á los mas ínfimos ciudadanos..
güedad , que en nada cedian á nuestros guerre-
La ociosidad de los. nobles y de los militares , su
pasion al juego ,. su libertinaje ,. y sobre todo su
(L) El tirano Licinio decia que la sabiduría era la pes-
impetuosa vanidad ,.. son tambien. las. causas de sus
te de un Estado. Habiendo dicho un Rey de Casilla que el
frecuentes disputas: y contiendas , que. muchas ve
estadio de tas ciencias no convenía ú un noble , Alfonso , Rey
ces terminan en sangrientos' duelos. El honor , en
de Aragon, al contársele exclamó diciendo que se nejsxte
tre muchos de nuestros militares modernos , no es:
dicho er ec propio de una bestia, y no de un homi,re.
la, justa. estimacion de sí mismo confirmada. por los.
4

88
SECCION IV.
CAPÍTULO V.
otros , la cual solamente puede fundarse en la
Si las distinciones destinadas á la nobleza tie-
conciencia de su propia dignidad , que la virtud
nen el mérito y la virtud por fundamento real zS
inspira ; sino que este futil honor es el temor de
supuesto ; si esta nobleza hace una verdadera pro-
verse despreciados , porque saben que lo merecen.
fesion del honor , los nobles tienen unas obligacio-
Un duelo no probará jamas que uno tenga razon
nes mas fuertes que los otros de acreditar en la so-
ciedad sus talentos
ni honor ; un duelo solamente prueba impacien-
y sus virtudes. La virtud es la
cia , vanidad y atolondramiento , cualidades mui
verdadera nobleza, dice Juvenal (1). Asiqué , un
contrarias á la fortaleza , á la verdadera grande-
noble ignorante , un noble sin mérito y sin talen-
za de alma , y á la humanidad. El hombre de ho-
tos , un noble vil y bajo , un noble infamado por
nor es aquel que merece ser honrado. z Qué tiene
sus disoluciones , sus vicios , sus deudas y sus pi-
de honrosa una accion, obra de la flaqueza y cruel-
-cardias , en una palabra , un noble sin virtud es
dad? Los famosos capitanes de Grecia y de Roma,
una contradiccion en los términos. Ciertamente , un
tan valientes y honrados como pueden serlo nuestros
plebeyo el mas obscuro , si es virtuso y trabajador,
militares modernos, soportaban un insulto, y no
es un ciudadano incomparablemente mucho mas
pretendian lavarle con la sangre de sus conciuda-
apreciable, que no el noble inútil G malvado, que
danos. (1)
se figura autorizado á despreciarle : el que sirve bien
á la patria nunca es villano ni plebeyo. Mili pocos
nobles liai sobre la tierra , dice un Arabe.
No se ensoberbezca , pues , la nobleza por los
(I) En Ios siglos bárbaros de la Europa, la relijion y la
política ámbas igualmente aprobaban los desafios , mirándo-
méritos y servicios de sus padres. Jima ántes bien por
se el resultado como un juicio del cielo encargado de ma-
su ceguedad y sus delitos, que tantas veces han des•
nifestarse encontra del Culpado. Envano despees las leyes re-
truido y hecho infeliz á la patria: espié con sus be-
lijiosas y civiles han intentado abolir estos inhumanos y bár-
neficios sus locuras , tan dañosas á ellos mismos co-
baros usos. Moi dia , en toda la Europa, el hombre que se
mo á sus conciudadanos: avergiienzese de que hayan
bate en un desafio se espone á morir ea un cadahalso, y
contribuido tan cruelmente á poner su patria bajo
el que reusa batirse se halla deshonrado y tenido por cobar-
el
de en la .opinioa de las jentes. Para proscribir enteramente los
yugo del despotismo de quien se hicieron defenso-
desafios , era necesario haber comenzado por rectificar la opi-
res y esclavos ; renuncie á esa ignorancia y á esas
nion nacional , declarando infame á cualquiera que cometiese
preocupaciones que no le permiten otra profesion
semejante delito. La declaracion de infamia y la degradacion
y ejercicio en la sociedad que la de sacrificarse á
de todo noble que se hubiese batido ea un desafio , habrian
los injustos caprichos de los conquistadores: éstos
causado mayor impresion ,• que no el temor de la muerte, im-
potente para un militar. Fabio decia que aquel que no puede
no miran la nobleza entera sino como un monton
sufrir una injuria , es mas cobarde que el que huye ú la vista
del enemigo. Todo cl mundo sabe el pasaje de Themistocles,
contra quien habiendo levantado el baston Euribiades ea un
en ella que aquellos guerreros valientes y temibles á sus ene-
consejo de guerra, Themistocles, tranquilo y superior á este
migos, no tenian la locura de asesinarse los unos á los otros
ultraje , se contentó con decirle , dame , pero escucha. Los
por jestos ó palabras.
que pretenden que el espíritu militar se conserva por medio
(I) Nobilitas sola est atque unica vIrtus.
de los desafios, lean la historia griega y romana, y verán
Satyr. 8. vers. 20.
TOMO Ir.
12

90
SECCION 'IV.
CAPÍTULO V.
91.
de víctimas destinadas á servir á su propia ambi-
experiencia , tienen la audacia de ponerse al frente
cion. Siempre engañada por la Opinion transmitida
de los ejércitos , cuyas operaciones decidirán quizá
á ella por sus antecesores , y mantenida por una
para siempre jamás de la suerte y destino de un
política engañosa , esta nobleza se sacrifica y se ar-
Imperio? ¿ Cómo un jeneral se atreve á levantar los
ruina
uina por solo un vano humo : en fin , seducida
ojos á la presencia de su Rey y de sus conciuda-
por la vanidad , un luxo ruinoso , que multipli-
danos, cuando sabe que su incapacidad es la ver-
ca sus necesidades , la obliga á renunciar su li-
dadera causa de los infortunios de su pais ? ¿ Su
bertad , y á postrarse vilmente á los pies de sus amos
corazon no debiera despedazarse con los mas crue-
y señores, para que .estos la den con que satisfa-
les remordimientos, al oir los gritos lamentables de
cerlas. Bajo un gobierno arbitrario , el luxo es un
tantas familias, á quienes su impericia ha sumerji-
medio mui poderoso para humillar y abatir á los
do para' siempre en l a. pena y la afliccion? ¿Qué de
nobles , y obligarles á que reciban y sufran el yugo.
baldones y acriminaciones no se hará á sí propio
El honor y el despotismo serán siempre incompatibles.
al representarse en su imajinacion las legiones en-
No hai ciudadanos á quienes la instruccion , la
teras pasadas á cuchillo por su loca y cruel, vanidad?
virtud y los talentos sean mas necesarios que á los
No se diga , pues , que la ciencia es inútil á los
nobles y á los militares : destinados por el Estado
guerreros, y que el valor les basta. Sin luces, el
para reglar la suerte de las naciones, llamados á
valor es un atolondramiento 6 una ferocidad. El es-
los consejos de los Reyes , encargados del mando
t udio, la reflexîon, la ciencia, son de la mayor
de los ejércitos y de la existencia de los imperios,
importancia tanto para los militares , como para
cuántos conocimientos no deben reunir! Mas , por
el Estado que defienden. La Moral y la política
una fatalidad harto comun , los. hombres nacidos pa-
cubren de una eterna ignominia esa vergonzosa ig-
ra dirijir á los otros suelen burlarse de la virtud,
norancia , que es por lo comun, el atributo del guer-
despreciar Iwis ciencias , y aborrecer la instruccion.
rero. El oficial no es regularmente mas instruido
El militar se figura que su profesion no le impone
que el simple soldado. Seguir sin reflexîon la ru-
otro deber que el ser valiente y menospreciar la vi-
tina del servicio; pelear ciegamente cuando los je-
da. ¿Pero cómo no que la guerra es un arte que.
fes lo mandan; vejetar en la ociosidad de una guar-
supone csperiencia , reflexîon , y á veces el mayor
nicion ; consumirse en un fastidio éterno , que sólo
talento ? El ser tan raros los grandes generales ¿ no
varía y alterna con cl desórden y la disolucion;
prueba claramente la dificultad de su ejercicio? No
tal es la vida maquinal y molesta ; en que , de or-
es en el seno de las ciudades corrompidas , no es á
dinario , se corrompe el militar hasta llegar á una
los pies de las beldades , no es enmedio de las in-
Vejez , que lejos de granjearle respeto y conside-
trigas de la corte , no es en las antesalas de los mi-
raciones, le hace al estremo despreciable ; hé aquí
nistros , donde un capitan aprende á defender á su
regularmente lo que se llama servir. ( 1 ) Por el
patria, á formar los campamentos, á disciplinar á los
soldados , á desplegar ros batallones. i Hai nada mas
(í) Con la
funesto al Estado , ni mas criminal que la pre-
sola práctica sin la teoría , dice M. de Puy-
eégur, por mas que se puedan montar las trincheras ,
s_incion .de aquellos generales que, faltos de luces y
no por
esto se sabra conducir un ataque al frente de una plaza , ni

92
SECCION IV.
CAPÍTULO V. 93
descuido de no haber adquirido en la juventud los
cado` -de las guarniciones , de, los campamentos y
conocimientos que el estudio y la meditacion pue-
de los ejércitos ; esta moral , poco delicada en todo
den solamente producir , un oficial encanecido ba-
lo restante , funda el. Lmérito en la ferocidad pun-
jo el arnés nunca es mas que un objeto moles-
tillosa , y en la rudeza habitual 6 fatuidad , que
to á sí mismo y á sus conciudadanos. Un militar
ni favorecen á los militares , ni hacen su trato apre-
sin cultura, por valiente que él fuere, siempre será
ciable , sino temible y arriesgado.
inútil y despreciable en la paz.
Los deberes y las reglas , que la Moral , la ra--
A pesar dulas preocupaciones de la mayor par-
zon y la sana política imponen á los nobles y á los
te de los pueblos , que les hacen mirar la profe-
militares , los obligan á granjearse la estimacion pú-
sion de las armas como la mas elevada y distin-
blica , y á merecer los honores , los grados y las re-
guida , no hai ciertamente una situacion mas de-
compensas (siempre concedidas á nombre y á costa
plorable que la de un viejo militar sin fortuna y
de la nacion) por sus servicios verdaderos, por sus
sin conocimientos: engañado las mas veces por un
ventajosos talentos , y por su aficion y cariiio á su
gobierno ingrato,, en cuyo servicio locamente se ha
pais. Léjos por esto de tener el derecho de oprimir 6
destruido , se vé precisado por último á solicitar su
despreciar á sus conciudadanos, su alta clase , por
retiro 6 una moderada pension para subsistir ; mas
el contrario, los pone en la necesidad de ser unos
coma los Príncipes y sus ministros son por lo co-
ejemplos de equidad., de moderacion, de verdadera
trtun poco benéficos con los súbditos que ya se ha-
fortaleza , de magnanimidad , de jenerosidad y de
llan inútiles , irritado nuestro héroe al ver su des-
amor del bien público. Los militares y los nobles
gracia, lleva aburrido sus continuas y molestas que-
son los ciudadanos que , por todas razones , mas
jas de corro en corro, é incómodo para todo el
adictos y mas íntimamente apegados debieran estar
mundo, sus enfermedades le acaban poniendo tér-
á la patria. El mérita militar consiste en defender
mino , enmedio de la mayor miseria , á una vida
valerosamente las personas y las posesiones de todos
que le hubiera sida mejor perderla en los comba-
contra los que tratasen de invadirlas. De aquí se
461
tes. Las cualidades morales pueden solas merecer
infiere que el soldado es un traidor , y ademas un
una consideracion que dure hasta el sepulcro.
cobarde , si vende su vida al despotismo y la tira-
:Demas de esto , el militar por lo comun , fal-
nía , que fuéron y serán siempre los mas implaca-
to de instruccion y de buenas costumbres , no trae
.bles enemigos de toda sociedad (1). Un militar tan
á la sociedad civil otra moral que la que ha sa-
loco que se sacrifica á los caprichos de un tirano,
precaucionarse contra las salidas de ella : se encontrará uno
(1) No son hombres valientes y esforzados , dice Fírmico,
muchas veces en el caso de formar sitio ú una plaza, y tam-
los que venden su sangre arriesgándose á la muerte por los
poco sabría hacerlo : del mismo modo podrá uno haberse ha-
caprichos de otro. Non fortes qui ob alience gratice voluntatem
dado en los ejércitos de observacion, y habrá visto hacer to-
uundinantur , sanguínis jactara ad mortis spectaculunm vendunt.
dos los movimientos para cubrir un sitio , y no por eso sabrá
3ulius Firmicus, lib. O. cap. 13.
dirigirlos. Traite de 1' Art. de la Guerre por M. de Puy-
.g'No es ciertamente, dice Antifanes, arriesgarse cl la muerte,
^gur.
el ganar el sustento con peligro de su vida

94
SECCION IV.
CAPITULO V. 95
no es mas que un gladiator mercenario. Un ciuda-
do. Todo militar se cree siempre dependiente del
dano , que él mismo pone los yerros de la esclavi-
Príncipe, y libre de todo vínculo con su nacion; y
tud á su patria , es un furioso que pega fuego á su
deja de ser ciudadano, para ser un satélite, un mer-
propia casa , á riesgo de perecer él mismo con toda
cenario , un esclavo. Las leyes , la libertad , la jus-
su.descendencia. ¡Qué horrible y abominable heren-
ticia , y con ellas la: felicidad, son bien pronto des-
cia es dejar á sus hijos y descendientes el oprobio de
terradas de los Estados , cuyos Soberanos tienen á
la servidumbre! (1)
sus .órdenes muchas tropas veteranas.
En obedecer Ciegamente consiste toda la Moral
Hablar de patria , de Moral y de obligaciones
del soldado. Pero si esta Moral conviene ciertamen-
á los que por lo coman han compuesto hasta aquí los
te y es necesaria en los campos y en los ejércitos,
ejércitos, era esponerse claramente á la risa y á la
no se debe enseñar en las ciudades ó en la sociedad;
mofa. La vanidad, el atolondramiento, el libertina-
porque esto sería. transformar z los militares en in-
je , la pereza y el deseo de una licencia impure , és-
sensibles máquinas , en viles instrumentos que , en
tos eran los motivos ordinarios que Llevaban comun-
manos de los tiranos y déspotas, destruirían las le-
mente á una juventud imprudente á la profesion de
yes y la libertad. La obediencia ciega y maquinal á
las armas: los militares de este modo de pensar se
los jefes injustos , es una traicion contra la patria,
figuraban que la razon, la reflexion, la equidad y
á la cual el militar debe defender contra sus enemi-
la virtud no hablaban ni se habiaii hecho para ellos.
gos : si esta obediencia es laudable y precisa en el
La Moral debe ser ménos poderosa necesariamente
simple soldado , incapaz siempre de razonar y de
con la soldadesca grosera , elejida y compuesta re-
formarse idéas de justicia, ella es culpable y des-
gularmente de holgazanes, vagamundos, jente sin
honrosa en los que le mandan; la educacion debie-
hogar ni domicilio , y muchas veces de malhechores
ra haberles inspirado unos pensamientos mas nobles
que se han acojido á las armas _para sustraerse de la
y mas jenerosos que á los automatos cuyos movi-
miseria, ó de los castigos que tienen merecidos. (1)
mientos dirijen. Mas la Política de los tiranos cuida
Un gobierno militar influye del modo mas sensi-
mucho de levantar siempre una muralla de bronce
ble en las costumbres de las naciones; cada uno
entre los nobles , los militares , y sus demas súbdi-
quiere parecerse á los que componen el cuerpo mas
tos. La nobleza militar, que forma una clase distin-
distinguido , y por consecuencia todos afectan los
guida, se consagra servilmente á la voluntad de los
modos y maneras militares , siendo vanos , lijeros,
Príncipes mas malos , y engañada y seducida con
sin atencion, y sin buenas costumbres.
vanos privilejios, pensiones y títulos aëreos , nada
No era así como se formaban los ejércitos vale-
tiene de comun con los diferentes órdenes del Esta-
rosos de los Griegos y de los Romanos, cuyas haza-
*4
(1) Un Lacedemonio respondió á Indarnes , oficial persa,
(1) Xenofonte atribuye la decadencia de los Persas despees
que le persuadía á que se estableciese en Persia , no conoces
de Ciro , al modo con que entónces se formaban los ejércitos,
el precio de la libertad; porque cl que le conoce , si es prudente,
los cuales no se componian sino de una vil canalla recojida,
jant:ís le canabidria por todo al reino de Persia.
poco mas ó ménos, del modo mismo con el que hasta hoi se han
Plutarco , Dichos notables de los Lacedemonios.
turlllado regularmente nuestros ejércitos.

96
SECCION IV
CAPÍTULO V. 97
fas y hechos memorables nos ha transmitido la his-
cencia .y la corrupciôn de los soldados, que Ios mis-
toria. Sus jenerales eran hombres desinteresados, ins-
mos Príncipes favorecen, llegan á ser tan funestas
truidos, guiados de la pasion de la gloria: los sim-
á sus amos como á las naciones esclavizadas por
-ples soldados no eran viles mercenarios, sino ciuda-
ellos.. Los instrumentos de la tiranía contribuyen y
danos, labradores y propietarios, que tenian una pa-
se emplean tarde 6 temprano en la destruccion y
tria á la que amaban, porque encerraba y protejia á
ruina de los mismos tiranos.
sus mujeres, sus hijos, y sus bienes; que peleaban
Bajo los gobiernos introducidos por los pueblos
valerosamente por la libertad, y no en favor del des-
bárbaros: que- repartieron entre sí las provincias del-
potismo; y que acabada la guerra volvian á sus hoga-
imperio Romano, los jenerales , los grandes , los no-
res, donde gozaban de las alabanzas de sus conciu-
bles y los militares , únicamente obligados á seguir
dadanos por haberlos defendido con valentía y es-
á los Reyes en la guerra, se hicieron poco á poca.
fuerzo. La Milicia Romana, cuando fué. mercenaria;
independientes de su autoridad en la paz; y fuérom
decayó de su antiguo espíritu: los soldados ya no
despues representantesE, majistrados, y jueces de las.
fu;:ron sino los instrumentos aborrecibles de los am-
naciones reducidas á la esclavitud con sus armas.
biciosos que supiéron comprarlos; ellos esclavizaron
i Mas cuál pudo ser la justicia que unos siervos in-
el Estado á los tiranos , á los que tambien destruye-
felices obtendrian de unos hombres brutales , igno-
ron á su antojo; y á fuerza de mortandades, de ra-
rantes, alimentados con la sangre y la rapiña? ¿Qué
piñas y de indisciplina c ausáron la ruina del Impe-
protecion hallarian unos- ciudadanos despreciados en
rio, que hubieran debido defender mas bien contra
unos nobles que no tratáron.-:jamas sino de sus inte-
sus indignos Señores que contra los Germanos , los
reses personales? Los Reyes, mui débiles para redu-
Parthas ó los Dacios.
cir á la razon á sus indómitos vasallos , los dividié-
¡ Tal es la suerte que las tropas mercenarias pre-
ron entre sí , como se ha visto , y se aprovecharon
paran á las naciones ! ; tales los destinos de los tira-
de sus desavenencias y de su ignorancia para darles
nos que se confian y entregan á una soldadesca in-
en los tribunales por asésores. á, los llarnàdos cléri.-t
constante y perversa! Esta , despues que ha echado
gos, ,(1) jueces mas intruidos quelos grandes,. á quie-
por tierra la equidad, la libertad y las leyes , enso-
nes fueron substituyendo lentamente para formar
berbecida con sil victorias , se abalanza como una
despues la majistratura que hoi existe en Europa.
fiera contra el dueño mismo que ha desencadenado
Los representantes armados se hacen prontamen-
su furor. Los Emperadores mas justos y mas sábios,
te unos tiranos temibles al pueblo , y unos súbdi-
los Probos, los Alejandro-Severos , fueron víctimas
tos rebeldes al Soberano. Esta nobleza militar, abu-
de los furiosos soldados, que aborrecian de muerte
sando de su, poder, desprecia la justicia, y es inca-
la virtud de estos Príncipes. En fin , tal es todavía
paz de juzgar bien á los ciudadanos. Las naciones,
en nuestros días la suerte que los Jenízaros rebeldes
hacen esperimeutar á sus Sultanes. Los déspotas mis-
snos no pueden contar siempre con los esclavos que
..(i1_ Se llamaba clérigo , en los siglos de .ignorancia, _á, todo
guardan su persona. Las fieras suelen despedazar
el que tenia alguna tintura de las letras, las cuales estaban eu-
con frecuencia á los mismos que las guardan. La li-
túnces reservadas ,.al cléro. •
TQMO II.
7.

98
SECÇI101N IV..
CA.PÎT`l3L 6 V. 99
para que las representen necesitan hombres justos.,
importantes elijan y prefieran á los sujetos mas dis-
íntegros, ilustrados, obedientes a.;le leyes, linacce- .
tinguidos por su nacimiento.
sibles á las seducciones de las Cortes., que obliguen

Debe suponerse, ciertamente, que las personas
al Monarca á respetar los derechos de la soéiedad;
bien nacidas-han sidó,i bien edubdas; ésto es, han
y sobre todo que los respeten ellós -mismos. Los
rééibidó dé sUs principios de honor, pensa-
representantes venales ó fáciles de seducir , son trai-
fríientos jenerosos, una noble ambicion, dotes y cua-
dores que presto caerân. en. los yerros . del despotis-
lidades apreciables, y una razon y un alma culti-
mo, una vez que neciamente hayan. eaidc en> sus
vadas eón el mayor esmero. Ciando semejantes dis-
lazos.
pnsieiones'no se''hallai. en trri noble, éste no es mas
•De este modo , pot falta de equidad , de razon
que ün lhàmbre comun, capaz de dañar al Señot á
y de ciencia, la principal nobleza , que en los tiem-:
quien sí&e y-'á los súditos sobre quienes ejerce algu-
pos antiguos iba casi: al par de los Monarcas, fué
na autoridad.
nG sólo hechada al sueló,, y despojada de su pode4
Mas, para ser justamente respetado, no es siem-
sino •tambien privada de.. la prerogativa tari noble de
pre necesario :que el noble prodigue su sangre en las
representar y juzgar á los pueblos. ¿Sir caída no de-
batallas, ó gí.ie ejerza empleos distinguidos; cuando,
biera enseñar á todas los grandes, que ningun poder,
desnudo de ambicion, vive retirado en las posesiones
por fuerte que parezca , puede sostenerse sin justi-
y heredades de sus antepasados , sus bienes y opu-
cia y sin talento? Ninguñ órden del Estado, nin-
lencia le ponen en disposicion de hacer bien á los
gun cuerpo puede sepa:ar}sin riesgo sus intereses de
infelices que le rodean. Un señor benéfico y podero-
los intereses jenerales •de la nacion: en 'una palabra,
so ¿no es ciertamente mas grande y mas-feliz en sus
lá Moral y los talentos son útiles y necesarios â la
estados, que no esos grandes que se espotien á las
nobleza, y nada hai en ellos que- merezca su des-
borrascas 'de las cortes? Cuando el noble goza sola-
atencion y su. desprecio. El esclavo, dice un poeta,
mente de tina mediana fortuna,' su vida retirada le
no tiene derecho levantar la frente. (1)
liberta de los 'aguijones y estímulos de la ambicion:
La- nobleza impone evidentemente á los que la,
ella lé sustrae del espetáculo molesto y vergonzoso
poseen la obligacion de amar á la patria con mas
de aquellos personajes indignos que la injusticia e'le
ardor que todos los demas ciudadanos. Cuanto mas
va frecuentemente á los honores: sus necesidades son
se recibe de la sociedad, tanta mayor gratitud y
limitadas , porque • no está infestado del contajio del
celo se la debe mostrar: Ninguno mas que el noble
Luxe): él labra y fertiliza en paz sus campos: cultiva
se halla interesado en la prosperidad de la nacion,
su entendimiento. en los ratos ociosos: en fi n, cria
en que están sus bienes y propiedades, y donde go-
sus hijos de modo que puedan algun dia salir de su
za de la consideracion y de los honores que desea.
retiro, y merecer con sus talentos y virtudes la es-
Nada mas lejítimQ , ni mas bien fundado que el
tiniaéion del mundo.
que los Soberanos, en l distribucion de los empleos
La desgracia no interesa ni conmueve cuando
vá acompañada de vanidad. -El vástago virtuoso de.
una antigua familia obscurecida, es un objeto que
(1) Poëte Greci minores: Teognidis carmina.
enternece y lastíma , recordándonos la instabilidad

400
SECCION IV:,
i
CAPÍTULO V. f o l
de la fortuna: un noble desdichado y modesto gana
tiempo se sacrificáron por la patria, probadnos vues-
los corazones de un modo mas seguro que un hi-
, tro oríjen con acciones nobles , con un modo
dalgo pobre y soberbió. ; Con.,demasiada frecuencia
»de pensar digno de tales predecesores. Si descen-
vemos que el ,orgullp;,y lla altanería no se apartan
»deis de los bienhechores de nuestros padres , no
de la nobleza aun e e1seno mismo de la miseria.
»trateis á sus hijos con una altanería insultante.
En cualquier posicioe que ,e1, noble se halle, debe
»Si quereis ser honrado , mereced nuestra estima-
reconocerse; ésto es, debe respetarse á si propio,
»cion con virtudes , y con un apego y afecto in-
nunca jamás envilecerse, y ser siempre celoso ;de la
»violables á las leyes sagradas del honor. Si sois
estimacion de. los demas. Estos sentimientos, lauda-
»miembro del cuerpo mas distinguido del Estado,
eles z deberán nunca confundirse con una vanidad
»no os hagais cómplice de los malvados , los . cuales
pusilanime é inquieta , con una vergonzosa indo-
»después de haberlo todo destruido por vuestro me-
lencia y con un futil temor de degradarse con el
dio, aniquilarán vuestros privilejios, y os reduci-
ejercicio de un trabajo honesto ó con el uso de las
»rán algun dia á la clase de esos plebeyos , que
dotes del alma? Las preocupaciones bárbaras, que por
»tan cruel y locamente despreciais." (1)
desgracia subsisten .todavia , hacen que en muchas
Ofuscados hace mucho tiempo cori frívolas dis-
naciones todo noble, por solo su nacimiento, tenga
tinciones , prerogativas pueriles y precarias , va-
á ménos ejercer ciertos empleos Ÿ ocupaciones hon-
nos títulos , y pretensos derechos , á veces infun-
rosas ; que mire como vil la profusion del comer-
dados é injustos , los nobles se imajinaron unos en-
ciante; y que menosprecie á cuantos el destino no
tes de naturaleza distinta del resto de los hombres,
ha dado el nacimiento que z él: ningun.:talento,
y se avergozaron de reunir sus intereses con los
ninguna , virtud le parecen :comparables á la ventaja
de los plebeyos , mirándolos como unos libertos de
de haber nacido de - padres nobles ; esta preocupa
sus predecesores ; por manera que autorizados de
cion lastimosa le hace muchas veces injusto, inso-
una jurisprudencia feudal y bárbara , ejercieron er'
ciable y odioso á cuantos no han sido como él fa-
los pueblos millares de vejaciones jurídicas. El de-
vorecidos por la casualidad. Es menester hallarse
s
enteramente destituido de todo mérito personal, pa-
ra dar tanto valor á un accidente fortuito.
(1) Un noble aleman no'se trata con un comerciante. Los
Los hombres no son iguales por naturaleza, ni
habitantes del Indostan se dividen en clases á tribus , de las
lo son tampoco por las leyes de la sociedad , que
cuales las superiores no solo desprecian á las inferiores, sino
que las maltratan cruelmente. Un Nuire ó Noble del Mala-
para ser, justas no deben igualar jamás el hombre
bar tiene derecho para matar á un Pouliet , ó pobre que le ro-
intítil 6 malvado al ciudadano virtuoso. El noble es
tare por descuido. Los nobles Chingules tratan del mismo mo-
respetado , cuando obra noblemente: y no merece
do á los plebeyos ; siendo así que ellos no se acercan al Rey
en manera alguna ser^_distinguido de la multitud,
sino en cuatro patas, y se califican de perros , cuando le ha-
cuando sus cualidades y virtudes no acreditan y
blan de sí mismos. Un noble polaco puede matar impunemen-
comprueban su origen. Sus conciudadanos tienen de-
te á un plebeyo. En Europa un Grande es á lo mas castiga-
do con prision ó destierro por los asesinatos y por los mas enor-
recho para decirle: " Si sois verdaderamente de la
mes delitos ; escepto en Inglaterra, donde las leyes no Hacen
»sangre de aquellos jenerosos guerreros que en otro
distincion de personas en órden á estó.

102
SECCION IV.
CAPÍTULO V.
103
Techo tan respetado de la caza hizo las tierras esté-
• Si los Príncipes , los nobles y los grandes, en el
riles ; las campiñas fueron desvastadas , y los labra-
delirio á que sus placeres les reducen , son incapa-
ces de escuchar la voz de la piedad , escuchen al
dores arruinados con los recreos y diversiones de
los señores; la vida de los gamos , ciervos
ménos la de su propio interés. Renuncien , pues , á
y demas
unos derechos que dejan baldíos , heriales
animales de ,los bosques fué tenida en mas precio
y despo-
blados sus territorios; -que acobardan y aburren á
que la del hombre mismo,, (1) y bajo el pretesto de
los labradores , de quienes necesitan para contentar
mantener la integridad de. sus derechos , los gran-
des hiciéron sufrir á
y
sets vasallos las mas crueles in-
sostener su luxô y vanidad ; y que hacen , en
justicias. ¡ Es una bella diversion , ciertamente , y
fin , á la grandeza y á la nobleza tan odiosas •á los
un placer mui noble y mui grande , trocar Ios cam-
ciudadanos , cuyo cariño debieran codiciar , • y cu-
pos estendidos y fértiles en selvas y desiertos , impo-
yos trabajos debieran alentar y promover. ¿Es posi-
sibilitandó las cosechas , y haciendo derramar lágri-
ble que sólo haciendo mal crean los grandes que
mas á millares de familias desoladas!
muestran su poder?
La Moral y la política claman á una contra es-
La equidad natural, cuyas leyes son mas santas
que las convenciones locas de los hombres, reclama
tos abusos feroces é irritantes. Los grandes y los
nobles ¿no pueden recrearse
y anula los privilejios concedidos por la injusticia,
y divertirse sin •niqui-
lar sus mismas posesiones, y sin aflijir á los desgra•
sostenidos por la violencia y confirmados por la ig-
ciados , á quienes debieran protejer como padres ?
norancia y la rutina de los siglos. El pacto social
¿Con qué buena voluntad el labrador indignado mi-
exije que ninguna clase de ciudadanos se arrogue el
xará á su señor que no se presenta en sus campos,
derecho de aflijir á los otros; y pone al débil bajo la
sino .para traer á ellos la escasez , el hambre
salvaguardia del poderoso, y al labrador bajo la pro-
y él
desórden ? Mas la humanidad no es oida de los or-;
teccion de su señor: el castillo del noble , asi como
gullosos que no conocen la miseria ; ellos se rien de
su corazon deben ser el asilo de sus súbditos oprimi-
las lágrimas de los infelices ; y se jactan del osado.
dos. Una nobleza -virtuosa , ciudadana é ilustrada
y bárbaro poder que impunemente ejercen contra_
sería la protectora y el modelo de los pueblos; sus
lbs débiles. ¡ Mas qué digo ! ellos castigarían al que
miembros bien unidos serian de derecho representan-
tuviese la t°emeridad de quejarse humildemente del
tes de los- pueblos: y formarían una fuerte muralla
Mal que se le hacía. (2)
que jamás la tiranía podría romper y echar por tier-
ra. Los nobles,' opresores , discordes, sin luces y
sin costumbres , destruyendo á los pueblos, se des-
(1) Las leyes inventadas para la conservacion de la caza
truyen tambien á sí propios.
son atroces en algunos paises. Dícese que en Alemania los
La verdadera Moral, siempre de acuerdo con la
Príncipes 13acian atar á los cazadores furtivos sobre los cier-
vos , echando á estos despues libremente â los bosques , donde
equidad y sana política, está mui léjos de abatir á
aquellos infelices eran despedazados por las fieras.
la nobleza, sino que la pone á la vista sus obliga-
. (2) Yo be visto á un poderoso amenazar con que le daría
ciones para con la soçiedad, recordándole su oríjen
de pavos y le metería en un calabozo á un aldeano , que sir-
verdadero y su institucion natural. La- justicia siem-
viéndole dc . guia en el perseguimiento de un ciervo, le habia•
pre de acuerdo con los intereses del Estado, no pue-
lecho dar un pequefio rodeo paran atravesar un sembrado. •
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-Ifar pu'piao111E ri ñ`LToTq aaJrq ap oos<p p Á prpTJ
na aas uoqop OLI onb X `seu.lap soi op sopm5Juus1p
at;du'J ri `aapod p Llu'jOtlOp SOO ¡dLUa sapuEA so'1
.SOurprpnIJ soun alLIaulreaaFJ uos `uOpa9 uonq top !s
• uopEaDprsuoo op X Oeod
Y.T011S11 f ri a,p OlualLUivaeCIrLLT jE sL'FII°
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—aIA a p pEpiaOTaOd11S r.0 n rJlpuT upE4aia OSET,J rCIn
p srrd os op aosuojop so ojn171 also aod onb ` alq
•prpapos ri op SOCIJOTap SOT SaLI
-ou lu •souorOrlT srj op rsolaogt.i srtu rj fi aagod srtLl
^ILIY.LLT op o1ur1SLloo tA al.udll pElUnjoA rLIn . X `IiLZlrr
alaud F:j aagos uOroaa rlOuonoasuoo aod onb ` opres,Z
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jr sOSOArâ sorfajrAaad ap aooà' `pr.pTSOIJO rj ua aA
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`Irnaas r1011pL10J run LIOJ, uopra`bp as . anb olLlatut's
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S01;•A O'InijdV ^
'AI NOIDDUS
-170I

106
SECCIO1,7 IV.
CAPÍTULO V.
107
relacion á aquellos contra quien su profesion les obli-
salvajes projenitores. (1)
ga á tornar las armas. Sería seguramente desconocer
Gracias á los dogmas de la razon que han sua-
los principios mas evidentes de la razon 6 de la Mo-
vizado las costumbres de soberanos y guerreros , los
ral, creer que el hombre no está obligado á nada
hombres no se encarnizan ya tan cruelmente en su
respecto de su enemigo. Sería degradar al guerrero y
recíproca destruccion. El soldado oye la voz de la
suponer que no es hombre y si fiera, , el pensa que
humanidad en el horror de la carnicería y la mor-
habiendo nacido enmedio de naciones cultas y cáyi-
tandad, y en medio del ruido espantoso de las ar-
lizadas, pudiese ignorar las maxîmas humanas y jus-
mas. Ya concede la vida al enemigo desarmado que
tas que estas han establecido entre sí, y que.subsis-
le pide piedad, y quedaria sin honor, si matase ó hi-
ten en toda su fuerza aun en medio del tumulto de
riese á un enemigo rendido á .sus pies: hace prisio-
los combates. En fin, sería mirar al militar como á
neros, Ÿ no esclavos, como aquellos á quienes los
un vil autómato, como á un cruel verdugo, ó como
bárbaros Romanos sólo perdonaban la vida para ha-
á un salvaje furioso, imajinar que no .supiese hasta
cérsela mucho mas insoportable que la muerte. Hoi
qué punto debe . usar del valor contra los enemigos
en los ejércitos , los prisioneros hechos en la guerra
de su patria.
son tratados con suavidad , preservados de todo in-
Los salvajes, estúpidos y faltos de razon, de pre-
sulto, y devueltos á su pais por medio del canje 6
vision y de virtud , son los que únicameite se per-
del rescate. En fin, las armas aunque tan estrepi-
suaden que todo es lícito con los vencidos, y que
tosas de nuestros guerreros modernos, son mucho
no deben tener fi n ni término su furor y su vengan-
manos destructivas y asoladoras que las de los
za. ; Insensatos ! z No conocen que la fortuna de las
antiguos.
armas es inconstante, y que el que hoi vence , y
Estos son 16s efectos que la Moral ha producido
usa cruelmente de su victoria , puede ser vencido
poco á poco en el corazon de los Príncipes y solda-
mañana , y caer en manos de un enemigo á quien
dos. Debemos esperar que los dueños y señores del
con su crueldad tenga irritado ? Estas . ciegos y fu-
mundo , desengañados mas y mas de su sangrienta
riosos i no ven que sus continuas y bárbaras guer-
y mortífera ambicion , llegarán á conocer los males
ras han reducido casi enteramente sus naciones antes
que las mas felices guerras acarrean siempre á sus
numerosas , á unas miserables tribus, incapaces de
Estados. Atentos , pues , á la razon , á la humani-
poder defenderse contra un puñado :e3,: europeos ?
dad , á la justicia y á su interés -bien entendido,
Hace ya mucho tiempo que la voz santa de la
humanidad , la razon y el interés bien entendido
(1) Los Croatas y los Panduros, pueblos estúpidos y bár-
han. abolido en nuestro continente la ferocidad pri-
baros , cometieron crueldades inauditas durante la guerra que
mitiva de sus incultos moradores. A•proporcion que-
siguió á la muerte dcl Emperador Cárlos VI. Los Kalmukas
los pueblos se han ido instruyendo, han usado de
y los Tártaros que servian á la Rusia no han obrado me-
mas moderacion en la guerra, Si algunos hechos mo-
jor en varias ocasiones. La destruccion del Palatinado, or-
dernos nos ofrecen ejemplos de atrocidad, estos son
denada en el siglo pasado por Luis XIV. nos prueba que
debidos á naciones, que todavía no han sido curadas
este Príncipe, tan alabado por los Poetas , era un salvaje
tau cruel como Atila. Este acto de barbarie le hizo execra-
.enteramente de la ignorancia y. del frenesí de sus
ble á la Europa entera.

1013
SECCION IV.
CAP l T U zoos. 1O9
prodigarán mucho ménos la sangre de sus súbditos;.
ra'.quienes la guerra ces un- comercio:;e.giie, humi-
no decretarán con tanta lijereza la destruccion de
llándose al oficio Cruel y bajo de triitantes y usure-
los pueblos ; amantes de la paz , minorarán sus ejér-
ros ,. esprimen de las venas de los. pueblos :. Ja. poca.
citos escesivamente numerosos , que absorven inútil-
sangre que la guerra dos ha dejado!.
mente todas las rentas del Estado; cuidarán de su
.Estos. ,.son los- deberes que la Moral y- el honor
administracion interior , de su lejisiacion y de sus.
prescriben á lose militares-;: -.deberes que' fuéron. jene-
buenas costumbres; . y á la sombra de las leyes serán,
rosa mente :observados por los Escipione',;. los Turen-
ciudadanos, en fi n, el militar y el noble..
ue-,.los.Catinat; y deberes..gue.:serán cumplidos igual-
Prescindiendo de los deberes jenera.les que el de-
mente: por todos- aquellos; -que.: prefieran - una gloria.
recho de Jentes, adoptado por -las naciones cultas,
sólida á: la; pasion= .çiel :Oro', ..propia .solamente ..de: al-
impone al militar,, hai otros que la Moral prescribe,
mas bajas.:Ltt avariciaz:es. un; vicio indigno de un
y que no puede omitir en la práctica sin hacerse in
gran corazon: El- valón militar. Setaniquila,nitii pron-
faine y criminal. Su patria puede mui bien ordenar-
to en las naciones enervadas, po>c et: luxcx; donde.: el.
le que combata y destroce á los enemigos que se ar-
militar por lo comun prefiere- sL1 enrí uecimiento â.
man contra ella; mas no que ejerza una venganza
su- gloria._ Los. Romanos- pobres ;.;;pero -inflamados del.:
tan injusta como inútil contra el ciudadano desar-
a-mor de su patria., , sojuzgáron - al.. mundo ;- ..despu.es,,
mado , el pacífico labrador, y los. habitantes de los
ent'iqueciúos eom los ,despojos- de. la g naciones, la
pueblos. z No son acaso- bastantes las. desolaciones,
avaricia fórx etiló -çU ,cordïlts entre ellos.i y. debilita-
las mortandades y las violencias d e- toda especie
dos con el;luzcó-, éstos guerreros- tan. temibles viriié-
que trae consigo la guerra, sin estender todavía mas•
ron. á ser un rebaño de esclavos medrosos y oprimi-
sus horrorosos efectos á los hombres que no han to-
dos bajo. el yugo de los mas. cobardes y aborrecibles
mado las armas, y cuya desgracia y mala suerte es
tiranos.. •
haber nacido en los dominios de otro Soberano?
Una nación,. esciávi 'ada err:quicm dómina- un
Si existe alguna idea de justicia y algu n afecto
sórdido interés, no sabe qué- es honor: el honor . no
de piedad en los Jenerales de los ejércitos y en los
es.-cualidad de esclavos „que ni pueden estimarse á
oficiales subalternos, no se querrán mostrar crueles
sí mismos-,. ni aspirar á. la- estimacion.de sus •conciu-
con los infelices ciudadanos, cuya total ruina no
dadanos:- la.grandeza de alma-,, la. nobleza de áni-
puede contribuir en nada al buen éxito de sus ar-
mo; el valor,. serian, cualidades inútiles-, impropias
mas, y que nada tienen de comun e n las contiendas
Y ;aun dañosas para aquellos que la opresioa. conde-
de los Reyes. Asiqué una severa disciplina debe re-
na á- la•servilidad. ;-C6-mo un hombre á quien- el. te-
frenar poderosamente la licencia, la codicia y la di-
mor envilece, podrá tener una alta idea de sí• mis-
solucion de una soldadesca casi siempre ignorante y
mo ,. cuando • todo le demuestra su dependencia..y stb
bárbara. No se envilezcan, pues, con una sórdida
debilidad ? Un cortesano , cuya. -d.igntdada, fortuña,
avaricia los Jefes verdaderamente nobles y desinte-
libertad y vida están á la diS.c eciow.d-e-un déspo-
resados, en quienes el Cínico móvil debe ser el ho-
ta débil. ó malvado , de un Ministro perverso , cí d-e
nor. i Qué cosa mas vergonzosa que la conducta vil
una caprichosa- favorita , z puede acaso tener la fuer-
y despreciable de aquellos Jenerales de ejército, pa-
za y la elevacion. que inspira. la: seguridad?. Un- es-

1.10
S'E C`'ç.I O
C A PÍTULO. T. 111
N I V.
clavo , únicamente cuidadoso de ragradar -á su iséñor
lá .fuerza de la palabra: , :esc.tquel :que:: ba recibi-
do de' sus proionitores. tina-:alma: ttalk;grande, tan
i qué interés podrá tenerf en granjearse lá estimacion
de un público que, caso de quelél mostrase algunas
noble .y tan esforzada:, que .sacrifica los interese s
virtudes,., sólo le concedería una tácita y estéril
pueriles y despreciables , y las: . tv.entajasà inciertas
aprobacion., ;ó condenaría en iel estas mismas virtu-
y precarias á los intereses.. sólidos y, permanentes
des, corvó incompatiblesi cou su estado ? r.
que le unen_ y estçechan cón:; s.0 .patria al deseo
ET`verdadero valor supone una 'enerjta =y un vi--
de verse es>iinado. ^.de s:ue c nciudadanos. y á la
'or producido del amor de la patria; ' mas
verdadera.
é dónde
gloria , que coli4si rey! çril ivl: aprecio. de los
'está la patria en un' pais sojuzgado por el despotis-
bornbres. de bien:.. Del templo de: lu vi tud , dice
mo ? El :guerrero no tiene en .él otro empleo que de-
Ciceron , se pasa al templo de:.¡a gloria.
.fendet al carcelero que: le tiene i.cantivo T4mpoco'
i Qué derechos pueden ter á.la estimac on pú-
puede 'haber ni vera dera nobleza, ni distinciones
blica los, nobles. y los: militares: totalmente desti-
efectivas , .ni clasés privilejios''permanentes entre
tuidos d ' 'grandezas de alma;,; t de vverdadero._valur,
Unos hombres igualmente. sometidos 'todos á los ca-
y de principios jenerososi! Puede utia nación de-
prichos del que manda. Algunos 'esclavos , distingui-
mostrar algun sincero respeto á los cortesanos ocu-
dos momentáneamente por el favor inconstante del
pados en adular á un Déspota que le destruye,
dueño , se ensoberbecerán con esta autoridad' no . du
•:5-á los ' militares. cuyo Af cío es. tener á sus con-
3able , y se tendrán''por algo., .:pérd la menor refle -'
çiudadanos. bajo el yugo: de la opresión? No: los
xîon debe convencerlos -de su 'uulidad' y miseria , y
hombres; de este carácter no: puedeni alspi.rar dé.
hacerles conocer que la mano chisma que los - levan
modo alguno á la estimacion que constituye el ver-
t a y los•.sostiene:, . puede á sir antojo reducirlos
dadero .honor; pueden.; es cierto, deslumbrar con
al
polvo y á la nada. La nobleza que funda su so
su fausto y orgullo ; pueden, amedrentando, for-
berbia en vanos °títUlos , ':en preroativas imaj.ína-
zar ,á sus 'oonciudadan.os á que°les. den señales de
rias , en privilejios injustosi, ' en futiles.^demosttacio-
un respeto,>y deferencia esterio.ii; per...: manca con-
nes exteriores, finada tiene de real ni 'de sólido. La
seguirán. una verdadera gloria;' ni los sinceros ho-
verdadera nobleza sólo puede encontrarse en un
menajes que codician, reservados únicamente á la
gobierno que 'inspire afectos ,generosos , y en una
jenerosidad, al patriotismo. y .á la virtud.
patria que cuide de la libertad , -de la justicia y de
¿Cómo la facultad de ofender y dañar podria
la seguridad de 'sias miembros. El noble , mas que
dar -..de cebos afganos â la gstt elori de '1.Os hom-
-ningun otro ciudadano,, :está interesado en- la felici-
bres.? Sería formars.e i , ideas. nu .i _falsas. del honor,
dad de su pais , y en el mantenimiento y observan-
Creerle. compatible con el v4 o, con los abusos,
cia de las leyes., que ponen todas 'las clases del Es-
del poder y con. la perversidad., Sinembargo , en
tado á cubiertó de .la 'tiranía.
El hombre 'verdaderamente jeneroso, (1) segun
puesto que r;na.:,hombre bieni naçielo debe tener peJssaniientos.
mas ¡robles que los otros, y mostrarse capaz, de mayorés sa
(i) La palabra jeneroso nace de la palabra latina gemas
orificios por la Patria.
que significa raza 'ilustre ó linaje : por :esta razon se ha su. >.

112
SECCION V.
C.APÍTUL:O,.'V. 113
los desórdenes • :es en lo que muchos que se llaman
Fié aquí como un mal' gobierno , no satisfecho con
nobles y militares., no se avergüenzan'-de hacer-
oprimir á los pueblos , los sacrifica indignamente á
le consistir. Se ven~ con mucha frecuencia hom-
Jos ultrajes y atentados de una multitud de tira -i
bres los mas culpables , los mas notados , y los
nos subalternos , los cuales, seguros de que nunca
mas dignos del desprecio de lés hombres de bien,
serán castigados , ejercen cruelmente su. licenciosa
tenerse por personas de honor;
autoridad sobre los inferiores. Los grandes se dis-
u J presentarse im-
prudentemente- fén todas las ocurrencias; á sombra
tinguen deE;pueblo en.que por-lo co.mun son mas
de un grado'• militar 6 de un gran título los ve-
viciosos é insolentes que él , y en que desdeñan el
nlos despreciar la censura comen , y conseguir á
buen concepto de sus conciudadanos , á quienes des-
veces de sus censores mismos una favorable acoji-
precian porque éstos no pueden resistirles.
da. Las mas viles picardías, las deudas mas frau-
. Si los Soberanos conceden la impunidad á l.os
dulentas
que se dignan favorecer, el militar se la procura
y vergonzosas no hacen` que sean esclui-
dos del trato de las jentes. Bajo los gobiernos in-
con su espada, dispuesta siempre contra quien osa
justos 6 débiles, los grandes viven confiados en la.
re manifestarle el desprecio que merecen sus - vi-
impunidad ; los crímenes mas ptíblicos y notorios
cios. (1) En el trato del mundo resulte un gran
no los esponen al rigor de las leyes, porque se te-
mal de la preocupacion bárbara que llama honor
r-ncría que cl castigo deshonrase á sas familias. ,Có-
á la temeridad d locura con que un bribon , un
mo si los 'eritnenes ño fuesen personales! ¡6 cómo
petardista , 6 un hombre despreciable logra que na
si estos mismos crímenes no fuesen en sí mas des-
se le pueda justamente correjir, 6 echar de la so-
honrosos que el cadalso! (:l) E n. una palabra , la
ciedad de las jentes. Semejantes sujetos tienen la osa-
nobleza de nacimiento es un manto que cubre to-
dia de reñir á estocadas con cualquiera, porque na-
das leas., iniquidades.
da es mas comun que el ver al atolondramiento y l
- -Cuando se observa esta desigualdad escartdalo-
sa entre stíbditos que debieran gozar 'de un :dere-
cho igual á la justicia ¿no es claro • que los Prín-
El uso de llevar espada en las capitales , en tiem-
cipes injustos 6 débiles abandonan -al ciudadano
po de paz y enmedio de sus conciudadanos , es un resto :.
de la barbarie gótica, el cual , visto los acaecimientos y los
obscuro y miserable á la discrecion de los grandes?-.
crímenes que produce , debiera ser abolido en toda nacion
civilizada. Semejante uso era desconocido de los Griegos y
de los Romanos, los cuales sinembargo no les cédian de
tnanera alguna en valor á los descendientes de los Francos,
• (1) En 1.763 el Lord Fcrrers , de una casa enlazada con
de los Vándalos ó de los Visigodos. En algunos reinos de
la familia Real , fue ajusticiado póblicamenie en Lóndres
Europa, por un abuso mui peligroso, les lacayos ó caza-
por haber matado á un criado suyo : ésto no le sirvió de
dores , los cocineros , los artesanos , y todos indistintamen-
impedimento alguno á su hermano para ocupar su plaza en
te llevan espada , y por ésto muchas veces se atreven á in-
la Cámara -de los Pares-de---Inglaterra: En los detnas-reinos
sultar á los ciudadanos desarmados y pacíficos, á quienes
de Europa, los potentados y grandes nunca son castigados
por mil razones debieran respetar. El lacayo ó cazador de
ejetnplarntente -, sinio' `pót titusa de rebelion contra"ël Sobe-
un grande ó de un poderoso tiene la locura de creerse por
berano ó sus Ministros; mas los delitos contea la nacion les
ésto superior á un vecino honrado.
son facilutente perdonados.
TOMO II.
15

124
SECCION IV.
CAPÍTULO V. 115
locura uñidos á la perversidad y á la impudencia.
las armas , el atolondramiento y el descuido que
Por otra parte , el hombre mas honrado y mas va-
presiden á todas sus acciones , y el desprecio que
liente puede mui bien ser víctima de la destreza
hacen de todas las reglas de la equidad y de las
de un atrevido , de un valenton , de un espadachin
buenas costumbres , pudiera creerse que la Moral
de profesion. Para evitar las disputas y los desafios,
es enteramente incompatible con el ejercicio de la
se hace preciso sufrir en el trato de las jentes á
guerra , y que el militar nunca debe por su estado
muchos hombres necios , perversos é insolentes , que
ni reflexionar , ni hacer el menor uso de su razon.
por amenazar alistante con su estoque y tener esta
Una política tan falsa como injusta ha inspi-
fatal habilidad, no pueden ser escluidos de él , cre-
rado estas máximas tan perniciosas ; y creyendo
yéndose éstos por lo tanto unos hombres de honor
los Déspotas que sus soldados serian de este modo
y de respeto.. Estas funestaspreocupaciones hacen el
mas obedientes y sumisos, los han tenido siempre
trato de los..-militares tan desagradable como ar
en una profunda ignorancia, permitiéndoles la ra-
riesgado.
piña, la injusticia y la licencia en sus costumbres.
Sinembargo , las luces de la razon , cundiendo
Política mui perniciosa é imprudente , soltar la
poco á poco , han desterrado
rienda á unos dementes, ciegamente arrastrados de
• en parte estas ideas
tan contrarias al placer y al reposo de la sociedad.
todas sus pasiones! Los Príncipes que siguen seme-
Algunos cuerpos militares , mas sensatos ya , han
jantes ideas , no advierten en verdad que estos sa-
llegado á conocer lo rídictalos y perjudiciales que son
télites , á quienes consienten que sean injustos y
estos pendencieros y gladiadores atrevidos , que án-
feroces contra los ciudadanos desarmados , lo son
tes eran mirados con una especie de admiracion y
despues contra su Soberano mismo. z Cómo con-
respeto. Un interés mejor entendido ha hecho co-
tener los furores de una milicia embrutecida , á
nocer por último que , para mostrar valor contra
quien en tolerar que se muestre culpable, han en-
los enemigos de la patria , no es menester insultar,
señado á que lo sea?
ofender y matar á sus conciudadanos. Segun que
Asiqué , no dando nunca oídos á las máximas
los hombres se vayan ilustrando, las costumbres se
de una política ciega y bárbara , todo Príncipe ra-
harán mas humanas y sociables.
cional, por su propia seguridad y por el bien de
Hai sinembargo militares que parece como que
sus Estados, debe reprimir la licencia .del soldado;.
sienten no haber nacido en aquellos antiguos tiem-
debe cuidar de las costumbres de sus Jefes ; debe
pos , en que los guerreros se asesinaban unos á
estimularlos por medio de recompensas al estudio
otros con la mayor facilidad , y creen que estos fre-
y la instruccion, y z que consagren á este fin una
cuentes desafios son útiles á la conservacion del es-
parte del mucho tiempo desocupado y fastidioso,
píritu militar. Estos fanáticos sin duda se imaji-
que en la paz les ` dejan sus cargos militares. De
min que un militar, para ser buen soldado, debe
este modo el Soberano se verá servido por hom-
ser una fiera, un salvaje, un bruto incapaz de todo
bres mas hábiles, mas esperimentados y ménos tur-
sentimiento de humanidad y de razon.
buleIntos ; y las naciones tendrán en sus nobles y
Efectivamente , al ver la conducta insensata de
militares unos conciudadanos mas útiles , mas socia-
un gran múmero de los que siguen la profesion de
bles, y mas dignos de ser queridos y respetados.

116
S13 CCION IV.
CAPf'TULO V, 117
En jeneral -nada contribuye mas eficazmente
serán siempre en los militares unos manantiales ina-
á la corrupcion de las costumbres de una nacion,
gótables de desórdenes , de infelicidad y de:fastidio.
que el gobierno militar: el desórden, la licencia,
De estos, males sólo se preservarán cultivando yper.-
y la disolucion ..que le acompañan en todas par-
feccionando sus facultades intelectuales : pár lo nié-
tes se comunican por su medio á todas las clases
nos deben aprender en - qué consiste ese honor de
de la sociedad, fijando principalmente su domicilio
que tanto se glorian, y de que muchas veces no
en los pueblos de guarnicion. Aquí es. donde se vé
tienen ni auiila noticia; mas remota 'debenno con-
ocupado de continuo al militar en seducir la ino-
fundirle-con la vanidad; la arrogancias; 6 lós vicios;
cencia , en tentar la virtud del sexo femenil , en
que tan odiosos y despreciables suelen: haeerlos: por
vengarse de sus desprecios y repulsas con las mas
último, deben saber que la instruccion y las 'buenas
horrorosas calumnias ; en una palabra , en ultra-
costumbres no les son ménos útiles y necesarias que
jar con la mayor insolencia su reputacion ,, y en
á los demas ciudadanos.
turbar el reposo de las familias virtuosas. (1) A estos
Por _uria. necia vanidad, que muchas veces se
desórdenes hai que añadir la vanidad, el carácter
substituye á. la grandeza de alma , á la nobleza de
frívolo, el atolondramiento , la fatuidad y la ar-
ánimo y al r verdadero honor , un luxô ruinoso cau-
rogancia , que constituyen, por decirlo ast , el dis-
sa los mas espantosos males en los ejércitos , y des-
tintivo de un gran número de militares , y que
truye las fortunas de los que se consagran á la de-
hacen su trato desagradable â las personas sensatas.
fènsa del Estado. Á este lux e) destructor deben las
En fin, el militar , casi siempre desocupado , tan
familias nobles la indijencia y la obscuridad en que
léjos está de amar el trabajo , que ántes bien se
las vemos consumirse frecuentemente. A esta mise-
vanagloria de su inepcia y de su ociosidad, como
ria ha de atribuirse la dependencia servil , en que
honrosas en su estado ; y desprecia , como á pedan-i:
el despotismo mantiene á una nobleza arruinada
tes, á sus camaradas, que buscan en el estudio
con sus locos dispendios. En una palabra , el luxe
un medio .de emplear utilmente su tiempo libre y
y la vanidad de los nobles y de los militares sirven
desocupado.
para consolidar y hacer mas fuertes las cadenas que
Es preciso repetirlo;' la ignorancia y la ociosidad
los tienen aprisionados bajo el poder de los tiranos.
Para todo hombre que piensa es un espectáculo
digno de compasion el ver hasta qué punto la opi-
(1) Rai inuchás ciudades de guarnicion en las cuales los
nion ha llegado á ofuscar á la nobleza ,
militares no són admitidos facil}nente en las casas de honor
y á enga-
distincion. Esto es nacido de la conducta imprudente de
ñarla acerca de sus mas verdaderos intereses. Para
muchos oficiales , principahnente con las mujeres , cuya re-
lucir y ostentar en la guerra con gastos que esceden
putacion , por una necia vanidad , suelen injusta y falsa-
á sus fuerzas, un noble, 6 un rico propietario, se
mente ofender. i Hai cosa mas. Maja, ni mas indigna de uta
adeuda , empeña sus haciendas , y se despoja de la
hombre de henor que esas listas ô catálogos infamatorios, y
fortuna que posee y que pudiera disfrutar; ; todo
las mas veces calumniosos , con que algunos militares tie-
nen el desvergonzado atrevimiento de mancillar á un sexo
son el designio de complacer á una Corte ingrata,
respetable á todo hombre de bien, y cuyas faltas y flaque-
á cuyos caprichos se sujeta por todo el resto de su
zas es un deber sagrado zl ocultarlas?!',
vida! En cambio y recompensa de los bienes sólidos

118
SECCION IV.
CAPÍTULO V. 1'19'
de que su loca vanidad le ha privado, acaso obten-
do. ; Esta es la recompensa que el despotismo reser-
drá uu grado , una pension precaria 6 alguna dis-
va comunmente á
•los insensatos que han tenido la
tincion pueril, si es que tiene favor:; pero sino, sera
imprudencia, de sostener su injusto poderío ! El los
desatendido y menospreciado por aquellos mismos
corrompe y arruina , y despues los abandona al ar-
en cuyo obsequio ha tenido la necedad de arruinar-
repentimiento , á la miseria , á las enfermedades y
se. Ensuma , á esperanzas quiméricas , á preocupa-
al desprecio:' Por tina ley 'constante de la naturale-
ciones engañosas , al acaso y á : la fatalidad es á lo
za ^. de la cual ni el noble ni el militar están esen-
que muchos nobles y militarás tienen la locura de
toe, no hai desárden que no halle tarde ó temprano
sacrificar stt fortuna, su reposo,' su honor, su vida,
su.' castigo sobre la tierra. Los militares causan á
y muchas veces la patria misma de quien se llaman
veces la desgracia de las naciones , sin ser por esto
defensores.
maS afortunados y dichosos.
Una política ménos astuta y mas bien entendida
Entrad , por fin , dentro de vosotros mismos,
deberse reprimir un luxô y una.: molicie incompati-
grandes, nobles y militares! abrid los ojos sobre las
bles con el ejercicio de la guerra. i Cómo es que
vanas preocupaciones que os tienen ciegos hace tan-
unos hombres verdaderamente valerosos no tienen
to tiempo. Aprended á conocer mas bien el honor,
fortaleza para despreciar estos vic;os ? Los Príncipes
al que por vuestra clase ï'profcsioïi estais mas ínti-
justos y prudentes los -desterrarán de sus ejércitos,
mamente unidos que'-Yos otros. Fundadle en el dere-
introduciendo en su lugar la sencillez , la templan-
cho incontestable á la estimation de vuestros con-
za, la frugalidad y la disciplina convenientes para
ciudadanos ; no en el nacimiento , efecto del acaso;
fortalecer los cuerpos, y sustentar en los soldados
no en prerogativas y privilejios contrarios á la equi-
el valor, ¡Que espectáculo tan irritante para los in-
ded; nden la privanza y el favor que en un solo
felices, es el ver los convites suntuosos de los Jene-
momento pueden dej tr de ser; ni en una licencia que
rales que, para sostener su luxô y su vanidad , es-
os deshonra. Sed ciudadanos en las naciones que
terilizan y destruyen los campos en que se hallan,
tantas veces vuestros projenitores han esclavizado y
y quieren que naden en la abundancia un sinnúme-
destruido. No favorezcais al despotismo, no despre-
ro de criados ociosos, mientras que el soldado ham-
cies las leyes , ni `os mostreis enemigos de los Majis-
briento y estenuado carece ordinariamente aun de
trados que las custodian y sostienen ; antes bien de
lo mas preciso!
concierto con estos , sed defensores de la patria , la
i Qué dirémos de esos costosos placeres , de esos
cual no puede subsistir sin justicia, sin libertad y
teatros, de esas frívolas diversiones , de esos juegos
siis reglas permanentes. Sed columnas del trono; pe-
ruinosos, de esa multitud de prostitutas , y de las
ro cimentadle en el bien público, en quien todo os
disoluciones continuas que el luxô y el hábito del
demuestra que vosotros propios estais interesados, y
vicio hacen indispensables á los militares corrompi-
a quien el Soberano es deudor de su seguridad. Este
dos y enteramente afeminados? Pudiera decirse que
es el camino que conduce al honor. De este modo
una horrorosa política se propone en sus máximas
seréis verdaderamente estimados y distinguidos , y
enflaquecer y destruir los cuerpos , la fortuna y las
transmitiréis á la posteridad unos nombres amados
costumbres de los que destina á la defensa del Esta-
y respetables.

120
.,,,
CA P f'ruLO vr.
121
•CAPÍTULO VI.
es dado á la disolucion, á la galantería, á la disi-
^
pacion y á los placeres , es indigno de su empleo, es
Deberes de los, .lYlajistrctdos y de los yuristrts.
merecedor del desprecio de sus conciudadanos, y
debiera ser vergonzosamente escluido de una clase,
Cuanto hemos dicho délos grandesT y de,.los no- ; '
que con sus costumbres deshonra y envilece: Una
bles puede mui bien aplicarse á !los-JViajistrádps , â..
censura mui severa debería, como entre los Roma-
los Jueces , y á los órganos de la ley , á quienes las
nos, purificar los Tribunales de los individuos que
naciones han asignado en todo tiempo una honrosa
los degradan. La Majistratura es un estado que debe
precedencia entre los ciudadanos. Unos hombres des-
distinguirse entre todos en su circunspeccion, en la
tinados á dispensar justicia á los otras, á obligarlos.
inocencia de su conducta, en la sabiduría de sus jui-
á cumplir las convenciones sociales , á reprimir sus
dos, y' en la penetracion -y multitud de sus conoci-
pasiones , á castigar los delitos en nombre de la so-
mientos; un Majistrado sin aplicacion, frívolo y di-
ciedad , deben mostrarse dignos del respeto del , pú-
sipador es una contradiccion, á la cual sola una de-
blico en su equidad firme y constante, en su, pro-
pravacion jeneral ha podido acostumbrar la vista.
bidad no desmentida nunca , en , su integridad , en
El Ministro de las leyes es el que mejor debe cono-
el conocimiento profundo de las::leyes, confus ..por
cerlas; el protector de las costumbres debe tener unas
lo comun y numerosas , que componen la jurispru-,
costumbres puras; el que juzga á los otros, debe te-
dencia de todas las naciones. Destinada á censurar;
mer los juicios del público, que sólo concede su es-
y contener los vicios , y á castigar los desarreglos;
timacion al mérito personal.
de los otros , la Majistratura prescribe á sus miem-
i Cómo estimar á un Majistrado que solamente
bros una gran circunspeccion , una gravedad parti-
mira su em pleo como un título vano que no le im-
cular
pone obligaciones algunas?
en: las costumbres , y una :Conducta intacta y
z Cómo apreciará un
pura , enteramente esenta de los escesos que deben
Juez, cuyos decretos son cornunmente dictados por
el vicio
correjir.
y la corrupcion ? z Qué idea ha de formarse
Un Majistrado inícuo, vendido al favor, y que
de un Senador ó Consejero, tan necio y miserable,
se deja seducir de la importunidad, del crédito.., de -1
que imita la vanidad , el luxó, el orgullo , la alti-
la riqueza ó de la autoridad, es un monstruo en el .
vez, y los desórdenes que se notan con indignacion
órden sócial , es un Verdugo. El Juez sin estudio y
en un atolondrado militar ?
sin aplicacion es capaz con su ignorancia de tras-
Muchas causas han contribuido al envilecimiento
tornar el estado de las familias, y de aplicar á la
mitam.....
inocencia la pena que merece el delito. No hai dife-
rumque tamen, dice Ciceron, ad honores
rencia , dice un celebre Majistrado, entre un juez
adipiscendos et ad
Kempubliekm gerendam nudi veniunt et inertnes, nulla
malvado y un juez ignorante. (t) El Majistrado que
cog.
renon,
rern, nullu sciencia ornati. Cicero, de legibus... El
misino Orador dice en otra parte: Senatorius ordo vitio cae
reat
(1) M. le Cancelier D.iguesseau. Otro Majistrado se que-
cateris specimen sit : nec veniat guidon in eun+ or<
jaba. de la ignorancia de los Senadores de su tiem po. Yle,,
ólinem quispiam vitii particeps.
Ciccro , de legibus , cap. í á et i3.
TOB10 Ir.
16

122
SECCION .IV.
CA PÍTULO L
123
de la Majistratura : la multiplicidad 'de las' leyes , su • i
Cuando la eleccion de los jueces. .Ÿ • Majistrados
continua contradicción y la obscuridad de ellas han
fué obra de una Corte comunmente viciosa, los pue-
hecho fastidioso el estudio de la jurisprudencia, y
blos no pudieron hallarse contentos con los Majis-
aun imposible á la mayor parte.de los que debieran
trados que se les dieron. El estudio y el concursó de
darse á él. i Cuánta penetraçion, cuántos trabajos,
oposicion deberían set solos los que adjudicasen á
cuán continua aplicacion no son menester para re-
los mas beneméritos los empleos de la majistratura.
correr y penetrar el laberinto que un enorme cú-
Los Majistrados , ensoberbecidos con su poder,
mulo de leyes ofrece á los que aspiran á instruirse -
-abusáron de él frecuentemente, é hicieron sentir de
en ellas ? Así nada es mas raro que un juez que sepa
un modo incómodo el peso de su autoridad al resto
6 que pueda saber su profesion. La muchedumbre
de los ciudadanos ; éstos no tuvieron sino unos d é
de los majistrados se deja llevar de la- práctica y
-bles recursos contra las injusticias ó violencias de
de la ciega rutina, que hace tiempo se hallan en po- ''
aquellos que estaban destinados á protejerlos. De
sesiori de. juzgar y decidir de la suerte de los hom-
este modo la majistratura formó en algunos Estados
bres. De la obscuridad de las leyes y de su multi-
una clase separada, la cual, aprovechándose del de-
plicidad resulta no sólo la ignorancia de los jueces,.
recho de juzgar, se arrogó fácilmente el de dominar
sino tambien la impostura y la mala fe de una mul-
y oprimir : en vez de hacer amable y respetado su
titud: de letrados, que prenden diestramente en sus
poder con su afabilidad, su moderacion y su justi-
redes y lazos á los. infelices ciudadanos para devo-
cia; en vez de merecer el buén afecto de las diversas
rar sus bienes, y que, sorprendiendo y engañando
clases del Estado con un celo sincéro en favor del
astutamente
bien jeneral ;
la. justicia del Majistrado , consiguen

en vez de granjearse la veneración pú-
las mas. veces que triunfen el fraude. y la iniquidad..
blica con su ciencia y su mérito , el Majistrado, em-
Una jurisprudencia tenebrosa y complicada es un
briagado con su poder precario, sólo quiso hacerse
manantial de crímenes y de males en las • naciones
temible á sus conciudadanos.
opulentas. y civilizadas, mas. infelices en esta parte
Hinchada
-
y engreida la majistratura con sus
que las..• -naciones mas pobres y ruas bárbaras.
prerogativas, las cuales procuró siempre hacer ma-
La. venalidad.,de los empleos de la majistratura,
yores y sin límites , se la viví algunas veces esfor-
introducida por la codicia 6. la s falsas necesidades de
zarse en formar, sin consentimiento de las naciones,
algunos gobiernos, ha llenado: los tribunales. de su-
una especie de aristocracía que se hizo sospechosa á
jetos, en quienes la opulencia substituye á la sabi'-
los Monarcas: bajo el pretesto de defender las leyes
&aria, al mérito. y á. la virtud de que carecen. El'
y los derechos de los pueblos, los Majistrados pre-
derecho de juzgar á. los. pueblos fúé vendido á una
tendieron representar por sí á las naciones; mas es-
multitud de hombres faltos de los conocimientos y
tos designios, que una conducta equitativa, íntegra
cualidades: necesarias para cumplir dignamente con
y mesurada hubiera tal vez hecho adoptar, des-
oticia tan noble.. Estos transmitieron este derecho á SLI
agradáron á la nobleza , celosa de sus derechos y
descendencia,, quien, segura. de heredar los empleos
prerogativas, la cual, como hemos visto, se ha re-
dignidades de. sus padres ,. no creyó: por lo, tanto,
sentido siempre de la pérdida de un derecho de que
que necesitaba mereces: ras..
su imprudencia la ha privado; por otra parte, las

124
SECCION IV.
CAPfTULO VI. 125
miras ambiciosas. de los Majistrados no fueron apo-
Lada, tienen una antipatía natural con la verdad,
yadas por las demas clases del Estado , perpetua-
con las formalidades, con las leyes y con sus intér-
mente discordes y contrarias. El despotismo entón-
pretes; la integridad de los Majistrados desagrada á
ces combatid, y sojuzgó fácilmente á un cuerpo sin
las cortes injustas ; su noble resistencia es una rebe-
fuerza alguna, que con su arrogancia , su indiscre-
lion á los ojos de un Príncipe . rodeado de cortesanos
cion y su indiferencia al bien público,. había des-
infames y serviles.' Las mas humildes representacio-
truido y aniquilado el afecto y la consideracion del
nes molestan y ofenden á los Soberanos ,. á quienes
pueblo., siga, loa cuales ningua cuerpo puede. soste-
la verdad no puede ménos de arredrar y sorprender:
zaerse largo tiempo,
las mas justas y lejítim;as quejas alarman á los mi-
Para lograr la consistencia que sólo presta la
nistros y privados, que por lo comun son los verda-
consideracion: pública, soit necesarias á los cuerpos,
deros autores de las calamidades. nacionales, y tie-
como, á los individuos., la equidad ,, las luces:, el mé-
nen el mayor interés en que ningun clamor llegue
rito; y la virtud.. Un. cuerpo, cuyos. miembros están
z despertar al Monarca adormecido con. sus lisonjas..
corrompidos y separados., no. puede gozar sino de.
En una palabra,, el Príncipe y su corte sólo ven en
un poder precario. `Podo cuerpo, que se forma unos.
los Majistrados fieles z sus debéres, unos censores:
intereses distintos d.e los de s u, nacion ó de los. inte-
incómodos,. á quienes es preciso obligar al silencio,
reses de laos. otros cuerpos, no puede resistir por mu-
ó hacerlos cómplices. en los desórdenes que intentan:
cho tiempo. á, la fuerza, los. artiticios y los lazos del
enmendar;
despotismo,. c cual procura incesantemente dividir
Las leyes son inútiles cuando hai en el Estado
y arruinar todo cuanto. puede servir de obstáculo_ á.
una autoridad superior á la suya. Bajo un gobierno•
sus locas; fantasías..
injusto, la justicia es sólo una fantasma que sor-
El despotismo. fue y será siempre' enemigo de lae
prende é intimidan los débiles, pero. que nada pue-
formalidades, y de las leyes, como que: le incomodan.
de ni vale con los poderosos. La Majistrat_ura. es un
y retardan en sus 'insensatos; y precipitados designios..
vano título que no da firmeza,, poder:, ni considera-
El déspota. aborrece y desprecia al Majistrado. que,,
cion alguna real y verdadera. Los tribunales,. preci-
como defensor de las. leyes de su- pais:,, le recuerda
sados á prestarse à los caprichos: del Príncipe ó de
de continuo. la importuna idea de la equidad.. No)
sus. válidos.,. no pueden seguir principios algunos
nos admiremos al ver que la etiqueta. de algunas cor-
constantes ,, debiendo hacen que las leyes se humillen
tes. monárquicas y despóticas baya establecido una.
â los. vicios y locuras. los grandes. El Majistrado
mui-.grande difereucia entre la nobleza militar y la.
no es ya eritónces sino un vil esclavo, forzado á ca-
A`lajistratura aun_ la Mas elevada:: militar en serte--
da paso. á renunciar su fortuna,. ó á: perder su liber-
antes cortes es. por su profesion un, esclavo del: Rey,
tad, y aun su vida,. si: reusa el sacrificar su honor y
consagrado enteramente á: sus antojes •y caprichos,,
su. conciencia á loa caprichos. variables del Príncip e
cuando. el. Majistrado es un defensor de los derechos;
6 de sus. ajentes. Bajo tales Jefes:, el Juez debe ar-
del. pueblo., y un; ministro de la equidad, cou quien:
marse , de. un corazon de bronce r debe declarar cul-
un mal gobierno, está en perpétua- guerra.
pables y sacrificar las víctimas mas inocentes que ley

Los: despot.zs.,• codiciosos. de una autoridad :if rt l
designa, el despotismo. Este nunca se_ engaña ni obra.

126
SECCION IV.
CAPÍTULO VI. 127
nial; se arroga la facultad de crear y establecer Io
justès y contradictorias, bajo las cuales tantos pue-
justo y lo injusto ; desagradarle , es un crimen im-
blos gimen oprimidos, los Majistrados no tendrán ya
perdonable; obedecerle, es el único deber y la única
tanto trabajo en adquirir los conocimientos necesa-
virtud.
rios á su profesion. Unas leyes mas precisas y mas
Ensuma, el Majistrado envilecido con la servi-
claras no necesitarán á cada línea de contento,
dumbre, se convierte en un autómato á quien da
espiicacion é intérprete: las decisiones de los juéces
movimiento el favor, la solicitacion y el poder: ate-
serán mas constantes y ménos arbitra rias: la razon
.más del menosprecio de sí mismo , se acarrea el ódio.
y la equidad natural aniquilarán la hidra de esa cap-
y el desprecio de los buenos , y vanamente busca en
ciosa sutileza en materia de pleitos , que devora las
el fausto , la opulencia y la disipacion el medio de
naciones., que arruina las familias, y que tan fre=
acallar los remordimientos que siente. Los majistra-
cuentemente triunfa de la justicia : en fin, una sa-
dos y jueces se transforman en los mas injustos, en
bia reforma aliviaría á los pueblos de la carga inso-
-los reas crueles y despreciables de los hombres bajo
portable de tantos jueces, de tantos tribunales, y de
la tiranía , cuya base es la injusticia, y su apoyo la
tantos curiales y ministros subalternos de justicia,
crueldad.
como los oprimen y destruyen. Un buen gobierno
Para un hombre de espíritu y probidad z bai una
z no deberia apreciar mas el mandar y rejir á unos
.situation mas horrorosa que la de un majistrado jus-
súbditos pacíficos, virtuosos y justes, que no la des-
to , que violentado á prestar sus ausilios á la tiranía
preciable ventaja de aprovecharse de sus pleitos y
y á sus ajentes , se vé precisado de continuo á in-
contiendas ? Un gobierno equitativo z debería tolerar
quietar las familias, y á vivir en un perpetuo trato
esas densas nubes de hambrientas langostas que de-
con delatores, con espías, con calumniadores , en
voran impunemente la mies del ciudadano ? La cruel
una palabra, con hombres infames , los únicos dis-
administracion de la justicia, y las iniquidades sin
puestos á prestarse á los designios de un gobierno
número á que cualquiera se vé espuesto luego que
violento y suspicaz? ¡ Qué débil y miserable es un
reclama sus derechos ante los tribunales, son una de
gobierno cuando se sirve de semejantes instrumen-
las mayores calamidades que oprimen y asolan todas
tos! Un Majistrado es un héroe cuando bajo el des-
las naciones.
potismo conserva su integridad y el amor de sus
Entretanto que se consigue esta reforma saluda.;.
conciudadanos!
ole, la cual, coma hemos visto, sólo puede ser efec=
La Majistratura sólo es honrosa y respetable
tirada. por un gobierno instruido en sus verdaderos
cuando, fiel á sus deberes , cumple noblemente con
intereses,, todo Majistrado que aspire â su propia es
sus augustas funéiones ; y sólo puede ser respetada
timacion y á la del público, se atendrá fuertemente
y querida bajo un gobierno justo que le deja la li-
á la justicia, defenderá vigorosamente sus derechos,.
bertad de conformarse á la razon, á las leyes, á su
y sacrificara con jenerosidad su fortuna, su crédito,
conciencia y â su honor.
y un favor incierto á-la satisfaccion permanente que
Simplificando la Jurisprudencia , haciéndola mas
sigue siempre á una conducta irreprensible él re-
clara, entresacando y perfeccionando con prudencia
nunciará su destino en el momento mismo que vea
.esa multitud de leyes y de costumbres obscuras, in-
le es imposible desempefiarle con honor y justicia::

CAPÍTULO VI.
f29
:128
SECCION IV.
llevará á su retiro aquel contento interiór que el hom•
Hai ciertamente consuelos , recompensas, hono-
bre virtuoso debe preferir á todo: y aun en este
res, y aun aplausos páblicos para los Majistrados je-
mismo retiro, no carecerá de los aplausos y la glo-
nerosos, que son queridos y venerados aun en el seno
ria que, enmedio de la mayor corrupcion de las cos-
mismo de las naciones sojuzgadas por el despotismo.
tumbres, baja los gobiernos mas perversos, y
Los esclavos mas débiles ó necios no pueden ménos
en las
de admirar á
naciones mas frívolas é inconstantes acompañan
sus defensores , y de verter al ménos
algunas lágrimas pasajeras por las desgracias que se
siempre á la virtud.
En la estitnacion de sus conciudadanos, y no en
han acarreado en defender la causa de la patria. No,
el favor de una corte por lo comun injusta y tirá-
todas las violencias de la tiranía no podrán jamás
nica , debe el Majistrado constituir su gloria. La per-
arrebatar á la verdadera grandeza de alma los ho-
secucion hizo siempre al hombre grande mas intere-
menajes de los corazones sensibles y virtuosos. Todos
sante y mas amado de los hombres de bien; á la admi-
los que con heróico valor sirvieren útilmente á los
racion que escita el valor, se junta entónces la ter-
hombres, serán fielmente recompensados por ellos
nura de la compasion. ¡ Estos afectos escitaste en
durante su vida misma.
todos los corazones virtuosos y sensibles, ilustre
Los Majistrados verdaderamente nobles y gran-
Ma-
des, los Majistrados sinceramente abrasados del amor
ksherbes, (1) cuando el poder odioso de un ministro
cruel te privó de tu dignidad, de tu fortuna y de
del bien público, y desprendidos de las pequeñeces
tu estado obligándote á esconder en la soledad tus
del amor propio, del interés particular, del espíritu
sublimes talentos, de los que te habías valido
de cuerpo, y de sus vanos privilejios, se granjearán
noble-
el afecto de sus conciudadanos , cuyos intereses son
mente para lograr que llegasen hasta el trono el cla-
mor de la libertad moribunda de tu patria!
unos mismos con los de los defensores de sus leyes.
La Europa entera
Una Magistratura animada de este espíritu patriótico,
i no tomó parte en tus tra-
y segundada por los conformes designios y
bajos y aflicciones , jeneroso La Chalotais , cuando,
deseos de
sin respetar tu edad, tus bárbaros enemigos trama-
todos los buenos ciudadanos, seria una fortísima bar-
ban tu ruina, y te preparaban el cadalso ? ! (2).
rera contra el despotismo y la tiranía.
¡ El amor público i no te acompañó en tu prision
La justicia y la virtud son tan necesarias á las
y en tus desgracias, jóven Du Paty, tú que osten-
diferentes clases de un Estado como á cada uno de
taste noblemente la firmeza de un Senador consu-
sus individuos. El vicio, la arrogancia y el orgullo
mado en la edad todavía de los placeres y
dividen las diferentes clases de la sociedad, destru-
de la
frivolidad ? ! (3)
yen la armonía social, y no dejan á cada una la
suficiente fuerza para resistir á la opresion. Una
necia vanidad, un pueril apego á las vanas prero-
(í) Primer Presidente del Tribunal de Subsidios de Pa-
rís, el cual fué despojado de su cargo, y desterrado por el
Canciller de Maupeou en 1771. Este grau Magistrado fué lla-
mento de Burdeos , el cual , á la edad de 25 afios ,
mado le dernier des Franfais, el último francés.
pesar de hallarse atacado de una peligrosa enfermeded, fué
(2)
M. Caredeuc de la Chalotais. Procurador Jeneral del
cruelmente aprisionado por el canciller de Maupeou. ca
Parlamento de la Bretaña.
071 , y de allí conducido á un destierro.
(3)
M. Mercier du Paty, Abogado Jeneral del Parla-
TOMO II.
17

730
SECCION IV.
CAPÍTULO VI, 131
gativas, pretensiones frecuentemente injustas, qui-
leyes sangrientas, que hacen la pena de muerte
meras, en fin, y devaneos, bastan á introducir la
de-
masiado frecuente , imponiéndola á delitos que no
divis ion y la discordia entre los ciudadanos que de-
merecen en manera alguna un castigo tan terrible,
berían sostenerse mútuamente: de aquí resulta que
y por la cual se vén privadas las naciones de un
todos caen sucesivamente en los lazos del despotis-
gran número de hombres que pudieran servirles con
mo, viniendo este mismo, por último, á ser víctima
sus trabajos y tareas. En una palabra , el Majis-
de su propia vanidad.
trado
Desde el Monarca hasta el último de sus ciuda-
mismo, cuando castiga los delitos, no debe
danos, no hai uno que no tenga el mayor interés
mostrarse colérico y vengativo, ni dlvidarse de que
es hombre.
en que se observe la equidad; todos deben ser jus-
En medio de la obscuridad, de la sinrazon , de
tos , y hacer todo el bien que puedan dentro de su
las continuas contradicciones, y
esfera ; cada uno debe ser querido y respetado,
aun de la perversi-
dad que reina en la jurisprudencia que sirve de re-
cuando cumple esactamente con los deberes de su
gla á muchas naciones, es mui dificil que la sana
estado. Por el suyo, el Majistrado es ministro de la
Moral, siempre conforme con la naturaleza , halle
equidad, órgano de la ley y no su intérprete, de--
preceptos que pueda dar, y que semi adoptados por.-
fensor del débil, refujio del pobre, consolador de la
la mayor parte de los hombres , cuya profesion es
viuda y del huérfano, protector del inocente, y ter-
'guiar , defender é ilustrar á los ciudadanos en sus
ror del culpado por grande y opulento que sea. To-
contiendas jurídicas, y conducirlos por el terrible
dos los ciudadanos necesitan ciertamente de la jus-
y espantoso laberinto de las fórmulas y
ticia; todos tienen un sagrado derecho á ella; mas
procedi-
mientos judiciales que , por lo comun , sólo sirven
la ley debe principalmente protejer y amparar al des-
para hacer inaccesible á los ciudadanos la llegada al
graciado, al pobre , al ciudadano sin ausilios; el co-
templo de Themis: Esta Moral envano hablaria • -á
razon del Juez debe con especialidad franquearse
unos m°reeaarios- si:ë'mpre dispuestos á recibir y de--
para el infeliz; éste es el que mas necesita de la jus-
fender la causa del rico injusto, del opresor podero-
ticia ; ¡ y sin embargo este es al que por lo comun
so, y del pleiteante de mala fe contra el pobre , el
se le niega impía y cruelmente!
inocente y el débil.
En fin, los Majistrados celosos, á quienes sus
z Qué conciencia , ó qué desver-
güenza no es menester que tengan esos directores en-
funciones diarias dan á conocer los inconvenientes
gaiosos y falaces, esos apoyos de la iniusticia, que,
de las leyes injustas , y de los usos peijudiciales in-
por medio de horrorosas connivencias y
troducidos por la barbarie ó la tiranía, deberian re-
confabula-
clones , de enredos criminales , de traiciones , de
presentar al Lejislador sus perniciosos efectos. Seme-
trampas , de efujios, y de fórmulas insidiosas, se
jantes jueces , animados del amor de la humanidad,
vanaglorian muchas veces de los infames triunfos
debieran sobre todo reclamar la derogacion de esas
que consiguen sobre la justicia ? ; Hai un atentado
torturas verdaderamente salvajes, con las cuales, sin
mas detestable y digno de castigo, que el de esos
ventajas de la sociedad, se multiplican las penali-
imprudente' Malvados que hacen profesion de en-
dades y congojas de las desgraciadas víctimas de la
gafi ar á sabiendas á los jueces, haciéndoles pronun-
justicia : debieran hacer ademas que se mitigasen las
ciar sentencias favorables à la iniquidad? A falta de

132
SECCIO.N IV.
CAPÍTULO VI. 133
leyes, z no debieran el oprobio y la pública infamia
Jurisprudencia. Entre ellos sse encuentran -Muchos
cubrir esos ladrones autorizados , que por mil me-
hombres de bien , nobles y virtuoso4 que se com-
dios sutiles y falaces hallan el secreto de arruinar
padecen con dolor de la iniquidad de las leyes, de
con los procedimientos judiciales á las familias mas
lo absurdo de las fórmulas y procedimientos judicia-
opulentas, de absorver en gastos y dispendios mu-
les , y de los enredos, trampas y ladronicios de sus
cho mas de lo que importan y valen los derechos ó
indi g nos compañeros. La inocencia desamparada en-
reclamaciones de los demandantes en juicio ? z H:ti
cuentra en ellos unos campeones jenerosos que la de-
un ciudadano seguro en sus bienes y propiedades,
fienden contra el poder y la altivez; Nopocas veces
cuando cae en las garras de estas aves de rapifa in-
se ha libertado el pobre inocente de las asechanzas y
saciables ? En fin, i qué proteccion puede esperar un
atentados de la iniquidad y tiranía por el amparo de
hombre de bien de las leyes, no siendo éstas regu-
estos protectores valientes y desinteresados. No una
larmente sino unas redes y lazos tendidos á la
vez., sola los litigantes mas irritados y furiosos han-
inocencia , á la sencillez y á la buena fe de los
depuesto sus ódios enconosos con los pacíficos con
hombres ?
sejos de losJurisconsultos benéficos, que los han pre-
En muchas naciones es caminar un hombre á su
servado de la ruina. En una palabra, si entre los-
ruina el defender su justa causa. Los modos de pro-
miembros subalternos de justicia se encuentran mu-
ceder Ó enjuiciar en casi todos los paises dán inesti-
chos entes despreciables por el tráfico vergonzoso que
mables ventajas á los litigantes fraudulentos. (1).La:
hacen de sus talentos, otros nos ofrecen ilustres ejem-
multiplicidad de las leyes , contradictorias las mas
plos de virtud, de justicia y de jenerosidad. Aun
de ellas , hace que la Jurisprudencia sea incierta,
mas: una clase de hombres á quienes la orgullosa
AMI
impenetrable y arbitraria aun para los que se dedi-
grandeza se cree con derecho de menospreciar , ha
can solamente á este estudio; ella hace que los Jue-
dado, enmedio de los mayores peligros , señales y
ces mas íntegros sean á veces sorprendidos y enga-
pruebas de un patriotismo , de una nobleza, de un':
fiados por esos astutos practicones , que se jactan.
valor, y de un honor sólido y verdadero, descono-
de triunfar y salir bien en las causas mas desespera-
cidas de los vanos y orgullosos esclavos de que tan-
das. Jeneralmente , los letrados, en casi todos los
to abundan las cortes, y que sus flacos corazones
pueblos , son uno de los mayores azotes que los.
no serian capaces de imitar. (1) Estos leones , fero-,
atormentan. Los ministros de la justicia son los que
comunmente mas la desprecian y la ultrajan.
Sería sinembargo una injusticia el comprender en
(l) Los anales de la Francia transmitirán á la posteridad
la misma condenacion á todos los que profesan la
los nombres ilustres de los La Chalotais, de los Lamoignon, de
los Malesherbes, Majistradcs tan distinguidos por sus talentos
sublimes, como por su íïruieza en la desgracia , y por el heroi-
(I) Un célebre abogado decia que cuando u4ta causa es evi-
co valor que opusieron á los furores del despotismo. Estos mis-
..dcntemente justa, lo mas acertado y prudente es avenirse y con-
mos anales conservarán la memoria á las jeneraciones futuras
,
formarse ; mas cuando es dudosa , 'es menester pleitear. Jeneral-
del jetteroso 1 arget (Abogado del Parlamento de París) cuya
mente se observa que los buenos abogadas y curiales son los
grande alma resistió constantemente á las seducciones y á las
que ménos gustan de pleitos.
amenazas de la tiranía,.

CAPtT JL0. V I. 135
134
SECCIO'N ` IV.?
lible de titi mal Gobierno !y de uri púeblo rcorrom3
ces é indómitos en la- guerra ; se transforman en la
pido. (1)
corte en mansos y humildes corderos.
• CAPITULO VII.
No confundamos, pues, los ciudadanos respeta-
bles de quienes hablamos, con la tocha inmensa y ai,.
Deberes de los Ministros de la Relij ion.
despreciable de aquellos para quienes el estudio de
No entra en cl plan de. esta Obra , únicamente
las leyes es un medio seguro de ejercer impunemen-
destinada á esplicar los. principios de la Morál
te todo jénero de iniquidades. Enniedio de los ries
natural, el examinar los fundamentos de las va-
gos á que nos esponen unas leyes confusas, y mu-
chas de ellas injustas , es utilísimo que unos ciuda-
rias relijiones que vernos establecidas en los diver-
sos paises del mundo. Cualquiera que sean las ideas
danos honrados y celosos aclaren su caos obscuro, y
que los .diferentes pueblos se formen de la divini-
nos indiquen los escóllos en que de lo contrario da-
JI
dad , ó del motor invisible de la naturaleza , siem-
riamos â cada paso. ¡Quiénes mas itpreciables que
pre fue á la bondad de este Sér á la que los hom-
aquellos hombres moderados , cuya tranquilidad é
bres rindieron sus adoraciones
ilustrada prodencia sosiegan y apaciguan las pasio-
y homenajes; ellos
han debido suponer que este Supremo Sér los ama-
nes y las. quejas de una multitud de insensatos sien-1,
ba, que escuchaba
predispuestos á pleitos
sus ruegos , y que tenia el po-
y contiendas ! i Hai un car-
go mas noble
der y la voluntad de hacerlos felices; de donde han
y mas honroso que el de un abogado
debido concluir, que cl hombre estaba en obliga-
que -por sus luces y su probidad merece la confian-
clon de hacer bien á sus semejantes para confor--
za del público; cuyo gabinete es un santuario res-
nurse con los designios de este Sér benéfico. Bajó
petable; y que se constituye el árbitro, juez y orá-
culo de sus conciudadanos ? Por unos medios los
este aspecto, la relijion no puede;ser otra cosa que
la Moral natural , 6 los debéres del hombre con-
mas lícitos y honrosos , un jurisconsulto apreciable
firmados por la autoridad conocida ó presumida
no adquiere fácilmente y sin remordimientos una
del dueño y
fortuna de que no tenga que avergonzarse?
señor de la naturaleza y de los hom-
bres , el cual no puede en manera alguna contra-
Esta es, en jeneral, la conducta que la Moral
riar las leyes esenciales en qué visiblemente estri-
prescribe á los que se dedican al estudio de las le7
ban la conservacion y la felicidad del jénero humano.
yes , tan penoso por muchas causas y razones. A
los gobiernos sábios , justos y virtuosos pertenece
Segun los principios de todas las relijiones , las
cualidades morales, y las voluntades divinas deben
cl formar
Jüiisprudencia mas clara que la ac-
tual , y mas conforme á la naturaleza y necesi-
servir de modélo y de regla â los hombres: todos los
cultos que suponen una divinidad mala, cruel,
dad de las naciones. Este es el solo medio de ha-
injusta , vengativa , enemiga de los hombres , en
cer que huya y dasaparezca esa raza famélica,
que devora impunemente la sustancia de los du
una palabra , inmoral , no puden ser mirados si-
no como supersticiones y mentiras , inventadas por
dadanos, y que destruye y borra de sus corazo-
impostores interesados en turbar cl reposo del jéne-
nes las ideas mas naturales y sencillas de lo justo
y de lo injusto. Tácito mira con razon la muki-
(1)
plicidad de las leyes como la señal cierta é infa-
In pessima autem republica plur•irrmpe leges.
^e.

136
Obi I V.•.
CAPÍTULO VII.
:137
ro huinanó; -Toda= • Moral sería: inconciliable Con un
sistema relijioso que supusiese un Dios déspota ó ca-
la escelcncia de lima relijion; y hacer que ésta pre-
valezca constantemente sobre las muchas supersti-
prichoso , á cuyos ojos fuesen las miserias de las
naciones y los llantos de los mortales un espectáculo
ciones que infestan á los,hombres.
indiferente ó agradable.`
Asiqué -la Moral es relativamente: al mundo en
El mismo yupiter, dice
que vivimos la. piedra de toque de la relijion, y
Plutarco , no tiene derecho á ser injusto. Dios', dice
el objeto que iras interesa á la sociedad .política.
Cicerou , dejaria de ser Dios, si-desagradase as ofen-
Sí la teolojía regula ÿ ordena los pensamientos y
diese al hombre. En otra parte este orador filósofo
representa á Dios como
opiniones del hombre acerca de las sustancias ce-
protector , y amigo de la
lestes y sobrenaturales , la Moral se limita á re-
vida social: esto mismo es lo que dice la Sabi-
duría eterna cuando declara que
gular sus acciones dirijiéndolas á su mayor bien so-
sus mas caras de-
bre la tierra. Si la relijion promete <recompensas
licias son estár con los hijos de los hombres. (1)
infalibles á la virtud , y amenaza al crimen con
Esto supuesto, toda opinion , toda doctrina,
castigos rigorosos en otra vida , la Moral promete
todo culto , que sean contrarios á la naturaleza
del hombre racional y que vive en sociedad , de-
en la vida presente recompensas sensibles á todo
ben ser desechados como opuestos á las intencio-
hombre virtuoso , y amenaza al; perverso con cas-
nes del autor de la naturaleza humana : todo sis-
tigos visibles y seguros ; y sus .sentencias confirtuai
tema relijioso, que indujere á violar la justicia , la à-
das por la sociedad, reciben una nueva fuerza de
beneficencia y la humanidad , 6 á hollar las vir-
la autoridad de las leyes. La sociedad no puede
tudes sociales , debe ser detestado como una -blas-
ni debe ocuparse en los pensamientos secretos de
femia contra la divinidad : en fin , toda hipotésis-
sus individuos , á que no alcanza ni penetra ; sólo
puede juzgarlds por sus acciones , segun su influjo
que á nombre suyo produjere y fomentare disensio-
en ella. Con 'tal que cl ciudadano sea justo, paçír
nes , ódios , persecuciones y guerras entre los hom-
bres, debe ser mirada como una mentira abominable.
fico , virtuoso , y cumpla fielmente sus deberes clec -
Nosotros, pues; tenemos medios naturales para
tro de su esfera , ni la sociedad ni el Gobierno pue-
den , sin una loca temeridad , escudriñar sus secre-
juzgar si una relijion es buena ó mala , esto es,
tos pensamientos , ó arrogarse el derecho de arre-
conforme ô contraria á las ideas que formamos•
de la divinidad. Segun estos principios incontesta-
glar sus opiniones verdaderas ó falsas , xelativamen-
bles , la relijion mas conforme á la Moral , á la
te â las cosas que no son. en manera alguna per-
naturaleza del hombre , á la conservacion , á la
tenecientes á la esperiencia 6 la razon. Todo hom-
bre con riesgo suyo propio puede errar en mate-
armonía y á la paz de las naciones , debe ser pre-
rias â que no alcanzan sus sentidos ;. mas la so-
fcrida á las contrarias opiniones , y proscritas éstas
con la mayor indignacion. La conformidad á los
ciedad 6 la ley, puede justamente impedirle errar
preceptos de la Moral es lo que puede constituir
en su conducta, y castigarle cuando sus acciones
perjudican á .sus conciudadanos. En una palabra,
es una tiranía tan cruel como insensata el casti-
gar á un hombre porque no puede ver las cosas
(1) Proverb. cap. 8. vers. 31.- - Cicero, de Icgibus, III.
invisibles con los mismos ojos que sus tiranos, que
TOMO II.
18

CAPÍTULO VII. 139
138
SECCION IV.
cometer en nombre suyo , á veces han repugnado
sólo le atormentan por su particular modo de pen-
y contradicho toda relijion como incompatible con
sar. Por otra parte, un Dios infinitamente justo,
los principios de la Moral , y han mirado á sus mi-
sábio y poderoso , que permite que los mortales
yerren
nistros como á unos impostores , tiranos , y pertur-
y se estravien en sus pensamientos y opi-
badores de la tranquilidad , y como á unos perver-
niones , no puede aprobar que se les atormente á
sos coligados para esclavizar al jénero humano.
causa de unos pensamientos y dictámenes que no
Pero sea cual fuese en este caso la duda ó
penden de su voluntad. De donde se sigue que
la incredulidad ; sean cuales fueren las opiniones de
la relijion, de acuerdo con la Moral , prohibe el
maltratar á los hombres por sus opiniones relijiosas.
los hombres acerca de la divinidad , de la relijion y
de sus ministros , estas opiniones no cambian ni al-
Sinembargo nada ha costado mas sangre y lá-
teran en nada las que deben formarse de la Moral.
grimas á las naciones que el engaño que las per-
Esta tiene la razon y la esperiencia por base , y se
suade á que la sociedad está fuertemente interesa-
funda en el 'testimonio de nuestros sentidos; bien
da en regular las opiniones particulares de los ciu-
sea que esta Moral haya recibido la._ sancion dg. la
dadanos sobre los dogmas abstractos de la relijion:
divinidad , ó bien que no esté revestida de esta au-
esta idea , que no puede dimanar de una divini-
toridad sobrenatural , ella obliga igualmente á to-
dad benéfica , ha dado causa á persecuciones , á
das las criaturas sociables ô que viven',en socic.lad.,
castigos , á revoluciones , á mortandades horroro-
El infiel , el que- no creyere; en una relijion . reve-
sas, á abominables rejicidios ; en una palabra , á
lada ó en una Moral, espresamente confirmada por
crímenes espantosos y destructores. Ciertos sacer-
la voluntad divina , no . podrá ménos sinembargo
dotes ambiciosos han querido señorear al univetri
de admitir una Moral humana , cuya realidad está
so , sojuzgar á los Soberanos , y establecer su impe-
manifestada con las esperiencias innegables , y con-
rio sobre los pensamientos mismos de los hombres.
firmada con el dictárpen constante de todos los siglos
-Los fanáticos é impostores que fomentaban y pro-
y de todos los entes racionales: aun aquel que ne-
tejian su ambicion fueron osados á decir, que un
gase la exîstencia de un Dios remunerador de la
Dios de paz y de misericordias quería que su cau-
virtud
sa fuese defendida á sangre
y vengador del crímen, no pudiendo negar
y fuego: ¡y creciendo
la exîstencia de los hombres , forzosamente ha de
mas su demencia , se atrevieron á creer y afirmar,
que Dios se complacia en ver humear la sangre hu-
conocer y confesar que estos hombres aman todo
lo que es títil á ellos, y que aprecian la virtud,
mana, y que pedia que fuesen pasados á cuchillo
al paso que detestan el vicio y castigan el crimen.
todos cuantos no tuviesen ideas esactas y precisas
Aun cuando, como hemos dicho en otra parte , (1) los
-de su esencia impenetrable!
designios
Unas opiniones tan crueles ,
y las miras de un hombre no se entien-
y tan contrarias
dan mas allá de su vida presente, siempre estará
á las nociones de la divinidad han irritado muchas
obligado á conocer que , para vivir feliz y tran-
veces á los filósofos ilustrados , y á hombres de rec-
tas costumbres , convirtiéndolos en enemigos de un
Dios, que se les ofrecia bajo apariencias tan odio-
- sas y horribles: ofendidos de los escesos que veían
(1) Véase cl discurso preliminar de esta obra.

140
SECCION IV.
CAPÍTULO VII. 141
quilo en este mundo , no puede rr énos de respetar.
blimes le hicieron participar con los dioses de la
y obedecer las leyes que la naturaleza le impone,
veneracion de los mortales. Los sacerdotes fue-
así á él coro á todos los entes necesarios á su fe-
ron , como véremos luego , (1) los primeros sabios,
licidad reciproca. Siempre que se conforma con es-
los primeros fundadores de las naciones ; una lar-
tas leyes tan claras y evidentes , tiene un indLibi
ga prescripeion les dió , y les conserva en todo
table derecho á la cstimacion y á los beneficios de
pais , el derecho de educar la juventud , .de ,ense-
la sociedad , sean cuales fueren por 'otra partéi sus
fiar la Moral á los hombres, y de, dirijir sus ,con-
nociones verdaderas 6 falsas acerca de F la. relijión.
ciencias y sus costumbres en esta vida -para su fe-
Ademas--, hombres mui piadosos han .creido que to-
licidad en ella ; en fin; estendiendo sus miras mas
dos aquellos que siguiesen la sabiduría 6 la razon,
allá de la muerte, los ministros de la relijion se pro-
podian ser mirados , en cierto modo , como mui
ponen guiar al hombre á una felicidad mayor que
relijiosos , aunque fuesen Atéos. (1)
la que goza en la tierra.
Estos principios nos facilitan el juicio fique de-
Limitados en nuestras investigaciones á sólo tra-
bernos , formar de la doctrina y las -acciones de los
tar de los estímulos humanos y naturales que de-
ministros de la relijion. Nosotros los tendrémos por
ben mover al hombre á obrar el bien en este mundo,
órganos de la divinidad, por intérpretes del autor
no elevarémos nuestro pensamiento á una rejion que
de la naturaleza , cuando nos hablan el lenguaje de
solamente puede ser conocida por la fé ; asi.iué
la ; naturaleza. el cual.,- puede jamás ser contra-
exáminarémós únicamente los debéres que impone
rio al bien de la sociedad. , (2) Por el contrario, 10-
á los ministros de los altares la dignidad que ocu-
sotros nlitarémos corno á órganos de algun jenio
pan en la sociedad.
maléfico y perverso , como á unos embusteros , á
El clero , igualmente respetado por los Sobera-
todos aquellos cuyos preceptos nos incitasen al mal,'
nos y los pueblos , ocupa el primer puesto , 6 cons-
cuyos designios • fuesen visiblemente hacer ál'as
tituye el órden mas distinguido en todas las na-
hombres- infelices ó malvados. En fin , aplaudiré-
ciones : en razon de los servicios que hace, de-
mos la conducta y las costumbres de los que fue-
be hacer , está regularmente dotado con liberalidad;
sen virtuosos , sociables y útiles al Estado ; y nos
sus jefes , sus miembros mas ilustres , gozan de pro-
compadecerémos de los errores y estravíos de los"
piedades que los ponen en estado de mostrarse con
que por sus acciones se hiciesen aborrecibles y des-
esplendor y magnificencia á los ojos de sus conciu-
preciables á los ojos de los hombres sensatos.
dadanos. Tantas señales de honor , tantas distincin.
- El sacerdocio formó en todos los tiempos y na-
nes , y tan cuantiosos bienes imponen evidentemen-
ciones una clase mui distinguida: sus funciones su-
te, sobre todo á las primeras dignidades del clero,
el deber indispensable de un eterno reconocimiento,
y de su apego y amor á la patria que los colma de
beneficios. Só pena de incurrir en la mas odiosa in-
(1)
Este es el dictámen de San Justino mártir. Véase su
Apolojía.
--
(2)
Nunquain aiiurl naturu , aliad sapientia dicít.
Juvenal. Satyr. 14 vers. 3r1.
(1) Cap. IX, de la presente seccioa.

142
.'SECCION IV.
CAPÍTULO VII.
14.3
gratitud , los Obispos y Prelados , en las naciones
rés del tribunal que ocupa ha transformado en fiera.
Europeas , deben distinguirse por su patriotismo y
Discípulos de un Dios de paz , cuyo reino no
por su zelo en contribuir al mayor bien y cotiser-
es de este mundo, los sacerdotes de nuestros paises
vacion de las sociedades , que con tanta jenerosi-
no pueden, sin ofender á su divino Maestro , reu-
dad contribuyen à su felicidad particular. Es claro,
sar sus tributos al Cesar , 6 creerse dispensados de
pues, que el sacerdote debe, mucho mas que otro
contribuir á las cargas del Estado bajo el pretesto
alguno, mostrarse ciudadano , amar su pais , defen
de inmunidades y derechos divinos; mucho mas
der su libertad , promover sus intereses , fomentar,
prohibido les está el resistir â las potestades , suble-
la pública felicidad , sostener los derechos de todos,
var á los súbditos contra los Soberanos , ejercer im-
y en fin , oponerse con nobleza y energía á los pro-
perio alguno sobre los Príncipes , quitarles sus co-
gresos del despotismo , quien , despues de haber de-
ronas, y armarla mano parricida contra los Re-
vorado las otras clases del Estado , devorará ta in-
yes. Los sacerdotes reos de semejantes atentados
bien al clero cuando le convenga.
darian á entender al universo que no creian en el
Ninguna clase en la sociedad es mas respetable
Dios que predican á los denlas hombres.
que el clero á los ojos de los Príncipes mismos ; asi-
Imitadores de un Dios, que nació pobre, suce-
qué á los ministros de la relijion toca dar á cono-
sores de los Apóstoles, que fueron indijentes; los
cer á los Reyes la verdad , que los cortesanos adu-
sacerdotes del cristianismo nada poseen suyo pro-
ladores le ocultan de continuo. En vez de sosegar
pio. Depositarios de las limosnas que los fieles han
la conciencia de los tiranos con espiaciones fáciles
puesto en sus manos , nunca deben cerrarlas , cuan-
y aparentes, el sacerdote deberia llenar de un.terror
do se trata de consolar y socorrer á la miseria. Un
santo y saludable las cobardes y crueles almas de
sacerdote avaro y ,cruel con los pobres , sería un
estos monstruos que causan todas las desgracias de
administrador infiel , un ladron, un asesino. Un sa-
los pueblos.
cerdote apegado á las riquezas , un sacerdote sober-
Colocados en un lugar eminente , los sacerdo-
bio y orgulloso , ni son ni pueden ser discípulos de
tes deben , aun mas con sus ejemplos que con sus v;
Jesus.
discursos , predicar á los ciudadanos la union , la
Ocupados en estudios penosos , ó entregados á
concordia y la tolerancia con los estravíos y defectos
la vida contemplativa, los sacerdotes tienen me-
de los hombres. Un sacerdote intolerante y cruel no
dios de amortiguar en sí mismos la anibicion, la a-
puede ser ministro de un Dios lleno de paciencia
varicia , la vanidad y las aficiones al luxo y á los
y de bondad. Un sacerdote que sacrifica hombres,
placeres sensuales, de cuyos vicios son víctimas los
es un sacerdote de Moloch y no de Jesu-Cristo. Un
lemas hombres. La vida del sacerdote debe ser irre-
sacerdote perseguidor , un fanático que predica la
prensible ; su estado debe preservarle del contajio
discordia , no son mas que embusteros y engaña-
del vicio; su oficio es mostrarnos en su persona al
dores que hablan en nombre de ellos mismos , y
verdadero sabio y filósofo vanamente buscado en
cuya lengua mueve el interés, el delirio y el fu-
la antigüedad.
ror. El Inquisidor que entrega un hereje á las llamas,
Abrasados , conmovidos con los ejemplos pode-
es ciertamente un malvado, á quien el infame inte-
rosos de la primitiva Iglesia , los sacerdotes cristia-

CAPÍTULO VIL 145
144
SECCION IV.
arreglada á su doctrina , es una de las principa-
nos deben hacer que renazcan aquellos afortunados
les causas del disgusto con que muchas personas
tiempos , en que los fieles estaban animados de un
ilustradas miran á la religion: en vista del espíri-
solo corazon y un solo espíritu. Las contiendas in-
tu despótico, de la arnbicion , de la codicia , de
terminables y continuas serían unas escenas escan-
la intolerancia y de la inhumanidad de que los
dalosas, que resfriarian la confianza de los ciuda-
doctores y maestros de los pueblos se hacen cul-
danos ; éstos , en sus directores , deben hallar unos
pables con frecuencia , muchas jentes repugnan y
ánjcles de paz, unos rnodélos de caridad , unos ejem-
menosprecian. á la; relijion , como incompatible COir
plos vivos de todas las virtudes sociales.
los principios mas evidentes de la sana Moral. Todo,
Si , como no puede dudarse , las ciencias son
hombre, ó todo cuerpo;, que se aleja del camino
de la mayor utilidad para los hombres , i cuán ines-
de la virtud , trabaja: 'en su misma destruccion.
timables ventajas no pudieran conseguir en ellas tan-
Un clero ignorante y vicioso predica altamente
tos Cenobitas ricamente dotados ? z Quién se atre-
la irrelijion .y la incredulidad. Un cuerpo tan vano y
vería á quejarse de su ociosidad , y á ofenderse de
orgulloso que se desdeña de hacer causa.. comun con
la abundancia y opulencia de unos sábios , que em-
los otros ciudadanos , no puede tener apoyo alguno
pleasen el tiempo que les concede su retiro en ha-
sólido. Los sacerdotes ambiciosos y turbulentos desa-
cer descubrimientos provechosos , esperiencias inte-
gradan •y ofenden igualmente á los Soberanos y á los
resantes, é investigaciones que facilitasen en todo
súbditos. Los maestros .y. directores codiciosos y cor-
jénero los progresos del entendimiento humano y
rompidos pierden la confianza ;y el amor deios:pue-
los trabajos útiles de la sociedad?
blos. Los doctores sin ciencia , y sólo en el nom-
En fin , los ministros de la relijion, estando en
bre , serán siempre despreciables á los ojos -de
de las
casi todas partes esclusivamente encargados de la
personas ilustradas. En fin , los sacerdotes favore-
educacion de la juventud i de ,cuánto no les serían
cedores del despotismo y de la tiranía-'rio dejarán
deudoras las naciones, si cumpliesen esacta y cui-
algun dia de ser ellos mismos óprim dds y sojuz-
dadosamente con la tarea importante y penosa de
gados por los déspotas y tiranos; y cóhao Ulises en
cultivar los talentos de los que un dia han de ser
la cueva del Ciclope no tendrán mas ventaja que
ciudadanos! El clero sería ciertamente el cuerpo mas
la de ser devorados :líos últimos. (1)
útil , y el mas digno de la confianza y del apre-
cio de los pueblos , si desempeñase los oficios que le
están encargados.
(i) Los Jesuitas , que durante dos siglos , formaron una
Estos son en pocas palabras los debéres que la
sociedad temible á todo el universo por su poder , su crédito,
vida social y el reconocimiento imponen á los mi-
sus intrigas y sus' riquezas, fueron constantemente las trom-
nistros de la relijion; si los cumplen fielmente, me-
petas de la intolerancia , los favorecedores de.la ignorancia
recerán sin duda los bienes y la veneracion afec-
y los aduladores del despotismo. ' Un Jesuita , confesor de
tuosa de que gozan en el seno de la sociedad ; y
Luis XIV , sosegó su conciencia acerca de un `ítripuesto que
el Monarca mismo tenia por injusto y j'
serán útiles
pesado diciéndole que
y respetables aun â los ojos de los mis-
ara duerio y señor de los bienes de todos sus vasallos.&
mos que se resisten á sus dogmas relijiosos. La con-
En castig¢
de una máxima tan odiosa hemos visto destrúid ;Íá Compa-
ducta de muchos sacerdotes y pastores , tan poco
'10.M0 II.
i9

CAPÍTULO VIII. 1.47
1.46
SECCiON IV:
sistir; en vez de que el hombre opulento puede
CAPÍTULO VIIIe
ser útil á muchas personas , hallándose en disposi-
cion de ayudar á su patria , á la cual se halla ín-
timamente unido en razon de sus haciendas y po-
Deberes de Tos Ricos‘.
sesiones , cuya conservaeion depende de la conser-
vaciou de la sociedad. Miéntras que en el asedio
Las riquezas dán, y deben dar á Ios que las po-
de Corinto los habitantes rechazaban al enemigo
seen un lugar distinguido entre sus conciudada-
por todos los medios posibles-, Diógenes, burlándo-
nos. El hombre rico es, por decirlo así , mas ciu-
se de su inquietud
da llano que otro ; su opulencia- le pone en estado
y miedó , se divertia en rodar
su tonel.
d e dar á sus semejantes los sócórros que n o- púede
No nos admiremos de ver que en casi todos
pr estar el pobre ; y está unido-'à la sociedad con
los paises las leyes, los usos y las instituciones, por
mayor número de vínculos que- te obligan â r inte-
lo comun injustas
resarse mucho mas en la suerte de ella , que nó
y crueles para con los pobres,
sean mas favorables á lós ricos , y • muestren una
eI pobre , que no teniendo nada , 6 teniendo poto
parcialidad visible con los que favorece la fortuna.
que' perder, debe interesarse ménos en las revolu
Los
ciones que ocurrieren en su pais. El que solamente
grandes, los poderosos . y los opulentos debie-
vive de su trabajo y sudor,: no tiene, propiamen-
ron comunmente ser preferidos á los pobres , los
.çuales son tenidos por ménos útiles á la sociedad.
te hablando , pátria determinada , puesto que se ha-
lla bien donde quiera que encuentra medios de sub-
Sínembargo , estas leyes y estos usos son eviden-
temente injustos en permitir á los felices de la tierra
oprimir y arruinar á los débiles y miserables. La
equidad , que suple y remedia la desigualdad de
fila de 19s Jesuitas sin oposicion. alguna en toda Europa,
los hombres , ha debido enseñar á los ricos á que
s: bienes. é inmensas riquezas por los Príncipes..
y ocupados s
respeten la miseria del pobre por el interés que en
u1Veque. ertiiiz tex a, quior ulla est,. •
ello tienen. Seguramente , sin el trabajo y los so-
Quam necis artifices arte perire sua. .Ovid.
corros comunes del pobre, à el rico no sería mise-
Esta doctrina Jesuitica fué resucitada en Francia , con
rable, y faltándole estos socorros no se vería mucho
motivo de la destruccion, de los parlamentos en 1771 por
mas infeliz y
el abate Du Bault, cura párroco. de Epiais , el cual vino
desgraciado que el pobre mismo ?
espresamcnte á París' de lo interior de su provincia para pre-
Así la justicia , de acuerdo con la humanidad,
dicar que los. Franceses eran esclavos , y . que su Rey era
con la compasion y con todas las virtudes sociales,
dueño y señor de los bienes ,. dé las personas y de la vida
enseña al hombre rico á ver en el pobre uno de sus
de•sus súbditos. Journal histórique. de la rèvolution oper èe dans-
asociados , necesario á su propia felicidad , y de
sis Monarchie Francasee, mec. tom. 2. pag. 47.
En jeneraí los jefes del- clero de Francia mostraron la mas-
cuyos socorros debe hacerse merecedor , facilitán-
reprensible alegría al tiempo que los procedimientos del mas
dole en cambio de sus trabajos los medios de sub-
lsdiïible' ,`despotismo destruyermn y anularon los tribun ales
sistir, de conservarse y de ser feliz en su estado.
tle su pais. ¡Cómo es qué los ministros de la. relijion son
De este modo la vida social tiene á los hombres
casi siempre los enemigos delibertad de las naciones , cuan-
en una mútua dependencia. Hé aquí como los gran-
io en- esta libertad son • ellos Mismos los' mas interesados 1

148
SECCION IV.
CAPÍTULO Vii l. 149
des necesitan de los pequeños, sin los cuales serian
ráculos á `la virtud , como unos medios , de corrúp-
ellos bien pequeños y miserables. El opulento , para
cion , como el manantial inagotable 'dé un sinnú t
gozar de la abundancia , de los placeres y de las
mero de necesidades imajinarias que nos sumerjéti
comodidades de la vida, necesita de los brazos y
en el luxô, en los deleites y efi la molicie; han di;-'
de la industria del pobre , á quien su miseria le
cho que endurecen el corazon ; ` y nos hacen 'injus-
hace laborioso , activo é industrioso. En una pa=
tos ; ensuma , que nos alejan y distráën de `lá' i.'nves-
labra , la menor relexîon nos persuade que en
tigacion de las verdades necesarias á la sólida feli-
la sociedad,-:todos los . miembros están recíproca
cidad de un- sér• intelijente. Este -es, en jeneral, el
m
juicio que los antiguos filósofos han formado de la
e nte enlazados con nudos indisolubles, que ninguno
^
puede romper sin dañarse á sí propio ; asi mismo
opulencia, considerándola como el mas peligroso es-
debemos conocer que ningun ciudadano tiene de-
collo de la virtud. Oigamos por un momento á Sé-
recho de menospreciar á los otros , de abusar de su
neca , el 'cual , en el seno mismo de las riquezas,
flaqueza á de su indijencia, de tratarlos con altane-
se atreve á satirizarlas.
ría ó con dureza ; la justicia , en fin , nos muestra
" Desde quedas riquezas, dice, (1) han sido apre-
^
que el rico está siempre y de continuo interesado
»ciadas de los hombres, y se han hecho en cierto
en hacer bien só pena de ser despreciado y abor-
»modo la medida de la consideracion pública, el
recido sino cumple con su destino en la sociedad.
” gusto de las cosas verdaderamente honestas y lau-
El ciudadano , á quien la sociedad dispensa mas
, ' dables se ha perdido enteramente. Todos nos hemos
grande ,suma de felicidad, debe mucho mas á esta
,convertido en unos mercaderes de 'tal' modo cor-,
sociedad que. no los desgraciados é infelices á quie-
e3tompidós ' por el oro, que-- ya' ti(5) l*ègtmTainos' de
nes ésta olvida 6 desatiende.
»qué utilidad puede sernos una cosa, sino de qué
Los ricos pueden ser comparados á los manan-
»ganancia 6 provecho ; el amor de las riquezas nos
tiales , rios y arroyos que distribuyen sus aguas á
»hace alternativamente hombres de bien , 6 pícaros,
las, tierras áridas , haciéndolas producir plantas y
»segun que lo exîje nuestro interés ó nuestra situa-
frutos. El rico avaro se asemeja á los rios cuyas
»'cion.... En fin, las costumbres han llegado de tal
aguas se sumen y pierden en la tierra. El rico pró-
»suerte á depravarse, que maldecimos la 'pobreza, y-
digo obra como los rios que saliendo de madre, se
9^á nuestros ojos es infame y deshonrosa ; -digna del
derraman por los campos sin fertilizarlos. En fi n,
»desprecio de los ricos y del 'aborrecimiento de - los
siguiendo la comparacion , las riquezas mal adqui-
»pobres."
ridas y locamente prodigadas son como los torren-
Platon decididamente asegura que es imposible ser
tes y avenidas que destruyen los terrenos por don-
cá un mismo tiempo rico y hombre de bien , y que.'-'10
de pasan y al cabo dejan seca la madre que for-
habiendo verdadera felicidad sin virtud, los ricos por
maron con tanta violencia y estruendo.
10 tanto no pueden ser realmente felices •(2). Los mo-
Estas reflexiones nos sirven para determinar nues-
tro juicio y dictamen sobre lo que la mayor par-
(1)
Sénéca , Epist. 115.
te de los moralistas han dicho de las riquezas. Los
(2)
Plato, de legibus, lib. 5. pag. 742, F{. '& 7+3. A. k3,
mas de los sabios las han reprobado como unos obs-
tom. 2. Edit.
Stcphani?
5 7?^

i 0
SECCION IV.
ÇAPÍTULO VII I. 151
ral.istas nos pintan; ademas las inquietudes que acom-
Ies . á sus conciudadanos, y enjugar las lágrimas de
u 4an cgntí I}tarziente a la ptilénc i a , y que etnpon,
los que están oprimidos del infortunio . y la miseria;
.^olnan su posesión, tan deseada de los hombres; de-
en poder del hombre virtuoso y beteeó, los tesoros
lno"strando adelnas. que son el instrumento de todas
de Creso nunca servirian de obstáculá á sti felicidad.
14 ,pasiones.
pasiones, Mas. , como dice Bacon, .las riquezas
"Si te aprovechases de las lecciones de la sabiduría,
son el bagaje de la virtud; ;el bagaje .es
•necesario en
e,dice Plutarco, vivirás en todas partes sin disgusto,
un ej?rcïto , aunque. alguna vez suele retardar sus.;
,,y seras feliz ert tü `estado: la riqueza te 'dar? placer
e?iarchas, y hacer, ,que se pierda la ocasion de alcanzar
' porque tendrás iiayores medios de 'hacer lien á
la victoria.
97 muchos; la pobreza, porque te hallarás con' menos
Para reducir estas opiniones á su justo valor, no
«inquietudes_y sobresaltos; la gloria, porque te verás
sotros diremos que en sí mismas las riquezas no son
,' honrado, I'a- obscuridad, _porque serás Menos envi-
nada , ni tienen finas valor que el que las dén sus .. ^r
” diado. (I} Cón'1a -virtud, r dice en otra partos' todo
poseedores. Un lecho dorado no ;a.livia . al enfermo ni
y,jénero `de-- 'vida" es agradable. Tú estarás . Contento
los bienes cuantiosos hacen sabio á un necio.' La
«con tu suerte; I a la conocido_ .' bien cri que
abundancia y la indijencia, dice Montagne, dependen
„consiste la rectitud y la bonelád."
4e. la opinion, de cada uno , y lo mismo las rique
Es preciso convenir en que raras veces las
as, que la ,,gloria y la salud , no tienen mas precio:
q,
ri ;ue-.
. ,
zas se encuentran en manos de persones dé . esta'na-
ni valor que. el. que les atribuye quien las disfruta. (1}

turaleza ; la opulen la casi iit faca esta unida'á los
En manos de un hombre sabio , humano y liberal,
grandes injeníos, ó a las ,grandès itudes, (2} , p( _ 19
la. opulencia , es-- ey-iderlten ente cl manantial de los
comun la fortuna ciega se cô'mplace en .cblr fiar d`e
mayores bienes y de un contento que se renueva
dones á sus favorecidos, que no caben ii'sar cic,iÿll'tàs
tantas veces corno las ocasiones de ejercitar las bue-
ni para su propia felicidad ni para la de los deliras;
nas disposiciones del corazon : y al hombre sensible,
en fin, hai mui pocas jentes á quienes anime u
cuya alma se deleita en hacer felices, en ser útil á.
fuerte, capaz de sostener el peso de una gran-
su patria, en esparcir sus beneficios sobre todo el je-.
de opulencia.. (3) El oro , decia Chilon, es la pie-
nero l^ulnanq, no le causarian embarazó todas la.s
dra de toque del hombre.
r iquezas del. Perú 6 Potosí, si todas fuesen suyas. Di-
Mas esto no debe sorprendernos: las riquezas de
remos, que'lo que ordinariamente hace molestas al
la mayor parte de los hombres son 6 el fruto: de sus
hombre de bien y compasivo la pobreza y la media- ^
imposibilidad en que le constituyen de sa-
tistàcer los deseos de su grande alma, lz, cual quer-
(1), Plutarco De. virtute ^: vítío.
(2) Raaus fermé sensus commuais in illa fortuna:
ria. ,aliviar á. todos lo infelices y desgraciados que la
J uvenal.. Saty.r. 8. vers. 72.
suerte le ofrece, animar y fomentar los talentos,úti-
(•3) Infirmí est anímí patí ron pusse el ^á #fias. Séneca Epis-
tol. 5. -- Plutarco observa sábiameute qué, as; corno no todos
los temperamentos pueden resistir los efectos` del vino, _del
(l)
mismo moda no todos los espíritus . son capaces de una gran-
Essais ele 31ffntagrie, lib. 1 cap. 40. pag. 49a, tom. 2.
de riqueza, sin embriagarse: con ella y perder la razón.
)',dic. dé 1745.

Plutarco. Vida de Lúculo:

152
SECCION IV.
C P TULÓ -
propios trabajos,,,,
VTTI. 153
de sus intrigas y de sus bajezas, ó
uno á sí mismo su fortuna,
bien las heredan de sus antepasados; en ámbos casos
'es harto incompatible
es bastante dificil que las riquezas caigan en manos
con la observancia escrupulosa de las reglas de la
verdaderamente capaces de hacer de ellas un uso
Moral. La fortuna, si parece ciega en la distribucion
conforme á la razon. (1) Los que trabajan
de sus favores, es porque los hombres dignos de ellos
.y se la-
no quieren comprarlos al precio que los vende.
bran su fortuna,
Tan
_ no tienen ni tiempo: ni deseo de
cultivar_ su alma y su entendimiento,:.tinicamente
fácil le es al sábio enriquecerse, decia Thales, como
ocupados; en cuidar de SUS negocios, hi tienen ni
dificil que desee ser rico.
pueden féher idea alguna de las ventajas que les re-
"Solas las almas justas y buenas, dice Homero,
' sultariàii `de la cultura. de

sus' facultades intelectua-
pueden ser fácilmente curadas de sus enfermedades."
les Por ea parte , los' hombres , cuando están do-
La Moral, inseparable siempre de las reglas inmuta-
r'iiiñados del deseo de las riquezas, son regularmente
bles de la equidad , no tiene preceptos capaces de
'poco delicados encuanto á los'medios; de conseguirlas.
reprimir á los hombres codiciosos, sin honor y sin
`
probidad, que sólo tratan de enriquecerse; sus lec-
.Toda ganancia , dice Jfuvenal, gusta y complace, sea
ciones parecerian ridículas é importunas, si con no-
`cursi filerè 'su or ijen (2).
Para lograr fortuna , se necesita,una conducta tan
ble osadía se dirijiesen á los impíos cortesanos, á los
bada y rastrera, qu los` hombres
crueles esactores, á esos infames publicanos
. de_ bien resisten y
'que se
dincilnlente se -prestan á los medios que no cuestan
ceban con la sangre de los pueblos, y sacian su sed
con las lágrimas de los infelices. La equidad natural
à' los qué aspiran á enriquecerse á cualquier
`nada
no sería escuchada de aquellos que están creidos que
re io. En„ fila_, nada es mas dificil que el adquirir
grandes riquezas sin çometer grandes maldades.. De
la voluntad de los Príncipes hace justa la rapiña
aquí se dcdúce que 1°á penosa ocupación de labrarse
el robo, ni de esos hombres duros é inflexibles:.que
fundan su interés ea la desgracia de sus semejantes.
Tampoco prestarian oidos â los consejos y pre-
ceptos de la Moral aquellos comerciantes, cuyas ga-
(1)' Dives aut iníquus, asir in gua haeres. S. Hieron. El rico
nancias , aun las mas lícitas y permitidas por el uso
es regularmente injusto, ó heredero del que lo ha sido. - -
tPMuchos malvados, dice .el Poeta Theógnides , se hacen ri-
y las leyes, no todas son.igualmente conformes á la
',cos, y muchos' hóiribres-de bien viven siempre pobres;' mas
justicia y probidad : el mercader es regularmente juez
..noso:-ros no catnbiariatims nuestra virtud por sus riquezas,
y parte en su propia causa, y esto le hace inclinar
»porque la_ virtud siempre se posee , al paso que las riquezas
la balanza al lado de su interés particular.; este in-
,,mudan continuamente de dueño.” Poetce Greci minores.
terés le sujiere por lo comun mil sofismas que no
t^ Syla, que se vanagloriaba de su virtud, le dijo uno
tiene tiempo ni deseo de exâminar con atencion. Ln-
ah! i cómo has de ser tú virtuoso', tú qd , tïo habiendo
heredado de tu padre cosa alguua, te encuentras poseedor
suma, es menester mucha fortaleza y mucha virtud
de tan inmensos bienes? Plutarco ` en hi Vida de Syla. Un
para que un comerciante no caiga ('n la tentaCion
proverbio vuigar dice: Nuestros padres l4 pegadas, y noso-
de aprovecharse ya de las necesidades, ya de la ig-
tros ú--brazadas.
norancia y sencillez de sus conciudadanos. 'En jet-1'e.
(2) Ludri honu4s est ociar ex re quahbet.
Juvenal•, Satyr.
rai , la Moral, sea 6 no atendida, dirá siempre á los
1 4. vers. 204.
hombres que sean justos, que repriman su codiciad
TOMO ir,
20

154
SECCION IV.
CAPÍTULO VIII. 155
que respeten la buena fe , que teman no llegue un
feliz? Los hijos que nacen en el seno de la opulen-
dia en que se avergüencen de una fortuna adquirida
cia, no. son por lo colnuu otra cosa que unos delia
á costa de la conciencia y de la probidad, porque
cantes,' que se les figura que todo les está permiti-
en su posesion sufririan el torcedor continuo de un
do. La hartura , dice Theógnides , produce la fero-.
remordimiento importuno ó los efectos de la indig_
cidad. (1)
nacion pública, la deshonra y la afrenta.
Las fortunas enormes, las riquezas inmensas,.
Cuando la opulencia es fruto del trabajo de los
acumuladas en pocas manos , son indicios de un Go-.
antepasados', es todavía mas dificil que un heredero
bienio injusto que procura poco la subsistencia y la
haya aprendido el arte de usar bien de ella. ¿Cómo
felicidad del mayor numero de sus súbditos. Cien.fa-
unos padres faltos de buenos principios, y destitui-
milias con comodidad y medianía son mas útiles al
dos de virtudes podrán inspirárselas á sus hijos ? La
Estado que no un rico avaro ó mezquino , cuyos te-
educacion de las personas opulentas no aspira co-
soros escondidos fomentariau la actividad de una
ruunmente á formar discipul.os de corazon justo, sen-
provincia entera. Las riquezas bien repartidas pro.-
sible y benéfico ; y ademas con dificultad consi-
ducen el bien y la felicidad de un Estado; ellas au-
gue aficionarlos al estudio y á la reflexîon. Los pa-
mentan la industria y conservan las costumbres ,
dres ignorantes y poco afectos á la virtud siempre
que la grande opulencia , lo mismo que la grande.
dejaránsus bienes á hijos que se les parezcan. Los
miseria corrompen y destruyen. La inmensa for-
avaros, los usureros los estafadores, los monopolisa
tuna embriaga al hombre , y le entorpece entera-.
tas, los cortesanos, los que manejan las rentas ptí-
mente. Los magníficos vestidos , dice Demofilo, son,
blicas serán todos estos capaces de inspirar á sus des-
embarazosos al cuerpo , y las grandes riquezas al alma.
cendientes pensamientos :nobles: y jenerosos , incom-
patibles con los medios d ,enriquecerse? Ademas,
los. padres codiciosos no saben ni aun enseñarles â
(i) Plutarco observa , hablando de Syla , que las rique-
zas produjeron en él un trastorno jeneral, haciéndole feroz
conservar las riquezas que heredan; así. veamos cons-
y cruel ; y por esto dice este iih>sofo , " él dió motivo de
tantemente que la opulencia mas enorme llega raras
,,condenar los grandes honores y las grandes riquezas , y
veces á una tercera jeneracion ; la locura de los hi-
, ríe imputarlas que no permiten á los hombres cl conservar.
jos disipa en poco tiempo los tesoros acumulados por
,sus primeras costumbres , sino que enjendran en sus cora-
la injusticia de los padres. El hijo de un cortesano ó
,,zones la vanidad, el orgullo, la inhumanidad y la insolen-
de un hombre de ánimo abatido , i apreciará acaso
cia. " Plutarco , Vida de Syla. Los mas de los ricos se ha-
cen aborrecer de los pobres, no sólo por la envidia que-
la virtud ? Un padre fastoso y vano , sumerjido en
escitaa en ellos , sino aun mas por el vial que sin motiva-
el lux() y la disolucion ¿se dignará ocuparse en for-
alguno les causan , y por las incomodidades que les oca-
mar el alma de su hijo. mostrándole el modo de usar
sionan. En las grandes ciudades sobre todo , el pueblo se .vá
bien de los bienes que algue dia heredará ? Por últi-
de continuo impedido y embarazado en sus mas necesarios
mo,. el hijo de un hombre que nada ea la abundan-
trabajos por los trenes y equipajes de los grandes y ricos
cia ¿ tendrá ni inclinacion ni deseo de adquirir por
ociosos , que con la prccipitacion que llevan siempre , hu-
yendo del continuo fastidio que los ocupa , atropellan y echan
a.í mismo la moderacion, la dulzura , las virtudes,
por tierra impune y tranquilamente á cuantos infelices en-
los talentos y los conocimientos que le hagan un dia
cuentran al paso.

f56
SECCION IV.•
CAPÍTULO VIII.
1_57
Por otra parte, una grande pobreza, tomó verémos
es un verdugo que á nombre de la naturaleza cas-
mui pronto , estimula frecuentemente al crímen. No
tiga siempre y perpetuamente á los que no han apren-
liai pais en donde se hallen ni tantos particulares
dido á regular sus deseos, á •vivir útilmente ocu-
ricos, ni tantos malhechores como en las naciones
pados, y á usar con economía de sus placeres y
opulentas. '-i hales decia que "la república mejor or-
recreos. z Porqué vemos siempre á los grandes y á
«denada es aquella en que ninguno es ni mui pobre
los ricos inquietos y ajitados ? Porque en el seno
»ni mui rico." El estado de medianía fue siempre
mismo de los honores, de la fortuna y de los
cal asilo de la probidad. El gobierno es mui impruden-
placeres no gozan de nada ; porque agotadas ya
te y culpable, cuando inspira á sus súbditos una pa-
por ellos todas diversiones y entretenimiento, se-
sion desenfrenada á las riquezas, y destruye en ellos
ría menester que la naturaleza crease en su obse-
de este modo todo pensamiento de honor y de virtud.
quio nuevos deleites y nuevos sentidos. Opípara
El Filósofo Orates esclamaba ¡ ó hombres! adonde
mesa , placeres sensuales , espectáculos , gustos y
os precipitais afanados por acumular riquezas , al
placeres diferentes, nada los estimula ni interesa; (1)
mismo tiempo que descuidais la educacion de vuestros
nada los saca de su profundo sueño: enmedio de
hijos á quienes debeis dejárselas! Nada modifica mas
las fiestas y diversiones MM bulliciosas el fastidio los
poderosamente á los hombres que la educacion , el
asalta , y la imajinacion los atormenta persuadién-
ejemplo, la instruccion y las máximas de que los pa-
doles que el placer se halla siempre donde ellos no
dres les dan lbs primeros impulsos. No es de admirar
se encuentran. De aquí esa ajitacion , esa inquietud
que se encuentren en las naciones infestadas del luxô,
convulsiva que se advierte comunmente en Ios Prín-
dé la disipacion y de la corrupcion de las costum-
cipes, los grandes y los ricos; parece que pasan su
bres, tantos ricos faltos enteramente de las dotes ne-
vida corriendo en busca de los placeres, sin gozar ja-
cesarias para hacerse felices por medio de las rique-
más de los que tienen á su vista: "el uno, dice Lu-
zas , y mucho ménos dispuestos todavía á procurar.
' crecio, deja su magnifico palacio por distraerse del
el bien de los demás. El fausto , la ostentacion, la
»fastidio; mas pronto se arrepiente, porque ni es
necesidad de vivir segun su estado , altamente pon-
mas dichoso , ni está mas tranquilo fuera dél : el
derada por la vanidad, los enormes .dispendios que
»otro huye precipitadamente á sus haciendas de cam-
cuestan los raros y esquisitos deleites , hacen que al
po , corno quien corre á apagar un incendio; mas
hombre mas opulento no le quede nunca sobrante
'' apénas pone el pie en ellas cuando ya siente y pa-
alguno: los mas cuantiosos bienes apenas le bastan
',dece un mortal fastidio... y con la misma precipi-
para satisfacer todas las necesidades que su vanidad
"tacion vuelve á tomar el camino de la ciudad." (2)
y el astío de los placeres ordinarios crean en su ima-
Vivir útilmente ocupados, y hacer bien á sus
jinacion. No bai tesoros que sufraguen á los capri-
chos y estravagancias sin número que producen el
luxô , la disipacion y el fastidio: las rentas de los
(í) Ipse voluptates eorum trepíilc et varus terroribus in-
quiete sont ; subitque,
Reyes apenas podrán apagar la sed inestinguible de
cuna maxime exultantes, soiiicita cogi-
tant: lige quant/hl.
una fantasía caprichosa.
Seneca, De brcv. vïtæ, cap. 16.
El fastidio, como ya hemos debido convencernos,
(2) Lucrecio, lib. 3, "Ye creia en otro tiempo. i Fanias

158
S ECCIO N V.
CAPft°tJÏ.O VIII. 159
semejantes soti los únicos medios d e evitar el fasti-
rccer el tierno afecto y las bendiciones de los que le
dio que atormenta á tantos ricos, para quienes ,no
rodean; hé aquí los medios seguros de disfrutar pla-
hai placeres en la tierra. Los placeres de los sentidos
ceres durables y variados, de calmar la envidia que
se agotan; la satisfaccion pueril que puede dar la va-
causan siempre las riquezas, y aun de hacer perdo-
nidad, desaparece cuando es habitual; mas los pla-
nables los caminos y arbitrios con que las adquirie-
ceres del alma se renuevan'á cada momento, y el
ron tal vez los injustos predecesores. Los descen-
gusto inesplicable que resulta de la idea de la feli-
dientes virtuosos pueden lograr que se dé al olvido
cidad que por nuestra causa otros. disfrutan, es un
el orijen impuro de su opulencia: la indigiiacion y
deleite libre de alteracion y fastidio. Ocupaos en hacer
la envidia enmudecen á vista del buen uso que el
felices para que lo sexis; hé aquí el mejor consejo
hombre de bien sabe hacer de sus riquezas: éste se
que la Moral puede dar los ricos.
hace feliz en merecer la aprobacion y el aplauso de
Aristóteles, hablando de las riquezas, dice que
SUS conciudadanos (1)
unos no usan, y que otros abusan de ellas. ¡ Cuan fe-
En los campos es donde principalmente los ricos,
liz sería el hombre rico, si supiera aprovecharse de
las ventajas que la fortuna le concede! ¿Cómo cl fas-
tidio le asaltaría nunca, si con un alma tierna y.
(1) La antigüedad nos presenta en PIinio eI jóven un
sensible poseyese un entendimiento ilustrado ? todo
ejemplo interesante de lo que puede la opulencia compasiva
se cambiaría en placeres para el rico piadoso y be-
y benéfica. Este grande hombre se muestra en sus cartas o-
cupado de continuo en favorecer á sus amigos y á cuantos le
néfico. Enjugar las lagrimas del infeliz, ocurrir con,
rodean : al uno le perdona sus deudas , á otro le paga las
socorros y consuelos â una familia aflijida, reparar
que tiene, aumenta la dote de la hija de un amigo difunto,
las injusticias del destino cuando este oprime al iné--
para que de este modo encuentre un casamiento ventajoso;
rito desgraciado, recompensar liberalmente los ser-
vende una posesion eii [aléalos de su valor para favorecer ocul
vicios recibidos , desenterrar y dar â luz pública los,
tameme â un sujeto á quién ama; á otro amigo suyo le pone
talentos sumidos en el abismo de la miseria, es-
en estado de vivir independiente y con reposo hasta el fin de
sus dias; funda una Biblioteca en Cornos, su patria, y ade-
timular el injenio á útiles descubrimientos, saber go-
mas una casa para asilo de huérfanos. En fin , él nos enseña
zar en secreto del placer de. hacer • felices sin descu-.
con su ejemplo que una sabia economía, aun mas que su ri-
brir al bienhechor, inspirar consuelo y alegría al co-
queza , le facilitó el medio de cumplir con su benéfica natu-
razon de un_ amigo angustiado., dar ocupacion y
ral. Véanse las cartas de Plinio..
subsistencia á la pobreza laboriosa con trabajos úti-
Iguales disposiciones hallamos en Gilias,, ciudadano de Agri.
gento, cl cual segun Valeria Máximo, no se ocupó en to-
les á la patria, animar al desalentado labrador, me-
da su vida sino en usar de sus inmensas riquezas en favor de
sus conciudadanos. El dotaba á las doncellas pobres ; acudía
al socorro de todos los infelices; ejercía la hospitalidad indis-
,,)dice Menandro por boca de un autor) que los que no se ha.
tintamente con todos los estranjeros ; traía toda especie de
„ lían necesitados á buscar la vida , gozaban de un dulce y
provisiones á su patria en tiempo de escasez; en. una palabra,
,tranquilo sueño , y que jamás esclamaban: ¡Cuan infeliz y
las riquezas de Gilias eran el patrimonio comun de todos los.
hombres. Valerio Máximo , lib. 4.
„desgraciado soy ! Yo pensaba que salo el pobre dormía sin
cap. 8.
Compárese la conducta de estos ricos cori la de una mul-
9, quietud en su lecho; mas ahora veo que vosotros, que pasais
titud de millonarios esttípides de nuestros die, que sólo se ocu-
" por felices , no lo sois mas que nosotros."

160
SECC-ION" IV'.-
CATP.íT
161
lejanos de la pestilente atmósfera de las ciudades,:
pOSe.SiO11 7 jámlénos : de.;11Q 1&ev rr: COPale J Ps desbr: .
hallarán ocasiones de hacer un bueno y honroso uso
denes , . el .rbullicio .y i1s_funestâsr .4.ivfelIsl-f nes- a 'que
de su opulencia, y de mostrarse ciudadanos. Mas,
ya están habituados;: Sin ésto lo; rt stcoss , placeres y.,
acostumbrados regularmente al aire corrompido de
her.mos,ura .:de la naturaleza; les parecen insípidos;;
las grtindes poblaciones, al torbellino de los place-
y es que los míseros ignoran, el placer de hacer bien.
res frívolos y á los vicios que para ellos se han con-
Sinembargo estostT1F°tcere's(sen. ieas.séíli
dos y
vertido en necesidades, los ricos miran las capita-
puros que.>rio .los que sacian , .suv; l idad,, Puede sed'
les como á su verdadera patria y domicilio, y se
comparada;' con ellos la .fu tt]. ventaja' dé llamar, la
imajinan que están desterrados en sus haciendas
atencion del vulgo con trajes:; trenes, libreas, mue-
y
bles-, y adornos costosos.., y con todo el vano y des-
preciablc aparato,.que,ii_tanto ;aprecia el , ltp ? El ri-
pan en inventar locuras y caprichos para disipar su fortu-
co injusto z<puede7 gloriarse ee merecer la estima
na, ó en hallar medios de aumentarla. Los traficantes. siem-
cion pública' ostentando;' COD; insolencia á los ojos de,
pre codiciosos, los monopolistas cebados en las públicas ca-
sus pobres câncludadanós;'una, magnificencia insul-
lamidades , los ricos entregados á la disolucion, los hombres
enteramente dados al luxô, nunca jamás
tante? Temerosos de escitar la indignacion jelieral
se cuidan del bien
público, en el cual no se ;creen de modo alguno interesados.
estos: hombres ggeÉ,se.sacian y ceban con la su.stai-
¡ Que idea formará la posteridad de nuestro siglo , cuando
cia de los pueblos, :no harían mejor,.en ocultar:,-del
sepa que enmedio de París, de la capital de un reino opu-
público: una" opulencia conkprada con iniquidades y
lento y poderoso, donde el luxô levanta todos los dias monu-
delitos? El amor propio- de estos favorecidos de Plu
mentos tan costosos como inútiles, y entre tantas jentes que
no saben qué hacer de su dinero, no se encontraban perso-
to z puede acaso. cegarlos hasta el estrerrq de ;creer
nas tan jenerosas que contribuyesen á la reedificacion de las es
que una nacion oprimida porque , ellos sean ricos,,
cuelas de medicina, que bajo sus ruinas hacía ya mucho tiem-
les perdonará, ta. imprudencia con que, iatreven
even, á
po que estaban amenazando sepultar á los maestros y á los dis.
ostentar el fruto :de.-sus.,robos? No: los': :aplausos y
cípulos de .una ciencia tan útil! ¡El arte de curar }es posible
rendimientos ')se-€lœ aduladores y dé los gorristas
que no interesase y que se tuviese en nada por aquellos mis-
que rodean su mesa", no les persuadirán jamás que
mos que mas sujetos están á enfermedades ? Los teatros y co-
tienen mérito ; jamás acallarán las acrintinacio -
liseos ¡son acaso monumentos mas importantes que la estancia
y morada de los que velan por la salud de todos los ciudada:,
nes y remordimientos de una conciencia atribulada;
nos? ¡Qué ignominia ésta para una Capital, que sustentan-
su fausto y sus convites sólo les darán envidiosos,
do en la abundancia y en el luxô lejiones de farsantes, de
mas no les granjearán amigos. Los convidados del
cantoras y de bailarines, nada quería hacer en favor de los es•
que se ha enriquecido á costa del público, le ayuda-
tudios largos y penosos de los sábios mas útiles á la sociedad!
rán á consumir sus bienes; per° no le quedarán ni.
Al paso mismo que la Opera sacaba anualmente quinientos ó
agradecidos ni obligados, porque miran los dispen-
seiscientos mil francos de un público desocupado y ocioso, la
facultad de medicina no poseía de rentas sino mil y ochocien-
dios del rico como un deber, como una restitúcion
tos francos; sus profesores apénas tenían salario alguno ; y el
hecha á la sociedad, que á nombre de ésta reciben
pobre se hallaba en la imposibilidad de solicitar el ser agrega-
los aduladores parásitos. El hombre vano y orgullo-
do á un cuerpo que hubiera honrado con su aplicacien y su
so no son amigos los que tiene, son lisonjeros men-
mérito , si hubiese tenido proteccion! ¡ O Atenienses! que ni.
fios sois aún!
tirosos, dispuestos á volver la espalda tan pronto co-
TOMO 11.
2
1

1
462
-S
-C I=GN INi..:.
CAP fT,UL<©: 163
mé 'lé faltetebs riquezas de que
artícilses. (l).
en el fondos:.des.sú cora on necIprofesanamor e.4
Nós adt e.Éarnos de- .que los .grandes' y los ricos:
gano ; >él ',sólo aspira iá la glorira. de _desbancará sus
se vean abandónados de toda el' mundó'l .lego que
rivales, y de conseguir el tilunfo de ellos á fuer-
la fortuna los abandona á ellos ; pero mas sería
za de dinero. Por otra parte , i como un. hombre
de admirar que sus pretendidos amigos obrasen,
semejante . podría :gloari:arse_..de poseer<el corazon de
de otro rz-odo.' El rico ostcntso' y '.pródigo lo es
una mujer..,i que carece de sensibilidad con ,;e1 usa
por Su propia satisfaccion , : no con relacion
continuo del_ deleite, y :-que está ;dispuesta sien,
otros; á -su vanidad es á 'quien sacrifica su for.=
pre á preferir al amante que mas la dé?.
tuna -; porque le aplaudan y celebren derrama su
Los gustos .comunmente ruinosos que los ricos
oro á manos llenas , y porque de este modo ejeh4
codician , raras veces son verdaderos y sinceros;
ce una especie de, dorrt2nio-'en 1iombres ; ¡abatidos é
por lo:;emanan están-fundados en la vanidad, la
infitmes es por- lo que `i s:i convida . :â. sus. ban
cual los: persuade que así '. serán ,tenidos: por honré
quetes y festines ; asÍqué- -éstas conirazon conside
bres de Un gusto raro y exquisito , por hombres, né
rau satisfechas sus obligaciones âcia[.él , si le pa-°
comunes , por hombres mui opulentos y felices. Con
gana su necedad con el humo de: sus inciensos.
solo este fin un hombre rico , que en realidad ca-
Efectiva'n t'nte , 'éste mismo .hombre qué, °tiene.:la
rece de todo gustoreune á veces una .inmensa
locura de gastar en uti lo6nv:iite sumas que básta-
coleccion de curiosidades...que ignora , de-libros
rían para sacar de la , ise'ria á: it a familia ente-
que: jamás leerá,.. de. pinturas cuyos autores. y mé-
ra , es bien seguro queno tendría valor de hacer
rito; 'desconoce. (1) Sinembargo es preciso convenir
un gasto mucho menor' , que fuese oculto é iguo-
en que el fastidio tiene comunmente tanta parte
rallo. Tambien lo es que este mismo ..hombre tan
como la vanidad en los gastos inútiles que deshay
jeneroso al parecer , y tan noble. iy franco con los
aduladores que le cercan , no- les =daría secretamen-
te en dinero el importe de su convite.
.i.
(í) Asi vemos frecuentemente que Ios artistas de Iuxo,
Ni la benevolencia ni el deseo de hacer bien
los diamantistas , los- sastres, las modistas , los revendedo-
son los verdaderos móviles de la ostentacion , ni
res de pinturas, etc. , son por lo comun unas jentes poco
la causa de la ruina de los pródigos : una recon-
delicadas en sus ganancias : acostumbrados á tratar con necios
y:..descabezados , ellos suelen ser unos picaros engafiado-
centrada' vanidad hacé'en ellos por lo comun las
res. Por otra parte , con el- trato de los grandes y pode-
veces de bondad, de afecto , de amistad y aun de
rosos adquieren el hábito de la fatuidad. ¡Estas son las jeu-
amor. Nada es mas frecuente que ver á un hom-
tes que el luxo hace prosperar á costa y con perjuicio de
bre rico arruinarse por una prostituta , á la cual,
los labradores y de los ciudadanos útiles! Jtínttense á éstos
las rameras, las actrices, las encubridoras,-,.las bailarinas y
toda clase de viciosos y bribones, y hé -sigui -el catálogo de
(1) Los viajeros dicen que bai Mahometanos que tienen
Tas personas interesantes que la corrupcio ,de las. costumbres
escrúpulo de comer cou los que se sospecha que han adqu i-
hace prosperar y lucir ; las que absorveá las fortunas de tos
rido mal su fortuna. Un Califa de Bagdad se impuso á sí
hombres mas opulentos ; y las que obtienen muchas veces las
mismo la ley de no couler ni vestirse sino del producto de
recompensas del gobierno. iMendici , Mimar-, Balethrones, hoc
su trabajo.
genes mas. Horac. lib. 1. Satyr 2. vers. 2.

464
.1
CCCIŒN I V.'
CAPITULO VIII. 165
cen y atrtu n te las, mayores• fortunas él és sin
Miguel Angel -enmedio de los mas deliciosos jar-
duda el> -que hace pagkr Jrntai á caro -1o§: objetes que
dines de Le Nautre.
alistante disgústan , ó giie alménos se 'miran como
Mas los ricos regularmente no están acostum-
•insípidos tan pronto corno se poseen ; al fastidio
brados á ocuparse en hacer el bien que podrian
de los ricos se deben las. próducciones. tan?diferen-
al pueblo que desprecian ; ellos prefieren el hacerle
tes:, !tan variables , y algunas veces tan 'ridículas
sentir el peso de su poder de un modo odioso y
d.e la moda ,: que hacen ,perdonables, al parecer
aborrecible; y léjos de disminuir la envidia de los
todos los` males• que el luxo •causa á lak naciones.
pobres, hacen por irritarla con su conducta arro-
Mas los consuelos pasajeros que dá el luxo â
gante y tiránica. No parece sino que los hombres,
las .molestias y á la vanidad de .algunos ricos .ocio.=
á quienes - la fortuna ha dado todos los medios de
sos ,. . no deben ciertamente justificar los inanime-,
hacerse amables , sólo se sirven de ellos para ha-
rable • males- que
cerse. odiosos y
• causa á los pobres , ésto es-, ,.â
aborrecibles. En vez de consolar y
la parte mas numerosa de toda sociedad. El luxo
socorrer la miseria del pobre , los ricos sólo pare-
solamente es ventajoso á sus mismos artífices ; pero
ce que -existen en la tierra para aumentar esta mi-
en cambio es dañosísimo á la clase verdaderamen-
seria : en vez de fertilizar los terrenos áridos y es-
te. útil y laboriosa de los ciudadanos. Lo que â
tériles la opulencia y el poder se empeñan úni-
un rico caprichoso le •cuesta una obra majistral de
camente en destruirlos . y asolarlos. i Puede ser el
pintura ó escultura , una soberbia tapicería ; la
hombre felíz cuando no vé á su alrededor sino in-
talla y adorno de su palacio,.-un vestido bordado,
felices y miserables ? g Las riquezas pueden tener
una joya relumbrante é inútil , bastaría á veces
algo de lisonjero y alagfieño , cuando sólo acar-
para vivificar á muchas familias de honrados labra-
rean el ódio y las maldiciones de los mismos de
dores , mucho mas necesarios al Estado que no
quienes pudieran conciliarnos la buena voluntad?
tantôs artistas- 'qüe - sólo sirven -pata recrear vana:-
mente los sentidos. Enhorabuena que el hombre de
CAPÍTULO I X.
gusto admire las producciones sublimes de las artes,
y haga justicia á los diversos talentos que recrean
Deberes de los pobres.
sus sentidos ; mas el verdadero sábio , siempre sea-
sible `á las necesidades y aflicciones del mayor nú-
. ¡Con cuánta indignacion un corazón sensible
mero , no podrá jamás preférir estas artes á las útiles
mira el luxo , al ver que endurece el alma de los
y necesarias á la sociedad , que darían la subsis-
Príncipes, de los grandes , y de los ricos , forján-
Xencia •á millones de. infelices. Desmontar y hacer
doles necesidades infinitas y siempre insaciables , que
fértil á una provincia para bien de sus habitantes,
les impiden consolar y socorrer las miserias de los
secar pantanos y lagunas-para dar salubridad al aire,
pueblos , porque rio les dejan sobrante alguno para
cruzar canales que' 'faciliten los transportes y rie-
hacerlo! z Con qué ojos verá una sana política la
gos , son para un buen ciudadano objetos mas in-
aversion que el luxo inspira á los ricos ácia la vida
teresantes que los mas suntuosos palacios adorna-
campestre que sus riquezas debieran reanimar ?
rlos con cuadros de Rafael ; y con estatuas -de
es forzoso que jima al ver esas campiñas que en

1,66
SECCION IV.
C. A P Í T .U.:L O I.X.
167
vez de:.ser ausiliadas con brazos que las cultivai,
perdido lo poco que tenia.
se hallan despobladas por solo aumentar el número
Hé aquí como los ricos incapaces 'de hacerse fe-
inútil de los criados de la indolente opulencia ? En
lices á sí mismos , léjos de prestar consuelo alguno
^^.
fin, z todo hombre de bien no ha de llenarse de
6 de contribuir al bienéstar de los otros , les hacen
dolor y .sentimiento al .ver que tantos sirvientes,
contraer sus mismas enfermedades ! La epidemia de
corrompidos con cl ejemplo de sus amos, comuni-
la Corte , entendiéndose á las ciudades , pronto tras-
can á las últimas clases de la sociedad la corrup-
ciende á las aldeas y á los campos , llevando consi-
cion y los vicios que han adquirido en las ciudades?
go la semilla de todos los vicios, de todos los desór-
En un Estado corrompido, las influencias del
denes , y aun de todos los delitos. Así es como la
luxe , funestas para los ricos de quienes-trastorna
vanidad se propaga ; así el gusto de la ostentacion y
el juicio , se dejan sentir de un modo mas cruel to-
del ornato, fatal á la inocencia , se apodera -del co-
davía á los pobres , y á los que sólo tienen una for-
razoii del pueblo ; así la indolencia y la pereza
tuna limitada : todos estos quieren imitar á lo lejos
reemplazan el amor del trabajo ; así, en fin , las
los modales , los dispendios y el fausto de los opu.
buenas costumbres se pierden en el Ocio , y éste lle-
lentos y grandes; cada cual se avergüenza de su po-
na la sociedad de ladrones , de forajidos, de malva-.
breza , y procura ocultarla con el adorno y com,
dos, de asesinos y de prostitutas , á quienes cl ter-
postura esterior: el pobre y el hombre de cortas
ror de las leyes no puede reprimir en modo alguno.
facultades , llevados del torrente, se ven precisados
Un mal gobierno , que desanima al pobre y le en-
á. seguir el tono pomposo que los ricos, los grandes,
vilece con indignas preocupaciones, le obliga á que
y principalmente las mujeres, casi siempre frívolas y
se entregue al crímen, el cual no puede ser conte-
vanas , dan á la sociedad. Así todo el mundo se
nido sino á costa de muchas víctimas. Esta severi-
cree obligado á. excederse en gastos, só pena de-no
dad sinembargo no corrijo á nadie: el que envilece
poder alternar con los que, en vez de ostentar su
â los hombres , los incita á osarlo y á emprenderlo
opulencia é inhumanidad , debieran mas bien con-
todo ; el que los hace infelices y miserables, le qui-
solar y socorrer al menesteroso ; éste de consiguien-
ta á la muerte misma cuanto tiene de terrible para
te se vé en la precision de salir de su estado , pues-
ellos. Haced feliz al pobre , libradle de la opresion,
que no le basta ser pobre para ser socorrido. De es-
y le veréis como trabaja, como ama la vida, como
te modo el infeliz y miserable que se encuentra en
teme perderla , y vive contento con su suerte.
la necesidad de recurrir á los grandes y poderosos;
El despotismo ha multiplicado siempre los pere-
se halla en el duro aprieto , para no verse ultraja-
zosos y holgazanes. El ejemplo y la opresion de los
do y despedido por lacayos insolentes , de hacer
ricos y de los poderosos corrompen la inocencia del
gastos que no puede, siempre que ha de presentar-
póbre ; éste á causa de su miseria se vé precisado á
se á sus protectores, porque temería incomodarlos
prestarse á los vicios de aquellos de quienes necesi-
y ofenderlos , si en su esterior les manifestase su in-
ta para subsistir. Con el dinero el hombre corrom-
fortunio ; y en fin , se arruina por no verse menos-
pido y disoluto facilmente consigue seducir á una
preciado y desatendido , sin llegar nunca á conse-
jóven , la cual se prestará á sus designios estimulada
guir socorro alguno ,:cuando en esta esperanza ha
del deseo del .luxô : con el dinero hará á sus mismos

168
SECCION IV.
padres cómplices de su deshonra : en fin ; el
CAPÍTULO IX. 169
orA,
que, de todo triunfa , hace que el necesitado se
y la dureza de un gobierno como la mendicidad.
pres-
En un Estado bien constituido todo hombre sano y
te de continuo á los caprichos y delitos de los que
se valen de él.
robusto debe estar útilmente ocupado; aquel, cuya
Por otra parte el pobre, abrumado de la idea de
suerte infeliz y miserable ó cuyas enfermedades le
su propia debilidad y flaqueza , mira al hombre.opu-
impiden trabajar , tiene derecho á la humanidad de
-lento como una criatura de una especie diferente de
sus semejantes (1), y debiera ser socorrido y cuida-
la suya, y esclusivamente feliz; asi le imita en cuan-
do de sus conciudadanos, sin que le fuese permitido
to puede; se -hace codicioso y vano como el rico;
buscar su subsistencia por medio de una vida vaga-
desea por consiguiente enriquecerse á fin de gozar de
munda, las mas veces viciosa y criminal. Por poco
las preeminencias que juzga inseparables de las ri-
que se reflexione se conocerá que esos suntuosos
quezas , pareciéndole mejores los mas prontos medios,
hospitales que una piedad mal entendida erije enme
sean cuales fueren (1). De este modo el pobre , dis-
dio de las ciudades, no producen regularmente otro
gustado del trabajo , se hace á los principios vicioso,
efecto, á pesar de sus enormes dispendios, sino el de
y despues criminal, buscando en el robo y la rapiña
aumentar las miserias y desgracias de los pobres , y
los medios de subsistir que le daría una honesta ocu-
no el de su alivio y socorro. Una humanidad mas
pacion.
reflexîva daría á los enfermos socorros mayores y
La codicia de un gobierno tiránico, las estor-
mas eficaces en sus propias casas, y economizaria
siones de tantos hombres que quieren hacerse ricos
los enormes gastos de una ruinosa administracion.
de la noche á la mañana, y los funestos ejemplos de
Una compasion imprudente multiplica tambien
los ricos libertinos pueblan las sociedades de un
en el seno de las naciones una clase de infelices que
sin-
número de holgazanes , de vagamundos y de mal-
se llaman pobres vergonzantes : no bai un abuso ma-
hechores incorrejibles á pesar de toda la severidad de
yor que la beneficencia ejercitada con los pobres de
las leyes. El rigor de tantos impuestos , de tantas
esta naturaleza, los cuales regularmente no son otra
cosa que unos holgazanes orgullosos. El pobre no
cargas y de tanta servidumbre aburre y distrae al
labrador de un trabajo que se le hace insufrible; así es
debe avergonzarse de su miseria , puestoque con ella
que no trabaja cuando vé que todas sus penalidades
enternece los corazones sensibles , y merece los so-
y sudores no le producen cosa alguna, ni le prestan
corros seaalados por la sociedad. El hombre que ha
medios de subsistir,
llegado á la indijencia , debe renunciar enteramente
y mas quiere ser 6 mendigo ó
ladrar. , que cultivar una tierra ingrata que la tira--
á su antigua vanidad, y conformarse con su estado
nfa le obliga â detestar.
humilde ; el infeliz no interesa ni compadece cuando
es orgulloso. En fin , en vez de entregarse á las preo-
Nada manifiesta y acredita tanto la neglijencia
cupaciones y quimeras de un perezoso orgullo, todo
(()
Nec plura venena
Miscuit, aut ferro grassatur sepius ullum
(I) La honrosa pobreza, dice Helvecio, no tiene otro pas.
Humane mentis •vitium , quam Sceva cupido
t.rimonio que los tesoros de la virtuosa opulencia.
l nmodici teneur.
j uvenal Satyr. 14. vers. 175, et seq.
De i 5 Esprit, Disc. 2. cap. 6. pag. 1. edic. en 4.Q
TOMO Ir.
22

170
SECCION IV.
CAPÍTULO IX. 171
hombre pobre y desdichado debe buscar en un tra-
la corrúpcïon de los Romanos provenia evidente-
bajo honesto el recurso contra su desgracia, cual-
mente de la pereza á que arrastraban al pueblo las
quiera que haya sido su condicionó clase anterior.
distribuciones frecuentes de granos y los espectáculos
La humanidad, la justicia y el interés jeneral de
continuos que le daban los ambiciosos, que de este
la sociedad claman á una á los Soberanos que no re-
modo procuraban captarse su ausilio y favor , cá
duzcan á la miseria y mendicidad á tantos ciudada-
adormecerle en su esclavitud. Bajo los tiranos que
nos;, y que ejerzan alguna compasion con los pue-
asolaron este Imperio, tan poderoso en lo antiguo,
blos , cuyas tareas y felicidad perturban y trastornan
el pueblo ya depravado se mostraba indiferente á las
tan cruelmente , reduciéndolos á la desesperacion.
crueldades que estos monstruos ejercian con los ciu-
Léjos de la sana política esas máximas horribles, que
dadanos mas ilustres: su deseo y su ansia eran pau
persuaden á muchos Príncipes que los pueblos deben
espectáculos. (1) Por esta causa el mismo Neron fué
estar sumidos en la miseria , para ser gobernados con
un Príncipe adorado en vida, y sentido en muerte.
mas facilidad. Lar opresion y la. violencia no harán
Una política ilustrada debiera procurar que cl
jamás sino viles y torpes esclavos; ó perversos, re-
mayor número de los ciudadanos poseyesen alguna
sueltos y arrojados , que se burlarán de las leyes y de
propiedad territorial, aunque fuese corta; la propie-
los suplicios , con tal que puedan vengarse de las
dad fijando al hombre en su heredad, le hace amar
continuas injusticias que sufren. A los Príncipes toca
su país , estimarse á sí mismo , y temer la pérdida
de justicia el consolar eficazmente á los infelices. y
de los bienes que disfruta. No bai patria para el des-
atraerlos á la virtud, que la Moral les predicará en-
graciado que nada tiene. Mas en casi todos los paises
vano , miéntras que los mismos gobiernos los obli-
guen al crimen.
Acostumbrado desde su infancia el hombre del
(1) Panem et circenses. Juvenal. Sátira 10. vers. 81. Plu.
pueblo á trabajos penosos , no esta su desgracia en
tarco dice que Xerjes, queriendo castigar á los Babilonios
que trabaje; lo está en que su trabajo es escesivo, y
por una revolucion, les obligó á dejar las armas, y á dan-
no le suministra medios de subsistir. La pobreza , se
zar , cantar y entregarse á todo jénero de disalucien..._.
dice comunmente , es madre de la industria; pero
"Nutna repartió las tierras entre los ciudadanos pobres pa-
,, raque , sacados de la miseria , se viesen libres de la ne-
tambien es madre del deliro, sí sólo es recompensa-
,' cesidad de obrar mal, y paraque, dados á la vida cara-
da con crueles y gravosos impuestos. Entónces,
» pestre , se suavizasen sus costumbres, y cultivasen su en-
cambiandose en furor , es fatal y temible á la so-
tendimiento cultivando los campos." Plutarco Vida de N::tna.
ciedad.
Las turbulencias de Atenas, y las locuras y desórdenes que
Una sábia administracion debe hacer de modo
echaron por tierra esta República, deben atribuirse á las
estravagancias y á la perversidad de los ciudadanos odiosos, y á
que el pobre esté ocupado ; debe por el bien de la
los pobres llamados Thétes , cuyo ánimo se habia corrotn-
sociedad alentarle al trabajo , necesario á la con--
pido con la holgazanería, con las adulaciones de los Ora-
sluvacion de sus costumbres , á la propia subsis-
tencia
jdores y con los continuos espectáculos. Los Atenienses, en
y á su felicidad. No bai en politica una r ná-
eneral , tenian injenio, destreza y gusto, mas poca ó nin-
xima mas falsa y peligrosa que la que ordena favo-
guna virtud; por tamo cuidaban de oprimirla y castigarla
recer la ociosidad del pueblo. El verdadero orijen de
siempre que ofendia sus enfermizos y envidiosos ojos.
Véase la Economía de Xenofonte,

172
S ECCION V.
CAPÍTULO I X. 173
los ricos y potentados todo lo han invadido; ellos se
nidero; y como es poco lo que posee se encuentra
han apoderado de los campos para no cultivarlos, 6
libre de los sobresaltos é inquietudes que turban de
cultivarlos poco y malamente; bosques sin término,
continuo el reposo de la opulencia y de la grandeza,
jardines dilatados , montes espesos y sin fin ocupan
que tan envidiables sinembargo suelen parecerle: en
terrenos , que bastarian para emplear todos los bra-
fin , el que no recibe nada de la fortuna, nada pue-
zos de cuantos ociosos y holgazanes llenan las ciu-
de temer de ella. « La pobreza , dice Epicuro , es
dades y los pueblos. Si los ricos renunciasen en fa-
«una cosa n:ui estimable , con tal que viva tran-
vor de los pobres necesitados las posesiones super-
,,quila y contenta con su suerte : el hombre es
fluas que poseen , y de las que no sacan provecho
«rico luego que ha llegado á familiarizarse con la
alguno, sus propias rentas se verian considerable-
«escaséz : no es pobre el que tiene poco, sino aquel
mente aumentadas, la tierra sería mejor cultivada,
«que teniendo mucho, desea todavía tener ma.s...
las cosechas fueran mas abundantes, y los pobres,
g^2 Quieres ser rico? añade el mismo; pues no te afa-
que tan incómodos y molestos son á la nacion, se
«nes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu
harian unos ciudadanos tan útiles y felices cuanto.
»codicia." (1)
su estado lo permite. Gclon llevaba consigo los Si-
Del seno de la pobreza es de donde por lo co-
racusanos á los campos, á fin de estimularlos asi á la
mun salen la ciencia, el injenio y los talentos. Ho-
agricultura.
mero, poeta inmortal de la Grecia, hizo inmortales
No nos engañemos, la pobreza no escluye la fe-
á muchos. héroes fumosos cuyos nombres , á no ser
licidad; (1) antes bien puede gozarla con mas segu-
por él , estarían sepultados en un eterno olvido. Vir-
ridad por medio de un trabajo moderado, que no
jilio, Horacio , Erasmo , nacieron en la obscuridad.
la opulencia perpetuamente entorpecida, 6 incesan-
A los grandes talentos de los hombres, gi.ie la nece-
temente ajitada con las necesidades continuas de su
sidad misma ha creado , son deudores de su gloria
loca vanidad. La pobreza ocupada tiene buenas cos-
los Reyes, los Conquistadores y los grandes Pnera-
tumbres; la pobreza teme disgustar y ofender; la
les. Las sociedades deben sus mayores descubrimien-
pobreza es compasiva ; el indijente es sensible á los
tos al estudio y á las luces de los sábios , que por
males de sus semejantes, porque se considera espues-
lo comun han vivido en pobreza y miseria ; á tales
to á ellos: si el pobre carece de muchos deleites y
hombres, tan despreciados por los grandes orgullo-
placeres , tampoco siente el tedio y el fastidio propios
sos y por los ricos soberbios, deben estos todos sus
del rico, que hastiado y sin fuerzas con nada se de-
bienes y placeres.
leita, ni halla placeres algunos que le muevan. Los
deseos del pobre son limitados como sus necesidades;
contento con su subsistencia, no se afana por lo ve-
(i) El camino mas pronto de enriquecerse, segun Séneca,
es menospreciar las riquezas. Brevissima ad divitias, per con-
teinptuiu divitiaru;n , via est. Séneca , Epist. 88 _El mismo
dice eu ocra parie, Si ad natura,n vivir, nuwquanm cris pou-

Ncque divitibus cortingunt gaudia solis
per, si ad opiniones , nuniquarn cris dives.. Reprimiendo el lu-
(í) Nac vivit nalè , qui natus tnoriensque fefeilit.
xo, un Rey podrá de repente enriquecer toda su Corte y coa-
Horat. Epist. XVII. lib. I. vers. 9. f p.
solar á todo sa pueblo.

174
SECCION IV.
CAPÍTULO IX. • 175
z Con qué derecho los ricos y los grandes pueden
una indigna complacencia han de hacerle sacrificar
despreciar al pobre ? Por el contrario , éste debiera
su honor y su conciencia. El honor del pobre , lo
hallar en ellos unos bienhechores y unos apoyos
mismo que el del ciudadano mas ilustre, consiste en
contra la violencia y los
atenerse firmemente á la virtud..- La probidad , la
• rigores de la suerte ; en
vez de ultrajarle con crueles desprecios , debieran
buena fé, la rectitud y la fidelidad en el cumplimien-
mirarle como un individuo interesante por su misma
to de sus deberes , son prendas mas honrosas que la
miseria, necesario á su felicidad, y muchas veces su-
opulencia ó la grandeza, cuando en estas no se en-
perior á ellos por sus respetables talentos. Reflexionen
cuentran aquellas virtudes. i Hai cosa alguna mas
los ricos y los grandes que la indijencia 6 la media-
noble y respetable que la virtud , que persiste firme
nía gozan acaso en su cabaña de una felicidad pu-
y constante enmedio de la miseria , y que rehusa sa-
ra y no conocida de los mortales , que habitan sun-
lir de ella con aquellos medios injustos, que los ri-
tuosos palacios erijidos por el crimen. (1) El indijenti
cos y los grandes , sin necesidades algunas uljentes,
te , dominado de la envidia , debe convencerse de
no se avergti.enzan de emplear y seguir? La pobreza
que la inocencia ocupada es infinitamente mas feliz
noble y esforzada de un Arístides, 6 de ...un Curio
y dichosa que no la grandeza y la opulencia, rara
z no fué mas honrosa que la. opulencia de. un Craso
vez capaces de limitar sus deseos.
6 de un Trimalcion ?
El pobre, pues , debe consolarse y vivir resigna-
Si la virtud es amable en cualquier estado que
do con su humilde fortuna ; y siempre que trabaja
se encuentre, mucho mas venerable es todavía y
útilmente en obsequio del rico tiene derecho á su pie-
mas interesante en la indijencia miserable. La probi-
dad y beneficencia. Si él necesita de los ricos y de
dad se halla mas comunmente en la medianía con-
los grandes , es mui justo que les muestre la sumi-
tenta con su suerte, que en la grandeza ambiciosa
sion , la deferencia, los respetos y las consideracio-
y siempre inquieta; que en la opulencia siempre co-
nes que éstos •pueden exijir en cambio de su asisten-
diciosa; y que en la profunda miseria tan fácil al de-
cia y proteccion. El pobre debe esforzarse por gran-
lito 6 al mal.
jear su benevolencia valiéndose de medios honestos
Sería casi imposible entrar en el pormenor de los
y lejitimos, de la dulzura, de la paciencia y de las
deberes que la Moral impone á las diversas clases en
demos virtudes necesarias á su clase; mas no con las
que estan distribuidas las naciones: asiqué se con-
bajezas é infamias que el vicio tiránico y despótico
tenta con hacer presente á todas ellas que la probi-
pretenda exîjir de él. Cuando en los grandes halle
dad , la virtud y la integridad no sólo son necesa-
unos protectores de su flaqueza, y en los ricos unos
rias para ser cada uno respetable en su esfera , sino
consoladores de su miseria., debe el pobre pagarlos
que ademas pueden ser útiles á su fortuna. Un mer-
con su agradecimiento ; pero jamás un débil temor 6
cader arreglado y de buena fé, que se ha granjeado
la reputacion de no engañas á nadie, será preferido
á todos sus concurrentes ; y las pequeñas ganancias
que hará , acompañadas de una conducta prudente
(1)
.. Licet sub paupere tecto
y económica, le producirán seguramente una rique-
Reges et regum Jitu precurrere amitos.
za que no le darian el fraude y el engaño: el que
Horat. Epist. 1U. lib. J. vers. 32 et 33.

176
SECCION IV.
CAPÍTULO. IX. 177
una vez ha sido evidentemente engañado, no se de-
ciedad; ' Contento-con su estado, no envidie á. los
ja engañar la segunda. El artesano racional, atento
cortesanos inquietos, á los grandes atormentados de
y de buena conciencia es buscado con preferencia
deseos y perturbados de continuas ajitaciones, ni á
al que su neglijencia, su disolucion y sus vicios ha-
los ricos con nada satisfechos. La medianía, como
cen bribon y falto de palabra.
constituida en un buen medio , logra del movimien-
La Moral es una misma para todos los hombres,
to equilibrado de este mundo, sin esperimentar sus
grandes G pequeños, nobles ô plebeyos, ricos ó po-
vaivenes,-..
bres: Sus lecciones están al alcance del Monarca y
El labrador, tan respetable en sí mismo como
del labrador; á todos les son igualmente útiles y ne-
despreciado de los insensatos á quienes alimenta,
cesarias; y su práctica dá iguales derechos á la esti-
viste y enriquece, dése la enhorabuena de ignorar
macion pública. Un Principe, cuyas injusticias ha-
el sinuúmero de necesidades, de frtzslerias y de tor-
cen infelices y miserables sus Estados, ¿es acaso mas
mentos que aflijen noche y dia; ,á.1ps; favorecidos de la
apreciable que el labrador que los vivifica con su la-
fortuna. El morador de los'campos, en su pacifico ál-
branza y sus cosechas? (1) Un ciudadano laborioso
bergue, conozca la felicidad de verse libre de los cui-
¿ no es preferible á tantos grandes inútiles á la pa-
dados y pesadumbres que en las ciudades se intro-
tria que la devoran? Un honrado comerciante y un
ducen y asaltan á los cortesanos bajo sus artesona-
artesano industrioso ¿ merecen ser comparados con un
dos y relucientes techos. No envidie ni cambie su
señor injusto que se niega á pagar lo que les debe?
.cama de paja;. en la que descansa tranquila y pro-
En fin, el literato indijente y miserable que consa-
fundamente, por el lecho de .pluma, donde cl cri-
gra sus tareas y vijilias á la instruccion 6 al inocen-
men ajitado de continuo envaro busca el sueño y
te recreo de sus conciudadanos z no merece ser mas
el descanso. Sepa apreciar la salud y el vigor que
querido y respetado, que no el imbecil opulento que
.le prestan su frugal y sencilla comida, comparando
afecta despreciar los talentos?
su robustez y;,sus fuerzas con la flaqueza y las en-
d .;s
El hombre pobre, que vive de su trabajo y de
fermedades de esos desarreglados, cuyo apetito ya
su industria, no sea, pues, despreciado de esos hom-
no se irrita con los mas estimulantes manjares. (1)
bres altivos y soberbios que le tienen por de una es-
Cuando, al ponerse el sol, entra en su morada y
pecie diferente á la suya. El ciudadano obscuro no
halla dispuesta su simple comida de manos de su la-
jima; ni se avergiience de Su suerte, no se tenga por
-b.oriosa consorte, rodeándole sus amantes hi jos, que
desgraciado, no se menosprecie á sí mismo cuando
-gozosos de su vuelta le festejan y acarician, ¿ no de-
cumple honestamente con sus obligaciones en la so-
preferirsu suerte á la de tantos ricos Fujitivos siem-
pre de su propia casa, donde sólo hallan por lo co-
(f) Los antiguos deificaron á los inventores de la Agri-
cultura, Los Escitas. decian que el arado les habia venido del
(t) Virgilio ha pintado bien la felicidad del labrador en es-
cielo. Entre los Modernos , el labrador es . un ente vil , esclui-
tos versos:
do de todo privlëjio, despreciado, ÿ de continuo maltratado
Interea dulces pendent circum oscula nati;
de los ricos y nobles, y por lo comuu destruido y aniquilado
Casta pudicitíann ser vat doinus : v.bera vacce
por los Gobiernos.
Lactea de;uittunt, ect. Virgil. Gcor. lib. 3. vers. 523.
TOMO II.
23

178
SECCION IV.
CAPÍTULO I X.
f79
rnun mujeres insufribles é hijos desobediente? Apren-
otras :entes no pueden privarse sin dolor.
da, pues, el labrador á vivir contenta con su .esta-
Por esta razon los Moralistas, que ordinariamen-
do; viva íntimamente persuadido de que el que ali-
te sólo se proponen la instruccion de las clases mas
menta y hace feliz á su patria, es mas dichoso, mas
florecientes y elevadas de la sociedad, no debieran
libre y mas estimable que el grande envilecido, que
desdeñar la de los hombres ménos favorecidos del
el guerrero feroz , que el cortesano servil, y que el
destino; proporcionando las lecciones de la Moral al
codicioso traficante, todos los cuales hambrean y
estado y á la capacidad del pobre, el sabio se ba-
desolan la patria, sin lograr hacerse felices á si mis-
ria merecedor de otra tanta gloria, y recojería ma-
mos á pesar de todos los daños y males que causan
yores frutos de éste modo, que anunciando solamen-
á sus conciudadanos.
te á los poderosos de la tierra verdades ó infructuo-
No bai duda que la felicidad existe aun para a-
sas ó desagradables para ellos. Mas al pueblo se le
quellos hombres que la opulencia y la grandeza mi-
mira por lo comun como á un vil rebaño, incapaz
ran como la escoria de la naturaleza humana, á los
de reflexionar y de instruirse, y al cual se le debe
cuales por lo tanto se interesan mur poco en conso-
mantener en el error y la ignorancia para mejor y
lar y socorrer. Para los pobres existe también una
mas impunemente oprimirle.
Moral, mejor acojida en sus sencillas almas, que no
en los espíritus exaltados, "incapaces de ser conven-
CAPÍTULO X.
cidos; 6 que en los corazones empedernidos, á los
cuales no bai cosa que pueda enternecer. Es mucho
Deberes de los Sabios , de los Literatos , de los
mas fácil dar á conocer las ventajas de la equidad
Artistas.
al que su flaqueza espone -á la opresion, que no á
los Príncipes, á los nobles y á los ricos, que fun-
En todo tiempo y en todos paises, los talentos
dan su fèlicîdad y su gloria en la facultad de opri-
del alma han merecido á los que los poseian el aprecio
mir. Mas. bien se consigue escitar afectos de huma-
y la consideracion de sus conciudadanos, y han te-
nidad y compasion en el que sufre y padece con
nido entre ellos un lugar honroso y distinguido. En
frecuencia, que no en esos hombres á quienes su es-
el orijen de las naciones los hombres mas ilustrados,
tado parece que les preserva de las miserias de la
los mas instruidos, los mas esperimentados adquirian
vida. En fin , cuesta mucho menos trabajo conte-
tanto crédito y tal ascendiente sobre los pueblos, que
ner las pasiones tímidas del pobre, â quien sus mi-
estos recibieron con reconocimiento las leyes que les
serias no han conducido al crimen todavía, que no
dictaron, mirándolos corno oráculos y como á unos
las pasiones indómitas y furiosas de los tiranos, pa-
séres sobrenaturales. Los Sacerdotes en el Egipto, los
ra quienes á su parecer nada bai que temer sobre.
Magos en la Persia, los Bracmanes en el Indostan,
la tierra. La.felíz ignorancia en que el pobre vive
los Caldeos en la Asiria, los Filósofos entre los Grie-
de mil objetos distintos que atormentan el corazon
gos, fueron por sus luces unos personajes respetados
del rico, lea exime de un sinnúmero de necesidades
igualmente de los Soberanos y de los pueblos, á quie•
y deseos; y acostumbrado á todo jénero de priva-
nes eran útiles por sus conocimientos, por su cien-
ciones, se abstiene de las cosas dañosas, de qué
cia y por sus descubrimientos, fruto de sus traba-

180
• StCCION IV. '
CAPÍTULO : X.
181
jos y de st s mcditaeicrnes. La _historia los-'calificatte
tendiente de éstos sobre los pueblos.
inventores de la mitolojia, de la relijion, del 'culto
. De esta manera , la ciencia , los talentos, la in-
y de la lejislacion que se establecieron en la mayor
dustria y el artificio elevaron á los sábios sobre los
parte de las naciones del mundo. Los primeros sa-
demas hombres ; asi los Sacerdotes , que poseian
bios fueron los primeros Soberanos. "Aquellos, dice
esclusivamente los conocimientos interesantes á las
ci grande autor del Espíritu de las Leyes,. que ha-
naciones , fueron, mirados como sus guias y direc-
bian inventado las artes , hecho la guerra en defen-
tores ; así eran tenidos por intérpretes de los Dio-
sa de los pueblos, reunido los hombres dispersos y er-
ses , y á su presencia se postraban los Príncipes y los
rantes, ó que les hablan adquirido y dado terrenos,
pueblos. Se -vé, pues, que la utilidad social ha sido
obtenían de ellos el Reino, y le transmitian 'à sus des-
el orijen primitivo de la veneracion que los hom-
eendientes. Ellos eran Redes, Sacerdotes yueces.
bres han mostrado en todos los siglos al sacerdo-
Asi la consideracion pública no fue estera ni
cio , como Cambien de los honores , de las rique-
mezquina para con estos hombres divinos y raros:
zas y de los privilejios con que tan ampliamente
los sac-crdotes , ademas del respeto público de que
ha sido recompensado.
gozaran, fueron ricamente dotados por la grati-
• Este es el verdadero orijen de las ciencias y de
tud nacional ; y aún obtuvieron inmunidades, gra-
las artes , que de siglo en siglo se han ido perfec-
cias y privilejios•queles facilitaron el aplicarse tran-
cionando mas ó ménos , y que el transcurso del tiem-
quilamente á sus meditaciones , á sus cargos res-
po puede enriquecer aun con nuevos descubrimien-
petables, y a las investigaciones •útiles y provecho-
tos. Los pueblos ignorantes fueron siempre curio-
sas .para la sociedad. Por consecuencia , estos per-
sos , inquietos y supersticiosos ; embelesados con el
sonajes reverenciados , y dados á la conternplacion
espetáculo de:.los astros , sus débiles ojos no des-
y á la esperiencia , pudieron hacer descubrimientos
cubrieron en- ellos sirio objetos de admiracion : los
útiles 6 curiosos, y los pueblos hubieron de tener-
Sacerdotes observadores ostentaron el secreto de leer
los por entes de un órden superior , que tenian
en ellos sus destinos : esta curiosidad produjo la
trato co n el cielo. Las naciones debieron á estos
Astronomía , la cual en los principios no finé sino
primeros sábios la Teología , la Astronomía , la Jeo-
la astrología judiciaria , ciencia falaz y engañosa,
metrí a , la ;Medicina , la Física , y un gran nti-
que los posteriores conocimientos han hecho jus-
mero de artes útiles 6 agradables á la vida: Por in--
Lamente despreciables á las personas sensatas. Para
formes é imperfectas que fuesen las primeras nociones
el hombre inesperto todo es milagro ; por conse-
de estos especuladores , ellas no obstante debieron
-cuencia la Medicina , la Física, la Química, la Bo-
parecer sublimes â unos salvajes faltos de esperien--
tánica etc. en su cuna fueron ciencias mcíjieas, fun-
cia ; y para hacerlas mas respetables aún , se las cu-
dadas en el supuesto trato de los Sacerdotes con
brió con cl velo de las alegorías, enigmas y mis-
los Dioses. El gusto de lo maravilloso , hijo de la igno-
ferias , los cuales , solamente entendidos de los Sa--
rancia , produjo despues la Poesía , la cual le adornó
cerdotes, sirvieron para perpetuar el poder y as-
con sus gracias, contribuyó mas que todo á inflamar
la imajinacion de los hombres ácia los objetos á los
(1) Véase . L'. Esprit cíes Loir. , lib. L
qué quiso ofrecer su admiracion y respeto, y grabó,

182
SE CCION IV.
CAPÍTULO X.
183
en fin, profundamente en los espíritus , las nociones,
que la ciencia primitiva y grosera de la natura-
los cuentos y las fábulas que se propuso inspirarles.
leza y de los hombres , adornada por la poesia,
La Moral de los primeros maestros de los pue-
consagrada por la relijion , y envuelta en miste-
blos fue una ciencia tenebrosa ; por no conocer su-
rios , á fin de hacerla venerable á los ojos de los
ficientemente la naturaleza del hombre , y los mo
pueblos , amantes siempre mas de lo maravilloso
tivos mas poderosos y eficaces para escitar á la vir-
que de principios simples y bien raciocinados. En
tud y separarle del vicio , se recurrió á motivos
todos tiempos se ha procurado sorprender , sedu-
sobrenaturales , y á ideas vagas de sus deberes ; en
cir y ofuscar á los hombres para empeñarlos al cum-
vez de establecerlos sobre sus relaciones con los otros
plimiento de sus deberes. Una doctrina sencilla y
hombres , los fundaron sobre sus relaciones con las
racional no se habia encontrado aún ; y como por
potencias ocultas , por quien se suponia goberna-
otra parte esta doctrina no hubiera sido conforme
do el mundo, y cuya benevolencia ó cólera se
á las miras políticas de los primeros preceptores de
atraia. Ademas se inventaron para los pueblos prac-
las naciones , de aqui es que estos trataron á sus
ticas y ceremonias , que se consideraron capaces
discípulos como á unos niños , á quienes era me-
de conmover favorablemente á estas potencias so-
nester engafiar y persuadir con cuentos , con narra-
brenaturales , ó de calmar sus venganzas.
ciones maravillosas , y con prodijios. La claridad
No es de un mundo invisible y desconocido de
y la sencillez son los últimos esfuerzos de la sabi-
donde han de sacarse los deberes de la Moral uni-
duría , y solamente propias de los hombres en su
versal del hombre, sino de las necesidades de su
madurez. "Los hombres , dice Tácito , son siempre
naturaleza , y de su propio corazon. No es menes-
»mas propensos á creer lo que no entienden ; y las
ter buscar en el favor ó en la cólera de estas po-
«cosas obscuras y misteriosas tienen mas atracti-
testades invisibles los motivos que muevan al hom-
vo á sus ojos , que las que son claras y fáciles de
bre á obrar el bien , ó que le desvien del mal , sino
»comprender." Eurípides. habia dicho ántes que él,
en el afecto y el ódio de sus semejantes , presen-
que en las tinieblas hai una especie de majestad. Lu-
tes siempre á sus ojos. Las ceremonias y los ritos
crecio decia tambien que las personas estúpidas sGla
jentílicos no purifican el corazon del hombre ; lo que
•admiran las cosas que se esconden bajo términos mis-
suelen hacer solamente es adormecer su conciencia.
teriosos (1).
Mas á pesar de esto se creyó necesario y pre-
Asiqué los primeros conocimientos dados á las
ciso gobernar y rejir á los pueblos groseros y sal-
naciones salieron por lo comun de las nubes de la
vajes con la supersticion , 6 porque así se les quiso
impostura. Por una fatalidad ordinaria , los hom-
engañar, ó porque se les miró como á incapes de obe-
bres menos ignorantes que los otros engañan á estos
decer á la razon. Por consecuencia, la ciencia de
primero ,. para esclavizarlos despues. Sobre esta po-
las costumbres, y la política, entre los primeros
sábios ó sacerdotes , fueron apoyadas en las fábu-
las. Es de creer seguramente que las Mitolojías re-
(!) Oninia stolidi rnagis admirantur , amantque,
lijiosas que se encuentran establecidas en los di-
Inversis p.? sub verbis tatitanti cernunf.
ferentes paises de nuestro globo , no son otra cosa
Lucret. lib. i, vers. 64.1

184
SECCION IV.
CAPÍTULO X. 1.85
lítica no sincera se fundó sin duda eI • espirito mis-
píritus. Semejante al trueno , una ciencia rodeada
terioso de la antigüedad, espíritu que durante muchos
de : nubes hace respetables á los que se jactan de
siglos fue corrompiendo los escritos de • los Filósofos
poseerla ; pero si es útil y ventajosa para estos , es
mas célebres , los cuales por su estado y profesion
inútil y dañosa á los progresos del entendimiento
hubieran debido ilustrar al jénero humano, mos-
humano , puesto que le divierte sin provecho , y
trándole la verdad necesaria á su felicidad.
1è mantiene en una perpetua infancia. Ya se vé
En fuerza de estos principios , los doctores y
que hablamos solamente de ,las ciencias naturales
maestros de las naciones hicieron que bajasen del cie-
y de los conocimientos que no esceden el alcance
lo sus preceptos y doctrina : Brama presentó á los
de su comprehension. Darnos sus idet.3 en nombre de
habitantes del Indostan unos dogmas, leyes y prác-
la Divinidad , es , 6 hacernos perder todo el resor-
ticas que aseguró habia recibido del dueño y señor
te del injenio de que ella nos dotára , ó compro-
invisible del mundo. Osiris , despues de recibir del
meter los altos respetos que la' debemos , cuando
cielo el arte de la agricultura , se hizo Lejislador,
está en clara y manifiesta oposicion con las luces
Soberano, y Dios tutelar del Egipto : Zoroastro , en
y los dictados de la razon que dimanan de ella misma.
nombre de Oromáses , ordenó el culto , las costum-
Del Egipto y la Fenicia fue , pues , de donde
bres y los deberes de los Persas. Segun estas mis-
evidentemente recibieron los Griegos su relijion , sus
mas ideas, Orféo instruyó á los Griegos , y fun-
primeras nociones sobre la Naturaleza y sobre la
dó los misterios de Eleusis; Numa dió sus leyes
Moral, y en una palabra su Filosofaa. Pitágoras,
á los Romanos ; : IYlaho;na á los Arabes &c...
como hemos dicho en otra parte , fue á buscar
Todos estos Lejisladores, hallando á los pueblos
su ciencia mística á las escuelas de los sacerdotes
groseros dominados de una fuerte pasion por lo
Egipcios y de los sábios Caldeos. Platon . despues
maravilloso , y de un grande respeto á los enigmas
de él , sacó del mismo manantial la doctrina ocul-
y misterios , se aprovecharon astutamente de tan
ta y sublime que difundió en su patria (1). La Gre,
favorables disposiciones para someterlos á su impe-
rio (1). Un lenguaje obscuro escita la curiosidad ; y
las nociones maravillosas admiran y agitan los es-
(1) Platon sobrepujó en su estilo misterioso al de los sa-
cerdotes de Egipto : asi es que los reprende por haber hecha
un mal irreparable á las ciencias inventando la escritura. Sin-
(i) El verdadero campo en que se dilata la impostura,
embargo la escritura es el tí p ico medio de esparcir y conser-
dice Montagne , son las cosas desconocidas , por cuanto en
var los couoehnientos humanos; los salvajes viven en una
primer lugar la misma enseñanza dá crédito y opinion , y
continua infancia , porque los descubrimientos , las esperien-
ademas , no estando sujetas á nuestros discursos ordinarios,
cias y las reflexiones de sus antepasados , por falta de es-
nos quitan los medios de combatirlas.» Lib. á. cap. 31. César
critura , son siempre inútiles y perdidas para ellos. Cada
babil dicho antes que el , que por un vicio comun de la
jeneracion , privada de los socorros de este arte , está obli-
naturaleza nosotros confiamos mas en las cosas invisibles,
gada á comenzar de nuevo con nuevos trabajos y dispendios.
Es menester hablar con claridad á los hombres para serles
ccultas y desconocidas, y que estas nos causan mas asom-
útiles verdaderamente. El sabio misterioso y reservado no es
bro. ommsni fit vitio Mature , ut invisis , latitantibus ut—
bueno sino para confundir y embrollar los entendimientos y
que incognítis rebus mugis con;iciamus , veteen entiusque. ex-
retardar sus progresos .por lo tanto un hombre semejante no
eerre 41m r. De bello civili , lib. 2. sec. 4.
Nonio II.
24

186
SECCION IV;
CAPÍTULO X.
187
cia poco á poco se llenó de filósofos y pensadores,
á Confucio. los Chinos son miserables .viciosos,
que se hicieron célebres y respetables con sus sis-
porque viven bajo un gobierno despótico y bárbaro,
temas y descubrimientos , adoptados en seguida por
que pone obstáculos invencibles á los progresos de la
los Romanos : estos conquistadores los comunica-
verdadera sabiduría , y hace que sean ini tiles las
ron á los pueblos sujetos :á su Imperio: y de mano
lecciones de una Moral mas sensata (t).
de estos , los modernos • 'han recibido los conoci-
Si durante algunos siglos la ciencia fue despre-
mientos que disfrutan, - y que deben perfeccionar,
ciada en Europa, y estuvo como sumida en el ol-
simplificar , y hacer mas claros y nias útiles.
vido, este estado de envilecimiento debe atribuirse
Tan respetables y honrosas, como hemos visto,
á la confusion y á lbs desórdenes que. produjeron las
han sido siempte las ciencias y el inj. nio en
revoluciones y las guerras continuas que ajitaron las
• todos
los pueblos. Este ascendiente de la sabiduría se ha
naciones." Entonces el entendimiento humano reca-
observado en todos los paises de • la tierra. Hace
yó en su primitiva ignorancia; los estúpidos y furio-
muchos siglos que- Confaucio , por los preceptos mo
sos guerreros no conocieron otro mérito que. el de
raies que se le atribuyen, gobierna todavía' la Chi-.
saber pelear ; los pueblos , totalmente privados de
na; su memoria es allí siempre grata ; sus máximas
luces y de razon , vejetaron en un funesto embru-
han sido igualmente respetadas en aquel Imperio co-
tecimiento, acompañado de todos los males que traen
mo oráculos por los mismos Tártaros feroces , que
consigo el error y las preocupaciones. Los hombres,
mas rie una vez le han sojuzgado; para obtener los
llenos de vicios y torpezas , se corrompieron en el
empleos y dignidades :es preciso haber estudiado
infortunio, porque les faltaron los socorros , los con-
los libros de este sábio , á quien se le tributa cul-
to , y se le ha dado el sobrenombre de Rey de las
letras. Estos homenajes , . tributados por toda una
(l) Nosotros observarémos de paso que la Moral de este
nacion á la memoria de este hombre célebre , prue-
famoso sábio , tal y como nos la han transmitido algunos Mi-
sioneros de Europa , no puede darnos una idea alta y ven-
ban alnienos que los Chinos , sinembargo de lo cor-
tajosa de los conocimientos de los Chinos. Las obras atri-
rompidos que están, se consideran obligados á mos-
buidas á Confucio y á su discípulo Mentxio , no encierran nias
trar esteriormente su veneracion á los talentos y á
que máximas comunes y triviales, que en nningun modo pue-
la virtud, aun cuando ellos carezcan de estas do-
den ser comparadas con las de los Gr egls y los Romanos; ade-
.tes. A pesar de su respeto á los escritos atribuidos
mas estos escritos , tan alabados por algunos modernos , fa-
vorecen el despotismo , es decir , el mas injusto de los Go-
biernos , là tiranía paternal , la cual confunden con una au-
toridad razonable , la poligamia , el poder tiránico sobre las
es bienhechor dei jénero humano. La verdad es la que dá w-
mujeres : en fin , ellos no tienen otro objeto que el de formar
da su brillantez á las ciencias; el que menosprecia la verdad
esclavos. Se ve , pues, que este Sábio del Oriente, ó los que
y la pospone á la frivolidad, no es mas que un necio char-
han adoptado sus máximas, no han llegado á conocer las pri-
latan. Un Griego , hablando de Pitágoras , -dijo : Pitágoras
meras nociones de la verdadera Moral y del Derecho Natu-
el encantador , que quiere y busca la vanagloria y afecta
ral. Estremece y horroriza cl pensar que la ley permita ca
un lenguaje grave y misterioso para hacer caer los hombres
la China á los padres espouer y abandonar á sus hijos , los
en sus redes...
cuales se encuentran con frecuencia en las calles de Pekín re-
Plutarco , vida de Numa
bentados por los carruajes ÓL devorados por las bestias.

488
SECCION IV.
CAPÍTULO X.
189
suelos , los placeres y las comodidades que las cien-
',consuelo en la desgracia: ellas forman las delicias
cias y las artes ofrecen. Los feroces soldados no co-
»del Gabinete, sin causar en parte alguna ningun
nocieron de ningun modo las ventajas inestimables
,,estorbo ni embarazo ; por la noche nos aconi-
que los talentos, el ingenio y la industria podían acar-
,,pañan, y nos siguen en los campos, en los via-
rear á la vida social. Las naciones estuvieron ciegas
,,j es &c.57
y mal morijeradas , porque sola la razon , fruto de
Este es cl juicio que formaba de la sabiduría un
la esperiencia ó de la sabiduría, puede hacer á los
hombre de Estado, al cual le fué confiado el go-
hombres humanos y sociables.
bierno del mas poderoso Imperio del mundo: esto de-
En fi n, las tinieblas de esta larga noche comen-
biera causar rubor y vergüenza á tantos Grandes y;
zaron• á disiparse; los Soberanos, amigos de las le-
Nobles que afectan despreciar á la sabiduría , que la
tras, de las ciencias y de las artes , les alargaron una
miran como inútil y peligrosa , y que se vanaglorian
manu benéfica y protectora ; el entendimiento hu-
al parecer de una ignorancia, que fué siempre el
mano, libre ya de su pesado letargo , recobró su ac-
manantial del error y del vicio. La sabiduría sólo
tividad; los talentos fueron considerados, honrados
puede desagradar á los impostores y á los tiranos (1).
y recompensados; desde entonces escitaron en todas
g Habrá sido acaso por merecer los votos de se-

las almas una viva fermentacion y una emulacion
nicjantes hombres, por lo que algunos literatos han
dichosa; las costumbres se suavizaron ; la reflexion
empleado sus talentos y sus luces en declamar con-
sucedió á la impetuosidad y al atolondramiento; el.
tra la utilidad de las ciencias ? Pero exáminemos en
estudio se hizo la ocupacion de muchos ciudadanos
pocas palabras las razones en que un célebre detrac-
inflamados del deseo de la reputacion , de la gloria,
tor de las letras funda sus imputaciones contra ellas.
y aun de la fortuna que ya lograban los talentos.
Las ciencias, segun M. Rousseau de Ginebra, son
Las letras llegaron á ser por lo menos un agradable
defectuosas en su oríjen , en su objeto y en sus efectos.
recreo para muchas personas, que sin ellas vejeta-
En su oríjen, puesto que la Astronomía nació de la
rian en una fatigosa ociosidad.
supersticion, la Elocuencia de la ambicion, del odio,
Aristóteles decia que " los sábios tenian sobre los
de la adulacion y de la mentira; la Geometría de la
',ignorantes las mismas ventajas que los. vivos sobre
»los muertos. Que la sabiduría es un adorno en la
«prosperidad , y un refujio en la adversidad.—La
(1) Caligula quiso destruir las obras de Hornero. Un Em-
,' sabiduría , segun Diójenes , sirve de freno á la ju-
perador de la China hizo quemar todos los libros de sus Esta-
dos. Los malos Príncipes se han declarado siempre enemigos
ssventud, de consuelo á los viejos, de riqueza á los
de la sabiduría. Valcutiniano y Licinio la llamaban veneno, y
,,pobres, y de ornato á los ricos.—Las ciencias y
peste de un Imperio. El impostor Mahonia proscribió astuta-
»Ias letras , dice Ciceron (1), son el alimento de la
mente toda ciencia, tcmereso de que ella destruyese sus impos-
»juventud, y el recreo de la vejez; ellas nos dan es-
turas. El Gran Turco , dice la Boëte , está bien convencido
ssplendor en la prosperidad, y son un recurso y un
que los libros y la doctrina dán mas que ninguna otra cosa á
los hombres la proporcion de reconocer y odiar la tiranía.
Véase su Discurso Sur la servitude volontaire , impreso á con-
tinuacion de los Ensayos de Montagne de la Edicion publica-
(1) Cicero,:Oral. pro Ar•cüia Poeta , cap. 7. §. 16.
da por Coste.

190
SECCION IV.
CAPÍTULO X. 191
avaricia; la Fisica de una vana curiosidad; y todas,
ella para seducir y engañar, esto solamente prueba
hasta la Moral misma, del orgullo de los hombres.
que las cosas mas útiles se convierten en las mas da-
En su objeto , porque no hai historia sin tiranos,
ñosas por el abuso que se hace de ellas. La Física es
sin guerras, sin conspiradores; no hai artes sin lua°ô;
efecto de una curiosidad laudable, que conduce al
no hai ciencias sin el olvido de los deberes mas indis-
hombre á buscar en la naturaleza lo que puede con-
pensables. ¡ Qué de peligros, qué de errores y estra-
tribuir á su propia felicidad; conocimiento sin el cual
víos no encuentran en la carrera de las ciencias los
no podria conservarse , ni vivir. La jeonletria no es
qué buscan sinceramente la verdad! Su mismo criterio
fruto de la avaricia, sino de la necesidad de distin-
es tambien incierto.
guir y poner límites á las posesiones de los hombres,
En sus efectos, las ciencias son hijas y madres
sin cuya distiucion todo sería desórden y confusion.
de la ociosidad; son inu tiles á la felicidad; inventan
La Moral no es obra del orgullo, sino de la necesi-
y proponen mil paradojas que dan por pie rí los ,fien-
dad indispensable de saber como deben comportarse
dameraio.s de la f , y destruyen luz virtud. Ellas solo-
los hombres reunidos en sociedad.
can el sentimiento de nuestra libertad orijinal , é in-
La historia nos enseña hechos útiles á nuestra
troducen una falsa y engaiiosa Política, que aniqui-
instruccion; y nos muestra tiranos, guerras, revolu-
lando la confianza y la amistad, abre la puerta á mil
ciones, conspiraciones y tumultos populares para ins-
vicios; ellas producen el luxô y el loco deseo de dis-
pirarnos horror, y estimularnos á buscar los medios
tinguirse , de donde nacen la depravacion de las cos-
de preservarnos de los males que tan frecuentemen-
tumbres, la corrupcion del gusto y la molicie (1).
te han aflijido al jénero humano. Las artes, es ver-
Para responder una á una á todas estas acusa-
dad, florecen en el seno del luxo; mas -aquellas ar-
çiones tan graves, nosotros dirémos que la Astrono-
tes que no tienen por objeto una real y verdadera
mía nació de un racional deseo de conocer los mo-
ulilidad, no deben confundirse con las otras, sin las
vimientos de los cuerpos celestes, de cu yo conoci-
cuales la sociedad no podria subsistir. La sabiduría
miento necesitaban los hombres para ordenar los tra-
no produce el olvido de nuestros deberes; por el con-
bajos precisos á la vida, como la Agricultura y la.
trario , la verdadera sabiduría nos conduce . â ellos;
•Navegacion; y que si la Astronomía nació cierta-
ella nos hace cumplir un deber, en el hecho mismo
mente de la supersticion, esta no es una ciencia real
que nos constituye utiles á nuestros semejantes con
ni apreciable. La Elocuencia nació de la necesidad
las verdades ó las esperiencias que nos facilita co-
de escitar y mover las pasiones y los intereses de los
i
municarles. No se pueden imputar como un crimen
hombres , para determinarlos por este medio á cosas
á las ciencias los peligros á que se . arriesgan los que
útiles, ó persuadirlos la verdad, tan indispensable á
indagan la verdad; este es un crimen de la perver-
su bienéstar: si algunos impostores han ahusado de
sidad de los que hacen que la verdad sea dañosa á
los que la predican, ó de los que se esfuerzan en
privar de ella al jéuero humano. Los errores y es-
(l) Véase el Discurso de M. Rousseau , pre,niado por la
travios que SC encuentran en la carrera de las cien-
Academia de Dijon , sobre esta cuestion : Si el res•t:abiecimiento
cias., no prueban en manera alguna . que las ciencias
de las Ciencias y de las Artes contribuye ú correjir y purificar
das costumbres.
tnismas son malas ó falsas; prueban sí que los hom-

192
SECCION IV.
CAPÍTULO X. i93
bres están sujetos á extraviarse á veces por largo
ocupando al hombre de una manera útil 6 agradable,
tiempo hasta encontrar la verdad, y á engañarse
ellas le separan y distraen de mil desórdenes , que
siempre que no parten de esperiencias seguras: estos
son los recursos ordinarios de la ignorancia y la pe-
falsos caminos ó estravíos hacen ver al sabio que de-
reza. Las ciencias no producen el luxô; antes bien le
be desconfiar de sí mismo, y que á fuerza de cai-
deprimen y condenan; ellas exôrtan á los hombres
das es como se aprende á caminar. El criterio de
á preservarse de él; ellas impiden á los estudiosos el
la 'verdad es cierto, cuando se emplea en objetos
que piensen en las vanidades de que se ven atormen-
que pueden someterse á la esperiencia, dejando á un
tados perpetuamente los ociosos y los ignorantes. El
lado todos los que sólo tienen por base á la ima-
deseo de distinguirse no es un loco deseo, sino mui
jin a cion.
natural y mui laudable, cuando el hombre logra dis-
Las ciencias verdaderamente útiles no son ma-
tinguirse por medio de una conducta honesta y vir-
dres ni hijas de la ociosidad; son hijas de las verda-
tuosa, y unos talentos ventajosos al público: un lo-
deras necesidades del homb re , que le llevan en bus-
co deseo de distinguirse lo és, si, ciertamente el as-
ca de lo que puede contribuir á su conservacion, y
pirar á ser tenido y reputado por hombre célebre
hacer su exîstencia feliz y agradable; ni son inútiles
impugnando y combatiendo las nociones mas eviden-
á la felicidad sino cuando se ocupan en vagas espe-
tes y racionales , las cuales nos hacen ver que la
culaciones , y en objetos inaccesibles á la razon
ignorancia es un vial, y que la sabiduría es un bien
y
á la esperiencia. Las paradojas que destruyen la vir-
mui apreciable, bajo cualquier aspecto que sea con-
tud , son efecto del delirio , y tan malamente se Ila-
siderada.
rnarian éstas ciencias, corno la embriaguez ó la lo-
Toda ciencia, como hemos dicho al principio, es
cura. Las ciencias no sofocan ni ahogan el senti-
un resultado de la esperiencia y de los hechos; las
miento de nuestra libertad; todo al contrario, la
esperiencias mal hechas constituyen la falsa ciencia
verdadera sabiduría nos conduce á ella, y nos hace
6 el error , cuyas consecuencias son tan funestas pa-
amarla y desearla en vista de las desgracias é in-
ra el hombre. Las esperiencias constantes, reitera-
felicidades que acompañan siempre á la esclavitud.
Las ciencias suponen reflexîon , y la reflexîon nos
hace civiles é ilustrados, porque nos hace sociables,
» la vida es desagradable, si la prudencia , la honestidad y la
instruyéndonos en las atenciones y respetos á que
9) justicia no dirijen todas nuestras acciones; mas siguiendo
están unos con otros obligados los hombres. La ur-
97 constantemente el camino que nos indican, nuestros dias se
pasan con cierta satisfaccion, de la que es inseparable la fe-
banidad en el trato de ningun modo excluye la
licidad; porque estas virtudes y su práctica constituyen una
sincera amistad y la confianza , que principalmente
,, vida llena de tranquilidad y de placer." Horum ateten o7i2ni nn9
debe establecer la ciencia de las costumbres. Las
initium, tnaximumnque bonum prudentia est. uocirca ex philo-
ciencias no habren la puerta á mil vicios ( 1 ) ;
sophie bonis prudentia antecellit , ex qua reliquce virtutes omues
oriuntur: docentes quod jucunde vivere possit nemo, nisi pruden-
tes et honeste justeque vivat ; nec contra prudenter et honestè
justèque,
quin et vivat jucundè. Virtutes enrm jucunde vite con-
(t) Epicuro decia al contrario, que cela"Filosofía es el ori-
ucte sunt; jucundaque vira separari a virtutibus nequit.
j
» jen y manantial, de todas las virtudes que tics cnsei"ian que
Diog. Laert. De vit. et dogmat. Philosopli. lib. iO, sec. 132.
TOMO II.
25

194
SECCION IV.'
CAP ULO X. 195
das y hechas con reflexîon producen la verdadera
porque disfruta en ella de sus propias esperiencias y
ciencia , y nos dan á conocer la verdad, siempre
de las de los demas ; sus esperiencias desenvuelven
títil y necesaria á los hombres. Pretender que la cien-
su razon , y le enserian â distinguir el bien del mal.
cia es inútil , es lo mismo que decir que los hom-
Declamar contra la razon humana y la sabiduría
bres , para conducirse en este mundo , no necesi-
es afirmar que el hombre no ha menester absoluta-
tan ni de la esperiencia , ni de la razon, ni de la
mente distinguir lo que puede conservarle de lo que
verdad ; esto no es reducir al hombre al estado sal-
puede destruirle, lo que le es agradable de lo que
vaje 6 al abstracto de la naturaleza , sino hacerle
le es perjudicial y molesto. El hombre natural , fa-
inferior á las bestias, las cuales tienen un cierto gra-
bricado por .e1 sofista elocuente á quien refutamos,
do de esperiencia, de razon, de ciencia y de ver-
sería tina desgraciada criatura sin recursos algunos
dad , las suficientes para conservarse y satisfacer sus
contra los males que le amenazan á cada paso. ;Y es
necesidades. Las necesidades del hombre, como que
en la ignorancia y la estupidez donde han de bus-
són mayores y mas multiplicadas que las de los bru-
carse los remedios contra la corrupcion que produ-
tos, requieren mayores esperiencias, conocimientos
cen-de continuo la inesperiencia y el delirio (1) !
mas estensos, y un mayor número de verdades, sin
Una insensata tradicion persuade á casi todos los
las cuales sería mas desgraciado que las bestias. El
pueblos , que sus groseros antepasados han debido
hombre ignorante y estúpido carece de los recursos,
gozar en aquellos tiempos de uña felicidad descono-
que lo que se llama instinto concede á los castóres.
cida de sus descendientes. De aquí la fábula de la
El medio de que un hombre sea superior â los
edad de oro , que se refiere siempre al oríjen y naci-
otros está en que cultive mas que ellos su razon , y
miento de las naciones , esto es , á una época en la
adquiera otros conocimientos mas profundos y vas-
cual los hombres , privados de todo conocimiento y
tos. ¿Qué prodijiosa diferencia no establecen la cien-
recurso , é ignorando hasta la. agricultura , vivian
cia y el injenio entre unos y otros hombres ? Los
como las bestias , y se alimentaban con raices y be-
pueblos mas ilustrados son los mas florecientes. La
llotas. Es bien dificil de creer que estos hombres,
Europa dá la ley á las demas partes del mundo por
tan faltos de medios para satisfacer sus necesidades
la superioridad de fuerzas que la comunica la sabi-
naturales , fuesen 6 mas sabios ó mas felices que
duría; entre las naciones que comprende, las mas
nosotros ; porque si desconocian el luxô , tambien
poderosas , las nias activas , las mas industriosas
carecian de todo ; si no tenian pleitos ni tribunales,
son aquellas que poseen mayores conocimientos. Un
lidiaban y se mataban de continuo por cosas de po-
pais sumerjido en la ignorancia es un reino de tinie-
quísima monta.
blas , cuyos habitantes están en un profundo letargo.
El hombre nace en socidad y contiinia viviendo
en ella , porque la sociedad le es agradable y nece-
(1) Dacier (en su comparacion entre Pirro y Mario) dice
saria ; el hombre no ha sido destinado en manera
con razon : "las Musas no son aborrecidas impunemente: Ma-
9) rio fué como las tierras fuertes que , estando ociosas y sin
alguna por su naturaleza para vivir en los bosques,
eycultivo, producen mas yerbas malas que buenas." Véase su
privado de los socorros de sus semejantes : la vida
traduccion de las vidas de los Varones ilustres de Plutarco, tea
social le formale modifica , le labra
, y le cultiva,
mo 4 , pag. lO 5 , edic. de Amst. de 1734.

196
SECCION IV.
CAPfTeLÔ X. 197
La ignorancia de lo mejor., segun el dictámen de
to los vicios introducidos - por el luxó , ni' ahuyen-
un antiguo , es la causa de todos los errores y defec-
tar la sombría ferocidad que siempre caracterizó al
tos. La vida social , ilustrando al hombre , le facili-
pueblo Romanci : 'esta Filosofia , siempre feroz y re-
ta toda especie de socorros , y le descubre los mo-
pugnante , era incapaz >>dë' inspirarle otràs` CeitnI
tivos que le empeñan á reprimir sus pasiones; cuan-
bres mas suaves , .nïayó m e-i te bajo el .Imperio• de
to mayores conocimientos adquiere, tanto nias co-
los tiranos que acabat r:dë destruirlo , todo (1).
noce sus verdaderos intereses , siempre enlazados
No es, pues,- de1'a igriórancia 6 de la disol"ucion
con los de sus semejantes; él no es perverso y mal-
de la humana sociedad dedonde debemos esperar la
vado sino porque ignora 6 ha perdido de vista el
felicidad de los pueblos si o, por "ei contrario, del
modo de conducirse con sus asociados. Los Prínci-
acrecentamiento de sus luces , de su razon atas ctil.
pes , los grandes y los ricos , si hacen tanto mal so-
tivada, de su esperiencia y de su sabiduría podem os
bre la tierra, es porque son ignorantes. Algunas na-
prometernos la perfeceidñ de la vida social, y la re-
ciones son infelices y viciosas, no porque sean mui
forma de tantas instituciones dañosas-,>'de tan insen-
sabias , sino porque los que debieran hacerlas pru-
satos usos y costumbres , ide las p'ï ocupaciones fue- -
.dentes y juiciosas , no quieren ilustrarlas por sus fi-
tiles, y de las locas y necias vanidades -qué tinto se
nes particulares.
oponen 'á la felicidad-de los hombres. Esta suspirada
Montagne, conforme en esto con los detractores
reforma soló puede sér obra del tiempo, el cuarpoco
de la sabiduría , dice , que es menester embrutecernos
á poco cura á los hombres las locuras de su infancia,
para enseñarnos; y deslumbrarnos para dirijirnos (1).
conduciéndolos á la rnad reí; l'os téitérados esfuer-
Este autor nos hace observar en la antigua Roma
zos del' enteridirilientb l gMrán ir repriniiendo los et
la mas grande ignorancia y las nias altas virtudes:
rores y disipando 'las nubes que han impedido has-
mas- cuales podian ser las virtudes de un pueblo in-
taquí á los Soberanos y á los pueblos prestar una se-
justo y bárbaro , cuyas crueles manos continuamen-
ria atencion á los objetos que mas los intcreean.
te se bañaban en sangre ? ¡ de un pueblo que , bajo
Algunos pensadores amilanados y melancólicos
el pretesto de • amor á la patria, se entregaba impu-
nos dirán quizá que es envano prometerse ilustrar á
nemente á toda clase de delitos ! La moderacion de
todo un pueblo, y que la Filosofia 'y lbs ,ptincipids
un Curio , la continencia de un Escipion , y algu-
de la Moral no están al alcance del vulgo. A esto
nas otras -virtudes particulares z pueden contrapesar
-rémos que para hacer á una nacion racional; no es
los horrores con que una República de bandidos afli-
jió al universo , y los delitos que en seguida causa-
ron su misma destruccion ? Se nos dirá que Roma
(i) Es evidente que la Filosofia entusiasta y fanática de
cuando nias ilustrada fue mas perversa ; nias á esto
los Estoicos era la mejor y la iña's • eonvéniiente á hombres que
responderémos que las débiles armas de la Filosofia
vivian bajo los Tiberios , los Nerones , 1os,. Douticianos etc.
Romana no pudieron nunca reprimir con buen éxi-
Allí era necesario aprender á pasarse sin nada ;y_ sufrirlo to-
do (obstine et sustine). Era menester, á fuerza de imajinacion,
contrastar y resistir á los peligros que â todos rodeaban. Era
preciso separarse de los otros y recogerse dentro de sí mismo,
(I) Essais , lib. 2 , cap. i2, pas. 268.
Tal es la Filosofia que conviene bajo todo ntal Gobierno.

198
SECCION IV.
CAPÍTULO X. f99
necesario que todos los. ;ci udada nos sean sábios ..p pro-
jueces ómpetefttes. La Filosofa ; dice Cicerón, sello
fundos filósofos; basta que sea gobernada por hom-
admite' itn corto• número • de jueces, y reusa como sos-
bres de bien. Los pueblos , segun Platon, serán felices
pechosos los juicios de la • multitud'át-quien- s preciso
cuando sean gobernados,-por hombres prudentes y jui-
que disguste (i).
ciosos. Todas las ciencias,són..superiores â la capaci-
Un Filósofo-debe escribir -para los hombres doto-7
dad del vulgo; más sinet bargo.le sor tilos, y los
dos tiempos y de todas naciones: el que sólo escribe
hombres mas groseros hacen diariamente uso de los
para lograr los votos pasajeros del público, el favor
principios y de; las 'reglas,,- cuyo descubrimiento es
de los grandes y los aplausos de los'éontemporáneos,
debido â los mas grandes ,esfuerzos del injenio. De-
se hace por lo regular esclavo'- de las opiniones rei:-
mçícrito fué, segun dicen inventor de la bóveda,
nantes , y á ellas sacrifica débilmente su--razon , sus
y sinembargo vemas todos los dias bóvedas construi-
conocimientos y el interés del jénero gumano. Es me-
das segun reglas por simples peones de albañil. Para
nester denuedo, dice Eveno, para buscar la sabiduría;
inventar y discurrir se necesita injenio; mas para apro-
y para anunciarla á los hombres es necesario t'en`er
vecharse .de •.os mas dificiles descubrimientos basta
nobleza, valor y un carácter fi-àcó: • La verdádi^
sólo -el sentido comun. Los principios de, la sabi-
la que hace durables las producciotíes del entendimien-
duría j son penosos de ; descubrir; pero . todo gobier-
to; para complacer y agrada.r,á todos los siglos se re-
no bien intencionado puede hacer de ellos las mas
quiere un alma esenta de _preocupaciones, cuya -do-
útiles aplicaciones.
minacion es variable y poco duradera. Aristóteles'di-
La sabiduría no es inútil a ,vulgo : los sábios, los
ce que la mas necesaria de todas las ciencias r es •la de
literatos, los doctos, pueden ser considerados como
olvidar lo malo que •una vez se aprendió. En una pa-
unos ciudadanos que recojeti y abastecen de ideas á
labra, para ilustrar á los hombres se necesita un -al-
los otros; que facilitan los trabajos; que combaten
ma fuerte y un corazon recto y penetrado del' xmdt
contra el error. El injenio mas asombroso puede, cier-
de la humanidad; son necesarias é indispensables 1i'=
tamente, errar y estraviarse; mas á los conocimien-
bertad y virtud.
tos reunidos de todos los hombres que meditan , per-
Ninguno, dice un antiguo, vé lo que-tú sabes, aras
,tenece el apreciar, correjir, y perfeccionar las ideas
todos pueden ver lo que haces. De aquí es que el liteÿ
.que cada uno ofrece al público. Las verdades mas in-
rato debe regular sus costumbres antes de dar pre-
,teresantes á lá felicidad jeneral son dificiles de encon-
ceptos á los otros (2). El sabio, cuyas costumbres son
trar, 3' no pueden ser sino el fruto tardío de las in-
vestigac'iories" d ros .hômbres. Tódo escritor público
(1)
Philosophia paucis est contenta pudicibus , multitudinem
debe sef,.claro.,,:sincero y veráz; al público justo, im-
consulto ipsa fugiens , eique ipsi et suspecta et.invisa.
parcial: éT ilustrado, corresponde juzgar sus ideas: los
Tusculan. 2. cap. 1.
autores frívolos y necios confunden por lo comun un
(2)
Véanse en los caracteriscos de Milord Shaftsbury , dos
vano aplauso con la gloria, y sólo consiguen la apro-
tratados , el Soliloquio y el Aviso á un Autor , que solo tienen
por objeto formar el espíritu de los que quieran escribir. Dió-
bacioride los que se les asemejan. A los hombres que
jenes comparaba los sábios sin costumbres á los instrumentos
piensan,' .à. las personas justas, racionales y virtuo-
de música, que no oyen ni entienden ellos mismos los aires ô
sas son á las que un verdadero autor reconoce por
canciones sue se tocan con ellos.

200
SiE C C I O N I V,_;
CAPÍTULO X. 201
desarreglada , es •coniparadó mui bien un ciego,.que
bios se émulen entre sí; pero no sean jamás envidio-
tiene en su mano unaigrande. hacha con la que aluni-
sos ni mordaces (1) : reflexionen sobre todo, que es
bra_ á otros, sin ver .. él • cosa alguna : sábio y justo
degradarse salir á la palestra para recrear con sus
debieran ser siempre sinonómos. z Puede uno, en rea-
mordaces sátiras é invectivas á un vulgo siempre dis-
lidad, glodarse d0 ser•merdaderamente sábio, cuando
puesto á deprimir á los hombres, cuya superioridad
ignora los .deberes que - nos;)igan con los dernas liom-
teme.
bJ es? La ciencia, dice Thales, es tan daiíosa para los
Nada perjudica tanto á las letras y á las ciencias
que. , vio saben aprovecharse de ella , como útil á los

corno la arrogancia y el tono insultante y desprecia-
otros. No basta.conocer sus deberes, si con las ac-
dor que toman á veces los que las profesan. La re-
ciones nase acredita.e.ste conocimiento. Pocas perso-
flexion debe enseñarles que el desprecio y el orgullo
nvas pueden juzga. de los talentos del alma, mas to-
son insoportables, y bastan por sí solos á destruir y
do el mundo puede juzgar de la conducta. El sábio
aniquilar los afectos de gratitud y benevolencia que
en sus escritos-debe proponerse la gloria que produ-
pueden escitar los grandes talentos.
cen las verdades--útiles que ofrece á sus conciudada-
El hombre verdaderamente ilustrado es justo , y
nos; mas no es:bastante;el.instrúirlos, sino que ade-
da á cada uno lo que es suyo; muestra á la digni-
mas es necesario,,i-racerles--amables los preceptos con
dad, al nacimiento y al poder los respetos y deferen-
el ejemplo,,para de este modo hacer mas poderosas
cias que la sociedad los tributa; honra á los grandes
y convincentes las, instrucciones que se les dieren.
sin bajeza; se granjea su aprecio y estimacion por
El honor es. un movil necesario á los literatos.
medio de una conducta prudente y juiciosa ; no ha-
Las .Mesas , dice- Hesiodo , son hijas de yupiter ;
ce sentir á nadie su superioridad; y en fin, es indul
ellas;,, mes,. no deben olvidar jamás la nobleza de
jente con el ignorante y con el debil. La intoleran-
su, :origen. (1) Asiqué el literato debe respetarse á si
cia y el orgullo son molestos é insufribles. Procurar
mismo en sus competidores. Nada es mas vil ni des-
hacerse amable, y temer llegar á ser aborrecible
preciable para las letras que esas contiendas deshon-
desagradable, es un deber que obliga igualmente á
rosas, que esos mortales y envenenados ódios , que
todos los miembros de la sociedad. No es gloria el-
esa: envidia baja y mordaz que con tanta frecuencia
ofender ; como tampoco bajeza el consultar y defe-
vemos reinar entre los que las - cultivan. ¿Acaso no
rir prudentemente al amor propio de los que pueden
tiene la gloria-:premios y galardones para todos sus
hacer mucho bien á las naciones.
adoradores? La envidió ¡no es una pública.. confesion
• Los hombres nias ilustrados debieran conocer me-
de flaqueza é inferioridad? Enbuenhora que los sá-
jor que nadie sus verdaderos intereses , y por couse
cuencia distinguirse en su sociabilidad, en su huma-
nidad con todo el mundo , y en su estrecha union-
'(f) • Este Poeta dice que Mneu,a ó Mnen3osina , Diosa de la
memoria,, que reina en lus alturas de Eleuteria , es decir, cuyo
imperio es noble-y:libre, tuvo de Júpiter a las nueves Musas.
(i) " El sábio , dice Epicuro, no envidia la sabiduría de
En esto se : di á,entender. que las ciencias
las artes sólo pue-
y
97 otro. " Nor; colnniotaur, iri , si alter altero dieatur fuisse sa-
den nacer y . prosperar en ttn pais libre. Teogonia, vers. 5Z. y.
+ientior.
siguientes.
Diog. haert. De vit. et doga' . Philosoph. lib. J.O. sec. l2.(. •
TOMO rI.
26

202
SECCION IV.
CAPÍTU 0 lY. 203
entre sí mismos. La discordia , comun entre los liter
tuosos á proporciona `que adquieren mayores luces y
ratos, sólo sirve para hacer .despreciables á unos:
conocimientos. Que un fituó ó un atolondrado, fal-
hm-libres , cuyo verdadero móvil lia de ser el deseo,
tos-siempre de refiexion, se hagan molestos y ridícu-
del aprecio , de la reputacion y la gloria. El público,'
los con su vanidad y sus impertinencias, nada tie-
á veces injusto , imputa como un crimen á un cuer
ne de admirable ; mas la vanidad y las pequeñeces
po entero las faltas ó estravios de algunos individuos;
deben están mui distantes de un hombre que ha de
los vicios del filósofo hacen sospechosas sus.lecciones;
acreditarse can la elevacion de su modo nde pensar y°
y no puede menos de ser tenido por charlatan ó hi-
la gravedad de sus costumbres. El estudio y la apli-
pócrita, el que no practica los preceptos que da á
cacion deben enseñarnos á desconfiar de los impul-
los demás.
sos de la ililajinacion, y á resistir sus ímpetu: fogo-
Los talentos son armas peligrosas en manos de
sos, deben enseñarnos á raciocinar; deben inspirarnos
un malvado , que se sirve de ellas para ofender á los:
otros afectos mas delicados , mas nobles y elevados
otros y aún á si mismo. Epicteto quería , y con ra-i
que los de las almas vulgares. El hombre de talento,
zon , que la Filosofia estuviese reservada para los
dotado de un tacto mas fino que los otros , debe
hombres de bien: al ver á un disoluto y corrompido)
conocer con mas prontitud sus deberes para con los
que aspiraba á ella, ¿qué intentas? le dijo este filóso-.
hombres , 6 lo que necesariamente ha de hacer pa-
fo : procura limpiar tu vasija tintes de hechor nada
ra granjearse su estiro clon y afecto. El verdadero
en ella. Los mas grandes talentos se envilecen y se
sábio debe ser el mas sociable de los humanos.
prostituyen , cuando se hallan en hombres sin cos-
Mas no creamos por ésto que esta sociabilidad
tumbres y sin conducta. Aristóteles decia que la ven-
haya de arrastrar de continuo al literato á que bus-
taja que él habia sacado de la Filosofia era el hacer,
que la confusion del mundo ,'que le disgustaría del
sin que se lo mandasen , lo que otros hacian por te-
trabajo y de la meditacion. Sin ser pedante ni mi-
mor de las leyes. La conciencia del sábio es para él
sántropo, el hombre dedicado al estudio debe tener
un freno roas poderoso que el terror. " Los hombres
dignidad y circunspeceion en sus costumbres , y pre-
” de bien , dice Horacio , se abstienen del mal por amor
ferir el silencio del retiro á las concurrencias bulli-
,)solo de la virtud (1) ; es decir, por sólo vivir con
ciosas y frívolas. El espectáculo del mundo y su
»tentos consigo mismos, y no perder el derecho de
continuo y vario movimiento deben ser para él
»amarse y ser amados de los demás."
una distraccion pasajera, y no una' ocupacion cons-
Los que se dedican á la instruccion de los otros,
tante y seguida ; el mundo le instruirá y enseña-
deben distinguirse en unas costumbres mas honestas, .
rá útilmente , si de él sacáre las ideas , los hechos,
mas sociables y mas puras. El hábito de reflexionar,
y las observaciones que sirvan de pasto y alimente
de entrar en su interior „ de prever las consecuencias
á sus reflexiones. Es útil y aun necesario al Filóso-
de las cosas , debiera hacer á los hombres mas vir-
fo , al Moralista y al Literato ver á los hombres
mui de cerca y conocerlos bien , para dar á luz
perfectas sus obras , asemejadas sus pinturas , y
(i) Odense peccare boni virtutis urllore. Horat. Epist. 16.
agradables sus preceptos á fin de que sean prove-
vers. 52.
chosos, El Escritor que no. conoce el mundo, no

204
SECCION IV.
CAPÍTULO X.
205
puede hablar del mundo oportunamente , y las pin-
acciones no sdn conformes á'ellas,
turas que haga dél , serán ridículas ó quiméricas.
Por una preocupacion harto comun en el mundo
Mas el hombre de talento y experiencia á una mira-
la mala conducta de lossábios recae sobre su doctri-
da penetra los objetos , y los pinta con enea jía : el
na: esta es desatendida y desechada cuando las cos-
continuo fruto y comunicacion con hombres ener-
tumbres del que la enseña no van acordes con ella.
vados y sin seso sería causa que sus cuadros per-
Hai mucha distancia, segun se dice coniunmente, del
diesen los matices de la verdad que los anima. Las
corazon á los labios, ó d el decir al hacer; un hor^
obras , cuyos autores sólo se proponen complacer
bre puede discurrir bien, y obrar inui mal. "Las cos-
à los poderosos, á las mujeres y a. un vulgo no-
,,tumbres de los Filósofos, dice Séneca,- no son con-
velero , raras veces son dignas de la inmortalidad.
«formes con sus preceptos; pero si no:viven comd
En jeneral , los Sábios y los Literatos pierden
ensefan, enseñan•com.o 5e:ha. de -vivir."_ Asiqué nó
mas que ganan en el trato demasiado frecuente con
vivamos, con el hombre :dé.. perverso y . mal.corazon;
las jentes del. mundo; porque si en él adquieren cier-
leamos sus obras.,. cuando-en- ellas encontremos ins =
tas gracias de estilo , y lo que se llama buen tono,
trucciones títiles;:rmas_ detestemos del- hombre l:- de
pierden por otra parte fuerza y profundidad , y so-
sus obras siempre: cjue él y ellas sean malas
bre todo la verdad , que es demasiado austéra para
grosas. Un hombre le buenas costumbres, dicolVlon
unos niños superficiales y volubles , que sólo quie-
tagne, .puedetener opiniones falsas; y un malvado-pue
ren que se les divierta y entretenga , pareciéndoles
de Mid .bien :predicar las verdades mismas' qué,;ne
toda instruccion intítil y enfadosa. Para complacer
cree. La mas .hermosa y bella armonía resulta dë ; M-
á las jentes del mundo , el Literato debe ser frívo-
conformidad centre los discursos y las •acciones• {1)
lo , chancero , superficial , y no hablar nunca con
El verdadero literato, cuya conducta es, =verda-
razon. Además , en el gran mundo es donde el Li-
deramente sábia y prudente , gozará de una-'felicidad
terato que sólo aspira á los vanos aplausos de una
mayor que los demas hombres; pues seguro siempré
multitud indiscreta , contrae el hábito del fausto,.
de hallar en si mismo. y en sus meditaciones los me-
de la pompa, de la soberbia, de la fatuidad, del li-
dios de ocuparse agradablemente.;:-será poco sensible
bertinaje y de todas las demás irregularidades opues-
á las pasiones, á los caprichos y â las vanidades, que
tas á su clase : y así se hace codicioso , intrigante,
atormentan á los entes frívolos de que está lleno el
mundo: satisfecho con los tranquilos placeres de
• envidioso , adulador y pusilánime. Despues de ha-
sus
berle comunicado sus vidas y locuras , las jentes
retiro, y con las riquezas adquiridas por su aplicacion:
del mundo son las mismas que le acriminan con
se encuentra en estado de disfrutar á su arbitrio de
mayor acritud , y se burlan de él con toda la fuer-
los deleites y recreos , que no conocen .ni la Gran-
za de la ridiculez.
deza ignorante y soberbia, ni la opulencia embrute-
De este modo los hombres destinados á instruir,
cida y grosera. La ambicion, la codicia, la sensua-
se hacen despreciables por querer agradar y diver-
lidad, la disolucion, nada pueden contra aquel que
tir , en vez de enseñar con utilidad. Asi son Vlas lec-
ciones de la sabiduria infructuosas por falta de vir-
id de los que las proponen á los otros, cuando sus
(t) Essais , lib. 2. cap. .3:t..

-CAPtTULO X.
S.
207
E C 0130 N I V.
rnos oidos à- las declarriaciones de los Cfnicosi,
vive contento consigo,ay„ que,,.(éómo
j- ¡que

lleva_Con
prescriben al sábio la renuncia .de las riqu'eas",: baj.â
la-verdad, dice_Epicuro el sci-
bj 9,• .: 4-111_;;,>eujee0
el pretesto de que soñ engaii6sas y perecederas.
,. mas :..tfoda la
hacienda adquirida conel saber y
peup
los talentos riO pite;.
sidae».de est4s ñada_puçdë..Contra su virtud (I).
de sér vituperada (1).; el hombre sensato,cleWevitar
.adornar,'Tel espíritu, es adquirir con el
la indijencia, que poniéndole en. una gran depen&n-g
Mi-14.110A greiefondó de ideas, las cuales el hombre
cia , le espondria frecuentemente: al
enviu
puede cotiM13plaÈfâSu.,%roluntad,cuando quisiere. El
retiro . . tati.penolso parados hombresidisipados, es de-
leccrse con baiezas. La verdadera sabiduría
éon.;
lcjosoi literato,„el cual, s.emejante en esto al aya-'
sis te en un soberbiodesprecio
todo
quelos
desear;
becs aprécian y
ciónsiste\\
:aumenta (
éri Apt garse, fuee
su tesoro-,: cada momento; el estruen-
teniente á .e1,1Ct.,. y en: eonservar une-constiercia,inal-
do del anunaci-le:faStidia. y desegrada'..-;-..rel verdadero
terable enmediol de-los rigbres de la mT;La
sin
sabio: pierder-5impre .en--;eLtrato:conl làs personas que
gularidad , el desaFfio4e; isuciedad , lietha
j
sus
bjos

t 4`ateri4
Sie L
reflexione, la conver-
clon y de urbanidad / lwindectind/4 no-eneirearP4i
sacion cc $usjgrtetes::bastan para hacer' feliz al
Filósofo, si 119 ; uri)fanati-CoJ./
hombre gstudioso:;,srudontinuoa-deleite es la --contem-
débil engaiiada.4or,,suivanided, 6 : url'liip6tiitâ
plation* les riquezas que diariamente V'a deposi-
que quiere engdiar.iá lo
teAdo‘erkskt cerebro
salir de rsur..•interior.
heinbtes' con .teinaieihulo4
grandeza de alma.
-ra
çlgrâ,el vátici.espectábulo de la Naturaleza., el con -
Si la utilidad social es el iffirfdeiiittito delh'conL
paste TcleHlas 'pasiones y acciones de los hornbres, el
sideracion debida á los, talentà - sábi&»
cuadro ;de-las.vicisitudes de ;este mundo,'-y-,1-as revO.
rar á ser digno de la aprobacioWY del i,é-Spetoi;de sus
â (lite es tarr espuestas las cosas hu-
conciudadanos por
poseeA
• medio de
p
trabajos realmeïàél-tati
lenes que Ai la injusticit dé,
les y ventajosos álat sOciedad. Instruyendo 6 deli-2
la tir iía 4 :ti .loscaprichos de la fortuna püeden nn-
tandd es corno el Literato pue& hacerse
chariEi etudioa causa
iâmable
, al, hombre que .
y
:piehsa,
lograr la reputacionque 'desea.
kula,duice'satisfaccion-,que le inantieng siempre en s-
"Nada es nias dulce y alagfieflo, dice Çrcel'eSi4
ao de plácidamente á su interior, sin ne-
” que instruir y formar los' espirltus."
ceSidad.'deotcos vanos, recreos y diversiones, tan in-
ilus-
trado y cl hombre 'de .'talento ejercen emi I rnd6
dispensables à las personas que no pueden tratar con-
una autoridad que, cómo frindada
sigo nemas.
en.la-Vërdedi.Pée
irresistible (2). Segun Plutereo , el
No
FildÉeSIVIetie-
ieérearrios sinembargo las Máximas exajera-
demo comparaba los Litetiaws,, que iSé.-.efifieg'aiV!
des:de une. Bilosofia . salvaje - que -eau-, de prohibir
Literato el. aspirar . logro de su biettéStat. No dé
_Questin faettertm , sed ex sapie'àia sola , ' si inopia'
Qb.noxiune_quiclem fore: sed—nullo inde
DiOg. Laer. ut supra , Sec. 21
ad sapientiam impedimento.
El famoso Swift dice
Diog. Laert. De vit, et dogm. Philosoph. 117.. lib. 10.
. " 'que en n siglo í lo mas

208
SECCION IV.
CAPÍTULO X. 209
estudios inútiles 6 frívolos á los amantes de Pénelo-
sacrifican á la mofa y la risa de un Público envi-
pe:, los cuales, no pudiendo lograr nada de ella, se
dioso y maligno , ofuscado y prevenido siempre con-
envolvian con sus criadas. " Del mismo modo, de-
tra cl mérito. Los Escritores de este horrible carác-
«cia él, los que no pueden conseguir la Filosofia, se
ter deben ser mirados como unos declarados enemi-
«afanan por objetos futiles é indignos de serle coin
gos de las ciencias, de las letras y de los progresos
y
-«parados." En las naciones corrompidas
domina-
del entendimiento humano. Ellos se hacen viles cóm-
das por el despotismo, el talento forzosamente ha de
plices de la envidiosa ignorancia, de la inquieta im-
emplearse en objetos frívolos, y el injenio en baga-
postura, y de la tiranía sospechosa, las cuales, para
telas. La gloria, dice Fedro, es una verdadera locu-
dominar impunemente en la tierra, querrian que rei
ra, si creemos hallarla en las cosas inútiles (1).
n ase en ella una obscura y eterna noche (1).
145 opiniones :por;lo comun perjudiciales y fal-
una ocupacion mas infame que la de divertir al Pú-.
sas, lo mismo que las malas costumbres, introduci-
blico á costa de los ciudadanos que le ilustran, que
das'en: _ la:Sociedad j 'contribuyen á vecés á pervertir
le sirven . útilmente, y que mereced todo su recono-
e. -IQ3 . Literatos.; inclinando:. sus talentos á objetos im.-
cimiento ? Paraque la crítica sea verdaderamente útil
Pies ó ,çlaíi s s. Asiqué_ la, depravacion pública produ-
debe ser justa, instructiva y urbana, sinque jamás
çe:_.las..obras. obscenas y torpes que dan á sus autores
le sea permitido el dejenerar en sátira mordaz y
una; infeliz celebridad , que los degrada á los ojos de
ofensiva.
los hombres de bien. z No es un delito emplear los
Las diversiones y entretenimientos que cause el
t .leotós en corromper; á la juventud, y en propagar
Literato, deben ser interesantes;, y contribuir en to-
e yicic .? Z Qué acriminaciones y remordimientos no
do y por todo á la felicidad, pública,a,aas que sólo
debiera sentir un Escritor:, cuyas obras seductoras
tienen por objeto distraer el molesto fastidio de al-
producen y fomentan las pasiones funestas que cun-
gunos hombres frívolos, adular los vicios de las jen-
den y trascienden á la posteridad mas remota ? ¡ Cuán
tes del buen tono, promover la .disolucion, patroci-
odiosa y miserable es la inmortalidad que se adquie-
nar las malas:costumbres, ofrecer incienso á la ti-
re con la perpetua corrupcion del corazon hu-
ranía, no merecen mas que la `indignacion y el des-
mano!
precio. Para merecer una bien fundada estimácion,
La Moral y la equidad escluyen enteramente del
las diferentes clases de la República de las Letras_
número de los Sabios y de los Literatos á todos esos
debieran, por diferentes caminos, dirijirse todas á la
eríti os insolentes , Malvados y envidiosos, que de
utilidad jeneral: la consideración..y el aprecio de:los
claran lá ;guerra, á los grandes talentos, que vitupe-
Literatos solamente. pueden fundarse en la verdad .y
ratal ,yti denigran á ; lros_ sabios 'distinguidos, y que los
las ventajas que producen á los hombres.
La Poest`á, cuyo objeto es agradar con sus imáje
nes, en vez de pintarnos pasiones débiles y afemina-
9) suelen aparecer cinco ó seis hombres de talento ; pero que si
reuniesen su poder, el mundo no podria resistirlos."
The fidventur'er, tom. 1. pag 234.
(í) Nui ütiíe est quod facimus, stulta esi gloria.
(1) .... hnsnensi fruitur caiigine n:undi. Stath. Thcbaid.
Phed. Fat,. í 7. lib.-3. vers. 12.
lib. 3.
TOMO II.
27

210
SECCION IV.
CAPfTULO X. 211
das amores torpes y despreciables, debiera intere-
los corazones de los hombres en celo del bien públi-
sar la imajinacion de los hombres con la verdad,
co y amor de las virtudes, para inspirarles horror al
adornándola con atractivos
mal y enseñarles á que desprecien todo aquello que
y colores capaces de mo-
ver cl' corazon humano.
los se para del camino de la felicidad.
La' Trajedia, para ser útil, debe inspirar horror
Mas por desgracia , en un mundo dado á frivo-
á los crímenes de los Ryes, cuyas desenfrenadas pa-
lidades , la sabiduría , la moral , la uilosofia , y aun
siones producen frecuentemente catástrofes crueles y
la virtud misma son frecuentemente ridículas á los
terribles: debiera hacer temblar á los Tiranos, y ha-
ojos de muchos presumidos de sábios; acostumbrados
cer á l'ós ciudadanos amables la virtud y la libertad,
á confirmar á las jentes en sus locuras habituales,
sin las cuales ninguna Sociedad puede ser feliz y flo-
temen acaso que se acerque el reino de la razon. La
reciente.
conducta de éstos pudiera mui bien compararse à la
La Sátira, empleada tan frecuentemente para sa-
de las mujeres de mala vida;, que lloran ; y se afligen
crificar á la malignidad pública los ciudadanos mas
cuando, los necios, á quienes;, enían entonteçidos,
dignos de cómpasion , debiera respetar siempre las
comienzan á :pensar y atender ,á sus,- nego cios „re-
personas, y avergonzar al vicio con sus desórdenes
nunciando á s s_;locuras_ y, usando; de_ una condue-
y estravíos. La'Sátira jeneral es útil y laudable; mas
ta mas sensata.,.L;as n aciotles, están inu_ngdas de,pro-
la sátira personal es inhumana y punible.
ducciones que, r ras.^eces,tienen por .-objete_ los inte-
La Comedia, inventada para dar á conocer á los
reses del hombre. Los,: grandes talentos, arrastrados
hombres lo ridículo de sus^vic<ios, de sus defectos
comunmente;de stj .enajinaciokk, miran„çon desden

de sus caprichos, jamás debiera' escitar su risa á cos-
los; :estudios ,profundos y; fr;.ito, Ylentos de la medita,
ta de la razón, de la decencia
ciork . : Lada: suele oponerse ,tanto á lossól}idos progre-
Ÿ de las costumbres,
dignas siempre del mayor y mas santo respeto (1),
sos del entendimiento como
inJenio .destuedido y
- Los cuentos y ihovelas, que por lo comun sólo
s.:sin reglas ; lar.zon-:está muchas veces reñida con los
sirven de :criar y fotnetitar en la juventud de ambos
u.que pudieran mas bien: patrocinar sus esfuerzos. ,por
sexôs pasiónés peligrosas, debieran por el contrario,
otra parte, la República de, las Letras se; envilece
armarla contra las flaquezas qué pueden influir en la
tambien .á- los ojos del , mundo con la conducta poco
felicidad ó desgracia de toda la vida.
racional yprudente.dealgunos de sus miembros, que
La Elocuencia, de la que frecuentemente se abu-
sólo parece que:;se empeñan .,en persuadir: ak.. Público
sa para''engañar y seducir, el hombre de bien debe
que la ciencia y los talentos son incompatibles cota
usar de
para persuadir la verdad, para inflamar
la bondad de corazón y con la mesurada razon.
Del mismo modo que los Estados libres , la Re-
pública de las Letras comunmente está dividida en
(1). Á':Ios Autores que abusan de sus talentos, pudiera
facciones que la debilitank; y que ,la esponen al des-
aplicárseles la maldiciou de Detubcrito. ¡ Ai de vosotros! los
precio de aquellos mismos de quienes, .roas debiera
que de las gracias recatadlas y honestas no habeis sabido ha-
hacerse respetar. ¡Qué pueden ni. debcp pensar los
cer sino viles prostitutas ! ? Cuántas piezas dramáticas vemos,
Grandes y las jentes, de ,;munda, al,:yer a los, sabios y
que encierran lecciones las mas vivas de corrupcion, y sinem
bargo
literatos torpemente óc : a4Qs Ien : rú; rey dpgri-
los Gobiernos permiten que se representeu á la juventud

2` 1
•SECCION IV.
CAPÍTULO 'X. 2i3
mirse 1`os tii6s á lós otros , y en contrariar los esfuer
sólidamentecimentarse sobre la utilidad y la verdad, á
zos de la razon , cuando ésta trata de desengañar á
la cual tantos ciegos tienen la locura de vilipendiar.
los hombres de sus locuras ? Al mismo tiempo que
Liorémos semejantes desórdenes, y no cesemos de
el Filósofo 'propusiere unos principios evidentes , un
repetir que los Literatos deben distinguirse por su
injenio declamará contra la verdad como demasia-
concordia y union en obsequio de los designios de
do triste , contra la Moral como en estremo lúgubre,
la Moral y de la sana Filosofia , que no son ni pue-
y contra la sabiduría como escesivamente severa:
den ser otros que el hacer á los hombres mejores. Los
otro exájerará la incertidumbre de nuestrós'.conoci-
conocimientos y las luces nada son:, sino contribu-
mientos , y consolará á los necios é ignorantes , ase-
yen al bienestar de la Sociedad; la gloria que pro-
gurandoies que los mayores talentos. no saben mas
ducen es nada , cuando no proporcionan una felici-
que los regulares y comunes: otros, en fin, tratarán
dad duradera.; las ciencias son despreciables si son
cie ridículos los` ríes útiles descubrimientos , miran-
infructuosas; y detestables si son contrarias á la ver-
do las obras hías'profundas corno_. producciones. de
dadera Moral , que es de todas las ciencias la mas
orla metaesica obScúray .de, algunos cerebros evapo-
interesante (1). La sensibilidad del alma , dice Quin-
-`ra.dtis y liceos: Pdrïiiltimó,;'las unas interesantes ver-
tiliano, es la que hace á los hombres discretos y e_lo-
dades q -€darán seplíltad ts en él olvido, si no las vis-
cuentes (2). Un tierno interés por la humanidad debe
ten •' j herrnoséáit lïas-'ggracias del , estilo , y carecen de
animar á los Sábios y Literatos ; ellos deben ilustrar
esté o"ró fel. tan àpteciliblé ?para el •vulgo:
al hombre , interesarle viva y eficazmente en su pro-
Los .' .-adornó=' del" 'éstfilof;-ii'o deban i1:eiertarnente,
pia suerte, é inflamar su corazon de la virtud; por-
- des#tenderle. las' gr i s lde éla` diécl tn =Soné apropósi-
que la virtud sola puede librarle de los males , de que
tocPára hdt'er-1' . iverdad 4-ms interesante; _mas estos
es víctima, y hacerle poseer la Felicidad que in ce-
dóitios'són'-rizeros accidentes
,
que: ;ho deben 'prevale-
santemente desea. El estudio mas interesante al hom-
"' e`friSobre la eseticta'de las cosas. El sábio que.'ba
bre-, segun Pope , es el hombre mismo.
niecli:tado • pro Fú ida nentè "-po`-sieinpre tiene'el'tzlento
El amor de la gloria y el deseo de agradar y ser
-de éscribir bien'; âsicortio el l que `posee este' ' talento
estimado de los hombres de bien , son y deben ser
r- t .'ñ ponderado'; titi siempre' se to 'a el trabajo .peno-
los grandes móviles de los Literatos y de los Sábios:
s'ó de reflexidnar mucho. Sea como ftie4e, recibamos
imputarles á crimen el amar la gloria y aspirar á la
nosotros con gratitud y reconocimiento lo'1verdadero
reputacion, es acusarlos de no obrar sin motivos.
de cualquier modo que nos fuere presentado; y ten-
Nada mas digno •de alabanza que procurar hacerse
gamos presente que el desprecio de la verdad • es cl
respetables cou aquellos talentos que son provechosos
carácter distintivo cdelós impdstores, de los charla-
tana, dé los ignorantes, y principalmente de los
tiranos'enernigds :del jénero humano, con quienes
(i) . .... ... Quod magis ad nos
'. -los Literatos ='n ddeben 'consentir jamás ser confun-
Pertinet , ac 73eSCire malura zst.
<•i.. liaos. Los , .4à dé estos i
IIorat. Satyr. 6. lib. 4. vers. 72. et 73.
taborreciesen y deprimieren
(2) Pectus egegaod disertos facit , et vis mentis.
^^ 1.
: erdár
§on' f-trñb§'itisen5atos' que. destruyen los
Quintiliaa. Instit. Orator. lib. I0. cap. 7. n. 1.5. Edic. dti
itrrdár3^'eiítós d`é fsû ¿ iF ie gloria,; 'ésta sólo puede
Gesner>


214
S ECCI Oh IV.
CAPÍTULO X.
215
á todos. Mas el Literato falta á su instituto , si deja
los que descais complacer y sanar!
-de ser útil , y él no puede ser útil si no pr. lenta á
Filósofos! vuestro sublime cargo es estudiar al
los hombres verdades dignas de interesarlos. Las pom-
hombre , descubrir los tortuosos senos de su corazon,
posas bagatelas , las producciones agradables , las
y mostrarle la verdad , sin la cual no puede obte-
obras efimeras é insustanciales pueden tener unos a-
ner la felicidad. ; Oradores ! Arrancad al hombre y
plausos momentáneos: una reputacion facticia , con-
libradle con vuestra elocuencia , robustecida por la
servada por medio de cabaias , de intrígas , de arti-
filosofia , de sus errores y de sus inclinaciones vi-
ficios, de complacencias y de bajezas , puede soste-
ciosas ; interesadle tiernamente en su bien y felici-
nerse por algun tiempo; mas la gloria sólida, la cou-
dad ; é inspirad á su corazon la compasion , la h u-
sideracion permanente , la inmortalidad sólo están
manidad y el amor que debe â sus semejantes! ¡ H is--
reservadas â las obras , de que el jénero humano en
toriadores ! ¡ Emplead las investigaciones del sábio y
-todos tiempos recoje frutos deliciosos. El hombre que
los colores de la elocuencia en pintarnos con ver-
-en sus escritos sólo se propone agradar á su siglo , 6
dad y valentía el interesante cuadro de las vicisitu-
-que no piensa y consulta sino á su fortuna 6 engran-
des humanas ! ¡Poetas ! Valeos de las luces de la sa-
decimiento personal, dificil mente transmitirá su nom-
biduría, de la fuerza de la elocuencia y de las leccio-
bre â la posteridad.
nes de la historia para adornar la verdad de las gra-
Hombres verdaderamente ilustres y respetables
cias y adornos con que lFt imajinacion puede her-
cuando trabajais para biL:n y felicidad de las nacio-
mosearla! Abandonad esos cánticos vanos y peligro-
nes! Sábios y Literatos! que por caminos diferentes
sos , que no han tenido casi siempre otro fi n que
aspirais á la reputacion , reflexionad que ella no es
hacer amable el vicio é inspirar el menosprecio de
otra cosa que el afecto y estimacion pública ; y que
la virtud ! i Sábios y Eruditos ! ¡ Dejaos de remover
estos sentimientos sólo son debidos á la verdad , á la
y escrudiñar una Antigiiedad tenebrosa , para no
utilidad y á la virtud ! Enseñad á los hombres .á que
hallar en ella sino cosas indtil .:s á las jeneraciones
respeten el noble cargo que con vuestros talentos ejer-
presentes ! i Profundos Metafisicos ! i No os embos_.
ceis en la Sociedad ! Respetaos á vosotros mismos : te-
queis en el obscuro laberinto de una metafísica tor-
ned siempre presente vuestra dignidad: desterrad de
_uosa , de que no puede resultar bien alguno â nues-
vosotros la bajeza y la adulacion , que os envilece-
tra especie : emplead mas bien la sutileza de vues-
- rian á los ojos de un Público celoso de vuestras pre-
tro entendimiento en objetos conformes á nuesrra
rogativas ! ¡ Abjurad esas querellas recíprocas y esas
naturaleza, y que estén á nuestro alcance ! ¡ Físicos !
cditiendas deshonrosas, que sólo pueden recrear la
Naturalistas! i Médicos ! ¡ Renunciad á vuestras va-
malignidad ._ çie los_gçie os envidian. i Uníos estrecha-
nas hipótesis ; seguid sólo la espe iencia , la cual os
mente para combatir la ignorancia, los vicios y las
enriquecerá de hechos y observaciones, cuya reunion
locuras que asolan y aflijen al mundo, y que tanto
podrá formar un sistema seguro y verdaderamente
se oponen á la felicidad social ! ¡ Mas citando ata-
útil al jénero humano ! i jurisconsultos ! i Abandonad
quels los caprichos y los errores de los hombres, con-
ÿá los cenagosos senderos de la rutina ; desembara-
-'sultad con delicadeza su amor propio, paraque vues-
zaos de los andadores y del imperio de la a utori-
tras lecciones sean eficaces : temed ofender y. herir á
dad ; buscad en la Naturaleza misma del hombre le-

216
SECCION IV.
CAPÍTULO' a. 217
yes conformes á su sér ; en ella encontraréis una Ju-
han formado de los derechos que sus trabajos les
risprudencia moral , justa , sencilla y fácil , de la
darán al aprecio y reconocimiento de las jeneraciones
que tanto necesitan los Pueblos !
futuras. Asíqué no llamémos una quimera lo que es
En fin, cualquiera que sea, ¡ó sábios! el camino
un bien real para quien goza de él dentro de sí en
que vuestro talento emprendiere, proponeos todos y
todos los momentos de su duracion. La buena concien-
cada uno la utilidad del hombre , el bien público,
cia produce al hombre de bien una felicidad inui ver-
los intereses de la Sociedad y la felicidad del Univer-
dadera y sólida , aunque sólo goce de ella en su
so , á quien vuestras lecciones deben ser consagradas...
imajinacion , mostrándole sus justos derechos al ca-
Siendo uno mismo vuestro designio , ninguno des-
riño y aprecio de los demás hombres. La idea de
deñe ó desprecie los trabajos de sus asociados. El cam-
la inmortalidad es una verdadera quimera para los
po de las letras , g no es bastante fértil y vasto para
que no tienen ni el valor ni el derecho de aspirar
que cada uno de vosotros pueda cojer en él laure-
á ella.
les abundantes? cese pues, ¡ 6 útiles y respetables hom-
El afecto y las alabanzas de la posteridad son
bres ! la discordia que tan perjudicial sería al logro
unas deudas que ella satisface muchas veces â nom-
de vuestros intentos: háganse vuestras nobles y je-
bre de sus injustos padres : esta paga es segura é in-
nerosas almas superiores á las bajezas de la envidia
falible para los que han producido grandes venta-
y á las pequeñeces de la vanidad ; la jactancia y
jas , grandes placeres y grandes verdades al jénero
el charlatanismo son indignos de vosotros. Al pli-
humano. Por un privilejio especial y esclusivo de los
blico toca y pertenece cl tributaron sus alabanzas.
sábios y de los literatos , el Escritor célebre y dis-
Recordaos que las ciencias y las letras deben hacer
tinguido conserva sus derechos mas allá del sepul-
al hombre nias humano , mas apacible y mas so-
cro. Una obra verdaderamente útil ó agradable es una
ciable ;
beneficio perpetuo que obliga á las jeneraciones mas

y no olvideis jamás que vuestra modestia,
circunspeccion , urbanidad y buenas costumbres son
remotas. La muerte, que por lo comun sumerje en un
las únicas que pueden conseguir que el público re-
total olvido á tantos personajes soberbios , no destru-
conozca y respete vuestros talentos , vuestros bene-
ye la memoria y las relaciones del hombre de ta-
ficios y vuestra superioridad. Observando estas máxi-
lento con el jénero humano , ni minora ni aniquila
mas me.recereis el amor , la estiinacion y los votos
nuestros deberes para con aquel que se ha digna-
de vuestros contemporaneos ; y la utilidad de los.
do de instruirnos ó recrearnos. ¡ 0! i cómo seriamos
trabajos que emprendiereis transmitirá vuestra gloria
injustos , ingratos é insensibles , si olvidasemos en
y alabanzas á la posteridad , que gozará, corno vo-
su muerte á los que cada dia nos procuran mo-
sotros , de vuestras inmortales tareas.
mentos felices y dichosos!
La esperanza y el deseo de la inmortalidad, que
En el dia. de bol subsiste todavía un comer-
muchos hombres han mirado como una vana qui-
cio de afecto y gratitud entre nosotros y los sábios
niera , como una locura, como un humo , son sin-
de.la antigiiedad. Con el mayor reconocimiento lee-
embargo unos motivos que en todo tiempo han es-;
mos las obras inmortales de los Horneros , de los
timulado poderosamente á los hombres de talento : es-
Cicerones , de • los Virgilios , de los Sénecas : y les
tas pasiones se fundan en la idea que justamente se.
pagamos con fidelidad ci tributo que con. tanta jus-
TQ.Mo 7I.
28

218
SECCION IV.
CAPÍTULO X. • 211
ticia se prometieron obtener de nosotros. Ademas
tarse los unos á los otros ; considerarse' como unos
del provecho y placer que sacamos de los escritos
ciudadanos destinados no sólo á recrear , sino á ins-
de estos ilustres difuntos , el interés actual y per-
truir ; formar otro designio mas noble y grande que
manente de las naciones exîje que rindamos nues-
el de adular l a vanidad á la. depravacion de l a.
tros homenajes á los bienhechores del jénero huma-
opulencia ; estar poseidos de la noble y laudable
no. Alabar á los muertos es alentar y estimular á
ambicion de ser útiles á los hombres , y de contri-
los VIVOS : aunque Sus yertas cenizas sean insensi-
buir á su mejoría y perfeccion. g Porqué un Artista
bles á nuestros elojios presentes , ellos los goza-
hábil , cuyas obras inspiran en nuestras almas ideas
ron en vida , y estos elojios sirven de siglo en siglo
y pasiones , é imprimen en los corazones imaje-
para conservar la llama del injenio , y transmitir-
nes profundas y durables , no se ha de proponer
la á sus imitdores.
-el instruir . al tiempo mismo que deleitar ?
En fi n , la idea de la inmortalidad 6 del futu-
Los grandes Artistas entre los Griegos fueron
ro reconocimiento consuela al hombre grande de la
unos ciudadanos mur apreciados , y no eran tenidos
-ingratitud , de la injusticia y de la envidia de sus
-por viles mercenarios : criados en las escuelas
contemporaneos. La conciencia de haber practica-
de la Filosófia , admitidos al trato y conversaciot
do el bien le indemniza de las alabanzas que le son
con los sabios , reflexionaban acerca de sus artes,
negadas; espera y se-refiere ,al tiempo venidero,
perfeccionaban sus. talentos , y de este modo las
porque sabe que los hombres son siempre justos
elevaron á un grado . de sublimidad , que 'es hoi la
con sus bienhechores, cuya superioridad no temen yá.
envidia y emulacion de los Artistas modernos: estos,
Una vez esplicados los deberes de los hombres
privados por lo comun de las luces y conocimien-
destinados por sus talentos á instruir con su doctri-
tos que dà: de sí una cuidadosa enseñanza , faltos
na á- sus conciudadanos, la Moral no puede omi-
de toda instruccion sólida y fundamental , y poco
tir los - deberes de los que ejercen las bellas Artes,
dedicados á la meditacion , mui raros de ellos son
que afectando el sentido esterior , se proponen por
capaces de dar -á sus obras aquella noble sencillez,
blanco en sus tareas recrear y divertir al hom-
aquella enerjia , aquella vida y duracion que ad-
bre , é inspirar en su imajinacion ideas placenteras
miramos en las de los antiguos.
y alagüeñas. Entre las letras y las producciones de
Para producir obras bellas , el Artista debe ser
las Artes hai una grande y conocida afinidad ; la
instruido , debe haber reflexionado mucho sobre su
Pintura , dice Horacio , es como ¡a Poesía. Cuando
arte , debe conocer los objetos que se propone imi-
nos representa acciones, z no hace el oficio de la
tar : ensurna , debe presentir los efectos que puede
Historia ? Cuando las representa de un modo que
causar ; sin estos conocimientos nunca • será mas
nos interesan y mueven vivamente , z no imita á
que un automato que trabaje á salga lo que salga;
la Oratoria , cuyo objeto es mover y avivar las
y falto de principios , no podrá estar seguro de
pasiones ?
acertar ni de complacer.
Lo mismo , pues, que los Literatos , los Ar-
El corazon del hombre es el blanco á quien el
tistas deben en sus diversos trabajos proponerse un
artista se dirije ; pero no por eso ha de tratar de
fin moral ; conocer su poder é influencia ; respe-
depravarlo. Asi , en vez de sacar sus argumentos

220
SECCION IV.
CAPITULO X
221
de una mitolojia lasciva y criminal ; en vez de
delitos y vicios. Entonces las Artes serían-.yerdadc-
representarnos de continuo los amores de una mul-
rameute apreciables; y se verlan mas honradas tras-
titud de divinidades , de Ninfas y de Sátiros des-
mitiendo á la posteridad el reconocimiento público á
honestos, un Pintor mas decente y moral nos traerá
los grandes hombres y á los verdaderos bienhecho-
á la memoria aquellos rasgos de grandeza de alma,
res de la Patria, que no perpetuando los hechos y la
de bondad , de justicia, de amor á la Patria , que
memoria de tantos odiosos tiranos , de tantos preten-
én abundancia le ofrece la Historia , presentándo-
didos Héroes , de tantos conquistadores' detestables,
los en el modo y situaciones mas interesantes. Las
dignos sólo del mas eterno olvido.
produciones de las Artes serían unas vivas leccio-
Aprendan, pues, los Artistas á ser unos ciudada-
nes para nosotros , si sólo nos presentasen objetos
nos útiles; conozcan su dignidad; únanse.00n los Fi-
capaces de escitarnos á la virtud ; estos darian cier-
lósofos, los Oradores y los célebres Escritores; me-
tamente mas honor al pincel del pintor , al cincel
diten en la fuerza y los recursos del Arte, y usen
del escultor , y al buril del gravador, que no los
de él en beneficio del bien público. Acorde el Músico
desórdenes y torpezas consagradas por la relijion im-
con el Poeta, en vez de corromper y afeminar las
pura de los Griegos y de los Romanos , ó que las
almas con los blandos acentos de una pasion enfa-
vergonzosas desnudeces que, sin respeto alguno de
dosamente repetida , haga resonar en los oidos de sus
las buenas costumbres , vemos espuestas frecuen-
conciudadanos aquellos varoniles y enérjicos sonidos,
temente á la vista , lo mismo en los Palacios que
aquella harmonía , que en lo antiguo fue tan pode-
en las casas y en las calles. ¿ Cuánto no debieran
rosa entre los Griegos. Escite la Música con sus mo-
avergonzarse y confundirse los Artistas que sólo
dulaciones unas veces la fortaleza, el valor, la gran-
emplean sus talentos en corromper las almas con
deza de alma; inspire otras en los corazones el dul-
imájenes obscenas y en hacer brotar en los corazo-
ce .consuelo, la piedad y la tranquilidad del ánimo:
nes pasiones peligrosas ? ¿ Cómo es qué , en las na-
eir fin, que unida con las palabras convenientes al
ciones cultas y civilizadas donde las costumbres de
caso, las dé una espresion mas animada, y las haga
la juventud debieran ser defendidas del vicio con la
capaces de producir afectos agradables y conformes
mayor vijilancia , se sufre y se permite que tantas
al bien de la Sociedad.
causas concurran á corromperlas y envenenarlas
El Arte del Músico tiene una mui grande analo-
Mas en las naciones corrompidas, las buenas cos-
jia con el del Orador y el del Poeta. Para hacer las
tumbres no entran en cuenta para nada ; los Artistas,
palabras mas expresivas y mas fuertes, el Miísico de-
faltos por sí de educacion, de luces y de virtud , no
be- estar poseido de los mismos afectos que quiera ins-
pueden agradar á una multitud depravada sino pre-
pirar á los otros. De donde se infiere que la instruc-
sentándole objetos conformes á sus gustos malos y
cion y la reflexîon no le son á este menos esenciales
perversos.
que á los pintores y á los domas Artistas de quienes
En una Sociedad que fuese sabiamente gober-
hemos hablado. Componer una buena música es pin-
nada , todos los talentos se darían la mano para es-
tar al oido , y escitar en él las sensaciones que la es-
citar y robustecer las cualidades ventajosas al Pú-
periencia y la reflexîon han mostrado capaces de pro-
blico , y sofocar aquellas de que pudiesen resultar,
ducir afectos agradables y deseados del oyentes Un

`?.`
S'tCCION TV:
C APÍTULQ.y :X:: 223_
Músicó que no tiene conocimiento del.:hombre y de
puede:ser .reprensible: útil para: nósotros;mismos, nos
los mediós de moverle; es una pura máquina, es un
hace. mas agradables á los;•ótros.
instrumento sonoro, no otra cosa.
Empero la sana Moral dio puede iiieti is de cdn den á•r
No nos admirémos, pues, de que sean tan raros
esos bailes que solo ofrèceh á la vista _actitudes indo-
los grandes músicos: Muchos poseen las reglas de la.
censes, capaces de producir en el án in5ó de ahrbos
música; pér-ó= ignoran los medios de aplicarla filosó^
sexôs pensamientos deshonestos y deseos desarrugla-
fácamente. Muchos Aitistas, á fuerza -de trabajo, -haii
dos. Ya hemos. visto ,'en rotta parte los -'peligros á que
llegetdo á vencer las .mayores dificultades y á gran
se espone frecuentemente la juventud en esas asam-
jearse así la admiracion del vulgo; mas esta música
bleas confusas, donde la inocencia, aturdida con el
purame ae mecánica sólo manifiesta ciertas disposi-
bullicio, naufraga muchas veces, y donde las pasio-
eiórie5 tíaturales • ejercitadas con empeño y obstina-
nes criminales buscan y encuentran tantos medios
cion, pero no iri,enio ni reflexîon; y por lo tanto es
dë- satisfícer sus deseos. .Los bailes ,de este jet-ter-6 son
incapaz ;de- producir en las almas'los grandes efectos
aventuras peligrosas; á las cuales los padres virtuosos
que pódrian esperarse del músico, que ha conocido
temerán entregar una juventud inesperta, y por lo
y meditado el gran poderío de su arte.
menos conocerán que la razon no puede. aprobarlos.
Ia- Danza se cuenta también . comunmente en el
Conforme en esto á las reglas de la Moral mas seve-
númeró de las Artes •liberales: Indicada por la natu-
ra, la Moral de laNaturaleza exôrtará siempre á los
raleza -de los fluidos de nuestro cuerpo, cuyos mo-
hombres.á que hu:y_atz• de semejantes.peligros. Al ver
vimientos son periódicos, la vemos adoptada y esta-
la perversidad- de, costumbres; que reina en muchas
blecida en todos los pueblos de la tierra, tanto sal-
naciones, aun las jentes mas corrompidas han de con-
vajes como civilizad (I): algunos la han consagra-
venir forzosamente en que el baile es un escollo con-
do á divinizado uniéndola ail coito relijioso, al paso
tra el qué la virtud viene á estrellarse á menudo.
que otras relijiones -tai rproscriben como un ejercicio
De todo-.lo dicho en este.capítitlo debemos con-
contrario á las buenas costumbres.
cluir que' la sabiduría esítttil y necesaria á las nacio-
Si consideramos la danza ó baile como un ejer-
nes; que loS que las instruyen Son unos ciudadanos
cicio corporal, es útil á la salud, hace al hombre
dignos de ser honrados, queridos y recompensados;
mejor dispuesto, : le enseña á moverse con mas ajilidad
que los detractores de los conocimientos humanos,
y soltura, á sostenerse con mas firmeza, á andar con
los opresores del ltijenio, los que menosprecian las le-
mas 'seguridad, y mostrar gallardía en sus movi-
tras, todos son unos insensatos que desconocen tan-
mientos y ademanes, de un modo que manifieste una
to los bienes que ellas acarrean á los hombres como
fina educacion , conforme á los usos y modales adop-
los peligros que trae consigo la ignorancia; la cual
tados por la Sociedad. Bajo este aspecto el baile no
ha silo siempre el oríjen y manantial de las desgra-
cias del mundo. Todo nos está demostrando, que la
reedita cion, el estudio y la reflexîon son necesarias
no solamente en las ciencias y en las letras, sino tam-
(ll Erofilo, músico Griego, observé que la pulsacion de las
bien en las artes: y que los sábios, los literatos y los
arterias habia dado oríi,u al compás de la mtisica.
Cesaorisrus,_•de-die tatou,
artistas no deben perder jamás de
cum Lotis Haverc.amp. page 57.
vista la moral y la

224
SECCION. IV.
C APÍTULO XI. 225
virtud , ctiyas lecciones deben inculcar cada uno á
vegacion, destinada á llevar-las órdenes del comer-
su modo para ser verdaderamente útiles. Acreciendo.
ciante á-las estremidades de 'la tierra ! Estas órdenes
asi de dia en dia el cúmulo de luces, de conocimien-
son siempre mas puntualmente ejecutadas que las
tos y verdades, ellos podrán justamente gloriarse de
del mas absoluto déspota. En los paises mas Iejanos
contribuir á la felicidad de la vida social,
millares de brazos se afanan y apresuran á; .satisfa-
cer sus deseos; el Océano jime bajo.e1 .peso de las
CAPÍTULO XI.
naves que, de los climas mas remotbs4,:,traen á sus
pies las riquezas y la abundancia para sus conciu-
Deberes de los Comerciantes, Fabricantes, Artesanas
dadanos. El escritorio del comerciante puede ser
y Labradores.
comparado al gabinete de unPríncipe poderoso, que
pone á todo el 'universo eni,móvimiento.
Toda sociedád es una porcion de hombres uni-

¡ Este es, sinembargd, el . ciudadano respetable á
dos con el fin de concurrir cada uno segun sus fuer-
quien las 'preocupaciones góticas y bárbaras tienen el
zas y estado á la conservacion-y felicidad del cuer-
atrevimienéà y la desvergiienza•de infamar en el se-
po político de que son miembros. 'Todo el que tra-
no mismo de las naciones que deben al comercio sus
baja útilmente en beneficio de sus conciudadanos, se
riquezas y esplendor ! í El pacífico comerciante es
hace por este mismo hecho un hombre público, ' á
despreciable á los ojos del estúpido guerrero, sin ver
quien su patria debe protejer, honrar y favorecec
que este hombre á quien menospreéiar, le viste, le
con proporcion á las ventajas que el público saca de
sustenta 'y mantiene su ejército! Uná .profesion tan
sus trabajos.
útil i no es en sí misma mas honrosa• que la puni-
Esto supuesto , el comerciante es un miembro
ble y vergonzosa ociosidad en que se corrompen y
apreciable siempre que llena dignamente las obliga-
consumen tantos nobles de aldea, que no tienen mas
dones de su destino. El es quien desahoga y desem-
ocupacion que lag caza y el triste placer de vejar y
baraza su pais de los jéneros y producciones super-
oprimir á los huñiildes plebeyos ? z Hasta cuando, la
fluas del cultivo y de las manufacturas de la indus-
vanidad de los hombres les hará despreciará los mis-
tria , y el que le proporciona en cambio las cosas
mos de quienes recibe todos los dias los mas impor-
bien sean necesarias, bien agradables que no tiene,
tantes servicios ? i Será posible que e l aprecio y el
y de qué necesita. De este modo el comerciante
respeto se queden reservados para los destructores de
hace florecer la agricultura,, :que decaeria sin su
los hombres ? i No debieran en justicia estenderse á
ausilio: él es quien, en los tiempos de escasez, hace
cuantos se ocupan en su bienéstar, en sus coinodi=^
venir de paises estrafios los-comestibles de que han
dades y en su felicidad
privado al suyo las malas estaciones. El comercio
• La preocupacion que degrada y envilece al co-
es quien da vida á todas las artes y oficios: él ani-
mercio, lo mismo que á las artes, trae sù oríjen de
ma la industria, y de este modo ocupa y mantiene
1 s' tiempos de barbarie y ferocidad, en que las so-
un número prodijioso de hombres, que sin él serian
ciedades en su infancia no conocian todavía las ven.
por su in3ijencia una carga gravosa para las nacio-
tajas que podian sacarse de él. Aristóteles. nos dice,
nes. i Cuántos brazos se ocupan de continuo en la na-
que en las antiguas Repúblicas de Grecia los mer=
^
Tercio H.
29

'2`26
SECCION IV.:
cadetes• estaban escluidos de los empleos de la ma-
C
TUL O "1X'I.
227
jistratura. A causa de una ignorancia igual los anti-
entónces .habian mirado al comercio, se conviotió en
guos Romanos, únicamente ocupados en la agricul-
un entusiasmo universal; y bien presto no tuvieron
tura
las guerras mas objeto que el de aumentar cada
y en•.la guerra , menospreciaron á los mercade-
res y.'--artesanos; pero despues el tiempo y las .-nece--
nacion el suyo con daño del comercio de otras.
sidades :desengañaron poco á poco á los Griegos
• Hé aquí como las pasiones y las locuras de los
y á
los Romanos-deiesta ridícula opinion-, y las personas
hombres •los llevan siempre á estrenos contrarios.
mas distinguidas noase avergonzaron de ejercer una
Todo fué sacrificado despues al furor del comercio;
profesion lucrosa en.. sí y ventajosa para la patria.
por él la agricultura se vió descuidada; los reinos se
Cuando cien enjambres de naciones guerreras re-
despoblaron para formar colonias en los paises mas
partieron entre •ellas el ., vasto imperio de los Roma-
remotos; torrentes de riquezas inundaron la Europa,
nos , ala preocupacion, que siempre acompaña á la ig-
sin hacerla por ésto mas dichosa ; estas riquezas pro-
norancia; vino de nuevo á envilecer al,-.comercio. ta
dujeron el luxô y todos los vicios que éste trae con-
Europa estuvo sumerjida por muchos siglos en espe-
sigo; y este mismo luxô trabajó sórdamente en des-
sas tinieblas
. truccion de los Estados que una codicia sin límites
y continuas guerras. Los pueblos, avasa-
llados de guerreros estúpidos
habia escesivamente enriquecido.
y disolutos, no tuvieron
unos con otros comunicacion alguna. El. comercio,
El comercio , para ser útil-, debe conocer reglas
el cuan no puede-florecer sin libertad, -fue esclusiva-
y término, y no perjudicar otros ramos de la ad=
mente atribuido á los usureros , que sin cesar esta-
ministracion. Nada es mas contrario al bien jenerál
ban espuestos . á la avaricia de una multitud de ti-
que la pasión de enriquecerse ; cuando se cambia en
ranos : de esta suerte cayó el comercio en manos des-
epidemia. A veces vemos naciones dominadas de es-
te delirio descuidar por él los objetos mas importan-
preciables; y hombres infelices, estimulados del atrac-
tivo de un logro desmedido, eran los únicos que po-
tes; recibir su primer impulso de algunos mercaderes
dian emprenderle, á pesar dé todos. los peligros de que
insaciables; arrojarse, por complacerlos , á guerras
ruinosas é interminables ; contraer deudas inmensas
se• veian rodeados. Este es, sin duda, el oríjen del
para sostenerlas;
injusto desprecio que los nobles orgullosos. muestran
y jemir despues por largo tiempo
los males qne siempre causan los mas brillantes su-
todavíaná •una. profesion, que ya bol merece la con-
cesos. Tal es 16 Bretones! la causa de vuestras des-
sideracion 'pública.
gracias y de la miseria que esperimentais á pesar de
• Entretantoí algunas Repúblicas,. usando.de su'.li-
las riquezas que de ámbos mundos arriban sin inter,
bcrtad, hiciéron .el comercio con :buen exito, y . 11e-
rupcion á vuestros puertos : entre vosotros unos cuan-
gáron por medio de él á un grado de poder y de ri-
tos ; negociantes deciden de la suerte del Estado, y
queza que . éstiriluló y dió envidia :á los otros , pueblos-
os hacen emprender continuas y temerarias guerras;
Venecia, Génova., Florencia enséñáron:á toda .la'
r mientras que ellos se enriquecen, los enormes irn4
Europá los efectos que podía producir el- •comercio;
puestos abruman á los demás ciudadanos , y • la
los Príncipes ya le fitvoreciéroñ;,. un nuevo, mundo
na,
don apurada se halla en la mayor angustia. La opu-
fué descubierto, y sus riquezas- irritáron la : codicia
lencia de un cierto número de individuos no prueba
de muchas naciones ; la indiferencia con que hadta
en manera; alguna la -opulencia y. la. .riqueza .del F,s-

228.
SECCION I V.
CAPITULO xI.
229
tado. Los dorados y preciosos adornos de un Palacio
y su libertad á cualquiera que les imponga precio.
no le preservarán de su ruina.
Así como todos los escesos, el comercio ilimita-
El Comerciante debiera amar la paz , y sacrifi-
do es al fin castigo de sí mismo: aumentando en t ul
car por ella su propia codicia: él es un ciudadano
pais la masa de las riquezas , aumenta necesaria-
malo y perverso, si pospone la felicidad jeneral á su
mente el precio de todos los jéneros, y por con-
propio interés. Un gobierno sábio , siempre guiado
secuencia los jornales de los obreros y oficiales. Ya
por la Moral, debe refrenar la pasion de las rique-
entonces las mercancías y manufacturas nacionales
zas, por que de lo contrario llega á ser ilimitada: ni
pierden en concurrencia con las de los pueblos
debe permitir que esta pasion se ejerza á costa del
nos ricos que las dan mas baratas. Por otra parte , es
labrador y del propietario, cuyos trabajos debe pro-
propio de las riquezas reconcentrarse en manos de
¡Mover y fomentar el comerciante. El interés del la-
un corto número de hombres , que no sienten la ca-
brador constituye el verdadero interés del Estado;
restía de los jéneros y mercadurias ; mas el oficial,
al labrador ha de consultar el lejislador con prefe-
el artesano , el trabajador , sufren y padecen por
rencia á la avaricia de algunos mercaderes opulen-
esta carestía : y por lo comun perecen de hambre á
tos , ó á los caprichos de algunos inaccesibles pode-
las puertas del rico avaro , que nunca se enternece
rosos , que nunca forman la porcion mas numerosa
ni apiada de las necesidades y miserias del infeliz.
de la sociedad. En fi n , todo nos persuade que la co-
l efecto ordinario de la riqueza es endurecer los
dicia del hombre debe ser reprimida , por que si se
corazones.
le suelta la rienda , destruye las buenas costumbres
La política pues, siempre de acuerdo con la Mo-
y la virtud: estas costumbres son mucho mas esen-
ral , debe refrenar la pasion de enriquecerse para
ciales á la felicidad de una nacion que las riquezas,
que no llegue á ser un contajio funesto y perjudi-
las cuales rara vez •contribuyen á su fuerza real y
cial al Estado. De su propio suelo es de donde los
verdadera y á su bienestar permanente. Roma , po-
pueblos han de sacar principalmente sus riquezas; el
bre caín , triunfó de la opulenta Cartágo.
comercio debe cambiar lo sobrante con lo que el
La pasion desordenada de . enriquecerse, cuando
terreno de su pais no produce. La tierra es el fun-
se ha hecho jeneral en un pueblo , destruye en él por
damento fisico y moral de toda .sociedad. El nego-
lo comun el principio del honor, y le inspira u,n , es-
ciante es el ajente y el proveedor del labrador y del
píritu mercantil, y un amor sórdido del logro, di-
propietario de la tierra ; el fabricante labra y
rectamente opuesto á todo pensamiento noble y je-
un nuevo ser á las producciones del terreno. Todo
neroso. Poseido de este espíritu , el mercader de na-
el árden se trastorna , si los ajentes se constituyen
da que le sea provechoso se avergiienza ; para él en
árbitros y señores de aquellos á quienes deben ser-
este caso no bai patria ; y si se promete alguna ven-
vir ; y las costumbres se estragan cuando estos ajen-
taja , hará el comercio mas contrario á los intereses
tes los distraen de su trabajo con el luxo , con
de la nacion; en fin , acostumbrado á mirar el dine-
vanas fruslerías , ó fomentando en ellos necesida-
ro como á su único ídolo, le sacrificará su misma
des imajinarias que no pueden satisfacer sino á costa
vida. La venalidad no es otra cosa que el tráfico
de sus costumbres y de su reposo.
vergonzoso de vender el hombre su honor, su virtud
El comercio es útil sin la menor duda: la po-

CAPÍTULO XI.
231
230
SECCIO`N IV.
lírica debe favorecerle , la Moral le aprueba ,
Z Y qué diremos de este comercio afrentoso que
y' los
consiste en el tráfico de sangre humana ? Comprar
que se dedican á él son unos hombres útiles ; mas
y vender hombres para condenarlos á la mas dura
el comercio debe tener sus límites , y no fundar
esclavitud , es una barbarie que estremece y horro-
su prosperidad en daño y ruina • de otros ramos de
riza á la humanidad y á la justicia. Mas la ava-
la economía política. El comercio es verdaderamen-
ricia es cruel á sangre fria ; reduce el_ 'crimen á
te útil , cuando favorece la agricultura , hace flo-
sistema ; procura cubrirle con el pretesto de un gran-
recer la industria, y aumenta la poblacion; pero
de interés nacional ; y las naciones sedientas de
si es contrario á estos objetos esenciales , su utili-
riquezas admiten sus escusas.
dad desapareçe ; y se transforma en una funesta
Si todos los comerciantes se hiciesen reos de se-
locura , cuando es causa de guerras sangrientas y
mejantes escesos, no sólo serían despreciables, sino
continuas : en fin , es un mortal veneno , cuando
que ademas serían odiados de todos los corazones
su único objeto es alimentar el luxo y la vanidad
justos y virtuosos. Mas distingamos los indignos y
de los hombres. El comerciante que ésporta los
malos comerciantes de los que son útiles á sí mis-
jéneros sobrantes y superfluos de su pais para traer
mos y á la patria por • medio de un comercio mas
á él trigo , vino , aceite , lanas tí otros artículos
lejítimo y justo. Estos, sin perjudicar á nadie, hacen
que le faltan , es un ciudadano mui útil, y me-
comunes los bienes, las cosas agradables y los des-
rece el respeto y consideracion pública. El que sólo
cubrimientos de todo el universo. En efecto , la
trae á sus conciudadanos objetos capaces de fomen-
navegacion y cl comercio forman una sociedad que
tar sus pasiones , de irritar su vanidad , de escitar
se compone de todós los pueblos de nuestro globo;
Sus locuras y caprichos , es un homb re perjudicial.
establecen correspondencias entre ellos ; los hacen
Casi todos los vanos objetos que la India suminis-
gozar recíprocamente de un sinnúmero de venta-
tra á la Europa , no tienen otro mérito que el que
jas ; y sirven principalmente para estender la esfe-
les dá el capricho inconstante de las mujeres, y la
ra de los conocimientos humanos. Si •algunas na-
vanidad de algunos hombres necios siempre malcon-
ciones han abusado cruelmente del comercio, y
tentos de las manufacturas de su pais. ¡ Será posi-
para saciar su irritada avaricia han llevado la mor-
ble que los Europeo; no dejen nunca de sacrificar á
tandad y los crímenes á los pueblos , cuya amis-
estas vanidades inútiles tantos hombres y tantas su-
tad debieran haberse granjeado, no imputérnos estos
mas del oro en qué idolatran (I) ! Todas las futiles
horrores al comercio , sino á la ignorancia y á la
riluezas que la Europa vá â buscar á las estremi-
feroz supersticion , que en todos tiempos han ce-
dades del mundo , z son acaso comparables con los
gado á los hombres, y los han hecho crueles sin re-
tesoros que la agricultura podria sacar .de su ter-
mordimientos
ritorio , si ésta estuviese ausiliada y protejida ?
El verdadero negóciante , el comerciante apre-
ciable es un hombre- justo. La probidad , la bue-
(t) Es bien seguro qué el comercio de las dos. Indias cues-
na fé , el amor del órden y la escrupulosa esac-
ta cada año cuarenta mil hombres á la Inglaterra. La sola m,u-
titud en el cumplimiento de sus obligaciones Ÿ con-
taciva. de clima cs çausa de la 'muerte de la m ayor parte .de
tratos •son sus cualidades distintivas." • Una' sábia•

y
los Europeos.

232
SECCION IV.
CAPÍT ULO XI. 233
prudente économía arregla su conducta ; 'éondúcta
en mas de lo que valen, y de engañar tanto en
que no ha de imputársele á crimen , pues éon ella
la calidad como en la cantidad de las mercancías.
puede y debe preservar su riqueza y la de los otros
Los mercaderes de este modo de pensar son culpa-
de una infinidad de accidentes;que no se pueden evi-
bles ; ellos causan al comercio una mala nota y un
ten- ni prever. Si es un insensato el que arriesga lo-
desprecio , que sólo deben recaer sobre ellos mismos.
camente sus bienes , tambien es un bribon el que
La sana Moral forma el mismo juicio de esos
arriesga los bienes de los otros con empresas teme-
monop.)listas siempre dispuestos y ansioso de apro-
rarias. Además el negociante que está ocupado en
vecharse de las calamidades de sus conciudadanos,
sus negocios , . está por lo comun libre y esen-
de las cuales , por lo coman , suelen ser ellos ver-
to de los caprichos , de las pasiones y de las vani-
daderos autores. ¡ Es necesario tener unos corazo-
dades que atormentan á los demas hombres. Todo
*es mui endurecidos para gozar tranquilamente y
comerciante instruido es un hombre de honor , ra-
'Sin pudor de una hacienda adquirida á costa de ca-
cional y prudente : celoso de conservar la estima-
lamidades públicas ! Envano la Moral clama contra
cion de sus conciudadanos, procura que su reputa-
esos orgullosos esactores ó arrendatarios de las ren-
cion se mantenga intacta , porque necesita de la
tas públicas , que negocian con los déspotas para
pública confianza ; sencillo en su porte y grave en
comprar la licencia de oprimir â la sociedad, y
sus costumbres , se abstiene de todo gasto frívolo,
.cebarse con la sangre de las naciones: semejantes
del fausto , y de los vicios que le ocasionarian
hombres soa verdugos privilejiados, que debieran
su ruina. El negociante que se abandona á las es-
confundirse y avergonzarse del orijen impuro de una
travagancias del luxo , pierde al fin sus negocios
opulencia fundada en la ruina. de la felicidad jene-
y los de aquellos imprudentes que han contado
ral. Sinembargo hai paises en que este tráfico ver-
en él. Las bancarrotas tan frecuentes , y por lo co-
gonzoso no es vil ni despreciable. Un administra-
mun impunes , que se ven en las naciones mál re-.
dor ó arrendatario de las Rentas públicas , enrique-
jidas , anuncian una depravacion criminal y deshon-
cido con semejantes estorsiones , es tenido .por uri
rosa ; y no son mas .que ladronicios que ejercen la
ciudadano mas útil al Estado á quien oprime , que
traicion y la perfidia. El comerciante justo y experi-
no el comerciante que le hace florecer y prosperar.
mentado no arriesga loa y temerariamente sus pro-
El verdadero negociante, lo mismo que el fa-
iiios bienes, y mucho ménos los de sus conciudadanos.
bricante son unos hombres benéficos , los cuales,
Asíqué no confundamos el verdadero negocian-
enriqueciéndose á si mismos, dan actividad y vida
te , el comerciante apreciable y prudente con esos
á toda la sociedad, y por lo tanto merecen su apre-
hombres viciosos ó lijeros que deshonran una pro-
cio y proteccion : ellos dán qué trabajar y con qué
fesion respetable ; distingáwosle igualmente de la
vivir al pobre, á quien los dependientes de la Real
multitud despreciable de engañadores y embusteros
Hacienda desnudan y reducen á lFi mendicidad. Qué
codiciosos que , faltos de educacion , de conciencia
inumerable multitud de artesanos de toda especie iio
y de honor, creen lejitimos y permitidos todos los
poden en movimiento las fábricas y el comercio ! De
medios de ganar, abusan de la sencillez del públio
este modo se establece y estrecha una grande é in=
tilico , y no fo rnan escrúpulo de apreciar las cosas
tima coherencia entre todos los miembros de la so
TOMO iI.
30

234
S E C C I O N IV.
CAPÍTULO• XL 23'5-
ciedad. El artesano que subsiste de su trabajo, -con-
y la soberbia de. las clases elevadas son las que cotp
tribuye sin cesar al aumento de la riqueza de los
frecuencia reducen al artesano á la desesperacion y°
que le emplean , asicoiiio al logro y satisfaccion de
al crimen. i De cuántos delitos , robos y asesinatos
las necesidades, de la comodidad, de los placeres,
no se hacen cómplices muchos grandes, que tienen
y aun de la vanidad de los mismos ricos ingra-
la crueldad de retener el precio y los jornales del
tos que le desprecian , al tiempo mismo que se apro-
fabricante laborioso., del mercader que los- abaste-
vechan de sus trabajos , sin los cuales no pueden
ce , y del artesano que ha trabajado fiel y pun-
en manera alguna subsistir.
tualmente para ellos , y que en recompensa se ven
Nada es' mas injusto ni mas vil que el modo
condenados por su injusticia á perecer de hambre?
insultante con que la soberbia y altiva opulencia
g Y es posible que estos hombres desprecien asi á
miran á los artesanos que de continuo trabajan y con,
unos honestos y virtuosos ciudadanos que tan bien
tribuyen á satisfacer las necesidades ó placeres , • á
les han servido ? El oprobio y la ignominia Z no de-
que ella por su propia debilidad .nunca podria sub-
bieran recaer mejor y con mas justicia sobre los crue-
venir. Este mismo artesano, mirado con orgullo y
les .ingratos que causan la ruina y desesperacion de
desden , es sinembargo un hombre verdaderamente
un gran número de hombres, haciéndoles inútiles
útil, dotado' á veces de unos raros talentos , y cuan-
ó dañosos á la sociedad ? Un salteador de caminos
do es fiel y puntual en su trabajo , es incompara-
roba y mata de un golpe al infelíz que tiene la des-
blemente mas apreciable que los holgazanes y vi-
gracia de caer en sus manos ; mas el ladro=.i que
ciosos que le desprecian. El soberano fastuoso , que
no paga el salario del pobre, causa una muerte lenta
quiere erijir monumentos á su vanidad , Zno ne-
y cruel á él y á su familia entera.
cesita del albañil , del carpintero, del cerrajero , y
Los injustos desprecios de los Grandes se estien-
de una multitud de trabajadores , sin los cuales no
den , como hemos dicho en otra parte , hasta la
lograría sus deseos ? Estos diferentes artesanos , z no
primera de las artes, hasta la que es la base de la
son ciertamente dignos de aprecio , de cariño y de
vida social : arrastrado de su locura el rico des-
benevolencia , cuando acreditan su celo y puntua-
precia y desdeña al labrador, al cultivador , al que
lidad en sus oficios ? El monarca y el noble , z no
alimenta y mantiene á las naciones , á aquel sin
se ven precisados á recurrir al fabricante y al mer-
cuyos trabajos no habria ni cosechas, ni ganados,
cader para adornar sus palacios ? Estos ponen en
ni manufacturas , nl comercio , ni artes algunas,
movimiento y actividad tina multitud de hombres
aun las mas indispensables para la sociedad. z Y será
que , en el seno mismo de la indijencia , contribu-
posible que vosotros , ¡:ó ricos estúpidos , y vosotros
yen á la magnificencia de los monarcas.
Grandes insensibles ¡ nunca vengais en conocimien-
Cuando la pobreza es activa y laboriosa , nunca
to de que á la agricultura es á quien debeis vues-
debe ser despreciada ni envileeida. La pobreza in-
tras rentas, vuestras riquezas , vuestras comodi-
dustriosa y aplicada es regularmente honesta y vir-
dades, vuestros palacios y castillos, y ese luxo mis-
tuosa ; y sólo es digna del desprecio cuando se en-
mo cuya embriaguez os deslumbra y preocupa ? Si:
trega á la ociosidad y á los vicios , cayo ejemplo re-
ese mismo aldeano , cuyos toscos vestidos y moda-
cibe frecuentemente -de la opulencia. Las injusticias
l1s. os cansan , ese mismo es. el que cubre vuestras


236
S ECCION IV.
CAPÍTULO XI.
237
mesas de manjares suntuosos y vinos delicados : de
hacerles sufrir los ultrajes de sus =insolentes criados.
Sus ovejas es la lana de vuestros vestidos : sus manos
i Será admirar . qüe con una conducta tan irritan-
cultivan el lino que necesitais : sin él no tendríais.
te- no hallen los ricos en las jentes del campo sino
esos ricos encajes tan preciosos y estimados de vues-
envidiosos , r -beides , y enemigos siempre prontos á
tra vanidad : ; y sinembargo, tendis el atrevimiento y
tomar venganza de los males que se les hacen ?
la injusticia de envilecerle y vituperarle !
Todo en la sociedad está unido y enlazado erg
La vida campestre y el trabajo preservan regu-
tre sí: si los grandes se corrijiesen, se correjirian los
larmente de los vicios y del contajio que infestan
pequeños. Abolidas esas leyes góticas, esos privilejios
las ciudades ; • las injusticias , los duros modales y
injustos, esas onerosas costumbres, los unos y los
los desórdenes del rico son los que corrompen su
otros obrarán.con virtud. Una buena educacion, so-
corazon, y alteran la inocencia de sus costumbres.
bre todo, debe enseñar á los ricos, á los nobles y á
Los Grandes se quejan frecuentemente de la mali-
los poderosos, que deben hacerse amables de sus in-
cia de los aldeanos; pero los grandes y los ricos
feriores,: que deben mostrarse reconocidos á los bie-
deben buscar en sí mismos la causa. Perpetua-
nes que' reciben de estos, y que no pueden cumplir
mente desdeñado , oprimido y abrumado de todo
con sus obligaciones sino es mostrándose , equitati-
jénero de vejaciones , forzosamente el aldeano ha
vos, humanos y benéficos.
de aborrecer á su señor, que es con él un tirano
Cuando los grandes del mundo estén imbuidos
incómodo y cruel. El infeliz , á quien un continuo
de estas máximas, dejarán entonces demenospreciar
y penoso trabajo apenas dá para mal sustentarse,
á unos ciudadanos, cuya existenci2t es necesaria á su
i podrá ver sin dolor y _sin envidia nadar á la opu-
propia felicidad, y sin los cuales de nada gozarian.
lencia en la abundancia y la superfluidad , y raras
Ellos conocerán entonces lo que deben áotros hombres.
veces compadecerse de la miseria del pobre? En fin,
'Conocerán que toda profesion, de que la sociedad
la educacion tan descuidada de las jentes del cam-
saca utilidades y ventajas, debe ser mas estimada que
po i cómo ha de darles fortaleza para resistir á los
la que no produce bienes algunos apreciables. Todo
impulsos , á las tentaciones , y aun á las necesida-
les probará que cuantos de distintos modos tra-
des que tan fuertemente los solicitan al mal ? Los
bajan por su comodidad y sus placeres , tienen
aldeanos son ladrones , cazadores furtivos y bribo-
derecho â su benevolencia y afabilidad. Todo les con-
nes , porque la opulencia los desprecia, los maltra-
vencerá de que nada es .mas contrario al fi n de la so-
ta , y rara vez les alarga una mano benéfica.
ciedad que su orgullo y su vanidad. Por último, todo
De este modo la falta de reconocimiento, de
les hará ver que el vicio es solo el que deshonra y
bondad y justicia en los ricos y poderosos de la tierra
hace á los hombres despreciables, y que todo el que
destruye y aniquila la virtud de los aldeanos y jor-
cumple fielmente con los deberes de su estado es
naleros. Estos regularmente sólo conocen á sus due-
digno del respeto y consideracion de sus conciu-
nos por las vejaciones que sufren en su nombre.
dadanos.
Si los soberbios señores se dejan ver de sus vasallos,
Cuando se conformen en sus obras •á unos prin-
es únicamente para deprimirlos, para arruinarlos,
cipios tan claramente demostrados, los nobles y opu-
para fatigarlos con su luxo y su vanidad , y. para
lentos encontrarán en sus inferiores prendas • mas es-

238
SECCION I V.
CAPÍTULO X'I. 239
timables, costumbres mas honestas, afición mas sin-
deroso: viviendo eri sus posesiones conservaria su for-
cera, y menos envidia y malignidad; en fin, logra-
tuna y sus buenas costumbres: se preservarla del ai-
rán de ellos el amor filial y la sumision voluntaria
re contajioso que se respira en las cortes: y promo-
que no es obra del miedo. No hai hombres tan sal-
viendo el trabajo, hallarla los únicos medios seguros
vajes que sean insensibles á la bondad. Por una pro-
de aumentar su comodidad y la de los otros; placer
pension natural los hombres se inclinan á querer á
mas sólido y mas inocente que. cl del vicio, al que
los que están acostumbrados á respetar. Los grandes:
siguen siempre la ruina y el arrepentimiento (1). De
tienen siempre la culpa de no ser amados de sus va-
este moda tantos ricos, que sólo saben destruir y
sallos é inferiores. Si viviese cerca de estos un gran-
disipar sin provecho suyo ni de la sociedad, serian
de se constituiria su padre, se haría respetar y obe-
unos ciudadanos útiles, amados de sus vasallos , y
decer, y conseguirla su tierno amor; amor que. nun-
dignos del mayor respeto.
ca pueden conseguir ni la altanería ni la fuerza.
Cuanto • hemos dicho en esta seccion con fi rma
Mas, por desgracia, hace mucho tiempo que las
claramente , que la política no puede nunca sin pe-
estravagancias y el luxô han arrastrado á las cortes
ligro separar sus máximas y preceptos de los de la
y capitales á los que su estado y opulencia desti-
Moral. Los diferentes estados de las personas no son
naban á ser los protectores de las jentes del campo,
mas que los medios diferentes de servir á là patria;
y el apayo de la agricultura: los vasallos llegan á ser
la profesion mas noble es la que mas útilmente la
estraños y desconocidos de sus señores; estos desean-
sirve. Luegoque la administration pública se aparta
do lucir su fausto en la corte y en las capiteles de-
•de estos principios, todo cae en desórden y confusion.
jan vergonzosamente que perezcan los campos que
Un pueblo sin providad se constituye el azote de
su presencia haria fértiles y abundantes. La vida cam-
los otros y el destructor de sí mismo. Un Soberano
pestre y su pacífica uniformidad se hacen odiosas á
sin justicia es la ruina de su imperio, y nunca ejer-
unos hombres que viven en el elemento del vicio.
ce sino un poder precario. Los grandes, los nobles,
El labrador carece de amigos poderosos y de conso-•
los majistrados , los ministros de la relijion , los ricos
ladores en sus trabajos. El colono tiene que tratar
etc. no pueden ser justamente respetados, sino en-
con ajéntes 6 administradores que, para satisfacer
cuanto se manifiestan vivamente interesados en la
las necesidades y caprichos del propietario, usan de
felicidad pública. Las ciencias y las letras no mere-
tiranía y crueldad. El labrador descuida la cultura,
6 la tierra se muestra escasa é infecunda al sudor que
la riega ; las aldeas despobladas y desiertas se trans-
(1) La ley de Zoroastro enumera entre las mayores vir-
forman en tristes soledades; y por último, el señor
tudes sembrar con pureza las simientes y plantar úrboles. En
mismo se encuentra adeudado, empobrecido y des-
efecto, practicar la virtud es ser útil al público. Segun estos
preciado de los mismos que mas han contribuido
principios desmontar y limpiar los terrenos, secar panta-
á
nos y lagunas, hacer caminos, establecer fábricas etc.
disipar sus bienes.
y en
tina palabra, dar trabajo y manutencion á los hombres, son
.Tal es la suerte que por lo comun preparan el
acciones mas virtuosas, que muchas prácticas que el vulgo
luxô y la vanidad á sus sectarios. En los campos es
tiene por virtudes: dar al pobre trabajo es la mejor de las
donde el noble sería verdaderamente respetable y po-
limosnas.

240
S E CC ION I V.
cen nuestro aprecio , sino cuando ilustran la socie-
dad acerca de lo que la interesa. El comercio no puede
florecer sin la buena fé. En fin , la agricultura, nece-
saria á la sociedad , exîje la proteccion y el ausilio
de los ricos y de los poderosos; y á la: sombra de es-
ta proteccion es el apoyo de las buenas costumbres.
? Qué es, pues , lo que impide á los ciudadanos
de las diferentes clases del Estado que concurran fiel =
mente al fi n y objeto de la vida social ? No otra co-
sa que la ignorancia, que impide que el hombre vea
con claridad la estrecha union de su interés perso-
.nal con el interés de todos los demas hombres. Una
necia vanidad es, quien preocupando á los grandes
con futiles quimeras, les hace creer que para ser feli-
ces no necesitan de nadie : error fatal á que de-
r
ben atribuirse esas disensiones, esos odios, esos des-
precios recíprocos, y esa separacion de intereses que
vemos dolorosamente reinar en casi todas las socie-
dades. La vanidad , pues, de los hombres es la que
la Moral debe combatir para obligarlos á la union
y concordia, tan necesarias al poder, á la conser-
vacion y á la felicidad de las naciones. •Ningun.
hombre , ningun cuerpo , ningun Orden del Es-
tado tiene derecho de apreciarse por si mismo,
ni puede ser apreciado sino en razon de las ven-
tajas reales y verdaderas que proporcione á la Patria.
• Fin de la seccion cuarta.

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