HISTORIA DEL ADfJRI-ADA CO~ 31 n"ET.~S DIBUHDAS pon CIlARtET, y GRAB.HHS POR...
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HISTORIA
DEL


ADfJRI\-ADA CO~ 31 n"ET.~S DIBUHDAS pon CIlARtET,
y GRAB.HHS POR SROW:'!.


Evll'KE:1\TA DE J. OLIVERES y GAVAR1\ '
CALLE DE l:SCUDELLERS, N. G';.


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HISTORI!
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l:\'FANCIA DE NAPOLEO~.


Los nomhres mas ilustres de Jos tiempos lilas antiguos
y modernos quedan ofuscados ante el de Napoleon: puede
ponerse en paralelo Con el hombre del siglo XIX ninguno
de esos grandes hornbres que hasta hoy dia han sido ob-
jeto de todas las comparaciones? ¿ qué son al lado del ge-
neraL del ejército de It~lia, del conquistador c!e Egipto)
del fundador del imperio f¡'allcés, del vencedor de J'I Eu-
ropa civilizada, asi Alejandro como Anibal, César 1 Maho-
met, Carlomagno, Enrique IV y Cromwell? Napoleon, su-
perior á cada uno de ellos en la cualidad á que ha debi-
do su gloria, 101' sobrepuja todavil en la renlllOll en un




4 HISToRIA
mIsmo ser de las otras gritndes cualidades que no tuvie-
1'011. Podria sostener la comparacion con todos esos reJe~
famosos, ilustres capitanes y sabios lesisladores reunidos:
él solo los eclipsa todos.


Las victorias Je Bonaparte salvaron á la Ptepúhlica cuan-
do peligraba bajo la alianza europea, y su gobierno sa-
có á la Francia del lodazal sangriento de la an3rc[IlÍa. :.'\0-
sotros, que hemús nacido despues de la revolucíon, debe·
mos al creador del imperio lluestrJS leyes, nuestros monu-
mentos y nuestra gloria: por él ha penetrado en nuestros
3111rflOS ese vasto deseo de una mejora progresiva, verda-
dero é illcesante objeto de su gobierno, y que en adelan-
te lo será tamhien de toda sociedad.


Se ha echado en cara al emperador su ambicion des-
medida, su despotismo y hU aficioll ;i la guerra.


Sll ambician (¿qu'ien lo iguora hoj' dia?) consistió en engran-
decer y hdcer poderosa á la F, ancia, proclamándola la pri-
mera nacion del mundo. Viéndose colocado pOI' las circuns-
tancias a la cabeza de los hom bres del porveni r, comba-
tiendo a los defeosores de lo pasado, ([ueria asegurar el
triunfo de la 'causa que habia abrazado, causa de la civi-
lizacion contra la harbarie, causa que, forzoso es reconocer-
io, era .Ia del pueblo frailcés. «Quiero, ha dicho él mis-
« UlO, que el título de francés sea el mas hermoso, el lIJas
« desea,.Io y el que infunda mas respeto scbre la tierra,»
Ah! nl\estro~ adornos ya no SOI1 mas que unOS arrapo;;, y
n~stos de la gloria que nos dejó.


Su despotismo fué una dictadura nacida de la guerra, )'
(¡ue hubiera cesado con ella. Que francés amigo de su
pais le echaria hoy dia en cara el babel' lIsado, como lo
hizo, del poder' sin límites Je que le habia reve,tido ~ll
geni,) y las necesidades de la época? El presidente actUal
de la cámara de di putado'!, !\l, Du pill el ma j'or, á (luicn
nadie acusará ciertamente de no ser partidario de una babia
libertaJ, deeia hac(~ poco: « Detesté á Napoleon en la época
« de su omuipotel1cia, pero le juzgaba desd~ nn pUllto muy
« bajo. lb)' dia que COIlOZCO mejor así los hombres como
« las cosas dc los gobiernos" admiro al emperador, por los
.. actos mismo." que h:.bi2!l ('"ciLdo mi o:/io ~' mi illdi!:)t~acioll."




DEL El\lPrRAOO[t :c\APOLEO.i\. 5
Tocante á la pasion de Bonaparte por la guerra, puede


olvidarse qlle el conquistador de Italia, despues de haher
d¡~struido seis ejército8 austríacos, y vencido á Wurmser y
al príncipe CHlos, pidió espontaneamente al Austria IlUuli-
lJ~da la cesasion de las hostilidades? A él, á su voluntad
pacífica debió la Francia el tratado de Cam po-Fo I'mio.
'Llmpoco plledtl olvidarse que des pues de hauer vencido
en Jena y ell Friedland, ofreció él mismo una paz hono-
rífica á la Rusia abatida; por otra parte es cosa sahida
(¡ue jamas provocó las guerras que han ensa.n g rentado la
Europa. E~cuchemos ell este particular á un hermano pre-
dilecto riel emperador, al q'le por su adicciotl y por su
carácter era el mas di;;no de recoger Hl herencia. José N a-
pDleon se espresa de este modo en una carta que tenemos
á la vista: « Solo la Inglatena y Pitt han querido constan-
« temente Ji! guerra. El éxito de la restauraciou ha proba-
« do r¡ue Pin, como gefe de los illkreses de la oligarquia
« y de! absolutismo de las casas reinantes de Europa, tellia
« razolJ. - Todos los documentos que tengo entre manos
"prueban CIne Napoleon quiso siempre la paz. - La paz
« entraba en el interes de la eiviiizacion y de la nueva
« Europa, pero tlebia ser una paz sólida y gloriosa, marí-
« tima y cOlllioental. - Napoleon debió algunas veees acor.oelel'
«para defenderse.\)


Muehísimo se ha hablado del hombre grande como gene-
ra!, como flllJ(lador, legislador y,.administrador de un po·
deroso im per io: su alahanza COrTe de belea en boca, y es
el héroe de las op.iniones lilas encontradas. En fin, se ha
hecho justicia tan completa á su carácter, á su genio y á
sus actos, que hemo, creido poder suprimir en I.a portada
de esta hi,toria el título de grande que le dieNt) en otro
tiempo el reconocimiento y la admiracion de los pueblos.


:\fecesita epitetos el nombre glorioso de Napoleon?


El emperador era de mediana estatura ( 5 pies y dos pul-
gadas francesas) pero bien formado. Sus pies y manos eran
dpli..:arlos; su pierna carnosa y bella, sus muslos redondos,
su hustu bien colocado, su cuello algo corto, y tenia unQ
,'~~::.




6 HlSTORIA
de esos anchos pechos donde un gran corazon puede latir
á sus anchuras: su andar era noble é imponelltr.


Sil cabeza, aunque algo gruesa,' tenia la belleza tIe las
formas antiguas; el óvalo de su semblante ofrecia una regula-
ridad completa; tenia una frente alta, vasta y descubiertil;
los cabellos ¡isos y castaños, los ojos azules, la nariz agui-
leña, las m.:jillas llenas, la boca pequeña, los dientes bellí-
simos y el color pálido. El conjunto de su rostro ofrecia
por lo comnn calma y gravedad; pero cuando animaba al
empera(lor un sentimiento de benevolencia, la severidad na-
tural de su fisonomía daba lugar á una graciosa espresioll :
Sil sonrisa tenia entonces un atractivo irr~sistible.


Fisicamente, Napoleon Bonaparte, cuando general, parecia
notable solo por lo endeble de su cuerpo, por la palidez
de su semblante que resaltaba con la viva espresion de sus
miradas penetrantes como las del águila, y por sus largos
cabellos que cortallos por un igual caian por an.bos laJos
de su cabeza y ocultaban enteramente sus orejas. Cuando
consal, habia ya desaparecido su estremada flaqueza, aunque
110 enteramente. El noble carácter de su fisonomía, desem-
barazado del adorno de moda y de mal gusto de los lar-
gos cabellos, emprzaba á hacerse distinguir. Solo á media-
dos de su reinado, cuando emperador, ad'1uirió toda su
pcrfeccion la natural belleza de su semblante, como puede
\'crse comparando las monedas del consulado COD las del
i ,nperio. Su color era mas blanco; sus cabellos cortos
dejaban al de.cuJ.¡ierto su eipaciosa tI ente, sitio y em blema
del genio: su cuerpo empezaba ya á regordecer.


Esta gordura aumentó des pues en Santa-Helena, cosa
que esplica suficientemente la falta de ejel'cicio y de liber-
tad ~ pero á la cual pudo contribuir sin duda una concien-
cia pura y unos recuerdos tranquilos.


E I temperamento de Napoleoll era estraordinario como su
genio; tenia un cuerpo de hierro capaz de soportar las ma-
yores fatigas; no le atormentaba enfermedad alguna; dor-
mía poco y tenia la preciosa facultad de interrumpir y
volver á recobrar el sueño á su placer. Todos los sitios
le parecian buenos cuando deseaba descansar, así la aleo ha
imperial como el ángulo de una zanja, el lecho de c3rnpa-




DEL EMPERADOR l\APOLEON. ?
na como el duro suelo del acampamento.


So vida era fruglll, su apetito moderado y sus gostos
fácile~ de contentar i comia á prisa y con sobriedad, bebia po-
co vino y calé, y no tomaba tabaco como se cree comun-
mente; soJo si gustaba de inspirar constantemente so olor.


Pródigo cuando se trataba de hermosear la capital, de
abrir caminos y de construir puertos y canales, arregla-
ba con se~era economía los gastos particulares de su casa,
cuyo lujo ofuscaba sin embargo al de las llemas cortes de
Europa. En so palacio qoeria ver á sus generales recama-
dos y cubiertos de oro; pero modesto él en su trage, so-
lo se presentaba comonmente con el sencillo uniforme de
coronel de su guardia) sin otro brodado algono, y aun en
Jos dias lloviosos se cubria con un redingote coyo color
pardo es bien conocido. Llevaba un sombrero .rnilitar cor-
tado de una manera singolar, sin galones, entorchado ni
penacho, goarnecido solamente de ona escarapela tricolor
unida por medio de ona presilla de seda negra. Al prin-
cipio de su reinado no se le "jeron otras decoraciones que
el escudo de la legion de honor con una simple cruz de
plata, la que se quitaba frecuentemente para recompensar el
mérito ó el valor; mas tarde añadió la corona de hierro
italiana.


El emperador era naturalmente afable y cortés con to-
dos; hoe~o y condescendiente con el puehlo y los solda-
do~, mas severo y resenado con sus generales y minis-
tros. Ya hablaba en "01 alta y concisa, ya en tono sua-
ve y cariñoso; BU variada conversacion abondaba en obser-
vaciones delicadas, en rasgos notables y pensamit'ntos pro-
fundos; podia á veces compararse cen una tempestad con
sus relámpagos de genio, cuya luz aclaraba todas las cues-
tiones. __ Beranger halla qoe es el mas grande poeta de los
tiempos modernos j sos proclamas prueban que ha sido el
hombre mas elocoente.


Prodigiosa era su actividad: mientras mandaba el ejército,
recorría á caballo } siempre al galope durante el dia las
líneas ocupadas por sos tropas, de modo que hacia á ve-


ces mas de veinte legoas sin que se mostrase cansado j du-
rante la noche dictaba sus órdenes, sus partes, sus pro.-




8 HISTORIA
clamas y sus decretos. Desde un rincon de Sil tienda go-
heruaba el imperio y reinaba en Eu rop~. Cuando una tre-
gua 6 UiJa paz le restituian á Paris, su mansioll en la
capital 110 era Iln tiempo de reposo ó de illaceion. Traba-
jaba con sus ministros, asistia á las sesiones del consejo de
estado donde se componian esos códigos que honran Sil rei-
nado a la par 'lne sus victorias; y para b~scarse IlIJ so-
laz tras SIlS tareas de gabinete, recorria la ciudad visitan-
do, ora pié ora á caballo, siern prp. sin escolta y frecllen-
temellte sin séquito, los edificios y los talleres, mezclánGo-
se COIl los jorlJa!eros y haciendo preguntas al pueblo para
COTlocer por sí mismo SIlS deseos y sus necesidades: « Por-
« 'lue, decia, el pueblo es mi familia.» Y he a(llli porque
el reconocimiento popular ha sido constante para él, Y cuan-
do la fortuna le fué traidora, no fué no el pueblo quien
abandonó cobar,lernente su causa. Sus soldados le permane-
cieron fieles hasta el último momento, ejemplo que Jebe·
rian haher seguid" rnejol' los oficiales colmados de sus fa-
vores, sus generales y sos lnariscales.


La familia de Bonaparte, inscrita en el libro de oro de
Rolonia, en el de patricios de Florencia, aliada con las
llIas nobles familias de Toscana, y aun COII los mismos l\Ié·
dicis, fué en otro tiem po ona de las mas ji ustres casas de
Italia que habia ciado soberanos á Trt!visa. :\Iucbos Bnnil-
parte se distillg'ljeron en las ciencias y en las letras JlJ-
rante el siglo XV )' el siglo XVI; otros se señalaron en la,
guerras civiles de Italia. El nOllllJre mismo de Napoleón,
ese nombre que el cm perador ha engrandecido tanto, solo re-
cordaba en la familia á uno de :ws miembro~, á Napoleoll
de U rsinos, qu~ se hizo célehre por su denuedo y por ~us
talentos militares. La Gáte,l ra de j 11 risprudencja eu la uui.
\'ersi(hd de P,lvia fue fundadil por cierto Nicolas BOlJapal'-
te, c¿lebre jurisconsulto, cuyo sobrino Jacobo Bonaparte
ha escrito la mejor historia que poseemos del saqueo d,'
Ro'1l~ por los soldados del condestable de llorboll: J Jco!Jo
ha bia sido testigo de este acontecimiento memorable. Otro
B()naparte es autor de la vi¡¡da J hila de las mas antigua,




DEL E~lPEP,ADOR !\APOLEO:\" 9
comedias ita!ianas, donde se encuentra diálogo y situacio-
nes dramáticas; hállase tambien aquel nombre algo distin-
guido en 103 fastos de la diplomacia italiana: un Donapar-
te fillnó el tratado del cambio de Liorna con Sarzana;
en fin, la madre del papa Paulo V. era una Bonlparte.


Nada aiíade á la gloria de Napoleon este nobie arLol ge-
nealógico, mas no por esto debe callarlo el histüriador. Es
sabido por otra parte que el em pe¡·adór DO daba por esto
la menor importancia. Antes de la campaña de Rusia y du-
rante la entrevista de DresdfJ con el emperador Francisco,
habiendo. reunido este las actas (lile probaban el dereeho
dllsoberanía de los Bonapartes en Trevisa, J como pare-
ciese quererle felicitar por ello, le interrumpió el empera-
dor diciéndole: « En nada estimo estos rancios perganlinos¡
« mi nobleza solo data de Montenotte ó el 18 brumario; pre-
({ fiero ser el fundador flue el descendiente' de !lna raza
"ilustre: quiero ser el Rod lIlfo de Ha psbul'go de mi familia. »


Los ascendientes de Napoleon habian combatido COIUO gi-
belinos por la inJeptmdencia de su pais; proscribiéronlos
los guelfos victoriosos, y les obligaron á principios Jel si-
glo XV á ir á buscar un refugin á Sarzan3 y de aHi á
Córcega. Fijaron su residencia en Ajaccio, pero conserva-
ron siempre relaciones de parentesco con la rama princi-
pal de su familia que permanecia en Sall-Miniato de Toscana.
A poco se aliaron por medio de matrimonio con las prin-
cipales familias de Córcega y de la nohleu de Génova; ta-
les como los Colo~la, llozzi y Dllrazzo. Sus patrimonios. en
Cót'cega estaban situados en Pie,'., de Talavo 1 no muy lejos
del pueblo dt! Bocngllano. Grande fue su influjo sobre las
poblaciolles cercanas.


Carlos llonaparte, padre de Napoleon, hizo sus estudios
en Roma y en Pisa. Era un hombre distinguido bajo todos
conceptos, dotado de un talento vivo y penetrante, y de una
elocuencia ar¡\oro~a y persuasiva; enteramente adicto á la cau-
sa de 6U pais habia combatido COII valor en la guerra contra
los genoveses 1 y mereció alto aprecio de sus compatriotas,
hasta tal puuto que obtuvo la amistad de Paoli. Leticia Ra-


2




10 HfSTiJníA
molino, madre de Napoleon, no mellos notahle por su belle-
za que por sus prendas varoniles, se habia hecho digna de
su mari~lo por su amor y su denuedo. Seguíale en la guer-
ra y compartia FIlS tr,¡bajos y peligl'os: durante liPa de esas


.J' correrías Inilitar~s enjendró al que clehia ser el rnas grande
capitall de todos los ~iglos.


Leticia BOllaparte se trasladó á Ajaccio para el parto y su
situacion parecia haber aumentado su natllral energia, de
manera que se desdeñaba de tomar ninguna de esas precau-
ciones necesarias 'm tales circullstanci~s á la mayor pdr['e de
las ml1geres. El 15 de agosto de 1789, dia de la Asullcion,
quiso, á pesar de hallarse muy adelantada en so preñez, asis-
tir á la festividad que debia celebrarse ('on gran pompa. Pe-
ro 110 bien hubo entrado en el templo cuando la asaltaron
los dolores del parto, y tuvo que retirarse preci pitadlmente
á su ca~a. No tuvo tiempo de Ilegal' hasta su dormitorio, y
en el primer salan, sobre tilla alfom ora en cjue se veian pin-
tados personage~ homéricos, dió á luz UIJ niiío.


Este niiio, que dejó atras á todos los hérllCS de la lli,¡da
y de la Odisea, era Napo!enn.


Los primeros añc.s de ,ti " ida no presentan nada estraor-
d inario. «Yo no era entonces, ha dicho él mismo, mas <{ue
(e un niño ohstinado y curioso. " Sll carácter, notable por su
tll dJUlencia y su vivacidad, tenia algo de esa inquieta pe-
tulancia y de ese humor terco que tantas lágrimas hizo der-
ramar a la madre de Doguesclin. Pero mas feliz Let¡cia
Bouaparte que aquella dama de Bretaña cgllservaba impe-
rio sohre su bijo, de quien sabia hacerse amar, respetar y
reconocer su autoridad.


Ejercia t:m,bien grande influjo ~obre el joven Napoleon un
anciano tio, Luciano, Archidiácono de Ajaccio, fIue fue pa-
drino de uno de los hermanos del emperador. Era uu hom-
hre sabio y venerado en el pais, donde era árhitro de todas
las discusiones y pacificador dt! todas las contiendas. Sus
cuidad<l5 y economías· habian conservado el patrimonio y
restablecido la fOI,tun~ de Carlos Bonaparte, á la que pusie-
ron en mal estado así la guerra de la independencia como el




DEL EMPERADOR l'APOLEO:\", 11
éxito desgraciado de ulla em presa uc Jesecacioll de salina~.
Las intrigas de los jesuitas impidieron ta:nbiclI al padre de
Napoleotl (Iue: se poaesionase de ulla pingüe herencia, .de la
cual se apoderaron aquellos para sostener uno de los esta~
biecimientos de educacioll que habian fundado ell Córcega,
El digno Archidiácono daba muestras de síncero ,decto há-
Cid Sapoieoll; habia observado con tallta curiosidad c;.tmo
satisfdccion su raro talento, la independencia de su carácter
y la constancia ue su voluntad, que iban desarrollándose
en él, haciendo preveer su genio y eolumhrar su porvenir.
Sns últimas palabras á fa fami:ia reunida fue¡'oll como una
prediccioll de l.a futura grande7.a de su preferido sobrinQ.
Admirábanse de (Iue 110 huoiese hecho nillgun legado en su
favor. « Es inutil, dijo el anciauo moribundo, desvelarse por
" la fortuna de Napoleoll. Él mismo se la hará, y será el ge-
{( fe de la farn dia. »


Así que Napoleoll !JuU., llegado á los diez a¡jos de su
edad, su pad¡e que pasaba á Versailles como diputado de
Córcega le condujo á Frarwia y le bjzo entrar en la escoe-
la militar de Bricnlle. La política del gohierno francés veia
con placer J facilitába la adrnisioll en las escuelas reales á
los hijos de las principales familias de la Córcega, que ha-
cia pocos años se hallaba reunida al territorio nacional. Una
educacioll enteramente francesa debia inspirar á a(Iuellos jóvenes
sentimientos de afecto y de adiccion para su nueva pátria :
Napoleon se mostró siempre fiel á este primer impulso de su
educacion,


Los religiosos mínimos del ónlen de San Benito teniau
la direceioll del culegio de llrienne. Cosa singular! los
frailes estaban encargados de educar soldados, y es forzo;
zo convenir que no lo hacian mal cuando edncaron á
Napoleon. E,te entró "legre en el colegio; devorado por
el deseo de saber, instigado por la sed de llegar á ser
algo, sobresalió prontamente por sus progresos y su apli-
cao::iolJ: proilto alcanzó fama del lIIejor matemático de la
escuela. Su profesor en esta ciencia, el padre Patranl,
tenia entonces por pasante á un hombre que ha hecho
despues un papel hrillante á la cabeza de los ejércitos
franceses: era Pichegru. Pero la diferencia de edades pone


'/-




1I1STOnrA
en la primer época de la vida ona barrera tal entre los
hombres, que a pesar de sus diarias relaciones de 'maestro
y de discípulo, no se estahleció intimidad entre el jóven
Bonaparte y el roturo conquistador de la Holanda.


A pesar de su espíritu meditabl\ndo y de sd aficioll ti
la soledad, Napaleou era bien quisto de sos condiscípulos:
bien es verdad que habia mudado much~ sn carácter, pues
era ya de condicion suave, quieto y aplicado. El influjo
que. ejel'cia sobre los dcmas discípulos hizo que le eligiesen
director y regulador de todas sus diversiones. Sabia dar á
los recreos de la ¡utentud un objeto grave y útil) ya se
parodiaban las fiestas históricas de Roma ó de Grecia, ya
escenas animadas de juegos olím picos, ó ya con mas frecuen-
cia represeutaciones de batallas y simulacros de sitios: en
sus jóvenes camaradas estudiaba Napoleon á los hombres, y
por medio de combates de niños preludiabd sus victorias co-
losales.


Ha quedado recuerdo de las diversiones que inventó du-
rante el riguraso invierno de 1783 á 1784, en que la nie-
ve caida en ahundancia cllhri:l los patios y los jnnlines, y
parecia opollel's(~ á. toda ~s¡)f~cie de juPgos. Aprovechó el
tiempo para comtruir ·COIl regularidad fuertes y reductos, á
los que hizo des pues sitiar en regla con bolas de nieve y
halas de hielo, asaltando y destruyendo de este modo co-
mo general lo que habia construido corno ingeniero.


Cuando no estaba ocupado en dirigir los recreos de sus
camaradas, pasaha d tiempo desocupado leyendo en la hi-.
hlioteca del colegio J a á Arriano, ora á Polibio y á Plu-
tarco, sienJo para él ulla necesidad imperiosa la lectura de
las obras profundas de los historiadores, de los filósofos y
de los guerreros: su alma fuerte necesitaba tambien un ali-
mento fuerte.


:En las grandes fiestas de Bl'iel1ne, y en las di,tribuciones
solemnes de premios á que eran admitidos todos los habitan-
tes de los alrededore,~) era costumbre que se cumpusiesen
enteramente de discípulos los guardas encargados de mante-
lIer el orden interior ~n el colegio. Elegíase para oficiales
cOlltandanles á los que se destinguian por su huena conducla,
y Napoleon mereció siempre este honor, pues con respecto




DEL EillPERADOR NAPOLEON,
á él la bondad de sus maestros era justicia.


He aqui un rasgo que prueba cuanto respetaba la dis-
ciplina militar y cuanto fabia hacerla respetar. Mandaba la
gaardia del teatro y los condiscípulos iban á representar la muer-
te de César. Agolpábase el gentío á las puertas, y segun or-
den nadie podia entrar sin billete; la muger del Conserse tIe
Bríellne (Haute despues Conserge en Malmaison) no lo te-
nia,o y' sin embargo se presentó á la puerta esperando po-
der pasar á favor de sus relaciones COn los jóvenes centine-
las. SIn e,nhargo la negaron le entrada; esta negativa la hi- ,.
zo 'subirse en cólera, de manera que sin miramiento pror-
rumpió en gritos, en quejas y en injurias. La muchedum-
bre parecí'i querer tomar su partido, y el sargento se apre-
sur'> á llamar al oficial de la guardia. Presentóse al mo-
mento Napoleon, y esclamó: « Alejen de aqui á esta muger
« que viene á promo\er alborotos." Ohedeciéronle al momen-
to, porqué sus palabras, su ademan y el tono de 6U voz Im-
pusieron á los espectadores y re¡,titu yeron la calma y el si-
lencio.


Napoleon estaba dotado de una sen~ibjlidad escluisita, pe-
TO era aquelía sellsibilidad que procede de un justo orgu-
llo y de la conviccioll de lo que se lluiere. cualidad pre-
ciosa que los directores lle la juventnd deberian respetar co-
mo muestra de un 1I0hle carácter. Cierto dia, por alguna fe-
choria de escala., se le cOlldenó á ,-estir el sayal y á comer
de rodilla.~ en el refectorio; pero en el momento de obedecer
la orden, le dió un ataque de nervios tan violento que el mis-
mo superior, espalltado y ellcantado á la vez en vi~ta de tan
viva impresion, le envió á su asiento acostumbrado, mandan-
do 'que en adelante no se le hiciese sufrir ninguna humillacion
de este género. El padre Patranlt, que se quejaba de que hu-
biesen degl'adado á su mas distinguido matemático, ohtuvo en
segu'ida para él un completo olvido.


La constante aplicacion y docilidad de Donaparte en medio
de la disciplina severa de Drienne no habian alterado su na-
tural vivacidad. Cuando se le sumirlrstró el sacramento de la
cPlIfirmacil.lH, el arzohispo que se la con feria pareció admi-
rarse al oir el nombre de Napoleon, y dijo que no con ocia
tal santo en el calendario. Sin turharse el jóven en vista del




l~ ,H1S1URíA
lugar ni de la diguillad dt!l arzobispo, repuso al momento:
« Lo creo, es un santo corso. P01' olra parte) hay solo en el
martirologio santos para llenar los días de! año?)l


En 1 ~tl-í- des pues dd concurso de costumbre, Xapoleon pa-
só á la escLH~la nlllita!' de lJ.tris) de doode no deuia salir mas
(FIe para entrar en un regimiento de artillería,


Merecen mencionar~e las Ilotas que por este tiempo dieron
sus gefes y sus profesores.


He aqui la qUe ciió á su salida de Brienne el señol' de Ke-
l'aiio, inspector de las doce escuelas militares, hombl'e distin-
guido por "us ,:onocimicntos y por sa imparcialidad: «Bo-
« Ilaparte (J'I'lp()leOll) nacido el día 15 de agosto de 1769, esta-
« tll ra cuatro pies, diez pulgadas, diez. lineas, mediano, es de
« hucna cOllstitucioll y salud escelente; de carácter SUlllISO, oue-
« no y reconocido; de conducta regular; se ha distinguido siem-
« pre por su aplicacion á las matemáticas; sabe bastante la his-
u toria y la geugrafia; no es muy adelantado en punto á lite-
u ratura y al latin mediano en esto, será UII escelente marino,
(( merece pasal' á la escuela de Paris. »El mismo Keralio res-
pondió á los frailes de Brieune que querian retener un año
mas á Napoleon en el colegio para perfeccionarle en la len-
gua latina; u No, percibo en él una chispa de genio que nnn-
« ca podl'á cultivarse hastante. ))


La snperior intttligencia de Napoleon fue justamente apre-
ciada en Paris como 10 habia sido en Brienne, pues ningu-
no de cuantos le l'Olleaball podla aesconoller lu grande y ""
traordinario de sus cualidades.


DOlllairoll su profesor de bellas letras decia hablando de sus
composiciones de l'etórica; ti t:sto es granito calentado en 1111
• volcan. }) Esta figura, aunqne algo exagerada, caracteriza u ie!l
el género de talent" del autol' de las proclama, á los ejé¡"cito s
de Italia y de Egipto, admirables monUluelltos de la elocuen-
cia militar.


El señor de Eguille, profesor de historia de Napa!eon, ha de-
jado subre Sil discípulo ulla nota qlle los acontecimientos han
hecho des pues notable: ti Corso de nacion y de caráctel' , irá
u lejos si las circunstancias le favol'ecen.» De este profesor, á




DEL HIFEIiACOI, i.\AfOLE(jS.
quien queria sincerBmente 1 decia Ilollaparte mas taroe cu~n­
do cónsul: (( De todas vuestras lecciones la que me ha he-
« c~o mas impresion es la rebelioll del condestable de 130r hn,
ji. pero hicisteis mal en decirme que su mayor crin:fn fué el
« haber hecho la guelTa á su rey: su verdauelo CI ¡men (on-
u sistió en ha herse ~ervido de los estrallgeros para atac~r la
« Francia.)}


La escuela militar de Paris, creada en el reinado de Luis
XV, se mantr'nia con Ilna magnificencia que recoruaba á lo
sumo la prodigalidad de aquel monarca. No pasó alli mu-
cho tiempo Napolcon sin conocer cuan contraria era la SUJl-
tuosidad á las costumbres que debian ponerse á vista de los
discípulos, la mayor parte hijos de pobres gentil.hombres dc
provincia, destinados á envejecer en los grados iuferiores, y
á vivir en la sujecion y en la necesidad: parecíale que una
edllcacion lojosa 110 poJia convenir En ningulI caso á los
militares. Halló el remedio asi que llUbo reconocido el mal
y dirigiÓ" á los gefes de la escueia ulla memoria, en qoe in-
dicaba los medios propios para hacer á este establecimien-
to mas digno de SlJ objeto. Disci plina, trabajo, sobriedad,
economía, tale~ eran las bases que rluiso en vano hacerad-
mitir; esta memoria fué el primer ensayo de EU genio ad-
ministrativo: pero lo que no tuvo tntonces la dicha de ver
adoptar', lo decretó mas tarde en tiempo de su poder, y
todos han podido apreciar en lo insto lo sahio y útil de
la reforma. Siguiérollse las ideas de su juventlld cuando se:
creó y se arr~gló ese vasto semillero de oficiales valientes
é instruidos, establecido por el antiguo discípulo de la es-
cuela militar de Paris en Fontainebleau y en Saint-Cy r.




RESUMEN CRONOLÓGICO.


JUVE~TUD DE r\APOLEON:.


1768.
15 de mlYO. ReU'lion de


ga á l~ .f'raucia.
1769.


1I 1791.
la Córce· Gana el premio prom'" ;,!<J pn la


academia deLvoll, sobre .stHues-
tion: Que 1'1:inc;pios e Znstltu-
ciolles se deben inculcar dios
/¡nmbrrs para hacerlea tan [el i-') d~ a;os~o N ,cimiento de Napo-


lt!,)!l B')[lilp.11'te.


1779.
·':1 jóven ::\lPlleon plSl á Pari, con


su Pldre Cul,,; J:jort:lpHte dipu-
tado de la Córcega.


:1 3 de abril. Entra en la escuela mi-
litlr de Brier1lle_


1784.
I í dé octubre. P dsa á la es~uela !TI i-


lit.1\' .le Paris.


1785.
I de setiembre. Es nombrado se-


gundo subteniente del Plimer re-
gimiento de artillería de La Fere.


1786.


ces como puedun ser? .
1792.


6 de f·b~cro. Le 1I:1mhran cap:ta n
del cu trto regimiento de artille-
da de á pie.


Va con licencia á Córeega, y es
nombrado gefe de un ¡"tallan cor-
so J com:,ate á favor de la Fran-
cia contra los J'evolucion:arios Lle
Ajaccio.


la de agosto. Asiste en Pai·i. á los
acontecimientos ud lO tle agosto.


Setiembre. Regresa á Córcega y se
hace amigo del g'ener~1 Pao li.


19 de octubre- Le nombran coman-
dante de un batallo n de a rtille-
ría.
Pas~ á primer subteniente en el re- 1793.


gimiento de artillería de Greno- E d· . blc. nero. Le e?cargan una espe lClon
A 79 O contra las !Slas ( sardas) de la M.-
'1. dalcna y S'm Estevan.


Est'r.'do en Auxona, di"ige y pu.' ¡de m:l.rzo. Primera alianza eontro
hIle. una carta enérgica á M. But- la republica francesa. Los sobe-
tafuoco diputado p~r Córce~a á ranos de AlIst .. i." Prusia, Alerna-
la asmnblea constituyente' en


o
esta nia, rnghtf'rra, Hülanna, Espa-


- , S' ·1' 1 car~'1. UCU'tl á e,te diputado de ñ3, l\Jltug r ¡}, L3S l)os ~Cl!aS, e.l.
~rale~ou: (Esta carta de la que sc Papa y el rey de Cerdcn. tomO 1I
unpflmleron 10C> ejemplares se hi- parte en ell •.
zo al principio en Oc,le. L. so' fltvolucion de 1'aoli. Rompimi •. 'llto
ciedad pltriótiea de Ajaccio, la de Napoleoll con él.
hizo .luello reimprimir, .v. decidió 8 de junio. Ll In~htcrr:J d"c1ara en
apellld.!' infame á 1\11'. Bclttafuo- estarlo de bloqueo t"Jos los puer-
co)- tos de lo Fr,Jllcia J pronuncia la


Hace un yiarTe á Par¡s y comllni- confiscacion ue los buq!lCS nen-
ca al .~"t~ Reyn"l unl hiSlorial ,trales que lIeva¡en ~í.veres á ello •.
de la Q)¡'cega, compuest,! en el Napoleon. comL.lt~!n Coreeg. contra
tiempJ desü:upldo de Sil guarni- el p1fl~do 'llgles.
cion y obtuvo la ap"o!>acion .lel Regresa a Francla con toda su f,-
aquel distinguido autor. milia.




Donapute delonte Tolon .
.


PRIMERAS AR:.vIAS.-SlTIO DE TOLON.-13 VENDIMIA-
RIO.


Despnes de nn ex.amell hrillante en que eclips6á todos sus
camaradas y merpci6 la aprobacion del sabio La-Place su
examinad0r, Xapoleoll fll'; nombrado en primeros de st'ti¡om-
brl' de I ~8:'i' segundo teniente del regimiento de artiJ/erÍa
de La-Fe re , uel cual salió el1 hrcve para pasar ¡\ primer
teniente del regimiento de artillería de Grellof¡ie.


El batallon ;\ que debia pertellecer se hallab;¡ entonces de
gu~rnicion en Valenza; pasó. pues allá relacioniÍndose con
sus nuelllS camaradas, di) los cuales, bajo cl imperio, ncuparon
unos altos empleos en la aJmillistraclon ó merecieron gra-
dos elevados en el ej¡!rcito.


El nuevo teniente de arti!lería fué muy hien recibido en
Valenzá, donde su SUIlf'l'ioridad moral é intelectual !la tar-
d<i en ser tPneralmente recoll()cida; asi que fué buscado y
admitido en las rfJf'jol'es casas de la ciudad.


Ulla mu¡::er de 1'a['O mérito qne daba tono á la ~ociedad
le recibi!) af()ctuo,arllPllte; era la ~eiíora de ColoIIlbier, quien
trn:;¡ !lila bermosa bija la cual impiró á j\,qJOleoll :3 pri_


3




HISTORIA
mera pasion verdadera; queríale tambien -la Joven, pero el
amante la adoraba demasiado para abusar de su confianza
y supo contener su ardor en sus justos límites. Su venera-
cion hácia el objeto de su ternura y la sencillez de ~n­
trambos era tal, que habiendo obtenido de ella una cita en
un dia de fiesta al salir la aurora y bajo el ardoroso clima
del medio dia, toda su dicha se redujo á comer juntos ce-
rezas. El mismo Napoleon, cuaudo la fortuna habia arran-
cado de sus manos el imperio, recordando conmovido los dias
de su juventud, contó en Santa-Helena esta tan pura~ esce-
na de su primer amor, que al modo de un idilio antiguo
respira suave perfume de candidez é inocencia. Napoleon ha
querido siempre que fuesen respetadas las dos grandes virtu-
des de la especie humana, ei valor del hombre y el pudor
de la muger. .


El jóven oficial, aunque entregado con natural ardor de
la edad á los placeles mundanos y al encanto de lIna pasion
naciente, 110 descuidaba las lecturas serias que tanto ausilian
y dan vigor al hombre de genio. No contento Can leer repe-
tidas veces y meditar las obras relativas á su profesion, con-
sagraba diariamente algunas boras á los estudios literarios é
históricos. Estando de guarnicion en Valell7.a, en Lion, en
Donai y Auxonne, donde pasó sucesivamente su regimiento,
fué cuando escribió una serie de cartas históricas sobre la
Córcega, que merecieron la aprobacion del abate llaynal: des-
graciadamente se ha perdido esta histol·ia. Por entonces fué
tarnbien cnalldo galló el premio de la academia de Lyoll tra-
tando esta delicada é importante cuestion : "Cuales son los prin-
«cipio.~ y las instituciones que se deben inculcar á los horn-
« bres para hacerlos lo mas felices que se pueda.» Esta memoria,
que hizo éco en su tiempo, se hllbiera perdido tambien pa-
ra la posteridad si su hermano Luis no hubiese conservado
una copia, puesto que Napoleon cuand.) em perador hechó al
fuego un ejemplar qne él creia único y qne Tallerand le ha-
bia presentado creyendo lisongea rle con ello. M. Gourgaud
publicó esta memoria en 1826 eu vista de una copia llIutila-
da é incompleta en la cual no se halla esta feliz idea que
mereció vivos aplausos cuando fué leida en la academia de
Lyon: ( Los grallde~ hombres son como unos rnetéoros que




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
(, brillan y se consumen para alumbrar á la tierra,» Sin em-
bargo el estilo es fuerte y original, y el punto de vista se-
vero desde el cual pl'es~nta la cuestion moral está suaviza-
do por medio de la espresion de sentimientos tiernos y afec-
tuosos en Lien de la humanidad: es un monumento precioso
de la juventud de Na palean y que prueba que era capaz de
sobresalir en todos los géneros; pero estaba destinado á lle-
var (jtras coronas distintas de la literaria.


El 6 de febrero de 1792 fué nombrado capitan del coar-
to regimiento de artillería de á pié: poco des pues obtuvo li-
cencia para ir á Córcega á visitar á su fatllilia. No bien hu-
bo llegado cuando el voto de sus compatriotas le hizo co-
mandante de un batallan de voluntarios con el cual se dis-
tinguió en muchas refriegas contra los guardias nacionales de
A;accio, insurreccionados por el oro y las intrigas de la In-
glaterra, y que dahan á su rebelion el hermoso título de
amor á la independencia. La lealtad para COIl la Fraucia , de
que dió prueba en tal circonstancia, dió lugar á una de-
nnncia qoe le obligó á volver á Paris para ;ustificdrse: acu·
sábasele de haber fomentado las turbnlencias que acabaha de
apaciguar. Es de presumir que no le foé dificil des\'anecer
esta calumnia inventada por un antiguo enemigo de su familia.


Dorante su rnansion en la capital fué testigo d~ los acon-
tecimientos del 20 de ;unio y del 10 de dgosto, y se dice
qoe I1Q pudo ver sin horror á los hombres que el partidu
revolucionario hizo obrar en estas dos meulOl'ables jornadas',
en que se quitó á Luis XVI la corona, interin se preparahau
para quitarle la cabeza.


A su vuelta á Córcega halló á Paoli revestido del [JliSndo
militar de la isla. No se había este quitado todavia la más-
cara y daba muestras de ser muy adicto á la causa france-
sa. Recibió con ahinco al hijo de su antiguo camarada y le
demostró la mas viva amistad; por su parte Napoleon admi-
raba sinceramente al hombre á quien reputaba entonces hé-
roe de la Córcega, y se envanecia con su amistad. Paoli ha-
cia justicia á las grandes cualidades de Bonaparte: «Este jó-
« ven, decia, está cortado á la antigua; es un héroe de
Plutarco. »


A priucipios de 1793, Napoleon tomó parte en una espedi.
'fo




HISTORIA
cion dirigida desde Tolon contra Cerdeiía, cuyo rey se ha-
llaba en guerra con la república; se le encargó con (los
l>atallones corsos se a poderase de 1 fuerte de san Esteban y
de las islas de la Madalena , mientras que una division naval
con tropas de desembarco debia hacer ona l!JcurSlon en
territorio enemigo. llonaparte salió airoso en su empresa,
pero no tuvo igual éxito la espedicion marítima contrariada
por los viento~ y combatida por las tempe,tades, y solo
pudo llegar ar,te las costas de Cerdeiía cuando Jos hahitan-
tes se habian preparado ya á la (Iefensa. No pudo pues efce-
tuarse el d(~sem/¡at'co; la esc(lddl'a tuvo que volverse á los
puertos fl'aneeses des pues de l¡aber sufrido fuertes aVf~rias y
perdido rnn,.;ha gente, Napoleoll recihió la ordpn de volver á
Córcega :" tle ahalldolla!' su cO'Hluista.


El Ilnl éxito de esta espedicion infundió ánimo á la imur.
rece ion pagada por los ingleses. Vendido á ellos PaoJi se de-
chró cOlltra la Francia, p¡,m;urando. en vano snblevar tam-
hien á su jóven l¡r'roe. Napoleoll era francés de corazon; re-
sistió á las seducciones y al ejemplo del general, y logró des-
pues de mil peligros reunirse en Calvi con los I'epresentan-
tf~S del pueblo. La dcsercioll de Paoli, a poyada á poco por
un d"sem barco de tropas inglesas, privó á los franeesps y á
sus partidarios de todo Il,edio de tl"fensa; lucharon algnn tiem-
po con valor, j:ero vencidos por ellllímel'o tuvieron que aban-
donar Inornent,llleamellte 1.1 Córcega. Er; psta guerra en que
la casa de los J30naparte fue sarjueada, X5poleoll y su fami-
lia fueron proscritos por el p.¡rtido \'en,.'pdor. De<pnes de ba-
bel' dejado á su IIwdre y ~ su- herlllanas en una quinta po-
co distante ,[p. l\Idl'sel:a, Se displHo á partir para París con d
ohjet .. dc ;;olicitar un servicio activo,
Ellt()n~es, cuando pal'pci:o: dellf'l' fl)ostral'SP abatido por Sil


mala fO!'tllna y Pi)!' la fuina de su familia, cO!lservó sin em-
bargo fé en su gcnio, y respolldió á Ull arlligo (Iue vino á
ofrecerle consuelos vulgares de que son pnídigos lus hombres
para COn los desgraciados: « En época de revolul'ioll, con cons·
"taneia y valor, un soldado no debe desesperar. 11


Podia Napoleon dutlar del porvenir?




DEL E:\iPERAOOR NAPOLEON. 21
Entretanto la insurre ccion habia estallado en los departa-


mentos del este y del medio dia j Lyon, Marsella y Tolon se
habían declarado contra la convencion y el partido federalis-
ta dominaba en las dos primeras poblaciones únicamen te de-
fendidas por sus ciudadanos, de~de mucho tiempo ar mados
y organizados en guardias nacionales j pero Tolon habia sido
entregada al estrangero j agentes del gobierno britán!co, apo-
yándose eh, el afecto que una parte de la poblacion consern-
ba todavía á la familia de los Borbones, y lisongeando á los
realistas con la esperanza del restablecimiento del trono, ha-
bian hecho admitir en su puerto una escuadra compuesta de
boques ingleses, españoles} napolitanos. Esta escuadra se pre>
sentó bajo el pretesto de sostener los derechos de Luis XVII;
desembarcaron de ella tropas que ocuparon la ciudad, el puer-
to y los fuertes, y al momento lln general ingíés tomó el Illan-
do snperior de Tolon.


Antes de su partida para Paris, Napolevn fué llamado á
Nil,a, cnartel general del ejército de Italia, por el gen~ral
Dllgua, qnien le encargó una comisioll dificil: se trataba de
entrar en conferencia COn los geles de la insurrrccioll mar-
sellesa, cuyos campamentos, establecidos en Aviñon, cortaban
las cornunicaciones del ejército de Italia con la Francia é im-
pedi~n el paso de los cOllvoJes de víveres y municiones. Na-
poleon logró persuadir a los federalistas, que Cesasen de in-
quietar las ope,·~ciones de un ejército encargado de la defensa
del taritorio nacional.


A esta n8,\0r:iacioll (In~ eDil tanta prontitud rué terminada,
se debe la eom po~icion de la cend de belcaire> diálfOgo vivo
y firme dibujado con ¡os colores de aquel tiempo J en el
que Na poleon reprodujo entre SUi miras justas y profundas
sohre la situacion del Paris, todos los argumentos de que se
valió para ,~on los gefes de k's illsnrw'ntes. Este diálogo se
imprimió por la primera vez el año 1793 en Marsella.


A SJl llegada á Pari~, Napoleon supo que la convencion vi-
vamente indignada en vista de la invasi(l[) del territorio fran-
crs y de la ocupacion de 'folol!, acababa de dar orden á los
generales Cartaux. y Lapoype de reunir sus fuerza. á fin de
someter la ciudad rebelde . .Él mismo fué designado por la Co-
rnisio[) de salvacion púhlica para tomar el mando de la art;",
Ilería del sitio.




2l HISTORIA
El sitio de Tolon empezó la reputacioll militar d€ Napoleon.


Este tuvo que luchar sucsesivamente con la impericia de los
generales y el amor propio de los represt!ntantes del pueblo,
pero su carácter recto, su voluntad firme, la utilidad de sus
conceptos, su vigor y ra pidez en las ejecuciones vencieron to-
dos los obstáculos. Empezó al principio por completar cuan-
to le faltaba de artillería y municiones y organizó un parque
de mas de cien piezas de grueso calibre, hizo un reconoci-
miento exacto de los accesos de la plaza y de las lluevas y
terribles lortificaciones que los inglese~ habian levantado y lue-
go esta bleció sus baterias.


Cartaux y Doppet, que precedieron á Dugomrnier en el ll,an-
do del ejército del sitio, generales llenos de buenos deseos,
pero sin talento, se vieron obligados á ceder, corno los otros,
al ascendiente del jóven comandante de la artillería; era lo
que podian hacer mejor; los soldados que p.,cas veces se en-
gañan en iguales circunstancias les habian dado ya el ejemplo.


N apoleon estaba en todo y para todo, hacia de general y
de soldado; á su vez era de infantería y de caballería, za-
pador y artillero. Cuando el enemigo intentaba una salida ó
peir un ataque inesperado precisaba á los sitiadores á alguna
maniobra rápida que aun no fuese mandada, los gefes de co-
lumna, los comandantes de guardia J de destacamentos, eo sus
dudas todos decian lo mismo: "Corred al comandante de ar-
« tillería: preguntadle que se ha de hacer, él lo sabe mejor
« que nadie.)) Napoleon daba sus instrucciones y se le obe.
decía, 110 unicamente con el respeto que manda el grado, si-
no tambiell con aquella Confianza que impone el genio: por
lo demas él no se cuidaba. Siempre al fuego, siempre atento
á los movímientos de los sitiados, desplegaba en todas las
circunstancias aquella notable actividad que ningun hombre
ha poseido en el mismo grado que él. Corrió algunos peligros
durante el sitio, tuvo tres caballos muel'tos debajo de sí, y
en una salida que rechazó y en la que su valor salvó las
baterías francesas recibió de un granadero inglés un bayone-
tazo en el muslo izquierdo con el que le hizo una herida
tan grave que por algunos instantes se vi6 amenazado de la
amputacion. '


Una enfermedad cutánea que cogió en esta época alteró




DEL EMPERADOR l'IAPOLEON.
por mucho tiempo su escelente cOllstitucion. Un dia que estaba
dentro de una bateria espnesta al mas violento fuego de la pla-
za, fué muerto UIIO de los cargadores, é importaba mucho que
el fllego de la artillería francesa no se amortiguase. Napoleon
tomó el atacador y ca rgó él mismo piez ó doce tiros. El ar-
tillero muerto esta ha contaminado de sarna muy maligna la
que' se pegó á N:tpoleoll. El ardor de ,la juventud, los im-
periosos deberes del servicio le ¡m pidieron tratarse segun
con venia ; desapareció el mal pero el veneno se habia ya in-
ternado y su salud fue gravemente herida j de esto le previ-
no ac{ue!la flaqueza enfermiza, aquel aspecto endeble y dé-
bil que tuvo pOI' mu'cho tiempo: unicamenh: despues de las
campañas de Ita:ia y Egipto, cuando llegó á ser emperador,
y teniendo mas tiempo sedentario, consintió en someterse á
una curacion, señalada por el célebre Corlisart, el que le vol.
vió su fuerza primitiva.


El conocimiento de Napoleon con los dos hombres hácia
quienes ha llevado su mayor afecto data del sitio de Tolon; es-
tos son Muiron, muerto cerca de él en Arcola, y Duroc muerto
en 'Vurlchen, otro campo de batalla en el que tambien estuvo
espuesta su vida. Muiron ya ca pitan de artillería le servia de
ayudante durante el sitio de Tolon. Duroc que llegó a ser
duque de Frioul y gran mariscal de palacio no era entonces mas
que tenierite. Napoleon sabia aprecia r los hombres y adivinar
Jos empleos para que eran propios j dístingui6 á Duroc y le formó.


Un sargcllto ue artillería tambien ha debido su fortulIa al
sitio de Tolon. Napoleon hacia establecer bajo el fuego del ene-
migo ulla de las primeras haterias del 6itio; teniendo que dar
una orden, pidió á 511 alrededor tlll sargento ó cabo que ~upiil­
se escribir; un jóven salió ue las filas y sobre el mismo espal-
don de la bateria escribió Ip que le dictaba. El escrito estaba
apellas acabado cuando un llalazo cubrió de tierra el papel y
escribiente: « Tanto mejor, dijo este alegramente, ya no nece-
« sitaré arenilla.» Esta chanza y la tranquilidad con que tué
dicha fijaron la atencion de Napoleon, y este sargento, que en
lo suce~ivo se mostró siempre digno de su benevolencia, era
Junot, muerto despues duque de Abrantes, gobernador general
de la Iliria y coronel general de los húsares.


El intrépido general Dugommier I militar instruido y que




24 HISTORIA
contaba cinc uenta años de buenos servicios, no bien hubo to-
mado el mando del ejército que ya reconoció lo que valia Na-
poleon. Su vieja esperiencia no desdeñab.'l los consejos del jó-
ven comlndante del bátallotl de artillería y atestiguaba alta-
mente la estimacion que hacia de sus conceptos. Despues de la
toma de la ciudad le recomendó á la comision de salud pública,
como á arIuel á quien principalmente se debia el buen resulta-
do; se dice que pidiendo por él un grado superior, añadió:
«Adelantadle, porque si vosotros sois ingratos para COn él, se
« adelantará por sí solo.» Era esto una especie de pretlicciotl que
Napoleon se encargó de cumplir.


Napoleon, de simple comandante de batallon, habria podi-
do ser, antes de concluir el sitio, general en gefe del ejérci-
to de To!on. Los representantes del puebl'o descontentos de
la lentitlld de las operaciones querian destituir á Dugom-
mier y ofrecieron el mando á Bonaparte, pero este lo reu·
só. Hacia mas justicia á Dugomrnier y le estima La dema-
~iado para quererse levantar Con su ruina.


La mnvencion tenia en el ejército de Tolon tres comisio-
nados, Barras, Freron y Gasparin; e"stc último que habia ya
senido tuvo siempre el buen ánimo de apoyar los conse-
jos del comandante de la artillería; habia sido te~tigo dp. Sil ar-
dimiento y reconocía su genio. Con el socorro de e~te dig-
no representante, en un consejo de guerra tenido en Olliou-
les el 15 de octubre, Napoleon hizo adoptar el plan que ha·
bia coneebido para rendir a Tolon.


Este p:an cOllsistia no en dirigir el fuego de la artillería so·
bre una ciudad francesa, sino en apoderarse de las alturas de
Cair que dominan la rada y fuertes de Tolon como tarnbien su
entrada. Los ingleses, apreciando la importancia de esta posi-
cion, habían construido alli el fuerte l\1ulgrave al tIue la per-
feceion y número de melios de defensa le haeian apellidar el
Pequeño-Gibraltar. Napoleon pensaba con razon que tan pron-
to como fuese dll~ño de aqlle: punto, desde donde amenazaria
la c(}r!lllniCáeion entre la armada y la guarnieioll sitiada, los
ingleses, para no permanecer esp~ctadores de la prision de
sus' soldados privados d'e los socorros d~ la 'marina, se apre-
surarían á evacuar la ciudad.


En eonseenencia J mientras {]tu! para alncinar al enelf.igo




DEL EMPERADOR ~APOLEON. ~5
hacia ostentaciones por un lad,) opuesto, se ocupó en estable-
cer la bateria necesaria para sostener el ataque del fuerte Mul-
grave. Los trabajos se habian ocultado con el mayor cuidado,
[o~ cañones estaban en posicion, únicamente se esperaba una
noche favorable, cuando una órden sin reflex.ion de los repre-
sentantes del. pueblo, haciendo descubrir y jugar todas las pie-
zas, reveló á lo~ ingleses el peligro que .les amenazaba y re-
solvieron al mom~nto destrair las obras de los sitiadores. La
noche siguiente, seis mil hombres a las órdenes del general O'ka-
ra, comandante de Tolon, quien quiso dirigir por sí mismo
egta espedicion, salieroll sin ruido de la ciudad; habian ya lo-
grado penetrar- en la bateria, ya las piezas estaban enclava-
das, los franceses €staban admirados de este brusco ataque,
habian ya perdido el terreno y procuraban reconocerse, pero
Napoleon estaba alli; en vez de retroceder como los demas, se
arroja sin ¡¡tubear con un solo batallon en un ramal de la trin-
chera que le conducia á la r~tagnardia de los ingleses, llega á
ellos sin haber sido visto, y cuando estuvo en el centro man-
dó fuego á derecha é izquierda y desordenáronse las filas ene-
migas sorprendidas á su vez. El general O'kara queriendo re-
plel\ar sus ,qoldados fué hecho prisionero,'y el acercarse el ge-
neral Dugommier á la cabeza de algunos batallones acabó de
decidir la retirada de la division inglesa, la que fué conducicloi
en desórden hasta deba;o los muros de la plaza.


En fin, cuatro meses despues del principio del sitio, el fuer-
te Mulgrave, atacado en la noche del 18 al 19 de diciembre
fué ganado á viva fuerza. Napoleon y Dogommier entraron los
primeros por nna tronera; el viejo general estaba rendido de
cansancio: « Idos ahora á descansar, le dijo Ndpoleon; acaba-
« mos de tomar Tolon, vos dormireis alli mañana ...


Al otro dia en efecto la escuadra enemiga, que podia ser ca-
ñoneada por las baterias que Napoleon habia mandado construir
duraute la noche, se apr~sur6 á retirar la guarnicioll y e'l'a-
cuarel puerto y la rada de Tolon y en el mismodia los fuer-
tes y la ciudad fueron ocupados por las tropas de la república.


Napoleon Bonaparte habia merecido hien de la patria durante
el sitio y el grado de general de brigada de artillería fue w' re·
compensa. En calidad de tal fué encargado al momento de armar
y poner en estado de defensa las costas de Provenza y la ribe-


4




26 HISTORlA
ra de Génova y luego obtuvo el mando de la artillerla del ejér-
cito de Italia.


~apolenn , en marzo de 1794 se reunió en Niza, con el cuar-
tel general de aquel ejército mandado por el general Dumer-
hion, viejo y valiente oficial que habia sido diez años capitan
de grana cleros. Dumerbion era instruido, esperirneutado y co-
nocia perfectamente los Alpes marítimos donde la {\uerra se
hacia'l.entonces, pero la gota le quitaba toda su at:tividad.


Al momento que el nuevo general de artillería fué puesto
en posesion de su mando dió una vuelta por toda la línea á
fin ue reconocer por sí mismo la posicion de las tropas y el
conjunto de lad operaciones y á su regreso habia ya encontra-
do los medios de asegurar la victoria al ejército francés. Es-
planó sus ideas en un consejo de guerra en el que se encon-
tr'lb III los represtlntantes del pueulo Robespiel're jóven J
llicord el mayor: la reputacioll que habia adllllirido en el si-
tio de Tolon, los talentos de que habia dado prueha, sometie-
ron t()das las opiniones á la suya y su plan quedó adoptado.


La ejecl1cion fué confiada al general Massen~: (DuHlerbion
estaba enfermo en call1 a.) El ejército comenzó á operar en cua-
tro colllmnas y en pocos dias la famosa posicion de Saorgio ocu-
pada por veinte mil piamonteses fllé rodeada, el collado de
Tenue tomado, y el ejército francés colocado en posiciones ines-
pngnables sobre la cordillera superior de los, Alpes. La plaza
fuerte de Saorgio, víveres, municiones en abllndancia , sesen-
ta piezas de artillería y un sin IllÍrnero de prisioneros, fueron
el resnltauo de estas belias maniobras qne probaron á los hom-
bres de su profesi0n que el general 13onaparte, reconocido ya
propio para ordenar· lo~ detalles de un sitio, era igl1almente
capaz de dirigir los movimientos de un ejército. Napoleon, que
siempre pelJ~aba no habel' hecho nada cuando le faltaba algo
¡¡lle hacer, habia propuesto despues de la toma de Saorgio,
reunir bajo de COlli el ejército de los Alpes con el de Italia y
este plan habria dado á la república el Piamonte y la línea del
Po; pero habria sido necesario reunir los dos ejércitos bajo un
solo gefe y el amor propio de los dos generales se opuso á la
ejecucion del proyecto de Bonaparte. La aprobacion de la co-




DEL EMPERAOOR NAPOLEON, 9.7
O1I81On de salud pública hubiera por otra parte sido necesa-
ria y se dlida que la hubiese obtenido. Esta com i sion, que
desde Paris queria dirigir la guerra, como el corm'jo áulico lo
dirigiil desde Viena, no era siempl'e feliz en sus resolnciones.


Una nueva organizacion del arma de artillería privó ti Bona-
parte de su mando; se le seiíaló para pasar á infan te ría y pa-
ra ir á mandar una brigada en la Vendea .. Él queria permane-
cer ell la artillería en la que su grado le hacia casi independien-
te de todos los generáles escepto del comandante en gefe; pasó
pues á Paris á fin de reclamar á la comision militar presidida
por el diputado Aubry. Era este un simple capitan de artille-
ría quía n por su propia autoridad se habia instituido general.
Acogió poco favorablemente al vencedor de Tolon , y á las ob-
sc:rvaciolles mas justas y urgel\te~ \ínic~mente :e contesta/la
oponiellllole con acrimonia su mucha juventud. « Se e!lvejece
« pronto en los campns de hatatla, J }a me he visto en ellos,,,
replicó con viveza Napoleon. La sentencii\ era merecida y mor-
daz; Anbl'Y no hahia jamas visto el fuego Indignado I3ona-
parte se retiró'y envi¡) su dim ¡sion á la eomision en el m¡~m(>
instante en que furioso Aubry iha á destituirle.


Dluante la inaccion que se siguió á esta dimision y que tan
poco convenia á sus gustos fué cuando concibió el proyecto de
servir en Turquía contra el Austria j la demanda que al olJjeto
hizo á la comision milita¡' y la nota en que esplanaba su plan
no obtuvo con~estacion alguna y felizmente quedó este pro.H'c-
to sin ejecucion.


Entre tanto el ejército de Italia, privado de los consejos del
general de artillería, acabó de ubtener victorias y el lluevo co-
mandante en gefe Ktdlerman, desplles de haber perdido las po-
siciones que I30naparte habia hecho ocupar, anunció á la COIl-
vencion que se iba á vpr precisado á evaCU<lr á Génova, y asns-
tóse con esto la comision de salurl pública.


Se reunió á todos los representantes que hahian estado I'n el
ejército de Italia y estos COIl unanime voto designaron al general
Bonaparte corno \Ínico capaz por sus conocimientos del terreno y
por sus talentos militires de indicar lo que se debia hacer. L"
comision de salad pública le hiz~ llamar, )' le unió á la comision
topografica encargada de las operaciones rstratégicas. Las ¡ns-
tl'llcciones que BOII~p"rte redactó.l' (lne fuerolJ adoptadas pr;r


".




mSTORIA
la cOllvcn~iotl; las pOsi0iolles que hizo tomal' al ejército· de Ita-
lia, detuvieron al enemigo y conservaron la posesion- de Géno-
va para las tropas de la reptíblica.


El monstruoso gobierno de las comisiones provisionales que ad·
ministraoan entonces nO podian durar mas y una comision ;í cuyo
frente figuraha Sieyes habia sido encargada de substituir una
c'JIlstitucion. La del año III de la que este célebre convencio-
nal fuc el princip<il redactor establecia un consejo legislati·vo de
quinientos miembros y un consejo de ancianos C()ID() á cámara
de revisioll: de estos consejos debia todos los años renovarse
l., tercera parte. El poder ejecutivo estaba confiado á un direc-
torio compuesto de cillco miembros, renovándose la r[uinta
parte todos los años y ellteralllente sometido al poder legislativo.


Cansada la nlcion de los horrores J crímt-nes que se habian
cometido en nombre de la libertad, habia acogido con zelo es-
ta constitucion á la que consideraba como á una tabla de sal-
vacion. Acercábase el momento de ponerla en ejecucion, cuan-
do la convencion, temiendo la influencia de sus adversarios en
las elecciones, dió [l[1 decreto á fin de conservar en las nuevas
asambleas y por sola esta vez las dos terr.eras partes de sus
¡niernul'os, y se dió talnbien otro decreto, á fin de escluil' de
las funciones legislativas á todos 103 parientes de los emigrados.


Estas precauciones estaban inconte~ta hlernente tomldas por
el interés de la replíbtica ya vivamente amenazada por los ma-
nejos de los ag'!nt.~s realistas, quienes esplotaban con habilidad
el descontento de una gran parte de la nacioll; empero tal era
la avel'8ion que el pueblo pari"ien,e tenia ra.ra con el partido ja-
cobino, del que mas que de ningllll otro hahia conocido los esce-
50S, que no quiso ver en estas medidas mas que medios combi-
lla,los para cOllservar igualmente un império que se había he-
cho odioso. París contaba cuuenta y ocho secciones que tenian
cada una su batallon de guardi<,g nacionales y de estos cuaren~
ta y ocho los treinta estaban decididos á desechar igualmente
á los convencionales y sus decr.etos.


La convencíon se resolvió á emplear la fuerza para asegurar
la ejecucion de sus voluntades y las s'.'cciones resolvieron re-
eu.rrir tambien á la fllerza para obligar á la eonvencion á di,..




DEL EMPERADOR j-'iAPOLl:.Or\.
solverse; el general Bonaparte mucho ma,~ ocupado en la guer-
ra contra el estrangero, con P,)CO interés miraba estos lleba-


_ tes; 110 habia aun turnado nillgull partido, y cuando se le pro-
puso el mandar como á segundo de Barras las tropas desLi-
nadas á defender la c-onvf'ncion, dudó por algun tiempo
antes de saber si acceptaria. Se CfP-€ que si los ingleses 110 hu-
hiesen tellido cuarenta buques delante de Brest y los austría-
cos ciento cincnenta mil hombres á las puertas de Strashu rgo,
su re80lucion hahria sido diferente j pero él pensaba que l;)11
prescnüia de la guerra estrangel'a todo buen ciudadano debe
acallar sus repugnancias para aliarse con los que gohiernan el
estado; acceptó pues el mando que le habian ofrecido. Su acos-
tumbrada actividacl se hizo conocer en los medios de defen~a
que dispuso al rededor del palacio de la convencion: faltaba
artillería y se apresuró en hacer "enir cuarenta piezas de Meu-
don. El ejército convencional se componía de cinco mil hombres,
no se necesitaban tantos para apaciguar una commocion pero
110 eran bastantes para resistir á una guardia nacional Lien ar-
mada y provista de cañones. Se reforzaron con qu inientos pa-
triotas organizados en tres batallones; finalmente Eona parte hi-
ro traer fusiles al palacio de las Tullerias para arma r á los mis-
mos convencionales y formar en caso de necesidad una reserva.


El éxito del ataque no podia ser dudoso; los seccionarios no
tenian gefe conocido y Bonaparte combatia por la asamblea re-
publicana.


El 13 vendimiario (5 de octubre de 1795) los seccionarios
marcharon contra las Tullerias; una de sus columnas desembo-
capdo por la calle de san Honorato, atacó por la parte en que
se'hallaba Bonaparte, quien mandó á sus artilleros pegar fue-
go á los cañones. Los seccionarias se retiraron y se les persi-
guió; detuvié¡'onse en las gradas de la iglesia de san Roque
y volvieron á empezar el tiroteo. Un solo cañon se habia po-
dido conducir por la estrecha calle del Delfill situada en fren-
te, dtl la iglesia, mas se descargó sobre la multitud de los in-
surgentes y este solo golpe bastó para dispersarlos. La colum-
na que desembocó por el puente real no tuvo mejor éxito;
dentro una media hora estuvo todo acabado, la victoria que-
dó por el partido que defendia BUGaparte.


Este acontecimiento tan pequeño en sí mismo y en el que




JO HISTORIA
apenas perecieron cuatrocientos hombres entre una ~' otra par-
te, tuvo grandes consecuencias; impidió que la revolucion J'e-


, trocediese.
La energia que Bonaparte mostró en esta jornada le vali,) el


grado de general de division y pocos dias des pues el mando en
gefe del ejército del interior,


Desde esta época se hizo su nombre popular; encargado e1el
sosten de la paz pública, debia frecuentemente mostrarse al
p:..,~bl(l, recorrer las plazas y arrabales y algunas veces aren-
gar la multitud, sobre la cual acabó por adquirirse inf]';jo.


Tuvo tambien durante su mando que lucbar contra algunas
circullstancias difíciles; una suma carestia afligia á los habitan~
tes de Paris y ocasionaba frecuentemente grandes disturbios.
Un dia entre otros que habia faltaLlo' la distribucion y que se
habialJ formado numerosos grupos á la puerta de los panade-
I'OS, Napole,m, visitando la ciudad para asegurarse de si las
medidas de órden público que hahia dado estaban JJien ejecu-
tadas, se vió rodeado junto con su estado mayOl' por un gru-
po tumultuoso; eran un sin número de mugeres que pedian
pan á grandes voces. La muchrdumbre aumentaba, las amena-
zas se multiplicaban y la situacion se iba haciendo mas y mas
crítica. Una de aquellas mugeres, monstruosamente gruesa y
gorda, se hacia notar entre las mas exaltadas por sus ademanes
}' palabras mas euérgicas: era alguna notabilidad de los mer-
cados. « Todo este montan de charreteras, escla'll'l apostrofan-
« do al general y sus oficiales, se burlan de nosotros: porque
« ellos comen y se engordan poco les importa que el pobre pue-
« blo muera de hambre.» Bonaparte se volvio hácia ella y son-
riendo le hizo esta observacion: [( BlH'na muger, miradme bien
« y decidrne quien está mas gordo de nosotros d08.» Ya se sabe
que entonces estaba sumamente flaco. Esta pregunta hecha con
sencillez y tranquilidad fué acogida con una risa universal: el
orador hembra quedó cortado y sin replicar, feliz en poder
escapar con una pronta retirada de las rechiflas de la multitud
y esta vencida con una chanza se dispersó al momento y de-
jó al general continnar pacíficamente su camino.


Dllrante su mando del ejército del interiOl', fueron encarga-
das á BOllaparte dos operaciones delicadas las que dese m peño
de modo que mereció la apl'obacioll del gohierno. Una fué la




DEL EMPERADOR KAPOLEON.
reorganizacion de la guardia nacional de Paris y la otra la fol'-
rnacion de la guardia del directorio y del cuerpo legislativo.
Esta tropa escogida fué mas tarde el núdeo de esta guardia '
im perial que se ha mostrado siempre tan merecedora .v tan tran-
qllila en nllestras victorias 1 tan firme y terrible en nuestras
desgracias y cuya memoria es ann una ele nuestras glorias.




B.ESUMEN CRONOLÓGICO.


SITlO DE TOLO:.'\'. - .3 VE:iDI;\lL\RIO.


1793. [o abril .. Hoce adoptar un plan tle
Agosto. i'iapoleon Bonor,lrte puhlical 0pernclUtles pon el ejército Je Ita-


ell Marsella un diálo,oo compnes- ho.v el Je los Alpes.
to p'lr él titularlo: La "cena de Bel- 18 junio. Los rd,el,les corS05 lecono-
caire. Cen ni rey de Inglaterra.


28, _ Ocup1cion Je la rnd~, fuertes y 'lO julio. Los ingleses se I",cen dlle-
ciJlchd Ile Tolon por Ins escular;, ños de tOlla la isla. - Toma de
inglesa, esp:\ñola y ll:lpolit:lIla. B:lstia (ltspues de llll~ ob~tillfHh Jt:~


S"úembre. El comJndante de [,ot1- fensa.
llon Bonaporte es nombra,lo segun- 27.:- (9 termidor. ) CaiJa de [\o[,.s-
do coman<lante Je la artillerb elel plerre.
sitio destina,la á ohrar contra To- 16 - 20 agosto. Arresto y libertad
Ion. Jel general Bonaporte. -


n .. -:- Su llegada al cuartel general del 1 795.
elerclto de Tolon.


I{ oclllbre. Rechaza una sa liela del ene
migo y s:-llva las bateríns fl'flnces:lS


15. - Propone al consejo de guerra y
",ce "cl~ptar su plan <le ataque con-
tra la Ciudad.


Noviembre. El general Durrommier
,lú á B.Jtl:lpl<rle el mando" tn gefe
de la artillería.


,~fa)"o. El representante AJlbry, de,-
pues de haber quir.<r'¡o al general
Bonap;;rte .1 mando de lo ",tille-
ria del ejército de Itali", le ofre-
ce el de una t.ri"ada de infante-
ria. BonapJrte lo ~eusa y queda en
París sin em pleo.
Setie,!"br~. El ge.n~ral Bonaparte es


unlJo a la comlSlon toponráfiea de
la p,uel'ra. o 30. - En una sali~~ del enemigo Bo-~1O pa!te hace prls lanero ,,1 general


tngles Obra, gobernador de Tolon. Octubre. Elgeneral Bonapart" es nom-
19 diciembre. Torna del fnerte 1\1111- hracIo Sfgllnelo comandante Jel ejér-


grave en la noche del18 al 19. Bo- _ cito del interio~.
Tw,parte entra en él por una tronf'ri1.,::>· _Jornada del 13 venrliminrin._


20. _ Ocupacion de los fuertes ,le To. ~a convel1cio~ triunfa ue las sec~
Ion y toma de la ciuelaa por los ClOlJes revolucionarias.
franceses. lO. - BOllaparte es nombrado "eneral


Bona!,arte .. nombrado comandante de division. o
dela artillería del ejército de Italia. 29.- ~~n?rnbrarl.o general en gele 1794. del elerclto,del 1l1terinr.


Enero. Tiene el encar~o de nrmor y
poner e11 estado de defensa las cos-
tas Je Pro,enza y de Génova.


6 febrero. Es nombrado general de
brigada.


BOTJaparle esl.a encargaJo de reorga-
nizar b guardia nacional de Pa-
rís.
Está tam hien enrargado ,le orn,-
niwr la guardi" ,let directClri; y
la del cuerpo l'·gisl"tivo.




EntroJa Je BOllap¡lIte ell Mllan.


ITALIA. _ C"\MPAÑA CO~TRA BEAULIEU.
VICTORIAS E:'i EL PIAMO~TE. - CONQUISTA DE LOMB.-\RDlA.


El nombramiento del general Bonaparte para comandante
en gefe del ejército de Italia precedió de pOC05 dias á su casa-
miento con madama Beauharnais.


Una medida de policia, mandada por la convencion despues
de la derrota de los seccionarios, fue la particular ocasion de
este matrimonio; ha bíase decretado el desarme general de los
habitantes de Paris. Esta operacion tan contraria á los dere-
chos y costumbres de los ciudadanos, fue ejecutada sin encono
trar resistencia, y se puso en ello tal severidad, que ningul1 ar-
ma de" cualquier especie que fuese no se pudo conservar en
las casas.


Una mañana un niño de doce á trece años se presentó en
casa el general Bonaparte, derramando lágrimas, y su turba-
cion le impidió el espresarse. Bonaparte le acogió con bOlldad~
le tranquilizó) le hizo sentar y cuando vió 1111 poco calmada so.


5




34 HISTORIA
emocion le animó á hablar. Este niño era Eugenio Beauharnais
y venia á reclamar la espada de su padre, general de la repú-
blica cuyo ardimiento .v sumision habian sido recompensados
con el cadalso; devolviósele la espada. - Madama Beauharnais
quiso dar las gracias á Napoleon ; era esta una de aquellas mu-
geres mas seductoras que se pueda hallar, llena de gracias y
amabilidad y lo (lue es mejor aun de bondad, J el general se
enamoró perdidamente de ella. Su amor disimulado al princi-
pio fue dcspues adivinado y participado por la que lo habia
inspirado. Su casamiento no tardó en concluirse y se celehró
el dia 9 de marzo de 1796 por el concejal del correjimiento del
segundo di.trito de Paris. Los testigos que en compañia de los
dos esposos firmaron el acta civil fueron, Barras uno de los
directores de la república; Tallien , miem bro del cuerpo legis-
lativo; Calme!et, legista y Lemarrois, capitan ayvdante de cam-
po de Bona parte (eu el dia teniente genera 1 y par de francia):
el general Bonaparte tenia entonces veinte y siete años; Josefi-
na de ma8 edad <{ue él habia nacido el año de 1 í63.


Esta uníon, que por mucbo tiem po ha hrcho la dicha de
Napoleon y que jamas habria disuelto si Josefina le hubiese da-
do un hE'reder(), no se habia efectuado sin dificultades. Mada-
ma Ileauharnais rica con Z5000 libras de renta, restos de su
fortuna personal y de la de su marido, tenia amigos que le hi-
cieron vivas representaciones por su matrimonio COII un mili-
tar IDas jóvell (lue ella y sin fortuna. Se cuent" sobre esto una
anécdota hasrallte mordaz.


:HaddIna B~auh~l'lJai¡; babia ido con su futum marido en casa
del notario donde se redacta ba su contrato de matrimonio. El
notario llamado Haquideau que des pues lo ha sido del empera-
dor, se viü obligado, corno a hombre de la ley á hacer algu-
nas observaciones á su clienta y aprovechó el momento en que
se vi6 solo con ella para renovar las reflecsiones que la maJor
parte de sus amigos le habian ya hecho y acabó diciendo: " Co-
" mo os J'odeis casar con un soldado flue no tiene mas que su
"capote y espada? Jl Napoleon que se encontraba en un apo-
sento contiguo cuya puerta estaba abierta, manifrstó no haber
oido naJa, pero ochoaÍlos des pues en 1804, el dia de su co-
ronación, en el momento en que se vestia para ir á Nuestra
Señora apercibió entre la multitud de la gente de su casa á l\'I.




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 35
Raquideau, á quien la curiosidad ó algun otro motivo le llabía
atfaido alli; le hizo llamar, y mostrándole por un lado el man-
to i~perial sembrado de abejas de oro y por el otro la larga
espada de CarlomagnCl. «Que tal! señor, le dijo, ved allí el ca-
• pote y vcd aqui la espada. n


En el momento en que el directorio, segun la proposiciün
de Carnot nombró á Bonaparte general en gefe del ejército de
Italia, la Inglaterra el Austria, el imperio de Alemania, la Ru-
sia, el rey de Cerdeiía, el rey de Nápoles y el papa estaban
aliados contra la república francesa y la España y la Prusia con
el tratado de Balé se habian separado de la coalícion, pero sus
relaciones todavía equívocas se limitaban á una estrecha neU-
tralidad. La Suecia y Dinamarca solos habian resistido á las
pretellciones de la corte de Londres y sostenían con ener-
gia los principios del derecho marítimo. Entre tanto Portugal,
aunque tributario de la Inglaterra, aspiraba desde el tratado de
Ba:é, á seguir el ejemplo de España, retirándose de una línea
en la que no tenia ningun interés y el Austria satisfecha del au·
mento de territorio que habia tenido con la particion de la Po-
lonia, quizá habria estado dispuesta á acceptar la paz con la
Prusia, si las tí.ltimas victorias que habia ol)fenido sobre el
ejército de Pichegrú, no le hubiesen dado la esperanza de re-
conquistar la Bélgica, a la cual un decreto de la convencion
habia recienter~ente reunido á la Francia.


El objeto que el gobierno directorial se proponia llevando la
guerra á Italia conforme al proyecto concebiuo. por el general
llonaparte, era de precisar al rey de Cerdeña á separarse de la
alianza y de conducir aL Austria, atacándola directamente en
sus estados de Lornbardia á hacer la paz con la república
francesa.


Para llegar á este resultado, el general Bonaparte manio-
brando por su derecha debia entrar en Italia por el punto en
que los estribos de los Apeninos se abajan antes de juntarse
con los de los Alpes, bajar en Lombardia pr,r el Monferrato
y dirigir todos sus esfuerzos contra los austríacos á fin de se~
parar al Piamonte de su alianza; durante este tiempo nuestros
ejércitos de Alemania, reorganizados bajo las ordenes de Jour.


'f




36 HISTORIA
dan y de Moreau, recobrando la ofensiva, habrian marchaoB
contra la Suabia y la Franconia para reunirse luego en el co-
razon de la Baviera y BOllaparte despues de haber d~stronado
y obligado á la paz al rey de Cerdeña debia adelantarse sobre
el Adige y precisar á los austríacos á dejar la península itálica.


Este plan de campaña remitido al general en gefe por el di-
rector Carnot, era el mismo que un aíio antes Bonaparte habia
trazarlo para Sherer, quien no lo supo ejecutar.


Bonapartesalido de Paris el21 marzo de 1796 llegó á: Nice cuar-
tel general del ejército de Italia el 27: en vez de un ejército de
sesenta mil hombres que le habian dicho, encontró treinta mil
combatientes disponibles, pero desprovistos de todo, sin dinero,
sin víveres, sin zapatos y sin vestido; y ademas estabanindi~ci­
plinados y entregados al pillage. Este ejército á la verdad despues
era jóven, entusiasta é intrépido; victorioso antes con Bonaparte,
lo habia sido tambien 'Con Massena}' solamente le faltaba un gele.


El ejército coaligado austro-sardo, mandado por el viejo ge-
neral Deaulien, militar hábil, activo y emprendedor contalJa
ocheuta mil combaLiellte8 y doscielltob cañones. Dooaparte solo
tenia hajo su mando cuatro divisiones á las órdenes de los ge-
nerales Masseua, La Harpe, Augerean y Serrurier formando
un total de veinte y ocho mil hombres de infantería, tres mil
caballos y treinta piezas de artillería; su genio debia suplir al
número de soldados y de cañones.


El nuevo general era conocido de los otros por las combina-
ciones estratégicas de la campaña de 1795, Y supo prontamen-
te imponerles cualquiera que fuese su despecho al verse con
un gefe tan jóven, el respeto que era debido a su alta posicio();
pero para ohtener la confianza de los soldados necesitaba vic-
torias ; Bonaparte se las prometió y cumplió su promesa. Su
})rimer cuidado fué el trasladar el cuartel gelJeral de Nisa á
Albenga, á fin de acercarse al enemigo. Antes de partir se di-
rigió á 108 valientes que estaba encargado de conducir á los
combates y les dijo: « Soldados! estais desnudos y mal mante-
« nidos, el gobierno os debe mucho y no os puede dar nada.
" Vuestra paciencia, el valor que rnostrais en medio de las ro-
~ cas es admirable, peto no os da ninguna gloria, ninglln bri-
" lIo resalta en vosotros. Yo os quiero conducir á las ID as fér-
. ., .tiles llanuras tlp.1 1ll11ndo, gr~ndes ciuelades estarán en Vll~-




DEL EMPEr.ADOR NAPOLEON. 37
,,'iro poder, y alli encontrareis honor, gloria y riquezas. Sol-
o dados de Italia! os faltara valor} constancia?»


Estas palabras qne prueban al soldado que el general com-
prende sus necesidades y deseos, producen un efecto e1ecti ¡-
co y las hostilirlad~s empitlzan. -Beaulieu que dirigia el ejér-
cito austríaco marcbó sobre Génova. - El centro de su ejército
á las órdenes de Argenteall, detenido por la hermosa defensa
del valiente Rampon, es derrotado en Montenotte. - Las gar-
gantas de l\liílésimo son fOl'zadas J un cuerpo escogido man-
dado por l'rovera J que une al ejército austríaco con el pia-
montés se ve obligado á Luscar un asilo en el castillo deCos-
~eria, }' de rendir las armas des pues de una vana tentativa del
general Colli para librarle. - llana parte , queria hace!' perseguir
á los piamonteses que en número de veinte y cinco mil ocu-
paba el campo atriucherado de Ceva; pero se ve obligado á
ddener su movimiellto para ataca r á los austríaco que se con-
centran en Dego; aqui es donde Argcnteau es batido segundl1
vez, y el cuerpo ¡¡u~trÍaco que á las órdenes del general ilirio
Wukassouwich se vino á presentar inmediatamente en el mis-
mo campo de batalla, probó una derrota igual.


Desembarazado de los austríacos el general llonaparte, dejó
la division La Harpe á su derecha para contener á Beaulieu y
marchó de nuevo contra los piamonteses con las divisioncs Au-
gereau, Masscna J Sel'rarier. En esta marcha, y al llegar á
las alturas del l\1onte-Zt'rnolo, fué cuando el ejército francés
contempló con ,admiracion la gigantesca cordillera de los Alpes
que veian levantarse á su espalda y rededor sin haberles pa-
sado. "Allnibal, traspasó los Alpes, dijo BÜllaparte; nnsotros
• Jos hemos dado la vuelta. 11 Este era en electo el plan J resul-
taJo de las primeras operaciones de esta campaña maravillosa.
En esto Colli, empujado de frente por fuerzas superiores, ame-
nazado por su izquierda por el mo\'imiento de Augereau que
babia pasado sobre la ribera izquierda del Tenarose vió obliga-
doá evacuar el campo de Cevasin combatir. Bonaparte le per-
siguió, le alcanzó en Vico cerca de Mondovi y le rechazó de-
tras del Stllra. El 26 de abril, las tres divisiones francesas es-
taban reunidas en Alba á diez leguas oe Turin y desde el 25 el


,<cuartel general estaba ya establecido en Cherasco.
El ejército de Napoleoll en quince días había hecho mas que'




38 HISTORIA
el antiguo ejército de Italia en cuatro campañas. El general en
gefe le atestignó su siltisfaccion.


« Soldados! habeis en quince dias ganado seis victorias, to-
n tomado veinte y una banderas, cincuenta cañones, muchas
« plazas fuertes y conquistado la mas rica parte del Piamonte;
« habeis hecho quince mil prisioneros, ( 1 ) Y mtlf'rto Ó herido
« diez mil homhres. Despojados de todo, todo 10 baheis supli-
({ do; babeis g~nado batallas sin cañones, pasado rios sin puen-
« tes, hecho marchas forzadas sin zapatos, vivaqueado muchas
« veces sin pan: solo las falanges republicanas eran capaces de
« acciones tan estraordinarias. Os doy las gracias soldados!"


«Los dos ejércitos que antes os atacaran con audacia, hu) en
« delante de vosotros; los hombres perversos que se gozaban
« con la idea del triuufo de vuestros enemigos e~tán confundidos
« y tiemblan. Pero 110 os lo debo disimular, no hemos hecho
« nada aun, pues muchas otras cosas os faltan todavia que ba-
« cero Ni Turin ni Milan sou aun vuestros; vuestros enemigos
« hollan aun las cenizas de los vencedores de Jos tarquinos. IJ


« Vosotros estabais desnudos al principio de la carn paña, y
« estais en el dia ahundantemente provistos; los almacenes que
« haheis tomado á los enemigos son numerosos, la artillería de
« sitio ha ya llegado, la patria espera de vosotl'OS grandes cosas
« y vosotros justificareis su esperanza. Todos deseais con a hinco
« llevar lejos la gloria del pueblo francés, humillar los reye,~
« orgullosos que meditan encadenarnos, dictar una paz glorio-
« sa que indemnize á la patria de los sacrificios que ha hecho
« y quel'eis todos al volver en el seno de vuestras familias, de-
• cir con orgullo: Yo era del ejército conquistador de la [talia ...


« Amigos, yo os prometo esta cor.quista; pero existe una con-
« dicion que es menester me jureis cumplir y es la de res pe-
« tar los puehlos que lihrareis de sus cadenas y reprimir los
« pillages á los que se entregan malvados suscitados por nues-
« tros enemigos. Sin esto no seríais los libertadores de los pue-
(( blos, al contrario, seriais su azote, el puehlo francés os des-


r) S,'n diez y siete mil lo q'¡e Jeb;a aecir la proclama.
« Los aum'íac'" en Degp tuvieron ocho rr"l prisioneros. _ El gefe del es.


tadn mayor, 01 bocer imprimir el estado ,le los prisioneros se olvidó dos
mil que habian ya sido depositados en Nice, y de los que el parte no
hahia sido remiti,lo 01 ilJu:lante gener.l encargado de este detalle.)) (No-
ta del emperador).




DEL EMPERADOR :NAPOLEON. 39
« conoceria, y vuestras victorias, vuestro valor, la sangre de


({ v~estros herrnallo~ derramada comlntiendo, todo sería per-
« dido y sohre todo el honor y la gloria. En coal,to á mi y á
({ los gcnerale~ que tienen vuestra confianza, nos avergonzaria-
« mos de mandar un ejército que no conociese otra ley (Iue la
" fuerza; pero revestido tlt! la autoridad nacional, sabré hacer
« respetar' á un cnrto nlÍl1Iero de bomhres.de&almados las ¡eJes
u tle la !wlfllnidad )' del bonor que ellos hoIlan con sus pie.";
« no permitiré JO que salteadores marchiten vuestros laureles. II


"Puehlos de Italia; el ejército francés "iene á vuestras ra-
« sas para r01nper vuestras cadenas ; ,,~nid confiddos delante de
« nuestras banderas; vuestra religion, propiedades y costllm-
« bres serán respetadas. Nosotros hacemos la gJ1Prra como ene-
« migos generosos, unicamente buscamos á los tiranos que os
" envilecen. »


Este Ilamamamiento á los pueolos de Italia fue escuchado,
y una fermentacion sorda se manisfestó en Turin J el rey ne
Cel'deiía asustado pidió la pdZ. Eonaparte le obligó á enviar un
eOlbajHlor á Paris' para tratar definitivamente y solamente con-
sintió en la cOl1clusion de un armisticio, }' estE' que fue firma-
do en Cherasco el 28 de abril podia ser considerado COIDO un
tratado preliminar, y entregaba el Piamonte al ejército francés
abriéndole las puertas de Coni, de Ceva y de Tortona.


Desde el 29 el general en gefe Ileló sos coatro divisiones so-
bre Alejandria. lleauliea habia repasado el Po por Valenza y
habia tomado posicion en Valeggio, sobre el Ogogno, á fin de
observar los movimientos del ejército francés. Para alucinar al
viejo general y mejor ocultarle sos intenciones, Bonaparte ha-
hia hecbo introducir en el armisticio Cnn los piamonteses la
cláusul~ que él podria repasar el Po con sus tropas en Valenza
y esta estratagema le ~alió bien.


- Beaulieu esperaba ser atacado de frente sobre el Tesin.
Eonaparle entrdnvo su error, haciendo algunas demostracio-
Iles como si quisiese pasar á Carabio, y á fabor de estas falsas
tentativas el ejército francés desfilaba sin ruido sobre su dere-
cha y descendia ra pidamente á lo largo del rio: á fin de acti-
var la marcha el hcneral en gefe conducia la vanguardia. #~Ó~::' '~.'


A,ti· ~ O' ..
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4" HISTORIA
Llegó el 7 de mayo en Plasencia donde resolvió pasar el Pó.


Sus divisiolles dispuestas por escalones seguian de cerca; era
necesario apresurar la empresa para no dar tiempo al enemigo
de oponerse. Pero el PÓ que no cede mucho al Rhin por la an-
chura y profundidad de su altez es una barrera difícil de fran-
quear y Bonaparte no tenia ningun medio para construir un
puente y dehióse contentar con débiles embarcaciones que se en-
contraban en Plasencia y sus cercanías. El gefe de brigada Lan-
nes I (muei'to despues mariscal del imperio y duqtle de Monte-
helio) con la vangoardia pasó de este modo en el primer ~a­
tel. Dos batallones austríacos que estaban en la otra riuera fue-
ron facilmente arrollados. El paso del ejército continuó COII
lentitud pero sin obstáculos y duró dos dias : si los franceses hu-
biesen tenido el equipage de un puente, babía~e )a acabo el
ejército austríaco, pero la necesidad de pasar ~ucsesivamente
dentro pequeñas em barcaciones y por destacamentos, le salvó
de una entera destroccion.


El general en gefe aprovechó las cuarenta y ocho horas de
su permanencia en Plasencia firmando armisticios con los du-
ques de Parma y Modena; cada uno de estos príncipes en cas-
tigo de su amistad con los enemigos de la república entrl'gó
para la caja del I'jército una contrihucion de diez millones y de-
bieron por otra parte abastecer de caballos á la artillería y ca"
ballería. de víveres y municiones á los almacenes rn ilitares y
en fin entregar á los comisionados del general un gran núme-
ro de ohras maestras de pintora y escultura escogidas en sus
ricas galerías. Estos cuadros estaban destinados al museo de Pa-
ris por Bonaparte, quien á imitacion ue los generales romanos
queria que los trofeos de sus victorias sirviesen de adorno á
la capital de la república.


En el tributo im puesto al duque de Parma se encontraba
la ramosa cOrTlllnion de san Gerónimo, por el que ofrecia el
príncipe dos millones fJ1ra conservarlo. «No, conteFtó B~napal·-
• te, yo no necesito n.illonf's; todos vuestros tesoros no valen
• á mis ojos la gloria de ofrecer á mi pátria una obra maestra
• de Dominiquin.,» Bonaparte reusó igualmente en Plasencia el
óll'ropiarse cuatro milloues sohre :a contriLucion de guerra pa-
gada por el duque de Modena; mas tarde despreció siete millo-
Iles qllli le le ofrecieron para salnr de la destruccion á la re-




DEL EMPERADOR NAPOLEON
pública veneciana. El desinterés del general del ejército de Ita-
lia hacia un singular contraste con la rapazidad de que mu-
chos generales, hasta los mas ilustres, hahian dado el escanda-
loso ejemplo.


Beaulieu advertido en fin del movimiento de los franceses
sobre Plasencia, maniobró para oponerse, pel'O este genera I
ochenton solo supo tomar medias medidas. La izquierda de su.
ejército á las órdenes tlel genel·al Liptay tomó el 8 por la ma-
ñana posicion en Fombio, frente de la vanguardia francesa. El
general en gefe no dudando que Beaulieu se apresuraria á lle-
gar para so;tener a su teniente y no queriendo darles tiempo
de reunirse, dió orden al general Lannes de atacar inmediata-
mente. Lannes se portó con aquel valor é impetuosidad que i!us-
trar/m despues su gloriosa carrera. Liptay fue derrotado, se-
parado de BeauJien y arrojado sobre Pizzighetone.


Durante la noche Beaulieu llegó sobre el terreno en que su
teniente acabaha de ser batido. Sus batidores solícitos en ope-
rar la reunion se presentaron en Codogno. donde la division
Laharpe estaba bivagueada. En el primer momento de sorpre-
sa hubo algun desorden en los puestos avanzados y el bravo
general Laharpe que acudió para reconocer lo que pasaba ca-
yó herido por los suyos.


Con todo esto esta refriega repentina no tuvo ningnn resnl.
tado y Beaulieu no contento con haber dividido su ejército,
habia aun disminuido el cuerpo que conducia quedándole so-
lo tres batallones y viéndose en frente de fuerzas su periores,
se retiró, resuelto á concentrar todo su ejército hácia Lodi don.
de tenia hechado un puente sobre el Adda.


El camino de Mitan estaba abierto al ejército francés, pero
la poses ion de esta importante ciudad no podia ser sino muy
precaria mientras que el enemigo se mantu viese detrás del Adda:
el general Bonaparte marchó pues hácia Lodi, Con los granade-
ros reunidos y las divisiones Massena y Augereau.


El ejército llegó el 10 de mayo delante esta ciudad que guar-
daba el g~neral Sebottendorf con diez mil hombres y veinte
cañones. El puente de Lodi tiene de largo de cincuenta á se-
senta toesas; y el enemigo creyendo poderlo defender, ha-


. . 6




HlSroRlA
hia despreciado el cortarlo. Un batallon y algallos escaadrones
qae ocupaban la ciadad {aeron desalojados sin trabajo. La van-
guardia francesa llegó en su alcanze hasta sobre el paente que
Jos austríacos no tuvieron tiempo de destruir. El general en
gefe, hizo al momento form1r los granaderos en columna cer-
rada y les lanzó sobre el puente: esta masa acogida por una
descarga de metralla tituheó por un instante i los generales
franceses se precipitarun á su cabeza y le forzaron con su f'jem-
plo ¡por ctra parte aqaell<l vacilacion habia determinado á
algunos soldados á dejarse resbalar por los estribos del puen-
te dentro una isla para buscar un punto de ataque menos es·
puesto al fuego enemigo: encontraron estos el segundo urd-
zo vadeable y un batallon ~e esparció bien pronto en tirado-
res para dar vuelta á la línea austríaca. Favorecida de e·sta
suerte, la coluna de granaderos traspasó el puente á paso de
carga, arr'llló CU3'ltO se le <>ponia, se apoderó de las baterias
del enemigo .Y dispersó sus !)atalJolles. Sebottelldorf se reple-
gó sobre Crema (donde se encontraba Deaulieu con el resto de
sus fuerzas) eOIl una pérdida de quince cañones y de dos mil
hombres fuera de combate.


Bonaparte des pues de esta victoria quiso sin ser eonucido
interrogar po.r si mismo á los prisioneros, para conOcer el
efecto moral que producian sobre el enemigo unos reveses
tan rá pidos y multiplicados; para esto se dirigió 11 un grue-
so capitan alernal1. « ¡\fuy mal va, contestó este, yo 110 sé co-
« iDO finirá j no hay medio alguno púra comprenderlo. Tene-
• mas que haberlas con {in joven general que tan pronto le te-
u nemas delante, tan pronto sobre nuestra retaguardia, tan pron-
« fa sobre nuestros flancos y que nos ataca por la derecha, por
« la izquierda, por delante, por detras .... Por mi parte ya es-
• tov contento de haber acabado."
S~ cuenta que en el ejército de Italia ya á cansa de la juven-


tud del general en gefe, ya por cualquiera otra raZOIl, se ha·
bia e~tab[ecido una singular costumbre. Despues de cada ba-
talla los rnas viejos soldados se reunian en consejo y daban
un lluevo grado á su jóven general y cuando este entraba en
el CdlJlpO era recibido por los viejos higates que le saludaban
COIl sn lluevo titulo y de este modo Donaparte fllé hecbo ca-
bo en Lodi, sargento en Castiglione, y de esta suute en ca-




DEL EMPERADOr. NAPOLEON.
da victoria. Este es el origen del sobreuombre ue pequeño cabo
(lue le quedo entre 105 soldados y que en su boca era á la
vez ona palabra de amistad y admiracion.


«Vendimiario y Montellotte no me hicieron juzgar un hOIJl-
" bre superior, ha dicho des pues Napoleon, solo despuec de
«Lodi me ha venido á la idea que pod ria yo llegar á ser
« un actor dl'cisivo en nuestra escena política."


Despues de la batalla de Lodi, Brmaparb recibió un de-
creto del directorio que le mandd)3 marchar contra Roma J Ná-
poles con veinte mil hombres y dejar Sil eJército á Kellel'lI:aun
(¡uien estab!eceria y manlaria el bloqueo de Mantua. Esto era
dar al ejército de Italia un golpe mas terrible que el que le
pudiera dar el ejército aU5t!'Íaco. 1:.1 general en gefe represen-
tó con energia los vicios de (este proyecto, y ofreció su di-
ruision no queriendo ser el instrumento de la pérdida de su
ejército. « Si dehilitais vuestros medios, dividiendo vuestras
« fuerzas, escribia á los directores, si rOlllpcis en Italia la uní-
• dad del pensamiento militar, os lo digo con dolor, hahreis
« perdido la ocasion de dictar leyes en Italia. _ Creo qúe os
" conviene mas un mal general que dos de buenos. La gner-
« ra es como el gobierno, es un negocio de tacto." El dirrc-
torio retiró su decreto, pues habia sido seducido por el atrac-
tivo irresistil>~e de !o~ hombres de la revolucio.i de enarbu ..
lar la bandera francesa soL re el capitolio ó quizá tambien las
victorias del jóven general inquietaban á los directores. C"I lid
adivinaba y temia al grande homhre, y en Bonoparte ve ia )"
á Napoleon.


Las consecuencias inmediatas del combate de L(~di , fue 1011
la ocupacion de Pizzyshetonne y la retirada de Bcau1ieu hácia
el Mincio dOllde no le persiguió el gencral en gefe; le espera·
ban en l\1¡I¡¡n y el ejército necesitaba descansar. Despues de
haber de;ado á la div;sion SerruNer en Cremolla para CGlj[t;-
ner á los austríacos, tomó con el resto de sus tropas el cami·
no de Lombardia dou(1e hizo su entrada el 15 de mayo. Una
diputacioll presi¡bJa por el respetable Melzi (Iue fui despues
duque de L<ldi J f,ran chanciller del reino de Italia salió á
su encuentro hasta Lodi y en lUilan una numerosa guardia


'"




44 HISTORIA
nacional, equipada con los colores lombardos y mandada por
el duque Serbelloni, le recibió formada en ala, desde la puer.
ta de la ciudad hasta su palacio. La alegria al parecer era uni-
versal; no habian hecho mas en Francia adjudicándole los ho-
nores del triunfo.


Bonaparte dirigió al ejército, el 15 de maJo, dia de su en-
trada en Milan, la proclama siguiente que se considera como
la mas notable de sus bellas alocuciones militares.


«Soldados! os habeis precipitado como un torrente desde la
(( cumbre del Apenino; ha beis derrotado, dispersado cuan'to se


. u ha opuesto á vuestra marcha. El Fiamonte libertado de la
.« tiranía austríaca, se ha eutregado á sus sentimientos natura-
« les de paz y amistad para COIl la Francia. Milan es voestro,
« el pabellon republicano ondea en toda la Lombardía y los du-
« ques de Parma y de Modena solo deben su existencia polí-
« tica á vuestra generosidad.»


«El ejército que os amenazaba con tanto orgullo, 110 encllen-
• tra ya barrera que le asegnre contra vuestro valor. El Po, el
" Tesin y el Adda 110 os han podido detener un solo dja y es-
« tos baluartes tan alabados de la Italia no han sido suficientes;
« los habeis traspasado tan rápidamente como el Apcnino .•


I( Tantas victorias, han llevado la alegria en el seno de la pa-
• tria; vuestros ropresentantes han dado una fiesta dedicada
« á vuestras victorias y que debe celebrarse en todas las rr.uni-
« cipaliJades de la república: alli, vuestros padres, vuestras
« ma(hes, vuestras hermanas, vuestros amantes se regocijan
(( con vuestras victorias y se alabdn con orgullo de pertenece-
« ros.))


« Sí, soldados, mucho habeis hecho .... pero no os queda ya
« nada que hacer? Se dira que nosotros hemos sabido vencer
« pero que no 1I0S hemos sabido- aprovechar de la victoria? La
« posteridad nos hechará en cara el [¡aber hailado á Capua en
« la LOllbardia? ... Pero J a os veo correr á las armas, un de-
l' sidioso reposo os cansa; los dias perdidos pura la gloria, lo
« son para vuestra felicidad .... Pues bien! marchemos; aun te-
« nemos marchas forzadas que hacer, enemigos que someter,
« laureles que coger é injurias que vengar. 1)


«Que aquellos que han aguzado los puííales de la huerra ei-
II vil en Francia, que han asesinado cobardemente nue.,tros mi-




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 45
a nistros é incendiado nuestros buques de Tolon, tiemblen .... la
« hora de la venganza ha sonado.


" Pero que esten tranquilos los pueblos, 1l0sotros som05 anii-
(1 gos suyos y mas particularmente de los descendientes de
" los brutos, de los scipiones y de los grandes hcmbres que
« hemos tornado por modelo. »


(( Restablecer el capitolio y colocar con honor las estátuas de
(( los héroes que le hicieron célebre, desvelar al pueblo roma-
« no adormecido por muchos siglos de esclavitud, tal será el
« fruto de vuestras "ictorias; ellas formarán época en la pos-
« teri(lad, vosotros tendreis la gloria inmortal de cam biar la
ti fa7. de la mas bella porcion de la Europa y el pueblo fran-
ti cés libre, respetado del mundo entero, dará á la Europa una
« paz gloriosa (lue le indemnizará de los sacrificios de toda es-
" pecie que ha hecho por seis años; vosotros volvereis a en-
« trar en vu€Stros hogares y vuestros conciudadanos dirán ~e­
" ñalándoos: Este era del ejircito de Italia.»


Antes de correr á las nuevas hazañas que prometia á su
ejército el general en gefe se ocupó de la administracion inte-
rior de la Lombardía y en ella fue donde dió la primera prue-
ba de su genio organizador. Prescribió tambien las medidas
m'cesarias para reducir la cindadela de Milall, que se sostenia
aun y cUJa ocupacion era necesaria á la seguridad de nuestro
estahlccimirnto en Lombardía. Luego dió á las tropas órden de
acercarse á las riberas del Mincio donde Beaulieu babia tomado
posiciono No bien iha á partir él mismo para ponerse á su
frente, supo que el pueblo de Pavia y campiñas del rededor
fanatizado por los sacerdotes, habia !omado las armas J que
el rebato sonaba á espaldas del ejército. Era menester sofocar
al momento la revol ucion y Bonaparte seguido de trescientos
caballos y de un batallon de granaderos se transportó á la ciu-
dad rebelde. Dcspues de ulla intimacion que quedó sin resul-
tado, los granaderos derribaron las puertas y Pavia fué entre-
gada al pillage ; en esta ocasion la clemencia habria sido un cri·
men para el ejército: Bonaparte hizo fusilar los miembros del
a) untamiento, geles de los revolucionados, y todo volvió á
entrar en órden.




46 HISTORrA
Beaulien se creia en seguridad detras del Mi licio. Su iZIJoif'r-


da establecida en Goito, estaba apoyada en la fortaleza de
Mantua. Su derecha flanqueada por el lago de Garda y las
montaüas del Tirol, ocu paba Pescara, plaza fuerte, que habia
tomado por sorpresa á los venecianos. El centro de su ¡'jército
cubierto por el rio estaba en Valleghio. llonaparte, conociendo
que seria una impruJencia ir á chocar cOlltra las dos plazas
fuertes de las alas, resol "ió forza¡' el centro del ejército a!IS-
triaco. - El 50 de mayo la vangoardia francesa llegó á llorg-
hetto: un destacamento enemigo que quiso defenderse file ba-
tido y fOI'z3clo á ¡'epasar el rio y al retirarse cortó un arco del
puente, el que el general en gefe dió la orden de recomponer
al momento. Este tl·abajo ejecutado bajo el fuego del enemigo
no avanzaba sino lentamente y algunos granaderos impacientes
se arrojaron al Mincio, llevando sus armas sobre la cabeza y
con agua hasta las espa!das. Los austríacos que creyeron ver
delante de si la terrible eoluna de Lodi, hecha ron á huir y se
retiraron precipitadamente dejando al ejércilo francés acabar
tranquilo su paso.


Beaulicll cuyo ejército acababa de este mOllo de ser partido
en dos, ternie ¡do por su retirada por Pescara cuyo punto se
veia amenazado de la division Augereau, se retiró lilas alla del
Atlige á fin de poder ganar el Tiro!. Su ala izquierda que bao
bia pet'mauccido aislad~ en GoIto, para evitar el ser aniqui]i-
da por la masa del eiército francés solo tuvo tiampo de hechar-
se dentro Mantua cuyo arco comenzó al momento y á la que
Bonaparte se proponía sitiar eu reglil asi que la torna del ca s-
~lIo ele Milan hubiese dejado disponible su gruesa artillería.


llonaparte despues del paso del Mincio corrió un peligro pero
sonal que habria po¡lido dar fin desde entonces á su gloriosa
c~rrera, y hacer quiza considerar por el vulgo como refriegas
afortunadas pero ¡'eprensilJ!es los ar.tos de genio por los cua-
les habia empezado. L1 accion estaba decidida, los enemigos
huian perseguidos en todas direccione~ ; el general en geíe des-
pues de baber dado sus órdenes, molido de fa tilia , d,,;ieule de J..
cabeza se detuvo en una quinta Pdl'a tomar U'] baño. De repen-
te llega un fuerte destacamento austríaco que buscando un lngar
para su fuga se habia estraviado reruontando el Mincio; 130-
na parte estaba casi solo eu la quinta y el que establ de ceutí-




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
nela en la puerta solo tuvo tiempo de cerrarla gritanto á las
armas, y el general victorioso en medio de su misrno triunfo,
se vió reducido á salvarse con una pierna desnuda y la otra
c1lzaua por los jardines de detras. Este peligro que en razon de la viveza y rapidez que Bonaparte ponia en todas sus ope-
qciones podia renovarse frecDentemente ,fue la causa de la for-
macion de Jos guias encargados de guardar -su persona. Este fa-
Ijoso cuerpo (Iue fue compuestlJ de caballeros escogidos, con
J~z años de servicio, recibió desde su creacion el uniforme
auoptado des pues por los cazadores de la guardia imperial: glo-
rioso uniforme que fue tambieu el último traje /levado en San-
ta. Helena por el emperador moribundo.


Despues de esta brillante campaña, Bonaparte volvió á Mi-
lan donde los negocios de Italia reclamaban su presencia. De
esta suerte todo le salia bien al joven general; en menos de dos
meses el Piarnonte hahia sido separado de la aliar,za, la Lom-
bardía conquistada y el ejército austríaco arrojado fuera de la
península ¡talica.




RESUMEN GRQNOLÓGICO.


CAMPAÑA DE ITALIA. - COl\'TRA BEAULIEU.


'1796.


Victorias en el Piamonte. ¡Conquista de la Lomhardía.
23 de febrero. Bonop,rte es nombra- 7 de mqyo. Paso del PÓ en PIJsenc:a.


do ¡¡en eral en gefe del ejército 8. - Rat,lla de FOmbio.
de Italia. 9. - Accion de Codogno. - Muerte


9 de marzo. Su casaruiento cOn Jase-- del general Laharpe.
fin. viuda del general Beanharnais - Tratado (;on el duque de Parma.


21. _ Deja á Pari! pna marchar al - Con el de Modena.
ejército. 10. - Batalla de Lodi. _ Paso de!
~7. - Llega á Nice, cuartel general. Add., (2000 p"¡sioneros, 'lO ca-
lO de abril. Principio de las hostili- ñone.).


dades. 15. - Entrada del ¡¡eneral Bon.parle
11. - Batalla de Voltrl. en Milan.
12. - Batalla de Montenotte. _ Fiestas de las victorías en Parí •.
13. - Idem de Millesimo, (4000 pri- (Murat presenta al directorio las


sioneros 20 cañones j. banderas quitada. al enemigo por
14. - El general Povera es hecho pt·;. el ejército de Jtalia.


sionero. - Tratado de pu en Paris entre la
lá. - Batalla de Dogo ( 800 prisio- república francesa y el rey de Cer-


neros, 15 bonderas 30 cañones ). deña. - Cesion á la Francia de la
16. - Atoque y toma del campo Sabova, de los condados de Nice,


atrincherado de Ceva. de Tende y de Beni\.
19. - Batalla de Vico. 22. - Revolucion de Pavía.
22. - Batalla de Mondovi (I.'íOO pri- ?!Í. - Toma y saqueo de Pavía. - La


sioneros :u banderas 30 cañones l. revolucion es comprimida.
25. - Toma de Cherasco, de Fassano 30. - Batalla de BOl'ghetto.


V de Alb.. - Paso del Mincio.
25: - Proclama de Bonararte al ejér- - Toma de Peschara.


cito de Italia. 3 de jurüo. Oc upacion de Vet'ona.
28. - Armisticio (firmado en Che- ~. - Bloqueo de Mantua.


rasco) con el rey de Cerdeña.




BCltnlln de Cnstigliolle.


ITALIA. -CAMPAJ\A CO;\TRA WUR.'\1SER.


SlTlO DF, MAi:\TUA. - BATALLAS DE CASTIGLIOl.\E y DE
BASSA:tIO.


La surnlSlOll del Piamonte, la ruina y espulsion del ejército
¡¡u¡,tI"Íaco, tantas tan rápidas y brillantes victorias habrian sin
duda sido suficientes para alucinar á UII general regular, pero
Na pOleon tia era hombre de dejarse de esta suerte cegar por la
fortuna ~ sahia que en el mismo seno de sus conquistas, en me-
dio de sus victorias, iball á suscitársele nuevos y grandes es-
torbos.


d Austria nO parecia desanimada por la desgracia de sus
armas, habia ya castigado al general por la derrota de los sol-
dados y lleaulieu habia sido reemplazado por l\Iélas, quien ha-
hía reoq,anizado el ejército y al que debia suceder al momen-
to de entrar en cam paña el mariscal vVurrnser, viejo general
lleno de audacia y de energia cuya larga carrera militar ha-
hía sido señalada con brillantes victorias en Alemania y Tu r-
'j Il ía y que poco antes acababa de vencer los ejércitos repu-
blicallos enWeissernbourg, en Heidelberg y en el Palatinado.
\Vurmser llegaba á marchas forzadas á las orillas riel Rhin con


7




50 HISTORIA
UI! cuerpo de Ireinta mil hombres escogidos para reunirse el!
los valles del Adige con los restos del ejército de lleaulieu ,Ius
fIue unidos á los reclutas tirolianos formaban todavia un total
de caareinta mil combatientes.


El ejército francés, á quien la necesidad de conservar el pais
('onr¡uistado precisaba á diseminarse y que disminuido con
el asedio de Mantua, donde bahia un ejército de quince mil
homhres, iha á tener que hacer cara :í este nuevo ejército de
st'tpnta mil austríacos, solo conlaba un total de cuareinf.a J cin-
C!) mil hombres.


La situacion interior de la península estaba lejos de ser tran-
'Jllila; cediendo al brillo de nuestras victorias los pequeños
príncipes de Italia habian firmado armisticios COII condicio-
nes gloriosas para nosotros, pero el rey de Cerdeña, los du-
ques de Módella y de Plasencia. deponiendo las armas 110 se
hahían hecho amigos nuestros. Los pueblos de la I.ombardía
con sus diferentes tentativas de revolncion habidtl probado que
diferenciaban muchísimo de opiniones J sentimientos para con
nosotros. La insurreceioll agitaba los feudos imperiales; se de-
tellian nuestros convoyes, se asesina ball ouestros enfermos y
las comunicaciones del ejército COn Génova se habian hecho
dificiles y peligrosas. La corte de Roma sublevaba COII sus in-
trigas las poblaciones de la Italia cenlral. Napoles, cUJas dis-
posiciones eran contrarias a la Francia, podia decidirse á COIn-
batir, ausiliar al papa y hacer marchar de improviso nume-
rosas tropas sobre Ancolla 6 sobre Siena. Verdad es que la
Toscana en 1795 habia firmado la paz con la república·, pero
los ingleses ocupaban la Córcega y desde alli encendian la dis-
cordia en Italia, J su flota, dueña dpl puerto de Liorna, se
hallaba en estado, cuando las operaciones empezaron sobre
el Adige, de arrojar al continente diez mil hombres que llabian
reunido á espaldas del ejército francés una im potente masa de
enemigos; finalmente á este cuad ro, que en nada es exagera·
do, es preciso añadir Venecia que con un ejército de lilas
de veinte mil soldados estrangeros y mas de cincuenta mil
hombres de milicia p.odia por sí sola hacer caer la balamJ.
Venecia, descontenta de la neutralidad armada que no haLia
sabiJo hacer respetar y que arruinaba las rentas dpl rstado, 80-
'tl esperaba para pronunciane y declararse enemiga \lila drr-
rota Jel general repuhlicano,




DEL EMPERADOR l'IAPOLEU;\,
Conaparte comprendió lo crítico de su posicion y con su fir-


me actividad y lenguage de vencedor logró .cOntener á los ellt'-
migas secretos y á los equÍvocos aliau(,s. Necesitaba actividad,
energia, mlicho tino I paciencia y sáhia prudencia, y jamas gr'"
Ileral a:gullo desplegó estas calidades en tanto grado corno éi
elltonces. Calculó el tiempo que debia aun pasar antes de vol-
ver a empezar la gnerra y resolvió apr'ovecharlú para dorna.
todos 'aquellos enemigos secundarios, al!uellos neutrales de"
cOlltentos é irresolutos. Su actividad, la celeridad de sus mar
cllas, la prontitud de sus maniobras suplieron las tropas 'Jli"
le faltaban. Mantua estaba atacada, Verona ocupada; el ejé/-
cito colocado sobre el Adige guardaba los desfiladeros del 1,·
rol y él se apresuró en emplear las pocas tropas que le quede,
J)d11 disponibies. En poco tiem po las turbulencias de los feudo.
ill1 periales fueron COIll primidas, las legaciones de Bolonia } de
Ferrara fueron ocupadas y arrebatadas .i las intrigas de la COl'-
te de Roma, y el papa muy dichoso con salvar sus estados 1 fir-
mó en Foligno UII armisticio con el cual renunció á sus leg'l-
ciones, consintió en recibir una guarnicion francesa en Anco-
na y se obligó ademas del abandono de ci,m obras maestras de
artefactos y quinientos IIJanuscritos preciosos á pagar á la re-
plíblica una cantidad de veinte millones. Al mismo tiempo el
rey de Nápoles Conmovido por el ejemplo del rey de Cerdeiía
é incitado por el rey de España be habia cansado de una guer-
ra de la que soJa preveia las cargas )' peligros,}' habia en'
viada al cuartel generdl de llollaparte un ernbajador, quien des-
pues de haber firr!lado un aflT.isticio con el geDeral engere del
ejér.:ilo de Italia marchó á Paris para tratar definitivamente de
la paz con el directorio, y finalrnt!nteel puerto de Liorna, ocu-
pado por una gllarnicioll fra:tCesa y cerrado á los bn<[ues ene-
'Bigos, vió pronto partir ulla espedicion naval IIue libró á la
Córcega de la dom inacion británica.


Ya se sabe que la familia Bonaparte es oriunda de Toscana:
ei general en gefe despues de su escursion en Eolonia rué re-
c;hido en San-Milliato por un abate Eonaparte qae e~ti!lba muy en-


• vanecido de ser su pariente. Este buen anciano le trató esplen-
didamente á él Y á su estado mayor, y cuando el general le ins-
tó á que 'pidiese algnn favor, It~ suplicó fIlll)' seriamente obtu-
"iese del papa la canonizacion de Un cierto fraile Buenaven-




HISTORIA
tura Donapbrte, capuchino de Bolonia, be::tificado ya desde mu-
cho tiem po. El gefe de los ejl!rcitos republicanos se rió mucho
de la hombría de hien de aquel hu en aoate cuyas icitas esta-
ban en tan poca armonia con las de aquel entonces; pel'o el
ahate no se desanimó, J tanto instó que obtuvo la promesa
que deseaba: « quiero, decia él, teneren la familia un gran hOIIl-
" ore sobre la tierra y un santo en los ciclos.» l\Ias tarde el
ahate Donaparte que era muy rico i"stitu) ó á Napoleotl por Sil
lJel'cdero y el emperador aceptó pero para entregar est~ he-
rencia á un estahlecimiento de utilidad púhlica en Toscana.


En Florencia, en ulla entrevi,ta cOn el gran duque de Tos-
calla, fué donde Bona parte recibió la noticia de la toma de la
ciudadela de Milan cuya capitulacion dejaba disponible la ar-
tillería necesaria al sitio de Mantua.


Estas multiplicadas victorias pl'üdu¡l'l'on el efecto que se es-
vcraha; las disposiciones de los puehios <le Italia se hicieroll
g"neralmente favorables á los frallceses, )' l\Iilan, Bulunia J
Ferrara dieron de ello la prueba organizando espontáneamen-
te guardias nacionales que hicieron grandes servicios á IlUe.itl'aS
armas. Los italianos veian entonces en nosotros los libertado-
res de los puehlos, pues que IlUf'stras \'ictorias solo herian á sus
opresores y nue~trus triunfos "ran fiestas por la lihe/'t~d. Con
todo, los partidarios del absolutismo austríaco procuraban asus-
tal' las clases ilu~tC'adas, presf'ntan,loles á los I'epuhlicanos
como enemigos naturales de las ciencias y de las le.tras)' re-
cordando algullos manificstos absurdos de la ignorancia y de la
barbarie revolucionaria, contra los conocimientos humanos, y
de este modo habian logrado asustar algunos sahios. El seneral
Dona parte conocia el imperio de la opinion ; se ha "i,to que
am:lba y cultivaba las ciencias, y su elevada política, su to ('-
rancia generosa se mostraron de UII lJlodo ruidoso en UIla cart·!
tIue escrihió al célehre astrónomo Orialli }" la (¡ue hecha ptÍ-
]Jlica redujo pronto al silencio á los calnmniadol'es ellcrlligns
)' le atrajo [a amistad de todos los hombres distinguidos de Ita-
lia. ~ Las ciencias que honran el espíritu humano, ( decia) las
(t artes que -em bellecell la vida J transmiten las grandes accio-
(t nes á la posteridad d~hell ser especialmente honradas en los
« r,obieruos libres. Todos les hombres de tal('Ilto que han ob-
(t ,tenido un rallgo distinguido en la república d6 las letras 1 SU.!!




DEL DIPEHADOH l'íAPOLE01S. 53
• frauceses, sea cual fuere el paisque les haJa vi&to n8CCI'.-
" El pensamiento se ha hecho ya libre en Italia .... Ya nobay
« illquisicioll, intolerancia ni despotismo. Inv ito a los sabios
"á que se reunan y me propongan su voto acerca las
« medidas que se han de tomal', 6 las necesidades que ten-
" gan que socorrerse para dar á las ciencias y hellas artes ulIa
" llueva vida, una llueva existencia. Todos los qne quieralJ ir
" á Francia serán acogi,los con distincion por el gobierno: el
" pueblo francés da mas valor á ia adquisicion de un sabio ma-
l( temático, de un pintor de reputacion, de un hombre dis-
" tmguidG, sea cual fuere el estado que profese, que á la de
" la pohlacíon mas rica y mas ahundante.·»


En el mismo tiempo y como para prnhar que no eran vallas
sus palabras reorganizaba)' hacia abrir de nuevo la célebJ:e
lllliversidad de Pa~·ia.


Desde l\Iilall fué tambien desde donde escribió á un comi-
Sionado del directorio, que queria mezclarse con las operacio-
lles del ejército, una carta lIella de dignidad en la que se leen
,~slas cláusulas impresas con mucha razoll y que pintan Lien
pi carácter tran(luilo y lavolulltad firme del general del ejér-
cito de Italia. « El requirilPiento Cjne habeis hecho al general
" Vaubois es contrari.o á la istrnccion qu·e me ha dado el go-
'J bierno. Os suplico Cjue adem3sus ciñais á los límites de las
" fllllciones que os han sido prescritas por el directorio eje-
" cutiyo; de atto modo me veria obligado á.prollibil por ór-
" den al pjél'cito el que obtemperase vuestros requirimielltos.
" Nosotros estamos todos bajo :a ley; aquel (lile quiere man-
"dar J usurpar funciones que ¡,quelia 110 le concede !lO es re·
" publicana.


Com pletamcnte tranquilo acerca los interiores movimientos
de la Italia, se dirigió TIúnaparte ;i apresurar el sitio de Man-
rua. V cd ahi cuales eran entonces las posiciones ocupadas por el
,'jército francés: una division, la del w~nel'al Serrurier, fuerte
r{e diez milhornbres, sitiaba la ,diclla ciudad y el ejército esta-
ha en obsenacioll sohre el Adige hasta la rihera occidental del
l.ag0 de Gal'da; la di\'ision A llgereau de ocho mil hombres for-
~J3ha la derrcha en L!'g>glllJ; l\laslenl CIlIl r~u¡l1ce mil estaba




HlSrolHA
ai centro en Rivoli y Veronaj el general Sauret con cuatro mil
componia la i7.quierda en Salo; finalmente la reserva de seis
mil se encontraba entre la derecha y el centro. Todas estas tro-
pas comprendida la divisioll Serrurier llegaban á cuarenta)' tres
mil coro batientes , y en esta posicion el general en gefe conser-
vaba la facultad de reunir la totalidad de sn ejército sobre la
lina ¡j la otra ribera del Millcio segun el modo como se desple-
gasen las fuerzas enemigas.


Wurmser habia llegado al ejército anstríaco y desfijó del Ti-
rol en los ültimos dia,~ de julio. Sus primera~ operaciones le sa-
lieron bien. El general Quasdanowich con veinte y cinco mil
hombres se dirigió por la ribera derecha del lago de Carda so-
bre Salo y Drescia, y Sauret, obligado de ceder al ntÍmero, fué
rechazado sobre DesenZ3no. El viejo mariscal, dejando á Davi-
dowich á su izquierda con diez mil horn bres, baj') con los trein-
ta y cinco mil resta-ntes formados en tres columnas por el valle
de Adige y Massena se vió obligado á evacuar á Rivoli. Estas
noticias las su po Llonaparte en el momento que la ciudad ue
l\Iantua reducida á los tíltimos apuros e~taha para ser tomada,
y siendo tales para asustar á un general regular, Bonaparte so·
11) entrevió una cadena de victorias. vVurmser bajando de] Ti-
rol al mismo tiempo por Brescia y por el Adige dividia sus
fuerzas con el lago de Garda, y si el ejército republicano era
demasiado débil para hacer cara á las dos divisiones del ene-
migo, podia batir. á cada una de ellas separadamente .Y por sn
posicion encontrábase Bonaparte entre ellas: l~ era pues posi-
ble retrocediendo con rapidez ellvolvcl' á la division que bajó ;i
Ikescia \ hacerla pl-isionera ó denotarla completamente, y lue-
go volver sl)!Jre el Mincio, atacar á \Vurmser }' obligarle á en-
tr.!r ele nuevo en el Tiro]; pero para ejecutar todo esto era
necesario levantar al instante el sitio de l\{.tIltua, porque el
,nenor retardo habria dado á \Vurmser el tiem po .Y los mrdios
de reunirse á Quasdanowich.


Bonaparte se dicidió a 1 momento; el sitio de Mantua fuc le-
vantado, ciento cuarenta caiíones clavados se dejaron en la,
trincheras, pues el embarazarse con esta arti Ilería ha bria sido
comprometer el buen éx.ito tle la operacioll que depenl1ia prin-
cipalmente de la celeridad de los movimientos; allernas lo hnbia
ya dicho Brmaparte: l! Si derrotarnos al enemigo 1 recobraremos




DEL E;\lPEl\ADOR l'iAPULEON.
,¡ estos cañolles junto con Mdntua; si lo cQntrario tambien los
{( hubiéramos perdido. »


Aqui es donde em pieza aquella serie de combates y de "icto-
rias á lo que nuestros soldados llamaron la campaña de los
cinco días, dias de heróicas acciones, de sábias maniobras, de
atrevidas em presas, en las que el general se mostró su perior á
los acontecimientos, en los que el ejército "se elevó á la altura del
grmeral ( I ) Y en los que se vió á toda una division , la de Gu-
yel1X permanecer sin pan cuarenta J ocho horas consecutivas,
sin cesar de marchar, co;nbatir y Hncer; el deseo de la gloria,
el amor á la libertad, y el patriotismo, tanta fuerza, sufrimien-
to y vaior daban entonces á los soldado~ de la república.


llonaparte se dirigió al encuentro de Quasdanowich; el ene·
migo fue espulsa,lo de Lonato, de llrescia, de Salo y forzado
.1 replegarse sobre Gavar,lo, donde su retirada fue favorecida
por las montañas, y el ejército francés se estableció sobre el
Chiesa.


\Yunr,ser, en vez de procurar operar con prontitud su reu-
nion con Quasddllowich habia cedido al deseo de hacer su entra-
da triunfalen Mantua J solo pasó ellVIincio el 2 de agosto por la
tarde para dirigirse sobre Castiglione; dió dé este modo tiempo
~¡ ejército francés de batir de nuevo á su teniente, quien despues
de su retirada sohre Gavardo habia nlelto a tomar la ofensiva,
arrollado la vangllardia de Massena en Lonato y procurado
I eUllirse al grueso del ejército austríaco; pero Bonaparte para
oponerse;í la victoria de Q(]asdanowich se puso él mismo al
frcnte de las tropas, recobró Lonato y rechazó por segunda
\'ez al enemigo sobre Gavardo, y nna tercera tentativa que hizo
,,1 otco día el general anstl'Íaco para llegar basta \Vurmser, no
tuvo mejor éxit(), Ronaparte hahia prefisto su rnovimipnto y


': 1) Vonlros creereis que"nuestros s:lIdados al llegar al acampamellto de-
bion por ,10 menos dormir; n~da !llenos que esto; cada uno hacia su cuenta
ó plan de operacion del otro dia, y frecuentemente d~ban en lo justo. El
otro dia, yo mb·aba. dt'sfl.Iar Iln~ Inedil1 brigilcla ~ un cnzador se acer-
có á mi c,¡ballo. general, me dijo, será neceslrio hacer esto. - Infeliz!
le rlije yo, quieres callal't~? - Desaplreció al instante. Le he hecho en
.ano buscar: lo '!''' JOe ,lijo en cabalmente 10 q"e yo habh mandado se


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Ca,.l; ,le B¡,nnpnrte nI direc!O~~'i{). _ _.~~


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IllSTúfHA
dió órdenes en su consccllencia. El ellcmigo sorprendi-do en el
campo de Gavardo y en su marcha entre Salo ) Louato fll-é·
puesto p.n completa derrota y fOJ'zado á volver á tomar el ca-
mino del Tirol , yel ejército francé, se encontró de esta suer-
te definitivamente desembarazado de c,te cuerpo de ejército am~
nazador, no menos por su fuerza que por la di receion estraté-
gica que se le habia designado.


Con todo si la fortuna secu-nJaba en esta coyuntura las com-
binaciones de Bonaparte, le hacia correl' tambien en a{rnel mis-
mo instante y en medio de su cuartel general un lDU'y gran-
de peligro. La division Massena acababa de dejar á LOllato
para atacar á Quasdanowich y el general en gefe solo habia con-
servado con él mil doscientos homhres. De repente su po (lU'C
la villa estab l cercada y se presenttÍ un parlamento austrLlco
para intimarle la rendicion. La presencia de ánimo de ~a poleon
le salvó; mandó introducir al parlamentario ;í SlI presencia en
llIedio de todo su estado mayor, alli le hizo descuorir los ojos
y con tono irritado: « Selior, le dijo, id á decir a qnien os en-
,( via que si pretende hacer prisionero al general en gefe del
" ejército de Italia, solo debe avanzar j ya deberá de saber que
t< yo estoy en Lonato con el ejército republicano, y le hago
(1 responsable á él Y á todns los oficiales generales ." superiores
« de Sil division del insulto personal que se me ha hecho: de-
" cid le que si dentro ocho minutos su di vis ion no ¡la depuesto
" las armas, los haré fusilar á todos . ., El parlamentario admi-
rado, regresa cerca de su general. Todo el1 Lonato se prepara
para el ataque. El gefe de la coluna austríaca desea ser \.liJo,
propone rendirse y quiere capitular. "No, contesta Bonapar-
" te, sois prisioneros de guerra. » El general enemigo titubea:
Bonaparte da orden de avanzar los granaderos, la artillería y
atacar, y aquel a$ustado entonces, esclama: tt Todos no.', rendi-
" mOR . ., La coluna q"ue de e_~ta suerte rendia las armas delante
de BOlla parte era fuerte de I:uatro mil hom bres de infanteria ,
cincuenta de caballeria y dos piezas de artilleria.


El 5 de agosto los dos ejércitos estaban en presencia uno de
otro sobre el campo de batalla de Castiglione Jonde dos Jias
antes la division Augereau, des pues de un com bate mortífero y
obstiuado que habia durado ocho horas, habia desbaratarlo la
vanguardia de \Vurcnser J detenido el cuerpo del mariscal y




DEL E\!PE~ADOR -".\POLEO~. r-.),
cilo era mientras que Quasdanowicb pro haba por Sil parte de
forza t' el paso de Lonato.


El fj:~rcitu dp. \'Vurmser se encontraba dehilitado por dos des-
heJUH~lltos que 1'1 viejo general habia dirigido el Uno sohre el
Bajl>-Pó y el otro sohre Pescara y solamente contaha \'{~jnlt~
} ellJeO mil homhres de infantería que ocupaban [lila hel fIlo-
M il<)sicion sohre las illturas del Solferino y de Medolano fren-
te de Castig!iollc, pero tellia numerosa caballcria, y un rr-
dueto cuidadosamente fortificado y armado de artillería cuhría
la izrluierda de su posiciono


El ejér-:ito francés reunillo en Castiglione presentaha 11113
fuerza igual á la infanteria austríaca y eran las di"isinlles An-
gereau, Massena } la reserva. Bonapartt' contaba ademas con
la division S,'rrurier, que segun sus órdcnes dehia lwber mar-
chado toda la noche para venir á atacar por la espallla la iz-
quierda del ejr:'¡cito cnemigo. La llegada de esta divisíon deuia
hacer caer la balanza cn favor [le los fr'anccscs. BO:1aparte, á
fin de darle tiempo para venir á tomar parte cn la acciDn, man-
dó .Ie pronln hacer un lIlo"imiento retrógrado para atraer al
enemigo fuera de su posicion y se limitó á sost'oncr su línea
pero sin dar un carácter decisivo á la accion, ) solo al apa-
recerse las tropas de Serrorier ~e trabó la lJotal:a saiamell-
te. Mientras que ellos atacaban la izquierda, Angcreau cargó
al fIlomento el centro y Massena la derecha: el comandante
de batallon, Marmont, aJudante de campo del genera! en
gere con veinte piezas de artilleria, y el ayudante general Var-
diere con media brigada fueron encargados de ganar el reduc-
to. Derramado por la izquierda y amenazarlo de ser arrollado
sohre el lago de Garda, vVurmser juzgó que una pronta reti-
rada le podia salvar j repasó el Millcio abandonand,) al ejér-
cito francés dos mil prisioneros, veinte caiíolles y ciento veinte
cajones.


A fin de no dar al general austríaco tiem po de establecerse
s6lidamf!l1te sobre el Mincio y llamar á sí á Quasdano'wich,
Bonáparte pasó este rio al otro dia, atacó al enemigo cerca dI'
Pescara, le batió de nuevo y le forzó á refugiarse en el Tiro l .


Bien pronto todos los puestos que or.upaha el ejército sobre
las riberas del lago de Garda, antes del movimiento ofensivo
de "Vurmser, volvieron á nuestra posesion; la diwision Senu-


8




58 HISTORIA
rier regresó delallte de Mantaa, pero á causa de la pél'llida irre-
parable del parqae de sitio, fué necesario contentarse con blo·
quear la ciadad.


El ejército aastríaco en esta corta campaña habia perdido
veinte y un mil, hombres de los que los quince mil eran pri-
sioneros, setenta cañones y todos los cajones, pero el gabinete
tle Viena deseaba harto ardientemente la cOllsena~ioll de sus
estados italianos para dejarse abatir por esta~ derrotas. vVurrn-
~er encontró llegando al Tirol nuevos refuerzos que le volvie-
ron la superioridad numérica sobre el ejército republicano j
su ejército llegó de naevo á un efectivo de se&enta mil hom-
bres.


Wurmser habia recihido la órden positiva de librar á Man-
tua y se imaginó poder alcanzar este objeto siu combatir por
medio de sencillas maniobras j dejando para cubrir el Tirol al
general Davidowich can la mitad de sus fuerzas, des¡:endió él
mismo COII treinta mil homhres por el valle de la llrenta á fin
de desembocar sobre el Porto-Legagno y á espaldas del ejér-
cito francés. Su ponia que el general llonaparte 110 tendria en-
tonces otro partido que tomar que replegarse detras dd M.in-
cio, y esperaba de esta suerte por el solo efecto de estas ope-
raciones ser el libertador de Mantua.


Desgraciadamente para él, al momento en que desguarnecía
su derecha para maniobrar sobre la izquierda, Drlllaparte, que
acallaba de recibir UII refuerzo de seis mil hombl'l's del ejér-
cito de los Alpes, tomab<l la resolucion de penetrar en el co-
razon del Tiro! para hacer con los cjél'citos de Alemania la rell-
Ilion proyectada desde el principio de la campaña de Italia j
reunion á la que dehió renunciar al saber mas tarde queJour-
dan babia sido batido en Arnherg por el príncipe Carlos y que
Moreau, á consecuencia de la derrota del ejército del Sambre
y Mosa, no habia podido llevar el ejército del nhin sobre 1115-
pl'uck.


El mo,'imiento de B~llaparte al Tirol tuvo un feliz resulta-
00: Davidowich hatido. suscesivamente en Mori, Roveredo y
Galiano, desplles de haber perdid() seis mil prisioneros y trein-
ta cañones se vió forzado á abandonar Torento al ejército re-




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
pulJlícano. Bonaparte habia sabido, durantp. el curso de su mar-
cha victoriosa, el movimiento de Wurmser, y la ocupacion de
Torento; entregándole la entrada del valle de Brenta, descu-
bría las espaldas del ejército austríaco; por lo que resolvít, apro-
vecharse de su posicion para oprimil' á\Vurruser. Se puso al
momento en su persecuc!olJ, dejaudo á retaguardia la division
Vau bois para cOlltener á Davidowich y ocultar su movimiento.
Llevaba consigo las dos divisiolles lVIassena y Augerean y en Su
marcha rápida las gargantas de la Brenta fneron forzad~s, y
las tropas escalonadas sobre el camino, para asegura r las co-
municaciones de \Vurrnser con el Tirol, fueron atacadas y ha-
tidas en Primolano y en Coveio.


\V nrmser habia ya llegado á Bassar.o, pero viendo que Do-
na parte, en vez de temer por sus propias comunicaciones 1 mar-
chaba sobre las suyas, no supo adelantar ni retroceder á tiem-
po: de todos los partidos que tenia para eligir adoptó el peor,
esto es , se detuvo en Rassano para esperar lo, acontecimientus.
5,1 ejército estaba establecido subre las alturas de frente la ciu-
dad y la vanguardia en Solanga y Campo-Lungo. El 8 de se-
tiemhre á las siete de la maiian3 empezó la aceion, y el ene-
migo, arrollad<J por el irvpetnoso ataque de 108 ~oldados france··
ses, fue rechazado dentro de Bassano, cuando las divisioues
3Iassena y Augereau, llegadas frente la ciudad ~ohre los pasos
de los fogitivos, entraron tambien á viva fuerza dcspucs de ha-
hel' tomado á paso de cal'ga el puente de la Rrcnta defendido
por la artillería y un hatallon de granaderos e~cogid05 del ejér-
cito austríaco. El cuartel general de \\-urmser estaba en Rassa-
no, el mariscal estaba allí con su estado mayor: solo tuvo tiem-
po de salvarse apresurildarnente y poco faltó para ser preso
por los guias del general llonaparte. Cil~co mil prisior:eros, cin-
ca banderas, treinta y cillco cañones, d()~ eqf\: pages para puen-
tf'S, dos cientos carros COll 10$ b~gajes del ejere; lO, fueron los
trofeos de esta gloriosa ¡ornada, ;\ consecuencia de la CUál
\Ynrmser con la izquierda de su cuerpo de bataila se n~lirr:l Sf)-
bre Fonteniva y pasó el llrenta dirigiéndose sohre Viccnza,
miolntras Qnasdanowich con la JerecllJ . no rudiendo ln~rar ga-
nar el Drenta, tuvo 'lite rppJe;;'lrse sobre Frion!.


Solo fllle.Ja!Jan á VVurrmer c~tor<::(' mil homhres enteramente
desorientados J arrojddus en un p~¡s donde el ejúcito francéu


..




50 HfSTOH [A
€fU dueÍlo ,le todos los caminos. BOlla parle podia espl.'rar Ija-
cerIe rcudi,. las armas y maniolJró de modo para cerrarle todas
¡~b sa:iJas; Augereaa marchó sobre Padua, Mas~ena sobre Vi-
CCllza, J el general Sahuguet que mandaba la divisioIl Serrurier·
csl~ba Lllcaq;ado de illlpeJir á VVurrnser el acercarse á Man-
tuu; pero la toma ele Legagno, comecucIlcia de la dehilidad
t1~1 comallllallte de aquella plaza, facilitaha el acercarse al gene-
ral ,luftríaco. Las tropas alemanas perseguidas sin descanso es-
taban !flülidas de Ltiga y vVurmser descansó al! elia ell Legag-
ne). E~le i,¡) prudente alto podia hacerle perder la ventaja que
habia gauJdo, J l\hssella que habia pasado el Adige en Ron-
cu se hailaba marchando sobre el Sangninetto, á punto de cer-
rarle el I:'amíno de Nogara, pero estraviado por un guia en
vez de ir directamente sobre Sallguinetto, fué conducido á Ce-
rea donue el enemigo por su parte llegaba con fuerzas) y la ca-
luna de 'vVuIIHser, encontrando en esta situacion desesperada
una energía que no le era !jabitua! ) arrolló la vanguardia fran-
cesa y coutlflUÓ su marcha.


La derrota de Cerea no hahria aun camhiado el estado de
las cosas si el general Sahuguet hubiese) como JI! babia reci-
bido órJcn, hecho cortar toJos los puentes de la Molinella:
mas el de Villa-len penta se haIlía 01 vidado. "\" urmser se apre-
-s·uró en aprovecharlo J ebcapó de una ruina cierta yéndose á
ellcerrar con solo;, doce mil hombres fugitivos, ahatidos por
sus derrotas y fatigas, en aqnella Mantlla donde se habia lison-
geado entrar corno lihertador victorioso_


Wurmser baLia esperado sostener la gnerra en los alrede-
Jores Je Mantlla y (pitar asi de a !gllll morlo el blo(Iueo ; em-
pero los cornbates de Tarita)' de Doe-Castelli) y la batalla
11c Saint-Georges? daJas .en vista de las murallas y en los '1ne
Jejó en poder de nuestros sol(13,10s tres mil prisioneros) vein-
te y dos Lamh-ras y veinte y cinco cañones, obligaron á los aus-
triacos á encerrarse en la plaza.


El bloqueo fn·é al momento puesto con el [l')~yor rigor y
confiado de lluevo á [a divisioJl Serrurler á la que los comba-
tes y eufermedades habian reducido á ocho mil hombres y de
la que el g'meral Kilmaine recibi6 el mando_ El resto del ejér-
cito volvió ,¡ colocarse en observacion sobre el' Tirol j inútil y
aUll imprudente habria sido penetrar mas entonces cuando J onr-




DEL E~IPERADOR l'íAI'OLEON. 6t
dan habia sido arr<.llado eu Dusseldorf y Moreau se llabia re·
plegado: una invasion sin objeto solo habria servido para de-
i~r escapar á vVurmsel'.


Mientras qlle lás intrigas atlstrÍacas y los ardides de los
pequeños príncipes italianos tendian a crear embarazos al ejér-
cito francés entrE; los soberanos, todos los pensamientos del
general Bonaparte eran de a~egllrarJe apoJo tutre los pueblos.
La regeneracioll COIll pIda de la Italia p·or la CI eacivll de re-
públicas independientes debia alcanzar este objeto, y Bona-
parte sabia que la gran nacion italiana, libre del Jugo envilece-
dor del Austria, reunida y vivificada por instituciones libres y
por el amor á la patria, seria para el pueblo francés una alia-
da natural y obsequiosa; no es él quieu hubie.e dejado opri-
mir á los patriotas italiüllos. Todas StiS cartas al directorio re-
clamaban esta noble y polít ica medida, la cOllstitucioll ddlni-
ti va de la Italia en república. « Seria menester, efcriLia, reu-
« "ir un congreso en l\lódena ó en l3oJollia y com ponerlo de di-
" putados de los estados de F0rrara, Bolonia, Módella J Ri'ggio.
« - Debiera tenerse cuidarlo que entre estos diputados hubiese
« nobles, sacerdotes, cardenales, comerciantes, finalmente hom-
« hres de todas las clases, generalmente estimados J conocidos
« por patriotas. =1.0 Se fijaria la organizacion de la legion ita-
" liana. 2.° Se haria ulla especie de federacion para la defensa
« de los comunes. 3.0 El congreso podria enviar diputados á Pa-
« 'ris para pedir la libertad é independencia de la Italia. = Esto
« produeiria muy gran efecto. = Es inuispellsahle 110 descuidar
« ningun medio para correspolluer al fanatismo de Roma y
« crearnos amigos. »


Los proyectos del di.'ecto¡·io eran opuel>tos a los planes ge-
nerales de Bonaparte. El directorio quel'ia la paz, pero preten-
dia obteneda del Austria, aunque de ella hubiese de ser precio
la libertad de Italia, por lo que respolldió friamente a las fo-
gosas reclamaciones de BOl1aparte en favor d e la nacion italia-
na: « La política y lIuestros intereses bien entendidos, mirados
« racioílalmente , nos prescrihen poner límites al entusiasmo del
u Milanesado al que conviene mantener con sentimientos que
« no sean favorables sin esponernos ¡i Ver alargar la guerra
te actual por una proteccion abierta y auimándolos demasiado
!J. fl.lerteruente á 111 allifes tar su illdependellcia"1




HISTORIA
De esta suerte, haciendo brillar la libertad á los ojos de lo'!


pueblos italianos, aruientes y obsequiosos, no era un don que
el directorio les quisiese hacer, solo era un préstamo que les
debia ser retirado si el sacrificio de su indepenuencia conquis-
tado COIl tantas victorias se hacia necesario á la conclusion del
tratado con el Austria i prestarno fatal y que les habria vuelto
mas amarga y dolorosa la esclavitud bajo la cual caerian de
nlle,"o.


DOllaparte tenia el ánimo demasiado elevado para no com-
prender que la existencia nacional de la Italia interesaba tan-
to á su gloria como los resultados de sus operaciones militares.
El no podia servir á la política mezquina y tortnosa del direc-
torio; y mientras qne para asegurar la tranquilidad de la pe-
nínsula hacia fortificar y arm al' á Pizziquetonne, llegio, todas
las plazas de la ribera del Adige y del Adda, como tamhien
los castillos de U rbin y de Ferrara, animaha con su aproba-
cion los esfuerzos de los patriotas que en esta y la otra parte
del PÓ, creaban las repúblicas cispadana y transpadana. Esta
forma de gobiérno ofrecia el línico modo de reorgaoizacion de
b Italia que era posihle esperar del espírittl del momentO. Las
hases prillcipaleN de la admiuistracion de las nuevas repúblicas
filtran establecidas seglln la opinion del general en gefe. .


Para hacer apreciar jos talentos qne Napoleon dl'splegaba co-
rno general y como administrador, y demostrar que opinion
teni31l ya sus contempol'iÍneos de su genio y de su porvenir,
c:tareP-los la nota que un gent'ral (Clarke, despnps Iluqoe de
Feltre) envi~,lo en esta época á l\Iilan para <)bservar la conduc-
LI de los hcfes militares y comisionados civiles en Italia, dirigia
al directorio. « El general en gefe ha hecho los mas importan-
o t~s servicios. Colocado por vosotros en el puesto glorioso fIne
« ocu pa, se muestra digno (le él ,y es el bombre de la replí-
« blica. La suerte de la Italia ha muchas vt"ces dependido de
« sos sahias combinaciones :r aqni no hay nndie '111'~ no le mire
«como á un bombre oc talpllto y ('fE'dil·afl)t'ntt~ 10 es, terni-
u do, i1llla,lo y respetado ('11 ItaliJ. Todos los medios de ¡ntri-
o fP se .1'~SV.1Il'~CCII con su pe'netracioll: fenl) nn gran aseen-
ce diente sobre los indi"iduos qne componf'n pi pj¡lreito repuhli-
({ callO, pnr'l'l~ ;divina y conciJ¡p al :!lO!llPuto <n ¡wnsamíento Ó
11 su eadcte/' .... les dirige científicamente al punto en qne plle-




DEL EMPEHADOR l\APOLEON. G3
rt den ser mas útiles. Un juicio sano é ideas luminosas le pOllEIl
« en lugar de distinguir lo verdadero de lo falso. Su ojeada fS
« segura y sus resoluciones son llevadas á cabo con fllergia y
« vigor. Su sangre fria en las acciones mas vivas es igualmellte
« notable que su suma prontitud en ca mhiar sus planes cuando
«circunstancias impre\'istas Jo mandan, J su modo de ejecutar
{l es sabio y bien calculado. llonaparte puede recorrer con huen
" éxito mas de una carrera; sus talentos superiores y sus Cono-
«cimientos le dan los medios. Yo le juzgo aficionado á la repú-
« blica y sin otra ambicion que la de conservar la gloria que él se
« ha adquirido, y se engañará quien crea que sigue algulJ par-
« tido; no pertenece ni á 108 realistas que le calumnian, ni á los
« anarquistas á quienes no aprecia; la constitucion es w sola
« guia. Unido á ella y al directorio que le quiere, creo que se-
« rá siempre útil y jamas peligroso al pais. No penseis, no, ciu-
ti dadanos directores, que hablo po r entusiasmo; tranquilo es-
" cribo y ningnll otro interés me guia que el hacel'Os conocer
« la verdad. llona parte será colocado por la posteridad al Til!!-
.. go de los [nas grandes hOlubres. ~




RESUMEN CRONOLÓGICO.


cAMPAi'I"A DE ITALTA. - COi1TRA WUBM~cR.


1796. l' ~2 de ag,ost.o Tr"(,,rlo de po, entre
la repuhl,ca france,~ y el m,rg,a-


5 de ¡unio. Armi ,ticio con Nápoles. ve de E"de.
I~ -Gastigo de los felldos irnperia- 3 de set¡'embre. Combate de Serra-


les Velle.
,9 - Toma de Bolonia, Ferrara, Re- 4 - BJtalla de Rovcrrdo (6000 pri-


gio y del fuerte Urbin:2000 pri- ,¡oneros,7 banderas, 25 cuñones,
sioneros, 164 cañones. ) 50 cajones. -Los austriacos tu-


24 - Armisticio I de Foligno) con vieron 5000 hOmbres entre mner-
Roma. tos v heridos.


28 -UclIpncion oe Liurna. 5 - Ócuracioll de TorentQ.
29 _ Tomaoel castillo de Milon (2800 7 - Combate de Primorano y d.


prisioneros, 5000 fusiles 150 cañoJ , Covelo l 4'100 prisiunerus, 8 bar.,le-
nes. t ra~ 10 cañones).


1 de julio. Entrevista de Bonararte S - Batalla de Eassano r 5000 pri-
con el gran duque de Toscana.. sloneros, 5 hiluderéIs, 3::1 cnñon\ s.)


9 -Revolucion y castigo deLugo. 1 '-Combate de Cerca.
18 _Apertura de la t.inchera frente 12 -Combate de Cosdloro.


Montllo'. 13 - Toma de PortO Legogno { '000
29 - Combate de Salo. I prisioneros, 2? e"ñLlnes;
30 - Levantamiento del sitio de¡l_ - \Vurmser se ve fUI'Z"do á r.f,,-


MantuJ. ! giarse En l\lantua.
31 - Recobro de S"lo. '4-Comhate de Due-Costelli.
-- Primer combate de Lonato. 15_ Sigue el sitio de Mantua.
- - Comh.1te de C"tiglione. _ - Batalla de Saint-Georges ( 300c
4 - Comba'te de Gavardo. prisioneros, 22 handeras, 25 ca-


- - SorpIcsa de Lonato (Bon,p'f- ñones ).
te con 1200 hombres hace rendirl 21 - Combate de Goyernolo.
las armas á 4000 austrÍacus.) _ -Capitulacion de l\hntechiaru-


5 -Batalla de Castigliolle (el enemi- galo.
go pioroe del ," al 5 ,le agosto, - - Creacion de las rcpuhlicas transo
15000 pris:onf!ros 70 cafiones)~ p,1I1ana .!" Cispndrina. .


6 - Combate ele Pesc:na. _ - Acclon de S~lIta Ma1'ganta.
7 -Reeob-rodel bloqueo de l\Iantua 10 de octubre. Tratado de paz de}>a-


_ - Tratado de pJZ de P"ris entre ri. entre la república francesa '" d
la república f,"ances" y el dn'lue de rey de las dos Sie¡]ías.
Wurtemberg. 31 - Recobro c1i la Córcega de ILlS


19 - Tratado de alianu ofensivo y ingleses.
defensiva, concluido en San llde- 5 de noviem¿re. 'fratndo de poz d~
fo,:'o, entre la Fralleia y la ES-, Paris entre la f¡'pública frallct ••
pana. ~. rl d",!"e ele Parma.




Don "porte en A rcoln.


ITALIA.- CAMPAÑA CONTRA ALViNZI.


AReOLA. -RIVOLI. -TOMA DE MAj\,[UA.


Arrojados vVurmser y parte de sus trúpas dentro de 1\'1.111-
tua, el Austria no tenia ya sobre la frontera de Italia ni ejér-
cito ni general, pero el gabinete de Viena, igual al Anteo de la
fabulosa mitología, parecia recobrar nueva audacia y vigor: as;
que pisaban los soldados el suelo de sn patria, y aunque tres ejér-
citos habian sido sucsesivamente dispersados y aniquilados, se
formó al momento el cuarto. Quasdanowich retirado en el Tiro!
habia rennido los restos de los regimientos batidos en Castí-
glione y en Bassano y recibió ademas refuerzos que hicieron as-
cender la fuerza de su cllerpo á veinte y cinco mil hombres, y el
de Davidowich cUJas tropas eran las que menos habían pade-
cido en la cam paña precedente llegó á veinte mil com batientes.
Estos refuerzos se componian, es verdad, de milicias reciente-
mente levantadas y de regimientos de croatas, pero entre ellos
se contaban lambien batallones venidos de los ejércitos alema-
nes del R~in, batallones compuestos de antiguos soldados cu-
va fiereza y valor se habian aumentado con recientes victorias


9




nrSTOR!A
~nhre las tropas repulJlicanas. Dos m~s"s ha~t~rnn pHa la r~nr­
~anizacion de este ejército que foé puesto a las órdenes del ma-
riscal Alvinzi, gf'neral de nomurarlía por sus talentos y accio-
nes militares.


Mientras qnc los austríacos J¡aci~n rrcp?ralivos para freo·
}lrar la ofensi"J, el ejército frallcés que se qlledára ('11 ohservacíon
al rededor de ManIlla, sohre el Brenta ) el Adí!!e, se h8bía dp..-
])ílitado en vez de aumentar, por calenturas epidéroiea~ '1ne ha-
hian llenado tos hospitales y disminuido c{lnsiderahlmllpllfp. el
11úrnero de los combltientes, y los refuerzos que e] general en
fefe habia pedido al directorio ó no llegaban ó llegaban con
mocha lentitud.
n~sde prin0ipíos de lIo\'iemhrc, el general Alvinzi que se


hahia colocado á la cabeza del cuerpo de Quasclallowieh cm-
rpzó las hostilidades marchando por llassano whre Verona,
donde DHídowic!1 habia recibido orden de l'eunÍrsele desem-
Localldc por Treoto J Roveredo.


nnnaparte tenia su cuartel general en Yel'ona j 110 podia ale-
jarse de esta ciudad para ir á apoyal' al gpnel'al Vauhois que
cubria Trento J las gugantas del Tirol sin dejar lihre á AI-
,inzi el camino de Mantlla, J adelautándose al encuentro dd ma-
l iseal tenia que temer que Davidowich, rechazando á Va\! bois ,
lograse reunirse con \Vurmser )' levantar el bloqueo de 1\1ail-
tua. Esta reunion habria establecido á retaguanj ia del ejército
francés un ejército enemigo superior ell número á todas las tm.
pas de que el f,enel'al D;,lIaparte podia dispPller, cuando por
otra parte permanecer en Yerona y l'tunir sus divisiones era
1.In partido que no presentaba lUellOS inconvenientes porque de-
jaba á los generales Ah'inzi y Davidowich la facultad de poner-
;se en comullicacioll,por el valle de Brenta, y Bonaparte COIl El
corto Ilúmero de soldados que componian el ejército republica-
no podia esperar hacer f[Oente á UIIO solo de los cuerpos o del
ejército austríaco, pero le era impo&iblc re&istir sin desventaja :i
sus fuerzas reunidas, por 10 que la reunion de Al \'inzi con Da-
vidowich ó la de uuo de estos solamente con el ejército de
\Vur.mser habría sidoo igualmente funesta á los franceses.


La divisiou del general Vaubois era muy poco numerosa pa-
ra defender efieazmente la~ cercanías de Trellto, y el g¡,neral
en gefe, dándole orden de atacar á los au~tl'Íacos, ebPeraba que




DEL Ul i'EfL\ 1l0R K-\POLEO",".
lograri;¡ ¡ntirnidal' á Davidowich y detenerle en su marcha,
poes baycircunstancias en las que la audacia suple dichosamen-
te al mimero, En efecto, Vallbois obtuvo al principio algun:t
vp.ntaja en san Miguel y Segonzano, en el valle de Adige; pero
amenazado sobre su derecha por el vaile de Lavis se vió ohli-
gado á evacuar á Tren lo , donde Davidowich entró al imtante,
y <Í retirarse sohre GalJiano.


Mientras (pIe el general en gefe, queriéndose aprovechar del
movimiento ofensivo (Iue habia mandado á Vaubois, &e ade-
lanta con las divisiones Augerean y Massena hácia el llrt'nta
que acababa de pasar el cuerpo da Alvinzi, l\1assena atacó en
Carmignano la izquierda del enemigo mandada por Provera y
le precisó á repasar el rio, mientras 'lne la derecha á las órde-
nes de Quasdanowích era atacada en Lenove por Augerean; pero
solo obtuvimos una media victoria)' Quasdanowich se fpplegt)
sobre BdSSJnO sin haber sido alcalizado. Marchando sobre el
Brenta, el general llonaparte habia tenido el proyecto de re-
montarse al valle para caer sohre la retaguudia de Davidowicll
y destruirle como habia hecho con Quasdallowich en Lonato,
y Inego contaba repetir con Alviuzi esta misma maniobra de
ataques separados que le habian valido la victoria de Castiglio-
ne; pero la incomp~eta victoria de la accion delllrenta, la obs-
tinada resi~tencia de 105 anstríacos, y el mímero de tropas que
le podian oponer le hizo reullllcial' á este deseo; por consignien-
te rp~resrí ~ Verona donde supo Con dolor r¡lIe la division Vau.
hois atacada vigorosamente en Calliano habia df'jHlo delante del
enemigo y se bahia retirado de posicion en posicion hasta la Co·
rona cuya retirada inesperada a fllell aza ba la segu ridad de Ve-
rona. Bonaparte volvió á montar á cahallo y corrió á riend ..
suelta a los soldados queacahaban de eng,:iiar sus esperall13S y
los el~contró subre el llano de llivoli iJue debia prGl1to ilustrdr
una de IHlestras mas decisivas victorias, .v alli haciendo reunir
la division manifestó enérgicamente su descontento.
~ Soldados, les dijo, IIU estuy contento de vosotros; 1I0 ha-


t< beis mostr .. do ni disciplina, ni const.lneia, ni valur: ninguna
« posicion os ha podidu detener, os habeis auandonadu á UIJ
« terror pánico, y os ha beis dejado aHojar de unas posiciones
« en que un puñado de valientes debia detener á un ejército. S"I.
<1 dados del 39 y del 85, no sois soldados frallce~es. - General,


.t




cs HISTORIA
« gde del estado mayor, haced escribir sobre 50S banderas:
" Ya lLO san del ejército de Italia. II


Estas palahras punzantes, estas quejas amargas y merecidas
Jlegm al corazon de los soldados, y la voz de su general les
recordó sentimientos dignos de ellos. Pidieron todos á una voz
ser co.ocados en la vanguardia, J para reparar su conducta ju-
raron vencer Ó IIlOrir. Ya esperaba Bonaparte este honrosoan-
lIelo, y asegurado ademas de que el camino de Verona seria
defendido por esta parte con todo el valor (lue fuase posible
regresó á su coartel general.


En la ausencia de Bona parte, Alvinzi habia continuado su
movimiento y pasado de lluevo el Brenta, pero el general en
gefe no queriendo dejarle acercarse mas se resolvió á atacarle en
la posicion que habia tomado en Caldiero. Las alturas donde
está situada e,ta poblacion de ulla pendiente rápida, cubiertas
de viñedos flanqueados de una parte por el Adige y de la otra
por las altas montañas de Sette·Communi, estribos de los Al-
pes tirolianos, forman nno de los puestos militares mas nota-
Lles de Italia. Los soldados republicanos avanzaron animosa-
mente sin atender á la dificultad de la subida; pero la obtina-
cion de la defensa, J mas que todo esto una lluvia helada, que
un recio vieuto del Nordeste les arrojaba á la cara y les cega-
ha, hicieron inútiles sus esfuerzos y fueron rechazados.


En la crítica po sic ion en que se encontraban los franceses si-
tuados en Vero1l3, el repasar el Mincio habria sido la pérdida
de Italia y Bonaparte no podia pensar en tomar este parlido;
se detel'min6 pues á pasar el Adige por encima la izquierda de
Alvinzi para obrar á espaldas del ejército austríaco. Esta re-
solucion que parecia aventurada á primera vista era la sola qoe
ofrecia la casualidad de una victoria, era un golpe de genio.


El general Alvinzi presentándose delante de Verona por el
camino de Caldiero, tenia á su derecha montañas impractica-
Lles, á su izquierda el Adige, delante una plaza (Verona) cn-
)'0 recinto estaba al a.brigo de un golpe de mano; por consi-
guiente el terreno que ocupaba, cerrado asi por tres costados,
110 le ofrecia otra salida que el desfiladero de Villanova, y por
la maniobra que iba á comenzar BOlla parte se acercaha a esta




DEL EMPERADOR l'iAPOLlON. ú9
salida, forzaba al enemigo á combatir cara atras y colocaba al
ejército republicanfJ en un terreno pantanoso donde no era po·
sible combatir sino sobre diques en que la superioridad il\lli-
,idual del soldado y la ventaja de la defensiva debian lli\-elar
la inferioridad del numero.


La guarda de Verona fue confiada al general Kilmaine quien
con do~ mil bumbres habia sido llamado del bloqueo de Man-
tua I donde ha bia quedado con un pequeño numero de solda-
dos el general Moillis. Las tropas reunidas en el campo de
Verona y al frente de las cuales iba á obrar Bonaparte llegaban
á cerca de diez ,ocho mil hombres y eran las di,isiones Au-
gereau i Massena y la reserva de la caballeria. El 14 de 1l0-
viembre por la noche I tomaron las armas, atravesaron silen-
ciosamente la ciudad y salieron por la puerta de Milan para
irse á formar sobre la ribera derecha del Adige. Los designios
del general en gefe eran desconocidos de todos; este movi,"
miento se efectuó con el silencio, ansiedad y dolor que carac-
erizan uua retirada: veíase ya levantado el sitio de ManIlla y


la Italia perdida! Algunos habitantes, aficionados de veras á los
principios de nuestra revolucion, miraban con el corazon opri-
mido la marcha retrógrada de estos soldados que se llevaban
con ellos todas sus esperanzas de porvenir y de libertad I y la
noche aumentaba aun la tristeza de esta marcha que se creia
mandada por la derrota de Caldiero.


De repente, en vez de seguir el camino de Milan, el ejército
recibió orden de torcer á la izquierda J dirigirse á lo largo
del Adige sobre la poblacion de Ronco donde acahaba de
echarse un puente segun las instrucciones del general en gefe:
entonces, la alegria volvió á entrar en todos los corazones, los
soldados comprenden ya que el genio de su general' ha en-
contrado un medio de vencer al enemigo, adivinan sus illtencio-
nes, y su marcha tan tristemente empezada se acabó con confian-
za y al'egria cuando el 15 por la mañana todo el.ejército hahia
atravesado el Adige y se eticolltraba en la rihera izquierda del rio.


El terreno entre el Adige y el Alpon está enteramente inun-
dado y únicamente se puede salir de él por tres diques; el
uno á la izquierda sigue la orilla del Adige, subiendo hacia
Parcil; otro en el centro qne termina en el puente de Al'-




HISTORIA
colasolm~ el Alron., (que es el camino de Villannval, y el ter-
cero á la dere.:ha baja hácia l;¡ conílnencia del Adige y del
Alpon ell Albaredo, por cuyo motivo !\Jassella se dirigió bU-
bre Porci: j el general Guyellx. con su brigada dehió pasar el
Adige por Albaredo para suhir por la ribera iZ'lllierda del AI-
pon j el general en hefe con la division Augereau marchó sobre
Areola cuyo punto defendía ulla brigada de croatas, y estos se
aprovecharon de las ventajas del terreno para .'ecbazar el ata-
que de Augereall, Sll resistencia dió tiempo á Alvillzi de en-
viules sacon'os y de dirigir á Provera con seis batallones al
cncueutro ue ;\lassclla ; luego el mariscal au,tríaco, inquieto por
su cumlll1icacion y temiendo se.' cortado, retrograd,) con el
grueso de su ejército hasta san Bonifacio J Yillanova,


A pt!sar del impfevisto obstáculo que presentaba la defensa
de Areola, el general Bonaparte insistió en su primer proyecto;
no podia llegar á Villanu va por la riuera izquierda del Al pon;
pero por Porcil estaba á tiro de ourar mas directamente sobl'e
la línea de retirada de Alvinzl, de moJo que solo para asegu-
1'af su derecha y no ser el mismo oprimido necesitaba ser due'
ño de la poblacion y paso de Arcola; por con"iguiellte dió ór-
den de hacer nuevos esfuerzos para g~nar el puente. En va-
no los genel'ales conociendo tuda la importancia del tiempo se
}JUsieron a! frente de sus col unas ; sn demasiado valor dañó el
resultado pues casi todos salieron heridos; Yerdier, llon, Yer-
ne y LalllJes fueron puestos fuera de combate y Augereau co-
giendo ulla baudera la lle\'ó sobre el puente sin ser seguido ni
sostenido por sus soldados desanimados; con todo era preci-
so pasar por alli ó hacer una vuelta de muchas leguas lo que
habria desbaratado la operacion; asi es que el mismo Bonapar-
te se dirigió alli con su estado mayor; los soldados se hauiau
parado iudecisos delaute del fuego de metralla: « Granaderos,
u esclamó, no sois por ventura los valientes de Lody?» La pre-
sencia del g~lIerdl en gefe reanimó su valor y exitó su entu-
siasmo; quiso aprovechar esta ocas ion , saltó del cauallo y co-
giendo ulIa bandera se lanza hácia el puente clamando: «Se-
" guid á vue.tro general»: muévese :a coluna, pero acogida por
un fuego terrible, se detiene de nuevo y retrocede casi en el
mismo instante en que este último esruelZo iba á decidir la




DEL EI'I1PERA¡;OR l.\ArOLF0N.


victori 3. Los generales Vigrolle y Lannes f(¡ffcn heridos cer-
ca del general en 'gefe, el corollel Mn)'rt'n su 3Jndal.te de
campo fne muerto cubriéndole' cen ni cuerpo, el mismo 11"1"3-
parte es arrojado dentro de un pantallo, y el enrIT<igo, (lnerién-
dose aprovechar de la confnsi"n que reilla f'!ltre los frapce~rs,
se lanza mas al la del pnente y sigue á l1ue~tros sold~dos sohre
la calzada; pero Belliard, á vista del peligro que amenaza al ge-
neral en gefe, rf'pliega unos einenrnta granaderos J carga á su
cahera gritando: « Sahl'mos á nue~tro general» y los croatas
fneron recnaz3(ks (Ientro de ~11~ atrincheramientos. Bonaparte
vuelve á snhic á cahallo, Sil vista y palabras trallqnilizalllos sol-
dndos ri\lienes se rf'ponen en sus filas y se forman sobre el
di'lue.


Era necesario para tomar Areola esperar 111 grneral GU) tuxeu'
ya llegada por la ribera izquierda del Alron obligó al enrmigo á
cn.eu:;r la pohbeion (iue acababa de ser testigo de una lucha tan
encarnizada. El,)bjeto del general en gefe no se habia aun al-
canzado, pero el resultado de esta terrible jornada podia muy
}Jien llamarse uua victoria puebto que se obtuvo con la retira-
da del enemigo, el abandono de la posicioll inespuguable de
Caldiero y la libertad de VerotÍa.


La misma tarde el ejército frar,cés volvió á tomar las posi-
ciones que ocupaba por la mañana en Ronco á la otra parte del
Adige, poes Bonaparte no debia aventurarse á pasar la noche
dentro de UlJ<lS pantanos COn tropas hacinadas sobre estrechas
calzadas en pres~ncia de un ejército, aU5tría(O desp!fgado entre
San Bonifacio y San Estéfano ; y a('elllas podia ser que el gene-
ral Valibois hubiese sido forzad" en sus posiciones y que fuese
necesario al general en gefe dirigirse de nocbe sobre el Mincio,
para reunírsele bajo Mantua á marclJds forzadas, movimiento
de una ejecucion impracticable si el <;!jército no huhiese estado
en posie-ion sobre la ribera derecha del Adige.


Para sacar todo el partido posible de la primera venhja ob-
tenid'a sobre Alvinzi, era menester rechazarlo definitivamente
sobre el Brenta , y BO!laparte, cierto de que Vaubois no habia si-
do atacado el 15 por Davidowich , repasó el 16 al amanecer so-
bre la izquierda del Adige, pero los austríacos durante la no-
che ha.bian ocupado Albaledo 1 Arcola y Porcil; adelantáronse




HISTORIA
pues sobre el Ronco y fuerun arrollados y rechazado~. Masse-
na vo Ivió á entrar en. Porcil, y desplles rebatiendo una de sus
brigadas hácia el centro, cortó sobre el dique una coluna de
mil quinientos homb('es que hizo prisioneros. Augereau se di-
rijio de nuevo sobre Areola; pero las escenas del dia anterior vol-
vieron á empezar, y despues de haber perdido mucha jente fué
preciso todavía renunciar á ganar el puente, y el jeneral en ge-
se probó igualmente en vano de hacer echar en la embocadura
del Alpon un puente de fajinas; la fuerza dd la corriente se
opuso y el agua estaba dema8iado profunda para que los solda-
dos pudiesen pasar á vado; reconociendo el alveo del Alpon,
Bonaparte cornó peligro, y su ayudante de campo el jóven
Elliot fue muerto. Llegó la noche y el ejército volvió á recobrar
sus posicione. de la mañana.


El mal écsito de estas tentativas 110 desanimaban al general
en gefe; supo que Davirlowich habia atacado el 16 á Vaubois
quien se habia reti raJo en buen órden sobre Bussoliugo; de es-
te modo era importante obligar á Alvinzi á retir~rse mas allá de
Villanuva á fin de ponerse en comunicacion directa con Verona
y de marchar contra Davidowich; Bonaparte se decidió pues á
un tercer ataque, y el ejército repaso el Adige; pero esta vez no
era COllt/'a Areula a donde debia ser dirijido el mayor esfuerzo;
el genera) en gefe se contentó con enviar allí al general Robert
con una media bt'igada de la division l\h.ssena, y este con otra
media brigada se dirijió sobre Poreil permaneciendo en reserva
el resto de su espedieion eerca del puente de Ronco, mientras
que la division Augereau debia eehar un puente en la embu-
cadura del A.lpon para pasar sobre la ribera izquierda de este
riachuelo y vpnir á tomar Areola por la otra parte.


Los austríacos tt'nian grandes fuerzas en Arcola; llevaron de-
lante de sí al general Robert quien retrocedia á sabiendas y se
lanzaron en su persecucion hasta el puente de Ronco; mas su
coluna impenetrable vino á dar sobre el grueso de la division
Massena y cayó en una emboscada. Tropas escondidas en los
cañaverales cayeron sobre su flanco, cortaron tres mil hom-
hres y rechazaron al rest.o en desórden hácia Areola. Durante
este ataque la division Angereau habia atravesado el Al pOli Y
se enCOntraba frente del ala izquierda austríaca cuya estremidacl




DEL L\lI'I'R.HlOH J'd.PuLLO[\;,
estaba apoyada en Un pantano. llollaparle habia ya úado órde-
ne! para que ochocientos hombres salidos de la gual'uicion de Le-
gagno diesen la vuelta: á este obstáculo, y como no compareciesell
todavía, mandó á un oficial de sus guias que escogie,e veinte y
cinco hombres de su compaííia, co.teáse el Adige ulla media
legua, diese la vuelta á toclas las lagunas en que se apoyaba la iz·
quierda de! enemigo J cargase por la espalda hacíell(lo sonar
muchas trompetas: esta astucia tuvo un ,completo resultado,
pues la infantería austríaca lJerdió la línea ol'izoutal que habia
conservado hasta entonces; aprovechándose Augereau ele esta
oCdsion para atacar, y apareciendo la pequeña guarnicion de
Legagno con cuatro piezas de artillería á espaldas del enemi.
go acabó la derrota, retirándose los austríacos precipitadamen-
te soLre San llonifacio. La division Massena desembocó en-
tonces por Areola y San Gre¡;,.rio, pero Alvinzi batido sobre
el terreno mas favorable para la defensiva no se atrevi6 á
aveuturar una nueva batalla á c81npo abierto, y se retiró so-
bre iHontebello con su ejército reducido á menos de diez. y
ocho mil con,batientes. Cuatro banderas, diez y ocho caño-
II~S } seis mil prisioneros fueron los trofeos de las tres san-
grientas jornalas de Areola, y :os austríacos tuvieron ademas
doce mil hombres fuera de combate. Los ataque. encaruizauos
y obstinados, las luchas cuerpo a cuerpo que distinguieron
esta batalla, son dignas del canto de la '!liada. Cuan poca co-
sa parecen uue¡,tras guerras hechas á gol pes de protocolos, en
vista de estos cC!mbates de gigantes!


El ejército volvió á entrar triunfante en Vcrona por la puer-
ta de Venecia) tres días des pues de haber salido misteriosamen-
te por el opuesto lado y puerta de Milan, manifestando pai-
sanos y soldados por el general en gefe igual admiracion é
igual entusiasmo.


Bonaparte hahia hecho seguir á Alvinzi por la caballeria so-
lamente) perQ las divisiones l\Iassena y Augereau no bicieron
mas que pasar por Verona, puesto que despnes de haber pues-
to en fuga al general en ¡;efe del ejército austríaco era nece-
sario obligar á su teni'lnte á la retirada y por consiguiente Da-
vidowich, amenaz.ado en Dolce, 8010 escapó de [lna cierta rui-
na al'resur~udose á volver a RovereJo y á pesar de esto 511


10


. .t




74 HISTOl:IA
retagl1a rdia batida de cerca fué mu}' destroza da. La rctirad@
de Davidowich decidió á Alvinzl a replegarse úptl'as del Bren-
t d , Y el ejércíto francés recobró las posiciones que ocupaba
alltes del modmiento del ejército imperial.


El general en gefe, desplles de haber darlo órdenes para cer-
rar mas rigurosamente el bloqneo de Mantlla, I'egresó á Milan
donde los cuidados polítieos debian absorver .!os instantes de re-
poso que le deja han las operaciones militares; pero esta con-
1Íllua actividad era necesaria á su genio: COII la admini~tracion
nescansaha de la guerra, y la Italia dividida por los partidos
nAciouales y estrangeros, conmovida, agitada é impaciente,
110 tenia menos necesidad de las instituciones Con que llona-
parte dotaóa su jóven libertad que de las victorias que le de-
'Volvian su independencia.


Hemos ya dicho que dos ayudantes de campo del general
en gefe, l\1uiron y Elliot, habían perecido en Arcola: Bo-
llaparte lloró ,·ivamente á estos dos oficiales á los CHales sus
talentos y valor hábrian sin duda llamado á elevados destinos.
Su earta á MelIna. Muiron, la que escribi(í al directorio para
recomendarle á I')sta interesante viuda respiran de viva 8en-
sibilidad. E~tas cartas fueron escritas en el campo de batalla
de Areola, como la siguiente que dirigió al general Clarke pa-
ra t!'ansmitirIe igualmente tan dolorosa noticia.


« Vuestro sobrino ElIiot ha perecido sobre el campo de
« batalla de Areola. Este jóven se habia ya familiarizado cOn
« las armas; por muchas veces ha marchado á la caneza de las
e. colunas; habría Con el tiem po llegado á sel' un oficial de es-
e( tima; pero ha muerto con gloria á vista del enemigo; ni
« un solo instante ha padecido. ¿ Qu~ homhre de juicio uo en-
« vidiaria tal mue rte? ¿ Quien en.tre las vicisitudes de ia "ida
« no preferiria salir de este modo de un mundo tan amenudo
ce despreciable? ¿ Quien de entre nosotros no habrá deseado
«cien veces sush'aerse de este modo á la envidia y á todas
« las pasiones odiosas que parecen guiar casi esclusivamente la
« conducta de los hombres?»


Al leer esta carta, conócese ya que Bonaparte hahia dis-
pertado la envidia y que S!lS ataques no habian dejado de lle-
gar hasta el grande hombre; empero las picaduras de mos-




DEL Ei\lI'H\AUOf¡ Nill'OLEu;'\. ,;,
quit,) irritan y desesperan al rey de los animaies. Re[rol'p(/ipn-
do en lo sucesivo á esta épol'a ele la vida de Napoleo(\ . ~e prp-
gunla quienes pues eran entonr:es en Francia estos homhres
que ll<l se mostraban entonces gloriosos y entnsiasmarlos por la.
victorias del general en ¡.;')fe del ejército de Italia; qnienes eran
~1"ellos que negaban al héroe, por meclio de qiuen l~ 11~('ioll
francesa habia recohrado su lugar entre las naciones, su triboto
de Hmor y admiracion? Ah! nf, podian ser franceses.


Se ha contado, que despues de la batalla de Areola, llona·
pal't!1, revestido de un uniforme de simple oficia 1, yendo él mis-
mo á visitar los puestos avanzados, encontró un celJtillela dor-
mido. al cual el general ~in dispert~r1e tomó su fusil J ponién-
do,<e de faccion esperó con paciencia á que le viniebcn á rele-
var, !lue al dispertarse el soldado) admirado J l'eronoci<:"d"
al oficia! 'fue habia tomatlo su lugar, gritó: « Bonaparte! f&-
« tOJ perdido!» y que ei general le respondió: • Tranquilíza-
" te, camar~da, des pues de tantas fatigas ya le está permitidn
« á un valiente como tu el dormir, pero otra vez escoge me-
" jor tu tiempo.» Esta anécdota, repetida sin examen por la wa-
ynr parte de los autores que han escrito la vida del empera-
dor, ha adrpirido cierta popularidad, pero no es verdadera;
Napoleon mismo lo ha declarado en Santa· Helena; J aUIl
cuando no lo hubiese declarado' dellíase reconoc er su false-'
dad, pensando que el general del ejército de Italia, despues
de la victoria de Arcola , tenia muy grandes intereses que vi-
gilar para perder dO:l horas eu reemplazar oí un soldado de cen-
tinela: y hasta soponiendo que por compasioll á la fatiga de
aquellas tres jornadas de combate hubiese tenido á bien ol-
vidar un instante la culpable negligencia del centinela y no
castigar falta tan grave en el ser~icio militar, ¿ acaso 110 po-
dia hacerle relevar inmediatamente sin ellc~rgarse él mismo
oel cuidado de ocupar un puesto qoe el otro no llenaba? Bor-
remos pues esta historieta de la grande historia de ~apo­
leon; estas anéc~otas advenedizas lejo~ de añadir níngull lus-
tre debilitan el brillo de Sil nombre: la sola verdad hasta á
su gloria.


La habilidad de la diplomacia austríaca ha sido conocida en
..




HISTORIA
todos tiempos; ella vuelve á ganar con los tratados lo que per-
dió con b:ltallas. D¿spues de la derrota de Areola propuso
un armisticio al que el general Bonaparte se opuso, haciendo
comprender al negociador francés C!arke, que babia sidoencar-
gado por el directorio de avistarse en Vicen23 con el baron
de Saint- Vincen enviado austríaco, q~e la 6l\SpellHion de armas
propuesta seria únicamente ventajosa á los ejércitos que acaba-
han de ser vencidos, si como be habia pedido se les permitia
la menor comunicacion COIl Mantna, de la que el hambre siem-
pre en aumento aspguraba la pronta rendicion; y con- esto
fnr desechado el armisticio.


El clirectorio, instruido al fin sohre la difícil Jlosicion en que
apefar de S!'s victoria~, se e'lcontf1 1¡3 el ejército de Italia, al
que tantas batallas habian considerablemente disminuido, se de-
eirlió á enviar tropas, y las di"isionF-s Bernardotte y Delmas
oel ejército del Rbin recibieron órden a ppsnr del invierno, de
llasar los Alpes para irse á poner bajo el mando de ROllaparte;
pe~o estos no debian llegar á tiem po para tomar parte en la
nueva lucha que se iba á empezar contra Alfinzi.


La corte de Austria, si bien estaba pidiendo una snspension
de armas, no habia cesado de enviar refuerzos á su ejército del
Tirol, al cual le fué pronto mandado recohrar la ofensiva para
librar á Mantua que se sabia estaba en los mayores apuros.


El enemigo se adelanta á un tiem po por Rovercdo, por Vi-
cellza y por Padua, sobre el centro y las dos alas del ejército
francés, al que Bonaparte, incierto del punto en q'le ~l grueso
de las fuerzas austríacas debian dil'ijirse , habia dejado en sus
posiciones. á saber, Serrurier frente Mantua, Augereau sobre
elAdige, Massena enVerona, Youberten la Corona y en Rivoli,
siendo fuertes caJa ona de estas cuatro divisiones de cerca rliez
mil hombres, y el general Rey con una reserva de cuatro mil
hom bres se encontraba en Desenzlno; el ejército austríaco sin
contar la guarnicion de Mantua presentaba mas de cincuenta mil


-combatientes.
Algunas refriegas de poca ;mportallcia convencieron al gene-


ral en gefe de que el pr.oyecto de Alvinzi era de desem bocal' por
e! valle del Adige con la mayor parte de su ejército, y por esto
J3rmaparte escojió al momento su campo de batalla. Este cono-




DE;J DIpc.TIADOll ]'\APOUON. ,/
cía que siguiendo ulla costumbre de la que sin embargo multi-
lllicados reveses debian haberles hecho desistir 1 las colnuas
au,tríacas marchaban por caminos diferentes; por consiguiente
resolvió esperarles sobre el llano úe la montaña de Rivoli, don-
de: vienen á acabar todos los caminos que serpentean la parte
montañllsa (Iue el enemigo tenia que traspasar. Esta posicion le
daba facultad de obrar con la masa de sus. fuerzas contra coiu-
Ilas separadas entre sí por oh sta culos insu perables, tales cumo
':'lIonte-llaldo, las crestas de San-;\,larco y las profundas aguas
del Adige, pudiéndose ademas ~ervir de su artilleria, mientras
que los austríacos á causa de la naturaleza de los call1inos ha-
bian tenido que dejar atras sus cañones.


El general Alvinzi habia dirijido sobre Manlua por Lrgagno
una cotuna fuerte de quince mil hombres al mando de los ge-
nerales Provera J Baja!icb, pero Bonaparte no se inquietó por
este destacamento, cierto de podedo desbaratar al momento que
habria balido al ejército principal de Alvinzi.


Este ejército se adelalltalJ3 dividido 1'11 seis colunas; tres de
las cuales, fuertes jnntas de doce míl hombres, debían atacar de
frente la division JoulJPrt que ocupaba el alto de Rivoli, n,ien-
tras que el gel1eral Lusignan COIl cuatro mil hombres deLia dar
la vuelta por nuestra izquierda pasando por el reverso occi-
dental de Monte-Baldo; Quasdanowich con diez mil llOmbres
estaba encargado, costeando la derecha del Adige, de asaltar
nup.stra derecha; finalmente la sexta coluna mandada por 'Vu'
kassowich y fuerte di> seis mil homhres se dirigiria por la
ribera izquierelr: del Adige ~ohre el Chiusa para cortar unes-
tra comunicaeion con VPfona.


Bonaparte se reunió á media noche con Jouhert al qlle 1\1as-
sena y R.ey venian á apoyar á marchas forzada~. Hacia una
hermosa luna y sobre las cimas blanquizcas de las montaÍlas
SI), distinguian facilmente los fuegos de los vivaques enemigos
con los que se contaron cinco diferentes acampamentos. La di-
vision lVIassena llegó a ntes del dia y tuvo dos 6 tres horas
para descansar; pues el 14 de enero por la mañana la accion
se empezó con vigor, Todo sucedió como Bonaparte lo habia
pre~sto, y apesar del valor obstinado que mostraron/as co/u-
nas austríacas fueron sllcesivamente aterradas y destruidas.
El ejé.'cito anstdaco tuvo inmensas pérdidas en muertos y he·




?8 HISTonIA
rido~ .Y cada UIlO de sus generales hizo sú retirada con la
'Tlilyor pl'Pci pitacion y c¡¡si aisladamente; doce cañones y tre-
ce mil prisioneros quedaron en nuestro poder.


ilonaparte bahia salido del campo de batalla antes de conclu-
ir~e la jort.ada, dejando á JoulJert el cuidado de completar la
victoria, y cierto del trillufo habia marchado precipitadamen-
te COll la mitad de la divisioll Massena para esperar á Provera
en Hl marcha hácia :\'Iantua.


Este general llegó el 15 delante de esta ciudad y su van-
guardia compuesta de búsares cuyo uniforme era parf'éido al
de los blÍsares franceses de Berchini. Era necesario sorpren-
der la guardia de ,san George que cubria la línea del bloqueo
delelldida solamente por la parte del Adige por un ¡'oso. hl
tacto de nn vielO sal'gento salvó á los franceses pues examinó
l{ls húsares y reparó que sus capas eran lluevas, mientras que
jas de lus ca balleros de Berchini estaban estropeadas por las
Luvias y por los vivaques; esta ohservacion no hahl'ia podi-
Ju ser hecha por tm oficial general, el sargento pues bajó
la barrera y ayudado de un tambor dió la alarma. La briga-
da del general ¡\,!iuliis tomó al momento las armas y obligó al
enemigo á detenefbe.


Durante la noche, Provr-ra por medio de una barca se co-
municó con W urmser y convinieron en un ataque sifllul-
t<ílleo para el otro dia, y en bU consecuencia Provera atacó el
punto de la favorita, \V urmser el de San Antonio, y de es-
te mudo esperaban los dos generales desbaratar facilmenk
las tropas poco numerosas que formaban t:l blo({ueo; pero la
llegada de BOllaparte destru) ó sus esperanzas: \Vurmser fué re-
chazado dentro de la plaza y Provera se vió reducido a rendir
las armas COI! los soldados que le qucdaban.


La capitulacion de Provera y la retirada definíti~a de Al-
vinzi dejaban á Mantua sin esperanza de socorro. La guarui-
cion estaba en los últimos apuros, diezmada por el hambre J
las enfermedades ya no le quedaban víveres sino para lt'es
dias, cuando vVurrnser consintió en abrir las puertas. Su obs·
tinada defensa era dema&iado honrosa paraque Bonaparte no
le diese Señales de estirnacion. Concedió pues al viejo maris-
cal todas hs condiciones que pidió, no queria qua fuese pri-
.ionero de gnerra , y luego de firmada la c~pit!llacion 11l3rdl""




,9
¡Í 1i);úlJia para alJofl'arJe el tormento de rendir su espada en
l1l~IlOS de tan jóvell general.


El alma de Wumser era digna de la magnanimidad de Na-
polean y ledió pruebas de su reconocimiento algun tiempo
ctt'spues, advirtiéndole de ulla conspiracioll de envenenamiento tra-
Illada contra él en la Romania, y este aviso salvó quizá los dias
del vencedor de la Italia.


Mientras que nonaparte estaha en lucha con Alvinzi, la cor-
te de Roma habia roto el armisticio concluido en el mes de ju-
Ilio .} hecho armamelltosde los que hahia confiado el mando
al general austría¡;o Colli, por cuyo motivo la division Victor
fué sacada del si tia de Mantua y encargada de hacer entrar en
razon á este lluevo enemigo; pero esta campaña no fué ni lar-
ga ni -sangrienta; las tropas pontificias fueron batidas sobre el
Senio y en Ancona, y los soldados republicanos ocuparon á Lo-
reto adelantando nuestra vanguardia hasta Folentillo. El terror
llegó ¡j Jo SUIlIO en Roma, el Papa pidió la paz y la negociacion
no .duró mucho tiempo. nonaparte era dueño de sus estados,
podia borrarle de la lista de los príncipe& temporales; sin em-
bargo consintió en dejarle sobre el trollo de San Pedro median-
te una contrihucion de guerra de treinta milloncs, la confirrna-
cion de la cesio n de Aviñoll, de Comtat, de las legaciones de
~errara y 13olo11ia y el abandono de la B.omania quefué reuni-
da á la república Transpadana.


El general en gefe vol vió luego á Ma<ntua, pues el mismo sen-
timiento de delicadeza que le habia hecho reusar el humillar á
',"urmser le impidió ir á Roma dondehabria parecido querer
triunlar del Papa, y con esto respetó el carácter relijioso de
Pio VI como habia respetado las blancas canas del vicjo ma-
riscal.




RESUMEN GROXOLÚGICO.


CA;\lPA:\TA DE ITALlA. - CUl.'iTRA ALVINZl.


1796. 1'6 de eneru B"talla de la Favor'to,
2 de ílO~)iembl'e. Combate de San- (IOOO~ pl'i~ioll~r05, 20 Landt':as,


J.\l!gutl. 20 callíJnes ,. El g:c~'~l'[¡l austnaco
e b t 1 S ( 'd' d Provera es hecho prIsIonero se"un-


-- om n e," (e egonzano rel' l.;~ fla V(.z. n
det ellelIl'l,o • 200 muatos o hen- 6 e b d e d 1 9
dos, 450 prisioneros J. 2 . -:-. om ~te e __ ~rpene o o ( 00


6 C b ~ 1 n ,( 5 ' pl'ISllmeros, 1 «mon, • - orn nte "e orent,. \ 00 pn.? C b dA' (5 ' ,
SiOlltfOS, 1 cañun). 'l . - om ate e YI0 00 prlSI'1-


7._ Combate de C,;l¡'''IlO. lIeros J, ,
e b t I CId' 1. .J8. - Combate de Teebolo (450 prt-


1,,/.., - om ~a e ~ e (¡ lefO \. "100 pn- SiOfH'TOS.
SIOllcfOS, ;) ennones).


15. 16 Y 17, _ B,'to!!a de Arcnh, -- Combote y toma de Trento
'\ ' 'd 1 I (2300 pnslOneros j. ( os amtnacos pler en 10,000 10m- 9 C I 1 L '(9 ' .
I h 'd ' " '1 ,- om late (e aVIS 00 prlSIO-lI'{~S Ulllertos, el'l os o prisIoneros )
f. bonderas 18 el El" nOl'OS.
'f . ",' "10neS" e¡el'- 2 dejé/)/'ero, Rendicioll <le Mantlla
e.to fr,mecs solo lIe"aba a 13000 (3 ' , 35 - )
hOlllbl'es ). o 1 000 pr¡~I~J1~el'Os ~ ,o canonf'S .


6 C r t d 1 C - - Una UIVISIOIl francesa mOl'cha
1 . - ,om la e e ,a orona. sobre H.oma.
17. - Combate de Campana, , ,
_ Muerte de Catalina Il Emperatriz 3, - Toma de Faeo" ( I~no prlslo-


d H. • neTOS. 8 b<.1nderíls, 14 canones ).
e nsta. , 3 de fébrero. Toma de Y mola:


21 •. _Comb~te ~e Dolee (lIaD prl- __ Toma de Yorli.
Sto lleras! '1 canones,' , 7. _ Toma de Derunbano,


22, - Retn'ada ue Al Vtl1Z1 detra, del 9 E d L '
Brenta. • - htl"Ll n en o~eto, t :ornrJ ue


un tesoro evaluado a un mlllon de
1797. francos),


Alvinzi recobra la ofensiva, - - Toma de Ancona (120 cañones,
10 de ene/·o. Comitate de San Mi- 5000 fusiles, muniei!),,"s de gueJ'-


guel. l'd de toda especie 1200 prisione-
- Combote ae Monte-Baldo. ros ),
13, - Combate oe Anqubri (23= 12 - Alianza con la repúl,!ica de
pri~ioneros 16 cañones). Saint-tllorin.


14, - Batalla de Itivoli (13000 pri- 19. - Paz de Tolentino, entre la re-
,ioneros, 12 cañones ), púlJlica frances" y el Papa.


15, -Combate d. S,n JOJ'g,e delante - Cesion (le Avíñon y de Canttn,
Mantua, del Forrares y de la Homania.




K La repúblic3 f'ra¡lcCsél es como el sol: c¡eg~ á 'lllien no In ve: H
:cíap"lcon en i'assel'ial1o.


CAMPAKA CONTRA EL ARCmDDQDE. - TRATADO
DE CAlVIPO-FOmIlO.


Al momento despues de la victoria de Ri~oli y de la toma
de Malltlla, el ejército republicano hahia rccobrado sus po-
~iciones sobre las J'iberas_ del Brenta y del Adige , y cuando el
9 de mano el tambor llamó á los soldados al fuego de los
campamentos fue para oir una proclama de su genera! en gefe:
llonaparte hablaba en ella á su ejército de los triunfos que ha-
bia ya obtenidos en Italia J le anullciaha sus deseos sobre la
Alemania.


"Soldados! la toma de Mantua acaba de ponel' fin á una
« campaña que os ha <lado títulos eternos al reconocimiento
" de la patria; habeis quedado victoriosos en catorce batallas
«cdrnpales y en sesenta }' seis refriegas; haheis hecho cien mil
(( prisioneros, tomado quinientos cañones de campaña, dos mil
" de grueso calibre y cuatro equipajes de pllentp • Las contri-
~ !llIciones impuestas al pais que habeis conql1istado hall ali-
• lóDel1tado, mantenido de lodo y pagado al ejrrcíto durante
«toda la cam paña; ha beis ademas em-iado tr",inta millones al


11




8.2 HISTORIA
,( ministerio de hacientla, para alivio del tesoro púhlico; habeis
" enriquecido el Museo de Paris con tres cieutas obras maestras
«de la antigua y nueva Italia, que fueron menester tres siglos
" para producir; ha beis conquistado para la república las mas
" bellas provincias de Europit; las repúblicas traspadana y cis-
" padaoa os deben su libertad y los colores francesl:s ondean
" por la primera vez sobre las orillas del Adriatico, frente y
"á veinte y cuatro horas de la Macedonia desde donde Ale-
« jandro se lanzó sobre el Oriente. Un gran destino os está
« igualmente reservado; nO lo habeis aun acabado todo: voso-
~ tras castigareis estos pérfidos insulares que estraños á las des-
« gracias de la guer ra sOllricn Con placer á 105 males del con-
« tinente; los reyes de Cerdeña, de Nápol"s, el Papa y el du-
• que de Parma se han separado de la alianza de vuestros ene-
« Uligos y solicitan vuestra amistad. Vosotros habeis arrojado á
u los ingleses de Liorna) de la Génova y de Córccga; en vosotros
• funda la patria sus mas gratas espcl'allzas y vosotros contl-
« nuarei~ siendo uignos ue ellas, De tantos enemigos como se
« coaligaron para sofocar á la reptiblica en su nacimiento, solo
.. el emperador queda uelante ue vosotros y degradándose él
" mislllo del rango de una gran potencia) este pl'Íllcipe se ha
« puesto a sueldo de los mercaderes de Londres; ya no hay
« mas política ni voluntad que las de este pérfido gabinete. El
« directorio ejecuti \'0 nada ha economizauo para uar la paz
• á la EU1'opa; la moderacion de sus preposiciones no se resen-
!l tia de la fuerza de sus armas; no habia consultado vuestro
« valor, pero sí la humanidad y deseos de haceros volver á
tl vuestras famllias; pero no ha sido escuchado en Viena ¡ no
« os queda pues esperanza de paz sino yéndola á buscar en el
«corazon mismo de Jos estados heredital'ios de la casa ele
« Austria; alli encolltrareis ua bravo pueblo postrado pOI' la
e guerra que ha tellldo contra los turcos y por la actual: Jos
" habitantes de Viena y de los estados de Austrl3 gimen ba-
u jo la ceguedad y arhitrariedad de su gobierno y no hay UlIO
« solo que no esté convencido que el oro de la Inglaterra ha
ti corrompido los ministros del emperador: vosotros respeta-
« reis sus propiedades; la libertad es lo que llevareis á la va-
oc liente nacion 11lÍgara, y la casa de Austria que desde tres


<c siglos á esta parte va perdiendo eu cada guerra uIJa parte de




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 83
« su pujanza, que descontenta á sus puehlos despojáotloles de
• sus privilejios, se encontrará reducida al fin de esta campa-
«iía, (ya que nos obliga á hacerla) á aceptar la paz que le da-
• rémos y á descender en realided al rango de las potencias se-
a cundarias donde se ha ya por sí misma colocado poniéndose
.. a soldada y á disposicion de la Inglaterra.»


La in\'dsion que BOlla parte meditaba en Austria estaba aneja
al plan de campaña que habia concebido desde los principios de
la guerra de Italia, y su marcha hftcia el centro de los estados
heredetarios de! emperador se ataba con las operaciones de los
ejércitos del Sambra y Masa y del Rhin. Hochp. y Moreau ha-
bian recibido órden de entrar en Alemania, al mismo tiempo que
el ejército de Italia, debiendo los tres ejércitos reunirse para dar
un último golpe al Austria a fin de hacerle firmar una paz la
que Bonaparte, como ya se verá mas léjos, tuvo la gloria de
concluir solo.


El general en gefe del ejército de Italia iba á encontrarse por
la primera vez favorecido por la ventaja del número, puesto que
la llegada de las divisiones Bernadotte, Delmas y Baraguay de
Hilliers habian hecho subir el mímero de sus fuerzas á setenta
y cinco mil hombr~s; pero en su marcha sobre Viena, se vió
obligado á dej'ar á su retaguardia ZO,OOO á fin de guardar las
plazas fuertes y ob~ervar el medio dia de la península.


El archidllq.le Cárlos, bermano del emperador Francisco,
célebre ya por sus victorias y talentos militares, babia sido juz-
gado el único capaz de ser opuesto al conquistador de la Italia;
pero enviando á la frontera al ad versario mas digno de Bona-
parte, el Austria aniquilada por los esfuerz()s que habian hecho
en las campañas precedelltes, no habia podido entregarle un
ejército, por lo que el prlncipe Cárlos sr vió reducido á guar-
dar la defensiva en el mismo momento en que el generaL repu-
blicano se proponia tomar la ofensiva.


Para obrar contra los estados hereditarios del Austria, se
presentaban dos líneas de operacion; la una al Norte por el
valle del Adige y del Tirol y el otro por el Frioul yla Carniola
formando estas dos líneas un ángulo cuyo remate es Verona. El
general Laudon y Kerpen ocupaban el Tirol ,y el archiduque
teni:¡ el grueso de sus fuerzas en el Frioul, de modo que no se
podia avanzar csclusivarnente sobre una de estas líneas sin es-




HlSTOlUA
pl'llerSe á ser atacado de flanco y sohre la retaguardia por el
cuerpo enemigo colocado en la otra línea.


El gPlleral en gefe estaha resuelto á lleselllbocar por el Friolll,
!¡aeiendo sostener su iZfluierda por un fuerte destacamento des·
tillado á <:ontener el cuerpo austríaco qlle defendia el Tirol.
Esta espedicioll bahia sido confiada al general Joubert á cuya
divisioll se habian reunido las de Delmas y llaraguay de Hilliers,
lo (lue haciaasceuder á diez y siete mil combatienks las tropas
nuestas á Sil mando. Joubert tenia ófllen de llevar á Landon y
,í Kerpen dr]lante de sí hasta mas allá de Brixen y regresar en
seguida sobre la derecha por el valle de la Drave para venirse á
juntar en K¡~gp,nfllr al grueso del rjército francés que iha á
atacar de frente al archiduque, y la division Victor dehia per-
manecer sohre el Adige para asegurar la base de las operacio-
nes, contener á Venecia y vijilar la ejecucion del tratado con el
Papa, (!uedando todavia á TIonaparte las divisiones l\Iassenil,
Eernadotte, Serruriet· y Augerean, (esra última era mandada
('!ltances por el general Guyeux) elltre todas, treinta Jocho
n,il hombres.


El ejército austríaco, al empezar las hostilidades no presen-
taha en todo ulla fuerza ignal. El cuerpo del grmeral LaudolI
Ilegaha á <¡nince mil homhres (Iue debia pronto apoyar un le-
vantamiento en masa de los paisanos tirolianos, y el príncipe
Cérlos 5010 tenia consigo trei-uta y cinco mil combatirl1·
te,; pero su cnerpo de ejército se aurnentaba cada dia COIl los
refuerzos que recibia del contro del imperio y esperaba IlW-
cI.as divisiones de viejas tropas destacadas de los eíércitos ale-
manes del Rhin y r[ue )'a esta bol(] en marcha para ponerse haj')
SIli órdeues, con lo que no podía tardar en recohrar la surJ!'-
rioridad numérica, su perioridad (iue por otra parte los soldados
republicanos no temian, puesto qne I<rs del ejército de Italia es-
taban acostumbrados desde mucho tiempo á comLatir lIlIO Con·
tr~ ti os.


Ddendiendo el Frionl por medio de retrincheramientos na·
tural,~s (¡ue presentaban paralelamente las rUle ras Jet Piafa,
lh, TJg!iarnellto, y del !sonzo, el ala izquierda del ejército aus-
tríoco debia siempre apoyarse en el mar y su única línea de
retirada Ge encontraha desde entonces á espal,las del ala dere-
cha : una maniobra rapida podia cortar esta línea y rechazar




DEL EMP1HADO·R .r-APOLLON. 85
lli enemigo sobre el Auriático; este fué el plan adoI,tado PQr
BO!laparte, pero lo auivinó el archiduque.


El ejército francés se movió ellO de tnarzo en dos colunas;
la de la izquierda mandada' por Masloena, despues de haber ar-
rollado y tomado la brigada austrí~ca del general Lusígnan que
ataba las comunicaciolles del ejército del. prínci pe Cárlos con el
cuel'po de Laudon ,se dil'ijió sobre el e&tremo derecho del €Jle-
migo por Fel tre , Spilern bergo y Gemona , y la de la derecha á
¡as órdenes directas de BOllaparte, atacó al enemigo de freute.
Los pasos dd Piava, Tagliamento y del IZOlloSO, dieron lugar
á refrieg,:¡s en las que los soldados del ejército de Italia se mos-
traron dignos de su alta reputadon.


Temiendo el archiduque ser cortado, se apresuró á batirse en
retirada á fiJl de acercarse á los refuerzos que le llega bau á
marchas forzadas y se replego sobre Le J hach. U na de sus co-
lunas cojida en Tarvis J ell la Chiusa-Veneta fue 'Jbligada des ..
pues de un obstinado combate á rendir las arm<lS, de cllJas
resultas treinta y dos cañones, cuatro cientoscanomatos que
llevaban los bagajes del ejército y cinco mil prisioneros cayeron
en nuestro poder. Durante esta accion un destacamento de la di-
visiQn Bernadotte ocupó a Trieste y se apoderó de los recursos
que ofrrcia esta ciudad floreciente, único puerto que el Austria
poseia sobre el Adriatico y Ú'lÚCO conuucto abiert.() para su co-
mercio marítimo.


El príncipe Cárlos em pujado de cerca no se detuvo en Ley-
hach, sino que se retiró de un golpe sobre Klagenfurt y desde
allí, al acercarse Bonaparte ~obre Neumark, donde esperaba
defender las gargantas con ayuda de los granaderos austríacos
y hlíngaros llegados por fin de las orillas del Rhin.


Joubert hahia puntualmente ejecutado las órdenes del gene-
ral en gefe J su marcha habid sido señalada con victo,rias pues-
to que sucesi~amente bati.éra á Kerpen y á Laudon, al pri-
mero sobre el Lavis y al segundo en Tremen y Clamen. Lle·
gado á Brixen ( 1 ), encontró á los tirolianos armados: todas es-


( r) En Bl'ixen el general Dumas Se señaló por nna occion (Iibna J" 1".
mas bellos tiempos de lo caballería: lu mismo <¡ue lla}"lllo, dI tuvo sujo so-
hee unpucllte y par muchos minutQs, a un escuCldl":n de cabdJed.a enemi-




HISTORIA
tas poblaeiones guerreras se habian reunido á fas tropas aus-
triacas y solo fué al traves de numerosos enemigos y con una
marcha rapida y atr<:lvida que logró sin ser hecho piezas, reu-
nirse en Klagenfurt al grueso del ejército francés. Este movi-
miento descubría el valle del Adige , y Laudon se precipitó en
él para sublevar á los pueblos venecianos á Jos cuales un ciego
fanatismo exitaba contra los franceses.


Desde Klagenfurt Bonaparte victorioso escribió al príncipe
Carlos una carta en la que deplorando las desgracias de una
guerra que nada podia justificar mas tiempo, hacia en favor de
la paz un llamamiento á su generosidad y humanidad. A esta
carta, digna, noble y grande, el archiduque contestó que no
deseaba menos que el general republicano poner un término á
las calamidades de la guerra, pero que no tenia ningun poder
para tratar.


La accion dada en Neumarck no fué mas favorable al prín-
cipe Carlos que las precedentes, pues aquellas difíciles gargan-
tas fnerlin forzadas, y aquellos granaderos venidos del Rhin,
aquellos soldados que estaban tan fieros de sus victorias contra
los ejércitos ¡Je Jourdan y de Morean se vieron obligados á
volver pie atras por el ataque impetuoso de la division Mas-
sena. Dos dias des pues fueron de nuevo arrollados en Kundi-
marck y esta derrota dejaba libre el camino de Viena; ade-
lantóse pues Bonaparte á la persecucion del príncipe Carlos
qne continnaba su retirada con precipitacion pero con IJmy
buen órden.


La capital del imperio de Austria estaba asustada y ya los
jóvenes príncipes de la familia imperial, el tesoro y archivo de
las administraciones ebtaban embarcadas sobre el Danubio,
cuaudo Bonarte llegó á Judembourg á veinte legnas de Vie-
na, y dos dias despues, el archiduque que habia tenido tiem_
po de enviar al elllperador la carta en que el general en gefe
del ejército republicano ofrecia la paz al Austria, le hizo pe-
dir un armisticio para tratar.


,a. ~st\ riefen .. heróica dió tiempo á nuestras tropas de llegar, y loo coba-
lIeros nustríacos ql1edaron prisioneros.


El gelleral Dllrnas e, d padre de i\1. Alejandro Dum'i', ;rlven autor cono-
ciJo por ... s herlDo,al piezas dramáticos.




DEL DIPHlA OOH NAPOLEON. Si
TIonaparte consintió en ello: la posicion de su ejércitQ era


mas brillante que sólida y la inaccion de los ejércitos del Rhin
(inaccioll demasiado prolongada para no darle inquietude~ acer-
ca las disposiciones secretas del directorio), le dejaba sill apo·
)'0 en medio de la Alemania, donde no se habia adelantado
sino con la fé de una coopt'J'acion que no habia tenido lugar
y el levantamiento en masa de los húngaros y la reunion de
cuerpos de voluntarios á los que el peligro del imperio exi-
taba á tomar las armas, podian volver al ejército enemigo una
superioridad numérica demasiad. fuerte para que el ejercito
francés 110 se viese forzado á la retirada alejado como estaba
de la base de sus operaciones J con comunicacior.tls amenaza·
das por la wblevacion de los pueblos sometidos al senado ve-
neciano. Bonaparte habria sin duda encontrado en las inspira-
ciones de su genio, recursos p-ara hacer frente á todas estas
dificultades, pero pensó que la gloria de pacificar la Europa
'-alia tanto en este momento como la de entrar triunfante en la
capital de Austria y el 18 de ahril se concluyó el tratado pre-
liminar de LeC/ben.


La aproximacioll del general Laudon á Verona despnes de la
marcha de Jouber sobre la Carintia habia exitado en esta ciu-
dad una sublevacion contra los franceses j de suerte que todos
aquellos que no habian podido llegar á los fuertes en que la
t;uarnicion se habia retirado habian silla asesinados sin compa.
,ion, y hasta los enfermos hahiat] sido degollados en los hos-
pitales mismos. Como esta horrible repeticion de las vísperas
cicilianas, tuvo lugar cerca la semana salita, recibió el nombre
de pascua$ venecianas, y exitó la indignacinn del ejército, sien-
do necesaria una pronta venganza; BOll3varte no [a hizo es-
perar á sus soldados: un mes despues del degüello de Verona
el antiguo gohierno de Venecia c~sÓ de existir. Esta república
aristocrática que tantos siglos contaba de pujanza y gloria fué
sacrificada á los manes de nuestros valientes asesinados sin
defensa: grande y moral vengallza, que f.oe al mismo tiem po
política porque dió á Bonaparte los medios de asegurar la pu
ofreciendo al A.ustria, Venecia y los estados de la lli.ria 0IJl
.resarcir:uienlo ue la Lombardia.




HISTORIA
Durante las neg'1ciaciones del trat~do ,le6nitivo con el Aus_


tria, (Iue fueron largas y llenas de difieultades tan pronto
suscitadas por los enviados del emperador como por la·s
i,);truccione~ del directorio, Bonaparte, (IUC reunia entonc~s
la doble calidad de general y plenipotenciario, tUfO sucesiva-
mente su cuartel general en Montebello, (donde se le fue a
rennir madama Bonaparte), en !Hilan y en Passeriano y despu.>s
en UJina, ciudad donde los negociadores tenian sus confe_
rencias.


En los momentos (le descanso que le dejaban en Montehello
los arreglos di plomáticos, fué cuando aspguró la tranquilidad
de Italia con la creacion de la república cisalpina, la ellal es-
t~ba destinada á llegar á ser con el tiempn el único estado de
la Italia y fundir en un solo puehlo todns los hahitantes de la
Pení!l~ula, siendo por de pronto formada con la reunion de
las replíblicas cispadana )' traspadana con los estados venecianos
de tierra firme, cuya iudr,pendencia rué proclamada: lllego Bo-
naparte les juntó la Valtelina, pr,qneño cantun de la Suiza ita-
li::¡:¡a, s\inrlito de las ligas grises, y á la cual la opresion de
su, do'ninantes arrastró á redatnar su libertad garanti.
da por viejas promesas de la Fi-ancia de T"uis XIV, Y cum-
plidas por la Fl'aneia repuhlicana.


En l\iilao el gpneral en gefe dió su aprohacion á la revo-
lucion democrática (jue destruia el antiguo dominio de la oli-
garquia genovesa, y suhstituyó hajo el nombre (le república
!iguri a 1].1 al gobierno de los nom bres el gohierno popular,
haciendo adoptar á esta república 111 constitu{!ion de la france-
sa, y nomhró por sí misrno los cinco directores encargados del
pode.' ejecutivo. Su gloria y su genio le hacian de estH modo
árhitro de todas las querellas, el mediador de todos los trata-
dos relativos á los ~ueblos de Italia, cuyo reconocimiento le
saludaha con el bello título de libertador.


Los negocio:; del interior de la Francia atraian igualmen-
te la alencion del general Bonaparte, pues todos los partidos
babian llegado á UIJO de estos nlOllIentos críticos que exigen
una incision tlccisiva. L~)s realistas, con la marcha de las elt'c




DEL E:\F'r::n,\DOll 1\.\POL[O:X. 89
clOnes habian llegado á ser numerosos y poderosos en los con-
sejos legislativos y hasta tenia n apoyo entre los mismos directo-
res, de modo que ulla próxima revolucion amenazaba la exis-
t"Tlcia de la república y cada partido incierto de lo que ha-
bia de suceder, buscaba aspgurarse el apoyo de un general de
nombradia; Pich"gl'u hriciendo trahicioll a sus deberes b~f¡ ia
triltado con los realistas que esperaban igualmente atra!:'r á Mo-
re;.¡u cuya gloria y patriotismo hahian sido obscurecidos un
mou¡cnto por injuriosas sospechas. Los del partido opnesto ha-
IJian echado la vista en lioche, general distinguido, hombre
de valor y accion, verdadero cindadano y otros pensaban en
llollaparte, pero la gloria del libcrtador de la Italia espanta-
ba á muchos mit'mbros del directorio; con todo se le hicie-
T,m algunas in¡,inuaciones, pero no pensó que los aconteci-
mientos estflvi"sen tan adelantado, en una vía de regeneracion ,
paraquf' dehit:'se personalmente ponerse al freute del movimien-
to y se contentó eon enviar á Paris á sus tenitlltes, á Auge-
reau homhrf' de valor)' resoluciofl pero sin tai€ntos políticos,
y este fué puesto al [reute de las tropas del golpe de estado
del 18 fructidor. Esta jornada atentatoria á la seguridad del
{'nerpo legislativo dió un golpe mortal á la cOllstitucion del año
1 íl sueño de los artífices de utopias, los que á fuerza de que-
ré'r balancear y contener los poderes del estado habia hecho
su accion casi imposible. El directorio)' los consejos legisla-
tivos fueron mutilados por la conde1l3cion á destierro de Car-
not, llarthelemy y cincuenta y tres diputados de opiniones las
mas opuestas. Si este acto violento solo aprove,~hó ;í ilna fac.
cíon y socolor del hien Plíblico, moti\'ó una infinid;¡d de odios
personales, no fué por culpa de Ranaparte, quieJl ocup;Hlo en
defender los intereses de la patria cara á cara cou el estran.
gero solo habia apoyado al g'lbierilo porque conocia la necesi.
dad de quitar á sus ('nemigas toda esperanza de un próxi-
mo cambio en el interior de la reptíblica.


Por ntra parte lo 'loe llonaparte 'llleria y esperaba del go,
hierno des pues del 18 frllctidor, esta claramente espresado en
una carta dirijida el 26 á uno de los ministros del ,!in:cfnrin:
« Que se tenga erlf'rji;¡ sin fall;ltisrno, principios sin drmag"jía,
« severidad sin crllelcl~d; qne se deje de ser débil, ter~hi(¡roso;
f¡ queno se tenga vergiienza, digámoslo asi, de ser repn blicdllo;


12


,.
l


- ..


~\




JO H1STORL\
que se barra de Francia esta horda de esclavos conjorados COn-
tra nosotros, y la suerte de la Europa está decidida. El gobier-
no, los ministros y los primeros agentes de la república solo
deben escuchar la voz de la posteridad. Jl


Los ¡,contecimielltos del 18 íl'uctidor tuvieron ulla feliz in-
fluencia sobre las conferencias de Udina, pues 'foitaron a lns
diplomáticos austl'Íacos la esperanza de una prócsim;¡ revnln-
cían favorable á lo~ designios del estranjero, y les convencieron
de la necesidad de firmar prontamente un tratado Jifinitivo; se
advirtió que desde la fecha del dia en que la noticia del cam-
bio que" se habia operado en el gobierno de la replíblica llegó
á Udina, las ne¡;ociacioue-, marcharon con mas rapidez: COII
todo, á con~ecuellCla de las lIue\'as pretensiones de los envia-
oú, austríacos Ijl.e querian que Mantua les fuese devuelta en
¡uga!' de Ma.vencia torlo estovo á piqne de romperse. El ejérci-
to tl'ancé~ despnes de los preliminares de Leoben se hahia re-
tiliido á espaldas del Piava J recibió órden de Dona parte tl0
repasar este rio y ocupar la ribera derecha del Isonzo, y el
ejército austríaco por su parte repasó el Dra ve : las hostilida-
des eran inminentes, se conferenciaba al ruido del tambor, y
por fin el 16 de octubre en Udilla la discusion se acaloró de
tal suerte, las palahras se hicieron tan vivas, Ijlle Bonaparte,
in-tamente indignado de que el conde de Cobentzel negociador
austríaco, despues de haherle reprendido el sacrificar á su am-
bicion de general y á su deseo de gloria las ventajas que su pa-
tria podria obtener de la paz (sabiéndose que Napoleoll al con-
trario (lueria el fin de la guerra) le aIDeuiluba Con llamar al
"jército ruso en socorro del austríaco, esclamó: « Esta muy
" bien! la tregua está rota, la guerra declarada; pero tened pre-
" sente ,)ue antes de fiuir el otoño yo derribaré vuestra monal'-
« quía, como rompo esta porcelana)) y al decir estas palabras
arrojó contra la pared una bandeja de porcelana que Catalina JI
habia dado á M. de Cohentzel, y se retiró. Al subir á caballo
para regresar a su cuartel jeneral de Passeriano envió un oficial
á prevenir al archiduque que las hostilidades se iban á empezar
dentro de \'einte y cuatro horas j pero los diplomáticos austría-
cos, asustadus dr esta resolocion se apresuraron á acceptar to-




l)!~L LMFUlALJOR l\AJlULEOj\,
das las condiciones impuestas por la Francia; y al otro dia, 1 ','
de octubre, fué concluido el tratado de Campo-Formio, al clla'
¡¡ien que firmado en Passeriano se le puso la fecha de Cam po-
Formio, ciudad entre Udina y Passeriano declarada neutral por
el congreso.


Cuando el proyecto de este tratado se comunicó al general
en gefe del ejército de Italia, este á la lectura del pl'jmer arti-
clllo que estaba concebido en esto~ términos: « El cmperadol
[( de Alemania reconoce la replíblica francesa» interrumpió con
viveza al lector y esclarnó : «Borrad este artículo; la república
« francesa es como e I sol, ciegll á quien no la ve! )) J despues
añadió con mas sosiego: «El pueblo francés, es dueño en su
« casa; él se ha hecho hoy una república, quizá mañana se
« hará una aristocrar,ia, pasado mañana una monarquía; este
" es su derecho ilJl prescri ptible; la forma de su gobierno solo
« es un negocio del interior. ))


Bonapal'te pOHeia en el mas alto grado'el sentimiento de ho-
nor nacional y si el pueblo francés lid siJo tan altamente esti-
mado de los otros pueLios es porque tenia á este grande hom-
Lre pOI' su representante; el primer rr,agistrado de una nacion
debe mostrarse al estrangero digno de la nacion que gobierna.
Napoleon jamas mendigó para su gobiemo el reconocimiento de
Jos reyes de la Europa y para él los deseos, el consentimiento
tÍ tJlUrmuraciolles de los soberalios de RUtiia, Austria 6 Ingla-
terra, estaLan sofocados bajo la grande voz del pueblo francps,
tdl! fuerte, tan sonora y retumbante cuando se espr'esa libre-
mente.


El tratado de Campo-Formio unicallJente arregl~ha las olfe-
rencias con la casa de Austria; se habia convenido en que se
reuniria un congreso en Bastad á fin de hacer todos los conve-
lIios relativos á los otros estados del imperio de Alemania y
llonapdfte recibió del Directorio [os poderes necesarios para ir
allá y tratar en nombre de la Francia.


1'-.)(}08 jos s(Jberano8 de Alemania tenia n sus representantes
en el' congreso de Rastad y las reclamaciones de [os príncipes
despoj"dos sobre la riLera izquierda ¿pI Rhin erall nUIJlerOSas
y annl1ciaban largas cou[ert'lJcias; pero UOllal'al'te no podia to-
1""1' interés el) cUlItiéllJas tan secundarias y despues de babel'
firmado un convellio militar para la remision de Mayencia á las




9.1 HISTURIA
tropas de la república confornle al tratado de Carnpo-Form ;,~
declaró á sus cÓiegas Tl'eilhar y Donnier que él miraba ya SE1
comision como finida y partió para Paris dunde llegó de incóg-
nito el 5 de diciembre.


Eu Italia y eu Suiza, desile Milall á Rastad y de Haslad á
Paris, su viaje hahia sido una marcha triunfal J las poblaciones
de muchas leguas alrededor se habian agrupado en los camillos
de su carrera. Habia traspasado las ciudades 1'11 medio de las
unánimes aclamaciolles de: viva Ilonaparte! viva el pacificador!
En Paris fue acojido con un entusiasmo y alegria que escitaron
los zelos é inquietudes de! dirf'ctorio) porque esta admiracion,
esta embriaguez popular la partici p" b2A t3m bien los principa-
les cuerpos de la reptí [¡I ica , los conspjos legislativos, las audien-
cias y la municipalidad de Paris. En las comisiones secretas de
los comejos se agitó la cuestion de d¡Jr al vencedor del Austria,
al l,bertador dI' la Italia uno de aquellos títulos gloriosos 4ue
Roma replÍblica no concedió sino a .!lS mas ilustres capitanes y
se propuso darle el sobre-nombre de Itáiico; pero los manejos
secretos del directorio impidieron el dar curso á esta proposi-
cion; hizo lo mismo con una mocion que quería se distinguiese
al general Ilonaparte con otra recompensa conforme á ideas me-
nos desillteresadas de los ticmpos modernos, á saber el castillo
de Ch;¡rnhord y un gran palacio en Paris. Al general no le su-
p" sin duda mal (lue se desechase este modo de recompensar
SIIS servicios, pues solo estaba ansioso de gloria y sabia que el
amor del pneblo pagaria mas tarde á su valor, la que pensaba
hacer relucir a~lIl sobre la nacioll francesa.


El directorio apesar de sus zelos mal disfrazados, pensó que
110 podia evitar el dar al conquistador de la paz una muestra
ptíblica de la satis/accion del gobierno, y el salon del palacio
de Lnxelllburgo (que era entonces el de los directores) file
preparado y adornado con magnificencia para una audiencia
solemne, en la que el general Bonaparte fue acompañado por
el mini:.tro de la guerra, Scherer y por el de negocios este-
riores, Tallej'l'anJ. Ilonaparte, TalleYi'and, (nombres que sa-
be mal verlos rennidos) , la grandeza y la astncia, el águila y
la raposa, la lealtad J la perfilliJ, tanta gloria comparada cOn·
tanta ....... .




DEL nlPER.~D(}H ::.\APOLEON. 93
BOllaparte iLa acompañado de Joubert quien llevaba la bau-
d~ra del ejército de Italia, monumento glorioso que recordaba
todas las grandes acciones que habian ilustrado á este ejército
y á su general.


Talle} rand presentando el héroe á los miembros del directo-
rio hizo un discurso del que citaremos algunos fracmentos, pues
l{Ue el total de este discurso de Un estilo bárbaro y hueco no
ofrece interes sino en lo que concieruc á Bonaparte j pero ser-
virá para demostrar de que modo el grande hombre ha sido
apreciado por sus contemporáneos en todas las épocas de su
gloriosa carrera.


« Ciudadanos directores, tengo el honor ue presentar al di-
« rectorio ejecutivo al ciud~dano BOllaparte, que llen la rati-
a fir.acion del tratado de paz concluido con el emperador.-
« Lkván!lonos esta prenda segura de la paz, nos acue!'{!a ape-
« sar sUJo las innulneraLles maravillas q(le han llevado tras de
« si tan gran suceso j pero que se tranquilice, quiero callar en
«este dia todo lo que hará el honor de la historia y la admí-
«racíon tle la posteridad; quiero sin emhargo añadir para sa_
« tisfacer á sus impacientes deseos que esta g:oria que arroja
« sobre la Francia entera un tan grande brillo pertenece á la
{( revolocion j sin ella (1) en efecto, el genio del v.enredor de
" la Italia se hubier .. aletargado con "ulgares honores j ella
« ( :2 ) pertenece al gobierno que nacido corno él de esta gran-
" de mud3nza que ha srílalado el fin del siglo XVIII, ha ~abi­
" do adivinar á Bona parte y fortificarle con toda su confianza;
{( ella pertenece á estos valerosos soldados, á los que la lihertad
« ha hecho invencibles héroes; ella pertenece finalmente á to·
« dos los francesr.s dignos de este nombre, porque ha sido
[( ciertamente, y no lo dudamos, para conquistar su amor y
« virtuosa estimacion, que él se haya a presnrado en vencer; y
« J\quellDs gritos de alegria de los verdaderos patriotas á la no-
" ticia de una victoria ganada por B'JIlaparte eran los garantes
« de otra nueVa: de este modo, todos los franceses han venci-
« do en Bonaparte; de este modo, su gloria es la prosperidad


( 1) La re,·olucíOIl. - : 2: La glúría de Borwparte.




, ; HISTORIA
(, de todos y de e~te modo no hay mngun republicano que no
« pued'! revindicar su parte. JJ


El di,curso de Taileyrand y el de Scherer que habló des-
pues de él, fueron escuchados COII impaciencia; Jouhert pro-
lJunci6 una corta arenga y se arroj6 inmedictamente con aban-
dono en los brazos de su general. llonaparte estaba en pié ; su
contiuente sencilio, modesto, contrastaba con su grande reputa-
cion; todos los ojos estahan fijos en él cuando entregó al pre-
sidente del directorio la ratiflcacion dada por el emperador al
t.ratado de Campo-Formio y con voz firme y acento sonoro que
llenaba el vasto salon del palacio:


"Ciurladanos directores, dijo; el pueblo francés para ser li-
" hre tenia que combatir á los reyes" y p,¡ra o~tener una cons-
" titucion fLIndada en la raZOl1 tenia diez y ocbo siglos que ven-
" cee. - La constitucion del año !Il y vosotros, habeis triun-
« fado de todos los obstáculos. - La' religion, los fimoos y el
, realismo han por veinte siglos gobernado la Europa; pero des-
" de la paz que acabais de concluir, data la era del gobierno fP-
" presentativo. Vosotros ha bei~ logrado organizar la gran nacion
fJ cuyo territorio no conoce otros límites que los que la misro,!
« naturaleza ha fija(lo. - A'1n habeis hecho mas: las dos ruar
(( bellas parte~ de la Europa, tan célebres en otro tiempo
« por las artes, ciencias y grandes hombres de que fueron la
" cuna, ven al genio de la libertad salir del sepulcro de sus
« antepa,;,'\(hs, y estos son 105 pede,tales sobre losr¡ue el desti ..
« no va á colocar dos granrles naciones.


'( Tengo el hOI1')r de entrega ros el tratado firmado en Cam-
« po-Formio y ratificado por el emperador.


({ La paz asegura la lihertad y la prosperidad de la replÍLli-
" ca y cuando la fr.licidad del pueblo francés será colocada so-
" bre las ma,vores leyes orgánicas, la Europa entera llegará ~
« ser libre. »
B~l'ras, presidente entollces del directorio re~pondió larga.
rncnt~ al gf1nera!; la primera frase de discurso fué la tÍnica re-
pararla y vt'dl~ aquí:


"Ciudadano g011iOra!, la natnra!{'za 3\"ara lle ~us prodigio,
« solo de cuando él1 cuando da gralldes hombres á la tierra;
" pero ella dehe de estar celosa de señalar la aurora de la li-




DEL El.\lPEf':\DUI:l iI/,[>()U:Ol'.
, uertaa por uno de estos fenómenos, y la suhllme revoiucion
" del pueblo francés, nueva en la historia de las naciones, de-
" bia presentar un genio nuevo en la historia de los hombres
\( célebres. El primero de todos, ciudadano ¡¡«'lleral, bahets
" sacudido el Jugo de las comparaciones y con el mismo ¡))'a-
" zo con que habeis aterrado á los enemigos de la lepüblica,
« habeis separado los rivales que la antiquidad os presentaba.»


Asi que Barras cesó de hablar, tendió los brazos á Bona-
parte y le dió lo que se llamaba entonces el abrazo fratemal
y los otros miembros del directoI io imitaron el ejemplo del
presidente y abrazaron como él al ilastre general.


Asi dió fin esta ceremonia que no tuvo otro brillo que el (Ine
le dieron la presencia y palabras de un héroe; ~lgUllOS días
des pues los consejos legislativos dieron una fiesta á Bonaparte
en la grande galeria del Museo. Una comida de ochocientos CIl·
biertos y una arenga á cam po abierto foe toda la recompensa
nacional que los miembros del gobierno de entonces creyeron
deber ofrecer al salvador de la república; ¿ seria acaso por ba-
jeza, envidia, impotencia ó burla? - Pero lo que debia conso-
lar á Napoleon de las pequeñp-ces del directorio, eran las acla-
maciones del reconocimiento popular; jamas fueron estas nlas
multiplicadas y mas unánimes .


.En la misma época el Instituto le llamaba en su seno y se
gloriaba de contarle entre sus miembros, cosa que le lisongeó
mucho.


Finalmente, la municipalidad de Paris, cediendo a la vo-
luntad generalmente espresada, <lió un edicto que m!ldaba el
nombre de la calle Chantereine en que habitaba Napoleon el
de calle de 1.1 Victoria.


Los temores de los gobiernos q!]e no se han sucedido des-
de el imperio na han permitido que esta calle recobrase este
nombre glorioso. La figura gigante del emperador seria un
espantajo para los pigmeos que impotentes para sostener la es-
pada del venceuor de la Europa creen empuñar el cetro de
~apoleon !




I{ESUMEN CROl\'OLÓGICO.


CA:\lPAÑA CO~TRA EL ARCHIDUQUE:, - TRATADO DE
l.A:llPO-FOK.'r1l0,


1797.


:J de mar~o. Proclam, del general I Fruncía y el Austria.
Bonap"te. lO de maro, BOllarar!e lleva Su Olllr·


lO _ Vuelven ¡í pt'íneipíar las hosti- te! gener,l á Monteuello.
lidades. 1 I Revolucion de Venecia.


12 - Paso de 1.1 Piavn. 16 -I::ntl'alla de los franceses en Ve-
16 - Batalla y P'SC) de Ta~líamento neci". - DcStl'uccioll de la repú-


" (6 cañones 600 prisioneros). ulic,. - Estaulecimiento de un "0-
19 - Paso del Isonzo. bierno provisiollal. b


, - - Toma de Gradisca (3000 pri- 2] }" 23 - Hl'volueion de Genova.
sioneros, 8 banderas, 6 cañones). 14 de junio. Illst"lhcioH del goLier-


20 - E'pedíeioll dentro el Tyro!' -JI no provision"l de Géll, ,uva b;¡jo el
CmnL'lte <le Lavis ,4000 prisione-I nombre de I'eplíbllca Ligurian.,
ro', 1 banderas 3 eañ'mes. 6 de julio. A liallz'l de i\1il,n. P"u-


- _ Combate de Casa'ola (6')0 pl·i- e!.llllaeion de la f('pú:,liea Ci.,.]-
.ioneros y todo~ los almacenes del pina.
enemi"go. 4 de setiembre, Jorn"da del 18 fru\'-


--Toma de Gorit,· tidor.
21 - Comhote de Tramen en el Tv· 17 de ocmbre. Tratado de pnz il e


rol (2 cañones, 600 pri<;iou€l'os·). Campo-Fol'cuio entre la república
24 - Combate de Tarvis. frances> y el emperador rey de
- - De la Chivz,-Venetta e 5000 Ungría y de Bohemia.


prisioneros, 32 cañones, 400 car- 22- Hellnion de la Valtelina á 1a re ..
ros -: lo~ bagajes del enemigo ). I (,{lhlica Ci'illpin;I,


- - Entrada en T,'íeste. 16 de nwiembre. Ore!en del dia ilc
- - Combate de Clamen (1500 p"i- Bonap,,, te al ejército de Italia de-


" sioneros ). j.1ndole.
-'- Entrada en Carinthia. 17 - S" nl"reha 1""" Rnstad.
29 - Ataque y toma de los gargan- 1 de diciembre. Convencian militar


tas de lnspl'llck. (600 pmioneros firmada en lIastad elltre Bonapa!'te
2 cañones ). y el conde Je Cohentzel locallte a


31 - Carta .le BonapJrte al príncipe la (vacuacion de Mayencia de
Carlos. Ehrenl>reitstein, ete.


2 de abril. Combate de 1'\eumareR. 5 - lIegrrso de Rouap"rte á Paris.
e 700 prisínneros \ 10 Reeepeion solemne de Bonaparte


4 - Combate <le Kundsmarck (600 por el <lit'eotorio.
prisioneros). ~o - Fiesta d ,d" p"r el cuerpo legis M


5 - Trat,do de aIran., ofensiva y lativo al general Bún:,p"rte.
defensivo eonclllida en Turin entre 28 - Donap:ll'te es nombrado miel1l--
la república francesa y el rey del b,o del [nstituto.
Cerdeñl, . /3 r - Lo c"lIe Chantrr.i"e d,)nllr vi-


Asesinato de lo~ fl'anc(~'i("s e~ Ve.rol~n ~ "i;¡ el g.l'nel'<l,l., ~eci.lJiú por Ull eui('-
17 - IusurrecclOH de las pl'OVlnCIaS to de I;} 1IllUlIClp ~hJad el nomure


Ven.riona. conln 1", franceses, ,le calle de la VicIO/·ia,
1.8 - Preliminar ele Leoben mtre la .




Batalla de las Pirámides.


ESPEDICION DE EGIPTO.


La conquista de Egipto habia sido desde mncho tiempo uno
de los 'pro)'ect~s favoritos del @,eneral Bonaparte y la primera
idea le vinQ durante las guerras de Italia, como lo prueban
sus cartas al Directorio y al mismo tiempo las procla-
mas en que hablaba á sus soldados del Oriente y de campa-,
ñas mas aUa de los mares, supuesto que Napoleon, encontrando
en todas las hostilidades dirigidas contra la Francia las insti-
gaciones, intrigas y oro del gahinete británico, habia compren-
dido que la InglatHrra, colocada por S!I posicion insular fuera
del alcance de nuestras armas, era el único enemigo que la re-
pública francesa no podia esperar redutir prontamente.


En cuanto á las potencias continentales, poco se inquietaba;
los dos profundos, las plazas fuertes y la~ cadenas de monta-
ñasuo eran obstáculos para detener la impetuosidad francesa, y
el gran capitan conocia que c.)n él los soldados franceses encon-
trarian el camino de todas las capitales de Europa; pero para
postrar á la Inglaterra se necesitaba una marina formidable y


15




98 HISTORIA
la república solo tenia un corto número de boques de guerra:
las victorias se im pl'ovisaban como lo prueban las memorables
campañas de Italia; mas se necesita tiem po, obreros y dinero
para crear bajeles: y que valen los bajeles sin tripulaciones
esperimentadas? Para formar marineros se necesitan largas na-
vegaciones bajo el sol ardiente del eq üador y entre los eternós
yelos del polo, una locha de muchos años con las fatigas de la
vida de ahordo y con las tempestade8 del mar. Napoleon pensó
pues que no era posible obligar á la Inglaterra á respetar el
sosiego de Europa y á tratar por sí misma con la república, si-
no atacándola en sus pose. iones de las Indias tan importantes
por su comercio, su riqoeza y su prosperidad. La India era la
única grande colonia perteneciente á los ingleses, y arruinada ó
tomada esta colonia, la Inglaterra reducida á la impotencia no
debia tardar en pedir la paz.


Apoderándose de Egipto, Bonaparte t:!uia el proyecto de es-
tablecer ona colonia francesa que habria reemplazado las colo-
nias americanas perdidas para la re pública, habria ademas ser-
vido de base á sus operaciones cOutra la India inglesa, y de alli
saldria el ejército que reunido en Bengala COI! los soldados del
Sultan de l\Iasur, Tippoo-Zaip, enemigo encarnizado de la po-
tencia británica, debia abatir el colosal ilU perio edificado por
los comerciantes de Londres, mientras la posesioll de la Córcega,
de las Islas Jónicas, ue Malta J de CallJia debia dar á la FranciOl
el império del lVIediterrá n~o ,del que Na poleon tuvo por mucho
tiempo la idea de hacer el lago fl'ancés. El restablecimiento del
canal de Sesostris á traves del ltsmo de Suez, reuniendo las
aguas del golfo de Siria con la. del Mar Hojo, habria abierto á
nuestros bajeles el camino direclo del Asia meridional y asegu-
rado en algun modo d monopolio del comercio del mundo. El
feliz écsito de la espedicioIl CU) o concepto se debia al genio de
Na poleon debia ser para la Francia un manantial de riqueza y
poderío.


A principios del año 1798, Bonapal'te hahia sido nombrado
para el wando del ejército de Inglaterra, ejército que no ecsis-
tia aun; visitó los puertos y las costas del norte de la Francia
y este exámen confirmó· su convicciO'l1 de que la Inglaterra 110
podia aun ser atacada pUl' esta parte, por cuyo motivo vohió
á l',iris para apresurar los preparativos de la espedicioll de




DEL DIPEIUDOR l'\,\POLEOl'\.
Egipto que ya habia recibido la aprobacioll del gobierno.


Se ¿ice que en esta época muchos miembrus de los con-
t:ejlJs, presintiendo la alta fortuna que esperaba á Bonapate y
cntusidstas por Sil genio, tuvieron el proyecto de colocarle
á la cabeza del gobierno, haciéndole entrar en el directorio,
lJero este deseo no tovo consecuencias, la juventud de Bona-
parte era para esto un obstáculo ii1superable; la constítncion
del año III exigia que Ull director tuviese cuando menos cua-
renta años.


Era necesario el mayor secreto para que la Inglaterra no
fuese informada del destino del ejército qlle se reunia en Tolon ,
por cuyo motivo se confió á muy pocas personas. BOllaparte
trabajó noche y dia cou una actividad sin igual en la ejecucion
de su proyecto y él fue quien lo organizó todo; escogió los
generales, indicó las tropas que debían formar parte del ejér-
cito 1 los lugares y arsenales de que era menester sacar la ar-
tilleria y municiones de guerra, pues conocia ya todod los re-
cursos militares de la Francia mejor que el ministro de la guer-
rJ. Su genio abarcaba el conjunto y los detalles, dictaba y re-
dactaba todas las órdenes y todas las instrucciones relativas á
la espedícion, y sus mandatos se sncedian con una rapidez es-
traordinaria, recorrian como el rayo la línea <le Civitavechia á
Tolon. Bonaparte dah;t .i los unos con admirable precision ci-
ta frcnte de Malta, y á otros frente de Alejandría; las instruccio-
lIes y órdenes estaban redactadas y copiadas en su gabinete, y
cuando necesitaba la firma de los gefes del gohierno, iba por
sí mismo á encontrar uno de los directores para evitar la len-
titud y retardos de la via administrativa. Esta actividad sacó
sus frutos, pues en menos de dos meses el ejército de Oriente
estuvo preparado para partir.


Este ejército ascendia á cerca de treinta y seis mil hombres.
Todos sus generales se habian ilustrado por sus hazañas en Ale-
mania y en Italia, y erau K!eber, Desaix, Reynier, Bon, Me-
non, Vaubois, Damas, Latines, Lanuse, Murat, Lec/erc, Da·
voust, etc. Berthier era gefe de estado mayor, CaffHelli·Dufal-
ga mandaba los ingenieros y Domrnartin la artillería, y el ser-
vicio de sanidad estaba bajo la direccion de Desgennetes y de
Larrey. La caballería en número de dos mil qUÍnientos hom-
b", h.bi. ,ido ,,,,,¡id. d, ,.1" 'o. hú,m, y d"go.:~~~"",;~"


.{ f ~::"
1\.,
'\ \,




100 HISTORIA
llevaban consigo trescientos caballos, pues contaban COn los de
los árabes y mamelucos.


La flota que debia tran~portar y escoltar este ejército se
componia de mas de quinienta~ velas, entre las cuales se con-
taban trece navíos de línea, ocho fragatas y setenta y ocho
buqnes de guerra de ruenor dirnensiou como corbetas, ber-
gantines, etc. y la mandaba el vice-almirante Brueis.


Este armaraento considerable, esta reunion estraordinaria
de tropas habia dado lugar en Francia y en Europa á nume·
rosas conjeturas, pero ninguna habia descubierto el verdade-
ro objeto de la espedicion, tanto secreto se hahia guardado:
y aun aumentó la incertidumbre al aspecto de una numerosa
comision de sahios que se hahian juntado al ejército. Estos
eran miemhros del instituto nacional, hombres ya distingui-
dos en las ciencias y en las arte~ como Monge, Denon, Cor-
taz, Fourrier, Berthollet, Geofiroy, Dolorniell, etc., cuyos
nombres, habiendo llegado á ser ilustres, atestiguan la saga-
cidad de Napoleon y su admirable discernimiento para distin-
guir, escoger y p.m plear los hombres.


La Eegada del general en ¡.;efe á Tolon (el 8 de mayo'
dtó una nueva actividad á los preparativos de la marcha,'
pero los vientos contrarios detuvieron aun por diez días la
armada en la rada.


Antes del embarque, Bonaparte, pllra hacer cesar la incer-
tidumhre y ansiedad general, dirigió á las tropas esta arenga,
cUJo efecto correspondió á su intencion, y electrizó al ejército.


u Oficiales y &oldados, hace dos años que vine á mandaros,
• y en aquella época estabais en la ribera de Génova en la rua.
« yor miseria, faltos de todo, habiendo sacrificado hasta vues-
u tros reloges para vuestra recíproca sub~istencia; os prom e-
« tí hacer cesar vuestra miseria y o~ conduje á Italia; alli to-
« do os fué concedido .... ¿ No os he cumplido mi palabra?»


A estas palabras, resonó este grito general: Sí!
«Muy bien! sabed pues que aun no habeis hecho hastante


" por la patria y que la patria no ha hecho aun bastante por
« vosotros! - En la actualidad os voy á conducir á un pais en
«que por vuestras hazañas futuras sobrepujareis aque-
« !las que asombran en el dia a \'uestros admiradores y ha-


"'" reís á la patria servicios que tiene derecho de esperar d.e




DEL EMPERADOR l'\APOLEON. 101
« un ejército de inven~ibles. - Yo prometo a cada soldado que
~ al regresar de esta espedicioll tendrá á su disposicion con
«que comprar seis fanegas de tierra. - Vais á correr nue-
\{ vos peligros que partireis con vuestros hermanos los mari-
«1105. Esta arma basta a bora no se ha hecuo temible á uues-
« tros enemigos j sus hazaiías 110 igualan á _las vuestras, porqué
«les han faltado ocasiones, pero el valor de los marinos es
« igual al vuestro; su voluntad es la de triunfar J lo lograrán
«con vosotros. - Comunicad les este espíritu iuvenciLle que
\{ por todas partes os ha sacado victoriosos, secundad sus es-
• fuerzos, vivid á bordo con esta inteligencia que caracteriza
« á hombres puramente animados y adheridos al bien de la
« misma causa; ellos han como vosotros adquirido derechos al
\{ reconocimiento nacional en el dificil arte de la marina.- Acos·
u tumbraos á las maniobras de abordo; llegad á ser el terror
u de vuestros enemigos en la tierra y en el mar; imitad en es-
• to á los soldadotl romanos que supieron á la vez batir á
u Cartago en el llano y á los cartagineses sobre las olas. 11


El general Bonaparte, antes de dejar la Francia, tuvo la di-
cha de salvar á infelices ancianos á los que las leyes sobre los
emigrados ejecutadas en T()lon con el mayor rigor amenazaban
de muerte. Las ideas de Napoleon eran de órden y de civiliza-
cion; queria la fusion de todos los partidos en uno solo adic-
to á la Francia, y sabia que la justicia y la clemencia son los
mas seguros medios de cicatrizar las llagas de las revoluciones;
"amos por consiguiente á citar la carta que á este objeto es-
cribió, el 1'6 de mayo, á las comisiones militares de la nove-
na division y la que causó en -el ejército .ona satisfacciol1 ines-
plicable.


ti He sabido, ciudadanos, con el mayor dolor, que ancianos de
• setenta á ochenta años, mugeres en cintaó rodeadas (le hijos
« de tierna edad han bido Jusi lados CORlO á convencidos de
u emigl'acioll. - Que! los sol«ladoH de la li pertad habrán Ilesado
ti a ~er verd-ugos? La compasion que les ha acompañado hasta
ti en medio de los comhates se ha-brá estitlguido en su cora'lon?
« - La ley del 19 fructidor ha sido una medida de s81ud pú-
" Lliea j su int~nl!ion fué coger á los conspiradores y no á
.• miserables Olllgeres y viejos caducos. - Yo os exorto pues 1





102 HISTORIA
« ciudadanos, a que todas las v~ces que la ley present.ará á
« vuestro tribunal ancianos de mas de setenta años, y mugeres,
« declareis que en medio de los combates ha beis respetado los
« ancianos y mugeres de vuestros enemigos. _ El militar que
« firma tina sentencia de muerte contra una persona inca paz
ti de llevar armas, es un cobarde.»


El 19 de mayo de 1798 con hermoso sol y favorable vien-
to, la vanguardia de la armada Be hizo á la vela, y el gene-
ral en gefe iba a bordo del navío almirante el Oriente de
120 cañones.


Despues de haber reunido los diferentes convoyes salidos de
Génova, Córcega y Civitavechia, la armada llegó á vista de
la isla de Malta, ocupada el1tOnce~ por los caballeros de esta
órden célebre, que ha sido por tanto tiempo el terror de los
piratas turcos y berberiscos. Bonaparte tenia la secreta inten-
cion de apoderarse de la isla, yel rehusarle el gran-maestre que
entrase la armada en su puerto fué el pretesto de las bostili-
dades. Nuestras tropas desembarcaron y se apoderaron de la
Ciudad Vieja sin disparar un solo tiro, y al otro dia en el
momento en que la artilleria de los fuertes empezaba a jugar,
la poblacion de la ciudad Valette se revolucionó y precisó al
gran-maestre a hacer parar el fuego y á capitular: esta capi-
talacion , cediendo la po~esion de la isla á la república fran-
cesa, dió el golpe mortal á la órden de Malta.


Despues de haber dejado una guarnicion en esta plaza im-
portante y dado al general Vaubois las instrucciotles necesa-
rias para la defensa, Bonaparte se apresuró en hacerse á la
vela para dirigi rse al fin de su espedicion, pues no ignoraba
que la escuadra inglesa recorria el Mediterráneo por todas di-
recciones para encontrar y atacar á la armada francesa y te-
mia que el éxito de un combate naval no le fuese favorable
con buques embarazados con hombres y provisiones. El al-
mirante Nelson, en las costas de la Italia meridional, habia re-
cogido indicios que le hicieron adi vinar el objeto que llevaba
Bonaparte; marchó pues hacia Alejandrla donde llegó tres dias
antes que nuestra escuadra, cuya marcha habia entorpecido




DEL EtlPEHADOIl. :NilPOLEON. 10 3
el lIumeroso convoy que escoltaba. Alli, instruido de que la ar-
mada que buscaba no habia comparecido, se dirigió hacia el
c<ostado de Siria donde supuso (lue Bonaparte probari'l de efec-
t~lar su desembarco.


La armada que llevaba el ejército de Oriente lleg6 á la vista
de Alejandría el 30 de junio por la tarde, cuarenta dias despues
de su salida de Tolon, y el 1 v de julio el general en gefe, infor-
mada de la corta aparicion de Nelson en aquellas aguas y de la
direccion que habia tomado, apesar de las dificultades que pre-
sentaba un mar turbulento, una costa llena de bajios y la dis-
tancia de tres leguas que separaba á los navios de la playa, se
decidió á desembarcar el ejército inmediatamente y contestó al
almirante Brueis que le proponia esperar al otro dia: « Almi·
« rante, nO tenemos que perder tiempo, la fol'tuna 5010 nos
« concede tres días; si JO no los aprovecho, estamos perdidos:
J luego dió órden de hacer preparar las lanchas.


Una proclama escrita á bordo del Oriente se habia distribui-
do al impaciente ejército, y le habia por fin dado á eonocer el
objeto de la espedicion que hasta entonces 110 habia podido ni
siquiera sospechar.


Esta proclama estaha concehida en estcs términos:
« Soldados! vais á emprender una conquista coyos efectos 50-


« bre la civilízacion y el comercio del mundo son incalculables;
« vais á dar á la Inglaterra el golpe mas seguro y &ensible, es-
• perando que le podais dar la moerte. - Harémos alflllnas
« marchas fdtigosas, tendremos muchos combates, pero saldre-
« mos bien de todas nuestras empresas; la fortuna está por 110-
« sotros. Los heys ma~lucos que favorecen esclusivarnente el co-
• mercio inglés, que han cubierto de vpjaciones á nuestros comer-
• ciantes y que tiranizan á los infelices habitantes del Nilo, algu-
«nosdias despoes de nut'stra llegada ya no existirán.-Los pue-
« blos COIl los cuales vamos á v ¡vil' son mahometanos; so primer
« artículo de fé es este: «No hay otro Dios que Dios, y Maho-
« ma es' su profeta. » no les cOfltradigais; haced con ellos lo que
« habeis hecho con los judios y con los italianos; tened las mis-
o mas miras por sus muftis J sos tmans qoe babeis tenido COII
" .Ios rahinos :r ohi:;pos; tened por las ceremonias que prcscl'i_
« be el Aleoran y por sus mp?(ll1itas la misma tolerancia que




104 HISTORIA
ti ha beis tenido por los conventos, por las sinagogas, por la
«religioll de MOj'ses y la de Jesucristo: las legiones romanas
« protegian todas las religiones. - Encontraréis aqui costumbres
(( diferentes de las de Europa; es necesario que os acostumbreis
41 á ellas. Los pueblos en que vamos á entrar tralan á sus D.U-
« geres de otro modo que nosotros, pero en todos los paises
« el que viola es un monstruo. ~ El pillage solo enriquece á
(( un corto número de hombres! nos deshonra, destruye los
« recursos, nos hace los pueblos enemigos cuando es de nues-
« tro interés tenerlos por amigos. ---: La primera ciudad que va-
« mos á encontrar fué editlcada por Alejandro; y encontrare-
(( mos á cada paso memorias dignas de escitar la emulacion de
.. los franceses. 1>


En la noche del 1.0 al Z de julio, á la una de la mañana,
el general en gefe hincó el pié sobre la tierra de Egipto, y an-
tes del dia se dirigió sobre Alejandría con algunos regimientos
de las divisiones Ron y Kleber. Esta ciudad, cuyas murallas fue-
ron escaladas á pesar de la fusilel'ia de los árabes, se rindió
por capitulacion des pues de una defensa de algunas horag, pero
en su ataque, el general Kleber fue gravemente herido de una
bala que le tc)có en la frente.


Eonaparte hizo observar á su ejército una rigurosa discipli-
na, trató á los habitantes de Alejandria con la mayor du!:wra ,
y solo permaneció alli s~is dias á fin de organizar la admrnis-
tracion de la ciudad y de la provincia, J apresurar el desem-
barco de la artilleria, municiones y otros objetos necesarios
para las tropas 1 y desde allí arregló la marcha del ejército á
traves de la provincia de Bahireh. El almirante Brneys reci-
bió orden de hacer sondar el puerto viejo para fondear los bu-
ques de mayor porte, y la armada andó provisoriamente den-
tro la rada de Abouk.ir.


El Egipto debe su existencia al Nilo que le atraviesa en toda
su longitud, dividiéndole naturalmente en alto, medio y bajo
Egipto, el cual es un valle largo de cuarenta á cincuenta leguas
y ancho de doscientas. En él 110 llueve jamas y las inundacio-
nes regulares del rio hacen unica.mente fecundo y habitable la




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
estrecha hilera de tierra~ cultivadas que estall á orillas de sus
playas, y esta hilera tiene de media legua basta dos legua s y
media de largo. El Delta comprendido entre las dos emboca-
da ras del rio ofrece mas estension , pero es talla fertilidad pro-
ducida por el cieno que deja el Nilo despaes de la i nandacion ,
que esta tierra, que en la época en que los franceses llegaron no
contaba mas que dos millones y quinientos mil habitantes, man-
tenia en los ti"empos antiguos bajo los Tolomeos una poblacion
de veinte millones de hombres y abastecia de trigo á toda la
Italia. Las tierras de labor estan cerradas entre dos uesilJrtos de
arenas movedizas, cuya triste uniformidad unicalllente inter-
rumpen de trecho en trecho algunos oasis) islas de ver·
dura que sirven de lugar de descanso y abrigo á las cara banas.


Las revolnciones físicas del globo y los cambios políticos de
los imperios habian destruido lentamente la prosperidad y po-
btacion del Egipto; sus canales mal cuidados se hahian cegado
y desaparecido y las arenas invadian cada dia los terrenos fér-
t;le~. El suelo estaba cubierto de ruinas de todos los tiem pos y
de todos los órdenes; semejante á eetas ruinas la poblacion ofre·
cia los restos de diferentes edades y de muchos pueblos, de di-
ferentes costumbres, lenguage y relígion, COlDO cophtos, ára-
bes, tmtos y mamelucos. .


Los mamelucos eran dueños del país y poseian la fuer-
za y la ric!ueza: era una milicia glilerrera, reclutada entre
lDS esclavos circasianos y georgianos, intrépida y acostumbradll
a combatir siempre á caballo, y tenia n por gefes á veinte y
cuatro beys ó príncipes evtre los cuales Mourad é Ibrahim ejer-
cian la suprema autoridarl.


El pacha turco, enviado todos los años de Constantinopla,
solo tenia nn poder nominal y esta ba encargado de cobrar un
trihuto que no se le pagaba y de representar Un sultan que no
se obedecia. Do& cientos mil turcos diseminados por las ciuda-
des, gentes de todos estarlos y de todas condiciones, tenian el
títuio .de gcnízaros y de spa his, pero sin estar sujetos ni 8~r
propios para ningun servicio militar. '


Los cophlos, raza primitiva del viejo Egi pto, profesa han la
rdigion cristiana, y corno todas las demas razas esclavas se ha-
hian abatido y dedicado á los mas viles oficios.


Los ár.¡bes-egipcios , clue no deben confuudirse Con los ára-
14




106 HISTORIA
hes- hpdllillos ( bandidos sin té que in festan los límites det


desierto) ,componen la masa principal de la poblacion, estable-'
cidos en el pais desde su conquista por los tenientes de Mahoma,
y se dividen en tres grandes clases, en fellhas ó trabajadores,
pequeños propietarios, comerciantes y fa hl'icilntes J grandes
propietarios, los que bajo el nombre de schei:,kcs eran los ver-
daderos grandes de Egipto, los miemhros de los divanes y de
las mezquitas, y ejercian gran influencia s{)bre el pueblo.


Bonaparte habia estudiado con sagacidad la diversidad de ra-
zas é intereses de los egipcios, de lo que sacó partido para el
establecimiento de su aclministracion. Lisonjeando habilrnente
el espíritu nacional árabe, anullció que tenia un gran respeto
por la religion de Mahoma y que solo venia á hacer la guerra
á los mamelucos opresures del pais, y una proclama al pueblo
egipcio que hizo preceder á su rnarcba para el Kairo, escrita
en estilo solemne e impotente segun convenia 11 las imaginacio-
nes orientales, proclnjo un gran efecto.


El ejército desembarcado en Egipto 110 se componia sino de
treinta mil hombres que fueron repartidos en cinco divisio-
nes á las órdenes de lo generales Kleber) Dessaix, Reyuier, Bon
y Menan.


En su marcha para el Kairo á través del tlesierto, la divi-
sion Dessaix que formaba la vanguardia padeció tanto por la
falta de agua y el ardor del sol, que el mismo Dessaix, tan di-
ficil de conmoverse en los mayores peligros, partieipó del abati-
miento de sus soldados y escribió al general en gefe: «Si el
« ejército no pasa el desierto con la rapidez del rayo, pere-
a cerá.»


Las tropas soportaron con paciencia fatigas tan nnevas pa-
ra soldados acostumbrados á combatir en los llanos fértiles
de Italia y Alemania. Su sed no podia ser suficientemente apa-
gada por el agua salobre de un corto número de pozos que se
hallaban en el camino, y se les aumentaba al contrario por las
engañosas ilusiones de la vista que cambiaban en agua fres-
ca y limpia los ardientes vapores exalados del seno de la tier-
ra; era este el suplicio de Tántalo que se renovaba cada día;
las olas huian á medida ·que procurahan alcanzarlas. Para cú-
mulo de desgracia, cuando estuvieron cerea del Nilo y el afilia
Be hizo abundante) las tropas que habian recibido pan por mU-




DEL El\lPfHáLJOR l\i~l'UU:mi". 10:
chus días y que se lo habian comido cun la llllplCn;siotl del
sold;:¡do, se encontraron faltas de víveres y se vieron leduciu<ls
á alimentarse de zandias, alimentos acuosos, mal sanos y debi-
litantes.


El general en gefe participaba de las privaciones de los sol-
dados y soportaba COIl paciencia sus murmullos, seguro, como
Cristobal Colon en medio de sus marinos irritados, de llegar
pronto al objeto de su espedicion; pero no tenia las mismas mi-
ras para con los gcnerales, y oyendo las maldiciones que UllO
de ellos se permitia decir pubJicamente: «C'.t.t.rl.o,.·, gelleral, le
g dijo; vuestros seis pies de alto no lIle asustan, y si continuais
" e.l escitar la irritaclon del ejército, antes de una hora os maD-
I< do fusilar. » El general calló, pues sabia que Bonaparte era
hombre para ejecutar su amellaza.


En las fatigas los soldados hacían frecnentemente recaer su
mal humor soure los sabios, que para hacer sus diarios, decían
eHos, habían dado la idea de la espedicion ; pero Bonaparte pro-
tegia á los hom [¡res de la ciencia contra las brutalidades de lo~
lJUmbres de guerra, y para enseñar á su ejército á respetar á
los que se consagran al acrecentamiento y propagacion de los
conocimientos humanos, hizo siem pre en Egi pto, en sus pro-
clamas y en sus órdenes, preceder su titulo de geueral eu gefe
lid de miembro del Instituto.


Du rante la marcha, los fl.mcos d~l ejército fueron cubiertos
ue una nuhe de caballeros árabes que pillaban y asesinabau á
los rezaga,los, sin (lile los franceses privados de caballeria pu-
die~el1 perseguirles. El mismo genera! en gefe po.co taltó para
ser" preso de los beduinos, pero uu peqUp.11O fJl"ocJlOnlorio le ocul-
tó felizmeute á su vista, y al reconocer· el peligro de que aca-
Laba de escapar, Bonaparte eSc!"lllÓ alegramellte: «No estaba
« e~crito a1:a arriha, que hubiese de st!r preso poe los ál"abes. IJ


.El enemigo esperó por la primera vez á nue..,t ros boldado~
frente de Reruanieh , donde la division Kleber que habia mar-
chauq por Ruserta, á fin de proteger la uavegacioll de la flotilla
fl'ance"a sobre el Nilo, debia reunirse al grueso del ejército. En
esta primera accion los mamelucos fueron rechazaJo5, y algu-
lJas descargoi de metralla les lli"persaroll.


En lternanieh, descansaroll lIuestros soldados y o!viddrotl
5US fatigas, b"ñáuJosc eu las tan de~eadas aguas del Nilo_


+




J08 HISTORIA
El ejército continuó su marcha hacia el Kairo siguiendo la


orilla del rio, y el 13 de julio encontró cerca de la poblacion de
Chebreise, teniendo su flanco derecho apoyado en el Nilo y
cu bierto por ulla escuad rilJa numerosa, á Mourad-Bey con
cuatro mil mamelucos. La caballería africana ofrecia un golpe
de vista magnífico: sus hermosos caballos árabes ricamente
enjaezados, gallardeándose, relinchando, caracoleando Con gra-
cial y ligereza, y los ginetescon el aire marcial, cubiertos de bri-
llantes armaduras, enriquecidos de oro y pedrerías, con tra-


t " ges brilla ,~me •• te coloridos, la cabeza adornada de turbantes
ó garzotas ó cascos dorados, armados de sables, lanzas, flechas
y carabinas, que presentaban on espectáculo llamó la atencion
de nnestros soldados El combate se empeñó entre las dos escnadri.
lIas atacando la del enemigo á la nuestra que remontaha el Nilo co~­
teando la playa. Para libertarla, el ejército se dirigió contra
Mourad-Bey, formando cada una de las cinco divisiones un cua-
dr.) en cuyo centro estaban los equipajes y cuyos ángulos esta-
ban armados de cañones; estos cuadros dispuestos por escalo-
nes se flanqueaban reciprocamente. Los mamelucos no espera··
ron ¡j. los franceses, sino que se movieron para atacarlos; pero
sn impetuosidad vino á estrellarse conlra e~ta8 murallas movi-
bies, berizadas de bayonetas, de donde salia ulJa lluvia de ba-
las y de metralla. Voh'ieron muchas veces con valor á la car-
~a, pero la táctica y disciplina europeas triunfaron de Sil va-
lor uesordellado. La poblacion de Chebreise fue ganada por los
franceses, y los mamelucos en desorden huyeron hácia el Kai-
ro. L<Js marinos de la ~scuadrilla no flleron menos dichosos
<¡ue los soldados del ejército de tierra, pues obligaron igual-
mente á la escuadrilla enemiga á huir.


Una antigua trauicion popular de los árabes concede el imperio
de Egipto al que se haga dueño del Kairo, por cayo motivo
los mamelucos habian resuelto probar un último esfuerzo bajo
los muros de su capital, y entre ellos se trataha de v-encer ó
morir, pues la pérdida de esta batalla debia arrastFat' consigo la
caida de SlI domillaciOIÍ. Su ejército, reunido ~obre la Ti-bera
iZ'-juien!a del Nilo en número de mas tle sesenta mil hombres,




D":L F~,1PERAllOR l'iAPOLEON. 109
esta~a a espaldas del rio cubriendo el Kairo que está situado
sobre la ribera derecha y se e~tendia desde Embabech hasta
las Pirámides; su derecha apo)' ada sobre e~ta poblacion estaba


. .;;obíerta por atrincheramientos guarnecidos de cuarenta caiío-
nes y defendidos por la infantería turca en número de veinte
mil genízaros y spahis; un cuerpo de diez mil mamelucus, ser.
vidos cada uno por tres criados armados á·la ligerd, ocupaba el
centro, siendo el ala izquierda formada por tres mil caballos
árabes.


" El ejército franc~s, despnes de una marcha empezada por
la noche, llegó al amanecer frente del enemigo, y aquella línea
formidable, el fulgor de las armas que brillaban con el sol
naciente, el aspecto de los trescientos milJaretes del Kairo,
de los bosquecillos de palmeras que circundaban el río,
el de las gruesas y macisas pirámides que parecian como
sentadas en el horizonte para presenciar la lucha que iba á
empezar, todo este cuadro imponente J sublime escitaba entre
Jos soldados un sentimiento de sorpresa, admiracion y entusias-
mo 1 que subió de punto cuando el general en gere, recorriendo
el frente de su ejército y seiíalando con el dedo el horizonte,
pronunci6 esta corta arenga que vivira sin duda tanto como las
pirámides que fueron de ella testigos:


"Soldados! habeis venido á estas regiones para arrancarlas
u de la barbárie, llevar la civilizacion al Oriente y sustraer
«esta hermosa parte del mundo al yugo de la Inglaterra: va-
« InOS á combatir; pensad que de lo alto de estos monumentos
«curenta siglos os cOlltem plan. »


Las palabras de BOlla parte, de boca en boca repetidas hasta
las filas mas distantes, animaron á los soldados de un noble
orgullo y de indomable valor, pues iban á tener la ocasion de
mostrarse dignos á la lez de lo pasado y de lo futuro.


El ejército fue bien pronto dispuesto en cuadros como en
Chebreise. Dessaix mandaba la derecha formada de dos divi~
siolles; Vial, la izquierda con otras dos, y llonaparte estaba al
centro con la division Kleber que, en la Im~encia de este va-
liente general que estaba detenido en Alejandría por sus heri.-
das, mandaba el general Dugoa.


·Bon aparte habia examinado con cuidado las disposiciones del




! tú HISTORIA
enemígo y habia reparado que la artilleria que guarnecia el
campo de Ernbabeh 110 estaba montada sobre cureñas de cam-
paña, lo que le daba la seguridad de qut! la"infanteria turca)
HO se atreveria á alejarse; mandó pues á Dess"ix que prolon-
gase su derecha para ponerse fuera del alcance de la artilleria
turca y atacase illmediatamente á los mamelucos) mieutras
que Vial por su parte atacaria d~ frente los atrincberamien-
tos de Embabeh) cuya maniobra debía colocar al enemigo en-
tre dos fuegos.


M(HUad-lley estaba dotado de un golpe de vista penetrante) de
mucha resolucion } tenia el genio militar; echó de ver el mo-
vimiento de los franceses y adivinó su intencion. Al momento
dió órden á Sll caballeria de cargar á nnestras colunas dura,,"
te su marcha, y el choque fué tan rápido é impetuoso que nues-
tros cuadros fueron un momento desbaratados, pero se refor-
maron COII prontitud. Las cargas del enemigo se multiplicarúlI
ell vano, sus deRe,~perados ataques no tuvieron ningr1l1 resul-
tado: destruidos por la metralta y el fuego sostenido de IlUC'-
tra infanteria, los mas va lientAS encontraron la mll~rte al re-
dedor de estos cllJrlros) delante los cuales venian á romperse
todos sus esfuerzos. El general Vial habia ganado á la bayone-
ta la poblacion atrincherada }' entonces el ejército enemigo sr
vió en cenado entre nuest¡·os cuadros y el rio, quedando nuestras
sus propias haterías: rué pues enteramente dispersado ó des-
truido. MOllrat-lle y separado de sus tropas, se retiró hácia Ghizth
con dos mil quinientos caballos, únicos rest03 de su numeroso
ejército; la maJor pute de la infapteria turca se salvó atral'esan·
do á nado el Nilo) y los mamelucos que (Iuisieron probar aquel
camino se ahoga rOIl arrastrados por el peso de sus armas. El
campo enemigo) cuatrocientos camellos cargados de bagage~)
cuarenta cañones, machos miles de ca bailas árabes y la po-
sesion segura del Kairo fueron los resultados de esta glo-
riosa _victo ria que recibió el nombre de Batalla' de las pí-
rdmides.


El general en gefe entró en el Kairo el 25 de julio, donde
no ~e cletuvo sino pocos dias. Ibrahirn-lley, 'llle mandaba lo,
mamelucos (lile permanecieron en la ribera derecha del Nilo,
se habia replegado sobre llelbeis) y llollaparte con tres divi-




m.L EMPEflADOR l'íAI'OLEON. 111
si(llles se puso á persrguirle, le alcanzó en Saliheh y ie
arroJo dentro del desierto de Syria, quedándose la division
Regnier en Saliheh para fortificar este punto y cubrir el Egi p-
to por la parte del Asia, mientras la division Kleber sé diri-
gió sobre Damirta para oco par esta ciudad y.guardar las:cos-
ta6: la division Menoo regresó al Kairo con el general en gefe.


Mientras que Bonaparte arrojaba á lbrahim-Bey del bajo
Egipto, Dessaix enviado al alto Egipto á la persecucion de
Mourad-Bey se estableció en aquel pais logrando contener al
bra~ gefe de los mamelucos qnien, sieulpre batiJo pero jamas
desanimado, renovaba sus ataques con una constancia admirable.


Las grandes cualidades de Dessaix, su moderacioll, so equi-
dad, produjeron una viva impr<!sion en los pueblos del alto
Egipto, cUJo reconocimiento le grangeó, de comun acuerdo,
el sobre-nombre de Sultan iusto.


El resultado de la espedícion parecia completo, el ejército
de tierra hahia salido bien de todas sus empresas, pero la ar-
mada naval sufrió un desastre que dio un golpe fatal á las es-
peranzas del general en gefe. La escucdra francesa habia per-
manecido a pesar de sus órdenes en la raJa de Aboukir donde
fué atacada y destruida por el almirante Nelson.




RESUMEN CROi\OLÓGICO.


ESPEDIClON DE EGIPTO.


1798. I1.-Combote deSalnhieh.
L8 - I:'iesta de las "guas del l\i\o. -


Enero. Bonapartees nombrado gene- El general Bonap"te hace romper
~::r:~ gefe del ejército de lugta- solemnemente y en su presencia el


dique ,que l'etienp. las aguLls dtl ria
lO de febrero. Sale de Pari. para ir é impide la inun,lacion. -


á vi.itar las costas y puertos del 20. _ Celebracion de la fiesta de Ma-
()cr.eano. boma.


5 de marzo. Es nombrado general C·' l" , E . 21. - reaClOn <le Instltuto "e glpto
en gefe del ejército de Ol'Íente. ~3. _ Marcha del general De,saix 50,


8 de mayo. Llega á Tolon. bre el nIto Egipto en per,ecueion
19. - La armada esredieionaria sale de Mourarl-Bey.


del puerto. . 12 de setiembre- La Puerta declara
lO de junio. Toma de Malta (muchos la guerra á la Francia á causa de


Luques de guerra, tre~ millones en la espediclon de Egipto.
plata, 1200 cañones, qo,ooo fusi- 22 de setiembre. Cdebracion en el
les. 1500 millares de libras de p ól- Kairo del aniversdrio de la fuuda-
vor.). cion ele la rcpúLlic9.


12. - Convenio por el que b árden S de octubl'e. Batalla de Sedyrnan
-de 1\1alt. cede á la repúhlicn fr30- ~anad" por Dess"ix. .
cesa las islas de Malta, Goze y Co- ro. _ Combate de Faioun.
mino.


19. _ L, armada vuelve á darse á la 22· - ~q - Revolucion y castigo d.l
vela. Kairo; los .evolu.cionarlos dcspues
_ Salida de Malta. de haber perdido 4000 hombres ,e


ji someten. El general Dupuy y el ge-
o. - Llegada sobre la costa d" Egipto. fe de brigada Sulkoviski 80n ase-
T. de ;ulio. Desembarco. .inanos en las calles.
2. _roma de Alejanu ría. d ' 1 6. - Morch. sobre el Kail'O. 27 e diciembre. E.enrsion ue gene-
7. _ Toma de Roseta. ~al Bon"partc. al istmo de Suez y


12. _ Combate de Ramanieh. a los m~llant",le. d~ Muyses.
13. - Comuate de Chebrelsse. '1 1799.
2 [. - Batalla de las Pirámides ( 400 ca-! 22 'de enero. Batalla no SanhOlld, ga-


ñonel, 400 camellos "argados de b'-I nada por el general Dessaix en el
gajes. - Los mamelucos perdieron 3" alto Egipto.
500 caballeros escogidos y un número' \8 de febrero. Comhate de Ahou-
considerable de infantes J. I Mana en el alto Egipto.


!I;¡ - Entrada de! genera! Bonaparte 3 de marzo. Combote de Captas,
en el Kairo. I de Bar,lis y de Girageh en el alto


2? - Permite á las mugeres de los, Egipto. .
beys y de los mamelucos volver á en-i 10. --Colllbote ele Gebemi, en el alto
trar en el Kairo. I Egipto.


1 de agosto. Combate naval de' 15. -- _ Comf,ate de Kagoun en el
Aboukir. - De,truceian de la aro,' altoEgipto.
mad" francesa. _ I - Com '''1te de KOl'snll.


7. --: Marcha sobr~ IMbe" en perse-:118 de c:bl-il Combates de Bfneadi y
CIlCLon de Ibl'alllm- !ley. :1 Je Slellue.


JI). '- Comb~te d~ Mallsourah. U




,


Bonaparte en Jalfa ,isitando 105 apestados.


CAMPAÑA DE SIRIA.
SITIO DE SAN lOAN DE ACRE.-BATALLA .DE MOl'iTE-THABOR,


-DE ABOUKlH.


El fatal éxito del comhate naval de Aboukir causó profun-
da impresion al general en gefe, aunqutl á los ojos de su ejér-
cito conservaba una calma estoica; pero cuando se encontraba
solo, rodeado de algunos de sus Illas íntimos servidores, de-
ploraba amargamente el que no se hubiesen ejecutado sus ór-
denes y la obstinacion de Brueis, obstinacion que por otra par-
te habia expiado el almirante con una ~uerte gloriosa: enton-
ces su tormento se ecsalaba en quejas involuntarias; era Au-
gusto pidiendo cuenta á Varo de sus legiones.


La pérdida dtl la escuadra francesa cambiaba todos 108 pia-
nes de la espediciolJ; pero con todo no debia quitar toda e~·
peranza, pues ya que estaban privados de los medios de salir
de Egipto \ era posible mantenerse en él uniendo á sus habi-
tantes á la causa francesa, y con dinero, armas y oficiales,
nuestros regimientos podian reclutarse allí, como se logró,
con los mamelucos. Todas las ideas del general en !-Iefe se di-


15




HlS l'úl'd A
f1glel'On pues ¡deia los medios de conqui.tar con una huena
admil!istl'acion el aprecio de los egipcios, y por este ohieto po-
litico de tan necesaria conciliacioll asistió \á las fiestas naciona-
les del pueulo, al rompimiento de: dique de las aguas del Ni-
lo y á la celeura.:ion de la fiesta de Mdhoma; acogió con be-
nevolencia á los scheicks y á los imalles, hdblaua frecuente-
IIlcnte eón ellos, procuraba illstruirse de las nece,idades del
pais y medio. de mejorarle y hasta algunas veces, para li50n-
gear sus preocupaciones religiosas, les dtjaba habilmellte en-
treveer <¡ue el ejército repuhlicano no estaba lejos de abrazar
el culto de Mahoma.


Al mismo tiempo ponia en órden la adu,inistracion del mi-
nisterio de hacienda, mejoraba el sistema de la percepcion de
los im puestos, organizaba una policia regular en el pais, ins-
tituia tribunales e(luitativos, para hacer á cada tino huella j
pronta justicia; trazaua cau,illos militares, hacia limpiar y re-
parar los cdnales, ordenaba ensayos de cultivos coloniales, es-
taJJlecia en el Kairo una ifllprcuta áraLe, turca)' frallcesa,
creaba las fáuricas necesarias para el vestuario del ejército, in·
¡.;enios y fundiciones propias para la cOllstruccion de municio-
lJeS de guerra; fundaba, para trabajar eficaZlIlellte en la civi-
lizacion del pais , el instituto de Egipto, cUJos trabajos han de-
jado tan honrosas memorias, y en fin con una pompa que ad-
miró particularmente á los habitantes del Kairo , celebraba el
aniversario de la re pública.


La aUllIinistracion jnsta y regular de Bonaparte producia sus
frutos, pues los sentillli;:nlos de los árahes empezaban á ha-
cerse favorables á los franceses cuya dOlllinacion era eviden-
temente mas suave y soportable que la de los inamelucos;
con algunos meses mas, ~e habria alcanzado el obieto del ge-
lleral en gefe, empero' agentes secretos de la Puerta otomana
\'inie,'on á cambiar estas buenas disposiciones) resucitando )'
escitando el fanatismo de un populacho gl'osero.


Cuando Bonaparte dejó la Francia, <¡uedára convenido Con
el directorio que el ministro de negocios e5trangeros, TaJlle-
Taud 1 iria á Constantinopla para probar al Sul tan <¡ne Id. espe-
~icioll de Egipto I~() debia darle niugull rezelo) pues no tenia
otro objeto que Clstigdl' á los beyes mamelucos, <le los ({ue
tenia quejas la Francia; arruinar el comercio de lus i"gleses e~l




DEL EMPERADOR NAPOLEON, 115
la India, y hacer dji nuevo al Egipto el depósito de Oriente.
La oegociacion era difieil, pero no imposible, mas COn todo
Talleyrand no cumpiió la promesa que habia hecho de encar-
~rse de ella; encontró prt'testos para confiar esta mision á
uo subalterno y permaneció en Paris; de este modo I~ Puerta
abandonada á la influencia de la Rusia y de la Iuglaterra de-
claró la guerra á la Francia.


La noticia de este acontecimiento, propalada en Egipto por
emisarios enviados de Siria, no tardó en cundir por todo el
pais y causó una fermentacion general. Los descontentos se or-
ganizaron, y aprovechándose de la libertad concedida á los
ejercicios religioso~, cambiaron las exortaciones al rezo, pro-
nunciadas de'lo alto de los minaretes, en llamamientos á la
insurrecciono Hahiéndose pues el gefe de los musulmanes de-
clarado contra los franceses, no se les debia ya mirar sino
como perros infieles, y se contraia mérito esterminánd olos ; asi
pues una séria revotucion estalló en el Kairo el dia 22 de
~bre, en la que el general Dupuy, gobernador de la ciu-
dad, y trescientos oficiales y soldados fueron degollado!'!, y
un edecan del general en gefe, el polaco sulkowski oficial
de mérito, salió herido; Bonaparte juzgó que era indis-
pensable obrar con vigor; por consiguiente las tropas acam-
padas al rededor de la ciudad recibieron órden de entrar, y
{osifaron á todos los que encontraron con las armas en la ma-
no; los demas rebeldes se refugiaron en la grande mezquita,
pero combatida esta por la artilleria de la ciudadela, se vie-
ron obligados á relldirse á discrecio~; todos debian morir,
pero Bonaparte se dpjó vencer por su desesperacion y sola-
mente á seis de los mas culpados se les cortó la cabeza. La
reprehension y castigo de esta sedicion consolidaron el poder
de los franceses en Egipto.


Mientras que Bonapartc reprimia la revolucion del Kairo ,
Dessaillt acabaha la sumision del alto Egipto, ganando sobre
los restos de los mamelucos la batalla memorable y decisiva
de Sediman.


El descanso de! ejército de Egipto despues de la pacificacion
del Kairo y la derroh de Monrad-Bey no fué de larga dura-
cion. El general en gefe habia recibido aviso de que un ejér-
~




116 HISTORIA
cito turco se reunia en Natolia J proyectaba 'entrar en Egip-
to viniendo por la costa oriental del Mediterráneo, y Djez13r
pacha de San Juan de Acre formaba almacenes para este ejér-
cito y reunia en Siria tropas para reforzarlas á su paso j Bona-
parte pensó que d mejor medio de desconcertar los proyectos
del enemigo era ir a destruir estos preparati V08 antes que el ejér-
cito otomano estuviese en disposicion de socorrer á Diezzar, y
asi resolvió marchar sobre Siria.


Las tropas de que podia disponer sin comprometer la segu-
ridad y tranquilidad de Egipto solo llegaban á doce mil hombres
de infanteria de las divisiones Bon , Lannes, Reynier y Kleber,
y la caballeria mandada por Murat se componia de nueve
cientos caballos. Bonal'arte habia formado en Egipto muchos es-
cuadrones de una arma nueva JestillaJos á guiar el ejército y
dar caza á los ara bes , y eran regimientos de Dromedarios; ca-
da uno de estos animales llevaba dos hombres perfectamente ar-.
mados y sentados espalda con espalda. El vigor y velocidad del
dromedario son tales que estas tropas ligeras podian hacer en
un dia y sin detenerse, trechos de veinte y cinco ¡j treinta legnas
é hicieron grandes servicios durante la cam paña de Siria.


A mediados de febrero y des pues de marchas en que se re-
novaron las fatigas y sufrimientos que los soldados habían pade-
cido en su primer viage por el desierto, yendo de Alejandria á
Ramanieh, por fin el pequeño ejército se reunió delant/": de
El-Arich.


A pesar de las privaciones de toda e5pecie, los ~itios que era
necesario poner y los desiel"tos que debió atravesar, salvó con
rapider. la distancia que le separaba de San Juan de Acre.


En ésta marcha el fuerte de EI-Arich capituló despues de
cuatro dias de sitio, Ghazah se rindió sin disparar un tiro y se
encontraron alli almacenes abundantemente provistos, socorros
preciosos para el ejército que estaha fa-ltode viveres; la ciudad
de Jaífa, la antigua Joppe, despues de un ~itio de algunos clias
fue ganada á viva fuerza y saqueada por los soldados indigna-
dos porque el comandante turco habia hecho cortar la cabeza
á Un parlamentario enviado [a víspera por el general en gefe.
Dos mil hombres, rest~ de la guarllÍcion asesinada en la ciudad
que se habian retirado en una caravanera, fueron hechos pri-
sioneros y la ¡m posibilidad de conducirlos á Egipto, la falta de




DEL E:\lPERADOR NAPOLEON. l' í
víveres y la certitud que estos hombres, si se les dejaha libres
bajo su palahra, ¡rian al momento ti. reforzar las tropas del pa-
cha de San Juan de Acre, impelieron al consejo de grnerales reu·
nidos á decidir lo que se debia hacer; la penosa ohligacioo de
declarar que la salvacion del ejército exigia su muerte. El ge-


I neral en gefe dejó !1jecutar esta condena con el mayor dolor;
pero era su deber, pues la necesidad es imperiosa é inhumana.


La peste, cuyo germen algunos batallones habian traido de
Egipto, se de,claró durante la permanencia en Jaffa é bizo gran
carniceria en el ejército I lo que afrctó la imaginacion de los
soldados y abatió su ánimo~l ~tupor era universal, y los des-
graciados atacados de la pesTe eran rechazados hasta de sus ca-
maradas. El sacrificio generoso Ge los oficiales de la sanidad JlO
podia bastar para quitar ese cobarde egoismo y reconlar al
ejército sentimientos mas dignos de la humanidad. BQnaparte
quiso con un paso ruidoso y público reanimar la moral de los
soldados, y el 11 de marzo, seguido de todo su estado mayor,
rué á visitar los dos hospitales en que los heridos y apestados
estaban cuidados separadamente; permaneéió mas de dos horas
en el de los apestados, se detuvo al lado de todos los soldados,
y dirigió á cada uno de ellos palabras de consuelo .. Con el objeto
de mostrar á los enfermos que el mal no era tan contagioso
como suponian, tocó á muchos y ayudó a levantar el cadáver
de un soldado, todo manchado por la apertura de UII hobon
pestilencial: finalmcnte á causa de las vivas instancias del
médico mayor De~gennettes, quien le representó que tan larga
permanencia en una admósfera llena de miasmas infectados era
mucho mas que inútil, consintió en retirarse, y dejó el hospital
cargado con las bendiciones de aquellos desgraciados moribun-
dos. Cuando salió, justamente asustados los oficiales de su esta-
do mayor, le hicieron viva$ observaciones sobre su impruden.
cia: «Este era mi deber, les respondió tranquilo; yo soy el ge-
• nerltl en gefe."


El ejército llegó el 18 de marzo delante de San Joan de Acre,
donde Djhzzar se habia encerrado con todas sus riquezas y una
fuerte guarniciono Abrióse la; trinchera el 20 de marzo. La for-
tificacion de esta plaza solo consistia en una muralla cuyo cir-
cuito estaba flanqueado de torreOlles y rodeado de un foso pro-




118 HISTORIA
fundo, al paso que la artilleria francesa únicamente se compo~
nía de cuatro piezas {[e á"1 2, ocho obuses, una culebrina de
32 y unas treinta piezas de á 4. Bonaparte esperaba la artille-
ria .de sitio, pero esta, que venia por mar, habia caido en po-
der del almirante ingles Sidney-Stnith, que cruzaba con una es-
cuadra el mar de Siria, y quien [as habia dado á Djezzar pa-
ra defender los baluartes de San .luan de Ac:re; finalmente fal-
tábanle balas á la artillería y solo se las podia procurar hacien-
do recoger las que salia n de la plaza y de los buques ingleses
anclados no lejos de la playa.


Con todo si Djezzar se hubiese visto reducido á sus propios
recursos, la ciudad no habria resistido mucho tiempo á la auda-
cia de nuestros granaderos y á la hrtbilidad de los artilleros, pe-
ro uos circunstancias fatales hicieron el sitio tan obstinado como
sangriento y prolongaron una resistencia desesp$lrada : el cruce-
ro del almil'ante Sidney-Smith y la presencia dentro la plaza de
dos emigrados franc\:lses (Philipeaux, ingeniero de mucho méri-
to, antiguo condiscípulo de Bonaparte en la escuela de Brienne,
y Tremolin oficilll de artilleria distinguido) quienes fueron los
encargados de los trabajos de la defeusa; por otra parte la gual'-
nicion nn cesaba de recihir por ma r socorros y municiones de
toda especie, mientras que los recursos del ejército francés se


, agotaban insensiblemente.
El general en gele acababa de dar á San J oan .de Acre el pri-


mer asalto que habia sido infroctuoso cuando recibió la noti-
cia de que nn ejército enemigo, reunido en Damasco y engr(Jsa-
do en su paso por los turcos de la Palestina, marchaba con-
tra él; para obsertar pues, el movimiento de este ejército y
contenerle cuando se acercase, envió al punto á la divislon Kle-
ber á Nazareth, y á Murat COII dos mil hombres á Saffetb, y
pocos di as des pues (en el momento mismo en (loe la gllarnicion
efectuaba una salida) supo_ que el enemigo habia pasado e[ Jor-
dan y que Kleber iba á ser atacado: entonces, asi que los tur-
cos hubieron sido rechazados dentro de la ciodad, llevando con-
sigo la division Bon y la caballeria, marchó el 15 de abril al
socorro de su teniente.· .


Llegando al dia sigoiente por la mañana cerca del Monte-Tba-
bor, vió en [a célebre llanura de Esdrelon á la infanteria 6ne-




D~L EC\ll'EllADOH l\APOLEOl'i< 1I9
FflIga Jp.teniJa en la poblacion de Fouli, y en llJl'dio de ,<eillte
mil caballos á la divisioll Kleber enteramente clfcuwhalada,
formada en dos cuadros I combatiendo con un orden admira-
hle: el combate duraba) a mas de seis horas, y seis horas ha-
bia que esta valiente divi.ion recibia sin romperse, ) a sobre
sus bayonetas ya con fuego á quclJJa ropa, las cargas impetuo-
tas de los marneln'cos y ara bes , COII lo que juzgó 130naparte que


11 o del)ia perder UII instante. Mandó pues á la division Bon reu-
uirse en cuadro y adelalltRl'se rápidamente hacia el llano de
moJo que formase un triangulo equilátero con los dos cuadros
de Kleber, y esta hermosa maniobra, cuyo objeto era pOller
al enrmigo en el centro, se logró completamente. KleLer 1'0-
deaJo de fuego y hunlo 110 habia podiJover lo que pasaba á
su alrededor, pero el ruido del cañon le anunció la llegada de
Donaparte, cuya aparícioll fué (111 raJo para el enemigo. Pron-
to. estalló (111 fuego terrible de las estremidades del triángulo
y disper~ó a los mamelucos) quienes huyeron en desorden al
escape; entonces tomando los granaderos de Kleber la ofensiva,
adelantase una coluna hácia Fuuli, cUJa poblacion fue ganada
á la bayoneta, y la infanteria enemiga, cañolleada por la arti-
lIeria, rechazada por todas partes por la fusilería ó arma blan_
ca, se precipitó hácia el Jordan para encontrar una salida á
su fuga; pero caJó en medio de la caballeria de Murat que
hito una horrihle caruiceria. El ejércitu otomano perdió el!
la batalla de Montc-Thabor mas de seis mil humbres J qui~
nieulos camellos· cargados de provi.iones y ric]uczas comiJe-
l'ables.


Esta victoria fué deoisiva, pues los enemigos durante el res-
to del sitio no se atrevieron á inquietar otra vez al ejército.


DeSjlUES de sesellta dias de trinchera ahierta, despues de
ocho asalto~ infructuosos en que habian perecido la flor de las
tropas y Illuchos generales como Bon, Venonx, Raimhaud, y
en qut;; otros tales como Lannes, Vial y Rampon habian sido
heri~los, el general en gefe, desesperando de vencer la resisten-
cia obstinada de los turcos que habianrecibido refuerzos, y
viendo llegar la estacion de los desembarcos ,se decidió á le·
,vantar el sitio de San Juan de Acre.


el ,a peste continuaba diezmamlo al ejército, el espíritu de in-




nD HISTORIA
surreccioll sé réanimaba en Egipto, y escitaba ulla snblevacion
un fanatico, quien, bajo el nom bre ue Ange-el-Modhy, pa-
saba entre los árabes por un ser sobrenatural J hahia puesto
en gran peligro á los franceses establecidos en el Delta y el
llahireh: finalmente preparábase una espedicion en los puer-
tos del Archipiélago para transportar á Egi pto un ejército
tarco.


El 21 de mayo se alejó el ejército de San Juan de Acre,
despues de haber perdido tres Illil 10m !lres por la pe~te y los
combates, pero antes de abandonar los trabajos de la trincht>-
ra y á fin ue emplear las municiones Jainútiles y que por
falta de caballos era imposible cOllllucir, el general en gete, du·
rante los tres ultimas di as de sitio, hizo arrojar dentro la ciu·
dad cuantas bombas y granadas le quedaban de modo que ca-
si la redujo á cenizas.


Al regreso á Egipto acompaÍláronle mas padecimientos y fa-
tigas que á la marcha sohre Siria, pues se teniá que llevar un
gran número de heridos y de enfermos. El general en gefe se
ocupó de ellos con suma so:icitud y dió orden de que todo$
los caballos, los de los generales, los del estado mayor y has-
ta los suyos propios les fue~en reservados, y para dar ejem,
plo, él marchaba á pie al frente de las colunas.


El ejército se adelantaba á lo largo del Mediteráneo en me-
dio de armas movedizas y abrasadoras, saqueando las ciuda-
des y poblaciones, incendiando las casas y destruyendo todo
lo que podria proteger la mal'cha del enemigo u ofrecerles al-
gUllos recursos. En el camino, el gell~ral en gefe corri6 gran


. .
riesgo de ser asesinado: un árabe de Naplollse emboscado en
un matorral le disparó casi á quema ropa un fusilazo que no
le hirió j huyó el miserable y logró alcanzar dentro del mar
una roca donde esperaba estar al abrigo de toda venganza;
pero las balaH de nuestros soldados [e hicieron justicia.


Las tropas se detuvieron cuatro dias en Jaffa para reposar
de sos fatigas. La peste no habia cesado de herir ;¡ sus vícti-
mas y el numero de los apestados era considerable; llana par-
te hizo una nueva visita al hospital J dió órden de .conducir
á Egipto todos los que podrían suportar el transporte, cosa
que se ejecutó al punto. Con todo algunos años des pues , los
rivales del general, los envidiosos del consal, los enemigos del




--


DFL E',¡P:::R.\DOn 1'i,iPQ'20N. r2~
(!rr.prra.!or han acusado a/ general en gefe del ejército de Egí p-
to de ha her mandado el envenenamiento de sus soldad()~ con-
t~minados de /a peste. El ódio que escita siempre un ~rallde
genio)' las bajas opinion€s de los hombres, pueden S%S espli-
car como e~ta acusacion calulI?niosa se ha esparcido y propa-
gado!. ahora fIue la cuestion ha sido escrupulosamente exami-
liada y que /a verdad está desembarazada de todos sus velos,
se puede afirmar que ningun envenenamiento de apestados se
verificó en J~ffa, pues todos, á exepcion de cincuenta llegado~
ya al tiltimo período de la enfermedad y fuera de estado de ser
transportados, fueron trasladados los unos por mar á Damieta
y los otros por tierra á EI-Arich: y de los cincuenta enfer-
mos que qucduon en Jaffa • la mayor parte murieron, algunos
recobraroll fuerzas para seguir la retirada; úninamente siete
quedaron en el hospital, y murieron al otro día de la' salida
del ejército.


Bonaparte llegó al Kairo el 14 de junio: ya era tiempo que
vol v iese á tornar las rieuda3 del gobierno, puesto que una re-
lajacion funesta se habia manifestado en las administraciones
civiles y militares favoreciendo las esperanzas de revolucioll;
pero las medidas severas y la actividad del general en gefe hi-
cieron que pronto entrase todo en el dcher.


El mal éxito de la espedicion de Siria hizo conocer mas vi-
vamente ;j llana parte la necesidad de tratar COII los ministros
del islamismo para_ "brar sobre el espíritu de los egipcios. Les
pidió public1sen ulJfetam para mandar al pueblo que prestase ju-
ramento ele obediencia al general en gefe cuya propo~icioll les
hizo palidecer. Un anciano le respondió: « porque no os haceis
«lOusulrnan con todo vuestro ejército? entonces cien mil hoUl-
• bres aCHtlirian bajo vuestras banderas, y despues de haber-
a 'os disciplinado á vuestro modo, restableceriais la patria
« árabe y sornetuiais el Oriente. n Bonaparte, sin querer con-
tradecir esta proposicion, hizo algunas objeciones fllndadas en
las costu.nLres de sus soldados; pero los scheics y los ulemas,
celosos de quitar todos los obstáculos, neelararon que sin ser
circuncidados y b!'IJientl.., ~i"o se podia ser buen musulruan
mielltras se hiciesen ohras de beneficencia : en~onces qllerienuo
tallar tiempo, el grn¡>l'al en g<'f~, so pretestQ de levantar un


16




122 HISTORIA
monumento a la conversion futura de su ejército, hizo trazar
el plano de una meHluita mas grande que la que habia sido ar-
)'uinada en la revolucion del Kairo, y satisfechos los scheicks;
dieron el fetarn de obediencia y proclamaron al general del ejér-
cito republicano, amigo y protegido del profeta. '


En tanto los mamelucos volvieron á aparecer en el bajo Egip-
to y Moarad-Bey se adelantó hasta Ghizeh: se dice que este gt!-
fe subió en la pirámide mas alfa y estuvo una parte del di~
considerando con su anteojo las casas del Kairo, los vastns jar-
dines de Ghizeh y el hermoso palacio que habia sido suhabi-
tacion. De toda la pujanza de los mamelucos no le quedaban mas
que algonos centfmares de compañcl'Os errantes y fugitivos co-
mo él, no teniendo otra pr"piedad qne sus armas, manchadas
de sangre y de polvo, ni otra pátria qoe la silla de sus caba-
llos, lVIonrad-Bey contempló COI) estoica mirada la campiña que
se e~tpndia á sas pies, y sin cxalar UII solo suspiro, se retiró es-
clamando: Allah Kaim! Dios es grande.


Instruido de su llegada, el general en gefe,- se dirigió al mo-
meuto hacia las pirámides, pero el gefe de Jos mamelucos se
habia ya arrojado en el desierto; y despue~ (le haberle dado
caza todo el dia pero sin poder alcanzarle, Bona parte, acam pa-
do cerca de las pirarnides, descarsaba de las fatigas del dia, y
sentado al pie de la esfinge de granito goza ha de la frescul'a
cie la tarde, cuando on árabe llegando a toda prisa de Alejan-
dria le entregó una carta del gelleral lHarmont: esta carta Je
allullciaha que un cuerpo de diez y ocho mil gellízaros turcos
habia desembarcado en Abookir bajo la proteccion de ona es-
cuadra inglesa. A 1 momento J sin pérder un instante, el gene-
ral en gefe volvió á entrar eu su tiencla y despacuó hasta las
tre's de la marIana sos órdenes ~para la /113I'cha de las tropas que
le deLian seguir, y sus instruccioues para el gobierno durante
so a usenc ia.


A las cuatro estaba ya á ca bailo, y tres dias des pues , el 19
de jolio, llegaba á Rarnanieh , lugar q'le habia señalado para la
reunion de las tropas. Dt' Ramanieh , fue hacia Alejandría, á
fin de examinar por sí mismo la posicion del enemigo.


Uno oe los mejores generales de la Puerta, MUbtafa, pacha
de Hnmelia, mandaha el ejército turco que 'llllicamente se com-
punia de inf'lllteria: estos eran v~lientes jeuízaros, armados,




1":i.:\


H Yél"':"él, COI! fusiles sin b,ljOLetas, pero aco,luwb, 3,;0" des.
pUf'S de haber hecho fuego y colocado el fusil en hancJ"iera , ~
clJfl1hatir con el sable y la pistola en la mano; ihan tamLíell di-
ng1dos por oll,;;ales ilJgleses y tenian una artilleria numerosa)
Li~n servida. En cuanto á la caballeria, l\1ustafá contaha COIl
.la cooperaciüll de l\loo;:-'ld 4cJ (JlIe debia llevarle sus n,omdll-
coso L"s enemigos u,~upaban la et.trecba pel1íllsula de Aboukir.
su posicioll estaba cubierta por dos línea's de atrineheramientt's,
el primero á mil toesas delante del pueblo J otro en el mismo
pueblo, protegido por nn fuerte redacto J por los fuegos dI'
frf'inta l~llcbas caiíoller'as; aqui es donde tenian el grueso de ,us


# fuerzas, cerca de diez mil hombres y doce caDones, y una reser-
'-a de mil cjuini,e"tos hombre, ocupaba el fuerte de ALonkir.


Despues de hdber reconocido estas disposiciones, Bonaparte,
que eplferia al principio esperar la llegad.! de todas sus divisío-
lles, S'C d(~cidió á ir á atacar il1!~edlatamente con solo seis mil
hornhres que tenia á su 'disposicion de las divisiones Lanues,
Bon y Murat. Sabia que la infantería turca temia singularmente
á la cauaLería y cOllcihió su proyecto de ataque en COnsecuen-
cia. :\lietltras que dos divisiones debian marchar de frente á
los atriuGheramientos levantados sol)re las dos ajas del enemi-
¡;O, Murat con sus escuadrones de húsares y dragones tenia 01'·
den de penetrar por el centro de la línea en el intervalo de las
trincheras á fin de tomar al enemigo por la espalda. Esta ma-
))iohra tuvo un elltero écsito; la primera línea fue forzada
á pesar de la ellergía de la defe.nsa, y aquellos de sus defenso-
;-es que escaparo;) á lo,~ sables de nue~tra caballeria V á las
]Jayonetas de nuestra in fallteria entraron en desurde;) en la
poblacion donde el combate volvió á empezar con oLstina-
don. La lucha se trabó cuerpo á cuerpo :r dura]Ja ya por alHun
ticmpo sin desventaja para los turcos; los generales, los ofi-
ciales J los soldados hacian prodigios de valor, pero el fuego
terrible de la artilleria enemiga detenia sus progresos, dos car-
gas ,ucesivas habian sido rechazadas, y Bonaparte que estaba
en meJio de las tropas para dirigir Jos ataques mandó una
tercera. Ya las colunas se movian, el enemigo se prep~ra]Ja á
rEcihirles con el mi5rno vigor, cuando MlArat, repitielldn la
maniobra que habia forzado el paso, se lanzó á galope con
,sas pscuadrones J dió la vuelta al reducto. Al aspecto de esta


ot




l24 HISTOH1A
caballcl ia tan tel1lil.le para eilus, lo:. t¡¡rcos se asusta-
rOIl y dispersarun en cruel desó,'den; y perseguidos con
la hayolleta ell el pecbo, los unos se precipitaron al
mar)' se ahogaron procurando llegar á las lanchas itlglesas, y
Jos otros ,e refugiaron en el fuerta de A houkir: Murat con al-
~UllOS g¡lletes penetró en la tienda de Mustapha-pacha, J des-
pues de un combate particular en que los dos generales fueron
herirlos, le hizo prisionero. Doce mil turcos pert'cieron en las
olas ó en el campo de batalla, y los 'lue se hnbian refugiado
en el fuerte se rinJieron despues de al¡.,unos dias de lJOrnliar-
deo; esta victoria causó tanta mas aleg,'ia á los franceses ,~uan­
to lavaba la mancha de hUlfliUacion que la desgracia de~nues­
tra armada habia impreso al nombre de Aboukir.


La division Kleher no pudo li"gar al campo sino'res horas
despues de la derrota del ejército turco, y al reuoirse con Bona-
parte sobre el campo de batalla, Kleher, transportado de en-
tusiasmo se arrojó á sus brazos esclamando: a Permitid que os
« abraze, general! sois tan grande como el mOlido .•


El triunfo obtenido en Ahoukir cOIl~oli1ú lIuestro estahleci"
miento en el Egipto, de modo que en lo sucesivo algullos ,re=
fuerzos enviados dI-: Francia cada año debian bastar Ildra con-
~ervar esta conquista y acabar COn feliz éxitu la grande ohra
de la colonizaciou.


Entretanto habia Ja diez meses que el gerwral en gefe es-
taba sin <noticias directas del gobierno; hahía, a!lll!jue \agamen-
te, sabido en San Juan de Acre que una llueva coalicioll se
hahia formado conh'a la repú hlica, y concihió grandes illquie~
tude8 por la suerte de su patria; mucbos diHit>s ingle~es y
llna gaceta fralll.;esa de Francfort qlle le envió el almirante Sid-
ney-Smih po~os dias despues de la ba.talla de Ahoukir le hi-
cieron conocer los reveses de 'uuestJ'as armas en Italia y en
el Rhio, como tambien las revoluciones sucesi vas que habian
acabado de desorganizar y envilecer al directorio. '.


Los desastres de la Flallcia y las desgracias de lIuestras ar-
mas entristecieron particularmente á llonaparte, y como te- ..
nia la autúrizacion del gobierno para regresar á Francia en el
1II0lllento que 10 juzgase conveniente, resolvió aprovecharse de
ella. ~illtlUIl motivo 1" podia ya:retener eu el OIi¿nle; solo faltaba.


...




DEL D1P[EADOH l'APilL! Ol\", 12~
colonizar el Egipto pacificado, empresa que KleLer, á quien
contaba entregar el mando, era muy capaz de JJevar:i efec-
to, pUES que aclemas J a estaban tomadas las principales dis-
posiciones pá'\'a asegurar su lo~ro.


Al anunciar á este general ia eleccion (Iue de él hahia he-
cho para suceder:e, Bonaparte le dirigió instrucciones de las
que l'eproducirémos algunas cláusulas que hacen perfectamen-
te conoce/' su opinion sobre los recursos del ejército de Egi p'
to ell aquella época y sobre el estado del pais:


«Encontrareis adjunta, ciudadano general, ulla órden para
« toma:r. el mando del ejército. El temor de que el orucero
" inglés aparezca de nn momeuto á otro me h&ce precipitar el
"viage de _ dos ó tres diás. - Llevo conmigo á los gener~les
" Berthier, Lannes, Murat, Andreosi, l\Iarrnont y á los ciuda-
« danos Monge y BertholJet. - Adjuntos encontrareis los pe-
It riódicos ingleses y de Francfort hasta el 10 de junio y en ellos
« vereis que habemos perdidQ la Italia, que Mantua, Turin,
« y Tortona están bloqueadas, aunqne yo creo que. la pri-
e ¡í¡era de estas plazas 'se sostendrá hasta el noviembre)' me
« soúrie la' esperanza de llegar á Enropa antes de principiar
« el octubre .... - La llegad~ de 1I1lestra escuadra a Tolon ,·i-
a nieudo de Brest, y de la escuadra espajlola á Cartagena, no
« permite ya dudar sobre la posibilidad de hacer pasar á Egip-
« to los fusiles, sables y $erramientas que necesitareis y de
1( lo~ que tengo el estado mas exacto, con nn numero de re-
1( elatas suficientes para reparar las pérdidas de las dos cam-
« pañas, y entonces el gobierno os hará conocer sus intellcio-
« nes, y yo, p como hombre público ya como particular,
«tornaré medidas para haceros llegar noticias frecuentes.-
« Si pOlo acontecimientos incalculalJles todas las teníativas fue-
" sen infructuosas y por el mes de maJo no hullieseis recibido
« ningun socorro ni noticia de Francia; si en este año, apesar
~e t?{~as las preca.llcio~e~, la peste se decl,ara. en E¡;i.pto y


-:il: perdels mas de mIl qUllllentos hombres, perdIda consldera-
.. '~ h!e, pues que seria mucho mayor de la que de ordinario se


« esperirnenta en la guern " os 'digo que en este caso no de-
, (( beis aventurar so, tener la campaña venidera y que estais au-


'iJ torizado para firmar la paz COII la Puerta-otomana, aun




'( eUal](jo ~n pri!l~ipal c~pítnlo fllf~se la "'l~cI.13cion: sohmente
"deherei" ilh!'ga¡' la ejecucion de esta orden, si es posible, ba~­
" ta la pn genera\. - Saheis tan bien como cnallJl1ier otro, ciuda-
" dano genpr~¡, coan importante es para la FI'aneia la poses ion del
({ Egipto. El Im;Jerio tUl'CO CIne se va arruinando por todas partes
" se desploma en el dia,)' la evacuarioll del Egi pto, paJ'a la Fran-
« cia, seria una desgracia tanto maJor cuanto veriamos pasar,
« esta bella provincia á manos estrangeras. - Las noticias de los
({ I'evese" (; dI' las victorias de la república deben influir pode-
« rmament" en estos e~lculos . ......, Vos conoceis, ciudadano ge-
« lIeral, cna I es el modo de llevar la política de Egipto; es nece-
" ~ario lIelorn,!'C?f' el fanatismo para poderlo desarraigar: cap"
(( trii!llose la buena opinion de los grand~s scllPicks del Kairo,
(( se posee 111 de todo el Egipto y de todos los ¡:tefes del pueblo
« Nada ¡lay mas peligroso para nosotros que estos gefe~ medro-
« ,os y pnsilánimes qne no saben batirse, y que, sen1">jantes á
« lod()~ los sacerdotes, imponen el fanatismo sin ,;I~r fanáticos ..
« - En cuanto á las fortificaciünes de Alejand ria y El -Arir.h , Ser,
« las dos llaves Je Egi pto; yo tenia el pro) eeto de hacer esta·
« blecer este invierno re,luctos de palmeras, dos desde Sala-
(( hieh hasta Katieh, dos de Katieh hasta EI-Aricb, y uno dt
« estos tiltimos estaria en el punto en que el general Meno)' h?
« descubierto el agrl~ potah! ... - El desti'lo importante que
« vais á ocnpar os va á poner en lugar apropósito para desple-
(( "ar los talentos qae os ha dado la uaturaieza. El illteré s di'
(( lo que se trata es muy g['~llde y sus resuitados serian itlmen·
" sos sohre ('1 comercio y la civilizacíon, y esta será la época
« r1e que datarán las grandes revoluciones. - Acostumhrado á
« no ver la recompensa de las penas y trabajos de la vida sino
(( en la opiniotl de la postet'itlad, abandono el Egipto con el
« <!layor pe~ar. - El interés de la pat"ia , su gloria, la abe·
" diencia y los acontecimiellto~ estraordinarios que acaban de
« pasar me decirlen á pasar por entre las escuadras enemigas pa-
« ra volver á·Europa. - El ejército que os confio e~tá todo COIll-
« pne~to de mis hijos, quienes me han dado en todos tiempos
«. J hasta en merli" de. las mayorps penas, prueh'ls de su ade-
« sion. :\Iantenedlos en estos mismos sentimientos; asi lo debei~
« á la amistad y f>stimacion particulu (Ine os tengo y á la ade~
1ft sion COIl que os miro. »




Uos fragatas, la Muiroll y la Carrera, que se escaparon del
desastre de Aboukil', habian sido preparadas en secreto pala
recibir á Bonapa!'!e y su séquito, y el 22 de agosto se embarcó
casi ::i la vista de ulla corup.ta inglesa. La aparicion del buque


. I)nernigo impiraba serias illql1ieludes á sus comp"iJerop de ,ia-
ge, y temiendo ser sorprendidos querian regresar :i Alejandria:
(( Nada tefJlais, dijo Bonaparte, ya pasaremos; la fortuna no
"nos hará traicion y llegaremos á pesar de los ingleses. n En
efecto, (Iespues de cuarenta y ocho dias de una n3vegaciou di-
ficil sobre OIJ mar cubierto de bajeles enemigos, las frag~tBs
habilmente dirigidas pOI' el almirant.e G8nteáume, abordaron
el 9 de octubre en el puerto de Frejus·donde desembarcó Bo-
naparte en medio de únanimes aclamaciones y marchó para
.Paris, donde entró el 16 octubre de 1799. La noticia de su
llegada se esparció al momento por toda la Francia, y la con-
fianza de un mejor pOl'Venir ensanchó todos los corazones: el
puehlo presentia qoe llonaparte iba a ser el salvador de la pa-
tria.




ltESU:HEN CP,OXOLÚGICO.
CA)IPAÑA DE SIRIA. - '1799.


Ó de 1ell'el·0. Marcha contra Siria. J U.1n de Acre.
9. - - Cnmh:.te ele EI-Hnrich. I 7 de I/l !j·0. Llq;.1,ln ele In armad,-


'0. - - El general Bon1parte snlel nrprln~tl~rc;) á Sil!! Jn~ln de Acre ..
,ld K,-,iL), I _. -=. T1'l'Cel' asalto ~ lus fJ'.1ll1.:eses se


)9. _.- Tomo ele! fllerte de EI-Ha-, aluJoli "11 la bn'c¡',a
¡,icb. 8 __ no<;ci,"ntos gt';lnnc1('ros penetran
~~!t· - - Entran;l el) Gaza. en la pJ,¡za p':::l'O lvs turens e ing1eses


; ~e marzo. Toma y S:I(IUf'O de Ja- IlUe\J:1JL'ntt~ dcst'm:nrcadus T"f.:chn-
lb (~o cañones, la gUilI'llícion fue Z'¡ll 1~1 I'c¡¡tn ae b coluDlna de ata-
fnsiiaJa ). (jiJP,.


8. - - Losp"imeros síntomDs de lal lO. _ Cu"rto as"lt~. Eugenio Beau-·
p~5te Dp Il"',('t'll en el ejército fl'an- hllrllai~ S1lr llf'rirl'1, (>1 !!eneral.
t:es· Rainlb,lUJ es rnllcrLo y el genera!


JI. - - El Qt':lll'ral Bonnplrte visitn Ban ht:rído de muerte.
el hospit:'¡ de op,·'tados. 20 .. - Lev.lntomiellto del sitio y retí-


)6. - -- Ton)) ele Holfa. ru,h del ejército frDlIc';s.
18. - - Lle"ada de"ejército frellte 29. _ EvacllClcilll' de J"ff,l.


de San JlIon de Aé\e. Ataque de 14 de junio. Hcgreso del ejército al
esta cindad fuerte. COmenzamiento K,iro,
,Iel sitio. 11 de julio. Llernaa dé la armuda


20. - - Apf'ftlll'O de la trinchera. anITlo-turca fr~ntc de Alejandrí1,
26. -- Lossitiatlos pl'UebanuLl.J Sll- :~5. ~ Dlt~llt (le Ahonkll; <lestl'uc-


JÍ<la y sOn reCh[¡z:ldos, t ci,)n curnplttn LleI ejército Turco
28, - - Primcl' nsa1to. Log gran:Hle- ()ue tuvo 12000 homurcs muertos


ros franceses son dPtf'ni(los por un;) ó nhog"'H1os.
escarpadura de diez pies de alto im- 2 de agosto. Toma del fuerte de
posible ele romper. Abollh.ir (5000 prisioneros).


8 de abril Comb,te de :Nozal'eth; 'H _ El generol llmaparte entrega á
J unot con boo hombres h.ace fren-¡ Kleber el mando en gefe del ejér-
te á 3000 caballos y les toma 5 cito ,le Oric~tc.
honderas y hace 600 pri.SiClneros. 124 - !\Iareha del general Bonap"rte


9. - - Combate de Cana. p'll''' Francia abordo de 1" Muiron.
- - Coml'ate de Loubi. I de octubre. LI~guda de BonapHte
lO. - - B,t111. de Monte-Thabor. á Ajado,


Denota del ejél",ito Turco. \l. _ Desemb"reo en :E'rejus.
24, - - Seguado ""Ito .1",10 á San .16. - Regreso ele Don"parte á Paris.


CO:NTIXU.\CION y FIX DE LA ESPEDICIOi.\ DE EGIPTO.
1799. 127 -- Toma.y sumisi."n del "'airo,


d b' b 7 J' 30 - EntreVISta de Kleber v de Mou·
1 e no wm '·e. OO? elllzaros rad-Dey, •


dpsemharcaolm en Da'meta son "ta- r. J ' . A' d K' b
d 'd V 11'1 ue JunIO. seSln"tí"' e le ('f· c~ os)' ~at' oS por el general er-I !\Ienov toma el mando <lel o;ér-


clIPr 1 qUien COIl 1000 bom,b;€s les¡ cjto. ~
mata ~oo~, les hAee 800 prISIoneros d. " D.s I -reo ,le los ',n-


d d 5 l' .lIlfll.O· ,.em,," . y se apo erJ e cañones. nlesf's en A Iei~n,1ria.
1 8 O O. 2/_ R,talla de Cao"pe.


'25 de ene'-o. COllvenc.ion de EI-HU-


I
' 21 d~ junio. COllv.e,~"ion del ~ell('I'al


rieh firn ... d, por Kleber para la Bedhal'cl en el l\.al<O para la eva-
eVflcnacion de E:,.;q)to. Clncion dt! E~ipto,


2 de mal':o. Los turcos rel\s~n eje- 9 de agosto ElIIb"''1ue de uno p:lI'.
cutar d trat1(!o, Bttalln y virtC)ria~ te 11rl ejército p1ra Fr'':llIcia.
de HeliOf'olis. , . \ 2 de setiembre. C"pit."laci~n del :(e-


20. - R~\loL1Cjl"!n del KUlro. \ "eral \lenoll en Alf'rl1lt11'111.
- AliarlZl de "'leber con Mourad-Bey. 30. _ Evacuacion elltera dd Egipt~ •.
lB de abril. Alu'iue del Kail'Q.




Bonap"rte en Saillt·CI~u(l.


DIEZ Y OCHO llRUMARIO. - CONSULADO PROVI3IONAL.


Dcspoes de la partida de llonaparte para Egi pto, la admillis-
tracion del directorio solo se señalára con desgracias, y el espí-
ritu despótico de est~ primera aotoridad del estado ya se habia
manifestado en las jornadas del 18 fructidor y del ZZ floreal, en
que él mismo habia dado el ejemplo de la violacion del acta cons-
titucional, principio de su existencia, y 1& jornada del 30 pradial
habia echado el colmo á so nulidad y envilecimiento. Este es
el corso natural de las cosas: despues de la accion la reaccion ;
despaes del abuso de las fuerzas el aniquilamiento. El directo-
rio, en fructidor habia mutiladoel cuerpo legislativo, y en pra-
dial él mismo se dejó mutilar sufriendo la forzada dimisioll de
dos de sos miembros y la allnlacio n ilegal d¿ la eleccion de lln
tercero. El pueblo despreciaba este gobierno, J todavia estaba
mas cansado de los debates escandalosos que se suscitaban ca-
da dia y cuya hostilidad permanente contra el poder ejecutivo
indicaba un vicio eu la constitocion. El comejo de los ancia-
nos deseaba unánimemente Ilna revolucio/l ell el go!,ierno y UA


17




,30 HlsrORIA
cambio en la ley orgánica del estado; pero el de los quinientos nG
ofrecía una opinion tan homogénea, pues toda"ia apesar de las su-
cesivas eliminaciones que se habian verificado, contaba grau nú-
mero de repuhlicanos obstinado~, zelosos partidarios del acta
constitutiva del año 111 ; ya en el directorio dos de los directores1
Sieyes y Roger-Ducos, estaban convencidos de la necesidad de
ulla pronta regeneracion de los consejos J del gobierno; los
otros tres, Barras, Moulins y Gohier, hombres sin ningun ta-
lento, solo se aderian á la forma d~ la administracion púl}lica,
porque no podian encontra l' malo un orden de cosas en que
el poder estuviese en sus mallOS', y únicamente Barras, que se
habia llevado los hQllores oficiales de la jornada del 15 -vendi-
miario, era de los tres quien tenia alguna celebridad: pero si
la mayoría del directorio no tenia partidarios en el interior,
tampoco podia cOlltar caD ningun apoyo entre los militares
ni en el estel'ior, supuesto que las victorias ganadas por Masse-
na en Elvecia J BrlAue en Holanda estaban compensadas con
las derrotas del ejército de italia cuya desmeníbracion y debili-
dad dejaban en descubierto la frontera de los Al pes marítimos.
Las tropas abandonarlas á la miseria, mal alimelltadas, mal 't'S-
ti das, con mucha pena se reclutaban; los conscriptos, que solo
veian uu porvenir de privaciones y derrotas, marchaban con
repugnancia; el entusiasmo se habia enfriado y la conducta del
directorio habia acabado de apaga r las últimas centellas.


La Francia, entregada á la anarqnia, sin hacienda, sin crédi-
to y sin ~obicrno, iba á perecer; y los ciudadanos amigos de su
pátria estahan desanimados. Una vaga inr¡uietud se esparcia por
la sociedad agitada por el deseo de su propia conservacioll, y
que paseando sobre ella misma sus miradas parecia buscar un
hombre para salvarla. .


Una nacion nnmerosa encierra siempre en su ~cno este ge-
nio tutelar, pero algunas veces tarda en ~ parecer; 110 hasta que
exista, es necesario que sea conocido, es necesario r¡ue be co--
nazca á sí mismo; J desde ql1eeste salvador impacientemente tle-
seado ha dado una señal de existencia, el instinto nacional le
adivina y le llama; todo un pueblo precipitálJdose a SIl paso pa-
rece decir: Ved le ahí"


Tal fué el grito de alegria r¡ue saludó á Bonaparte á Sil re-
greso de Egipto, y de comun "oto se reconoció en él al roturo




DEL EMPERADOR NAPOLEONo t31
salvador del pais; de modo que hasta un diputado muy hom-
bre de hien, llaudill de las Ardenas, vivamente afligido de
la dolorosa uireccíon que habían tomauo los negocios de la
república, murió de alegria al saber la llegada de Napoleon.


Pocos días bastaron á Bonapute para conocer los pasos y mo-
tivo de los sncesos que habian condncido la república al horde
del abismo; pero antes de tornar una decisioll, deseaba estu-
diar los partidos y apreciar á Jos hombres á quienes la marcha
de la r<!volncioll habia c:olocado en el poder; este estudio le fué
dificil; todos los partidos lIuerian un cambio y, cosa admirable
'jue manifiesta claramente las dificultades de la época, los re·
publicano~ moderados, los revolucional ios furibundos y ha~ta
los realistas disfrazados, le querian hacer su partidario: y en
efecto el libertador de Italia, el conquistador de Egipto era el
único homhre que [a Francia podia mostrar con confianza á
sus amigos y enerlligos o


A llonaparte, que se oponia á todo lo exagerado, no !e po-
dian agradar los principios violentos de la sociedad d ... Manege,
en la que 1')8 fogosos revolucionarios hahian renovado las vo-
ciferaciones de 1795; tampoco se sentia con ninguna inc!ina-
cion pOl" los partidarios de los Borbone8, pues declararse por
ellos habria sido hacer traicion á la repúhlica, y el papel de trai-
dor no convenia 11 su cadcter: el plan pue~ {lue adoptó fue el
de unirse al partido moderado de los consejos y del dil'ectoriu
y cambiar el gobiemo, ya que se habia reconocido como á
necesario para la sa[vacion de' la Francia; pero conservando
los principios de 1789 y todas las consecuencias de hecho, ir-
revocahlemente CUID plídas, de la gran l'evol ucion francesa.


En lugar del gobierno lIulo y despreciado cuya cercana rui-
na era manifiesta á todos, necesitaLa el país una autoridad im-
ponente, y nada hay á la verdad tan imponente como la glo-
ria militar; con lo que el clirectorio no podia ser reemplaza-
do sino por llana parte ó por la anarquia, y la elecciou de la
Francia no por/ia ser dudosa: la opiuion pública pOllia en cIa-
. ro la de Bona parte, y apoderándose del mando satisfizo la vo-
[nntad general.


La revolncion dp,l 18 hrumario, preparada mucho~ dias de


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'/ l~.j ~




HISTORIA
antemano, fué en parte hecha legislativa y en part!' militarmen-
'te: el consejo de los anciallo~, para poner los consejos al
abrigo de los ataques de los demagogos y de los partidarios
del directorio, si unos y otros procuraban sublevar el. popu-
lacho de la capital, mandó el 9 de noviembre la traslacion del
cuerpo legislativo en Saillt-Cloud,


Por el mismo decreto, el general Bonaparte fué revestido
del mando de las tropas y de toda la autoridad necesaria para ve-
rificar la traslacion, asegurar la tranquilidad pública y -poner
en salvo los consejos, cuyo nombramiento fué acogido con en-
tusiasmo por los soldados y oficiales: los generales mas dis-
tinguidos, el mismo Moreau, á fjuien un partido presentaba ya
corno rival de Bonararte, vinieron al momento y de su pro-
pia voluntad á ponerse á sus órdenes.


La mayoria del directorio conocia vagamente la revolncion
flue se preparaba, pero no tenia ningun medio para oponerse,
pnes el consentimiento del pueblo, obtenido de antemano por
lo que iba á emprender Bonaparte, im pedia el podérsele opo-
ner ningun obstáculo, y la minoria del directorio (Sieyes y
Roger-Dncos) aprobaba los planes del general y participaba
de la responsabilidacl. Sieyes se habia encargado de redactar la
constitncion que dpbia servir de regla para el nuevo gobierno.
Bonaparte, inmediatamente despues de haber recihido el de-
creto del consE'jo de los ancianos, habia e'stablecido sn cuartel
general en las Tnllerias, donde pasó revista de las tropas reu-
nidas en ndmero de ocho mil hombres, y desde alli envi6 á Bar-
ras, á Moulins y á Gohier la invítacion de presentar Sil di-
mision; Moulins la presentó, Gohíer se negó y Barras dudó
y envió ~u ,~ecretario á Bonaparte, esperando sin duda qne
sus antiguas relaciones Con el general podrian detl(rminarle á
conservarle una parte en el futnro gobierno. Bonaparte Cono-
cía demasiado á Barras, y no le estimaTJa hastante para ha-
cerle su c6lega: encontrábase en medio de los generales y ele
la comision del consejo de los ancianos cuando se introduío al
enviado de Barras, á quien acogió con sever:dad é instó á que
el director diese al momento sn rellullcia. Durante la conver-
sacion, hahiéndole acudido á la memoria su indignacion 50-
hre la rata: admil)i,~tracion del directorio, añadió 1'11 voz. amar·
ga: «Que haheis hecho de esa Fr'aocia que yo o~ dejé tan bri.




DEL EMPERADOR l'IAPOLEOl'\. 13
" liante? Yo os dejé la paz y encuentro la guerra; os dejé vic-
« torias y bailo derrotas j os dejé los millones de Italia y he
" encontrado por todas. partes espoliaciones y miseria; que ha-
« beis hecho de aquellos cien mil franceses que yo conocía,
« todos mis COID pañeros de glo ria? Ya no existen ! ... Este es-
" tado de cosas no puede durar; antes de tres años nos lleva-
• ria al despotismo. Tiempo es ya por fin de volver á los defen-
o sores de la patria la confianza á que tienen tanto derecho. Si
« escucbásemos á algunos facciosos, pronto seríamos todos ene-
• migos de la república, Jos mismos que la habemos afirmado
« con nuestros trabajos y valor, y no queremos otros patrio-
\( tas que los valientes que han sido mutilados en servicio d~
« la república."


No habia que replicar j el defensor de Barras se retiró y
la dimision fué presentada.


Al fi~ar el dia, por la dimision de cuatro de Jos directo-
res estaba ya di~uelto el directorio, y Bonaparte se encontra-
ba él solo encargado del poder ejecutivo de la república.


El consejo de los quinientos, reunido bajo la pre~idencia de
Luciano Bonaparte ,hermano de Napoleon ,hombre de valor,
dotado de una elocuencia varonil é insinuante y lleno de ha~
biJidad, habia recibido el decreto del consejo de los ancianos,
y obligado á obedecer á una traslacion qoe la cOllstitucion
preveia, se habia separado reuniéndose al Qtro dia en Saint-
Clond.


Todos los ministr.os del directorio se habian apresurado á
reconocer la nueva autoridad, y el ministro de policia, Fou-
ché, habia mandado cerrar las barreras y detener la salida
de los correos y diligencias; pero Bonaparte hizo revocar es-
ta órden diciéndole; u A que renovar estas precauciones de Jos
" tiempos de las crisis revolucionarias? Nosotros marchamos
« con la nacion y por su sola fuerza; que no se inquiete á
« ningun ciudadano, pues que el triunfo de la opinion nada ti e-
« ne de comun con las jornadas hechas por una minoria fac-
I! ciosa. D


Los miemhros de los dos consejos que eran enemigos de la
revolocion que se opera ha y los corifeos de Manege habian
pasado el dia en conciliabulos para convenir en la resistencia




HISTORIA


que pensaban oponer al otro día, para lo que se juntaron tam-
hien por la noche: Sieyes, en un consejo tenido en las Tullerias,
propuso arrestar inmediata.nente los cuarenta pl'inci pales, á
lo que se negó BOllaparte: «Esta mañana he jurado, dijo,
« proteger 1a representacion nacional y no quiero esta noche
u violar mi juramento, y ademas no telllo yo á '!stos débiles
u enemigos. "


En este consejo se convinieron, con los miembros del cller-
po legislativo que aderian á la revolucion, medidas que se
debian tomar al otro dia para el establecimiento de un gabier-
110 provisorio y pal'a la reuoion de los consejos dentro de tres
meses, tiempo que se juzgó necesario para la díscusion y redac-
cion de 11 llueva constitucion.


Al otra tlia el geueral Bonaparte se dirigió á Saint·Cloud
doode se habian de reollir los legisladores. Los ancianos debian
colocarse -en h galeria y los quinientos en la inverneria; se
babia tra bajatlo con actividad para preparar las salas; pero
habiendo COn todo los preparativos retardado la apertura de
los consejos hasta las dos, este retardo pudo ser funesto, pnes
los gefes enemigos tuvieron tiempo de influir en los miembros
cuya deeision nO estab4 aun tomada y aumentar de este mo-
do sus medios de resi§tencia ó por mejol' decir de ataque. Las
sesiones ~e anunciaron de un modo tempestuoso: los oe la
alambica de Manege, las calceteros de los clubs y de la.s tri-
hUllas habian a.:udido de Paris, y Augereau, á quien sus an-
tecedentes de fructidor unian al partido opuesto a Bonaparte,
pero á quien su adesion al general impedia el declararse, cre-
yéndolo todo perdido, se le acercó y le dijo: u Y bien! héos
« aquien una linda posicion! - Angereau, contestó Bonaparte,
« acuérdate de Arcala, los negocios parecian ma's desesperados:
(( créeme, permanece quieto si nO quieres ser víctima; dentro
« media hora ya verás que giro tornan las cosas. 11


Entretanto alguna~ ¡aiembros de los quinientos, instruidos de
las proposiciones que debian hacerse á los consejós, propusieron
para ponerse de antemano prestar de nuevo juramento á la consti-
tucion moribunda del aúo lII. La asamblea acogió esta proposicion
con un .~ellti!lliento que pareció tan unánime, que ningun di·
putado SP. atrevió á negarse: hasta el mismo Luciano se vió




DEL El\nJ El\AOOl1. l'iAPOLEOl'i.
ohligado á hacerlo como sus cólegas. Los gritos de los espec-
tddol'es y de los diputados se bacian oir por defuera , mientras
se pasaba la lista, cuando difelentes miembros, al pronunciar el
juramento, añadian alguna manifestacioll , y la influencia de es-
los discursos podia llegar hasta las tropas: todos los espíritus
,~~taban suspensos; los zelozos guardaban neutralidad, los tÍ-
midos habian )·a éambiado de bandera; iJo habia un instante
'lue perder, cuando llo 11 11 parte entra en el cOII~eio de los an-
cianos, y colocándose en la barra frente {Id pre.~ideute :


« Estais sobre UII volean, les dijo; la república no tieue ya
« gobierlio; el directorio esta disuelto, las facciones se agitan;
«llegó ya la hora de tomar un partido: habeis IIdmado á mi
« brazo y al de mis compañeros en ausilio de vuestra sabiduria'
«pero los instantes 5011 preciosos; es necesario pronunciarse.
" Sé que se habla de Cesar, de Cromwell, como si la época ac-


• u tual pudiese compararse á los tiempos pasados; no, yo solo
« quiero la salvacion de la replíhlica y apo)'a-r la decisioll que
« vais _á tomar .... Y vosotros, granaderos, CUJos gorros aper-
« cibo á las puertas de esta sala, deciclles': os he engañado ia-
• mas? he hecho traícioll á lo prometido cuandu en los cam pos,
« en medio de las privaciones, os prometia las victorias y la ahulI-
.. dancia j y cuando á vuestro frente os conducia de victoria en
« victo ría ; decidles ahora, era por mi inter.és ó por el de la
república? »


El general halllaba con enerjia, y los granaderos queJaron
como electrizados, y ajifando al aire sus gorros y armas decian
al parecer: « Sí, esto es verdad! siempre 110S ha mantenido HI
« palabra.»


Entonces se levantó un miembro, y COIl ~oz fuerte gritó:
« General, nos complacemos en lo que decis j ju rad pues con
«nosotros obediellcia á la constitucion del año llI! .La admi-
racion que causaron estas palabras produjo el mayor silencio.


llonaparte meditó un momento y des pues repuso con calor:
« La constitucion de) año III! ya no la teneis; la vioJasteis el 18
"fructidor, cuando el gobierno atentó á la independellcia dt'l
«cuerpo lejislativo ;(Ia violasteis el 30 pradial cuando el cuerpo le.
«jislativo atentó á la independencia del gobierno; la babcis vio·
• lado e! 22 {loreal, cuando con Ull decreto sacrílego el gobierno




136 HISTURIA
u y el cuerpo lejislativo atentaron á la soberanía del puehlo , des"
« trozándole las elecciones que habia hecho; violada la cOllstitu-
« cion 1 es meneste¡' un nllevo pacto, son necesaria~ lluevas ga-
« ,'antias. »


Este discurso enérjico y IJ;ico arrastró la mayor parte del
conse;l) 1 y las tres cuartas partes ue sus miemhros se levanta-
ron en señal de aprohacion; pero un diputado se pronunció en
contra, denunciando al general corno á único conspirador que
amenaza ha las lihertades pátrias. Este interrumpió al orador, y
hablando con voz paus'\da y con una espresion marcada de des-
precio: «Yo conspirador! dijo; Bonaparte conspirador! si yo
({ hubiese tenido proyectos personales ó miras usurpadoras, no
({ habria tenido necesidad de esperar hasta este dia para reali-
« zarlas. - Conozco todos los partido~, sé sus secretos; todos
({ desprecian igualmente la constitucion del año IlI; la sola di-
u ferencÍa que existe entre ellos es, que los unos quieren un
u gohierno revolucionario motivado en los peligros de la pátria ,
« y los otros desean una repúhlica moderada en que todas las
" pro piedades, todos los interese~ nacionales esten garantidos.
« - Antes de mi marcha y desde mi regrest) he sido invitado
« por todos á apoderarme de la autoridad. - Los mismos Bar-
u ras y Moulins, muchos de entre vosotros lo saheia, me han
({ brindado á derrocar el gohierno y ponerme al frente de los
u negocios, y yo he rechazado estas proposiciones porque quiero
« la libertad, y porque no sel'ia digno de mí servir á ninguna 50-
« ciedad ni a ninguna faccion; JO solo quiero servir al pueblo
u francés ..•• ,.


En este momento vinieron á avisar á Bonaparte que en el
consejo de los quinientos se habia acabado la lista y que que-
rian forzar al presidente Luciano que pasase á votacion declarar
fuel'a de la ley á su hermano; Bonaparte se dirigió de nuevo
al consejo de los ancianos que se habia declarado en sesioll se-
creta.


u No nos dividamos, les dijo; asociad vuestra sabiduria y fir-
u meza á la fuerza que me rodea; yo voy al consejo de lo~
• quinientos .... Temblaria yo delante de los facciosos cuando
« la alianza no me ha podido desh'uir? Si yo soy pérfido 1 sed
« vosotros todos iguales á Bruto ! ... y vosotros que me acom-




~ pallillS ) valientes granaderos tIue veo al rededor de esta sa 1,,)
« 'j"e estB ba)'ollet~s con las ,{'\e hemos triunfado juntos Sé'
« di rijan al momento contra mi coralon! pero si algull ora dOl"
« pagado por el estrangero se atreve a pl'Onul1ciar las palahras
" de: fltera de la ley, que el rayo de la guerra le ~lli([1I ile ;¡l
" mismo instante; acordáos que siempre me acompaiia el Dios
« d" la guerra y Ja fortuna.»


Bonaparte entró solo en la sala del consejo de los qu ¡,lien-
tos, habiendo mandado á los ofieiaies y soldados <¡ue le aeo\})-
paii;ban que permaneciesen á la puerta! qneriase presentar
en la barandilla para reunir á su partido que er~ numeroso,
pero que habia perdido toda su union y audacia. Los granade-
ros, viendo la exasperacion de los diputados, habian obede-
cido Con pesar su órden de hacer aito á fuera de la sala, y UII')
de ellos le hahía demostrado sus recelos diciéndole! u No los
« conoceis, son capaces de todo; » pero Bonaparte no se dete-
nia por semejantes temores, pues pensaba, como el prebidcnte
Molé, que hay mucha distancia del puiíalde UI1 asesilJo al cora-
ZOIl de un hombre honrado.


Para llegar á la barandilla era menester atravesar la mitall
de la sala, y no bíen hubo llegado á la tercera parte del pa-
sillo que iba á ella, cuando dos á trescientos miembros se
levantaron de repente esclamando: muera el tirano! abajo el
dictador! y se arrojaron á Bonaparte, unos amenazándole COll
los puiios y otros armados con puñales. Bonaparte turbado por
este nOJ'l'iLle tnmnlto, les quiso dirigir algunas palabras; pe-
ro sus clamores su foca ron 8U voz, y en tanto los granaderos
asustados del peligro que amenazaba á su general se precipi-
taron en la sala, y arrollando, sable en mano, cuanto se opo-
nia á su paso, se le reunieron, le rodearon, le cubrieron con sus
cuerpos J le arrastraron fuera de la sala. En esta revuelta) uno
de el ¡os, llamado Tomas, filé ligerarnente herido de una puñalada.


llonaparte bajá al patio dd palacio, montó á caballo, y di-
rigiéndose a las tropas! «Yo iba, les dijo, á hacer conocer á es-
a tos hombres los medios de salvar la república y volvernos noes-
• tra gloria; pero me hall contestado á puñaladas, queriendo de
• este modo realizar el deseo de los reJes aliados! que mas
« hubiera podido hacer la lr'glaterra! Soldados, puedo contar
ji con vosotros?


18




HISTORIA
Un solo grito se dejó oir por respuesta y fué: vive; Bona-


partt'! viva nuest ro general!
Bonaparté dió al momento órden á un oficial de entrar con


a ¡gunos soldados en la sala de los quinientos y librar al presí-
ueute.


En este momento se había renovado la discuslon de poner al
general fuera de la ley, y L'lcíano, des pues ue haherse quita-
do la toga, habia subido á la tribuna: « miserables! hahia gri-
« tado; exijis que yo ponga fuera de la ley á mi hermano, al
" salvador de la patria, á aquel cuyo solo nomhre hace temblar
• los re.,'es! yo depongo las insignias de la magistratura popu-
« lar, y me presento á esta tri huna COUJO defensor de aquel a
« quien me manuais inmolar ~in oirle!»


El oficial de gran~d"ros se pl'bellla entonces á la puerta,
gritando: vÍl'(/, la /'eptlhlica! se le acogió con alegria pues creian
ver pn pi al gefe de una diputacion enviado para a~pgnrar al
cOllsPjo de la adesi oll de las tropas. El oficial, seguido de los
soldados, se adelanta hasta la tribuna, se apodpra del presiden-
te á quien coloca en medio de su peloton, diciéndole en voz
baja: « esto es por órden de vue~tro hermano" y los gl'dnnde-
ro~ salieron ~le la sala grital1do: abajo los asesinos!


La admiracion gPlleral protegió su salida, pero así ql1eesto- .
vieron fu era, la sala solo presentó ulla horrible confllsioll:
1.15 mas fogosos demagflgos invadieron la tribulI3, su" discur-
sos uelirantes solo respiraban amenazas y velJgallza, J sus
~rrnas que hacian brillar, lus puñales que agitaban tenían á
Ll mayoria de los repn~~entantes en el estupor J consterna-
CIOII.


Llegando Luciano al ¡,atio, montó á caballo para ser mejor
oido de los soldados; y con voz de trueno gritó: « General y
« vosotros soldados, el presidente del consejo de los quiniclltos
({ os declara que UIIOS facciosos Con el puiíal en la mano han
({ violado las deliberaciones, y os requiere de emplear la fuer-
" za contra estos facciosos. El consejo de los (luiuientos está
({ disuelto, »


,,- Presidente, contestó el general, esto se hará.» Mandó á
JIurat C¡'.Ie hiciese evácuar la sala, J entonces un ayudante ge-
ll~ral ;,e atrevió á pedir á llonaparte cillcuenta homhres para
;:o;;¡car,\) t'1l t'inho~C,I(Ll sobrp el c,lIJ1ino J fusilar á lus fugitivos;




J.le;o e; gt:ner . .[ ¡Ju r~spu'llti.'> á esta peticiol1 ~illu recúllle¡¡dJIl,lu
a los granaderos que no cometiesen ningun esceso. «No ljuie-
" ro, les dijo, que se derrame ni una sola gota de sangre. "


-'Iurat ejecutó la óruen que habia recibido, y cuando he
presentó á la puerta, continuaban los gritos y vociferaciones,
pero el ruido del tambor puso fin a sus clamores. Cuandu los
soldados entraron á paso de carga, e8tO& fieros Jiputodos, que
parecía esperarian, como los antiguos romanos, la lI!r.erte so-
bre sus siLas curiales, se dispersaron y huyeron, los unos
,al tanda por las ventanas y los otros abandonanrlo, para cor-
rer mas ligeros, sus togas, sus bonetes y ~us bandas: en un
momento quedó la sala v;¡cía.


El consejo de los q.uinientos, desembarazado de los diputa-
.los demagogos, y el consejo de los ancianos se reunieron de
llUe\'O la llJisrna tarde, y su sesion duró hasta las cinCO de la
WiJOdnJ. Dieron una ley que fué adoptada por unanimidad,
esta ley ordenaba la abolicion del directorio, la espulsion de
se,ellta y tI.1I diputados seííalados como dcmagogos, (medida
ileg,d pero que estaba justificada por diversos iJntecedentes á
yue los diputados escluidos habian por si mismos tomado pa¡-
te), la reunion de la legislatu ra para pasados tres meses, la
fOI ma.;ion de dos cúmisiones temporales, tomadas de elltre
lOS dvs consejos para trahajar sin dilacioll la una en las mu-
d~ nzas y ue se debian hacer en los prillci pios orgánicos de
la constituclon y la otra en el código civil, y finalmente la
remislon del poJer ejecutivo en manos de tres cónsules pro-
visionales.


Bonapa,te, Sie}es y B.0ger-Dncos fueron nomhrados cón-
suJes de la repúbli<:a y ~e dirigieron á las dos de la mañana
á la sala del invernadero, dondp. los dos consejos se babian
reullido, } prestaron ell IJIallOS del presidente del consejo de
los quinientos el juramento de fidelidad inviolable d la so-
bUGnia del pueblo, d la república francesa, una é indivisible,
d ltl. igualdad y al sistema represéntativo.


A pesar .Ip los recelos que espel'imentaban los buenos ciu-
dddanos, los hahit.1Iltes de la capital habian permallecido tran-
quilos durante los dos llias que duró esta saludable y pací-


..




140 HISTORIA
fica rel'olucioll; Paris supo Con alegria el éxito de los aconte-
cimientus, J la alegria plíbli~a se manifestó por todas partes,
cuando se oU po que la suerte de la pátria acababa de ser le-
galmente confiada al único hombre que podia asegurar su gran-
deza y su integridad. El instinto popular es frecuentemente la
ruayor verdad.


CU311JO los cónsules tuvieron la primera ses ion , se trató des-
de un principio de nombrar un presidente, y B.oger-Ducos, á
quien Sieyes contaba dominar segun acostumbraba, pero cayos
sentimientos habian sacado su influencia de la espresionde la
opinion pública, soltó la cuestion, pues apenas hubo entrado
en el gabinete dijo, dirigiéndose a Napoleoll: « Muy imitil es ir
• a votar á quien se debe Id presidencia, pues que os pertenece
« de derecho, )) Este fué el primer chasco para SieJes , pero es-
te homhre tillo y ha hil esperaba que Bonaparte no se mezcla-
ria sino en los negucios militares y le dejaria el cuidado de to-
dos los civiles, y de este modo el mando de la república; pero
quedó muy admirado cuando n'conoció que el ¡;eneral! COII una
lógica concisa y segura, una conviccion frecuentemente obsti-
nada, tenia formadas sus opiniones acerca de la política, la ha-
cienda, la justicia y hasta sobre la jurisprudencia, y en fin que
no mellas eutendia los negocios de la adlDinistr~cion que las
operaciones de la guerra; y al entrar por la lIoche á su casa,
no pudo menos de decir en su salan, eil presencia de 108 dipu-
tados y ministros que lo llenaban: « Sello res , teneis ya un due-
« ño; Bonaparte lo quiere hacer todo, lo sabe hacer todo ,) lo
" puede hacer todo. )l


La confianza pública, que estaha puesta en Bonaparte, ro-
deó en los primeros llIomentos el gobi-erno de los cónsules pro-
visionales, y los fondos públicos, que estaban el 18 brumario
á 11 francos 50 centésimos, haLían suuido el 20 del mismo mes
a 22 francos,


La recomposicioo del ministerio fué uno de los primeros cui.
dados de Bonaparte y sus colcHas, y solo se puso en él á hom-
bres capaces y laboriosos: el ejército fué organizado y renació
la disciplina; la hacienda Jel directorio de tal modo era dila-
pidada y el tesoro estaba tan vacio qlle no se encontraba ni pa-
)'a despachar un caneo; pel'o se re~ta\¡leció el orden: la ley
Jt!l e!ll prestito fol'zú,o que babia abotado tuJos lus recursos de




DEL E~IPERADol-\ l\APOLEON. 14'-
la riqueza pública fué abolida, y á poco tiempo lo~ ingresos en
las cajas pudieron bastar á las necesiúades de una administracion
arreglada con probidad y economía.


Bonaparte, seguro de la adesion del pueblo y del ejércite>,
no temia las conspiraciones, y respondió á Sieyes quien se asus-
taba de las tramas del partido jacobino, y que por un aviso
¿e la policia habia venido á dispertarle' á las tres de la maña-
na:u Han atacado á nuestra guardia? No! pues bien; dejadll's
« hacer; tanto en guerra como en amor, para acabar es necesa-
« rio verse de cerca: que vengan; tanto ,'ale acabar hoy como
« otro dia. » La intencion claramente espresada del general, he-
cho cónsul ha bia sido, que la revolucion de hrumario no lleva-
se consigo ningnna proscripcion; pero la prudencia temorosa
de Sieyes y Roger-Ducos arrancaron con todo de los cónsules
un decreto que condenaba á destierro á treinta y seis de los mas
famosos jacobinos, y llamó la vigilancia sohre veinte y seis ciu-
dadanos del partido demagogico, enemigos de la última revo-
lucion: pero J)ien pronto Bonaparte, viendo qoe el terror cau-
sado por esta medida bastaba para contener Jos partidos, de-
tuvo la ejecucion del decreto de d~stierro, é hizo cesar la ~'i­
gilancia.


En esto, la comision encargada de redactar la noeva constitu-
cioD se habia ocupado en sentar las bases segun las ideas de>
Sicyes, á quien la opinion gen~ral señalaba como el hombre mas
capaz dc la Francia para dilr Jeyes orgánicas á un pueblo: Bo-
naparte, durante algun tiempo y mientras las articulas adopta-
dos le parecian convenientes, les dejó hacer. Ya se habia decre-
tad" la forrnacion de un senado conservador compuesto de-
ochenta miembros, de por vida, alomenos de cuarenta años I y
que terminando en esta ilustre reunion su carrera política, re-
nunciahan á ocupar ningun destino público: este cuerpo e¡,taba
ellcargado de conservar y hacer observar la conslitucioo, lo mis-
mo que el tribunal de abrogacion está instituido para hacer
respetar las formas judiciales, la letra y espíritu de las leJes.
Se habia igualmente determinado que la representacion nacio-
nal se compondria lÍe dos aSilmbleas, á saber, un cuerpo legis-
lativo lle doscirntos cincuenta diputados que no disentirían pe-
ro vota rian y lleliberarian por escrutinio, como antiguamente




la g¡'dn carndra dd parlamento; y un trihunal de cien diputa~
tfu; (liH~; parecido á la cámara de illformacion, disentiria, re-
fel iría y tlispntaria en contra las resoluciones I'eda.:tadas por
UI, cOllsejo de estado nombrado por el gobierno y teniendo la
pl'erl'og<.tiva de disponer las leyes. Estas instituciones fueron fa-
vorablemente acogidas por la opinioll fllíblica, pues estabau J'l
eníarl"do~ del charlatanismo de la tribuna, de aquellos ¡.;tempeti-
tivo;; llamamientos al ord~n que hahian hecho tanto mal y tall
poco hien, de modo que en el ejercicio de estos nuevos pode-'
res legislativos esperaban encontrar mas estabilidad, tranqoi-
lidad y descanso.


Bonaparte habia aprohado esta Jivision dr la acciotl legislati-
va, y por fin llegó el momento en que SieJes dehió dar á co-
nocer la org;mizacion de su proyectado gobierno. El gefe de
su utopia, el capitel de su obra social, era un grana e elector
por toda la "ida, dotado con seis millones de renta, con ulla
guardia de tres mil hombres y habitando el palacio de Versa-
!les! los embajadores estrailgeros deberían ir acreditados para
con él y acreditaria tambien á los em bdjadores de la repúbli-
ca para con las cortes est¡'angeras! lus actos del gobierno, la~
leyes y la justicia debia Jarse en su nomhre: debia ser el úni-
co representante de la gloria, poderío y dignidad nacional: fi-
nalmente tenia el derecho de nombrar dos cónsnles, uno para la
paz y otro para la guerra y mudarlos segun fuese menester; pero
aClui aeababan sus runc¡olle.~ y así no tenia sino un poder nomi-
nal, pues la a<.:cioll real del poder estaba en manos de los dos
cónsules. nc>naparte conoció al momento el vicio de estas combi-
naciones y sin mucho trahajo demostró cuan absurdo era dividir
la administracion pública en dos consulados independientes uno de
otro, corno si la administracion del interior no debiese influíl' el!
la paz T en la guerra, y como si la gloria)' los buenos tratados
fuesen estraños al régimen Ínter ior de un estado; yen cuanto á e,-
te elector sin autoridad y sin fuerzas dispuuihles, encargado de
nO[JlIJrar y destituir un cónsul q!le dispondria de quinientos
mil hombres, Cll Cllanto á esta institacioll medida segun los de-
seos de Sieyes, que contaba sin dlllla St'l' este grande elector y
gohernar arrellanado en su asiento sin embarazos ni responsa-
hilidad, Bunaparte le anirplÍló COll una s()l" palahra : « Y q!;e




~, iwmhre de corazoll (luerria ser un cochino :;tbado Cfln S~JS
" ,niJlones?» Sieyes se avergonzó y no supo qUf' responder.


Bonaparte propuso entoIlcts su modo de gobierno clue j uf'
aduptado: este era un primer cónsul gcfe del estado con dos
cónsules secundarios en clase de con,ejo consultivo: estos tres
('(msules debian ser elegidos pOI' dil'z años.


El primer lugar pertenecia de derecho al lilJertador de la
Italia y civilizador del Egipto, y asi rué nombn.do, y Sieyes,
Jlicado de ver rechazado su proyecto, desechó el llombra-
miento de segundo eónsul y Bonaparte escogió para es~a emi-
nente dignidad á Cambaceres, hombre moderado, versado en
los negocios, de mucho talento y en fin legista de gran nOI11-
]¡rarlia por su eradicion. Lehrun, escritor célebre, autor de la
traduccion francesa del Taso y á mas administrador tle prohi-
dacl y luces, fué el tercer cónsul. Esto~ dos hombres distillgni-
tlm, lo mismo que BOllaparte, debian su fortuna y alto desti-
no á la revolocion.


El consulado provisorio duró cuarenta y tres dias. La ('0"'-
titucion del año VIII fué puhiicada y sometida al voto popnlnr
el 13 de diciem bre de 17~9)' proclamada el 24 del mi"rlo
mes, Solamente quinientos sesenta cindadalJo~ nef!arolJ 81] apro-
hacion: tr'es millon~s once mil J' siete con su voto de aproLa-
cíon rlieron la sancion del puehlo al acta que colocaba á la
"ncioll fr:mcPsa bajo la proteccion de la victoriosa espada)' del
poderoso genio dp N~poleon Bonaparte.




HESUME.\' CRO~OLÚGJCO.
18 flI-iUl\1ARIO. - COl\SULADO PROVISIOr\AL


1799.


22: (te ()C~llbre LtlChno BOn:lp11'te f'Sr! ,(jo - El empléstito forzoso es l'een,-
elegido presidente det cOl1seJo del pillado ¡)(ll UI1,' t"sncion de ',5 etil-
los '{'1I111entns. I! tUIlU:-. pUl fl',UlCO sobre la contI ....


6 de noviembre, Fiesta y comi,ln ,Lt- Imcion tic bienes,
da l'"r los representantes del pueblo - Decreto de los cónsules, depar-
á los gertt'l.dc~ BOIWpilte y l\lurtnu. t.:u,<lo d¡VlrSOS J.lput~d0S escluidus,


9, _ Decreto del consejo de los an-I y desterrando á otros,
clanos 'lIle tra,lada el cuerpo legis- - - Anulocioll de la ley de rehenes.
];,tivo á S.lint-Clúud, -- El genc",tl !) de diciembre. Los náufragos de
B¡m')plrtc PS enc.'ll'gaclo de ejecutar C~lais son conchtt:idos fuera dp.l
este decreto. tcrdtol'io francés.


lo, - La gU.l!'llicion de Paris, parte "/ de no"ielllbl'e, Ley rdativa á la
de la guol'flia nacional y de lo del caueion de los re"ptores generales
directorio se ponen baJO las órde- y á la creaeion de la caja de amol'-
nes del general Bonop"l'te. t¡ .. cion.


- _ El consejo de los quinientos SO'129, - OI,Untú,"cion,<le la g'n1rdia de
reune en Snint-Cloud Lajo In I're-I los cónsules cuyo manelo es con-
sirlencia de LucÍ<.Illo. - La st!iiorJ fi.Hlu al gellaal l\Ll!'<lt.
se ahre ,í las dOl, - Ensperncion 1'3 de dáemb/'e. Promulgnc ion de h dep~\lte de sus Iniembros. - Bona-I n~Jeva constitucion tle la repúhlica.
parte np.lI'ece en la L.mranJilla J se Bl.lllap,l.rte t'S nombl'a{lo primer eDil"
ve t'Odeado y amenundo por muo sul, Camuaceres 2" , Y Lebmn 30 •
ehos tlipatndOI. - SIlS di as y los de [4 de diciembre, El pueblo francés es
su hermano cOlren pelitiro, - El llam"du á votar por si ó por no so-
presidente declara d consejo disucl- ore la constitueion consular,
too - Unos granadpros ent!'an en - A este efecto se abren Ustas en to-
la sala y la h,.cen evacuar. - A las dos los pueblos de la republica.
seis <le la tarde la sesion vuelve á 24, - Org'lIlizacion del senado con-
emp:>7.1f y el consejo dpcreta. 10 ./ serv~dar.
La sllpresion del diredorio; 2°, La 25. -ldem del cuerpo legislativo.
espulsion de 6;) miembros del cuer ¡ _ - Idem del tribuilodo,
pa legi"lativo. 3°, La «eacion de ~r. - Convocacion rlel cuerpo legi.-
U11 goniemo urovisional compuesto lativo y del trihllnad'o p,ra el pri-
de tres cónsules: Donap.rte, Sieyes/ mero de enero de 1800.
y Rnger-Ducos; 4°. La reunion ,lel -- Decreto de Inscónsnlesqueper-
cuerpo legislativo pora dentro tres mite á diferentes deportados devol-
ln::ses j 5°. La cl'cacion para cada¡1 ver á Francia, siendo de este uú-
con~ej!) clp. lln~ comision temporal mero Cílrnot. ButeIerny, Boissy
cumpuesta de 25 de sus miembros! d'-Anglas, JourJan, Barbechar-
encargados d.e revisar la cunstitu-¡ bois, P,-,storet, Simeon, DUDlas,
r.lon ,- dp h:1~er con lo~ cón'l!llf's Porléllic¡, etc.
lns Je~es y decretos necesarios á lal- -El primereónsuI escribe directa-
l't"públici}. mente al rey Oc Inglaterra para


- Dednracion de los dos consejos di- detp.rmin;-¡rle;Í poner un término á
ciendo q1le Bon~p<lrte, lo.,; gt:nera-: lo~ lJOrrores (le la guerra.
les y las tropJs han lllel'ecido biw :130, - Decreto de los cón'ules determi-
,le la p'trh, I nalldo que el cuerpo de Pio VI, de-


l [, - Los tres cór,sules tienen una I positndo en Valenza desde seis me-
sesion en el Ll1xemuuI'go y campo-


II
" s~s, sea enlerríldo con los hOllores de


lleo el ministerio. costumbl'e á los J.e su clase.




BOIlO\pllte pasando el monte SUIl-BeI'IlUl'clo.


CAMPAÑA DEL PIAMONTE.
PASO DE LOS ALPES - BATALLA DE MAREl'iGO.


El órden hahía sucedido á la anarquía; la administracion de
llonaparte restablecia la tranquilidad en lo interior, calmaba
los partidos y volvia á abrir las fuentes de la riqueza pública;
el comercio, la i~J'(lustria y la agricultura renacian, pero era
necesaria la paz para que pudiesen adquirir toda la a~ividarJ
)" toda la prosperidad que el gefe de la república queria verles
alcanzar, y esta paz tan deseada de todos, únicamente se podia
obtener con victorias; cosa que decidió al primer cónsul á de-
poner por un instante en manos de sus cólegas las riendas del
gobierno para recobrar su espada de general.


Un decreto mandó la formacion de un ejército de reserva, cu·
yo cuartr.! general se estableció en Dijon y del que Berthier
fué nonJhrado comandante en gefe. Bonaparte se proponia di-
rigir las operaciones, pero como la alta magistratura de que
estaba revestido era esencialmente civil, impedia el que por si
tomase ostensiblemente un mando militar.


19




146 HISTORIA
El objeto del primer cónsul en la nueva campaña que iba á


emprender era libertar la Italia, expeler al enemigo fuera del
territorio de la república y hacer levantar el lio de Génova donde
l\Iassella, separado del cuerpn de Suchet que guardaba la línea
de Var, estaba bloflueado con algunos restos de su ejército.
Para alcanzar con mas seguridad este objeto le era necesario
llamar la atencion del enemigo á otra parte de aquella donde
se iban á efectuar los movimientos del ejército, y enhañar sus
espias j y este fué el motivo porque, despues de haberdecla-
rada públicamente al cuerpo legislativo y al senado que el
punto de reunion del ejército de reserva era en Dijon, des-
pues de haber enviado un numeroso estado mayor J des pues
de haber auunciado que el primer cónsul iria alli á pasar re-
vista de las tropas, se limitó á hacer marchar á aquella ciu-
dad cinco ó seis mil reclutas y militares retirados, la mayor
parte estropeados y quienes consultaban mas á su zelo quc á
sus fuerzas. De este modo un tal ejército no tardó en ser el
objeto de burla de Viena, Berlin , Londres é Italia j se le con-
sideraba corno si no existiese, y se creyó r{lle el ruido que ha-
cia la Francia era una astucia para distraer lls operaciones
del ejército anstrÍaco que bloqueaba á Génova, y esto era lo que
deseaba Bonaparte.


Si el ejército de reserva no existía en Dijoll, el verdadero
ejército estaba ya en marcha sobre la Suiza donde se debia con-
centrar. Se había formado por el camino y las divisiones se
habian organizado separadamente y sin ruido en di rerentes lu-
t;ares en qne se habian dado cita, y las 'tropas de la Vendea,
que la pacificacion de esta pro,'incia dejaba disponibles, la
guarnicion de Paris y la guardia consular, formaban su llLícleo.


A mediados de mayo, el ejército de rese.-va estaba reunido
. al pié de los Alpes, dividido en tres colulJas. La primera, fuer-


te de treinta y cinco mil hombres y con la cual marchaba el
primer cónsul, debía atravesar el gran San-Bernardo; la se-
gunda de cuatro mil hombres mandada por el general Cha-
hran, debía pasar el pequeño San-Bernardo J la tercera, de
dos mil hombres solamente á las órdenes d,::1 general Bethen- •
Court, debia dirigirse sobre Domo d'Ossa pasando por el Sim-
plon. Por otra parte y para mejor ocultar al enemigo los 010-
\/illlientos del ejército, el primer consul habia dado órrlen 21'




DEL E:,lPEI,,\DOI\ ~.\l'Ui.LO:'i. 1'17
¡;,cncraI Thureau de reunir cuatro ó cinco mil hombres de las
plllzas del Delfinado y desembocar sobre Suiza por el monte
Ccnis y el Genene.


TOllas estas montaílas, que en el dia el viagero, {:Iracias a
los trabajos del reinado de Napoleon , !,uede atravesar al tro-
te de po¡,la Jentro de un coche bien colgado sobre cam:nos mag-
nífiGos, con pendientes sua"es y bien dirigidas, eran entonces
casi intransitables. Con estrechos caminos traza Jos lilas para
ca/¡ras {lue para hombres, en medio de rocas cubiertas de (¡l/a
nieve etema, entre barranco! ocultos, precipicios espantosos,
encaramándose al pico sobre crestas af;udas y resbaladizas ó
serpenteando con la madre de los torrentes en el fondo de va-
lles profundos, sin cesar amenazados de caerse en las pendien-
tes, tales eran entonces los caminos abiertos á nuestros sol-
dados.


La vanguardia francesa, mandada por el general Lannes,
empezó su movillliento ellO de mayo, dirigiéndose desde ia
aldea de San Pedro h,ícia el gran San-Bernardo, y allí habiell-
do deStllOlltado los calTuages de los IJagHges y artillería, las
cureílas y las r!ledas se condujeron á e~paldas de las cabalga-
rluras; los cañones colocados en an ,:as ó sobre una espede de ras-
tras huecas se tiraban á fuerza de hombres. Lo grande de 1 a
empre,a y la presencia del primer eonsul animaba las tropa,;:
el'a aquel un ejército, de jóvenes; consol , generales y solda-
dos todos estaban aun en el fuego, la alegria y entusiasmo de
la juventud, y á tales hombres Illlda es imposible; de modo
fIue esta escalada penosa era una marcha de regocijo j á los
gritos de los soldados se JJ1i'zcl;, han las consona licias de la mú-
sic~ guerrera de los regimientos, y a los cantos patrióticos los
estribillos repuhlicanos; en los trechos difíciles J cuando la
fatiga era maJor, los tambores batiendo el paso de carga vol-
vian un nuevo vigor á las tropas. T'ldo estaba dispuesto Can
a{ll1ella inteligencia que ha siempre earaeterizado las órdenes (le
reunion y de detalle emanadas directamente de Na p"leon : Ja
de antemano se habian llevado víveres al convento de San-
Bernardo, y los soldados en su a Ito en la cima de la monta-
í1a recibían de los religiosos del hospicio el pan J refrescos
que la previsioll del primer consnl les babia proporcionado.


Bonaparte subió la montaña Ja á pié ya en un mulo, l!e-
'f




HISTORIA
vando por guia á un jóven de veinte y dos años, alto y vigo~
1'OSO que le habló con toda la confianza y sen'cillez natural
á los habitantes de las montañas, contando al primer con-
sul sus penas, sus sueños de felicidad y sus deseos para lo
sucesivo: Bonaparte le habia escuchado con hondad, pero sin
demostrarie nada de aquel interés que inspira sitlll pre una
naturaleza joven y generosa j ma~ llegando al conveoto, le dió
al despedirse un billete para entregar á quien iha dirigido, y
era una órden que mandaba conceder al jóvP-1l paisano cuan-
to necesitase para el cumplimiento de sus deseos, corno cous·
truccion de una casa, COfll pl'a de terreno, etc. Ya puede uno
figurarse cua! fué la alegria del pobre montaílés, y Bonaparte
110 era sin duda Illenos feliz, porque este es uno de los atribu-
tos mas envidiables de la soberanía, el poder hacer bien,
sieudo de este modo pclfa algunos hombres dignos de protee-
cion una segunda frovidencia.


El paso del gran San-Bernardo duró cuatro d ias, (desde
el 17 al 20 de mayo) y el frio era aun hastdllte vivo. El des-
censo fué mas dificil para los caballos que lo !labia sido la su-
hirla; J con todo, á escepcion de algunos animales de carga
que rodaron con ella á los preei picios, hubo pocas desgra-
cias que lamentar.


Con todo, un ohstáculo imprevisto pudo detener al ejército
en medio de su marcha victoriosa: lln Cller po ellemigo de cin-
co mil hombres, encargado de la defensa del valle de Aosta,
hahia sido arrollado en Chatillon. El ejército descendia al va-
lle siguiendo el curso del Doria, torrente de curso rá pido
y sinuoso y llegó frente del fuerte de Bud, que, colocado
en uua posicion enteramente inespugnab1e, harria enteramell-
te el paso, y la guarnicioJI, compupsta de cuatrocientos hom-
bres, se resistió á todas las intimaciones, J ha~ta nn asalto que
probó el general Latines /lO tuvo tam poco nitlgulI resultado;
y como la marcha del ejército continuaba, el valle se iba
llenando; era menester pasar. Bonaparte, á su llegada, reco-
noció en la montaíla de la izquierda un sendero de cabra por
el que la infanteria podia dar la vuelta al fuerte desfilando de
uno en uno; y ,",ste seildero ensanchado luego por los zapado.
r~s sirvió de paso á la caballeria, quedando solo los cañones y
.:ajones; pero la inteligencia ue los oficiales de Itrtilleria y la au-




DEL nlPER.\DOR ~APOLEON.
dA{;ia de los artilleros sohrepujaron todos los obstáculos: éramos
) el dueiíos de la villa, la que atravesada por ulla sola calle se veia
~nfilada por el caiíon del fuerte. Se cubrió este camino de colcho-
nes y de estiercol, las ruedas de los carruages 6e cuh rieron de
p,lja y los cañones de hojas y ramas. Durante la noche los solda-
dllS, agarrándose á los correones, los arrastraron con el mayor
silencio y pasaron de este modo á tiro de pistola de las haterias
f'llellligas: este paso peligroso duró muchas noches y el fuerte
110 fué tomado sino algunos dias des pues.


El general austríaco 110 hahia comprendido las maniobras del
f'jército de reserva, y al verle dirigirse sohre Ginebra, se creyó
que Bonaparte solo queria hacer una fuerte di\'ersioll en el
norte del Piarnonte para poner en sah,o á GÉnova; creJó pues
suficiente destacar por de pronto un cuerpo de'siete mil hom-
bres pa'ra cubrir á Tu rin, donde trajo luego su cuartel ge-
neral COII una segullda di vision, pero dejando el grueso de sos
fuerzas siempre delante de Génova (al general Ott con treinta
mil hombres) y sobre el Var (al general Elrnitz con diez y
ocho mil hombres l. Esta segunda division hacia subir á diez y
ocho mil combatientes el Illímero de tropas que tenia á su dis-
posiciolJ para oponerse á la marcha del ejército de reserva,


Entretanto el cualtel general de Bonapat'te estalla en IVl'ee,
Turean habia forzado el paso del Suza, estableciendose en Bos-
solino; Bethencourt, desplles de una marcha peno~a y despues
de haber triunfado de ohstáculos mayores qoe los que habia
arrostrado el ejército al subir el .grau San-Bel'llardo, se dirigia
sobre el fuerte de Arena, y Moncey, con cjllillce mil hon¡/)re~
del ejércitG de Alemania, hajaba el San Gotardo J penetraba en
las poblaciones italianas ¡ el pian del primer cónsul se desen-
volvia magestuosarnente, y el general Melas permanecia siem-
pre ignorando estos grandes rno.imientos.


Lanlles, COn la vanguardia francesa, habia forzado al enemigo
en todas las posiciolles en que le ha hia encontrado j en J vree i' en
elpue~te del Chiusella, donde un cuerpo de diez mil austrí~cos
habia sido arrollado y re,ehazado sobre Turin , habiéndose ade-
lantado Lannes en la direccilllJ de esta ciudad hasta Chi vaso.


Este movimiento era tambien ona astucia para ellgañar al ene.
mi,go, pareciendo que el primer cónsui flll isicse pasar el PÓ y




150 HiSTORIA
marchar sobre la (~apital del Piamonte; pero su objt>to verda-
dero era operar sobro" lVIilall, pues la torna de esta ciudad se-
ria una accion cuidor,a que debia obrar sobre la opinion de
105 pu.;b!os de Italia, reanimar la audacia de los partidarios de
la rep,íb:ica francesa y esparcir el terror en el ejército enemi- \
go, al mismo tfempo que aceleraria la reunion del ejército de re-
serva con los quince mil homhres del ejército del Rhill que COII-
ducia Moncey.


En comecuencia y mientras rJue el general Melas toma-ba sus
disposiciones para defender el paso del PÓ, Bonaparte, encar-
gando .i la vanguardia de Lannes, con\erlida en retaguardia,
oculta,e su movimiento, se dirigió por Santhia, Verceil y No-
vaf'a, sobre el Tesis, y el 31 de mayo la nueva v3nguanlia,
rn~ndada pOI' Murat, forzó el paso de este "iu en Tnrbigo : Lan-
don y Vukassowich fueron rechazado~ detras ocl Adda, )' los
austríacos, despue" de habel' de,'ado en el castillo de Milan una
guarnir:ion de dos mil hombres, se replegaron ha~ta el Mincio.


Dificilmente se podria pintar la admil'3cion y entusiasmo de
los 'nilalleses al ver Ilegal' á los fl'3nceses, pues se habia es-
parcido la voz en Milan de que Bonaparte habia muerto en
Egi pto y qae el ejército le manda ha uno de sus hermanos. El
primer có,sul Inaf'chaba en la vanguardia, de modo que fué
una de las primeras personas que se ofrecieron á la vista de
los habitantes, á los que la curiosidad y aficiOIl habia!' atraido
al frente de Iluestras tropas, y la embriaguez de entusiasmo
causada por su presencia, se manifestó al momento COIl aquella
vi\'eza que los italianos emplean en la espresion de todos sus
sentimientos.


Bonaparte entró en l\1ilan pI 2 de junio; durante los seis
primeros di as de su permanencia en esta ciudad solo se ocupó
en recibir las diputaciones y mostrarse á Jos pueblos que acu-
dieron de todos los puntos de la Lombardia para ver á su liber-
tador.
ElJtret~nto el ejército austríaco se reunia en los alrededof'es


de Alé)jandria, y Bouaparte marcbó ¿ su encuentro; al mismo
tie,np:.> :\Idssena, despu~s de haher sostellido con constancia se-
senta dias de bloqueo riguroso y una hamhre terrible, se vió
forzado a ca pitul ar, J Suchet, que habia recobrado la ofensi\'d




DEL E~lrERADOI{ l'IAPOLEON.
50hre el Val' y batido al enemigo en el collado de Tenue) lle-
gó demasiado tarde para impedir esta capitulacion.


Melas) habiendo por fin conocido la fuerza del ejercito fran-
cés en Lomhardia, habia dado úrden á Ott ue volver á defen-
der el PÓ hácia Plasencia , y á Elsnitz de bajar de nuevo al Pia-
monte por el valle de Tanaro.


Ott llpgó demasiado tarde) puesto que el Pó habia ya sido
pasado por dos puntos, en Nocefta por Murat y en San Ci-
priano por Lannes: pero se adelantó hácia Montebello donde sp
encontró cun la division ue este último. Lannes estaba en posi.
cion aguardando refuerzo~ y solo tenia consigo ocho mil hom-
bres; pero la division Victor esta ba á tres leguas y Ott, deseo-
so de llegar á Plasencia y fiero por su superioridad numérica
(ten~a con él treinta batallones formando diez y ocho mil hom.
bres, entre ellos parte rle los granaderos escogidos del ejérci-
to), se decidió á empezar el ataque.


La acrion fué sangrieuta; Lannes se cu hrió de gloria; sus
tropas hicieron prouigios de valor y la aldea de Castegio, ca-
beza de la posicion, fué tomaua y recobrada. Los anstríacos
se batian desesperados y la obstioacion del ataque ignalaba la
de la defensa; fueron sucesivamente echados de sus cinco posi-
ciones diferentes, y á eso de medio dia la llegada de la division
Victor decidió la victoria. Ott puso dos mil hombres en la
ciudadela de Tortona y se replegó sobre Alejandria.


El primer cónsul, J. la primera noticia del ataque del ene-
migo, habia acudido á Casteggio; pero cuando llegó, ya la vic-
toria era completa, pues encontró el campo de hatalla lleno
,le cadáveres) habiendo perdido Jos enemigos tres mil hombres
Plltre muertos y heridos y dejado en nnestro poder seis caÍÍo-
Iles y seis mil prisioneros.


El resultaclo de la batalla de MOlltebello era de la mayor im-
portancia, pnes debilitaba al enemigo de nneve mil hombres,
en el momentó que este se iba á ver forzado á procurar abrir-
se paso, y exaltaba la moral del ejército francés que esta ba J a
bien decidido á disputárselo.


Melas, con la ocupacion de Ja Lombardia y las posiciones
que el primer cónsul habia hecho tomar á lo~ destacamentos
.de Sil ejército en Arana, en 1 vree, en Verceil, en Cressentino




HlSTORL\
y en el pasO' del ejércitO' francés sO'bre la ribera derecha del
Pó, se encontraba cO'mo bloqueado en las cercanias de Alejan-
dría: y no tenia otro recursO' para evitar ulla capitulaciO'n, que
a.brirse pasO' CO'n las armas en la mano, pero el númerO' de las
tropas austríacas reunidas en Alejandria llegaba á cuarenta y
cinco mil hombres, mientras flue el ejércitO' francés, á conse-
cuencia de sus destacamentos necesarios, solo presentaba
ulla línea de veinte y ocho mil combatientes.


El fdd-mariscal Melas en un oficial distingnido; tenia ta-
lento y lalO'r J se habia hechO' célebre en las batallas de Cas-
sano, Trevia y Novi perdidas PO'r Schoerer, MacdO'nald y
JO'nbel't; habia ademas tO'madO' á Coni y batidO' á Championet
en Génova, y si no hubiese tenidO' á BO'naparte por contrario
hi\bria sin duda conservadO' en la PO'steridad el ño~bre de
gran general.


EntretantO' tO'dO' se preparaba para una accion decisiva: el
primer eónsal hahia continuado su marcha hácia Alejandria,
y una retagu~rdia enemiga que habia quedado en Marengo fué
desalojada y precisada á repasar el DO'rmida.


En un consejo de guerra tenidO' en Alejandría se había deci-
dido, des pues de una larga discusiO'n, que el ejércitO' austríacO'
presentaría h~talla al ejército repuhlicano y que P¡'ocuraria
con una victoria volver á abrir sus comunicaciO'nes cO'n el
Amtria.


De cO'nsiguiente, el ] 4 de junio al amanecer, Melas pasó el
Bormida sobre tres puentes qne habia hechO' cO'locar algunos
di:¡s antes, y el ejército anstríacO' at~có con vigor las tropas fran-
cesas. La divisioll Gardanne, que estaba colO'cada en frente de
las cabezas del puente, se vió obligada á batirse en retirada y
reunirse por órden del general Víctor á la divisiO'n Chamberl-
hac, que estaba en línea entre Marengo y el BO'rrnida, apO'ya-
da su izquierda en el rio. La derecha y la reserva del enemigo
manr1adas por Haddick y Elsnitz se desplegarO'n soure dO'S lí-
neas frente de la posiciO'n de VictO'r; el centrO', á las órdenl's
de Kaim, se colocó oblicuamente á la derecha, y Ott cO'n r a
iZ'luierda se arrojó sobre Castel-CerinlO'. El general Melas en
sus disposiciones habia cometidO' la falta de destacar las dos
terceras partes de Sil caballería sobre el c31nino de Acc]ui, al




Sa 1 Ji~ .\'ujlll,.lria, para observar á iH,lssena j 5uchet, qllol
de'plIes de hdbcr verificado su reunion habian recibido d¡~ Ih-
!lJpll·te la órJell lle diri~irse á marchas forzadas sobre el Srr¡'-
vla.


El frenl" del cuerpo Je Victor ocupaha mny poen espa"i"
par a no estar espuesto á Vllrse rodeado por los austríacos, pOI'
lo que, Lallnes tomó posicion á la derecha de Marengo par:\
contener el centro del enemigo, y el primer cónsu 1, desplH'~
de haber enviddo órden al general Dessaix, que est;¡ba alg')
atras, de volver con sn division á San-Juliano, se trasladó aL
campo de ba~alla donde llegó á las diez de la mañana. La ac-
cían estaha e,upeñalla con desventája para el ejército francés;


• L~IlIlp.s s,)stenia los esfuerzos del centro de los austríacos, pero
En la iZ'lllierda, des pes de una uefensa obstinada, la p<>bhciorl
de Marengo habia sido ganada, el cuerpo de Victor que la ha-
bía defendido estaba en completa derrota y el !Jano cuhierto
de sus fugitivos que introducian el desorden en los batallolles
que hubian conservauo 5.US fi¡u; slJLre llLestra derecha Ott,
por medio de un prolongamiento de su izquierda mas all1i de
Cabtel-Ceriolo, amenazaba invadirnos, pero Bonaparte dió ór-
nell á los granaderos de á pié de la guardia consular de opo-
nerse á este movimiento, y aquellos ochocientos valientes se
formaron en el llano entre Villallova y Castel-Ceriolo en un cua-
dro que, i¡:;ual á un reducto illaspugnable, sostuvo y desbarató
los reitecados esfuerzos de los escuadrones austríacos, y apro-
vechándose de la gloriosa resistencia de esta tro pa escogida.
el primer cónsul dirigió sobre Castel-Cel'iolo la brigada de ['e-
serva, Carray-Saint-Cir, mientras que él con el resto de la di-
"i5ioll Manllic¡' se dirigió al socórro de Lannes.


Eutretanto, al traves de la hUlIlareda y del polvo, rodeado
de Sil estado mayor y de los granaderos de á caballo de la
guardia, el ejército reconoció á Bonaparte; su sola vista bastó
para volver á las trepas la esperallZd de la victoria y renació
su confianza. Los fugitivos se replegaron en San Juliano, detras
de la izqnier,la de Lannes, y este, atacado por la ma )'or parte
del ejército enemigo, maniobraba su retirada en medio de aque-
lla vasta llannra con un órden, sangre fria y lcntitud admira-
bles. Su colana, espuesta al fuego de metralla de ochenta ca~


20 ~~ guNiVi1, ¡í(~'/ '~
$/::) :~.-~,
'·1··..., .' "''' .~. ;J ~, ~.,:' "\ ~
J;;. .,' 'f t~~
~~, r. I




lSi HISTORIA
¡Iones, empleó cuatro horas en retroceder tres cuartos de ie~
gua, )' al mi>ulO liempo, por un movimiento contrario, Carra-
Saint·Cir tornaua á Castel-Ceriolo y daba la vuelta á la izquier-
da enemiga.


Eran las tres de la tarde; todos los generales miraban la ba-
talla como perdida y Melas, crej'elJdo cierta la victoria, rendid"
de tatig" y sufriendo, de una caida que hahia dado, habia re-
pasado los puentes y vuelto á Alejandria, dejando al general
Zacb, su gt'fe de estado mayor, el cuidado de perseguir al ejér-
cito francés.- BOllaparte era el único que no desesperaba, pUf'S
contaba con la llegada de Dessaix con seis mil bombres de tro-
pas de )'efresco, coya valif'nte divi.ion llegó pOI' fin; el pri-
mer consnl la hizo tomar posicion sobre la calzada frf'llte rlf'
San-Juliano; Victor habia repl(~gado sus batallones y ya todo
el ejército francés estalll de nuevo formado en batalla, apo.ra-
da la derecha en Castel-Cel'iolo' y la izquierda en San Julia-
110. Bonaparte p~só por entre las líneas; estaba )'a seguro de
la victoria y se dirigió á los soldados! « FI'anceses, esclamó ,
(( demasiado hemo" marchado a tras , lIf'g{, el momento de dar
(( un paso decisivo auelante; acordaos que lIli custll m hr6 es
« acampar en el camp') de- batalla. »


Como estaba persuadido de la derrota segura del ejército
francés, Zach maniobraba para cortarle la retirada por la cal-
zada de Tortona, á cnyo fin habia formado una coluna de seis
mik granaderos que lanzó adelante para 6nvolver nuestra iz-
quierda, mientras 61 I'ebto del ejército sfgui~ <:11 coluna por es-
calones muy distantes linOS de otrus.


La cabeza de la coluna auslríaea llegó á la altura de San·
Juliano y este era el momento que esperaha el primer cou-
su/o


Dejemos contar el 6 n de la hatalla y de la victoria á uno
de los generales, á quien cupo una gran parte Je la gloria
de aquella hermosa jornada. Hé aqui como io cuenta el gene-
ral Lannes!


« En aquel mismo instante el primer cónsul dió la órden de
«marchar adelante; manifestó.le la artilleria é hizo por diez
~ minutos un fuego terrible: el en~Uli~o admirado se detiene;
~ el son de ataque rpsl1cna en toda la línea, y aquel anelo que
• se comunica corno una llama en el corazoll de los valientes




nEL E"lI'El'AnOll. 1\ APOL:::Oz,;.
e: se aun,enta en este momento el ardor que insl'ira la prcoellcia
~ de un gefe que jamas en vano ha prometido la gloria. La
« division Dessaix, que no habia aun combatido, marcha la pri-
a mera al enemigo con aquella noble seguridad que le inspira
• el deseo de dar á su vez pruebas de aquel valor brillante que
«habian mostrado las otras divisiones, y orgullosa de seguir á
a 011 general, cuyo lugar ha sido siempre el del peligro J del
«honor. Una pequeña elevacion de terreno ,cubierto de viiías
« ocultaba á este general ulla parte de la línea: impaciente, se
«arroja para descubrirla y el intrépito 9°. ligero le sigue á
u paso redoblado: el enemigo es atacado COn im petuosidat! ;
" la lucba se bace terrible, muchos valientes sucumben y D¡)s-
« saix ya no existe; su último suspiro fué para la gloria) para
« la cual se quejaba de nO babel' vivido bastante. ( 1 )


« El pesar de BOllaparte fue uno de los primeros tributos
« de honor dados á su memoria. Su division cargó con ¡m pe-
t( tuosidad al enem:go, guien, apesar de so viva determinacioll ,


/1 "
\ , Cuando Dessaix fué herido lUortalmente. se encontraha al frente


..le su aivision, en medio de los tirad:Jl'es di> b novena media hrigilrla de in-
fnntel'Ía lig,era. Al caer pronunció, segun se dice, estas palahras que están
grabadas sobre el monumento que se le ha levantado en PO,rjs en la plaza
del Delnnauo: «Id á decir al primer cónsul que muer!) con el pesar de llO
"haber hecho hastante para la posteridad)l y BOllaparte, al saber esta funes-
ta lloticia, esclamó: «Ah; porqué no me es permitido llorar;)l Despues
el emperador ha dicho en Santa-Helena 'lue h:.Lia perdido el llOmbre mas
capaz de ser su tenicllte.


Des,aix solo h.bia tres dias que esta ha ,en el ejército de Italia. A SIl )'egre-
os de E~ipto hahia escrito al primer cónsul: «Mandadme que me reuua a vos;
" general ó soldado, qne me importa mientr"s comLata cerca de vos: Un dia
«sin servir'¡ la patria es un dia qnitado á la via", "y Bonap,l1'te le dió el
manIla de dos divisione!. :g, dia de la b,talh de l\Inrengo tenia ya un pre-
senti miento de Sil cercano fin; y dijo á sus .decanes: « Hace ya mucho tiem-
" po CIue no me he hatido en Enropo; las balas no nOS conocen y temo que nos
a suceda alguna desgracia.


La muerte de Dessaix, .,lemas de lfts diversas desgracias de la jornada,
hahria podido acarrear la pérdida de la batalla de Marengo si el primer
cónsul con su presencia no hubiese asegurado la victoria.


El mismo dia, en otra pnte del mundo, caia bojo el pllñal de UIJ
asesino UIlO de los genel'"le .. CIne Bonap"rte estimaha mas, el ilustre Klebcr,
coronado con lo; recientes laureles de Heliopolis ; y como Bonal)'¡ te no es·
taba allí, quedó el Egipto perdido para los franceses.




1~6 HlSTORlA
• 110 pudiendo mantenerse contra nuestras bayonetas, se repJe-
" gó soLre la coluna de gl anadero" que le seguia y yue h;¡bia
« ) a !Iegddo á Gallina Grasa donde atacaba á nuestros tirado-
" res. Surprendidos lus austríacos, se detuvieron titubean-
" do, y entolJl!es fué cuando se manifestó en todo suesplen-
"dor la habilidad de las disposiciolJes de autemano toma-
1( OdS. D


" El e,wmigo, que habia atravesado por nll~,tra izquierda
• la granja de la V ¿ntolina j que s~ creia á punto de cortar-
" nos la retirada, se vió !'Odeado por la izquierJa; las d,;'isilJ-
« nes que se e~tendian desde Castei-Cel'Íolo á San Ju¡i~llu ven
« cogidas sus líneas por el flJIlCO, mielltras sus Latallones oye'l
" la fusileria por delante, pUl' el ílalH'o, por relagual'dia y
• por la i/.l]uierd". Apellah la division Dessaix puso en .'etira_
u da la derecha de los austríacos, apenas estos erupezahan á
" ejecuta.' este movimiento, cuando oJeroll ya el ruidv de
" nuestro fuego que les parecla salir de debajo los puentes del
" Durmida y dI! la po~ldcion de Marengo.


« En este mOlJlento, 130naparte mandó á la calMlleria, que
" habia consel I'ado á retaguardia de la di, isi"r. De,saix, que
ti pasase á Ha:ope por entre los claros y cubase con írn }le-
n tu a aquella lorlllidable coluna de granaderos ya conmovi-
u da pOI' nuestra infanteria.


\( E,ta maniobra atrevida se ejecutó al instaute con tanta re-
" solllcioll cOOJO hahilidad. El general Keilermanu se dirigió
" al galope fllera de las viiids, se desplegó sobre el flanco iz-
" quierd(, de la colulla euelJliga, J por medio de un cuarto de
" cOJH'ersion á la iZ(jllierda lanzó sobre ella la mitad de 50 Lri-
« gada, mientras tjue dejó la otra mitad en J;atalla para con-
« tEner al cuerpo de caballeria enemiga que tenia en frente 010
« ocultarle el golpe atlevido que iLa á dar ( 1 j.


u Al mismo tiempo jos granaderos y cazadOl'es de la guardia,
" revol ,ielldo sobre la derecha, arrollaron todo lo qUE' se les po-
" nia delante; el general VVatrin atacó con nuel'a audacia y el


( t) El general Kellerm:inn ha afirmado en un escrito publicado des-
pues de .814, que él habia ejecutado de Su propio muvimiento esta britlan-
~t! cül'ga de (;uJJnllt:ria.




DEL EMPElLiDoll l\APOLEON. 157
« geuel'al Carra-Saint-Cir desplegó desde Castd-Ceríolo tirado-
« res á lo largo del arro) o y cañaverales hasta cerca de Ma-
« rengo.


« El general de caballeria Rivaud , ejecutando un movimien-
«to decidido, tenia sobre el can.ino de Salé sus avanzadas em-
(( peñadas ) a con las del general Elsnitz, y el grueso de la ca-
« balleria austríaca, contenida de este DIodo á la estremidad
ti de nuestra derecha, dejaba su línea de infanteria sin apoJo
« en el llano.


o El ejercito francés ganó en tres cuartos de hora el grande
«espacio de terreno que ha lia defendido por cuatro horas.


(( 'La caballeria enemiga, estrechada por el general Rivaud, ti-
~ roteada por las alas de Castel.Ceriolo, se apresl!ró en acudir
~ al socorro de su infanteria ; el enemigo se reune, y llegando
«á '¡arengo persiste en el proyecto de guardar aquella po-
« hlacíon .


• La division del gpneral nondet, que quiso tener la gl0ria
«de recobrar á Marengo, hizo una tíltima carga con aquel ,-i-
« gor que babia señalado las primeras .


• El cuerpo del general Victor, Ijue volvía á los Illga¡'es en
« que habia tall bien combatido, le sostuvo, y viéndose el ene-
« m igo obligado á renunciar á la victoria, quiso prolJar que
«era digno de ella, y mostr8"·en este último combate toda la
« energía [1'le el honor plle'..!" dar, pero la ,·ictoria entera se
« lanzó en las Dhls francesas .•


« Los 3ultríáCos, fatigados)' debí litados , debian ceder y nues-
a tras tropas entraron con ello.~ en Marengo que ib~n e,-acuando
{( para dirijir8e á los puentes ·..iel llormída. Al norte de Maren-
« go, el general Lannes atacaba un cuerpo de reserva sin esperi-
« mentar mas resistencia y con el mismo éxito, y se apoder6
« de algunos cañones. Un cuerpo de la reserva de la cahallería
« enemiga se disPllllia á cargar la derecha de la division Bou-
(( det j pero el general nessieres , que mandaba los granaderos
« y cazadores de la guardia de á caballo, escogió esta ocasion
(( de gloria, y celoso de dar á la tropa escogida que mandaba
« el honor de la última carga, se adeiantó al enemigó, se lan-
" za, hace doblar la coluna y la arroja en desorden séhre el ar-
" rOJo, descubriendo por allí el flauco de la iDfanteria, deter-




í3S HISTORIA
" minando la retirada general, y llevando la turbacion y espan.
« to á las filas enemigas. »


A la cabeza de los cazadores 1 el jóven Beanharnais se señaló
por Sil sangre fria y valor, y madama Dona parte en esta oca-
sion tuvo el placer, dulce para una madre, de escuchar de su mis-
mo esposo estas palabras: « Señora 1 vuestro hijo marcha rápida-
(1 mente á la posteridad j se ha cubierto de gloria en todas las
« acciones que hemos tenido en Italia, y llegará á ser uno de
(( Jos mayores capitanes de Europa. n


Al otro dia, al amanecer, nuestros granaderos atacaron las
avanzadas que el enemigo habia dejado á la cabeza de los puen.
tes de Dormida.


Pero se presentó un parlamentario y anunció que el general
Melas pedia enviar un oficial de Sil estado mayor á Donaparte.


Despues de las primeras conferencias, el genera! Berthier re-
ci~ió de B()naparte instrucciones para tratar, y algunas horas
des pues se concluyó y firmó un armisticio del que eran estas
las principales disposiciones: el ejército austriaco se debia re-
tirar detras del Mincio, conservando las plazas d~ Peschiara,
Mantua, Borgoforte, la Toscana y Ancona: los franceses que-
daban dueños del pais comprendido entre el Cbiesa, el Oglio
y el PÓ con los castillos de Tortona, Alejandria, Milan , Turin ,
Pizzighetone, Arana, Plasencia ~ ";:'?va , Coni, Sa vone , Génova,
y el fuerte Urbino que les debiau :ier entregados.


Diez días despues de la hatalla de !Ha rengo, el genera! Su-
chet volvió á entrar en Génova 1 y las plazas del Piamonte )' la
Lombardia fueron sucesivamente entr('gadas al ejército franeé; ,
mientras el ejército austríaco, conforme al convenio de Alejan-
dria, dirigió sus divisiones á Mántua.


El primer cónsul hizo su nueva entraJa en Milan el 17 de
junio por la noche, encontrando toda la ciudad ilumiriada yen-
tregada á la alegria. El placer de los p'iarno·¡teses, genove~es é
i~alianos era inesplicable j veíanse devueltos á la libertad sin ha-
ber tenido que suportar los horrores de una lar¡:;a guerra 'lue
las primeras victorias de los franceses llevaban á la otra parte
de sus fronteras j de modo que el vencedor de Marengo no po-
dia dar un paso por Milan sin verse roJeado por las olelldas
de ulla poblacioll reconocida que hacia returnhar en el aire lag




DEL l:.J\lI'ERA DOR l"APOLEON.


gritos de: viva Bonapa/'te, viva el libertador de Italia.
En Francia, la noticia de la victoria de Marengo pareció in-


creible. El primer correo que Ile\'ó á Paris la noticia de la ba-
talla hahia salido del ejército a mediodia. en el momento fU
que el éxito de la accion inspiraba viva,~ inquietudes á los gene-
rales franceses j por lo que, fué mas completa la alegria, cuan-
do se su po de UII modo cierto la nueva 'victoria de .. Bonaparte
y todas las consecuencias ventajo,'as para la república. '


Durante su per,nanencia en Mila'n, el primer cónsul, al pro-
clamar el restahlecimiento de la república cisalpina, illstitoyó el
gobierno provisional qoe la debia gobernar hasta la paz; la re-
pública liguriana fué organizada y recobró su independencia, y
el Piamonte recibió tarnhien un gobierno provisional, en el qne
el general Jonrdan fué colocado como á ministro de la repúbli-
ca francesa.


La hermosa defensa de Génova y la victoria de Zurich reco-
mendaban á Massena pua con el primer cónsul, por lo que le
nombró comandante en gefe del ejército de Italia cuyo cargo
Berthier, que únicamente tenia el título, ahandonó para volver
á Paris á recobrar el ministerio de la guerra.


El primer cónsul hizo su entrada en Paris el 2 de iulio á
media noche sin ser oido de nadie; pero al otro dia, al momen-
to (lue la noticia de su regreso se esparció por la capital, los ta-
lleres y tiendas se cerraron, todos los habitantes acudieron al
patio y jarclines de las Tullerias, deseosos y anhelando ver en
las ventanas al héroe á quien la Francia debia tanto. Los gritos
de alegria eran unánimes por lodas partes, y por la noche, tan-
to los ricos como los pohres, todos iluminaron sus casa~.


Dooaparte qnedó satisfecho de esta acojida del pueblo 'pari-
siense, pues le probaba el amor y reconocimiento del pueblo
por quit!n habia combatido y por el que su genio velaba sin cesar.


En Santa Helena, veinte años des pues de esta franca demos-
tracion de la alegria popular, contando á los que le rodea han
cuan festejado habia sido entonces, dejó escapar estas palabras
que pintan la dulce memoria que de ello guardaba: u Aquel
« fué nn dia mlly hermoso. »




RESUi\lEX CRO~JLÓGICO.


Cu~SULAL)O. - CAMPA~A DEL P1A.v1Oi.'iTE. - 180ú.


1 de Cfiel·O. Apertura Je las sesiones /28. - El general Moncey posa el San
del cuerpo Icgisbtivo'Y dd tribuna· Gotnl'c1o. - El general BetencOllrt
do. el SimplDIl. - El ~eneral Suchtt


:1 de febrero. La muerte de Was- r~wlHü la ofensiva.
h!llgton e.'i anllnciada nt cuerpo le- 29 - Eutr:l en l\iza.
gislativo. _ El primer cónsul mun- - - Toma de .l\ovara por el general
,le, (í febrero) colgar en señal de :.'I1urat.
luto p.J!' die .. ,lias cintas negras ell 31. - Combate y toma de 'l'ul'bigG.
las banderas ele toelos 10$ curpos 1 de lU/úo. Toma del fuerte de Bar.
del ejército francés. 2. - Toma de Milan.


;. - Proclama de los cónstlles para - Evacuacion de Génova por Mas-
In ncept:'lcion de 1;1 constitucion, sena.
3,011,007 votos en favor laCi2, en 3. - Toma de Pavía por Lannes.
coutra. - - De Lady por' Duhesrne.


17. - Division del territorio francés 5. _ De Cremona y de Orsino1'i po,
en prefecturas é islos comunales. el ejército ue reserva.


¡'J. - Los cónsules dejan el Lnxem- 6 _ Paso del Po.
hurgn y se inst.1bn en las Tulleríns. ? - Ataque y toma de PlnsenciD..


:JO. - La bolsa ue Francia coLra acti- \ 20UO prisioneros J. ComLate ue
vidad. Strad,lla.


3 de mtll'~o· Rompimiento de la lis' 9 .• _ Batalla de MO\1teL.llo. (60ÚD
la de los emigrados. prisioneros 3 cañolle, ¡.


8. - Decreto de los cónsules p~l'a for- 12. - Paso ,le! Serivia.
lnar un ejército de reServa. 13. - Paso del l:)ormida..


13. - Eleccion del Papa Pio VII en - - Combate de Marengo.
Venecia. 14.- Batalia,le Morellgo.- MUelte


18. _ ]'Iucva organiz,cion de los tri- del geoel·.1 Dpsaix. - Los ausni".
LlUtlnles. - Restabler.LIIliento de los cos tuvit:l'on 12)500 hombrt:s lI:;Ut[-
.Log.uus; ¡¡"titucion por la Vi'la.) tus y hell,lus y pcrdlt.luu ddclll"s
de lo~ jllf'crs, nlguílciles y pOltf'r.)s! ,o00 plisiotleros, 12 ban(lP13S: 30


31. - Flll de lo sesion del cne¡ po le- 1 cañones.
¡;isbtIVO. 11116. - Couvenio d .. AlelanJr;a. _ Al-


2 de abril. Bcrthier es nomlJl"ltlo misticio cotlClcliJu al ejército '.us-
comandante en gefe del ejército dell tríaco.
reSCl"Va, y C"rI\O;, ministro de 1"1.118 - El p1'ime~ cónsul asistt d T,-
guerra, (n su lub[¡l'· I Delun cantodo en ~lilan en }lO(H}I'


27. '- Decreto del primer cónsul, que I de h víctoria de Marengo.
u~)[nbl'a primer granadt:l'o de lUS .. ¡' 2 5. - El ejerdto uc resery.:.l 5L l'eUHU
l'p;r¡·itGs de la repúl¡lica á L~tourl al de ltalia. - El grnernl M~sst::na
~l'-AL1verglleCOTrot. y le señ1la un¡' es nombrado comand mte en gefe.
sable ue honor. :2';. - Uecrt'to de los cónsulcs OlJt-


6 de maro. El primer cónsul sale 0"",10 (Iue el cuerpo de Des"ix se'l
de París p,lr., el eler,~it() de reserva.! tr;-¡slr:H1ado al convento del ~rall


16. - Paso del monte San Bernardo.; San Berna,d" dunJe S" le IcvalltuliÍ
To'n ~ de Aoste. 1 un sepulcro,


l?· - Comlmte rle Cbc.tillon. ~ 500 pri-l 29. - El p"i mer cónsul á su paso 1'01'
siuneros, 3 caiiou~s.) 1I LlOn (lllllC Ja prLmer;) pie\lr<l de!
2~. - Toma <1" 1 nee, J" la Su," ) "1· Ls fod •. ,dJS <1,. la pL,za Dcllecour.


de lo D'"llrtt.. I 2 d_ i,¡ho. 1l.egreso del Pl·im.r CÓ1l~
:,¡G. - CumbOit,· Je 1" Chiusella i\ ,"I a Full'.




BOllaporte y Fox de'pues del tratado de Amiens.


PAZ GENERAL.- CONSULADO DE POR VIDA.


AmlIr.írSTRACION.-TRATADOS DE LUl'iEVILLE y DE AMIENS.


La administracion regular que rige en Francia es uno de los
resoltados del gobierno del ernperad'Or Napoleon ; pero noso-
tros, que gozamos ahora de los frutos y creaciones de su genio,
IIOS oh'idarnos que es á él á quien debemos esta facil y vigo-
rosa organizacion del estado; un cuerpo juicial respetable; 011
ejúcito regular, disciplinado, vestido y pagado; impuestos es-
tablecidos legaimente y cobrados por medio de reglas iguale5 á
todos; códigos tan perfectos como poedan hacerlos los homhres,
iguales pera loda la Francia, y un gobierno cUJa gerar-
quia bien coordinada asegora la accion protectora y contí-
nua. En vista de tanto 6rden, no no& imaginamos siquiera
el dos, ni concebimos la anarquia completa, ni la desorgani-
zacion general; no nos imaginamos lo que ha hecho pára la
Francia el consulado de llana parte ; y con todo si se tuviese
que reasomir en pocas palabras, convendria decir: «Nada exis-
« tia; todo fue creado. » ' .


Para apreciar solamente de un modo primario los beneficios
21




HISTORIA
de un gobiel'llo, al cual se ha <[uerido señalar <cOIDO unido al
de'putislllu por<[ué queria llegar con prontitud al bien, es ne-
cesdl'io consultar á los contemporáneos.


lié a'lui algunas partes de una pintura del primer año del
consulado, trazada en 1 i99 por un hom bre (l!le ha sido testi-
go y adur de at[uellos grandes sucesus que dicl'un a ia Fran-
cia su vida, su gloria y su sosiego, el senador Hocderer. E.-
ta pintura, publicada en la época en que se curn pu,o , no ha
sidu desmentida ni debilitada por los otros testigos contempo-
ráneos.


«Los primeros cuidados que la libertad y la propiedad re-
clalllabanGebian tener por objeto laabolicioll de las leyes diri-
gidas contra ellas, y la solemne reintegracion de sus derechos_
El ZZ brulllario, allO VIII, vió la aholicion de la ley sobre los
rehenes y de la que uJandaba el establecimiento de un em prés-
tito fOI'zoso. Las palabras del primer cónsul anunciarun des-
de los primeros dias del consulado provisional que la revolll-
cion dd 18 hrumal'io no lIevaria consigo ninguna proscrip-
cioll sino (Iue las haria cesar, y eu efecto los deportados del
fructidor fueron mUJ pronto llamados. y uno de ellos, Bar-
the~emy, es presentado por el primer cónsul al s('lIado cun-
servador, feliz presagio de los decretos t¡ae colocaron en se-
guida á Simeon en el tribunado y á lla,'bé,l\Iarbois y Portalis
en el consejo de estado. Todo juramento es abolido como á
violentador de las conciencias: lus sacerdotes deportados á
la GUJana son vueltos á llamar: I\)~ edifIcios destinados al cul-
to son abiertus todos los dias, y todos los qne no se enagena-
1'011 son devueltos á los comunes. Todas las fiestas llamadas na-
ciunales, instituidas pOI' las pasiolJes y celehradas para irri-
tar los ánimus contrarios, son abolidas, y el aniversario del
14 de Julio y el 1.0 vendimiario son los únicus que se con-
senaron. O u decreto da á los ciudadanos la libertad de ca-
suse el dia que les plazca J la libertad mas sagrada toda-
via de trabajar segun sus fuerzas y las necesidades de su fa-
milia. El oJo del primer magistrado, recorriendo la lista de los
emigrados, reconoce ell ella numerosas proscripcicnes, y al
punto se manuan grarides empresas para warcar e,ta dibtin-
cion. Entretanto es cerrada la fdtdl lista y mandáda la ca u-
celacion de los miembros de la asamblea comtituj elite 'lue




DEL El'IIPERADOR NAPOLEON.
votaron pOI' la abuiiciulI de 1.s di,tillciolles hereditarias. Fi-
lJalmeute cien mil lIOl!Jores de labradores, de halJiles obreros,
oe hombres industriosus y ue mugeres , son retirados por una
disposicion ¡.,eneral, de la lista que declaraba aquella preciosa
población p~rdida para la Francia y adquirida para el estran-
gero.»
«E~tos trahajos de justicia reparadora van mezchdos con to-


dos aLJu(!/Jos LJue pedian la sabiduria y la providellcid pilJ'a
la cOilservacion y l'eabilitacion del estado.


« Una llueva cOllstitncioll, de la que llollaparte ha disenti-
do todas las parks y que ha marcado Con eJ seJ:o de sn es-
píritu, dando á la auturidad del gobierno esta fiterza regular
(jue asegul'a á la vez el órden y la libertad, es presentada al
pueblo frallcés y puesta en acciono Un consejo de cstHdo,
compuesto de hombres de prubiJad y ejercitados en lus nego-
cios, es establecido. Las COIfl uniJaciunes del gobierno con la s
otras autoridades legislativas SUI1 susetadas por la ley á l1n ór-
den regular. El territurio de la replíJ¡lie¡¡ PS sumetid" á llna
nueva divisioll y en admilli,traciones provinciales. Cien pre-
lectus, cuatrocientos subprefectos, diez mil corregidures son
llú,.nbrados con satisfaceion general: Un nuevo bistema judicial es
substituido al sistema informe que hahia pn,vaiecido de dief,
años á aquella parte; los tribunales de primera instancia son
ulultipiicados; grandes trihullale.~ de apelacion SUIl instituidos:
el de casacioll l'cu['ganizado,'y por do qui~r la solemnidad I~S
devueJta á las funciunes de justicia, y finalmente áÍJreme lar-
~as discusiorH's sobre los medios de llegar á la form~ci()n de
las listas de lIutabilidades prescritas por la cOllStiluCIUII .


• Ved ahi los trabajos ejecutados Ó empezadus para la orga-
lIizaciull puiítica )' judiciaria de la replíblica.


" Al /lli~I1JO tiempo J en competencia, marchan las rpformas
y mejoras en la hacienda, la contribucioll mobiliaria es redu-
cida á diez millones; la tasacion de reparacion de caminos, que
gravaba- al cO!J.lel'cio en ra:1.U1l de la dificultad de los mismos
y dehilidad de los caballos, se fija conforme a principios mas
equitativos; los arbitrios municipales son concedidos á Jos
ayuntamientos para la conservaciol1 de sus hospicios; promé-
tense y cOllcédense honores pú blieos á Jos departamentos que
babr<l/l mas prontu 11-dgado sus contribuciones; receptores sol-


'/-




HISTORIA
ventes reemplazan á los propuestos ignorantes, sin medios, sin
crédito, y ofrecen al gobierno recursos para el servicio corrien.
te; [lila caja de arnortizacioll y un banco público son {unda-
dos; el tesoro nacional recibe nueva organizacion ; los recepto-
res infieles SOn perseguidos ante los tribunales j en una palabra,
la espada de la justicia, el peso del hOllor, el ojo tle la vigilan-
cia 1 todo concurre al restablecimiento de la hacienda; el tesoro
ptíblico está proveido; el crédito renace; y contando desde el
segundo semestre del alto VIII 1 las rentas y pensiones empie-
zan a ser pagadas en numerario.


« Entretanto el enemigo estaba a Iluestras puertas y nuestros
ejércitos casi destruidos; hajo el primer guerrero de Europa,
hecho primer magistrado de la Francia, todo se rehace como
por sí mismo: los valientes se reaniman, los restos se reUllen,
los reclutas marchan á las banderas que les agnardan,. en po-
cos JlJeses los antiguos ejércitos son reorganizados ....


« Espectáculo 110 menos honroso que las victorias! los ejér-
citos franceses, por todas partes triunfantes, 'son por do quier
disciplinados, por do quier respetan el orden, la propiedad y
la desgracia: no mas pillages; las exacciones son castigadas, las
contribuciones militares son impuestas con moderacion, recibi-
das con orden y decencia) gastadas por el soldado con fide·
lidad y en fin sometidas á una co'ntabilidad ecsacta.


« Los consuelos, los resarcimientos son a~eg\lrados á los sol-
dados mutilados por la guerra: el cuartel de los veteranos es
hermoseado; el templo de Marte es decorado con sus nomhres:
los granaderos del ejército reciben una comun recom pcnsa y
una iluslracioll de UII género Ilue\'o por la elevaciolJ de un hé-
roe descendiente de Turena al título hasta ahora desconocido
de primer granadero del ejército: un lluevo homenage es COIl-
sagrado al valor y al talento militar, reunidos 11 la virtud y
modestia cívicas con la inhumacion solemne del miomo Ture-
na, COII el monumento levantado á su memoria en el templo de
Marte, en desprecio de. las nuevas preocupaciones que habian
proscrito al mérito unido á un alto nacimiento como las antiguas
preocupaciones habian rechazado el tillento pt·itado de las re-
comendaciones del nacimiento. La emulacion es e$Citada ~n el
ánimo de todos los valientes) por medio de cruces) con las co-
lumnas que consagran á la po~teridad la adesion de Dessaix




DEL E~lPEI~ADOR NAPOi.EON. 165
dé KleLer J de tantos otros guerreros muertos en el campo del ho-
nor, y finalmente por estas palaLras salidas del alma del pl'imer-
clÍnsul cuando murió Dessaix: «Porqué no me es permitido 110-
• rar!»


« Al mis<l1,o tiempo que el primer cónsul preparaba sus victo~
rias soLre los enemigos esteriores del Estado, reducia á los ene·
lIligos del illterior en los departamentos revolucionados: em pezó
por hacerles declarar fuera de la constitucion , seguro de que el
desplegar una gran fuerza militar dispensaría el hacer de ella
un sangriento uso; sesenta mil hombres se reunieron en la Ven-
dea, y se determinó un plan de camvaña; los rebeldes son ata-
ca~los por todas partes, perseguidos, combatido~, vencidos, y
mientras que generales saLios J hábiles ejecutan el plan de Bo-
na parte, este mismo, con su moderacion y su justicia, aniqui.
la J desarma en su misma conciencia á aquellos rebeldes que
Iluestros guerréros no han podido reducir; gana las almas, cam-
bia las voluutades y disipa las preocupaciones, mientras que
SIlS generales encadenan los brazos y doman los furores.


« llonaparte debia tener en el conocimiento de sus fuerzas y
talentos el presentimiento de sus "ictorias, y no por eso fué
menos moderado en su política hácia las naciones estrangeras:
apenas cónsul, ofreció la paz al Austria, á la Inglaterra, y aco-
gió las proposiciones amigables de los Estados Unidos. Pero el
Austria cegada por la Inslaterra, y la Inglaterra elJ"anecida
por la com placellcia del Austria reusan la paz, la una Con alta-
neria J la otra con insolencia; era pues aun necesario vcncel':
las fuerzas de la Francia se han duplicado COll los se'htimicntos
de justicia ofendida, de liberalidad herida que pusieron fuera
de sí á los ejércitos republicanos, disminu) éndose las del ene-
migo por la ,'crguenza de que sus tropas están contaminadas,
viéndose condenadas IÍ servir á llna animosidad feroz y á un
pacto destructor: de esta suerte llana parte aseguró su vengan-
za por la misma ofensa á la que creyó verse obligado á espo-
nerse. Acabó pues de interesar á las potencias neutrales á su
causa:, substituyendo instituciones y reglamentos favorables á
su comercio y compatibles con la libertad de los mares á las
vejaciones, por medio de las cua les el antiguo gobiérno ha-
hia creid'l deber colocarse sobre las pretensiolles orgullosas de




lCC HíSTOnIA
la Inglaterra. Ei embargo puesto el! todos los puertos de la re·
plíblica soure los buques ncutl'aleti cs lcvanta.lo; la neutralidad
de los cargamentos bajo pauet!ol! ileutral es SOleUlIlelJlellte reco~
uocida; un tribunal de apresamientos, colocadu bastante cerca
del gobiemo para estar le;os de la corrupcioll, es instituido pa-
ra juzgar administrativamente las cuestiones tle aprensiones que
desde mucho tiempo estaban sometidas á tudos los td.rIlites de
la justicia revolucionari'l i en una palabra, el derecho de gen-
tes es restablecido en todas las relaciones marítimas de la re-
pública.


« En estas circunstancias se abre la campaña de Italia; la vic-
toria paga á BJuaparte el preci.) de su moderacioll, y Sil IilO-
deracion ~e declara de lluevo corno para IlOlIrar la .ictOl'ia y
asegurar sus frutos. Ofrece pOI' segunda vez la paz soLre el
cam po de batalla conquistado por Sll bizarria, y el Norte se ad-
Illira de su prudcncia tanto CUillO de sus victorias. D~S\"alJécen­
I'e las preocupaciolles de la Ht.sia J ccs~ de alimentar las es-
perauZds de la Ingldtena: Dinamarca turna un Grme continen-
te delante de la armada inglesa, y de todas partes de Europa,
del seno de los mismos batallones enemigos, aclamaciones de
paz respondt"n al primer cónsul que sus desf'os secan curo pi idos.


« Los ministros americanos, venidos á Francia con la esper~n­
za de restablecer la antigua amistad de las dos naciollp's, en-
cuentran en Bonaparte victorioso tanta justicia como gloria,
tanta liberalidad como podpl'Ío. Un tralado restablece las rela-
ciones comerciales entre la Fe,Hlcia y los Eotadob Uuidos,
vuelve á nuestl'o comercio marítimo su actividad, aspgllra la
subsistencia de nuestras colonias, promete el olvido de las ve-
jaeiones cometidas contra el comercio americano bajo el régi.
men revolucionario, garantiza la indepeudencia de los E¿tado8
Unidos y su prosperidad, cayas consecuencias deben ser tan
útiles á la Francia, y en fin consagra principios favorables á
la neutralidad en opo,~iciotl á las violencias que el gobierno
inglés se ha permitido contra sus propios ali adoso


« Al haular de la conducta de NapoJeoll con respecto á las po-
tencias estrangera~, no' olvidemos de recordar las ,ábias miras
con que acompañó los actos de su justicia y de su política: los
tratados con I~ América fueron dichosamente preparados con




DEL EMIc'FHADOR l'iAPOLFu:l'l. 167
Jos honores hínebres que el PI imer ctÍmul hizo celebrar á
\'Vashingtoll á.la noticia de su muerte, y disptÍsose hnella acogi-
ua al tratado que se habia conclnido por medio eJe la fiesta
dada á los ministros americanos des pues ele la firma. El em pe-
radar de Alemania y el de Emia no pudieron mostrdrse indi-
ferentes al buen trato ejercido para con los oficiales au~trÍa('08
y rusos hechos prisioneros de guerra, 'como 11 la humanidMl
con que eran mirados los soluados ue las dos potevcias, y fi-
nalmente ¿ qui~n no ha quedado penetrado en la Europa toda
de aquel respeto para la desgracia, para las cenizas de los n,uertos
y la hospitalidad nacional que hizo conceder á Pio VI los ho-
nores fúnebres debidos á su clase? El primel' magistrado de la
república acaso no sirvió de ulla vez á las costumbres y á la polí-
tica, haciendo revivir en la di plomacia estos bendicios cuyo senti-
miento delicado ha siem pre caracterizado la nat.:ion irancesa?


« En el cuadro de tantas cosas, grandes por 5U ¡rn portancia
y su dificultad, dOIJJe colocar ulla multituo de actos de admi-
nistracion bienecbora ó noble y brillante? Domde se colocarian
la Institucion de los grados en los empleos diplomáticos, los
reglamentos que preparan y anuncian para Iln porvenir muy
cercano la restauracion de Ilna formidable marina, y las disposi-
ciones hechas para facilitar el e¡,taLlecimiento de un nuevo
sistema métrico y en fin la espedicion del eapitan Baudin?"


(! Ln los actos que acaban de pasar á nuestra vista, muchas
son las leyes que sn ponen discusiones árida~ y dificiles, y co-
nocimientos especiales: mas de un lector creerá quizá 'lue Bo-
naparte las adoptó con confianza, y esto seria un error. Desde
el decreto que cambió la denominacioll de los pesos y medidas
hasta la ley que organiza los tribunales, Bonaparte lo ha dis-
cutido todo, y frecuentemente dilucidado todo. Infatigable en
el t.abajo, asiduo en sus consejos de administracion, asiduo
en el cotlsejo tIc estado, pOlle en todo la autoridad de ;u talen-
to antes de interpoller la de su colocdcion; y alltes de puner
la autoridad de su talento tiene aun el cuidado de provocar el OH
todos los hombres de que está rodead!1. El ha establecido en
el consejo de ('.tdd .. una diticusioll ,iva J fall1illar ecsenta de los
incollvellientes pegados á :as discusioues de tribuna, en que los
O) entes san ca.i siempre entre los oradores los que arrastran




I(iS HISTORIA
y los que adormecen: la palabra en el consejo es del orador
que aclara y el tono es tal cual debe ser para ayudar al movi·
miento del espíritu sin escitar el de las pasiones ....


\( Una palabra mas por lo que hace á la moral. El ha dado
á los franceses el ejemplo de una vida laboriosa y sencilla,
mezclaJa de alguuos placeres, pero placeres uobles, tale. co-
mo los del teatro y principalmente de escenas trágicas. Ni su
rango ni su gloria le pudieron hacer indiferentes, ni lo~ amigos
que le fueron adictos, ni los hombres á quienes el interés pú-
blica puso con él en los peligros comunes, ni las dulzuras de
la viJa doméstica y de la union conyugal: él ha honrado el
trahajo, la amistad, el matrimonio, estas tres grandes garan-
tías de la felicidad particular .•


Volvamos á los acontecimientos que siguieron á la brillante
campaiía de 1800.


El ejército de Alemania habia respondido dignamente á las
victorias del de Italia, y cinco dias des pues de la victoria de
Marengo, Marean victorioso en Hochstett vengaba la gloria na-
cional de una gran derrota prohada por las armas de Luis
XIV; des pues, nuevas victorias, la invasion de Voralberg, la
ocu pacion del valle de los Grissones, y la cornunicacion esta-
blecida de esta suerte entre los ejércitos de Moreau y de Mas-
sena obligaron al enemigo á pedir y eonclllir el armisticio de
Parsdoff, y en consecuencia las hostilidades cesaron en toda
la línea en Alemania y en Italia. Abrióse un consejo en Lu-
neville, y los puehlos fatigados descansaron con la esperanza
de una prócsima paz y tal era el deseo del primer cóns!ll; pero
el Austria y la Inglaterra solo queriau ganar tiempo, por lo Cjue
se rompió el armisticio y la guerra volvió á empezar; pero lue-
go la victoria de Hohenliden, que condujo al ejército de Moreau
á veinte l~uas de Viena, las del ejército de los grisones á las
órdenes de Macdonald (quien pasó el Splugen en medio del
invieruo, sobrepujando obstáculos no menores que los que ha-
bian sido vencidos en' San-Bernardo), las victorias de Brune
en el ejército de Italia, no dejaron al emperador de Alemania
otros recursos que una pronta paz, que fué concluida en Lu-
neville el 9 de febrero de 1801.




DEL l!.:.\lPERADOR ;';.\POLEüN.
Esta paz iJevó la alegria á touu el país y UllO Je los hel'-


mallOi del primer cón.ul habia sido el represel;tanle de la re-
púhlica en el cougreso. Loó intereses de la Francia fueron de-
ftl;didos con mllcba hahilidad. Una suspension de armas hecha
en Italia PO," los generales dejára Mantua en poder de los ar.s-
trídcos, y un convenio firmado en Luneville por los plcni po-
teuciarios puso ahora al ejército francés en posesion de estd pia.
Zd impol tdllte. Por motivo de este notable incidente de nego.
ciaciones, Morean, general en gefe del ejército del Rhin, escri-
bió á\José Bonaparte: «Ciudadano ministro, reciLid II1IS C!1U1-
(( plidos por el modo como haheis sitiado y tomado á MUlItua
« sin dejar á Luneville .•


La victoria y la paz eran los solos nudos que unian los es-
plritus al prim~r cóusul; la administracion interior del pais era
todavia enteramente Jirigida al interes y gloria Je la pruspeli-
Jad nacional, y esta fcliT. Jisposicion de eo.'as quitaba toda es-
peranza á los diversos partidos que, por su iuterés perso,,;:!",
deseaban aun mas revolucione,; pero la vida del prilller cónsul
era la sola garantía de IrulH!uiliJad y pol'venir para el pai8~
y cstd vida preciosa se vió amenazada por repuhlicanos fanati-
cos; Topino-Leurun, Arena, Dernerville, Cerracehis, quienes
furmaron el complot de asesinarle. Frustróse su proyecto; pe-
ro apenas escapado de este peligro, Bonaparte estuvo á punto
de perecer por la esplosioll de ulla máquilla infernal, obra de
los realista~ CarLon y Saillt-Rejeau, otros miserables fanáticos
yue pensaban que el objet':l jUbtifica los medios y se habrian de
este modo gloriado de un asesinato.


La paz de Llltleville se hizo en el mi~mo año, seguida de los
tratados que reconciliaron la Francia COIl el resto de la Euro-
pa cOllti .. elllal. Un concordato con el Papa terminó las diferen-
.;ias eclesi.isticas, sepai'ando de un modo posible las atriLucio-
lIes del poder lem poral de los derechos del poder espiritual,
y la religion, que des pues de largas desgracias es ona necesidad
para los pueblos, como en las gralldes desgracias es un consue-
lo para los particulares, recobró su brillo y su independencia.


La Inglaterra sola en la EUl'opa pacificada continuó la lucha
que haLia t:scitavo cuntra la república) y en esta guerra con


22




HISTORIA
If)S tiranüs de los rnarilS, nuestros marinos g.lllarOn frecuente-
mente hrillantl"s ventajas. Inmensos preparativos fueron hechos
~obre las costas del Océano, erizadas de reductos desde la Gi-
ronda basta el Escalda. Se empezó la cOll~truccion de aquella
pscl1adrilla de desembarco que se debia reunir mas tarde en
TIolonia. y un ejército ya reunido en frente del paso ele Calais
f,uarrlaba nuestras posiciones, y COII su actitud amenazadora .y
por su disposicion de emprenderlo todo, llenaba de terror á
la Inglaterra. Nelson, orgulloso por Jluestra desgracia de Abou-
kir, hah;a sido llamado para defender las costas de la Gl'an-
Bretaña .v para destruir nuestros pequeños buques de transpor.
te, pero le salieron mal torlas sns tentativas y sufrió pérdidas
graves atacando nue<tras déhi les lanchas cañoneras.


La Inglaterra abandonada á sí sola no podia por mas largo
tiempo combatir )' la confedel'acion de las potencias del Nor-
te se oponia á las pretensiones que habia manifestado p~ra la
visita de los huques neutrales; adernas la Rusia y la España
110 se habian limitado á hacer la paz con la Francia, si que de
enemigos se ha bian hecho aliados, por lo que el ga binete britá·
nico se deci,lió á seguir el ejemplo que le habia dado la corte
de Viena, y. la paz rué firmada en Amiens.


Cuando la firma del tratado, y es Napnleon quien ha con-
tado este hecho, lord Cornvallis, plenipotenciario inglés, <lió un
herllloso ejemplo de fidelidad á su palahra, fidelidad de l{ue
pocos diplomáticos habrian sido capaces: las bases de la paz
habian sido decretalLís J convenidas, se copiaba el acta que
habia prometido 6r'mar al otro día á una hora cierta; algnnos
irnpedi'nentos mayores le detuvieron en Sil casa, pero envió su
palahra; por la misma tarde llegó un correo de Londres con
pliegos que le decian, que si ya no era tarde se le prohibian
algunos artículos, por lo tJue respondió, no sin pesar, pero
como hombre de honur, que el tratado estaha hecho y\se di-
rigió inmediatamente á firmarlo.


El tratado de Amiens abrió las puertas de Francia á los in-
gleses, quienes acudieron en tropel para ver al grande hom-
bre, cOJo renombre llenaba ya el mUlldo. nonaparte, al pa-
so que detestaba la política egoista J pérfida del gobierno hri-
tánico, política de la qoe no podia ser por mucho tiempo el
jnguete, estimaha con todo las cualidades generosas, la fran-




·
l.!


'jliela, ¡BaIlad y firmeza 'lue di6tillguian al pueblo inglés) acogiú
iavorablcmente a los hombres hOllrauos que le fueron presenta-
dos. Eran todas las celebridades de aquel tiempo y Fax, el ri-
val de Pitt, el ilustre gefe de la oposicioll inglesa, no {oé el
último en llevarle su triboto de arlmiracioll : ~ste babia venido
á Francia inmediatawellte des pues del trado de ;\"JiJ~Il', )
,e ocupaba en formar olla historia de los Estuardos, ú (;u) o fi"
!Jidi'J ,a autorizacioll para hacer peM]uisas eu nuestros arcIlI-
vos diplomHicos, y el primer cónsul Llwndó pouedo todo a 'u
dispu,i.¡:ioll. E;,te ilustre orador tovo diferentes cOilversdciunes
CUIl BOlld parte, 'Iuien llabia reconocido en él un UUtll coraz,un,
j¡"rtllOSa al<ua, miras vastas, generobas y liberales por la dicha
de Id humanitlad, por le> que le profesaba profunda e~tima ..
,i(1), p:¡es Lablando en Santa·Heleua de los humbres de est~­
do de l"glatena, decia: t< Con media docena de Fax ) Curn-
" valiis, haj)ria bastalltes para hacer la fortuna moral de ulla
.(~ I:aClOII. Jt


Es iClposih!e descrihir el Fntusiasrno producido pOI el IIa-
l ,di) cun la Inglaterra y el reconocimiento que la Frallcia de-
Lia é:ltollces al primer cónsul; los Lelltficios de su adrniuibtra-
ciun le hacían aun mas querido Q_!! pueblo que grande le
haLian hecho sus victorias. .


130naparte se aprovechó de la paz para consolidar las ius-
titw.:iolles que habia creado en ItalIa, de cuya república baiJia
llegado á ser el presidente.. O"ganizó i~ualUJente los ¡!ohier-


.. IIOS de la Suiza y de Holanda, y en lo interior fué restalJie ci-
tia la universidad francesa e instituida la legioll de honor, re-
COfIl pellsa cuncedida tambien á los servicios civiles como á los
llli,¡tat'es; CU\ a divisa, de una noble sencillez, solo iI evaha
e,las p"labras: hOllor y patria.


La p,'osperidad real del pais, el estado floreciente del co-
merciu, de la illJostria J de la agricultura, el brillo que arro-
¡.luan sobre la uacion los progresos de las ciencias exactas,
el renacimiento de las letras y artps :\nirnadas por el eslable-
cimiento de los premius decena les , los partidos reducidos á la
imputencia, lIna arnnistia gelleral, comprendiendo todos los
delitos políticos, abriendo la Francia á todos los desterrados;


..




HISTORIA
tanto órdell) sosiego J felicidad debía compensar de .13111138
desgracias, y la evacuacion forzosa del Egipto) el funesto éc-
sito de la espt'dicioll de Santo Domingo se olvidaron de esta
suerte en el sello de la embriaguez causada por la pacificacioll
general.


Entretanto, cuanto mas la Francia esta ha pró'r't'ra y tran-
quila, tanto mas deseaba ver asegurada su duracioll; la ra-
zon pública atribuia justamente la dicha general al gobierno
de B.1naparte, la opinion se pronunciaba para que fuese man-
tenido en el poder el mayor tiempo po,iIJle, y el spnado, "he-
deciendo á esta voz, prolongó por diez allos mas de'; los diez
fijados por la constitucion la duracion del consulado confe-
rido á Bonaparte: el primer cónsul respondió á la diputacion
encargada de presentarle el decreto del senado:


«El voto del pueblo me ba revestido de la suprema magis-
tratura, y no me creería asegurado de su confianza, sí el ac-
to que me retendria 110 estuviese tambien sanciulIauu por su
voto.


" En los tres all05 que acaban de pasar, la fortuna ha son-
reido á la repúhlica; pero la foi'!u'la es inconstante, y cuan-
tos bornbn~s que eila ba colmado de sus favures han ,'iviclo
demasiddos años!


• El interé, de mi gloria y el de mi felicidad parecerian ha-
her seiíalddo el término de mi vida pública en el llIomento en
que la paz del mundo e" proclamada. Pero la gluria y ,a di-
cha de un ciudadano dehen callar cuando el interés del esta-
do ) la ben~volellcia pública le llarnan.


« Vo,otros ;uzgais l(ue deho al pueblo un nuevo sacrificio;
yo lo haré si el voto del pueblo me Hunda lo que el vues-
tro me autoriza.»


El senado solo hahia votatlo un consnla,Io de diez años y
la pregunta sometida al voto popular fué mas completa: Na-
poleon Bonapartesed cónsul de por vida? Todos los eiudjda-
nos que gozaban de derecho político (cuyo nlÍmero era enton-
ces muy grande) fueron llamados á dar su opinion por me-
dio de listas abiertas en las municipalidades: lodas las opinio-
nes se podieron espreSar libremente; 3,577,259 ciudadanos to-
maron parte en la eleccion y rllé la masa mayor de electol'es
!loe jiHuas ha sido encargada de decidir una cuestioll, J de es-




DEL E~IPERADOR riAPOLEOK. l'í3
te ll¡;llJerO, 8574 se pronunciaron en contra)' 3,568,885 en
favor; inmensa mayoria en la qoe es imposible no conocer la
espl'esiolJ poderosa del anhelo y los deseos populares!


La paz de Amiens solo foé para la InglaterrA una suspension
de armas á fin de recobrar fuerzas ell una lucha qoe empeza-
J)a á debilitarla, hallándose sin aliados J sin los socorros de
las potel1ci~s continentales; y la paz con las condiciones que
se habia visto forzada á aceptar le era hOlleros3, pues debia res-
tituir Malta ( 1 ) Y evacuar el Egipto, y ella queria guardar
la una y ocupar el olro. El momento le pareció favorable pa-
ra romper ,;on la F¡ancia, CU) a acti~idad comercial é illl!us-
tria, siempre en aumento, emFezaba á inquietar sus intereses. La
moerte de Pablo 1, acontecimiento trágico, en que se sospe-
cha tuvieron parte agentes ingleses, robaba la alianza de la Rn·
sia al primer cónsul. El Austria, durante los ¿os 2iíos de so-
siego, hahia reformado sus rjúcitos, J las COI les de TIerlilJ y
de Ná poles, que los enviados hritá nicos habia predispuesto,
parecian prontas a. tornar parte en una nueva alianza.


En vista de estos interese~, el gabinete de Londres bizo po-
co caso de sus tratados y la guerra volvió á empezar.


Fox , en sus conversaciones con el primer (~ónsul , habia siem-
pre 'lf'gado la participacion de la Inglaterra al complot que
se babia manifestado por el atfntado del 13 nevoso; p'ro este
ilustre defensor de las libertades)' del honor de su pais uo
pudo lograr el disculpar á los ministros de Jorge III del cri.
men de haber pertenecido á una conspiracion dirigida, despues
del rompimiento del tratado de Amiens, no solamente contra
la potencia, si que tambien contra la vida de Napoleoll. SUR na-
víos habian desembarcado á Cadol.ldal y sus cómplices en


(1) La posesion de lVIalta parecía lan impOltante á la Jl1g1,.terro que su
emllajador en P"ris osó decir al primer cónsul que se le reconoteria rey (le
Francia y que ademas se le daria una suma de 30 millones si queria «d"
Malta á la !nglatena, y Donap-,)'!' lo reusÓ con indignacion (liciendo: "Sí
« la nacion francesa no me elige ley janias fmpleoré la influencia inglela
• para llegar á serIo. »




11ISTuR~A
<errit::p'io cran:és y didlO~allle:lte p,na l~ Fr,lnci¿ esta cons-
lJiracion se frustrócúrnú la preceucnte. BonaJlarte no debía morir
hajo el puñal de un asesino: el :.;obir:'rIl¡) ingles :e reservaba
una muerte mas leota y ma~ cruel.


C.lr!ilIHlal y algunos de SIl' c6mp!iues flH'fOil condenados á
muerte y sufrieron su pena; pero NapDleoll f¡pcllO empera,lor SI-'
ñaló su ascenso al trono concediendo un g~llerosn perdon á otros
ocho conjurados, y dijo á madama Arma",l de Po!ignac (110I1J-
hre qua no se !lebe confundir con el del ministro de Cárlos
X): ( Señora, :yo puedo perdonar á vue.tro marido pues lo que
(( él queria era mi vida.»


¿ Porque, despues de haber contado este acto de clemencia,
hemos de acabar la narracion de los grandes hecho~ dd primp,'
cónsul, recordando un acontecimiento deplorable, la muerte d"l.
duque de Enghien ?


Ya se sabe de que modo este príncipe fué arrestado, cOtl(ln-
citlo ante un consejo de guerra, condenado y fusilado; el em-
perador, en Santa Elena, por su larga inteligencia de las obli-
gaciones impuestas á los que tienen el poder, ha querido ser pi,
solo encargado de su responsabilidad y conviene mocho cono-
cer que circunstancias acarrearon e'sta catástrofe: he aqui de-
talles exactos que nos son comunicados por <Ina persona qoP
no dejó á Bonaparte en esta época dificil y que gozó de toda
su confianza.


« Cuando el primer cónsul se decidió á mandar prendpf al do-
que de Enghien, un volean estaba á sus pies; se conspiraba, y
no solamente no poJia coger á lo .. gefes si que, ni tampoco los po-
dia conocer: en esta situacion crítica, supo por partes, que pi
debia creer exactos, que el duque de Enghien, que estaha
cerca de él en Ettennein no léjos de la frontera francesa, J el
gelltral Dumouriez, si lo~ irnpedimentos, las borrascas tÍ otra
cualquiera causa impidieren el desembarco proyectado del du-
que de Berry, eran los gefes designa(los para venir, en su falo
ta, á tomar el mando cnando los conjurados habrian herido al
primer CÓllsul. Las revelaciones de algunos de los cómplices de
Cadoudal pocial! hacer' creer (lile este príncipe hahia ya venido
á París y que se h'abia convenido con los conjurados, y con es-
to la resolucion del primer cónsul filé tomada al in5tant~, sin




D:~L ~:\l~)r~r. 'd)t)ci r\ \I)DLEO;\ 11;"
'1U" le dccidie~e illfluencia a:guna; solo vió el peligro inminente
<fue am e lIazaba á la repüblica y bU deber como á gefe de un
estado que el complot queria desquiciar. Sus órdenes fueroll
dadas con la rapidez del raJo, como en el momento decisivo
de una batalla. La persona de quien sabemos esto estaha en-
tOnces solo con él, conoció bUS resoluciones y escrihió dicta n-
dole él todas sus órdenes. El duque de- Enghien, en el inter--
rogatorio delante del consejo de guerra, confe",ó que permanecia
en Ettenhim por ól'den del gobierno inglés del que recibia una
pensiun. Esta confesion conllrn¡ó en el espíritu de los jueces
tl)das las conjeturas que los avisos precedelltes habian hecho
nacer, y a.i fué condenado. Ah! sin duda es permitido Crl'pr
'Ine si la carta que este príncipe qneria dirigir al primercónsnl hu-
hiese sido enviada, este se hahria acordado de la grande, herm()s~
y casi divina prerrogativa de la autoridad suprem'}: sin duda, app,-
~ar de la responsabilidad que pesaba sobre de él como gefe del esta-
do, a pe~ar de la situacion grave y terrible de la reptlblica asa Itarla
á la vez con manejos ocultos J á fnel'za ahierta, apesar de los
erubarazns de conservar prisionero al duque de Enghien vivo,
á pesa r del inconveniente no menos grande de vol\>crle una com-
pleta librrtad, habria IIsado del derecho de perdonarle. BOlla-
parte no pndia negar la vida á un nirto del gran Condé.




IlESDIEX CRO:\OLl)(;ICO.


PAZ GEl\ERAL. - COi\SUL,\.DO DE POR VIDA.


1 8 O O • l' ·1 8 O 2 •
15 de julio Arm·,ticio d~ Pnt'snorf!' 'o de enero Rnll1pllle 1" nnmhnllo


:) de setu'lJIbre. t\endtcion de i\ldlta plt Slc!t lite de; 1 ¡ lt-pUlJilCil lt¡hal1.h
22 -- T'o11ls1acion del cuerpo de Ture·ll.i de m,¡r:o T, ,t,,,l,, de rOl ,le


nn á Jos Ínválidos. Arnu-'ns f'ntrl 11 Fl'1nci~ la EO::P1ñ.:t
19 de ocwbre. Malcha del caplton y h lngL,terra


D1UJIl1 a un viuge al reuellor lid (de mayo Clé'dCioll de 1.15 psea/'-
mundo. fa.;; prlm,,ziils, dt:" l.l5 se('ufHLIlJrl'i ~-


2'-2" de noviemb,·e. Rompimiento del Liel'O.
cld artnisticio eu lt,11ia y Alemania. 8. _ Senado-con'inlto que l'eelige ~i.


16 de d,'ciembre. Paso de los Alpes Honararte primer cónsul r.UT ,liez
LÍl'olinllos PQ1' el ejél'cito de los '6ris- años
SDLlES. ,9. _ Instítucíon de la legiou dl' hu ....


3. - Batalla'\' victoria de Hohenlin- nor.
den.' 2f> de junio. Po, entre In Frone;, '"


16. - Tratado de Pretesburgo entrel la Turljui,.
lns potenci.1s- nputr.lles p.íra hncrr '2 de agosto, Sf'n'Ir]O' Cnn'ill1tn nff-l-
respetar su paGeUon puf la IngLa- nico eOllfiriellrlo á BOllaparte el
tena. títlllo ¡jc CÚllsul <le pUl' vicia.


J9·20. -P,1S0 ,Je la Tran. -Ocupa- 4 - Senado-consulto org'Ínico ele
cion de Li". por el ejér.cito de In constitucioll del año VII!.
r.lore"u, 1t>Ü3


?4 -,-- Fxplosion de la máquina infer' l "d 1':[, A J'. j' . 1 [;:J e le ,'ero. cto ~ Jll€l taclOn .,
~ neo . A ..' , H dad,) por el primer cónsul par" ter-2~. - rtnlstlclO ue eyer. . d'C' ,1 1


180" nlln~r .las uerellCla5 ue os canta-l. nes SUIZOS.
16 de enero. Armisticio de Trevisa ,16. - Carta de Luis XVIII al primer
9 de febl'ero Tratrndo de pl~ de cónsul.


Luneville entl;e la república fran- I 8-10 de mar·zo. Meas"ge! del rey
cesa y el emperador, y confede- ae Ingtotel'ra al pa)'lomento, anun-
f.!lcion gp.rmánica. cinnoo discusiones con In Frnncia


21 de marzo. Tratado de Madria en- y la convocaciol1 de las milicias
tre la Francia y la Esp·¡ña. - Crea- in:;lesc,s.
~;"'n <1el reino ne E~l'llria. 30 de (lb,·il. Tratado de Parí, entre


'.3'24· - Muerte de Pablo I, empe-¡ la Frallcia y la union Americana.
raclor de Rusia. ' Cesiún de la Lusiana á los E.tci!os


28. -p,," entre la Francia y el reyl Unícln •.
de Nipales. ,3-20 de maro. Rompimiento de la


2-9 de abril. Bombardeo de Copen- paz de Amiells.
h'gue por lo.< ingleses. - Rec!)hro de las hosti lidnd"s ron la


15 dejulio Concordato entre el pTi- Ingloterra.
mer cónstll y el P.pa Pio VII. 2í. - Muerte del rey ,de Etruria.


2ñ. - Luis ne Borh!)n, príncipe i1e¡ 3 de junio COnfluist" ele lbnnovrr.
Parma, es proclamado rey de Etrul'ia.¡!3' 20 de nOl'iembre, Bonaparte visi~


:l de agosio. P,imero é inf,.uctuoso/' ta el campu de Bulonio.
~t~ql1e rle los in~Iesf'S cnntrn Ya es- 3c). - Conv('1} io d~ np.utnl¡a~a pntr'e
cuadrilla reuniaa en Bolonia. I la Francia, la España y Portugal.


15'16. Se;;undo. é infructuoso ataque
j
- _ evacuacion de ::>""to Domillgo.


<le h f;cua,lrilb 1804.
¡ de ,eliembre. Apertum de la die.: " .


t h 1 . . P' l' 2J de jébrerv . Ley estaLleclentlo los
a e vetle,] en ¿lIlS. • I derechos reunia~s.


29, - p,,. entre la FranCIa J Portu· 8 'C" 1 P' ~nl. 2 - l olllurilclon y arresto (e I-
d 1 b T el d S lId ChC"TU ' Caclourlll, etc


1 e oc U re· I'ata? e Jn _ e- 21 d/m,~rz . Muerte del duque de
fanso entre la FrancLa y la Espana , E \. O


1 1 1 l' . I no lleno con e que se ua a JUSlana a a d- 1.'/ 1) 1 1 . Fr(incia. 1 1 e. tI!)]'l. negreso (t: cq>ltl1n
" P 1 F . 1 R . 1 Baullln. o. :1Z entre ;) ranCla y n IlSla· I •• 1 . 1 1
, d d" b" S h ". 1 1 I 'l' - E,tableclmlento ( e liI S0<1"( ,,( J-I- e lCWIIl e. e aee a él VI:"I ,
1- C') 1" 1 C' t D' pal'a la 11T",',·,"aclOll ,l~ la V"cuna~ .. ~ ~I:"{ IClon 1. e .:'1,:.11 o 'JlllJn gO'jJ ti




El empel'a<lor ri0p0leon en el campo de Bol'Jllia.


ELEVACION AL IMPERIO.-CAMPO DE BOLONIA.


Las conspiraciones sucesivas dirigidas contra los días del pri-
mer cónsul, el complot reciente de Jorge Cadoudal, en el que
parecía eviJellte la participacion de la Inglaterra, escitaron vi·
vas ín(Juietudes elltre los franCl~ses ({ne deseaban el sosiego J la
prosperidad de su pais, para quienes era manifiesto que la
muerte de Bonaparte, arrojando la Francia en el caos de la
anarqnía, seria la seíiai de las disensiones civiles y de la guer-
ra estrangera. La repúhlica, á los ojos de la multitud era im-
potente para comprimir las facciones interiores y rechazal' los
ata({ues esteriores, y no protegía ni lo presellte ni lo "enidero;
hasta los diversos sistemas de administracion pública, funda-
dos en.el modo del ~gobierno que la re~olucion habia sucesiva-
mente probado, eran desechados por la opiníon, por 10 que
el Btímero de sus partidarios disminuia cada dja, y el pais ja-
JIJas habia poseido tanta libertad real y practica cerno desplles
del establecimiento del gobierno consular: era corn pleta la
igllalJad ante la ley y para la admision á Jos e!Ilpl~os" y Buna-


23




HISTORlA
par'te) cu) a rnaxllna favorita era union j olvido, bahía anun-
ciado (ille no reconoceria en Francia otro partid() que el nacio-
Ilal : el) consecuencia habia acogido COl! la misma benevolencia
los hombres de las mas opuestas opiniones cuando se reunian
[ralJcamente á la causa gener~l. Cada uno de ellos hahia sido
empleado segun su capacidad y aUIJ alt\unos llcnauun impor-
tantes funciones públicas: el primer t:ónsul ) espreoanuo su llÜ-
bie des~o' de una reconciliacion sincera entre todos los hijos de
una misma pátria, habia dicho: «Yo abro un gran CUllllllO;
« aquel que por él marchára derecho sera protegido, qúien be
« desviare á derecha ó izquierda será castigado. »


La map,ria de los franceses, sati~fecha de los sentimientos
de libertad y tolerancia que formaban la norma de la adminis-
tra~ion, no pedia otra cosa que la continuacion de, gobierno
fundado por Bonaparle, y de la idea de estabilidad .Y con!illua-
cion no esta lejos la de herencia; de consiguiente la opinioll
pública se acostumbró poco á poco al pensamiento de cncon-
tr.H' una seguridad por lo presente y una garantia eil lo sucesi-
vo en la hereucia del poder concedido al primer cónsul y á su
familia. El consnlddo de por vida 110 pareció un empcíio sufi-
ciente de estabilidad, solamente la herencia podia de un golpe-
cortar las esperanzas culpahles de los diversos partidos y afir-
mar la tranquilidad de la Francia. Pero si una magistratura de
por vida se aleja ya del principio republicano que es las elec.
ciones, la herencia está naturalmente opuesta. Ahora es me-
nester reconocerlo, los hombres mismos, que hahiaíl tomado
la mayor pat'te en los actos administrdtivos dEl gobierno durante
la revolucion francesa, no habian ellcoulrado ni en el elemento
democrátieo ni en la forma republicana los medios de asegurar
la tranquilidad y desenvolver la prosperidad del pais, y ape-
sal' de sus óeductoras teorias el gobierno práctico habia sido
ya atroz, ya ignorat\te y siempre incapaz, y cn la nacion las
clases lIlas numerosas y mas populares solo habian recogido
de este régimen el terror, el hambre J la miseria, y con_
tuudian en odio igual las illstituciones republicanas }' los crí-
menes de la revolucion que ies habia (Juerido establecer; pi ti-
tu lo de rey causaba con todo honol' á esta clase del pueblo,
y las Illedianas, sobre las cuales despues de la espulsion de
la nobleza y la couuscacioll de los bienes clcricales habian pe-




DEL E:llPERADOlt ~APOLEOl\.
sado toJ"s las persecucioues J todas las exaccioues, inspirahdll
mas francamente pUl' la dignidad real, J por esoma) ol'lnente
apreciaban el gobieruo cOllsular, porqué en razon de su uni-
dad com pacta y su vigor admiuistrativo les recordaba el go-
bierno Illollarquico.


Quedaban COIl todo algunas almas firmes y generosas (pe
ha~ian guardado sus convicciones republiéanas )' (lue 110 ¡Jacian
á su república id¿al responsable de los delitos reales que se ha-
bian cometido en su nombre; pero estos eran muy pocos, y la
mOllal'{lUla con su estdhilidad y su órclen tenia el voto de las
masas.


Esto es lo que juzgamn muy bien los hom Lres que se con-
sagraron al establecimiento del gobierno imperial; sin duda ha-
bria entre ellos gran número de ambiciosos gui1dos por un
interés egoista; pero encel'f3ba tambien gran número de di g-
1105 ciudadanos siuceramente alll igos de su pais, sinceramente
adictos á la revoluciono Estos hombres honrados habían COID-
prendi¡lo que la opinioll en Francia vol,'ia á las ideas nJonár-
qUiC85, y que para quitar toda ocasion al restablecimiento de
los Borbones; cuyo regre80 á sus pr>etellsiolles y la corte de
los emigrados habría entonces inquietado á todos los intereses
creados por la revolucion y llevado en el país un incendio gene·
l'al, era necesario, bajo un título nuevo J que no asustase á lIin-
gUlI ciudadano, restablecer el gohierno monárquico y colocar
la corona sobre la caheza de un hombre de la revoluciono


Napoleou BOllaparte, aun cuando no hubiese estado enton-
ces al frente del estado, era el único digno del primer grado
por su adrllinistracion, sus victorias y 50 genio.


El consuiado hahia salvado á la Francia de la anarqcia; el
imperio salvó al pais de las reacciones que la monarquJa de
los n"rbdnes hahria entonces infaliblemente llevado. En en-
trambos casos e~tos cambios fueron Ulla necesidad J nna dicha.


En cuanto a la república, el número de aquellos qne la re-
clamaban por si misma, con desinterés personal J por cOIl~>ic­
cion sincera, era illl perceptible en medio de las Dlasas que no
la querian.


La amhicion de Napoieoll Bonaparte vió sin duda con pla-
cer ia marcba de jos acontecimientos que le debian dar la co-
rona, )" por sí mismo les favoreció; apesar de que sal,ia cuan




HISTORIA
pesada es la suprema dignidad, se sentía con fuerzas para lle-
varIa, y despues de haber recogido mas gloria militar (lile nin-
guno de los grandes capitanes antiguos y modernos, la gloria
de fundar un poderoso imperio era la tíoica que deseaba. Ar-
dia en el vasto deseo de señalar su nombre con el esplendor y
la prosperidad de la Francia, )' á este noble objeto, durante los
llueve ¡¡»os del gobierno imperial, dirigió sin cesar los resortes
de su pensamiento, las meditaciones de su espíritu y las concep-
ciones de su genio.


La mocion de promo\'er á Napoleon Bonaparte á la digni-
dad im perial )' declardf al im perio francés hereditario en su
familia, salió del tribunado, y desplles de una discusion, en
que únicdlnente Carno! se mostró opuesto á la pruposicion, el
tribunado espresó por unanimidad (menos un voto que r\1é el
de Carnot ) el voto siguiente:


«Considerando que, en la época de la revolucion, en (lue
la voluntad nacional puede espresarse con mas libertad, el vo-
to general se pronuncia por la unidad individual en el poder
supremo y por la herencia Je este potler:


«Que la familia Je los Borhones, ha hiendo por su conduc-
ta hecho odioso al pueblo el gobierno hereditario, hizo olvi-
dar sus ven lajas y forzó á la nacion á buscar un destino mas
feliz en el gobierno democrático;


«Que habiendo la Francia probado los diferentes modos de
este gobierno, no recogió de sus ensay os lIlas que el gérmen
de la anarquía;


u Que el estado estaba en el maJor peligro, cuando Bonapar-
te llevado por la providencia, apareció de repente para sal-
varle j


«Que bajo el gobierno Je uno solo, la Francia ha recobra-
do en el interior su tranquilidad y adquirido por dt:fuera el
mas alto grado de consideracion y gloria j


«Que las conspiraciones tramadas por la casa de Borbon,
de concierto con un ministerio implacable enemigo de la Fran-
cia, la han advertido del peligro que la amenazaba, si llegan-
do á perder á Bonapa~'te quedaha espuesta á las agitaciones in-
separahles de una eleccion j


« Que el consulado de por vida J el del'eeho cOl1cf'tlido al




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 1~9
primer cónsul de señalar su sucesor, no son suficientes para
prevenir las intrigas interiores y estrangeras, que no faltarán
cuando esté vacante la magistratura suprema;


« Que declarando la herencia de esta magistratura, se con-
forma á la vez Con el ejemplo de los grandes estados antiguos
y modernos y al primer voto que la nacion espresó en 1789;


{( Que iluminado por la esperiencia, vuelve á este voto con
mas energia que jamas y le hace estal la r por todas partes;


« Que siempre se ha visto en todas' las revoluciones políticas
colocar el poder supremo en la familia de aquellos á quienes
dehian su salvacion;


«Que cuando la Francia reclama por tin seguridad un gefe
hereditario, su reconocimiento y adesion llaman á Bonaparle;


«Que la Francia conservará todas las ventajas de la revoln-
cion con la eleccion de una dinastia tan interesada en sostenerla
como la antigua lo estaria en destruirla;


« Que la Fr~ncia de he esperar de la familia Bonaparte mas
que de ninguna otra el sosten de 105 derechos y la lihertad del
pueblo que la ha escogido, y todas las instituciones propias pa-
ra garantirlas ;


« Que en fin, no hay título mas conveniente á la gloria de Bo-
lJaparte J á la dignidad de gefe supremo de la nacion francesa,
CJue el título· de Emperador.


«El tribunado, ejerciendo el derecho que le es atrihuido por
el artíeul(l 29 de la constitucion , vota:


« 1 o Que Napoleon Bonaparte, primer cónsul, sea procla-
mado emperador de los fra'lceses y en esta calidad encargado
del gobierno de la república francesa;


• Z.) Que el título de emperador J el poder imperial sean
hereditarios en su familia de varon á varon por órdeo de
primogenitura;


" 30 Que al bacer en la organizacion de las autoridades cons-
tituidas las modificaciones que podrá exigir el establecimier,to
del poder hereditario, la igualdad, libertad y los derechos del
pueblo sean conse¡'vaJos en su integridad. »


En el momento en que el voto del tribunado fué conocido,
el cuerpo legi5lativo \10 e~tab~ reunido; pero casi la totalidad
de los diputados se hallaba en Paris , esl'Js se reunieron en Cd-




leo HlSTO IUA
5a de su presidente y, en un escrito que se publicó 1 espresaron
que aderian á los se"ntimientos pronunciados por el orador del
tribunado y manifestaban en consecuencia el voto formal de que
Ndpoleon primer cónsnl fuese proclamado emperador.


La proposicion del tribunado, apoyada por el escrito del
cuerpo legislativo, fué solemnemeflte comunicada al senado y
adoptada por unanimidad en una ses ion estraol dinaria que S€l
tuvo hajo la presidencia del segundo cónsul Call1baceres, yel
mismo dia se decretó un senado-consulto orgánico, destiuado á
fijar las formas del nuevo gobierno que se iba á proclamar.


El senado en cuerpo se dirigió á San-Cloud y presentó á
Napoleon el acta constitucional que acababa de ser erigida.


Napoleoll respondió á Cambaceres que se la eutregó :
« Todo cuanto puede contribuir al bien de la pátria esta esell-


u cialmente unido á mi dicha y asi acepto el título que creeis
« útil á la nacion.


(( Someto á la sancion del pueblo la ley hereditaria; y espe-
u ro que la Francia no se arrepentirá jamas de los honores con
" que rodea á mi familia; en todo caso mi espíritu no existirá
u en mi posteridad el dia en que ella cese de merecer el amor
« y cOlltlanza de la grande nacioll. 9


El Em perador, conforllle á la cUllstitucion, prestó en segui-
da un juramento concebido en estos términos:


«Juro sostener la integridad del territorio de la replíblica,
l'Pspetar y hacer respetar las leyes del concordato y de la ii-
Lertad política y civil, la irrevocabilidad de la venta de los
hienes uacionales, 110 poner Ilingun impuesto, no establecer
ninguna tasa sino en virtud de la le)', sostener la institnciOIl
ele la legion de honor, y gobernar con la sola mira del interés,
felicidad)' gloria del pueblo francés. »


Al dia siguiente el Em perador nombró los mariscales )' los
grandes dignatarios del Imperio, cu)'a creacion estaba ruandada
por la constitncion.


El príncipe losé Bonaparte recibió el título de grande elector,
el príncipe Luis el de condestable, )' los dos cónsules Camha-
ceres J Lebrlln fueron <nombrados nno archicanciller)' el otro
architesorero del imperio.


Los mariscales fueron escogidos entre los generales que se




DEL EMPERADOR l\APOLEO~. 181
llabian ilustrado mandando en gefe 10l< ejércitos franceses, yes-
tos eran llerthier, Murat, MOllcey, J ourdan, Massena, Au-
gereau, Bernadotte, Sonlt, Brune, Larlnes, Mortier, Ney,
Davoust y Besieres, y cuatro selladores, generales ¡gua ¡mente
célebres por sus victorias, fueron honrados con el mismo tí-
tulo ., fueron KelJermalln, Lefebvre, Perignoll y Serrllrier.


Napoleon llevaba en las cosas mas sencillas en apariencia
el sello de su espíritu, y cuando. se trató de elegir las armas
del Imperio se deliberó esto en el consejo de estado eo su pre-
sencia. Vnos proponian el lean rey de los animales, estos las
abejas de oro de los merovingeoses, otros el gallo galo, pero
el Emperador tomó la palabra: Iol Vuestro gallo, dijo, es uo
« animal que vive,sobre el pajar y se deja comer por la rapo-
e< sa i no lo quiero; tomemos el águila, que es el Ele que 1Ie-
t( va el rayo y mira el sol cara á cara; las águilas francesas
« se ~abrán hacer respetar como las águilas romanas.»


,Poco tiempo despues de sn elevacion al imperio, Napoleoll,
que acaba ha de recibir el hOlllcnage y adesion de todas jas ciu-
dades de Francia y de todos los cuerpos del estado, dejó Pa-
ris para ir á Bolonia á reconocer el estado de los' preparati_
vos amenazantes que habia mandado contra la Inglaterra; que-
ria de este modo por la primera vez mostrar el Emperador al
ejercito y se hizo acompaiíar por sus hermanos José y Luis,
corno tamhien por los grandes lIignatarios y grandes oficiales
del imperio.


Antes de esplicar las circunstancias de este viage memorable,
conviene decir algunas palabras de la' escuadrilla y del ejército
que Napoleon iba á visitar.


Al rompimiento del tratado de Amiens habia seguido la ill-
vasioll y conqui,ta de Hannovel', propiedad de la familia del
rey Jorge 1Il.


El proyecto de desembarco en In¡;laterra, concebido por
Bonaparte en ¡'SOl, rué recobrado en 1805 con mas calor que
Ilunca, pues la captura de los buques mercantes frallceses en
los mares de la India y de la América, hecha por los ingle-
ses sin previa declaracion de guerra) habia exitado á un alto




11h HISTORIA
~I'ado la indignacion de touas las ciudades marítimas de Fran-
cia y la guerra con este objeto tornó un carácter nacional. Los
d'Juativos patrióticos vinieron eu ~ocorro del gohierno pal'a
a) udarle á la cOllstrnccion J equipage de la armada destinada
<i llevar á la Gran.Bretaña los vellgadores del lIomlne francés.
Todos los cuerpos del estado I el senado I el trib[]nado J el cuer-
po legisl ati va, votaron suscri pcionea para navios de línea y
los consejos generales de los departamentos imitaron este ejem-
plo j los consejos de provincia y las grandes ciudades ofre-
cipfon fragatas; las municipalidades de órdeu secundario cor-
beta~ I bergantines y goletas I J en fin todas las otras segun
su inlportallcia y pohlacion ,una prama I un peniche I Ulla bal-
sa Ó una lancha cañonera I pero no todos los buqueS que se
prometieron fueron construidos, pues su número hubiera sido
demasiado considera hie, sino que' los fondos destinados á su cons-
truccion fueron aplicados á los gastos ('el armamento y mall-
tenimiento de la escuadrilla. Las construcciones se hicieron
con la mayor actividad, para los b~jeles de alto bordo y tle
guerra en todos los cuerpos militares y mercantes, y pa-
ra los hateles de la escuadrilla en las orillas de todos los rios
cuya madre ofrecia mas de tres pies de profundidad (con tal
que dMscargasen directamente en el mar ó que ¡,stovies'etl en
la afluencia del Sena I Loire I Gafona y del Rhin) constru) én-
<lose por todas partes leñeros y calas de construccion; ha.ta
el mismo Paris fué por un momento un arsenal marítimo y los
habitantes de la capital tuvieron por muchas veces, una en
cada mes, el espectáculo magebtuoso de botar un navio al agua:
filialmente I si nuestra marina hubiese jamas podido recobrar su
importancia I el patriotismo I que tantos milagros hizo I se la
Ihlbria d1do entollces.


La escuadrilla de desembarco reunida en Bolonia se com-
ponia de dos mil trescientos sesenta y cillCo bU(jues de tuda es-
pecie; entre ellos babia pramas , buques de 110 pies ríe lugo
J de 25 de ancbo I engrahados como :as corbetas y llevando
1 Z cañones ue á 24; trescitmtas lauchas cañonrras de p,>iuJer
grado, ( 76 pies sobr~ 17) armad"s de tres piezas de a 24 J
lle un oh\ís de 8 pulgadas; trescientas lanchas idem de ~¡·glln.
do grado, (EO pies sobre 10) armadas en cada punta cun una




DtL EMPERADOR ]';APOLEON.
pieza de á 94 Y otra de cam paiía, y en fin cilatrocientos pe-
niches de igual diUlension que las lauchas de segulldo grado,
pero que llevaball solamente un obús de 6 pulgadas y un ca~
ñon oe 4.


Esta escuadrilla Illontada por doce mil marinos debia bastar
al transporte de un ejército d~ ciento sest!nta mil horu bres y
diez mil caual/os, con seiscientas cincueilta piezas de artilleria
(caiíones y obuses) y víveres para quince dias de carn pafia.


La reunion en Bolonia, vVimerenx, Etaples y en Ambleteu-
se de los bnques de transporte reunidos por diviFiones en d i-
ferentes radas sobre todos los puntos de la costa de FI ancia,
desde Holanda basta Bayoua, se efectuó con facilidad á pesar
de la v igilancia y esfuerzos de los cl'uceros enemigos, y esta
operacion dió lugar á un gran número de pequeños combates
en q!lP, la fortnna se mostró ca~i siempre favorable á nuestroS
valientes marinos.


El ejército, como la escuadrilla dividido en seis grandes
cuerpos y poesto á las órdenes del mariscal Soult, estaba acam-
pado sobre las alturas que coronan Bolonia y sus cercanias ~
vecino cadd cuerpo a h rada donde estaba anclada la division
de la escuadrilla señalada para su embarque. Las disposiciones
habian sielo tan bien tamadas que esta opel'aciolJ dificil y com-
plicada, podia lo mismo que la del desembarco, hacerse en llora
y media, y el Em perador , durante su permanencia en Bolo-
nia, bizo dos veces repetir la maniobra en su presencia .Y ca-
da vez se verificó COII la unidad mas perfecta y mas satisfacto-
ria pl'ecision.


Los C311l pos de cada cuerpo ofrecian un espectáculo muy pin-
toresco, eran lo mismo que ciudades miiitares cuyas calles es-
taban marcadas por líneas paralelas, ya de tiendas listadas de
blanco y azal, ya con barracas elegautes y construidas con so-
lidez; cada calle tirada á cordel llevaba el nombre de un guer-
rero muerto en el campo de hOllor, y colunas de verde cés-
ped, estatuas, pirámid",¡, obeliscos, haces de armas decoradas
la mayor parte con inscripcionf's en alaban!l.a del vencedor ele
Italia y de Egipto, jardines cuidadosamente cultivados, patios
l::smaltados de flores y verdes céspedes, cuya frescura estaba in-
cesantemente mantenida por arroyos cristalinos ó pozos hechos
con dl'streza, adornaban estas ciudades improvisadas, y todo


24




HISTORIA
esto era obra de nuestros soldaG.os. Cada regi,niento tenia su
jardin y cada compañia su patio y su hnerto; en los trechos
cenagosos, sangraduras practicadas con arte en la arena preser-
vaban de la bumedad las barracas de la tropa, al pa so que vas-
tas y hermosas calzadas Ip,s asegurdban la cOn1oui';aClOn COII las
l,oblaciones vecinas. Los soldados, cuyos diils eoLlban ocupa-
dos pOI' los ejercicios militares y los trabajos del cultivo de sus
jardines, estaban alegres y sanos j la maJor ullion , la mas fran-
ca cordialiJad reinaba eutre todos los cuerpos del ejército, cu-
ya emulacion se manifestaba por la multiplicada creacion de es-
tablecimientos útiles ó agradables, rivalidad noble en su princi-
pio y feliz en sus resultados!


Durante los primeros trabajos de construccion de los bateles
sobre las orillas de los rios del interior, los ingleses se habian
hurlado de nuestros preparativos de ataque, y sus caricaturas,
,Jespoes de haber tranquiiizado á los ociosos de LOlldres, ha-
Lian sola Lado á los de las pla) as del Sena; llero pronto la es-
cuadrilla de Bulonia inspiró otros pensamieutos y los temores
sucedieron á la tranquilidad; se com¡:rendió q!.le el armamento
de que se habian burlado era cosa sél'ia y se temia ya que 10$
franceses se apl uvechasen de un momento favorable para abor-
dar las costas de Inglaterra. Se tomaron meJidas estraordina-
rias y cuya energia probó 10 sumo de las inquietudes popula-
re~; tudos los carruages y cabalios fheron puestos á disposicion
del gobierno; mandó,e el levantamiento en masa y la parte de
esta inmensa milicia qntl no se pudo armar COIl fusiles recibió
picas J sables; las costas se guarnecieron de artllleria; se em-
pezaron fortificaciones alredeJor de Londres, J toda la Gran
Eretaña, antes tau confiada en bUS medios naturales de defensa,
tan orgullosa por su muralla de rocas y olas, se hi:w COlIJO un
ancho campo en que todos los ciudadanns hechos soldados por
el miedo se asustaban todavia unos á otros, comunicándose sus
aprensiones que siempre iban en aumento. La agricultura es-
taba abandonada, los talltres desiertos y los almacenes, llenos
de productos i;ldustriales y manufacturadus, quedaban bin des-
pacbo; la ruina dei comercio inglés era inminente.


El gobierno británico, para ue.,truir la causa de los temores
del pueblo inglés, recorrió á rnedios hasta entonces considera-
«"6 COU10 odiusos á la guerra. Despucs de haller reconocido la




DEL EMi'ERAOOR t\APOLJ::ON.
imposihilidad de poner l~n ejecuciuu un pl'Oyecto concebiuu para
cerrar, por rneuiú Je buyues cilfgauos de pieuras J echaJos á
pique, el canal ue los puertos en que estaba anclada la escua-
drilla, el ahuirante inglés hizo preparar una inmensa cantidad
de urulotes, catamaraus .v máquinas iufernales de todos géne-
]'OS, ya pafa lanzados cOlltl'a los buques frallceses de la lada
de llolollia,) a para cOlJdncirlos á lavoI' dp la lIoche á la en-
trada de este puerto, en cuyo centro im peliuos, por la muea
hubieran estallauo. Lord Melville, primer lord del almirantaz-
go, fué en persona á bordo del navio almil'ante Keiut delante
de B%nia á fin de vijilar la ejecucion de e,tos pianes; mien-
tras que los restos del ministerio inglés se trasladaban sohre el
costado OpllcstO al de Francia á fin de poder gozar, aUnljUe de
un poco mas lejos, del espectáculo magnitico <¡ue debia ofrecer
dura,Jte la noche el ill,:endio de la escuadri Ila francesa í pero
felizmente, y á pesar de las reitendas tentativas, ninguna de
las invenciones infernales tuvo resultado. Los orulotes 110 cau-
saron incen:lio alguno entre los huques de la e.cuadrilla, los ca~
tamarans y máquinas hicieron es plosion sin Cdusar otra pér-
dida que la de un penit:he, CUjO equipage se atrevió á abordar
UIIO de los buques que los lleva han , y el ministerio inglés tu-
vo que regresar á Londres con la \'erguenza de habérsele des~
vanecido UII proyecto horrible y cobarde.


El Em perador IIp-gó á BoJollia el J 9 de julio y comagl'ó los pri~
meros dias (fue sucedieron á su Jlegada á visitar los O'alll pos, las
radas, las dívi~iolles de la escuadrilla y hacer repdir a la, t1'upas
las maniobras de embarque y desemuarljue; se mostró muy
satisfecho de la actividad y del zelo pue,to en todos los traba-
jos; fue tamhien testigo de un corn bate naval y dirigió un ata-
que de nuestra escuadrilla contra la línea de los navios ene-
migos.
Ante~ de su salida de Paris, Na poleon habia presidido la inau~


guracion de la legion de hOllor y recibió el juramento de los
~randes dignatarios de la orden en la iglesia de Jos Inválidos,
en m"dio de los troleos militares conquistados por nuestras ar-
was: esta brillante cererUOllia debia renovarse en el cam po de
ljolouia ~ J el 15 de agosto, dia del nacimiento del Em perador "


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186 HISTORIA
llabia sido fijado paca una grau distribucioll de crllces de la
legioll Jtl hOllor, no solamente al ejército, si que tambien á un
~rall número de funcionarios civiles que hdbidn sido invitados
á ir á Bl>lollia para este ohjeto.


Napo:eoll, considerando la legiol1 de hOllor como una de
las instituciones que debían cOllsolidar el trollo in, recial, ljue-
ría dar á e.ta ceremonia todo el aparato y grandiosidad de que
los lugares, tiempos y circunstancias eran susceptibles, y el ejér.
cito, para quien llias principalmente e.taba dedicada la ticótd,
era el encargado de preparar su ejecucion.


Se habia escojido para esta fiesta un terreno cercaDO al pala-
cio ó mas bieu barraca del Emperador, porque Napoleon ha-
hia venido á habitar en medio de sus soldados eu una viticn-
tia construida eomo las suyas COIl lienzos y tierra. Era un vas-
to llano que hdcía freute al mar y presentaba naturalmente :a
lorma de un anfiteatro semi-circular propio para conteuer ¡os
cien uul ilOmh{es que deuían al mismo tiempo fOllnd!' y gozar
de eóte espectáculo estraordiuario. Las graderias de este inmen-
so anliteatro estaoan figuradas por los tno~irnielltob naturales
del terreno j la inÍantería se debía colocar en colunas J la ca-
halleria desplt>garse en línea sobre la altur'a j ei centro del espa-
cio solo debia contener los estados mayores, genel'ale5 y las han-
deras da los cuerpos colocadas frente de 106 l~¡;iollarios (Iue de-
hian prestar el Juramento. En el centro, rodeado p(.r la guar-
dia imperial y la música de los regimientos, se elevaba un ter-
ra piel) de gusto antiguo, tal COIllO en los calll pos romanos
se le',lIltáha á !..,s césares cuando estos querian arengar al ejér-
cito; e.te cerro estaba adumado de ebtanJartes y uauderas I¡ue
remataban en una águila de oro, y en su centro y colocada so-
hre gradas, la silla antigua del rey Dagoberlo, que deuia senil'
de trono al Emperador, estaua apoyada en un trofeo de aru,as,
compuesto de banderas, estandartes y gui-ones tomados en los
campos de batalla de lVIontenotte, de Lodi, de Areola, de Ri-
voli, de Castiglione, de las llil'áu,ides, de Monte-Tabor, de
Aboukir y de Marengo t en medio de este grnpo brillaba la ar-
madura en pié de los electores de Hannovel')' el todo estaoa
dominado de una inme'nsa cOlona de laureles de oro, sobre las
que se agitahan las colas purpúreas de los estandartes de Jo~
Leyes de Egipto.




DEL E~lrEI\ADOR lHPOLEON. 18'
Las decoraciones que debian ser distribuidas a lus legiuna-


¡jus habían sido colocadas eu el casco de Duguesclin ) en la
cclraza de na)'ardo.


El 15 ue 38osto, el sol, al cual densas nubes hahian t"llirlo
oculto la víspera, se levantó sobre el orizonte, bri ¡Iando con
todo su esplendor y fué saludado con gritos de aleg, ia dei ejer-
cito; á las nueve saliendo las tropas de s~s diferentes campos
,'¡nieron en cololla á ocu par el espacio que les estaba destina-
do, y á medio dia el Em perad!}r salió de su barraca; una sal-
'Va general allull\:ió su llegada al lugar de la ceremonia.


Cuando NapoJeon apareció, dos mil tambores batieron eH Jos
campos y 110 pudieron sofocar las ruidosaJ aclamaciunes de los
solJJdos y ciudadanos que e~prcsahan su entusia~mo; pero
pront0 habiendo UII redoble anunciado que la solelnlJitlad iba
á em pe7,ar, reinó un profundo y respetuoso silencio. El Em-
perador se colocó en el trono, teniendo á sus lados sus dos her o
manos Jose y Luis, el gran alrr,irante Murat, los mini,tI,os ,
los mariscales del im perio, los grandes oficiales· de la corona,
Jos coroneles generales, los senadores prebentes en nolouia y
detrás de este tropel brillante habia capitanes de cada cuerpo
clel ejército teniendo cada uno una bandera desplegada; los
edecanes de Na poleon, colocados en los escalones del trollo ,es-
tJban prontos para recibir y transmitir SllS órdenes, y mas abajo
se vei,ln legionarios ya condecoradüs, rodealldo los trofeos for-
majos de banderas y estandartes conquistados al enemigo.


El gran canciller de la Legion de HOllol', habiendo recibi-
do las órdenes dd Em perador, pr;ollunció un dj~curso eu el
cual se ciñó priucipalmeute á ensalzar el u.érito de esta ins-
titucion toda nacional y haceF ConoceF la serie de deberes que
imponia á los legionarios.


Napoleon se levantó en seguida de su trono, pronunció la
fórmula del ¡m"amento que debian pre.~tar los miembros de la
Legion y. estos esclamaron con unanimidad; lo juramos, J por
un movimiento espontáneo todo el ejército repitióestpjurarnento
de fidelidad y adesion. Los gritos ..le viva el emp~rador Na-
palean! reSOnar'on en todas las (¡¡as y los sulJados agitaban al
aire sus armas) sombreros, J en JIIedio de esta e~rlusion de
(lUtusia&mo universal, los grandes oficiales) los co::nanJantes)




HISTuRiA
los oficiales y los simples legionarios se acercaron sucesivamen-
te al t~onu y recibieron individualmente úe manos del Empe-
J'aoor la cOlldecoracion de la Legion.


E .. el momento en que la ceremonia se acababa, cuando
las colullas de infanteria se desplegaban prolongandose sobre
los costados para venir eu seguida á desfilar por pelotones de-
lante del trono, una division de cincuellta velas, vangoardia
de la escuadrilla de Havre, apareció en la altura del Cabo de
Alprek. Tudas las miradas se dirigieron al mar, y el entusias-
mo tomó un nuevo grado de exaltacion, pues, con la llegada
de on conboy cOn tanta impaciencia esperado; se creyó ver
a, Océano pagar tarnbien su trihuto al Emperador.


N apoleoll permaneció aun algotllls dias en el ca;npo de Bo-
lonia y sobroe las costas; y luego emprendiendo su marcha
vara ia llélgic&, fué á visitar lo~ nuevos departamentos de la
lihera oel.Rhin y se reunió en Maguncia con la emperatriz
JOSefina.


En fin, des pues de una ausencia de tres meses, durante la cual,
en medio de las operaciones incesantes I visitas militares y ac~
tos administrativos, habia determinado la orgallizilciun de la
cscu .. la polit~cnica, la e~cuela de puentes y calzadas y la de
derecho, fundado los premios dceimales, altas recompensas
l,rometidas á las ciencias, á las letras y á las artes, y pre-
parado con sus conferencias en Magoneia los elementos de la
¡"tura conieueracion germánica y la disolucioll del sacro im oó
pel'io romanu, regresó á San Clono el 12 de octub.e.


El 1.0 de diciembre I el presidente del senado presetltó al
Emperador el plebiscito que confirmaba en su familia la heren-
cia de la dignid,¡d imperiaL


La cuestion propuesta al pueblo habia sido redactada de eg-
te moJo: H El pueblo quiere LA HERENCIA DE L.~ DIGNIDAD lMPE-
• RIAL en la descendencia natural, legítima y adoptiva de NAPo-
« nON BONAPAIlTE, y en la descendencia directa, natural y le-
« gítirna de Josll BON ÚARTE y de LUIS BONAPARTE, del moelo
« que está arreglado por el senado-consulto del 28 floreal año
.. XII?




DEL El\JPEfUDOR l'iAPOLEON.
A fin de recibir los votos por listas, cUJo número lle¡\aba á


sesenta y un mil nuevecientas sesenta y ocho, babia n sido es-
tas ahiertas en las secretarias de tndas las municipalidades, en
todos los tribunales, en casa de todos los jueces de paz)' pn ca-
sa de todos los escribanos,


Los ciudadarHos llamados á dar sn voto eran aqueiios 11 ue lia-
hian tenido derecho de votar la constitucion.


Tres miJlones quinientos setenta y cuatro mil ochocientos
ochenta y ocho se presentaron, y de este número dos míl qui-
nientos sesenta r nueve votaron en contra (el consulado de por
vida habia tenido ocho mil trescientos sesenta y cuatro oposi-
tores), y TRES MILLONES QUINIENTOS SETENTA Y DOS MIL TRESCIEN-
TOS VEINTE Y NUEVE votaron en favor.


Ningun voto popular ha recibido jamas tan imponente maJo-
ria. Todo quedó claro y manifiesto, la cuestíon fué lim piamen-
te propuesta y jim piamente (esuel tao Estos no fueron mandata-
rios del pueblo, tomando para estellder su mandato prete~tos
de urgencia y de necesidad; aqui ninguna precipitacion preme-
ditada, el pueblo {ué quien deliheró y pronunció con lentitud,
reflexion y libertad, y cada UIJO votó porqué tenia deredlO
de votar y porqué fllé llamarlo á votal'.


Al presentar este brillante resultado del llamamiento becho
al ¡lUehlo y despues del deseo espresado por el Emperador,
el presidente del senado dijo á Nal'0!eoll:


ti Las actas (votos) son contenidos en sesenta mil li stas que
« han sido verificadas y escudriñadas con escrupulosidad. No
• se puede dudar sobre el estado y número de aquellos que han
« dado su voto ni sobre el derecho que cada !1110 de etlos tenia
• de darlo) ni sobre el resoltado de e~te sufragio universal. ,.




RESUMEN CnO.NOLÚCICO.


ELEVACION AL IMPERlu. - CAMPO DE BOLONIA.


1804.


13 de abríl. Prep,ratívos hechos cn,
Bnlonia p.ra un ataque á la In-
glaterra.


28. - Asesínatode Josolaneos en San-
to Domingo despues de la eVacua·
cíOIl de la isla por b. tropos fran-
resfls: el gener:l 1 Lec]e.rc, cui1arlo
del primer cónsul y comandante
del ejército eSl'edicionario, fue
muorto y reemplazado por el gene.
ral Rochaml,eau.


30. - !\lociotl hecha en el trihunado
pJl'3 conferir h dignidad imperial
al primer cónsul.


4 de muyo. AdJptacion de esta pro-
puesta.


18. - Senndo-consulto or~árdco que
dec!;,r •. á N3poleun emperador de
los frances.' y le concede la d, g-
nid,d imperial hereditaria. Esta-
bit:clnúelJto de los colegios electo-
rales y de nlla alta corte imperial.


[9. - Creadon de los mariscales del
inlpe['lO.


20 Proclama de Napaleoll 1 empe-
T'1rlnr tlp 105 franceses.


\O de junio. Cau" de CadolllJal y sus
(;o.nplici:'s. Catlolld,d protfstJ que
él bobio querido no aspsin,,. pero
5L combatir nI primer cónsul.


- Causa y condena de Morea,!.
IG. - Perr10n concedido por Napo-


leon á ocho de los aCllsados de Ca-
,loudal, á i\HI. de Riviere, de Po-
li!!'1nc, BIHlvier Of' Lozier, Char-
le; de Le)zie!', Rocnelle, Gailliard.
Rusillion y Lajolai •.


23. - Decreto impe"i,,1 qne disuelve
rlo,,, cO"~TP,gflciones de jesuitas que¡
h: h lJiall llltroducirlo en Fl'a.ncla ,


La jo el nom brc de padres de la fe
y de paccanaristas.


'l de julio. Inau3u"ocion de la legiou
de honor.


16. - Nu~va organt'¡ClctOn d~ la f'scue ...
la politécnica. _ Creaciou de cáte-
dras (le grélmatica, Lellas letrn'i y
topografia.


18. ~ El emperador deja Paris para
ir á visitar sucesivnmente lo! Cí1m ...
pos de Ambltteuse, Calai., DUII-
querque, üsten,le y Bolonia.


,9. - Llega á Bolonio.
[ ·2 de a~oJt(). Bombardeo de Havre


por lo. ingleses, este bombardeo
causfI p')cos daños.


J [. - El emperador de Alemania
FranciscCl U "ñade á su. titulo. el de
empera,jor hereditario de Austria.


,5 - El emperador reporte cruces de
la leginn de honor al ejército 1'<11-
nido en Bolonia.


26. - C"mbate naval en presencia del
emperador.


3 [. _ El encarg.odo de negocios de
RtJ~i{] Stllp. dp. Pari'l.


2 de seliembre. El ~mbajador de
Suecia deja París.


1-2 de octrlbre. El "imirante Keith
hace una tent.ativa infructuosil para
incendi,t y destruir la escuadrilla
de BJ)lonia.


('l. - Reg-reso elel empel':ldoJ'á Paris.
25 de nOviembre. Lleguda de Pio


VIl á FontJincI,leau para conn-
grar al emperador.


[ de diciembre. El scnaao pre.enta
al emperador el plebiscito que re-
conoce lo rli~nirlaJl imperial en la
f"milia de Bonap.ute.




Corollacion y consngrncion de N"poleOl'.


NAl:>OLEON EMPERADOR Y REY.


Al restablecer en Francia el órden en lugar de la anarquia,
Napoleon, que consideraba el se"ntimiento I'eligioso como prime-
ra garantia moral de las s"ociedades, habia devuelto á la igle-
sia católica su brillo é independencia, y Pio VII, cuando con-
sintió en venir á consagral'lo á Paris, cedia al iro pulso de un
"justo reconocimiento; este venerable pontífice, animldo por ulla
caridad del todo cristiana, Ilello de una filosofia clara, era se-
gun el Emperador dijo un bueno, dulce y gallardo hombre, y
ya cuando era ohispo de Imola babia cobrado afecto al gene-
ral Bonaparte.


El Emperador fué á recihirle hasta el camino de Fontaine-
bleau y le alojó en su palacio de las Tullerias, donde habia
11echo preparar un magnífico aposento. Durante algullos dias
que precedieron á la coronacion, el Papa recibió los home-
nages de todas las autoridades de la capital y de los hombres
mas distingeidos del pais y se concilió realmente la estimacion
general: tudo Paris hacia justicia á sus virtudes cristianas, se
acogían favorablemente sus mas sencillas palabras y cada uno


25




HISTORIA
repetia con entusiasmo la biguiente corotestacion noble y pene·
trante que basta para dar una alta idea del carácter personal
de este digno poutífice: atravesaba este UtH sala del palacio,
Jíslribuy~ndo sus bendicioues á los sugetos que la religioll Ó
curiosidad habian atraido á su paso; la multitnd estaba de ro-
dillas; un jóven solamente permanecía de pie,! afectaba I vol-
viéndose de espaldas, despreciar la bendicioll del Pa'pa; Pi,~
VII se adelantó, y alargando su brazo hácia él, le dijo con dul-
ce bondad: « Recibidla, señor; la bendicion de un anciano Ilun-
ti ca daña! JI.


Se puede creer (Iue viniendo á Paris como un lluevo Este-
van In á consagrar un nuevo Pepino, el Papa habia ,igual-
mente conservado alguna esperanza de obtener de Nap()teon di-
ferentes resarcimientos en cambio de un favor tan señalado,
puesto que la corte dtl Roma no ahallllonó jamas sus antiguas
pretensiones, y las victorias de los ejércitos republicanos ha-
bian abierto mas de una bredla en el patrimonio de San Pe-
dro; el n.ismo Emperador 1I0S ha dejado sobre estas esperan-
zas que fueroll fallidas, un escrito lleno de alegre malicia, que
Iluestros lectore,~ verán COII placer:


R Algun tiempo antes de mi corollacicm, dijo, el Papa quiso
verme j tuvo que venir él IBismo á mi casa; me hizo muchas
concesiones, pues vino á Paris para coronarme, consintió en
no ponerme él misma la corona sobre mi cabeza, me dispen-
saba de comulgar en ptíblico antes de la ceremonia; tenia pues,
segun su parecer, muchas recompensas q'le esperar en cambio,
por la que habia soíJado desde un principil) en la romania ,
las legaciolle~, etc. : empero des pues de Ulla Ó dos tentativas Illal
acogidas empezó á sospechar que seria preciso renunciar á to-
do esto j rebatióse pues entonces sohre una bian pequeña gra-
cia, solamente a ver firmar un título antiguo, trapiJ/o muy
usado que sus predecesores tenian de Luis XIV. «Hacedme
• este favor, decia él, pue¡; en suma uada significa._ De muy
• buena gana ~ querido padre, y lo haria si pudiese'» le con'
testé JO. Ahol'a está su trapillo mutilado y era ulla declara-
cion en que Luis XIV, el} sus últimos dias vencido po-r los
rnegos de la señora (fe ~la¡ntenoll ó ganado por sus eonfeso-
fes, desaprobaba los artículos de 1682, hases de las famosas
lihertades de la iglesia galicana. Leí el acta y dije malignarnen-




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 193
te á Pío VII que 110 tenia JO en cuanto á él ninguna objeeioll
Jlersonal que hacerle, pero que siempre era Lueno, para la
regla, hahlar de ello a los ollispos J al consejo de estado;
á lo que contestó el Papa que esto no era de ninguna manHa
necesario y que no era menester tanto ruido. « Yo no enseñar¿
« jamas esta firma, decia él, aun menos que se ha emeñado la
• de Luis XIV. -- Pero si esto nada significa, repliqué )'0, pa-
« ra que hacérmelo fil'mar? y si puede significar algo, es re-
~ guiar que consulte á mis doctores.» El argumento no tenia
réplica y el pohre Papa avergonzado y confundido .... no in-
sistió.»


Todo estaba preparado en Paris con grandeza y lujo para
la doble ceremonia de consagracion y coronacion, y el Empe-
rador regaló á la catedral, despojada por las ra piiías revolucio-
narias, todos los objetos necesarios para el servicio difino, co-
mo vasos sagrados de precioso metal, adornados de diamantes,
y magníficos ornaOleutos sacerdotales. (Estos ricos objetos for-
man aun el tesoro del cabildo de Nuestra Señora).


Ademas de una multitud de cariosos y estrangeros atraidos
por la solemnidad que se preparaba, se habian reunido en la
capital las diputaciones de todas las autoridades administrati-
vas y judiciales, de todos los guardias nacionales del impe-
rio, todos los cuerpos municipales, los presidentes de las pro-
vincias}" cantones de los departamentos y los corregidores de
¡as principales ciudades.


La ceremonia de la consagracion se verificó el Z de diciem-
bre, y las fiestas 'que se dieron en esta ocasion soLrepujaron
á todo lo que la imaginacion se habia podido figurar.


El Papa, el Emperador y la Emperatriz, acompañados de
una corte imponenle, se dirigieron á traves de un concurw in-
menso de espectadores á la iglesia metropolitana de Nuestra Se-
ñora. Pio VII ofició pontificalmente con toda la pompa de la
iglesia romana; Napoleon y Josefina fueron ungidos con los san-
tos óleos. en la lrente y en las dos manos, haciendo esta triple
oracion que recitó el Santo Padre: • Dios todo poderoso y eter-
« no .... derramad con vuestras manoS el tesoro de gracias y
• bendiciones sobre vuestro servidor Napoleon, á quien apesar
« de nuestra indignidad personal consagramos hoy Emperador
, en vuestro nombre. 11 Esperando que se acabasen 108 otros


".




HISTORIA
rezos de consagracioll, el Emperador y la emperatriz se sen-
tar01l y permanecieron en sn trono; se levantaron despues y
adelantarol1se segunda vez hácia el altar para la ceremonia de-
la coronarion, y cuando el Papa hubo bendecido las dos co-
ronas, Napoleoll, cogiendo bruscamente la que le estaba desti-
nada, se la colocó por sí mismo sobre la cabeza, como para
dar á entender que solo la debía á Dios y á su espa(la (Car-
lomagno menos atreviJo habia recibido la suya de manos del
Papa; pero Na-poleon queria evitar todo lo qn.e hubiera podi-
do asemejarse á una sujeci:on espiritual á la corte de Roma);
tomó ell seguida la otra corona y la colocó en la frente de la
Emperatriz que habia permanecido de rodillas junto al altar.


Cuando el oficio di\villo estuvo a~ahado, el Emperador, sen·
tado, la corona en la cabeza y la nJallo sobre los santos evan-
gelios, pronunció de nuevo delante de los tres presidentes del
senado, del cuerpo legislativo y del tribunado, el jnramento
que habia ya prestado al recibir el acta constitucional del im-
perio.


El rey de armas gritó luego con voz fuerte y al ta: « El moy
glorioso y muy augusto emperador Napoleon, emperador de
los franceses, está coronado y entronizado: Viva el Empera·
dor! En el mismo instante onánimes gritos de Viva el Empe-
rador! Viva la Emperatriz! hicieron resonar las bóvedas de
la basílica: los dos esposos salieron de la iglesia entre el ruido
de las mismas aclamaciones y regresaron á las Tullerias seguí-
dú8 de la corte brillante que les habia acompañado a N ues-
tra Señora. Por tres dias se hicieron en Paris fiestas naciona-
les y regocijos partir.alares, y la espresion de la alegria pli-
blica se manifestó de un modo unánime.


La jornada del 5 de diciembre, la tercera de las fiestas de
la coronacion, fué consagrada á la distribucion de las nuevas
insignias que debian conducir nnestros guerreros á la victoria.
E.ta ceremonia s~ verificó en el Campo de Marte, vasto círcu-
lo cuya memoria está unida á todas las épocas memorables de
la revolucion francesa: El trono imperial, colocado en una tri-
buna tan alto corno los aposentos del palacio de la escuela mi-
litar, estaba rodeado él derecha é izquierda de sillas destill'lda-s




DEL EMPERADOR lIiAPOLEON. 195
¡j los miemhros de los tres cuerpos dt:l estado y á los persona-
ges mas distinguidos del imperio; el interior del campo de l\-hr·
t:'l contenia las diputaciones de los cuerpos del ejercito, mari-
na y guardi:¡ nacional, J la multitud de los espectadores coro-
naba los terraplenes que rodean este llano inmenso. A una se-
ñal dada, todas las colunas del ejército se pusieron en movi-
miento y se acercaron al trollo á cUJo pié' habia los Iluevos es-
tandartes y las banderas que remataban en una águila ¡¡evado.~
por los oficiales ó presidentes de los colegios electorales de los
departamentos. El Emperador se levantó, J un silencio respp.-
tnoso esperaba sus palabras: « Soldados, dijo con voz fuerte y
• q!le hizo conmover todos los ánimos, ved ahi vuestras bande-
o ras, estas águilas que os servirán siempre de punto de reu- •
" nion; ellas estarán por do quier que vuestro emperador las
" juzgará necesarias para la defensa de su trono y de su pue-
" 110 j jurais sacrificar vuestras vidas para defenderla" y mante-
• nerlas constantemente con vuestro valor sobre el camino de
« la victoria; lo jurais? »- « Lo juramos, D repitieron con oná-
nime grito los presidentes de los colegios y oficiales del ejército
"jitando las águilas que iban á entregar en mallos de los valien-
tes; las diputaciones de cada regimiento se adelantaron entonces
y recibieron en medio de las mas viva~ aclamaciones estas ball-
deras gloriosas que solo debian volver á su patria ennegreci-
das por la pólvora y destrozadas por la metralla, des pues de
haberse plantado sobre todas las capitales de Europa. Es!.! w'an-
de solemnidad toda militar no tuvo Inenos brillo qne la cere-
monia civil, religiosa y mas que todo social de la coronaciorJ.


Pocos dias despues, el Emperador, presidió la apertura del
cuerpo legislativo J , en un discurso que fué acogido con una
viva esperanza, manifestó los sentimie»tos de que estaba ani-
mado: ,


• Príncipes, magistrados, soldados, cfudad,lnos, en toda nues-
" Ira carrera solo tenemos un objeto: el interés de la pátria.


«, Si este trono, al cual la providencia y la voluntad de la na-
« cian me han hecho ascer.der, es grato á mis ojos, es porqu.é
• solo él puede defender y conservar los illtereses mas sa¡;rarlos
• del puehlo frdllcés.




196 HISTORIA
u Sin un gobierno fuerte y paternal, la Francia tendria que


a temer el regreso de los males que ha paJecido.
« La debilidad del poder supremo es la mas cruel desgracia


« OEl ptwhlo.
« Soldado y primer cúnsnl , solü be tenido un pensamiento;


a em peraJor tengo aun el mismo: la prosperidad de la Francia.
« y o he sido bastante feliz para ilustrarla COIl victorias, C(JIl-


« solidarla con tratados, arrancarla á las di&cordias civiles y pre·
« pa rnr el renacimiento de las costumbres de la sociedad y de
« la religion, y si la muerte no me sorprende en medio (le mis
« trdbajos, espero dejar á la posteridád una memoria que ser-
11 "irá para siempre de ejemplo ó de juez á mis sucesores.


« Grato me hu hiera sido en una época tan solemne ver reinar
.. la paz en el mundo, pero los principios políticos de nuestros
" enemigos, su condncta reciente bácia la Espaiia me hacen co·
a nocer bastante sus dificultades ....


« Al concederme la corona, mi pueblo se ba obligado á hacer
« todos los esfuerzos que requieran las circunstancias para con-
« servar este brillo que es necesario á su prosperidad y su glo-
a ria como á la mia. Confio enteramente en la energia de la na-
• cion y en sus sentimientos para conmigo; y sus mas que~idos
" intereses son el objeto comtante de mis cuidados. »


Con la conciencia de su genio militar y la confianza que le
inspiraba su valiente ejército, el Emperador no podia temer
los lances de una guerra; Con todo, fiel á las promesas que
acaha ha de hacer 11 los representantes de la nacion, y en el mo-
melito en que contaba con c!ento noventa mil hombres pron-
tos á embarcarse sobre sesenta y nueve na,ios de línea i cuan-
do mas de dos mil buques de transporte únicamente esperaban
una señal y seis horas de ca:rna para vogar hácia el Támesis,
ofreció la paz á la obstinada enemiga de la Francia, y escribió
con su propia mano el 2 de enero de 1805, por segunda vez, al
rey de Inglaterra: « Llamado al trono de Francia por la provi-
o dencia y voto del senado, del pueLlo francés y del ejército, mi
a pri mer sentimiento es el deseo de la paz. La Francia y la ln-
(( glaterra estan en prQspel'idad, pueden lucbar siglos enterosj
« pero sus gobiel'llos llenarán bien el mas bagrado de sus deLe-
" res? y tanta sangre derramada inútilmente sin la perspectiva




DEL EMPERADOR l'íAPOLEON.
{( de ningun objeto, no les acusaria en ~u propia conciencia?
• Yo no tengo á deshonra dar el primer paso, puesto fjUe, se-
u gun pienso, he probbdo bastante al mulido que na temo Ilill-
• gUllo de los lances de la guerra .... La paz es el deseo de mi
« !.'orazon , pero la guerra jamas ha sido contraria a mi gloria:
« ruego á vuestra 0l3gestad que 110 reuse la dicha de da r la paz
u al mundo .... Una alianza solo haria acrecentar la preponde-
« rancia J grandeza continental de la Francia .... Que triste pers-
« pectiva ver pelear á los pueblos solo para{lue peleen! El mUIl-
• Jo es bastante grande para que nuestras dos naciones pued.,,¡
« vivir, y la ¡'azon tiene demasiado poderío pnra encontrar los
• medios de conciliarse cuando se quiere por una y otra P3f-
« te ..... Este paso generoso quedó sin resultado; el gabinete
británico conocia bien que la paz solo podría solidar el trono
¡.nperial y asegurar la prosperidad de la Francia.


El Emperador, sin dejarse adormecer por algunas ruanifesta-
ciones equívocas de sentimientos pacíficos hechas á propósito
pOI' el milJisterio inglés, continuó sus preparativoj para IIc\'ar
la guerra a la misma Londres.


Habíase habilmellte aprovechado de la irritacion del gobierno
español contra el gabinete inglé$, y habia obtenido de su ali~­
do treinta bajeles y cinco mil hombres de desemharco.


En aquel mismo tiempo el cuerpo legislativo, para eternizar
la creacioll del CÓDIGO CIVIL, la memoria de su fuudador y el
reconocimiento del pueblo francés hácia el gefe de t'sta<lo, ha-
bia votado la ereccion de una estátua á Napoleon en la sala de
sus sesiones. Esta estátua, ei mas hermoso de los trofeos que'
el Em peraJor pud.) recoger, pues que venia de la nacio!l, fué
inaugurada el 14 enero en una fiesta solemue. Ya tres meses
antes, el ejército reunido en Bolonia habia querido igualmente
levantar á su general una ebtátlla colosal de bronce que debía
estar colocada tlll medio del cam po de César; todos los oficialell
y soldados habian ofrecido una parte tle su sueldo, pero el bron-
ce faltaba para el monumento, y el Dlaris.:al Soolt, ofreciendo
al Emperauor este imponente tributo, le dijo: • SeÍlor, prestad-
" me bronee, yo O~ lo volveré á la primera batalla. n Un aiío
desPQes el mariscal Imhiera satiisfecl.o su deuda en Allsterliz.


~




HISTORIA
La república italiana habia seguido en todas sus faces las trans-


formaciones del gobierno francés, pues debia permanecclf uni-
da á la Francia por los nudos de conqoista é intereses. Cuando
se llamó á Bonaparte al consulado, los diputados italianos le
habian escogido por presidente de su república, y la nueva dig-
nidad de 'que acababa de ser revestido inspiró á las grandes coro
poraciones de la nacion italiana el pensamiento de erigir su pá-
tria en reino y ofrecer á Napoleon la corona de hierro de los
reyes lombardos: « Nuestra primera voluntad, contestó el Em-
« perador al vice-presidente de la replíblica que habia venido á
« someterle este voto solemne, nuestra primera voluntad, cuan-
u do aun estaba del todo cubierto del polvo y sangre de las ba-
« tallas, fué la reorganizacioll de la pátria italiana.


« Los estatutos de Lyon colocaron la sobeninia en manos de
« la consulta y de los colegios en que habíamos reunido los di-
u ferentes elementos que constituyen las naciones: entonces vo-
"sotros juzgasteis necesario que fuésemos el gefe de vuestro
"gobierno, y en el dia I insistiendo en la misma idea, quereis
" que seamos el primero de vuestros reyes.


« La separacion de las coronas de Francia y de Italia, que
" puede ser útil para asegurar la independencia de vuestros des-
" cendientes I seria en este momento funesta á vuestra existen-
« cía y á vuestra tranquilidad.


« Guardaremos esta corona I pero solamente todo el tiempo
« que lo exigirán vuestros intereses, y veré COn placer llegar el
« momento en que la podré colocar sobre ona cabeza mas jóveu
u que, animada de mi mismo espíritu, continuará mi obra y
« estará siempre pronto á sacrificar su persona é intereses por
" la seguridad y felicidad del pueblo sobre el cual la providen-
« cia, las constituciones del reino y mi voluntad le babran Ha-
« mado á reinar.»


Al anunciar al senado este importante cambio y esta nueva co-
rOna que se iba á poner en la cabeza, Napo/eon creyó de su
deber, para la Europa que tenia o!ll él fijos los ojos,. hacer co·
nOcer sus miras políticas de que su discurso ofrece una magní-
fica esposicion.


u Senadores, habemos querido en esta ocasion dirigirnos en
« medio de vosotros para haceros conocer, sobre uno de los




DEL HIPER.\[)OR JUPOLE(j~ .
• objetos mas importallt~s del e~tado, todo nue.tro peusa-
" miellto.


" La fuerza J pode tÍo del im perio franc¿s son sobrepojadas
.. por la moderacioll que preside en todaó sus transacciones po-
(' líticas.


« Nosotros habíamos conquistado la Holanda, las tres cnar-
« tasparles de Alemania j la Suiza y la Italia entera y 1lt'lTloS
~ sido moderados eu medio de la maJor prosperidad, J de tan-
" las provincias solo nOs hemos guardado lo que era necesario
« para mantenernos en el mismo punto de cOlIsideracion y po-
« ,lerío en '-lue siempre ha estado la Francia. La particion de la
«Polonia, las provincias sustraidas á Turquia, la conquista de
" las Indias y casi todas las colonias habian roto en nuestro de-
l( trimenlo el equilibrio general.


« Todo lo que hemos juzgado illlíti! para restablecerlo, lo ha-
« hemos devuelto, y en e¡.!o hemos obrado conforme al princi-
« pio que nos ha COlIstanl!:mente dirigido, dc jamas tomar las
l( armas por vanos pro) cctos de grandeza ni por el aparato de
" conq uistas.
~ La Alemania. ha sido evacuada, sus provincias restituidas á


• ;QS descendientes de tan ilustres casas, '1 ue se habian perdido
«para siempre si no les hubiésemos concedido una generosa
« proteccion: les hemos levantado y afirmado, y los príncipes
« de Alemania tienen en el dia mas brillo y esplendor del que
« han tenido sus aLuelos.


« El Au~tria misma, despues de dos guerras desgraciadas, ha
« ohtenido el estado de Venecia, y en todo tiempo hubiera de
" mu) buena gana cambiado Venecia por las provincia. (lue ha
« perdido.


" A penas con<fuistada, la Holanda ha sido declarada indepen-
• {tiente, y apesar (le que su reunion á nuestro im perio hubie-
• fa sido el cornplcfficllto de nuestro sistema comercial, pues-
« to que los mayores .. ios de nuestro territorio desembocan Iln
• Holanua, COII todo es independicnte, y sus aduanas, su corner-
• ciD y su adrnillistracioll se rigen á voluntad de su ~obierllo •


• La Suiza cstaba ocu pada por nuestras armas j la habíamos
« defendido contra las fuerzas combinadas de Europa; su reu-
l< uion huhiera completado lIue~tra frontera militar, y sinem-
« bargo la Saiu se gobierna por el acta de mediacion á voluD-


26




200 HISTORIA
« tad (le sus diez y nueve cantlJnes indl'penditntes y lihl'es.


l\ La reuníon del territorio de la república italiana al imperio
~ francés hubiera sido útil al desarrollo de nuestra agricultura:
"con todo desplles de su segunda conquista, habíamos en Lyon
" confirmado su independencia y hact'rJiOs mas aun en el dia,
" pues proclamamos el principio de separacion de las dos coro-
" naS de Fran.:ia y de Italia, seííalanrlo para la epoca de esta
"separacion el instante en que se podrá hacer sin peligro de
« nuestros pueblos de Italia.


« Hemos aceptado y colocaremos sobre nuestra caheza es-
1( la corona de hierro de los antiguos lombardos para templar-
a la, para afirmarla y para que no se rompa en medio de las
"tempesiades que la amellazarán mientras tanto que el Medi-
« terráneo /JO haya vuelto á su estado natural.


" Pero no titu beamos en ded3l'ar que pondremos esta coro-
"na ell la de uno de nuestros hijos legítimos, ya natural, ya
« adoptivo, el dia en qll~ no terneréwos por la independencia
«que hemos garantido de Jos otros estados de, Mediterráneo.


« El genio del Lnal buscará en vanO pretestos para en1lolver
« al continente en guerra; lo que está reunido á nuestro ¡mpe-
u rio por las leyes constitucionales del estado, permanecerá reu·
(l nido; ninguna. nueva provincia se le incorporará, pero las
« leyes de la reptÍblica batava, el acta de mediacion de los diez
« y nueve cantones suizos y este primer estatuto. riel rei::Jo de
"Italia estarán Constantemente bajo la proteccion de nuestra
" corona, y no sufri remos que se haga contra ellos ningun
({ atentado.


ú En todas las circunstancias y en todas las transacciones usa-
" remos la misma moderacion, y esperamos que nuestro pue-
o blo no, tendrá necesidad de desple~ar aquel valor J energía
" que ha sil>mpre mostrado para defender EUS legítimos dere-
ce ellos. II
D~cid, francesHs de este tiempo ,hijos de ul\a Francia ai,la-


da ell Europa, sin aliados cumo tambien sin clientes, ¿ no sen-
tis, á la: lectura de este discurso, cuan'poderosa y fuerte era la
Fn111cia imperial, puesto que su ponenir é intereses estahan
ta.l\.. profllnddfllellte mezctados eOIl 108 intereses de las otras Ila-
ciones.de que entonces era N~poleonel ~efe ó el regulador? Le-
vanternos al grande homare ;obre bU cululla. Ay de mi! si él




nEL EMPEHADOR NAPOtroN, Mt
b~lh: .. sp vivido, hubiera dejado vacío Sil inmellso pede,lai y so·
lo hubiera pallsddo en volver la Fraucia á su rango glorioso
en la cilua de la Europa continental!


Entretanto en mCLlio ele tan alta furtuna, Napoleon 110 per-
dia de vista su ohjeto de de,embarco en Inglaterra, pero para
lograrlo necesitaba la reulli()lI de todas Iluestras fuerzas Ilial'Í-
timas" y esta reunion no se podia ver'ificar sin obstáculos y
dando una cita lejana á las difel'c'ltes escuadras allcladas en 1'0-
Ion, Cadiz, Rochefort y Dff~St. El Emperador, pues, COllcilJíó
este gran proyecto; resnlvió que se dirigirian á la !\'lartinica
de,de donde voherian inmediatamente ¡j desblOlluear la escua-
d ra del Ferrol para adelantarse reunidas hácia el cana! de la
l\ldJlcha y favorecer la espedillion del ejército de tierra; todas
estas medidas estaban habilUlpnte tornadas, porqué tendian, no
solo á asegurar la reunioll de las diferentes escuadras dispersa-
das en los puertos de Francia y Espaila, si que tamLien á alar-
mar los estab"lp.cimil'lItos ingleses de las dos Indias J alE'jar por
consecuencia la mayor parte de las fuerzas navales Lrit,inicas
(le las costas de Inglaterra en el momento en que Iluest. os ha-
jeles debian aparecer; se "proveclJó igualmente de la salida de
estas escuadras para llevar tropas de deseUlbarco á las colo-
nias, á cuyo fin el general Lauriston fué encargado de reco·
Lrar Surinam y los establecimientos holandeses del continente
Amel'icano; el general Ileille de apoderarse de Santa ·Elena , á
fin de impedir la naveg<lCioll del Indo y favorecer nuestros
cruceros contra el comercio de la Compañia, J d¡'s"ues debia
rrocurar poner una gllarnicion francesa en el ealJO dc BLlP,na-
Esperanza, mientras otros destacamentos tenían el eLlCdL go de
dar la vuelta á las Antillas y recobrar Santa-Lucia, Tabago,
San·Pedro etc., que hahían ya caído en poder del enen,igo.


Estas bellas cOlIlbinaciones se frustraron por la impericia del
almirante Villeneuve que solo ejecutó incompletamente sus ins-
trucciones; faltó al objeto de su espedicion en las Antilla~, y
en vez de avanzarse hácia la Mancha con \Ina masa de cin-
cuenta y seis bajeles de alto bordo, se dejó de un princi pio
)atir en el cabo de Fínisterre por el almirante inglés Calder y
despues bloquear en Cadiz, de donde no debia salir ~illo para
acabar de perder nnestra marina en el desastroso combate de
Trafalgar.




::02 HlSTORrA
El Em perador, á fin de engaiiar al gabinete británico y


adormecer las sospechas que habria podido concebir por la
salida simultánea de tantos bajeles de línea, y de aprovechar
tres ó cuatro meses que necesitaban sus almirantes para reu-
nirse en la India y volver juntos á Europa, resolvió visitar
sus nuevos estados de Italia y hacer renovar en Milan la cere-
monia de su consagracion. En este viage qlle hizo COII la Ern-
peratriz, visitó sucesivamente Brieulle, donde hahia pasildo
algunos años de su infancia; Lion, á la que el lujo de la cor-
te imperial restituía la industria y cuya poblacioll le acogió
Con entusiasmo; Turin, donde se despidió del Papa, quien,
salido de Paris pocos dias despues, regresaba á Roma. y por
fio Alejandria, donde mandó inmeosos trahajos que debian en
algunos año& hacerla la plaza mas formidable de Europa y la
llave de Italia.


Dil)z J sej.~ regimie/Jtos de i/Jfanteria se hahlall reunido en
Un CHm po de operaciones cerca de Marengo; el Em perador
compareció alli coo su nniforme de general; las tropas die-
ron á la Ernperatiz un simulacro de batalla; Napoleon distri-
bu) ó á los valientes la gloriosa decoracion de la Legion de
HOllor y puso solemnemente la primera piedra de un monu-
mento levantado á los hol,roes muertos en aquel hermoso día
de victoria.


El 8 de mayo, el Emperador hizo su entrada solemne en
Milan y el Z6 se verificó su coronacion con Hna magnificen-
cia digna de la soberbia catedral donde se hizo; era la misma
hasílica en que el fundador del irnperi() de occidente habia si-
do consagrado, y la corona de rayos de oro rodeac.la de un
círculo de hierro, que habia sen ido a los antiguos reyes Lom-
bardos y que habia igualmente llevado Carlomagno, fué saca-
da del monasterio de Monza , donde babia diez ~¡gl()s que esta-
ba encerrada. Despues de babel' sido consagrado por ~l car-
denal Ca prara, arzohispo de Milan, Na poleon , lo mismo q"e
en Paris, tomó la corona de encima el altar y se la puso
sobre la cabeza, diciendo en alta voa: u Dios me la dá; i ay
« del que la toque! ~ Estas fuertes palabras fueron la divisa
de la corona de hierro 'que fn~ despues para el ejército italia-
no lo que era para el ejército francés la órden de La L(~gioll rle
Honor. !\-lilan manifestaba un entusidsmo igual á uua e[.Ilbri~-




DEL E:\lPERADOR J.'\APor.EON.
guez, participando de él toda la Lombardia; antes de dejar l'S-
ta ciudad, Napoleon prl'sentó al cuerpa legislativo del nuevo
reino, el },rír.ci pe EUfll'nio, su hijo adoptivo, y so di-cíplllo IOn
los campos de batalla, y le proclamó virrey de ltalia. Eugenio
prestó delante de ¡ a asamblea un juramento solemne que de-
hía cumplir, y fué en esta ocasion cllando dirigiéndose á los
representantes de 1 puehlo italiano, el Emperanor les dijo:


a·Yo no he formado ningun objl'to sobre los que mi espe-
« riencia en administracion podia ser titil á mis pupblos de Ha-
« lia.' Antes de repasar Jos montes, he recorrido una parte
« de los departampntos para conocer mas de cl'rca sus nl'cesi-
« dades; dej3ré depositaria d~ mi autoridad á este jóven prín-
« cipe, á quien he educado desde su infancia y que estará,ani.
« mado de mi espíritu, y he tomado ademas medida~ para dirí-
« gil' por mí mismo los negocios mas importantes del estado. JI


• Creo haber dado nuevas pruebas de mi constante reso](l-'
« cion en cumplir con mis puehlos de Italia todo Jo que ellos
a esperan derni, y espero que á su vez querran ellos ocupar el
« lugar que les destino en mi pensamiento, á lo que no llegarán
« siuo persuadiéndose de que la fuerza de las armas· es el prín-
"cipal sosten de los estados. Ya es tiempo de que esta juven-
a tud que vi"e en la ocio~i(hd en las grandes ciudades, deje de
«temer las fatigas y peligros de la gnerra, y que se ponga á
cr punto de hacer respetar la patria si quiere que la patria sea
« respetable. D


El Emperador salió de Milan el 10 de mayo, y encontró
cuafeuta mil hombres reunidos en Castiglione; alli como en
Marengo hizo sobre aquel memorable campo de hatalla una
distribueioll solemne de cruces de honor, y luego visitó con
rapidez Peschiara , Verona, Mantua y so~o se detuvo en Bolo-
nia para dar á la república de Lnca un soberano que le pidió,
recayendo su eleccion sobre Sil. hermana la princesa Elisa Bac-
ciochí.


Génova había solicitado ser reunida al Imperio, por lo cual
el Emperador se dirigió á aquella ciudad de la qoe tomó 50-
lemnelllente posesiotl, y SG catedral le vió con toda la pompa
de una tercera coronaciulI, recibir jurarnento~ y distribuir COlÜ"
dtlcoraciolles.




ílC~ HISTORIA
Desde Gpnova, Napnl,'on se {ué á T!lrin y rle allí, pellSal1{to


que el momento en que la escuadra del almirante Villelleuve
(l('hi~ acercarse á los puntos de la Mancha habria llegado, par-
ti6 al fill de una revista para re¡;resar á Paris, donde llegó
en tres dias con el mas riguroso incógnito; de Paris contiuuó
Sil camino hácia Bolonia, donde todo se preparaba para el
embarque.


Entretanto la Inglcterra hahia logrado arrastrar á una terce·
ra alianza la Suecia y la Rusia; el Austria dudó por a Igun tiem-
po antes de acceder al tratado que iha á encender IJ!lCl'a guer-
ra en el continente; pero la ereccion del reino de Italia y la
coronacion de Napoleon en Milau hizo cesar su dnda.


El Emperallor supo á un rnismo tiempo en Balonia la der-
rota del almirante Villeneuve en el cabo de Finisterre qoe des~
truia todas sus esperanzas de un desembarco fácil sobre las
cnstas de Inglaterra y alenta ba los proyectos de los aliados
contra la Francia.


La pérdida de las esperamas que alimentaba desde mucho
tiempo de abatir el poder inglés, y el peligro que amenazaba al
Imperio turbaron un instante la serenidad de Napo~eon; pero
rronto su genio recobró la ofensiva, y aun todo conmovido
por la pérdida de sus bajeles, improvisó todo el plan de las
magníficas operaciones militares que, despues de haber con-
ducido al ejército francés á Viena, terminaron con la victoria
VI' Auslerlitz


Este hecho admirable ha sido contado por un testigo cuya
v!'racitlad no será puesta en do da por nadie.


« M. Oara, estando en Bolonia. llenaba las fonciones de i .. -
tendente general del ejército, y olla mañana el Emperador le
hizo llamar á su gabinete; Dara le encontró encolerizado so-
bre manera, recorriendo á largos pasos Sil aposento, y no inter-
rompiendo so ltígabre silencio sino con esclamaciones bruscas
y cortas .... "Que marina! Que almirante l. ... COdntos sacri-
« fir.ios perdidos ! ... Mi esperanza se ha desvanecido. Este- Vi-
«Ilenenve en vez de entrarse en la Mancha se ha metido en el
«Ferrol! esto es hecho, será hloqueado ... Ddfa, colocáos allí;
(1 escuchad y escrihid. n El Emperador habia recibido muy de
mañana la noticia de la llegada de Villeneuve á un poerto de




DEL E.'tlPEHADOR l'U.POLE01'í.
España, J ~lO inmediatamente abortada la espe,bciun de IlIgla-
lería, lo~ inmeosos gastos de :a escuadra y la escuadr ¡lla per-
didos por mucho tiempo, para óiempre quizá! Entonces, con
el delirio del furor que no permite tam pocu a los (JII o~ hom-
bres conservar su juicIo, babia tornado una de las r<,solucio-
nes mas atrevidas y trazado uno de los plalles de cam paiía
mas admirahle~, que ningun conquistador ha podido con-
cehir <estando á sus anchuras y sangre fria. Sin titubear, sin
detenerse, dictó entero el plan de la cam paña de Austerlitz,
la marcha de todos los cuerpos del ejército desde Hanllover y
la Holanda hasta los confilJes del Oeste y del Sud de la Fran-
cia j el ¿rden de las marchas, su duracioll, los lugares de con-
vergencia y lle !'eunioIJ de las coluuas j la. sorpre~as )' atat.¡ues
á viva fuerza, los diferentes movimientos del tmeu.igo, todo
fué previsto y la victoria asegur'ada en todas bUS hipótesis, TaL
era el acierto y vasta prov iclencia de este pla.) '-Iue, sobre
uua línea de marcha de doscientas leguas, lílJaas de operaclU-
ne" de trescientas leguas de lo"gitud lueron seguidas segun las
indicaciones pl'iu.itivas, dia por dia J legua por legua, hasta Mu-
uichy mas allá de esta capital j únicilmente las épocas sufrieron
alguna altp.rdcion, pero los lugares fueron los mismos y la reu-
nion de! plan fué coronada de un pronto y feliz resultado.




R.ÉSI.1-'lE~ CRO~OLÓGICO.


NAPOLEOl'i EMPERADOR Y REY.


1804. fl tercera ".liunza cOlltinentul contra
d d ·· b C· la Fr""el •. :a e lc'em re. orOnaClon y con8a- 8 d E d dIE rl


i 1 1 "T I e maro. ntr:J a f' mper~ or gr .• cloll e e empel'ae 01' napa eon y I '\-1 I -
de la emperatriz Josefina en - 1 an·


• O··,· d 1 '1' "lO· - Entrada en Rocbef"rt de la es-
.:J. - IStrlUuelOn e .s agul a. a d rl l' ~f' . .


!¡Js tropas reunidas en el C.ampo de cul'l r~ el. a mi t,1 ,~t~ . I "SI """SI.
M"l'te. 26. - CoronacloIl en i\1d;~n dd empe-
~¡ A d 1 l' I t' radar Napoleon como a rey de lt,-2 • - pertura e cuerpo <gis a ¡va \.
por el Emperador. 1. d'··· . G' 'd .


180 ~ ~ e fumo. enova PI e su reulllon iJ. al imperio frances.
2 de enero El EmpcNdor escribe al 8- - El prlncir" Eugenio es nombra-
rey de Inglaterra para ofrecede la do virrey de Italia.
['uZo ':13. - El principado de Lile" es con-


11. - Solida de una e,pedicion naval cedido á la princesa Elisa, hermana
á las órdenes del almirante Mis- de Napoleon.
siessi encargada de llevar vivere,s Y/2 [ de julio. Organizacion adminis-
socort'o' á !as coloni;)s, trativa de los est'".Io, de Parma,


29. - Construccion de la villa Napo- Plaseusia y Guastalla maud.da P"I'
leo n en e! departamellto de la Ven- IIn decreta imperial.
nea. 22. -Combate naval del c"bo de Fi-


18 de marzo. El Emperador hace co- nisterre ( E'p.ña. )
nocer al senado que accepta la co- 9 de agosto. Accede el Austria al
10l1a de Ita:i. segun el voto IDlni- tratado <le Petersbllrgo-
festado por la rel'ública italiana. 8 de setiemb,'e. Los austríacos er.-


2 de abril, El Emperildor y la Ern- tran en Bavi er •.
peratriz salen p3l'a Italia. I 9. _Re'l.al,lecimiento del calendario


5. ~ El Papa deja Paris para re- g[·egol'i.uo.
gresar á Roma. '1 [.,- T,.tado de Paris eutre la Fran-


3. - Tr,ltado de Petershul'go entre cia y el rey ele ;\;ip,les qlle se
la In~laterra y la Rusia para una obliga á con ser val' neutralidad.




Cap,tulacion de Ulm.


CAMPAÑA DE AUSTRIA.


Satisfecha la Inglaterra ele baber logrado formar una coali-
cion contra la Francia, habia dejado á las potencias continenta-
les el cuidado de determinar el detalle de los planes que de-
bian ser puestos en ejecucion. El primer proyecto de I'os coa-
liados fué abrir la campaña con cuatrocientos mil hombres, á
saber: doscientos cincuenta mil austríacos, ciento quince mil
rusos y treinta y cinco mil suecos ó soldados de los otros pe-
queños estados de la Alemania, á quienes los subsidios britá-
nicos decidian á la guerra. Como se trataba de atacar á Napo-
leon, el Austria encontró sus tropas insuficientes para obrar á
la vez eficaZOfente en Italia} sobre el Rhin ; asi es que su em_
bajador cerca de Alejandro representó al aotócrata ruso que lo
dificil era hacer llegar en línea á los ru~os antes <¡oe los fran-
ceses entrasen en Alemania y atacasen a los aostríacós, y que
era indispensable, á fin de frostrar el esfuerzo tle los soldados
de Napoleon, obrar enérgicamente en Italia y permanecer en
la defensiva en Alemania. El egoismo del gabinete de Viena le
cegaba, pues solo hacia la guerra con la esperanza de recon-
quistar la Italia y sacaba mal la consecuencia que era alli don-
de debian tener lugar todos 108 esfuerzos de la coalicion. El


27




208 HISTORIA
Austria exjaeraha igualmente las (uerzas disponibles del Empe-
rador de los franceses y pretendía que podia ¡levar seiscientos
mil hombres soLre el Rhin, cuando ni le era posible, teniendo
que guardar una línea moy estensa, poner en campaña mas de
doscientos cincuenta mil hombres.


El gabinete de San- Petersburgo contestó que los ru~os solo
tenian que andar ochenta leguas para llegar de Brody á Bra-
nau, y quede llolonia á Branau el ejército francés tenia oos-
cicutas sesenta y cuatro, y que calculando asi el tiempo. nece-
sario para que Napoleon, prevenido de. la entrada de los fllSOS
en el telTitorio austríaco, diese á su ejército la orden de mar·
cbar sobre la Alemania, Jos n:sos debian llegar sobre el Inn y
hasta sobre el Is~el' antes que los franceses.


Se decidió pues:
1.0 Que el Austria obraria en Italia con ciento treinta mil


hombres de infantería y trece mil qllinientos caLallos; en el
Tirol con cincllenta mil hombres de infantería y dos mil caLa-
llos; en Alemania con noventa y cllatro mil infantes y veinte y
cuatro mil qllinientos caballos. (El total de estas fuerzas ascen-
dia á doscientos setenta y cuatro mil infantes y cuarenta mil
caballos ).


2.° Qlle la Rusia lIevaria cien mil hombres á Alemania j qlle
de Corfú daria la vuelta á Nápoles para rellnirse con los ingle-
ses y napolitanos y marchar sobre el PÓ un segllndo ejército;
que un tercer cllerpo rllso se reuniria en la Pomerania al ejér.
cito sueco mandado por Gustavo IV; Y que en fin Iln cuarto
ejército rU80 se pondria de observacion en la frontera de Po-
lonia para amenazar y contener á la Prllsia.


El rey Federico GlliJlelu:o, que queria á todo precío con-
servar su neutralidad, habia negado el paso á los aliaJ05 en la
parte polaca de sus estados, é impidió asi con Sil eiem pI"
que lal dos grandes potencias continentales, colocadas s~bre la
cabeza de la alianza, arrastrasen en la guerra contra la Franci:t
todos los pequeños estados de la Alemania; pero la Inglaterra
no desesperaba con todo, una vez empezadas las hostilidades,
de conducir la corte de Berlin á hacer causa comun con el Aus,
tria y la Rllsia.


El electol' de Baviera, á quien sus sentimielltos personale~
unían á la Francia y que desconfiaha de las prFten5iones de:




DEL EMPERADOR NAPOLEON, 209
ga1inele de Viena, habia anunciado que quería permanecer fiel
á la alianza que le uuia á Napoleon.


Los electores de Wurtemberg y de Dade habrian sin duda á
causa de sus relaciones de familia con la Rusia, voluntuiamen-
te lomado parte en la alianza, pero la proximidad de Strasburgo
J Maguncia les hacia temer ser víctimas de esta guerra, pe/r lo
que resolvieron permanecer aliados de la F'rancia.


Las hostilidades empezaron sin declaracion preliminar. Un
ejército austrí~co invadió la Ba~iera y obligó al Elector á bus-
car UII refugio fuera de sus estadoij.


A la primera noticia de esta insigne violacion de los trata-
dos, N apoleon dió sus órdenes paraque todos los cuerpos del
ejército empezasen simultáneamente su movimiento.


El grande ejército, este es el nombre que recibió entonces
el de Inglaterra, estaba dividido en siete cuerpos.


El prinlero ocupaba el HanJJover; tellia por gefe á Bernadot-
te, hombre delicado y astuto, de un esterior brillante, hahil en
el gahinete pero mejor para teniente que para general en gefe.


El segundo cuerpo se hallaba en Holauda en el campo de
Zeist; Marmol1t, antiguo edeca.n del Em perador, le mandaba
aUllque no era entonces marisc¡,1.


El tercero, cuarto, quinto y sexto cuerpos esta han acampa-
dos sobre la costa de Bolonia, desde Ambleteuse hasta 1\1on-
treuil; el mariscal Davoust lIla ndaba el tercero j este general,
(Iue habia recibido una buena educacion, tenia Una cabeza fuerte·
mente organizada é ideas de guerra lIJu)' justas; sus moúales duros
y carácter receloso le habian sucitado infinitos enemigos y era
bastante mal apreciarlo; equitativo, pero severo con sus subor-
dinados, sabia manteuer el órden y disciplina; ninguno de los
mariscales exigia mas que él y ninguno be hacia servir con mas
exactitud.


El cuarto cuerpo estaba confiauo al mariical Soult, quien,
dotado de un físico varonil, de vasta inteligencia, lahorioso,
activo, infatigable, en Suiza y Génova habia dado pruebas de
talentos superiores.


El mariscal Lannes estaba al frente del quinto; cubierto de
gloria y de heridas, este valiente estaba falto de prillci pi os hechos


'f




HISTORIA
sobre la guerra, pero los suplia por un juicio admirable, y sa··
Lre un calll po de batalla no era inferior á ninguno de sus cólegas·,


El sexto cuerpo tenia por gefe al mariscal Ney, bastante
conocido en toda la Europa para que entremos en grandes de-
talles. por lo que le concierne; y si arrastrado por un fatal,
destino no fué siempre el caballero sin tacha, fué siempre ir.-
contestablemente el caballero sin miedo j su fuerza de ánimo \10
tenia HUJites, su valor era firme y audu á la vez i 110 entendia
la guerra en grande sobre' el mapll, pero sobre el cam po nad:t
igualaba su seguridad, su golpe de vista y su tino.


El séptimo cuerpo se formó en Brest á las órdenes del ma-
riscal Augereaa, general, cUJo físico imponente y modales
soldadescos le habian hecho la fortuna, se habia distinguido en
Castiglione y en Areola., pero nada habia hecho despues para
justificar su reputacion.


Ademas de estos siete cuerpos principales, el grande ejército
tenia una reserva de caballería compuesta de siete divisiones,
á cuyo frente estaba colocado el general Marat •. Este, cuñado
del Em perador, tenia un valor natural, un ánimo brillante, ana
grande actividad y modales caballerescos que le hacian el ídolo
del soldado. La guardia imperial formaba igualmente un cuer-
po de reserva; la infanteria tenia por gefe al general Mortier
y la caballeria al mariscal Bessieres. Mortier, poco brillante ¡
era reposado; su tranquilidad J sangre fria, tenidas por pro-
verbio entre los soldados, le habian adquirido la confianza de
las tropas y valido mas de una. victoria j en caanto á Bessieres ,
dotado de poco talento militar, solo tenia on grande espíritu de
órden y un valor héroico. ( L)


,Q Cuerpo.


21.l eue/jJo.


(1) CO~lPOS.ICIOl'\DEL GRANDE EJÉRCITO.


Bernodotte: divisiones de infnnteria, Drouet,.Rivatld; caba-
ll-rÍa, Kell ermn n. .
~larmont: divisiones ele infanteria, BouJet, Grouchl, Du-


monceau; caballeria, Guerin.
Davomt: divisiones de infanteria, Brisson, Friant, Gucli" ,


caballeria, Faueonnet.
S'JUlt: divisiOnes de inianteria, Saint-Hilaire, Vandnmme,


Legrond; calo.lleria, Margaron.
1-,"nes: divisiones de illfanteria, Suchet, Gazan i granade-


ros reunidús, Otll\inot.




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 2n
Cuando el ejército entró,en Alemania, dos divisiones bávaras,


mandadas por oficiales distingnidos como los generales De W re·
de y Deroy 1 vinieron á reonírsele,


Las tropas fra.lcesas qoe iban á combatir en Alemania pr~­
sentaban on total de ciento sesenta mil hombres, y tenian ade-
mas qoe auxiliar al ejército de Italia 1 cuyas operaciones uebian
unirse á las del grande ejército, al qoese Ftonió en Klagen.
furh, despoes de largas)' sábias marchas señaladas por nume-
rosas victorias.


Massena habia sido puesto á la caheza de este ejército, pues
so victoria de Zorich le dió títulos para ottener la preferencia
en el mando de un ejército aislado; este habia recibido de la
naturaleza todo 10 que hace un escelente hcmbre de gu':!rra ;
gran carácter, valor á toda prueba, una prontitud decisiva y
siempre feliz, una ojeada segura y militar, y con todo hrillaba
mas eu el combate que en el consejo: so ején:ito podia presen-
tar un efectivo ue cincuenta mil hombres y estaba dividido en
cinco divisiones de infanteria á las óruenes de los generales Du-
hesme, Gard,Ulne, Molitor, Verdier, Partonileaux y Serrás ; y
en tres divisiones de caballeria mandadas por los generales Pu·
lly 1 Mermet y Espaglle. Estas tropas, en el momento en que
las hostilidades empezaron, oeo paban sobre el Adige ona línea
paralela á la de los aostrí~cos,


Las fuerzas del Aostria eran muy superiores en ntímero á
las tropas francesas, pues el solo ejército, que, despues de
haber ilJva~ido la Baviera y pasado el Iser y el Lech, se ha-


(JO Cuerpo. Ney: divi.iones de infanleria, Dupont, Loisin, lVI.lher j
c"balleria, Colhert; drogon.s á. pié, Baraguú de llliels.
~o Clle/'(lo. Augeren,,: divisiones de infanteria, Desjardíns, Matieu.
Resel·,'a. Murat. divisiones de corazeros, Nans0uty, de Haupoult; divi-


siones de dragones, Klein, Wa;ter, Be.umont, Bonrcier,
divisiones de caballeria ligera, Treilhard.


G,¡ardia lmfH'l'ial: guanlia de á pió, Mortier, 8 batallones; guardia de i
caballo, Bessiere" 14· escuadrones.


:C;:OTA. El mariscal Soult tenia al principio cuatro divisiones, pero Suchp~
fué sep'lado. Morlier tuvo despnes hajo sus órdenes, adema s de la infantería·
de In gu"rdin, un cuerpo sacado de Nrns y formado de las divisiones Du.
~-1nt ~ G';,z.:m y DUrnQllcen.u.




212 HlSTOHlA
Dia establecido sobre el Danubio y el lller, contaba cieuto diez
mil cOIIlbdtientes y tenia por gefe al a rchiduque Fernando j pe-
ro el jóven príncipe solo era general en el 110m bre, teniendo
por consejero, y de algdn modo por tutor, al Feld-Mariscal
l\lack., á quien toda la Alemania creia un gran general, aun-
fIne llUbiese ya dejado conocer su incapacidad en Flandes y
en N ápoles. Otro ejército de cuarenta n.il hombres, mandado
por el archiduque Juan, ocupaba el Tirol, y finalmente el
archiduque Carlos Con cien mil hombres debia invadir la
ItJlia.


Antes de partir para el ejército, el Emperador se confi-
rió al senado, donde el ministro de negocios e~trallgeros es·
puso las quejas de la Francia contra el Austria, J Napoleoll
to'nó en seguida la palabra: a Senadores! dijo j en las cil'cuns-
« cias preselltes de EUl'Opa , necesito hallarme en medio de vo·
« ,otros para haceros conocer mis selltimientos. Voy á dejar
« mi capital para ponerme al frente del ejército, llevar un
« pronto socorro á mis aliados y defender los intereses mas
« gratos de mis pueblos.


l. Los deseos de los eternos enemigos del continente se han
" cuwplido; la guerra ha empezado en el centro de la Alema-
" lIia; el Austria y la Ru~ia se han reunido á la Inglaterra y
« nuestra gencracioll se halla de nuevo arrastrada á todas las
« calamidades de la guerra. Pocos dias ha que e&peraba aun
u que la paz no se turharia j las amenazas y ultrages me ha-
« bian encontrado impasible i pero el ejército au,tríaco ha pasa-
({ do el Ion) lUunich es invadido, el eledor de Baviera es ecbado
u de su capital j todas nuestras esperanzas se han des\'3necido.»


«En este instante ha arrojado la máscara la maldad de los
« enemigos del continente; ellos temian aUII la manifestacion de
« mi profundo amor á la paz j temian que el Austria, al aspec-
« lo dd pr'ecipicio que se habia abierto con sus pasos, no en-
u trase en bentilllientos de justicia y de rnoderacion, y la han
u precipitado á una guerra. Pésame aun la sangre que va á
« costal' á la Europa) pero el nombre francés obtendrá un nue·
\( va lastre.


«Senadores! caando por vaestro voto, por el de todo el




DEL E~JPERA!)OR NAPOLEON, 213
.' puehlo francés coloqué sobre mi cabeza la corona ¡m pel'ial ,
• recibí de vosntros, de todos los ciudadanos la obligacioll de
a mantenerla pura 'y sin tacha. Mi pueblo me ha dado el! to-
« das ocasiones pruellas de su confianza y amor, y \'olará ba.
u jo las banderas de 511 Emperador á su ejército que dentro
« pocos dias habrá traspasdllo las fronteras.


«Magistrados, soldados, ciudarlanos, todos quieren mante-
« ner la patria fnera de la influencia de la Inglaterra, pues si
(f ella prevaleciese solo nos concederia una paz rodeada de ig-
« nominia y verguenza y cuyas principales condiciones serian:a
(f pénliJa de nuestra armada, la obstruccion de nuestros puer-
a tos y el aniqoi lamiento de nuestra indostria.


l! ToJas las pl'omesas qne he hecho al pueblo francés, las.
« he cumplido j el pu¿hlo francés á so vez en Mda se ha ohli-
« gado conmigo que no lo haya llevado á cabo: en esta ,cil'-
(f Cl1llstancia, pues, tan importante á su gloria corno á la mia,
• continua rá mereciendo el 110m bre de grande pueblo con el
« que ya le he saludado en medio de los campos de batalla.


e Franceses! vuestro emperador cumplirá so deber, mis sol·
« {lados harán el sUJo; vosotros hareis el 'Vuestro!»
E~ta sesion solemne fué seguida de dos senado-consultos; el


uno llama.ba ochenta mil reclutas baio las banderas y el otro
reorganizaha la gU3rdia nacional. Al salir para llevar la guer-
ra á las naciones estrangeru, Napoleon pensaba en la seguri-
dad de la Francia, por lo qlle un cuerpo del ejército reunido
en Bnlonia, bajo las órdenes del m~riscal Brune, toé encargado
de la defensa del c~mpo y de las costas; dos campos voJan--
tes de granaderos fneron e,-tah1ecidos en hennes y la Vendea ,
y dos cnerpos de reserva colocados en Maguncia y en Stras-
bu rgo ~e organizaron á las órdenes de los generales Lefeh-
He y Kellerman, y al mismo tiempo el entusiasmo popular
respondia con energia al llamamiento hecho por el gefe dd
estado,


El Emperador pasó el Rhin por Kelh, y á su llegada á la
rihera derecha del rio, recibió los homenages del elector de
fladt>.


Una proclama Bl1unciaha ;Í las tropas ql1f ~e iha á poner :i
-,..




21'1 HISTORIA
Sll frente y estaba concehida en estos términos:


« Soldúlos! la guena de la tercera alianza ha empezado;
{( el ejücito austríaco ha pasado el Inn, violado Jos tratados
({ atacado y echado de su capital á nuestro aliado .... Voso-
« tros mismos teneis que acudir á marchas forzadas <;l la de-
({ fensa de vuebtras fronteras; pero habeis pasado ya el Rhin ...
« No nos detendremos hasta que haJamos asegurado la inue-
({ pendencia del cuerpo germánico, socorrido á nuestros alia-
\( dos y conflllldido el orgullo de nuestros injustos agresores,
« y no queremos paz sin garantia ; nuestra generosidad no en-
« gañará ya nuestra política.


« Soldados 1 vuestro Emperador está en medio de vosotros
« y vosotrob solo sois la vanguardia del gran pueblo; si es ne-
t< cesario se levantad entero á mi voz para confundir y di-
« sol ver esta llueva liga tegida por el odio y oro de la Ingla-
« terra.


«Pero, soldados, tendremos que hacer marchas forzadas,
« .Y padecer fatigas y privaciones de toda especie. Sean los que
« fuesen los obstáculos que se nos opongan, los venceremos y
« no descansaremos hasta que hayamos plantado nuestras áglli-
« las sobre el territorio de nuestros enemigos.


Al propio tiempo y a fin de escitar en el ejército bávaro los
mismos sentimientos que animaban al ejército francés, Napolcon
dirigió á los soldados del elector esta otra proclama:


«Soldados bávaros! vengo á ponerme al frente de mi ejér-
11 cito para libertar á vucdra patria de la mas injusta agresion.


« La casa de Allstria acaba de destruir vuestra indcpenden-
t< cía é incorporaros á sus vastos estado.!:: vosotros sereis fie-
11 les á la memoria de vuestros pasados, quienes, aunque al-
« gnnas vl!ces oprimidos, no se abatieron jamas y conservaron
• siempre esta independencia, esta existencia política que son
«los primeros bienes de las naciones, como la fidelidad á la
« casa palatina es el primero de vuestros debere,.


" Como á bllen aliado de vuestro soberano, me han conmo-
(( vido [as muestras de amor que le haheis dado en esta circuns-
u tancia importante. ConoLco vuestro ardimiento y me lison-
« geo que des pues de la primera batalla podré decir á vuestro
« príncipe y á mi pnehlo que sois dignos de combatir entre
(( las filas del grande ejército.




DEt E}¡PEHADOR i'iAPOLEON,
La fuerza total de las tropas que el Emperador tenia á su
dispC),i~joll sohre la ribera derecha del Rhill llega ha á ciento
ochenta mil hombres contando los báv'Hos; y resolvió apro-
vecharse de su superioridad numérica para destruir al ejérci-
to enemigo, echándose sobre su retaguardia y cortándole s Il~
comunicaciones COII los rusos (lue Ill'gahan por la MoralJia. Los
movimientos de todos los cuerpos del gra.;de ejé"cito fueroll di-
rigidos á este fin y lo lograron completamente, apesar del
mal tiempo y de la lluvia continua que habia inund~do los ca-
minos. Un dia, en una marcha en medio del lodazal, los sol-
dados cala Jos por la lluvia encontraron al Emperador J le di-
jerolJ: « Esta vez) no con nues:ras baJonr~tas sino con noes-
" tras piernas haceis la guerra. - Verdad es 1 les contestó, pe-
• ro para aholTaros sangre os hago pasar tan grandes fatiga!,»)


El ejército habia pasado el Ithill á fines de setiemhre; el
Emperador salió de Francia el primero de octubre, J solos
quince (Iias bastaron para rechazar hasta Ulm todos los cuerpos
del ej(:rcito anstríaco, )' estos quince días fueron sFiíalados con
otras tantas vi.:tol'ias, El 6, el general Vandamme habia ba-
tido al ellcrnigo en DOllawer!h ; el 7 I el gene. al Valther ha-
hia pasado el Lech á viva fuerza y de,!rozado á 105 coraceros
austríacos que querian disputarle el puente de Rain; el 8, el
mariscal Murat habia vencido al enemigo en Wertingen: el
9, el mariscal Soult hahia entrado en Ausburgo I y el mismo
dia el segundo y tercer cuerpo forzaban el paso del Danubio
en Nellbourg, y el príncipe Fernandu, que habia acudido en
GontzllOurg para oponerse á la marcha ¡Iel mariscal Ney, era
ccrnpletamente hatido. Napuleon llegó ellO á AusbuI'gO, se
detuvo sobre el ptleutede Lech, J cuando el ctlerpo del ma-
riscal Marmont desfiló, hizo formar círculo á cada regimien-
to, habló á los soldados de la sitllacion del enemigo, de la
proximidad de una ¡.;ran batalla y de la confianza que teni~ en
ellos. Esta arengtl se verificó con un tiempo horroroso: caia
nieve eu abulldallcia, J el soldado, con lodo hasta las rodillas,
sentia un frio OIU y vi vo, pero las palabras del Emperadol'
eran de fuego J ( 1 ) Y al escucharlas el soldado oh'idaba sus


( 1) Quinto boletin del grande ejército.
28




216 HISTORIA
fatigas y privaciones y se mo_traba impaciente de ver llegar
la hora del com bate.


El 11 , el mariscal Soult se hahia diris.ido con su cuerpo
de ejército á Lensberg y babia cortado con este movimiento
una. de las grandes comunicaciones del enerr,igo: su vanguar-
dia, que encuntró al rt'gi~Iliento de coraceros del príncipe Fer-
uando, I~ dispersó t1espues de haberles tomado ~u artiliel'ia.
El misIDo dia, seis mil franceses (la division Dupont) p.ran ata-
cados en Luheck por una coluna tmemiga de veinte y .cinc()
mil hombres del príncipe Fernando, quien, desesperando de
poder sostenerse en Ulm, probaha un IÍltiLJ:o esfuerzo para
aLrirse un camillo bácia el ejército ausiliar ruso (este a~an­
taba á marchas forzadas y habia llpgauo mas alta del Lintz ).
El comhate fué de los mas obstinados; rodeados por fuerzas
cuádruples, los franceses resi,tiefon en todos los puntos é hi-
cieron mil quinientos prisionero~, pero no pudieron impedir á
l~ colana eneluiga continuar su camino.


El 15 de octubre, el mariscal Soult se Ilpoderó de Mem-
mill,gen é ¡.izo prisionerd una division austl'Íaca fuerte de nue.
ve batallones; al día siguiente, el mariscal Ney tomaba la po·
sícion de Elchillgen, que era muy formillable; la poblacion
lle E!chingen se levanta en anfiteatro sobre el flanco de una
colilla á orillas del Danubio, y está rodeada de jardines cer-
cados con paredes que forman terrazas sohrepuestas y un vas-
to co:;vellto corona la altura. El tiempo era malo, el Danu-
bio hahia salido de madre; el puente, quemado en parte, aca-
baba de ser reparado imperf~ctament.e, y diez y seis mil hom-
hres y CUal"enta cañnnes impedian el paso j pero Ney, eOIl
su grande uniforme de mariscal, se puso al frente de la di-
lision Loison, pasó el rio, subió la colina b3jo el fuego del
encmigo y ganó á viva fuerza el convento atrincherado en qne
se habia apostado el enemigo. Los austríacos se sostenian ann
y ona batalla campal elnpezó á trabarse en el llano, pero el
resto del sesto cuerpo pasó tJl Danubio, J pronto apoyado en
su movimiento por la caballeria de los generales Culber y
Bon rcier }' por la infa,nteria del general l\1alher, Ney pudo
atacar.cn todos los puntos al enemigo, quien, des pues de una
obstinada resistencia, perlli() veinte cañones, tres mil prisIOne-
ros, siendo rechazado hasta Uim donde le persiguió hasta sus
trincheras.




DEL EMPERADüH l\APOLEüt\ .
. El ataque de la plaza fué al momento üJdndado por el Em-


perador; Ulm, cercada de una muralla con bastiones J fos08
¡lellos de agua, e,tá situada en un fondo domina.do por las
alturas de Michelshprg J de la Tuiletia, sobre las cuales se ha-
lna estahlecido en 1800 un campo atrincherado, único sistema
de defensa convenienlc para esta plaza; sus fortificaciunes es-
feriores habian ,ido d~struidas dllrante 'la guerra precedelltf"
pero el general I\Lck habia empezado á hacerlas reparar.


Despues de la batalla de Elchingen, el mariscal Lannes ga-
nó las altJ)r~s que dominan la pohlacioll de Eptoel J sus ti-
radores suhieron á la cabeza del puente de Ulm, por lo que
el desórden filé sumo en toua la ciudad: Murat en este mo-
mento hacia m3niohrar la caLal!eria francesa que por todas
partes derrotaba la de los enemigos; en el mismo dia mucbas
divisiones de ilJfan~eria ocuparon los puentes de Unterqui¡'ck
y de Oberquirk en la emhocadura del I1ler I en el Danubio, y
todas las comunicaciones dd cnem igo sobre el Iller.


El 15 al amanecer, Napolc-on, que no bahia descansado on
~olo instante desde la apertura de la campaiia y que bacia ocho
días que ni se hahia quitado las botas, se dirigió delallte de Ulm
apesar de la lluvia que caia á mares. Los cuerpos de los ma-
riscales Lannes y Ney, sosttnidos por Murat, selormaron en
hatalla para dar el asalto y forzar los atrincheramientos del ene-
migo, mientras que otros caerpos bloqueaban la ciudad sohl'e la
J'ihnB izquierda del Danubio y la c:ercaron por todos lados.


La orden de ataque estaba dada, y Napoleon la babia anun-
ciado la víspera á sus tropas con esta proclama:


« Soldados! hace un mes que estáhamos acampados junto al
1: Océano, frente de Inglaterra, pero una liga impia nos ha oLli-
a gado á volar háci;, el Rbin .


• Aun nO hace quince dias que lo hemos pasado y [os Alpes
• wirtembergenses, el Necker, el Daouhio y el Lech, barreras
t( tan célebres de Alemania, no han retardado nuestra marcha
• de un dia, de una hora ni de un illstante; la indignacion COIl·
.. tra un príncipe, al que hemos por dos veces repuesto sobre
ti su trolla, cuando estaba en nuestra mano prcci pitarle, nos
" ha dado alas'~ el ejército enemigo, engaiiado por nuestras ma-
" niobras, está enteramente de espaldas y &010 se bate para su
~ salvacioll; queria poder escapar y volverse á su base, pero


".




HISTORIA
• ya es tarde. Las fortificdciones que ha le\'3utadc CfJn gl'all-
• des gastos á lo largo del IlIer }' e~perándonos en los desfi1ade-
" ros de la Sel va Negra le son inútiles, puesto que llegamos por
• los llanos de Baviera.


fI. Soldados, a no ser por el ejército qoe tenf'mos delante ej-
« laríamos ya ahora en Londres y huhiéramos vengado seis bi-
s gl05 de agravios y dado la libertad ti los mares.


« Pero acordáos mañana (Iue os batís contra los aliados <le
« Inglaterra, que teneis que vengaros de un príncipe perjuro t
• cuyas propias cartas respiraban paz cuando hacia marchar su
« ejér~ito contra nuestro aliado; que nos ha supu,~sto bastante ca'
« bardes para creer que veríamos tranquilos su paso sobre el
« Inn, su entrada en Munich y su agresion contra el elector de
« Baviera; nas creia ocupados entonces; que conozca pues por
« tercera vez que sabernos hallarnos donde quiera que la pátria
« tiene enemigos qne combatir .... »


Ya los puestos avanzados del campo atrincherado, el Miche-
libp.rg y la Tuileria, estaban ganados á la bayoneta }' Ilue~tra
artilieria podia aterrar la ciudad, cuando Napoleon, queriendo
ah'lrrar la sangre que pi asalto gene!·al debia hacer derramar,
hizo llamar al príncipe Lichtenstein á quien apreciaba y se ha-
II aba en Ulm: a Ya vei5, le dijo, vuestra posiciolJ; si no capi-
a to.laís inmediatamente, tomaré la ciudad por asalto y me "eré
« pl'ecisado a hacer lo que hize en J ,lÍfa, en que la guarnicion
a fue< pasada á cucnillo; '!ste es un derecho de la guerra. Prín-
« tipe, ahorrad á la valiente nacíon aostríaca y 11. mi la nece-
« siJad de un lIcto tan horroroso: la plaza no se puede soste-
a ner.»


Mack asn'stado capituló, y diez y nueve gl'nera:es, cuarenta
mil hombres, tres mil cabal1os, cuarenta ballderas, ochenta ca-
ñones, cajones r bagajes a proporcion caJeron en nuestro P':J-
del': este ejército desfiló el 19 J rindió sus armas delante ¿el
Emperador.


Al otro dia, antes de dejar su cuartel genel'al para marchar
contra el ejército ruso, Napoleoll manifestó á sus tropas cuan
grande era su satisfaccion:


• Soldados del grande ejército! les dijo; en quince días he-
« mos hecho una campaña; lo que nos habíamos propuesto se
a ha cumplido, pues hemos echado de la Baviera las tropall




DEL El\IPEflAllOR l\APOLEON.


" de la casa de Austria J réslablecido á nuestro aliado eu la w-
• berania ue sus estados.


« Fste ejército, ql\e con tanta ostentarion como imprudencia
« ha venido á colocarse soLre nuestras banderas, está 3nirJuilado.


«Pero quc le importa á la I"glaterra! su objeto está llenado,
• no estamos en Bolouia J su subsidio no será ni Illas ni mellOS
• grande. .


u De cien mil Lombres (lue componen este ejército, los seten-
• la mil son prisioneros é irán á reemplazar á nuestros reclutas
• en los trabajos de la campaña.


« Doscientos cañones, todo el parque, noventa l,anderas y
« torlos sus genel'ales est~n en nuestro poder; solo se han es-
« ca pado quince mil hombres.


« Soldados! yo 08 había anunciado una gran batalla, pero
• gracias á las malas cOllJbinaciones del enemigo he podido oL-
• tener los mismos resultados sin correr ningun peligro y, cosa
« de que no hay cjem plo en la historia de todas las naciones,
• un tan gran resultado solo os ha debilitado de unos mil
• quinientos hombres fuera de combate.


a Soldados! este suceso es debido á vuestra confianza sin H-
u miles hácia vuestro Ern perador, á ,·uestra paciencia en su.por-
• tal' las fatigas y privaciones de toda especie y á vuestra rara
~ intrepidez.


" Pero no nos detendremos aqui, pues estais impacientes de
• empezar una segonda campaña.


« A este ejército ruso, al que el oro dc Inglaterra ha traslada-
• do á las estremidades del uni,'erso, le vamos á hacer sufrir la
• misma suerte.


u Esta lucha se adhiere con mas especialidad al honor de la
«infanteria francesa; ella ha de decidir por segunda vez esta
• coestton que lo ha sido ya una en Suiza y en Holanda; si
«IJ infa!lteria francesa es la primera ó la segunda de Europa.


« No. tienen ellos generales contra los que pueda JO adquirir
« gloria, todo mi conato estará en obtener la vjct[)ria con la
« menor cf!lsion de sangre pnsible, pues mis soldados son mis
« hijos .•


No contento con lIlanife~tar su satisfaccion con palabras, Na-
poleon 'luiso recompensar aun al ejército de su ade~ioll COII "en·




22) HISToRIA
tajas .Y liberalidades á m<ldo de los emperadores romanos: eO A
vió p~es al cuartel general de Elchingen dos decretos de los cua-
Jes he aqoi las principales disposicioiles:


« .... El mes de vendimiario del aiío XIV (setiembre y or.tu-
«bre de 1805) valdrá como una campaña á todos los individuos
« que componen el grande ejército y este mes será contado co-
t< llJO á tal para la evaluacíon de las pensiones y servi¡:íos mi-
( litares.


« .... Las contribuciones de guerra que se levantaren i corno
«tambien las ordinarias serÁn todas en provecho del grande
4< ejército; todos los almacenes que sedn tomados á los enemi-
4< gos, luenos lus de artillería y subsistencias, serán tam bien pa·
« ra so provecho y cada uno tendrá su parte en las coutribucio-
« nes proporcionada á sus haberes, etc. »


Al momento en que el Emperador tuvo conocimiento de la
ruga del príncipe Fernando, habia dado á Murat la orden de
perseguirle sin descanso, y el resultado de esta persecucion tan
encarnizada lué la prision de diez y ocho generales, diez y seis
mil hombres y cillcuenta cañones. El archidoque Fernando so-
lo logró escaparse abandonando su cuerpo de ejército, y se-
guido solamente de a~gunos caballeros logró ganar la B,)hemi ...


En el mismo tiempo, el cuerpo de Augereau y de Ney , apo-
yadJs por la division bávara del general Deroi, marchaba 50-
hre el Tyrol para destruir las divisiones austríacas que habian
quedado.


La Baviera estaba lihert~da y Napoleon eutró en Munich
como á su libertador, salndado por las uuánimcs aclarr.aciones
de ulla poblacion reconocida, pero el Emperador solo se (Ielu-
vo tres dias en esta ciudad, porqué supo qne el general ruso
Kutnsoff con cuarellta mil hombres se babia ad:'!lantado basta
Eranau; dió pues sus órdenes, y, á p~sar de los ri¡,;ol'es del
invierno y de la nieve qae cubria todos los caminos, continuó
la campaña. Los rusos no obtuvieron sobre los franceses mejor
resultado que los austríacos, y en quince dias mas el paso del
Inll fi,é forzado; los almacenes inmensos de Branau y esta ciu-
dad fuerte cayeron en nuestro poder; el Trabun fué pasado
por Larnbach ; Ebesberg y Lintz lueron oeu pados ; Murat alean-
"ó y venció á Bagration en Amsteten j Inspruck fué tomado; el




DEL EMPERADOR l\APOLEOl'. 22r
1')1'01 circumbalado j Kutu.dl, rechazado ~oble Ia ribrra !z-
ljuierda del Danubio, fué batido en Diernstein, y el gralllle
ejército, hajando con rapidez el "Valle, JJegó á Vitna, !e 3l'o-
cieró ¡lel puente que le llbria el camino de la Mora\'ia) e,tah:e-
cil'ndll firoallllellte el Emperador su coartel grneral en el casti-
llo imperial de Scbehrunn, el Versalles del Austria.


Los mensages pacíficos que el Emperador de Aus!ria, refu-
giado en el cuartel general I"U50 envió á Napoleon para ganar
tiempo, 110 ¡letuvieron en nada el curso de las operaciones. El
príncipe l\Iurat, los mariscales Mortier y Lanlles pasaron el
DalJuhio y se i .. ternaron "IJ la Moravia, en dOllde el pdncipe
Bagl'alion fué batido en Hollahrull j Kutusoff solo escapó á la
,'ergüenza de rendir las armas á favor de una suspension de
armas que tuvo la destreza de obtener de Murat, persuadiéll-
do'e que el ejército ruso iba á retirarse á Polonill.


Pronto el emperador Napoleoll, sabiendo que todos los
cuerpos del ejército ruso y los restos de los ejércitos austl"Íacos
habian verificatlo su renníon, pasó el Danubio y trasladó su
cual tel general á Brunn, cerca del lugar en que pre,'eia que se
iba á dar una hatalla decisiva.


Entretanto p.l ejercito de Italia, despues de h.lber pasado el
Adige, el Brenta, el Piava, el TaSliamento, y batido sucesi-
vamente á los austríacos en San Miguel, en Caldiero, en Cara-
Albertini, en Ca&tel-Franco, ejecutó su reunion con las tropas
francesas que ocupaban el Tyrol y por medio esta reuníon,
resultado de gloriosas victorias, forn,ó parte del ejércitograude •





llESU'\I:~-' CHOl\iOLÓC1CO. 1)
CA:\lPAl'\.\ DE A["ST"IA.


,1805.


~8 de agosto El ejé"cito naval vlleI.¡r san el Danubio en NeuhulH·g.
ve ,i tlltr...¡r en el pllerto ¡le Bí)lol~ia 9. - - GlHltZ./JOUl'g es atacado "1


3, de agosto, t, ~ v 3 de setiembre. tomano.
Los 3°,4°, 5° Y 6 0 cuerpus ".Ien --El Eml'"éradol' nistr¡bllí'ebollo-


de B.,)oni •. marchan so ,re el Rhin. res sobre el puente de Zusmer,-
2 de setiembre. El 2° cllerp" 'Jle de bausen.


Ulrech y se dirige sobre el 1\byll 'o. - '-- El Emperador llega á Au,'
_ - El i.,) cuerp0 deja el C;lmpo ile b'Hg"O, al'Pllga al 20' cuerpo sobre


Br«t V se di .. ;~e sohre el alto Hhin el p"ente ele L.eh y recibe el ju-
J? - ~ El I Q cuerpo sale de Han- rarnento de veucer.


novel' y se dirige 'Dure Mlnyn. ,3. - - El ~ o cuerpo llega delallte
23. - - Fl "!,mper;¡dor va al senado. de Memmingcn.


S. 1\1. ueclara 'lile la gll .. 'ra de la - - El mariscal Soult envuelve y ha-
t(::['cel.'a o!i1.ltlza ha cmpt:'zauo J qu~ ce prisionera una Jivísion enemiga
él rU[lt'cha plr" lwltHlm' el eiél'~'ito. en l\lemmin~en. 6000 frnncese,§


:¡5. - .- El:1~ cuerpo sale de Holan-' rocleJdos en AÚ1ect. pUl' "!Jooo hom-
du y pasa e~ ltitin por l\lagunt.:in bres lHlten <11 enemigo., le hacen


26. - - El 3 cuerro sale ,le Bruges ,500 ¡1risionel·o •.
y pa" el Rloin por LYhnheim. 14 de octubre. El mo';.ca] Ney fuer-


_ -- El 4~ cuerpo, sal" ,le Bolonia y za el puente de Elchillgell y toma á
p"s> el Rhin 'por Srire. posicion de la "hodi •.


- - El 6" cuerpu ,ale de Montreuil - - El foso de la puerta de Ulm es
J I"S" el Rhin cel'ca de Uourlaclo. atacado.


2:; '-- - El 5° cuerpo v la caballería ,5. - - El Emp<r.<lor llega delante
pUlan el Rhin po,' Kein. de Ulm: aclamacionesdd ejército.


, de octubre. El Emperador llega á - - Ataque y LO[ll] ele Michelsherg.
Stril,.,lmrgo "! p:\Sél el Rhin sobl't 17. - El mariscal Berthier recibe la
pi pnente <le Kelh. c"['itulacior¡ de UIUI.


2. -- - El elector ne W urtemhergl ¡ 9. - El gelleral Werneck y su di-
Vit'IH~ á recibir al Emp~ra.dor en vÍ!iiOfl s;)n hecllo~ prisioneros.
LOllishOllf\(. 20. - ,500 olici .les y 40000 bnmores


6. _ - El 4° cuerp" encuentra al salen de Ulm, rindenl.s anms .Y
ellemigo en Donawerth. marchan pira ][1 Fr'lncÍ:t.


8. - - El mori'cal Mllrat derrota 20. - El Fd,l-mar¡.col Maek. y die~
al enemigo en Wertingen. y ocho generales rindell su ~.sp'-ltla


- -- E¡¡tradaue ios [mllceses en Wer· en presellcia del Empemdor.
tingp.n. _ - La vÍctnria dihllj!l sohre un bro-


9. __ El 4° cuerpo entra en la ciu- quel la historia de esta primera
dad lle Anslllugo. I parte de Ir. c(1mp ¡ña. Se lec soLre


8 y 9. - - Los l° y 3° cuerpos P1- I el bro(!uel. «Capitulacion de Ulm.l>


'( 1) Este resumen cronológico está compuesto enteramente de las úu·
cripClOlles colocadas por' orden del Emperador, para servir de l er'end ¡ ti
IOl hr¡jos r'elieves de In colllna de la pla:a de V.ndoma, monumenlD
triunfal lc<'aMado al grande ejercito.




BATALLA DE AOSTERLlTZ.


La reunion de los rusos con los austríacos hacia suhir las
fuerzas de los coa liados á ciento y cuatro batallones y ciento
cincuenta escuadrones, y Napoleon solo tenia consigo poco mas
de cuarenta mil hombres; pero KIltusoff que habia tomado el
mando en gefe le di6 tiempo de escoger Sil campo de batalla y
de I/a'll&r los cuerpos de l'Os mariscales llernadotte y Da-
voust; sin embargo el general ruso nO tardó en avanzar hácia
el ejército francés al que esperaba envolver y destf'uir despues
de ha herle cortado toda retirada.


El 29 de noviembre, el emperador Alejandro y su ejército,
precedidos de una nube de cosacos, entraron en Wischau, y
asi que Napoleon sopo la llegada de Alejandro á aquella ciudad
envió al general Savary, su ayudante de campo, para cumpli-
l1lentéfrle'-- Savary tenia igualmente la comision de sondear las
disposiciones personale!! del emperador ruso y volvi6 al CBar-
tel gerieral francés en el momento en que el Emperador hacia el
reconocimiento de los fuegos y hivaques enemigos y le di6
cuenta de su comisiono Alejandro y su hermano Constantino le
habian dado muy buena acogida, pero, por las conversaciones
de los jó,enes cortesanos que bajo diferentes títulos rodeaban:al
elllperador de Rusia, le habia sido fácil conocer que la presun-


29




HISTORIA
cion , ignoraocia y temeridad reinaban en las decisiones del ga-
binete militar corno habian tambien reinado en las del ~abi­
nete político.


Un ejército r,onducido de este modo no podia tardar en cu-
meter faltas, pOI' lo que el pl¡¡nd~ Napoleoll fué desde enton-
ces esperarlas y acechar el instante de aprovecharlas, á cu JO
fin dió al momento órJen de retirada á su ejército, y repleg~lI­
dose de noche como si hubiese sufrido una derrota, tomó
(¡na buena posicion tres leguas atras entre Turasch y DMrnll, é
hizo trabajar con mucha ostentacion en fortifwar y establecer
baterias.


Ulla entrevista habia sido propuesta pot' Sil parte al empera-
dor de Rusia quien le envió su edecan, el príncipe Dolg!2rou-
ki, y este oficial pudo reparar que en el campo frar.cés todo
respiraba reserva y temor; la colocacion de grandes ~uardias,
las fortificaciones que se levantaban apresuradamente, roJo
narecia indicar nn ejército medio derrotado.
, El empefildol' de los franceses habia ido á los puestos avan-
zados para escuchar al edecan de Alejandro; 'despues de los
primeros cumplimientos, el enviado ruso quiso entablar cues-
tiones políticas; nada entendia en ello, y á pesar de su profun-
da ignorancia ~obre los intereses de Europa y de la situacioll
del continente hablaba con satisfaccion. El Emperador, que-
riendo estudiar el carácter de 108 hombres que Alejandro hacia
sus favoritos, le dejaba hahlar, y el jóven ofidal acabó con pro-
poner á Napoleon ceder la Bélgica y renunciar la corona de
Italia. No sera dificil illlaginal,se Ctl:anto debió ofender al Em-
perador este lenguage; se contuvo con todu, y Dolgorollki se
retiró persuadido. de que el ejército francés estaba en vísperas de
Sil perdicion,


Lo que contó á su regreso en el campo ruso, aumentó, corno
Napóleon lo deseaba, la loca exaltacion de los cortesanos de
Aleíandro, quienes se entregaron sin lírnit~s á su presuncioll
natural; de modo que ya no se triltaba solamente debatir á
los franceseS, sino de rodearlos y prenderlos. En vano fué, que,
procurando calmar este arJor inconsiderade, algunos viejos
generales austríacos, que. habían hecho muchas cam pañas con-
tra Napoleon, previnieron al consejo de guerra que no se
dehia atacar con tanta confianza un ejército compuesto de tal!'




DEL EMPEP.AUOR I\Á ro i..EON , 225
l'alientes soldados y tantos oficiales del primer mérito; a¡¡adie-
run que habían l'isto en It¡¡lia al general Bonaparte, reducido
á un ptoñado de gente, en las circunstancias mas difíciles, re-
cobrar. la victoria por medio de operaciones rápidas é impre-
vista~ y destruir los ejércitos que orgullosos por su número y
posicion se creian seguros del triunfo; recordaron que, desde
el principio de la campaña, el ejército coaliado no habia oh-
tenido Iliuguna victoria y que al contrario todos los comhates
habian sid'j ventajosos para los f.'anceses. A reflexiones tan sa-
hias y prudentes aquella ju~e\ltud orgullosa oponía ei ardí-
lIIientq de ochellta mil rusos, el entusiasmo que les inspiraba
la presencia de Sil emperador, el cuerpo escogido de la guar-
dia imperial y en fin LOH talentos militares de sus genera:es que
tenian por mucho mejores que los de Napole.on.


Eí 1.° de diciembre el Em perador, desde lo alto de su bi-
l'aque, apercibió con indecible alf"gria. al f"jército ruso que,
á dos tiros de cañon de sus puestos avanzados, empezaba un
movimiento de. flanco para euvo,lver su derecha j cQnoció en-
tonces hasta que punto la presuncion é. ignorancia en el arte
de la guerra habían estraviado los consejos de ALejandro; por
lo que dijo muc.has veces; a Antes de mañana pOf' la tarde es·-
« te ejército estará á mi discrecioll. » El enemigo tenia espe-
r3nUS lIluy difereutes; de~fila.ba á tiro de pi~tQla d.e nuestras
avanzadas; con su marcha de flan¡:o debia encerrar en una
línea de. cuatro leguas al ejército francés que parecia no atre-
\'e.'se á salir de su posícion, y Kutussoll solo temia que se le
escapase. Para c.onfirrnar al enemigo en la idea de que el ejército
francés temia, Napoleon mandó al príncipe Murat que hicie-
se avanzar un pequeño cuerpo de caballeria en el llallo, pero
que retrocediese de repente con precipitacion corno si estuvie-
se admirado de las fuerzas inmeusa6 del enemigo} cuya.s wa-
niobras tendían á hacer perse\'erar al generel ruso en la ope-
racion mal calculada ,que habia empezado.


Por'la noche, el Emperador quiso visitar á pié Y de incóg-
nito todos los bivaques; pero apenas hubo dado. algunos pasos
cuando fué reconocido; la noche era sombria, únicamente se
divisahan los fue~os del enemigo atravesando desde lejos la 08-
curidad del cielo, cuando de repente Oll largo y vivo e~plen­
dor inflamó el horizonte. Cien mil hogueras brillaron ~irnQl.
~




HISTORIA
táneamente sobre la línea francesa; el ejército se habia a-co-r ~
dado que el dia siguiente era el aniversario de la coronacion f
y á fin de celebrar este gra-n dia J manifestar su adesion al
Emperador, cada soldado por una inspiracion repentina habia
con vertido la paja de su bivaque en antorchas de regocijo co·
locadas en forma de perchas al frente de bandel'as: las músi-
cas de l'Os regimient'Os se mezclaban á las aclamaciones dI:! laa
tr'Opas; la alegria- y entu&tasm'O llegaba á- lo SUlDO: la ilumina-
cron brillante é improvisada parecia una celebracion anticipa-
da de la vict'Oria de la mañana siguiente, y Napole'On, sensible
á esta muestra inesperada de afecto que le daba sn ejércit'O,
recorrió t'Oda la línea ac'Om pailado de sus mariscales; á cada
instante se detenía para hablar á los soldad'Os, escucharlos y
reirse c'On ell'Os. I Esta es vuestra fiesta, decia el un'O, hoy la
« iluminaci'On, mañana el ramillete. » -- .La batalla á las siete,
« al med,io dia la vict'Oria! decia otr'O-», y t'Odos: u combatamos
K á l'Os rasos esta misma noche; llevadnos á la gloria! á la ha-
1( yonet'\! D con mil otras esrresiones enérgicas que pintaban la
confianza, la adesion y admiracion: un viej'O granadero se acer-
có al Emperad'Or: 1( Señor, le dijo, no tendrás nece~idad de es-
« ponerte; te prometo en nombre de l{l& granaderos del ejér-
« cito qae 8010 tendrás que pelear con los oj'OS y que te lIeva-
« rérnos mañana las banderas y artillería del ejérclt'O ¡'USO p~
« ra celebrar el aniversal'io de tu coronacioll. »


La vuelta de Napoleoll fué larga, de modo que entró en su
bi uque á media noche, y las canciones resonaron aun por mu-
cho tiempo des pues de los gritos de viva el Emperador! viva
Napoleon! viva nuestro invencible gelleral ! Conmovido de UtJ.a
€scena tan penetrante como imprevista, esclarnó· al entrar eu
su tienda:« Ved ahí la mas bella noche de mi vida; pienso
« con pesar, que mañana perderé muchos de estos valientes. »


A la una montó á caballo, recorrió las avanzadas y se ¡li-
zo dar cuenta de lo que se habia podido descubrir del movi-
miento de los rosos, y supo que durante la noche se habian
presentado patrullas enemigas s'Obre nnestra derecha en las
poblaciones de Telnitz y Sokolnitz, y que ya la artilleria ru-
sa desfilaba sobre este punto j cierto entonces de que el gene-
Tal Kutussoff nO habia cambia-do de proyecto acabó de tomar
ias disposiciones para la accion general que se iba á em pciíal1.




DEL EMPERADOR NAPOLEON,
Desde la víspera por ¡a tarde todo e¡ ejército fral1cés. esta-


ba concentraJo sobre el terreno> escogido de antemano por
Na po¡eon ,cuya posieion tenia de ventajoso que estaba muy
cerrada sin (Iue su poca estension dañase á la seguridad de
sus flancos, que l·as precauciones tomadas impedian fuesen en-
vueltos. N ue&tras tropas colocadas en terreno desigual no po-
dian ser vislas por el enemigo, ocupaudo ademas sobre su fren-
te muchas desfiladas faciles de defender y que desemboca.·
han por tanto en el llano para el momento del ataque.


El cuerpo delmarisca¡ Lanne.~ , c¡ompuesto de las Jivisiones
SlIchet y CaffareUi, formaba la izquierda que se apoyaba en
la altura de Santon (San Antonio), posicion soberbia que ba-
bia sido fortificada .Y dobre la cual ebtaba colocada una bate-
ria de diez y ocho cañones; las divisiones Rivaud y Drouet
del cuerpo del mariscal .Bernadotte, en línea detras de la po-
hlacion de Girskow itz, formaban el centro; la· derecha, man-
daJa por el mariscal Sonlt, estaba entre Kobelnitz y Solol.
lIitz j la division VandauuIIe á izquierda, escalonada detras del
gelleral Saínt-Hiiaire, colocada en el centro y la division Le-
gralHI al estremo derecho entre Sokoluitz y Telnitz y ocu·
pando estas dos poblaciones COn grnesos destacamentos de in-
fantería. La caballeria, á las órdelles del príncipe Murat, esté>-
ha formada entre la izquierda y el centro en dos líneas; la
ligera, á las órJenes del mariscal Kellermann, en prime-
ra y la de línea en segunda. La reserva se com ponia de diez
hatallones de la guardia im perial y de diez hatallones de
granaderos reunidos del general Oudinot y de cu<arNlta piezas
de artilleria de la gundia. Este cuerpo escogido, fuerte de
quince mil bombres, estaba detras tle Schlapanitz en el Cen-
tro del ejército. La division de illfanteria del general F'riand y
la de dragones delgelleral Bonrcfer, á las órdetles del ma-
riscal Davoust, habian sido colocadas en dos líneas del es-
tremo'derecho del e;ército cerca de la Abadia de Baygern pa.·
ra contener al enemigo en el caso de que quisiese penetrar pOI'
aqoellado.


El dia apareció por fin j NapoleoR pasó al fr¿nle de }8i1 tro-
jJas: u Soldado~, les dijo, es preciso acabar esta campaña con
·un gü¡p~ ruidoso que ªt.erre • nlles(ros enemigos j 110 oa ce-




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HISTORIA
• gllris con disparar muchos tiro&, si que tened cuidado en
« apuntar Lien j esta tarde habremos ya vencido á esto~ pueuios
« del nOI'te que se atreven á medirse con 1105011:05 •• Dirijió su-
cesi vamante la palaur'a á todos los cuerpos, } al 28 de línea, que
se habia reclntado en el departamento de Calndos, le dijo: « Es-
a pero que los normandos se distinguirán hOJ ..• Al 57: u Acor~
a dáos que desde mucho tiempo os llamo el terrible . • Asi es
que cada regimiento obtuvo de él una palabra animosa, y IDas
de un roldado acordándose de, ella en medio del peligl'O- sintió
crecer su ardor y engrandecerse su ánimo.


El sol, que iba á iluminar esta jorllada admirable en que el
imperio iba á recibir (a misma consagracion de gloria ql1C Ma·
rengo habia dado al consulado, se levantó radia'lte y prouto
disipó los vapores del amanecer. Desde las alturas de Schlapa-
lIitz se apercibió entonces al enemigo dejando imprudentemen-
te sos hermosas colina~ de Pratzen para dirijir toda su izquier-
da sobre la estremidad de nuestra derecha J hajar al llauo á
traves de UII terreno cortado y dificultoso: dejóseles emfl1ñar
en ello.


Napoleon bahía r('tenido a so lado á 109 mariscaleH que es~
peraban sus tiltimas instrucciones: • Cuanto tiempo necesitais,
(t preguntó al mariscal Soult, para coronar las altnras de Prat-
(1 zen? _ Una hora, COntestó el maridcal, porqué mis dos divi-
« siones de la izquierda, colocadas en el fondo del valle, 110 pue~
ti den ser vistas por el enemigo y no encontrarán ningull obs-
« táculo. - Siendo asi, esperemos un enarto de hora mas •• Al-
gunos instantes des pues se avisó al Emperador que la izquier~
da del enemigo aparecia delante de Telnitz y que la di"ision Le·
grand iba a ser atacada; dió por consiguiente sus órdenes;
cada uno de los mariscalt,s partió al galope para reunirse a
Sil cuerpo y pronto el fuego empezó por lIuestra. derecha.


El ejército aliado estaba dividido en siete colunas; su izquier-
da, á las 6rdenes del gelleral Buxhowden, era fuerte de trein-
ta mil hombres, dividid.a en tres colanas que marcharon so-
bre Telnitz y 3ok.ol!lIitz; el centro, bajo el manda de Kolo-
wl'at, con el qu.e estaba su coartel general, debia adelantar se
en una colulla sobre Kobelnitz y se cornponid de doce batallo-
nes rosos J quince austríacos de nueva leva j la quinta coluna J




DEL DIPEHADOR NAPOLEON. :1l9
formada de ochenta escoadrones y n,andada por el príncipe
Juan de Lichtenstein , dehia secundar la derecha marchando ha-
cia la calzada de'Brunn ; la derecha, compuesta de la vanguar-
(lia de Bragation, contaba doce batallones y cuarenta escuadro-
'les y estaba encargada de atacar las alturas de Santoll y de Bo-
senitz, y una séptima col una , compuesta. de tos guardias rusos
al mando del gran duque Constantino, formaba la reserva
del ala derecha.


Al momento en que el Emperador hubo dallo la scñal, to-
(hs las divisioncs francesas hicieron movimiento; B",rna¡)otle
atnvesó el desfiladero de Crirskowitz y se adelantó sobre Bla-
sowitz sostenido en su izquierda por Murat; Lannes marchó en
la misma elevacion por los dos lados tle la calzada rle Brunn;
la guardia y la reserva siguieron á alguna distancia el cherpo
d~ Bernadotte, prontos á dar sobre el centro si el enemigo
queria llevar alli sos fuerzas.


El mariscal Soult salió del barranco de Kobelnitz y de Pan-
lowitz al frente de las divisiones Saint-Hilaire y Vandamme, sos-
teniclas por la brigada Levasseur; otras dos brigadas de la di-
Tision Legrand quedaron flanqueando para cubrir 108 desfilade-
ros de Telllitz y de Sokolnitz amenazados por Buxhowden: el
rnariscal Davoust recibió orden de partir de Raygern con las
divisiones Friand y Bourcier para contener las cabezas de las co-
bllas rusas hasta que cOllvino al Emperador atacarle! mas seria-
mente.


Así que el mariscal Soult hubo subido á la altura de Pratzen ~
atacó al cuerpo de Kolowrath, que marchaba al centro y que t
creyéndose asegurado por la izquierda qne le precedia, a,an-
uba en col una de camino por los pelotones. El emperador
Alejandro, Ku'¡u,~off y su estado mAyor estaban con esta coluna
cuyos batallones rusos fueron arrollados al momento que se pre-
sentaron formados para resistir á los batallones franceses, y los
batallones agstríacos que les seguian sofrieron la misma suel-
te. El em perador Alejandro procuró replegar sus tropas, pero-
no tenicndo ninguna divisioll á ~u disposicion pltr8 servirle de
resena, no podo impedir que fuesen rechazados basta Hosti-
ndeck. La brigada Karnenski, que pertenecia á la tercera co-
Laua de la i¡(loi~rda, ~illO á reu.llir sus esfuerzos á los de Ku-




HISTORiA
tusofI, pero no pudo resistir á los ataques combinados de los
generales Saint-Hilaire, Vandamme y Levasseur; y el centro del
ej¿rcito enemigo, amenazado de ~er precipitado pn un vallec!-
tü pantanoso, fué tam bien obligado á replegarse sobre Wischau,
dejando en nuestro poder toda su artilleria atollada en la nie-
ve medio helada.


Al momento en que se hubo dado este golpe decisivo, las dos
primeras eolunas de lluxhowden hahian desembocado de Sokol-
nitz y de Telnitz apesar de 108 esfuer:w~ de la divisioll Legrand,
demasiado débil para resistir á las ruasas rusas; pero el maris-
cal Davoust, llegando de Raigner con la divisioll Friand, res-
tableci6 el equilibrio; el combate se hizo obstinado y sangrien-
to y Sokolnitl; estuvo un momento en poder de los rUS05. Los
Henerales Langeron y Pribichefsli atacaron al mismo tiempo
¡dS alturas de Marxdorf, pero nuestras tropas dispnestas en
crucero cargaron muchas veces sus flancos con feliz resultado.


La fortuna era favorable al ejército francés tanto en el cen-
tro como en la izquierda; sucedió, pues, al gran duque Cons-
tantino y á los guardias rusos lo que al cuartel general y co-
h.llla del centr.o, esto es, que debian estar de reserva y se ha·
lla ron atacados los primeros.


El general Bagration se habia apoyado Hobre la derecha pa-
ra desorientar y atacar la posicion de Santon; la caballeria de
Lichtenstein habia igualmente marchado sobre la derecha para
secundar este ataque, de modo que el gran duque y los guar-
dias se encontraron en primera línea en el momento en que
Bernadotte avanzaba sobre lllassowitz y Lannes sobre los dos
costados de la calzada de Brunn.


Llegado al fin despoes de un largo rodeo á la derecha del
gran doque, el príncipe de Lichtenstein empezaba á formarse,
cuando los hulanos de la guardia rusa, arfastrados por on va·
lar intempestivo, se arrojaron. entre las divisiones Bernadotte
J LalJlles para alcanzar á la cabaJleria de Kellerman que se re-
plegaba delante de ellos: víctimas de esle ardor fueron carga-
do. por las reservas d!l Murat, derrotados y llevados bajo el
fuego de nuestras dos líneas de infanteria que ech6 por tierra
la mitad.


Entretanto Jos progresos del mariscal Soult habian forzado




DEL EMPEIUllOK :.'\APULEOI'.
ti Kutu"suff d ¡iafllor LichtclIstein al soca no del ceutl'O del pjP.r-
citu; cote príncipe amenazado por derecha é iZ'jui~rda no ",,-
bid adonJe :levar sus primeros socorros; se apresuró COII to,lo
á enviar cuatro regimientos de cahalleria q!le llegaron para ser
testif\os de la derrota de Kolowrath.


Por su parte, Constantino, viendo las colunas de infanteria
fraut:esa pelletrar dentro Blasowitz y desfilar, tornó el partido


, d~ uajal' de las alturdS y ahorrarles la mitad del camino; y
mientras que un furioso comhate de infanteria se empeñaba
entre la guardia imperial rusa y la division Drouet, mandó á
sus guardias de á caballo (regimiento de coraceros) cargar el
flanco derecho de esta division formado del 40 regimiento de
línea. Los coraceros rusos, apesar de la impetuosidad de Sil
ata(lue, .010 pudieron romper un batallan de este regimien-
to; en la escaramuza perdió su águila. Napoleon, cuya mi-
rada igualaba el campo de batalla, mandó al mariscal Bessieres
dirigilse á aquel punto con la caballeria de la guardia imperial
francesa; el choque fué terrilJle; la linea enemiga, despues de
ia mas obstinada defensa, se vió obligada á ceder á los esfuer-
:!.Os d~ Bernadolte J de Bcssieres; la 111 l'anteria de la guardia
rn~a, fuera de estado de re.istir por'mas tiempo, filé rechilzado
súure Krzellowitz, y los caballeros guardias llegados en aquel
instante de Auslerlitz se lisongearon en vano de resistir por
mdS tiem po; este regimiento escogido, cargado por el general
ll.app á la cabeza de los granaderos á caballo fué al momento
de.truido. Todo el cetllro del ejtÍI'cito ruso se vió obligado á
batit'se en retirada precipitadamente por el camino de Auster-
¡jtz; durante este combate, Murat y Lannes habian atacado COl!
buen éxito el cuerpo de Bragation y la caballeria rusa que le
s'1>tenia; nuestros coraceros habian arrollado todo cuanto pro-
bó sostenerse á ~u frente y las divisiones Sachet y Cafarelli
contriLu Jeron iguaimeute á la destrucciotl de esta ala derecha
del ejército ruso.


Seguro de \lue Bel'uadotte, Lallnes y Murat serian suficientes
para acabar al enemigo por aquella parte, el Ern perador se
dirigió 80Lre su derecha con la guardia~' la resena, á las ór-
dt'flP.S <lel general üu,Jil1ot, para a) udar al marisl:al Soult á
destruir el ala iZ'juierda del ejército ruso comprometida en me-
Jio de los ldg(¡s. Eran las dos de la tarde, coando Soult 7


3U




HISTORIA
enardecido por la prox.imidad del Em perador, reunió las divi·
siones Saint-Hilaire y Legrand para atacar Sokolnitz por la es·
palda, mientras que las tropas de Davoust le asaltarian de frente.


La division Pribichefski, rodeada en la poblacion, se vió
obligada á rendir las armas; el general Langeroll ¡:tacado á su
vez no [ué mucho mas feliz y solo la mitad de su division logró
reunirse á Bux.houden. Este, que habia perdido muchas horas
eo escaramuzas ioútiles por la parte de Telnitz, pensando en
fio que era tiempo de buscar su propia sal vacion, se puso en
movimiento para volver sobre Aujest y salir del desfiladero en
que esta ba cm peñado, costeando el foudo del valle eutre los
lagos y alturas ¡ desfilaba ya de la publacion, cuando Vandaru-
me, arrojándo.se con impetuosidad sobre su flanco, penetró ell
Aujest y cortó en dos pedazos la col una Buxbowden, (lue, fuera
de estado de volver atras, prosiguió 5U camino con los dos bata-
llones de la cabeza para reunirse á Kutusoif¡ pero DuctorofI y
Langeroll COIl los veinte y ocho batallones restantes se cncon-
trarnn oprimidos dentro del golfo entre los lagos y alturas coro-
nadas por las divisiones Sailit.Hilaire, Vand,unrne y las reser-
VilS. La cabeza de la coluna del lago de Aujest, que f'scoltaua
la artilleria, probó de huir á traves de los canales formados
para la secacioll de los l<lgos, p~ro el puente be rom pió COIl el
peso de los cañones, y para salvar sus piezas los soldados ru-
sos se aventuraron á atravesar el lago cuhierto de ulla dellba
concha de hielo que parecia sólida; desgl'aciadameute para
ellos el hielo rajado por nuestras balas se rOIll pió bdjo d peso
de e~ta masa y todo desapareció engullido, hombn~s, caballos
y cañones; fué un espectÁculo horrible y cuya memoria basta
para llenar de terror la imaginacion.


La victoria de Austerlitz tuvo iumeusos resultados; los ru-
sos perdieron cuarenta y cinco mil hombres entre muertos,
heridos y prisioneros j veinte gellerales, muchos edecallcs del
em perador de Rusia y un gl'an Illímero de olit:iales de dibtiu-
cíon quedaron en el campo de batalla; se les tOlllarOIl dos-
cientos cañones, cuatrocientos tiros de artilleria, todos los equi-
pages y cuarenta y cinco banderas entre las cuales figuraban
los estandartes de la guardia i m íJ~rial de Alejandro.


La fuga de los rums b:ícia la Polonia fué tan precipitada que
dejaron detras de si los caminud llellus lp. caiíunes ¡ cajo-




DEL EMPERADOR l\APOLEON.
l1e~" carros J bagajes; en la mayor pArte de las ald~as ó po-
hiaciones en que entraron los franceses destacados en perse-
cl1cion de los restos del ejército enemigo, se encOntra han las
granjas é ihlesias llenas de heridos aball(!onados sin ningnn so-
corro: el general Klltusoff se habia contentado con hacer co-
locar sobre las puertas e,te escrito en lengua fl'ancesa: retO-
miendo estos de,dichados á la generosidad del Emperador
Napoleoll y á la humanidad de sus valimtes soldados.


La misma tarde de la accion y por muchas horas de la no-
che, Napoleon recorrió el vasto campo de batalla de Austl'r-
litz, hacif'ndo contar los muertos y CIlr8r los heridos. Nada
m:l.~ peni!trante que oir á estos últimos espresal' su reconoci-
miento por el interés que el Em perador les mostraba, é infor-
m~rs~ del resnltarlo de la jornada. « La victoria es sin duda
« nnestra, gritaha el uno; el Emperador habia tomado muy
~ bnenas medidas p~ raque no se nos escapase. » 011'0 decía: [( ocho
.. horas hace que estoy abandonado y que sufro dolores ¡náll-
g ditos; pero he tomadCl pHciencia pp-nsando en ane JO he he-
« cho mi deber y que mis camaradas han hecho el sOJo. » A'IlIel
diri~iénrlose al EmperadOJ" directamente: • Y bien, sellur, le dijo;
« '·a deheis de estar ~ontento de vuestros soldados. » Napoledn
dijo á los oficiales que le rodeaban: lt He dado veinte batallas
Ií tan reñidas como esta, pero no ha visto ninguna en qoe la
« victoria haya sido tan prontamente decidida y los destinos tan
g poco balanceados.»


Durante el dia, la goardia imperial de á pié Y los grana-
deros de Üodinot mostraban so impaciencia de no trabarse Con
el enemigo y pedian que se les hiciese batir ... Regocijáos de no
«hacer nada, respondió el Emperador, pues os goa rdo de
« res~rva; tanto mejor si nO necesitamos hoy de vo~otros.»
Los enem;gos estab~n admirados de la precision que tod'ls las
tropas francesas habiau empleado en sos movimientos y se que.
j~ban amargamente de la impericia de sus propios generales.
Un comandante de artilleria de la guardia rosa, que cayó pri-
sionero, diio al pasar por delante de Napoleon: «Señor, ha-
~ cedme fusilar, pues acabo de perder mi~ piezas. IJ _« Jó-
u ven, le contestó el Emperador, aprecio vuestro pesar, pe-
«. ro puede OliO ser hatido por mi ejército y conservar aun tí·
.. tolos de gloria.»




~34 HISTORrA
Vaihuhert fIJé el solo oficial general de que el ejército tuvo


que llorar la pérdida, p!les todos los que fueron beridos co-
rdron; cuando este valiente general tuvo el muslo cortado, los
soldados de su brigada se agolparon a so alrededor para levHn-
tarle y llevarle al pupsto ve los cirujanos: « Acordáos de la
« órden del dia , les dijo, J recobrad vuestras filas; si salis Hn-
o cedores Ole sacareis del campo de hat~lla J si sois vencidos
• nad~ me im porta la vida» y pronto añadió: « Por(jué no he
{( perdido el brazo, pues hubiera podido combatir aun corl toso·
(C tros y morir en mi lugar!» Valhubert solo sobn'vivió veil]-
te y cuatro horas á su herida, y algunos instantes antes de
dar el último suspiro escribió esta penetrante carta á Napo-
leon: «Yo hubi~ra querido hacer mas por vos, )' no siento
« la muerte, pues que he participado de una victoria qn e os
« asegu ra un feliz reinado. Cuando pensareis en los valiente.
« que os han sido adictos, acordáos de mí, y me basta de-
« ciros que dejo una familia que no tengo necesidad de reco-
« menda ros. »


La generosidad del Emperador hácia la~ tropas que hahían
combatido en Ansterlitz fué grande como la victoria.


Adoptó á todos los hijos de los que babian muerto en ~~ta
batalla, se encargó de su educacion y establecimiento)' les per-
mitió juntar á su nombre el de Napo/eon; concedió ademas
600 francos de pension á las viudas de los genp,rales, 2400 á
las de los coroneles y mayores, 1200 á las de los capitanes,
800 á las de los tenientes y subtenientes)' tillalmente 200 f!'an-
cos á las de los soldados. En cuanto á los valientes que sobre-
vivieron á la victoria, les manifestó su satisfaccion con esta pro-
clama que fué Ves pues para ellos un título de gloria:


« Soldados! estoy contento de vosotros; en la jornada de Aus-
« terlitz ha beis justificado todo 10 que esperaba de vue~tra ¡n-
" trepidez; habeis adornado vuestras águilas de una gloria in-
• mortal; un ejército de cien mil hombres, mandado por los
• f!mperadores de Rusia y Austria, ha sido en menos de cuatro
(( horas ó cortado 6 dispersado; lo que ha escapado de vuestro
« fuego se ha ahogado en los dos lagos ....


" Soldados! cuando ei puehlo francés colocó ~obre mi cabeza
• la corona imperial, confiaha en vosotros para sosten3rla siem-
,. pre en aquel alto brillo de gloria que solo le podia dar valor




DEL EJfPERADOR riAPOLEON.
~ mis ojos, pero en el uJismo momento nuestros enemigos pell-
« saban en destruirla y en envilecer esta corona de hierro cnn-
« quistada con la sangre de tantos franceses, y querian obligar-
« me á colocarla sobre la ca beza de nnestros mas crneles COII-
« trarios; proyectos temerarios é insensRtos, que en el mismo
« dia del aniversario de vuestro Emperador babeis 3ni'1ui lado
« y confundido, y les haheis ensl'ñado que es mas facil despre-
« ciarnos y amenazarnos qoe vencernos.


« Soldados! coando todo lo que es necesario para asegurar la
« felicidad y prosperidad de lJuestra pátria será cu mplido, os vol-
« veré á Francia; alli sereis el objeto de mis tiernos cuidados.
« Mi pueblo os volverá á ver con alegria y os bastará decir: yo
« estuve en la batalla de Austerlitz pararlue se os conteste: J7ed
« ahi un valiente! »


Los dos em peradores Francisco JI y Alejandro, desde las al-
turas de Austerlitz, habian visto la derrota de toda la guardia
rosa} la destruccion de su ejército.


Dos dias despues de la batalla, el empprac!or de Au<tria vi-
no á saladar al vencedor en su bivaque; Napoleon I~ dijo reci-
hiéndole: «Os recibo en el solo 'palacio que hahito hace dos
« meses. _ Sacais tan buen partida de esta habitacion, contest6
« Francisco 1I, que os debe ser grata. » En esta entrevista am-
bos emperadores convinieron en un armisticio y en las princi-
pales condiciones de la paz fotora.
Franci~co II hizo conocer igualmente á Napoleon qoe Alejan-


dro deseaba hacer la paz y pidió una tregua para los restos del
ejército ruso. Napoleon le hizo observar que estaban estos cer-
cados y que ni un solo hombre podia escaparse: • Pero, añadió,
«deseo ha.:er una cosa grata al emperador Alejandro; dejaré
« pasar al ejército roso, detendré la marcha de mis colunas, si
«V. M. me promete que este ejército evacuará la Alemania y
u la Polonia austríaca y prusiana. - Esta es la intencion del
«emperador Alejandro, contestó el de Austria, os lo puedo
• asegurar; por otra parte, por la nodle os podreis Convencer
« de ello pr.r vuestros propios oficiales. D


Despues de la entrevista, el general Savaray acompañó al
I'mpprador de Austria á su cuartel general, á fin de saber si
Alpjalldro aderia á la capitulacion. Savary encontró á 108 rusos




HIstORfA
sin artilleria nl Lagages y en UI1 esp~lltoS') dt>,<ordel1; era me'-
.lia noche, el general Meerfeld habia sido rechazado de God-
cling por el mariscal Davoost y el ejprcito roso, r.odeado por to-
das p3rtes, era '!n cierto morlo prisionero.


El príncipe Czartorinski introdujo al general francés ante el
emperador Alej~ndro: «Decid á 'lTuestro dueño, le gritó este al
" v('rle, que me voy; que ayer hizo milagros, que esta jnrnada
" ha aurnelitado mi admiracion hácia ¡jI; (loe es el predestiua.
« do del cielo y que á mi ejército le faltan cien años pal'á iglla-
" lar al sOJa; pero me puedo retirar COII sp.guriJad) - Si se-
" iíor, contestó el eclecan de Napoleon, si V. M. ratifica lo qae
« ks em peradores de FrallciJ y Austria llan determinado en '"
n entrevista. - Eh! que es esto? - Que el ejército I'USO se retira-
u rá por jornadas largas J evacuará la Alernallia y la PolOllia
(t austríaca y prusiana! bajo esta condicion estoy encargado de
" (lirijirme á IIUl'stras avanzadas, que os han ya envuelto, y dar
" ,',r<lenes para protejer vuestra retirada, pues que 1'1 Empera-
~ dor qoiere I'espl'tar al amigo del primer cónsul. ~ Que garall-
f( tia es necesaria para esto? _ Señor, vnestra palahra.~. Yo os
" la doy .• El general Savary partió inmediatamente al escape
para transmitir al mariscal Davoost la orden de dej~r al ej¡olr-
cit" rnso continuar con tranquilidad Sil retirada.


Napo!eon, al mostrarse dp.masiado generoso en esta circuns-
tancia, cometió !lna falta grave, poes podia prende,' J destruir
los restos del ejército roso; ya lo sahia bien, porqué no dejó de
decir dp.spoes de S!l entrevista con el emperador de Alemania:
" Este hOlllbre me ha hecho COilJeter una grande falta;» pero
para justificarse á sos popios ojos ailadió; • Dastantes l~grirnas
(1 J sangre se han derramado, no hagamos correr m~s. » Na-
ble escosa, demasiado bella para no ser respetada de todo alT1i-
go de la humanidad!


La paz (le Presburgo terminó (ligllamente esta gloriosa (~am­
paila y de,hizo la tercera alianza. Una confederacion de los prín-
cipes del Il.hin fué formada para servir en lo sucesivo de barre-
ra á los deseos ambiciosos de la R!l~ia J del Austria. F,'ancis-
co Ir perdió sus estados veneciano. que reforzaron el reino de
Italia, y el Tirol que engrandeció la Ba.iera. El elector de Ba·
viera, el de \Yurtem berg , fIne se habian mostrado fi~:es á la




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
Francia, vieron sus estados erigidos en reinos y el margravado
de Bade fué un gran ducado. Al dar estas muestras de satsfac-
cion á los prínci pes que habian permanecido sus aliados, el Em-
¡lerador no olvidó á los generales que habían comhatido h<ljo
sus órdenes j Bertbier recibió el p.incipado de Neufchatel y M.u-
1'at el gran ducado de Berg i el príncipe Eugenio casó COIl la
l¡ija del rey de Baviera y fué declarado heredero presunto de
la corona de Italia en el caso de que Napoleon muriese sin
posteridad. Poco tiempo despues Napoleon debia dar á José bU
hermano para soberano á Nápoles y al otro su hl!rlllanO Luis
á la Holanda. De este modo el hombre, al que la alianza habia
querido derrihar del trono, dispensaba él mismo coronas y
}Jacia re)'¿s.




RESUMEN CRONOLÓGICO. ( 1 )
CA\IPAÑA DE MORAVIA. - B\TALLA DE AUSTERL1TZ.


·¡SO.... l' r«gi,lores de Plri .. 1" banderas IO~ ~ I rnad~s <Jl enem!:.;-o.
2'¡ de oclllb,'e. Entrad, del Ernpcl \ -', ,:. y 16. _ Cornil,.te de lIoll,brulI1


dor en l\1unich. I conocido hajo el nombre tle Seholl-
27. - El 1 ~ cuerpo pasa el Iun por ¡ ntanenn.


Vassel·hurgo. 120~ _ El t:rnp"raelor recibe en BrunLl
28. - El 3° pasa el Inn por Mnlh- á le.s diputa,los <le la :\101"1 l' i, .


dorf. 23. _ Las avanza,!.. .. llegan hasta 01-29. - El Emperndor entra en Branan, UllltZ
llave del Austria V toma los alma- 27 y 'l8 _ El moriscal Davllllst entn
cenes y artillería del enemigo. en Presuur~o capital de la Ung-ria.


I de n¿"iembre. El 3°¡cuerpo pasa 29.-El Emperador bace tomar pu-
e! Trann por Lamb.ch. sicíon al ejército y fortdio" el Sall-


2. - Toma de EiJersbeg sobre el Ion.
Traun. .. I __ El E.mperatlor despide un P¡¡l'-


3. - El 5. Q CUf'rpo entra en LLntz Talnental'lO ruso.
5 - El príncipe Mur¡¡t con su cuer-¡ 1 de diciembre. El Emperador visito


po ele Ejército, habiendo pas?~o.el ;; s avanzadas durant~ la nadie.
Inn por l\fulhdorf, bate al e¡c,c'to, 2. _ El Emperallor da sus ordenes
rtBO en Amstetten, á lo~ ,rener[¡]es en la mañana de lli


- - Entlevista del empera;lor Na- bataIl~' de Austerlitz.
p:>leon y el electM de il"ler¡¡ cer- __ Batalla de Austalitz.
ca de Lintz. __ Generales v sol"¡,"¡os rus.l' hp-


4 y 5. - El 6 cuerpo se ap~dera ~el chos prisionero~j son llevadosalErn-
Tyrol desplles de lo c"!,,tulaclon erador.
,lel fuerte de Luetasch, el comba- _P _ Una p1rte del ejército ruso se
t~ de Scharnitz y el de delante del blInde en las aguas.
Insprnck. 4 _ Los dos emperadores en el.Li-


7, - Toma de los almacenes de va'Ine cere, del molino de Saraeh,tz.
ln,pruck., los enfermos son CQn-, 6. _S"'p",lSion de armas.
fia,los á la generosidad frances>. j __ Los eañúnes y armamentos del


- - Las banderas frnncesas son re-; 3l'sen;¡1 impp.l'íaI dt' Viena sOn tr:lTl\j~
cobradas en el arsenal de lnspruck. porta,los ,¡ Francia. .


8 - El Emperador hace ~u entrada __ El ministro de negorlOs estrah-
en h nb:lilia de Molk. jero. pa9a el Uanubio frente ,le


9 - El ;). Q cuerpo y la reserva entran Pre,lmrao.
en So"in-Peltel'. I __ Ven;ei. vuelve á ltolia


1 t - Combate de Krems cerca de __ Ratifieaciondd trataelo de Pr, 5-
Uiernstein.


13, - El ma,·isc,l Murat con la re-
serva entra ell Vienn.


- - El mariscal Murat y el mariscal
Lanncs se apoderan del puente de
Viena.


- - El Emperador en Sehoenhrunn
arenga .í SI] ejército.


14· - Las h,h i t1nte, de Vie"" pre-
sent·,n las Ihve. de su ciu.lad al
Empera,lor. .


- - El Emperarlor T<'mite :í los eor'


hurgo. .,
__ El Electnr de BJl'lera y el <l~


W urtemberg son pJ'ocl~mados reyes;
__ L1 gUJl'd¡a irnpel'la] regresa a


Francia.
1806.


i7 de enero. El Emperador lleg1 á
Paris.


_ - Trofe .... de la campaña.
__ La fml. pul,li"" la noticia de


11 p,z de Presbur~o.
-------


" . tI·· .. pciones enlm'adas en los ( 1 1 Este n:Sum~n t'sta compuestu (e j)'i losel I .. . . O'rabad.o~ de la ro!una rle IlI.phz i ¡le V clHldm'} y ofrece rcut1tdt) all'es~men ) a
" . 1 I I 1 1 lrnp,ñan los bajos relte-precedente lel sel'le comp di ((' 'te:; cyen! 'lO; que :l,r;( •
ve de este admirable monumento.




Clemencia del Emperador para con la princesa de Halzfeld.


CAMPAÑA DE PRUSIA.
Despues de la victoria de Auliterntz y del tratado de Pres-


burgo, el emperador NapoleoD tumpor fm instante la espe·
ranza fundada de ver la paz de la Europa completamente asegu-
rada por una alianza sincera de la Inglaterra con la Francia. La
muerte de Villiam Pitt babia llamado al frente ¡fel ministerio
inglés á su rival, el célebff~ Jorge Fox; este ilustre hombre
de estado 110 olvidaba los sentirni'entos de estimacion qoe le
onian al primer cónsul, por lo cual uno de sus primeros cui-
dados desde su entl"ada al ministerio fué el renour coo el
Emperador de los franceses negociaciones cuyo 'objeto .era vol-
ver la tranquilidad á su país y el sosiego al mundo; pero su
muerte demasiado pronta destruyó desgraciadamente la b(tena
TOluntad de la Itt!!llaterra J Napoleon debió perder toda es-
peranza de ver al gabinete británico consentir en la paz eu-
ropea.


La neutralidad de la Prusia durante la tercera ~oalicion no
rué sin segunda8 intenciones, pues esperaba, para declararse,
tIue las victorias de los coa liados le permitiesen hacerlo r.in


51




212 HJSTORIA
peligro, El rey Federico Gllilldmo habia tenido en Postdam,
delante del sepulcro del gran Federico, una entrevista eOIl Ale-
jandro, en la que le habia prometido juntar sus tropas á las
de Austria y Rusia: tínicamente antes de romper enteramente
con el Emperador de los franceses y como para poner el bllen
derecho de su parte, habia ptdido una reparacion, que ya sa-
hia deherle ser reMada, por la violacion del territorio prusia-
no cuando el paso de BernadoUe en el principado de Auspach.
En esta ocasion fr.é cuando el principe de Haugwitz habia ido
á encontrar al emperlldor Napoleon en el bivaque de Auster-
litz, y el Emperador aplazó su conferencia con él para el dia
siguiente á la batalla j pero despu,:s de la victoria señalada que
acababan de ganar los franceses, no se podia tratar de las ,'e-
clamaciones amenazantes de la Prusi a I y el príncipe de Hallg-
witz era demasiad~ buen diplomático para presentar al vence-
dor otra cosa mas que cumplimientos que sin embargo no en-
gañaron á Napoleon, porqaé desplles de haber recibido las
felicitaciones del ministro prusiano se dirigió á SIlS generales
y les dijo sonriendo: «Ved ahi urt cumplimiento que la victo-
«ria ha hecho cambiar de direcciono ».Con todo esperó reunir
francamente la Prllsia á la causa de la Francia, dándole una
parte de las provincias c9nquistadas I por lo cual Federico
Guillelmo recibió en cambio del pequeño territorio de Am-
pach 1 que fué dado á la Baviera ,el hermoso electorado de Han.
llover; dándole de este modo Jos estados hereditarios de la casa
de Bronswick, Napoleon esperaba Guscitar entre las cortes de
Londres y Berlin un motivo perpetuo de guerra y ~e engañó,
pues la Prusia, que estuvo á pique de combatir la Inglaterra,
cedió á las instigaciones de los nuevos ministros ingleses y to-
móparte en ulla cuarta coalicion en qlle entrarOn igualmente
la Rusia y, la Suecia,


Las qllejas qlle la Prusia alegó contra la Frapcia fueron: 1 a la
extensioll de potencia adquirida por el imperio francés con la
reunion de la Iliria y los Estados Venecianos, con la creaeion
de los reinos de .Holanda y de NápoJes y con ¡ade ia confede-
raeion germánica; 2a la ocupacion prolongada de las provincias
alemanas. Pedia igualuiente que la Francia no pnsiese ningnn
ohstáclllo á la formacion de la liga del Norte que debia abrazar
sin exepcion todos los estados alemanes 110 comprendidos en el


..




DEL EMPERAUOR l\APOLEOi'í,
acta fundamental de la confederacion del Rhin.


El rey de Prusia no ignoraba con todo que la causa de la
permanencia de las tropas francesas en Alemania era la ineje-
cocion por parte de la Ru~ia de ciertas obligaciones contra idas
en su nombre por el Austria en el tratado de Presburgo; y
ll~no de confianza sin duda por los armamentos numerosos que
habia reunido durante algunos meses, i1egó su ceguedad hasta
(lirigir un ultimatum al emperador Napoleon, en el que le
exigia para el 8 de octubre nna satisfaccion precisa á todas
bclS quejas y la evacuacion inmediata de la Alemania.


« Mariscal, dijo el Emperador al príncipe de Neufchatel
« al. recibir la resolucion prusiana, se nos da una cita de honor
" para el 8. Jamas un francés ha faltado á ella, pero como se
« dice que hay una hermosa reina que quiere ser testigo de
« nuestros combates, seamos corteses y marchemos sin acosíar-
« 1108 hácia la Sajonia. " La reina de Prusia estaba efectivamente
eu el ejército, vestida de amazona y con el ulJiforme del re-
gimiento de dragones que llevaba su nombre. « Parece, decia
« el primer boletín de Napoleon, que se ve á Armida en su
« delirio poniendo fuego en su propio palacio. »


Napoleon salió de Paris el 28 de setiembre y el 6 de octu-
bre tenia ya su cuartel general en Bamberg, y reunido al re-
dedor de sí al grande ejército, fuerte aun de ciento ochenta
mil hombres.


El ejército prusiano llegaba á dos cientos mil hombres, y
se le habian reunido las tropas de Sajonia y del Hesse electo·
ral.


El rey, al ponerse en pel'sona al frente de su ejército, ha-
bia examinado á todos 108 viejos generales de la guerra de los
siete años para servirle de guias, y los duques de Brunswick y
de Mollendorf debian conducir á los prusianos á la victoria;
el primero, general de la vanguardia bajo su padre el gran
Fernando, solo habia combatido en Kaiserslantern donde
habia defendido con valor su campo contra Hoche; buen
administrador, valiente en la pelea pero tíruido en el ga-
binete, nada hahia sabido aprender durante los quince años de
guerra que acabahan de pasa r, aunque estos años fuesen fl-


'f




HISTORIA
cos- en grandes lecemnes militar~s; Mullendorf no menos 'Va-
liente era pooo hábil· capitan. La edad habia helado en estos
dos generales las calidades que habian hecho su reputacion sin
darles genio, porqué el genio no es el fruto de la edad ni
de la esperiencia. El príncipe de Hohenlohe y de Massenbach
tenia n únicamente ideas falsas sobre la guerra. Estos hábiles
estratéjicos. sumergidos en un s\J.eño letárgico desde diez años,
contaban tambien reconducir Napoleon ¡\ Magancia, paes nin-
guna de sus plazas de primera línea, situadas á algunas. mar-
chas de los acantonarnientos franceses I babia sido paesta en
estado de defensa. El ejército prusiano era con todo hermoso,
de aspecto y disciplina admirables; la artilleria escelente, la
caballeria valiente, ejercitada y trabajadora, y en fin el esta-
do mayor estaba cOlnpuesto de oficiale$ instruidos.


El ejército franctÍl! estaba de aqael modo dispuesto y de-
bia ponerse en marcha por tres puñtos diferelltea.


La derecha, compuesta de los cuerpos de los mariscales
Soult y Ney y de una division de bávaros, se reuni6 en Ba-
reuth para dirigirse sobre IJoff; el centro, compuesto de la
reserva de Murat , de los cuerpos de Bernadotte, Davoust y
la guardia imperial, desembocando por Bamberg sobre Cor-
nachdebia Ilasar el 8 á Saalb6urg y desde alli dirigirse por
Schleitz sobre Gera; y la izquierda, compaesta de los cuer-
pos de Lannes y Augereau, debia marchar de Schweinfurt so·
bre Cobour, Gratffental J Saalfeld.


Napoleoll habiatomado sus disposiciones; 6U prese~eia ani-
maba á los soldados del' mas vivo entusiasmo ¡ la batalla de
Austerlitz habia aniquilado la antigua preocupacion de la Sil-
perior.idad de los rusos; el honor francés debia ahora des-
truir sin remedio la reputacion de las sabias maniobras pru-
sianas que la memoria del grall Federico protegia aun en to-
dos los espíritus.


Las hostilidades empezaron COIl los felices resultados qae
el ejército francés obtuvo en Saalboorg, ell Schleitz y en Gara.


Uno de los parientes de Federico Guillermo encontró la
muerte en uno de los primeros combates en Saalfeld; era el
príncipe Luís de Prasia, primo hermano del rey y ono de




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
los mas ardientes provocadores de la guerra: este babia com-
batido al frente de la caballeria, COII la mayor intrepidez , pe-
ro siendo sus escuadrones arrollados por los húsares franceses
siguió el movimiento retrógrado de esta tropa para procurar
replegarla, cuando fué alcanzado por un mariscal de cam-
po d~l 10 de húsares, llamado Guindé, quien le gritó que se
rindiese; el príncipe se detuvo, hizo frente y empeñó con su
intrépido adversario un combate cuerpo a cuerpo. Guindé,
tom:lUdo al príncipe por un simple oficial, reiteró su intima-
cion. « Rendíos, le gritó, ó sois muerto.» En contestacion recio
bió un sablazo en la cara: entonces con la necesidad de defen-
derse y no siguiendo mas que el movimiento de una justa vell-
ganza, hundió 8U sahle en el cuerpo del príncipe que cayó
muerto á sus pies.


El proyecto del rey de Prusia habia sido empezar las hos-
tilidades el 9 de octubre, desembocand.) sobre Francfort por
su derecha, sobre Wartzbourg por su centro y sobre Bam-
eerg por su izquierda: todas las divisiones de su ejército esta-
han dispuestas para ejecutar este plan; pero habiendo el mo-
vimiento del ejército francés sobre Saalbourg , Scheleitz y Ge-
ra rodeado su izquierda, resolvió reunir todo:! sus destaca-
mentos, y el 5· presentó batalla entre Capellendord y Aners-
taed con un ejército fuerte de cerCa ciento cincuenta mil hom-
bres.


A las dos de la tarde, ei Emperador llegó á Jena y subió
sobre una pequeña eminencia que (,cupaba lJuestr'a vanguardia;
desde alli apercibió las disposiciones de los prusianos que pa-
recian maniobrar para atacar al otro día y forzar sobre nues-
tra derecha los diversos desfiladeros del Saale. El enemigo
defendia en bastante numero r con una posicion inespugna.
ble la calzada de Jena á Weimar y pensaba que los franceses
no podian desembocar en el llano sin haber forzado este pa-
so, pue¡¡ á la verdad paret:ia imposible hacer subir la artille-
ria sobre la cima, que ademas era tan es~recna que apenas
en ella se podian replegar cuatro hatallones: Na poleoll jnzgó
de otro modo; hizo trabajar toda la noche en abrir un ca-
mino en la roca y así logr6 conducir la artilleria a la altura.


El mariscal Davollst recibió orden de marchar sohre Naum,




246 lllSTORIA
bourg, para defender los desfiladeros de Kossen si el enemigo
avanzaba sobre esta ciudad, y dirijirse a A polda para acome-
terle por la espalda si permanecia en sus posiciones.


El cuerpo del rnaris,~at Bernadotte fué destinado á desem-
bocar por Dorribourg para caer sobre las espaldas del enemi-
go, ya se dirigiese sobre Naumbourg, ya sobre Jena.


La caballeria de línea no pudo reunirse al ejército fran-
cés hasta medio dia; la de la guardia imperial estaba á reta-
guardia á treinta y seis horas de marcha; pero hay unos mo-
mentos en la guerra en que ninguna consideracion debe balan-
cear la ventaja de prevenir al ellemigo y atacarle primero. Na-
poleon hizo reunir en masa, sobre el llano que el enemigo ha-
hia despreciado, todo el cuerpo del mariscal Lannes ; la guar-
dia imperial se formó igualmente en batallon cuadrado, y el
Emperador bivaqueó en medio de estos valientes. La noche ofre-
cia un vistoso espectáculo: dos ejércitos, de los cuales el uno
desplegaba su frente sobre seis leguas de estension, abrazando


·con sus fnegos la admósfera , y el otr; cn yos fuegos apal"elltes
estaban concentrados sobre nn pequeño punto j y tanto en uno
como en otro ejército se notaba actividad y movimiento. Los
bivaques de los dos campos estaban á medio tiro de cañon; los
centinelas casi ie tocaban y no se hacia el menor movimiento
que no fuese oido.


Los cuerpos de los mariscales Ney y Sou It marcharon toda
la noche para llegar al lugar de la batalla y al amanecer el
ejército se puso sobre las armas. La divisioll Gazan estaba for-
mada en tres hileras sobre la izqaierda del llano; la division
Suchet formaba la derecha y la guardia irn perial ocupaba el
centro y la cima del montecillo, teniendo cada uno de estos
cuerpos sus cañones en los intervalos. De la ciudad á los va-
lles vecinos se habian practicado desfiladeros que permitian se
,lesplegasen mas facilmente las tropas que no habian podido
ser colocadas en la montaña, porqué esta era sin uuda la pri-
mera vez que un ejército debia pasar por tan estrecho desfi-
ladero.


Una densa niebla obscurecia el cielo j el Emperador se puso
al frente de muchas líneas, encomendando á los soldados se
gnardasen de aquella caballeria prusiana que pintaban como




DEL EMPERADOR l\"APOLEON.
tan temible. «Acordaos, les dijo, que hace un año, en esta
• época, tomasteis Ulm; el ejército prusiano, como entonces el
(( austríaco, está en el dia rodeado, ha perdido ya su línea de
~ operaciones y sus almacenes; no se bate pues para la gloria
" pero sí para su reti rada; por consigniente procurará abrir


. « brecha sobre diferentes puntos, el cuerpo que les dejara pa-
11 sal' quedará sin honol' ni reputacion. Cuento con vosotros. l)
A este animado discurso los soldados contestaron á gritos: mar-
clu'mos!


Los tiradores empeñaron la accion, la fusileria se hizo viva;
por buena que tues" la posicion que el euemigo ocupaba filé
desalojado, y el ejército francés, desembocando en el11ano, co-
menzó á tomar su órden de batalla.


Por su parte el grueso del ejército enemigo, (jne no habia
formado proyecto de atacar hasta que la niebla se habiese di-
sipado, tomó las armas. La izquierda, fuerte de cincuenta mil
hombres, habia marchado desde la vispera para cubrir los des-
filaderos de Naumbou rg y apoderarse de la embocadura de
Kossen donde debia encontrar al mariscal Davollst; el centro
y la derecha, formando u.na fuerza de ochenta mil hombres,
se dirigieron al frellte del ejército francés que desembocaba del
llano de Jena. La niebla cubrió a los dos ejércitos durante tres
horas, pero e~ fin se disipó con un hermoso sol de otoño y
~tl vieron ambos ejércitos á un corto tiro de cañoD. La izquier-
da del francés, apoyada sobre una pobladon y b?sques, esta-
ba mandada pOI' el general Augereau, separándola del centro
la .guardia im perial J ocu pando este el cuerpo del mariscal Lan-
oes ; la derecha estaba forma.da pur el cuerpo del mariscal Soult,
y el mariscal Ney solo tenia tres mil hombres! únicas tropas
que habian llegado de su cuerpo de ejército.


El ej¡;rcito enl'migo, mandado por el príncipe Hohenloche!
€ra lltHnerOliO y nJo;;traoa una hermosa caballeria; sus manio-
hras eran ejecutadas' COII precisioll y rapidez. El Emperador
hubiera deseado retJrdar dos horas ·Ia señal de llegar á las
manos:i fin de esperar en la posicioll que acababa de tomar!
df'spoes det ataque de la mañana, las tropas que se le debian·
juntar y mas que todo la caballeria , pero el ardor francés le
arrastró. Muchos batallones se hahian empeñado en la pohla.




~48 HISTORIA
cioll de Hollsted y vió al enemigo moverse para desalojarlos. El
mariscal Lannes recibió orden inmediatamente de marchar por
escalones para sostener aqJlella poblacion; el mariscal Soult ata-
có un bosque sobre la derecha, y como el enemigo hubie~e
hecho un movimiento sobre nuestra izquierda, el mariscal Au-
gereau fué encargado Je rechazarle. En lUenos de una hora la
accion se hizo general; de una y otra parte 8e obr6 constante-
mente como en una parada; pero eu nuestras tropas no hubo
jamas el lDenor desorden y la victoria no quedó un momento
indecisa. El El1Iperador conservó siempre á 8U lado, indepetl-
dientemente de la guardia imperial, gran número de tropas de
reserva para poder acudir á todo accidente imprevisto.


El mariscal Soult, habiendo tomado el bosque que estaba
encargado de atacar, hizo un movimiento delante, y enes-
te instante se avis6 al Emperador que la division de caballería
francesa de la reserva em pezaba á colocarse y que doa nuevas
divisiones del cuerpo del mariscal Nay llegaban sobre el campo
de batalla; hizo avanzar pues entonces todas las tropas que es-
taban en reserva sobre'la primera línea, y encontrándose de es-
te modo apoyados los combatientes ,arrollaron al enemigo en
un momento y le forzaron á retirarse. Los prusianos lo hicie-
ron con orden durante la primera hora, pero fué una terrible
confusion en el momento en que las divisiones de dragones y
coracel'OS, teniendo al gran auqne de Berg á su cabeza, pudie-
ron tomaf' parte en la acoion ; la caballeria é infauteria prusia-
na no pudieron sostener el choque; la infanteria se formó en
batallones ell cuadro, pero en vano; cinco de 8US cuadros fue-
ron desbaratados, y artilleria, caballeria, infanteria, todo fué
arrollado y preso. La caballeria francesa llegó á Weimar al
mismo tiempo que el enemigo, á quien persigui6 asi durante
seis leguas.


Mientras que el Emperador ganaba la victoria de Jena , el ma-
riscal Davoust obtenia en Auerstaed ventajas no menos señala-
das sobre la izquierda del ejército enemigo, donde estaba en
persona el rey de Prusia. Este cuerpo, mandado por el duque
de Brunswick, se encontraba ya á cinco leguas sobre la iz-
quierda del campo de batalla de Jena, cuando su vanguardia
encontró los puestos avanzados del mariscal Davoust que ha-




DEL EMPERADOR l'i"APOLEON.
hia tomado posiclon en Naumbourg; solo el desfiladero de Kos-
sen separaba los franceses y prusianos, y Brunswick, creyen-
do solo tener que haberlas con un fuerte destacamento, en ver;
de procurar apoderarse al momento del desfiladero, se detuvo
en Auerstaell é hizo bivaquéar sus divisiones. Al amanecer hi-
cieron movimiento; pero la niebla densa que reinaba en todo el
valle del Saalé contrarió y retardó su márcb~, y entretanto la
Schmettau, que formaba la vanguardia, dió contra la de Gn-
din, que durante la noche habia ocupado el desfiladero de Ko-
sen á l1n de ofrecer á las divisiones francesas el meáio de de-
sembocar sobre el llano.


El mariscal Davoust, que habia recibido á las dos de la ma-
ñana las órdenes del Emperador, propuso al príncipe Berna-,
doUe, cuyo cuerpo de ejército avanzaba sobre Dornbourg)
IDarchase con él por Kosen sobre Apolda y le ofreció al mis-
mo tiempo el 'mando de los dos cuerpos; pero Bernadotte se
mantuvo en la ejecucion literal de la órdeo clue habia recibido
y se negó. Todo lo que Da voust pudo llecirle para convcncerls
fué inútil y tomó el camirlO de Dornhourg. Su ohstinacion, di-
ficil de ¿splicdr y que se atribuyó al deseo de adquirir gloria
á costa de su cólega, por poco comprometió el resultado de
la batalla.


El rey de Prusia, á quien la niebla impedia ver lo que pasa-
ba, hahia Ulandado al general Blucher avanzar COII dos mil
quinientos cabdllos para caer sobre las tropas que hubieran
podido desemhocar sobre el llano, y la division Gllllín llegó
precisamente. Nuestra caballeria ligera, atacada de im proviso
por la caballeria de lllucher muy superiur en número, fué obli-
gada á retroceder; pero la hrigada Gautier tuvo tiem po de for-
marse en cuadro, y la artillería francesa, colocada sohre la cal-
zada, sostenidd por la infanteria, detuvo á los escuadrones pru-
si~nos que redoblaron inutilmente sus cargas.


Esta resistencia inesperada admiró al duque de BrulIswick,
quien queria formar al ejército en batalla J esperar se desva-
neciese la niebla. El l'iejD general Mullendorf pretendia aun que
los franceses no tenian allí mas que un cuerpo aislado y que
era menester arrollarle en el barranco de Kossen. El rey, siendo
de e.ta opinion, mandó en consecuellcia á las divisiones de War-
tellsJeven J del príncipe de Orallge doblar el barranco de Auers-


32




!,!5o HISTORtA
taed y cechazar vigorosamente todo lo (lue encontrarían defante.


\Varstenieven, que desembocó el primero, atacó la izquier-
da de Gudin mientras que lllucher c'lrgaba la derecha de la di-
vision francesa j la niebla se había disipado un poco; el ataque
fué vivo y oostinado, pero Davoust, cülocac1o en cuadros de
tablero y fnerte c:>n la heróica resistencia de su infanteria,
rechazó muchas cargas consecutivas. Blucher tuvo su caballo
muerto j sus escuadrones, encontrando por todas partes un
frente erizado de bayonetas y espuestos á los fuegos cruzados
de los cuadros, perdieron un gran numero de valientes, por
]0 que la caballeria prusiana lué rechazada en desorden sobre
el camino de Eckartsberg.


La llegada de la division Friand acabó de asegurar el éxito
sobre la derecha; desembarazados por esta parte los france&es,
fueron pronto asaltados sobre su izquierda por las tropas de
Warten,~leven. mientras que Schmetau, sosteniJo pOI' el príli.~
cipe de Orange, les atacalJa de frente. Eran las lI11eve de la
mañana; el duque de Brunswick dirigia este ataque general y
estaba el mismo al frente de la divisÍol1 VVarteusleven, pero
apesar de la gran de~proporcion del número, el inalterable
Gudiu se Illailtuvo firme contra este nuevo esfuerzo. Los pru-
sianos avanZlfon como en una parada, y fieros por su antigua
reputacion procuraron conservar su alineamiento y sos distan-
cias. Nuestros soldados, parapetados detras de 108 caiíaverales,
pequeños fosos y árboles (loe rOllean ia poblacion de Hassen-:
haussen, donde la di visÍon Gudin se a po)' aba, les acribillaron·
á balazos: los batallones prusianos se d()b!aron y el duque de
El uuswick, quel'iéndolod replegar, fué herido 'mortalmente;
Sehernetau sufrió la misma suerte y Wartensleven tuvo so ca-
hallo muerto. Privada de sus gefes, la línea enemiga dndó, se
detuvo, pero uo retrocedió. Apesar de su enérgica resistencia,
Gudiu iba á sucumbir, cuando la division lVIorand apareció en
el !lano. El choque de estas tropas frescas y electrizadas fué
decisivo, y los prusianos fueron rechazados de IIassenhaussen,
pero se formaron un poco mas atraso El rey Federico Guitler-
IDO mandó á su caballeria probar sobre nuestra izquierda nn
esfuerzo igual al que tan lIlal habia salido á nlucher contra
nuestra derecha; pero este esfuerzo se rompió sobre los cuadros
de [a division Morand) y apesar del valor obstinado del prín.




DEL DjPEnADDR :;XAPOLEO~.
cípe Guillermo quPo la mandaba, la caballeria prusiana, dete.


, nitla por nuestras bayonetas cruzadas, tiroteada á quema ro.
pa }' metrallada por nuestras baterias, {ué rechazada, }' el
mismo príncipe herido no pUllo detener el desórJen de sus es·
cuaurones que se salvaron parte en Neusulza y parte en Auers-
taeJ.


En este momento, Frimd, penetrando hasta Tauchwitz,
desorientó la izcruierJa de la línea enemiga, y apenas Morand
huho rechazado este ataque de caballeria, se precipitó sobre
Rechausen. El rey Je Prusia se habia hallado siempre en lo
mas fuerte del cornhate y tuvo su caballo muerto; nlallJaba
él mismo Ulla parte de resel'va frente de nuestra izquierda,
pero hatido de flanco por nuestra artilleria, le fué imposible
restablecer el comhate é impedir la toma de Rechausen.


El dcsórden y la confusion empezaban á introducirse en la
infanteria prusiana, COIl lo cual Davoust juzgó que hahia ve-
nido el momento de dar .el golpe decisivo, apoder~nJose de las
alturas de Eckartsherg ,cenando de este modo al enemigo su
última línea de retirada.


Dirigió las divisiones G'1dill y Fria'ld; nada pudo resistir á
la impetuosi'dad de su ataque; Eckartsberg fné ganado y lal
tropas prusianas repasaron en desórden el profundo barranco


, de Auerstaed. . '
Federico Guillermo, ignorando el resnltado de la batalla de


JeIla, mandó la retirada sobre 'Veimar j la ruina de sn ejér-
cito hubiera ~iclo completa si llernadotte hnbiese , como pudo
hacerlo, desembocado de Combonrg sobre SuIza y atacado á
los prnsianos en su fuga; sin embargo este mariscal prrfirió
continuar sn marcha sobre Dornhourg, de mOllo '¡[le hasta la
noche no lIeg6 á las cercanias de Apolda; con todo su apa-
ricion inesperada sobre las altnras q[le flanquean el camino de
Weimar y el encuentro de los fugitivos de Hohenloe acaba-
ron de llevar la desesperacion á las filas prnsianas, que se
4lesbandaroll por todas partes.


Tal rué el resultado del célebre combate de Auerstaed, en
-qoe Davoust Con veinte y cinco mil homhres, aislado y sin
ser sostenido, batió [111 ejército dos veces mas numeroso yad-
'luirió un título eterno de gloria.


Los trofeo$,de la victoria de Jena, que comprende las dos
'"




HISTORTA
1atallas de J~na y de Auerstaed, fueron cuarenta mil pl'IS10~
lJeros, sesenta ban rieras y ¡reseie ntos cañones, y el ejército
prusiano, del que casi todos los generales quedaron mnertos ó
lleridos, fué cOf!lpl cta mente dispers ado y destruido; el mismo
rey apenas pudo escapar á tra ves de las divisiones francesas y
por poco cae prisionero. La reina', aquella hermosa princesa
que habia contri buido á arrastrar su esposo á la guerra, solo
tuvo tiempo de huir á Weimar en el momento en que la van-
guardia francesa li egó persiguiend o á los fugitivos.


Durante la batalla, Napoleoll se habia mostrado en todos
Jos puntos, y su presencia reanimaba los ánimos. En lo mas
:reñido de la accion, viendo sus alas amenazadas por la caba-
lleria, se dirigió al galope para mandar las operaciones y cam-
biar el frente en cuadros. Al dar su s órdenes, fué interrum-
pido á cada instante por los gritos de viva el Emperador!
La guardia imperial de á pié, Can un despecho que no podia
disimular, veia á todo el ejército lu chando mitntra, ella esta-
ha en inaccion; asi es que muchas veces en ella se oyeron los ...
gritos de adelante! «Que es esto? dijo el Emperador; este
« wlo podrá ser un jóven imberbe que se atreve á pregonar
« lo que yo quiero hacer; que espere á que haya mandado
a treinta batallas campales antes de pretender darme consejos .•
LIlS voces callaron y los que habían hablado eran en verdad
jóvenes vélitl!s cuyo ánimo eotaba impaciente por señalarse.


El Emperador hizo noche al otro día de la batalla en Wei-
mar en los aposentos que habia ocupado dos dias antes su
}¡ermosa enemiga, la reina de Prusia.


Recibió una carta del rey de Prusia en contestacion á una
que le habia dirigido antes de la batalla. Este paso del em-
perador Napoleon era igual al que habia dado con el empe-
rador de Rusia antes de la batalla de AusterJitz. Habia escrito
al rey de Prusia: « El éxito de mis arlllas no es incierto; vues-
« tras tropas serán batidas pero costará, sangre á mis hijos;
11 si pudiese ser ahorrada con algun convenio posible y corn-
Il patible con el honor de mi corona, nada habrá que yo no
11 haga para ahorrar una sangre tan preciosa, pues solo el ha-
e llar es á mis ojos mas precioso que la sangl'e de mis &01.




,


DEL E:I!PERADOR NAPOLION. :lS3
« (Iaoos.» El rey Federico Guillermo wlo cC'llfotó de! pues


de perdida la batalla y aun pidiendo un armisticio, cosa que
el Emperador negó, diciendo: que le era impüSihle, dr~Fues
de una victoria, dar al fnfmigo vencido el tiempo de reple-


garse y qne ~olo trataria en Berlin.
Siete dias habian bastado á Napoleon para deshacer todas


las combinaciones de Jos generales del gran Federico; una so-
la jornada habia sido suficiente para triunfar del ejército pru-
siano y solo le faltaban siete semanas para conquistar todas


las ciudades fuertes de Prusia, de Bralldebourgo y de la Si-
lesia 1 para hacer prisioneros los cuerpos de reserva y las di-
'Visiones destacadas que la victoria de Jena habia dejado in-
tactas, y en fin para echar de todos sus estados de Prusia y
de Polonia al rey Federico Guillermo que habia tellido la au-
dacia de pre~cribirle dejase la Alemallia; con lo que el ejér-
cito francés se estelldjó como una tempestad por toda la Pru-
sia. Erfurth, que encerraba catorce mil homhres y ciento
'Veinte cañones, capituló el 16 de de octubre; el ejército de
reserva de doce mil hombres, mandado por el duque de
Vlurtem berg, fué el 17 alcanzlldo y derrotado en Halle; Span-
dan capituló el 25; Julde fué tomado el 27 y el ejército fran-
cés entró el mismo dia en Berlin, saludado por las aclamacio-
nes del pueblo que acogió á los soldados de Napoleon mas
bien como á libertadores que como conquistadores.


El 29 se tomó posesion del ducado de Brunswik, y la for-
taleza dePrenzlo\Vcapituló despueo¡ de un combate en que diez
y seis mil hombres de infantería, restos que el príncipe de
Hohenloe procuraba reunir en rededor de Magdebourgo, rin-
dieron las armas. El mismo dia la fortaleza de Stettin, con
una goarnicion de cinco mil hombres, se rindió al cuerpo de
caballeria ligera mandada por el general Lassalle; elLo de
noviembre entró por capitulacion el mariscal Davonst en Cus·
trin y -el mariscal Augerean en Francfort sobre el Oder; Mor-
tier, de con<::ierto con el rey de Holanda, ocupó el Hesse elec-
toral; el 7 de noviembre, veinte y un mil hombres que el
general Blucher habia conducido hasta Lubeck f!leron forza-
dos en esta ciudad y precisados á capitular; Magdebourgo, de-
fendida por 800 cañones y veinte y dos mil hombres de guF :,··,">-"" "',,)/ .


t,/




25¡ HISTOR~A
nicion, se rindió el 8, y esta capitulacion fué seguida de iae
Creutzchau, de Hammlen, de Nienbourg, de PJdssenhourgo J
de 1/\ ocupacion de Brcmell, Ilalllhurgo, Hannover y del ducado
de Pos'en •


.l\1ielltras que sus tenientes acababan la conquista de la PruG
sia, Napoleon se hahia quedado en Berlin, centro desde el cual
dirigía todos sus movimientos.


En Postdam habia visitado el sepulcrCJ del gran Federico y
tomado de los aposeutos ocupados por este rey ilustre la espa·
da, el cinturon de general qM llevaba en la guerra de los sie.
te años y su eordon del Aguila Negra. u Yo prefiero estos tro.
« feos á veinte millones, dijo el Emperador; los enviaré á 103
8 inválidos, y los viejos soldados que han sobrevi.ido á las
«guerras de Hannover verán que la afrenta de Rosbach está
u vengada. »


Fué en llerlin donde el Em pera dar espidi6 el decreto de hlo-
queo de las islas británicas, represalias terribles de la orden
del ministerio inglés que ponia los puertos de la Mancha en
estado de bloqueo, y esta medida que los enemigos de Napoleon
le han frecuentemente reprendido no necesita ser justificada.
Una gran nacion, que posee con, sas aliados mas de dos mil
leguas de playa, cien navios tle línea y colonias, no podia to-
lerar la arrogancia de la Inglaterra que pretendia cerrar nues-
tros puertos sin tener necesidad de armadas ni bajeles por me-
dio de un simple decreto ministerial.


El Emperador señaló igualrneute su permanencia en Berlin
con un hecho de clemencia que merece justamente la admira-
cion de la posteridad.


El príncipe de Halzfeld habia sido conservado por el Empe-
rador en el mando de Berlin , y un dia, al salir de una audien-
cia que habia tenido con el Emperador, fué preso, debiendo
ser conducido ante una comisioll militar; habria sido indudahle-
mente condenado á muerte, pues una carta diri~ida por él al
gelleral Hohenloe, interceptada en los puestos avanzados, habia
advertidfl que, aunque pretendia solo ocuparse del gobierno
civil de Be 1'1 in , instruia' al enemigo de los movimientos de los
franceses. Su muger, hija del mini,tro Schulembourg, vino á
arrojarse á los pies de Napoleon, pues creia que el odio de IU




DEL E:JIPEl\ADOR ]';APOLEON. 2J3
}ladre contra la Franciá era la sola causa de la prision de su
marido. El Ern perador la ue,engañó pronto haciéndola conocer
que se habian cojido papeles de que resultaba la prueba evi-
dente de que su esposo jugaba un doble papel, y que las [eJes
de la guerra eran crueles por semejante delito. La princesa atri-
huia á la impoótura esta acusacion á laque llamaba cdlutnnia
de sas enemigos. «Conoceis la letra de vuestro marido, dijo el
ti Emperador; os voy á bacer juez. »Hizo traerla carta inter-
ceptaua y se la entregó. Esta señora, estando embarazada de mas
de ocho meses, se desmayaba á cada palabra que le descubria
hasta que ponto estaba comprometido su esposo. Napoleon,
apiadado del dolor y angnstias que la atormentaban, la dijo
con bondad:'« Pues bien, vos teoeis esta carta, echadJa al fDe-
1( go ; destruido este documento, no podré hacer condenar Á vues-
\( tro marido.» La princesa reconocida obedeció y se salvó
su marido.


Al dejar Berlin, el Emperador se dirijió á Possen , donde se
concluyó una suspension de armas que el rey de PI'usia, asegu-
rado COn la pro:tirnidad del ejército del emperador de Rusia,
se negó á ratificar. El ejército francés tomó posicioll sobre el
Vistula para esperar á los nuevos enemigos que tenia que com-
batil', y el mas joven de los hermanos del Emperador, Jeróni-
mo Napoleon, acabó la ,conquista de Silesia, tomando las seis
fortalezas que guardan este pais, Flogau, Bresiau, Brieg, Nei-
see, Schwiednitz y Glatz: Napoleoll, que habia J3 resuelto la
cl'eacion del reino de \Vestphalia, queria que su hermano mos-
trase al ejército el modo como se sabia servir de una espada y
que era digno de llevar una corona.




RESU¡UEN CRONOLÓGICO.
e UIPAÑA DE PRUSIA. - BATALLA DE JENA. -1806.


I enel'o. El elector de BJviera J ell Francia: Napoleon lleva S'l cuartel
duqne de \Vurtemberg son procla-' general á llamberg.
madus reveso 9. _ Principio de las hostilidades.


:13. - i\1 uer'Le de Willinm Pitt. 10. - Combate de Sa.ltdd, muerte
28 - El senado lleeret.¡ lo creacion de del prÍncipe Luis de Prusia (1000


un monumento á Napoleon el gran- prisioneros, 30 cañones j.
de. 14.-Combatede Auerstaed.-Ba-


8 dejehrero. El ejército fr~ncés entra talla de Jena. (40000 prisioneros,
en el reino de Nápoles. 300 cañones).


1:> - Entrada del pl'Íncipe José Na- 16. -Capitulacionde Erfurth, (14000
poleon en Nápoles. prisioneros l-


S marzo. Tratado entre la Francia y I? ocluh1'e, Combate de Halle, dcr-
la P,'usi. relativo á las moctifieacio- rota del ejercito prusiano de resel'Va.
nes sobre la convencion :15 diciem- - -Cúnvenio de neutl'alidad elltre
bre de ISu5) del camuio de Han- la Sajonia y el Emperador Napo-
nover con el pais de AnspJ~h ,Cle- lean.
ves J Neufchotel. 25. - Capitulacion de SpanJan.


15 - Jonquin :.tIura! es declal'ado gran 1? -Entrada de Nopaleon en Rerlin.
duque de Berg. - - Toma de Fulda.


30 - Estatuto constitucional de la fa- 28 y 29. ,- Combate Je Premlou
milia imperi11 de Francia. (IGOOO homhres ,je inf.,nteria y 6


- _ José l'í"poleon es declarado rey regimientos de caballeria rinden las
de l'íápoles y de Sicilia. armas.)


- - El mariscal Bertbier es declara- - _ T~rua de posesion del ducado de
do príneoipe 4E l'Iellfchatcl. Brunswik.


!la ab1'il. !\1:mifl"esto del rey de Ingla- - -Capitulacion de la fortaleza de
terra contra el rey de Prusia. Preslau.


1 mayo. Bounion de los estados vene- 29. - Capitulacion de HelÜn.
cianosal reino de Italia. 31. -Ocupacion clel He .. e electoral.


9-P,omulgacion del código de pro- I no~iemb1'e. Capitulacion de CJS-
cedimientos civil.,s. trino


27 _ Toma de posesion de Ragusa por 3 - Decreto imperial que divide Ins
los franceses. estados prLlsillUOS en t:uatl'o dep.1r-


5. Junio. Luís Napoleon es decbrarlo tomentos.
rey de Holanda. 6 y 7. - Batalla de Lnueck (21000


12 julio. Confederacion del Rhin, hombre. l'illllen la. armas, )
Napoleon es declarado su protector, 8. - Capitulaciotl de Macdeboul'go,


18. _ Toma de Gaeta. (22000 prisioneros, Sao cañones.)
20. -Preliminares de paz entre lal'o, - Ocupacion de 1'085en.


FI'aneia y la Rusia na rat;ficae!as por, - _ idm. de Hmnover.
el gabinete de San P,'etesuurgo. 116. _ Suspension de armas de Cbar-


6 agosto. El emperador de Austria, lottenboul'g, no r"tiGead. por la
Francisco I1, renuncia al título de Prusia. .
emperador de Alemania. 19. - Capitulacion de Crentzchau.


9. _ El rey de Prusia moviliza su _ - Ocuplcion de Haml.ourgo y de
ejército, Bremen.


15. _ La Rusia se niega á ratificar los - - Capitulacion de Hameln, (9000
preliminares firmados "11 Paris el prisioneros. )
20 de J nlio. 11. _ Decreto de Berlin que declara


13 setiembre. Muerte no Ch. Fax. tus islas hritánicas en estado de blo-
18 - Rennion en Paris de los diputa- queo.


dos iSl'aelitas del Imperio, consti- 12 5. _ Capitulacion de Niembourg
tueion del culto judlico. (4000 prisioneros.)


26. - El Emperador deja Pari. para - - Capitulacion de Plasenbourg.
reunirse á Sil ejército de Alemania. 28. - La R'lsia declara la "uerra á la


6 octub1'e. Cuuta alianza contra la Francia. n




~----­
-'--


~ .. .::-- -----.,\


Batalla de Eylao.


PRIMERA CAMPAÑA DE POLONIA.


La Polonia habia sido vencida, dividida, hecha pedazos y
borrada del ndmero de las nacio·nes .... Los restos de sus herói-
cos defensores no habian encontrado asilo sino en los ejércitos
republicanos con los que habian combatido en Italia yen Egip-
to al lado de Jos soldados de RÍvoli y de las Pirámides; y el
valiente pueblo polaco, annqlle sometido al Jugo estrangero,
estaba acostumbrado á echar ona mirada de esperanza bácia
el pueblo francés, pues esperaba de la Francia su salud y li~
hertad y ninguna ilusion habia aun engañado esta generosa con·
fianza. La presencia de nuestras tropas en Polonia escitó pues
un entusiasmo que no puede ser comparado sino con el de la
gran maJ oria del pueblo francés en 1789, Y la adesion, de que
los polacos se apresuraban á dar pruebas al mariscal Davoust
que entró el primero en su territorio, subió de punto aun cuan-
do el Emperador vino á establecer su cuartel general en Pos-
sen. Los numerosos partidarios de la antigua independencia se
dirigieron en tropel ante aquel á quien miraban como el li-


53
..




HISTORIA
hertador de la Polonia; llenos de admiradon por el vencedor
de las coaliciones y derramando lágrimas geDerosas, le pedian
la regeneracion de su patria, el restablecimiento del trolla
libre del gran Sohieski, de aquel Sohieski que habia salvado
en Viena la libertad de los pueblos de Alemania y que no du-
daba que un dia estas mismas naciones alemanas se reunirian
á las hordas moscovitas para someter al yugo estrangero los
descendientes de sus animosos libertadores.


Ah! sin duda Napoleon alimentaha en el fondo de so cora-
zon el gp.neroso deseo de volver una patria á estos oprimi-
dos; sos nobles sentimientos hablaban en su alma, él los com-
prendia y los animaba.


«El amor á la patria, decia entonces en UIlO de sus bo-
a letines, este sentimiento nacional, no solo se conserva ente-
« ro en el corazoll del pueblo polaco, sino que tambien ha
« sido probado por la desgracia; su primera pasion, su pri-
a mer deseo es volver á ser nacion. Los mas ricos salen de
" sus castilloJ para venir á pedir á grandes voces el restable-
a cimiento del reino y á ofrecer para ello sus hijos, su fortu-
« na é influencia. Este espectáculo es verdaderamente pe De-
« trante y ya han por todas partes recobrado su antiguo tra-
• ge, sus antiguas costumbres .•


Las cue$tiones de alta política venia n luego á mezclarse en-
tre sus deseos y su poder, y añadia:


« El trono de Polonia se restablecerá y esta gran Ilacion re-
« cobrará su ex.istenciaé independencia? Del fondo de la tum-
o bol renacerá á la vida? Dios solo, que tiene en su !Dano la
«combinacion de todos los sucesos, es el árbitro de este gran
\1 problema político, pero á la verdad jamas habrá aconteci-
« do ningun suceso mas admirable, !.'las digno de' interés ...


¡ Porqué, pues, no cedió entonces el Emperador á sus iAS-
piraciones! Queria recom poner la Polonia, dos veces pare-
ció serie posible en 1807 y en 1812, y dos v,eces fatales cir-
cnnstancias, grandes embarazos polític:>s le forzaron á deiar
para otra ocasion la ejecucion de este proyecto. El restableci-
n¡jento de la. Polonia habría sacado de sí al Austria y vuelto
todo trato imposible Con la Prusia y la Rn~ia. El Emperador,
para dar á los polacos una patria, esperaha que la victoria
posiese en sus manos los medios de indemnizar las potp.ncias




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
de quienes debian tomar las antiguas p:ovincia~ polacas.


Con la firme voluntad, poes, de restablece,· la Poloni~ á un
tiempo mas ó menos lejano recihió en Pos sen la di¡:-utacioll de
la alta nobleza á la que hizo el acogimiento mas ami~toso ¡SUS
discursos y promesas mantuvieron la esperanz.a que 108 nobles
polacos habian concebido de ver en fin Sil patria renacer de
sus cenizas. Esta esperanza bastó para e.citarlos á hacer todos
los esfuerzos pa¡'a secundar á Napole,m, por lo que tornaron
las armas, y bajo la direccion del general Dombrowski, desde
mucho tiempo admitido en uuestras filas, formaron regimien-
tos (lue prestaron en lo sucesivo importantes servicios á las ar-
mas francesas.


N uestras tropas entraron en Varsovia; y al saber la oell pa-
cion de la cdpital de PoloniJ, el Emperador dirigió (el 2 de
diciembre) esta proclama á su ejército:


«Soldados! hoy hace un año que á esta misma hora esta-
« hais sobre el memorable campo de Austerlitz, donde los ba-
« tallones rusos asustados huian en derrota, ó envueltos ren-
" dian las armas á sus vencedores; al otro dia profirieron pa-
" labras de paz, pero eran engañosas. pues apenas escapa-
« dos por efecto de una generosidad, quid cul pable, á los
« desastres de la tercera coalicion', han tramado la cuarta;
u pero el aliado, sobre cuya táctica fundaban su principal es-
« peranza, ya no existe; sus plazas fuel'tes, sus capitales, sus
« almacenes, sus arsenales, dObcientas ochenta banderas, se-
« tecientas piezas de artillería, y cinco grandes plazas de guer-
a ra eatan en nuestro poder. El Oder, la vVartha, los deaier-
.. tos de Polonia y el mal tiempo de la estacion no os han po-
f< dido detener UJil momento; todo lo ha beis despreciado, todo
" lo habeis su pera do , too o hl!. huido á vuestra llegada.


« En vano los rusos han querido defender la capital de esta
" antigua é ilustre Polonia, el águila francesa vuela sobre el
« Vístula; el valiente y desgraciado polaco al veros creyó vol-
ti ver á ver las legiones de Sobieski en el regreso de su melllO-
« rabie espedicion.


« Soldados! 110 dejarémos las armas hasta que la paz general
« haya afirmado y asegurado el poder de nuestros aliados y
«restituido á nuestro comercio su libertad y sus colonias.


1f




~6o HISTORIA
• Nosotros habemos conquistado el E1ba y el Oder, POlldicher-
u ri, nuestros establecimientos de las Indias, el Cabo dE! Buena
« Esperanza y las colonias españolas; quien dará, pues, á los ro-
o sos el derecho de hacer esperar el balancear los destinos?
« Quien les dará el derecho de derribar tan justos designios?
« Ellos y nosotros no somos por ventura los soldados de Aus-
« terlitz ' ( 1 )


El emperador Alejandro habia empleado gran actividad en


( r) Esta bella proclama estaba .eguidade un decreto del que cit.rémo.
algunos artículos, y al paso que probaba al ejército cuau cuidadoso estaba el
Emperador de Sil gloria, le animaba á nuevos triunfos.


Artículo lo o Se establecerá en la plaza de la Magdalena de nuestra buena
ciudad de Paris, á espensas del tesoro de nmstra corona, un monumento de-
dicado al grande ejército, llevando en el frontispicio: El Emperador Napo·.
lean á los soldados del grande ejercito.
~rtículo 2.0 En el interÍor do! monumento estarán escritos sobre marmol


los nombres de todos los hombres, por cuerpo de ejército y por regimitn-
tos, que han asistido á las batallas de Ulm, Austerlitz y Jena, y sobre ta-
blas de oro maciso los de todos aquellos que han muerto en los campos de
batalla: sobre tablas de plata será grabada la recapitulacion, por uepartamen-
tos, de los, soldados que cada lino ue estos habrá dado el grande ejército.


Artículo 3.° Al rededor de la sala serán esculpidos en bajo relieve Ó retra-
tados los coroneles de regimiento del grande ejércíto con sus IIombres; estos
bajo relieves estuán esculpidos de modo que los coroneles esten asrupndos
al rededor de sus generales de division y de brigada por cuerpos de ejército.
Las estatuas de marmol de los mariscaies , que han mandado cuerpos y que
ban becbo parte del grande ejército, serán colocauos en el interior de la sala.


ArtÍculo 4." Las armas, estátuas, monumentos de toda especie, tomados por
el grande ejército en estas dos camp~ñas, las bander"s, estandartes y tambo-
res cenquistados por el graUlle ejército, conel nombre de los regimientos
enemigos á que pcrtenecill.n, serán depositados en el interior del münUillPnto.


Articulo 5." Todos los años, en los aniversarios de las batallas de Auster-
litz y de Jena, el monumento estará iluminado y se dará un concierto pre-
cedido de un discurso sobre lns virtudes necesarias á un soldado y de un elo-
gio de los que perecieron en estas dos jornada. memorables. Un mes antes se
abrirá una oposicion para recibir las mejores poesias y piezas de música aná-
logas á las circunstancias, dándose una medalla de oro de ciento cincuenta
doblas Napoleonas á los autores de esta. piezas que hnuiesen vencido. En los
dIScursoS y versos está espre;amente prohibido hacer ninguna mencioa
del Empe'·adol'.... .


La orden del Emperador babria sin duda si¡Jo ejecutada; no se habria h".
blado del gralllle hombre, 1'<1'0 hubiera estado presente en todos 105 pcns,,-
:mientos.




DEL EÑIPERADOR :i.\"APOLEON. 261
reparar las pérdidas de la batalla de Austerlitz, y no solamen-
te sos regimientos habian sido completados, si que tambien ha-
bia aumentado las fuerzas de su estado militar. El ejército des-
tinado á obrar en Polonia de acuerdo Con el ejército prusiano
presentaba nn total de mas de cien mil combatientes, i conta-
ba (COIl la guardia imperial, puesta á las ordenes uel príncipe
Constantino) ciento ochenta y ocho batallones, doscientos cinco
escuadrones y quinientos ochenta y ocho cañones. Bellingsen
maneJaba en gefe este ejército des pues de Alf'jandro, quien re-
mitió el mando al feld-mariscal Kamellki, anciano octogenario
que, en las guerras de la emperatriz Catalina, habia mostrado
energia y vigor, calidades que su avanzada edad le habian he-
cho perder.


El ejército francés, obligado á poner sitio á muchas plazas
Inertes, á contener los soecos en la PO'Ilerania, ocupar las pro-
vincias prusianas y goardar las playas del B.iltico, no podia pre-
sentar en línea mas que ochenta y cinco mil combatientes y te-
nia ademas una inferioridad mayor en la artilleria, de la coal
los rusos haLian aumentado considerablemente el nlimero en
todas las ditisiones, pero tenia por gefe á Napoleon.


Segun la orden del Emperador, el ejército se puso en movi-
miento i la cahalluia de Murat y el cuerpo de Davoust forma-
ron la vanguardia; la destruccion del Fuente de Varsovia sobre
el Vístula 110 les detuvo, y pronto el rio fo¡{pasado y Praga
ocu pada por llls tropas francesas; Davoust estaLleció su cuartrl
general delante de este arrabal, Murat pasó mas' allá y solo se
detuvo á orillas del Bug, rio que baja de la Galitcia y se con-
funde con el Vístula, cerca de Varsovia. Entretanto, con la
iZI/tlierda del ejército, Ney pasó el Vístula en Thorn, y diri-
giéndose illmedj~tarnente sobre Sharborg derrotó un cuerpo
roso yeolocó sus avauzadas. Entonces Davoust y Murat pasa-
rOn el Bug á viva furrza J tomaron posicion sobre este rio en
Naren y en la embocadura del "",'kra.


Napoleoll, á su llegada sobre el terreno, mandó ganar los
atrincheramiento, que el enemigo hahia levantado en Czarnowa
sohre fl Wartha, defendidos por rlui!lee mil homhres que, 3pe~-




HISTORIA
sar de su ob~tinada resistencia, fueron arrollados y forzados
á Luscar su salvacion en la fuga abandonando seis cañones;
Ney por su parte alcanzó y batió al ~eneral ruso Tolstoi enh'e
Gutzo y Lantenhurg, En el niezun, Besieres triunfó del general
prusiano Lestocg; Rapp y Lemarrois se apoderaron de Cur-
somo bajo el fuego del enemigo, mientras que D'Alhrnann he-
chaba á los rasos dentro el Sonna. En consecuencia de eotas
victorias, Bernadotte, Ney y Besieres se dirigieron de niezan
sobre Grodno, Soult sobre Chicauow, Augereau sobre Goly-
min, Launes sobre Pultusk j y para unir estos dos cuerpos, Da-
voast marchó entre Golymill y Poltusk.; Ney encontró al ene-
migo concentrado en Dzioldow y Mlawa, le atacó y tom6 seis
cañones; el mismo dia Launes empeñaba combate con el euer-
po entero de Beningsen, atrincherado dentro Pultusk; la
accion fué reñida y presentó diversos lances, pues los rusos se
mostraron firmes y ob8tinados y soja la 1I0che pnso fin al com-
hateo Los enemigos se habian clistinguido con su defensa, pero
temiendo sel' envueltos por su derecha se aprovecharon de la
noche para levantar el campo de Pnltnsk y se retiraron en
Luen or~en sobre Ostrolenka. Por entrambaa partes el comba·
te sangriento· de Pnltusk se presentó como una victoria, y se
cant6 el Te Deum en Koenigsberg, mientras que nuestras tro-
pas ocupaban el campo abandon~do por los rusos. Al propio
tiempo, Davoust, Augereau y Murat atacaban en Golymin á
otros cuerpos del ejército que se batiera u con ohstinacion, pero
que apresuraron su retirada por temor de ser cortados por el
mariscal 30ult que, dtltenido por 108 caminos dificiles, solo len-
tamente avanzaba sobre Makow; esta Jentitud imprevista salv6
á 10& restos de todos los cuerpos que habian combatido contra
nosotros.


En estas marchas y en estos combates, habitualmente diri-
jidos por el Emperador, los rusos habian perdido en veinte dias
noventd piezas de artilleria, casi todos sus cajones, mil dos-
cientos carros y veinte y CillCO mil hombres entre muerto., he-
ridos y prisioneros.


Apesar de estas desgracias sucesivas hubieran podid'h espe-
rar y combatir en línea al ejército francés, pero la evacuacion
de la Polonia y su retirada, que ninguna accion séria bacia




DEL EMPERADOtt N/IPOLEON. 263
aun 'neccsaria, era una consecuencia del plan de campaña que
habia adoptado el emperador Alejandro. Este príncipe "queria
ya entonces seguir el sistema que empleó cinco años despues,
esto es, atraer al ejército francés á los paises escabrosos y po-
bres del territorio ruso, fatigarles COII contínuas escaramuzas
y con las privaciones y no tomar nna vigorosa ofemiva sino
cuando huhiera sido debilitado por las marchas penosas á tra-
ves de un pais salvage y asolado. Sea el que haya querido en
1812 el éx ito de p.stP. plan favorecido por UII invierno estraor-
dinario )" prematuro, fué en 1807 frustrado enteramente por
la prevision del Emperador.


Las tropas francesas, atropelladas por tres meses de marchas
contílluas, necesitaban descanso. El pais que era el teatro de
la gucna estaba devastado y no ofrecia ningun recurso' en ví·
veres ni forages, el deshielo le habia hecho intransitahle; los
rios habian salido de madre, los caminos estahan cegados ó
por mejor decir no ex.istian; el &uelo anegado á una gran pro-
fundidad no presentaba resistencia j su superficie ofrecia el
aspecto de UII vasto mar de verdura, dOllde se hundian caño-
nes, caballos y hasta los bombres; por lo que Napoleon no
siguió á los rusos en su retirada contentándose con ocupar
posiciones respetables; acercó el ejército al Vlstula, le hizo
tomar cuarteles de invierno y puso en Varsollia su cuartel
gClwral.


Ambos ejércitos permanecieron cerca de un mes en una como
pleta iU3ccioll, pero hácia el fin de diciembre los generales
rusos resolvieron re<:ubral' la ofensiva; su deseo era cortar la
línea francesa que se estelldia desde Varsovia hasta mas allá de
Elbing)' por mt'dio de una apertara sobre el Vístula separar.
RUS dos alas j por 10 cual, el 23 de diciembre, se pUllieron en
movimiento para su derecha y atacaron los acantonamientos
del príncipe de Ponte-Corvo.


El Emperador hahia adivinado 811 proyecto, y por tanto
mandó al mar ¡sca.1 BeroadoUe que hiciese una marcha retró-


..


grada hácia el Vístula á fin de atraer al enemigo sobre el rio,
)' luego partió de Varsovia, concentró sus tropas, J dejando el
quinto cuerpo á las órdenes del general Savary parll defender.




26í HISTORIA
el alto Ellg J el Narew, se dirigió hácia el ejército fUSa COIl la
guardia imperial, la reserva de caballeria y los cuerpos ue los
llLlriscales Davoust, Ney y Augereau.


Despues de haber al principio atacallo en Mohrungen con
bl'io al príncipe de Ponte-Corvo, el enemi~o se detuvo de re-
pente, pues el oficial enviado por Napoleon al mariscal Berna-
doUe habia caido en manos de los cosacos sin haber podido des-
truir las órdenes que llevaba, y descubrielldo el general ruso
el peligro que le amenazaba, se apresuró á batirse en retirada.


Los rusos no tenían tiem po que perder; su ala derecha,
envuelta ya sobre su flanco izquierdo por el cuerpo que estaba
hajo las órdenes inmediatas del Emperador, estaba á punto de
tier echada al Vístula, y Napoleon, notando que el enemigo
habia cambiado sus disposiciones, y no queriendo darle tiem-
po de tomar otra base de operaciones, le rechazó con ~jgor.


Los combates de Eergfried, de Deppen y de Hoff hicieron
perder á los rusos sus comunicaciones con el Eug, sus alma-
cenes sobre el Halle y una parte de sus bagages que les tomó
nuestra caballeria ligera. Arrojados de este modo de su línea
de operacion primitiva, se retiraron con dil'eccion á Koenigs-
IJ8I'g, Y en fin el 7 de febrero detuvieron su marcha retrógra-
da y tomaron posicion delras de la ciudad de Eylau decididos
á empeñar una accion general.


En el InisIDo dia su retaguardia, que se habia establecido
frente de la ciudad, fué desalojada des pues de un combate san-
griento, digno preludio de la batalla del dia siguiente. El cho-
'lue no fué menos encarnizado dentro de EJ lau ; el general
llarclay de Tolly, sostenido por la division del príncipe Gallit-
zin, volvió á entrar dos Vices á favor de la niebla y solo la ce-
dió la tercera vez al vigor de la division Legrand que ocupó
por fin esta ciudad á las diez de la noche. El gran duque de
llerg se estableció en frente del enemigo y anunció al Empera-
dor que los rusos Stl batian en retirada; la taina de E)'lau ha-
cia grata esta suposicion, Napoleon lo creyó y se durmió ren-
dido de cansancio, pues desde Varsovia andaba ó trabajaba
veinte horas cada dia; \lI


El ejército hacia ocho dias que marchaba sin almacenes en
medio de los hielos y nieves; las tropas del mariscal SO\Jlt




ntL EMPERADOR l'\APOttON.
habian gdllauo Eylaa por la noche á viva fuerza, J el saquro
de una ciudad tomada de aquel modo casi no se pudo evitar)
pues la ruitad de los regimientos se habian dispersado en las ca-
sas; pero su despertar fué terrillle, pues el Emperador, le\'all-
tándose antes del dia, estaha ya ocupado en vi,itar sus tropas
cuando em pezó el cañoneo .


. El general ruso, decidido a dar la batalla, habia com pren·
dido que lo debía probar tOllo para recobrar Eylau, cubierta
entonces solan.ente por el cuerpo del mariscal Soult reducido
á diez y ocho mil hombres, pues Davollst marchaba sohre
Domnau y Ne] sobre Krentzbourg¡ pero el Emperador llamó
con precipitacion al cuerpo de Augereau para gosteller al de
Soult, colocó la guardia im perial en el cemeuterio de E.y lau
y ellvió á Davoust la órden de echarse sobre la izquierda pa-
ra ponerse en línea y á NeJ la de volver á la derecha.


El ejército ruso era fuerte de ochenta mil hombres; su ca~
halleria eótaba colocada en las alas y en reserva reuniJa á
dos fuertes divisiones de infanteria, J el resto de esta se
formó en dos líneas, por batallones alternativ¡¡mente desple-
gados y en coltlnas de ataque. Sesenta piezas de artilleria lige~
fa formaban la reserva de artilleria, J ademas de esta reser~
va formidable ciento cincuenta piezas de a doce y doscientoS'
cincuenta obuses y piezas de á seis estaban repartidos sobre
el frente ele las dos líneas.


La division Saint-Hilaire del cuerpo de Soult, que ocupa-
ha el cementerio de EJlau, sostuvo sola Con vigor el primel"
esfuerzo del enemigo: menester eran los valíenfes de Auster-
litz para resistir tamaiío choque. La division del mariscal Soult
habia ya cOllsid3rablemente padecido, cuando el 7. o cuerp~
( Augereau) desembocó para formar el centro del ejército fran-
cés y atacar al del enemigo, y la caballeria de Murat, refor-
zada con la divisioll Saint-Hilaire, apoyaba la derecha para
facilitar la llegada de Davoust. La nieve caía á grandes copos,
el aire estaba obscurecido y á dos pasos nada se veia.


El general ruso hizo avanzar su reserva para oponerse de
frente á Augereau, mientras que una division operó para to~
marle por el flauco. Desgraciadamente el cuerpo de Augereau,
estraviado por la oscuridad y la nieve, se empeñó entre ·la
reserva de la caballcaia rusa y de la reserva de infanteria, ~


3Ji.


.¡....~- .........




HISTORIA
fd mariscal lIO [o advirtió hasta que los escuadrones enemigo!!
atacaron su prirnl-'l'a division; mandó formar los cuadros, pe~
ro ya no era tiempo; los fusiles helados no hacian h€go y
las tropas francesas, as .. ltadas por todas partes y batidas por
cuarenta piezas en posici:Jll, fueron víctimas de un funesto er-
ror. La division Desjardins fué la mitad ó ametrallada ó acu~
chillada y la del general Heudelel no tuvo mejor suerte; el
primero pereció y el segundo fué gravemente .herido , y el ma-
riscal habia recibido un fusilazo.


El Ern pera dar , para salvar aquel cuerpo, mandó al gran
duqne de Berg cargar con la reserva de caballeria sohre et
ce¡;tro del enem igo que fue arrollado; en un choque im pe-
tUOdO, la caballeria francesa rompió las dos primeras líneas y
llegó hasta la tercera resguardada por un bosque. La infante-
ria rusa mostró el mayor valor; dispuesta á hacerse dego-
llar antes que rendirse, volvia á cerrar sus filas al momento
que nuestros escuadrones las habian roto ó traspasado. Car-
gada á su vez por tropas de refresco, nuestra valiente caba-
lleria se vió forzada á retroceder. Los generales Corhineau, d'
Hautpoult, d'Alhmann y muchos otros gefes distinguidos que-
daron en el campo de batalla. Su regreso no fué menos di-
ficil r¡Qe el ataque, porque los rusos que se ha bian vuelto á
formar hahian dado frente á retaguardia, y solo cargando
de nuevo con la mayor resolucion la caballeria francesa se
abrió paso.


Entretanto una de las colunas rusas que habian rechazado
á Augereau h1lLia llegado costeando la calle occidental de Ey-
lau hasta cerca del cementerio, donde el Emperador se halla-
ha con una hateria de artilleria y no lejos de seis batallones
de la vieja guardia que formaban una última reserva. Napoleon
mando al escuadron de servicio cerca de 8U persona cargar el
frente de esta coluna para comprimir ~u anhelo y dar tiem_
po á los granaderos de llegar. Esta carga salió bien; el ene-
migo se detuvo y el ataque de U!l batallo!l de la guardia. que
avanzó pronto arma al brazo, introdujo la indecision en la co-
luna rusa. En aquel momento la brigada Bruyere, destacada
por Mural, la tomó p~r el flanco y en un instante los rosos
fueron batidos y acuchillados. La destruccion de este cuerpo
eI:a un noble ef{uivalente á la desgracia de Augereau.




DEL L:\IPLi-\ADOR 1-íAf>üLEON,
:Entretanto la divi,;i"1j Sailll-I-liiaire y parte de la cabaliel'ia


de Murat comhatian con diverso écsito contra la iZ<juierda
del enemigo. El de la Lataaa estaLa comprometido j el Empe-
rador espei'aha con impaciencia que Davoust desembocase so-
bre la dp.recha como hahia recihido la órden J solo este mo-
vimiellto podia traer la victoria. Finalmente, a la Ulla, Da-
voust llegó sobre lds ahuras, rechaz311lío delallte de sí ¡as bri-
gadas rusas que se le oponian. El general enemigo, babienll()
cluesnllallco izquierdo, arroilado, cedia por todas parles, eu¡-
hió ulla division de tr'¡pas de refresco, pero Ddvoust, seeuu-
dado por los dragones del general Milhaut y por la divisioll
Saint-lIilaire, Latió ¡j esta divisioll sin detenerse y toJa la iz~
quierda rusa fué rechazada hasta Kutschitell; Beningben, apl'O-
vechálldose ue la ventaja que ha bia obtenido en el centro con.
tra Auge¡'eau, envió succbivamente sus tropas disponibles pa.
ra sostener su iZI.juicrua com prometida; tantas fuerzas reuni-
das detuvieroll en fin á Ddvoust, .Y en ebte 1Il['llleulo, como
para añadir e!llbar.lZos al mariscal Ú'8 •• cés, e; cuerpo prusia-
110 de Lesto~, hahiéndose sustraido a la persecllcion de Ney,
llegó sobre el campo de bdtalla sin seí' perse¡;lIido, J pasan-
do por detras de las líneas rusas, lievó a su iZljuienla Ull
escesivo soco no , por lo que Davoust se vió obligado á eva-
Cllar Kutschiten y tomar posicioll á su espalda en ia~ alturas
de Anklapen, pues se encontraba en prebellcia de mas de la
mitad dd ejél'cito enemigo. Dichosamente Ney, á quien los
prusianos halJiall ocultado su movimiento, bUpO por casuaJi.
rlad la bataHa que se daLa, de la que ni haLia oido el caño-
neo ni recibido órden del Em peudor; al momento pues de-
cidió rebatiue sobre Schmobitteu para reuuirse al ala izquie¡·.
da del ejér.::ito francés. La noche iba á dar fill al combate sin
resultado seiíalado, cuando su llegada á espaldas del flallco de-
recno de los rosos le~ decidió á abandonar el cam po de bata-
lla y batirse en r~tirada durante la noche.


Aldia siguiente el Emperador recorrió sucsesivamellte todas
las posiciune s que habian ocu pado durante la batalla los
diferentes clJerpos franceses y rusos: el cam po estdbd Cll lJierto
de una concha espesa de nieve que 1'001 pian aqui y alli los
muertos, los heridos J los destrozos de toda especie, y por to-
d~s partes largos arroJos de tiangre manchaban la blancura pa-


..,. -, ~-~~:~':~ ,




~.6S HISTORIA
sagera del suelo. Los trechos en que habian tenido toga!' las
cargas de caballería se hacian notar por la cantidad de caballos
muertos) moribundos y abandonados. Destacamentos de solda-
dos franceses y prisioneros rusos recorrian en todas direcciones
este vasto campo de carniceria y sacaban los (¡eridos para lle-
varlos á los hospitales amhulantes. Era un horrible espectácu~
Jo j líneas de armas) de cadáveres) de heridos, de mutilados
dibujaban el plano de cada batallon y los mue¡'tos esta han echa-
dos sobre los moribundos en medio de los cajones rotos y ca-
ñones desmontados.


Napoleoll se detenia á cada paso, hacia preguntas á los herí-
.dos y les daba consuelos y socorros. Se vendaba á cstos de'l-
sracíados; los cazadores de la guardia los transportaban sobre
bUS caballos y los oficiales de su casa se apresuraban á ejecutar
~us órdenes dictadas por la humanidad. Los rusos) en vez de
la muerte que esperaban segun el absurdo temor (lue se les ha-
hia inspirado, encontraban un vencedor generoso yen ea ad-
miracion se postraban delante ele él tendiéndole sus brazos des-
fallecidos en señal de reconocimiento: la mirada consoladora y
la compasion del Emperador de los franceses parecian suavizar
en ellos 105 horrores de la muerte.


Esta lúgubre "isita habia singularmente conmo,'ido á Napo-
leon; el hombre dominaba ,11 general) el corazon levadaba mas
la voz que la caheza) y uno de los genera!es) al verle tan afli-
gido por la pérdida de tantos viejos soldados que ie habi,lll
ciado en todos tiempos las mas constantes pruebas de adesion é
intrepidez) le hizo observar que esta desgracia era exag(>rada y
procuraba hacer valer, p3ra hacérselo 01 yidar) la nueva gloria
que la jornada de E)'lau le habid dado. « Un padre que acaba
u de perder sus hijos, le contestó el Ernpo::rador) no saborea Jos
« resultados de la victoria, y cuando el cora.wn habla la gloria
ti misma no tiene ilusiones. » Nohles J penetrantes palabras que
espresan un sentimiento verdadero J profundo: los boletinflS
del ejército ofrecen ademas la muestra de los penosos sentimien-
tos que destrozaban el coraZOn del vencedor.


« Despues de la batalla de Eylau, dice, el Emperador ha
« pasado todos los di as muchas horas sobre el cam po de hata-
«lla; espectáculo horrible pero que el deher h~oia necesario.
,. Mucho trabajo se ha necesitado para enterrar los mpel'to&:


\




DEL EMPERADOR NAPOLEO;:'¡,
" se ba encontrado gran número de oficiales rusos con sos con-
"decoraciones y pareció haber entre ellos un príncipe Repnin.
• Cuarenta y ocho horas despues de la batalla 3un habia mas
«de cinco mil rusos heridos que no se hahian podido llevar,
u pero 3e les traia aguardiente y pan y sucesivamente se les
~ transportó á los ho~pitales (le campaña ..


• Figu faOS en un espacio de una legua cuadrada nueve ó
oc diez mil cadá veres, cuatro ó cinco mil caballos muertos, H-
u neas de sacos TUSOS, trozos de fusiles y de sables, un soelo
• lleno de balas, obuses y municiones, veinte y coatro cañones
« jonto á los cuales ha bia los cadáveres de sus conductores,
« muertos en el momento que hacia n esfuerzos para levantarlos,
« todo esto resaltaba mas sohre un fondo de nieve: este espec-
.. tdcrdo es propio para inspirar d los príncipes el amor d la
• paz y el horror d la guerra. »


La batalla de Eylau, t:n que el ejército francés perdió diez y
seis generales, muertos en el acto ó des pues de sus heridas,
es con respecto al número de los combatientes la mas sangrien-
ta que ha tenido lugar bajo el im perio, y no se puede compa-
rar entre todas las de la revolucioll sillo á la fatal batalla de Ne-
"i. (1 )


En los dos ejércitos se procuró ocultar la pérdida de la jor-
nada; pero segun la duracion de la accion, el enca rnizamiento
del combate y el lIlírnero de piezas de artilleria puestas en ba-
teria, las pérdidas no podian haber ~ido para los rusos menos
de treinta mil bombres entre muer'tos y heridos, )' para los
franceses menos de diez y seis mil; cada ejército soio contaha
ocltenta mil combatientes.


Las mismas consideraciones que habian impedido al Empe-
rador perseguir al enemigo despues de los combates de Pul-


l r ) Un solo hecho podrá dar una idea Je la horrible c"miceri. que hu-
bo en Eylau: Un tia Jet autor de esta historia, el capitan Hugo (en el ,lia
mariscal J. campo mandanJo el Jepartamento del Auda)', mandaba en el ce-
menterio una compañia de granadnos del 55 Je línea que fué <spuesto al pri-
mer fuego de la .rtill .. ia rus.o y que petJió de ochenta y uno á ochenta y
cinco hombres. Todos los oficiales fueron muertos escepto el capitun que, al-
canzado por un bisc'(Yen, recibió una beriJa tan grave que su curacion du-
ró diez y ocho meses.




I1lS'fOnIA
tusk y de Golyrnill le indujeron á adoptar aun en EJlau el mili,
mo sistema de prudencia, pues los rusos al retirarse lo habian
arrasado todo, y un deshielo com pleto, sucediendo igualmente
á un frio riguroso, deterioraba los caminos, impedia las comu-
nicaciones y hacia imposihJe la lle¡,ada de los convoyes ue "íve-
]'es y municiones; por tanto Napoleon se decidió ¡¡ acercarse al
Vístula y dejó para otro tiempo un nuevo ataque contra el
ejército enemigo, escapado de una destruccioll casi cierta por
uno de aquellos accidentes (1 ) que ni la esperiencia lIi el ge-
nio pueden preveer, El ejército francés volvió pues sobre el
Passarge, donde tomó fuertes posiciones, y entr6 en sus cuar-
teles de invierno; y al llevar su cuartel ¡¡,eneral á Osttolenka,
el Emperador anunció asi á sus tropas el descauso mornentá-
neo que iban á tener:


« Soldados, comenzábamos á disfrutar un poco de descanso
« en nuestros cuarteles de invierno, cuando el enemigo at,H::ó
« el primer cuerpo y se presentó sohre el bajo Vistul.!. Helllos
« marchado á él Y perseguídole con la bayoneta en el pecho du-
ti rante el espacio de ochenta leguas: se ha refngiado Lajo los pa-
« rapetos de SllS plazas y repasado el Pregel. En los combdtes
« de I3ergfried, Deppien , noif y en la batalla de E) l<lu le he-
" mas tomado sesenta cañones, diez y sei. banderas y muertos
«ó hecbo prisioneros cuarenta mil hombres. Los,valicute¡¡ que
« á nuestro lado han quedado en el cam po del honor han peL'e~
" cido COIl muerte gloriosa, con la muerte de verdaderoi solda-
« dos, y sus familias tendran derechos conslante5 á nuestros cui.
«dados y beneficios.


«Habiendo asi fallido todos los proyectos del enemigo, va-
fI mas a acercarnos al Vístnla y entrar en nuestros acalltollallii-
« entos. Quien osare turbar nuestro reposo, se-arrepenti, á,
« porqué mas allá del Vístula, como mas allá Jel Dallubio, en
1< medio de los hielos del invierno, como en el principio del
l( otoño, seremos siempre soldados franceses y soldados del
u grande ejército ••


( I 1 La prision del oficial de est.,do ¡DOyor que Ile'l'aha el p liego al ma-
riscal Bernadott e.




DEL EMPERADOR riAPOIEON.
Mientras que el grande ejercito, despues de las bellos cam-


pañas de Au~tria, Moravia, Prusia y Polonia victoriotHr:E1:t1'l
trrminadas en menos de un año, se preparaba para vn b~(all­
so necesario á las fatigas ele una quint!! J última e~pp¿icioll?
el mariscal Mortier, veucedor en Stralsund del caballeresco
Gustavo IV, arrojaba á los suecos de la J;Jcmerania y el maris-
cal Lefebvre sitiaba Dantzig. Allí, este viejo J respetable guer-
rero mostraba á los soldados del imperio, la audacia, activi-
dad y talentos del antiguo general de la repllblica j alli este va-
liente mariscal volvia á encontrar su juventud, su vigor y su
inJatigabilidad del ejército del SanJbra y Mosa; secundado
por la beróica guardia de Paris, despues ue haber su portado
las fatigas y arrostrado los riesgos de un sitio de tres meses,
obligaba á capitular á un viejo y obstinado guerrero ,.soldado
del gran Federico, el Feld-mariscal Kalkreath, honor de los
ejércitos prnsianos: Lefebvre, dueño de esta importante pla-
IZa, recibió del Emperador el título de duque de Dantzig j dif\-
nidad justa y honrosamellte ganada, título no de nobleza pero
sí de gloria.




RESUMEN CRONOLÓGICO.


PR[MERA CAMPA~A DE POLOMA.


1806. Ij~3. - Las hostilidad. s vuelven á em"
:23 de noviembre. Entrada de Murat pezar con los l'uSos.


en Varsovia. 25. - Combate de l\Iohrumgen.
2 de diciembre. Proclama del Em- 31. - El Emperador !leva su cuartel


perador. general á 'Villenberg. .
__ Toma de Gloau en Silesia. 1 febrero. Comhate do Passenheim.


6. _ Toma de Fhorn. 3. -Combate y toma del puente de
9. _Combate de GollLlp, 1. Bergfria. .


11. -Paso del Burr. '1 y 5. -Combate de Deppen.
__ Tratado de rossen con el Elec _ 6. - Combate de Hon'.


tor de Sajonia. 8. - Batalla de Preuseh-Eylau.
15. _ Tratado de Possen con los prín- 12. -: Combate de Stralsund (Pome.


cipes de la casa ducal de Sajonia. rama su~~a.) .
19. _ Llegada del Emperador á Var- 16. - El elel'~'to vuelve a tomar cnar-


savia. teles de InVIerno.
23. _ El Emperador plsa el Bug. l~. - Combate de Neugarn (Silesia).
_ -Combate de Biezzun. I~:>. - Combate ~e BraLlllsberg. .
24.-Combate de Nasiehk. 12. marzo. Invaston de Dantzig.
:--_ Combate de Kursom. _ Paso 16. - Combate de Ostrolenka.


de Wkra. - - Combate de Stolsenberg ( Dant-
25. -Combate de Paltusk. zig.) ,
__ El ejército tOlfi3 cuarteles de 20. - Toma de la isla de ~hhranO' - -


invierno. _ Regreso del Emperador (D:lOtzig. ) o
á Varsovia. 2 abril. Apertura de la trinchera de-


1807.
5 enero. Toma de Ereslau.
8. - Oenpacionde la Pomerania sue.


ca. -Combate de Wollin.


lante de Dant,zirr.
15 .. -:- Los rusos "~acan el ejército de


SItiO y SOIl rechazados.
24. - Capitulacion de Dantzirr.


1 junio. C'pitulacion de Nei:~, (S,-
lesia. )




Entrevist" ,le In, Llns emptraJorcs sol" e el :i.\iemen.


SEGUNDA CAMPAÑA DE POLO~IA.
BATALLA DE FRIEr\DLAND; PAZ DE TILSIT.


Despues de la batalla de Eylau transcurrieron cuatro meses
en negociaciones para la paz general que las potencias coalia-
das no deseaban sínceramente; pero esta dilacion era necesaria
á la Rusia para reparar las pérrlidas que le habia causado una
lucha homicida, y á la gran Bretaña para reunir sesenta mil
hombres del contingente que habia prometido enviar á la Po-
merania, a fin de tomar por la espalda al ejército francés
mientras que los rusos y prusianos le atacarian de frente.


Este tratado de paz, que la diplomacia no habia podido con-
cluir COII diez y seis semanas, Na poleon dehia dictarlo al fin
de una cam paña de diez días.


El 4 de junio volvieron á empezar las hostilidades; los ru_
sos atacaron de it¡:¡¡,roviso nuestras avanzadas y fueron hatidos,
y cada dia para ello~\fué marcado con olla pérdida y para los
francese3 con un triunfo. El 5, mientras <lue el príreipe de
Ponte Corvo batia al enemigo en Spanden, el mariscal Soult
arrollaba dos fuertes divisiones rusas en Lomitten, y al otro
dia, 6, llegó el turno del mariscal Ney, quien, atacado en Sil
posicion sobre el Passarge en Deppen, rechazó ~l enemigo y
le mató é hirió mas de cinco mil hombres, El mIsmo dia, en
Volfsdorff, el cuarto cuerpo, a las órdenes de Soult, atac~La


35




274 HlSTOR[A
y dispersaba la division rusa del general Kamenki j el Empel'a.
dar dir'igia en persona todos los movimientos de su ejército;
un cuerpo enemigo, fuerte de veinte y cinco mil hombres de


. los cuales diez mil eran de escelentc caballeria, quiso detener
la marcha de las tropas francesas que, se dirigian sobre He·
ilsberg y tomó posicion eil Glotau; pero el gran dllque de
TIcrg, que mandaba la vanguardia formada de la caballeria de
reserva, le desalojó sucesiva[Jlente de todas SIIS posiciones y se
apoderó de Guttstad despues de un combate, en que los re-
gimientos de caballeria de la guardi¡o, rusa sufrieron bestante.


El Emperador dejó en observacion en GuUstad el cuerpo ddl
mariscal Davoust )' por la ribera izquierda del Halle siguió
al enemigo con el resto del ejército. El lO de junio, hácia me·
dio día, nuestra vanguardia alcanzó frente de Heilsberg su re-
tagaanlia mandada por el príncipe Bagration, y la rechazó
Heilsberg encerraba parte de los almacenes del ejercito "liado.
y estaba cubierto por trincheras goarne..:idas de lIurflerosa ar-
tilleria; cerca las dos, el cuerpo del mariscal Soult se halló
formado, desalojó al enemigo de un bosque que cubria par-
te de su freote y se dirigió sobre la~ trincheras; el'ejército
francés, llegando. sucesivamente, marchó sohre la ciudad y
costeando de cerca el rio forzó á los aliadns á replegarse dell'
tI'o de sus líneas. E5toS fueron entonces atacados; los fusile-
ros de la guardia, las divisiones Verdier y Saint·Hilaire avan-
zaron hasta las em palizadas; el regimiento de Paris tomó al
mismo tiempo un reducto á la bayoneta, pero ~e vió obli-
gado á abandonarlo. Eran las nueve de la noche, y apesar Jt:
la obscllridad que siempre iba en aumento se peleaba toda-
via COn ardor sohre todos los pontos, pero aun no habíamos
obtenido nillgan resaltado ím portante, po es el ejército alia-
do, reunido entero en Heilsberg, parecía decidido á una
ohstinada defensa; sus numerosas baterias caosaban gran pér-
dida al ejército franc¿s; al general Roase! se le llevó la cabe-
za un balazo, el general d'EspagÍle estaba herilio y al gran
duque de Berg le mataron dus caballos; la caballeria del ejér-
cito hlhia combatido. con el mayor encarnizamiento; los ca-
raeeros se habían distinguido en muchas cargas brillantes y
el coronel lid 6.° regimiento de cor?ceros, d'Avenay, ha-
biéllclose dirigido á :\Il1rat y presentándole ~u sahle chorrean-




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
do sangre, le dijo: «Príncipe, pasaJ·revista de mi regimiento
«}' vereis que no hay un solo soldado CUJO saLle no esté co-
~ mo el mio.» La noche puso fin á UII combate sangriento pe-
ro glorioso; las tropas bivaquearon en sus posiciolles de ata·
tlue, y todo anunciaba para el otro dia ulla de aquellas bata-
llas qoe deciden la suerte de una cam paña.


El Emperador permaneció el día 11 sobre el campo de ba-
talla y pasó revista de los regimientos que mas habian sufri·
do, les distribuJó honrosas recompensas militares}' preparó
los diferentes cuerpos del ejército para la batalla que contaba
dar. El ejército aliado, fuesen las que quisiesen las disposi-
ci()nes de la víspera, 110 salió de sus líneas, pues parecia com-
prender que e&ta barrera le era necesaria para salvarle de
una derrota; y el Emperador, viendo que el general ruso reu-
saba tomar la ofensiva, mandó al mariscal Davoust hacer un
movimiento que interceptó el camillo de Eylau é hizo prepa-
rativos para atacar él mismo de nuevo al amanecer las trin-
cheras de Heilsberg.


Pero al aspecto de estos preparativos, el enemigo no juz-
gó sus trincheras hastante formidables para ponerle al abri-
go de la' impetuosidad de las tropas francesas; por lo que.,
á las diez de la noche, las divisiones rusas empezaron á pa-
sar á la ribera derecha del Halle, abandonando Heilsberg y
toda la ribera izquierza á los franceses, y dejalldo en su po-
der IOb heridos, almacenes y aquellos reductos fortificados,
obra de cuatro meses de un trabajo largo J penoso. El 1Z, al
despuntar el dia, cuando las tl'opas francesas se pusieron en IIlO-
vimiento, quedaron admiradas de no hallar ninguna resisten-
cia en su marcha sobre las líneas enemigas y Heil~berg fué
inmediatamente ocupado.


Al dejar Heilsberg, el general ruso se habia dirigido sobre
Friendland, por donde queria repasar el Alle para llegar á
Koenigsherg antes que el ejército francés; pero era demasiddo
tarde, pues el Emperador habia enviddo dos cuerpos de su
ejército ( Soult y Davoust) y la reserva de cabal!eria (Mu.
ral) para apostarse entre Friendland y Koenigsherg, y COn el
rebto de su ejército persiguió ;i 108 rusos á fin de forzarles


,.




HlSTORL~
á dar aquella batalla decisiva que habian reusado en Heilsberg.


En Friendland fué donde el general Beningsen, viéndose co-
gido entre las tropas francesas, resolvió esperarlas y comba-
tirlas. El 14 de junio, á Ids tres de la mañana, los granade-
ros reunidus, mandados por el general Oudinot (del cuerpo
del mariscal Lannes), desembocaron de la poblacion de Pos-
thenan y empezaron el ataque j Napoleon, al oir el cañoneo,
gritó con el acento de la alegria: Este es un dia de dicha, es
« el aniversa,.io de la batalla de ]}[arengo! • En el mismo ins
tante, el general MortiQr, apoyado en la poblacion de Hein-
richsdocf, atacaba la derecha del enemigo.


Las di visiones francesas no estaban aun todas en línea, por
lo que el enemigo quiso aprovecharse de su superioridad
numérica para forzar el camino.> de Koenigsberg. Un violen-
to cañoneo retumbó entonces por todos lados y duró sin in-
terro pcion hast:l las cinco de la tarde, pero fué rechazado
por todas partes y, apesar de todos sus esfuerzos, el ejército
francés gvardó sus posiciones.


El Emperador habia reconocido las del ejército ruso; la iz-
quierda, compuesta de cuatro divisiones, bajo el mando del
príncipe Bagration, se apoyaba de un lado sobre el Alle, un
peco mas abajo de Friendland, y del otro sobre el arro} o
f{Ue atravesaba el llano y que separaba esta ala de la dere-
cha, la cual, fnerte de tres divisiones á las órdenes del prín-
cipe G~rtschakof y de una numerosa caballería, se estendia
en el llano frente de Heinrichsdorf. El enemigo, para facili-
tar sus comunicaciones, habia arrojado tJ·es puentes sobre
el Alle, inmediatamente al lado de la poblacion y cerca de
su ala izquierda, y el Emperador reconoció que, para dar
un golpe decisivo, era necesario de un priocipio arrollar aque-
lla ala izquierda á fin de apoderarse de FrienJlalJd y de los
puentes, y en seguida destruir la derecha que se encontra-
ria encerrada en el Alle y cortada j sus órdenes fueron pues
dadas al momento y estaban asi concebidas:


ti El maris~al Ney tomará la derecha dtwle Posthenen
l( hasta hieia Sortlack y se apoyará en la posicioll actual del ge-
l( Ileral Ondillot. El mariscal LalJlles componilrá el ('entro fllle
« cmpez'll'á á la iz<¡uienla del mariscal Ney" desde B!'icricltsdorf
« hasta casi frellte por frente de la pol~l~ciolJ de 1'0,1 (¡"nen. Lo,




DEL F.~lrEnA[)OR 1i"APOLEON .
• granaderos Je Oudinot, que forman actualmente la derecha
« elel mariseal Lannes, apoyaran insensiLlemente la izquierda
" para atraer soLre ellos la atencion del enemigo. El mariscal
« Lar.nes replegará sus divisiones tanto como podrá y asi le se-
« rá raeil colocarse soLre dos líneas. La izquierda será formada
« por el Utariscal Mortier, ocupando Heinrichsdorf y el camillo
« de KOf'lIigsberg y de allí estendiéndoseoen frente e/el ala dere-
« ella de Jos rusos. Ellll3riseal Mortier no avanzará jaUJas, pues
« el movimiento debe ~er hecho por nuestra derecha f¡Ue se ar-
« raigará l,erpendicularmenfe sobre la izquierda.


« La caballeria del general Espagne y los dragones del gene-
" ral Grouchy, reunidos á la caballeria del ala izquierda, n,a-
s niobrarán para hacer el mayor mal posible al enemigo, cuan-


o ¡ « do este, constreiíiJo por el ataque vigoroso de nuestra dcre-
• cha selltini la necesidad de batirse eu retirada.


« El general Victor J la guardia imperial de á pié Y de á ca-
• bailo formarán la reserva, y serán colocados en Grunhof 1
« Botke!1l J detras de Posthenen.


« La division de dragones de Lahoussaye estará bajo las ór-
• dene~ del general Victor; la de dragones de Latour-Man-
• hourg obedecerá al mariscal Ney, y la division de caballeria
" de línea del general Nnnsouty estad á disposicíon del maris·
« cal Lallnes y combatirá con la caballeria del ejército de reser-
« va en el cen tro.


« Yo lIle encontraré en la reserva .
• Se debe sifmpre avanzar por la derecha y se dehe dej3r


«la iniciativa del movimiento al mariscal Ney, quipiI esperará
« mis órdenes para empezar.


(( En el momento en qlle la derecha se dirigi ra sobre el cnc-
• migo, todos los cañones de la líllea debenin doblar el fuego
« en la direccion litil para protf'gE'r el ataque de esta ala. »


En cOlIsPcllencia, á eso de las cinco y media, el marisca ¡
NCJ' protegido en Sil movimiento pOI' el bosqne de Sortlack.)"
preceliitlo de una h3teria de veinte cañolles, se movió J /I¡ar-
chó al enemigo; filé Hl momento embestido por la caha!!eria ru-
sa, pero el general Latour-lVIanhourg la rechazó)' el marisca!
Ney continnlÍ sn mo\·Ímiento. Entretan!o el general S!'llarmont
\lpvaba a cnal'ent~ ¡HSOS delJnte de la línf'a nna !J3!pria de trein-




~í8 HISTORIA
ta piezas y con un fuego de metralla aterraba las masas elJe-
!Digas. El ala izquierda rusa, así atacada de freute y pur el llan-
co, hizo un movimiento ofensivo sobre la derecha del mariscal
NCJ j pero arrollada al instante y apretada por nuestras bayone.
tas se refugió sobre Friendland des pues de perder muchos sul-
dados de los que la mayor parte fueron precipitados al rio. El
Illa¡jscal, viendo al ene:nigo huir sobre Friendland, mandó un
cuarto de conversion á su ala izqu:erda y la llevó sobre un har-
)'anco que rodea esta ciudad. La gllardia imperial rusa estaba
emboscada en aquel punto, y asi que vió acercarse nuestras
colunas, salió con intrepidez y dió una carga que hizo titubear
un momento á nuestros soldados; pero la division Dupont (de
la resena) avanzó entonces sobre la guardia rusa, la arrolló é
hizo una horrible carnicería.


El objeto del Emperador se hahia logrado, pues el ala izo
quierda del enemigo eshba acolada sobre Friendland y encerra-
da en un espacio estrecho entre el Alla y el arroyo de que ya
hemos hablado.


Metrallado por todas partes y 110 pudiendo siquiera en aquel
terreno contrario utilizar Sil ardimiento, el enemigo se vió pre-
cisado á buscar su salud en la fuga. Friendland fué ganada por
nuestros valientes batallones; las calles estaban atestadas de CiI-
dáveres, y los rusos repasaron el rio abandonando su artille-
l'ia y gran número de prisioneros.


La de3truccion del ala izr¡uie.da dejaba el ala derecha rUSd
sin apoyo en medio del llano ; al momento que el general Gorts-
chakof que la mandaba lo supo, detuvo sus ataques y se puso
en retirada sobre Friendland , creyendo encontrar Una retaguar-
dia encargada de guardarle e1 paso; pero al huir los rusos ha-
hian quemado los puentes cuyo incendio se habia comunicado á
la ciudad de la que el mariscal Ney defendia las avenidas: con ,¿r
esto Gortschakof oprimido por todas partes se vió á punto de
rendir las armas, pero dichosamente para él descubrió un va-
do y sus di visiones pasaron el Alla; empero este vado era
tan profundo y el pliSO fué tan precipitado que la mitad de su
cuerpo de ejército se ailegó y cayó !Duuto ú prisionero. Unica-
mente algunas piezas de artilleria se pudieron salvar, las de-
mas permanecirroll en la ribera izquierda y cayeron en lIues-




DEL E~lPERAUOR l\APOi.EON. ~79
Iro poder. Eran las Ollce, y la noche sombria solo estaba ilu-
lIlillada por las llamas que se elevaban por encima de Friend-
!amI, pcro la vicloria era completa; diez y siete mil muertos
rusos y prusianos cubrian el campo de batalla; setenta carlOnes,
un gran nlÍlIlero de cajones, muchas banderas y veinte mil pri-
sione ros Joerun los troleo, de la jornada.


El cnrrnigo, despnes de la hataI:a, se retiró con precipitacion
sobre el Nicmen pre.,entando su retír"da el aspecto de la mas
comfJleta derl'ota, y á cdda paso los vencedores recogian pri··
sioneros, cajones, arDlas )' bagajes.


A la noticia de la "ietoria, Koenig~berg fué abandonada por
los prusianos, donde entró Soult de repente y encontró rique-
zas estraordinarias, muchos centenares de quintales de trigo,
trescientos buques cargados que venían de Rusia, mas de vein-
te mil heridos rusos y prusianos, todo 10 que la Inglaterra pró.
diga de dinero y subsidios, a falta de contingente en wldados,
habia en\'iado á la Rusia J entre otras cosas, ciento sesenta mil
fusiles ~un no desembarcados.


Massena, por su parte, arrollaba al enemigo sobre el Narew
y el Omulew y le persiguió hasta Ostrolenka. En Silesia, Neitz,
Glatz y Kosel habian capitulado y solo le quedaban al re)' de
Prusia Kolherg, Grandeutz y el fuerte de Silherber: pero el
comhate de Labiau, en que Davoust salió victorioso, la ocupa.
cion de Instorbourg por Ney y la llegada de Napoleon á Tilsit
termina~on los acontecimientos militares de esta campaña.


El Niemen era ya entonces la tínica harrera que se debía pa-
sar para que el ejército francés llevase la guerra sobre el ter-


. ritorio ruso; la estacion era favorable, y nuestros guerreros
estaban llenos de ardor y entusiasmo j al contrario de los de
Alt'jandro, quienes, despues de haber mostrado en dos campa.·
ñas sucesivas un valor digno de sus adversarios, se hallalJan
enteramente desmoralizados. Soldados nacidos siervos '5' unidos
por la esclavitud á sus banderas, aunque valerosos", retroce-
den delante tle los soldados hijos de la libertad y defensores de
la igualJad entre los !.ombres, por lo que hui~n COII el senti-
miento de su debilidad y de su impotencia. Las retaguardias
rusas desde Friend!and Ja no dieron mas pruebas de aquella
'lnneza e>toica que en otras circunstancias les habian valido la




HISTORIA
estimacioll de su vencedor. Es verosímil, que si Napoleoll hu-
hi~,e qllerido conducir entollc~s e[ ejército francés á Rusia, w
especlicion habria tenido en Uf] todo diferente écsito del que su-
frió cinco años mas despaes. En la guerra de 1807, los rusos
eran los agresores: estos pueblos supersticiosos doblaban la cer-
viz, se atrilJUian la culp~ de sus derrotas}' 110 hubieran opues-
to ninguna resistencia nacional á los progresos del ejército
fran"!és.


Alejandro !JO vió sin susto al ejército, vencedor de las coa-
liciones, sobre [os mis:};os confines de sus propios estados. El
prestigio de las promesas britá"icaR se babia desl'anecido y
IJO podia es ~lerar reunir á tiem po nuevos medios de resistfmcia j
aCOl'dúse de la gcnerosidad de Napoleon en 1806, tomó la re;o-,
lucion de humillarse por sf'gullda vez al Emperador de los
fra".:eses, y despues de haher reusado tan obstinadamente la
}Ja7. que se le habia ofrecido, no temió solicitarla el mismo, por
lo que se sometió á las condiciones que á su ellemigo le pI u-
gnitlse dictar, cOildicíolles que el conocido carácter del vence-
dor de Austerlitz le hacia esperar favorables y moderadas. Na-
poleoll no desminti ó en esta circunstancia la moderacion que
habia mostrado de antemano para con el monarca ruso i de mo-
dü (¡ue en el mismo momento en que, salvando la débil bar-
rera que le separaba de un ejército aniquilado y de antenHIlO
vencido, podia llevar a lo sumo el écsito de esta campaiía, tu-
vo 'a generosidad de detener su marcha victoriosa y escuchar
las primeras proposiciones que le fueron hechas para el resta-
blecimiento de la paz entre los dos imperios, y el Z 1 de jlluio
fué firmado el armi~ticio preliminal' de un tratado ma~ du-
rable.


Los !I'Oldados fl'anceses rugian de impaciencia, pedian á gri-
tos nuevos combates J para calmarlos el Emperador les dirigió
palahras satisfactorias.


« Soldados, les dijo, al dia siguiente al armisticio COII el em-
« perador de Rusia, el 5 de junio, fuimos atacados en nuestros
« acantonamientos por el ejército ruso j el enemigo nos despre .
.. ció al vernos en inaccion y mas tarde su po que nuestro des-
"callSO era el del leon y se arrepintió de haberlo turbado.


"En las iornauas de Gutsttadt, de Heilsberg 1 en la para




DEL l:.~lPERADOR j.\APOLEO~.
« sIempre memol'tliJle de Fl'len,lland, con diez. Jia, Je cartl-
e paña en fin, hemos tomaJo ciento veinte caiioncs , bide Lallde-
" ras; muerto, herido ú hecho prisioneros sesenta mÍi rusos;
« cogiJo al ejército en€mi"o todos sus almacenes, su~ ho'pitaie¡¡
1< de campo lla plaza de KoenigsLerg, los trescientos huques
" que estaban en aquel puerto cargados de toda e'pecic de
• municiones y cicuta ;;e.enta mil fusiles que la Inglatena ell-
« viaha para arUldl' á nuestros enemigos. - De ias orillas deL
~ Vistala hemos llegado á las del Niemen con la rapidez del
"águila. Vosotros celebrasteis en Austerlitz el aniversario tI~
« la coronacion, y e.te año habeis dignamente ceieLrado el ue
" la batalla de Marengo que puso fin á la coalicion stgullda.


« Francests! habeis sitio dignos de vosotros y de lIH ; volve~
« reis á entrar en Francia ,cubiertos de todos vuestros laureies:,
" y despacs de haber obtcnido una paz gloriosa que !lefa COIl-
« sigo la garantia de la duraciou. Ya es tiempo de que nuestra
« pátria viva en descanso al aLI'igo contra la maligna influeucia
« de la Inglaterra. LUis beneficlus os proharán Ini recouoci:uiell-
" lo .r el amor que os tengo. "


A fin de acelerar la conclusion de una paz indispensable á
EU ejército y deseada de todos sus súhditos, el autócrata ruso
pidi6 una entrevista al Emperador Napoleon.


El mismo rio que separaba los dos ejércitos fué escogido pa-
ra sitio de conferencia.


El 24 de junio, un general de artilleria francesa, La Ribos-
siere, hizo establecer en su centro á igual di~tancia de las dos
playas una balsa sobre la que fué levantado con todo el arte
J con toda la magnificencia que permitia la prontitud de los
preparativos un pabellon destinado para recibir á los dos em-
peradores.


Al otro dia, 25, á la ona de la tarde, ~apoleon, seguido de
l\1nrat. de los mariscales Berthier J Bessieres , del general D a-
roe y del escudero mayor Caulincourt, se emharcó sobre un '!
hatel condocido por los marinos de la guardia J se dirigió al
pabellon. Por tiU parte, en el mismo instante, partió de ;a ribe-
ra derecha el emperador Alejandro acompañado del gran du-
'llZe Constantino, del gl!neral en gefe Bellingsell, del lJllllLil'e


;)[)


,.,.'}:J ...
;,;,\;~:';::,




HISTORIA
Labanow, del bencul Ouvarow Y ueCedecan genelal conde de
Liewcn.


Los dos batdes llegaron al mismo tiempo; entrambos empera~
JUies .c aLrJzaron al poner el pié en la bal,a )' elltraron 5010s
eu el poLelloll, donde tuviel'on una conferencia (lue duró dos
horas J durante la cual Aiejalldro manifestó á Napoleon un vi-
"U afecto y una aJtni~acion .incera. Estaba orgulloso, decia él)
de acercarse al héroe moderno. Cuando terminó la conversa-
ciou, los persollages (lue habian acom pañado á los dos suhera-
uu~ fueron introducidos, y Alejandro se apresuró á lllanifestar
á los gelJeraies franceses toda la e.timacioll que concebia por
ellos, J Napoleon por su parte habló con cariño al gran duque
COll¡¡talltino J al heneral en gefe Beningsen, quien, apesar de los
rel'eses del ejército ruso, habia mostrado en las campañas pre-
cedentes illstruct:ion y habilidad, y Benillgsen venciJo pOI' 'Na~
puleon era todavia un general de alta dis4,incion. Los do. em-
peradore; vulvieroll á eutra," cada UIIO en la harca que les ha-
hia cOIHlocidu y regresaron á su cuartel general.


Al dia óiguiente haLiendo la ciudad de Tilzit .ido declara-
da neutral, el Emperador villo á habitar:a, seguido por el rey
J reilla de Pru~ia, estos dos tioberanos desgl aciauos á quienes
las vidurias de Napoleon hdhian espulsado de sus e.t~d'ls.
Sapoleoll mostró, para con la jóven reina que se {¡abia tan
all e\ ida é im pmdentemente declarado Sil enemiga, sentim!cn-
to~ de res peto y condescendencia j el gefe del im perio francés
parecia teuef áni,ilO de justificar la antigua reputacion de ga~
lautelia cdoa!lcrebca lfue la nacion que representaba poseia des-
de muchos siglu:,. La bella Amelia se alucinó un instante 50-
hre lo (lue podia esperar de NapoleulI, pero reconoció pronto
que la galanteria fina y cortés del Emperadur dejaba toda la
libertad á los intereses de política, y el reJ FeJerico solo reco-
bró sus estadus á solicitud de Alejandro. COllcluida la paíl el
7 de julio con la Rusia, fué firmada el 9 con la Prusia.


Empero la Prusia hahia provocado la gu~rra J era menes-
ter que alguno pagase lus gastos, J á mas se habia mostrado
demasiado enemiga para esperar que llegase jamas a ser fran-
camente nuestra aliacl.a. El Emperador adoptó el partido de
reforzar su sistema federativo á sus costas: esto era indispen-
.table, y el ducado de Varsovia COUlO hase del futuro renaci-




DEL )!;\lPER.\OOR NAPOLEON.
ll1iento de la Polonia, del que por mas que se diga no a),an-
donó jamas el generoso proyecto, aumentó la COl~ fe,ieracion
del Rhin con el reino de Westpbalia formado d,· las provin-
cias prusianas desde la ribera izquierda del Elha ha<ta l\1agde-
bourg. de los estados del elector de Hesse-Cassel y del duca-
do de Brunswik, cuyo reino fué la recompensa de su herma-
no Gerónimo; mas tarde le acrecentó aun con el Ilannover-
que Napoleo!l se babia reservado en Tilsit, á fin de consenar
un medio de acercarse á la casa de Inglaterra. La confedera-
cion .del Rhin babia ya sido reforzada precedentemente con !a
Sajonia, CU) o elector tomó el título de rey, y recihi6 el de
gran Juque de Varsovia; su abuelo hahia ocupado el trono de
Polonia y por parte de Napoleon esta eleccion anunciaha bas-
tante su intencion de volver á levantar aquel trono. El em-
perador de Rusia reconoció en Tilsit las soberanías conCedi-
das á los hermanos de Napoleol1 y, aceptando la Prusia orien-
tal, recibió igualmente parte de los despojos que una guena
desgraciada, de la cual h~bia participJ();¡ las derrotas, qui-
t.lba a su fiel aliado el rey de Prusia. Entre hermanos de una
familia In ¡sma esto hu biera pasado por !lila arcion infame,
mientras que Alrjandro es aun alahado por w cadcter caha-
Ileresco; y esto es que la fraternidad de ciertos príncipes tie-
ne otras reglas de bien y de justicia Iloe las fIne son impues.
tas á lo~ pueblos por la ruoral y la equidad.


El emperador Napoleoll regresó á Paris; fiestas magníficu
acogieron en la capital el regreso de los soldados de la gUilr-
dia imperial, estos di¡;nos representantes del grande ejército.
Fué unil verdadera fiesta nacional; alegria del pueblo, satis-
faccion del cindadallo, entusiasmo del soldado, nada faltaba;
prohemos á dibujarla.


Cerca de Id carrera por donde avanzaron los diez mil guer.
Tp.ros J"! la guardia, la ciudJd de Paris habia hecho le~alltar
un are .. de triunfo de la mayor anchura conoci'cla; solo t<,cía
un arco, pero veinte hombres potlian pasar por él de fren-
te. Este monUJI1ento de 1111 género sencillo y noble remat .• ha
en una cnadri~a dorada, ~ohre cada una de las caras se I"jan
ifJSuipciolles recordando los grandes acontecim:entos de la


'f




HfSTORIA
camp?¡ia, )' aunque no se habia empleado ni cnfuna ni !l1r.J-
!',r]Jlo de estos adornos de que los arquitectos son frecuente'
mente pr6digos, tenia carácter de gran(lez~ verdadera y de
!lohlc sencillez. Desde las nueve de la mañana una multitud
inmensa rodeaba el arco de triunfo; gritos de entn.ia~mo 3'lUn-
ciaron cerca el medio dia la proximidad de los valientes; ~pa­
J"Pcieron y pronto sos águilas reunidas formaron un solo gru-
po fIue precedió á la cofuna.


El cuerpo municipal de Paris se puso al frente de la gU3r-
<Iia imperial á cuya cabeza se hallaba el general Bessieres: las
tropas se detuvieron, on redoble general de los tambores im-
puso silencio, y el prefecto del Sena, con voz conmovida aun-
que ,onora, pronunció el discurso siguiente:


«Héroes de Jena, de Eylau, de Friendland, c.mquist!lr1orcs
" de la paz, gracias inmortales os sean dadas!


«Por la patria haheis vencido, la patria eterni7ad b', me-
o rnorins de vupstros triunfos, vuestros no)nhre~ ~('rán I('fía-
o do, p()r ella sobre el br(mce y sobre el mármol ~ !~ p.o5te-
« ridatl mas remota, y la relacion de vuestras haz'\ñas, in-
« fhmando el ánimo de nuestl'os últimos descendientes, mu-
« cllo til"mp03UIl despues de vosotros, protpgera con \'uestro
« ejemplo nt~ vasto imperio tan gloriosamente defendidn por
eí \!ne~trn ,?,~~or.»


(( YalientE'~ ?nerreros! aquí misrr.o \ln arco triunfal, dedi·
I (~Mlo al grande "jército, se levanta á vue5tro paso; él os es-
I pera. ,,('nid á I'ccihir bajo su bóveda la parte fluC os es


,kbi l~ de l." laureles votados por la capital a este invpn-
" cihl/' ejército. Que asi empieze la fiesta de vuestro regreso,
" venid -: que estos Jau rcles trenzados en coronas por el reen.
1( nocimiento públic:o permanezcan para siempre en las agui-
" las imperiales que se ciernen sobre vuestras cabezas victo-
(' rinsas .... »


Eí'ssieres respondió dignamente .v en pocas palahras y se
r"paro ell su discurso la cláusula siguiente:


(( Los de~cendientes de esta gran familia militar vienen á eoJ-
., contrarse con placer en el seno de ona ciudad cuyos habi-
(1 tRntes han constantemente livalizado COA ellos en amor, ade-
" sinn y fidelidad á nue~tro ilustre monarca. Animados de
"los mismos sentimientos, la mas perfecta armonia existirá




DEL E:\¡P'EiL\DOR NAr0l'E0:S cP:-
Ir siempre entre los habitantes de la gran ciudad y 10< sold;¡-
"dos de la guardia imperial. Si ntll.,¡tra~ águilas marcharl
,,~un recordándonos el juram~nto que hemos becho dp. de-
« ffmderlas b~sta la moerte, nosotros rHon!artn,o~ t.1mhi'"r,
~ !lne las coronas que las decor an nos oblig;;n dob:EfnentP.~


Despues de estos discursos, I as coronas de oro, votad!!s P"l'
la cindad de Paris, fueron puestas en las águilas de la guar··
dia imperial.


El cuerpo municipal vino á colocar·e en ~egl1ida en I!f\~
(le jas dos tribunas fJue babian siJo p[lola~ ¿entro del ~I'C('
triunfal; la segunda era ocupada por tina IlUmeT0Sa OTf!u€'s-
ta que entonó en seguida el canto de regreso, coro puesto pa-
ra este solemne ret:ibímiento y cuyas -palabras y Il.úsica se
debían á dos miembros del instituto (M. Arnault y M. j,\ü bui).


La guardia im perial desfiló en el órden siguiente: los fusi-
leros de la gua rdia , los cazadore s ue ;i pie, Jos granaderos
de á pié, los cazadores de á caballo, los mamelucos, los dra-
gones, Jos granaderos de á caballo J la gendllrmeria escogida.
Cada regimiento iba precediuo de sus cfi¡;iales generales óu f'e-
riores encargados de su manuo.


En esttl órdeo , rodeada de una inumerable poblacion, la guar-
clia llegó al palacio de las Tulierias; entró por el arco de tri unto
del Carrousel, depositó sus águilas en el palacio y atravesando
el jan¡in imperial, dejó sus armas en pabellunes y se trasladó
á lOS campos Elíseos. Alli todos los cuerpos que la componian
y un destacamento de la guardia de París tomaron lugar en \m
iumenso bam¡uete que les estaba preparado y' del que el cuerpo
mUllici pal hizo los honores.


Al otro dia IlIs represeutaciones gratuitas elJ todos jos teaU'os
continuaron la fiesta; y dos dias des pues el H,nado se reunió
para atesti~uar al ejército su reconocimiento y admiracioll, pa-
ra lo que se dió una fiesta en el jarain del palacio de Luxem-
hurgo, y el presidente del senado dirigió en esta ocasion el
discurso siguiente el mariscal Bessieres:


" Seúor mariscal, invencible guardia im perial :
• El senado viene delante de vos, pues aprecia ver los dig-


u nos representantes del gra'lde ejército llenar sus pórticos; se
K compldce en verse rodeado de estos valientes que llan comba-
«tido en Austerlitz, en Jena, en Ey lau, en Friendland; ,~,"":, _<~~
.;J:~) , ! "~
¡f/>~,- 'e .. \. '¡ ~ / ':;~< v"-).\


.,
" ~'f ·1




HISTORIA
ti estos favoritos de la victoria, de estos hijos queridos del ge-o
« nio que preside las batallas. Este re~illto os debe ser grato,
(, invencible guardia imperial: estos pórticos han muchas veces
" resollddo con las aclamaciones que han celebrado vuestros ill~
« mortales hechos de armas y todos los triunfos del grande ejér-
t( cito, vuestros trufeos, adornan nuestras murallas; las palabras
« sagradas, que el mayor de los monarcas se digna dirigirnos
l< desde SI1 carro dee victoria en nO'llbre de los valielltes, est~1l
u grabadds en este palacio por el reconocimiento y vosotr-os pn-
a contrais entre nosotros muchos de alfuellos que han llevdJo
« el rayo de nuestro Emperador y dirigido los atrevidos movi-
« mientos de estas falanges temibles.


«Representantes del primer ejército del mund,), recihitl de
« nuestra haca, para vosotros y para todos vuestros hermanos
• de armas, los des~os del grande y buen pueblo cu)'o arnor
« y ad miracion os pre~agiall los de la posteridad. »


Si la lisonja iba .í buscar á los soldados, se pllf'!de creer que
no faltaha al general, al Emperador. Era en todos los cu~rpos
del estado una ernulacion de alabanzas, muy natu ral sin' duda
y muy hella, si no hubiese debido algunos años despues, para
vergüenza de la mayor parte de estos hombres poderosos, cau¡-
LiMse en ultrajes é imprecacioues.


El Emperador escuchaba todos estos discursos con paciencia,
pero no se aluciuaba, y Hege) él mi~rno algun tiempo despues,
sin én fdBis, sin orgullo, á esplicar al cuerpo lugióJati vo con
limpieza y brevedad el cuadro de los grandes acontecimientos
que acahahan de pasal' y de la prosperidad de la Francia.


u Señores diputados y señores tribunos: dijo •
• Desde vuestra liltil1l3 sesion , nuevas guerras, nuevos friull-


« fos, nuevos tratados de paz han cambiado la f.;z de la E~I ro-
l( pa política.


"Si la casa de Brancleburgo, que fué la primera que se con·
« ¡uró contra nuestra independencia, reilla aun ,.lo debe á la sín-
« cera amistad que me inspira el p,¡del'oso emperador ele! Norte.
" - Un príncipe francés reinará sobre el Elba y sabrá conci-
11 liar el interés dc! sus íluevos slt[¡,litos con sos primeros y mas
«~agrados debere.l. - La caSll de Sa;onia ha recobrado des-
• pues de cincuenta aiíos la iadependencia rlue habia perdido •


. ;'




DEL E:lIPERADOR l\APOLEON .
., _. Los pueblos de la ciudad de Varsovia y del Jocado de
« Da ntzigk han recobrado 50 patria y sus deTl'chos.


« La Francia está unida á los pueblos (le A lemania por las
« leyes de la confederacion del Rhin, á los de las Españas, Sui-
ti za é Italia por las leyes de nuestro sistema federativo, y
u nuestras nuevas relaciones con la Rusia estan cimentadas en
« la estimacion recíproca de estas dos grandes naciones.


« En todo lo que he hecho, tínicamente he tenido por olljeto
« la felicidad de mis puelllos que me es mas grata que mi pra-
l/. pia gloria. _ Yo deseo la paz mal"Ítima; ningon resentimiento
«influirá jamas en mis determinaciones; no sabria jamas te-
« nerle contra una nacion juguete y víctima de los partidos que
~ la destrozan y eng3ñada 801lre el estado de sus negocios como
« sobre el de sus vecinos. ~ Pero sea cual fuere el éxito que
{( los decretos de la providencia han señalado á la guerra ma-
" rítirna, mis pueblos me encontraran siem pre el mismo y yo
« encontraré ámis pueblos dignos de mí. - Franceses! vuestra
«conducta en los últimos tiempos, en que vupstro Emperador
" estaba distante quinientas leguas, ha anmpntado mi estimacion
«y la opiniün (lue habia formado de vuestro caracter; y me
«he envanecido de entrar el primero en medio de vosotros.


o Si durante estos diez meses de ausencia y ppligros he f<stl-
.. do presente á vuestro pensamiento, las mllPstras de amor
" que me ha beis dado han exilado constanlprnente mis ma~ vivas
« emociones, todas mis solicitudes; todo lo que podia al mismo
« tiempo tener relacion á la conserv3eion de mi pprsona solo
• me afectaba por el interés qup en ello tomabais y por la im-
1/. portancia de qoe podia ser para veush'os futuros de&tinos.
« ,Sois un bueno r gran pueblo .•




RESUl\IEN CRONOLÓGICO.


SEGUNDA CAMPAÑ/\ DE POLONIA -·1807.


~ j;mi0 Vuelven á empez1r las has.' 'lS. - El rey y la reina de Prusia v'e-
tdiJade, . nen á habitar ell Tilsit.


" - Combates de Spnndell y de Lo- 7 julio. Tratado de p1Z de Tilsi: en-
mitt en. tre la Francia y la Rusia·


6. - Combate de Deppen. _ -Jerónimo Napoleon es procla-
9. _Comhate de Guttstadt. mado rey de \Vestpholia.


10. - Batalla de Heiksberg. 9. -Tratado de poz entre la Fr"n-
14. - Batalla de Friendland. cia y la Pmsia.
15 - Ocupacion de Koenigsberg. .3, - Ocupacion ,le la llomeran;.
- - Cnmloate de Lahian. sueca.
18. - Capitulocion de Kose!, (Silesia) - - Rompimiento del armisticio.
J9' - f.ntrada del Emperador en Til- 27. -: Regresa del Empera<lor á Saint··


sit. Gloud.
20 •. - Capitubcion de Glatz. (Sile- ,5 agosto. Toma de Stralsulld.


sin.) 16. - Discurso Jel EmperadOl al
'n .. - I\rlilisticio entre los ejércitos cuerpo legislativo.


ruso \' francés. .9. - Supresion Jel tribUllado.
cn. - p'roclama del Emperador. 9. setiembre. Ocupocion de la isla
015. - Entrevista de Napoleon y de de R~gen.


Alejandro sobre el riiemen. 23 y 2S noviembre. Fiestas dadas en
26. - El emperador de Rusia viene á Paris á la guardia imperial.


habitar en Tit.it.




Revistn de la gu~rdia imperial.


ADMINISTRACION DEL IMPERIO.~. ACONTECIMIEN-
TOS DE BA YONA.


La direccion de las grandes operaciones militares, los obstá-
cnlos y las fatigas de la guerra no distraian á Napoleon de los
negocios políticos y de los cuidados de la administracion inte-
rior del imperio francés.


Dnrante la campaña de Polonia, y 'mientras los ejércitos Tn-
sos y prusianos combatian al ejército francés, la Rusia y la In-
glaterra atacaron símultaneamente á la Turquía, para obligarla
á romper su alianza con la Francia. Penetráran en Moldavia
las tropas de Alf'jalldro, y una escuadra inglesa, forzando el
paso de los Dardftllelos, vino á echar el ancla frente de Constan-
tinopla, delante del serrallo del sultan.


Con la paz de Tilsin quedaron inútiles las ventajas obtenidas
por los rusos; } la osada empresa del almirante inglés ninguu
resultado tuvo. gracias á la destreza y talento del embajador
francés en la Puerta otomana. El general Sebabtiani, en efec-
tI), reanimó el valor de los turcos, comunicóles su actividad y
resolucion, y en poco tiempo logró erizar de baterias todos
los pontos que dominaban la escuadra; de modo rJue los lm-


'37




HISTORIA
ques enemigos, vigorosamente cañoneados, á toda prisa tuvie-
ron que ahandonar el peligroso fondeadero que tomaran. Nó
fué tan fácil su vuelta á tra\·és de los dardanelos como habia
sido su ida, y no escaparon sino suft'iendo averias conside-
rahles.


Casi el mismo écsito tovo ona espedicion que probaron los
ingleses en Eg; pto por est:\ época; atacaron inutilrnente á Ro-
seta, y en todos los encuentr 'lS batiéroll/es aquellos mismos
mamelucos tantas veces vencidos por los 80ldados franceses.


Poco despoes de esta espedicion , el bombardeo de Copen-
hague y la presa de la escuadra dinamarquesa sin previa de-
c1aracion de guerra enseñaron á los príncipes de la Europa
cuanto debian fiarse en la buena fé del gabinete de Londres.
Tan declarada violacion del derecho de gentes determinó al
rey de Dinamarca y al emperador de Rusia á accede¡' al hlo-
qU!;O fulminado por Napoleon, para cerrar á los buques ingle-
ses los puertos de todos los estados del continente europeo.


El príncipe regente de Portugal, encadenado por el influjo
británico, el'a el único quc negára su consentimiento, cuando
toda la Europa adoptaba el sistema continental. Decia que de-
seaba conStlrvar la neutralidad entre la Francia y la Inglaterra;
pero en realidad era esto para Portugal quedar sometido al
dominio de los ingleses, dueños, por medio de antiguos trata·
dos, de todo el comercio de irnportacioIl y esportacion del
pais.


No podia Napoleon admitir tan ilusoria neutralidad: era de-
masiado fuerte para no querer mas que amigos ú enemigos, y
esigió del ministerio portugués que rom piese con la Inglaterra.
El príncipe regente creyó en vano salvar sus estados COIl ona
respuesta evasiva, pues Napoleoll amenazara ya apoJar con las
armas sus disposiciones diplomáticas, y UD ejército reunido en
las m~rgenes del Gironda esperaba se le destinase para algllll
pnnto. A~i que la respuesta de la corte de Lisboa llegó al ga-
hinete illlperi~l, á quien no satisfizo, aquel ejército, mandado
por JUlot, recibió la órdell de pasar el niilasoa J operar con-
tra el Portngal, de concierto con una divisioll que, conforme
al tratado de alianza, estaba la Espaiia obligada á proveer.


Al regreso del Emperador á Paris siguió el casamiento del
lluevo rey de \Vestfalia Jerónimo, que se desposó con la hija




DEL EMPERADOR NAPOi..EOi\'. ~9[
del rey de W ul'tem berg, la princesa Catalina, tan bella como
amable é ingeniosa, Esta digna y virtuosa muger, por su fide-
lidad á un esposo desgraciado, se ha nlostrado honra !.le Sil
sexo y de su real familia.


La sopresion del Tribonado y su reunion al Cnerpo legislativo
fueron los hechos políticos mas im portantes que marcaron la vnel.
ta del Emperador á Paris. Era un grave cambio lanzado contra
la cOlIstituciolJ consular ,Iel año VIII, única ley fnndarnent11 (con
algunos senados consllltos) del imperio de Napoleon. El tribu-
nado en varias ocasiones hiciera la oposicion al gobierno, y la
opo,icion en presencia de una guerra de confederados no le pa-
recia distu mucbo de la traicion al gefe del Estado. Pero sea
como fllere, varios y ann no moy favorables foeron los juicios
que acerca de este acto del gobierno ¡m perial se ¡ormaroll en-
tonces.


Napoleon, en su capital, consagraba sus dias á los cuidados
de la administracion y á la orj?,anizacion del ejército. Sus fre-
cuentes revistas de la guardia imperial y de la guarnicion de
París al paso que ofrecian un interesante espectáculo á la jun-
ventud belicosa, mantenian en los soldados los sentimientos de
amor á Sil patria y á su Emperador.


Por lo que atañe á los actos útiles del gobierno, á las Cl'ca-
ciones y á los decretos que convienen á la properidad pLÍlJlica ,
faltanos tiempo y logar para desarrollijrlos por eotero, y de-
bemos limitarnos á dar un resúmeo de lo que se decretó y efec-
tuó bajo el régimen imperial desde 1805 basta 1808, distin-
guiendo únicamente lo que pertenece á cada parte de la admi-
nistracion general.


Constituciones del Imperio. - Forma del sello del Estado.--
Forma de los sellos y armas de las autoridades públicas. -Fi-
¡acion de Jos dias en que son ejecutorios los deeretos. - Refor-
IDa de las lisias de los im puestos. _ Rcstaule\:imiento del calen-
dario gregoriano.-Atribuciunes y duracion ele las asarnlJleas
cantonales. ~ SHpultura de lus em peradores. - Renovacion del
cuerpo legislativo. - Prerrogati\'as de los legionarios, miembros
de los colegios electorales. - Organizacion de un consejo de es-
tado - Creacion de una nueva nobleza.


...




HISTORIA
Esta creacion ha sido objeto de las mas vivas cl'Íticas hace


algunos aÍlos. Justo es sin embargo que se considere que al
conceder á su nobleza rango y hOllores, no le dió Napoleon pri-
vilegio alguno; y que cuando juzgó conveniente establecerla,
razones políticas abogaban en favor de semejante institucioll.
El establecimiento de una nobleza hereditaria debia poco á po-
co reconciliar la Francia nueva con la Europa y la Francia all-
tigua, pues que á la nobleza qne se fundaba en el feudalismo
substituia la adquirida por medio de servicios. Toda la Europa
estaba gobernada por nobles que C(!)1l las armas en la mano
habíanse opuesto á la revolucioo francesa, y por todas partes la
Francia encontraba en ellos obstáculos a su influencia. Con-
venia, pues, hacer cesar esa lucha.


Para asegurar la fusion de las dos noblezas, pl'oponíase el
Emperador estipular que el gefe de toda familia, que eutre sus
antepasados contase un mariscal ó un ministro de Francia, po-
dria obtener el título de duque; un abuelo almirante, lugar
teniente ó arzobispo hubiera dad·) derechos al título de con-
de, etc.; hubiera bastado constitnir los mayorazgos necesarios.
Esta nobleza histórica habria hecho olvidar lo pasado y sido
la garantia del presente y del porvenir. Un Montmoreucy hu-
biese sido duque, 110 pOl'que fuese Montmorency , sillo porque
UIIO de sus mayores habia sido condestable. Sirviendo con ho-
lIor al Estado , podia cada ciudadano aspirar al mismo grado
y al ruislllo título. Esta creacion, asi como la de la Legioll
de Honor, escencialmente liberal, solo era una corona cí-
vica, y esta era la idea que de ella formó el pueblo. Cada UIIO
de los que la habian obtenido mereciérala por sus hechos j to-
dos podian llegar al mismo grado, y semejante distincioJl á na-
die era ofensiva. En una época en IJue era comun opillion qoe
una aristocracia es ona cosa que /10 se puede impedir, pue~
que por necesidad ella misma se crea por sí sola ya por la for-
tuna, ya por los empleos, la nobleza imperial debia ser la aris-
tocracia de los talentos y de las grandes acciones.


Organizacion administrativa. - Establecimiento de los pre-
supuestos de las municipalidades. - Organizacion municipal de
L)'oll , Marsella, Burdeos, etc. - ReeuJ plazo de los secretar ios
generales de prdectura. - Renovacion quinquenal <le Jos pre.
,;dcntes de Jos cantones, 'cnrejid'Jres y adjuntos. - :\!,)'J(j ,k




DEL EMPERADOR l'IAPOLEON.
aceptar los legados b~chos á las munici palidaues. - Atribucion
de las autoridades administrativas. - Division ell departamen-
tos de lis lluevas provincias agrt>gadas á la Francia, etc. (En
1808 el número de departamentos del imperio ascendia á
126 ).


Organizacion judicial. - Modo de elegir 108 jueces de paz.
-OrganiZdciolJ del notariato. - Disciplina y jerarquia de los
tribunales. - Alto tribunal imperial. - Comision del contencio-
so en el Consejo de Estado. - Institucion del tribunal de cue1ltas.
-J ueces auditores, etc.


Legislacion civil. - C6digo Napoleon. - Corligo de procedi-
miento civil. - Tarifas de las costas en materia criminal. - Fi-
¡acion de la t8sa del inter'és. - Hipotecas del tesoro público so-
bre los bienes, etc.


Legislacion criminal y correccional. -Policia. - Casi todas
las leyes que coutiene el Código penal. - Modo de recohrar
las costas de justicia. - Policia de las cárceles. - Policia de las
municipalidades. - Periódicos. - Sepulturas. - Casas de deten-
cioD. - Talleres de reos. - Teatros. - Casas de juego. - Incen-
uios y zapadores-bomberos. - Pauaportes, etc.


Legislacion rural y forastera. - Polici¡¡ de la caza. - Escue-
las veterinarias. - Plantacion de las carreteras y caminos ,'eci-
Ilales. - Corridas de caballos. - Organizacion de las Jegaace-
rias.-Desagüe J desmonte. -Apriscos.-Iutroduccion de me-
rinos. - Instrumentos de lahranza perfeccionados. - Plantelcs.
-Gusallos de seda.-Culti\'ús de la rubia, del algodon, etc.


Legislacion comercial. - Código de comercio. - Depósitos ú
escalas. - Pescas marítimas. - Manufacturas. - Cámaras de co·
Inercio. - Transporte. - Fábricas para la espol tacion. - Fé.
rias, etc.


Tomábase el Emperador el rIlas vivo interés para la pros pe-
ridacl del comercio. - De su propio bolsillo acudia á los apu-
ros de los grandes ebtablecimientos de manufacturas, y con no-
bles I'ecom pensas alentaba á los negociantes que, con suinte-
ligencia J' probidad, honraban su profesion.


En 1806, antes de principiar la cam paña de Prusia, acom-
paiíado de la Emperatriz J beguido tle una parte de su corte,
l'a'ó al ralle <Ir'! Diene, para \Í~ital la hermosa fáurica de piD!O




29¡ HISTORIA
lados de M. OberkampL Recorrió el Emperador todas las salas
de tr,loajo, examinando cuidadosamente todos los detalles y juz-
gando con ojo ejerc:itado la procedencia y los resultados. El autor
de aquel establecimiento contestaba á sus pregllntas con modes-
tia y sencillez. Al llegar á la praderia donde se hacen secar las
piezas, detúvose Napoleon de repente, y mirando á M. Oberkam pf
con sorpresa; • y que, le dijo, no teneis la cruz de la Legion
" de Honor?- NtJ, señor, esta es la honra que mas hubiera sa-
(l tisfecho mis deseos. - Pues aqui teneis la mia, continuó ei
« Emperador arrancámlnla de su ojal, y dándosela; me com-
ti pla?'co en recompensar d lo! que sirven d la patria como vos.
(( En vuestros talleres es donde se hace al enemigo !lna buc-
« IZa y ségura guerra! alomenos IZO le cuesta al pueblo una
" sola gota de sangre.»


InstrucciolZ pública, bellas letras, ciencias j' artes. -- Es-
cuela de farmacia. - Escuela de San ,CJr. - Escnelas de de-
n'cho. - Sociedad ceotral de Vacuna. - Precios decena les. -
Fabricacion de medallas. - Universidad imperial.- Creacion
de dos mil ciento cincuenta bolsas en cuarenta y tres liceos.
- Derecho concedido á todas las familias que tengan siete hi-
jos para hacer educar uno á costas del Estado.


Obras públicas. - Minas. - Caminos. - Canales. - Diques.-
Puentes. - Fuentes. - Monumentos. - Colunas. - Arcos triun-
f:tles, - Muelles de Paris. - Bombas y máquinas hidráulicas,-
Puertos. - Lonjas. - Museos. - Templos, etc.


Socorros plíblicos. - Hospicios y Hospitales. - Monte-pios.
- Medicamentos ~ratuitos. - Oficinas de heneficencia. - Socie-
dades maternales.- Préstamos á los propietarios de viñedos, ele·


Tal es el abreviado sumario de los oojetos de alta adminis-
tracion que, junto con los d~cretos administrativos relativos
al ejército, á la marina, á las colonias y á la hacienda, lle-
naron las horas que [Napoleon no podia dedicar á la guerra
ó á la política. Su genio abrazaba á la vez mochas cosas
y 83 bia hacerlo marchar todo de frente. En los caru pamen-
tos oco pá base de gobierno, asi como en su palacio ocu pábase de
guerra; de modo que OlUy amenudo, tras un boletin que anun-
ciaba á la Francia ~ln nuevo triunfo, redactaba on decreto des-
tinado á hacer abrir un ~amillo util, ó á rectificar reglamentos




DEL E1I1PERADOR l\APOLEOX. 295
imperfectos. La mejora de uuo de lo~ ramos de la administra-
cioo pública parecíale tan digna de su interés como una victo·
ria sobre el enemigo; y apreciaba uua conquista de la indus-
tria francesa tanto como un aumento de territorio. Y á quier)
sino á su perseverante voluntad, por tanto ticm po tan mal
apreciada, debernos esos bellos pintados" y este brillante azu-
car de remolacha que han libertado á nuestro cOllsumo inte-
rior de los enormes tributos que pagaba al azucar y dulces co-
loniales y á las manufaeturas de las Indias inglesas?


No dcsl,;uidaba tampoco, sino que antes bien mejoró la aJmi-
nistracion de la hacienda, que al entrar en el poder encon-
trára en el ma~ deplorable estado. En la historia finaneie-
ra de l,z Fra/lcia, por M. Bressou, obra im portante, encolI-
tramos á propósito detalles los mas interesantes .


• Cada año, dice, Napoleoll fijaba el crédito allual de cada
ministerio, y el gasto de cada servicio. Todos los meses, por
un decreto particular determinaba la suma parcial que caJa
min,isterio y cada servicio sacarían del tesoro durante el mes.
De este medo, doce veces al año, en una hora ue trab~jo) el
gefe del gobierno imperial repasaba todos los gastos, fijaba la
suma que cada uno emp.learia al mes siguiente, y mantenia en
lo posible el equilibrio entre el cargo y la data, todo eslo
alargando lÍ apresurando Jos pagos, aumentando lÍ disminu-
yendu, los fondos de las cajas parciales, siguiendo la abundan-
cia de las nuevas elltradas, la exigencia de las necesidades, y
los cambios que podian resultar de los acontecimientos del dia
En fin, el ministro del tesoro, contl'alor general de rentas, 110
debía pagar los libramientos sino hasta que el ministro orde-
nador se bul.Ji~se exactamente cOllformado al presupuesto del
año J al crédito mensual que se le habia abierto.


" No se habia visto aun mejor ¡egida la percepcion del
impuesto, y una contabiiiJaJ tan exacta, tan bicn ordenada
como bájo el régi"llen del imperio; es verdad que hubo algu-
nos altos funcionarios del estado que se crearon grandes for-
tunas, pero fué é. costas de los soberanos estrangp.ros: ha-
bíase hecho casi imposible engañar ó robar al estado; estaba
tan bien estahlecido y simplificado el ól'den de cuentas, (lue
:~ia ¡)Oleon ~iellJpre [Jevab.l consigo estados (lile contclJian la com-




HTSTORIA
plet~ situacioo de los cargos, de las datas, de los atrasos, de
los recursos ordinarios y estraordinarios.lI


Igoal órdeo y economía reinaban en el arreglo de los gastos
de la casa imperial. En 1806, el presupuesto del gran maris-
cal, para los gastos ordinarios, solo ascendia á 2,770,841
franCOi. Con todo, hacíase el servicio qJll un lujo y esplendor
dignos del Emperador de los franceses; y no se crea qoe el te-
soro del dominio estraordinario, e~e tesoro de Napoleon , tantas
veces acrecentado por la victoria, foese empleado en sos gas-
tos person1les, no, po es recibia otro mas generoso destino.


(1 Mas de cien mil!{)nes, dice aun M. Bressoo, fueron cnnsa-
grados al hermoseo de Paris; el Lonvre y Ver'ailles salieron
de sus ruinas. Mas de sesenta millolles se emplearon 1'11 res-
tanrar la residencia del soberano j fIlas de treinta en sus mue-
bies. De~empeñáronse los diamantes de la corona, que se em-
peiíaron durante las tnrbulencias, y se añadieron muchos otros
nuevos. Nnestros museos, vastos depósitos de nuestrostrofeo5,
fueron enriqllecillos con todos los cuadros, todos los ohjetos
de arte y antignedad, legítimamelJte a1lqniridos Ó por dinero,
ó por condiciones de tratados de paz conocidas de toril> el
mondo, en virtod de las cnales se dieron aquellas obras rn¡¡es-
tras en conmotacion de cesion de territorio ú de contribucio~
lIes. Muchos centenares de millones han del mismo modo lle-
vado al mas alto grado el esplendor de la Francia, y lo qne
dehiera decirse es, que estos gastos de lujo no se com prendie-
ron en los de los presupuestos anuales, salieroll de los fondos
particulares del gefe del gobierno, mientras que una dotacion
descrmtada del dominio estraordinario aseguraba la conclusion
del Louvre y la reparacíon del palacio de Versal les. - Entre
tantos millones cons3g,'ados á la gloria y á la prosperidad de
la nacíon, los amigos de la humanidad no dejaron de notar los
millones derramados en la Vendée para cicatrizar sus heridas
y mas de doce millones consagrados á construir asilo~ para
los huérfanos y refugios para la mendicidad.»


Des¿e el tratado de Basilea, viviera la España en buena in-
teligencia con la Francia, tanto, flue la snbida de Napnleon al




DEL E:IlPERADOh l\Aí'üLEO;.\'.
poder no hiciera mas que e~li'echar Jos \'íl1CU!US ljtle á entram-
bos estados unian. El Emperador, atacado por las putellclcls
del Norte, crei~ poder contar con la sinccridad y lealtad Jt' la
alianza espaiíola. No oh~tallte, en 1806, cuando la,; súbitas
hostilidades de la Prusia parecian nuncios de otra coalicion
contra el imperio francés, asomó una proclama del Príncipe de
la Paz, proclama singular, y que llamaba todos los espaiioles
á las armas contra un enemigo 'lue no designaba. i\o se enga-
ñó Napoleon en sus conjeturas; reconoció en elío el illflujo in-
glés, pero nada oejó traslucir de sus sospechas. La Prusia no
estab~ todavia vencida, y la nusia tomaba Un aire de an,tonal3.


En aquel momeuto, la guerra Con el Mediodi~ hubiera .i-
00 ilopolítica y desastroza, porque podia verificar una p<.lde-
rosa diversion á favor de los reyes coaliado5, y poner en ios
mayon's apu ros al im perio francés. Na poleon temporizó, J sin
manifestar que la proclama le IJUbitcse jnquietado, pregunt6
con que objeto la hicieran. La victoria de Jena acaoaJJa de
decidir la suerte de la monarquía prusiana; así el míni.tro
espaiíol, espantado de su imprudente le\'a en ernhrion , contes-
tó que temiera una tentativa armada de parte del emperador
de Marruecos y algunos movimientos militares de Portugal; y
el monarca francés aparentó que hallitba satisfactoria esa re~­
puesta.


Sin embargo, la gloriosa paz de Tiísítt dejó al EmperaJor
libre de ocuparse en los proyectos de su venganza tanto contra
la España,' de donde s~;iera la proclama, como contra ia In-
glaterra, que impeliera á la Espaíía á dar tan peligroso mani-
fiesto. Comprendió que la alianza con el Mediodia no le ofre-
cia ya la misma estabilidad que autes: la Espaiia, arruinada
en so comercio, )" privada de los recursos de sus colonias por
el sistema continental, deseaba se rompIese el tmtado que la
unia á la Francia. Napoleon quiso prevenir ese rompimiento,
recomenzar, segun decia, la obra de Luis XIV, volviendo á
atar con' solidez la línea de los estados del Mediodia, J COlo-
cando príncipes de su familia al frente de fados ellos. E~ in-
cierto, aunque haya quien lo dé por oeguro, yue se esten-
diesen mas allá los designins de su política; las palabras ~ue
se le atribuyen: ti Dentro poco tiempo mi dinastía será la
~ mas antigua de la Europa! » solo se pueden a plic:! r al Me- ,


38 t~~:""
..... , . ." .




HISTORIA
diodia. Su úmilia, si bien que numerosa, no lo hubiese sido
l¡astante para ocupar y conservar todos los tronos i esto bien
lo sabia él pero, con,ide¡'ándose heredero, por eleccioll popu-
lar, de la corolla de Luis XIV, queria ser dueño de todos los
reinos {lue formaran la herencia de los descendientes de aquel
monarca.


La guerra con el Portugal dióJe ocasioll de hacer entrar sus
tropas eu España. Un tratado concluido con el omnipotente
millistro Godoy, Príncipe de la Paz, ponia á su disposicion el
ejército español, y estipulaba la introduccion en España de
treinta mil hombres de tropas imperiales, en apariencia desti-
nados á operar contra el Portugal, pero en realidad á asegu-
rar la invasion de la Península.


Entraron las tropas francesas en España, y entraron en
doble número de lo que se conviniera en el tratado. Apoderá-
ronse por sorpresa de las fortalezas de Barcelona, Figueras,
Fam piona y San-Sebastian, y lentamente avanzaron eu la Pe-
IIÍnsula como aliados que solo una ocasion aguardaban para
convertirse en enemigos.


No se crea, sin embargo, que como tales los mirasen los
españoles. En los reinos donde hay un favorito, el presunto
heredero de la corona es naturalmente su contrario. Fernando,
entonces príncipe de Asturias, intentando prl)curarse un apoyo
contra el Príncipe de la Paz , habia solicitado la amistad del
emperador oe los franceses, y Napoleon, al paso que trataba
COII Godoy, no habia desechado las confidencias del hijo de
Carlos IV; algunos agentes secretos mantenian correspondencia
con este, y el puehlo, fascinado con las voces que propalaban,
creia que el ejército imperial solo avanzaba hácia España para
libertarla de la tiranía de los favoritos, y facilitar las reformas
apetecidas en las leyes y en la adruinistracion. Ni la misma
sorpresa de las ciudadelas fué bastante para destruir esta opi-
nion favorable, y al contrario, solo vieron en ello UD deseo
de asegurarse una garantia contra los partidarios del Príncipe
de la Paz. Fueron, pues, los franceses recibidos como her-
mano~ y sah'adores ..


Para comprender bien tan amistosa acogida, es preciso dar
una oj('ada sobre el deplorable estado á que la España se halla-
ba reducida á consecuencia de la administracÍon dil'igida por el
favorito.




Dt:L E:\¡PERADOR rU.POLEO:\'.
t:stallllo desorg;lOizada la máquina del gobierno 1 todos los


j'amos de la administracion eran presa del mas espantable de-
sóruen. No se pagaba á las tropas de tierra y de mar; y a!ln
muchos empleados de las administraciones y de los tribunales
no recibian su sueldo. El estado, cargado de ona deuda enor-
me, estaba sin cnhlito: circulaba inmensa cantidad de va~es COll
pérdida escandalosa; fueron arrancados de su destino los bie-
nes de los hospitales y de fundaciones pias, de que se apode-
derara el estado, destinándoles á la estincioll de aquellos rea-
les ]¡i'letes; no se habian cumplido las condiciones de los em-
préstitos. Ni los grandes establecimientos podian socorrer al
estado; unos (la banca) porqué el estado les debia casi todos
sus capitales; otros (la compllliia de Filipinú$ y las corporacio-
nes de I'JS cinco gremios) porqué las considerables sumas que
prestaron al tesor!) público no habia!) vuelto á entrar en sus
casas; y otros todavia (el consulado de Cadiz) porqué ago-
taran ya todos sus medios para realizar los empréstitos hechos
á cuenta dAl gobierno. Finalrrlente, era tal el desórden de la
administracion, (¡ue todos los recursos de España é Indias no
podian llenar las necesidades de cada dia.


Era natural, con tal estado de cosas, que se desease un cam-
llio en el gohierno del reino.


Napoleon, ademas, era entonces objeto de la adllliracion del
pueblo español. No habia casa que no tuviese ijU retrato, no
habia boca fine no profiriese so nombre y sus elogios. eono-
cian los espaiíoles sus victorias, sus grandes actos de admillis-
trae ion y su código de leyes civiles; veian en él al veecedor de
la anarquia y al restaurador de la religion en Frallcia; espe-
raban que, por su amistad con el jóvcn príncipe, y por inte-
rés de so propia gloria, vendría á restabl~cer en España, como
lo hiciera en Francia, 011 gobierno regular y estable.


La proximidad de las tropas francesas ecsaltóá los partida-
rios del príncipe de Asturias. Entonces la corte estaba en Aran-
juez, en . cuyo sitio verificáronse dos sediciones sucesivas. La
primera arrebató al anciano rey Carlos IV el favorito que f'!~­
taba acostnmbr,¡do á amar; la segunda le quitó la corona. Tu-
vo Fernanrlo parte en esos movimientos populares escitados por
sos partidarios? Siem pre ha sostenido qoe no, apesar de las
~rehementes reprensiones de su padre; y sin embargo se apro~


'f




30J HISTORIA
"echó de eilos. El anciano fué forzado ¡j abdicar, y Fernando
VlI quedó proclamado rey, usurpacion sin eiernplo eu la his-
toria moderna. Es preciso retroceder hasta Luis el pío. para
encontrar un hijo que se sienta en el propio trono de supa-
dre á consecuencia de una abdicaciotl forzada.


Asi que supo los primeros acontecimientos de Aranjoez, el
gran, duque de Berg, general en gefe de las tropas francesas,
que en Aranda de Duero esperaba órdenes d",1 Erupprador, plí.-
Base en marcha para Madrid, donde entró el 23 de marzo,
¡j la cabeza de sus tropas. Esto no distrajo de su obieto favo-
rito la atencion plíLlica esc!nsivamente ocupada de Fel'llan-
do, :i fluien se aguardaba para el dia siguiente. La entrada de
Jos franceses, esta entrada qne ce tanta imp!lrtancia debia SH
pllra la suerte de la monarquía española, causó mu;; poca sen-
sacion en los habitantes de Madrid. Al punto el anciano mo-
narca envió al príncipe Murat una protesta contra la abJica-
cion que le forzaran á firmar, J pidió pasar á Bayona cer-
ca del emperador NapoleolJ, cuya prójilJl3 llegada se estaba ya
alJullciando. El gran duque de Berg guardó el secrr,to sohre tan
importante comnnicncion, y se limitó á tra~ar á Fernando no
como á rey i sino unicamente corno á príncipe, remitiendo pa-
ra cuando el Emperador le hubiese reconocido el hacerle Jos
honores debidos á un monarca.


A fin de apresurar este reco'nocimievto, Fernando dejóse
persu3flir de ir hasta Bayona á encontrar á Napoleon. Siguié-
ronle :i aqoella ciudad Carlos IV, la reina !\-Iaria,Luisa su roa-
rlre, J todos los infantes sus hermanos. AlIi, el anciano rey,
irritado como monarca, ultrajado como padre, quiso hacer
juez de sus disputas doméstica. al Emperador de los france-
ses, y mediaron' entre él y su hijo muchas violentas esplica-
ciones. Aquella desgraciada familia pagaba entonces la debili-
dad de Sil padre y la impudicicia de su madre. El resulta-
do de todas estas quere!las, sin duda favorahles á los pro-
yectos de Napoleon, pero en las coa les no se mezcló, filé una
abdicacion formal y completa de Carlos IV, de Fernando VII
y de todos los iufautes á favor del príncipe que al Emperador
de los franceses pluguiese dar por rey á los españoles y á las
ludias.


Asi que se vió Napoleon dueño de disponer de aquella coro-




DEL EMPERADOR NAPOLEO:V, 30r
na, convoCó en Bayona ona junla naciorHlI que sr¡, comp(lTlia de
los grandes de E~pañ(¡, de diputados de los consejos Ilal:iona-
l~, ,v de casi todos los hombres mas eminentes que contaba ia
España en las órdenes eclesi~stica8, militares y admilli¡;ttat!v~s.
Iusinnó el Emperador que su intencion era colocal' uno de sus
hermanos en el trono de España; y, para dar al lluevo sobe-
rano el apuJO de la volonlad nacional y consagrar el resultado
de los acontecimientos de Bayona con una espeóe de eleccion
libre, invitó al consejo de Castilla, á la junta de gobierno e~ta­
hlecida en Madrid, á los consejos municipales de [as principa-
les ciudades y a la asamblea de Bayona, á que eligiesen un H'y
entre los príncipes desu familia; pero no les ocultó CJue verja
Con placer que recayese la eleccion en su hermano José, entnn-
ces rey de Napoles , dejándoles siempre dueños de elef;;ir. Y en
efecto, ningun otro podia convenir mejor que aquel príncipe á
¡a~ necesidades de la España: todos conocian su dulznra, sus
virtndes y sus honrosas intenciones, al paso qne su adminis-
tracion en los Estados de Nápoles hacia cOllcebir las mas li-
songeras esperanzas. Las esposiciones de los cuerpos de Estado y
de las ciudades espaiiolas lo pidieron solemnemente al Ern pera-
dor; y el 6 de junio de 1808, un decreto imperial, accediendo
á este deseo, lo proclamó rey de España é Indias.


Al dia siguiente José Napoleon llegó á Bayonó. Aceptóei tro-
110 que le ofrecian, despues de haber leido en el acta esta
frase de Napoleon: Q Garantizamos al rey de las Espaiías la in-
« dependenda é integridad ~Ie ms e>tados tanto de Europa, co-
«IDO de Asia, Afriea y América, D Y despl1es de haber declara-
do que no consentia en reinar en Espaíia hino COIl la esperanza
de que lograria asegurar la felicidad y la prosperidad de sus
vasa IJos.


Asi que cundió por la ciudad la llegada del nuevo rey, los
grandes de España)' los españoles de todas clases apresuráron-
se á prestarle homenage; y pareció que con la nobleza de sus
malleras, con su afabilidad y sus afectuosas palabras se habia
conquistado todos los corazones.


Fuéle presentada una diputacion de, la gramleza. Entre' los
grandes reunidos en Bayona contábanse entonces los varones
mas ilustres de España pOI' su nombre, su nacimientu Ó tortll-




362 llISTORIA
ha: el príncipe de Célstel-Franco I los duques del Infantado, <lE
Frias, del Parque I de Hijar y de Osuna; los marqueses de
Harizas y de Santa-Cruz I y los condes de Fernan Nulíez, de
Orga1. y de Santa-Coloma. En el discnrso de felicitacion I que en
nombre de todos presentó a J osé el duque del Infantado I notó-
se el siguiente pasage:


« Los españoles esperan su felicidgd del reinado de vuestra
« magestad. Vuestra presencia es ardientemente deseada en Es-
• paña para fijar las ideas I conciliar todos los intereses y resta-
s blecer el orden, tan necesario para la regeneracion de la pa-
({ tria. Señor, los grandes de España siempre se distinguieron
.. por su fidelidad á su soberano: de ella le daremos pruebas
(, á VOclstra majestad, como tambien de noestra afeccion per-
« sonal. •


La felicitacion del ejército, presentada por el duqoe del Par-
que, la del consejo de estado, del consejo de Casti:la y del
de la inquisicion contenían iguales protestas de adhesion y
fidelidad.


y no les bastó todavía atestigoar tan puhl¡camente su satis-
faccion: aquellos esp1ñoles, los primeros de la nacion que,
algunos meses despues, debian abandonar ignominiosamente el
partido que con tanta solemnidad abrazaran, consignaban aun
en su correspondencia privada la esprebioll de su fidelidad. En
una carta confidencial de uno de los antiguos minislrus de Fer-
nando (Pedro Cevallo8, el que mas tenazmente defendió los
derAchos de su amo contra las pretensiones de Napoleon), le-
ense estas líneas que ~on sin duda la espresion libre y voluntá-
ría del que las escribia: « He tenido el honor de ser presenta-
" do al rey que llegó ayer de Nápoles, y creo que su sola pre-
« sencia, su bondad), la noblflza de su corazon que se descuhre
"á primer-a vista bastarán para apaciguar las provincias sin
« recurrir á las armas. »


En el fervor de so amor naciente para José, tod?s los espa-
ñoles, que esperaban en Bayona la apertora de los trabajos de
la dsamblea nacional, quisieron aprovechar el tiempo, y dar
espontáneamente un bríllante testimonio de su cejo para con el
nuevo soberano. Compusieron y pu blicaron ona proclama diri-
gida á sus compatriotas, ecsortándoles a someterse tranquila-




DEL EMPERADOR ~APOLroN.
Ir.ente á la nueva dinasti a. A fin de apartar mejor todos los ops-
táculos, encargáro nse los mas hábiles de desarrollar con calor
y lógica las ventajas que para la felicidad de España presen-
taba el cambio veritlcado en el gobierno.


Enfill, des pues de haber discutido y fijado IR cOllstitucioll fu-
tura del pueblo español) to dos los miembros de la junta pres-
taron juramento á su nuevo rey) quien, la mano sobre el evan-
gelio) juró observar el pacto constitucional, y gobernar para
el bien de la España. José Napoleon, honrado, leal, concien-
zudo, era ciertamente el hombre de buella fé de aquella asam-
blea, donde hallabase con todo reunida la flor de una gran na-
clOn.




RESU;VIE~ CnO;\fOLÓGICO.


AD:lIl:íJSTRACION DEL nIPEHIO. - ACO:"lTECIMfEl.'iTOS OE
BAYONA.


1807.
12 de agosto. Matrimonio de Gel'ó-


nírn:) i'apoleon f!Qn b princesa Ca-
talina de \Vurtemberg.


19. - Surre,ion del tribunado.
2 de setiembre. Bombardeo de Co-


pcnhélguc.
2 de octubre. El embajador de Fran-


ClO ,ale de Lisboa.
18. - Entrada ,le la division de Ju-


not (ejército de Portugal) en Es·
paña.


30. - Arresto del príncipe de Astu-
rias, Fernando, acusodo de conspi-
racioll contra Su padre.


5 de no"iembre. Su p,dre le perdona
y le manda poner en libertad.


- - In'talacion del tribunal de cuen-
taso


16. _Partida ele Napoleon á la Italia.
17 de diciembre. Decreto ele Milan,


que dedara la aprension de toelo
buque neutral, cogido con pabe-
1I0n inglés.


1808.


30 de enero. Entrada en Vizcaya
ue la u,vi.ion MOllCéV. •


2 de fébrero. Entrad" :le la division
de Dubtsme en Cataluña.


,7. - Sorpresa de la ciudadela de
Pamplona.


29. - Sorpresa de la ciudadela ,le
Barcelona.


- - Ocupacion ele Fi~uel·as.
- - OcupLlcion de San-SeLnstian.
,3 de marzo. Scdiciol1 de Aranjuez.


- Abdicacion de Carlos IV.
2[. - Protesta de Carlos IV contra


su abdicacion.
23. - Entroelo dd gran dllque de llerg


en Madrid.
[O de abril. Salida de Fernando VII


de Madriel. [4. -Llegadn de r';ap'J!pon á Bovo-:"a
20. - Llegada de Fernando á Bayuna.


2 de maro. Insurreccion de Mod ri 3..
5. - Renuncia ele Carlos IV oí la


corona de España.
6 de Junio. Renuncia de Fern"uao


VII y de los Infantes.
- -José Napoleon es proclamado


l. o de enero. Regreso de Napoleon rey de Esp"ño é Indias.
á Paris. ,5. -l\pertnradeb junta de Bayoua.


- - Se pone en ejecucion el código 28. -Primer sitio de Zarngoza.
de comercio. I 7 de JuZio. Los miembros de la


16. -Confirmaeion de los estatutos de asamblea de Bavona prestan ¡ura-
la banca. I1 mento á José y ~ la constitucioll.




Entrada del Emperador en Madrid.


GUERRA DE ESPAÑA.


Dos días des pues de haber recibido el jnramento de sos nue-
"os vasallos, José Napoleon plisase en camino para tomar pose-
sion de sus estados.' Antes de salir de BaJona, h~bíanse fOf-
mado su ministerio y su casa de los ministros de Carlos IV,
de Fernando VII y de los grandes oficiales de la casa de Car-
Ias IV : todos solicitaron con empeño esta honra, todos prome-
tieron fidelidad al hermano de Napoleon.


El· 24 de junio, el marqués de la Romana, gefe de la divi-
sion española que estaba acantonada en las orillas del Báltico,
habíale ya enviado el proceso verbal del juramento prestado
por toda su division, desde el genera! en gefe hasta el último
soldado.


El primer acto de soberanía que ejerció J osé al entrar en
el territorio español, fué un acto de clemencia; poes perdonó
á los habitantes de Santander que acababan de insurreccionar-
se contra las tropas francesas y que por consiguiente debian
sufrir el rigor de una coroision militar. .


En su viage de Irun á Madrid, recibió rautas demostracio-
39




306 HISTORIA
nes de adesion cuantas durante su permanencia en Bayona. Ta-
Jas las ciudades que se hallaban en su tcáusito, todas las (Iue
distaban poco del camino, vinieron solícitas á prestarle jura-
mento de fidelidad.


Un regimiento español, el de Afríca, entusiasmóse tanto, que
quiso fjuitar los caballús de su coche, á lo que nl'góse José,
pero no pudo estorbar que le siguiesen los soldados por eg-
pacio de tres leguas acompañándole con sus aclamaciones.


Llegó á Madrid el 20 de julio, é hizo su entrada en .aque-
lla villa entre los vivas de la muchedumbre. El espectaculo de
las' corridas de toros dadas gratis á la pohlacion, socorros en
dinero esparcidos entre las clases menesterosas, el pago de las
pensiones ya caidas, hicieroo que en pocos dias toda la villa
bendijese el nombre de Napoleon.


Sin embargo, á la insurreccion de Madrid del Z de maJo,
tan pronta y rigurosamente reprimida por el gran duque dc
Bt!rg, siguiéronse en todas las provincias insurrecciones par-
ciales, escitadas á la vez por el santo amor á la patria y po r
el horrihle fanatismo religioso. En todos los puntos de Espa-
ña no ocupados por las tropas francesas I habíanse formado jon-
tas, á quienes la Inglaterra enviaba sus emisarios, que contri-
buyeron á estraviar la pohlacion de sus verdaderos intereses.
Con todo, por mucho que f!lese la violencia de los que seapo>
deraron del gobierno popular ya desde el principio I ayuellas
insurrecciones nada ofl'ecian que debiese hacer temblar al 100-
bienIO futuro de José, pues que las clases media y alta toda-
via no tomáran p~rtido en ellas.


Mientras el rey viajaba hácia Madrid, el mariscal Bessie-
res I en Medina de Rio-Seco, con catorce mil homhres Latia
un atropamiento rehelde, al cual algunos regimientos de wa-
Iones y españoles hacian se le llamase ejército I y que conci-
biera la loca esperanza de atajar á José la entrada en la capi-
tal de la España. Tras un com hate de seis horas, ese ejército
fuerte de cuarenta y cinco mil hombres filé completamentc
destruido por los catorce mil franceses. Los curas de las ve-
cinas parroquias certificaron al mariscal Bessieres quc habian
enterrado mas de veirite y siete mil cadáveres españoles; lel
pérdida de los franceses no pasó de tres mil hombres muertos
el hel'idos.




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 30?
Al recibir la noticia de esta victoria, mny gloriosa para el


corto numero de franceses que habian peleado, pero que el nom-
bre del general Cuesta hacia parecer mas im portante de lo que
era en realidad, el Emperador esclamó: 1( Es una nneva ba-
u t~lla de Villa-Viciosa. Bessieres ha puesto á José sobre el
1( trollo.»


Llt>gado á Madrid, José fué proclamado rey de las Espa-
ñas, illsigniendo el ceremonial usado en semejante circuns-
tancia, y recibió los juramentos de todos los cuerpos del es-
tado. Solo el consejo de Castilla, que habia sido el primero
en pedirle por soberano, retardando en presentarle el home-
nage de Sil fidelidad, parecia que intentaba ser el ultimo en
reconocerle por rey.


Ya todas las potencias de Europa, escepto la Inglaterra, ha-
bian efectuado este recllnocimif'nto, y sus embajadores cerca
de José estaban ya en camino para Madrid ó habian llegado á
esa ca pital.


Toda la nobleza que no se hallaba en Bayona, los grandes
de España, lós condes, los vizcondes, los barones, Jos ca-
halleros de las órdenes militares, prestaron sin vacilar el jura-
mento, y todavia el consp,jo de Castilla tardaba en dar esta úl-
tima señal de sumision. Pronto SP. supo la causa de este retar-
do: el pre~idente del consejo sabia que se operaba an mo\'i-
miento militar en Andalucia, y queria aguardar su resultarlo
para decidirse. El resultado, desfavorable á los franceses, fué
la capitulacion de Bailen.


Al llegar á Madrid esta noticia, interrumpiéronse los jura-
mentos de fidelidad ; la mayor parte de los grandes señores, que
tan solícitos anduvieran en dar proebas repetidas de adesion á
un rey que pensaban debia reinar para siempre en España,
abandonaron su corte sobre la marcha, y sin ni siquiera des-
pedirse de él. En la ventaja obtenida por el general Cast;¡ños
creyeron ver el vuelco del poder de Napoleon, y no quisie-
ron ya someterse á un dominio que tan vacilante les parecía.


Sin embargo, cuando á consecuencia de este acontecimiento
retiróse José á Vitoria, siguíéronle todavia muchos españo-
les, conocidos por sus talentos y por Sil nacimiento, que no
pensaron pudiese un juramento romperse sin felonía, cuando
se prestára sin violencia. .. ~.


p.... ;-'.
(¡~;:~~ .....
~ t l,.,




J08 HISTORIA
Despues de la capitulacioll OH llailen, el orgullo nacional,


ecsaitado por la victoria de Castaños, concibió la esperanza de
resistir á Napoleou, y aceptó el apoyo ofrecido por la Ingla-
terra. Llegó á hacerse popular la ndacion de los acontecimien~
tos de l3ayona, presentados corno una traieion en un folleto im-
preso, de D. Pedro Cevallos, el mismo de quien citarnos una
carta confidencial; su lectnra puso el colmo á la indignacioll
nacional, y desde entonces el pueblo es pañol estuvo dividido
en dos partidos, el de la guerra J el de la paz. El primero
~eparóse de José des pues de haberle jurado fidelidad: el segun-
do permaneció fiel á su juramento, convencido por otra parte
de que UIl solo triunfo no bastaba para detener la marcha con-
quistadora de Napoleon, y que la España, bajo el reinado de
un príncipe francés, no podia sino ganar en industria, comer-
cio, agricultura é instruccioll general.


Con la victoria de Bailen cobró fuerza y vida la insurreccion
española; COII todo seria un error creer qne hastó la resistencia
popular para echar á los franceses de la Pellínsula. Apesar del
ausilio de los soldados de Inglaterra, apesar de las escandalo-
sas disensiones de algunos generales franceses, socorro inespe-
rado para el enemigo, el gobierno insurreccional hubiera ellfin
visto á José solidado en su trollo y pacificada la España ( 1 ) ,
sin los desastres de la campaña 'de Rosia, que, obligando a Na-
poleon á llamar de la Península todos los soldados aguerridos,
debilitaron de tal manera el ejército francés, que la ocupacion
de Espaila hízose cosa imposible para el corto número de va- ~
lielltes que en ella quedaban. La ca ida de Na poleon, y no la
resistencia de los españofes, lué la que restituyó la corona á
Fernando, y esa resistencia, por mas que se haya dicho, so-
lo pudo contribuir de IIn modo muy secundario al gran acon-
tecimiento que cambió la faz del mundo. Eran precisos la con-
juracioll de los elementos, los hielos de la Rusia, y las armas
de la Europa entera para derriba¡' el coloso imperial. Entonces
únicamente, libres ya del peso de este, la España que habia
peleado, la Holanda y la Italia que se sometieran sin pelear, re-


(1) El ejercito es¡"ñol en 18'13, .un desplles j ae la victoria ,le Arapile5;
;!~:Jlltenl~ relaciones p1rlamelltéllias pal'a someterse al ley José.




DEL E~IPERADOR NAPOi.EON. 309
cobraron una independencia que hasta ahora no parece haller-
les acalreado ni el bien estar ni la libertad. (1)


Antes de salir de Bayona, el Emperador dió á su cañado Mu-


( 1) Los esp"ñoles que reconocieron la nueva dinastia querian librar á
su patria de las desgracias de la guerra y de los estragos de la invasion, al
paso que pl'oclIraLan conservar la integridad del territorio nacional. La
fidelidad que manifestaron á José quedó ademas jmtificada con la conducta
de es le monarca. Se ha elogiado, y con razon, al rey Luis Napoleon, por
haber abrazado y sostenido con energía, siendo sollErano de Holanda, loo
intereses de su reino. I~ualeo elogios merece José. Siendo rey <le España
hizose tambien español. Habíase rodeado de sus nuevos súbditos; y su corte,
.scepto algunos generales franceses adictos tiempo bacia á su persona, solo
se componia .Je españoles. Los grandes oficial.s de la corona, los primeros
oficiales ue su palacio, escepto los generales que dejamos indicados, b"Lian
sido escogidos de las mas ilustre. familias de E'paña. No queriendo en nada
variar la suerte de los españoles adictos á los dos reyes pr.dec.sores sU~'os,
admitió en su casa á todos 105 que le ofrecieron sus servicios; y hasta sus
pages, que por sus paniculares tunciones estaban mas cerca de su persona,
eran e~pañoles todos, menos uno solo.


Su guardia, como la de los reyes Carlos IV y Fernando VII, componíase
de regimientos españoles y regimítntos estrnngeros.


Durante su reinado, ningun francés se vió revestido con las importantes
funciones del ministerio, que fueron e,c1usivamente reservadas para los
españoles. Solo españoles ocupaban todos los tribunales, todas las munici~
palidad<s, todos los establecimientos civiles, el consejo de estado y las
juntas .le comercio; de modo que los franceses únicamente tcuian las digni-
dad~ militares, en que no "bstante r.otábanse aun bastantes españole,.


El rey José, en todas circunstancias manifestóse pronto a defender la
independencia é integridad de su reino. Apenas S<'lIwdo en el trono, reco-
noció que los interes<s de la España reclamaban una paz maritima, y pidió'
á Napoleoll (y es verdad que fué en vano) la autorizacion de C<lnSel'Var la
neutrali,la,l con la Gran-Bretaña: cuandD en seguida, por un decreto impe-
rial, se estable<:Íeroll distritos militares en Espcña, dil'Ígió á su hermano
las IllflS vivas recbmaciones; en fin, cuando en ,S) 1, vió que 105 generales
de Napolcon trotaban SllS estados como un pais conquistado, y que sus mi-
nistrus franceses imitaban su ejemplo apoderándose de la administracion de
las provincias entre el Ebro y los Pirineos por medio del nombramiellto de
intelldcntrs civiles, sus rtpr~sentacionfs casi llegaron á ser amenazadoras.
El mismo año, viendo que, sin bacer caso del decreto imperial que le colo-
cora en el trono dc España, agitabase en el gabinete del Emperador la clles-
tion ue agregor al territorio francés las provinci<J.s de Vizca:va, l\ilvilrra,
Ara'j0n y C'ltaluña, Jo,é sin vacilar dejó su capital, llegó á Pa!'is so pre-
t~sto de asistir al bautizo del rey de Koma, presentóse al Empu,.dor, y 1«.




HISTORIA
rat, gran duque de Berg, el trono de Nápoles que quedó va-
cante por' haber aceptado José la corona de España.


Eu Burdeos, regresando á París, fué donde Napoleon supo


declaró que no pudiendo lahrar la dicha de la España, renuncia La á reinar
en aquel pais; pues qu~ el queria ser rey y no oprt.or. ~"poleon, coumovido
por tan generas;) ardimiento, decidióse para calmar á su hermano, á aLan-
donar sus plelensiones sobre la Península, y á restituir la aqmi .. istracion de
las provincias á las autori,lades españolas. En aquella ocasion, y pína pro-
curar al rey los medios de reprimir los es cesas de los gefes militares, dióle
el Emperador el título y los poderes de generalísimo. de los ejércitos france-
ses en España.


Regresó Jooé á Madr¡d y volvió á defender valerosamente á sus s"bditos
~spañoles contra las vejaciones de los generales franceses: pero viendo que la
desoLediencia de estos hacia inú!lles snB esfuerzos, envió á Paris su secre-
tario íutimo, con una carto para Napoleon, qlle, interceptoda en la toma
del convoyen el desfiladel'o de las salinas, fué pulJlicada en Cadiz por 18'1.
en la gaceta de la regencia. El siguiente p,sage dará á conocer los nobles
sentimientos que entonces animaban á José: a Señor, escribia al Empera-
e< dor, los acontecimientos han burlado mis esperanzas; no be hecho bíen
« alguno, ni tengo esperanza de bacerlo: suplico pue¡ á V. M. me permi~a
c< deponer en sus manos los derechos que hace cuatro años se dignó transfe-
v. rirme sobre la cownn de España. Al aceptarla, fué mi único objeto labrar,
"la felicidad de esa monarqu¡a; y esto no esta en mi mano.» Cuando el
rey José firmaba esa honrosa renuncia á la corona (23de marw d, 1812).
un numeroso y triunfante ejército ocupaba la Península, la campaña de
Rusia no habia aun conmovido el trono de Napoleon, y la batalla de Ara-
piles no diera todavia princ¡pio en España á los desastres de los francesps.


Todos los que han tratado á José de cerca pueden dar testimonio i1e su
hondad, de su dulzura, de su afaLilidad, y <fe la igualdad de su carácter
en medio de los mas diversos acontecimientos. En su prosperidad, veíasele
pro~uraDdo derramar su fortuna entre todos los que le rodeaban; y en su
desgracia, ocupándose m~tlOS de sí mismo que de aquellos. á quienes ella
arrastraba consigo.


Era valiente en los combates: el dia de la segunda aecion de los Arapi-
les (noviembre de 18 j 1), yo le vi permanecer mucho tiempo Lajo el fuego
de una bateria enemiga dando órdene, c"n calma. En la desgraciada batalla
de Victoria, una bala mató á su lado un oficial de estado mayor, j tanto.
se a<lelantára en medio de los enemigos'


Su clemencia corria parejas con su bumanid~d. en la batalla de Ocaña,
vi6sele recorrer las filas fr~ncesas , y encomendar á los soldados considera-
cion para COIl los vellcidos. Despues de la accion , concedió la vida á multi-
tud de soldados españoles que, despues de haberle prestado juramento de fi-
delidad, fueron cogidos con ¡as armas en la mano, peleando contra él.




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 311
la capitulacion de Bailen, que le afligió é indignó profundamente.
Com prendió que aquel acontecimiento ecsigiria la retirada de
todas las tropas francesas sobre el Ebro (al mismo tiempo, el
ejército de Purtogal, tras una honrosa capitulacion en Cintra,
vol vió á entrar en Francia en barcos ingleses) , y resolvió ir en
persona á España á ponerse al frente de aus ejéJ'cit()s y á so-
meter la Península.


Pero antes de retroceder hácia el medio dia, pasó á Er."urth,
donde se le reunió Alejandro. Alli, en los francos deEahogos y
confianzas de conferencias Íntimas, los dos emperadores estre-
charon mas los vínculos de amistad y de política que onian á
la Francia y á la Rusia. El autócrata ruso vanagloriábase en-
tonces de la afeccion qoe Napoleon le manifestaba. En una re-
presentacion del Edipo, cuando Filoctetes, hablando de Hér-
cules, dice:


La amist~d de no grande honlbre es nn favor de los dIoses,


Alejandro, apretando ardorosamente la mano al Emperador de
los franceses, esclamó COII efusion : Lo esperimento todos los
{lias. Estas palabras oidas de todos los espectadores, pronto
resonaron por toda la Ellropa j pero desgraciadamente 00 eran
mas qne reale~ palabras.


Hiciera el Austria preparativos militares, que poco cuidado
dieron al Emperador; poes sabia que tenia tiempo para dar on
golpe decisivo á la España autes de verse precisado á ir á ven-
cer de lluevo bajo 108 muros dI! Viena. Ademas con 50 estraor-
r1inaria prevision aumentára ya el ejército, de modo que se ha~
llaha pronto á hacer frente al enemigo, en España y Alema-
nia á un mismo tiempo.


Ya la vanguardia del grande ejército debía de haber llegado
á la Pellinsllla j y Napo!eon, al pasarla en revista en París,


CunnJo In gran hambre ¡Jesde [SIl hasta 18[2. estaba apurada la ha-
cienda; sin embargo encontró medio de socorrer á los pobres de Ma,lrid,
reduciendo á lomos estrictamente neeeMrio los gastos de su casa. Finalmen-
te 1 .nlentrJS duró el hambre, hÍzose servir en la mesa un pan negro y gro-
,ero, ([llerÍ"r"l", 5e~ un decía, COmer del pan de los pol'res, y añadia 50n-'
üerll!o; P.'1n de soldado, pan de rey,




'3'2 lIlSTOPdA
allU's de su "iage á Erfurth, dirigiérale una de aquellas procla-
mas, cuyo efecto tan seguro y durable era:


«Soldauos, despues de haher IriulIfado en las orillas del Da-
'" lIuLio y del Vístula, habcis atravesado la Alemania a marchas
({ fUI zadas; ahora 09 hago cruzar la Francia sin daros un ins-
« tante de descauso. Soldados 1 necesito de vosotros! La odiosa
" presencia del leopardo mancha el coutinente de España y Par-
a tugal; haced que hU.la espantado ante vuestras águilas triun-
(t fantes, hasta mas allA de las colunas de Hércules; que alli tam-
({ bien tenernos ultrages que vengar.


« Soldados, habeis subrepujado la fama de los modernos ejér-
« citos, y os ha beis igualado en gloria á los de Roma, que, en
« ulla misma campaña, triunfaron sobre el Rill y sobre el Eu-
« feates, en Iliria y sobre el Tajo, Una larga paz, una durable
({ prosperidad seran el precio de \'uestros traIJajos, UII verdade-
({ ro francés ni puede ni debe tomar reposo hasta que queden
" li bres y abiertos los mares. Soldados, todo lo que habeis he-
a eho , todo lo que bareis aun para el bienesta," del pueblo fran-
{( cés y para mi gloria, quedará eternamente grabado en mi
{( corazon. D


Separáronse los dos emperadores despueR de haberse reno-
vado la protesta de su mutua amistad i y Napoleon regresó á
Paris.


Saliendo muy poco despues de la capital, llegó al ejército de
España, á primeros de noviembre, Las tropas españolas esta-
ban divididas en tres ejércitos principales: el del centro (ejér-
cito de Estremadura) , fuerte de veinte mil hombres, ocupa-
ha Burgos. Napoleon se dirigió á esta ciudad can la caballe-
ria mandada por el mariscal Bessieres, duque de Istria, y el
se~nndo cuerpo á las órdenes del mariscal Soult, duque de
Dalmacia.


EllO de noviembre, al despuntar el dia, fa division Mon-
tan (del c:nerpo de Sonlt) fue salndada y recibida, en Gamonal,
con nna descarga de treinta piez~s de artillería, y al pnnto ata-
có al enemigo. Al primer choque, quedaron derrotados las guar-
dias walonas y españolas, mientras el mariscal Bessieres, en-
volviendo con su caballeria las dos alas del ejército enemigo,




DEL EMl-ERADCHi i'lilPOLEOlS. 3d
IlCuchil1ó á muchos batdllones, de modo que fué ":ull11'1eta la
derrota de los españoles. Ed,aron á huir por totlas Jircu;iones
dejando tres mil muertos sobre el cam po ele batalla, J, en
vuestro poder tres mil prisioneros, veinte y cinco caiíoue. y
doce banderas. Las tropas francesas entraron en Burgos mez-
cladas y revlleltas con los fugitivos.


Mientras el ejército del centro era asi vencido y dispersado en
las llanuras tIe Burgos, el de la iZlluienla ( ejército de Gaiicia)
era igualmente atacado y batido Cn Espinosa.


Este ejército, en el cual.se hallaba la division del marques de
la ROIJ,all!1, quiell ~e escapo de Copellhague, COII el socoaro
de los ingleses, era fuerte de cuarenta y cinco mil hlJmb¡'es y
rnandáhalo el general l3ldcke. Al principio maniobrara sübre iel
derecha úel ejército frallcés, para cortarle sus comullicaóunes
cun Vizca) a; pero arrollado por el rnari~cal Leiebvre, duque
de Dantzick, en GueUlel/, J 13alm3seda, fué rechazado, cOil1ba~
tiendo contiuuametlte de garganta en garganta, de posiciun en
pClsiciolJ, ha,ta Espinosa, punto de illtene1H;ion d~ los ti eó Cd-
millOS de Santander, de ReinoBa y de Villar<::ayo, dunde eóta-
han sus parques., sus hospitales y almacenes; allí, para cubrír
su retirada, tomó pusicion. La línea e~pañola coronaba las
Illontañas frente de Espinosa, a poyada su derecha enullos der-
rumbaderos, cubriendo su ifquierda á Santander, y defendi-
do el centro por una escarpada colina, erizada de artiJleria.


El mariscal Victor, cloque de Belluno, que habia seguido
y hostigado al general Biacke en su precipitada rdiraúa, lle-
gó ellO de noviembre ¡j las tres de la tarde, delante de las
p'Jsiciolles enemigas, y la; atacó sin demora. El general PdC-
thod, con dos rt'gimientos, 1l1archó á la coluna fortificada.
Dificil era el acercarse á ella ya por su aspereza, ya porque
la defendiM lus mejores soldados del ejército español, los del
marques de la R.omana: pero los franceses treparoll por tan
escarpado terreno, arma al brazo, aunque bajo el fuego de la
metralla j y las dos boras de obstinado combate, la colona fué
tomada y Tus defensores tumbados á los precipicios que les
rodeaban, de modo qne quedaron debtfaicios los regimientos
d" Zamora J de la Princesa. Conociendo el enemigo la im-
portancia de la posicioll que perdiera, repetidas veces redobló
$US esfuerzos para recobrarla; pero apesar de la energía de


JiU




HJ5TOBTA
sus ataqnes 1 fueron vanas sus tentatifas y la noche puso fin
al combate.


Al día siguiente, los españoles formados, en masa sobre el
eleyado llaf"o que ocopaban frente de la colina, aguardaron
nuevo ataque. El mariscal Victor probó á envolver su izquier.
da, mientras la brigada Maison se dirigió al camino de San-
tander y trepó audazmente por la escarpada montaña sobre la
cual le esperaba el enemigo. Vigorosa fué su defensa, pero ata-
cado á la bayoneta, pronto fué rota su izquierda, separ¡¡da del
centro y espantosamente derrotada. Viendo cortadas sus comu·
nicaciones con Santander, dispersada su izquierda, el rpsto del
ejército español emprendió la retirada en el momento en que
la division Ruffill se ponia en movimiento para atacarle pero fué
perseguido, picando nuestras bayonetas sus espaldas. El gene-
ral Maison se apoderó del puente de Espinosa, de modo que
todos los que no perecieron al rigor de nuestras armas ó pre-
cipitados en el rio tuvieron que rendir las armas.


En aquel punto llegaba el mariscal Lefebvre. Una de sus di-
visiones (Sebastiani) persiguió á los fugitivos en la direccion
de Villarcayo, destrozó una division enemiga y le arrebató su
artilleria.


No ohstantt' de verse completamente derrotado, el general
Blacke quiso} el di~ siguiente prohar á sostenerse en la posicion
de Reinosa. Pero por el camino de Burgos llegaba el maris-
cal Sonlt, y el ejército de Galicia vio.;e precisado á dispersar-
se er,teramente por las montañas para evitar una total des-
truccion.


Sesenta cañones, veinte mil horn hres muertos ó prisioneros,
dispersado el resto, doce generales espaií"les muertos, todos
los socorTOS En arlllas, equipo \ municiones que los ingleses
desembarcaron caidos en nuestro poder fueron los resulta-
dos de tan brillante victoria. Poco fué nuestra pérdida, pues
no pasó de siete ú ochocientos muertos ú heridos sin que fal-
tase un solo oficial de distincion.


Asi fueron aniquilados, cada nno en un solo combate, los
ejércitos de Estremadura y de" Galicia. Pellsahan vencer sola-
mente apareciendo \ aparecieron y fupron destruidos; y no se
estraiíe estro, porque la mayor parte de las tropas de que se
~om ponian, nuevamente puestas en pié por la insurreccioll, te-




DEL E~lPElU. OOR .1'íAPOLEON. 3.5
nian la pl'esuncioll de la inesperiencia. Entre los pnslOueros
halláronse muchos que en el ojal llevaban una águila tumbada,
atravesada Con dos flechas, con esta inscripcioll; Al vCilcedQr
de la Francia. Los nombres de las compañias creadas por la
insurreccion eran analogos al espíritu de los qae las fOl'maron
y hasta ya echáronse de ver en ellas 105 indicios de los parti·
dos que, tras la revolucion de 1820, dividieron á la Espaiía. Las
compañias de los estudiantes de las universidades apellidában-
se c,¡mpañias de Bruto, de Casio, del PueblQ, de la Libertad,
etc.; las de los campesinos, companias de Santi3go, de Sall-
Francisco, de San.lgu3cio, etc. Estraño contraste, que Ja Cll-
ton~es pareció digno de notarsa, pero que no podia aun com-
prenderse en toda su estension.


Despues de la denota de esos dos ejércitos, faltaba dcstrnir
el de Andalucia, que formaba el ala derecha del {i,rande ejérci~
to español, y era fuerte de mas de cincuenta mil ilOmOI'€S. COIll·
puesto de los cuerpos levantados en Andalucía, en Castilla, en
los reinos de Aragon y Valencia, erau sus gefes los genc¡'ales
Castaños y Palafox.


El Emperador estaba en marcha hacia "'ladrid ; y mandú a
los mariscales Lannes J Moneey que se dir!giesen con sus divisio-
nes al encuentro de aquel ejército, y lo tratasen como á los
qoe pelearon en Burgos y Espinosa. Las dos divisiones mar-
charon bácia el enemigo, y el 23 de noviembre hall.aronle
ya en posicion, oeu pando Una débil líoea, de una legua y me-
dia de largo, la derecha rIlas allá de Tudela, y la izquierda
junto al pueblo de Cascante; órden de batalla demasiado es-
tendid~ y vicioso pues quitaba á los españoles los medios
de socorrel' los puntos que serian atacados por algunas ma-
sas.


A las nueve de la mañana formáronse nuestras colanas: la
division Maul'icio Mathieu (cuerpo de Lannes ) atacó en col una
cerrada el centro del enemigo y lo rompió al primer choque.
A! punto pasó por esta abertura la divisiolJ de caballeria del
general Lefebvre-Desnouettes, y por medio de un cuarto de
conversion á la izquierda envolvió toda la derecha espaiíola
que fué tprriblemente acuchillada J dispersada. No fué Olas
larga la resistencia que opuso la izquierda. El pu"bto de Cas-
cante, donde se halla el general Castaños, fué turnado por el


..




316 HTSTORí A
gener.¡1 L~grJnge; y entonces todo ei cj(~rcito, en com rleta de.,..
J'ot~, ecr,lll correr por lodas partes. ab3ndonando en el cam-
po de I.JJtalla cuatro mil muertos tÍ heridos, tres mil prisione-
r<Js, treinta caiíones y siete handeras. El ~eneral Palafox, con
dipz mi[ hombres que pudo reunir logr:í llegar á Z~r~goza
donde, merced al neróico sacrificio de sus habi tantes ,sostuvo
un sitio para siem pre memorable.


El ejército dirigido por el Emperador en persona continaa-
ha avauzando camino de Madrid.


El 30 de noviembre el cuerpo del mariscal Victor llegó al
pié del Somosierra, donde doce mil españoles, parapetados can
diez J seis piezas de artilleria, esperaban fÍ los franceses con no
menos resolucian que la que animaba á los griegos encargados
de rldendel' las Terrnópilas al acercarse Jerjes, Aquella posi-
cion, fuerte ya por naturaleza, es en efecto una de las mas fá-
cile3 dd defender y mas formidables para tomar. La carretera,
larga y tortuosa, váse elevando en nn desfiladero formado por
do.~ montañas que ella separa; al llegar á su cima, aun se ha-
lla dominado el paso por otras montañas que forman dos mese-
tas, de modo que el camino en toda S~ longitud está someti-
do á las cumbres qne á una y otro lado se elevan. Los espa-
íioles ocnpahan los llanos ó mesetas de la cima y las montañas
de los flanco~, estendíase por ellas su infantería, so.teniendo h
1Jateria colocada sobre el camino detras de una trinchera.


Mientras la infanteria francesa procuraba encaramarse á las
alturas por los dos flJnC05 del camino, la caballeria ligera po-
laca tle la guardia imperial llegaba al enemigo por la misma car-
retera. Estos intrépidos ginetes cargaron á la bateria que les
acribillaba á metralla. El escuadran de servicio cerca de la per-
sona del Emperador, lI,andatlo por el gefe de escuadron Ko-
sictulski, llegó hasta jnnto á las piezas, pero vióse obligado á
retroceder, r~chaza¡Jo por el violento fuego de la bateria y de
los ti ra,!ore, españoles. Ppro sostenido por los dewas escua-
(holles dd regimiento, cargó de nuevo, al galope salvó la zan-
ja, penetró en el atrincheramiento, y acuchilló á la infanteria
que, pasmada en vista de tanta osadia, abandonó sus piezas y
su posiciono




DEL E~IPERADOR :NAPOLEOS, 317
Esta carga es el mas atre\'ido paso de armas de que hay


ejemplo en los fastos de la caballeria. De los ochellta lanceros
polacos que com poni an tan valeroso escuadran, nueve solamen-
te quedaron en pié sobre el terreno que acababan de CUl1fluis-
tal'; pero su accian heróica llenó de gloria á todo el regimiento,
que desde entonces fué colocado al primer rango entre los cuero
pos escogidos del ejército francés.


Con el combate de Somosierra quedó libre el camino de Ma-
drid. El Emperador llegó á Z de diciemhre delante de esa ;.;a-
pital, entregada á los caudillos é instigadores de un populacho
ecsaltado, .Y que anunciaba la intencioll de defenderse como se
delendiE'l'on los habitantes de Zaragoza. Reconociendo la impo-


" sibilidad de tal defensa, la mayoria de los ha hitan tes de las
clases ilustradas y las tropas de la guarnicion eran de parecer
que se capitulase. Sin ernb~rgo duró el combate Jos dias; y
como el Em perador, irritado, amenazase abandonar la ciu-
dad á las consecuencias d~ 011 ataque á viva fuerza, Madrid ca-
pituló.


Napoleon efectuó su elltrada en la villa el 5, precedido de
una severa proclama dirigida á los habitantes j pero permane-
ció poco en ella, 5 regresó á su cll~rtel general de San l\gns-
tin, donde, el 9 de diciembre, una di putacion de mil doscien~
tos notables, diputados de todas las corporaciones y de todos
los cuarteles, vino á presentarle sus respetos y á prestar en su
presencia juramento de fidelidad al rey José.


Acogióles Napoleon con m3& benevolencia que debian espe-
rar, y les dió á cOnocer sus proyectos para la regeneracion y
mejora presente y futura de la España en un discurso dema-
siado notable para que dejásemos de citar sus principales pa-
sages:


el Solícitamente he tomado medidas que tranquilizen á todas
" las clases de ciudadanos, pues sé ciJan penosa es la illcerti~
• dumbre para todos los pueblos y para todos los homb,'es. He
• conservado las órdenes religiosas, pero he reducido el núme-
a ro de frailes. COIl el esceso de los bienes de los convpntos
« he proveido á las necesidades de los curas, de esa clase la mas
« interesante J la mas útil del clero. He abolido ese tribunal
" contra el cual reclaman el siglo y la Europa: los sacerdo-




-


3[8 HISTORIA
« tes deben guiar ¡as cOllciencias, pero 110 ejercer ninguna IU-
« ri~úiccioll esterior 'f corporal sobre los ciudadanos. lie supri-
« mido los derechos que los sCllOres usurparon en tiempos de
« p.uerras civiles, en que los .reyes hárJse muchas veces visto
• precisados á despojarse de sus derechos para comprar su
« tranquilidad y el reposo de los pueblas. He pues abolido los
(\ derechos feuúales , y todos podrall establecer mesones, hor-
« nos, molinos, atunaras, pesquerías, y ejercer libremente su
« industria, observando las leyes y reglamentos de la policia.
l< Asi corno no hay mas que un Dios, del mismo modo 110 debe
« haber en el Estado mas que UIIQ justicia. Todas las justicias
" particulares eran usurpadas y contrarias á los derechos de
" la nacion; y yo las he destruido.


« He patentizado á cada uno tanto lo que tenia que temer
«como lo que tenia que esperar. Echaré á los ejércitos ingleses
« de la Península; Zaragoza, Valencia 1 Sevilla serán someti-
" das ó por la persuasion ó por la fuerza de las armas. No hay
« obstáculo alguno capaz de detenerme por mas tiempo en la
" ejecucion de mi voluntad.


l( Pero mi poder no alcanza á constituir los españoles en
" nacion bajo el mando del rey, si continuan dejándose imbuir
"en 108 \lrincipios de escision y de rabia para con la Francia,
« que los partidarios de los ingleses y 108 enemigos del continen~
« te han derramado en el seno de la España; yo no puedo es-
« tahlecer una uacion, Un rey 1 y la indepenpencia de los espa-
« ñoles, sí este rey no está seguro de su afeccion y felicidad.


« Facil me seria gobernar la Espaiia l'stahleciendo en ella tan-
(( tos virreyes como provincias contiene; sillernhargo estoy pron-
(( to a ceder mis derechos de conquista al rey y á estahlecerlo
u en Madrid 1 cuando los treinta mil ciudadanos que encierra es-
• ta capital, eclesiásticos, nobles, comerci1ntes 1 magistrados J
• letrados, hayan manifestado sus sentimientos y su fidelidad,
• dado el ejemplo á las provincias, ilustrado al pueblo y hecho
« cOnocer á la nacion que su ecsistencía y Sil bien estar depen-
u den de un rey y de una cOllstitucion liberal, fnorable á los
« poeblos y contraria solamente al egoísmo y a las pasiones or-
• gullosas de los grandes.


u Si tales son los sentimientos de los habitantes de la villa de




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
• Madrid, rfunanse sus treinta mil ciudadanos en las iglesias,
«presten ante el Santisimo Sacramento un juramento que ~al­
« !la no solamente de la boca, sino aun del corazon, y que sea
.. sin restriccion jesuítica; juren apoyo, amor y fideli Jad al
« rey; inculquen esos sentimientos al pueblo los sacerdotes
"en el confesionario y en el púlpito, los comerciantes en su
ti correspondencia, los magistrados y letrados en sus discursos
• y escritos; entonces yo me despojaré del derecho de con-
«qnista, colocaré al rey en el trollo y será me dulce obligacion
• portarme como fiel amigo respecto de los españoles. La gelle-
« racion presente podrá discordar y variar todavia en sus opi~
uniones, porqué demasiadas pasiones han sido atizadas y pues-
« fas en accion; pero vue~tros nietos me bendeciran como á
« vuestro regenerador: pondran entre sus dias memorables esos
« en que aparecí entre vo~otros, y de ellos datará la pros pe-
" riclad de la España.


Napoleoll pudo muy bien creer que sus palabras habian sido
entendidas pues que los ciudadanos de la capital, en Ilúme-
ro de mas de veinte y siete mil padres de familia, antes de aca-
barse el mes habian ya inscrito su juramento dI' fidelidad á
José en los registros a Liertos en casa de lodos los magistrados.


A la destruccion de los ejércitos españoles y á la toma de Ma-
drid siguióse la derrota de un cuarto ejército formado de los
restos de los 'otros tres y al cual el mariscal Victor, cloque ue
llelluno, ,eneió y dispersó completamente en Ocles. Asi mismo
el ejhcito anglo- portugués os~ra penetrar en España; el maris-
cal SouIt marchó á sn encuentro, alcanzóle y lo batió sucesi-
vamente en Mansilla, Cacahelos, Piedra· Hilla, y Lugo, Y obli-
gó á los i"gleses á volverse á embarcar en la Coruña, despues
de haber desjarretado por sí mismos todos los caballos de su
caballeria.


Parecia, pues, no muy distante la pacificacion de la Penín-
sula española; pero entonces, mientras José entraba como rey
en Madrid, el Emperador regresó á Paris á fin de hallarse
pronto para marchar á la Alemania, donde las disposiciones
del Austria tomaban cada dia mas amenazador aspecto.


-




GUERR.\ DE E~AKA.


1808. ¡I'o. - Combote v tomo de Burnm.
D d . l' E d 1 1 J' ¡ o de na" emóre: B"tnllo de E~plllosa
J e fU LO ~ tltrJ. a 'e rev Ose en J~ _


E - - I \UoCünllH'S. 12 getlcr¡[tS, 20,OQO "p na. h L '
4 B II d M d' R' "m re. mlle¡!ns O pIlSl(llle¡'Js.) 1 . - ata a e e ln'l ¡oseen, 1 16. _ TUlna ue S1llLnder.


14 - MU¡"'I, Gran duque de Bprg, es > E 'l!' d T J! -
pl'oclama,lo rey de Nápoles, bajo el 2,~ - ota ,1 "e u el .. \ 30 """uneS,


I ]) 'N 1 I banderas, 1,000 hombres muutos
ll()fn n'e (e o:lqll~n.J. [lpO eon. ó prisioneros.)


19 •. - BJtoll" de BOllell. 3 el'" ' . E d d J' 1\1 1 'd o' - om nle ue "omoslerra 16 cn-
20· - ~ntra a e ose en eH n • ñOTll'S, lO handeras.) \.
2 \. - El Emper?dor ,sale de Ba,l'ona 2 de diciembre. Llegada ddante de


para r€g.l'esar ,::1 Pans. lHadríd
22,- Cnp:tulaclOll del general Du- 6 E d dIE l ~'1 t A d ' ,- ntra a e . ropera, 01' en " a· ,pon;~ ~l Ular. . d ríd,
28. - ReüeJ¡~lldeBaratctar. --:Muer 7. -Proclamndel Em eradoral ue.


te de SellaS. - ProclamaclOlI de I J 1 1\1 I '1 P P
l\I;¡hmoud, ¡ JO'", a,!'l(,


31. _ Desembarco de los inoleses en 9, -:- DIScurso de los llatables de 2Ila-
PortuaaI. e <l,rlll al Emperador .• - Hespuesta de
o d o El E d N"poI2on.


1 " e ;'l;osIO' mp'l'a 01' reg~esa 1, I ,_ Toma de Talavera ae lo Reina.
a ~Jl'ls. lnangurrlCIOn de su estatu9 ¡ d3. _ CurnlHHe ue Carcleron.
">:,re la columna de la plaza d,' ~. E .1 11M 1 'd V¡'nJ()me, 'J~. - t-,1 mperau?r sa e (1" uc :'J .


22, __ Eatalla de Viméiro . en Portu- 2~, - Paso <lel ~"Jo :11 el t\l7'~IJlS~o
g;\} : \ y. ~n Alus::troz \ 4 canones, ~oo prt-


• C' 1 ' d lIT s,oneros· )
:>0, -- apltu aClon e genera "uno! 9 C b d B C' t 12 ,- om ate e enavente,
2" ;t ra~.. h Ll 1 dIE 30. -Comhote de Mansilla (2 bande-


, e .s~ (ern re. eg'lI él e . mpe Iras 1500 rision{~ros.' lo
¡'adnr a Elfurth. - ConferencIO con ,P )
el emper.1 dol' de Rusia. I 1809.


12 de octub"e, El Emperador da la 3 de I'nrro, Combo te de Carahelos.
cruz de la le~ion de honor a Gnethel l' - Cornb,!e de Piedra-Hilla
y á W,eland 8. _C'lmhate v to.,," de Lugo,


19,-Vuelta del Empermlor á San- ¡3, -B'atailade Ucles,qo roñone.,
Cloud, 3~ banderas, (0,000 prisi,)ner05 )


:15. - ALertura del cuerpo legislntivo, 16 - Cumbate r lo\!!, de la Corui .....
27., - flecepeion de los diputa<los ita- 22, - Elltrada del rey José en :1ola-


lianas. drid
29,.~ ~I Emperador parte para el 123. - Regreso del Emper~dor á P.ris.


eJercito. 125. - Comhate de Alcañlz
4 de nMiembre. Ent.ra en Espoña. 27. '- Toma del Ferrol.
í. - Llega á Viotoria. - Su entre- 2' de jebrero TOill" de Z 1I'3 aOU.
vista con su hel'm.no el rey José, o




Campaña de 1809.


B.HALLA DE ECKMOHL.-ENTRADA EN VIENA.


Las divisiones territoriales, resultado de los tratados de Pres-
burgo y Tllsitt, ecsitáran vivo descontento en Alemania; las
ciudades anseáticas detestaban et sistema con ¡inental que las
privaba de su t::omercio marítimo; los diversos estados reuni-
dos bajo el título de reino dp. Westfátia suportahan con im-
paciencia el dominio de Gerónimo; y el Tirol , fiel a la casa
de HapsburWJ, amenazaba sac:ldir el yugo bávaro. Y mientras
todos 108 manejos del Austria telldian á fomentar estos sen-
timientos de odio que se embadurnaban con UII tinte' de na-
cionalidad y de patriotismo, estendíase por toda la Alemania
una \'asta conjuracion tramada COn el mismo objeto. Primero
en Prusia, y despue, en las demas partes de la Alemania, fun-
dáronsesociedades secretas y mÍsti.:as con el título de jedera-
dos de la virwd, para reunir en su centro comun de accion
á todos los enemigos de la Francia. Diversas eran las pasio-
nes que acrecentaban estas sociedades, donde hallábanse reu-
nidos 101 hombres de mas encontrados principios: los nobles
tan orgullosos con su origen feudal, y ecbando menos los opre-


141




322 HISTORIA
sores privilegios de que se vei¡¡n despojados; los miembros de
las universidades, profesores y discípu los, fanáticos por los
grandes principios de libertad é igualdad que los gobiernos
3parentaban apoyar en Alemania; los militares humillados con
las derrotas d~ los ejércitos nacionales; los ciudadanos y comer-
ciantes, vejados eon las cargas de los acantonamientos milita-
res y aniquilados por el estado del comercio y de las manufac-
toras; todos sufrian con igual impaciencia el yugo de la oco-
pacion. Todos, entonces, aristócratas, demagogos, ideólogos,
soldados, patriotas germánicos, todos de comun aeuerdodesea-
han, no el restablecimiento del antiguo imperio romano, sino
la independencia de la Alemania, el restablecimiento de sus
relacione~ marítimas, su reintegracion en el derecho de esco-
ger sus aliados y sus enemigos. Naturales y legíti;nos eran td-
les sentimientos; pero los cngañados alemanes no podian juz-
gar bien ni la pObicioll del Emperador Napoleon, ni sus inten-
ciones. Creíanle provocador de la guerra, cuando no hacia-
mas que defenderse de la lnglaterra, ya con las armdS, ya
con sus deo/'etos de bloqueo continental, máquinas de guer-
ra, que no menos terribles hubieran sido que la artilleria.
Porque el Ernperador era el mayor capitan de los siglos, el
vencedor de todos los generales europeos, no querian creer
que sinceramente deseas.e una paz honrosa. Así se preci pitaroll
á una opusicíon armada de que no podian preveer to,las las
eonsecueucias. Fueron ciegos in~trumentos, y por 10 tocante
á libertad é independencia poco ban ganado con la caida del
imperio francés.


Resolvió el gabinete austríaco aprovechar esas disposiciolles
hostiles á la Francia para reconquibtar las provincias que
le arrancára IR victoria de Austdrlitz. La oeasion parecia fa-
vorable: los ejércitos franceses estaban diseminados por Ita-
lia, España y Portllgal; el mismo Napoleou se bailaba en la
Península; de consiguiente el emperador Francisco II decidio-
se á bacer un postrer esfuerzo para reullir y ar-nar masas
formidables. El ejército activo se acrecentó basta trescien-
tos cincuenta mil hombres, paN cUJo refuerzo destinaron-
se ciento cincuenta b.itallones de landwebrs. La Inglaterra, á
fin de animar esta nueva coa.licion que no habia tenido


, llt'ccsidad de tramar, lIió uil subsidio de cien millones, y




DEL EMPERADOR NAPOLEON.
prometió que, asi que estnviese empezaba la guerra, enviaria
una division de cuarenta mil hombres para verificar una di-
v:lrsion, ya en las costas del im perio francés, ya en el norte
de la Alemania; por su parte el Austria proponíase atacar
la Francia sobre tres pUlltos 11 la vez j en Baviera, en Italia
y en Polonia. En la compo~icioll del ejército austríaco imitó-
se J siguióse la organizacion del ejército francés. Seis divisio-
nes de veinte y cinco mil hombJ'f's cada una, y tilia reserva
formaron el grande ejército n'unido en Bohemia, y encarga-
d" de invadir la Baviera, siendo su gefe el príllci pe Carlos.
Dos divi~iones, fotmamlo un total de cincuenta mil hombrea
de tropas de línea y de veinte y cinco mil milic"ianos, com-
pu~ipron el ejército de Italia, á las órdenes del archiduque Jur ...
Eu fin, un tercer ejército de cuarell~a mil hombres, manda-
do por el archiduque Ft!rnando, debia ocupar el IIucado
de Varsovia. El total de las fuerzas del ejércit'J que debia
operar ofensivamente ascendia con la reserva, con Jos tirole-
ses, los landwehrs, etc., á cuatrocientos cinclieuta mil hom-
bres; la artilleria constaba de setecientos cañones.


Desde el fondo de la España, el Emperador no perdia de
vista 105 pre:larativos del Austria. Pero el ejército de que po-
{)ia disponer en la cam paña que precisamente tenia que em-
prender no pasaba de cien mil franceses (inclusas las guar-
niciones de las ciudades de Alemauia) y de CtlarClJta mil bá-
varos y wurtembergeses; podia contar ademas con sesenta D¡if
conféderados de Sajonia, Baden, Hesse, etc., con tal que le
fuese favorable la sUt!rte de las armas, J en todo caso, Con
diez y ocho mil polacos decididos á pelear valientemente por
la indcpendencill de su patria. El ejército de Italia, al mando
de Eugenio y Macdonald, constaba de cuarenta y cinco mil
comhatientes, y el cllerFo de Marmont en Iliria de (fuince
mil. La artilleria de todas estas tropas reunidas no pasaba de
quinientas sesenta pieus.


Indicamos p que el Emperador habia regresado á su capI-
tal para estar pronto á cualquier acontecimiento; y en ella,
el J 2 de abril, supo la invasion de la Baviera que se verificó
ellO. Partió de París el 13 , llegó el 16 á Loisbllr~o, donde


.. #"'""'"'~ 4/,----;-
~~.~~.~;J




HISTORIA
tu~-o una entrevista COII el rey de vVurtemberg, y sin pararse1
continuó su camino hacia Dillingen, domle le- estaba aguardan-
do el rey de llaviera. Aseguró á este príncipe que antes de quin-
ce dias volveria á entrar eu su capital, y el dia siguiente 17,
P hahia llegado á S'l cuartel general de Donawerth.


Con los contiugentes wurkmbergeses y hávaros, el ejército
frances solo reunia ochenta mil combatientes. Debil y reduci-
do para resistir, al enemigo que presentaba una alasa ofeusi\a
de ciento cincuenta mil hombres, habíase ido replegando 6U-
cesi~amente hacia el corazon de la naviera, para cubrir a l'Ilu-
uich }' concentrarse. A su llegada sobre la~ márgenes Jel Da-
lIubio, sabiendo Napoleon que la~ tropas, fonadas a un mo-
viwieuto retrógra(\o, parecian inquietas por su fuerza nUlllf:-
rica y acerca del écsito de la campaña, dirigióles una de aque-
llas pr'lclarnas (loe 1)(.1' tanto tiempo fueron oráculos infalibles.


« Solelados, decia, el territorio de la couft)deracion Jc! Hi"
« ha sido v~olado: el general austríaco quiere que huyamos al
« aspecto de sus armas. y qae le ahandonernos nuestros aliados.
« He llegado con la rapidez del rayo. Soldados, vosotros e~ta­
u bais á mi alrededor! cuando el soberano de Austria vino á mi
« hi~aque de -l\Ivravia; vosotros le oisteis implorar mi clemel!-
(( cia J jurarme amistad eterua. Vencedores en tres guerras, to-
« do lo debe el Austl"Ía a nuestra generosidad; tres veces ha si-
" do perjura !!! Nuestras pasadas victorias son seguros garantes
u de la que nos espera. Marchemos, J que á nnestro aspecto le-
« conozca el enemigo á sus vencedores. n


Pronto mpo el enemigo la llegada del Emperador, pues ue-
túvosc de repente en su marcha progresi,-a. Los generales re-
cibieron ya óruenes, los soldad08 no las necesitaban .... Napo-
leon se hallaba con ellos, y estaban seguros de vencer! Que po·
Jian temer cuando el Emperador en e~los depositaba su con-
fianza? Empezaron 108 combates J con ellos las victorias.


El 19 de abril, mientras el general Oudinot, que parliti Je
Augsllllcgo, alcalizaba J destrozaba al enemigo en Pfaffenhofft'n)
el mariscal Davoust salió de Ratisbona para acercane á Ingols-
tadt, donde se babia trasladado el cuartel general del Em pera-
uor, co)'o objeto era maniobrar sohre el enenlltjo, [¡ne IJ3!,ia




DEL DJPERADOR ~APOLEO~, 3:15
desembocado de la parte de Landshut, y atacarle en el mismo
momento en que, cre) endo tOlDar la iniciativa, avanzaba há-
cia Ratisbona que Davoust acababa de abandonar.


El duque de Auestaed marchaba en dos colunas: las divi-
siones de los generales Gudin y Morand formaban su derecha,
las de los generales Friand J Saint·H:laire su izquierda. Al Jle-
¡;;ar á la altura de Pessing, tlO l"jus de Tb~lIl1l, el gellt'ral Saint-
Hilaire fue atacado por el enemigo, wperior en número, pero
inferior en bravura, y aHi se abrió la cam paña cOn un comba-
te glorioso para nuestras armas.


En ia derecha, el general Morand encontróse asi mismo con
una divisioll austríaca, á la cual cargó de frente, mientras el
mariscal duque de 'Dantzick, con un cuerpo bávaro, que salió
de Ahensberg, la atacaba por retaguardia, Esa division, desa-
lojada de todas sus posiciones, abandonó el campo de batalla,
des pues de baber perdido un regimiento de dragones y dejando
en nuestro poder crecido número de prisioneros.


La division austríaca que fué batida en Thanll era la del
general Hohenzollern, J for'uaha parte del centro del cjército
del príncipe CdrlO~.


A favor de esta pl'iUleJ'a victoria, el cuerpo de Davoust veri-
ficó su reunioll COn las tropas bávaras, y el Emperador resol.
vió aprovecharse de este aumento de fuer~as para atacar y des-
truir la izquierda del ejército austríaco compu~sta de los cuer-
pos del archiduyue Luis )' del general Hiller, que juntos as-
cenderían á sesenta mil hom bres. Por consiguiente dió al ma-
riscal DavÜ'Ust la orden de contener la derecha del enem igo,
y el 20 trasladóse á Ahensherg, donde se hallaba el cuerpo del
arcbiduque., Las dos divisiones Moralld )' Gudin, los bá\aros y


.. Jos wurtemlkrgeses debian atacar de frente al ejército aus-
tríaco, al cual lVIassfua, pasando por Fl'eJing, debia coger por
la espalda.


Las divisioncs l\Ioralld y Gudiu quedaron bajo cl mando de
Lannes y formaron la izquierda (,1el ejército francés. El Em-
perador habia rcsuelto pelear á la cabeza de los bávaros y
IV urtembergeses : antes de empeñal' la accion, mandó reunir en
círCUlO á lo~ oficiales de aquellas dos naciones, y les habló
j)]5tiintt~ 1'11o, El príncipe real de Baviera traducia al alemau
:0 IjrJe .'ap¡,rvpt! 'kcia <ou ir;lIlc¡'s.




HISTORIA
Al demostrar á sos aliadr.s el testimonio de confianza que les


daba, recordó á los oficiales havaros qoe los austríacos siem-
pre habian sido sos enemigos, que atacaban su independencia;
tIue de mas de doscientos años la8 banderas hávaras estaban
desplegadas contra el Aush"ia; pero que en fin abora hnta pu-
janza les daria el apoyo de las águilas francesas que en adelan-
te por si solos podrian resistir á los austríacos. El Emperador
habló á los lVurtembergeses de las victorias que alcanzaron
sobre la casa de Austria, cUllndo servian en el ejército prusia-
no, y de las últilnas ventajas obtenidas en la campaíia de Sile-
sia. Dijo á todos qoe era llegado el momento de vencer para
llevar la guerra al territorio austríaco. Estos discursos, lepe-
tidos á los regimientos por los coroneles, y a las cornpailias por
los capitanes, produjeron un efecto electrico.


El Emperador diú entonces la señal del combate. El general
de Wrede, oficial bávaro de gran rnt!rito I ala<:'ó de frente á las
divisioues austríacas qoe Ee le habían OpUl>sto, y el general
Vandamme con 10B wurtembergeses destrozó la derecha del
enemigo. El mariscal Lefebvre, con la diviaion del príncipe
real de Baviera y la del general Deroy, maniobró para cortar
la gran carretera de Aoonsberg a Landshut. El mariscal Lan-
nes, con sus dos divisiones, forzó la estrema izquierda, é igual
resultado tuviel'on l¿s ataques sobre todos los puntos. Des-
concertado el enemigo, solo una hora residtió antes de verse
precisado á la retirada. Ocho banderas, doce cañones, diez y
ocho mil prisioneros fueron los resultados de esta batalla que
poca sangre costó al ejército franct!s.


El general Hiller, para evitar la suerte del príncipe Luis, re-
tirarase a Landshut j y el EID perador se dirigió hacia esa cia-
dad. Al llegar a ella, Bessieres. con la caballería de la guardia,
tlestrozó a la enemiga que se habia formado en la llanura.
Landshut está sitnada sobre el Iser; para entrar en ella, era
preciso atravesar un puente de madera que el enemigo quiso
defender; el general Mouto!] hizo avanzar á paso de carga los
graoaderos del 17 de línea: el puente estaba ardiendo, pero
tlO ffié un obstáculo para nuestros valientes. Arrojado el eoe-
migo de su posicion, atacólo entonces Mas5ena que de~embocaha
por la orilla derecha. Lalldsbut fué tomada, y con ella cayeron




DEL EMPERADOR '-'APOLEON.
en nuestro poder treiuta cañones, nueve mil prisioneros, seis-
cientas cajas de artillería, tres mil carros de bagajes, los hos-
pitales y los almacenes del enemigo.


Desue Landshut, el Emperador retrocedió sobre sus !me-
Ilas. El archiduque Carlos reuuiera en Eckmuhl coatro de los
cuerpos principales de su ejército: Hohenzollern ya batido en
Thann, Rosernberg, Kollowrath, y Lichtenstein. Napoleon lle-
gó dehnte de EckmühJ á las dos de la tarde, y al punto Be
empeñó el combate. Electrizados Con tres di as ue victcria, cor-
rieron los soldados al enemigo coo toda la confianza del triun-
fo. El duque de Montebello, al frente de la divion Gudin,
atacó y envolvió rápid'lmente la izquierda del ejército austrÍa-
ca, mientras las dernas divisiones le atacaban por el frente. A
su vez desembocaron los duques de Auerstaedt y de Dantzick.1¡
el 10 de infanteria ligera, de la division Saint-Hilaire, lanzóse
a las filas austríacas, y por mas de media bora sostuvo solo
todo el esfuerzo ue su ala derecha. Ei general MOlltbrun, con
su caballeria , atacólos ya por el flanco ya por el frente. Vióse
entonces uno de los mas hermosos espectá(mlos que puede pre.
sentar la guerra; un ejército de ciento y diez mil hombres ata-
cadu por menos de setenta mil, envuelto por su izquierda, y,
sucesivamente desalojado de todas 508 posiciones, obligado á
huir ell el mayor desorden.


La caballeria austríaca 1 fuerte y nomerosa, sacrificóse para
proteger la retirada de la infanteria; pero con una impetoosa
carga, las divisione& Saint-Snlpice y Nansouty la debtrozaron y
ohligaronla a seguir el movimiento de 108 dispersos infantes.


Todavia estaban firmes en la llanura dos cuadros de granade-
ros húngaros: era la reserva mandada por el archiduque Car-
Io. en persona. Nansouty lanzóse sohre el 11110, rompiólo y lo
hizo prisionero: Sanit-Snlpice se precipitó ~obre el otro, pene-
tró en él, cogió !!na parte, y puso en fuga al resto. El ar-
chiduque Callos se hallaba en este ouadro, y 8010 á la velo_
cidad de su caballo debió su salvacion. Desde aquel momento,
y apesar de h~ber sobrevpnido la noche, el ejército austríaco,
vivamente estrechado, cesó de resistir, y efectuó su precipi-
tada retirada con el mas espantoso desorden. Quedaron en nues-
tro poder todos sus heridos>- la mayor parte de su artillería,




HISTORIA
quince banderas y diez y seis mil homhres.


El ejército enemigo, eonoentrado al rededor de Ratisl.JOna ~
todavia era fuede de rna~ de ochenta mil combatientes; no te-
nia tanto el Emperador, y sin embargo el príncipe no se atre-
vió á aventurar una nueva batalla: teniendo el Danr.bio á su
espalda, resolvió pasarlo y volver á entJ'ar en Bohemia, es-
perando sin duda, pur medio de ulla marcha forz ada sobre la
orilla izquierd1\, vol ver á situarse ~obre la derecha á tiem po
y en una posicion bastante favorable para cuhrir la capital
del imperio austríaco, bácia la cual preveia iba á dirigirse el
ejét\:ito francés.


Los austriacos pasa¡'on el Danuuio bajo del fnego de nues-
tras baterias, mientras el mariscal Lanues tomaba á Ratisuo-
na de viva fuerza, y echaba de alli á la retaguaruia enemiga,


En el ataque u., aquella eiudad, el Emper.ach;r recibió eu
el talon una ligera herida, que hizo eu rar en el campo de ba-
talla, y que no le privó de montar otra vez á caballo para di-
rigir el movimieuto de las tropas.


Brillantes triunfos, decisivos y merecidos, señaláran eso~
cinco dia~ de combate. El de Thann dad u contra el centro,
del archiduque, la batalla de Abensberg que aisló su izquier-
da , la aecion de Landshut qo.e acabO de pont=rla toera de com-
bate, la batalla de Ecklllohl uada de nuevo contra su centro
en fin el combate de Ratishona que acauó de rom per al ejér-
cito enemigo, forman una serie de gloriosos sucesos que no
tienen ejemplo en la historia. Era una campaña mas llena .v
mas importante que la falliosa de los cinco dias, célebre en
Italia por la memorable victoria de Castiglione.


Al principiar esta campaña de 1809 fué cuando se hizo sen-
tir mas vivamente el influjo de Napoleon sobre so siglo.


« En el dis.:arso de su prosperidad, dice el valiente gene-
ral Pe:et, jamas la fuerza mágica de la presellcia de Napoleon
se manifesto con mayor viveza que en los acontecimientos de
aquella cam paña. El eiército aostríaco, lleno de ardor y de
confianza, avanlllliba cn masa con proyecto! ofensivolI prepa-
rados ya moy de antemano, una parte de la Alemania esta-




DEL EMPERADOR l\APüLEO~.
13 pronta á sublevarse; la Europa acechaba el momento favo~
rabie para desplomarse sobre la Francia. Disperso nuestro ejér-
cito por las márgenes del Danubio, quedaba es puesto á los
maJores peligros. El 17 de abril aparece el Emperador en
Donawerth, y al pauto múdanse la sitaacion moral de los dos
ejércitos, el espírita de los paeblos y de las cortes y la fa?
de la Earopa. Napoleon ordena la reunion de los cuerpos há-
cia el centro, por medio de la mas atrevida maniobra; hace
marchar 8U derecha, á la cual siempre retiene, por decirlo
asi, al alcance de su brazo, contra la base y la línea de ope-
racioo de los austríacos. Apena~ han tenido sus órdenes tiem·
po para llenarse, y el 19 por la mañana es batido el ene-
migo. esl.! reunido el ejército, la derecha á retaguardia del
archiduque, quien va á ver cortada su línea de comunicacion
con Viena y tambien su base. 11


Sin embargo, sin dejarse deslumbrar por la victoria, fiel
Ji su mácsima de que nada se puede considerar como hecho
mientras algo falta que hacer, el Emperador dió sus instruc-
ciones paraque al punto se pusiese el ejército en marcha há-
cia Viena.


Antes de salir de Ratishona, hizo á sus tropas la sigaiente
proclama:


«Soldados! haheis justificado mis esperanzas: con vuestro
« valor habeis suplido el número; ha beis en fin patentizado
« que diferencia existe entre los soldados de César y las ban-
« das armadas de Jerjes.


« En pocos dias hemos triunfado en las tres batallas de
« Thann, de Abensberg y de Eckmuhl, y en los combates
« de Pessing, de Landshut y de Ratishona ; cien cañones, cua-
• renta banderas, cincuenta mil prisioneros, tres mil carros
• de bagajes, todas las cajas de. los regimientos: bé aqui el re-
« sultadó de la rapidez de vuestras marchas y de vuestro va-
c loro


• Alucinado el enemigo por un gabinete perjuro, parece
"l]ue ya no se acordaba de vosotros; pronto ha sido su dis-
« pertar, y se le habeis aparecido mas terribles que nunca.
f Hace poco que atra·vesó el Inn é invadió el territorio de uues·


U2




330 mSTORfA
" tros aliados; hacf' poco qoe se prometia llevar la gnerra al
« seno de nuestra patria. Hoy deshecho, espal1t~:!o, huye con
1< el mayor desorden; ya mi vanguardia pasó el Inn; antes de
• on mes estaremos en Viena.»


Rápidll J fe1i7, fué la marcha háeia aquella capital. El ejér-
cito pasó sin obstáculos el Iser y el Inll; los re&tos de las di-
visiones (lel archiduque Luis y del general Hillp.r, únicas tro-
pas austríilcas qne se habian quedado sobre la orilla derecha
llel Danohio, tomaron posicion detras del Traun, en el casti.
llo y sohre las alturas de Ebersberg, con apariencias de que-
Ter defender el pas<l de aquel rio. Pero su retaguardia, ataca-
da por setecientos hombres de la vanguardia francesa, foé des-
trozad? sollre el poente, qoe no tuvo tiempo de destruir.
C:liíOIH'S, carros, hombfes, caballos, todo filé precipitarlo al
agua. La division Clap~rede, de la cual era ca!Jeza de colum-
na aquella vanguardia, penetró en EIJersberg haciendo pri-
sioneros á cllatro mil austríacos, y en seguida pasó á atacar
el castil !o. Sahedores los treinta mil austríacos que ocupa-
ban las alturas, de qoe Bessieres, Massena y Oudinot iban á.
llegar :i Ebersberg, quisieron oponerse á que estas lluevas tro-
pas pasasen el po('nte: para impedirlo, pegaron fuego á la
ciudad, que como eslabl construida de madera en so mayor
parte, pronto fué presa de las llamas; J a el incendio se acer-
('a ha al pueilte, cuando, para prevenir so entera destruccioll,
las tropas que iban á pasar vitlronse ohligadas á eortar parte
de él. Hahiéndose quejado con siete mil hombres y cuatro
cañones en h. orilla derecha, el intrépido gcneral Claparede
resistió ventajosamente á los reiterados ataques de las u.a-
sas austríacas: tres veces los rechazó á la bayoneta y se man-
tuvo inmóvil, hasta qlle, restablecido el poente, pudo venir á
socorrer!e el resto del ejército francés. Sil llegada y la del Em-
perador hicieron que el enemigo tomase una pronta retira-
da, desplles de haber perdido en este combate doce mil hom-
hres, entre ellos, biete. mii f{uinientos prisioneros.


Ningun serio ob~tácolo podia ya detener al ejército, plles
el archiduque ni siquiera pudo vol ver á pasar á la orilla de-
recha. Como Napoleou se lo habia prometido despues de la




DEL E:VIP[H.AllUR l\APlJi.,EON. 331
2nL,jia de Ed,muhl, nueblras tropas :legaron al pie Je los
,nurOf; de Vi'!lIa.


Ucupaba la capital el archiduque Ma:tilllitiallo, con un
cuerpo tle diez 'f seis mil hornhl'es, mitad de lantlwehrs, IlJl-
tatl tropa de ,Ínea. Su presencia y la confianza de yue el ar-
chiuullue Cal'ios avanZaba á marchas for~aJas paró! socorrer á
la ciudad, infundieron á los vieneses deseos de defenuerse.
Filcilmente se apoJeró de los arrabales la vanguardia frauce-
Sil, pues ninguna fOl,tincacion los cuhria; pero cUiludo LUeg-
tras tropas avanzaron bácia la es planada que los separa de
la cilluad, los baluartes las recibieron COII un fuego de me-
traita, de modo que apenas escapó COII vida un coronel fcar.-
cés, enviado en clase de parlamentario. El Emperador, antes
de eebar mano J~ medidas de rigor para con una capital ri-
ea) populosa, eucargó al malOf general que escriíJie.e al
archiduque iVIaxirni,li,lIJo, y le hizo llevar la t:~rta por una di-
putaciún de los principales habitautes de los arraÍJale~.


El fuego de los baluartes que rom pió de nuevo fué la úni-
ca contestacioll del archiduque. El emperador dió SUs órde-
n"s ,~un selltirni"nto, afli¡;iéndole de antemauo las dC.lgl'dcias
(lue iban á desplomarse Bohre una pohlacion iuterebJllte. La
ci u dad fué atacada por tres puntos; levantóse una hateria de
veinte obuses en el mismo para~e en que los turcos ahrierlJIl
la trinchera en el sitio de 1685, á cien toesas de 1" plaza.
A las llueve de la /Joche em pezó el LGmbardeu. En pocos
illstantes mil ochocientas granada, ó hOIJlbas cayeron ell la eiu-
oad, y muchas casas y grandes edificios fueron presa de jas
llamas. Con este incendio aterrárollse los habitantes ':Iue em-
pezaron á flaque<lf en su decisioll. Entretanto presélltase al
Ern pefador Ull parlameutario para partici parle que la archidu-
quesa María-Luisa, enferma de vil'ueJas, se hahia ({uedado t/l
el palacio imperial espuesta al fuego de la artilleria frallcesa.
Napoléon, [lue no podia pl'eveer entonces el vínculo que dehia
unirie á esta princesa, por cOIl~ideracion á la misma mdlldó
variar la direccion de 1 as bHterias.


Algullos pretelldell que semejante acto de hUII.auiJad y de
condescendencia dejó des pues viva impresioll ell el dlma de la
jóvell archiduqueoa.


".




331 HISTORIA
"'in embargo, hahiendo el archidoqlle probado Una saliJit,


y viendo que iba á serIe cortada toda comnnicacion directa
con la ori!1a izquierda del Danubio y que el Emperador diri-
gia alHun3s tlopas al puente del Thabor, que une las dos ori-
I1a~, resolvió evacuar sobre la marcha la capital, y se valió de
la noche para eiectuar su retirada. Partió con algullos batallo-
Iles de línea, y cortó el puente dsi que hubo pasado. El gene-
ral que dejó ell Viena con la triste mision de firmar la eapitu-
lacion, al despuntar el día, envió una diputacion al Empera.
dor, para pedirle que cesase el fuego, y participarJe que estdoa
pronto á entregar la ciudad á los franceses. Firmárouse los
artículos de la capitulacion el 1 Z de maJo, y al dia siguiente,
el general Oudinot con su division ocup6 Viena.


El Emperador, como en 1806, estableció su cuartel general
en SclH:ebrunn, desde donde dirigió al ejército la siguiente
proclama:


« Soldados! UII mes despues del paso del lnn por el enemigo,
"al mismo dia, á la misma hora, entramos en Viena. Sus
« landwerhs, sus levantamientos en Ulasa, sus murallas lp.van-
« tadas por la impotente rábia de los príncipes de la casa de
«Lorena no han podido ~ostener nuestras miradas. Los 'lrín-
« cipes de aquella casa han abandonado su capital, no ~on¡o
« soldados llenos de bonor que ceden á las circunstancias y á los
« reveses de la guena, sino como perjuros per~eguidos por sus
«propios remordimientos. Al huir de Viena, su despedida á
• los habitantes ha sido pI incendio y los asesinatos; como }!e-
« dea, han degollado á sus hijos con sus propias manos.


« Soldados! el pueblo de Viena, a balldonado, viudo sebun
u espresion de la diputacion de sus arrab1les, será objeto de
({ vuestras consideraciones. Tomo á los habitantes buenos y hon-
« radas bajo mi especial proteccion: en cuanto á los homhres
«malvados y turbulentos, haré con ellos ejemplar justicia!
« Soldados! seamos benéficos para con los pobres paisanos
« y ese buen pueblo que tantos derechos tieue á nuestra estí-
• macian: ningun orgullo conservemos por nuestros triunfos,
« Illirérnoslos como una prueba de esa justicia divina que ca;;ti-
• ga al ingrato y al pe'riuro. n




DEL BIPERAnOR :NAPOLEON. 333
. Ninguna ventaja obtuvieron las tentativas de los e1:(mifiob ,le


la Francia, en el norte de la Alea ania, mientras IJlle.IHlS ¡pl-
dados marcha ban á Viena.


El partiduio Schill y el duqoe de Bronswick vieron frustra-
d os' todos 50S pro) cetos de sublevar contra nosotros a 105 a ¡ ia-
dos. Ocdinariamente no escoge la traicion el momento de una
victoria, y los frdnceses vencian en todas' partes.


SchilI, habiendo partido de Berlin á la cabeza de so regi-
miento de húsares, encontrára en Witemherg las tropas saju-
nas poco d ispucstas á secundar bUS pro) cetos. Dirigiét-ase á
MagdeLorgo, donde la 6. meza y presencia de ánimo ¿el gelle-
ral Michaud y del coronel Vouthier cOlltnvieron en su deber á
los batallones westfalianos. :Marchó eutonces hacia el Bajo-EI-
ha, donde esperaba sin doda tener socorros de los ingleses, cu-
yos boques se habian asomado por aquellas costas. Perseguían-
lo el general Gratien con una hrigada holandesa, y el general


. Ehlé al frente de una di\-isioll wrstfaliana. Sabedor el gabine-
te prusiano a on mismo tiempo de la cascabelada de SchiJl y de
nuestras victorias, dióse prisa á desmentir un esceso de cejo
que no podia aprobar sin comprometerse con el vellcedor.


Perseguido por los westfalianos')' los holandeses, á los coa-
les se reunió una brigada dinamarquesa, Schill , que jamas pudo
reunir milqoiniento. hombres, echó~e en SII'al50lld , y fué alli
atacado; coando apesar de una "iva resistencia iba á caer pri-
sionero, desesperado, hízose matar com batiendo valerosamente.


:\le1108 larga foé la espedicion del doqoe de Bronswick. Sa-
lido de Bohemia con so legioo de la muerte, 110 halló entre los
sajones el apoyo que esperaba, J "ióóe precisado á volver á pn-
trllr en aquel punto.


Mientras el ejército grande combatía en Eckmühl, el prínci-
pe Eugenio Beaoharnais mostrábase al ejército de Italia digno
hijo adoptivo del Emperador. A cOflsecoencias del plan gene-
ral combinado de antemano, en el momento en que el archi.
duque Carlos apareció en las llanuras de Ratisbona, so herloa-
no el archiduque Juan bajó de las montañas de Carniola 50-
hre el Friuli, al frente de cincuenta mil hOlübres. El virrey CIl-




:i3~ HISTORIA
bI'ia la Italia con [In e¡ét',~itu cuya fllena no pasaha de cnareno,
ta y cinco UJil combatienl('s, y tpllia pOI' lllgar-tellielltes iD,
geiH)l'aieS Grenier y lH.lc:Jun,dd. "laven tOclavia, y poco espe-
rim~,,~aclo, cste prínei'le hizo lIIuy pronto muestra de toda la
m,duI'ez y serenidad de 1111 vil'jo guerrero; valiente, sosegado
y ca pa'l de ~[1Zgar de las operaciones, supo siem pre rodearse de
los consejos de los hombres hábiies, talento que equivale á ve·
c", á las inspiraciones de un gmio superior. ( 1) 11


El gelleso de sus fuerzas estaba concentrado, pero aguarda-
ha todavía de Verona una division de infantería y su caballería
(le resena.
L~ súbita ir!'Upcion del enemigo sorprendió á su ,'anguar-


día; y '-'aró prisionero un regimiento en su mayor parte.
El virrey, temiendo f!1 efecto mural que una retirada pro-


duciria en la indecisa opinion de los pueblos de la Italia y en
las tropas ital ianas que tenia á sus órdenes, resol vió al contra-
rio, tornar la ofensiva eon la esperanza de '1'1 e .,010 tendria que
ha bérselas con un cuerpo enemigo. Marcbó al encuentro de los
anstríacüs J los atacó entre Sacila y Podel'llnna. Pero el ejérci.
to del archiduque ya estaha en línea, y, apesdr del valor de
las tropas, de los sacrificios de los generales, el comb~te fue
contrario al ejército franco-italiano.


Tuvo entonr.es Eugenio que retirarse sobre el Piava, donde,
reforzado COn la llegada de las tropas que aguardaba de Vero-
na, logr6 rehacer ¡¡us roto.; hatallones, J volverlos a condu-
cir en bUAn ordeu sobre el A·lig'l, despues de haber dejado
guarnicion en Venecia y en Palma-Nova.


Satisfecho el archiduque COn una primera velltaja, y preci-
sado á destacar tres divisiones para observar á Marrnont en
Dlirnacia, co/Uo tambien las plazas de Venecia J PaJma-N,,-
va, cOlltentóse con oco par la tan conocida posicion de Caldie-
ro, para aguardar alli á 'lile los movilJlientos qoe confiaba ~ er
estalla r en f'! mediorlia dt'! Italia ó las victorias de su Lerrna-
no ell Ale:1l1l1ia le pusillscn en estado de continuar sin inqu ie-
tud sus operaciones. La noticia de la batalla de Eckmiihl '! del


(1) Jomini; vida militar de Napoleon.




DEL 17 lI!P En A nOR J\APOLFOl'í' .. 'l'l5
rPc"hro d€ RatisiJona vino OlU)' luego á d€jar burladas sus es-
J'frallza~, y rrstitnJIl la confiallza á los sol¿ados de Eugenio y
;: nuestros partidarios rle Ita!ia ; .v la campaña, abierta con ulla
(lerrl)t~, volvírS <Í empezar y continnó con brillalltes "ictorias.
D;ó~(" la primera gran batalla a las márgenes del Piava,


donde el ejército de Italia tomó UII glorioso desquite sobre el
del archiduque Juan. Duró la pelea hasta las ocho de la noche;
entramhas partes batiéronse con igual "lIlor: diez mil austria-
¡~OS mllPrtos Ó prisionero~, lTIucha. hnndt'ras, quince cañones,
treinta cajas fueron los trofeos militares de aquella jornada, cuyo
mejor resultado fué la evacllacion de Italia por elcjércitoenernigo.


Eugenio lo persiguió COIl ardor, y cada dia presenció nuevo
rOn] hate y nueva victoria. Fueron los austríacos sucesivamente
J¡atidos en San-Daniel, en Tarvis, en Laybach, en San-Miguel;
y dueño de la Carinthia, de la Carniola y de la Stiria, poco
!lespues el ei~rcito de Italia bjó al Austria para reunirse al
f'jército grallde.




RESUME~ CRONOLÓGICO.


CAMPA.ÑA DE 1809.
BATALLA DE ECKMUHL. - ENTRADA EN VIENA.


3 de marzo. La princesa ElíSl Na- l2.-Batalla de Eckmubl (óo,ooo
p3leo[] es proclamada gran duques. prisioneros, 40 banderas, ·100 ca·
de Toscana. ñones, 3,000 carros de bagajes.)


- - El príncipe Luis Napoleon, bijo l3 de abril. Combate y toma de Ra-
del rey de Holanda, es nombrado tisbon. por los franceses.
gran duque de Berg. 24. _ Adopcion del código Napoleon


13. - Rtvolucion de Suecia. El rey en el reino de Holanda.
Gustavo Adolfo es arrestado (abdi- 26. -Poso del Inn.
ca el 19 de marzo). '.lB. - Escursion del partidario SchiH


9 de abril. luvasion de los austria. á la Westfalia.
cos en Baviera y en Italia. - Nueva 29. - Derrota de los austríacos eu
guerra del Austria contra la Frau- Caldiero (Italia).
Cla. - -Guerra entre la Rusia y la Puerta.


13. - El Emperador parte para el 3 de mayo. Como.te de Ebersberg
ejército de Alemania. I (los austríacos pierden en él 12,000


15. -Invasion del ducado de Varso- bomhre. J.
via por los austríacos. - - Deelor~cion de guerra de 1 a


19. -Combate de Thann. Rusia al Austria. - Entrada de un


por el Emperauor. 8. - Paso del PiaN ( Italia.)
~ - Toma de l{atisbona por los aus- .3. - Capitulacion y toma de Viena.
!la· - Batalla de Abeusberg ganada~ ejército ruso en Gallicia.


triacas. ,7. - Ocup1cion de Trieste (Italia J.
21. -Combate y toma de Landsbut. - - Reunion de los estado& romanos
- -Capitulacion de Varsovia. al imperio francés.




El Emperador en la isla Lobau.


CAMPAÑA DE 1809.


ESSLIl'IG. - W AGRAl\f.


El etército francés era dueño de la orilla derecha del Dano.
hio y de Viena; pero el ejército grande, anstríaco, mandado
por el príncipe Carlos y al cual se rennieran los restos de los
cuerpos de Hiller y de Jos archidnques Luis y MaximiJiano, es-
taba acampado al otro lado del rio, frente de la ca pital , en la
llanura de Marckfeld y sobre las erninetlcia~ del Bisamberg. En
esta posicion el enemigo, pacífico posesor de la Bohemia, de la
Moravia y de la Hungria, podia Concentrar sus fuerzas, aumen-
tarlas con todas las milicias que empezaban á formarse, y re-
comenzar una locha que la insnrreccioll siempre mayor del Ti-
rol hubiera podido hacer fatal para el ejército francés. Por es-
ta consideracion resolvió el Emperador continuar las operacio-
Iles ofensivas, sin aguardar la llegada del ejército de Italia, y
pasar el Danubio para presentar al enemigo una batalla decisiva.


Por su parte el príncipe Carl06, preveyendo esta determina-
cion, parecía que estaba resucito á esperar el ejército francés
en la posicion que ocupaha, á fin de aprovechar, para empe-


.lJ3




338 HISTORIA
ñar la accion, el momento en que se efectuaria el paso del tio,
Ya es ~ahido que semejante operacion es una de las mas difíci-
les y mas veligrosas en la guerra, cuando dehe ejecutarse en
presencia de un enemigo valiente y espel'imentado.


Dos leguas mas abajo de Viena, en frente de Ebersdorff,
dos islas separan en tres brazos las aguas del Danubio. Con-
forme á las órden~s del Emperador, fué escogido este punto
para establecer 108 puentes. Estando Ja reunidos los materiales
desde el 18 de maJo, la di vis ion del general Molitor pasó en
harcas á la isla de Lobau, que, separada de la orilla izquierda
por el último brazo, formaba por su estension una vasta pla-
za de armas donde podia reunirse el ejército entero. Al dia si-
guiente, e5tuvieron conclnidos los puentes sobre el primero y
segundo brazo. El 20, un tercer puente unió la isla de Lobau
á la orilla izquierdd ; y las divisiones Molitor, Lasalle y Buu-
det, durante la noche I pasaron el rio J tomaron posicion en
10& pueblos de E,¡sling y de Aspern, que par estar construidos
con piedra, ofrecian puntos de apoyo y defensa para proteger
el paso del resto del ejército.


El 2l, continuaron desfilando las tropas rrancesas hácia la
orilla izquierda, pero con mucha lelltitúd, pues la fragilidad
de los pueutes no pefluitia se emplease demasiada celeridad en
la marcha.


El enemigo I hasta entonces, no habia inquietado ni nuestros
trabajos ni el paso del último brazo: situado á una legua mas
arriba de los puentes, todavia no se dejára ,el'. Esta inaccion,
ordenada por el príncipe Carlos, fué resuelta en un consejo de
guerra á l¡Ue asistieron la flor de los generales del ejército au!-
tríaco. Quedó acordado que no ~e atacaria á las divisiones fran-
cesas sino cuando una fuerte pade del ejército de Napoleon se
hallaria comprometida sobre la ribera izquiel'da, habiendo p
el archiduque hecho secretamente preparar los medios para des-
truir las frágiles comunicaciones Ilue nuestros puentes estahle-
cian elltre las dos orillas.


A las cuatro de la tarde, el general austríaco, juzgando favo-
rable el momento, dió sus órdenes, J pusiéronse eu movimien-
to 8US colunas. Nuestra vanguardia, situada la derecha en la
aldea de E~sling y la izquierda en la de Aspern, fué atacad,~
al punto; noventa mit amtrfacos y d05cientos caiiones empaja·




DEL EMPEnADOR NAPOLEON. 339
rOn á un mismo tiempo toda nuestra línea, fuerte solamente
de treinta y cinco mil hombres. Peleóse vivamente de una y
otra parte; la caballeria francesa di6 muchas hermosas cargas,
y cogió catorce cañones. Apesar de su inmensa superioridad
Dtllnérica y de su vigoroso ataque, los austríacos no pudieron
ganar terreno. El mariscal Massena defendia el pueblo de As-
pern, el mariscal Lannes el de Essling;· ambos mantovi~ronl!e
en sus posiciones y conservaron intar.to el campo de batalla. So-
lo la obscnridad interrnmpió el combate.


Ambos ejércitos bivaquearoD en presencia uno del otro. Las
tropas francesas que estaban en la isla de Lobau continuaron
pasando durante la noche y aumentaron nuestras fuerzas reu-
nidas hasta cerca cincuenta mil hombres. El Emperador, que
para el dia siguiente aguardaba una reñiBa batalla, daba las mas
propias 1 terminantes órdenes para apresurar el paso.


En el mes de mayo, las noches son muy cortas; E'l 22, á
las dos del amanecer, !Juevos ataques fueron dirigidos contra
Essling y Aspern, que fueron sucesivamente perdidos y reco-
brados. A las cuatro, el ejército austríaco se puso en movimien-
to, y atacó de nuevo á toda la línea fnncesa, procurando pre-
valerse de so superioridad numérica, para estender sus alas á fin
de envolverla.


El Emperador resolvió aprovechar este movimiento del ene-
migo, que, debilitando 8U centro I daba la posibilidad de pene-
trarlo. Acababa de saber que el coerpo del mariscal Davoust, á
quien esperaba para avanzar, empezaba á pasar el Danubio. El
mariscal Lannes, á la cabeza de los granaderos reunidos manda-
dos por el general üudinot, y de las divisiones Saint-Hilaire y
Boudet, reoibió la órden de abandonar la defensiva, y de lan-
zarse sobre 108 austríacos. Bessieres I con su cahalleria , debia apo-
yar este ataque, Davoust desembocar por Essling sobre la iz-
quierda del enemigo, y Massena atacar su derecha por Asspern.
Este terrible choque detiene al enemigo sobre sus alas, y le
hace plegarse sobre su centro. Va perdiendo terrp.no, y pron-
to su movimiento retrógrado toma el aspecto de una retirada;
on esfoerzo mas, y esta retirada puede trocarse en completa
derrota. De repente on fatal acontecimiento viene á detener
nuestra victoria, obliga al Emperador á mandar cesar el mo-
vimiento ofensivo que empezara, y á dar á sus generales la


'f .




340 H1STORJ A
6rden de volver á tomar sus posiciones de Essling y Asspern.
El ejército está falto de cartuchos y de balas, el cuerpo de
Davoust no ha podido pasar el Danubio; nuestros puentes
están rotos, toda cornunicacion con la isla de Lohau que-
da cortada para las tropas que van a hallarse sin víveres y sin
municiones. Mientras que, sobre la ribera derecha, el Empe-
rag,or ordenaba preparativos para el paso del rio, el príncipe
Carlos, sobre la ribera izquierda, hiciera preparar grandes bar-
cos cargados de piedras, peNadas almadias, numerosos brulo-
tes y h!lsta molinos situados sobre el rio que hizo desatar,
para estar prontos á venir rio abajo. No obstante de la proc-
simidad de los lugares, bastó la barrera del Danubio para que
estos preparativos no viniesen a noticia del gefe del ejércitr)
francés. No se habia clavado ninguna estacada para cubrir
los alrededores de los puentes. Por otra parte, semejantes tra-
bajos hubieran exigido mucho tiem po y otros materiales dife-
rentes de los que estaban á la disposicion de los ingenieros
franceses. Con el choqtHl de aquellas enormes masas que el
archiduque mandó soltar á merced de la corriente acrecentada
con las lluvias y el desyelo de las nieves, cuando vió que la
mitad del ejército francés estaba ya en la ribera izquierda,
l'ompiéronse los dos puentes que unian la isla de Loban con
la derecha.


Así que echó de ver el archiduque que las tropas francesas,
lejos de perseguir á las divisiones alemanas que delante de ellas
se retiraban, deteníanse y volvian á entrar en sus posicioues
de la mañana, conoció que su estratagema habia tenido buen
éxito, que ya no existian los puentes, y volvió á formar sus
tropas para recobrar vigorosamente la ofensiva. Crítica era la
situacion del ejército francés, pero el tranquilo y severo con-
tinente de su gefe sostuvo la coufianza' de nuestros valientes;
conocieroo que aun 00 se habia perdido toda esperanza. To-
dos los ataques de los austríacos vinieron á estrelhrse en so
heróica firmeza; repitiéronse incesantemente, pero sin écsito,
desde las nueve de la mañana hasta las llueve de la noche.
Atacados muchas veces, llenos de cadáveres austríacos, los pue-
hlos de Essling y Aspern quedaron siempre en nuestro po-
der. En fin, á las nueve de la noche cesó el fuego del enemi.
-go; hacia rato que el nuestro estaba 3pagado, y que nuestros




DEL E~IPERADOR riAPOLEON.
soidados ya no comhatian sino con arm~ blanca.


Treinta horas consecutivas duró la batalla, pues apenas Je-
be contarse la suspension que hubo en la noche del21 a122. Por
una)' otra parte fué considerable la pérdida: los austríacos tuvie-
ron de ocho á nueve mil hombres muertos 11 heriJos: perdieron
algunos cañones, cuatro bauderas, un oficial general, y de mil
a mil cien prisioneros. Casi igual número de muertos ú heri-
dos tu ~o el ejército francés. Muchos generales quedaron en
el campo de hatalla; el ejército francés lloró principalmente á
de Espagne, muerto en una gloriosa carga, y á Saint-Hilaire,
que pereció de resullas de sus heridas. Pero la pérdida mas
dolorosa fué la del mariscal Lannes, duque de MontebelJo, á
quien, por la tarde Jel ZZ, una bala le rompió entram bos
muslos. Al saber este suceso, el Emperador eselamó: «Preci-
" so era que, en esta jornada, fuese herido mi corazon por
« tan terrible gol pe, para que pud;ese cuidarme de otra cosa
« que de mi ejército ( 1 )! P


( I He oqui de que modo el sensato historiador de la compaña de .809,
el general Pelet que tan activamente c(wper6 en los gloriosos combates de
aquella campaña, cuenta la muerte del mariscal:


« De tres á cuatro de la tarde, Lannes, paseando á pie detrás de la linea
de tiradort,. estú,lecidos entre Essling y Aspem, entretenia su ardimiento.
¡ha con el general Ponzet , que le habia enseñado los primeros elementos de
la guerra. y que viniera con él de Ep.ña. De repente una bala perdida IJie-
re en la frente al general, que cae muerto. Lannes, cruelmente afectado
por la pérdida de su antiguoamigose aleja encaminándose á Essling. Sin otro
cuidado que el de mantener In línea contra los débiles ataques dd arcbidu-
que, siéntase en lo hondon,·da que media del uno al otro pueblo, y se aban-
dona á Sil dolor. Poco despues, algunos soldados que llevan el cadáver del
general sr ~ce.l'l~tln á L~nlles, quien se aleja de nuevo gritando; (( Me se ..
!( guír<Í pues á todas partes ese terrible espectáculo;)) Va a sentarse otrrt vez
á p:)ca distancia en la mismo hondonada. AlIi estaha, cercado de los oficia-
les myos que hahi" perdonado la muerte, cuaudo una Lala de á ttl·., lan-
.. da á la caStwlid"d del lado de EuzersuorlT, fué rehotando á cortar las
dos rodiJ1.s del mari!cal que los tenia cruzarlas una sobre otro; Launes, trnsJa-
dado á la isla de Loba ... aprocsimábase al lugar en que se hallaban !'Iapole"n
,v M.soena. Asi que lo divis', el Emperador, corre, precipítase sobre él, 10 cubre
de beso •. U.molo entre sollozos. y COIl voz ahogada le J ice: Lanncs, ami-
go mio, lile ,.econoces? .. SO)' ,ro ... Sor el Emperador., S()J' lJonaparte tu.
amiBO . Lannes, Lannes) tu no mOl'irás.' Al oir fStl v(.;z IlfJ¡i.;a, el ma-


"1' :;.




3~2 HISTORIA
Despues de tan sangrienta batalla, donde alomenos se salvó


el honor francés, tratábase de hacer salir al ejército- de la pé-
sima posicion en que se hallaba.


Restableciérase un puente de p'''ltones para ponerse en co-
municacion con la isla de Lohau. El Emperador, despoes de
haberla visitado, y reconocido por eí mismo coantos recursos
ofrecia para ona defensa de dos ó tres di as , reunió á los ma-
riscales y á los gefes de los principales cuerpos, y los invitó'
que manifestasen su opinion. Todos fueron de parecer "que se
volviese á pasar el Danubio, se retirasen las tropas que babían
peleado, y se [as pusiese á cubierto en la ribera derecha. 1\1a8-
IIfna añadió que, en cuanto á él, sabria muy hien abrirse paso
á traves del ejército enemigo en el caso de que intentase estor-
bar [a retirada. Davoust, que tambien asistia, se encargó de
contener al archiduque Carlos, si se atrevía á pasar á la orilla
(lerecha, y aseguró que con su cuerpo daría tiempo l,ara re-


,'iscal ab,'c los ojos, y penonmente responde: Deseo vivir,. si todavia pue-
do sel·viros .... como tambien á nuestra Francia .... pero creo que antes
de una hora .... habreis perdido .... al que fué vuestro mejor amigo. Na.
poleon, de rodillas al lado del moribundo héroe, lloraba amargamente.
Aquella patética entrevista, aquellos tiernis;mos abrazos nl)S conmovieron
profundamente. En cualquier <>Írcun'tanc;a bubiera sido muy triste Seme·
jante espectáculo; cuant" mas nos debi" <lfectol' á la fin de una batalla que
tantos valientes costaba al ejéreito ...• Tan vivo era el dolor que manifestó
el Emperador, que jamas ninguno de los testigos ele aquella escena podrá
dudar cuan profunda era la sensibilidad 'Iue pscitaba.


Hasta el 23 por la mañana, no pudo el mariscal Lannes pasar á la otra
rihera del Danubio; se quedó pues en Euzersdodl'. Fue su primer cuida-
do informarse donde un conde de Palfi, amputado como él, habin encaro
gado le hicieran un muslo mecánico que permitia montar á caLallo, tan-
to deseaLa el mariscal senir á su pais. Ya la antevíspera haLia dado la ór-
den de que su equipage se detuviese en la frontera de E'pafia, contando
reunÍrse al cuerpo que aIli mandaba, despues de la conclusion de la guer·
ra del Austria, que todos m iraban como cercana. Perdió enterameute
el conocimiento, desde el ~4 al 30. dia en que terminó su gloriosa vi-
da. En aquellos tristes momentos, su grande almñ creíase todavia sobre el
campo,je batalla, desafi.r¡do y señoreando los vaivenes de 1& suerte. Da-
ba Órdenes á sus oficiales ó imploraba la asistencia del Emperador, á quien
ya no podia reconocer. Durante aquell08 siete di as , l'iapoleon le visitó
constantemente por la mañana y por la tarde.




DEL E~IPEIIAOOR NAPOLEON. 3i3
r.onstru!, los paentes. Aplaudió el Emperador el al'dimiento de
BUS tenientes; pero con la mayor calma les dijo: « Quereis volver
" á pasar el Danubio! y de qne modo? Acaso nO están delitrnj-
« dus los puentes? Sin esto ¿ no estaríamos ya reunid08, vence-
u dores, y lejos de aqui? Podemos hacer pasar en harcas á los
.. hombres y á los caballos; pero que s~rá de la artilleria ? ..
" Abandonaremos nuestros heridos? A la pérdida de dos jorna-
l( das añadirémos la de todos estos valientes? Diremos asi al
.. enemig:J, á .Ia Europa que los vencedores son hoy los venci-
u dos? Y si el archiduque, mas ensoberbecido con nuestra re-
o tirada que con su pretendida victoria, pasa el Danubio detras
"de nosotros en Tulln, en Krems, en Lintl ... si allí reune
• sus diferentes cuerpos ... adonde nos I'etirarémos? Será acaso
« á las posiciones que atrin()heré sobre el Trann , sobre el Inn,
u sobre el Lech? No! tendríalllos que correr basta el Rbin;
« porlIué estos a:iados que 1I0S dió la fortuna y la victoria,
« una aparente desgracia 1108 los quitará y los volverá contra
« nosotros ... Es preciso permanecer aquí; es preciso amenazar
« á UIl enemigo acostumbrado á temernos, y detenerle delante
« de nosotros. Antes que haya tomado una resolucion, antes
« que haya elllpezado á obrar, ya estaran reparados los puen-
" tes de modo que puedan desafiar á todos los accidentes; los
« cuerpos reunirse y combatir sobre una ú otra ribera. Ade-
o mas, el ejército de Italia, al qne pronto seguirá Le fe lJv re ,
«va á traernos los socon'os de 5U fuerza y de sus victorias;
« en pocos dias noS abrirá por la Stiria una línea de comulli-
• cacioll que nos está toda vi a cerratla, y cIue reemplazará has-
• ta á la de la Haviera. Entonces nosotros seremos dueños de
« las operaciones, "Tan genernsas palabras, tan grandes y atre-
vidos cálculo. encienden el entusiasmo de sus compañeros de
gloria y de peligros. Con el lenguage de la antigua amistad,
aÍlildió el Emperador; a l\1assena, vas á acabar lo que tan glo-
~ riosaruente has comenzad.). Solo tu puedes imponer ba6tante
« al archiduque para retenerle inmóvil delante denosotro8.
« Acaho de recorrer la isla de Lobau, el terreno te sera ravo-
a rabie.»


Qlledó acordado que prillci piaria la retirada por la noche, y
([lIe las tropas, vol v iendo á entrar en 'a isla, sin pasar el Da-




31 '¡ HISTORIA
nubio, aguardarian alli que estuviesen concluidos los prepara-
tivos para recobrar la ofensiva, y para volver á asistir la vic-
Ít'ria 'loe solo on imprevi"to accidente acababa de arrebatarles.


Aquel movimiento retrógrado, que nuestras tropas ejecuta-
ron temblando de corage, hízose con admirable órden, y sin
que se atreviese el enemigo a impedirlo. Cuando hubo pasado
la artilleria, replegóse el puente y el ejercito se halló como blo-
que:\do en la isla de Lohau, pues los puentes que debían ase-
gurar sus comunicaciones con Viena habian sido arrebatados
del mismo modo yue los que sirvieran para llegar al enemi-
go. En un ligero y pequeño esquife, el Emperador ganó la
orilla derecha á fin de dar órdenes á todos los cuerpos de su
ejército que no habian tomado parteen la oatalll, y para apre-
surar el envio de municiones de tod a especie que tanto nece-
sitaban los valerosos combatientes de Essling. Con todo, du-
rante los primeros dias, las tropas que estaban en la isla to-
vieron t{ue sufrir todos los horrores del hambre, y solo des-
pues de haberse comido parte de los caballos de silla y de ti-
YO vieron llegar las harcas que les traian víveres. No menores
fue 1'011 los padecimieutos de los heridos; con todo, gracias a
los cuidadosos desvelos de M. Larrey, cirujano en gefe del
ejército, los aguantaron alegremente, Este honorable sugeto,
en una obra científica sobre la c irugia militar, nos ha con6er-
vado la memoria de los ingenimos medios que en aquella oca-
sion em ple6. Puede formarse ona idea de la carencia de medi-
camentos precisos por 011 solo detalle: la 90 pa de los heri-
dos, cocida en el peto de una coraza, estaba hecha d~ car-
ne de caballo y sazonada con pólvora de cañun en vez de sal.


El éxito coronó la solicitud del Emperador, y reinó la abun'
dancia entre las tropas, que bien lo necesitahan despoes de
los grandes trabajos que llevaron á cabo. En efecto, la isla
Lobao, se convirtió en una verdadera plaza fuerte, por las
inmensas obras que en ella se construyeron. Aquella isla muy
poblada de árboles, tiene dos leguas de superficie; treó puen-
tes paralelos, de seiscieuto~ pasos de largo, la ligaroncou la
ribera derecha y asegoraron las comunicaciones con Viena.
Uno de ellos tenia suficiente anchura para dejar pasar tres
carros de frente. Fuertes estacas establecidas en varias direc-




DEL EMPERADOR i'iAPOLEO~.
ciones, los defendían de todo descalabro y hasta de los brulo-
tes y demas márl~ínas incendiarias. Encabezaban los reductos
que haci.anl-.frente á las posiciones que el enemigo ocupaba eu
la rihera izquierda; deíendíanlos ciento veinte piezas de artille-
ria. Calzadas practicadas en la isla facilitaban en todas direc-
ciones la marcha de las tropas y el transpurte de la artilleria. La
isla de Lobau recibió elnol11bre de isla de Napoleon, y hes de
las islas adyacentes tambieo fortificadas tomaron los de tres de
nnestros generales muertos en aquella campaña, lJ'Iontebello ~
de Espagne y Pelito Una cuarta isla fué apellidaua Alejandro,
del nombre propio del príncipe Berthier , mayor gelleral del
Emperador. t


Duraron estos trabaios mas de un mes. Mientras tanto, el
-ejército de Italia, victorio~o del archiduque Juan, operó su reu-
niou Con el ejército grande, despues de haber ganado la bata-
lla de Haab. Al llegar al Austria, el Emperador lo saludó con
una admirable proclama, (Iue tall Lien reasume los combates
que acababa de sostener, que tal vez fuera iuútil otrd relaciun.
Estaba concebida en estos términos:


« Soldados del ejercito de Italia, haheis gloriosamente llegado
« al fin que os señalé j el Someriug ha presenciaao vuestra reu-
.« Ilion con el ejército grande.


« Bien venidos seais! Estoy contento de vosotros! Sorpren-
« diJos por un enemigo pérfido antes que estuviesen reunidai
« vuestras columnas, tuvisteis que retrogradar hasta al Adige.
« Pero cuando recibisteis la orden de marchar adelante, e,ta·
« bais sobre el memorable campo de Areola, y alli, por los
• manes de nuestros héroes, jurasteis triunfar. Cumplisteis vues-
«ha palabra en la batalla del Piava, en los combates de San-
« Daniel, de Tarvis, de Goritz; tornasteis por asalto los fuertes
« de Malhorghetto, de Pl'adella, é hicisteis capitular á la divi-
« sion enemiga atrincherada en Prevald 'j Layhach. Todavia no
« habiais pasado el Drave, y ya atestiguaban vuestro valor vein-
« te y cinco mil prisioneros, sesenta piezas de artilleria, diez
« banderas i des pues ni el Dra,ve, ni el Save, ni el Muer pudieron
u detener vuestra marcha. La coluIllna austríaca de Jellachic,
« que eutró ell MUllich la primera, que dió la señal de los
• ..degüellos en el Tirol, cercada en San-Miguel ca) ó en vues-
JI tras bayonetas. Vosotros hicisteis prontaju6ticia de aquellos


]¡Jt




!l4G IIISTOHlA
" resfc)s cIne se E'scaparon de la colera del ejército grande.


« S(\ldddos! e&e ejército austríaco de Italia, que por UIl mo-
l( mento manchó con su presencia mis provincias, que illt,~nta·
" La romper mi corona de hierro, hatido, dispersado por voso-
• tros, será un e;emplo dI' la verdad de ('sa divisa: Día la mi
~ diede, guoi d c!ti la tocca: Dios me la dió, ay del que la
« toque! »


La posesion de la Alemania debia decidirse en la llanura de la
l\lora\'ia (:VIarsckfeld). Mientras se tral)ajaba en los prep~rati­
'\"os para aSf'gnrar el nuevo paso del Danubio, pudo el Eru-
pprador cOncentrar todas sus fuerzas di~ponih!es. Aumentó-
:se su ejército hasta ciento cincncnta mi! hombres, ascendien-
do el material de artilleria á cnatrocif'nta~ boca~ de fuego. A fa-
'Of de los hosr¡nes J de los canales qne forman las i~!ns secuu-
(bria', e'tallan cOllcluidos t()dús los preparativos de los puen-
1<'s en la isla de Loba u , y el Emperador tan solo aguardaba la
l~pg~(h dI' las Iil,.niciones necesarias para dar la orden dE' pa-
sar ( 1 ). Emprzóse el paso á 50 ele junio en el punto por dOIJ'
(le se atraves~ el rio la primera vez en Z 1 de ma~ o. En una ho-
ra y mf'dia cchóse un puente de pontones protf:'giéndolo la ar-
1i!'eria. Pasó una brigada y derrotó á los austríacos; hiciérollse
fod(,~ los prep~rJtivos para un puente de estacas al abrigo de
los medios de destrnccion del I'nemigo, y aquel puente de ma-
<lera fué improvisado mas rl.pidamente que a}ltcs los de barcas.


¡ l' ) Duraute la ejecl1cion de todo; los trabajos emprendidos di la isla
de L'JJJau, el Empél'ilJcJr cOllti .. uára ucupoll.iu el castillu de SchU!nbruull;
]l~r\J trasla,ló su cU3l'tel general á la isla 1 tan luego como juzgó (Ine haLla
llegndo el momento de obnlf. Su preser.cin IlfVó "1 colmo la"conHanza yar-
dimiento de los soldados, y su primer cuidado fué visitar Jos l,;vaques. Ha-
lLolos cOUlit!udu. c( Y bien, amigos mios, elijo á un gl'UpU en frente del cual
u ,cL,ú,ia det.,nido, que tul hallui. e! vino? -" Por cierto que 1JO 110. l'0uJrá
({ ch¡"p .dos, S\!.ñor, resp;Jndió un br~HaJero sl!ñalDndv al U:lIIuLio; be ahí
" nl)[',t" bodeg" .. ,» El Emper,dor, que ¡lObín manando aistrillOir una Lote-
Ih de vino á ca,h' solaado, q'Jedó .nrprendido al ver tan mal ejecutadas sus
ól'denes; envió nI l'HÍncipe de :NeufchateI 1 quien tomó inforDles y descubrió
que los empleados er.\ los v'iveres, encargado. de aqnel .• el'vicio, haLlall ven-
dido par .. 'u provecht' el vi .• o de,till • .,io á las nüpas de la i.la. Aquellos mi-
¡,crables fueron .:urest,..IQ. \)5 al pUllto, tutregüdos ti una comision mili tal y con-
denados á muerte,




DEL E~IPEHA[)()R l'iAPoLEO;\.
Levantóse eu seguida un fuerte para cubrírle, y ~e dc;,ífi,f.Ó un
regimiento para su defensa.


El archiduque habia atrincherado formidablemente Asspelll,
E;sling y hasta Enzersdorf, pero la tentativa (lue el Ea,pe
lador mandaba efectuar por aquel laJo no era mas (lue una Illa-
uifestacion destinada á llamar la atencion del ellemi¡;o y á ocul-
tar el punto verdadero y enteramente opuesto donde proJectá-
ra verificar el paso. AtluelIa diversion produjo el mt'jor efectu.
Asi dos puentes de barcJS se establecieron poco distantes d unó
del otro, y los zellcral':ls austríacos se prepararon para defclIJer
,'igorosamente el puente que el Emperador no lIevaoa illtencíun
de atacar.


Asegurado el efecto de las medidas preliminares, pensó en
las disposiciones de su grande em pre .. a, y las verificó eOIl un
decreto imperial, forma enteralJleute llueva para disposiciones
militares, á las cuales tantos obstáculos podian auular, pelo
cu_vo buen écsito"prueha el genio del general eu gefe. El 4 de
julio, por la tarde, reHuidas jas tropas tU ;a parle orie"tal Je
la isla de Lobau, algullos batallones pasaron el rio en barca~.
En dos horas quedó "!chado un puente, y Oudiuot desfiló pur
él CDIl la mayol' celeridad. Cien piezas en batería sobre el frt!u-
te de la isla de Lobau, tronando sobre toda la lílle.!, derra-
maban el espanto y facilitaban la operacioll ocupando la aten-
cion del enemigo, y protegiendo á las tropas que habian pasa-
do Y los trabajos empezados.


Uua tem yestad retumbaba en el cielo; el trueno GonfuaJia
~us e.~tampidos con lJS hondos rugidos de la artillería, á los
cuales nI;) podia acaBar. Era obscura la noche j la lluvia, azota-
da por un furiuso viento, caia á torrentes: pero el incendio de
Enz('rsdorf, abrasada por naestras baterias, iluminaba tau ma-
jebtuosa J terrible escella. Asi (Ine Ondinut hubo pue"to el pié
sobre la orilla izquierda, mandó el Empel'ador ecbar los i)tiCU-
tes principales flue debian apoyarse en la pequeiia isla UalIlil-
da Alejandro. Uno de ellos, construido sobre un brazo secun-
dario y amarrado á una de las orillas pOI' el centro, se h~lló
colocado naturalmen(C á trares del lecho del rjo por el efecto
de la corriellte 'Ine arr .. stró la parte superior. A las tres de la
madrugada Ja se habian echado seis put!ntes, y [.¡S tropas
desfilaban hácia todos los puntos con una preci,ioll ad'llirable.


+




348 HiSTORI A
Apesar del mal tiempo, el Emperador todo lo vigilaba J todo'
lo dirigia.


Un dia magnífico, que sucedió á tan horroro~a noche, dejó
ver á los austríacos como el ejército francés se desplegaba cual
por encanto en la llanura J detras de las líneas que \¡abian le-
vantado para impedir el paso del rio, y que las combinaciones
del Emperador habian sabido hacer inúti!es.


Con todo 110 pudo trabarse aun la accion el f'í; por mas
celeridad que las columnas francesas emplearon en su marcha,
la derecha y el centro del ejército no habian podido 1I<'15ar á
Rasdorf, aldea designada para eje central del mo. imiento ge-
neral, antes de las tres ue la tarde.


A las seis estalla formada la línea y las reservas en posicion;
Massena ocupaba la izquierda entre Breintelllée J el Danubio;
Bernadotte estaba enfrente de Aderklau ; Eugenio, con ei ejér-
cito de Italia, entre Wagram y Baumersdorf; Ondinot entre
este puehlo J GroshofIen; Davoust, flanqueado por la divi~ion
de dragones de Grouchy, formaba la derecha hácia Glinzen-
dorf. La guardia, el cuerpo de Marmont, los b;ivaros de vVre-
de y la ca halleria de línea estaban de reserva en Rasdorf , Cuar-
tel general del Emperador. La izquierda del ejército austríaco
ncu paba la eminencia entre Neusiedel y 'VagraOl, cerrada del
Russbach, arroyo profundo, cenagoso y que casi solo se po-
(lia pasar por los puentes; el centro rOlleaha á Wagram; la
derecha se apoyaba en el Bisamberg i la izquierda formaha un
ángulo obtuvo y reentrante con el resto de la línea qlle se
estendia desde Wagram, por Gerasdorf, hasta al pié del Bisam-
berg.


Por la tarde, el ejército francés dirigió contra la altnra de
Neusiedel un primer ataque que no produjo ningllo resul·
tado.


Al dia siguiente, el archiduque ewpezó la accion con un mo-
vimiento destinado á rechazar la izquierda francesa sobre los
puentes de la isla de Lobau, mientras un vivo ataqne debia
ocopar la derecha. Entretanto, el Emperador dió á Massena
la órden de atacar á Aderklau,. ocupado por los austríacos,
antes que su derecha; bajando del Bisamberg, llegase sobre
nuestra izquierda. La víspera Massena se la~timó cayendo del
caballo, y, como Mauricio en Fonteno)' , dirigia á sus tropas




DEL D!PER.mOr. NAPOLEO:\'.
en coche. Arrójase sobre el pueblo eu seguimiento de su e 0-
lumna, pues no la puede conducir en persona. Aderk!an es
tomado; pero en vez de limitarse á ocuparlo fuertemente, m;es-
tra cabeza pasa mas allá de la aldea. Bernadotte av~n1.a ;\ su
derecha para secundarla con los sajones. En aquel momento,
llegando en línea la derecha de los austríacos, obliga á Mas-
sena á marchar por su lado. Revuelve el archiduque en perso-
na con sus granaderoH contra Aderklau, y echa de alli á Cara-
Saint-Cyr: este se repliega con desorden sobre Molitor, que
permanece tranquilo é impasible con su division y sostiene el
chollue del enemigo. Tam bien los sajones se ven forzados á
retirarse.


Sin embargo, la derecha de los austríacos, fuerte de cin-
cuenta mil hombres, continua avanzando hácia A~pern. Mas-
sena no tiene que perder un solo minuto si quiere formarse
delante de ella y atajarle el paso á la isla de Lobau: vuela por
el camino de Aspern con sus tres divisiones que acahan ya de
ceder, y encoentra al enemigo junto á Neowirtshaus; confirma
su marcha ue flanco, apesar de repetidas cargas. La division
Boudet, que ya por la mañana Ilegára á Aspen;, pasa mas
allá de este pueblo, y recihe el choque del enemigo. Su dere-
cha, sin apoyo; es derrotada y arrebatada su artilleria, vién-
dose ademas en la precision de replegarse en la caheza del
puente. El enE'migo avanza hasta Essling y vuelve á ocupar
sus atrincheramientos.


Atrevido, pero imprudente, era este movimiento del ene-
migo; pues de este modo se colocaba voluntariamente entre el
Danubio y un ejército valiente y aguerrido. El Emperador hu-
biese podido atacarle con ventaja, pero prefirió romper el cen-
tro enemigo, seguro de dar enseguida buena cuenta de aque-
lla tan avento rada derecha. Dejando á Massena el cuidado de
contenerla, mandó al príncipe Eugenio, que avanzaba entre
Wagram y Banmersdorf, qoe por medio de un cambio de Ji-
reccion á la iZ(Juierda fuese á tomar el puesto donde habia
combatido Massenll, y de hacerse seguir por Marmont.v por
los bá~aros. A fin de uar tiempo para ej,'cutar estas disposi-
ciones, una carga de la cahalleria de Bessieres contiene un mo-
IJlento al enemigo; pero siendo herido este mariscal, debilí-




;loo HISTORIA
tase el ataflue de su columna, y los austríacos continuan mar·
chanclo al pUllto de nuestra línea descubierto por el movimien c
to de Massella.


Importábale al Emperador ganar el tiempo necesario para
que el vi'rrey llegase al terreno indicado. Confia el encargo de
detener al enemigo al valiente Drotlot, quien avanza con seten-
ta piezas de reserva, y pronto se halla solo, con su formida-
ble hateria 1 mucho mas aJelante de la línea, entre los dos
ejércitos. Descubl'e sus cañones y haciendo llover sobre el
enemigo un torrente de balas y de metralla, lo fuerza á perma-
necer estacionario.


Durante estas maniobras, Davoust recibiera la 6rden de
atacar y envolver la izquierda del enemigo. Trábase un com-
bate terri ule al rededor de la torre de Neusiedel: el vigor de
la resistencia iguala al del ata.:¡ue, Davoust guia á sus batallo-
nes j las divisiones Frial1d y Morand hacen prodigios de va-
lor.


Al mismo tiern po. Oudinot, que recibiera la orden de ce-
ñirse á contener las divisiones enemigas, pronto á socorrer la
estrema izquierda, es arrastrado por SIJ ardor; al verse ro-
de~do de fuegos terribles, tiembia de furor por su inaceion" y
se decide á apoderar8c de los pasos de Russhach, y á trepar á
la altlJra, Sus primeras brigadas cejan, pero él se pone á la ca-
beza de las tropas, y delante de sí todo lo derribé!.


Ya está concluido ellllovimiento prescrito por el Emperador
á la derecha de su ejército. La izquierda del enemigo está der-
rotada y envIJelta: Nensiedel y la altura esta n en nIJestro po-
der.


Sin embargo, á favor de estos ataques y del sacrificio ele los
artilleros, Eugeni~ había terminado su movimiento, Al pUllto
forma el Emperador' ona masa formidahle, á cuya cabeza po-
ne á Macdonald; desp!éganse ocho batallones, sobre SUb dOd
atas se forman otros trece en columna cerrada, detras de ellos
se escalonan W rede y Serras j la caballería ligera y los co-
raceros de Nansouty cubren los flancos. Dase la órden de avan-
zar. A<Judla profunda'y compacta masa del'J'iba todo lo que á
sn paso se opone; sn objeto es cortar el ejército enemigo, y
marcha en línea recta á Snssenbrnnn , donde se halla .,¡ ar-




DEL B!PERAnor. f\ArOT,r0~,
clliJuque Carlos: perspicaz ojeada, valor, actividad, n~da le
falta á ese ilustre general para parar el golpe que le amena·
u. Pero son inutiles sus' esfuerzos: Macdonald todo lo em-
puja á delante hasta Sussenbrunn; alli, detenido de frente y
por el flanco por los granaderos bungaros, su tropa, redu-
cida á dos ó tres mil bombres, se ve precisada á hacer alto.
El Emperador que seguia su movimiento, manda que cargue
la caballeria de Nausóuty para sacarle del empeño, y hace
avanzar á derecha é izquierda á la division Durutte y Pact-
bod para secunda rle j á su turno entran en línea los bávaros
J Serras, y la jóven guardia marcha para reemplazarles como
reserva. Al mismo tiempo Marmont y los sajones atacan al ene-
lnigo: este vigoroso esfuerzo todo lo decide; Macdonald y los
cuerpos que le siguen recf)hl'an el impulso de la victoria. Na-
da puerlen la tenacidad y la desesperacioll contra la impe-
tuosidad de los franceses y el genio de .su general. La infan-
teria y la cabal~eria austríacas son despedazadas y rechazadas
mas allá de Gerarsdorf.


Sobre la izquierda, Massena, juzgando faworable el momen-
to , ha vuelto á tomar ya la ofensiva: ataca \'igorosamente á la
derecha austl'Íaca y la hecha hasta Leopoldan; persíguela COIl
ardor su c"balleria I mandada por Lasalle. Los austríacos se
forman en cuadros en la llanura, hacen caca y todavia quie-
ren mantenerse firmes; Lasalle precipitase sobre ellos y mue-
re herido de un balazo en la frente: pero los cuadros están
rotos, yes persehuido el enerr,igo hasta el pi!! de! Bisamberg.


Dábabe e"h gran hatalla a la vista de Viena cuyos elevados
edificios esta han coronados de numero~os espectadores. Fué tan
completa la victoria, que los restos del ejército enemigo ni si-
quiera pudieron verificar su retirada por un mismo camino.
Los combates de Hollabrun y de Schongraben y la batalla de
Zaim completaron la destruccion de las fuerzas austrí~cas, y
obligaron al archidnque á pedir uo armisticio, que todavia tu-
\i0 el Emperador la generoqida,{ de cOllceder.


Poco debplles; firmóse la paz en Viena, paz gloriosa p3ra la
Francia, fatal para el Austria, y de la cual algullas condicio-
Jles ,que daban recelos al gabinete cauteloso de San Peter,burgo,
debian servir de pret<,sto para olla guerra por desgt'acia entre-
mezclada de gloria y desastres.




RESUMEN CRONOLÓGICO.


CAMPAÑA DE 1809.
ESSLING. - WAGRAM.


17 de mqyo. Reunion ele los estados eleras , 40 cañones, lOO,OOO prisit>-
romanos al imperio francés. neros ).


- - Toma de Malborghettoy comba- 9 de julio. Combate de Laeá.
te de Tarvis (Italia. ) 10 - Combate ele Hollabrunn.


19. - Entrada en Inspruck (Tirol) . •• - Batalla de Znaim (:¡ banderas,
:11. _ :12. - Batalla de Es,ling. 3 cañones, 3,000 prisioneros J.
-.:..- Toma de Laybach (ejército de ,:l. _ Armisticio de Znaim.


Italia '. 14. -- Recobro de Cracovia por 101
- Cornhate de Gospich (ejército de polacos.


Italia. ) 1 de agosto. Espedicion de los in-
:17. - Reunion del ejército de Italia gleses á la isla de Walcberen.


con el de Alemania. 15. - Copitnlacion de Flessusga.
:18. - Ocupacion de Fiume. - - Creaeion de la órden de los trel
3 •. _ Toma de Stran,und. - Muerte toisones.


de Schill. i ,7 de setiembre. Paz entre la Rusia y
•. d~ ¡unío. Los austríacos evacuan ¡la Suecia.
el gran ducado de Varsovia. . 13 de octubre. Atentado deStaps con-


6. - Eleccion del duque de Suder- tra el Emperador.
mania para el trono de Suecia, ba- 14. - Paz de Schcenbrunn entre la
jo e1llombre de Carlos XIII. i Francia y el Austria.


14. - Batalla de Raup I ejército dei __ Organizacion de las provinrias
Italia). I I1ir;as, su rennion á la Francia.


:n. - Toma 1 capitulacion de Raap. í 26. - Regreso del Emperador á Fon-
!I). - Combate de Grat.. I tainebleau.
30. - Combate de Presburgo. 120. de noriembre. Evacnacion de Vie-
4 - 5 de julio. Paso del Danubio ,I( na por las tropas francesas.


combate de Euzersdorf. . [1,8. - Institucion de los preci.s de-
6 -7 -Batalla de Wagram ( 10 ban-~ cenales.




Nacimiento dcl rey de Roma.


EL REY DE ROMA.


Los años 1810, 1811 Y los ocho primems meses de 1812
5011 la época gloriosa y pró~pera del reinado de Napoleon. Es-
telldiéronse los confines uel imperio francés, por un lado bas-
ta la. embocadura del ElLa, por otro hasta las márgenes del
Tiher. Rt.lma vino á ser la segunda ciudad del Imperio, Ams-
terdauJ la tercera. Un hermaoo del Emperador reinaba en
España, otro en Nápoles, otro en \Vestf"lia. Napoleon, rey
de Italia, era mediador de la coofederaeion suiza, y protector
de la confederacion del Rbio; de modo que la dominacion
francesa alcaoZliha directamente á cuarenta y cuatro millones
de hombres, y el patrocinio del Emperador estendíase hasta
sobre cien millones de europeos. Honr;ihanse con so alianza la
Suecia, Dinamarca, Baviera, W urtemberg, la Prnsia, el Aus-
tria y la Rusia. Solo la Inglaterra, esa antigua enemiga, esa
eterna rival del engrandecimiento de la Francia, conservaba
sus sentimientos de enemistad al nombre francés. Pero el blo-
queo continental, rigurosamente observado, heria mortalmen-
te su r.omercio y marilla; estábaule cerrados todos los puer.




HISTORIA
tos de la Europa I prohibidos todos los negocios I y mientras
(lue de este modo se le imposibilitaba toda :!alida para la ven-
ta de los géneros coloniales, el Emperador con 6U proteccion
estimulaba y escitaba el ingenio de la industria y la pacien-
cia de la agricultura. La fabricacion del azucar de remolacha
preparábase á luchar contrél la del azocar de cañas I y gra n-
des plantaciones de algodon naturalizaban en Italia el cultivo
de tan preciosa planta.


Tambien ese tiempo de gloria europea y de prosperidad in-
terior señal6se en la vida de Napoleon con los mayores acon-
tecimientos que hayan interesado á sus afecciones domésticas:
el divorcio COII Josefina, el casamiento con Maria-Luisa I el
nacimiento del rey de Roma.


En Schrenbrunn I un dia antes de firmarse la paz con el
Austria, hallóse Napoleon espuesto al puñal de Un jóven faná-
tico I Federico Staps, hijo de un ministro protestante de Ham-
burgo. Dos veces intentára este jóven acercarse al Emperador
cuando pasaba una revista; el general Rapp, sospechando que
llevaba mala intencion, lo hizo prender, y le encontraron un
cuchillo recientemente aguzado. Napoleon deseó verle é inter-
rogarle. El jóven declaró con mucha callOa que habia ,-enido
para libertar la Alemania y matar al opresor de su pais.
«Estara 10110 Ú enfermo ,. dijo el fmperador, y lIamóse al
médico Corvisart. El pulso de Staps era regular, y tranquilo su
continente; cuando le reconocieron en perfecto juicio, 10llJó
un aire de triunfo. Mirábalo COII compasion el Emperador,
conlUovido por su juventud y firmcza, y le ofreció perdonar-
le. « Si me perdonaseis I no por eso dejaria de mataros .... So-
« lo una cosa siento en este instante; no haber podido logra¡'
"mi intento» I respondió el obstinado Staps á tan generosa
oferta. Aquello ya no era firmeza, silla rabia brutal. El Em-
perador I al paso que se compadecia del desvario de alluel jó-
ven, debió abandonarle á la severidad de las leJes.


Aquella tentativa criminal naturalmcnte indujo a Napoleon
;:i r?llsar, que seria de la Francia, en caso de (Iue la mue¡-·




DEL EMPERADOR NAPOLEON. 355
te se lo llevase antes de haber dejado un heredero de su san-
gre que pudiese continuar sus trabajos y asegurar sus obras!
Siempre deseó on hijo, deseo legítimo en el fundador de un
imperio; pero Josefina no podia dárselo. La voz de la razon
de estado acalló a la de las afecciones del corazon: resolvió
un divorcio, al que la Emperatriz sometióse generosa mente.
El sellado y la oficialidad de Paris prOliunciaron la disolucion
de su matrimonio. En la decision de los senadores pudo in-
fluir algun motivo de política j el clero halló por pretesto una
ligera falta en la forma. El hijo de Josefina, Eugenio neau~
harnais, ayudó á su madre á sobrellevar tan grande sacrificio,
y con su desinteresada abnegacion, con su amor filial, impri.
mió cierta dignidad y grandeza estóica á aquel acto, que tan.
tos sentimientos heria. En tan triste circunstancia so po Eu~
genio conciliar sus sentimientos para con su madre con sus de~
beres, respecto del Emperador. Josefina conservó el rallgo y
título d¿ Emperatri7, y una cosa que val.~ tanto como una co-
rana, el amor de la mayoria de los franceses.


El divorcio del Emperador puso en conmocion á todas las
cortes de Europa. Napoleon pensara por on illstante tomal' por
esposa ona princesa de Sajonia, pero al fin escogió una prin-
cesa rusa. Una carta confidencial, que relativamente á ello es-
cribió al emperadol' de Rusia, hizo que renunciase á aquella
alianza, cuyas consecuellcias tan ien portantes hulJiesen sido pa-
ra ~l porvenir del imperio francés. Mostró Alejandro compla-
cerse en el deseo de Napoleon, pero pidió tiempo á caus::¡ de
la tierna edad de la gran duquesa Ana su bermana, en quien
pensara el Emperador. Este 110 creyó que la política, única
que le dictaba su conducta en tan importante cuestioll, le
permitiese esperar.


A falta de una princes3 rusa, solo podia recaer su eleccion
en una archiduquesa de Austria. El emperador Francisco 11,
acogió solicitarnf'nte la proposicion de dar su hija á Napoleoll;
y el 1-1 de marzo de 1810, llerthier, príncipe de Nenfcbatel,
casóse solemnemente, en nOillbre del Emperador ,con aquell a
lliisma princesa Maria-Luisa a quien tal vez NapoJ~on le ha-
bia salvado la vida el año anterior.




356 HISTORIA
Dos dias dt'spues, partió la princesa para Paris. Entre Dra-


nau y Aitheim encontró á la reina de Nápoles, á quien en-
víaba el Emperador para recibirla de las manos de so familia.
Desde entonces tomó el titulo de Emperatriz de los franceses.
Al entrar en Francia, saludáronla unánilnes aclamaciones de
júbilo: era para la nacioll como la aurora de un porvenir mas
hermoso. En Strasborgo, un paje que vestía los colores impe-
riales le trajo una carta, flores estrañas y faisanes de la caza
de Napoleon. Reposó ,~os dias en aquella ciudad, y por la pri-
mera vez habló á las autoridades francesas que le fueron pre-
sentadas. Todos quedaron encantados de su bondad y dulzura,
y los galantes hou¡enages que la acogieron en su entrada en
Strasburgo la siguieron por todo el camino. Cada dia un paje
enviado por el Emperador le trajo un billete y regalos, cu)'o
valor con&i8tia sobre todo en la oportunidad que acompañaba á
la oferta.


Como entre soberanos todo lo arregla el ceremonial, los mas
hábiles cortesanos de entrambas cortes creyeron que debian dis-
poner con un programa la primera entrevista de los dos espo-
sos, la cual, segun aquel reglamento, debia verificarse en un
pahellon construido en medio del bosque de Compiegue. Uu,>
de los artículos de aquel acta, tan importa.nte para la etiqueta,
decia:


« Cuando SS. MM. se encontrarán en la tienda del centro
(donde debian entrar á un mismo tiemp.o por dos opue~tos la-
dos), la Emperatriz se inclinará en ademan de arrodillarse)
el Emperador la levantará, la abrazará) y se sentaran SS.
M:\l. »


Por mucha que sea la deferencia y respeto que un marido
pueda ecsigir ue su e~posa, hubiera sido muy duro á oua hija
de los Césares cumplir con este artículo del ceremollial. La irn-
paciencia de Napoleon y su brusca entrevista hicieron inúÜI
ecsigencia tan ridícula.


Asi que supo el 'Emperador que se acercaba su jóven esposa,
partió sin escolta y sin comitiva; y acompaiiado soiamente de
su cuñado el rry de Napoles, fué á encontrarla de incógllito.
Llegó á Courcelles en el momento en que los correos de la Em-
peratriz l¡acian preparar la parada que debía conducir su co-
che. Apeóse de su carruage y, para guarecerse de la lluvia) re-




DEL EMPER" DOR 1'\ .'\POLEUN.
f'ugióse debajo del pórtico de la igleóia y alli aguardó á la Ern~
pera triz. Cuando huho llegado el coche de M~ria- Luisa, y mien-
tras mudaban los caballos, precipitóse á la puerteciUa, aurióla;
pero el escudero de servicio, que lo reconoció J que no c~ta­
h a en el secreto del incógnito, dióse prisa á ahajar el estri bo y
anunciar a NapoleGn. Ecbóse al cuello de la Emperatriz, que
no estando preparada para tan im prevista galanteria deoió de
maravillarse sobremanera. El Emperador n;andó cerrar la por-
tezuela y marcUar al punto á Cornpiegne, adonde llego con Ma-
ria· Luisa á las diez de la nocbe. El dia tiiguiente, desa} ullóse
junto á la callla de su esposa, pareCietlclo cnc31ltado de su fe-
Ikidad, mientras 110 meno.~ conmovida parecia estar la Ern-
peratriz.


SS. MM. hicieron su solemne entrada en Paris entre inmen-
so concurso del pueblo. Dióles la bendicion el cardenal Fesch,
gran limosnero de Francia, y aquella ceremonia se verificó con
1 a mayor magnificencia. La vasta sala cuadrada que dá á la ga-
leria del Lonvre fué dispuesta en larma de capilla y cercada de
trihunas para los reyes, los príncipe~, soberanos y emhajadores
que debían asistir á tan brillante solemnidad, la cual tambien
pre~elJciaron la mayor parte de los cardenales que se bailaban
en Paris. Salió la comitiva del Erllperador de las Tullerias, y
por la sala del Museo adelantóse hácia la ca pilla, en medio de
una respetuosa muchedumbre alineada en los dos lados de la
galeria. Hallábame alli reunidos todos los cuel"pos uel Ebtado,
todas las dignidades civiles y militares, todas cuantas perSllnas
distinguidas con tenia la corte de Francia, las cortes estrange-
ras y la ciudad de Pari~ ; contáhanse mas de ocho mil asititen-
tes. Era general el entusiasmo; tanto amaban al Emp'erador
que cada UIlO parecia feliz porque él lo era. Aqud matrimo-
nio, á los ojos del pueblo, era una segura garantia de la dura-
cian de ia glorio~a paz que la victoria de Wagl'dm diera a la
Francia.


El Emper3dor se en va necia de su jóven esposa;. quiso mos-
trarla á los pucblos de los departamentos, y visitó sucesiva-
mente COIl ella á San-Quintin, Ca/JIhl'ai, Amheres, Rru,das.
En todas partes le reeibieron con igual entusiasmo tIlle el l/oc
saJudira su eotrada en Paris. En aquel viage, reconoció !.as




358 HISTORIA
em bocadaras del Escalda, y la isla de Walcheren, telltro de la
desgraciada espedicion de lord Chatam. Conviene que demos una
ojeada á los antecedentes, para Conocer esa tentativa contra la
Francia que tan fatal écsito tuvo para la Inglaterra.


Durante la guerra de 1809, la Inglaterra habia prometido
al Austria operar una poderosa division 6 en el norte de Ale-
mania 6 en las costas de Francia. En Alemania, u 11 desem bar-
co de ingleses hubiera sido un socorro positivo para los aus-
tríacos; y el interés particolar de la Inglaterra, qoe siempre
es el primer movíl de los licios del gallinete de Londres, le hi-
zo preferir UII ataque en las co~tas del imperio francés. Este
ataque, despues de la batalla de Wagram, ya IIU podia repor-
tar ninguna utilidad á la casa de Austria, pero conveníale á la
Inglaterra destruir los magníficos establecimientos marítimos
de Amberes, y por otra parte el primer efecto de la espedic;on
debia ser suspender las negociaciones que se dirigian á dar la
paz á la Europa.


Una considerable flota, que 110 bajaba 'de treinta y llueve
Ilavios de línea, de treinta y seis fragatas con una IIUfllerosa flo-
tilla de lanchas cañoneras, y qne llevaba cuarenta mil hom-
bre~ de desembarco, fué destinada á apoderarse de Arnberes,
á quemar nuestros buques, a destruir nuestros astilleros, y á
llenar los pasos del Escalda para hacerlos intransitables. El
interés que en esta espedicion ponia la Inglaterra era la mejor
prueba de la sabiduria de los trabajos que ordenó. el Empera-
dor para convertir á Amberes en primer pu ... rt" de Europa.


Era gefe de la flota el almirante StrachalIl. Lord Chatam,
hermano mayor del celebre Pitt, fué cc>locado al frente del
ejército de desen.barco, que sal t6 en tierra el },O de agosto de
1809, en la isla de Walcheren,: las costas estaban sin tropas
y las ciudades sin guarniciono


Chatam en ver. de marchar directa y osadamente á Ambe-
res, donde podia llegar antes que se hubiese hecho ningun
preparativo de defensa, temió comprometerse sobre el conti-
lIente, anduvo á tientas Con su derecha delante de Bre8kens y
de la isla de Cassand, que no osó atacar bruscamente, condu-




DEL EMPERADOR l'iAPOLEON. 359'
jo el grueso de sus fuerzas al Norte de la isla de Walcberen,
y se puso sitio á Flessinga. Una d~ sos divisiones tomó á Goez
en la isla de Sdd-Bevelan, y, gracias al mal comportamiento
de un general holandés, logró apoderarse del fuerte de Batz,
que domina los dos brazos formados por la embocadura del
Escalda. Pero, mientras quedasen dueños Jos franceses de los
fuertes de Lillo, de la cabeza de Flandes', de Federico-Henri-
que y de Liefenshoeck ( situados sobre las márgenes del Grande-
Escalda entre Batz y Amberes), nada podia de~idir aquella to-
ma. El general Rousseau, que mandaba en Cassand, y que dió
moestras de celo y capacidad, logró bacer entrar dos batallones
de refuerzo en Flessinga, donde hailábase el general Monnet.


Trece dias despnes de 50 desembarco, empezaron en fin los
ingleses contra Flessinga un espantoso fuego, no solo de sus
baterias de tierra, sino tambien de so gran flotilla de bombar-
das. Flessinga solo tenia olla muralla con un camino cubierto:
era una mala plaza, y estalló por todas partes el incendio. No
habia casamatas al abrigo de las bombas; asi es que despues
de haber sufrido tres dias de bombardeo, el general Monnet
capitoló y se entregó prisionero con su guarnicion fuerte de
cuatro mil hombres. Como no babia sostenido ningon asalto,
y como no se babia abierto ninguna brecha en el cuerpo de la
plaza, este gelleral, citado despues ante un consejo de guerra,
fué condenado.


COIl la torna de Flessinga to viéronse por triunfantes los in-
gle~es; pero su ~efe contilluó mo~trando la misma flojedad en
el obrar y la misma incertidumbre en las decisiones.


Sill embargo, todo carnhiára ya de aspecto en Amberes; el
rey de Holalllla, sabedor de la aparicion del enemigo, llegó
alli COII so guardia y cinco mil hombres de sus tropas. Los
generales que mandaban en Jos departamentos de la Bélgica y
Je la Picardia reulliéran asimismo de siete á ocho mil hom-
ores, y. la flota se puso al abrigu (le los fuertes. EII Paris el
consejo de ministros no se contentó con dirigir al Escalda to-
do,s los soldados que se hallaban en los depósitos del Norte,
sino que ordenó olla leva de treinta mÍ! guardias nacionale~ de
los departamentos vecinos, que respondieron con entosiasmo á
a(¡nel llamamiento, pues que el solo departamento del Norte'




360 HISTORIA
aió diez mil hnm bres. Pronto de todas partes acudieron tro·
paso Estaban á su cabeza los mariscales Moncey y Bernadotte,
que partieron de Alemania despues de la batalla de Wagram,
y el segundo tenia el mando en gefe. Llegando el 16 de agos-
to, en el momento de la toma de Flessioga, seis d ias despnes
rellllia bajo sus órdenes mas de treinta mil hombres, que, aun
que novicios la mayor parte en el arte militar, rebosaban de
celo y de ardor. El general inglés, desplles de la toma de Fles-
singa, estuvo diez dias deliberando si desembarcaria ó no sobre
la derecha del Escalda para marchar contra Amberes; pero
juzgando, por las dispo~iciones de defensa, que le saldria mal
el ataque, se resignó á volver á tomar el camino de Inglattr-
ra 1 dejando el tercio de su ejército en Flessinga; donde poco
tardaron en diezmarlo las fiebres de los pantanos de \Vatche-
ren. En fin el ministerio inglés, des pues de haber perdido es-
celentes tropas en los hospitales, permitió la evacuacioll de
aquella fatal isla, mandando antes que fuesen destruidos 108
vastos establecimientos que hiciera alli formar el Em perador
para el armamento de los buques construidos en Arnberes.


Tal fué el vergonzoso fin y el resultado de una espedicion
que le costó á la Inglaterra tantos preparativos, tan enormes
gastos. y para la cual fueron sacrificados en pura pérdida las
"idas de diez mil soldados.


Poco tardó la Emperatriz en estar en cillta, J con ello la
dicha de NapoleolJ llegó á su colmo. La Frallcia aguardó con
impaciencia el momento que debia dar un heredero á ~u Em-
perador. El 20 de marzo de 1811, á las siete de la noche, sin-
tió la Emperatriz 108 primeros dolores del parto. M. Dubois
fué llamado, y pronto aquel hábil cirujano adquirió la certi-
dumbre de que el parto seria diHc¡í y penoso. Fué á encontrar
al Emperador, y le su plícó viniese á sostener con su presencia
el valor de la Emperatriz. No le ocultó que temia no poder
salvar jl1ntamellte á la madre J al hijo: «No penseis mas que
ti en la madre», eflclatiJó vivamente el Emperador, y corriendo
al lado de Maria- Luisa, abrazóla tiernamente, y ecsórtola á
que se arOlase de valor y de paciencia. Llegó enfin la crisis,




nEL EMPERADOR NAI'OLf.:oN.
y la criatnra se presentó por los pies. M. Dahais , tovo qM
echar mano de las pinzas para desasirle la cabeza. Veinte y
seis nJinut.)s duró la operacion, que foé muy dolorosa, y ;í la
cUdl el Emperador solo podo asistir por cinco minutos; soltó
la mano de la Emperatriz y tie retiró á Dn vecino aposento, pa~
lido y fuera de sí. Cada minuto enviaba una de las señoras:
que alli se hallaban para saber el estado' de su esposa. Asi que
SD po que hahia nacido la criatura, voló al lado de Maria-Lni-
sa y de nuevo la estrechó en 8US brazos. El niño permaneci~
siete minutos sin dar niflgana señal de vida. Mirólo Napoleoll.
por fin momento, creyJlo muerto, no pronunció una palab,'a ..
y solo pensó en la Emperatriz, coy o parto felizmente uu tuvo
ningun mal resultado. Echáron algunas gotas de aguardiente ell.
la boca del recien nacido; envolviéronle en lienzos calientf's;
en fin dió on grito, J el Emperador abrazó á aquel hijo cuyo
nacimiento colmaba so dicha y era el último favor de aquella
fortuna qoe parecia enton.::es no dehia cansarse nunca de pro-
digarle sus favores. Todo Paris sabia que la Emperatriz e~taha
en los dolores del parto; desde las seis de la mañana una inmen_
sa muchedumbre llenaba el jardin de las Tullerías. Veinte y
un cañonazos solamente debian anunciar el nacimieuto de una
princesa; una salva de ciento y UIIO debia celebrar el de un
heredero de la corona. Al retumbar el primer cañonazo, rei-
nÓ un profundo silencio en aquella muchedumbre puco antes
tan alborotada J tumultuosa. Al oir el vigésimo segundo tiro.
rebeutó por todas partes el entusiasmo. Napo[¡~oo, !letras d~
las cortinas de una ventana, gozaba del trasporte general, que
pareció enternecerle profundamente; pues gruesas lágrimas ro-
daban por SUB megillas. En fin, cediendo á su júbilo, corric)
de nuevo a abrazar á aquel hijo al cual no debia ver crecer,
y coya presencia, solamente por algunos miuJt05, huhiera
derramado tanto consuelo sobre su's últimos momelltos en Sdll-
ta-Helena. Hoy día ya se han reunido el padre y el hijo , ...•
peroeu la tumba 1!


Un senado consulto, al paso que consumaha la reulIion
de los estados romaoos a I imperio francés, decidió clue el pri-
mo~éllito del EIll perador lomaria al nacer el título de rey de
Roma. Bajo este nombre recihió el recien-nacido las visitas y,
homenáges de los embajadores y de todos 105 g.)!JeraIlOS de 1 ...


1t6






:!(,? mSTORT~
Europa, qur tre~ añe,s des pues debían srparnle para siern-'
pre Of' ~u padre y de ft) patria! Arrebatárolll~ el nombre de
re\" dI' Roma, quisiéronle ocultar bajo el título de una dig-
nio"tl alpmana: inútiles es/uerzos, pues á nadie le era dadoar-
ranear!eel nombre de su padre, esf' nomhre de Napoleon que,
en los siglos fotoros, eclipsará la gloria de los de César y Au-
f,usto.


El Emperador profesaba sumo cariño ~ su hijo. Una dama,
'lue por sus fllncionf's al lado de la Emperatri7. rudo ver el
interior de la familia im pt>rial, la viuda del ¡;enf'l'al boraod
da algunos detalles no imignificantes aCl'rl!3 de como se porta-
ha Napol!'on rl'specto de su hijo. Es precisO) pl'nsar de que aque-
lia a teccion era la que mas le unia á la humanidad. «A menu-
do, dice, le tomaha en sus brazos, le coutrariaha, Ilevaba-
Jo dl'lante Je un espejo y le hacia los mas estraños vis~ges.
Cuando tomaba el deS31"ono ponía lo sohrp sus rodillas, 1JI0ja-
},a sn rI~rlo en el c~lrlo y le ernhadornaba tod~ la cara. Re-
gañaha el 3.\'a, el Emperador se reia, y el niño casi siempre
de hoen humor pareria recibir con placer las rnidosas ca-
ricias de so padre. Los qne pn aqnellas ocasiones tenian que
soli{'itar alguna gracia del Emperador estaban casi siempre
SPf.:"ros (11' ser favorablemente acogidos .•
Rf~lativamente á este asnnto, se ha contado (lna anécdota
h~stal1le curiosa. Uo sugetr. ingl'nioso, pero des~raciado, no
ha hipndo podido á pesar de ~us solicitudes obtpnl'r del Em-
pprador uo empleo quP le pedia, tuvo la ocurrp.ncill de diri-
gir un memorial á S. M. el rey de Roma. Remitió,sl' la súplica
al Emperador, quien, chocándole la direccion, mandó al su-
'Plicante lo llevase adonde ella decia: el pobre hombre obedece
y se presenta respetuosamente al jóven rey, que 10013 el papel
y tartamudea algunos sones inarticulados; luego vuelve al Ern-
pepdor: « Que respuesta os ha dado el rey de Roma? pre-
« guntó!e Napoll'on. -Señor, S, M. no ha contestado nada. -
« POl'S hien, quil'll calla otorga •• repuso el Emperador son-
riendo y concedió el empleo que se le !ledia.


Durante este período del reinado de Napolenn, verificáron-
ee dos acontecimientos de grande importancia política: el uno




foé la reunin!l de la Uolanda al Imperio tral\cé~, \' el ohu la
elecclolJ del Illilriscal ilel'll~dotte para la sltcesiull évclJtlAal Jel
trono de Suecia .
• Gra ves motivos debierun de me:liar para que se decidiese d


Emperador á quital' á tiU bermano Luis la corona (lue el mis-
mo colocára en bU caLeza. El Emperador amaba sim:eram"ll-
te á su hermano, (jue mas jóven qoe él siniéraie de eJecarn
en las memoraLles cam pañas de Ital ia y de Egl pto.


Luis Napolcon, Uno de los bOIl.IJres ma,~ honrados (loe ha-
yan jamas honrado á una corona, se habia convertido en h'J-
laudes eu su interior, J tondra con tocio em ¡¡pno la Jefell';'!
de los intereses tempurales de sus stíhditos. Ulllc;unenle ,itn-
do las necesidarles presentes del comercio de la Holanda, no
comprelllli<.i tal vez (jue detras de la gran cuestiolJ del bloqueo
cuntinental se ocultaba la pn. Colocadu en una posicio!l l1luy
embarazosa por Jo (j ue debia a S(I hermano J por sus p' ;11-
cipios J por su manera de ver opuestos ,( los pro.) eetos Je
~apoleun, esperó un momentu haliar 011 mediu de consel'v~­
ciulJ probando, en nombre ue los alltirsuus iuterese6 de elJtralU~
llOS paises, la grande oLra de ulla paz marítima con la III¡.da~
tena. Lo_ diputados holandebes, consultados acerca de la elee-
cion forzada entre la independencia IIdciOllal a preciu de la fi-
delidad en el hloqueo continental y la reunioll de la Holan~
da á la Francia, Jeclararon que las ¡'elaciones de cumpatno-
tas, fundadas en una igual reciprocidad, con treinta millones
de hombres les parecian preferibles al estado de flacion iII~
dependiente, pero sin comercio marílimo.
~apoleoll autorizó á los ministros del ['ey de Holanda para


que en nombre de ellos enviasen al ministeriu in~.lés un agen-
te acreditado para tratar de la paz. Confióse aquella fllision á
M, La 13ulIchere, rico y respetado comm'ciallte, y ciertamen-
te no se pudia bacel' mejor eleccion, El gabinete inglés dese-
chó la lIeguciacion. Resulv ió entonces el Em peradur llevar á
cabo el proJccto de reullion, que era el único medio de ~~e­
gurar la observancia de bU 5istema continental. Un ejército de
veinte mil hombres ocupó la Holandil. El rey, .,,!wrando (aL
vez salvar t,)davia 'u curulla y la independencia oel pais, ahdi~
có á tavol' de su hijo. Pero el Em perador anoló aquella abdica-
cion, y por UII decreto imperial reunió la Holanda al Imperio




Mi HTSTORTA
franc¡!s. Para (lar mejor á conocer los podl'rosos b'lOtiI"M qne
JI' impelieron á tal es tremo , citaremos algunos pasages de una
cHta que antes habia escrito á su hermano, para esponerle
sns quejas y manifestarle sus designios en caso de que no ob·
tuviese satisfaccion. Por el estilo grave y oficial de esa carta
~p cnnocerá cuan importante le parecia á Napoleon aquella que-
rélla .


• Señnr hermano, e~crihíale, he recibido la carta de V. M .
• , en que me manifie~~a qup de~pa le haga conocer cuales son mi~
.. intenciolles respl!cto de Holanda; lo haré con franqn~za. Cnan-
te do V. M. ascpnrlió al trono dI! Holanda, ona boena parte
.. .-le la nacion holandesa dese~ha se la reuniese ;\ la Francia:
.. rpro el a fecto que la historia rle estn nacion siempre me ilJ~­
.. piró para con la misma hizo qoe desease conservarle su nom-
(f hrp é inrlependencia. Yo mismo redacté su constitucion, que de-
" hia ser la base del trono de V. M. '!I en él le coloqué. Es-
" rer~))a que instruido en mi política huhiese conocido que
.. la Holanda, que fué conquistada por mis pueblos, solo á la
.. Il.ellprosiclad de estos debia 50 independencia; sabia que la
... HolandA, dPhil , sin alianza, sin ejército, podia y debia ser
.. cnnquistad;t el dia en que se pusiese en oposicion directa con
tí la Francia; que ella no debia ~eparar su política de la mia ,
.. que en fin, estaba unida á la Francia por algunos trata·
.. do~ ....


« Pero pronto eché de ver que alimentára ona vana ilusion,
" v fueron burladas mis esperanzas. V. M., al ascender al tro-
" no de Holanda, se olvidó de que era frances, y hasta ha poes-
a to en movimiento torios los resortes de su imaginacion y ator-
a mentado la delicadeza de su conciencia para "pt>rsuadirse que
« es holandés. Han sido menospreciados y perseguidos los bo-
.. landeses que tenian simpatias con la Francia; y han ascendi-
• do los que han servido á la Ioglaterra. Desde el oficial hasta
ff el soldado los franceses han sido espulsados, degradados; y
.. eo Holanda, bajo el mando de un príncipe de mi sangre, he
« tenido el dolor de ver espoesto á la ignominia el nombre fran-
« cés. Sin embargo, llevo sobre mi corazon y he sabido sostener
" tan alto, sobre las bayonetas de mis soldados, el aprecio y el
" hOllor del nombre francés, que ni á la Holanda, ni á nadie
ti le es lícito atacarlo impunemente .•••




DFL E~IPF,RADOR :.'I.-\POLEO~, 365
J Pero V. M. Hl ha hedlO ilusioll acerca de mi caT~cter; se


111 ha formado una falsa idea de mi bondad y de mis senl.imipn-
~ tos para con vuestra persona. V. M. ha "iolado todos los tra-
.. tados que conmigo pactó; ha desarmado sus escuadras, li-
.. cenciado snR marineros, desorganizado sus ejércitos; de ma-
co nf~ra que la Holanda se encuentra sin ejercito de tierra ni de
• mar, como si solo los a Im.1cenes de géneros, los comerciantes,
«y los comisionistas pudiesen consolidar ona potencia. Esto
« con8títuve una asociacion, pero no puede baber rey sin ha-
« cienda, sin seguros medios de reclutar tropas. y sin flota.


« No &e detuvo aqui V. M., sino que a~rovechó la oca~ion en
• que me hallaba com prometido en el continente para dejar ras-
t( tahlecer las relaciones de la Holanda con la Inglaterra, violar
' .. las leyes del bloqueo, único medio de dañar eficazmente á
«esta última potencia. Yo le manifesté mi descontento por se-
• me/ante conducta negándole entrada en la Francia, y le hi-
« ee cunocer que sin el ausiiio de mis ejércitos; cerrando el Riu,
«el "'-eser, el Escalda y el Mosa á ia Holanda, la pondna en
,. una situacion mas crítica que si le hubiese declarado la guer-
« ra, pues que la aislaba de mudo que era infalible su ruina ...


« Aquella demostracion conmovió á la Hulanda. V. M. implo.
«I'Ó mi generosidad, a peló á mis sentimientos de hermano y
.. prometió cambiar de conducta: pensé que hastaria aquella
« advertencia, y levanté la prohibicioll de mi~ aduanas, pero
1< poco tardó V. M. en volver á su primer sistema .... Verdad
• es que yo estaba entonces en Viena y me ataba, por de-
" cirlo así, los brazos olla pesada guerra .... He aquí cuaies son
« mis intenciones;


« 1.0 La interdiccioll de todo comercio y de toda comuníca-
«Ci01l COIl la Inglaterra •


• 2.0 Ulla flota de catorce navios de línea, de siete fragatas,
« de siete corbetas ó bergantines, armados y eqoi pados ;


«5.° UIl ejército de veinte y cinco mil hombres;
« 4.0 -La so presioo de los mariscales;
« 5.° Destruccion de todos los privilegios de la nobleza, con-


« tral'ios á la COllstitucion que he dado y garantido.
o V. M. en mi ellcolltral'á un herlIlano, ~i en V. M. encuen-


« tro yo un francés; pero si se olvida de los sentimientos 'lile




HISTORIA
" le ULlen con nnestrn comun pátl'ia, no tendra á mal qne yo
« me olvide de los (lue eutre nusotros puso la naturaleza. En re"
.. sumen, la reunion de la Holanda á la Frallcia es lo 1l1aS útil
« a la Francia, á la Holanda J al cootinente, porq ué es lo mas
a pe¡judiciaj para b. la31aterra. »


No fué obrá de Napoleon la eleccion del príncipe de Ponte-
CH·VO di rallgo de príllcipe real de Suecia, pero hubiera Las·
tado una sola palabra suya para impedirla. Sobrabanle razones
para estar descontento de Bernadotte: parecia que ulla especie
de secreto instinto le hacia presentir cuanto debia ser funpsto
á la Frallcia el futuro rey de Suecia. No podemos formar me-
jur juicio de aquella eleccion y de los acontecimientos que fue- •
run sus consecuencias, que citando I:,\s propias palabras del Em-
perador en Santa-Helena.


« Poco tlespues de la espulsion de Gustavo, y de la sucesion
" al trono vacante, los suecos, qucrienrlo complacerme ? ase-
« ¡:;urarse ia proteccion de la Francia, me pidieron un rey. Ha-


. ti Llóse un momento del virrey; pero hllbiera sido preciso que
• mudase de religion, cosa que bailé impropia de mi rligniJad
" y de la de todos los mios. Luego, no juzgaha fuese bastante
"grJnde el resultado político para escusar un acto tan contra-
u rio á nllestras costumbres; con todo, me em peñé demasiado
u tali vez en ver a un francés ocupar el trollo de Suecia. E" mi
u posícion, aquello fué un sentimiento pueril. El verdadero rey
« de mi política, el de los intereses de la Francia era el rey
"de Dinamarca, porqué entonces huLiera gobernado á la Sue-
.. cia por un simple contacto con las provincias (finamarque;,as.
« Fué elegido Bernadotte, dehiólo á que su esposa era herma-
"na de la de mi hermano José, que entOnces reinaba ell 1\la-
" drid .... - Bernadotte fué la serpiente que alimentalJJo~ en
• nuestro seno. Apenas acababa de separarse de nosotros, cuan-
" do estaba en el sistema de nuestros enemigos, y ~·a teníamos
« qne vigilarle y temerle. Mas tarde, fué una de las grandef
u cat\sa~ de nuestras desgracias: él es quien ditÍ á nuestros elle-
" migos la llave de nuestra política, la táctica de nuestros ejér-
• CitOS: él es quien les enseiió los senderos del santo suelo de




'r. la pátria! En vano diria pAra f'~cnsarse qlle al aceptar el
"trolJo de la Suecia solo debió ser sueco: escllsa frívola y co-
~ mun, buena á Jo mas pata la muchedumbre y el vulgo de los
.. ambiciosos. Cuando uno toma mllger no renunci~ ¡í w madre
« y menos todavia está obligado a traspasarle el seno y á des-
• garrarle las entrañas. »


El príncipe real de Suecia entró en Francia á la cabeza de
Jos ejércitos enemigos, y nada puede jmtificar semej3nte con-
oucta. Los emigrados y los vendeanos, al tomar las armas por
sus intereses particlllares y combatiendo contra los franceses,
solo hacían una guerra civil. Pero el mariscal Bernadotte con-
dujo á su pátría handas estran~eras .... Fué traidor 1 á la vez, á
su general, á su Emperador y á su pátria !




RESUMEN CRONOLÓGICO.


EL REY DE ROMA.


1809. f28 de maro. Muerte repentina del
.. b E d . prillcipe real de Suecin .


• 6 de dlclem re· 1 sena o pronuncIO 3 d . l' 'b l' . d L' N
I d · l' dI' . dIe ¡U w. " (ICOC1on e U1S 'a-a ISO uClon e illJtnilloOlO e ! d H Id' f d
E ' N 1 dIE poeon, rey e oan a,a aVOr e mperauor "PO eon Y e a m- ., ,. j'\ l L'


eratriz Josefina. su laven nIJo 1 apJ roll- U1S,
"P E 'd FI' d I 4· - Entratla de las trop:u francesas


:¡"t: - vaC,.unclOlI e essmg.e y e;) en Amsterdam.
ISla de Vi .\¡cheren por los lIlgleses. 9' _ Reunion de la Holanda al im-
~7. - Los franceses vuelven a entrar 'f . A I n.


en Fles5Lnge. perlO rances: . Inster( am es . e-
clarad. tercera CIudad del Impeno.


1810. :11 de agosto. EJeccion del principe
6 de enero. Tratado ae Paz entre la de POllte-Corvo como suceSor al


Francia y la Sueci n. trono de Suecia.
9. - La oficialid"d de Pari. anula, 8 de noviemb,'e. Decreto imperíal


en cn"nlo al la.') espiritual, el ma- ql\e seilala para morada del Papa
trimonio del Emperador Nopal.on el antiguo I'ahcio del al'zouispo de
y de la Empaat!'iz Jo,eJinn. Paris.


14. - Cesion rle! .ledorarlo de Hano- (2. - Reunion del Valles al Imperio_
ver al rey de Westhlia. 17. _ Declaracion de gueJT" de la


11. de feb~e,.o. Senudu-con,ulto to- Suecia á la Gran Bretaña.
cante á la I'runion de los e.staaos <le 1811.
Roma al imperio ft·ancé,. d !O de marzo Nacimiento del re~' de


- - Sellarlo-consulto que ccreta pJra Roma.
,1 primogénito del Emperador el
título de REY DE ROM', vestablece (7 de junio. Apertura de un concilio


" nflcion~l en Paris.
que el Emperador será coronlldo'


'?,. - Creflcion at· un ministerio de
s""Dunda vez en Roma en los diez


i . d manufrletUI"<l5 y de comercio. primeros a!i.os ( e sU re¡n,¡ o.
9 1 d 1 4 de ¡',dio O'ganizaeion rle 10< de-l • - Ereccion (el gran uuea O ( e f¡ p:lrlame'nt('ls illlspáticos.


Fraile orto I dl de Dc/ub,'e. Cleacinll de la impe-~7. - El Emperador "nuncia al senn-J "ial fll'dcn de la ReTinian.
do de la Francia su matl'imonio con I J 5 de n()I.Ilembre. ConstitlJcion d,~ In
la archiJu4Uda M.lrí. Lui", hijol Unlversi,lad.
<1el empernaor de Au,tria.


.¡ 812. 28. - Tratado entre la Francia v In
Bnvitra: ur.a p"·te <lel Tirol italiano I 8 de enero. Supresion ,le las c""po-
e,e; cedicla nI t'eino de Italla. raciones rrligiosns y (1" la'! ÓI rlf"lles


1.° de marzo. Constitucion del grnll monastlcas ~'n los depilftLlmt:Htos
ducado .le Francfort á favor del reunidos.
príncipe primado y del príncipe '4 de febrero. Tratarlo (Je alianza en-
Eug-enio-Napoleon, declarado su-o tre In Francia y la Pmsia.
ceSor SUYO· .3 de ma1'ZO. Organiz:lcion dL' l{\


16 - T,,;tlllo entre el Emperador y gunrdi1 nacional en tres divisiones,
d rey de Bnlan,la par" prohibi r to- ,~. _ TratHdo de alian~a entre Ir
UO comercio con la Ing.laterra. Fr.1nci:.t .y el Austria.


l°. v 2deabril. Cas"nipnto del Em·'¡13 de jllnia. L1egadn n.el Papa Pío
perodol' con M'lria Lllisa, en San-jI VI I á Fontainel>leau.
Cloud y en Pari3. U




13atllla de la M05cowa.


GUERRA DE RUSIA.


SMOLE:NSK. - BATALLA DE LA MOSCOWA. - MOSCOU.


Largas y sin resultado fueron las negociaciones que prece-
dieron á la guerra de Rosia, la coal hacia n inevitable diversas
razones de alta política. La Rusia ya lJoobservaba el bloqueo
contineutal, 611 el momento en que ya empezaban á palparse
sus efectos. En Inglaterra, contínuas revueltas de trabaj1ldores
contra 145 máquinas manifestaban el apuro de las fábricas;
habia llegado á su colmo la miseria de la clase manufacturera;
los billetes de banco perdian considerablemente; los cambios
sobre Londres eran despreciados, y en el mismo seno del Pdr-
lamento, Brougharn (hoy dia lord-canciller 1 atribuia la mise-
ria pública á las órdenes del ministerio británico, que hahian
precisado á Napoleon á fulminar el terrible decreto de Berlin.
El Ernperador no podia permitir que tan poderoso estado co-
mo la Rusia se separarse de la grande coalicion europea, porqué
en aquel momento toda la Europa, escepto los sublevados de
España y Portugal y los sicilianos confinados en su isla, esta-
ba unida á la Francia contra la Inglaterra. La conducta de (a


Jl7




370 mSTORIA
R!uia tendia á sal var al enemigo cornun, y á inutilizar los pello-
sos sacrificios hechos dural/te aqnellos años, COIl el objeto de
forzarle á la paz.


No mellos poderosos eran los motivos de la Rusia. Dejando
á un lado la alianza tle familia contraida por el Emperador
Napoleoll COll el Austria y el acrecentami~nto de pujanza y
territorio del impE'rio francés, objeto de un mal disimulado
descontento., veíase amenazada con el restablecimiento de la


_ Polonia, del cual era base futura la creacion del gran-qucado
de Varsovia (que Napoleon no se descuidaba de aumentar, y
que con la adicion de la Galicia austríaca habia ya recibido en
1809 notable ensanche l. No se puede dudar que tal luese efec-
tivamente el proyecto del Emperador I aun que no hubiese re-
suelto todavia en qlle época cumpliría con tan grande acto de
justicia. El nom bre de segunda guerra de Polonia, que diú a
la guerra de 1812, indica bastante cuales eran sus íntenciolle~.
La restauracion de la Polonia tendia nada menos que á poner
á la Ru~ia fuera del equilibrio europeo I ecbándola sobre el
Asia.


Entrambas partes emplearon en preparativos de guerra el
año que duraron las negociaciones. Mientras las tropas se po-
uian en movimiento para trasladarse al norte de la Prllsia I Na-
poleon hizo un viage á Dresde, en compañia de Maria-Luisa,
y alli, en Ilua especie de congreso en qlle se reunieron todos
los soberanos de la Alemania, estrechó las alianzas que consi-
go Jos unían.


Por su parte, Alejandro se ali6 con la Inglaterra y trabdj6
para apartar al príncipe real de Suecia de la causa francesa.
BernadoUe I antes de resolverse á ohrar hostillll~nte contra sus
alltigllos hermanos de armas, no temió enviar un ultimatum al
Emperador I para pedirle un subsidio y la Noruega que perte-
necia á Dinamarca. La respuesta de Napoleon rehosaba digni-
dad y prudencia. « Jamas I dijo, compraré un aliado sos re-
« choso :í costas de un amigo fiel. » Tambien debió la Rusia á
los buenos servicios de la Inglaterra la ventaja de concluir COI!
la Turquia ulla paz que le permitia di~ponel' de su ejército de
Moldavia. .


En fin, al llegar Napoleon á su ejército, reunitlo sohre ia
trontcl'a rusa, anullció á las tropas que la decisioll de la 'Flere.




DEL EMPERADOR lSAPOLEON. 37 ¡
lIa entre la Francia y la Rusia iba a confiarse á la suerte de
los combates:


• La segunda guerra de Polonia ha empezado. La primera se
" acabó en Friendland y en Tilsitt. La Rusia juró eterna alian·
«za a la Francia y guerra á la Inglaterra j hoy viola su~ jura-
- mentos, y no quiere dar ninguna esplicacion de tan estraña
(l conducta, hasta que Las águilas francesas hayan vuelto á pa-
11 sar el Rhin, (Iejando asi los aliados á su discrecion. La fata-
-lidad arrastra á la Rusia; cúmplase su destino. Nos cree aca-
a so degenerados? No somo& ya los 80lda!los de Austerlitz? Nos
11 pOlle entre la deshonra y la guerra; la eleccioll no puede ser
_ dudosa. Marchemos pues, pasemos el Niemen y llevemos la
- guerra á su territorio. La st'gunda guerra de Polonia será
(1 gloriosa pal'a los ejércitos franceses como lo fué la primera j
a pero la paz que concluiremos traerá consigo sus ga.rantias,
_ J pondrá término al funesto influjo que mas df! cinclIE'nta años
- hace ejerce la Rusia sobre los negocios de la Europa. 11


Los contingentes del Austria, de la Prusia y de los demas esta-
dos de Alemania, como tambien las tropas italianas y napolita-
nas, tomaron puesto en el ejército francés destinado para la
guerra de Rusia. Componíase este de la guardia imperial y de
nueve cuerpos dll infanteria; ell.o mandado pur el marisual
Davoustj el 2.° por el mariscal Oudinot; el 3.° porel mariscal
Ney; el 4.° por el príncipe Eugenio virrey de Italia; el 5.°
formado de tropas polacas, por el príncipe Poniatowski ; el
6.(;, que comprendia á los bávaros, por el general Gouvion-
Saint-Cyr; el 7.°, formado de los ~ajones, por el gfmeral Reg-
nier; el 8.°, compuesto de los westfalianos, por el rey Jeró-
nimo Napoleon; y el 9.° , en el cual las tropas prusianas mar-
chaban reunidas con dos divisiones polacas y westfalianas, por
el mariscal Macdonald. Los austríacos, mandados por el prínci-
pe de Swartzemberg, formaban un cuerpo separado. Las tropas
de varios príncipes aliados de la Francia, los suizos, los de Ba.
de, los de He68e, etc. y hasta algunos regimientos españoles y por-
tugueses estaban repartidos por los diversos cuerpos del ejército.


La caballeria á las órdenes del rey de Nápoles, Murat, esta-
l)a dividida en cuatro cnerpos, y mandada por los generale.


y




HISTORIA
Nallsouty, MOlltbrun, Grouchy y Latour-Maubourg. El total
ue aquellas fuerzas reunidas ascendia á trescientos cincuen-
ta mil infantes y sesenta mil caballos; la aJ'tilleria presentaba
un efectivo de nuevecientas bocas de fuego. Las fuerzas rusas,
divididas en tres grandes ejércitos, pasaban de doscientos coa-
renta mil hombres de infanteria y ue noventa mil de caballeria ,
á los cualel! se debian reunir el ejército de Molda via, fuerte de
cincuenta mil hombres y el levantamiento en masa. Barclay de
Tolly mandaba el ejército del centro, de ciento cincuenta mil
hombres; Bagration el de la izquierda, y Tormasolf el de la
derecha.


El 23 de junio de 1812, habiendo llegado jonto al Niemen
los aparejos de puentes, el Emperador tomó el Borro y el capo-
te de un lancero polaco, y seguido solamente del general de
ingenieros H&Xo fué á reconocer las márgenes del rio. El pun-
to del paso señalóse á poca distancia, mas arriba de KOWJlo.
Echáronse durante la noche tres puentes paralelos; á la una de
la madrugada, la division Pajol pasó la primera sobre la ori-
lla izquierda y ocupó Kowuo, rechazando á algunos destaca-
mentos de caballeria rusa qoe se hallaban en aquel punto. Al
dia siguiente, al salir el sol, doscientos veinte mil hombres de
infanteria, caballeria y artilleria balláronse reunidos en ma-
sa sobre un estrecho llano, desde el cual podia la vista seguir
el curso del rio. Eleváhase la tienda del Emperador encima
de on cerro, cerca de los puentes por los cuales em pezó á des-
filar el ejército. El brillo del sol, reflejado por las armas, la
fiera actitud de aquel numeroso ejército, los cánticos guerreros,
las músicas de los regirnientos tocando la cancion de la partida
y la cantata de Roland, presentaban un admirable espectáculo
y henchian todos los corazanes del mas vivo ardimiento)' de las
mas altas esperanzas.


El paso del Niemen duró dos dias. El enemigo 110 opuso nin-
gun obstllculo y se replegó delante del ejército que avanzó há-
cia Wilna, capital de la antigua Lithuadia.


Estaba el e;ército francés tambíen dividido en tres partes: la
derecha, a las órdenes del rey de Westfalia, debía maniobrar
contra Bagration; el centro, mandado por el virrey, im pedir
que los dos ejércitos rusos se reuniesen, mientras el princi pal
cuerpo, dirigido por el Emperador, debia atar,ar al ejflreita
~rallde ruso de BarcIa)' de Tnl!y.




DEL EMPERADOR l'íAPOLEON. 373
En Wiina recibió el Emperador á los diputados de la Li-


thuauid, que le participaron que los pueblos polacos iban á for-
mar de nuevo su gran confederacion nacional.


Permaneció muchos dias en aquella ciudad, para dar al in-
menso ejército que mandaba tiempo de regularizar sos movi-
mientos, y á las administraciones militares el de ast'gnrar Sil
serVICIO.


Entretanto espicHó órdenes, que, á haherse puesto activa-
mente en ejecucion, hubiese arruinado á Bagration: pero per-
seguido flojamente, el general JUSO logró engañar á las tropas
(jue se le oponian, y se reunió Con Barclay de Tolly.


Siempre que el ejército topó con los rusos, no dejó de ata-
carles y cada combate le fué un triunfo; de este modo lVIohi-
low, Ostrwuo, Witepsk, Ohoianilla , Krasnoi fueron suce-
sivamente testigos de su valor y de sus victorias. PetO todos
esos combates solo eran acciones parciales, pues Barclay de
Tolly preferia siempre retror.eder que aventurar una accion
general.


Sin embargo, el Em perador tuvo la if!stantánea esperanza de
que iba á verificarse aquella batalla que tanto deseaba. NU"!s-
tra vanguardia, mandada por el mariscal Ney, llegó el 16 de
agosto delante de Smolensk. Aquella plaza, ona de las mas con-
siderables de la Rusia, presentaba nn aspecto formidable, plles
estaba rodeada de una muralla de coatro mil toesas de cir~
cunferencia , de diez pies de espesor y veinte y cinco de altu-
ra, flanqueada de torres y baluartes, guarnecidos de artille-
ria de grueso calibre. En ella dejó el enemigo cuarenta mil
bombl'eb para proteger su paso á la otra orilla del Borysthe-
nes. Pasóse el primer dia sin otro acontecimiento que un fue-
go de tiradores y algunos cañonazos disparados sobre IJues-
tras divisiones que desembocaban por el camino de K1'3snoi.
El ejército tomó posiciono El wariscal Ney se colocó en la es-
trema izquierda, apoyado en el Bf>rysthenes; el mariscal Da-
voust en el centro, el príncipe Poniatowski en la derecha; es-
taban de reserva el rey de Ná poles con la reserva de caba-
lIeria, la guardia imperial y el virrey de Italia con el cnarto
cuerpo. El total de estas tropas ascendía á ciento treinta mil
hombres •





3/4 HISTORIA
El ejército enemigo, fuerte de ciento cincuenta mil hom-


bres, desde la reunion de Bagration, ocupaba en órden de
1ntalla las alturas que dominan á la ciudad baja sohre la
ribera derecha del rio; por medio oe tres puentes ~omunica­
ba C·Jn la ciudad alta, defendida por cuarenta m il hombres
que allí quedaron para sostener el ataque de los franceses.


Segun los movimientos del enemigo, pensára el Emperador
que el general ruso, como Alejandro lo hahia mandado, lle-
vaba la illtencion de presentar ulla batalla general delante de
Smolensk. Semejante resolncion era demasiado ventajosa para
el ejército francés, lleno de valor y ardimiento, para que
quisiese Napoleon hacerle variar de intento con un precl pIta-
do ataque pero en fin, viendo que los rusos indecisos 110
se movian de sus posiciones, resolvió atacarlos.


Las observaciones y l'ls maniobras ocuparon toda la maña-
na del 17 de agosto. A las dos de la tarde el Emperador man-
dó á POllsltowki flue warchase hácia el BorJ8thenes para ata-
car el lado oriental de Smolensk, y que estableciese baterías
á fin de destruir los puentes é interceptar dtl este modo las
comunicaciones entre las dos riberas. Ejecutaroll6e estas ór-
denes, J pronto las tropas rusas, que mas cerca estaban de
la otra orilla, tuvieron que alejarse para guarecerse de la me-
tralla; Ney y Davoust atacaron al mismo tiempo á la plaza,
la division Marchand marchó contra la ciudadela, y las de los
generales Ledru, Morand y Friand contra los arrabales. Rom-
pióre en toda la línea el cañonl'o }' UII vivo fuego de fusile-
ria. A las cinco todos los arrabales, a pesar de los atrinche-
ramientos que los cubrian, fueron tomados y las tropas ru-
sas ecbadas en el camino cubierto.


Barclay de Tolly ,al Vl'r la toma de los arrabales, quiso
hacer un postrer esfuerzo para cOllsel'Var la ciudad, é intro-
dujo en ella dos divisiones de infanteria y una brigada de la
guardia imperial rosa. Sin embargo, los franceses dirigieron
todos sos ataques contra el camino cubierto, que fué escom-
brado apesar del violento fuego del enemigo que volvió á me-
terse detras de sus ·morallas. Levantaronse baterias de á do-
ce contra los baluaries; pero la espesor de 109 moros casi
quitaba la esperanza de abrir prontamente ona brecha practi-




DEL DIPEHADOR L"APOLEO:S. 375
cable. Baterias d~ obuses, dirigidas contra las torres guarne-
cidas de artllleria, arrojaron de ellas á los defensores. So-
brevino la noche pero no cesó el fuego y se acercaron á
los baluartes compaiiias de zapadores. Entonces BarcJay de
Tolly, viendo la imposibilidad de resistir por rna.¡ tiempo, y
no q u\!riendo e5p0l1~r las seis divisiones de su ejéreito, en-
cerradas ell la plaza á verse asaltadas y destruidas, valió~e de
la Iloche para afectnar su retirada; una sola diviaion ¡'ué en-
cargada Je guarnecer los muros, mielltras las demas volvian
IÍ pasar el Bor) sthenes. Replegárollse los puentes de barcas.
A la una, los rusos pegaron fuego á la ciudad, y cuaudo
rebentó el incendio por todos lados, pasaron el rio por el puen'
te de madera y lo destru yerun.


El Em perador, ignorando la evacuacion de Smolen~k, se
dlsponia á tomarla a vi \'a fuerza, cuando, al rayar el dia, ha-
híend'l siJo ellfiado un destacamento para reConOcer Pol punto
por donde debian penetl'ar en la ciudad, subió sin obstáculo
por el baluarte, y trajo la noticia de que Smolensk estaba eva-
cuada: entró al punto el ejército para apagar el incendio y el
Emperador estableció en ella su cuartel general.


Al día siguiente, el ejército fr'ancés, impaciente por venir á
las mallOS con el ruso, pasó el Borigsthelles; Barday de Tally
}' Bagratíon huian por dos diferentes caminos: el UIIO hácia
San- Petersburgo, el otro hácia Moscou . .:)010 en UII ardid pa-
ra engañar al vencedor en su perbecucion; ardid que por po-
co le~ cuesta caro. Atacado en Valutina-Pora, Barclay de To-
Ily por un momento se vió obligado á aceptar, durante una
marcha de flanco, aquella batalla desiciva que hacia tantos dias
81;daba evitando: la inconcebible inaccion del general Junot,
que no quiso tOlllar parte en un glorioso combate, lo salvó de
una entera destruccion, y pudo continuar su marcha hácia
"\IO'COIl.


Prouto cambió de gefe el ejército ruso. El emperador Ale-
jandro, cedienno á la voz pública que atribuia las desgracias ue
la guerra á la mala eleccion de generales, lIió el su preruo man-
do al general Kutusoff, vencedor de los turcos. Echáhanle en
rostro á Ilarclay su origen estraogero; su mania de retirada
pareció sospechosa á I~s pOfOS lIJoscovit~s. Universal clamor pe-




HISTORIA
dia un solo ruso para salvar la patria, y pareció capaz ue sa-
carla de peligro el vencedor de RondschulIck, el negociado r
de Ducharest. El nuevo ganeralísimo persuadido de que, para
conservar su populal'idad en el ejército y en la nacion, era
preciso no dejar llegar los franceses á Moscou sin presentarles
hatalla, se decidió á aceptarla en la [uerle posicion qne ocu-
paba junto á Dorodino, frente de Mojaisk., uonde detu vo la
retirada de los ejércitos rusos.


El5 de setit'rnbre, ambos pjército8 se hallahan uno en fren-
te de otro. El ruso estaba en línea detras de la Moscowa, apo-
yada su derecha en Dorodino, y la izquierda en el Kologha.
A doscientas toesas de su frente, sobre una hermosa colina
entre dos bosques, el enemigo levantó un reducto guardado
por diez mil hombres.


El Emperador resolvio al punto apoderarse de aquel reduc-
to avanzado. A las tres, mientras el cuerpo del virrey caño-
neaha á la derecha del enemigo, .Y Ponsatowski probaba a en-
volver el redocto por la izquierda, el rey de Nápoles recibió
la órden de pasar el Kologha y atacar de frente. La division
Campans que formaba á la cabeza de la columna, echó al ene-
migo del pueblo de Alexino, y le em pujó hasta el pié del re·
dueto. AlIi, dos regimientos (57 Y 61 ) en columna de ataque
asallaron al atrillcheramiento ; obstinado fué el com bate; tres
veces atacó el enemigo el tomado reducto, pero queda en nues-
tro poder.


El Emperador sentó un bivaque no lejos del lugar que aca-
baba de ser el teatro de aquella encarnizada lucba.


El 61. tomando y conservando el reducto, padeció de tal
modo que revistándolo Napoleon el dia siguiente, y bailándo-
lo considerablemente disminuido, preguntó á su gefe: • Que
" habeis hecho pues, de 0110 de estos batallones?-Señor, es-
a ta en el reducto. » res\>ondió el coronel.


Sobre aquel campo de batalla que iba á hacerse célebre con
ona de las mas reñidas y mas memorahles victorias de que ec-
siste memoria en los anales de los homhres, fué donde el Em-
pgrador recibió por 'la primera vez el retralo de aquel hijo ob-
jeto de tanto amor y esperanzas. Se lo trajo un oficial de la ca-
sa imperial, á quien dejaremos el cuidado de trazarnos escena
tan interesante.




tJ'Et. EMPERADOR N,\potEON.
tt El 6 de setienlbre, dice M. de lleJusset, á las nuevl' df' la


rnaiíana, llegué á la tienda de S. M. Le remití los despachos que
la EmperaLriz se dign;ira confiarme, y le pregunté que manda-
·ha relativamente al retrato de su hijo. En la víspera de lIna
firan batalla, pensé que diferiria por algunos dias mandar se
ahriese la caja que lo encerraba •... Me engañé: ansioso por go-
zar de una vista tan cara á su corazon, 'ordenó que al punto
lo hiciese traer á su tienda. No puedo espresar cuanto placer
esperimentó al verle, y el sentimiento de no poder estrechar á
su hijo contra su corazon fué el único pensamiento f¡Ue vino á
turbar tan dulce instante. Sas ojos chispt'aban el mas verdade-
ro enternecimiento. Llolmó por sí mismo á todos los oficiales de
su casa y á todos los generales que retirados á alguna distancia
aguardaban sus órdenes, para hacerlos partícipes de los sellti-
mieutos que rebosaban en su pecho .• Señores, les dijo, si mi
lit hijo tuviese quince años, crepd que muy de otro modo y no
• en pintora se hallaria en medio de talltos valientes. )) Un mo-
mento des pues añadiá; « Este retrato es admirahle.» Hizo co-
locarlo afuera de su tiendd, sobre una silla, á fin de qne los
intrépidos oficiales y soldados de su guardia pudíesen verlo y
ellcenderse á su vista en lluevo valor; y de aquel mudo estuvo
todo el dia. n


Miloradowich y lVIarkow en Dorodillo habíanse reunido COQ
el general Kutusoff. Con los refuerzos que le trajeron, el ejér-
cito roso ascendió á ciento veiute mil hombres de in'antel'ia y
cincuenta mil de caballeria. El viejo gelleral, halll'ndo conve-
lIiente para una batalla la posicioJl que tomara sobre Ull alto
llano bastante estrecho, resol vió esperar alli al ejército francés,
y trabar una accíOIl decisiva; para mejor fortificarse y cubrir-
se, hizo levantar obras de campaña en toda la estension de la
línea. Apoyábase su izquierda en un gran soto, d-efendido por
un reducto armado de veinte y cillco cai!ones. Otros dos reduc-
tos, á ·cien pasos lino del otro, guarnecidos como el primero
de una formidable artilleria, protegieron su centro. Su derecha,
cuhierta por el Kologha, detras de llorodino , apoyáhase tambien
en dos colinas coronadas de reductos y baterías.


A fin de ~csaltar el fanatismo y el valor de las tropas 1 Kutu-
:¡;.oif pasó revista á su ejército, é hizo que recorriesen las filas


"8




HíSTOR!A
algunos sacerdotes con la imagen de san Sergio. La presencia
de aquella célebre reliquia, las bendiciones de los popes, la mís-
tica arenga del viejo general, en que se represEntaba al Empe-
l'auor de los franceses como un tirano universal, enemigo de
Dios y de los santos, profanador de los santuarios, arcbi-re-
1t'lJe, herege, impuro, etc., llevaron á su colmo el entusiasmo
,le los soldados rosos, qoe, creyendo combatir por la salvacion
y sosten de la religion, ya no dudaron de la victoria.


Con toclo, el Emperador, despoes de haher ecs3minado la
}lOsicion del enemigo, hizo sus preparativos para el ataque. Fa-
cilrnente reconoció que la izquierda del enemigo era el punto
lllas debil de su línea, y resolvió ,lirigir todos sus esfuerzos
}¡ácia aquel lado. Podíase envolver enteramente aquella izquier-
da por el antiguo camino de Smolensk, sin desguarnecer dema-
siado por esto el frente de ataque, y obligar de aquel modo
al geneI'al ruso, amenazado en sus comunicaciones con ::\Ioscou,
á ulJa pronta retirada, retirada dificil y peligrosa en presencia
~le un ejército pronto á atacar de frente. Dícese que el prínci-
pe de Eckmnhl fué quien lo propuso al Emperador, el cual
JHJ j!lzgó que fuese tan temible la posicion de Kutusoff que de-
l)iese recelarse atacarle á viva fuerza; por otra parte temia ql1e ,
cambiando otra vez de parecer, no se apresurase á decampar
pi general ruso, evitando de este modo una batalla á la cual
parecia dispuesto, y que Napoleon deseaba, como que podia te-
ller una influencia decisiva sobre el écsito de la guerra.


Segun las órdenes del Emperador, el ejército francés en la
tarde del 6 tomó posicion para la batalla del dia siguiente. El
,'irre)', con el coarto cuerpo, las divisiones Morand y Gerard
del primero, y la caballeria del geuéral Grouchy, ocup6 á la
jzquierda la altura que hacia frente á Dorodino; el tercero y el
octavo cuerpoR en dos líneas colocáronse en el centro cuyo
mando tenia Ney: Davoust, con las divisiones Friand, Dessaix,
y Compans, recibió el encargo de unir el centro COII la estrerua
derecha formada del quinto cuerpo, á las órdenes de Ponia-
towski. La caballeria, situada al pié del rt'dueto tomado en
la víspera, estaba pronta á dirigirse á todos los puntos; la gUIIf-
dia imperial en cuyo centro levantábase la tienda del Empe-
rador form6se en reSef\'a detras del reducto.


El 7 de setiembre, á las dos de la mañana 1 los mariscales co ..




DEL Ji:~IPEhAiJOk l'iAPULC.ON.
mandantes de los dilerp.ntes cuerpos fueron á recibir las L¡'li.
mas ordenes de Napoleoll. A las cinco y media leval.tó~c el
sol, y disipando la espesa niebla. brilló radioso sobre :::l C8'1l-
p<> ele hatalla. Al verle ascender por el horizonte, el EIlJ p,:ra-
dor esclamó con júbilo: Es el sol de Austerlitz! Aquella eocla-
macion, repetida de boca en boca, circuló rapidarnente por to-
das las filas, á quienes infundió una confianza que llegó al es-
tremo con la lectura de la siguiente orden del dia :


" Soldados! he aqui la batalla que tanto deseasteis: de 8ljui
«en adelante depende de vosotros la victoria i os es nece;aria,
" pues n08 dará la abuudancia, buenos cuarteles de in vierllo y
• pronto regreso á la pátria. Portaos como en Austerlitz, en
« Friendland, en Witepsk, en Smolenbk, y haced ljue la mas
«remota posteridad cite COIl orgulio vuestra conducta en esa
I! jornada; que se diga de vosotros: se hallaba en aquella gran
« batalla al pié de los muros de l}Ioscou!


Repetidas aclamaciones del ejél'cito contestaron á este llama-
miento hecho á su l'alor, y al puuto rnoviérollse todo. lus
cuerpos.


Adelante del centro del ejército francés, estableciéranse bobra
las alturas tres haterias de sesenta cañones. La de la derecha?
formada de la artilleria de reserva de la guardia, rompió el fue-
go que pronto se estendió por toda la línea.


Poniatowski se dirigió al antiguo camino de Smolensk, para
t'nvolver el bosque en que se apoyaba la izquierda del enemigf".
Davoust, con las tres divisiones Compans, Dessaix, y Friand,
formadas en columnas y precedidas de treinta cañones, marchó
contra el reducto que lo dpfendia. El príncipe Eugenio hiz<>
atacar Borodino, que los rusos incendiaron, por la ciivision
Delzons, mientras que las divisiones Morand, Gerard, Brnus-
sier, la caballeria de Grouchy )' la guardia real italiana pasa-
ban el Kologha. El mariscal Ney, con el tercer cuerpo en co-
lumna, teniendo á sus espaldas el octavo en batalla, desem bo-
có sobre la derecha del enemigo. El rey de Nápoles habia di-
vidido su caballeria para apoyar á cada uno de los cuerpos.


A las seis y media, la division COO! pans, cabeza de columna
del cuerpo de Davoust, llegó al enemigo; empeñóse el tiro-
teo J el general Compans fué herido. El príncipe de Eckmuhl
tuvo muerto Sil caballo y recibió una fllerte contusioll 1 que:


+


,e,>




380 HISTORIA
no le impidió de permanecer al frente de su cuerpo de ejército.
Pronto fué atacado y tomado el reducto situado en la izquierda
del enemigo: en tano Kutusoff intentó recobrarlo; tras un san-
griendo combate quedó en poder nuestro. Lo mismo aconte-
ció con el segundo que, tomado al principio, fué recobrado por
los rusos, y vuelto á tomar por la divisioll Razout, apesar de
una impetuosa carga de los coracel'OS enemigos.


A las ocho, el rey de Náp"les aprovechóse de aquellas pri-
meras ventajas para llevar mas allá de los reductos á los cuer-
pos de caballeria de los generale3 Nausouty y Latour-Mau-
hourg , que tumbaron la primera linea enemip,a sobre la se-
gunda y barrieron la llanura hasta la aldea de Serninskoe. Al
puuto, por órden del Emperador, la atacaron los generales
Friand y Dufour y , a pesar de la resistencia de 105 granaderos
rusos del príncipe Carlos de Mecklembnrgo, que fué herido
en ella, se apodtraron del reducto y de las barricadas que lo
cubrian. Mientl'as en el centro obteníamos estas ventajas, á la
izquierda el virrey hacia atacar á Borodino. El regimien-
to 106, de la di vision Delzons, encargado de aquel ataque,
derri bó á paso de carga á cuantas tropas halló á su frente,
atravesó aquella aldea, y no escuchando mas que su ardi-
miento pasó el Kologha, y avanzó solo en la llanura hácia
Gorka. El general Planzonne, que lo mandaba, cayó muerto
en el instante en que procuraba moderar la imprudente bra-
V\Jra de sus soldados. El 106, hallándose de aquel modo ais-
lado, fué atacado á su turno por los rusos que defendian á
Gorka, y hastd ametrallado por la artilleria hávara, que, no
pudiendo creer que los franceses hubiesen tenido la osadia de
adelmtarse tan lejos y en tan corto número, lo tomó por un
r~gimiento enemigo; aquel valiente regimiento iba á ser destro·
zado, cuando el 92, cediendo á su ardor, pasó á su vez el
puente del Kologha y cubrió su retirada. Ambos regimientos
volvieron á entrar en Borodino. No obstante, á las ocho de la
mañana, Morand habia atacado el maJor reducto del enemigo
y el mas fuerte de toda la línea. El 30, conducido por el ge-
neral de brigada Bonomy, entró en él á la bayoneta; pero ata-
cado á Sil turno por fuerzas imponentes, se vió obligado á
abandonar su conquista, dejando á su general gravemente he-
Tido.




DEL n1PEP.,\DOn ';¡.'1POL[¡':;~. J31
La izquierda del ejercito francés estaha ebtrechada vivamen-


te; sus divisiones atacadas de frellte combatian en posicion sin
avauzar ni recular: era una carniceria sin resultado. l\1orand,
l>erard y llroussier mantenían el valor de sus soldados, á (jUle-
ne~ animaba la presencia del virrey. El enemigo, dirigiendo nu-
merosas masas hácia aquel punto, peleaba con ellcarnizamien-
to'; pero eran infructuosos todos sus esfuerzos para rechazar
á nuestras divisiones que conservaban su posiciou; cuando tll
el momento en que el virrey he disponia para atacar de nue-
vo al reducto, ocho regillJicntos de caballel'ia y algunos milla-
res de cosacos, desembocanoo sobre nuestra estrema izquier-
da. envolvieron la brigada de caballeria del gcneral OJ'lJaIlO, la
forzaron á replegarse, y se presentaron delante del alto llano
de Borodino. El general Delzons, formando al punto en cua-
dros á sus regimicntos, contuvo las primeras cargas; pero al
último iban ya á envolverle. El virrey, despues de haber man-
dado 'á la guardia real italiana que marchase rápidamente há~
cia el punto tan peligrosamentc alll€nazado, tras;adóse ilai á
galope, y viendo á un cuadro que iba á ser atacado entró en él •
• En donde estoy aqui? preguntó el prínci pe. -- Monseñor, res-
« pondió el gefe de aquel regimiento, estais en medio del 84
« y V. A. puede permanecer tan tranquilo como en su propio
« palacio.» Aquel valiente oficial cumplió su palabra; el cuadro
sostuvo el choque de la caballeria sin rom¡;erse.


COII la llegada de la guardia italiana cambiaron de aspecto las
operaciones: [ormóse en cuadro, marcbó al enemigo y le re-
chazó. Dejando entonces el virrey al cuidado del general Or-
nallo el perseguir y contener á los rusos, volvió con la gU8l'-
dia real hácia el gran reducto que se dispuso á atacar.


En aquel momento, el rey de ~ápoles mandó al general Can-
lincourt que reemplazó á Montbrnn, muerto de un balazo,
que á la cabeza del segundo cuerpo de ca halle ría pasase el
harranco, cargase á los rusos y penetrase en aquel formidable
reducto. Caulincourt con la divisron de coraceros (Vathier)
derribó cuanto se opnso á sn encuentro, pasó mas allá del re-
dueto, giró á la izqu ierda y entró en él. Alli encontró ulla
muerte gloriosa; pero acribillados por el fuego de 1M baterias
y de la infanteria rusas, sus coraceros tuvieron que aballdo.~",·,.~
./?~"'~~ .... ::,


:' ;./<.~ '-> ~~" .... ,.' .... ,;




HISTORIA
narlo. Sin embargo, las tropas del virrey avanzaban contra el
fatal reducto; pero era tan violento el fuego de la mctra~;a j
que marchaban Con irresolucion. El príncipe se pone en per-
sona á Sil cabeza, manda tocar ataque, tira de la espada y se
anoja adelante. Electrizados con su ejemplo, los soldados se
ponen en movimiento y marchan á la bayoneta. El reducto,
atacado por el flanco y por el frente, cae en poder ,le n ues-
tra infanteria en el instante en que salian de él los coraCHOS
del general Caulincourt. El virrey, llevando adelante su venta-
ja, hIZO que la caballeria del general Grouchy pasase el ba rran-
co, detras del cual se hallaba el cllerpo del general Doctor'Jff
que cargado por la caballeria y estrechado por nuestra infan-
teria se n'tiró en desórden, despues de haber perdido las dos
terceras partes de Sil tropa. El general Kutusolf, viendo ro-
to su centro con la toma de Seminskoe, condujo alli conside-
rables refuerzos y la gnardia imperial rosa. Cubierto por nu-
merosa artilleria, Bagration avanzó para recobrar á Seminsk(;e¡
si [o hubiese logrado, quedaba indecisa la batalla. Opusi¿ron-
se al punto ochenta cañones al enemigo, y nuestra metralla de-
tuvo sus masas. Bagration hizo cargar arluellas baterias por
su numerosa caballeria; pero las defendi a la infanteria y la
caballeria francesas que recibió á la rusa con beróico denuedo
y rechazó continuamente sus ataques.


Despues de haber permanecido dos horas (lebajo del fUf'go
de nuestras baterías, que le arrebataban pelotones enteros, Ba-
gration, mortalmenta hel'ido, viendo que sus tropas no podian
ganar terreno hácia Seminskoe, y que el cuerpo del mariscal
Ney amenazaha envolver Sil izquierda, mando se retira~en y
tomasen posicion detras de una colina ventajosamente coloca-
da. El rey de Nápoles, queriendo arrojar al enemigo de su
último puesto, dirigió á su centro la divisioll Friand, y man-
dó una carga sobre toda la línea. Hízose el ataque con tanta
union é. impetuosidad, que los rusos fueron destrozados y
obligados á buscar un refugio en el hosqlle que tenian á sus
espaldas.


A la derecha del ej~rcito francés, el príncipe de Eckmuh!
continuára avanzando á despecho de las reiteradas cargas de la
caballeria enemiga. Mas á la derecha todavia, al estremo de




DEL BIPERADOr K~rOLEON.
nuestra línea, el pl<incípe Poniatowski combatia á traves de'
Losque, con vario écsito. A las dos, notando que nuestro cen-
tro ha bia hecho grandes progresos, hizo atacar vigorosam en-
te una altura donde los rusos que recibieran frecuentes re_
fu~rzos se mantuvieran hasta entonces. Atacada de frente
por la infantería polaca, de flanco por la caballeria, la altura
Iné tomada y los rusos desordensdc>s fueron perseguidos du-
rante una legua por el antiguo camino de Smolensk.


Batido en todos los puntos de la línea, el ejército ruso á las
cinco de la tarde caminaba en plena derrota de Mojaisk á
Moscon. Kutusoff se valió ue la noche para evacuar entera-
mente el campo de batalla.


Tales fueron el vigor de la accion y el encarnizamiento
del combate, que por la noche, tras la victoria, el ejército
francés estaba postrado de cansancio. Ochenta mil hombres
entre ulla y otra parte habian sido puestos fuera de com bate.
Treinta mil cadáveres cuhrian el campo.


Siete días despnes de la b~talla de la Moscowa, el ejérCIto
francés llegó á la vista de Moscoo.




RESUMEN CRONOLÓGICO.


5:.\10LEliSK. -BATALLA DE LA MOSCOWA. -MOSCUn.


1812.


2:1 de junio. GlIerra con la Rusia. na ( 14 cañones, 2,000 l>r1sluneros.)
Proclama del Emperador. - - Toma de DUllJuoul'g (20 caño-


23. -Paso del Niempn. nes.)
24._Entrada en Wilna. 8.-Corubatede Ynkowo.
28. - La Dieta de Varsovia declara 10. -Combate de Swoluo.


restablecido el reino de Polonia v '4. _Combate de KrasnoJ '8 caño-
e! cuerpo de la nacion polac.. . nes, y 3,000 prisioneros. )


1.° de julío. Organizacion del Ilo- 17. -Batalla y toma de Smolensk.
bierno p"ovisimal de la Lithuania. (200 cañones, v 3,000 prisioneros. )


3. - Combate de Sventziany. - - Combate de Polotsk.
5. - Combate sobre el Dúnna. 18. - Batalla de Polalsk (20 cañones,
6. - Combate de Koseni. I I,ono prisioneros. )
8. -Toma de Minsk. 19. - Batalla de Valutina. -Gafa


18. - Alianza de la Husia, de la In- ( 1,000 prisioneros.)
glaterra y de la Slleci.. I 4 de setiembre. Combate de Gridne-


20. - Alianza de la Rusia y de los in - wa.
surgentes de España. 5. - Toma del reducto de Aloxino
~3. - Batalla de Mohilow (3,000 pl'i- ': 7 cañones.'


sioneros. ) ? - B.talla de la Moscowa (5,0[>0
26. - Combate de Ku kowiaczi. prisioneros, ~ o cañ,mes.)
~'i. - Combate Je VVitepsk. 9. _Combate de Moiaisk.
28. - Entrada en Witepsk. 10. - Combate de Zeckowo.
31 de julio. Combate de Lakubowo.


11
14.-Entrada en Moscou.


1. o de agosto. Combate de Oboiarzi-




Paso de Beresina.


INCENDIO DE MOSCOU.- RETIRADA DE RUSIA.


Tl'as una victoria, h pa7. siem pre fué el mas ardiente deseo
del EmperadOl·. Sn resolncion de marchar desde Smolellsk á
Moscon fundábase en la persuasion de que el enemi¡;o, para
salvar la antigua capital del imperio ruso) presentaría batalla,
seria balido y Moscon tomada, que Alejandro para recobrar-
la baria la paz, y que, si todavia dudaba pedirla, en 'aquella
inmensa ciudad se hallarían recursos y punto de apoyo para
recomenzar una nueva cam paña en la siboiente primavera. Efec-
tivamente, si á ello le obligaban los acontecimientos, el
Emperador estaba resuelto á invernar en Moscoo. «Prebenta-
K rémos, decia, el espectáculo de un ejército invernando pací-
« ficamente en medio de pueblos enemigos que lo cercan por
u todas partes. El ejército francés en Moscon será el navío apri-
e sionaJo por los hielos, pero cuando vuelva la buena estacion,
• si á ello se nOs obliga, volveremos á empezar la guerra. JI


Edifi.:ada como Roma sobre siete colinas, Moscou, con
sus numerosas iglesias, sus agujas, campanarios ") cúpulas de
todas formas. presentaba el mas pintoresco aspecto. Grande y
magnífica, antigua capital de la Moscovia, la ciudad santa del


Jl9




386 HISTORIA
imperio ruso era el depósito del comercio de la Europa y dei
Asia. Su ~ircunferencia era igual á la de Paris, aunque su pobla-
cion no pasase de doscientos cincuenta mil habitantes; conta-
ha mil seiscientas iglesias, cuyos dobles campanarios estaban
construidos en forma de minaretes ó sobrecargados de medias
naranjas cumbadas, doradas y pintadas Con diversos colores.
Dividida á la manera abiática, ofrecia cuatro partes distintas,
cercada cada una con diferente muralla: el Kl'emlin, fortaleza
de forma triangular que encerraba el palacio de los czares j
la Kitaya-Gorod, ó ciudad china, edificada por los tártaros,
habitada por los negociantes y llena de ba'Zares ó mercados; la
Beloya-Gorod, ó ciudad blanca, construccion nueva de la no-
bleza rusa, eu que estaban situados los mas hermosos palacios;
en fin, la Zemlenoya-Gorod, ó ciudad de tierra, donde se ha-
llaban las habitaciones de la plebe.


La vanguardia, al mando del rey Murat, penetró en Moscou
cl 14 de setiembre; el ejército entró en ella el 15, Y el mismo
dia el Emperador puso su cuartel general en la antigua resi-
dencia de los czares, en el Kremlin.


Como ya Napoleon lo previniera, Mascan ofrecia grandes
recursos. El arsenal del Kremlin contenia cuarenta mil fusiles
ingleses, austríacos y rusos, un centenu de cañones, lanzas,
sables, armaduras y trofeos arrancados á los turcos y oÍ los per-
sas. Fuera de las murallas', en edificios aislados encontraron
tambicn cuatrocientas mil libras de pólvora y mas de un mi-
Han de libras de salitre. Apesar de haber la mayor parte de
los habitantes abandonado la ciudad, el ejército iba á nadar
en la abundancia. Los almacenes estaban llenos de provisiones
de toda especie, y ni siquiera habian sido desamuehlados los qui-
nieutos palacios de la nobleza. Criados dejados de propósito
por los ciudadanos ricos á quienes el gobernador obligó á de-
jar la ciudad esperaban á los generalcs que debian ocupar
aquellos edificios, para remitirles esquelas de sus amos, en que
decian que regresarían dentro algunos dias, cuando se 'hubiese
calmado la prímera confusiOIl, y recomendaban sus propie-
dades á la generosidad francesa.


Todas las esperanzas del Emperador, todos los cálculos de
Sil genio dehian ce(ler á nn acontecimiento inesperado: el in-
\:l'nclio dp ,\Ioscoél, El goh,'rnallol' Rostopcbin no pidió e~te sa~




DEL EMPERADOR NAPOLEO!i. 387
crilicio al dudoso patriotismo de los babitantes, sino que con-
fió la obra de destruccion al ciego fllror de los criminales, pues-
tos en libertad con aquella condiciono Diversos h;1D sidu los jui-
cios que se han formDdo acerca de aquel suceso que caosó la
ruinll de Qua poblacion numerosa; perseguid" por la rabia de
sus compatriotas, Rostopchin se vió desplles rednciJo á dis-
colparse. El incendio de Moscon, la destruccion de aquella ri-
ca ciudad obligaron efectivamente :11 Emperador al mo\'imien-
to retrógrado que tan fatal fué para el ejército francés; pero
uingfj() desastroso resultado hubiera tenid"o la retirada de Ro-
sia, á uo haber s<lbrevenido on invierno precoz, horrible y ri-
guroso. El ejército despues de haber tomado sus cuarteles de
invierno sobre el Dnieper ó el Niemen, huhiera en la primave-
ra cuntinuado hatiendo al enemigo, y 108 esfuerzos de Napo-
ieon se hubiesen dirigido contra San-Petersburgo. Un contíntlo
frio de 20 á 30 grados rué el único vencedor de nuestros va-
liente6 soldados.


Cuando se derramaron por Moscou nuestras tropas, aquella
vasta ciudad parecia casi (Iesierta. Hahíanse quedado en sus ca-
sas solo cuarenta mil habitantes, r.asi todos de las clases Ínfimas
y algunos centenares de negociantes estrangeros, pero llenos
de terror habianse encerrado en ellas. Rostopchin t en so pro-
clama, presentára á los franceses como una banda de ladrones
y malvados. Reinaba una tranquilidad siniestra en todas- aque-
llas calles poco antes tan populosas y turht1lellta~. Poco des-
pues empezó el incendio: el sílvido de las llamas, el crngído
de 108 ahrasados maderos, las redobladas esplosiones vinieron
á turbar aquel silencio de mal agüero. Estallaron simultáneamen-
te los primeros fuegos á· las cinco de la tarde en tres puntos,
en el Hospicio de los niños-espósitos, en la Banca de asigna-
ciones, )' en el Bazar. Lograron nuestros soldados apagarlo
en el hospicio y en la Banca; pero, en el DalUlr, la violencia
del incendio triunfó de sus esfuerzos; filé imposible salvar aquel
inmenSo) edificio, que, conshouido como los de las grandes ciu-
dades del Asia, contenia un sin número de tiendas llenas de pre-
ciosas mercancias, pues que 108 negociantes, al salir de la cindad
por ordeu del gobernador roso, ni tuvieron tiempo para sal118r
algunos efectos. Todas las riquezas comerciales de Mosco" , asi
reunidas fueron pábulo de las llamas. Ningun nu~vo deS3!tre


, ~




388 lIlSTORIA
hubo por la mañana y tarde del 15, pero por la noche brilló el
incendio en mas de cincuenta puntos diversos y opuest-os. En va-
llO se procuró estinguirlo, pues Rostopchin, en Sl1 cruel previ-
sion, habíase llevado las bombas y ~l fuego se propagaba con
demasiada rapidez para ql1e se pl1diese detenerle por medios or-
dinarios. Durante la noche aumentárolJse el número los edificios
abruados; en la maüana del 16, empezó á boplar un furioso
viento, y los incendiarios organizados pOI' Rostopchin, ql1e-
riel1do aprovecharse de ello, llevaron materias combustibleg á
las casas situadas contra el viento. Desde entonces hízose ine,"i-
table la ruina de aquella cil1dad. En pocas horas Moscou pre-
sentó la imagen de un occéano de fuego, en que rodaban acá
y anullá ¡m pelidas por la tormenta anchas oleadas de llamas
y arremolinados torrentes de humo, entremezclados con bri-
llantes destrozos, como la espuma que rebota contra la roca.
Era tal la violencia del viento, que pedazos de vigas inflamadas
arrebatados mas allá de la Moskowa, iban á llevar el incendio
á los barrios todlvia intactos. Derrl1mbábanse con fragor las te-
chumbres de los palacios y las cúpl1las de las iglesias. Los in-
felices habitantes, arrojados por las llamas J por el humo de las
bóvedas en que se escondieran, vagaban por las calles I lleván-
dose sus hijos y sus mugeres, J dando al viento patéticos y
destrozadores gritos. Los soldados vejan COII dolor consumirse
los víveres y las municiones que (lebian proporcionarles una ne-
cesaria y deseada abundancia. Asi r¡lIe estl1vieron convencidos
de la inutilidad de Sl1S esfl1erzos para atajar los progredos del
incendio, cesaron de combatirlo, y por una prevision intere-
sada pero natl1ral lanzáronse en las casas que todavia estaban
intactas, para buscar en ellas los diversos objetos ql1e depian
series útiles y 'Jce pronto iban á ser pábl110 de las llamas.


El 16, por la noche, el Empel'ador, amenazado por el fue-
go hasta en el Kremlin, fué á establecerse á l1na legua de Mos-
COl1, en el castillo de Petrowskie. El ejército salió al pl1uto de
la cil1dad I ql1e ql1edó sin defensa, entregada al saqueo y al in-
cendio (1).


(1) " En el pillage hacia el principal papel el populacho de Moscou; él r,
• qüien halhha los mas secretos subteTl"áneos; <1, modo 'l"e el sol,bdJ , 'I',e




DEL EMPERADOl:ll'iAPOLEON.
Cuatro dias permaneció el Emperador en Petrowkoie, para


aguardar allí el fin del incendio de Moscou. La destruccioll de
aquella ciudad y sus consecuencias que ya preveia le ilJspira~
ron el atrevido proyecto de marchar al punto hácia el Baltico!
J de ir á conquisfar la paz á San-P€lersburgo. El eiército de
Kutllsoff, batido y desmoralizado, no e6taba fll estado de opo-
lIerse a un movimiento que tal "ez hubiera mudado el a~p€cto
(le las cosas. ReciLido con entusiasmo por el príncipe Eugenio
aquel proyecto, que Napoleon sometió al ecsamen de los (lemas
gefes de su ejército, vino á ser el objeto de sus críticas y de
sos ~bjeciones. Ya muchos de ws intrépidos tenientes sentian
la necesidad de reposo J temian llUndirse mas adelante en el
norte é ir en busca del invierno, corno si no dehiese ebte sobre-
venir demasiado temprano. Hicieroll JJrest'llte al En.pnador
que el ejercito estaba rendido de fatiga J que tenia numerosos
heridos que solo podian restablecerse permaneciendo en :05 hos.
pitales de Moscou. Participáronle que ya habia cesado el in-
cendio) que ya se estinguia en la ceniza y debajo rle los escom~
hros, que el mal no era tanto que debiese temerse. «El Krem-
• lin, decia, esta intacto, se ha preservado el cuartel ocu-
o pado por la guardia im perial, quedan en la ciudad a!gu-
• 1105 edificios qne no han padecido: el fuego no ha penetrado
« en las dispensas donde se encuentra arroz, aguardiente, sa-
« lazon, pieles) J casi todo lo que necesita el soldado }13ra el
« invierno .• Dejóse el Emperador persuadir y cedió. Vol"ió
á entrar en Moscou el 18, Y fué de nuevo á moral' en el
Kremlill.


Foé so primer cuidado repartir socorros á los infelices ha-
hitantes que el incendio dejara sill recursos. Tan inesperada }¡e-
neficencia rnotiv(i la primera ocasioll (le Ilrgociacion con San
Petersborgo. El general ruso Toutelmine, al d~r cu,ellta á la
Ernpl'ratiiz madre de las bondades de Napolecn H,~pf'cto del
estahlecimiento de los niiios espósitos de que era director, hí-
zole conocer las disposiciones pacíficas ¿'el Em pei:ador cl~ 105


n al principio solo ern tranquilo f'spectadnr, prontl) ton'.~lha un~ p11tC artiva-
(CI/I·t,¡ de .H. Sorl/agues, p,ll'roro de S,n-Luis de 1\f.JSCOll,'.




HISTORIA
franceses. Iguales sentimient'ls animaban á Alejandro, pero no
era dueño de seguir su voluntad j pues la nobleza rusa, dirigi-
da por las inspiraciones de la Inglaterra, era quien arreglaba
la marcha de los negoc:os. Acaba ba poco antes de obligar al
emperador de Rusia á despedir á un ministro que gozaba de
su confianza, y le habia illlpoesto la eleccion de Kulusoff para
gene,'al en gefe. La conducla de los gefes del ejército, en aque-
lla poco conocida circunstancia, fué una verdadera rebelion, una
conspiracion abierta y flagrante! que amenazaba a la vez el tro-
110 J la \'rua de Alejandro j y e~te tuvo que ceder. En el ejér-
cito ruso representaba á la Inglaterra u 11 hombre de firme ca·
l'acler, de notahle capaci,lad y sinceramente adicto á los inte-
re6CS de su patria. Este hombre, á f[uien la Francia conoce
por los generosos seutimientos que en eIJa ha manifestado y
por su noble cOllLlocta en el asunto de Lavalette, era sir Ro-
l)erto WilsOD (1). El representante illglés lIellaba un deber
nacional estol'bando el buen écsito de todas las negociaciones
que tendian á pacificar la Europa.


Esto esplica corno se frustraron sucesivamente todos los pa-
sos que se hicieron relativamente á aquel objdo, y porqué nill-
gun resultado tuvieron ni la carta que el mismo Napoleon es-
cribió á Alejandro ofreciendole la paz, ni la misilln del gene~
ral Lauriston á San Petcrsburgo. Kutusoff ni siquiera dejó lle-
gar a este general hdsta al emperador de Rusia.


NUlllerosos trabajos señalaron las cinco semanas que Napo'
leon pasó en Moscoo. Al gobierno del imperio agregáballse el


( 1) Por el mismo gen.!".l Rouerto Wilson es por qnien sahemos todo.
los detalles de la compil'ocion del ejército ruso, que obligó al emperador
Alejandro á despedir á su ministro y á nombrar un general que no que-
ria, Por su posieion personal, sir Roberto Wil,on gozaha de grande in-
flujo con lo, gefes ,lel ejército, y tambien el empf!radol' Alejandro le con-
cedió ilimitada eonllon'a, Entre los sublevados y el cmperadol' fué un me·
diador desinteresado. Evito que el complot pasase á insurreccion, salvó á
los conjuTados de lo venganza del emperndor, y quizás aseguró al mi;mo
Alejondro contra la furia de los conspiradorts.




DEL EMPERADOR lXAPOLEON. 391
cuid'ado del ejército y de la correspondencia con todos los ge-
fes. Luego que estuvo convencido el Emperador de que la paz en-
contraria tales obstáculos que quitariantoda esperanza de:po-
derla firmar pronto, resolvió volver á tomar sos posiciones
detras del Dnieper y del Dwina, a fin de estar cerca de los
almacenes que hiciera preparar en Polonia. Por otra parte en
nada variaba de po.icion militar puesto que no se alejaba de
San Petersburgo, que dchia ser el objeto de la prójima cam-
paña, como flue Smolemk y Wilna estaban á igoal distancia
(lUC Moscou de la capital marítima del imperio ruso.


El tiem po era hermoso y seco, ningun síntoma amenazador
anunciaba un invierno mas precoz y riguroso que de ordina-
rio. El Emperador unicamellte resolvió regresar I!. Smoleusk
por Kalouga, camino nuevo y que todavia 110 habia sitio gas-
tado con la marcha de los ejércitos. Es tambien creible que
tuviese el designio de enviar un fuerte destacamento á Toula
(IOlíde se hallaban las principales fábricas de armas de la Ru-
sia, y de arruinar por algun tiempo los recursos que alli podia
ellcontrar ¡,I ejército enemigo.


Sin embargo, Kntu&off recibió refuerzos; el ejército de Mol-
davia yerificara su reunion con el de reserva; y estableciera
su campo en Tarontina, al sud de Moscou, . en disposicion de
cuhrir Kalonga y Tonla á la vez.


Empezó la evacuacion de Moscou el 15 de octubre con la
partida de un cOl1voy de heridos que ~e dirigió á Smolemk,
al cual siguieron otros en los di as 16, 17 Y 18. El grueso del
ejército salio de la ciudad y torno el camino de Kalouga el 19,
día en que el mismo Emperador se puso en marcha. El ma-
riscal l\lortier quedose en ella cnn algollo§ millares de hom-
bres, J se r~.tiro volando el Kremlin, <:asndo los rusos lo ata-
cahan.


U" illcidente casual ,·ino á variar la línea de retirada. Ku-
tuso1f, (jue con sus ciento cincuenta mil horr.hres pelmane-
cia tranquilo en su campo de Tarotltina, recihió por sus b8ti·
dores la noticia de que un cuerpo francés andaha hacia Ka-
!ouga. Allm¡uc no creyendo que fuese el principio de la reti.
rada, quiso destrozar aquel cuerpo que solo snponia era UIl
fucrt~ dt',taramento, y levantando su campo. tlitis'j'e á\la-




3!h HISTORIA
lo-JHolawf'tz, donde encontró la vanguardia francesa mallda·
da pUl' el virrey. Trabós!) un reñidu combate qlle duró toJo
el di3. El virrey sostuvo con gloria todos los ataques del ene-
migo, ataques,sin cesat' renovados y apoyados Con tropas de
refresco. Fué tomada _v recobráda siete veces la ciudad que es-
taba ardiendo, pero quedó definitivamente en poder de los
fl'ancelles que tuvieron qlle llorar la muerte del intrépido ge-
lIeral Delzous. que pereció comhatiendo denodadamente á la
cabeza de su division,


Por la tarde el grueso de! ejército francés llegó sobre el cam-
po de batalla, Kutusoff, retirado á alguna distallcia, habia to-
mado posicioll y parecia dispuesto á trabal' una accioll deci-
siva. Queria el Emperador insistir en su movimiento hácia Ka-
looga, pero las representaciones de los generales, y el temor de
hacer mayor con una gran batalla el lIúmero de heridos, hi-
cieron que en vez de marchar adelante, diese la orden de tir;ar
á la derecha para desde Wereya alcanzar el camino de Smo-
lensk pasando por Wiasma, camino que siquiera el ejército en
su ida á MoscolI.


\Viasma fué tambien el teatro de una batalla gloriosa para
el ejército francés. Kutusoff habíase dirigiuo por una travesia
hácia aquella ciudad, mas allá de la cual ya pasára ulla parte
del ejército francés; de consiguiente esperaba cOrtar y hacer
prisioneros á los cuerpos que formaban la retaguardia. Milora-
dowitsch , Con un ejército de sesenta mil hombres mitad caba-
lleria, alcanzó la carretera que va de Wiasm~ á Federowskoe.
El virrey iba á entrar en Wiasma, pero Davonst estaba to-
davia mas atras de Federowskoe. Era crítico el movimiento.
Eugenio, no escuchando mas que su valor é inspiracion mili-
tar retrocedió sobre sus pasos para dar la mano á Davoust,
que se le reunia con la retaguardia abriéndose paso á viva
fup.rza por entre los bata Ilones ru sos.


Cinco días des pues del combate de Wiasma, empezó á ha-
cerse sentir el frio, y el 9 de noviembre el Emperador lle-
gó á Smolensk. Contaba detenerse allí para restablecer el or-
den en el ejército; pero los almacenes habian sido agotados
por las tropas y heridos que se permanecieran en aquella
ciudad; fué preciso pues, por sus consideraciones militares




DEL !nlPERADOH. .MPOLtoN.
q~e van á esplicarse, decidirse á retroceder .hastá Wilna, de don~
de las mismas causas y los ma) ores. desastres debian aun echar
al ejército. Fue evacuada Smo[ensk ; yal mismo dia, bajó el
termómetro á 19 Y á 20 grados bajo cero.


Antes de llegar á Srnolellsk, recibiera el Emperador la notí·
!:lia de la singular conspiracion del general Malet, que, solo,
sin tropas, sin apoyo, prisionero de estado, descolJocido de la
muchedumb're, sin influjo, sín nombradía, á favor de su auda~
cia y de muchas órdenes falsas habilmente redactadas 1 habia
lo,grado, por algunas horas, apoderarse del gobierno de [a ca~


. pita!. Aquella conspiracion, que lB) mismo dia vió nacer,
trilinfar y reprimirse, y que solo debia su momentánea vic-
toria á la ausencia del gefe del estado, no sorprendió al Em-
perador. Solo le pasmó una cosa: «y era esta, dice l\f.
Fain (1), que despues de doce años de gobierno, des pues
·de su matrimonio, despues del nacimiento de su bijo, des-
pues de tantos juramentos; pudiese todavia su muerte llegar
á ser un mediq de ¡-evolucion!» «y Nap'Jleon JI! decia; Ill)
pensaban, plles, en Napoleon n!» Este olvido, que le apesa-
dumbró vivalllente fué una penosa revelacion .....


Tan poco duró la conspiracion del general Mdlet, que ni
llegó á oidos de la mayor parte de los parisienses. Podían los
deseos de la ambicion y los proyectos de grandeEa traer dis-
traidos á los principales funcionarios y á los grandes persona-
ges de la capital; pero el pueblo de Paris solo pensaba ell el
valiente ejército grande y en su ausente Emperadol·. Ya algu-
nos b(}letilles habian dado á conocer el incendio de Moscou, la
comenzada retirada, y las victorias de .Malo-Jarolawetz y la de
VViasma. No se desesperaba todavia de la guerra de Rusia 1 aun-
que hacia mucho tiempo que carecia la Francia de noticias del
cuartel general. La publicacion del 920 • boletin causó universal
estupor. Vamos á copiar en gran parte aquel memorable do-
cumento de la historia contemporánea. Napoleon, que hasta
entonces solo tuviera ocasion de presentar al pueblo francés el
cuadro de sus triumfos , y que tambien bablára de sus victo-
rias, cuenta sus de.~astres con una verdad y dignidad, que no
pueden dejar de causar una impresion segura y profunda.


( 1) Manuscritll.:te 181:/..
líO




HISTORfA
« Hasta el 6 de noviembIe, fué bellísimo el tiempo y ejeen-


tós